El canon literario mexicano en "Los detectives salvajes"
Abstract
En el presente artículo se examina el canon personal de Bolaño en Los detectives salvajes acerca de la literatura mexicana, a partir de la intertextualidad entendida como un rasgo característico de la narrativa postmoderna del autor. Para ello se han tenido en cuenta tanto las citas explícitas que aparecen en la novela como algunas citas implícitas fundamentales. A través del análisis de las mismas se pretende demostrar que para entender el alcance de esta obra es preciso enfrentarse a su escritura en palimpsesto.
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Romanische Studien 1, 2015 Roberto Bolaño frente al canon literario El canonliterariomexicanoen Losdetectivessalvajes Carmen de Mora (Sevilla) resumen: En el presente artículo se examina el canon personal de Bolaño en Los detectives salvajes acerca de la literatura mexicana, a partir de la intertextualidad entendida como un rasgo característico de la narrativa postmoderna del autor. Para ello se han tenido en cuenta tanto las citas explícitas que aparecen en la novela como algunas citas implícitas fundamentales. A través del análisis de las mismas se pretende demostrar que para entender el alcance de esta obra es preciso enfrentarse a su escritura en palimpsesto. palabras clave: Bolaño, Roberto; Paz, Octavio; Poniatovska, Elena; Canon; Intertextualidad; Estridentistas; la Onda schlagwörter: Bolaño, Roberto; Paz, Octavio; Poniatovska, Elena; Kanon; Intertextualität; Estridentistas, los; Onda, la No es extraño que la novela de Bolaño vaya encabezada por un epígrafe sacado de Bajo el volcán (1947), una novela sobre México escrita por un extranjero y, en parte, autobiográfica, igual que Los detectives salvajes, aunque Malcolm Lowry fuera europeo y Bolaño latinoamericano. La novela de Lowry, ambientada en Cuernavaca, simboliza un descenso a los infiernos el día de todos los muertos de 1938, mientras el excónsul Geoffrey Firmin se emborracha con mezcal.¹Se han propuesto varias interpretaciones, pero la elección de estas frases como antesala de la novela constituye una metáfora de la aceptación del Absurdo y la desconfianza radical hacia cualquier consuelo, sin duda engañoso, para el personaje. El epígrafe, por identificación con el autor de la cita, nos aproxima al pun- to de vista adoptado por Bolaño al escribir sobre México y a cierto nihilismo que se desprende de la novela, y sirve para situarnos en la cuestión que me propongo abordar aquí: indagar sobre el canon personal²de Bolaño acerca ¹El mezcal “Los Suicidas” es motivo recurrente en Los detectives salvajes, sobre todo en la evocación del encuentro de Belano y Lima con Amadeo Salvatierra. ²Entiendo el canon personal en los términos expresados por Wendell V. Harris: “Los cánones personales parecen creados a partir de una interacción indeterminada entre todas las obras que leen los individuos y las que prefieren en mayor o menor grado”. Véase “La canonicidad”, en El canon literario, ed. Enric Sullà (Madrid: Arco/Libros, 1998), 43.
34 Carmen de Mora de la literatura mexicana y la función que cumple en esta novela; averiguar qué autores selecciona y de qué manera los integra en el texto; en qué medida se acerca y se distancia del repertorio institucional de las historias de la literatura y las antologías. La tendencia a incluir en las obras de ficción un repertorio de autores de distintas nacionalidades que admira y con los que simpatiza o, por el contrario, a referirse con desdén a aquellos que no le interesan tanto es un rasgo característico de su escritura. Son numerosas las alusiones, entre otras, a escritores chilenos, franceses o a poetas de Inglaterra y Estados Unidos en Estrella distante; a escritores chilenos italianos y franceses en Nocturno de Chile. EnLosdetectivessalvajes,unadelasnovelasparadigmáticasdelpostmodernismo literario,³la gama es aún más amplia,⁴pues en ella la intertextualidad es una forma de reconocimiento a otros escritores –marcada, unas veces, y no marcada,otras–querecorregranpartedeltejidonarrativo,yaquesetratade una novela fundamentalmente dialógica. Está claro que al hablar de canon personal me refiero a aquel que los lectores individuales “conocen y valoran” (Alastair Fowler).⁵Dentro del mismo podemos distinguir dos modalidades en Bolaño: la cita explícita, que consiste en mencionar el nombre del autor o de alguna obra suya, seguida o no de un comentario, y otra más compleja, que puede denominarse intertextualidad implícita⁶, en que no existe ninguna alusión directa al autor, y para la que Bolaño suele recurrir al pastiche o la ³Entrelascaracterísticasde lapostmodernidad literariase encuentranla intertextualidad, la ironía, el humor y la fragmentación, rasgos que Fernando del Toro integra, junto con otros, en el concepto de ‘pluricodificación’, y que se identifican con facilidad en Losdetectives salvajes. Cfr. Fernando del Toro, “Postmodernidad y Latinoamérica (con un modelo para la narrativa postmoderna)”, Revista Iberoamericana LVIII, núm. 155–156 (abril–septiembre 1991): 441–467. Véase también Pavao Pavlicic, “La intertextualidad moderna y la posmoderna”, Criterios 30 (julio–diciembre 1991): 87–113. ⁴Los países más representados son México, Francia, España, Italia, EEUU, Inglaterra y Perú. Debo precisar que en este cómputo solo están representados los autores reales, porque no todos lo son. La poeta Laura Damián, que murió en 1972, antes de cumplir los veinte años podría ser un reflejo especular de la joven Cesárea Tinajero que también desapareció un día de la ciudad marchándose para siempre. ⁵Alastair Fowler, “Genre and the literary canon”, New Literary History 11 (1979): 97–119. Trad. esp. : “Género y canon literario”, en Teoría de los géneros literarios, ed. M.A. Garrido Gallardo (Madrid: Arco/Libros, 1988), 95–127. ⁶Véase Laurent Jenny, “La estrategia de la forma”, en Intertextualité: Francia en el origen de un término y el desarrollo de un concepto, comp. Desiderio Navarro (La Habana: UNEAC, Casa de las Américas, 1996), 104.
