Los grandes monasterios españoles
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p.Jt'VU, VICENTE LAMPÉREZ YROMEA LOS GRANDES MONASTERIOS ESPAÑOLES Con 31 grabados Mc«** Editorial Saturnino Caileu" S.A. "OADA 11 Afio I8•6 Caía fb» ^AO&. io i
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LOS GRANDES MONASTERIOS ESPAÑOLES ueron los grandes monasterios factores de positiva importancia en la Historia de España. Desde la alta Edad Media, la piedad yel ascetismo los crea. Pero además, por rasgo especial de aquellos tiempos, toda batalla ganada, suceso memorable ocurrido oimagen aparecida, se conmemora con la fundación de un monasterio; por lo que crecen sin número. Ycomo están espléndidamente dotados y son refugio de los hombres sabios vlaboriosos, su vida irradia espléndida, ininterrumpidamente potente, desde el siglo vi al xvii. Grandes fueron los unos, en concepto de centros culturales, como los cordobeses muzárabes, Ripoll, Silos yGuadalupe: grandes otros, por la mas?- mtud yarte de sus edificios, como Ponet, Tordesiilas yEl Escorial. Vientos de tempestad los barrieron en el pasado siglo; mas la labor social de las grandes casas monásticas no puede ser olvidada
Tordesillas (Valladolid). —Patio mudejar del Monasterio de Santa Clara. Fots. Lacoste. Tordesillas (Valladolid). —Capilla Dorada en el Monasterio de Santa Clara. Grandes Monasterios.
Cluny (Francia), rígida reconstitución de la de San Benito; ysi no todos los monasterios doblan la cerviz al yugo francés, son mayoría los que aceptan la reforma. Nueva relajación de Cluny al finalizar el siglo xi, incita aRoberto I, yaSan Bernardo después, aotra reforma, que tiene por centro el monasterio de Citeau (Borgoña). Todos los reyes de las monarquías españolas la aceptan con entusiasmo; yen el siglo xil, la regla del Cister impera en numerosísimos monasterios. Y otra refotma más, iniciada por San Bruno, manda en los de los Cartujos, introducidos en España al mediar el siglo XII, pero no prósperos hasta el xv. Desde el xm, dominicos yfranciscanos practican las reglas respectivas, benitas en su origen, pero muy modificadas por los tiempos ylos fines. Surgen otras, como las de los premostratenses ylas militares. Ypor fin, al concluir el siglo XIV, aparece la nueva regla de San Jerónimo, de fundación yauge exclusivamente españoles. Los fines de estas reglas fueron (aparte de los religiosos) muy diferentes. En la Alta Edad Media, la Orden de San Benito se impone como ideal la lucha con la barbarie, la salvación de la cultura. En la Baja Edad Media, obtenidos, en parte 9
al menos, esos fines, aunque proseguidos por los cistercienses ,aparecen otros nuevos: la reforma del clero, en los premostratenses; el auge de la vida contemplativa, en los cartujos; la defensa por modo caballeresco de los oprimidos, en los militares; el combate con las herejías, en los dominicos; la caridad yel amor al prójimo, en los franciscanos; el esplendor del culto, en los jerónimos. La constitución arquitectónica de los monasterios españoles comienza por modo muy elemental. En los tiempos visigodos, había algunos, por lo menos, que eran edificios de vida común ycerrados, según se deduce de una cita del Concilio de Tarragona (año 516). Los de los estados posteriores ala invasión mahometana, fueron, según obscuramente se atisba en los documentos, de varia constitución: el Albeldense, en la Rioja, da el tipo de casitas aisladas; el de Celanova, en Galicia, tiene una agrupación, pero desordenada; ylos muzárabes de la sierra de Córdoba acaso fuesen de aquel tipo . Pero desde la generalización de la regla de San Benito, los monasterios seguramente respondieron al tipo que nos muestra el plano llamado de San Gall, en 10
Suiza (i), que perduró en toda la Edad Media, através de las reformas ycon ligerísimas variantes en cada una de ellas. La disposición general es ésta: la iglesia, orientada de Este aOeste; en un lado, entre el brazo mayor yel del crucero, el claustro; en el ala de Oriente de éste, la sala capitular yel dormitorio encima; en la del Sur, el refectorio yla cocina; en la de Occidente, la casa de los huéspedes, el granero, la bodega ytodo lo que necesita estar en contacto con el público. Entremos ya en la descripción de algunos de los más grandes monasterios españoles que nos quedan; pues ocuparse de los desaparecidos, fuera empresa por demás erudita eimportuna. Yaun la cita de aquéllos habrá de reducirse auna impresión de conjunto, señalando sintéticamente los rasgos más notables ycaracterísticos. (1) Está trazado en un pergamino, yes del año 820. 11
CASTILLA LA VIEJA YLEÓN San Miguel de Escalada (León) /-pxENElugar en estas páginas, atítulo J- veiemplo de monasterio muzárabe; tipo esencialmente español ydigno, por tanto, de capital mención. Fué un monasterio: hoy sólo es una iglesia. La historia nos testifica de aquello Unos monjes muzárabes cordobeses, que, con el abad Alfonso ala cabeza, huyeron de las persecuciones de Abderrahmen II, yalos cuales se congregaron bien pronto otros muchos, labraron en el año 913 iglesia ymonasterio. En 9b», Almanzor asoló la comarca leonesa, y debió causar daños aSan Miguel de Escalada, reparados luego. Amitad del sicrlo xil, lo poblaban canónigos de San Kufo de Avignón. En el XIV, el monasterio vano existía. ,. La iglesia, conservada, es completo ejemplar de esa arquitectura muzárabe tan interesante: planta rectangular con tres naves ycrucero, tres ábsides de planta cuadrada al exterior yde herra- 12
dura al interior; con columnas aisladas, capiteles muy característicos, arcos de herradura, maderamen en la cubierta de las naves ybóvedas gallonadas en los ábsides. En el exterior, un pórtico de columnas yarcos análogos, completan el tipo. ¿Muzárabe indiscutiblemente? Algunos lo suponen visigodo, por saberse que hubo antes allí mismo una iglesia de su época ypor varios indicios yrasgos de que no sería pertinente tratar aquí. ¡Gran dolor causa no poder hacer excavaciones que pusieran al descubierto la cimentación, ycon ella aprendiéramos lo que fué un monasterio español del siglo x! Los monasterios de San Millán de la Cogulla, de Suso yde Yuso (Logroño) Difícil será encontrar en la larga serie de casas monásticas españolas un contraste más violento, yal par más curioso, que el que presentan las dos riojanas. Arriba, en la ladera, las cuevas donde San Millán hacía vida eremítica, en el sicrio vi, base de un monasterio que existía en el VIII, según el P. Yepes, yno antes del xi, según Lafuente. Allí hay un edificio insignificante al exterior, que contiene un vestíbulo, humildísimas dependencias yuna interesante iglesia muzárabe. 13
en años inmediatos, se inauguraba el templo en 1088, yen su recinto descansaba Santo Domingo de Silos. Fué en esta época el siglo de oro del monasterio; yen la siguiente (siglo xil), casa capital en Castilla, no sólo en cuan- to alo religioso, sino en lo cultural y político; sus abades aconsejaban alos reyes ytomaban parte activa en Cortes y concilios; sus celdas eran lugares de estudio de cronistas ehistoriadores; sus dependencias alojaban escribas, orfebres, esmaltadores ytallistas. En lo material, Silos tuvo una iglesia románico-bizantina de gran importancia, sustituida en el siglo xvili por la actual, que trazó con maestría el famoso D. Ventura Rodríguez, no obstante la frialdad de la ejecución; vió elevarse el claustro bajo, obra de Santo Domingo, dichosísimamente conservado, celebérrimo en nuestra historia monumental del arte románico, prodigioso en sus variadísimos capiteles yen los relieves de los ángulos, yalgo después, el claustro alto, notable, aunque inferior al otro, yen sus altares brillaron el frontal repujado yesmaltado yla arqueta, galas del Museo de Burgos; el otro que el monasterio guarde; el gran cáliz ministerial, también allí custodiado. 16
NÁJF.RA (Logroño). Santa María la Real. Claustro de los Caballeros.
