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La ciudad empática. Hacia un nuevo modelo de sociabilidad urbana

Jiménez López, Isabel María; Barrios Padura, Ángela; Mariñas Luis, José Carlos; Molina Huelva, Marta

Abstract

La ciudad es una construcción física y social realizada por el hombre, que afecta a la vida cotidiana y diaria de los ciudadanos y que, por tanto, se ha convertido en el foco principal de las relaciones sociales y humanas, con capacidad para responder a las necesidades y garantizar una mejora de la calidad de vida. Es por ello que, se hace necesario el análisis y estudio de la habitabilidad y calidad de vida en los contextos urbanos, como paradigma y referencia para el desarrollo de la vida colectiva y social a través del espacio público y el tejido urbano. La ciudad actual ha relegado los espacios de convivencia y relación de ámbitos públicos a privados, como consecuencia, entre otras, de la presencia de nuevos elementos que paulatinamente han adquirido más protagonismo, como es el coche o la inexistencia de equipamientos que cualifiquen el espacio público. De este modo, los procesos emergentes de renovación urbana son esenciales para el disfrute de la vida en la ciudad, especialmente los basados en procesos participativos. La investigación busca generar una metodología de análisis cualitativo del espacio público a través de una investigación-acción que desarrollará una herramienta, DEU (Diagnóstico de Empatía Urbana), que permitirá, por un lado, realizar una evaluación de las localizaciones por parte del técnico y, por otro, obtener la valoración que la población implicada otorgue a las mismas. Este proceso nos permitirá evaluar el grado de empatía que los contextos a estudiar ofrecen a los usuarios para los que están destinados y, además, disponer de elementos de mejora para poder definir estrategias y propuestas transformadoras que provengan directamente de la propia experiencia de dichos usuarios

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Libro de Actas del 3er Congreso Internacional de Construcción Sostenible y Soluciones Eco-Eficientes 156 7. LA CIUDAD EMPÁTICA. Hacia un nuevo modelo de sociabilidad urbana Jiménez-López, Isabel (1)(*) Barrios-Padura, Ángela (2) Mariñas-Luis, José Carlos(3) Molina-Huelva, Marta (4) (1)(*) Profesora en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Sevilla, Departamento de Construcción Arquitectónica I, [email protected] , 695361064 (2)(3) Profesor en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Sevilla, Departamento de Construcción Arquitectónica I (4) Profesor en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Sevilla, Departamento de Estructuras Resumen La ciudad es una construcción física y social realizada por el hombre, que afecta a la vida cotidiana y diaria de los ciudadanos y que, por tanto, se ha convertido en el foco principal de las relaciones sociales y humanas, con capacidad para responder a las necesidades y garantizar una mejora de la calidad de vida. Es por ello que, se hace necesario el análisis y estudio de la habitabilidad y calidad de vida en los contextos urbanos, como paradigma y referencia para el desarrollo de la vida colectiva y social a través del espacio público y el tejido urbano. La ciudad actual ha relegado los espacios de convivencia y relación de ámbitos públicos a privados, como consecuencia, entre otras, de la presencia de nuevos elementos que paulatinamente han adquirido más protagonismo, como es el coche o la inexistencia de equipamientos que cualifiquen el espacio público. De este modo, los procesos emergentes de renovación urbana son esenciales para el disfrute de la vida en la ciudad, especialmente los basados en procesos participativos. La investigación busca generar una metodología de análisis cualitativo del espacio público a través de una investigación-acción que desarrollará una herramienta, DEU (Diagnóstico de Empatía Urbana), que permitirá, por un lado, realizar una evaluación de las localizaciones por parte del técnico y, por otro, obtener la valoración que la población implicada otorgue a las mismas. Este proceso nos permitirá evaluar el grado de empatía que los contextos a estudiar ofrecen a los usuarios para los que están destinados y, además, disponer de elementos de mejora para poder definir estrategias y propuestas transformadoras que provengan directamente de la propia experiencia de dichos usuarios. Palabras clave Arquitectura; Ciudad; Habitabilidad; Calidad de vida; Espacio público Libro de Actas del 3er Congreso Internacional de Construcción Sostenible y Soluciones Eco-Eficientes 157 1 Introducción Entendemos el espacio público, como el lugar donde se desarrolla la vida urbana, un espacio de relación en el que se producen contactos y conexiones entre