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La sucesión de Alfonso X: Fernando de la Cerda y Sancho IV

Carmona Ruiz, María Antonia

Abstract

De entre la prolífica descendencia del matrimonio entre Alfonso X de Castilla y Violante de Aragón, sus hijos Fernando y Sancho alcanzaron un especial protagonismo debido a su actuación política durante el reinado de su padre. El primero de ellos, Fernando, conocido con el apelativo de la Cerda, estaba destinado desde su nacimiento a suceder a su padre en el trono, de ahí que desde relativamente joven comenzara a desarrollar cierta actividad política como delegado del monarca, mientras que su hermano Sancho, que ha pasado a la Historia como El Bravo debido a su carácter impetuoso, tenía que ejercer funciones más secundarias. La muerte del infante don Fernando en medio de unas circunstancias políticas complicadas convirtió al infante don Sancho en protagonista directo de una serie de acciones políticas que le hicieron asumir la condición de heredero, algo que chocaba directamente con los cambios que se estaban produciendo en materia legislativa en Castilla. Esto condicionó radicalmente la última década del reinado de Alfonso X.

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VOLUMEN XI 2018-2019 ALCANATE REVISTA DE ESTUDIOS ALFONSÍES XI 2018-2019 Director: Dr. Manuel González Jiménez (Universidad de Sevilla, España) Secretario de Redacción: Dr. Carlos de Ayala Martínez (Universidad Autónoma de Madrid, España) Secretario Técnico de Redacción: D. Javier E. Jiménez López de Eguileta (Universidad de Sevilla, España) Consejo de Redacción Dr. Rafael Sánchez Saus (Universidad de Cádiz, España) Dr. Manuel García Fernández (Universidad de Sevilla, España) Dr. Rafael Cano Aguilar (Universidad de Sevilla, España) D. Luis Suárez Ávila (Instituto Seminario Menéndez Pidal, Madrid, España) Consejo Asesor Dr. Carlos Alvar (Universidad de Alcalá de Henares, España) Dr. Vicens Beltrán (Universidad de Barcelona, España) Dr. Rafael Cómez Ramos (Universidad de Sevilla, España) Dra. Ana Domínguez (Universidad Complutense de Madrid, España) Dr. Luis Miguel Duarte (Universidade de Porto, Portugal) Dra. Inés Fernández-Ordóñez (Universidad Autónoma de Madrid, España) Dra. 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Ángel Sesma Muñoz Universidad de Zaragoza Real Academia de la Historia 151 La sucesión de Alfonso X: Fernando de la Cerda y Sancho IV María Antonia Carmona Ruiz Universidad de Sevilla 187 Alfonso X y su descendencia Jaime de Salazar y Acha Real Academia de la Historia 221 Afonso X e os seus Parentes Portugueses José Augusto de Sottomayor-Pizarro Universidade do Porto RESEÑAS 251 María Jesús Fuente Pérez, Violante de Aragón, reina de Castilla. Alicia Inés Montero Málaga 255 Julián Gómez de Maya, De Al-Ricotí al rector Sabater: estudios históricos sobre la Universidad de Murcia y sus antecedentes, Cristina Stancescu 260 Hipólito Sancho de Sopranis Historia del Puerto de Santa María. Desde su incorporación a los dominios cristianos en 1259 hasta el año mil ochocientos. Ensayo de una sintesis [1943] Antonio Aguayo Cobo 267 Normas para la presentación de originales en la revista Alcanate. Revista de estudios alfonsíes 273 Compromiso ético para publicación de artículos 279 Ethical commitment for the publication of articles Alcanate XI [2018-2019], [151- 186] XI SEMANA DE ESTUDIOS ALFONSÍES La sucesión de Alfonso X: Fernando de la Cerda y Sancho IV María Antonia Carmona Ruiz Universidad de Sevilla Recibido: 11 de mayo de 2018 / Aceptado: 10 de septiembre de 2018. Resumen: De entre la prolífica descendencia del matrimonio entre Alfonso X de Castilla y Violante de Aragón, sus hijos Fernando y Sancho alcanzaron un especial protagonismo debido a su actuación política durante el reinado de su padre. El primero de ellos, Fernando, conocido con el apelativo de la Cerda, estaba destinado desde su nacimiento a suceder a su padre en el trono, de ahí que desde relativamente joven comenzara a desarrollar cierta actividad política como delegado del monarca, mientras que su hermano Sancho, que ha pasado a la Historia como El Bravo debido a su carácter impetuoso, tenía que ejercer funciones más secundarias. La muerte del infante don Fernando en medio de unas circunstancias políticas complicadas convirtió al infante don Sancho en protagonista directo de una serie de acciones políticas que le hicieron asumir la condición de heredero, algo que chocaba directamente con los cambios que se estaban produciendo en materia legislativa en Castilla. Esto condicionó radicalmente la última década del reinado de Alfonso X. Palabras clave: Fernando de la Cerda, Sancho IV, Castilla, Aragón, Francia, Alfonso X. Summary: Among the prolific descendants of the marriage between Alfonso X of Castile and Violante of Aragon, his sons Fernando and Sancho achieved a special prominence due to their political performance during their father’s reign. The first of them, Fernando, known by the name de la Cerda, was destined from birth to succeed his father to the throne. From a relatively young age, he began to develop some political activity as the monarch’s delegate. His brother Sancho, who has gone down in history as El Bravo due to his impetuous nature, had to perform more secondary functions. The death of Infante Don Fernando in the midst of complicated political circumstances turned Infante Don Sancho into the direct protagonist of a series of political actions that made him assume the condition of heir, something that directly clashed with the changes that were taking place in legislative matters in Castile. This radically conditioned the last decade of the reign of Alfonso X. Keywords: Fernando de la Cerda, Sancho IV, Castile, Aragon, France, Alfonso X. 158 XI SEMANA DE ESTUDIOS ALFONSÍES María Antonia Carmona ruiz Alcanate XI [2018-2019], [151 - 186] pero que «desque lo sopo, non quiso esperar en casa del rey e fuése a casa del infante don Pedro de Aragón, su tío»30. Algunos autores ven en esta actitud una manifestación del carácter irascible de don Sancho31. Sin embargo, Jaime I cuenta los hechos de forma distinta, ya que señala que su sobrino actuó de esa manera debido a su consejo, y que le sugirió que sólo debía ser armado por su padre32. Es muy posible que, al delegar en su hijo Fernando la función de armar caballero, Alfonso X pretendiera enaltecer la posición del heredero frente a sus hermanos, algo que podría ser fuente de fricciones futuras33, y también debemos de destacar que, frente a la costumbre cada vez más arraigada de que los reyes peninsulares realizaran una “autoinvestidura”, que el propio monarca había experimentado, a fin de evitar cualquier dependencia con respecto a otra autoridad, éste decidiera investir a su primogénito, mostrando de este modo su preeminencia. Por otro lado, desconocemos cuándo don Sancho fue armado caballero ni si su padre desempeñó algún papel esa ceremonia. 2. La actividad política de Fernando de la Cerda Coincidiendo con su boda, don Fernando de la Cerda inició su labor política en su condición de infante heredero, implicándose en labores de administración y gobierno del reino, aunque durante muy poco tiempo debido a su temprana e inesperada muerte. Desde sus comienzos en la vida pública se conformó una cancillería propia del infante que a lo largo de su corta vida pública emitió la documentación relacionada con su acción de gobierno34. A través de ella conocemos sus movimientos por el reino y su labor como delegado de su padre. Sus primeras actuaciones las realizó en tierras de León que atravesó en 1270 para dirigirse a Santiago de Compostela con la intención de ponerse bajo la protección del apóstol coincidiendo con la celebración de su festividad35. 