El canon literario mexicano en Los detectives salvajes 35 parodia.⁷En este caso, la competencia del lector resulta imprescindible no solo para que el escritor canónico pueda ser identificado sino también para contraponer una lectura que se sitúa en el eje paradigmático del texto a la lectura lineal que solo opera en el eje sintagmático,⁸pues la intertextualidadseentiendecomo una interacción entre la escritura y la lectura.⁹Resulta prácticamente imposible comprender el alcance de Los detectives salvajes sin enfrentarse a su escritura en palimpsesto. Basada en la experiencia que Bolaño vivió en México (1968–1977), cuando junto al poeta Mario Santiago (Ulises Lima en la novela) fundó el “infrarrealismo”, Los detectives salvajes representa un homenaje y un retorno a los vanguardistas de los años veinte, en particular a los estridentistas mexicanos (1922–1927) con quienes aquel movimiento compartía una actitud literaria irreverentey desafiantefrentea loscánones.La novelarepresenta,por tanto, unavueltaalasraícesliterariasdeBolaño,yaqueenesaciudadseforjócomo escritor, publicando los primeros poemas en la revista Punto de partida de la UNAM¹⁰ytambiénsusprimerospoemarios.En1976,aparecióelprimerlibro que publicó en solitario¹¹,Reinventar el amor, un largo poema dividido en nue- ⁷Helena Beristáin define el pastiche en los siguientes términos: “Obra original construida, sin embargo, a partir de la codificación de elementos estructurales tomados de otras obras. Tales elementos pueden ser lugares comunes formales o de contenido o de ambos a la vez, o bien fórmulasestilísticascaracterísticas de unautor,de una corriente,deuna época, etc.”(Helena Beristáin,Diccionariode Retóricaypoética(México: EditorialPorrúa, S.A.,1992),3ªed.387). Para Genette, el pastiche consiste en la imitación de un estilo sin función satírica (Gérard Genette, Palimpsestos (Madrid: Taurus, 1989), 38). De las distinciones fijadas por Genette, para el caso de Bolaño en Los detectives, interesa en particular lo que él denomina el régimen lúdico del hipertexto, es decir, las prácticas de la parodia o del pastiche “por puro divertimento o ejercicio ameno, sin intención agresiva o burlona” (40). ⁸Véase Peter Bürger, Teoría de la vanguardia (Barcelona: Ediciones Península, 1987), en especial el capítulo III, “La obra de arte vanguardista”, donde distingue entre la obra orgánica y la obra vanguardista o inorgánica, y la diferencia que existe en sus respectivas recepciones. ⁹Michael Riffaterre, “La trace de l’intertexte”, La Pensée 215 (octubre 1980). ¹⁰ Publicó varios poemas en la Segunda época de la Revista, bajo la dirección de Eugenia Revueltas:elpoema “Sentados enlosmuelles debajo delasgrúas” (núm. 47–48, marzo1976); una selección de poemas con el título de “Overol blanco y otros poemas” (núm. 49–50 nov. 1976): “Carlos Pezoa Véliz escritor chileno”, “Cine de mala muerte” (1), “Cine de mala muerte” (2), “Cine de mala muerte” (3), “El poema de la muerte”, “John Reed” y “Overol blanco“; una selexcción con el título de “Reinventar el amor y otros poemas” (núm. 51–52, enero 1977): “Reinventar el amor”, “Extraño maniquí”, “Enséñame a bailar”, “Tú vas a recorrer sensaciones”, “Dos muchachas”, “Bien bellos son los pájaros” y “Dibujaste algunas islas”). ¹¹ Antes ya había aparecido junto a otros siete infrarrealistas en el libro colectivo Pájaro de calor, publicado por ediciones Sánchez Sanchiz.
