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Voces transversales entre democracia participativa y periodismo participativo

Freitas, Andrea

Abstract

Con este artículo intentamos identificar algunos fundamentos del sistema de gobierno participativo que puedan añadir valor a las nuevas prácticas participativas en el ámbito del periodismo digital. Desde de lo ‘local’, estas prácticas llaman la atención a través de ejemplos paradigmáticos. Del lado de la política, está el ejemplo de Porto Alegre (Brasil), reconocido por la ONU como una de las 40 mejores prácticas de gestión pública compartida. Del otro, está el ejemplo periodístico del cibermedio2 coreano OhMyNews, que se apoya en un emergente periodismo ciudadano. Reconozco que se tratan de dos experiencias hasta cierto punto incomparables en sus sentidos filosóficos y políticos. Pero, aún así, arriesgo proponer la hipótesis de que el análisis de estas diferentes esferas puede motivar la percepción de nuevas formas de ver la participación ciudadana en el ciberperiodismo. Tratamos de verificar y contextualizar las diferencias entre estos ‘eventos participativos’ en cuanto a sus aspectos político-comunicativos.

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VOCES TRANSVERSALES ENTRE DEMOCRACIA PARTICIPATIVA Y PERIODISMO PARTICIPATIVO Andrea de Freitas1, Doctoranda y becaria en el Departamento de Periodismo II - UPV [email protected] Resumen: Con este artículo intentamos identificar algunos fundamentos del sistema de gobierno participativo que puedan añadir valor a las nuevas prácticas participativas en el ámbito del periodismo digital. Desde de lo ‘local’, estas prácticas llaman la atención a través de ejemplos paradigmáticos. Del lado de la política, está el ejemplo de Porto Alegre (Brasil), reconocido por la ONU como una de las 40 mejores prácticas de gestión pública compartida. Del otro, está el ejemplo periodístico del cibermedio2 coreano OhMyNews, que se apoya en un emergente periodismo ciudadano. Reconozco que se tratan de dos experiencias hasta cierto punto incomparables en sus sentidos filosóficos y políticos. Pero, aún así, arriesgo proponer la hipótesis de que el análisis de estas diferentes esferas puede motivar la percepción de nuevas formas de ver la participación ciudadana en el ciberperiodismo. Tratamos de verificar y contextualizar las diferencias entre estos ‘eventos participativos’ en cuanto a sus aspectos político-comunicativos. Palabras clave: participación, ciudadanía, periodismo ciudadano y democracia participativa. 1. Introducción Todo el proceso participativo es político y es comunicativo por naturaleza. Desde de lo ‘local’, prácticas participativas llaman la atención a través de ejemplos paradigmáticos. Del lado de la política, está el ejemplo de Porto Alegre (Brasil), reconocido por la ONU como una de las 40 mejores prácticas de gestión pública compartida. Del otro, está el ejemplo periodístico del cibermedio3 coreano OhMyNews, que se apoya en un emergente periodismo participativo. Coincido en parte con la opinión del periodista y blogger Juan Varela4 en la que él afirma que tal vez el ambiente más propicio al desarrollo 1 Técnica y coordinadora de comunicación en el Ayuntamiento de Porto Alegre (Brasil) por ocasión de la implementación del proceso del Presupuesto Participativo. Actualmente, participa en el Proyecto de Investigación Los cibermedios en el País Vasco 1/UPV 00017.323-H- 16005/2004, de la Universidad del País Vasco. Apoyo de la Fundação Coordenação de Aperfeiçomento de Pessoal de Nível Superior (Brasil). 2 Cibermedios son “aquellos medios de comunicación social que emplean el ciberespacio como ámbito para la difusión pública de informaciones periodísticas” (SALAVERRÍA [et. al.], 2005, 13). 3 Cibermedios son “aquellos medios de comunicación social que emplean el ciberespacio como ámbito para la difusión pública de informaciones periodísticas” (SALAVERRÍA [et. al.], 2005, 13). 