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Hispanoamérica en la prensa sevillana : el reflejo público de una opinión (1898-1914)

Ruiz Acosta, María José

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HISPANOAMÉRICA EN LA PRENSA SEVILLANA: EL REFLEJO PÚBLICO DE UNA OPINIÓN (1898-1914). M* José Ruíz Acosta (Universidad de Sevilia). Cuando se acerca el primer centenario de la guerra hispano-cubana, hemos querido sumarmos a las diversas líneas de investigación que, desde hace años, tratan de analizar la imagen que de Hispanoamérica proyectó el mensaje periodístico española En nuestro caso concreto, esa aproximación se enmarca en la Sevilla de finales del siglo XIX y principios del XX, un campo de indudable interés cuando se aprecia la cantidad de sus diarios, así como la variedad de sectores de la «opinión pública» hispalense que expresó su sentir a través de ios mismos'. El atractivo del tema, pues, se acentúa con la fuente básica a la que hemos acudido -el documento acreditado de diarios y revistasy que, a la vista de su rico panorama de tendencias, fundamenta la reflexión elaborada como aproximación a una realidad histórica. Por ello, antes de determinar el núcleo principal de esta investigación -el tratamiento que mereció en ciertos periódicos sevillanos la vida de los países hispanoamericanosparece oportuno subrayar, una vez más, el amplio campo de análisis de contenidos que permite la documentación de prensa, parcela científica aún de corta existencia y falta, en ocasiones, de la metodología precisa y adecuada, pese a constituir una base fundamental y muy útil para el conocimiento de la realidad contemporánea. Es a lo que Alfonso Braojos se refiere cuando afirma que el documento periodístico es «algo fruto de la natural inclinación del hombre hacia la comunicación y que, al amparo de las posibilidades difusoras implícitas en la imprenta, define progresivamente su carácter desde el siglo XVII y a lo largo de los períodos «moderno» y «contemporáneo», a modo de testimonio directo e inmediato de lo acaecido y conforme a fórmulas capaces de combinar el mensaje noticioso con la Interpretación de lo narrativo con lo literario, el juicio político con la descripción de los más íntimos detalles de la vida cotidiana. Algo que, siempre a bajo precio, genera un fenómeno de extraordinaria naturaleza, que, con «poder», se condujo a veces como símbolo de libertad, de denuncias irreprimibles, o como agente condicionador de muy diversas escalas ideológicas y de pronunciamientos sociales (...). Un texto cuya carga subjetiva le ha mediatizado por décadas a la hora de ser admitido en su condición de fuente histórica. Ahora bien, comprendido en su esencia por los eruditos de la escuela positivista durante el siglo XIX, es a mediados del siglo XX cuando se le ' Por ejemplo, resaltamos Iniciativas como las que llevan a cal» la Facultad de Ciencias de la Intemiación de la Universidad Complutense °s Madrid y la Hemeroteca Municipal de Sevilla. Esta Investigación, que ha dado lugar a un Proyecto de Investigación l+D de la Comisión Interministerial de Ciencia y Tecnología, lleva como sugerente titulo el de Análisis y conceptuación de la Imagen de letlnoaniórica en la piensa española del siglo XX. Vid. ABAD CASTILLO. Olga, El IV Centenario del Descubrimiento de América a través de la prensa sevillana. Sevilla, Secretariado de Puijiicaciones de la Universidad de Sevilla, Colección de Bolsillo, 1989 BARAJA MONTAÑA, Manuel, La guerra de ""dependencia cubana a través de -Diario de Cádiz-. 1895-1898, Cádiz, 1979; DOMÍNGUEZ QUZMAN, Aurora, La proyección de América en las prensas españolas (1493-1700). Sevilla, Kronos, 1992: LEMUS LÓPEZ, Encarnación, U Exposición Iberoamericana a través de la prensa. 1923-1929. Sevilla. Editorial Mercasevilla, 1987; NAVARRO GARCÍA, Jesús Raúl, «La prensa en el pronunciamiento constitucional de Santiago de Cuba (1836)», en La prensa en la revolución liberal. España, Portugal y América Latina. Actas del Coloquio Internacional f°t>rs el tema (1983), Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, Madrid, págs. 221 -233; y REVERTE BERNAL, Concepción, «Hispanoamericanismo 1912-1936 a travásde la revista EspaRay América», en Separata ctoAnstosdls(a Un/mrsMad * Cádiz, tomo II (1985), Cádiz. ' Para ios anos finales del siglo XIX y la primera década del XX, los títulos periodísticos existentes en la capital andaluza eran k» siguientes; El Porvenir (1848-1909); La Andalucía (1858-1897); El Universal (1877); U Vibuna (1882-1883); La Izquierda Uberal (18831884); El Progreso (1883-1907); El Español (1883-1896); La Libertado 883-1886); El Posibillsta (1883-1886); Diario de Sevilla (1883-1896); B Tribuno (1884-1895); El Baluarte (1886-1903); El Noticiero Sev//ter)o,(1893-1933); El Noticiero Obrero (1901); La Iberia (1901-1902); e '-^'''l {^tX\•^9^6)•, El Defensor de Sevilla ^^903•^9M)•, Heraldo Sevillano l.^90a•^9^6)•, Sevilla {^90S-^9^6)•, El Convo de Andalucía [^ sigue publicándose en la actualidad); La Unidad Católica (1909-1910); La Andalucía Moderna (1909-1910); y La Unión (1918-1939). Vid. BRAOJOS GARRIDO, Alfonso, Gula de la Hemeroteca Municipal, vol. I, Sevilla, Ed. Ayuntamiento, 1977. 