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Espacios fluviales de mediación para el valle del Río Genil en Granada.

Cabrera Manzano, David

Abstract

La diferencia entre ciudad y naturaleza en realidad ya no existe. El aumento de los espacios destinados a la vialidad como consecuencia de la generalización del uso del automóvil como medio de transporte privado, ha multiplicado la relación con el espacio exterior y la distancia, produciendo el surgimiento de nuevos espacios sociales de referencia y de encuentro. Habitamos entre ciudades, en un local actual y un global indefinido, adaptándonos como “inter-ciudadanos” a las circunstancias y disminuyendo nuestra valoración de los entornos físicos más próximos y cotidianos. Hoy los espacios públicos son escenarios urbanos ambiguos, esporádicos y aleatorios, en muchas ocasiones poco convencionales. Ha de considerarse un nuevo sistema espacial capaz de dibujar la nueva geografía del territorio, incluyendo el conjunto diverso y emergente de situaciones urbanas que armonicen naturaleza y cultura. La creación de estas imágenes reveladoras puede ser el dispositivo manifiesto de la nueva forma de la ciudad metropolitana.

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í ndice [ espacios mediados ] ] 401 [ í ndice [ INTRODUCCIÓN ] La diferencia entre ciudad y naturaleza en realidad ya no existe. El aumento de los espacios destinados a la vialidad como consecuencia de la generalización del uso del automóvil como medio de transporte privado, ha multiplicado la relación con el espacio exterior y la distancia, produciendo el surgimiento de nuevos espacios sociales de referencia y de encuentro. Habitamos entre ciudades, en un local actual y un global indefinido, adaptándonos como “inter-ciuda- danos” a las circunstancias y disminuyendo nuestra valoración de los entornos físicos más próximos y cotidianos. Hoy los espacios públicos son escenarios urbanos ambiguos, esporádicos y aleatorios, en muchas ocasiones poco convencionales. Ha de considerarse un nuevo sistema espacial capaz de dibujar la nueva geografía del territorio, incluyendo el conjunto diverso y emergente de situaciones urbanas que armonicen naturaleza y cultura. La creación de estas imágenes reveladoras puede ser el dispositivo manifiesto de la nueva forma de la ciudad metropolitana. Se presenta un trabajo que elabora criterios para el diseño de nuevos espacios de relación y habitación, mediante propuestas específicas para el entorno fluvial de Granada, a lo largo del valle del río Genil. Son lecturas y aproximaciones alternativas a las inercias de producción arquitectónica y urbanística, traslación directa y sin vida de los estándares de ordenación de leyes y normas. Se trata de dar uso, valor y significado a estos nuevos lugares metropolitanos como producto e instrumen- to de integración, estructuración y organización del espacio; y también como proceso de acumulación de nuevos estratos sobre el territorio. [ METODOLOGÍA ] ESPACIOS FLUVIALES DE MEDIACIÓN PARA EL VALLE DEL RÍO GENIL EN GRANADA. David Cabrera Manzano, Arquitecto (Granada, España) Palabras clave: ciudad – territorio – espacio público Institución: Convenio con Consejería de Obras Públicas [email protected] David Cabrera htmhc ] 402 [ í ndice Partiendo de esta intuición de cambio que se viene produciendo en la experiencia y uso de los espacios metropolitanos descrito en el apartado anterior; nos disponemos a exponer una forma específica de intervenir en la ordenación del espacio fluvial del río Genil como centro del área metropolitana de Granada. “La proyectación no parte de lo que se quiere hacer, sino de lo que se intuye acerca del orden de las cosas” escribía Louis Kahn. Este estudio parte de una investigación personal y de un trabajo colectivo que venimos realizando desde el Laboratorio de Urbanismo y Ordenación del Territorio de la Universidad de Granada, y que aspira poder aportar una forma de conocimiento y generación de propuestas favorables para dicho entorno en transformación. La metodología empleada ha sido fundamentalmente científica y propositiva, y se ha apoyado desde su inicio en la experiencia y el conocimiento directo del lugar. La referencia a otros estudios y a otras experiencias ha sido importante, útil y beneficiosa, y en ningún momento se ha convertido en una información vinculante para el proyecto. Todo conocimiento ha adquirido su propia utilidad en el desarrollo del trabajo, al