I1«V Grandes Monasterios.
En 1880, los benedictinos de Solesmes obtuvieron la cesión de las ruinas de Silos. Restauráronle afuerza de sacrificios: yhoy, tras años de luchas, vuelve aser el centro religioso ycultural donde el ritual de la Orden obsérvase escrupulosamente, ydonde se producen obras de historia yde literatura del más alto valer. Las Huelgas, de Burgos 3Próxima ala Caput Castellce ,en uno de sus amenísimos alrededores, donde los reyes tenían un palacio para holgarse, según unos, odonde simplemente había un campo de asueto para los ganados de la ciudad, levantó la devoción de la reina Doña Leonor, esposa de Alfonso VIII, un monasterio de mujeres sujetas ala regla del Cister. En 1187, el Papa Clemente III confirmaba la fundación, en cuya fecha ya se estaba construyendo el edificio. La primera abadesa fué doña Mirasol o Misol. Dueña yseñora de 64 pueblos, dotada de permisos yprivilegios para dar beneficios eclesiásticos, castigar presbíteros yseglares, entender en causas religiosas yciviles, aprobar confesores, presidir sínodos, otorgar licencias para predicar, Lampérez. — Monasterios 17 2
Son notabilísimos el vestíbulo, con interesantes yeserías; el patio, minúsculo, pero bello ytípico; la Capilla Dorada, cuyos muros interiores son trasunto de las arcadas del mihrab de la mezquitade Córdoba, ysu cúpula, curiosa labor de lacería en ladrillo; un salón que conserva la portada yla fuentecilla en el centro. Fuera de clausura hay dos partes de la mayor importancia. La iglesia, es obra gótica de la segunda mitad del siglo xiv; la capilla mayor, quizá antiguo salón del trono del palacio de Alfonso XI, es rectangular, ytiene la más lujosa techumbre de lazo que los carpinteros mudéjares hicieran en España; yal lado de la epístola, se abre la capilla del contador de Don Juan II, Fernán López de Saldaña, con varios arcos sepulcrales yun artístico retablo. Todo es obra de final del siglo XIV. La otra parte notable es el edificio de los baños. Forma un cuerpo aparte, y eran los del Palacio Real. El abolengo mahometano está claro en la disposición típica del vestuario ylos locales para los baños templados ycalientes. Descontados los de la Alhambra, son estos de Tordesillas los más completos que de la civilización oriental conserva España. El monasterio-palacio de Tordesillas es un monumento sin par. La historia, la no- 24
Fot. Vadillo. BURGOS. —La Cartuja. Altar mayor. Grandes Monasterios.
Fot. Vndillo. Burgos. — La Cartuja. Sepulcro de Don Juan II y Doña IsrM de Portugal. Grandes Monasterios. , J® * -
Fot. Barzanallana. Lupiana (Guadalajara). —Claustro del Monasterio. Grandes Monasterios.
Guadalupe (Cáceres). - Vista general del Monasterio.
vela yel arte, juntáronse para hacerlo interesante. San Pedro de Cardeña (Burgos) Flota en el hondo ysolitario valle donde el célebre monasterio se asienta, la sombra legendaria del Cid. Diríase que se le ve ascender la pedregosa cuesta en busca de la ancha Castilla., yal mismo tiempo, prodigiosamente, regresar, ya muer- to, en busca de su tumba, allí preparada. Oyense los llantos de Jimena yel piafar de Babieca, mientras que los monjes cantan los oficios de difuntos pidiendo aDios el descanso de quien tan poco lo o-ozó en vida. Todo es ilusión, que la realidad desvanece. El monasterio, viejo más bien que antiguo, si conserva algunas de las piedras contemporáneas del Cid, las guarda en sitios recónditos; ylas que constituyen sus visibles fábricas, son del siglo XV, las de mayor fecha, ydel XVII las demás. Yel silencio imponente que allí reina, nos dice el abandono absoluto en que los humanos dejaron aquellos históricos lugares. Poblados estaban ya por monjes benedictinos en el primer tercio del siglo x. Sufrió luego grandes males, entre ellos 25
una horrenda degollina de monjes, en una razzia mahometana. En las centurias XI yXII debió ser reconstruido, yde esas antiguas épocas conserva el claustro «de los mártires», parte de la sala capitular, la torre yun lienzo de muro, todo románico, tosco yarcaico. Pugna con ello la iglesia, grande yfría, obra gótica erigida entre 1430 y1445 por el abad Pedro del Burgo; ymás aún la destartalada capilla «de los Héroes», hecha en el siglo xvill para guardar dos feísimos sepulcros, donde se creyó dar digno reposo alos restos del Cid yde doña Jimena (hoy en Burgos) . Lo demás del monasterio, obra del siglo xvil, es grandísimo einsignificante. Y, sin embargo, su historia, ilustre entre las ilustres, merece la mención yel recuerdo. Ella os acompaña, melancólica, cuando, cumplida la visita, regresáis a Burgos, tan lleno igualmente de la figura de Rodrigo Díaz de Vivar. Santa María la Real de Nájera (Logroño) El rey Don García IV de Navarra es el protagonista de la repetida historia del cazador que persiguiendo una pieza, da en honda cueva, donde halla una imagen de 26
la Virgen. Apoco (la consecuencia también se repite), surge allí un monasterio, pegado ala montaña en cuyo flanco se abre la cueva del milagro. Sancho el de Peñalén, consagraba la iglesia de Santa María de Nájera, en 1056, servida por monjes benedictinos de Cluny; más tarde, aprincipios del siglo XV, era levantado nuevo templo, yuna centuria después, el claustro; yno se separa mucho de ella, la fecha del Panteón Real, que alos pies de la iglesia aparece formando atrio ala cueva. Por la tradición de su origen ypor la historia de los enormes privilegios yterritorios que poseía; por el arte de sus construcciones yaccesorios, ypor los restos Reales que custodia, el monasterio de Nájera es casa insigne. La iglesia es importante construcción ojival, de tres naves y sendos ábsides planos; en la central está el coro, amueblado con una sillería magníficamente hermosa, de tracería gótica y figuras escúlpidas, talladas por Andrés de Nájera; yallí también estuvo el famoso tríptico atribuido aMemling, que describió Jovellanos en sus Diarios (1795), como partes, ya arrinconadas, del retablo viejo; insigne pintura representando al Padre Eterno entre un coro de ángeles, vendido vergonzosamente no hace muchos años. 27