521 confirma como materia de investigación al aceptarse inequívocamente en cuanto supone de vía de aproximación al conocimiento de las épocas pasadas»^. En otras palabras es lo que concreta también dicho autor al distinguir: «la estima precisa de la condición de fuente documental -de imprescindible consultaque por fin se concede ahora a todo mensaje inserto en la prensa periódica (ya sea fruto de la imparcialidad más ecuánime, ya del subjetivismo más intencionado, en el plano político, o incluso, en el de la creación literaria) en función de lo necesario de acudir tanto a informaciones de primera mano como de determinar las «corrientes de opinión», exteriorizadas en cada instante. Será la consideración de la prensa como vehículo de comunicación impresa y del mérito de su legado en beneficio de la Historia»". Integrando en nuestro trabajo, como perspectiva básica de estudio, la visión que devuelve a dicho documento impreso su condición de fuente y protagonista en la historia, la muestra de las variadas tesis y conclusiones sobre la nueva significación que la prensa local sevillana aporta a la formación de la Idea de Hispanoamérica nos acerca, simultáneamente, al amplio y complejo mundo de los Medios de Comunicación Social y de su función como exponentes fidedignos, contradictorios en ocasiones, de la vida del momento^. Desde la valoración de estas fuentes de información de carácter local, «pequeñas en ocasiones si se atiende a sus características formales o de duración, pero grandes en cambio por la riqueza de datos que nos suministran», el presente trabajo persigue aunar metodologías de la Historia de los Medios de Comunicación y del análisis de contenidos de «opinión»^. De ahí su título «Hispanoamérica en la prensa sevillana: el reflejo público de una opinión (1898-1914)». Para abordar el análisis planteado, hemos establecido el siguiente esquema, que responde a los núcleos principales en torno a los que se centró el interés de la «opinión pública» hispalense sobre las antiguas colonias ultramarinas. Son, a saber: a) la recuperación de los lazos culturales; b) el estudio de la emigración española hacia aquellas tierras; c) el deseo de afianzar los contactos comerciales; y d) la búsqueda de un nuevo marco político entre ambos mundos. 1.- La evidencia del acercamiento cultural. «Hay en total veinte estados latinos independientes, separados los unos de los otros por grandes distancias, cadenas de montañas y otras ban-eras físicas; y muy diferentes los unos de los otros por las proporciones en que se hallan mezclados en ellos las razas europeas con las latinas. Sin embargo, hay un hecho que los une y les da cohesión. Y es que en toda la América Latina hay sólo dos grupos nacionales dominantes: el español y el portugués, grupos estos que se parecen mucho entre sí»^. ' cita extraída de la resena del libro de CHECA GODOY, Antonio. Historia de la prensa en Iberoamérica, Sevilla, Ed. Alfar-Patronato Provincial de Huelva Quinto Centenario, 1993. ' BRAOJOS GARRIDO, Alfonso, «Catalogación, Informatlzación y análisis de la prensa Iberoamericana en España. Objetivo y balance de una investigación», en Revista de Extremadura (enero-abril 1993), n° 10, pág. 34. Vid. ENRIQUEZ DEL ÁRBOL, Eduardo, «Reflexiones sobre metodología para un estudio de la prensa», en Revista de Estudios contemporáneos. Universidad de Granada, Granada 1981. ' De los diarlos citados anteriormente, hemos utilizado para nuestro trabajo los siguientes: El Porvenir, El Conreo de Andalucía, El Noticiero Sevillano y El Liberal. La razón de su elección estriba en el hecho de que los cuatro rotativos pueden ser considerados -para el periodo que analizamosadecuados representantes de los distintos sectores que conformaban la «opinión pública» sevillana. * SIMÓN PALMER, M* del Carmen, «La prensa local conno fuente de la «pequeña» historia», en La Prensa Española durante el siglo XIX, Actas de las I Jornadas de especialistas en prensa Regional y Local (1987), Ed. Instituto de Estudios Almerlenses, Almería, pág. 125. ' MOORE, D.R.. Historia de la América Latina, Buenos Aires, Editorial Poseidón, 1945. pág. 723. 522 Siguiendo el anterior comentario de D.R. Moore hay que decir que hablar de cultura hispanoamericana en la prensa sevillana comprendida entre los años 1898 y 1914 es referirse, según el sentir de entonces y a través de lo que aporta un ingente conjunto de artículos, a la importancia del factor España y su función civilizadora en el Nuevo Mundo. Considerado como el pafs que más ha influido en la América Hispana", aunque la proporción de españoles con respecto al número de habitantes de los diversos países hispanoamericanos no haya sido nunca excesiva, el peso de un historicísmo Institucional provocó el que aflorara sin reservas un espíritu americanista en ámbitos políticos, sociales y culturales. La entidad que se encargó de dirigir el conjunto de las manifestaciones que mejor encarnaron el papel de la cultura como nexo de unión y que, paralelamente, centró su actividad en el estudio de los contactos comerciales y migratorios, fue la Unión Ibero-americana. Fundada en 1885, se