Las dehesas andaluzas, un ecosistema agrosilvopastoral a conservar
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881 Las dehesas andaluzas, un ecosistema agrosilvopastoral a conservar Agustina Jiménez Pino; Antonio Gallardo Cano; Carlos A. Antonietty Adame; Miguel Villagrán Pinteño; Francisco J. Soria Iglesias y Francisco J. Ocete Rubio Laboratorio de Entomología Aplicada, Facultad de Biología, Universidad de Sevilla INTRODUCCIÓN El bosque mediterráneo en Andalucía está representado principalmente por encinas (Quercus ilex L.) y alcornoques (Quercus suber L.), que en la mayoría de los casos, forman dehesas con masas monoespecíficas o mezcladas (Foto1). Productos como el corcho, bellota, madera, carbón vegetal, miel y el ganado criado de forma extensiva con productos naturales, son recursos que durante siglos se han venido explotando tradicionalmente en las regiones mediterráneas y que, por su indiscutible calidad, y excelente acogida comercial, deben ser protegidos. Por otro lado, la sociedad valora estos ecosistemas, no sólo por sus repercusiones económicas, sino también, y cada vez más, por sus aportaciones ecológicas (Jiménez y Gil, 2000), claves en el equilibrio medioambiental. Tanto es así, que en 2002 las Dehesas de Sierra Morena fueron declaradas Reserva de la Biosfera por la UNESCO y en julio de 2010 se promulgó una Ley para la Dehesa (BOJA, Ley 7/2010) con el fin de fomentar la gestión integral y la conservación de éstas. FOTO 1: Fuente: Jiménez, A.; Vista general de un alcornocal adehesado. © Universidad Internacional de Andalucía
882 El bosque mediterráneo, periódicamente y de forma habitual, se ve afectado por factores naturales que provocan desequilibrios ecológicos y pérdidas de producción, a menudo, de difícil cuantificación. Entre los enemigos destacan algunos insectos plaga que provocan pérdidas en la producción de estos ecosistemas agrosilvopastorales. Debido al poco conocimiento que se tenía en Andalucía sobre la dinámica de poblaciones de estas plagas y de su control se hacía necesario el desarrollo de programas de lucha integrada que controlasen las poblaciones de estos insectos perjudiciales y permitan incrementar la de los auxiliares. De esta manera, se consigue un uso más racional de los productos fitosanitarios y el logro de agroecosistemas que permitan un desarrollo sostenible de las zonas donde se localizan. Para conseguir los objetivos, entre los años 2000 y 2010 se han llevado a cabo estudios en diferentes masas forestales de las principales plagas, con el fin de diseñar métodos de muestreo que faciliten el seguimiento y control de las siguientes especies: - Coroebus undatus (Fabricius). Este coleóptero es una de las plagas más conocida del alcornoque (Quercus suber L.) en la Península Ibérica y Francia, y la que ocasiona mayores daños económicos, al devaluar las planchas de corcho en las que se desarrolla (Martín 1961; Bonneimason 1976; Soto et al. 2006; Andicoberry et al. 2007). FOTO 2: Fuente: Soria F.J.; Imago de Coroebus undatus. - Platypus cylindrus (Fabricius). Es un pequeño coleóptero que ha llegado a asumir una importancia cada vez mayor en la Península Ibérica como insecto plaga de los alcornoques (Ferreira y Ferreira, 1989; Soria et al., 1994; Sousa et al., 2005). © Universidad Internacional de Andalucía
883 FOTO 3: Fuente: Jiménez, A.; Imago de Platypus cilyndrus. - Curculio elephas Gyllenhal y Cydia fagiglandana Zeller. Son un coleóptero y un lepidóptero, respectivamente, que provocan pérdidas económicas en las dehesas, ya que afectan a la calidad y viabilidad de los frutos, debido a que sus larvas se alimentan y desarrollan dentro de las bellotas (Delplanque et al., 1986; Menu, 1993; Hrasovec y Margaletiae, 1995; Jiménez, 2003; Leiva y Fernández-Alés, 2005). FOTO 4: Fuente: Jiménez, A.; Hembra de Curculio elephas. FOTO 5: Fuente: Soria F.J.; Imago de Cydia fagiglandana. © Universidad Internacional de Andalucía