incluirse de una forma abierta y selectiva. La propia dinámica observada en el ámbito de análisis se ha convertido en otro elemento más de estrategia y diseño. Aunque el área observada es un marco de unos 25 x 15 km aproximadamente, la observación ha surgido desde la escala local; siendo presencia global y constante la intensa relación de proximidad y contacto del valle fluvial del río Genil con su paisaje metropolitano. [ EXPOSICIÓN DEL TRABAJO ] Los objetivos planteados por este trabajo son la creación de unos criterios, estrategias y estudios proyectuales que permitan configurar una readecuación de la estructura de este territorio, aprovechando y poniendo en funcionamiento los diferentes recursos y valores existentes, y en especial, potenciando la condición de espacio fluvial de este entorno metropolitano. Otro objetivo es el enriquecimiento epistemológico en materia de paisaje y noción de ciudad, a través, principalmente, de la creación de imágenes-cartografías pensadas como instrumentos de comprensión y transformación de la realidad urbana inestable con la que nos encontramos. Inicialmente se ha producido un rastreo de información útil para el proyecto, tanto de experiencias proyectuales ejemplares en ámbitos metropolitanos fluviales de todo el mundo -especialmente las más recientes-, como de las acciones y políticas locales llevadas a cabo hasta el momento. Se han realizando unos análisis descriptivos de la zona de estudio (delimitación del ámbito, infraestructuras existentes, gestión del regadío, evolución de los usos del suelo,…) así como una primera exploración de posibles itinerarios, áreas y lugares claves dentro del espacio fluvial del río Genil. Nuevos lugares metropolitanos Espacios fluviales de mediación para el valle del río Genil en Granada. í ndice [ espacios mediados ] ] 403 [ í ndice A su vez se han realizado numerosas excursiones y expediciones de reconocimiento a través de caminos, pueblos, urbanizaciones, acequias, veredas, cultivos, choperas,… cuya experiencia se ha contrastado con la cartografía digital histórica y existente sobre la zona, dibujos, fotografías e interpretaciones, que constituyen el conjunto de valoraciones diversas de este entorno. . Los estudios, de las diferentes cualidades del espacio fluvial, han atendido a los factores correspondientes al medio humano, al medio natural y al medio físico; en este mismo orden de importancia de cara principalmente a su utilidad propositiva e interés social. Por tanto, al estudiar el territorio nos ocupamos principalmente de la naturaleza de sus formas y de la estructura de sus hechos urbanos. Se agrupan y sintetizan a continuación una serie de categorías en las que ha estado reflexionando esta investigación como focos de búsqueda para una mejor comprensión del espacio elegido. Trazados Se ha prestado una especial atención al trazado origen de los asentamientos sobre el encuadre geográfico que le da soporte. Constituyen en gran medida las trazas generatrices del territorio y nos hablan de sus lógicas de emplazamiento, distribución, forma y relaciones territoriales, persistentes y estructurado¬ras del paisaje metropolitano base actual. Son marcas o huellas realizadas a lo largo de más de dos mil años que conviene tener en cuenta, no solo por su valor cultural, social o histórico, sino más bien por la idoneidad y la pertinencia de su valor como matriz local y geográfica de desarrollo. El trazado originario o “plano”, es una cualidad con respecto al entorno, un elemento referencial como puede ser un puente, una puerta o un templo; o como los primeros núcleos que inician el proceso urbano, o que lo caracterizan. El plano, que siempre es una abstracción ideal de la realidad, nunca puede dar una solución espacial definitiva a la ciudad. Tiene mucho más sentido entenderlo como instrumento, brújula o dispositivo para la transformación en el tiempo; ya que sus procesos son heterogéneos y no es una creación que pueda ser reducida a una idea única. Un ejemplo paradigmático podemos encontrarlo en el asentamiento cristiano fundacional de Santa Fe, en el centro de la Vega de Granada, en el que aún se puede observar su ordenación original y la clara relación que existía entre el orden interno del campamento (calles, plazas, puertas y cava de delimitación) y el orden del territorio agrícola circundante (pagos). Las Leyes de Indias de Felipe II, con la que se llevarían a cabo las fundaciones hispanoamericanas, tomarían