30 Crónica de Alfonso X¸ 50. 31 George Daumet, “Memoria de las relaciones...”, 168. 32 Jaime I, Libro de los hechos, Introducción, traducción y notas Julia Butiña Jiménez, Madrid, 2003, cap. 495. 33 Manuel González Jiménez, Alfonso X..., 219; Joseph O’Callaghan, El rey Sabio..., 97. 34 El análisis de la cancillería de Fernando de la Cerda ha si do realizado por Mª Luisa Pardo Rodríguez, La cancillería de don Fernando de la Cerda. Infante de Castilla y León (1255-1275), León, 2009. 35 Manuel González Jiménez, Alfonso X..., 225-226, e Idem, “El infante don Fernando de la Cerda...”, 601-602. LA FAMILIA DE ALFONSO X La sucesión de Alfonso X: Fernando de la Cerda y Sancho IV 159 Alcanate XI [2018-2019], [151- 186] A la par de sus nuevas obligaciones, el infante fue aumentando sus cargos, rentas y tenencias y así, ejerció su señorío en tierras de Álava, recibió la herencia de doña Mencía López de Haro, pese a la reclamación de los Haros, Castros y el infante don Felipe, su tío, y en 1272 fue nombrado Adelantado del reino de Murcia, aunque ejerció el cargo en su nombre Enrique Pérez de Arana36. Durante este periodo destaca especialmente su actuación ante el levantamiento nobiliario de 1272. Así, entre septiembre y octubre de 1272 se celebraron las Cortes de Burgos en las que la nobleza manifestó a Alfonso X su malestar, quejándose entre otras cuestiones de que no se respetaban sus fueros y de un excesivo afán recaudatorio37. Como no llegaron a un acuerdo, un nutrido grupo de nobles38 decidió irse a Granada al amparo del rey Muhammad I. Debido a la actitud de los nobles y al orgullo del rey, que estaba bastante enojado con ellos por sus continuos desafíos y por la ruptura del vasallaje, Alfonso X no se encargó directamente de las negociaciones, quedando éstas en manos de un nutrido grupo de magnates, encabezados por la reina Violante y don Fernando de la Cerda39. Una comisión encabezada por el infante heredero fue la encargada de comunicar a los sublevados que su padre había accedido a buena parte de sus demandas, con sólo una condición «que vayan con él al Inperio e quel siruan así como lo prometieron»40. La respuesta de los nobles exigía un mayor volumen de concesiones relacionadas con la política fiscal del monarca, quien, después de algunas reticencias, aceptó, así como también la petición de don Lope Díaz de Haro de la tierra de Álava con Vitoria, algo que, según le indicó Alfonso X, no estaba en su mano ya que las tenía en tenencia el infante don Fernando, pero solicitó a su hijo que se las cediera, así como los 3000 maravedís de la soldada o tierra que habían pertenecido a don Marín Alfonso y que tenía el infante, si bien habían sido reclamados por Esteban Fernández de Castro41. 36 Id. 37 Un análisis detallado de estas cortes en Joseph O’Callaghan, El rey Sabio..., 264-269. 38 Entre ellos podemos destacar al infante don Felipe, Nuño González de Lara, Lope Díaz de Haro, Esteban Fernández de Castro, Fernán Ruiz de Castro, Juan Núñez de Lara y Alvar Díaz de Asturias. 39 Además de la reina y del infante heredero estaban encargados de llevar a cabo las negociaciones don Sancho de Aragón, arzobispo de Toledo y hermano de doña Violante; el infante don Manuel, hermano de Alfonso X; los obispos de Palencia, Segovia y Cádiz; los maestres de Uclés, Calatrava y Alcántara, y Día Sánchez de Funes, que había sido adelantado mayor de la Frontera. Crónica de Alfonso X, 114. 40 Ibid., 114-116. 41 Ibid., 117-123. 160 XI SEMANA DE ESTUDIOS ALFONSÍES María Antonia Carmona ruiz Alcanate XI [2018-2019], [151 - 186] Después de algunas tensiones, a finales de febrero o principios de marzo de 1273, hubo una reunión en Almagro, en la que además del rey, la reina y algunos infantes, entre los que se encontraba Fernando de la Cerda, acudió un nutrido grupo de nobles con el fin de intentar acabar con el conflicto42. Parte del problema era Muhammad II, rey de Granada desde enero de 1273, por lo que el infante se trasladó a Córdoba para continuar las conversaciones. De hecho, Alfonso X, posiblemente debido a su delicado estado de salud43, dio plenos poderes a su hijo para que actuara como estimara oportuno44. Por ello, después de reunirse con los maestres de Santiago y de Calatrava y Alfonso Fernández45, envió al maestre de Calatrava para que consiguiera alcanzar un acuerdo, quien firmó un pacto que no fue del agrado del monarca, ya que se extralimitó en sus funciones46. Esto provocó una airada reacción de Alfonso X que se concretó en el envío de una extensa misiva a su hijo llena de consejos y recriminaciones. En su escrito, además de defenderse de las acusaciones de los nobles, don Alfonso reprochaba a su hijo su pasividad, a pesar de que contaba con una mayor fuerza que sus enemigos: «Mas, don Fernando, ¿sabedes lo que me pesa? Que tenedes vos tres para vno dellos e mejores que ellos, syn todos los de la frontera, et ésos que vos aconsejan fázenuoslos poner en los castillos et tenédeslos derramados e non fazen ningunt bien e vos podedes fazer nada de lo que avedes a fazer con estas conpannas que allá tenedes. Otrosí dizen que los moros han peones e gentes. Esta es muy poca la que han e mala, e vedes vos mucha et buena en la frontera, que non han en ninguna tierra más». Por ello, le recomendaba que abandonara esa inmovilidad y que empleara esa ventaja para llevar a cabo una acción contra Granada y forzar de este modo a Muhammad II a que abandonara el apoyo a los sublevados. Además, le aconsejaba que no hiciera caso de los que le metían miedo diciéndole falsamente que los granadinos eran superiores y además iban a recibir ayuda de los benimerines: «e fuésedes agora a la Vega de Granada mientra es el pan verde, e avnque otro mal non les fiziésedes synon en pisándolo, gelo tiraríades; e si ellos aquel poco de 42 Manuel González Jiménez, Alfonso X..., 262-265. 43 Así, después de entrevistarse con Jaime I en agosto de 1273, Alfonso X cayó tan seriamente enfermo que se pensó que iba a morir. Joseph O’Callaghan, El rey Sabio..., 274. 44 Crónica de Alfonso X, 128-139. 45 Alfonso Fernández el Niño (c. 1242-1281). Noble castellano e hijo ilegítimo del rey Alfonso X de Castilla y de Elvira Rodríguez de Villada. 46 Crónica de Alfonso X, 142-143. LA FAMILIA DE ALFONSO X La sucesión de Alfonso X: Fernando de la Cerda y Sancho IV 161 Alcanate XI [2018-2019], [151- 186] pan perdiesen, con el otro danno que reçibirían en las huertas e en las vinnas e con el danno que les han fecho los que están en Granada, tengo que muy poco duraría la guerra. Mas non me semeja que ay ninguno que uso esto diga, mas dízenuos que son ellos muchos et muy buenos, e que pasarán moros de allén mar e que los vuestros han seruido su tiempo e se vernán luego. E de otra parte vos dizen que vos non tenedes auer que les dar e yo que non he con que uos acorra». También le recordaba con reproche, una expedición que había realizado anteriormente contra Algeciras y que resultó un fracaso debido a que se fio de falsas informaciones que le avisaban de un ataque benimerín que, al parecer nunca llegó a producirse47. En cualquier caso, le recomendó que tuviera las galeras preparadas en el Estrecho a fin de impedir que el sultán de los benimerines, Abu Yusuf, intentara cruzarlo. También le aconsejaba que se dejara ayudar por don Zulemán, almojarife del rey, y por Alfonso Fernández, Jofré de Loaysa y Diego del Corral48. Las difíciles negociaciones continuaron en Córdoba durante el resto del año, y en ellas tanto doña Violante como don Fernando de la Cerda aceptaron buena parte de las reivindicaciones de los nobles, accediendo el infante incluso a entregar a Lope Díaz de Haro la tierra de Álava49. El acuerdo con los nobles se firmó finalmente en Sevilla en los últimos meses de 1273, y en él Fernando de la Cerda actuó como representante de su padre50. Es posible que la feliz resolución del conflicto convenciera a Alfonso X para dejar a don Fernando de la Cerda a cargo del reino e ir a entrevistarse con el papa con el fin de intentar ser reconocido como emperador. Los intentos de acceder al título imperial de Alfonso X era un hecho desde 1257 ya que en esa fecha parte de los electores alemanes lo eligieron como emperador, mientras que otros al hermano de Enrique III de Inglaterra, 47 Crónica de Alfonso X, 149-150, nota 221. Esta expedición pudo tener lugar a comienzos del 1273, aludiendo a ella un documento de Alfonso X, fechada en Toledo a 12 de febrero de 1273 eximiendo a los caballeros ancianos y a las viudas de caballeros del concejo de Cáceres de todos los pechos en compensación a la ayuda prestada al infante don Fernando en la tierra en la tierra de Granada. Manuel González Jiménez y Mª Antonia Carmona Ruiz, Documentación e Itinerario de Alfonso X, doc. 2519. 