constituyó, de inmediato, en el núcleo más importante en cuanto a las iniciativas, fundamentalmente culturales, llevadas a cabo por los españoles en el mundo hispánico^. Así, por ejemplo, a dicha entidad se debe el fomento de las visitas interculturales y la organización de diversas exposiciones, congresos, conferencias y concursos presididos por el más alto espíritu americanista'". Una acción múltiple de la que la misma Unión Iberoamericana se encargó de dar una información detallada a modo de memorandos -que la prensa sevillana recogería íntegros en su mayor parte"- o revistas promovidas por la misma institución'^. En suma, una activa y eficaz labor que, en el ámbito de la cultura, convergería con iniciativas provenientes de frentes diversos. Veamos cómo fueron recogidas por la prensa sevillana de esos años. Queda fuera de toda duda que, pese a los acontecimientos del «98», los españoles de la época se sintieron preocupados por el afianzamiento de unos leizos que, para esos hombres, eran considerados vitales para preservar los sentimientos secularmente arraigados entre peninsulares y americanos. Ejemplo de ello se encuentra en el hecho de que, desde la misma fecha del Desastre, las páginas de la prensa sevillana sirvieron no sólo como tribuna en la que se insistía en la pena nacional a raíz de la pérdida niaterial de las últimas colonias; también ese mismo foro se convirtió en vía a través de la cual se expresaba la necesidad que tenían los españoles de fortalecer, desvinculados por completo de dichas tierras en el Nuevo Mundo, los únicos lazos imborrables que podían mantener a los habitantes de la antigua metrópoli unidos a aquella zona: los culturales. Con los sugerentes títulos de «Una necesidad apremiante» y «La fraternidad» recogió la prensa sevillana de 1898 y 1899 el conjunto de proyectos que, tendentes a conservar en auge el instinto de raza y evitar la ruptura de los lazos de sangre, estuvieron teñidos -como ocurre en casi todos los comienzosmás de un halo de sentimentalismo y poesía que de puntos concretos de acción. En este aspecto comentaba f/ Porvenir. «Pudieran un día separarnos diferencias políticas, criterios sociales, apreciaciones de gobierno; pudo la bandera roja y gualda plegarse en las Piedras ante el triunfante sol tucumantesco que extendió sus rayos desde las peladas cimas de los Andes a las orillas del Andalgala; pudiera correr en lucha fratricida torrentes de sangre y convertirse las siempre fértiles pampas y la traidora manigua en tenebrosos osarios. La ignorancia de los tiempos, ' Vid. MUÑOZ PÉREZ, José, Discurso y reHexiones en torno a la comunidad hispánica de naciones. Sus fundamentos, consecuencias y posibilidades, Sevilla, Escuela de Estudios Hispano-Amerlcanos de Sevilla. 1982, pág. 124. ' «La Unión Ibero-americana, labor meritoria», en E/L/bera/, 21 noviembre 1906, pág. 1. '° Sobre la celebración de estas dos últimas actividades, vid. «Información Hispanoamericana», en El Liberal, 14 octubre 1907, pág. 2; «Concursos de la Unión Ibero-americana», en El Litierat, 31 agosto 1907, pág. 2; «La Unión Ibero-americana», en El Noticiero SeW/fano, 7 agosto 1908, pág. 2; y «Confraternidad Ibero-americana», en El Noticiero Sevillano, 27 septiembre 1908, pág. 3. " Vid. «La Unión Ibero-americana», en El Liberal, 21 diciembre 190S, pág. 3 y «La Unión Ibero-americana y sus proyectos», en El t-iberai, 19 febrero 1907, pág. 1. " En concreto la denominada Revista de la Unión Ibero-americana, repartida gratuitamente a socios, corporaciones, centros y escritores notables hispanoamericanos, fue considerada todo un éxito por la prensa sevillana. Vid. «Confraternidad ibeto-amerlcana». en El Noticiero S8v///ano, 27 septiembre 1908, pág. 3e «Información Ibero-americana», en El Liberal, ^^ octubre 1906, pág. 1. 523 luchando con el progreso, que allende los mares derribaba tronos y fundía creencias pudo hacer todo eso; pero no pudo borrar el instinto de raza, no pudo arrancar de labios maternales el nombre de hijo, ni impedir que a través del espacio, sin distancia, porque el amor la borra, esas entidades, esas dos almas del mismo cuerpo, esos dos corazones se besasen con los labios del espíritu»^^. Esta definición de principios y deseos de unidad y hermandad estuvo, asimismo, acompañada de la promoción de simbólicas actividades y emblemáticas diligencias, la principal de las cuales sería la recuperación de uno de los edificios que, para la capital hispalense, más claramente encarnaban la unión cultural entre España y sus antiguas colonias: el Archivo de Indias'*. Tras esa primera petición, la «opinión pública» hispalense planteó muy diversas formas de actuar en este campo, reflejo todo ello de los deseos de animar el acercamiento cultural entre la península y las repúblicas americanas; numerosas actividades cuyo nexo se encontraba en la conciencia de que esos lazos constituían algo necesario y urgente cara al asentamiento de relaciones de otro tipo -económicas, políticas, etc.