El claustro, grande en dimensiones, es obra todavía gótica por el interior, con bellas portadas ybóvedas. Sus vanos los cierran unas tracerías de un estilo «Renacimiento» fantástico, sin igual en España. En las galerías están sepultados los más linajudos caballeros de la familia de los Lope de Haro,en hermosos arcos soliums. En el Panteón Real reposa una parte principal de la Historia de Navarra: el rey Don García, el fundador del monasterio; su mujer doña Estefanía; Sancho el de Peñalén; su esposa Doña Blanca; los infantes Doña Sancha Garcés, Don Gonzalo, Don Alvaro, Doña Teresa yDoña Marcela López, hija del Conde Don Lope Sancho de Pamplona. Yaun hay más sepulturas de proceres en la Capilla de la Cruz, de los López de Haro: Garcilaso de la Vega, Manrique de Lara yLópez de Salcedo. Santo Tomás, de Ávila En la hondonada abulense que pueblan enormes cantos de granito, cual hitos prehistóricos, fundó la noble casa de los Muñoz Arnalte, en 1480, el monasterio de frailes dominicos que hicieron célebre después, en lo histórico, el padre Torquemada, yen lo artístico, la tumba del malogrado Príncipe Donjuán. Aunque lafun- 28
dación fué particular, la construcción material se debió alos Reyes Católicos, y con tan insignes protectores, la obra, construida de 1483 a1493, alcanzó vuelos de grandeza. Ignorábase el autor, aunque no faltaba quien nombrase aJuan Guas o Alonso Cobarrubias; hoy se cree haberlo sido Martín de Solórzano. El enorme conjunto del monasterio responde auna ordenada disposición: un edificio avanzado, con destino alos novicios; la iglesia, con el claustro lateralmente puesto; el enorme Palacio Real, en la parte posterior, sobre la base de un gran patio. La iglesia, de una nave,en cruz, toda de granito, es un severo ejemplar de la arquitectura gótica decadente de la época. Alos pies, un enorme coro alto (sustentado por una de las bóvedas (casi plana) más notables de España), contiene la hermosa sillería gótica, prodigiosa en combinaciones geométricas, tallada hacia 1492 por Martín Sánchez. Ala cabecera, el presbiterio, muy en alto, tiene un insigne retablo de tablas pintadas, atribuidas aPedro Berruguete. En el crucero, la joya del monasterio: el mausoleo del Principe Donjuán, rica urna «Renacimiento», cincelada por elflorentinoDomenicoFancelli, que sirve de lecho ala más poética^estatua yacente que pueda imaginarse* 1aun 29
monjes; la sala capitular; la sala prioral, con una buena chimenea, ymás patios y dependencias. En suma: el ejemplar completo ycaracterístico de la arquitectura cartujana. Santo Domingo, en Salamanca No es ya el convento que hoy contemplamos el que en 1484 oyó las famosas controversias teológico-científicas entre Cristóbal Colón ylos sabios que comandaba Fray Diego de Deza; mas sobre su solar mismo está edificado, mereciendo por ello el respeto yla veneración. A tales sentimientos ha de unirse el admirativo por la insigne obra arquitectónica que los dominicos levantaron en la ciudad del Tormes. Del Cardenal Juan de Toledo fué el pensamiento de la suntuosa fábrica; sus autores, Juan de Álava, primero, yJuan de Rivero Rada, después; las fechas de comienzo yfinalización, 1534 y1610. Abarcan éstas un período de la arquitectura española que paso, desde la ojival hasta la clásica herreriana, culminando en la «plateresca». Atan jugosos estilos pertenecen las partes del convento salmanticense que nos ocupa. Ala iglesia la anuncia una espléndida fachada, compuesta de 34
un elevado arco de medio punto entre dos contrafuertes, formando un inmenso nicho que cuajan pilastras yentablamentos, netos ytímpanos, asu vez repletos de grutescos, doseletes, estatuas, bajorrelieves ymedallones, en bizarra mezcla gótico-plateresca. Más de lo primero tiene la fachada lateral, erizada de pináculos, yel interior de la iglesia, de amplísimas naves ycrucero ricamente abovedadas con crucerías, que adornan doradas arandelas, esbelta linterna central yancho coro, sostenido por atrevida bóveda casi plana. En el testero, una retorcida máquina churrigueresca, notable en su género, encuadra una hermosísima pintura de Claudio Coello (el martirio de San Esteban); en el muro de los pies, otra, magna en tamaño yen mérito, de Antonio Palomino (las glorias dela Orden), en el altar mayor, la románica yesmaltada imagen de la Virgen de la Vega, yen el costado del Evangelio, la tumba (moderna, del arquitecto Marqués de Cubas) de Don Fernando de Toledo, el gran duque de Alba. La sacristía es salón alto ysoberbio, y no menos la sala capitular, obras ambas de Juan Moreno (1626). El claustro pertenece aese estilo gótico en la estructura, «Renacimiento» en los detalles, tan espa- 35
ñol ybello; ylo es ciertamente, 3- en grado sumo, especialmente por las bóvedas. Y, en fin, la atrevida escalera, completa la monumentalidad del convento dominico de Salamanca. 36
CASTILLA LA NUEVA YEXTREMADURA Calatrava la Nueva (Ciudad Real) l«Sacro> convento, es la segunda J^Casa de la Orden de Calatrava, por abandono de la primera, en 1217. Trátase, pues, de un imponente castillo-monaste- rio, de estilo ojival de transición. Tuvo el castillo tres recintos amurallados ygigantesca torre del homenaje; una iglesia de tres naves ytres ábsides, con bóvedas de crucería; un claustro, refectorio ysala capitular, yenorme aglomerado de edificaciones. Toda la obra (y esto es notable) es de ladrillo ymanipostería de pedernal, construcción propia del país, que da al monumento un raro aspecto. Poblaron la iglesia ysu capilla suntuosos sepulcros de los maestres de la Orden, eimportantes retablos ycoro, labrados en el siglo XV, de cuya época son ciertas decoraciones de yeso, de mano mudéjar. Desdichadamente, la gran casa de los calatravos está en un lamentable estado de ruina. 37