como referencia este modelo urbano fundacional. En la 2ª mitad del s. XVIII, con el reinado de Calos III, el crecimiento desmesurado de algunas ciudades españolas y el despoblamiento del campo generó graves desequilibrios territoriales en el país. Se pretendió conseguir un reequilibrio entre todas sus partes y una mayor homogeneización, a la vez que Imagen panorámica de la Vega de Granada David Cabrera htmhc ] 404 [ í ndice extensión de la riqueza por todo el territorio, aprovechando los recursos disponibles y fundando “nuevas poblaciones” . Entonces, también se creyó necesario un adecuado sistema de infraestructuras (caminos, canales y puertos) que permitiera la circulación isótropa de recursos, así como una correspondencia entre la ordenación territorial y la organización administrativa para un mejor gobierno político -Pablo de Olavide crearía “Ley Agraria” entre 1766-1777- y social de la población -El ilustrado Conde Lerena diría: “la igualdad en la división” de las provincias es el cimiento de la buena administración”-. Y es aquí, cuando la colonización en España empieza a adquirir un sentido moderno. Se reconoció que las “formas urbanas ideales” eran más fáciles de implantar en comunidades nuevas con formas geométricas simples, con formas eurítmicas y simetrías axiales (población caminera), el “crucero”, “cuadrantes”, “centuriato”,… y hubo también un intento claro de poner límites a las ciudades (físicos además de cuantitativos) mediante plantaciones de árboles o creación de bulevares. Podemos observar por tanto que, “en efecto, también la geometría contiene en sus formas reconocibles atributos de orden funcional, constructivo, simbólico y compositivo, por lo que no solamente nos ayuda a pensar, a entender y a formalizar el espacio, sino también a facilitar la solución integrada del conjunto de problemas heterogéneos –o de una parte importante de ellosque se plantean en la síntesis arquitectónica. Por tanto, las figuras geométricas no son sólo un repertorio de formas bellas, sino un sistema de resolución unitaria y flexible de la pluralidad de solicitaciones arquitectónicas” (Español , J.). La comodidad y calidad de cualquier asentamiento urbano, ha comprendido normalmente tres objetos principales: su situación, su forma y su distribución. La conformación geográfica va guiando la posición de los caminos, que se extienden y distribuyen adaptándose a las pendientes, y consiguiendo ligar los lugares de manera apropiada. El resultado es un diálogo irregular de unión con el terreno, en el que conviven el deseo y la necesidad en la mayoría de los casos. El trazado parcelario y su evolución histórica catastral, ofrece una imagen instantánea de las organizaciones sociales y tendencias económicas configuradoras del territorio. El tamaño y fraccionamiento del suelo está también unido al uso y cualidad del mismo. Sus propietarios, ya sean pequeños o grandes, determinan la localización, magnitud y efectos de las actividades sobre dicho suelo. Podrán aparecer microparcelaciones de propietarios modestos y economías limitadas, o podrán darse la ocupación de grandes propiedades destinadas usos de fuertes empresas vinculadas a usos terciarios intensivos. Los fenómenos de desarrollo urbano están, por tanto, relacionados directamente con la forma, caracterización y transformación de la propiedad del suelo y el trazado en el territorio. Transformaciones Las transformaciones territoriales, especialmente las de los últimos 30 años, han sido sin embargo más rápidas e impulsivas, al responder a las lógicas ocasionales de localización atraídas por la accesibilidad, la calidad ambiental y también por los valores diferenciales del suelo y su recalificación. Trazas generatrices del territorio Espacios fluviales de mediación para el valle del río Genil en Granada. í ndice [ espacios mediados ] ] 405 [ í ndice La urbanización esporádica, además de presentarse como una gran consumidora de suelo, se ha caracterizado como un potente factor de condicionamiento para el espacio y su desarrollo. En una primera instancia, la nueva estructura de los asentamientos, en razón de sus características funcionales, se constituyen como extensiones o enclaves aislados, a pesar incluso de su relativa proximidad. Las interconexiones entre los asentamientos y sus prolongaciones discontinuas, al inicio, resultan poco consistentes e irrelevantes. Son muy importantes las transformaciones de los asentamientos. No