- entre España e Hispanoamérica. En definitiva, propuestas que, partiendo tanto desde las grandes C£^}itales -Madrid y Barcelonacomo desde Sevilla, se aunaron en torno a dos grandes momentos: el que inauguró el Congreso Iberoamericano de 1900, y que, diseñado en 1909 en la capital andaluza, terminaría de cuajar en la Exposición Hispetnoamericana de 1929. Veamos lo que ambos eventos supusieron, así como el conjunto de las manifestaciones que contribuyeron a expandir sus efectos en la sociedad española de principios del siglo XX. A) La celebración del Congreso Hlspano-americano. En el mes de noviembre de 1900 se inauguró en Madrid el Congreso Social y Económico Hispano-Americano, más conocido, simplemente, por Hispano-Americano o Ibero-Americano'^. Promovido por la Unión Iberoamericana, este encuentro se definió como una de las bazas fuertes de esta entidad en su labor de «fomento de la confraternidad de los pueblos de nuestra península con la de aquellos otros que habitan en el Nuevo Mundo»'°. Su propuesta de celebración en 1885 se consideró como el punto de inflexión, la bisagra que separaba la apreciación teórica de la práctica en lo que a la toma de medidas culturales concretas entre España y las repúblicas hispanoamericanas se refería. i^s ideas reflejadas en el conjunto de artículos que la prensa de Sevilla dedicó exclusivamente a la celebración de dicha asamblea, tuvieron como denominador común la descripción general de los juicios manifestados sobre el encuentro, opiniones que acogieron el parecer de los que consideraban al proyecto como un buen medio para favorecer el afianzamiento de los letzos entre los dos pueblos. En los diarios El Porvenir y El Correo de Andalucía encontramos los argumentos esgrimidos por los que veían en el Congreso Hispano-Americano un elemento eficaz de la Unión Iberoamericana, y de lo que ésta representaba como puente cultural e ideológico entre España y sus excolonias; motivos sustentados en los objetivos académico-científicos que dicho encuentro se propuso desde su configuración'^. Entre ellos destacaron: " -La fraternidad», en El Porvenir, 25 enero 1899, pág. 3. " Reducklo a un amontonado conjunto de legajos, fue el adecentamlento de la deteriorada situación de este edificio, la primera de las iniciativas propuesta por la prensa sevillana al Gobierno español como punto de partida de la reanudadán de las relaciones culturales, con las que «se prestará a Espaf^a y América un <¡Me servicio, porque dará a conocer, además, que no nos desentendemos de ios negocios de un Mundo por nosotros descubierto y que tanto nos costó y nos cuesta» («Una necesidad apremiante», en El Porvenir. 28 agosto 1898, pág. 1). " Según el articulo «El Congreso Social y Económico Hlspano-americano», quince años de trabajo fueron necesarios para que en 1900 tuviera lugar la celebración del Congreso, acto que fue posible «gracias a la contribución del Gobierno de su Majestad, el cual, por Real Decreto de 16 del pasado Abril [de 1900] señaló el próximo mes de Noviembre para celebrar una Asamblea Internacional que se ocupe de los trascendentales problemas que interesan a España, a Portugal y a las Repúblicas americanas de nuestro mismo origen» («El Congreso Social y Económico Hispano-amerlcano», en El Porvenir, 12 julio 1900, pág. 1). " «El Congreso Social y Económico Hispano-amerlcano», en El Porvenir, 12 julio 1900, pág. 1. " Vid. «Congreso Hlspano-americano», en El Correo de Andalucía, 15 mayo 1900, pág. 2 y «Congreso Social y Económico Hispanoamericano», en El Porvenir, 12 julio 1900, pág. 1. 524 A) La búsqueda de los procedimientos más adecuados para que ambos mundos pudieran beneficiarse de ias obras científico-literarias y los descubrimientos de diversa índole, garantizando los intereses de autores e inventores, así como las marcas de fábrica y de comercio, a fin de que los progresos y adelantos de estos pueblos fueran utilizados en provecho recíproco. B) La puesta en marcha de los mecanismos oportunos para conservar íntegro y puro el idioma español en todas las naciones hispano-americanas, fomentando: los medios que evitaran que las ediciones de libros en castellano se hicieran fuera de los territorios donde se habla este idioma; las Bellas Artes Iberoamericanas; el reconocimiento de los derechos de la propiedad literaria y artística en todos los órdenes; la unificación de los planes de enseñanza y la válida homologación de los títulos profesionales; y la búsqueda de los fórmulas para facilitar y dar más amplitud al intercambio de periódicos españoles, portugueses y americanos, así como el acercamiento de las relaciones entre los periodistas de las tres áreas mencionadas. La mencionada conjunción de intereses animó a que parte de la prensa sevillana distinguiera al Congreso como un encuentro en el que se superaron sus iniciales objetivos, convirtiéndose, junto al anhelo del intercambio cultural, en una oportunidad de afianzar nexos de distinta índole e Incrementar la presencia española en una zona donde cada vez era mayor la influencia norteamericana^'. A este fin contribuyó también un conjunto de iniciativas nacidas del citado Congreso, actividades entre las que sobresalen la fundación del Ateneo Iberoamericano y las Sociedades Patrióticas; el envío de maestros españoles a las antiguas colonias ultramarinas; la creación, en Salamanca, de