48 Crónica de Alfonso X, 144-151. 49 Ibid., 154-156. 50 Manuel González Jiménez, “El infante don Fernando de la Cerda...”, 604. La Crónica de Alfonso X convierte en protagonista de las últimas negociaciones al propio monarca, aunque según indica Manuel González Jiménez, es algo bastante improbable ya que en esas fechas Alfonso X se encontraba en Burgos y la propia salud del rey impedía que hiciera un viaje tan apresurado. Cfr. Manuel González Jiménez. Alfonso X..., 269-270. 162 XI SEMANA DE ESTUDIOS ALFONSÍES María Antonia Carmona ruiz Alcanate XI [2018-2019], [151 - 186] Ricardo de Cornualles, aunque finalmente el arzobispo de Aquisgrán proclamó rey de Romanos en 1257 a Ricardo de Cornualles. Tras su fallecimiento en 1272, los alemanes eligieron a Rodolfo de Habsburgo en octubre de 1273. Sin embargo, la elección definitiva era prerrogativa del papa, por lo que Alfonso X estaba especialmente interesado en entrevistarse con Gregorio X con la intención de hacer valer sus derechos al trono. Por ello organizó un viaje a Lyon, donde el papa iba a celebrar un Concilio General. A fin de reunir fondos para su desplazamiento y organizar su séquito, en marzo de 1274 Alfonso X convocó Cortes en Burgos, en las que además nombró regente al infante don Fernando mientras durara su ausencia, ordenando que si le sucedía algo durante el viaje le reconociesen como sucesor51. Tanto el rey como el infante se trasladaron posteriormente a Zamora, donde se realizó una nueva convocatoria de Cortes, que se celebraron entre junio y julio de 1274, y en las Alfonso X que renunciaba formalmente en imponer el Fuero Real, regresando por lo tanto al sistema jurídico anterior52. Coincidiendo con las Cortes de Zamora se produjo el fallecimiento de Enrique I de Navarra, dejando como heredera a su hija Juana, una niña de tan sólo dos años de edad, lo que provocó una grave crisis sucesoria, ya que tanto Aragón como Castilla reclamaron sus derechos al trono navarro. En ese momento Alfonso X no podía demorar su entrevista con el papa, por lo que delegó en don Fernando la defensa de los intereses castellanos, quien se lo comunicó a su abuelo Jaime I de Aragón, pidiéndole ayuda para ello. Sin embargo, el monarca aragonés le respondió haciéndole ver sus derechos y, de hecho, el infante don Pedro, su hijo, se había desplazado ya a Navarra bajo la instancia de algunos nobles de ese reino53. No sabemos si don Fernando tuvo conocimiento de esta carta, firmada el 25 de agosto, pero el caso es que a principios de septiembre inició una campaña en Navarra, donde mantuvo sus tropas hasta finales de febrero de 1275, con un saldo bastante poco rentable, ya que, aunque puso sitio Viana, tan sólo llegó a ocupar Mendavia. Bien por la resistencia navarra, bien por el temor a enfrentarse a Aragón, la realidad es que el infante castellano abandonó este proyecto54. 51 Crónica de Alfonso X, 171-172. 52 Un estudio más pormenorizado de estas cortes en Aquilino Iglesia Ferreirós, “Las Cortes de Zamora de 1274 y los casos de Corte”, Anuario de Historia del Derecho Español, 41 (1974), 945-971, y Manuel González Jiménez, Alfonso X..., 275-278. 53 1274, agosto, 25. Barcelona. Edit. Memorial Histórico Español, vol. I, Madrid, RAH,1851, 304-305. 54 Manuel González Jiménez, Alfonso X..., 287-288, e Idem, “El infante don Fernando de la Cerda...”, 606-607. LA FAMILIA DE ALFONSO X La sucesión de Alfonso X: Fernando de la Cerda y Sancho IV 163 Alcanate XI [2018-2019], [151- 186] En el ejercicio de su cargo, los meses siguientes fueron de una notable actividad política, como lo demuestran sus movimientos por diferentes localidades de León y Castilla, desde las que fue resolviendo diferentes asuntos, destacando los concernientes a las demandas de la Iglesia. Así, entre el 2 y 10 de abril tuvo lugar en Peñafiel una entrevista del infante con los obispos del reino que le trasladaron algunas quejas debido a la intervención de su padre en los asuntos eclesiásticos, que se saldó con una serie de acuerdos en los que se marcaban las competencias de la justicia real y eclesiástica y se eximía a los clérigos del pago de algunos impuestos55. Sin embargo, el itinerario de don Fernando se vio alterado por la llegada de los benimerines a Tarifa, que habían acudido a la llamada de auxilio de los granadinos. Desembarcaron en Algeciras y Tarifa entre finales de enero y principios de febrero56, saqueando a principios de mayo el territorio entre Vejer y Jerez57. Ello puede explicar su traslado a Atienza a finales de mayo, posiblemente con la intención de entrevistarse con el rey de Aragón a fin de solicitarle ayuda. Desde allí, su viaje continuó hacia el sur, recabando tropas y dinero para enfrentarse a los benimerines y granadinos, llegando a Toledo a mediados de junio, donde permaneció al menos hasta el 10 de julio58. Mientras, en Andalucía se había organizado la resistencia en torno a tres puntos fuertes: el eje Jerez-Sevilla, defendido por Alfonso Fernández Niño; Écija, donde estaba don Nuño González de Lara; y el obispado de Jaén, defendido por don Lope Díaz de Haro, señor de Vizcaya, y por el arzobispo de Toledo, Sancho de Aragón59. 55 Cfr. Las cartas fueron emitidas desde el 10 de abril por la cancillería de Fernando de la Cerda a diferentes obispados, conservándose las enviadas entre el 10 y 15 de abril a los obispados de Burgos, Ávila, y Palencia. Cfr. Mª Luisa Pardo Rodríguez, La Cancillería de don Fernando de la Cerda..., docs. 34-36. 56 Tradicionalmente se ha dicho, siguiendo el Rawd al-Qirtas, que la invasión dio lugar a comienzos de mayo de 1275. Sin embargo, sabemos por un “rótulo de Cruzada” del 27 de febrero de 1275 que el arzobispo de Sevilla, don Remondo, pedía al prior de los dominicos en España que predicase la Cruzada para recabar fondos y reclutar guerreros para enfrentarse a los moros de África y España. El documento está editado por P. Linehan, “Quaedam de quibus dubitans: On preaching the Crusades in Alfonsos X’s Castile”, Historia. Instituciones. Documentos, 27 (2000), 129-154. 57 Sobre esta incursión vid. Francisco García Fitz, “Los acontecimientos político-militares de la frontera en el último cuarto del siglo XIII”, Revista de Historia Militar, 64 (1988), pp. 9-71, e Idem, “La conquista de Tarifa en la estrategia castellano-leonesa del siglo XIII”, en Manuel González Jiménez (ed.), Tarifa en la Edad Media, Tarifa, 2005, pp. 103-125. 58 El último diploma que se conserva de Fernando de la Cerda está fechado en Toledo, el día 10 de julio de 1275. Cfr. Manuel González Jiménez, “El infante don Fernando de la Cerda...”, 625 (doc. 3464) y Mª Luisa Pardo Rodríguez, La Cancillería de don Fernando de la Cerda..., doc. 56. 59 Manuel González Jiménez, Alfonso X..., 298. 