son solo cambios lineales y de tamaño, sino intensas alteraciones de forma y concepciones de estructuras espaciales con una escala y cualidades completamente nuevas o diferentes. Ritmos y repeticiones Al observar el territorio contemplamos sucesos que se repiten con cierta regularidad. Veremos que este aspecto es una característica y un hecho habitual en la construcción de ciudad y a su vez, un dispositivo de agregación y estructuración en el proyecto urbano. Por ejemplo, hay ocasiones en las que se produce una buena disposición y correspondencia entre las diversas partes, casi como si se tratara de una obra de arte. El crecimiento recurrente por polígonos y volúmenes de geometrías simples ha sido una de las formas específicas de construcción de la ciudad moderna. Desde la primera mitad del siglo XX, con la oposición admitida a la manzana cerrada y la calle corredor, se repiten regularmente en el espacio edificios producidos en serie y ordenados rítmicamente con una gama de tipologías reducida (bloque lineal, torre o hilera de viviendas unifamiliares). La repetición fue proyectada desde las bases del orden funcional sugerido por los nuevos criterios de la urbanística racional, frecuentemente más preocupados por la mejora de los estándares mínimos de habitación, las circulaciones, las vistas, las ventilaciones, el soleamiento o la aplicación de la nueva tecnología para conseguir un coste más reducido. La mayor amplitud del mercado y el aumento de la producción en masa para rentabilizar la fabricación de objetos, refuerza la tendencia a estandarizar, prefabricar y construir a base de fragmentos y sus correspondientes patentes. La atención se ha volcado en el último siglo en la eficiencia de la arquitectura como objeto-máquina distribuido ordenadamente, y ha incorporado el “intervalo” entre edificios como un espacio menos tratado o secundario, resultando un conjunto de espacios abiertos poco ajustados en dimensión y carácter. La interrelación entre las partes en las estructuras ritmadas, está siendo un instrumento compositivo y un atributo característico de las formas abiertas o fragmentadas. Las posibilidades de la repetición se abren extraordinariamente cuando la estructura surge de recurrencias irregulares de elementos iguales o parecidos. Pero incluso sin esta apertura, la exploración de variaciones en las series rítmicas regulares nos muestra complejas y hermosas posibilidades. La construcción mediante fases sucesivas es otra manera de crear formas dotadas de orden. La aparición de un componente embrionario o propulsor, y una serie de acciones continuadas, consigue generar una pauta de relación perceptible y una consistencia al conjunto. Aunque la proximidad es la condición más simple de organización, la repetición armónica requiere no sólo la presencia de los elementos, sino una regla o alma repetidora que regule cómo se repiten (Deleuze). El desarrollo psíquico requiere estímulos nuevos, lo que abre la mente hacia una mayor aceptación de la complejidad. Rappoport, A. y Kantor, R.E. dirían que “la preferencia por la complejidad y la ambigüedad no es ilimitada…; los estímulos demasiado simples conducen rápidamente al aburrimiento; y aquellos que son excesivamente complejos crean confusión y evasión. Esto sugiere la idea de que existe una tasa perceptiva óptima para cada persona”. El ritmo introduce en el crecimiento un factor de relación, dando un sentido y una cualidad a la proliferación de construcciones y objetos desintegrados. Puede ser entendido como rasgo de unión entre las cosas, y formalmente puede ser un instrumento ca- David Cabrera htmhc ] 406 [ í ndice paz de adaptarse en la composición de conjuntos agregados y creativos. Articulaciones Estos lugares son los más novedosos en la proyectación metropolitana y son el resultado de la interacción entre los distintos tipos morfológicos que aparecen en el territorio. Se localizan en ámbitos donde se entremezclan las escalas de urbanidad local y territorial, y cuya funcionalidad tiene un ámbito habitualmente supramunicipal. En sí mismos demandan la posibilidad de relación y sutura. A su vez generan “nuevos lugares” en los que se juntan las tramas urbanas y adquieren un nuevo orden funcional y simbólico. Articulados decimos a aquellos conjuntos formados por muchas partes diferenciadas más o menos relacionadas entre sí (concepto opuesto al de homogeneidad o uniformidad formal). Es un recurso compositivo consistente