los habitantes y posibilita la realización de actividades colectivas. Dice Jacobs que: “Las calles y sus aceras son los principales lugares públicos de una ciudad, sus órganos más vitales” […] “Son un medio de comunicación y contacto, una autentica institución social de la ciudad”(Jacobs 1961) En este sentido, el arquitecto Allan Jacobs identifica que “Las calles son lugares de encuentro e intercambio, desde el punto de vista social y comercial” (Jacobs 1996). Identifica a las calles como lugares cargados de encuentros y sentimientos, que dan cabida a numerosos encuentros fortuitos, entendiéndolas como el lugar de encuentro y sociabilidad urbana. La “Empatía” refleja el sentimiento de identificación con algo o alguien (RAE 2014). Dentro del contexto del espacio urbano, Leadbeter la describe como la capacidad para conectarse con gente diferente a uno mismo, para encontrar puntos en común, para intercambiar y compartir, “es la materia oscura de la vida urbana: invisible pero siempre presente” Leadbeter (2014). En este sentido, plantea que el éxito de una ciudad se debe fundamentalmente a la combinación de dos componentes que son sistemas y empatía, es decir, un soporte, el espacio público, y una estructura relacional y de cooperación entre personas y espacios, la empatía. El objetivo principal de esta investigación es estudiar las relaciones que se producen entre las personas, las acciones y los espacios estableciendo una nueva escala de medida que denominaremos Grado de Empatía, y generar una metodología de investigación que consiga aunar en la evaluación del espacio público los sistemas y sus relaciones, es decir, la metodología cuantitativa y cualitativa, con el objetivo de mejorar la calidad de vida y la habitabilidad urbana. Para ello, es necesario entender el espacio público como un espacio que por su propia naturaleza facilita la vida colectiva en la ciudad, que posibilita el encuentro convirtiendo a las calles en la estructura más importante de la ciudad donde se puedan desarrollar innumerables escenas de gran diversidad. De este modo, la calle cobra un importante valor en la actualidad; si en un principio se entendía como un mero espacio de circulación, en estos momentos la entendemos como el espacio de relación y desarrollo de la vida cotidiana, y por tanto se convierte en el espacio fundamental de estudio para una nueva habitabilidad urbana. Libro de Actas del 3er Congreso Internacional de Construcción Sostenible y Soluciones Eco-Eficientes 158 2 Espacio Público, paradigma de una ciudad Empática Los procesos de renovación urbana son esenciales para el desarrollo de la vida en la ciudad. El diseño en el espacio libre se presenta como una componente fundamental para mejorar la calidad de vida de los habitantes, no solo desde el prisma de su cualidad espacial o física, sino también a través de su componente cultural y ambiental, con un objetivo común que es alcanzar mayores niveles de bienestar colectivo en el espacio urbano, mejorando la habitabilidad en el espacio público. Borja plantea la necesidad de un nuevo enfoque de análisis de las dinámicas urbanas a través del “estudio del espacio público y la relación existente entre su configuración y el ejercicio de la ciudadanía, entendida como el estatuto que permite ejercer un conjunto de derechos y deberes cívicos, políticos y sociales.” (Bor- ja, 1998) Para Segovia y Jordán el papel del espacio público es fundamental como lugar de encuentro. En sus propias palabras: “Es un lugar de relación y de identificación, (…) de contacto entre las gentes, de animación urbana, a veces de expresión comunitaria. (…) Configura el ámbito para el despliegue de la imaginación y de la creatividad, el lugar de la fiesta, del símbolo, del juego, del monumento, de la religión” (Segovia y Jordán 2005). Los vínculos y relaciones que se establecen entre las personas, las acciones y los espacios o entornos generan un sentimiento de identidad en la medida en la que se genera la apropiación del mismo. Según Vidal y Pol (2005) “El apego al lugar, la identidad de lugar, la identidad social urbana o el espacio simbólico urbano son algunos de los principales conceptos con que se abordan procesos que dan cuenta de la interacción de las personas con los entornos y sus principales efectos.” La ciudadanía construye un lugar en el espacio público en el momento en el que se apropia y genera un sentido de pertenencia haciendo suyo el espacio, en definitiva permite que se genere una identidad y por tanto una relación de empatía. 