164 XI SEMANA DE ESTUDIOS ALFONSÍES María Antonia Carmona ruiz Alcanate XI [2018-2019], [151 - 186] Entre tanto, en su lento desplazamiento hacia Andalucía, a la espera de que se fueran congregando las diferentes mesnadas señoriales y concejiles, el infante don Fernando de la Cerda se dirigió a Villa Real, donde repentinamente se produjo su fallecimiento. La Crónica de Alfonso X nos lo describe, indicando que, en medio de su agonía, pidió a Juan Núñez de Lara que ayudase a su hijo Alfonso a que «heredase los regnos después de los días del rey don Alfonso su padre»60. Aunque la Crónica indica también que este triste acontecimiento se produjo en agosto, lo más probable es que don Fernando de la Cerda muriera un poco antes, el 25 de julio, según indican los Anales Toledanos (VIIIº Kalendas Augusti), o el 24 de julio, víspera de la fiesta de Santiago, según Jofré de Loaysa61, discrepancia que puede achacarse a que sucediera en la tarde-noche entre el 24 y 25 de julio de 1275. La repentina e inesperada muerte de Fernando de la Cerda, con tan sólo 19 años de edad, debió provocar un gran desconcierto en el reino. Alfonso X estaba muy lejos, en una entrevista con el papa condenada al fracaso, ya que el pontífice romano no tenía ninguna intención de nombrarlo emperador, y los benimerines y granadinos estaban preparando el ataque que poco después, a mediados de agosto, asolaría buena parte de Andalucía. De hecho, el ejército castellano fue derrotado estrepitosamente en Écija y Martos, donde respectivamente murieron Nuño González de Lara y el arzobispo de Toledo, Sancho de Aragón. 3. El inicio del protagonismo político del infante don Sancho y la cuestión de la sucesión al trono En medio de estas circunstancias surgió la figura política del infante don Sancho. La primera vez que intervino en un acto administrativo fue en 1269, fecha en que confirmó los privilegios de los racioneros y pedreros de la catedral de Santiago de Compostela62. Aparte de la información sobre su compromiso con Guillerma de Moncada, no contamos con más noticias sobre él hasta 1272, momento en que en nombre del rey y como «alférez de Sancta María et almirante della su confraría de Espanna», ordenaba a algunos que tenían ciertos celleros 60 Crónica de Alfonso X, 184. 61 Anales Toledanos III. A.C. Floriano (ed.), Cuadernos de Historia de España, 43-44 (1967), 173, m. 59. Jofré de Loaysa, Crónica de los reyes de Castilla, Fernando III, Alfonso X, Sancho IV y Fernando IV. 1248-1305, Ed. A. García Martínez, Murcia, 1982, 92. 62 1269, agosto, 6. Manuel González Jiménez, “El infante Don Sancho. Biografía e itinerario”, en Documentación e Itinerario de Alfonso X, 629 reg, 3466. LA FAMILIA DE ALFONSO X La sucesión de Alfonso X: Fernando de la Cerda y Sancho IV 165 Alcanate XI [2018-2019], [151- 186] que pagaran un canon a la iglesia de Santiago63. Alfonso X acababa de crear esta orden militar de carácter naval y contó con su hijo Sancho para su jefatura con la clara intención de proporcionar importancia a la nueva institución64. Coincide su nombramiento con el de Fernando de la Cerda como adelantado de Murcia, con un claro deseo del monarca de dar más protagonismo a sus hijos, precisamente en el momento en que parte de la nobleza se había rebelado contra el rey. A partir de ese momento, en que don Sancho contaba con catorce años, empezó su actividad pública. De hecho, y posiblemente debido a la gran sintonía que tenía con su abuelo Jaime I de Aragón, participó en la reunión que sostuvieron su padre y el monarca aragonés a principios de agosto de 1273 en Requena, en medio de las negociaciones con los nobles, a fin de solicitarle ayuda contra Granada en caso de éstas que fracasaran65. Pero fue la muerte del infante don Fernando la que cambió radicalmente su posición ya que en un momento clave y complicado se encargó del gobierno del reino e hizo frente a la invasión benimerín. Era la coyuntura ideal para mostrar su valía y la aprovechó perfectamente, con la clara intención de desempeñar el cargo que había tenido su hermano. Contaba con el apoyo de parte de la nobleza, entre la que destacaba Lope Díaz de Haro, enfrentado a Juan Núñez de Lara, al que Fernando de la Cerda había encargado de la defensa de los derechos de sus hijos, y que de este modo podría conseguir mayor poder en la corte, por lo que el señor de Vizcaya estaba especialmente interesado en minar su posición en beneficio propio. La Crónica indica que don Sancho se encontraba en Burgos reuniendo sus tropas cuando se produjo el fallecimiento de su hermano. Sabemos que a principios de junio estaba en Salamanca y a finales de ese mes en Valladolid66, y es posible que desde esta localidad se dirigiera a Burgos, desplazándose precipitadamente a Villa Real ante la noticia de la repentina muerte de don Fernando. Allí se encontró con Lope Díaz de Haro con el que mantuvo una larga entrevista en la que don Sancho manifestó sus intenciones: 63 1272, noviembre, 16. Santiago. Ibid., 629 reg, 3469. 64 J. Torres Fontes, “La Orden de Santa María de España”, Miscelánea Medieval Murciana, 3 (1977), 73-118. 65 Crónica de Alfonso X, 157-158. Gregorio X ya le había expuesto su opinión anteriormente, y así, en 1272 respondió a una embajada castellana afirmando que no tenía ningún derecho al trono imperial al no haber sido validada su elección. Sobre este tema vid. Julio Valdeón, “Alfonso X y el Imperio”, Alcanate. Revista de Estudios Alfonsíes, 4 (2004-2005), 243-255. 66 Manuel González Jiménez, “El infante Don Sancho. Biografía e itinerario”, en Documentación e Itinerario de Alfonso X, regs. 3471 y 3472. 166 XI SEMANA DE ESTUDIOS ALFONSÍES María Antonia Carmona ruiz Alcanate XI [2018-2019], [151 - 186] «que pues él fincaua el mayor de sus hermanos, que él deuía heredar los regnos después de días de su padre e quel rogaua que ayudase en esto. Et auiéndolo él, que fuese çierto quel faría merçed et bien en guisa que fuese el mayor omne et más honrado del regno». La sintonía entre ambos fue total y el señor de Vizcaya se comprometió a buscar apoyo entre los nobles y concejos para «auerlo por rey después de los días de don Alfonso». Además, le aconsejó que, considerando que su hermano había muerto y su padre estaba ausente, debía de encargarse de convocar las tropas y defender la frontera, ya que de esta manera «ganaría amor del rey», quien entendería que «meresçía heredarlo después de sus días», algo que aceptarían todos de buen grado. Asimismo, le sugirió que se «llamase en sus cartas fijo mayor heredero». Según la Crónica, siguiendo el consejo de don Lope, el infante don Sancho convocó a los nobles que estaban allí presentes, que aceptaron su idea, enviando posteriormente cartas a todos los nobles y concejos del reino para que acudiesen en su ayuda a Córdoba, intitulándose en ellas «hijo mayor e heredero»67. Sin embargo, no se nos han conservado esas cartas, y sólo tenemos constancia de que don Sancho utilizara ese título en documentos posteriores a 127668. Tras la convocatoria, don Sancho se dirigió a Córdoba para organizar la defensa del reino, estableciendo varios frentes por tierra y mar. Así, a los maestres de Calatrava y Uclés les encargó la defensa del reino de Jaén; a don Lope Díaz de Haro la de Écija; mientras que Fernán Ruiz de Castro y Esteban Fernández de Castro, se encargaron de Córdoba. El infante don Sancho fue a Sevilla donde se encargó de armar la flota con el fin de evitar el envío de nuevas tropas y abastecimientos a los ejércitos norteafricanos. Esta inteligente y férrea estrategia supuso que Abu Yusuf terminara firmando una tregua y regresara al Norte de África en enero de 127669. Las noticias de la situación que se estaba viviendo en Andalucía provocaron que Alfonso X, pese a su deteriorada salud, forzara su regreso a Castilla en un rápido viaje. Aunque se había disipado la amenaza benimerín, la situación del reino era bastante complicada, considerando que el heredero había muerto, su hijo Alfonso era muy pequeño, tenía tan sólo cinco años, y quien estaba ejerciendo como regente era el infante don Sancho con una legitimidad un tanto 67 Crónica de Alfonso X, 185-186. 