en proyectar unos elementos arquitectónicos o urbanos que tienen, por un lado, una lógica formal propia, y por otro, la capacidad de enlazar dos o más elementos dispares. Venturi ve este tercer elemento como nexo dominante que relaciona una dualidad. Y dice también que los ejes del urbanismo barroco (que percibe el espacio como figura) constituyen nexos dominantes o articulaciones a gran escala. La articulación puede aparecer a cualquier escala, ya que construye orden entre diferentes componentes, aunque es más reconocible a la escala visual humana, es decir, arquitectónica principalmente. Las actuaciones modernas rechazan la inflexión, y acepta más la articulación y la separación, debido a la especialización. La voluntad de orden, basada sobre todo en la geometría y en la repetición, preocupa a escala global del proyecto, pero dicha preocupación no va acompañada de la necesidad de manifestar expresivamente los enlaces entre las partes. Los elementos arquitectónicos poco compatibles quedarán a menudo como elementos tangentes. Estas tangencias sin transición, o estas intersecciones sin inflexiones ni articulaciones, pueden encontrarse muy a menudo, pero casi nunca son el resultado deseado del proyecto (Venturi). La inflexión es un método para resolver dualidades, aunque en la mayoría de los tratados hay un rechazo de la dualidad. Inconsciente o conscientemente se evitan convirtiéndolas en simetrías, y esta tendencia no es más que otra manifestación de nuestro sentido de orden, ya que una dualidad irreductible no genera una estructura, no forma un sistema dotado de orden. En las ciudades de crecimiento lento, las inflexiones surgen como mecanismos espontáneos de ajuste de los edificios a su contexto topográfico y urbano. Sistemas de relación La forma de afrontar nuestra relación con el medio ha tenido muchas etapas y ha cambiado enormemente nuestra visión sobre el mundo. Nos encontramos en una época en la que enfocar las cosas como sistemas no puede entenderse como un acto involuntario o casual. La amplitud de relaciones (cantidad, cualidad y extensión) dibuja territorios nunca vistos y cambia implícitamente el carácter particular de los ya existentes. Un sistema se puede entender como un conjunto de elementos, atributos y relaciones mutuamente interdependientes, tendentes a la consecución de un esquema determinado de objetivos y fines comunes, en el que sus rasgos básicos son: la visión global del mismo, la interrelación dialéctica interna y su dinámica de estado o proceso evolutivo. Espacios fluviales de mediación para el valle del río Genil en Granada. í ndice [ espacios mediados ] ] 407 [ í ndice Los sistemas, además de proporcionar una visión global sobre los fenómenos, son dispositivos propulsores y generadores, con pautas que regulan la manera en que esos elementos pueden combinarse. Podríamos suponer que, los sistemas se enriquecen con el incremento y la variedad de las relaciones que crean. Esto es posible cuando el sistema es abierto, es decir, cuando existe algún tipo de intercambio con el entorno. Debemos aclarar, antes de continuar, que un sistema no es un objeto sino una abstracción, una manera de considerar el objeto como proceso de interacción entre sus partes, y que la definición de todo sistema es arbitraria, ya que siempre podrá ser ampliable o reducible el grupo de subsistemas incluidos. La forma definida de las interrelaciones constituyen su estructura, y la cuantificación y cualificación del sistema concretan su estado. En esta interdependencia entre las partes, las propiedades relacionadas con la estabilidad son las que toman normalmente una mayor relevancia. Dan una mayor consistencia y cohesión a los elementos de un conjunto al generar una relación y constituir una estructura interna y evolutiva. Aunque normalmente la “complejidad” se asocie a confusión, incertidumbre, desorden; el pensamiento complejo (Morin, E.) acepta la contradicción y aspira al conocimiento multidimensional. El reconocimiento de los lazos “vínculos” que establecen las arquitecturas y los espacios de la ciudad deben ayudar a distinguirlos, pero no aislándolos entre sí. La complejidad es un tejido, y en la ciudad, este tejido es una red de relaciones. Para comprender la ciudad no sólo se requieren los elementos sino la relación entre ellos. Son problemas de sistemas, problemas de interrelaciones entre gran número de “variables”. Esta noción de orden enlazado, abierto y complejo