San Bartolomé de Lupiana (Guadal ajar a) Fué en el promedio del siglo xiv yen Lupiana donde cristalizó la singular agregación de unos ermitaños italianos yespañoles que andaban errantes ysin Regla, sin monasterio ysin prior. Únense aellos tres personajes de nota en la corte de Alfonso XI: Pedro Fernández Pecha, Alonso Fernández Pecha yFernán Yáñez de Figueroa; con lo que ya pudieron instituir una Orden, con la advocación de San Jerónimo yla erección de un monasterio, sobre la base de la ermita de San Bartolomé, que los ascendientes de los Pecha habían edificado en 1330. Yasí, de vida eremítica yhumildísima, nació la Orden opulenta ymagnífica por excelencia; una pobre iglesia yclaustro misérrimo, constituyeron el primer monasterio que había de tener por hijos las espléndidas casas de Guadalupe yEl Escorial. Un siglo después de la fundación, el auge de la orden pidió más cómodo edificio. Favorecido por Alonso Carrillo, en 1463, se levantaban en Lupiana otras fábricas, que por las descripciones del Padre Sigüenza, ypor algún resto, debieron ser buenas obras de estilo mudéjar guadala- 3S
jarense. Mediaba el xvi cuando el monasterio se engalanó con un nuevo ymagnífico claustro, yfinalizaba con la elevación de la iglesia, aula capitular yotras dependencias. Queda un conjunto de edificios. La iglesia es un remedo de la de El Escorial: un crucero que debió cerrarse con cúpula, capilla mayor con tribunas laterales, coro alto, yfachada con puerta de orden dórico yremate en frontón. La sala capitular, obra de Francisco Mora (1598)1 fríae expresiva, llama la atención por los nombres de todos los monasterios jerónimos de la península, en sus sitiales puestos, en número de cincuenta ydos. La joya arquitectónica de la casa la constituye el claustro. Es de estilo «Renacimiento» plateresco, con tres pisos de galerías,, de arcos de medio punto el inferior, rebajado el intermedio yadintelado el superior. Las columnas, balaustradas, archivoltas, capiteles, zapatas yenjutas, son de bellísima traza ygran fantasía, yel conjunto tiene más nobleza ymasas que las que suelen tener las obras del estilo, pecadoras las más de las veces por sobra de nimiedades escultóricas. 39
Guadalupe (Cáceres) Evoca este nombre una España gloriosa. Alfonso XI, el Salado, los Reyes Católicos, Granada, la Orden de San Jerónimo, Lepanto, la Infanta Isabel Clara Eugenia, los conquistadores de América, el arte mudéjar, Zurbarán... Fué aquél un lugar consagrado por al Virgen, allí aparecida aun humilde vaquero. La piedad hizo lo demás; Alfonso XI, agradeciendo ala Señora de Guadalupe su victoria sobre Tarifa, creó un priorato, que los jerónimos convirtieron en monasterio importante al finalizar el siglo XIV. El prior. Fray Fernando Yáñez, rehizo la iglesia, levantó torres, claustros ydependencias. Después, reyes, proceres yartistas, volcaron sus riquezas ysus creaciones, con lo que Guadalupe llegó aser santuario nacional. El monasterio es hoy una imponente masa de edificios de subido color rojizo. La silueta general, es poco monástica; diríase que aquéllo es un palacio-castillo. El arte es gótico ymahometano de orígenes; pero tiene poco del nerviosismo de lo francés oflamenco, ni del afeminamiento de lo alhamar. Las torres son grandes y 40
(] rundes Monasterios.
Fot Crum Waston. La Ouva (Navarra). —Detalle del Claustro del Monasterio. Grandes Monasterios.
cuadradas, sin matacanes ni cornisas, y la tosca manipostería yel rojo ladrillo le dan imponente austeridad. La iglesia es la obra de un maestro que la ideó en granito, yen ese estilo gótico castellano del siglo xiv, algo frío yamanerado. Mas las manos moriscas, toledanas ysevillanas, cambiaron el material yla interpretación de aquella idea. Ycontrafuertes, pináculos, archivoltas, arrabaes, tracerías ylinternas, son de estilo mudéjar talaverano, yalmohade de Sevilla. Donde la inspiración gótica no se impuso, los artistas moriscos dejaron correr la suya. Ysurgió lo que quiso ser claustro de un monasterio cristiano, yresultó patio de abluciones de una mezquita mahometana. Las galerías tienen doble orden de arcadas, con pilares yarcos de herradura. En el centro se levanta un templete que cobija una fuente, gótico de impulso, moro de factura; ejemplar bellísimo, singular en toda la arquitectura española. Y al mismo arte pertenecen el edificio anejo, llamado de la «enfermería ybotica», con su curioso patio ybellas ventanas y chimeneas de primorosa labor de albañilería. Magnifican la iglesia las tumbas de Enrique IV yde su madre Doña María; las rejas, la pila de bronce, el sepulcro de los 41
navarra San Salvador de Leyre 1j'vlferrocarril de Pamplona aSangüe- XV sa nos deja en Yédena. Tomemos un coche que, por la carretera de Jaca, pasa por Yesa. Aquí ya tendremos que cabalgar. Ypor empinadísimo camino llegaremos ala altura donde, señor del valle del río Aragón, se levanta el insigne monasterio-palacio-panteón de San Salvador de Leyre: mejor dijéramos, los restos.. En estrechísimo lugar, bordeado de peñascos yprecipicios, se emplaza la iglesia yel cuerpo del monasterio. Sobre bravio bosque, que en hondo queda, se abre una portada, insigne obra románica, cuajada de esculturas yornatos. Entrase ala iglesia. ¡Extraño monumento! Lna amplísima nave forma su cuerpo: las bóvedas, de crucería, nos dicen ser de estilo ojival ydel siglo xiv. Al fondo, la nave se trifurca, en otras tantas, acuyo fin, hay sendos ábsides semicirculares; la estructura nos cuenta que es de estilo románico ydel siglo XI. La impresión, solemnísima, 4S
éz»« Lugo. — Convento de San Francisco.