68 La primera es de 1276, noviembre, 14. Puebla de Valdeorras. Cit. Antonio Ballesteros, Alfonso X, 824. 69 Francisco García Fitz, “Los acontecimientos político-militares de la frontera...”, 18. LA FAMILIA DE ALFONSO X La sucesión de Alfonso X: Fernando de la Cerda y Sancho IV 167 Alcanate XI [2018-2019], [151- 186] dudosa. Esto explica que el monarca castellano convocara a su familia en Toledo con el fin de intentar resolver este espinoso asunto. Según la norma que tradicionalmente se seguía en Castilla, heredaba el trono el primogénito por línea masculina y en caso de su fallecimiento, correspondía al siguiente varón, pudiendo reinar finalmente las hijas. Sin embargo, la recepción del derecho romano durante el reinado de Alfonso X modificaba esta cuestión, ya que Las Partidas establecían que si el heredero moría teniendo descendencia, era ésta la que adquiría los derechos directos de sucesión70. Esta cuestión, mezclada con los sucesos que se produjeron posteriormente a la muerte de Fernando de la Cerda ha suscitado una importante controversia entre los historiadores en la que realmente no se ha conseguido una opinión unánime. Así, parte de la polémica está relacionada con la implantación o no de Las Partidas durante el reinado de Alfonso X, algo que se ha negado, considerando que no fue hasta tiempos de Alfonso XI cuando el texto adquirió fuerza legal. Sin embargo, en los últimos años algunos autores, como O’Callaghan o González Jiménez, consideran que esta normativa estaba vigente en ese momento. Y es lógico, si se tiene en cuenta el especial interés que mostró el monarca en su elaboración. O’Callaghan explica esta tesis considerando que Las Partidas eran una revisión ampliada del Espéculo, en el que aún se mantenía la antigua costumbre y que posteriormente a su promulgación en 1254 fue revisado en varias ocasiones. El texto reformado, denominado el Libro de las Leyes, recibiría el nombre de Siete Partidas posteriormente, en el siglo XIV, y dado que el rey se reservó el derecho de corregir el código en caso de que fuera necesario, pudo pensar que Las Partidas era tan sólo una corrección del primer texto por lo que no requerían ser promulgadas por separado71. Además, se conserva una versión de Las Partidas en la que se primaban los derechos del segundo hijo del rey sobre los de los nietos del primogénito. Es un ejemplar interpolado, realizado hacia 1276 y no sabemos si contó con autorización del rey, pero que seguramente se debió de elaborar con el fin de justificar las pretensiones de don Sancho al trono, ya que, además de cambiar el sistema de sucesión, modificaba la edad mínima para reinar, pasando de los veinte a los diecisiete años. Así, se evitaba que en caso de fallecimiento del rey hubiera necesidad de regencia, puesto que Sancho tenía ya esa edad72. Como argumenta el profesor González Jiménez sólo se explica esta interpolación si 70 Partida Segunda. 71 Joseph O’Callaghan, El rey Sabio...., 62. 72 Robert A. MacDonald, “Alfonso the Learned and Succession: A Father’s Dilemma”, Speculum, 40 (1965), 651; Joseph O’Callaghan, El rey Sabio..., 284. 174 XI SEMANA DE ESTUDIOS ALFONSÍES María Antonia Carmona ruiz Alcanate XI [2018-2019], [151 - 186] Pedro III intentaba impedir que se fueran con su madre y de este modo seguir manteniendo su posición de poder frente a Francia y Castilla en un momento, por otro lado, en el que Alfonso X intentaba conseguir un tratado de amistad con Francia. Tras el desastre frente a los benimerines, Alfonso X empezó a programar una campaña contra Granada, con la intención de olvidar la humillación que supuso el levantamiento del cerco de Algeciras. En un principio era el propio monarca el encargado de capitanearla, pero, a consecuencia de un agravamiento de su enfermedad, fue don Sancho el que asumió su dirección. De nuevo los castellanos se enfrentaron a un desastre que podría haber sido peor sin la decisiva intervención del infante castellano. Así, el maestre de Santiago, Gonzalo Ruiz, se internó imprudentemente en territorio granadino sufriendo una emboscada en Moclín en la que murieron buena parte de los freires de la Orden. Ante ello, don Sancho se vio obligado a apaciguar las tropas que quedaban en el campamento, impidiendo de este modo que hubieran hecho otro movimiento en falso. Después dirigió una entrada en la Vega de Granada destruyendo lo que encontraba, para posteriormente atravesando Jaén dirigirse a Córdoba. Allí prometió a la Orden de Calatrava entregarle Villa Real cuando fuese rey, sin consultarlo siquiera con su padre. Esta sorprendente decisión es una muestra de la autonomía con la que estaba actuando don Sancho, y es posible que adquiriera ese compromiso como una forma de atraerse a los calatravos en caso de que necesitara defender sus derechos al trono101. Finalmente se trasladó a Sevilla, alojándose en el convento de San Francisco con sus hermanos102. Aunque el rey se alegró notablemente por la actuación del infante don Sancho en Granada, sin embargo, los acontecimientos que se sucedieron muestran que la relación del monarca con su hijo se había deteriorado notablemente. Así, durante la estancia de la familia real en Sevilla, y a fin de demostrar su enfado con el infante por su actuación en el asunto de la desviación de fondos para que doña Violante regresara a Castilla, Alfonso X mandó ajusticiar a los recaudadores judíos que por orden de don Sancho habían llevado a cabo el fraude, entre los que se encontraba don Zag de la Maleha. Por ello, y para manifestar que el último responsable era el propio infante, el monarca ordenó ejecutarlo ante su presencia: 101 1280, agosto, 7. Córdoba. Manuel González Jiménez, “El infante Don Sancho...”, 636, reg. 3542. 102 Crónica de Alfonso X¸ 209. LA FAMILIA DE ALFONSO X La sucesión de Alfonso X: Fernando de la Cerda y Sancho IV 175 Alcanate XI [2018-2019], [151- 186] «et por fazer el rey don Alfonso pesar al infante don Sancho por este enojo quel fiziera, mandó lleuar a este don Çag de la Malea fata Sant Françisco. Do possaua el infante don Sancho e estauan todos sus hermanos con él, e dende quel leuasen arrastrando fasta el Arenal. E desque el infante don Sancho sopo esto, quisiera sallir a tomarle, mas los que estauan con él non gelo consintieron, pero que fincó en grant querella contra el rey por esta muerte deste judío e que touo que todo gelo fiziera por el seruiçio que le fiziera»103. Era una clara advertencia para todos los que actuaran a sus espaldas, dirigida especialmente hacia su hijo que estaba tomando decisiones contrarias a su parecer y negativas para la Corona. Esta acción coincidía con las negociaciones entre Alfonso X y Felipe III para llegar un acuerdo. Desde 1279 se estaba llevando a cabo una intensa actividad diplomática en la que estaba participando Eduardo I de Inglaterra como mediador, consiguiendo la firma de varias treguas. Sin embargo, el escollo principal de todo este conflicto era el problema de la situación de Alfonso de la Cerda en la sucesión al trono. Por ello, concertaron una entrevista mediante plenipotenciarias, instalándose Alfonso X en Bayona, mientras que Felipe III en Mont-de-Marsan. El monarca castellano estaba dispuesto a ofrecer a Alfonso de la Cerda el reino de Jaén y 500 libras de renta a cambio del homenaje a don Sancho, algo que no aceptaron los delegados del rey de Francia que exigieron el reino de Castilla o el de León, algo que rechazó Alfonso X104. Don Sancho no acompañó al monarca a esta entrevista y al enterarse de lo que se estaba tratando, en enero de 1281 fue a Vitoria a entrevistarse con su padre105. Posiblemente fue allí donde Alfonso X le explicó lo sucedido, lo que enojó al infante castellano, que le dijo que no podía dividir el reino: «Et quando el infante don Sancho sopo deste pleito que traýa el rey don Alfonso su padre pesól. E el rey, cuydó gelo meter a plazer e nunca con él pudo. Et respondiól et díxol que él en su vida era rey et sennor de todo e que non auía por qué dar de lo suyo nada, et después de sus días que él lo cuydaua mantener todo e que non menguase ende cosa»106. 