2.1 La nueva habitabilidad urbana La Real Academia Española define el concepto Habitabilidad como: “Cualidad de habitable, y en particular la que, con arreglo a determinadas normas legales, tiene un local o una vivienda”. Esta definición, no obstante, puede resultar insuficiente, ya que alude únicamente, según señala Paola Jirón, a los aspectos objetivos de la vivienda, sin considerar la capacidad subjetiva que la vincula al bienestar y que establece, a su vez, una relación de adecuación entre el hombre y su entorno. Del mismo modo, Toni Solanas describe la necesidad de definir un nuevo concepto de habitabilidad: “La nueva habitabilidad debe ser redefinida para adaptarse a las nuevas restricciones Libro de Actas del 3er Congreso Internacional de Construcción Sostenible y Soluciones Eco-Eficientes 159 ambientales y sociales. Una habitabilidad que no puede ser enunciada -ya en el futuro inmediatoindependientemente de los recursos necesarios para producirla y para mantenerla en el tiempo. Una habitabilidad que -para ser eficientedebe adaptarse a las demandas de las personas, de las formas de vivir actuales, superando modelos habitacionales ligados a estándares de vida convencionales -cada vez menos mayoritarios- y cuya generalización sólo sirve para facilitar la expresión del valor de cambio de la vivienda por encima de su valor de uso.”(Solanas, 2010) Estas consideraciones nos hacen plantear un nuevo paradigma de habitabilidad que debe, de algún modo, contemplar las demandas y necesidades de los usuarios con el fin de satisfacer o garantizar sus condiciones de confort, un nuevo modelo que defina la calidad de vida de los habitantes de la ciudad más allá de los conceptos tradicionalmente asociados a la vivienda, estableciendo para la habitabilidad una nueva escala de desarrollo que incorpore, así mismo, dichas implicaciones urbanas. Se impone, pues, una redefinición del concepto que igualmente abarque las problemáticas sociales y medioambientales, ya que “el número de necesidades a las que debe dar respuesta la habitabilidad, en lugar de ceñirse a las domésticas como hasta ahora, debe expandirse al conjunto real de necesidades de las personas, es decir, a las propias de la vida urbana” (Arcas et al 2011). Esto es, no debemos restringirnos únicamente a las necesidades básicas asignadas al interior de las viviendas, sino que debemos incorporar también otros aspectos que resultan esenciales en la vida urbana, como, por ejemplo, las condiciones de accesibilidad a los distintos servicios que la ciudad ofrece. Será necesario, por tanto, un análisis que nos permita reconocer las diferentes situaciones que se desarrollan en la ciudad, a fin de poder dar respuesta a las distintas necesidades de las personas en función de parámetros como edad, sexo o cultura. De este modo, reconocemos a la habitabilidad su cualidad de diversidad, un prisma a través del cual podremos proporcionar un mayor grado de satisfacción y calidad de vida. Cualquier propuesta que pretenda regenerar la vida social de los espacios públicos debe considerar necesariamente a la población que lo habita. 2.2 Habitabilidad y Calidad Vida, y Sostenibilidad social, una relación Empática El Programa de las Naciones Unidas sobre Asentamientos Humanos (UNHÁBITAT) ya contempla esta relación entre habitabilidad, calidad de vida y sostenibilidad. El documento reconoce la necesidad de mejorar la calidad de vida en los asentamientos, que influirá en la vida cotidiana y el bienestar de los habitantes de la ciudad. Recoge, además, que la calidad de vida de todas las personas depende, entre otros factores económicos, sociales, ecológicos y culturales, de las condiciones físicas y las características espaciales de nuestras aldeas, pueblos y ciudades, para contribuir al bienestar personal y colectivo. Relaciona directamente la Libro de Actas del 3er Congreso Internacional de Construcción Sostenible y Soluciones Eco-Eficientes 160 habitabilidad con las cualidades y características del espacio, el entorno social y el medio ambiente, que son los aspectos que contribuyen para conseguir la satisfacción. Por tanto, optimizar la habitabilidad de las ciudades conlleva una mejora de la calidad de vida de los ciudadanos, en un contexto y tiempo determinados. Análogamente, Alguacil Gómez (2000), entiende la calidad de vida como el grado óptimo para satisfacer las necesidades humanas, a través de la escala territorial, el bienestar y la identidad cultural. Esta concepción amplía la definición de calidad de vida a un campo en el que toman protagonismo las necesidades sociales y emocionales. En este sentido, de esta manera Salvador Rueda incide en que la calidad de vida es una evaluación de la propia experiencia de los sujetos, indicando que ésta evaluación es un sentimiento más que un acto de razón. En sus propias palabras, “lo que mejor designa la "calidad de vida" es la "calidad de la vivencia que de la vida tienen los sujetos" (Rueda, 1996), y, por tanto, analizar la calidad de vida de una sociedad implica el análisis de las