36 Carmen de Mora ve partes, en el Taller Martín Pescador que dirigía Juan Pascoe. La cubierta iba ilustrada con un grabado de Carla Rippey, una artista visual norteamericana, muy amiga de Bolaño, que le sirvió para crear el personaje de Catalina O’Hara en Los detectives salvajes. El segundo poemario, publicado también en México (pero cuando estaba instalado en Barcelona), es un volumen colectivo, compilado por él, en el que aparece junto con otros dos infrarrealistas, Mario Santiago y Bruno Montané. Lleva el título de Muchachos desnudos bajo el arco iris de fuego (1979). El libro iba precedido de una presentación de Efraín Huerta y de un sustancioso prólogo de Miguel Donoso Pareja. Volviendo a la novela que nos ocupa, me propongo comentar algunos aspectos del repertorio de autores mexicanos seleccionados por Bolaño que muestran hasta qué punto las alusiones y citas implícitas condicionan la legibilidad de la novela y revelan su verdadero alcance. Lascitasexplícitas Cesárea Tinajero y Octavio Paz Una de las singularidades de Los detectives salvajes consiste, por tanto, en el peso que tiene desde el comienzo y en todo su desarrollo el tema literario. La misma Ciudad de México, que es la que define el mapa predominante en la novela, lo impone, ya que desde la época virreinal, con la Grandeza mexicana de Bernardo de Balbuena, ha sido tema recurrente en un número considerable de escritores mexicanos. Solo en prosa, podemos citar, entre otros nombres,aFernándezdeLizardi,ManuelPayno,FedericoGamboa,Mariano Azuela, Salvador Novo, José Revueltas, Carlos Fuentes, José Agustín, Armando Ramírez, Fernando del Paso, Carlos Monsiváis, Elena Poniatowska y José Emilio Pacheco. En relación con la cuestión literaria, Grínor Rojo¹² interpretó certeramente la obra a partir del modelo edípico freudiano aplicado por Harold Bloom a la formación del sujeto poeta¹³. Cesárea Tinajero¹⁴ sería la “precursora” con quien se identifican los real visceralistas, cuya búsqueda se convierte en el ¹² “Sobre‘Losdetectives salvajes’”, enTerritorios enfuga: Estudioscríticos sobrela obradeRoberto Bolaño, comp. Patricia Espinosa H. (Santiago: FRASIS editores, 2003), 65–75. ¹³ Harold Bloom, “Poetic Origins and Final Phases”, en A Map of Misreading (Oxford: Oxford University Press, 1975). ¹⁴ Alparecer, setrata enrealidad deConcha Urquiza,una poetamichoacana(1910–1945)que murió muy joven y cuya poesía ha sido relacionada con la mística y el erotismo; aunque su obraconocidaesescasaselahacomparadoconlosgrandespoetasreligiosos,comoSorJuana, porsu originalidadyprofundidad. Murióahogada enlasaguas deEnsenada, BajaCalifornia.
El canon literario mexicano en Los detectives salvajes 37 motor de la narración; y su eliminación en el desierto de Sonora resultaría necesariaparaquelosjóvenespoetasfuerancapacesdevolarporsuspropios medios, liberados al fin de la influencia de la mítica fundadora. En ese sentido el momento axial del que surge la segunda parte de la novela, y prácticamente la novela misma, tiene lugar en enero de 1976, cuando Amadeo Salvatierra,el últimodelosestridentistas, compañeroderutade MaplesArce,List Arzubide, Arqueles Vela, Luis Quintanilla y otros, le refiere a un interlocutor innominado la entrevista que le habían hecho Belano y Lima. El motivo era conseguirpoemasdeCesárea¹⁵ paraincluirlosenuntrabajoqueestabanpreparando: la antología definitiva de la joven poesía latinoamericana.¹⁶ Dicha entrevista discurre a lo largo de trece sesiones y en ella se encuentra prefigurada la búsqueda de los “detectives salvajes”. Es más, temporalmente, coincide con el mes y el año en que los viajeros del Impala se dirigen a Sonora.¹⁷ La cuestión es que el tema central de la novela es pura parodia: los real visceralistas no forman un grupo, sino una pandilla; la búsqueda de la escritora vanguardista perdida y también el encuentro de la misma se llevan a cabo en el desierto, un lugar propicio a la revelación divina y a la trascendencia¹⁸, pero no puede entenderse así en este caso, sino todo lo contrario.¹⁹ Paródico ¹⁵ Belano y Lima le explicaron a Salvatierra que estaban haciendo un trabajo sobre los estridentistas, los habían entrevistado, y habían leído todos los libros y revistas de la época; entre toda esa información les llamó la atención el nombre de Cesárea porque parecía que era la única mujer y estaba considerada buena poeta. ¹⁶ Este pequeño detalle es una muestra más de la función que tiene la cuestión del canon y del campo literario en la novela. ¹⁷ No deja de tener interés el juego temporal que se crea en la novela: Amadeo Salvatierra le refiere a su interlocutor –sin identificar– la entrevista de Belano y Lima en busca de datos sobre Cesárea Tinajero, en enero de 1976, es decir, en la misma fecha en que los dos amigos viajan, para buscarla, con García Madero y Lupe por el desierto de Sonora; de forma que grosso modo unos personajes están hablando, en distinto espacio pero en la misma fecha, sobre las motivaciones por las que otros están actuando (buscando y huyendo, en este caso). Y las pesquisas en Sonora sobre el paradero y destino de Cesárea, mediante preguntas a gente que supuestamente la conocieron, son paralelas a las contenidas en la segunda parte de la novela sobre Belano y Lima. ¹⁸ Juan-Eduardo Cirlot, Diccionario de símbolos (Barcelona: Editorial Labor S. A., 1985), 16. ¹⁹ AunquemeinclinomásporlapropuestadeJeanChevalieryAlainGheerbrantalseñalarla ambivalencia del simbolismo del desierto: “Le désert comporte deux sens symboliques essentiels: c’est l’indifférenciation principielle, ou c’est l’étendue superficielle, stérile, sous laquelle doit être cherchée la Réalité”. [El desierto implica dos sentidos simbólicos esenciales: es la indiferenciación de los orígenes o es una extensión superficial, estéril, debajo de la cual hay que buscar la realidad (la traducción es mía)]. Jean Chevalier y Alain Gheerbrant, Dictionnaire des symboles (París: Robert Laffont/Júpiter, 1982), 349.
