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e300117 Profesional de la información, 2021, v. 30, n. 1. e-ISSN: 1699-2407 1 Nuevos registros narrativos en el periodismo cómic. Un estudio de caso: La grieta New narrative styles in comic journalism. A case study: The crack Antonio López-Hidalgo; Isaac López-Redondo Cómo citar este artículo: López-Hidalgo, Antonio; López-Redondo, Isaac (2021). “Nuevos registros narrativos en el periodismo cómic. Un estudio de caso: La grieta”. Profesional de la información, v. 30, n. 1, e300117. https://doi.org/10.3145/epi.2021.ene.17 Artículo recibido el 23-04-2020 Aceptación definitiva: 10-08-2020 Isaac López-Redondo * https://orcid.org/0000-0001-9426-6683 Universidad de Sevilla Facultad de Comunicación Avda. Américo Vespucio, s/n. 41092 Sevilla, España [email protected] Resumen La relación entre el cómic y el periodismo es antigua y estrecha, con su reflejo en los diarios a través de la caricatura, la viñeta y la tira cómica. Sin embargo, en las últimas décadas ha surgido un nuevo género: el periodismo cómic, una fórmula creativa que hibrida códigos y rutinas del cómic con recursos narrativos propios del periodismo de inmersión. A principios de los años noventa, Joe Sacco destacó entre una serie de autores que popularizaron este nuevo formato, tomó conciencia de la condición del cómic como género informativo y buscó una fórmula propia para contar historias de no ficción. El fotógrafo, publicado originalmente en 2003, supuso la inclusión de fotografías para dar mayor realismo a esta fórmula y narrar la experiencia vivida por Didier Lefèvre en la guerra de Afganistán en 1986. En 2016, los periodistas Carlos Spottorno y Guillermo Abril publican La grieta, un relato que vuelve a mezclar códigos procedentes del periodismo y del cómic, donde fotografías sometidas a un tratamiento cromático especial sustituyen a los dibujos en cada viñeta. El presente estudio analiza el impacto y la evolución del periodismo cómic a través de este diario de campo de dos reporteros que recorren una línea fronteriza que comienza en África y llega hasta el Ártico, con el fin de desentrañar las causas y consecuencias de la crisis de identidad de Europa. Una obra traducida a varios idiomas y merecedora de varios premios internacionales, que abre nuevas vías de experimentación narrativa y estética en el terreno del periodismo cómic. El presente trabajo toma como punto de partida la revisión teórica de las aportaciones realizadas en torno al estudio de las conexiones entre cómic y periodismo y se centra en el análisis icónico-verbal de La grieta, completando la metodología de trabajo con entrevistas abiertas a los autores de la citada obra. Palabras clave Periodismo cómic; Cómic periodístico; Periodismo narrativo; Periodismo de inmersión; Nuevas narrativas periodísticas; Periodismo de investigación; Fotoperiodismo; Crónica periodística; Fotocómic; Rutinas periodísticas; Transmedia. Abstract There is an old and close relationship between comic and journalism which is reflected in newspapers through caricatures, bullet points and comic strips. However, comic journalism has emerged in the last decades as a new genre, a creative formula that hybridize comic codes and routines with narratives resources used in inmersive journalism. In the early 1990s, Joe Sacco stood out among a number of authors who popularized this new format, became aware of the journalistic genre condition as an information medium and sought his own formula for telling non-fiction stories. The photographer, originally published in 2003, involved the inclusion of photographs to make this formula more realistic and to describe Didier Lefèvre´s experience in the war in Afghanistan in 1986. In 2016, journalists Carlos Spottorno and Antonio López-Hidalgo https://orcid.org/0000-0003-1595-7043 Universidad de Sevilla Facultad de Comunicación Avda. Américo Vespucio, s/n. 41092 Sevilla, España [email protected]
Antonio López-Hidalgo; Isaac López-Redondo e300117 Profesional de la información, 2021, v. 30, n. 1. e-ISSN: 1699-2407 2 Guillermo Abril published The crack, a story that once again mixes journalism and comic codes, where photographs subjected to a special chromatic treatment replace the drawings in each vignette. This study analyzes the impact and evolution of comic journalism through this field diary of two reporters who travel the path from Africa to the Arctic follow a boundary line that extends from Africa to the Artic, in order to unravel the causes and consequences of Europe’s identity crisis. A work translated into several languages and awarded with international prizes, which opens up new paths for narrative and aesthetic experimentation in the field of comic journalism. This paper takes as a starting point the theoretical review of the contributions made around the study of the connections between comic and journalism and focuses on the iconic-verbal analysis of The crack, completing the work methodology with open-ended interviews with the authors of the mentioned work. Keywords Comic journalism; Journalistic comic; Narrative journalism; Immersive journalism; New journalistic narratives; Investigative journalism; Photojournalism; Journalistic chronicle; Photo comic; Journalistic routines; Transmedia. 