884 Al mismo tiempo se realizaron pruebas de control sobre alguno de ellos con productos fitosanitarios respetuosos con el medio ambiente. METODOLOGÍA 1. ELABORACIÓN DE LOS MéTODOS DE MUESTREO Basándonos en los estudios biológicos previos, se seleccionó la fase de desarrollo del insecto (huevo, larva, pupa o adulto) más idónea para su seguimiento o cuantificación. Para realizar un buen muestreo, tiene especial importancia la determinación de la unidad de muestreo, el número de muestras a tomar y de parcelas de muestreo que se van a tener en cuenta, los cuales van a depender de la plaga a seguir. En el caso de los perforadores se realizó un muestreo sistemático cuya unidad era el árbol y en los carpófagos el muestreo fue al azar y la unidad fue el fruto. Con el objetivo de establecer las épocas más apropiada para realizar los muestreos y aplicar medidas de control, se realizaron seguimientos de diferentes fases, dependiendo de la especie plaga. 1.1. Coroebus undatus El seguimiento de los imagos de este coleóptero se llevó a cabo en seis montes de Andalucía. En cada uno de ellos se eligieron 25 alcornoques al azar, cuyos troncos se envolvieron con tela mosquitera de 2 mm de luz de malla y de color verde, con una altura de 1,5 metros. Los extremos se cerraron para evitar la huída de los adultos. La colocación de las trampas se realizaba en abril y se revisaron dos veces por semana hasta mediados de agosto. © Universidad Internacional de Andalucía
885 FOTO 6: Fuente: Jiménez, A.; Trampas de captura de imagos de Coroebus undatus. 1.2. Platypus cylindrus Durante el estudio se realizó un seguimiento de imagos en tres montes situados en el Parque Natural de Los Alcornocales. En cada parcela, se eligieron 9 árboles con síntomas de decaimiento y atacados por este coleóptero. Las trampas de captura consistían en láminas de acetato transparentes de 45 x 25 cm impregnadas con pegamento entomológico por ambas caras. Se colocaron con grapas en la superficie del tronco y a distintas alturas, capturándose tanto los individuos que abandonaban el árbol como los que se aproximaban a él. Las trampas se renovaron cada 15 días y eran llevadas al laboratorio para realizar el conteo de imagos (machos y hembras) capturados. © Universidad Internacional de Andalucía
886 FOTO 7: Fuente: Jiménez, A.; Trampas de captura de imagos de Platypus cilyndrus. 1.3. Carpófagos El método utilizado para la captura de larvas de las dos especies carpófagas estudiadas fue la recogida de bellotas de copa y suelo. Los adultos de Cydia fagiglandana se capturaron con polilleros y los de Curculio elephas mediante trampas en el suelo y vareos. Los estudios se realizaron en una dehesa de encinas en Castilblanco de los Arroyos (Sevilla). 1.3.1. Recogida de bellotas Los frutos se recogieron semanalmente, de diez árboles elegidos al azar. Se recogieronn 40 bellotas entre copa y suelo (zona de proyección de la copa). Las muestras se individualizaron en bolsas de plástico y se llevaron al laboratorio donde se abrían las bellotas y se observaban bajo un binocular, identificando y cuantificando la presencia de las especies antes citadas. De cada muestra se tomaban los siguientes datos: a) frutos sanos, b) frutos dañados, c) número de larvas de C. fagiglandana, d) número de larvas de C. elephas y e) número de frutos con excrementos u orificios de salida de alguno de los carpófagos. 1.3.2. Polilleros Las curvas de vuelo de C. fagiglandana se elaboraron a partir de las muestras extraídas de polilleros de color blanco y amarillo y cebados con feromonas atrayentes de machos, y provistos de una pastilla © Universidad Internacional de Andalucía
887 de vapona. Los polilleros se situaron en la cruz de cada árbol, a unos 2 m de altura. Los polilleros se revisaron semanalmente y los difusores de feromonas y las pastillas de vapona eran cambiados cada cuatro semanas. 1.3.3. Cajones La emergencia de los adultos de C. elephas desde el suelo se controló colocando 5 cajones de madera de 200x100x15 cm, semienterrados, sin fondo y cubiertos por una malla de plástico blanca de 2 mm de luz. Estos cajones se colocaron bajo la proyección de la copa de cinco encinas. Los árboles se eligieron en virtud de su mayor porte, de la regularidad de su copa y de que fueran portadores de frutos. Los cajones fueron revisados semanalmente desde junio a diciembre. 1.3.4. Vareos Se realizaban semanalmente desde el mes de julio hasta el mes de noviembre, durante los tres años de estudio. Este método, consiste en practicar cinco golpes secos con una pértiga de eucalipto de unos tres metros de longitud sobre ramas de encinas, dispuestas en las cuatro orientaciones cardinales. Las posibles capturas se recogen en una sombrilla de golpeo. Estos vareos se llevaban a cabo sobre diez encinas elegidas al azar de la parcela de seguimiento. 