38 Carmen de Mora también es el hecho de que Cesárea publicara una revista, Caborca, que constó de un solo ejemplar; de que su obra no se editara y tan solo se conservara un poema, “Sión”, que se reducía a unas cuantas líneas geométricas. La poeta desapareció sin dejar rastro, y cuando la encuentran, transcurrido medio siglo desde su aventura estridentista, estaba muy descuidada físicamente y se había transformado en una lavandera de pueblo.²⁰ Incluso la muerte está parodiada, pues se debió a un malentendido, como en las comedias de enredo. No deja de tener importancia que Bolaño haya escogido a una mujer como fundadora, probablemente por el lugar casi siempre marginal que las escritoras han tenido en el campo literario²¹, en consonancia, por tanto, con la naturaleza también marginal del movimiento.²² Sin embargo, no cae en la facilidad, políticamente correcta, de encumbrarla tan solo por ser mujer, pues al fin y al cabo Tinajero es una escritora fracasada.²³ No obstante, se entiende que por debajo de la parodia y de la escena tragicómica final Bolaño está denunciando las dificultades que han tenido siempre las escritoras para formar parte del canon, y, en ese sentido, la fundadora estaría en consonancia con la marginalidad del grupo. Existe, además, una contraposición evidente entre Cesárea Tinajero y Octavio Paz, hasta el punto de que podría entenderse a la primera como un doble paródico del segundo,²⁴ puesto que el doble es también el contrario. Des- ²⁰ Un detalle que no puede entenderse sino como alusión a la función que la mujer se ha visto condenada a desempeñar durante siglos y que la ha mantenido apartada, en muchos casos, de la creación literaria. ²¹ ParaLillianS.Robinson,“laverdaderaigualdadpuedeconseguirsesóloabriendoelcanon a un mayor número de voces femeninas” (Lillian S. Robinson, “Traicionando nuestro texto: Desafíos feministas al canon literario”, En Sullà, El canon literario, 123). Creo que Bolaño es uno de los escritores que mejor han sabido representar en la ficción a la mujer sin ceder a los condicionamientos simbólicos y culturales que encontramos en tantas obras literarias. Las mujeres de Bolaño suelen ser independientes, activas, liberadas de prejuicios, y, con frecuencia, los personajes masculinos se sienten inferiores a ellas. Además, en varias obras suyas homenajea a escritoras, en particular, en Estrella distante. ²² Rafael Barrios, en la segunda parte de la novela, refiriéndose a los real visceralistas, dice: “Sólo sé que en México ya no nos conoce nadie y que los que nos conocen se ríen de nosotros (somos el ejemplo de lo que no se debe hacer) y tal vez no les falte razón.” Roberto Bolaño, Los detectives salvajes (Barcelona: Editorial Anagrama, 1999, 4ª ed.) 345. En lo sucesivo citaré por esta edición. ²³ Me recuerda el caso de la escritora fracasada, a pesar de ser genial, que aparece en Respiración artificial de Ricardo Piglia, cuya historia refiere Marconi. Y ambos casos serían una derivación del conocido relato de Roberto Arlt “Escritor fracasado”. ²⁴ Grínor Rojo, refiriéndose a Paz, dice: “Fue, si se me permite decirlo de esta manera, la Cesárea Tinajero masculina, longeva, respetable y sobre todo activa del arte y la literatura
El canon literario mexicano en Los detectives salvajes 39 de el principio, Paz se presenta en el libro como el gran enemigo de los real visceralistas, aunque estos reconocen sus muchos conocimientos. En una de las reuniones del grupo coinciden en el propósito –que resultará fallido– de cambiarlapoesíamexicana:“Nuestrasituación(segúnmeparecióentender) es insostenible, entre el imperio de Octavio Paz y el imperio de Pablo Neruda. Es decir: entre la espada y la pared”.²⁵ En efecto, si algo queda claro en la novela de la actitud de estos jóvenes poetas es su iconoclasia de ascendencia vanguardista.²⁶ Por ello, Paz, a pesar de haber sido también un escritor de vanguardia, es el gran enemigo, pues, además de ser uno de los grandes de la literatura del siglo XX, a nivel internacional, representa uno de los modelos por excelencia de la literatura mexicana. Es natural, por tanto, que los jóvenes real visceralistas quisieran liberarse de su influencia. Por otra parte, debido al poder que ostentó en la cultura mexicana, necesariamente está asociado a un concepto institucional de la literatura que Bolaño rechazaba de plano. El episodio del encuentro entre Octavio Paz y Ulises Lima en el Parque Hundido²⁷ podríaconsiderarseun anuncio y, al mismo tiempo, un espejo invertido del encuentro, posteriormente relatado, con Cesárea Tinajero en el desiertode Sonora. Eslasecretariade Pazenlaficción, devota incondicional y enamorada secreta del escritor, quien refiere los hechos, a cuyo testimonio Bolaño no deja de darle un sesgo paródico. No por casualidad elige aquel escenarioparalosencuentrosentrePazyUlisesLima.Éstesereconoce,enesos momentos,como “el penúltimo poeta real visceralista quequeda en México”, un nombre inexistente en el panorama de la joven poesía mexicana, como revela la propia secretaria, que, por encargo de Paz, “había estado consultando índices de más de diez antologías de poesía reciente y no tan reciente, de la vanguardia mexicana, latinoamericana y hasta pudiera ser que mundial” (Grínor Rojo, “Sobre Los detectives salvajes”, en Espinosa, Territorios en fuga, 73). ²⁵ Bolaño, Los detectives salvajes, 60. ²⁶ Entrenumerososejemplosdeestaactitud, estálaanécdota quecuentaPancho Rodríguez sobre Ulises Lima. Antes de la llegada de Belano y Müller, aquél había sacado una revista, que contenía poemas de varios miembros del grupo, de la que solo salieron dos números y que pudo financiar “vendiendo mota”. El nombre de la revista, Lee Harvey Oswald, se debió a una confusión con el de una editorial, pero a Lima le pareció bien que se llamara como el asesino de John F. Kennedy. La identificación metafórica del poeta con el asesino casa bien con la relación que establece Bolaño entre la literatura y el crimen. ²⁷ Clara Cabeza, la secretaria de Octavio Paz en la ficción, lo define así: “hoy está convertido en una selva donde campean los ladrones y los violadores, los teprochos y las mujeres de la mala vida” (Bolaño, Los detectives salvajes, 504).