una Universidad Hispanoamericana; así como la celebración de diversas exposiciones de claro contenido hispanoamericanista que culminaron con el anuncio, en 1909, de una gran cita en la capital hispalense^' B) La proyectada exposición seviiiana de 1914. Ha existido, desde siempre, un convencimiento histórico de que la Exposición de 1929 supuso algo excepcional para Sevilla, la plasmación de un hecho que, por sus méritos, «quedaba ya inscrito en la historia como una de las páginas más brillantes de la ciudad»'". Ensalzada por quienes la secundaron, blanco del reproche de un círculo de republicanos que la contemplaron como manifestación capciosa del decadente régimen monárquico y de la megalomanía del dictador Primo de Rivera, no obstante, como indica el estudioso Alfonso Braojos: «todo tiende a coincidir en que la Exposición constituyó un asunto de rasgos específico dentro de la historia de Sevilla y de España; todo tiende a exteriorizar que, con sus notorios logros y su herencia desventurada, combinó, en la magnitud de su trama, elementos muy positivos y situaciones negativas de difícil solución; todo da a entender, en suma, que articuló fuerzas y factores de controvertidos efectos desde que se concibió la idea allá en 1909 hasta su materialización e, incluso, luego, durante el gobierno de la República y bajo las fechas siguientes hasta nuestros días»'^ Aunque el acontecimiento en sí queda fuera de nuestro ámbito de estudio, pues su celebración tuvo lugar en 1929, lo cierto es que la Exposición Hispanoamericana se gestó muchos años antes. Veamos, pues, cómo se engarzaron las fuerzas vivas de la Sevilla que puso en marcha el evento; defendió una y " Vid. «El Congreso Ibero-americano», en El Porvenir, 9 agosto 1900, pág. 1. "Vid. «La Exposición Ibero-americana», en El Noticiero Sevillano, 26 enera 1906, pág. 1; «Unión Ibero-americana», en El Noticiero Sevillano, 29 mayo 1906, pág. 2; «Intormaelón Hispanoamericana», en El Liberal, 14 octubre 1907, pág. 2; «Blasco Ibáftei a América», en ' ^^ral, 10 mayo 1909, pág. 1; «El señor Altamira en América», en El Liberal, 3 julio 1909, pág. 3; «El poeta Cavestani en América», en El Liberal, 27 enero 1910, pág. 1; «Asamblea de Sociedades Americanistas», en El Uberal, 6 diciembre 1911, pág. 1;y «Pro acercamiento intelectual Ibero-americano», en El Liberal, 27 julio 1913, pág. 3. '° Cita de Narciso Ciaurríz, uno de ios promotores de la muestra, recogida por BRAOJOS GARRIDO, Alfonso, «La Exposición ^eroamericana de 1929. Sus orígenes: utopia y realidad en la Sevilla del siglo XX». en AAW, La exposición iberoamericana de19Z9(i987), Escuela de Estudios Hispano-americanos, Separata de ias VI Jornadas de Andalucía y América, Sevilla, pág. 12. "ib., pág. 13. 525 otra vez la conveniencia de que tomara cuerpo en la ciudad; e intentó solventar cuantos problemas -que fueron muchosse encontraron en el camino. De todo ello, como veremos, la «opinión pública» de la capital hispalense tomó buena nota. La profusión de artículos, editoriales e informaciones durante todos esos años así lo certifica. Los inicios de la denominada Exposición Hispanoamericana, evento proyectado para el año de 1914 -y que terminaría celebrándose en 1929-, cobró vida en la prensa sevillana desde que su mentor, Luis Rodríguez Caso, la alentara en la capital andaluza. Por su parte, la ciudad, en la que «late, años ha, el deseo de un gran certamen de trabajo o Exposición, digna de importancia»^, asumió de inmediato su papel, constituyéndose desde 1909 en el punto de mira de toda España. No en vano, los sevillanos no eran ajenos a este tipo de actividades; por ejemplo, en 1862, los industriales sevillanos concurrieron a la muestra de Londres, a la que siguió la de Viena de 1873, la de Filadelfia de 1876 y a la de París de 1878. Además Sevilla, tras la celebración de la feria ganadera de abril de 1847, había sido la sede durante la segunda mitad del siglo XIX de siete exposiciones de diversa naturaleza. Asimismo, la capital andaluza se convirtió en el escenario, en 1905, de la Exposición de productos sevillanos, primer ensayo de esta índole «que tan moderno en sus pretensiones como lucido en sus resultados, dio idea, por la brevedad y entusiasmo con que se realizó, de lo que Sevilla podía hacer en mayor escala»^. Hay que tener también presente, para acercarse a la concreta realidad sevillana, lo que estaba aconteciendo a nivel nacional, donde el auge de las exposiciones se plasmó en hechos como la Exposición Universal de Barcelona en 1888; de Madrid en 1908; la Hispano-francesa en Zaragoza, etc^'. Teniendo en cuenta las circunstancias anteriores, se comprende cómo, en el ambiente generado en Sevilla por la Fiesta de España en 1909 y aprovechando el homenaje que la ciudad rindió a Luis Rodríguez Caso, se lanzara a la luz el bosquejo de una idea en la que se quería implicar a toda la provincia. Las palabras del comandante de artillería, primero en exponer el proyecto, fueron recogidas inmediatamente por la prensa sevillana: «Si el pueblo sevillano y los hombres que por sus talentos y prestigios están llamados a dar cima a esta clase de empresa la encuentran acertada y realizable, a