que aportan los sistemas, ha tenido precedentes con enfoques históricos muy contrapuestos en relación al hombre y la manera de pensar su entorno. Por ejemplo, el “mito del noble salvaje”, que mostró la inocencia natural de la sociedad en la idealizada arcadia pastoril como condición original y modelo primario integrado, dio paso posteriormente a una sociedad racional y Newtoniana en el siglo XVIII. Desde un punto de vista metodológico también ha existido un dilema entre la teoría realista y la metáfora idealista, que todavía pervive. Hay dos casos de arquitectura que ejemplifican muy bien esta disyunción del pensamiento y la forma de crear: uno es el proyecto de Versalles y el otro es Villa Adriana. El primero con arquitectura y diseño totales, como modelo ideal cerrado, unitario y completo; el segundo, en cambio, sin una idea final controladora, integrando múltiples estímulos y coordinando fases sucesivas, que incluyen los fragmentos, deseos y contingencias, como componentes indiscutibles de valor. Podemos pensar, que ambos han sido modelos útiles; aunque el segundo sea más operativo y adecuado a la situación incompleta e inclusiva actual. Entendemos que los dos planteamientos condicionan directamente los resultados, expresando formas de entender y transformar los entornos, muy diferentes e imperfectos. Otra circunstancia destacable es el periodo del determinismo en el urbanismo al inicio del s. XX, que tuvo su efecto en la arquitectura moderna reforzando sus ideales de cambio y generalidad, y haciendo que careciese de un significado cultural arraigado. Su revisión y crítica directa, empieza a afirmarse claramente en la segunda mitad del mismo siglo con las aportaciones y reflexiones iniciadas por el Team X, entre Paseos cotidianos de la Vega) David Cabrera htmhc ] 408 [ í ndice otros. Se sustituye el edificio aislado, por el solapamiento de edificios y programas, se pasa de la organización funcional y espacial a la “asociación humana”, y se cambia la imposición por la participación. Cuando proyectamos nos preguntamos constantemente si lo más adecuado son acciones autoritarias y rígidas, o acciones participativas y blandas. Consideramos a través de este estudio, que la ciudad acontece como un palimpsesto vivo en el que cabe la posibilidad de elegir opciones muy diversas y flexibles. Se nos presenta el paradigma de una ciudad, capaz de adaptarse y reaccionar con las circunstancias y deseos de momentos diversos. La ciudad nos muestra de alguna manera, que no debemos encerrarnos en la creencia de que lo que sucede ahora va a continuar indefinidamente. A veces el factor “juego” en el proceso de proyecto es un factor de desorden pero también de elasticidad. En los procesos de producción es posible y razonable dejar una parte de iniciativa a cada escalón y a cada elemento implicado. En este sentido, Gyorgy Kepes reivindica la idea de que la ciudad puede concebirse a través de una unidad dinámica y un orden que ligue el tiempo. “La integración, la planificación y la forma son, hoy por hoy, las palabras clave en todos los esfuerzos progresivos; la meta es un nuevo orden estructural vital, una nueva forma en un plano social, en que todo el conocimiento y todas las adquisiciones tecnológicas del presente puedan funcionar sin tropiezos como totalidad…Para funcionar con toda su potencia el hombre debe restablecer la unidad de sus experiencias de modo que pueda registrar las dimensiones sensorial, emocional e intelectual del presente en un todo indivisible. La experiencia de una imagen es así, un acto creador de integración”. Como decíamos al inicio de este punto, presenciamos hoy paradigmas nuevos, asociados a lo complejo, múltiple o inesperado, debido principalmente al mayor numero, proximidad y diversidad de relaciones entre los elementos componentes. Combinaciones La construcción de un territorio como lugar no se produce de forma unidireccional, sino más bien, es el resultado de combinaciones inductivas, propias de una actividad recíproca, no unilateral. Los enfoques evolucionados y alternativos, fruto del juego de asociaciones y recombinaciones de los elementos, nos enseñan a mirar las cosas de un modo nuevo. Lo ideal pocas veces consiste en elegir una sola posibilidad entre dos, sino más bien en la combinación de todas ellas. Una región o un lugar pueden ser comprendidos como suma de una serie de procesos históricos, físicos y biológicos, todos ellos dinámicos, que constituyen