40 Carmen de Mora entre ellas la famosa antología de Zarco²⁸ en donde están censados más de quinientos poetas jóvenes”.²⁹ En cuanto poeta, Lima, resulta, en efecto, un perfecto desconocido para Paz, quien, además, solo recuerda vagamente el nombre de Cesárea Tinajero en relación con el movimiento, en los años veinte. En cambio, sí se dio cuenta al verlo por vez primera en el Parque Hundido de que había formado parte de un “grupo de energúmenos de la extrema izquierda” que años atrás habían planeado secuestrarlo, aunque no lo llevaron a cabo. La escena en que Paz y Lima, antes de llegar a dirigirse la palabra, se cruzan varias veces en el Parque Hundido, está narrada por la secretaria con las características de un duelo que no llega a producirse realmente, pero el efecto que produce es como si dicho duelo hubiera tenido lugar y Lima hubieraresultadovencido,igualqueleocurriráaCesáreaTinajerohaciaelfinal de la novela. Estridentistas y Contemporáneos El interés de Bolaño por los estridentistas data exactamente de 1976 y 1977, añosenquepublicótresartículosenPlural.³⁰Enlanovelahaynumerosasalusiones a los componentes de aquel movimiento, especialmente a los tres escritores más representativos: Manuel Maples Arce, Arqueles Vela y Germán List Arzubide.³¹ Además, Amadeo Salvatierra, el único personaje que puede ofrecerles a Belano y Lima información sobre Cesárea Tinajero, oculta, en realidad, a Rodolfo Sanabria, pintor estridentista, que proporciona bastante información sobre el grupo, el proyecto de Maples Arce de crear una ciudad vanguardista (Estridentópolis³²), e incluso refiere la historia del general Die- ²⁸ Alejandro Toledo lo identifica con Gabriel Zaid, autor de las antologías Ómnibus de poesía mexicana (1971) y Asamblea de poetas jóvenes de México (1980). Cfr. Alejandro Toledo, “Roberto Bolaño, muerte infrarreal”, ElUniversal, miércoles 16 de julio de 2003. Consultado en Internet el 26/8/2014: www.eluniversal.com.mx/cultura/29580.html. ²⁹ Bolaño, Los detectives salvajes, 509. ³⁰ “Tres estridentistas en 1976: Arqueles Vela, Maples Arce, List Arzubide” (1976); “El estridentismo” (1976) y “La nueva poesía latinoamericana: ¿Crisis o renacimiento?” (1977). ³¹ Otros componentes del grupo fueron Salvador Gallardo, Luis Quintanilla y algunos más, junto con pintores y escultores como Ramón Alva de la Canal, Jean Charlot y Germán Cueto. Aunque no compartían su ideología, ya que ellos eran de izquierda, se basaron sobre todo en el futurismo, del que tomaron el culto a la velocidad, a la máquina y a la urbe; se inspiraban en la vida diaria en las fábricas, en las calles de las grandes ciudades, y cantaban a los obreros, a los revolucionarios y a las máquinas. No escribieron obras de arte, pero introdujeron en México la tendencias vanguardistas y renovaron la poesía mexicana desprendiéndola de las desgastadas formas novecentistas. ³² Fue así como pasó a llamarse la ciudad de Xalapa.