103 Ibid., 209-210. 104 Manuel González Jiménez, Alfonso X..., 339. 105 Así, hay constancia la estancia simultánea de padre e hijo en Vitoria en enero de 1281 gracia a una serie de diplomas, uno de Alfonso X, fechado el 9 enero (doc. 3217) y dos del infante don Sancho, fechados el 16 y 17 enero (3446 y 35479). Manuel González Jiménez y Mª Antonia Carmona Ruiz, Documentación e Itinerario de Alfonso X. 106 Crónica de Alfonso X, 211. 176 XI SEMANA DE ESTUDIOS ALFONSÍES María Antonia Carmona ruiz Alcanate XI [2018-2019], [151 - 186] Además, le convenció para que se entrevistara con el rey de Aragón, que tenía en su poder a Alfonso de la Cerda. La reunión se produjo en la aldea del Campillo, entre Ágreda y Tarazona en marzo de 1281. Al llegar a la villa de Ágreda, el 25 de marzo, el infante don Sancho prometió al maestre de Santiago, Pedro Núñez, entregarle Val de Ricote y otras villas y aldeas en el reino de Murcia cuando fuera rey107, en una acción similar a la que había llevado a cabo con el maestre de Calatrava y con la misma intención de conseguir adeptos. La firma del acuerdo supuso para Castilla la entrega a Aragón de los castillos del Poyo y Ferrejón, el término de Pozuelo y el valle de Ayora, acordándose además la ocupación conjunta del reino de Navarra, a cambio del reconocimiento de la soberanía castellana sobre Albarracín. Pero a ello, sorprendentemente y por su propia cuenta, el infante añadió la entrega a Pedro III de Requena y del castillo de Albarracín «luego que yo regnare»108. Don Sancho volvía a actuar a espaldas de su padre, comprometiendo parte del territorio castellano en favor del monarca aragonés con el propósito de atraérselo a su causa. Después de las vistas de Ágreda-Campillo el infante fue a Andalucía a fin de preparar una nueva incursión en la Vega de Granada, que se realizó en junio de 1281 y fue todo un éxito para las tropas castellanas, de tal manera que sus ejércitos pudieron llegar a las inmediaciones de la capital nazarita. Esto provocó una contraofensiva granadina que el infante pudo repeler, conquistando además varias fortalezas. Ante ello, Muhammad II se vio obligado a solicitar una tregua109. Concluida la expedición y ante la queja de los concejos y caballeros que habían participado en ella, el infante don Sancho y su hermano Juan persuadieron a su padre para que convocara unas Cortes en Sevilla a fin de abordar los problemas del reino, y en particular, las necesidades que la Corona tenía de dinero en un momento de dificultades económicas en el reino castellano. Esas Cortes se celebraron en octubre de 1281 y en ellas el rey expresó su intención de conseguir financiación para la guerra contra Granada, pese a ser consciente del gran empobrecimiento del reino, viendo como solución la implantación de un nuevo sistema monetario110. Esta reforma no fue del agrado de los concejos, 107 1281, marzo, 25. Ágreda. El infante don Sancho promete al maestre de Santiago don Pedro Núñez entregarle, cuando sea rey, Val de Ricote con sus aldeas (Negra, Habarán, Oxoxe, la Ruelda de la Lossuela y todas sus alquerías), y, además, Calasparra, Liruela y Alhama, con sus términos y alquerías, hornos, molinos, tiendas, tahonas y sus términos, con los montazgos y portazgos. Manuel González Jiménez, “El infante Don Sancho. Biografía e itinerario”, reg. 3551. 108 Ibid., regs. 3552 y 3556. 109 Crónica de Alfonso X, 215. 110 Era un sistema monetario basado en el bimetalismo, quedando la moneda de vellón reducida a la condición de moneda fiduciaria. Cfr. F. Hernández, Las rentas del rey, Madrid, 1993, clxxxiv LA FAMILIA DE ALFONSO X La sucesión de Alfonso X: Fernando de la Cerda y Sancho IV 177 Alcanate XI [2018-2019], [151- 186] que se quejaron al infante don Sancho sin mucho éxito111, ya que se acuñó una nueva moneda. No obstante, estas Cortes son más bien conocidas porque fue donde se consumó la ruptura definitiva entre don Sancho y Alfonso X. La causa principal fue la decisión del monarca de comunicar a su hijo que iba intentar llegar a un acuerdo con el rey de Francia en relación a los derechos de don Alfonso de la Cerda. Es muy posible que temiera la reacción del infante, de ahí que Alfonso X se entrevistara con su consejo privado con el fin de pedir algún voluntario que se atreviese a exponer a don Sancho esta decisión. Solo se prestó un fraile dominico a ello, fray Aymar, que recibió una airada respuesta del infante, diciéndole «que era loco é que era atrevido, é si non por el hábito que traía que ficiera en él escarmiento»112. Dada la reacción de don Sancho, no tuvo más remedio el rey que abordar directamente el problema en una entrevista en la que se produjo la ruptura entre ambos y en la que, tras manifestar Alfonso X su tajante decisión, el infante, con una clara idea sobre el origen del poder real y convencido de que la legalidad le respaldaba, le respondió: «Sennor. Non me fezistes vos, mas fízome Dios, et fizo mucho por me fazer, ca mató a vn hermano que era mayor que yo e era vuestro heredero destos regnos si él biuiera más que vos. En non lo mató por ál sy non porque lo heredase yo después de vuestros días. Et esta palabra que me dixiestes pudiéradesla muy bien escusar et tiempo verná que non la querríedes aver dicho»113. Después de este suceso la reunión se disolvió y con el permiso del monarca, don Sancho se fue a Córdoba con la excusa de negociar una tregua con Granada. Sin embargo, sus intenciones eran muy distintas. De hecho, allí se le unirían sus hermanos Pedro y Juan que mostraron también su desacuerdo con su padre y su intención de oponerse a él114. A partir de ese momento don Sancho empezó una campaña de captación de partidarios para su causa aprovechándose del malestar reinante contra el monarca en la que el infante don Juan tuvo un notable protagonismo. Por ello realizó múltiples concesiones y promesas a favor de los concejos y de los y J. Gautier-Dalché, “La politique monetaire d’Alphonse X”, Cuadernos de Historia de Estaña (1988), 77-95. 111 Crónica de Alfonso X, 219. 112 Ibid., 218. 113 Ibid., 219. 114 Ibid., 220. 178 XI SEMANA DE ESTUDIOS ALFONSÍES María Antonia Carmona ruiz Alcanate XI [2018-2019], [151 - 186] nobles que le apoyaron. Así, consiguió la adhesión de los maestres de Santiago y Calatrava y de algunas ciudades, como Córdoba, Andújar o Úbeda, así como de numerosos nobles, entre los que se encontraba Lope Díaz de Haro, Fernando Pérez Ponce y otros muchos. También supo atraerse al clero mediante prometiéndole la confirmación de sus privilegios115. Por su parte Alfonso X también empezó a dar pasos para contrarrestar los movimientos del infante adoptando algunas medidas en contra de algunos de sus partidarios con el fin debilitarlo su poder y de evitar un enfrentamiento armado. Mientras, el infante continuaba su periplo por el reino confirmando privilegios y captando seguidores hasta que en abril de 1282 llegó a Valladolid donde en una reunión se consumó definitivamente la ruptura. 