Lorenzana (Luco). —Monasterio de San Salvador. Grandes Monasterios.
nos prepara alo que vamos aexperimentar después, cuando descendamos ala cripta. Es un tenebroso lugar, de cuatro naves, rudamente abovedado, sobre columnas cortas con capiteles bárbaros. ¡Bien está el lugar para lo que contuvo! Porque allí estuvieron gozando de un reposo que crej'eron eterno, los restos de los viejos yheroicos reyes navarros: Sancho Garcés, Ximeno Iñiguez, Iñigo Arista, Garci-Iñiguez, Fortunio VIII, Sancho Abarca... ymuchos más. Alo menos, las dudosas tradiciones dan esos nombres. De lo demás del monasterio, queda un enorme cuadrilátero de muros, con restos de un patio yde variadísimas dependencias, sin cui sidad alguna arqueológica ni artística. Mas es la gloriosa historia de Leyre la que lo avalora. Existía ya en el siglo Ix. Iñigo Arista lo hizo restaurar. Sancho el Mayor lo favoreció grandemente, poblándolo con monjes bernardos, que Sancho Ramírez hizo dependientes de Cluny. Teobaldo Itrajo alos bernardos, que, definitivamente, se adueñaron de la casa en 1273.^ ¡Y siempre yen todas épocas. Leyre fué el palacio yretiro de los reyes de Navarra ysu panteón! Ypor ello mereció que Sancho el Mayor lo llamase «corte y corazón» del reino! Lampérez.—Monasterios 49 4
Abadía de Fitero En el límite de Castilla, Navarra yAragón, como fito de los respectivos territorios, estaba el castillo de Tudejen, propio, con muchos lugares, de Don Pedro Tirón yde su mujer Doña T.oda. Cediéronlo, en 1152, alos monjes bernardos yasu abad Raimundo. Entre esa fecha yla de 1287, levantóse la enorme masa del monasterio. Culmina la historia de esta casa en un he -_ cho, que basta adarle títulos de nobleza. La plaza fronteriza de Calatrava, abandonada por los Templarios en 1157* corría °rave peligro de caer en manos enemigas. Nadie se atrevía adefenderla. El abad Raimundo, de Fitero, comprometióse a ello, con sus monjes yvasallos. Yallí y así nació la Orden Militar de Calatrava, de tan gloriosos fastos. De las obras que constituyeron la gran fundación de San Raimundo ysus inmediatos sucesores, sólo quedan la iglesia y la sala capitular. Aquélla es la más grande eimponente de las que los Cistercienses levantaron en España. Amplia ymagnifica, con tres naves, crucero, cuatro capillas absidales, otra central, giróla yabsidioles en ella, reúne en sí las dos disposiciones 5#
características de la Orden, que, en las demás españolas, se presentan separadas otímidamente apuntadas. El estilo, ojival de transición, es sencillo yrudo: ningún detalle escultórico anima aquella fábrica, severa yrobusta. La impresión, armoniza bien con el constructor, que lo fué aquel obispo de Osma yluego arzobispo de Toledo, guerrero, historiador yconsejero de reyes, que se llamó Don Rodrigo Ximénez de Rada, nieto de Don Pedro Tirón, el generoso donante del territorio de Fitero. La sala capitular tiene, como todas sus similares, planta cuadrada yun bello ingreso, de fiero estilo románico, no menos severo yrobusto que la iglesia. 51
GALICIA San Francisco, en Lugo Cítase aquí, no porque lo señalen hechos importantes oprimores arquitectónicos, sino porque reúne completos los elementos característicos de los conventos de la rama pobre de la Orden Francisca. . La tradición dice que la. fundó el mismo Santo de Asís cuando volvía de su peregrinación aCompostela. Más histórica es su erección en Lobico (cercamas de Lugo) al finalizar el siglo xm, ysu traslado ala ciudud en el xiv. La iglesia yel claustro se hicieron en el xv, aunque aquélla no se terminó hasta 151°; lo dicen sendas inscripciones. Son ambos edificios lo único arquitectónico que conserva el convento, pues el resto se incendió totalmente el año 1638. La iglesia es de una nave, con extenso crucero ytres ábsides, con cubrición de arcos ymaderamen, entre el que debe notarse el del crucero, de traza mudéjar, por lo raro de ejemplares de este arte en •52
Galicia. Las esbeltísimas ventanas de los ábsides les dan belleza ycarácter. El claustro es cosa de notar por su pronunciado arcaísmo. Diríase una obra del siglo xii, aprovechada por los franciscanos; tales son sus elementos arquitectónicos, netamente románicos. Y, sin embargo, dos inscripciones dan la fecha de construcción, 1452. En una de sus alas, cinco arcos apuntados sobre grupos de columnillas, son el ingreso de la sala capitular, que ya no existe. San Francisco de Lugo es un monumento típico de la Orden yde la región. San Martin Pinario, en Santiago de Compostela Grande en lo histórico, inmenso en lo material, el cenobio pinatense remonta su fundación al siglo IX, en que se constituían como guarda del sepulcro del Apóstol, iglesias ymonasterios, hospicios y palacios. Con la Orden de San Benito logró bien pronto poderío eimportancia, que al mediar la oncena centuria exigió la construcción de templo, claustro ydependencias, que eran, según el padre Yepes, si no suntuosos, sí muy capaces, y serían, indudablemente, de ruda arquitectura proto-románica. Aumentos mayores 53
en la importancia monástica, los pidieron para la casa en el siglo xvi; ydesde su final, hasta el del xvill, no cesaron las obras de reconstrucción, resultando, ala postre, una de las mayores masas de piedra labrada que puedan admirarse en España. Hoy lo ocupa el seminario de la archidiócesis compostelana. La iglesia, de cruz latina yestilo grecorromano escurialense, es lo primero que se hizo en la reconstrucción. La hizo un arquitecto portugués llamado .'lateo López, al que sucedió otro, Antonio González. La grandeza material no logra compensar la frialdad de sus líneas: pero a bien que para obtenerlo prodigaron allí los entalladores gallegos del siglo xvill sus más admirables obras. No hay, en efecto, en lo barroco ornamental español conjunto parecido al de la serie de detalles de esta iglesia. Los arquitectos Casas yCamiña, los escultores Prado, Romay yFerre37ro, hicieron allí obras de justa admiración, cualquiera que sea el juicio que sobre el estilo se tenga. El retablo mayor, especialmente, yla estatua de santa Eustaquia en uno lateral, son bastantes ajustificar la fama de Casas yde Ferreyro. Al lado opuesto de la iglesia, frente a la catedral, extiéndese la inmensa fachada 54
del monasterio, de estilo grecorromano. Dos cuerpos avanzados la flanquean: el central, que se basamento con un pórtico corrido, tiene una ordenación monótona de pilastras yhuecos rectangulares, rota violentamente en el centro por gigantesca portada con columnatas pareadas de orden dórico ycoronación de altísima peineta. No es menos enorme el primer patio, construido en la última mitad del sicrlo xvil yprimera del xvill, con elementos de columnas yarcadas grandes yaparatosas. Yluego, galerías yescaleras, más patios, aposentos, salones ydependencias que se alinean yencaraman en ei interior de la mole, yasoman en sus tristes fachadas, alas que la negrura típica de los monumentos compostelanos da carácter imponente, de impresión inolvidable. San Salvador de Lorenzana (Lago) En amplio compás, júntanse las barrocas fachadas de la iglesia ydel palacio de los Condes. Son las suntuosas renovaciones del monasterio benito, que fundara en su heredad de Villanueva de Lorenzana, al mediar el siglo x, el noble Osono Gutiérrez. Tan enorme importancia logro, que no mucho después poseía grandes riquezas yera señor de multitud de otros 55
de los Ojos Grandes, de Lugo, el gran altar de San Martin, en Compostela, yla portada del Sagrario en el Salvador, de Sevi- 11a. El tabernáculo central, de mármoles, añade la más vibrante nota aesta estupenda ioya, verdaderamente monumental, del arte barroco español. Más fama tiene, aunque su mérito es muy inferior, la Sacristía, absurda locura de líneas profusas ydesconcertantes, pilastras fantásticas, capillas inverosímiíes yentablamentos atormentados; obra que tiene tanto de nimia, fría ygeométrica, cuanto de composición yclaro-obscuro monumentales posee el Sancta Santorum antes descrito. Las cajonerías son obras notabilísimas de maderas finas, concha, marfil yplata. Al lado de estas partes de la Cartuja, pletóricas de color yfantasía, las demás del monasterio, si tienen interés para el rebuscador detallista, no para el curioso aficionado aimpresiones de conjunto.