El canon literario mexicano en Los detectives salvajes 41 goCarvajal,quecorrespondeaHeribertoJara,³³gobernadordeVeracruzque habíamilitadoenlasfilasrevolucionarias,defensordelostrabajadoresyprotectordelosestridentistas.CuandoJarafuedepuestoporelgobiernofederal, y los estridentistas se vieron privados de su apoyo, el grupo se disolvió.³⁴ Existe una recreación del ambiente de vanguardia en la novela a través de las reuniones de la pandilla en los cafés, sobre todo el café “Quito”³⁵ (Habana), un poco más arriba del Encrucijada, otro punto de encuentro, que adquieren una connotación artística y literaria similar a la que tenía el Café en lasvanguardias,almargendela literatura institucional y en medio de la vida urbana. Baste recordar el Sanborn’s, donde se reunían los Contemporáneos, el Café París, donde se hacía la revista Letras de México, y el Europa, punto de encuentro de los estridentistas, situado en la avenida Jalisco, lugar donde se inauguró la primera exposición del estridentismo. A él le dedicó Arqueles Vela El Café de Nadie. Bolaño, en Los Detectives Salvajes, le hace un guiño al Europa a través del Encrucijada Veracruzana. Al hablar de éste, García Madero se refiere a sus mutaciones según el momento del día (“cualquiera diría que setratadebaresdiferentes”³⁶);porsuparte,ArquelesVela escribió en El Café deNadie: “Es un café que se está renovando siempre, sin perder su estructura ni su psicología”³⁷; a él acuden habitualmente dos parroquianos (se supone que eran el mismo Arqueles Vela y Maples Arce), de la misma manera que Lima y Belano son dos habituales del Encrucijada Veracruzana. En este bar ³³ La identificación de este personaje procede de Andrea Cobos y Verónica Garibotto, “Un epitafio en el desierto: poesía y revolución en Los detectives salvajes”, en Espinosa, Territorios en fuga, 160–186. ³⁴ La versión que cuenta Amadeo Salvatierra de la muerte de Jara dice pertenecer a List Arzubide. Manuel Maples Arce se marchó de México y se dirigió a Europa, de forma que ese viaje se verá repetido por los dos principales real visceralistas en coincidencia también con la disolución del grupo. Ya me he referido en otra ocasión al hecho de que la circularidad es uno de los elementos estructurantes fundamentales de la novela Véase Carmen de Mora, “La tradición apocalíptica en Bolaño: Los detectives salvajes yNocturno de Chile”, En Los imaginarios apocalípticos en la literatura hispanoamericana contemporánea, eds. Geneviève Fabry, Ilse Logie y Pablo Decock (Oxford, Bern, Berlin, etc.: Peter Lang, 2010), 203–221. ³⁵ En realidad se trata del café La Habana: “un reducto de periodistas y escritores en el que podía llegar a verse a Juan Rulfo tomándose el penúltimo tequila con Augusto Monterroso. No sólo era un lugar idóneo para conspiraciones poéticas: veinte años antes Fidel Castro le explicaba en una de esas mesas al Che Guevara cómo liberarían juntos una isla del Caribe haciendo pasar un pocillo de café por el yate Gramma”. Tomo los datos de Idez y Baigorria, art. cit. ³⁶ Bolaño, Los detectives salvajes, 18. ³⁷ Luis Mario Schneider, El estridentismo. México 1921–1927 (México: UNAM, 1985), 18.
48 Carmen de Mora Emilio Pacheco y Homero Aridjis. Luis Sebastián Rosado, cuenta cómo le había rogado a Ismael Humberto Zarco que incluyera un poema de Piel Divina, amante suyo por entonces, sin conseguirlo. Ningún real visceralista fue publicado en la antología de Zarco.⁵⁷ De este modo, el grupo quedaba una vez más al margen de la literatura institucional, contra la que Bolaño arremetió en diversos escritos. Lascitasimplícitas Si se considera que la masacre de la Plaza de Tlatelolco, ocurrida la noche del 2 de Octubre de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas, en México D.F., durante las protestas contra el gobierno del presidente Gustavo Díaz Ordaz, junto con el golpe de Estado de Pinochet, son los dos acontecimientos principales que conforman el telón de fondo histórico de Los detectives salvajes, era previsible que Bolaño, dadas las numerosas referencias literarias mexicanas que aparecen en la novela, citara a algunos de los escritores que han dejado testimonio de aquel movimiento estudiantil en sus obras; sobre todo porque de no haber sido por la literatura no habría quedado constancia de lo sucedido.⁵⁸ Elena Poniatowska y Fernando del Paso, dos de los más grandes escritores que se han ocupado de este acontecimiento trágico, siendo numerosos los que lo han tratado⁵⁹, están citados de forma explícita,⁶⁰ pero, además, varios aspectos de la novela podrían entrar en relación de forma implícita con La noche de Tlatelolco (1971) y Palinuro de México (1976), ambas enmarcadas por ⁵⁷ Ya comenté antes que se trata de Gabriel Zaid. ⁵⁸ Véase al respecto: Gonzalo Maltré, El movimiento popular estudiantil de 1968 en la novela mexicana (México: Universidad Autónoma de México, 1986), 7. ⁵⁹ Maltré acuñó la denominación de “literatura tlatelolca” para referirse a las numerosas obras que, en los diversos géneros, trataron el tema; en novela se publicó una treintena aproximadamente. Puede decirse que la historia de aquel acontecimiento histórico hasta ahora solo está registrada en la literatura, debido a la censura ejercida a nivel estatal sobre la prensa. ⁶⁰ Elena Poniatowska solo está citada en una ocasión (Bolaño, Los detectives salvajes, 205) y Fernando del Paso, en dos; la primera mención tiene lugar cuando Luis Sebastián Rosado describe la discoteca “Príapo’s”: “Ahorraré la descripción de la mencionada discoteca. Juro por Dios que pensé que de allí no saldríamos con vida. Sólo diré que el mobiliario y los especímenes humanos que adornaban su interior parecían extraídos arbitrariamente de El Periquillo Sarniento, de Lizardi, de Los de abajo, de Mariano Azuela, de José Trigo, de Del Paso […]” (154). Precisamente, relacionada con este episodio está Palinuro de México, y no José Trigo. La segunda cita correspondiente a Del Paso se refiere al hecho de que Piel Divina se lleva de casa de Luis Sebastián Rosado una novela del escritor, pero no se dice cuál (353).