1. Introducción. Una nueva narrativa transmedia La búsqueda de lenguajes nuevos y la experimentación con narrativas emergentes es una constante en el quehacer del profesional de la información en su afán por acercarse a todo tipo de públicos y por adaptarse a los tiempos. En esta búsqueda, la experimentación ocupa un lugar determinante, con maridajes como el que han protagonizado el cómic y el periodismo. En efecto, el dibujo y el periodismo mantienen una larga relación manifestada a través de la caricatura, la viñeta y la tira cómica. Pero en los últimos años ha surgido un nuevo género: el periodismo cómic –consideramos este término el más idóneo pese al uso de otros como cómic-periodismo, cómic periodístico, periodismo en viñetas o periodismo de historietas–. Este género hay que enmarcarlo dentro del periodismo transmediático. Irala-Hortal (2014) recuerda que la narrativa transmediática es una fórmula de comunicación multimedia e hipertextual basada en la transmisión de un contenido, una historia o una pieza periodística por diferentes medios (imagen, audio, vídeo), respetando las fórmulas de expresión de cada uno de ellos. Se trata de usar diferentes lenguajes para comunicar de una forma más profunda y completa un determinado hecho. Fue Henry Jenkins quien inicialmente trasladó el término “transmedia” a la narrativa audiovisual de no ficción en 2007, donde ya planteaba cuestiones como la sistematización en la difusión de las piezas, la importancia de coordinarlas, las sinergias con la industria mediática o las diferentes aportaciones de cada plataforma (Jenkins, 2007). Más adelante, Kevin Moloney analizó las características aportadas por Jenkins desde la perspectiva periodística. Dicho autor asegura que el periodista elige el medio e impone sus propios límites: audio, vídeo, foto fija, infografía, etcétera. A su juicio, estos son los rasgos de la narrativa transmediática trasladados al periodismo (Moloney, 2011): - Una amplia o fácil difusión (spreadable). La prensa no está ya limitada a su edición en papel. Además, los medios cuentan con blogs y cuentas en redes sociales, sin olvidar el email, lo que facilita la conexión con los lectores. - Fomenta la profundización (drillable). Se trata de permitir que el lector se convierta también en investigador y que profundice mediante enlaces que le lleven a otras narraciones, datos o noticias y reportajes relacionados. - Continuidad del estilo editorial (continuous and serial). Hace referencia a cómo las diferentes perspectivas de una historia pueden contarse de forma seriada y al trabajo bien coordinado de un grupo de periodistas para conseguir la coherencia y continuidad editorial. - Aportación de diferentes puntos de vista (diverse and personal in viewpoint). Cada periodista aporta un discurso. Para Moloney, la completa objetividad es imposible y apela a la honestidad del profesional de la información. Considera que el discurso se construye con multiplicidad de narrativas y con la participación de un lector-periodista. - Inmersión (immersive). La historia que el periodista vivió debe vivirla también el lector/espectador. Investigación y tecnología se unen para que el lector-espectador tenga una experiencia verdaderamente inmersiva. - Extracción (extractable). El lector puede extraer algo útil de la pieza periodística para aprovechar en su vida, sobre todo a partir de los datos que obtiene de fuentes primarias. - Mover al lector hacia la acción (inspiring to action). Con piezas que ayudan a conocer y comprender el contexto de un acontecimiento, el ciudadano comprende mejor las motivaciones de las personas y puede participar en ellas. - Profundización en los mundos colaterales (built in real worlds). No se trata de que el periodismo construya mundos nuevos, pero sí de que se esfuerce por dar voz a múltiples actores de un acontecimiento. Todas estas características coinciden con las reflexiones de diversos autores y periodistas, que consideran que estas nuevas fórmulas “han llegado a la profesión y estamos ante el inicio de una nueva era del periodismo, su producción, su consumo y su influencia social” (Irala-Hortal, 2014, p. 151). Este periodismo transmediático busca, en definitiva, la connivencia del lector y la mayor inmersión posible en la historia con productos narrativos que abordan nuevos temas, con arriesgadas investigaciones que incluyen profundas documentaciones e inmersiones en el contexto del acontecimiento. Uno de esos productos narrativos es el periodismo cómic, que usa e hibrida elementos y códigos propios de cada una de las dos disciplinas que le dan nombre.