4 Juan Varela es el responsable por el Blog Periodistas 21, en lo cual discute la cuestión del periodismo participativo, ofreciendo al mundo de la investigación una buena herramienta de trabajo. http://periodistas21.blogspot.com/ del periodismo participativo sea mismo el de la democracia participativa, pues la movilización ciudadana es el principal elemento dinamizador de sus procesos. La idea de comprar dos experiencias conocidas, y no muy coincidentes, una política y otra ciberperiodística, se originó en reflexiones acerca de cuales serian los aportes que la práctica democrática participativa podría añadir al periodismo en que la audiencia selecciona, agenda y produce informaciones. Según el analista político del Institut Internacional de Gobernabilitat, Marc Navarro Vicente, el ejemplo de Porto Alegre, “se entiende como una democratización radical de la democracia, en el que las acciones del gobierno responden a los intereses de la mayoría” (Navarro Vicente, 2002). En contrapartida, propongo también hacer el camino inverso: ¿qué caminos necesita trillar el ciberperiodismo participativo para contribuir con el sistema democrático participativo? ¿El ciberperiodismo de lo cual hablamos es radicalmente participativo? El universo de la investigación es grande y el corto espacio de este artículo nos hace acotar nuestros objetivos. Por ello, busco el enfoque de la participación renovada (la que rescata los valores cívicos). En primer lugar, en el epígrafe inicial del trabajo, trato de conceptuar los ‘muchos protagonistas’ desde del campo filosófico para, en la secuencia, describir la experiencia de gobierno cogida y, por último, enumero algunos aportes de la democracia participativa. En el segundo epígrafe, trato la cuestión del protagonismo de las fuentes y la terminología relacionada al periodismo participativo para después caracterizar la experiencia empresarial de Corea. Y, por fin, procuro vincular periodismo ciudadano y participación renovada. La metodología analítico-descriptiva auxilia en la evidencia de los fundamentos centrales de los dos casos y en las posteriores conclusiones. 2. Protagonismo de la multitud Una de las ideas que tal vez más ilustre el sentido de pluralidad inherente a la participación es la de multitudes, concepto que se entiende “como forma de existencia política de los muchos para otros muchos” (Virgo, 2002, 3). Ello resurge en nuestro siglo después de mucho debate sociológico y de preponderancia de otro concepto muy utilizado en al ámbito de la actuación política en la esfera pública. El otro concepto que ha estado en perenne lucha con la diversidad de la multitud es el de “pueblo”. El italiano Paolo Virgo ha desarrollado una tesis doctoral intitulada “Gramática de la multitud” en la que busca evidenciar conceptos y reglas que llevan al entendimiento del término. La expresión tiene origen en la filosofía del holandés Baruch Spinoza (1632- 1677) del siglo XVII, la cual “representa una pluralidad que persiste como tal en la escena pública, en la acción colectiva, en la atención de los asuntos comunes, sin converger en un Uno, sin evaporarse en un movimiento centrípeto” (Spinoza apud Virgo, 2002, 3). En oposición, aún en el siglo XVII, el filósofo inglés Thomas Hobbes (1588-1679) dice que el pueblo es “uno” porque tiene una “única voluntad” y el Estado es el propio pueblo (apud Virgo, 2002, 3). Según Manuel Castells explica en su ‘La Galaxia Internet’, “en el último cuarto de siglo XX coincidieron tres procesos independientes que han derivado en una nueva estructura social basada predominantemente en las redes”: 1) economía de flexibilidad en la gestión; 2) globalización del capital, producción y comercio y 3) demandas sociales basadas en libertad individual y en comunicación abierta. Para Castells: “Internet es un medio de comunicación que permite, por primera vez, la comunicación de muchos para muchos en tiempo escogido y a una escala global” (Castells, 2002, 16-17). ¿Qué ocurre con el concepto en los procesos participativos del siglo XXI? En primer lugar, apoyada en los estudios de Virgo y Castells, planteo que los complejos fenómenos de trascendencia política, cultural, social, lingüística y comunicativos como los procesos participativos tendrán un entendimiento común se vistos desde la perspectiva de los “muchos para muchos” (Virgo, 2002; Castells, 2002, 16-17). Y, complementariamente, sigo a los autores Michael Hardt y Antonio Negri, los cuales aseveran que “el poder de la multitud para crear relaciones sociales se eleva entre soberanía y anarquía, y ofrece una nueva posibilidad de práctica política [también social y comunicativa]” (2004, 382). Hardt y Negri señalan también que “la innovación requiere recursos comunes, acceso abierto e interacciones libres” (2004, 382-383). Estos investigadores acrecientan que nuevos sectores que ocupan posición central en la economía global (comunicación, conocimiento e información) no necesitan control unitario, sino de la multitud. Reconocer a los muchos como protagonistas en los procesos participativos renovados representa mostrarse de acuerdo con la idea de que los conocimientos son una construcción colectiva, y que las innovaciones tan solo “dependen de la genialidad de la multitud” (Hardt; Negri, 2004, 383). Aún siguiendo a Hardt y Negri, complementamos que “la multitud tiende a convertirse ella misma en proceso de toma de decisiones” (2004, 383). Por consecuencia, sus mecanismos de articulación se basan en una comunicación horizontal. El desarrollo social, comunicativo y tecnológico experimentado en la actualidad exige cada vez más que pensemos el fenómeno de los cibermedios emergentes desde la perspectiva del protagonismo de “los muchos”; como condición sine qua non para fomentar una participación renovada5 y comprometida con el desarrollo socio-económico anclado en valores democráticos transversales y solidarios. 2.1. Democracia participativa: el ejemplo de Porto Alegre El Presupuesto Participativo de Porto Alegre es una combinación de reglas del sistema representativo comunitario6 con reglas de la democracia directa, donde las comunidades de las 16 regiones en que fue dividida la ciudad de 1.400.000 5 La participación renovada está basada en una ética igualitaria, transparente, movilización de las personas con base en el diálogo, la horizontalidad de las decisiones, una práctica de colaboración y las relaciones en red. Todos participan igualmente en todas las etapas de los procesos sociales, económicos o productivos, con derecho a ‘voz’ y anclados en valores cívicos fundamentales a la democratización de la sociedad. 6 El concepto de “democracia representativa comunitaria” es de Yves Cabannes, citado en el texto de Sérgio Baierle (Baierle, 2004). millones de personas pudieron elegir las prioridades de inversiones públicas en sus localidades de forma directa y también a través de representantes electos para los forum de delegados (o de consejeros para el Consejo del Presupuesto Participativo). Las dos modalidades conviven y se complementan articulando los intereses/ necesidades de la sociedad civil y la capacidad del municipio en adecuar los recursos disponibles a estos intereses. De marzo hasta diciembre de cada año se desarrollan reuniones y asambleas programadas y organizadas entre comunidad y ayuntamiento en las regiones de la metrópoli. El denominado “ciclo del PP” es el conjunto de actividades distribuidas anualmente entre esos meses donde ayuntamiento, comunidades locales y forum representantes articulan y planean la composición del presupuesto público que va a ser ejecutado en el año siguiente. Son discutidas y listadas prioridades de inversión en obras y servicios según criterios previamente acordados entre poder público municipal y vecindad. Uno de los factores de fundamental importancia en la historia del desarrollo del Presupuesto Participativo de Porto Alegre ha sido la ‘práctica asociativita’ y los movimientos sociales organizados, y reivindicativos, implementados por la gente. La realización de demandas sociales reprimidas y la prestación de cuentas por el nuevo grupo político en el Ejecutivo le dieron credibilidad, estimulando la movilización ciudadana. Con los años, el sistema fue modernizado. En el 2004, cerca de 50 mil personas estuvieron en las reuniones del Presupuesto Participativo. Es una historia de aprendizaje mutuo. Los agentes públicos se renovaron en la elaboración de procedimientos conjuntos y creación de estructuras institucionales. Para los munícipes, se ha fortalecido el ejercicio de la ciudadanía y de la libre expresión de su pluralidad, y de sus antagonismos. Los fundamentos que sostienen el tejido social en ese sistema fueron pactados entre Municipio y sociedad: derecho a la información; auto reglamentación; igualdad de calidad de vida y transparencia del estado/control social. Son el sostén de decisiones colectivas