experiencias subjetivas de los que la integran, conocer cómo viven, qué expectativas tienen y evaluar el grado de satisfacción. Íntimamente relacionado con el concepto de habitabilidad aparece un aspecto que se ha venido estudiando en los últimos años y es el medio ambiente urbano. Aspectos como son la ocupación del suelo, la pérdida de valor de los espacios verdes, o el paulatino incremento del uso del coche privado se convierten en desencadenantes de un espacio urbano cada vez más degradado y menos habitable. Y hay que reconocer que esta confluencia de afecciones sobre el medio ambiente urbano ha impulsado una percepción de la ciudad y de los espacios libres que la constituyen, como un medio físico hostil para el desarrollo de las más básicas condiciones de habitabilidad, convivencia y relación comunitaria. De esta manera, los esfuerzos en la construcción de un modelo de ciudad y un sistema de espacios libres alternativos al modelo actual (cada vez más degradado), en un intento de dar solución a la mejora de la calidad de vida de los habitantes y usuarios de la ciudad, no puede dejar de lado la resolución de los problemas ambientales que se han venido desarrollando en los últimos tiempos. La planificación conlleva incorporar los aspectos de sostenibilidad, no sólo como aspectos ecológicos sino con un enfoque más amplio, que pretende aunar aspectos de equilibrio de los ecosistemas, participación social y equilibrio en el desarrollo económico, a través de propuestas enfocadas a la rehabilitación de suelos urbanos consolidados y rehabilitación de barrios y como un factor principal la recuperación de los espacios libres, entendiendo que la nueva habitabilidad supone el estudio del tejido urbano de la ciudad como interacción o resultado de los procesos ambientales y sociales, y vinculando las relaciones que se puedan producir entre los habitantes y usuarios en el espacio público y las actividades que puedan desarrollar, puesto que esta relación es la que genera la vida de la ciudad y de ella dependerá la sostenibilidad social y la mejora de la calidad de vida. David Godschalk plantea que para concebir “el desarrollo sostenible es fundamental e indispensable la correcta planeación urbana” (Godschalk, 2004). Propone reestablecer el arte de construir y hacer comunidad a través de una planificación Libro de Actas del 3er Congreso Internacional de Construcción Sostenible y Soluciones Eco-Eficientes 161 participativa de los ciudadanos y a través del diseño urbano. Relaciona la sostenibilidad-habitabilidad entendiéndolas como un instrumento para hacer las ciudades más amables y habitables, "La idea es lograr una ciudad que se pueda vivir de una manera mucho más amena, mucho más peatonal, mucho más a la escala humana, es decir, devolver la identidad y habitabilidad a nuestras ciudades, haciéndolas más sostenibles".(Biondi, 2007) 3 Nuevas Herramientas cualitativas para la sociabilidad urbana Es difícil plantear la complejidad del hecho urbano basándose solamente en una cuantificación de parámetros y estándares que, aunque son necesarios, no solucionan la calidad de la vida en la ciudad, y justo éste debe ser el objetivo del urbanismo. Ya en 1961 Jacobs plantea que el urbanismo como campo se encuentra estancado, ya que mientras los urbanistas se agarren a la resolución de problemas entendido como una ciencia física, no será posible el progreso en la ciudad. Actualmente, medio siglo después, los procesos de participación pública en el planeamiento general son prácticamente inexistentes o se reducen a un periodo de alegaciones o sugerencias que, aunque puedan sugerir el concepto de “participación”, no deja de ser un proceso de consulta al procedimiento ya iniciado. Así, es necesario reconocer el proceso de participación como un hecho colectivo previo a los inicios del desarrollo urbano. Supone, primero, tener conocimiento de quiénes son los sujetos que participan en la ciudad, quién compone la ciudad habitada. Reconocer que la ciudad la forman sujetos de diferentes sexos, edades, etnias, y que es imprescindible detectar y conocer la diversidad para no generar la desigualdad. Dada la asimetría existente entre los distintos colectivos (diferenciados por sexo, edad, etc.