CATALUÑA YVALENCIA Santa María deRipoll (Gerona) Ias memorias de este cenobio se remontan al siglo ix, con las de la dedicación de una iglesia, derribada en 977 para hacer otra más capaz, caída asu vez, cuando, en 1032, la importancia de la casa obligó al célebre abad Oliva alevantar la que ahora (muy restaurada) vemos. En los tiempos de su abaciazgo, Ripoll era uno de los monasterios más insignes de Europa: La Marca Hispánica nos dice las relaciones que sostenía con todo el mundo católico de su tiempo; las memorias ycrónicas mencionan sus escuelas de música ymatemáticas, alas que venían a estudiar personajes tan ilustres; como la fábrica arquitectónica demuestra cuál fué la grandeza de la institución, aun sin conservarse más que partes de ella. Porque, arruinada en el pasado siglo, el entusiasmo de unos cuantos la hizo renacer, acaso demasiado atrevidamente. Queda de lo antiguo la disposición general de la iglesia, la magnífica portada yel notable claustro. 61
Fué aquélla una enorme basílica de cinco naves ysiete capillas absidales, conjunto sin par en lo románico español. La restauración moderna ha levantado sobre aquella cimentación una fábrica, en la que se resumen los elementos de la arquitectura románica catalana del siglo xl: lisos muros, recias arcadas de medio punto, sencillas bóvedas de medio cañón, cúpula sobre trompas. Acertada ofantástica la restauración, el efecto del templo es imponente ysevero, digno de las antiguas memorias del monasterio. La portada, de un solo hueco, es un grandísimo lienzo, en el que, encuadrándolo, hay siete zonas horizontales de figuras, escenas, arquitecturas, animales yornatos mil. No es fácil la lectura de esta página. Los arqueólogos ven en ella la representación de la lucha de la razón ylas pasiones, los premios ycastigos, los salmos bíblicos, las misiones beatíficas yel triunfo de Cristo. Los artistas aprecian allí influencias romanas, orientales, nordo-ger- mánicas, bizantinas ylombardas: la perfección del trabajo, la relativa pureza del dibujo, el agrupamiento de las figuras. Y todos, la enorme importancia de la obra, significativa de la que tuvo el monasterio de Ripoll en aquel siglo del abad Oliva y en el siguiente. 62
El claustro, que es la otra joya ripollense, tiene doble piso. El de abajo, de columnas pareadas, es románico, no obstante estar concluido en pleno siglo xiv, al que acaso debe la esbeltez de sus proporciones. El de arriba se hizo en época gótica, aunque su estilo es arcaizante. Es obra de las más insignes de Cataluña. Lo demás del monasterio desapareció totalmente. San Cncnfate del Vallés (Barcelona) Sobre un castro romano, donde suírió martirio San Cucufate, surgió en el siglo ix un monasterio, destruido por Almanzor, renovado en lo espiritual yen lo material por Othon, obispo de Gerona, en 1008, ypor Witardo, en 10x3, ymuchas más veces ampliado, reformado yalterado. Consérvanse iglesia yclaustro yun edificio accesorio, al que da carácter un viejo torreón poligonal. Aquélla es una basílica de tres naves, en las que se marca todo el proceso histórico del monasterio: alos ábsides románicos, debe señalarse la época del siglo xi yxii; alas naves yal cimborrio, góticas, la del xili; yal xiv, la fachada, con la preciosa rosa, rival de las mejores francesas. El claustro es justamente famoso. En 63
ninguno de loe ejemplares románicos españoles se llevó más adelante la idea de la armonía yde las proporciones, el arte del detalle. La arquitectura románica catalana reunió allí todos sus elementos característicos: arquería de medio punto, columnas pareadas, capiteles acoplados, bóvedas de medio cañón, tejaroz sobre arquillos. Lo que se escapa a toda descripción, es la serie de capiteles, rica, incomparable, interesantísima. Asuntos religiosos (los menos), alegóricos, de vida campestre, monástica omenestral... todo en abundante fantasía yexquisito buen gusto. Uno hay, ya célebre, donde un escultor labra un capitelito de la misma forma que el que contiene la figura. Es la del maestro autor del claustro, cuyo nombre consta en el pilar contiguo: HAEC EST ARNALLÍ SCVLTORIS FORMA GERALLI QVI CLAVSTRVM TALE CONSTRVXIT: PERPETVA VALE . ¡Lástima inmensa que el escultor no consignase al propio tiempo la fecha en que labraba sus obras! Siglo xl... siglo XH. ¿Qué importan cien años más omenos, a los que van arespirar en el claustro de San Cucufate el intenso ambiente de poesía, la sedante calma del misterio, la sugestiva impresión de una historia secular? 64 .