practicadas a lo largo de los años, con el cúmulo de experiencias conjuntas que fueron traduciéndose en principios, valores sociales, costumbres, en códigos de comportamiento, en una nueva cultura política local, en un nuevo código comunicativo. Le corresponde una matriz político-administrativa fundamentada en tres principios: 1) universalidad en la participación, 2) utilización de una metodología objetiva para la definición de recursos a lo largo del ciclo anual de actividades y 3) gestión compartida (Fedozzi 2001). Para Rebeca Abers7, el empoderamiento de la sociedad civil a través de la política participativa ocurre en diversas formas (Abers, 2003). Por una parte, refiere la autora, ese empoderamiento está relacionado con el nuevo vigor que la participación popular ha dado a las asociaciones: las viejas relaciones ‘clientelitas’ entre liderazgos y asociados dan lugar a nuevas organizaciones (comisiones de calle, grupos de vecinos, etc.), basadas en el envolvimiento directo de los participantes en la resolución de problemas. Complementa la 7 ABERS, R. (2003): Inventando a democracia: distribuição de Recursos Públicos através da participação popular em Porto Alegre: http://www.ongcidade.org/site/noticias/noticias_completa.php?idNoticias=25. autora que, aunque en muchos casos carencias inmediatas han sido atendidas en los primeros años, a menudo “emergen del proceso nuevos activistas locales que aprenden el lenguaje de las decisiones colectivas, desmitifican el saber administrativo y se involucran en cuestiones locales o metropolitanas”. Así que, respetadas las particularidades regionales, el PP año a año aviva la participación en el debate político y acción colectiva, haciéndose un proceso permanentemente renovable (Abers 2003). El sistema articula un modelo de comunicación transversal que atraviesa por lo menos seis modalidades: 1) medios hegemónicos de comunicación, 2) redes relacionales 3) comunicación alternativa: sindical, comunitario, sectorial, etc., 4) comunicación institucional, y 5) medios locales: periódicos de barrios o sectoriales, cibermedios, radios comunitarias, etc. La participación por Internet ha significado un aumento considerable de demandas públicas y contribuciones para la mejoría de los servicios públicos. Figura 1: Pantalla de acceso a la participación – PP. Fuente: Ayuntamiento de Porto Alegre – Brasil. La participación también ha movilizado significativamente el mercado comunicativo local y, conforme palabras de Sérgio Baierle, “ha desarrollado una especie de revolución fundamental en la comunicación y publicidad, esencial tanto para la transformación de la máquina pública cuanto para la radicalización democrática de la gestión comunitaria” (2004). Aún según Baierle, la revolución comunicativa no se dio “en el sentido tradicional de la propaganda de gobierno y sí en el alargamiento de lo espacios de producción y circulación de la opinión pública plebeo-comunitaria, generada a partir del PP, desbordando los límites de los consejos y forums participativos y objetivando del envolvimiento del conjunto de la ciudadanía”8 (Baierle, 2004). Desde el punto de vista institucional, se apuntó hacia a un modelo comunicativo híbrido dónde el ciudadano debería tener ‘cara’ y ‘voz’ (Carvalho, 2003). 8 Cfr. BAIERLE, S. (2004): A experiencia Brasileira do Orçamento Participativo (OP): O Caso de Porto Alegre: http://www.ongcidade.org/site/noticias/noticias_completa.php?idNoticias=82. 2.2. Contribuciones de la democracia participativa La participación en gobiernos locales ya son una realidad en gran número de ciudades y culturas9: de distintas formas, niveles o amplitud de desarrollo. Sin embargo, se puede señalar rasgos comunes a todas ellas, sea de cual sea su hábitat social, económico, cultural, profesional o político. El eje principal en estas formas de gestión del ‘local’ rondan principalmente la descentralización de la estructura de toma de decisión. El contexto de la participación conlleva la necesidad de dinámicas propias, dónde el protagonismo en el proceso decisorio es de la colectividad. Se basa generalmente en metodologías discutidas y acordadas donde los ciudadanos puedan actuar directa o indirectamente en todos los ámbitos de su ciudad. La participación puede estar individualmente