5. La sublevación del infante don Sancho y la guerra civil La ruptura definitiva entre Alfonso X y don Sancho se manifestó en la reunión que el infante heredero organizó en Valladolid en la que además de ponderar las fuerzas con las que contaba se decidió desposeer de sus poderes al monarca. La asamblea, que la Crónica denomina impropiamente Cortes, ya que no estaba el rey, la única figura con capacidad de legitimarla116, se produjo el 20 de abril de 1282 y en ella estuvieron presentes los partidarios de don Sancho, entre los que se encontraban buena parte de la familia real, incluida su madre doña Violante: «Et acordaron todos que se llamase rey el infante don Sancho et que le diesen todos el poder de la tierra. Et él nunca lo quiso consentir que en vida de su padre se llamase él rey de sus regnos. Et sobre esto ovieron su acuerdo et acordaron quel mandasen dar las fortalezas todas et quel diesen la justiçia et el aver de la tierra»117. Así pues, en esa reunión se decidió desposeer a Alfonso de todas sus atribuciones como monarca, a excepción del título real que, según el cronista, muy afín a la figura del infante, éste no quiso aceptar. Sin embargo, según Jerónimo Zurita, don Sancho quiso también adoptar el título de rey, ejerciendo bastante presión sobre sus partidarios para ello, pero éstos tan sólo le autorizaron a 115 Manuel González Jiménez, Alfonso X..., 343-345. 116 H. Salvador Martínez, Alfonso X, El Sabio. Una biografía, Madrid, Polifemo, 2003, 477. 117 Crónica de Alfonso X, 223. LA FAMILIA DE ALFONSO X La sucesión de Alfonso X: Fernando de la Cerda y Sancho IV 179 Alcanate XI [2018-2019], [151- 186] gobernar el reino, entregándole todas las fortalezas y castillos reales118. De esta intención le acusó también Alfonso X, en la sentencia que contra él realizó en noviembre de 1282: «y más aún, en cuanto pudo se esforzó por sí mismo y por sus amigos y cómplices, trabajando con todas sus fuerzas para que lo nombraran a él rey y señor de Castilla y León y Andalucía»119. En cualquier caso, el infante don Sancho siguió utilizando en la documentación el título de “infante”. No obstante, se conservan algunos documentos en los que aparece como rey, caso de uno firmado en mayo de 1282 en Madrid120. Considerando que en esas fechas precisamente el infante se encontraba en Cuéllar, es posible que ese documento fuera una falsificación derivada de los numerosos documentos en blanco que, según Zurita, entregó en esa asamblea a sus hermanos121. Los argumentos utilizados para la deposición del monarca fueron los exagerados gastos provocados por sus pretensiones imperiales y en las campañas contra los musulmanes, los excesos impositivos, la ejecución sin sentencia del infante don Fadrique, las mercedes injustas y la alteración monetaria122. La fórmula que utilizaron para tratar de garantizar una relación estable como aliados fue la de la creación de hermandades en las que se comprometían a ayudarse y a colaborar en la causa de don Sancho123. A cambio, don Sancho se vio obligado a dar innumerables beneficios y compensaciones a sus partidarios, además de anular algunas de las reformas impulsadas por Alfonso X que tantos problemas habían acarreado, como la promulgación de la vuelta al sistema monetario antiguo124. 118 Jerónimo Zurita, Anales de la Corona de Aragón, libro IV, cap. XV. 119 1282, noviembre, 9. Sevilla. Diplomatario andaluz de Alfonso X, ed. Manuel González Jiménez, Sevilla, El Monte, 1991, doc. 503 bis. 120 1282, mayo, 20. Madrid. Edit. Juan Manuel del Estal, Documentos inéditos de Alfonso X el Sabio y del infante don Sancho, Alicante, 1984, 119. Según el Itinerario de don Sancho, procedente de Valladolid, llegó a Cuéllar el 18 de mayo donde permaneció hasta el 22 de mayo. Cfr. Manuel González Jiménez. “El infante Don Sancho. Biografía e itinerario”, 684-685. 121 «y dio a los infantes sus hermanos provisiones en blanco con su sello para que otorgasen lo que les fuese pedido». Jerónimo Zurita, Anales de la Corona de Aragón, libro IV, cap. XV. 122 Manuel González Jiménez, Alfonso X, 346-347. 123 Sobre las hermandades vid. César González Mínguez, “Aproximación al estudio del “Movimiento Hermandino” en Castilla y León”, Medievalismo, 1 y 2 (1991 y 1992). 124 Manuel González Jiménez, Alfonso X..., 350. 180 XI SEMANA DE ESTUDIOS ALFONSÍES María Antonia Carmona ruiz Alcanate XI [2018-2019], [151 - 186] La situación para Alfonso X era bastante complicada. La mayor parte de las fuerzas políticas del reino le habían abandonado, incluida buena parte de su propia familia, entre los que se encontraban sus hijos, su hermano don Manuel o su propia esposa, por lo que la única opción que vio el rey fue la de intentar la captación de adeptos, expidiendo privilegios a la misma velocidad que su hijo. Pese a ello, contaba con muy pocos incondicionales, como su hermana Berenguela o su hija, la reina doña Beatriz, o los Lara, comprometidos con la defensa de los hijos don Fernando de la Cerda, así como los concejos del reino de Sevilla y algunas partes del reino de Murcia. Tampoco tenía apoyo exterior, y mientras don Sancho contó con el de Pedro III de Aragón y del rey de Portugal, don Dionís, a Alfonso X solo le prestaría ayuda Felipe III de Francia con la condición de que reconociera los derechos de los infantes de la Cerda, y Abu Yusuf, sultán de los benimerines, cuya adhesión a la causa del monarca supuso que el rey de Granada decidiera apoyar a don Sancho. Dos meses después de que se produjera la rebelión, en junio de 1282, el infante contrajo matrimonio en Toledo con María de Meneses (conocida para la historia como María de Molina), hija del infante Alfonso de Molina y, por lo tanto, tía segunda de don Sancho. Dentro de la situación política que estaba viviendo el reino, este matrimonio le beneficiaba notablemente, ya que de este modo emparentaba con un linaje bastante importante, que le servía para consolidar apoyos. La premura con que se efectuó el enlace, para el que don Sancho no había solicitado la debida dispensa papal, puede achacarse en parte a sus deseos de solucionar cuanto antes el problema, y pudo haber sido utilizado también por el infante como una forma de rebeldía ante la voluntad de su padre, quien, no olvidemos, lo había desposado ya con Guillerma de Moncada, aunque tampoco podemos negar que pudiera haberse enamorado de doña María y que, dado el carácter impulsivo de Sancho, decidiera casarse a sabiendas de las complicaciones que esto le podían plantear125. Por esas fechas, la guerra se había extendido por todo el reino, continuando don Sancho sus frenéticos desplazamientos con los que intentaba mantener adhesiones y evitar defecciones. Pese a ello, el concejo Badajoz y los infantes Juan, Pedro y Jaime abandonaron la causa de don Sancho a favor de Alfonso X, así como Lope Díaz de Haro, que había sido el principal valedor del infante126. Mientras, el rey permaneció casi todo el tiempo en Sevilla donde la enfermedad le atenazaba. Todo ello permite explicar que el 8 de noviembre de 1282 el rey dictara su testamento en el que desheredaba a don Sancho y a sus 125 Mª A. Carmona Ruiz, María de Molina, Barcelona, Plaza y Janés, 2005, 42-43. 