ellos toca acometerla con decidida fe y no menor voluntad. La simpatía, cada vez más arraigada en España, hacia la aproximación y confraternidad con aquellos pueblos que allende los mares nacieron y vivieron bajo la bandera española y hoy, aunque independientes de la madre patria son hermanos que hablan y sienten en español y tienen nuestra misma sangre, cuenta hace mucho tiempo en mí con el más modesto pero el más fervoroso entusiasta»^*. Junto al clima desatado en la ciudad en las jornadas próximas al discurso de Rodríguez Caso el 25 de junio de 1909, punto de arranque de la Exposición Hispanoamericana, habría que destacar la adhesión de tres elementos más: el representado por los cónsules hispanoamericanos^; el que encarnaron, a lo largo de 1909 y 1910, las «fuerzas vivas» de la capital andaluza a más de la conformidad del gobierno»^^; y, junto a todos ellos, la prensa: " «Proyecto de una exposición Hispanoamericana en Seviila», en El Liberal, 26 junio 1909, pág. 1. " «Proyecto de una exposición Hispanoamericana en Sevilia», en El Liberal, 26 junio 1909, pág. 1. " Vid. BRAOJOS QARRIIX), Alfonso, «La Exposición llwroamericana de 1929», op. cit.. pág. 1S. " «Proyecto de una exposición Hispanoamericana en Sevilla», en El Liberal, 26 junio 1909, pág. 1. Vid. RODRÍGUEZ BERNAL. Eduardo, «Ei ayuntamiento y ios partidas políticos sevillanos ante ios Inicios de ia Exposición Ibero-Americana (1909-1914)>, en La exposición iberoamericana de f 929 (1967), Escuela de Estudios Hispano-americanos, separata de las Vi Jornadas de Andalucía y América, Sevilia, pág. 44. ^ Vid. BRAOJOS GARRIDO, Alfonso, «1^ Exposición llwroamericana de 1929>,op.clt., pág. 17. "ib. pág. 18. 526 «La reunión del cuerpo consular (...); la complacencia con que todos los representantes de las Repúblicas hispanoamericanas han acogido la patriótica idea de don Luis Rodríguez Caso; sus ofrecimientos incondicionales de coadyuvar al pensamiento cerca de su respectivos gobiemos; la reunión del Círculo Mercantil (..); las promesas de los prohombres de la política de depositar toda clase de rivalidades frente a los Intereses de Sevilla; y, en fin, la poderosa voz de la prensa de todos los matices abogando por la consecución de esa Exposición salvadora de la región andaluza todo nos parece de feliz Para El Correo de Andalucía, al igual que para El Liberal y El Noticiero Sevillano, la idea de la Exposición se abrió paso, desde el primer momento, en todas las esferas, ya que, según Rafael Sánchez Arráiz, director en aquellos momentos del primero de los diarios mencionados, «existe ya la evidencia de que será en días no lejanos brillante realidad. El proyecto se impone, su magnificencia deslumbre y todos los hijos de la noble Sevilla, ricos y pobres, nobles y plebeyos, trabajarán en pro del mismo, persuadidos de que la honra y el prestigio, la prosperidad y la grandeza de nuestra ciudad reclaman que sea un hecho»^. Con esas palabras como tarjeta de presentación, los más directos representantes de la «opinión pública» sevillana sintetizaron su análisis sobre el evento que terminaría de cuajar veinte años después. En vista del anterior despliegue de informaciones y opiniones, no se puede negar que la «opinión pública» sevillana, consciente de cuál era la situación tras el «98», centró su deseo de recuperar a Hispanoamérica mediante el acercamiento cultural. Sin embargo, la prioridad otorgada a éste elemento se fue completando, en años sucesivos, con el Inicio de otros análisis. El común denominador de todos ellos sería, como hasta ahora se ha apreciado en este análisis, lograr una unión más perfecta entre España y las repúblicas americanas. El establecimientos de esos otros vínculos se inició con el trasvase de población española hacia aquellas tierras; junto a ello, el deseo de recuperar los contactos comerciales y políticos vividos antaño cerró el mapa de las grandes vías de comunión hispanoamericana expresadas por la «opinión pública» sevillana entre 1898 y 1914. 2.- La emigración española hacia Hispanoamérica. Aunque existen datos de salida de españoles en busca de asentamiento en el Nuevo Mundo desde la temprana fecha de 1810, es a partir de la mitad del siglo XIX (cuando los Estados Unidos dieron el ejemplo de cómo la inmigración podía contribuir a cambiar el ritmo de crecimiento de un país) el momento en el que la prensa sevillana comenzó a reflejar este fenómeno, que en las repúblicas hispanoamericanas tuvo una Importancia muy variable. La depresión económica sufrida por Europa entre 1873 y 1896 ha sido destacada por innumerables estudiosos como la causa principal que motivó el llamativo incremento de emigrantes, principalmente, italianos, españoles y portugueses, que se dirigieron, fundamentalmente, hacia los Estados Unidos y América Central y del Sur. En concreto para España, la consideración de sus excolonias como zona de destino de la población significaba, junto al atractivo de nuevas tierras y la posibilidad de una pronta riqueza, la existencia previa de lazos y razones históricas que fijaban unos vínculos más fuertes que la mera relación laboral^. Así, la mayoría de los emigrantes españoles se encaminó preferentemente hacia la fachada atlántica " "La exposición hispanoamericana», en El Liberal, 4 julio 1909, pág. 1. Vid. «Ei cuerpo consular y la Exposición Hispano-americana», 9n El Noliclam Sevillano, 29 junio 1909, pág. 1 y «La Prensa y la Exposición Hispano-ultramarina», en El Correo de Andalucía, 4 julio 1909, pág.1. " «La exposición Hispano-americana», en El Correo de Andalucía, 2 julio 1909, pág. 1. '° Vid. UALAMUD, Carlos, América Latina, siglo XX. La búsqueda de la democracia, Madrid, Ed. Síntesis, 1992, págs. 16-17. 