motivada por la voluntad de encontrar alternativas al sistema establecido: sea por necesidad, por insatisfacción, por conciencia, por oportunidad, por condiciones de vida, por voluntad, etc. Por un lado, participar es un constante proceso de aprendizaje, indistintamente del grado de responsabilidad que uno se lleva. Hay aumento progresivo de conocimiento técnico y organizativo. Ser ciudadano activo también envuelve un coste de tiempo, de energía, esfuerzo intelectual, etc. Por otro lado, casi siempre la constancia en ello depende de una ecuación cuyas principales variables son ‘conciencia, información, motivación y resultados’, individuales o colectivos. La participación funciona también como herramienta de dinamización en el interior de los procesos. Para el profesor de sociología de la Universidad del País Vasco, Pedro Ibarra, hay dos tipos de generación de formas participativas: las que surgen por invitación y las que surgen por erupción. Las primeras, por invitación, nacen del interés del emisor/poder dominante en el proceso en gran parte de las veces para legitimar políticas, personalidades, organizaciones, agremiaciones, empresas. Las formas participativas que surgen por erupción son puestas en marcha por la sociedad civil, para actuar en el espacio público o reivindicar omisiones en determinadas carencias colectivas. En las dos formas, la fuerza comunicativa se centra tanto en las redes de relaciones interpersonales como en las intergrupales. La participación, aquí, rejuvenece el sistema democrático en la medida que actúa en el funcionamiento de la sociedad para promover la calidad de vida, el desarrollo humano, el acceso al conocimiento, la elevación de valores distributivos, el desarrollo económico y cultural y el bien estar social. En fin, rejuvenece el civismo. 9 Hoy por hoy, la cantidad y variedad de experiencias participativas en la gestión de ciudades de muchos países y continentes impide hablar, en el acotado espacio del artículo, de la totalidad de las diferencias culturales, sociales, económicas y políticas en estos sistemas. La Universidad del País Vasco- EHU mantiene un grupo de investigación y formación en democracia participativa en lo cual se trabaja con diversos ejemplos en la teoría y en la práctica, dentro y fuera de España. El grupo coordina también un postgrado en el área en cuya web (http://www.partehartuz.org/prin3.htm) se encuentra amplia documentación de estudios de caso y discusiones teóricas respectivas al tema. Existe también en Internet el Observatorio Internacional de Democracia Participativa (http://www.oidpart.com/welcome.htm) que, en 6 idiomas, aborda la cuestión de la participación. 3. Protagonismo de las fuentes: más allá de las cuestiones terminológicas La función principal de la actividad periodística es relatar hechos de actualidad fortaleciendo valores democráticos, contribuyendo para el desarrollo humano y reavivando los espacios públicos. En el prólogo del libro de la profesora Palomo Torres10, el también profesor de la Universidad de Málaga Bernado Díaz Nosty añade: “el periodista es sujeto activo de un derecho fundamental, la libertad de expresión, que está en la base de la democracia y no puede ser confundido con la de libertad de empresa” (Palomo Torres, 2004, 7). Villalobos G. [et. al.], en un artículo de la revista electrónica Chasqui, Revista Latinoamericana de comunicación, fundamenta: “una de las derivaciones más importantes en la formación del periodista está en el papel de la educación, su relación con el hombre y la sociedad como instrumento de desarrollo” (2005). No es novedoso enunciar que el periodismo depende de las fuentes. Pero, en otro artículo de portada de la Chasqui electrónica, el profesor Koldobika Meso Ayerdi11 confirma que “está a la vista de todos que nos encontramos ante un panorama que acentúa aún más el protagonismo de los lectores o de las personas que constituyen las distintas audiencias” (2005). Se Nicholas Negroponte hablaba hace una década (1995) de las crecientes posibilidades ofrecidas por el medio digital al libre albedrío de los lectores, parece no quedar duda que el nuevo panorama del siglo XXI cambió como nunca el quehacer periodístico, en tan acotado tiempo (apud Meso Ayerdi, 2005). De acuerdo con la definición