126 Crónica de Alfonso X, 226. LA FAMILIA DE ALFONSO X La sucesión de Alfonso X: Fernando de la Cerda y Sancho IV 181 Alcanate XI [2018-2019], [151- 186] hijos rebeldes, dejando el reino a su nieto mayor, Alfonso de la Cerda. Además, teniendo en cuenta la corta edad de los hijos de Fernando de la Cerda, y temiendo que pudieran fallecer antes que él, dispuso que heredase el trono el rey de Francia127, algo perfectamente legítimo, pero que estaba fuera de cualquier consideración por parte de las fuerzas del reino castellano. Al día siguiente convocó una reunión en el alcázar sevillano. Un acto medido que suponía la respuesta a las acusaciones de don Sancho en Valladolid en el que denunciaba la afrenta de su hijo y se defendía de sus acusaciones que le tildaban de loco y leproso, y de haber matado injustamente a don Fadrique. Por ello lo desheredaba y lo maldecía. Don Sancho estaba entonces en Córdoba y debió de conocer de inmediato la declaración de su padre128. La contundente actitud del monarca provocó que la facción partidaria del infante empezara a mostrar síntomas de debilidad y, de hecho, parte de los nobles rebeldes empezaron a volver a la obediencia del rey, destacando especialmente el caso de los infantes don Jaime y don Juan129. Ello coincidió además con el pronunciamiento del papa Martín IV contra el matrimonio de don Sancho y doña María de Molina, denunciando el parentesco de los contrayentes y la ausencia de la pertinente dispensa apostólica, por lo que instaba a los cónyuges a que se separaran, amenazándoles con la excomunión e interdicto de los lugares de su residencia, en caso de que se negaran a ello130. La actuación del papa se pudo deber no sólo al flagrante incumplimiento de los preceptos eclesiásticos sino también a cuestiones políticas, ya que era de origen francés y próximo al monarca de este país, por lo que, junto al deseo de mantener los principios eclesiásticos, utilizó la cuestión matrimonial del posible heredero a la Corona castellana como arma política, beneficiando de este modo a los infantes de la Cerda. Esta política fue continuada por el papa Honorio IV, tras ser presionado en 1286 por Felipe IV de Francia. Así pues, 1283 fue netamente negativo para don Sancho. Las continuas defecciones que sufrió su bando en ese año inclinaban claramente la victoria a favor de Alfonso X. En estas circunstancias el infante llegó incluso a planear un acuerdo con su padre. Por ello, a mediados de noviembre se reunió en Palencia 127 1282, noviembre, 8. Sevilla. Diplomatario andaluz de Alfonso X, doc. 518. La fecha que aparece en el citado documento (1283) es errónea. 128 1282, noviembre, 9. Sevilla. Diplomatario andaluz de Alfonso X, doc. 503 bis; Manuel González Jiménez. Alfonso X, 353. 129 Crónica de Alfonso X, 231 y 233 y Pedro, conde de Barcelos, Crónica Geral de Espanha de 1344, ed. de L.F. Lindley Cintra, vol. IV, Lisboa, 1994, 513. 130 Cartas fechadas en el 13 de enero de 1283. Vid. E. Jaffé y H. Finke, “La dispensa de matrimonio falsificada para el rey Sancho IV”, 298-318. 182 XI SEMANA DE ESTUDIOS ALFONSÍES María Antonia Carmona ruiz Alcanate XI [2018-2019], [151 - 186] con sus consejeros a fin de valorar la posibilidad de establecer un pacto con Alfonso X, pero debido a la negativa de parte de estos nobles, que temían que un acuerdo con el rey les podía perjudicar, no se llegó a realizar131. Era bastante complicado y, además, ambos recelaban de la celebración de una entrevista, por lo que don Alfonso X utilizó a su hija Beatriz, reina de Portugal, y don Sancho a su mujer doña María, con el fin de que intentaran buscar una concordia132. Era ésta la primera vez que doña María intervenía en cuestiones políticas, y aunque las crónicas no nos indican el resultado de la correspondencia entre ambas mujeres, está claro que la relación entre los dos rivales mejoró, aunque no se lograra la total reconciliación. En cualquier caso, todo esto se vio paralizado por la grave enfermedad que contrajo don Sancho, que le mantuvo postrado en cama, llegando incluso a temerse por su vida133. Los cambios que se habían producido durante 1283 y la vuelta a la obediencia paterna de los infantes Jaime y Juan, explican que Alfonso X, ya gravemente enfermo, redactara un codicilo el 10 de enero de 1284. En él realizaba un notable cambio en las disposiciones testamentarias que realizó en noviembre de 1282, mostrando en cualquier caso su despecho y su obcecación mental. Así, dejando al infante Alfonso de la Cerda los reinos de Castilla y León, dispuso que los reinos de Murcia, Sevilla y Badajoz quedaran en manos de los hijos que habían vuelto a la obediencia, entregando a Juan los reinos de Sevilla y Badajoz, mientras que Jaime recibiría el reino de Murcia134. El 4 de abril falleció el Rey Sabio, sin que se hubiese producido la reconciliación con su hijo, aunque la Crónica, muy afín al infante don Sancho, indicara que poco antes de morir le perdonaba. No está muy claro que esto fuera así, no sólo porque el testamento no fue revocado en ningún caso, sino también porque los otros documentos que hacen referencia al tema han sido puestos en duda o necesitan una interpretación. Así, se conoce una carta de Alfonso X al papa Martín IV, de la que no se conserva el original, y en la que El rey Sabio afirmaba que su hijo le pidió perdón, a lo que accedió135. Algunos autores, caso Hernández136, la consideran falsa, mientras que otros, como O’Callaghan 131 Crónica de Alfonso X, 237. 132 Ibid., 239. 133 Ibid., 240. 134 El codicilo ha sido detenidamente estudiado por Manuel González Jiménez, Alfonso X..., 364-369. 135 1284, marzo, 23. Sevilla. La publicó Thomas Rymer, Foedera, Conventiones, Literae... inter reges angliaes, et alios quosvis... 1754, I-2, 230. 136 F. J. Hernández, “Alfonso X in Andalucía”, Historia. Instituciones. Documentos, 23 (1995), 298. LA FAMILIA DE ALFONSO X La sucesión de Alfonso X: Fernando de la Cerda y Sancho IV 183 Alcanate XI [2018-2019], [151- 186] piensan que es auténtica137. Por otro lado, Linehan también piensa que Alfonso X perdonó a don Sancho basándose para ello en unos formularios en los que se utilizaron unas cartas papales a las que se les suprimieron los nombres o fechas, pero que supone que debieron ser de 1284 ya que en ellos se hace alusión al perdón de un monarca, posiblemente Alfonso X, a su hijo rebelde, que podría ser don Sancho138. En cualquier caso, la realidad es que Alfonso X no anuló su testamento y que la carta al papa era bien conocida. Sin embargo, no se conservó copia de ella en Castilla, de ahí que poco después, en octubre de 1284, con una clara intencionalidad política, Sancho IV enviara una embajada encabezada por el infante don Juan a Inglaterra a fin de analizarla. En el examen, según se indica en el documento de fe que se redactó, comprobaron que la carta que estaba en la cancillería inglesa no estaba ni cancelada, ni viciada ni corrupta, ni tenía ninguna parte raspada139. No obstante, y pese a esa certificación, no tenemos claro que la carta fuera auténtica, y en caso de que la hubiera redactado el monarca, tampoco sabemos en qué circunstancias la pudo haber dictado, considerando que en la fecha en que se redactó (doce días antes de su muerte) estaba gravemente enfermo. De hecho, las palabras de don Juan Manuel en el Libro de las tres razones indican que don Sancho le confesó en su lecho de muerte que nunca recibió el perdón de su padre y que sus pecados y la maldición de su padre eran realmente la causa de su fallecimiento140. 6. Epílogo Don Sancho recibió la noticia de la defunción del monarca en Ávila, donde tras realizar un solemne funeral, se proclamó rey de Castilla y León, en una ceremonia en la que además hizo reconocer como reina a doña María de Molina y heredera a su hija Isabel, que había nacido el año anterior en Toro. Poco después, iniciaba los preparativos para su coronación en Toledo, en cuya catedral se hizo efectiva a principios de mayo y en la que también fue coronada 137 Joseph O’Callagan, El rey Sabio..., 19. 138 Peter Linehan, “La reconquista de Sevilla y los historiadores”, en Sevilla 1248, Sevilla, 2000, 237-238 y 243-244. 139 1284, octubre, 10. Thomas Rymer, Foedera, Conventiones..., I-2, 237. 140 Don Juan Manuel, Libro de las tres razones, Ed. A. Benavides, Memorias de D. Fernando IV de Castilla, vol. I, Madrid, 1860, 361.