527 (Brasil, Argentina, Uruguay^'), lo que, junto a la aceleración de la tasa de crecimiento de las distintas repúblicas, provocó un fuerte incremento de los habitantes de esa zona. Ejemplo de ello se encuentra en el dato de que, en 1870, Hispanoamérica contaba con cuarenta y un millones de habitantes, mas, en 1914, esta cifra se había duplicado, hasta llegar a los 83 millones. Veamos la valoración realizada por la prensa sevillana sobre este proceso, cuyas etapas más intensas rozaron las fechas de 1898 a 1914, periodo donde el ritmo de crecimiento migratorio anual pasó del 1,2% al 2,4%. Durante los años 1901,1902 y 1903, la prensa sevillana reflejó la evolución ascendente de una realidad, la emigración española hacia Hispanoamérica, suceso que, a partir de 1904, esos mismos medios empezaron a considerar en profundidad desde el análisis aportado por trece editoriales y artículos de colaboración. Habría que esperar por lo tanto hasta esta última fecha para que la «opinión pública» sevillana comprendiera al alcance de un tema que ya afectaba considerablemente a diversos aspectos de la vida de la capital andaluza. En 1904, como hemos dicho, El Liberal publicó el primer editorial sobre el trasvase poblacional entre España e Hispanoamérica, mostrando con ello los iniciales pasos hacia lo que serían los intentos de análisis aflorados en los años siguientes. De «aumento extraordinario» calificó el diario de la Sociedad Editorial de España el número de jóvenes que, provenientes en su mayoría de Galicia y soñando con Argentina como el destino principal de su odisea a través del Atlántico, abandonaban la península. Como causa principal del incremento del fenómeno el periódico señalaba la mala situación política y económica vivida por España («por el caciquismo, por el secretario, por el prestamista, por el ejecutor»), razón que impulsaba a sus habitantes a abandonar la patria tan precipitadamente en algunos casos que, incluso, partían sin obtener la documentación necesaria para llevar a cabo la travesía^. Aunque, en su generalidad, el resto de las opiniones periodísticas del momento justificó la actitud de estos hombres («peor lo pasarían aquí si se quedaran»^), la imagen que, simultáneamente, los diferentes diarios presentaron de los destinos hacia donde se dirigían los emigrantes españoles fue calificada de desesperanzadora, siniestra y negativa. He aquí aigunsis de estéis descripciones: «Y allá [en Hispanoamérica] se les aguarda con el látigo alzado, el hambre y el despotismo»^. «En cierta calle céntrica de una de las ciudades del Plata sonó un tiro. ¿Qué es?. Nada; un niño muerto, un hijo de emigrantes en cuya frente había ensayado alguien la puntería de su revólver»^. «En la provincia de Tucumán hay treinta mil jornaleros, casi todos emigrantes, anémicos, calenturientos, hacinados sin separación de sexos en pocilgas inmundas. Trabajan catorce horas diarias por 60 o 70 centavos y un l<ilo de carne hedionda»^. A consecuencia de la toma de conciencia de este problema, el de la desbordante salida de españoles hacia Hispanoamérica, que la continua e ingente publicación de noticias había contribuido a subrayar, la " Vid. HALPERIN DONGHI, Tullo, Historia contemporánea de la América Latina, Madrid, Alianza Editorial, 1970, pág. 220. Algunas cifras que muestran el tuerte peso demográfico que hubieron de soportar estas zonas son las siguientes: en 1870 la potMaclón argentina se cifró en dos millones de habitantes, de los que el 12% eran extranjeros. En 1914, de 8 millones de personas con las que contaba la república, el 30% procedían de otros países: en su mayor parte Italianos (aírales y obreros) y, más tardíamente, españoles (entre 1887 y 1924 salieron de la península hacia este destino 1.780.000 de hombres). " . La emigración a América», en El Uteral, 10 octubre 1904, pág. 3. " «Asi y todo», en El Liberal. 16 octubre 1904, pág. 1. «Los que se marchan», en El Porvenir, 4 septiembre 1904, pág. 2. «Asi y todo», en El Liberal, 16 octubre 1904, pág. 1. 528 prensa sevillana, en el mismo año de 1904, planteó en sus páginas la necesidad de provocar un cambio profundo en la política migratoria nacional, reforma que ayudara a regular algo que, con el afianzamiento de otros \azos, se sentía como urgente en las relaciones entre ambos contextos: «Pero ya que las embajadas comerciales traen de allá tantos votos amistosos y tanteis ideas generatrices; ya que la Unión Iberoamericana estudia y formula tantos proyectos beneficiosos; ya que la Prensa repite a diario todo género de excitaciones a la solidaridad entre gentes de una misma raza, ¿no habrá manera de que entre los entusiasmos, los tropos y los brindis, se abra un humilde hueco a la misericordia?»