2. CUANTIFICACIÓN Y EVALUACIÓN DE LOS DAÑOS OCASIONADOS POR CADA PLAGA En este caso se aplicaron varios índices que permitieron saber el estado de las plagas en los diferentes ecosistemas y establecer umbrales de daños. Los que más se han utilizado son: niveles de infestación, índices de ataque (IA), índices de densidad e índices poblacionales. 2.1. Perforadores A cada árbol seleccionado se le calculó un índice de daño (IA), para ello, el tronco se dividió longitudinalmente en cuatro partes iguales, según los cuatro puntos cardinales (N, S, E y O). A su vez, también se dividió transversalmente en varios niveles de 50 cm desde el © Universidad Internacional de Andalucía
888 suelo hasta la altura del descorche. En cada nivel se contabilizó el número de galerías de Coroebus undatus y de orificios causados por Platypus cylindrus que había en cada orientación. El índice de daño o ataque (IA) ha sido calculado para cada árbol estudiado con la fórmula IA=(N+E+S+O)/nº de niveles/nº de caras. En cada parcela se ha calculado un índice de infestación (IP) como la media aritmética de los diferentes índices de daño. 2.2. Carpófagos Los daños de carpófagos se estudiaron en siete dehesas de encinas de Andalucía. En cada una de las fincas se eligieron una o dos parcelas de 1 ha, donde se muestrearon 15 árboles al azar. Estos muestreos se realizaron en los meses de octubre y noviembre cuando los frutos estaban maduros y en su mayoría se encontraban en el suelo. Se recogieron de cada árbol 25 frutos del suelo o copa. Las muestras se individualizaron en bolsas de plástico y se llevaron al laboratorio donde, posteriormente, se abrieron y observaron bajo un binocular, identificando y cuantificando la presencia de las especies plaga. 3. CARACTERIZAR Y VALORAR LA INFLUENCIA DE FACTORES ABIÓTICOS Y BIÓTICOS DE LA MASA FORESTAL QUE INFLUYEN EN LA INCIDENCIA DE LOS INSECTOS PLAGA Al realizar los muestreos se anotaron también las características silvícolas de las parcelas, tomando datos sobre la vegetación, densidad arbórea, orientación, usos, tipos de suelo, etc. Además se recogieron datos de la presencia de otros insectos en los árboles muestreados. Con estos datos se realizaron estudios de correlación para comprobar posibles relaciones entre la presencia y nivel de las plagas con las características de la masa forestal en que se encuentran. © Universidad Internacional de Andalucía
889 4. BÚSQUEDA DE MéTODOS DE CONTROL RESPETUOSOS CON EL MEDIO AMBIENTE Se realizó una revisión de los métodos de control que pudiesen utilizarse en los montes y dehesas, seleccionando aquéllos más respetuosos con el medio ambiente, entre los que destacan el manejo cultural de la masa, el uso de productos químicos de baja toxicidad, insecticidas biológicos y enemigos naturales. En este sentido, se realizaron diversos ensayos de laboratorio y campo con insecticidas biológicos y productos químicos sistémicos. Para el control de los carpófagos se ensayó con DECIS (deltametrina, 2,5% p/v; 25g/l), concentrado emulsionable, Naturalis-L® (Beauveria bassiana), B-Green® (Heterorhabditis bacteriophora), Heterorhabditis System® (H. megidis), Steinarnema System® (Steinernema feltiae) y Carpocapsae System® (S. carpocapsae). En cuanto al manejo de los perforadores se ensayó con varios productos químicos, imidacloprid (Confidor®) y azadiractina (Neem®). Estos productos han sido aplicados directamente a alcornoques mediante la técnica de inyecciones a baja presión directas al tronco, comercializadas por la empresa Fertinyect S.L. RESULTADOS Y DISCUSIÓN Con todos los datos que se obtuvieron a lo largo del estudio se desarrollaron varios programas de manejo integrado en montes y dehesas para controlar las plagas citadas. A continuación se exponen de forma reducida los programas desarrollados. 3.1. Programa de manejo integrado de perforadores En este programa se desarrollaron varias secciones: A. Fichas identificativas de Coroebus undatus y Platypus cylindrus. B. Monitoreo. Coroebus undatus: Los daños del insecto sólo son visibles de una forma directa y cuantificable tras el periodo de descorche. © Universidad Internacional de Andalucía