Monasterio de Poblet (Tarragona) El año 1149» Ramón Berenguer IV, Conde de Barcelona, dió en pleno dominio alos monjes cistercienses de Font- Froide (Francia), un terreno cercano ala villa de Montblanch, llamado Populetum, por estar plantado de pobos (álamos blancos). Acometidas las obras más indispensables, yterminadas en 1153, se estable- 'cieron los monjes. Las importantes y definitivas son de varias épocas: de 1162 a 1196, la iglesia yun ala del claustro; de la primera mitad del siglo XIII, otras alas del claustro, el refectorio, biblioteca, sala capitular yotras partes; del promedio del xiv, la gran muralla que circunda el monasterio; al tránsito del xiv al xv, el inconcluso palacio Real adjunto. Alfonso II, Jaime I, Pedro IV, Don Martín el Humano, favorecieron estas obras. Poblet es el más completo ejemplar de arquitectura monástica de la Edad Media que conserva España. Ypor ello, ypor la belleza de sus partes, es monumento capital. Ocupa enorme extensión ytuvo dos recintos: el segundo es el que contiene las edificaciones importantes. Penétrase en él por la Puerta Real, flanqueada por Lampérez.—Monasterios 65 5
dos torres, ysobre cuyo arco se destaca un bellísimo escudo con el famoso yelmo del dragón alado (falsamente atribuido a Don Jaime el Conquistador), yque es la cimera usada por los principes de Aragón, desde Pedro IV. Dentro, se extienden las edificaciones conventuales, dispuestas exactamente según el plan cisterciense, que es, en conjunto, el de San Gall. La iglesia es una severa basílica de tres naves, con girólas ycapillas, de estilo románico de transición al gótico. Nada distrae laim- . presión de solemnidad del templo, pues, siguiéndose en él los preceptos de San Bernardo, no hay en su arquitectura ni un solo detalle ornamental de hojas, figuras, etcétera, etc. El claustro es magníficamente bello: en sus alas se observa la marcha de la obra, pues mientras la contigua ala iglesia es de sencilla estructura románica, las otras son góticas, de un estilo severamente más avanzado. En el centro surge un'templete, que contiene la pila olavabo de los monjes. Alrededor del claustro se agrupan las estancias’de vida monástica: la sala capitular, el refectorio, la cocina, la biblioteca; hacia el ingreso, la bodega, los lagares y depósitos; arriba, los dormitorios, la sala abacial; todo del mejor arte del siglo xm; ycontiguo, el inconcluso palacio Real, que el rey Don Martín levantó, con las típicas 66
escaleras al descubierto, las grandes ventanas con bellas tracerías, ylas estancias, si no muy numerosas ni amplias, bastantes adarnos idea de lo que fuera una residencia de reyes en el siglo xiv. Detrás del monasterio aun hay muchas más construcciones, muy ruinosas; entre la iglesia yla muralla, un rincón, cementerio de abades, poético yensoñador. Completan la importancia del monumento las tumbas de los Cervera, Moneada, Cabrera, Anglesola, Cardona ymuchos más nobles catalanes que descansan allí, como guardia de honor alos reyes aragoneses que quisieron la iglesia de Poblet como panteón, eterno según su deseo, efímero por las violencias humanas, que lo destruyeron. En la iglesia, dos grandes, suntuosos yarruinados cuerpos, de estilo «Renacimiento», fueron tumbas ybasamentos de otras, donde reposaron las cenizas de Alfonso II, Jaime I el Conquistador, Pedro IV, Juan I, Don Martín el Humano, Fernando.1, Don Juan el Cazador, yotros reyes, infantes ypersonajes de sangre Real. Ypreside este conjunto monumental el magno retablo de alabastro, cuajado de nichos, figuritas e historias, del más hermoso «Renacimien- to» yde mano de uno de los más insignes escultores que hubo en la España del siglo xvi: Damián Forment.
Monasterio de Monserrat (Barcelona) En verdad, ydado lo que es hoy el celebérrimo santuario mariano catalán, su descripción cuadra más en un libro meramente literario opiadoso que en páginas, como éstas, de tendencias arquite ctónicoartísticas. En efecto: ¿qué queda ya de las legendarias obras del abad Wifredo; del monasterio que, en el siglo xi, estaba habitado por monjes de Ripoll; ni del notable refectorio hecho en el xiv por Jaime des Más; ni de las grandes de reforma de toda la casa, emprendidas en el xv, acaso cuando Monserrat fué declarado independiente, por Jaime Alfonso yPedro Baset? ¿Qué mención es posible del templo comenzado en 1560 yconsagrado en 1592, ni de su retablo, su sillería, sus rejas y sus dorados? Todo es allí ahora moderno oreformado, si se exceptúa una arquería del claustro gótico yalgún muro de menor * importancia. El templo, completamente remodemado; la hospedería 3^ las dependencias, vulgares ysin arte; las estaciones del Vía Crucis, por el contrario, pretenciosas ycomplicadamente artísticas . . . ¿Dónde quedan la historia monástica de los monjes benitos, un día floreciente y 58
poderosa, ya completamente olvidada? Y, sin embargo, Monserrat es yserá un santuario insigne cuyo nombre hace palpitar el corazón de los devotos de María Santísima; ypara los sentidores del paisaje, Monserrat es yserá manantial de hondísimas impresiones, causadas por aquella singular naturaleza, donde lo material se hace ciclópeo; lo misterioso, místico, ylo pintoresco, sublime. Convento de Santo Domingo, en Valencia Fray Miguel de Fabra, discípulo de San- to Domingo, era confesor del rey Jaime I, ycon él entro en Valencia el día glorioso de la Reconquista. Por su valimiento obtuvieron los dominicos grandes terrenos extramuros, yantes de mediar el siglo xlll ya tenían sobre ellos convento eiglesia. Por modesta, fué sustituida por otra suntuosísima, 1382, ycon ella se agruparon en la centuria siguiente claustros, capillas, salas ydependencias, constituyendo una enorme masa de edificaciones. En lo religioso, el convento valenciano tuvo enormes privilegios yriquezas, yfué cabeza de los de la Orden en la región valenciana. La exclaustración hizo su labor secularizadora, yhoy, lo que queda, es Capitanía General, Parque de Artillería y 69
Fot. Crum Watson. Veruela (Zaragoza). —Interior de la Iglesia del Monasterio. Grandes Monasterios.