^^. En ese ámbito, pues, surgieron voces que abogaban por prontas soluciones. En concreto dos fueron las que obtuvieron el mayor consenso: a) la llamada a ejercer una escrupulosa fiscalización de los emigrantes con el fin de que no partieran de España sino las personas que lo justificaran cumplidamente; y b) la destinada a perseguir con rigor a los factores de expediciones que «en lugar de ser empresarios de seres humanos que buscan trabajo se muestran como despiadados cómitres»*. Al igual que en los años anteriores^, el último momento de nuestro estudio se cerraría con el intento de poner en marcha las soluciones apuntadas, medidas que definitivamente, se pensaba, «ayudarán a restringir la plaga de la emigración que despuebla aldeas enteras y que paraliza casi en absoluto las labores agrícolas de ciertas comarcas de España»*". Un tema, en fin, de difícil solución en la conciencia de la «opinión pública» sevillana de la época. 3.- El Intento de establecer vínculos comerciales. «En las fechas que corren [últimas décadas del siglo XIX] no es admisible, caso español, que el mantenimiento de las colonias suponga una sangría para el erario público; los territorios de Ultramar, sabiamente gobernados, pueden y deben producir ventajas abundantes y valiosas»*'. Estas palabras de Roberto Mesa permiten introducir la cuestión de las relaciones comerciales entre España e Hispanoamérica en el período de 1898-1914. Ahora bien, conviene establecer de entrada C|ue el interés comercial español hacia Hispanoamérica a mediados del siglo XIX se planteó desde la consideración de que aquella zona era una salida al exceso de población y de producción hispana agrícola y fabril, una postura acorde a la adoptada por Europa allí durante esos años. Sin embargo, la independencia de las colonias en ese período provocó en España un cambio en la dinámica generada por el denominado «pacto colonial». En concreto, la guerra de Cuba, entre otros sucesos, fue el punto que generó un amplio debate sobre la necesidad de la reforma del sistema económico español respecto de los ten-itorios que aún integraban su soberanía. La prensa sevillana, foro ya de debate, como hemos visto, del rumbo que desde 1898 tomaban las relaciones entre España e Hispanoamérica, no pudo pasar por alto esta parcela tan trascendental. De suyo, para el diario El Porvenir \a guerra sostenida durante el proceso emancipador de Cuba y Puerto Rico, además de deteriorar el comercio de esas zonas con España a favor, desde ese momento, del mundo anglosajón (Estados Unidos e Inglaterra), significó el punto de partida de las innovaciones que " "Asi y todo», en El Liberal, 16 octubre 1904, pág. 1. " "La emigración», en El Liberal, 16 octubre 1905, pág. 1. "Vid. «La emigración», en El Liberal, 16 octubre 1905, pág. 1. *° "La emigración», en El Liberal, 16 octubre 1905, pág. 1. " MESA, Roberto, El colonialismo en la crisis del XIX español. Esclavitud y trabajo libre en Cuba, Madrid, Ediciones de Cultura mica, 1990, pág. 44. 529 3.- En tercer lugar, la que Indica que, en el momento histórico de 1898 a 1914, lo que los sevillanos asumieron sobre lo que acontecía en Hispanoamérica. Fue lo que la prensa de la época y los mensajes emitidos en ella mostraron. Asi pues, y en definitiva, un conjunto de apreciaciones sobre una realidad, que, a la vista queda, llamó la atención y preocupó a los españoles cuando comenzaban a movilizarse social, política y culturalmente tras el desastre del «98», tomando como espacio de análisis el caso sevillano con su prensa como protagonista. 5.- Bibllograffa. -BRAOJOS GARRIDO, Alfonso, «La Exposición Iberoamericana de 1929. Sus orígenes: utopía y realidad en la Sevilla del siglo XX», en AAVV, La exposición iberoamericana de 1929, Escuela de Estudios Hispano-americanos, Separata de las VI Jornadas de Andalucía y América (1987), Sevilla, págs. 9-41. -BRAOJOS GARRIDO, Alfonso, «Catalogación, informatización y análisis de la prensa iberoamericana en España. Objetivo y balance de una investigación», en Revista de Extremadura (eneroabril 1993), n' 10, págs. 3342. -COMELLAS, José Luis, Historia de España Contemporánea, Madrid, Ediciones Rialp, 1988. -CHECA GODOY, Antonio, Historia de la prensa en Iberoamérica, Sevilla, Ed. Alfor-Patronato Provincial de Huelva Quinto Centenario, 1993. -MESA, Roberto, El colonialismo en la crisis del XIX español. Esclavitud y trabajo libre en Cuba, Madrid, Ediciones de Cultura Hispánica, 1990. -MOORE, D.R., Historia de la América Latina, Buenos Aires, Editorial Poseidón, 1945. -SIMÓN PALMER, María del Carmen, «La prensa local como fuente de la «pequeña» historia», en La Prensa Española durante el siglo XIX, Actas de las I Jornadas de especialistas en prensa Regional y Local (1987), Ed. Instituto de Estudios Almerienses, Almería. -Prensa sevillana consultada: El Porvenir Diario político independiente, de avisos y noticias; El Noticiero Sevillano. Diarlo independiente de noticias, avisos y anuncios; El Correo de Andalucía. Diario católico de noticias; y El Liberal de Sevilla. Diario liberal de información general. 536