esbozada en el texto publicado en Chasqui, en el rol del periodismo participativo están los “medios en línea o páginas de Internet que no sean vinculadas a medios tradicionales, pero que cubren demandas informativas no satisfechas por ellos” (2005). Los ejemplos ofrecidos son el OhMyNews, de Corea, y el Qué!, de España. Más amplia, la definición esbozada por Dan Gillmor12 apela a la socialización: “es la socialización de la información periodística a través de una conversación virtual en la que los participantes intervienen en el propio mensaje”. Según Juan Varela, “El Periodismo 1.0 traspasa contenidos analógicos al ciberespacio, el 2.0 es el de la creación de contenidos en la Red y el 3.0 aspira a socializarlo” (2005)13. 10 Cfr. PALOMO TORRES, M. B. (2004): El periodista on line: de la revolución a la evolución, Sevilla, Comunicación Social. 11 El profesor Koldobika Meso Ayerdi es investigador en el Proyecto de Investigación Los cibermedios en el País Vasco 1/UPV 00017.323-H-16005/2004. 12 Dan Gillmor es uno de los más citados autores en el periodismo ciudadano en Internet y tiene publicado un libro llamado We the Media: Grassroots Journalism by the People, for the People (nosotros, los medios: periodismo de base por la gente, para la gente), editado en 2004, por O’Reilly. Accesible en la web http://www.oreilly.com/catalog/wemedia/book/index.csp / . Se puede acceder también a una versión española en http://www.hypergene.net/wemedia/espanol.php?id=P54. 13 La clasificación se asemeja a la que hizo la profesora malagueña María Ángeles Cabrera en el 2000 en relación a los modelos ciberperiodísticos, de acuerdo con su evolución: 1) Modelo de ‘facsímil’; 2) Modelo adaptado; 3) Modelo digital; 3) Modelo multimedia. Otros autores (John V. Pavlik, José Alfonso Silva Júnior, Luciana Mielniczuk) y el Grupo de Pesquisa em Jornalismo On-line (GJOL), de la Universidade Federal da Bahia (Brasil), también trabajaron semejantes clasificaciones y conceptos. La cuestión del periodismo ciudadano parece más compleja do que se percibe en los ánimos de los emprendedores del negocio de la información participativa. El periodista Carlos Castillo, responsable por Código Aberto, columna del cibermedio brasileño Observatório de Imprensa, que trata de discutir entre otras cosas el periodismo ciudadano, revela que el sindicato nacional de periodistas de Gran Bretaña (Nacional Union of Jounalists14) intentó reglamentar la “colaboración de personas comunes” en la elaboración de noticias. La tentativa nació fallida probablemente porque no consideró de antemano que el fenómeno de la participación en Internet, como iniciativa individual o no, existe independiente de la actividad periodística y que la expresión ciudadana no depende de empresas o entidades periodísticas. La participación es creciente en el ciberesapacio (véase la comunidad de bloggers, ciberactivistas, etc.). Se los ciberciudadanos15 están siendo reconocidos como fuente actuante de información en el ámbito del periodismo no es por concesión de tradicionales empresas y sí porque ellos son un fenómeno que tiene dinámica propia y por que constituyen un fenómeno social que bate a la porta de los grandes conglomerados informativos (Castillo, 2006). Son 26.000.00016 los weblogs existentes en la actualidad en la blogosfera. Los ‘muchos’ bloggers/ciudadanos/protagonistas se mueven rápidamente, seleccionan/producen/distribuyen las informaciones, se comunican en redes, influencian en la vida social, informativa y política (Varela, 2005). Por otra parte, como bien dice Castillo “A verificação de uma notícia deixou de ser um processo simples e linear” (Castillo, 2006). El mismo Castillo resalta que el papel del periodista ha cambiado (tiene que estar preparado para ser ‘gestor de información’). La noticia hoy por hoy tanto incluye el uso de nuevas herramientas discursivas (bancos de datos, sistemas de búsqueda, etc.) como también requiere elementos de ‘contextualización’. Lo que se percibe es que el papel activo de las fuentes cobra cambios al discurso periodístico ideológicamente situado en la esfera de los grandes medios. El rol de habilidades exigidas a los profesionales ultrapasa en mucho el campo del conocimiento técnico-narrativo y demanda la incorporación, quizás en larga