tiempos, es lo que hay bajo la rocosa techumbre. En apiñado conjunto, por lo estrechísimo del sitio disponible, se agrupan las habitaciones monásticas, insignificantes; un patio, en uno de cuyos muros están, en curioso panteón, los nichos, románicos, de muchos nobles aragoneses; la iglesia, de una nave, románica también, con otra abajo, más antigua, muzárabe; el curruscante panteón Real, del tiempo de Carlos III, que guarda las cenizas de reyes ypríncipes aragoneses; yel claustro, preciosa obra románica, que es único en no tener techumbre, inútil por su cobijo bajo el peñasco, ¡Qué ahogado, pobre ytriste es todo ello! ¡Quién dijera que, sin embargo, aquel pequeñísimo cenobio tuvo 300 villas ypueblos bajo su dominio, se rigió por abad mitrado, alojó concilios, suministró obispos alas sedes aragonesas, yfué cuna de la reforma de Cluny, la más grande revolución de la vida monástica española! ¡Y que, en la negrura de aquel recinto, duermen el eterno sueño lo más brillante .de la historia de Aragón, los nobles que conquistaron su suelo yformaron sus leyes, ylos reyes que rigieron sus gloriosos anales! 73
El castillo-monasterio de Loarre (Hne sea) ¿Monasterio ocastillo? Ambas cosas, y amás palacio Real. Constituye Loarre, en verdad, un ejemplar extraordinariamente curioso, para el estudio de las costumbres medievales. Por eso, yno por sus anales religiosos, merece sitio especial en estas páginas, entre las más célebres casas religiosas españolas. En el siglo xi, Huesca estaba aún en poder de los musulmanes. Preparando su reconquista, el rey Sancho Ramírez quiso afianzarse en un castillo, ibérico según algunos, romano según otros, mahometano indubitablemente, que dominaba la ciudad. Tomado alos moros, constituyó en él un monasterio de canónigos regulares de San Agustín, con iglesia destinada al Salvador yaSan Pedro. La Bula de aprobación pontificia lleva el sello de Alejandro II yla fecha de 1071. Dependió luego de los monjes de Montearagón, hasta dar, en el siglo xill, en manos de la Orden de Jerusalén. Después, la vida monástica de Loarre se esfuma en la militar; no obstante lo cual, aun figura aprincipios del siglo XVI con un vicario yvarios racioneros. Mas ni '4
aun esos subsistían ya al finalizar la centuria. Necesarios son todos esos testimonios históricos para asegurar, ala vista del monumento, su primer destino religioso. Porque lo que aun felizmente admiramos, es un imponente castillo roquero, alzado en las estribaciones de la Sierra de Guara, con un conjunto yuna silueta de excepcional belleza einterés arqueológico. Un primer recinto murado lo cerca en parte, pues en otra, el peñascal lo hace inexpugnable. El cuerpo del castillo se compone de multitud de estancias, torres, escaleras ymurallas, en las que difícilmente se clasifican el torreón del homenaje, las habitaciones Reales, las militares ylas monásticas. Sobresale la iglesia, construcción de estilo románico-bizantino, de grande interés arquitectónico. Yes notable la portada de ingreso al castillo-monasterio, muy expresiva del doble destino: porque en lugar del común tipo civil, tiene la de Loarre columnas en las jambas ytímpano esculpido que, aunque muy mutilado, deja adivinar un Cristo en majestad, rodeado por los Evangelistas: todo, como se ve, de absoluto tipo religioso. T5
Monasterio de Slgena (Huesca) Fué la primera casa femenina de la Orden de San Juan de Jerusalén yuna de las más importantes de la España monástica del siglo xil. Lo fundó Doña Sancha de Castilla, hija de Alfonso VII el Emperador y esposa de Alfonso II de Aragón. Por si no fueran bastante aennoblecerla estos nombres, se unieron los de Pedro II ylos nobles fenecidos en la desastrosa batalla de Muret, de los que Sigena es panteón. Y, además, le dieron importancia, la magnitud yclase de los privilegios de que gozó. Comenzaron las obras en 1183: cinco años después era consagrado el templo. El monasterio, extensísimo, tuvo otiene iglesia, claustro, refectorio, sala capitular, dormitorios, dependencias ypalacio priora! yReal. La iglesia, de una nave, largo crucero ytres ábsides semicirculares, con puerta abocinada, ventanas de medio pun- to, recios contrafuertes ytechumbres de arcos yviguería (sistema catalán), es de estilo románico. En un brazo de la nave del crucero está el panteón real, que contiene los sarcófagos de Pedro II yde Doña Sancha de Castilla. El claustro, hoy muy alterado, fué románico, abovedado. Yson notabilísimas la sala capitular, por el estu- 76
pendo artesonado ylas pinturas góticas que cubren arcos ybóvedas; la sala prioral, por la armadura de madera, en forma de bóveda, con tirante (tipo de carpintería francesa), yla capilla de la Trinidad, en la iglesia, de estilo gótico, construida, no obstante, por un moro llamado Mahomet de Bellico. Poseyó el monasterio de Sigena valiosa colección de «tablas» de primitivos aragoneses: algunas, salvadas de rapacidades, se guardan en el Museo de Huesca. 7T
INDICE Páginas LOS GRANDES MONASTERIOS ESPAÑOLES. .5 Castilla la Vieja yLeón: San Miguel de Escalada (León) 12 Los monasterios de San Miguel de la Cogulla, Tle Suso yde Yuso (Logroño). 13 Santo Domingo de Silos (Burgos) 15 Las Huelgas, de Burgos 17 Monasterio de Aguilar de Campoó (Patencia) 19 San Salvador de Oña (Burgos) 20 Santa Clara de Tordesillas (Valladolid).. 22 San Pedro de Cardeña (Burgos) 25 Santa María la Real de Náj'era (Logroño). 26 Santo Tomás, de Ávila 28 Monasterio de San Benito, de Valladolid. 30 La Cartuja de Miradores, en Burgos 32 Santo Domingo, en Salamanca 34 Castilla la Nueva yExtremadura: Calatrava la Nueva (Ciudad Real) 37 San Bartolomé de Lupiana (Guadalajara) 38 Guadalupe (Cáceres) 40 San Juan de los Reyes, en Toledo 42 El Escorial (Madrid) 44 > — 79
Páginas <7 i4tr-^ Navarra: San Salvador de Leyre, Abadía de Fitero 48 50 Galicia: San Francisco, en Lugo 52 San Martín Pinario, en Santiago de Compostela 53 San Salvador de Lorenzana (Lugo) 55 Andalucía: Convento de la Rábida (Huelva) 57 La Cartuja, de Granada 58 Cataluña yValencia: Santa María de Ripoll (Gerona) 61 San Cucufate del Vallés (Barcelona) Monasterio de Poblet (Tarragona) Monasterio de Monserrat (Barcelona)... Convento de Santo Domingo, en Valencia Aragón: San Juan de la Peña (Huesca) 72 El castillo-monasterio de Loarre (Huesca) 74 Monasterio de Sigena (Huesca) 76 4192021 so S ® S