…) que ocupan y utilizan los distintos espacios, se pretende obtener una visión global que recoja las distintas transversalidades de cada grupo de población provenientes de su propia experiencia y que, además de representar una valoración subjetiva de los propios usuarios frente a la más objetiva cuantificación por parte del técnico, pueda considerarse como base de futuras acciones a emprender para la regeneración de los espacios, incorporando la empatía urbana en la construcción y humanización del espacio público. Partimos de una concepción de la calidad de vida compleja; por una parte, es posible analizar y diagnosticar a través de indicadores que la cuantifiquen, pero, como indica la mayoría de los autores, debemos incorporar como elemento relevante la experiencia del propio usuario. Para ello, a través de una adecuada selección y caracterización de los elementos que condicionan el espacio público, se desarrollará una herramienta de diagnóstico que permita la evaluación de los espacios desde dos puntos de vista diferentes pero complementarios, como son: la valoración que el propio técnico pueda realizar en base a las propias localizaciones dentro de sus contextos urbanos y la valoración que los usuarios den a las mismas Libro de Actas del 3er Congreso Internacional de Construcción Sostenible y Soluciones Eco-Eficientes 162 basados en sus propias experiencias. El proceso participativo resulta esencial para la investigación y refuerza su carácter científico, ya que la correcta evaluación de cómo responde una localización urbana a las necesidades de las personas solo puede ser descrita por las mismas. 3.1 Marco metodológico La herramienta define una serie de indicadores urbanos que nos permiten conocer cómo se usan los espacios, el grado de integración social, el grado de satisfacción que los habitantes y usuarios tengan en un espacio público debido a sus cualidades espaciales y ambientales. Es decir, identificar qué aspectos definen la habitabilidad en la ciudad y el espacio público para mejorar la calidad de vida de sus habitantes. A través del análisis de la información que la herramienta proporciona podremos establecer lo que denominaremos el grado de “empatía urbana” que cada localización ofrece a sus ciudadanos, e igualmente nos permitirá establecer bases para definir posibles estrategias y líneas de acción destinadas a optimizar esa relación entorno/usuario. El desarrollo de esta investigación se ha abordado desde una metodología múltiple, usando herramientas cuantitativas y cualitativas y la combinación de ambas. La aplicación de la metodología se estructura principalmente en tres fases, y en cada una de ellas existe una gran componente cualitativa que pretende incorporar al análisis, a través de la observación, los sucesos y acciones que predominan en los usuarios del ámbito de estudio. Las tres fases son: Análisis Urbano (AU), Valoración del grado de satisfacción ciudadana (GSC) y obtención del grado de Empatía Urbana (GEU). Por una parte se propone la recolección de datos y el desarrollo del análisis del espacio urbano basado en las variables de estudio, lo que llamaremos Análisis Urbano (AU). La investigación abordará los problemas planteados en el estudio propuesto a través del análisis por parte del investigador, como valoración objetiva. Se recurre a una metodología cuantitativa que nos resulta fundamental para registrar las condiciones de contorno urbano: las cualidades materiales y el estado de conservación del ámbito de estudio, las condiciones de accesibilidad y seguridad, etc… En todo el proceso se utiliza el modelo de variables e indicadores. La valoración que se propone en esta fase de aplicación de la herramienta debe ser objetiva, pues es necesario que se obtengan los mismos resultados realice quien realice el análisis, y para ello se usa una escala numérica de 1 a 5, donde uno es el valor menos favorable y 5 el valor óptimo. Para la aplicación de algunas de las variables que influyen en el comportamien- to o las acciones que desarrollan los usuarios se utiliza la observación como técnica, “Observar es describir sistemáticamente eventos, comportamientos y artefactos en el escenario social elegido para ser estudiado” (Marshall y Rossman, 1989). Esta técnica pretende incorporar datos sin hacer partícipes a las personas que se es- Libro de Actas del 3er Congreso Internacional de Construcción Sostenible y Soluciones Eco-Eficientes 163 tudian, principalmente pretende recoger datos sobre hábitos y actividades que se realizan en el espacio público: cuál es el tejido social del ámbito de estudio, cuáles son los usos del espacio… En este análisis inicial se obtendrán datos sobre las características del barrio y cualidades del espacio, cuántos hay y cómo se distribuyen los equipamientos y los comercios, cómo usan los espacios públicos y qué tipo de personas lo usan, desglosando los datos por edades y sexo. Para ello se elaborarán mapas descriptivos de los equipamientos, comercios, usos del espacio público estudio de la movilidad, accesibilidad y seguridad. Teniendo en cuenta el tipo de trabajo que se propone, se considera necesario para la investigación el uso de métodos cualitativos, ya que pueden contribuir y arrojar información no detectada en el Análisis Urbano. A esta segunda fase de trabajo la llamaremos Valoración Grado de