escala, de la participación activa de lectores/usuarios con ‘cara y voz’, y sus relatos, al discurso informativo de la Red. Sin duda, se puede afirmar que el desarrollo de nuevas maneras de pensar la incorporación de los relatos de las audiencias al discurso periodístico (además de chats, foros,weblogs, post, etc.) es un desafío para la profesión actualmente y a lo cual ya se empieza a responder17. Los beneficios para el desarrollo humano y profesional son evidentes, pero el reto más profundo tal vez sea saber cual es realmente el papel del periodismo en el fortalecimiento del vigor de la participación ciudadana avivada por “la Galaxia Internet” (Castells, 2002). 14 Cfr. http://www.nuj.org.uk/. 15 Términos utilizados por Juan Varela en su Blog Periodistas 21 (http://periodistas21.blogspot.com/). 16 Cfr. http://www.sifry.com/alerts/. 17 Recientemente el ciberdiario Elcorreodigital lanzó la sesión llamada ‘enlaCe’ en que “los lectores de El Correo se convierten en periodistas (...) y un equipo de jóvenes redactores recogerá, ordenará y llevará al papel las colaboraciones” (http://www.elcorreodigital.com/vizcaya/edicion). 3.1. Periodismo participativo: el caso del OhMyNews La segunda experiencia paradigmática que describimos se encuentra en evidencia como símbolo del nuevo periodismo participativo. Es el cibermedio OhMyNews nacido en la capital de Corea del Sur, en febrero de 2000, con la ayuda de 727 colaboradores ciudadanos. Oh Yeon Ho, periodista responsable por el cibermedio, pretendía inicialmente publicar historias de los alrededores de su región. Bajo el slogan “cada ciudadano es un reportero”, OhMyNews publica mayoritariamente contenidos producidos por sus lectores. Hasta el pasado 2005 cerca de 41.000 colaboradores18 escribieron para el cibermedio, de todas las partes del mundo. En la actualidad, una media de más de 200 noticias al día son enviadas al portal por sus periodistas ciudadanos. Considerando el potencial de diseminación de informaciones de tan solo las redes de relaciones de sus 41.000 lectores-colaboradores de todos los rincones del mundo (y una determinada constancia a lo largo de sus 5 años historia), el cibermedio de Corea ya gozaría de una difusión nada renunciable. Por añadido, en se tratando de un cibermedio vinculado a una región metropolitana de 21 millones de personas como la de Seúl, cuyo promedio de edad se queda entre 20 y 40 años, no queda difícil prever las razones del aumento considerable de las audiencias en el ámbito doméstico y su consecuente reflejo hacia las afueras de las ‘ciberfronteras’ coreanas. Según materia publicada en Elmundo.es (www.elmundo.es), en 12 de marzo de 2005, entre 700.000 y 1.000.000 de usuarios únicos visitan el cibermedio coreano diariamente. En una sociedad donde, según afirma Oh Yeon Ho, la mayoría de los medios tienen una tendencia conservadora y solamente 20% apuesta por una política más progresista, OhMyNews rivaliza con la tendencia mayoritaria y puede que consiga equilibrar la balanza con su política editorial basada en la producción escrita de sus “ciudadanos reporteros”. Según palabras Ho, la meta es contribuir equilibrar la balanza política en el mercado local, hasta que llegue al promedio de 50-50. Afirma Ho que la simple búsqueda en el banco de datos del cibermedio puede resultar de 500 hasta 600 textos para los periodistas ciudadanos más asiduos. Los más frecuentes ciudadanos envían a la redacción entre una y dos historias a la semana. Pero, según el director del medio, para llegar a este nivel el individuo tiene que haber persuadido el medio con la calidad y credibilidad de sus historias. OhMyNews acomoda más de 50 profesionales de la información para revisar textos y certificarse de la veracidad de los hechos. El portal coreano contaba ya en 2005 con la colaboración de más de 300 periodistas extranjeros. La estrategia central de OhMyNews es sobretodo ofrecer protagonismo a las fuentes mediante un esquema de producción de noticias en que el trabajo de los periodistas profesionales funciona como una especie de certificación de la calidad informativa. La creciente participación puede estar relacionada entre otras cosas con el inusitado pago a los ciudadanos periodistas, entre 5 y 20 18 Cfr. OhMyNews, en http://english.ohmynews.com/.