valores de interés social. La presencia humana contribuye a modificar los procesos naturales a través del cultivo, cuidado y construcción de los lugares de habitación. La naturaleza implica oportunidades y limitaciones para el uso humano, y el conocimiento de los procesos que en ella ocurren, pueden ser entendidos como valores. El ejemplo de los estudios realizados para Staten Island, hinterland de New York, primero por McHarg, y luego por James Corner para el vertedero-parque (Fresch kills) en la misma isla, muestra la necesidad y el esfuerzo de síntesis proyectual de los últimos años, para ciertos lugares forzosamente solicitados y alterados. En ambos casos se considera necesario: calcular la demanda de los distintos usos que admite el suelo, plantear las necesidades de localización y configuración de estos usos, determinar instrumentos para su efectiva incorporación y utilizar datos científicos para que no se cometan errores serios, mediante un método racional, sensible y explícito. La coincidencia relativa de factores positivos puede dar lugar a la idoneidad intrínseca para el uso del suelo en cuestión. Para evitar los problemas ocasionados por la zonificación, se pueden fomentar categorías de usos más amplias, y la noción de usos complementarios del suelo, así como la búsqueda de zonas que admitan más de un uso. Espacios fluviales de mediación para el valle del río Genil en Granada. í ndice [ espacios mediados ] ] 409 [ í ndice El mapa-mosaico resultante es una cartografía abierta, orgánica y operativa, que pone de manifiesto la gran complejidad de la naturaleza de los lugares. La zonificación, al contrario, nos impide ver la verdadera diversidad del medio urbano y natural. [ CONCLUSIONES ] Con estas primeras reflexiones y valoraciones generales se han examinado los posibles lugares de desarrollo de proyectos y estrategias para la cualificación y puesta en funcionamiento del territorio fluvial de la Vega. Simultáneamente se han elaborado valora-ciones detalladas de los lugares específicos, que se ligan con las propuestas generales. Son gérmenes de propuestas a modo de Planes Especiales Territoriales que se incluyen y refuerzan desde las relaciones locales existentes, y que se proyectan de cara a un ámbito y área de influencia metropolitano emergente. La cohesión y evolución creativa de este espacio fluvial extenso y fragmentado, será más fácilmente alcanzable, desde la elaboración de diversas propuestas autónomas y abiertas que den respuesta a los cambios de uso, producción o habitación de la Vega. Se desarrollan, por tanto, soluciones limitadas, específicas y concretas, capaces de generar vías de trasformación sucesivas. Se plantean como mecanismos autónomos autogestionables y se establecen las mejores condiciones para la con¬tinuación del proceso. Las propuestas se inician desde el cauce del río y desde los lugares de mayor actividad urbana de los asentamientos próximos. En el cauce se plantea una recuperación natural y una intensificación de actividades diversas que pre¬serven y activen sus valores. Desde los pueblos se limita el crecimiento descontrolado de los bordes, proponiéndose acciones selectivas de mejora de la relación con el espacio agrícola y fluvial. Se trabaja por relaciones y secuencias, por sistemas puntuales y en red, más que con transformaciones totales y radicales Se asume la posición de partida de la tenencia de unos recursos limitados, pero a partir de una búsqueda de poderes locales más articulados. Se apuesta por propuestas referenciales, proyectos de acupuntura con soluciones específicas en este espacio extenso y discontinuo. El proyecto, dentro de estos contextos dinámicos, es un agente transformador y activador de nuevos paisajes sinté¬ticos y alternativos que eviten la destrucción de estratos culturales existentes y de valor. Se presta especial atención a la búsqueda de usos futuros, primándose la accesibilidad del público, y donde es la imaginación y el tiempo la que los modela, creándose arquetipos comprensibles y de interpretación libre. Se determinan las condiciones básicas para iniciar procesos que asimilen la incertidumbre, con un desarrollo adapta¬ble y en el que la interacción forma-proceso sea pertinente. Las propuestas de elementos deben tener la capacidad de provocar y fomentar múltiples procesos, desplegando efectos y creando Lugar clave los VadosItinerarios transversales singulares y áreas potenciales de proyecto David Cabrera