Satisfacción Ciudadana (VSC). A través de ella se pretende obtener información de primera mano a través de dinámicas participativas y entrevistas directas (Delgado y Gutiérrez 1995) con los ciudadanos, con el objetivo de conocer el grado de satisfacción o percepción de los usuarios sobre las distintas variables establecidas para el ámbito de estudio. De este modo, se podrá establecer una relación directa entre la realidad existente y la percepción de los ciudadanos. La escala de medida del grado de satisfacción será la siguiente: Excelente – muy alto = 5, Bueno – alto = 4, Regular – medio = 3, Deficiente – bajo = 2, Nulo – ninguno = 1 La última fase del proceso hace referencia a la triangulación metodológica (Denzin, 1978), a la que llamaremos Medición del Grado de Empatía Urbana (GEU) y que permite la vinculación de dos metodologías diferenciadas para el estudio de un mismo problema y de la cuál se podrán extraer nuevos datos no obtenidos en el análisis de la realidad. En la presente investigación, dicha triangulación consistirá en la comparación de las valoraciones obtenidas en la fase 1 y 2, en la que se han usado diferentes métodos (Patton, 2002) En esta etapa, la herramienta pretende establecer la comparativa entre la realidad estudiada y la satisfacción o percepción ciudadana de la misma. Para ello, se propone una matriz evaluadora con dos entradas diferenciadas, por una parte los datos obtenidos en el análisis urbano (AU), que describirán de manera analítica cuál es el estado del entorno urbano de estudio, y por otra la componente cualitativa, que hace referencia al grado de satisfacción ciudadano (GSC). Esta matriz nos devolverá un resultado que combina ambos aspectos, el Grado de Empatía Urbana (GEU). La valoración final nos permitirá establecer la relación existente entre el espacio analizado, sus equipamientos, sus comercios y los ciudadanos que hacen uso de ellos permitiéndonos establecer propuestas de mejora para el barrio para incrementar el grado de satisfacción ciudadano y por tanto la calidad de vida. Poder alcanzar un resultado numérico nos permite establecer comparaciones y conocer qué cualidades del espacio público analizadas son las que generan mayor grado de sa- Libro de Actas del 3er Congreso Internacional de Construcción Sostenible y Soluciones Eco-Eficientes 164 tisfacción, o porqué determinados espacios se muestran más empático para los niños y más hostiles mara mayores. 3.2 Definición de los componentes Para definir las cualidades de Habitabilidad como componentes de una realidad urbana que se vincule con los usuarios y establezcan vínculos en el espacio público, y por tanto podamos estimar como cualidades empáticas, se establecen seis grupos de variables urbanas que engloban los principios básicos del nuevo urbanismo 1 (Davis, 1979) que proponía una ciudad donde los aspectos económicos, sociales y ambientales tengan la misma importancia, y las necesidades de los ciudadanos sean el punto de partida del diseño urbano. Se establecen seis grandes grupos de variables urbanas para poder parametrizar y categorizar la información, tanto cualitativa como cuantitativa, que obtendremos al aplicar nuestra herramienta en cada ámbito de estudio: Actividad y Uso, Movilidad, Accesibilidad, Seguridad, Complejidad Urbana y Percepción Ambiental. Estas variables se analizarán a través de indicadores que pretenden dar respuesta al problema planteado sobre habitabilidad y calidad de vida y que, precisamente por ello, deben tener carácter cualitativo además de cuantitativo, ya que, “…además de su existencia cuantitativa, no basta que exista transporte público, este, además de satisfacer requerimientos de una determinada "cantidad" de usuarios, debe ser "cualitativamente" satisfactorio” (Luengo 1998). Variables e indicadores: Se proponen pues seis variables de estudio, que a su vez se desglosan en (19) indicadores, que estarán formados a su vez por una serie de condiciones a evaluar (54) y que se valorarán a través de los condicionantes (221) para garantizar que se analicen los aspectos básicos de la habitabilidad urbana. Actividad y Uso: Analizará la capacidad del espacio público para permitir que en él se desarrollen actividades de diferente naturaleza: ocio, trabajo, cultura, aprendizaje, etc. Cuenta con cinco indicadores que son: adecuación al uso, cualidad espacial, vitalidad social del uso e identidad y apropiación. 1"El concepto Nuevo urbanismo fue generado por Rober S. Davis en 1979, y posteriormente, en 1998, el Congress for the New Urbanism(CNU) lo rescató elaborando los diez principios del nuevo urbanismo: Urbanismo peatonal, ciudad diversa, uso mixto, sostenibilidad, accesibilidad, calidad de diseño, estructura pública de barrio, compacidad, movilidad amable, y diseño participativo "