Portentoso milagro que ha obrado Sta. Bárbara con un padre misionero, y el castigo que han sufrido unos bandoleros y dos doncellas por las atrocidades que ejecutaron, siendo la mayor el comerse una criatura (monstruo) suya propia: sucedida en el presente
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-íi PORTENTOSO MILAGRO que ha obrado Sta. Bárbara con un padre niisloneío, yél castigo que han suí'rido unos bandoleros ydos doncei'as por .as auo cidades que ejecutaron^, siendo la mayor el comepe una C! lapra (monstruo) suya propia: sucedida en el presente ano ue íboo. Ei año cincuenta ycinco de Peña Cerrodó. en la sierra, en el mes de Abril yMayo \ieroa por vez primera. L'aos pastores por cierto nueve hombres como fieras bien armados de trabucos que quieren tragar la tierra. Cogieron un arriero Vcomo malvadas fieras al espeso le llevaron, j áun fuerte árbol le sujetan. Les suplica el pobre hombre por la Virgen Soberana, soy viudo con siete hijos que me parten las entrañas. Quien dará pan ámis hijos adiós mis hijos del alma hijos de mi corazón. me pasa Sus carnes derpedazaron ycosido ápuñaladas éralo el postre aiienlo diciendo Jesús me valga. Correremos áesto un \e!o Vveremos con que maña, dos doncellas sin temor se agregan áesta canalla. La una prima del jefe la buena mora Mamada, hermosisima en estremcy de una presencia bizarra. Muy resuellas se marcharon adonde la pWbe estaba, ycon grande animación adúlteras se entregaban. Los ladrones muy contentos con grande atención miraban do.nde saciar su apetito, pues solo esto les faltaba.
Ven pasar per el eaaiiie con UBas muy grandes cargas, dos pañeros arrogantes * de los que tienen mas fama. Las mozas salen al punto gritando que se detengan. Ies hablarán de un asunto que mucho les interesa. Acometieron áuno can tantisima destreza, que ni siquiera Jesús dijo, muerto quedaba en la tierra. Al otro con gran furor aquellas leonas fieras, once puñaladas dieron ¡O pobre que muerte llevas! Los registra» ai instante yencuentra con gran sorpresa, unos 70 mil reales de paño una carga entera. Pásmese la tierra ycielo falta la mayor maldad, pues quedareis aturdidos al pirla^ relatar. Embarazada quedo » de aquelifs, la buena moza': ¡miren que temor áDios! ¿quién jamás vió tal desenrre.^ Ya llegó aquel triste día del parto, pues para ellos, era dia de venganzas de relámpagos ytruenos. Dio áluz, óSa;UGS cielos! aqui la pluma se para, un mostruo que con mirarlo la gente queda pasmada. Dos centellas son sus ojos la barba negra ymuy larga, el cuerpo de basilisco j^uia cola muy pobla-da. De cerda como uu caballo '*- yén el suelo se volcaba, dando horribles alaridos como el mar cuando bramaba. ÜoáBineg yeeafamn determinan degollarla. Jo que luego egecntaron dándole una puñalada. Lo guisaron ycomierM hasta su madre malvada, llenos de placer ygozo ¡O Dios cuanto nos aguarda. En medio de su alboreio un misionero pasaba, ápredicar áuna aldea un sermón áSanta Barbara. Leones enfurecidos al Santo barón sujetan, lo registran yeneontraron tan solo nueve pesetas. Viendo tan poco dinero enfurecidos le asestan una fuerte puñalada, ylo tiran ála hoguera. La Sangre apagó ei fuego ypidiendo áSanta Barbara, con grande resignación de esta manera le habla. Sania Barbara bendita amparo de nuestras simas, favorece áeste devoto que semisoos lo demanda. ¡O prodigio! en el instante una partida pasaba, ysorprenden álos tunos • milagro de Santa Bárbara. Los cercaron ycojierou todosjUDíos con destreza, ydespués bien añiarrados en la cárcel ios encierran. Tomada declaración ciento trece muertos eran, sin contar el misionero que se !i!)ró de la hoguera. ;El día 30 de Mavo, según fallo de la Audiencia, los sacaron al tablado donde pagaron su cuenta. Rezándole «na salve á esta Imagen está libre de la reste, centcllss y rayes, yst? ganan 200 (itas de Íadulgeíicias. Ciudad-Real: Imp. de Vic^tOFiano «alasuüFa calle de la Libertad uüm. 15. Año de 1855.