El canon literario mexicano en Los detectives salvajes 49 Gonzalo Maltré en la literatura tlatelolca y escritas en la misma década que se recrea en la novela. Me atrevería a decir, en efecto, que la segunda parte de Los detectives salvajes está construida según el modelo del libro de Poniatowska, a base de testimonios de diferentes personas que participaron en los hechos como testigos directos o indirectos. Naturalmente, se trata de un texto periodístico y por tanto de naturaleza muy diferente; sin embargo, la forma de organizar estructuralmente esta parte guarda bastante relación con el texto canónico de Poniatowska. Incluso el conocido episodio de Auxilio Lacouture⁶¹ –que tuvo lugar en la realidad aunque su protagonista fuera otra– está resumido en La noche de Tlatelolco: Durante los quince días de la ocupación de CU por el ejército se quedó encerradaenunbañodelaUniversidad una muchacha: Alcira. Seaterró.Nopudo escaparo noquiso. Al vera lossoldados, lo primero que sele ocurriófue encerrarse con llave. Fue horrible. Uno de los empleados que hacen la limpieza la encontrómediomuerta,tiradaen el mosaico del baño.¡Quincedíasdespués! Ha de haber sido espantoso vivir así, hora tras hora, tomando solo agua de la llave del lavabo. Se la pasó entre los lavabos y los excusados –allí dormía, tirada en ese pasillo, en el piso de mosaico– y se asomaba por una mirilla para ver a los soldados recargados en sus tanques, bostezando, o recostados adormilados en los yips… ¡Era tal su terror que nunca se movió del baño! Carolina Pérez Cicero de Filosofía y Letras de la UNAM⁶² El índice del libro de Poniatowska va precedido de un breve texto en agradecimiento a Rosario Castellanos por el poema que escribió especialmente en aquella ocasión. Y se refiere a otros poemas de José Emilio Pacheco, José Carlos Becerra, Juan Bañuelos y Eduardo Santos, que “fueron las primeras protestas de artistas que siguieron el ejemplo de Octavio Paz”. Tanto Castellanos como los demás autores citados –excepto Eduardo Santos– figuran en Los detectives salvajes, inclusive Juan Bañuelos se convierte en el personaje Julio César Álamo, director de un taller de poesía, en la novela. Claro que el trasvase textual sufre en la novela de Bolaño una recontextualización, pues los contenidos son muy distintos. En la novela de Bolaño aparecen los testimoniosperonosesabeconcertezaporquéniparaqué,⁶³ faltaelcontextode ⁶¹ Según Carmen Boullosa, se trata de Alcira, una poeta uruguaya a la que el encierro en los baños de la Facultad “la dejó mal de la cabeza” (Boullosa, “El agitador y las fiestas”, en Paz Soldán y Faverón Patriau, Bolaño salvaje, 418). ⁶² Elena Poniatowska, La noche de Tlatelolco (México: Era, 1993), 71. ⁶³ Varios testimonios dan cuenta de las andanzas de los real visceralistas, como si alguien
50 Carmen de Mora losmismos paraqueel lectorsepueda ubicar,seproduceunvacíosemántico que no queda satisfecho después de la lectura. Muy diferente a la anterior, Palinuro de México es una novela fundamentalmente artística que solo de forma oblicua inscribe el referente político en el texto, aunque éste lo recorre en su totalidad.⁶⁴ El hecho de que su protagonista, Palinuro, sea un estudiante de medicina, lo convierte en emblema del movimiento juvenil del 68, ya que fueron precisamente los estudiantes de medicina y los médicos los que más se implicaron en la protesta. Además, la focalización de la novela en el cuerpo también resulta un dato significativo en la misma línea. Es muy posible que al referir el episodio en “El Príapo” Bolaño le hiciera un guiño a Palinuro, cuyo capítulo 20 se denomina “La Pripíada”.EnlanoveladeFernandodelPaso,elprotagonista,Palinuro,vivedos aventuras con sus amigos Molkas y Fabricio, estudiantes de medicina como él: La Pripíada y La cueva de Caronte; es la primera la que nos interesa en este caso. Molkas idea una broma que consistía en cortarles los genitales a tres cadáveres frescos que habrían robado de la Escuela de Medicina. Se los cosieronalospantalones y se dirigieron a El Palacio de Hierro, unaconocida cadena de tiendas de lujo en México. Allí, en el departamento de perfumería Molkas simuló estar enfermo y cuando había reunido a un buen número de mujeres a su alrededor se abrió el abrigo mostrándoles el miembro del muer- to y escandalizándolas a todas. En Los detectives salvajes cuenta Luis Sebatián Rosadocómofueconducidoporalgunosdelosrealvisceralistas(UlisesLima, Moctezuma Rodríguez, Alberto y Julita Moore, y Piel Divina) a la discoteca Príapo’s,unantrodondeabundabanlosmaleantes.Despuésdehaberbebido unos tequilas se emborrachan y Lima recita el conocido poema de Rimbaud “Elcorazón robado”(1871),queademásexplica, dondeRimbaudrefierelaviolación de la que probablemente fue víctima en su juventud a manos de unos soldados borrachos. Los recuerdos de Rosado esa noche son algo deslavazadosacausadelabebida;unodelosdetallesquetraeacolaciónesquebailóun bolero con piel Divina y su actitud hizo que los que estaban allí empezaran a insultarlos y a lanzarles miradas amenazantes. Rosado estaba aterrorizado y terminó marchándose, pero antes pudo darse cuenta de que los real visceralistas le había gastado una broma pesada al llevarlo allí. En ambas novelas losestuvierabuscando,igualque elloshabíanbuscadoaCesáreaTinajero, peronadaseaclara en este sentido. ⁶⁴ Los tres episodios de la novela en que la referencia al hecho histórico es más evidente, sin ser explícita, tienen lugar en los capítulos 22, 23 y 24; este último a través de una representación teatral: “Palinuro en la escalera o el arte de la comedia”.
El canon literario mexicano en Los detectives salvajes 51 setrata de una broma enla que entra en juegoPríapo; sin embargo, cambian la naturaleza de la misma y el estilo, que son más mordaces en Bolaño; además, en su caso también podría entenderse como un episodio con alcance literario, ya que forma parte de las bromas pesadas y las burlas que los real visceralistas practicaban contra Paz y sus seguidores. El incidente no guarda relación solo con el citado capítulo de Palinuro y con el poema de Rimbaud. La descripción del ambiente del Príapo’s evoca la escena en el Santa Fe Palace de “Las puertas del cielo” de Cortázar que, metafóricamente, representa un descenso al Infierno. OtranoveladeFernandodelPasocitadadeformaoblicuaesNoticiasdelImperio(1988),unanovelahistóricabasadaenlasegundaintervenciónfrancesa enMéxicoylainstauracióndelSegundoImperiomexicanoconMaximiliano deHabsburgo y Carlota, la emperatriz consorte. La novelagira sobre todo en torno a esta mujer que vivió encerrada en el castillo de Bouchout, en Meise, entre 1879 y 1927, después de haber enloquecido como consecuencia del fusilamiento de su esposo en 1867 en México. La primera secuencia de la novela corresponde al monólogo de la emperatriz cuando se encontraba en el castillo; y es una fórmula de ese comienzo la construcción sintáctica formada por el pronombre de primera persona, seguido del verbo ser y de un predicado: “Yo soy María Carlota de Bélgica, Emperatriz de México y de América”, fórmula que se repite con variantes a lo largo de un extenso párrafo. Aunque las repeticiones, cada vez más recargadas de nombres y de títulos, se pueden explicar por la enajenación de la protagonista, no cabe duda de que el autor se propone producir un efecto patético, humorístico y grotesco a la vez. El guiño de Bolaño a esta novela está muy logrado, pues mediante un proceso de desautomatización se acerca a otro momento histórico de México, el de la matanza de Tlatelolco, contado desde la perspectiva de una mujer, Auxilio Lacouture,⁶⁵ basado en la estudiante que se quedó encerrada en los baños de laUniversidad durantelaocupacióndel ejército yqueenloqueció después de laexperiencia,sucesoalqueyamereferíanteriormente.Elcontrasteentrela situacióndela emperatriz,recluidaenunlujoso castillo,yladeAuxilio, encerrada en un baño de la universidad para protegerse de la violencia de los militares, convierte el texto de Bolaño en un pastiche satírico y trágico a la vez del monólogo de Carlota. La fórmula sintáctica utilizada es la misma, pero el contenido es completamente distinto: “Yo soy la madre de la poesía mexicana. Yo conozco a todos los poetas y todos los poetas me conocen a mí” (190). ⁶⁵ El hallazgo de esta relación intertextual le corresponde a Francisco Javier Gil Jacinto.
52 Carmen de Mora La mención de varios poetas en el discurso de Lacouture, en contraste con los títulos y grandezas que aparecen en el de Carlota, está relacionada con el lugar central que el tema literario presenta en Los detectives salvajes y con un concepto de la literatura como forma de resistencia que comparten otros textos de Bolaño. No es posible identificar todo “el mosaico de citas” que penetra de alteridad la novela porque algunas se limitan a una simple frase. Es el caso de la que dice Joaquín Font estando en el manicomio cuando recuerda que una de sus hijas le había comentado que Álvaro Damián, el padre de Laura Damián, se había suicidado porque estaba arruinado: “[…], y entonces supe sin asomo de duda que todo iría de mal en peor”,⁶⁶ frase que evoca el comienzo del genial cuento de Rulfo “Es que somos muy pobres”. En otra ocasión, se toma prestado el título de la famosa novela de Fuentes La región más transparente, que aparece inserto casualmente en una frase alusiva a la ciudad; merecen destacarse también las frecuentes bromas que se hacen en el texto con la “otredad”⁶⁷ de que habla Paz en sus escritos. Pero no hay que descuidarse con los bucles de la escritura de Bolaño, pues, al mismo tiempo, escribe una novela que está sustentada en la otredad, en la que el yo del autor se presenta diseminado y diluido en una multiplicidad de voces que son las de todos los escritores que ha leído y que han dejado su huella en esta obra. Probablemente,aesosereferíaJuanVilloro–alconocimientoenciclopédicodeBolaño sobre la capital, la cultura y la literatura mexicanas– cuando dijo: “Estamos ante una de las más brillantes novelas mexicanas”⁶⁸. ⁶⁶ Bolaño, Los detectives salvajes, 302. ⁶⁷ Para una de las burlas, Bolaño se sirve de la secretaria ficticia de Octavio Paz, quien, al referirse a sus cartas, dice que “hablaba más o menos de lo mismo que habla en sus ensayos y en sus poemas: de cosas bonitas, de cosas oscuras, y de la otredad, que es algo en lo que yo he pensado mucho, supongo que como muchos intelectuales mexicanos, y que no he logrado averiguar de qué se trata” (Bolaño, Los detectives salvajes, 503). ⁶⁸ “El copiloto del Impala”, en La escritura como tauromaquia, comp., Celina Manzoni (Buenos Aires: Ediciones Corregidor, 2002), 78.