Nuevos registros narrativos en el periodismo cómic. Un estudio de caso: La grieta e300117 Profesional de la información, 2021, v. 30, n. 1. e-ISSN: 1699-2407 3 1.1. Una aproximación al periodismo cómic Para llevar a cabo el presente estudio, resulta necesario tomar como punto de partida el cómic, que Castillo-Vidal (2004, p. 253) define como un medio elíptico que convierte a la viñeta en la unidad básica de la sintaxis de narración alrededor de la cual se articula el relato. Sus características podrían resumirse así: - es un medio visual (gráfico-escrito) porque es la integración de elementos tanto icónicos como escritos; - se trata de un mensaje predominantemente narrativo, que cuenta con un inicio, un desarrollo, un clímax y un desenlace; - utiliza una serie bien definida (en sus aspectos básicos) de convenciones y códigos específicos: gestos y expresiones, símbolos cinéticos o movilgramas, metáforas visuales o ideogramas, onomatopeyas, entre otros; - los personajes, generalmente, son de un tipo y responden a un estereotipo; - para indicar que los personajes están hablando se emplean globos, que deben ser planeados de tal manera que sean prominentes y fáciles de leer; - maneja un criterio de síntesis (de palabras, dibujo y acción) para evitar la sobrecarga de información y lograr dinamismo; - su finalidad es ética, distractiva, informativa y educativa, sin embargo, puede abordar los más diversos y controvertidos temas desde, aparentemente, una simple aventura infantil, hasta el más complejo, político, económico y filosófico; - su realización se efectúa teniendo usualmente una amplia difusión. Autores como Espiña-Barros (2004), Melero-Domingo (2012) o Matos-Agudo (2017) han reflexionado sobre las conexiones existentes entre el periodismo y el cómic para establecer que se trata de una relación simbiótica en la que ambas partes se nutren mutuamente de los elementos que dan sentido a la naturaleza individual de cada una de ellas, esto es: los historietistas y dibujantes tratan la no ficción en sus cómics, mientras que los periodistas y artistas gráficos aúnan esfuerzos para narrar conjuntamente relatos que hibridan las técnicas del cómic y los recursos narrativos del reportaje o de la crónica de inmersión, propios del periodismo. Tomando el cómic como primer escenario de análisis, Santiago García reivindica que la ficción no ha de ser necesariamente su único argumento y asegura que en los últimos tiempos han abundado las obras históricas, divulgativas o periodísticas en el cómic (García, 2013, p. 22). Melero-Domingo (2012) comparte este punto de vista y añade que el desarrollo de contenidos de actualidad en el cómic es consecuencia tardía de la consolidación de la llamada sociedad de la comunicación de masas. El crecimiento de la demanda de productos periodísticos, unido a la progresiva alfabetización de las capas populares, ha contribuido a generalizar el consumo de información de actualidad, y este hábito explica la inyección de realidad que han experimentado soportes y medios culturales tradicionalmente sujetos a la ficción narrativa, como es el caso del cómic. A principios de este siglo 21, Espiña-Barros (2004) advertía de la eclosión de un nuevo género dentro del cómic bautizado como “noticias dibujadas” y confirmaba la idoneidad del cómic como un medio adecuado para llevar a cabo trabajos plenamente periodísticos. Dicho autor menciona a Joe Sacco como gran precursor del cómic periodístico y recuerda cómo sus obras beben directamente de los postulados del nuevo periodismo. Una afirmación que ha sido refrendada por autores como Melero-Domingo (2012), Matos-Agudo (2017) o González-Cabeza (2017). Eddie Campbell reivindica la investigación como un extraordinario papel que ha de jugar el novelista gráfico: “Ya no es suficiente con quedarse sentado en casa, ante el tablero de dibujo, o incluso frente al ordenador. El novelista gráfico tiene que levantarse e ir a algún sitio” (Campbell, 2013, pp. 37-38). Sin embargo, la no ficción entra de lleno antes en el mundo del cómic con Art Spiegelman, hijo de inmigrantes judíos que sobrevivieron al holocausto. Su obra Maus (Spiegelman, 2010), que relata las vivencias de sus padres en Auschwitz-Bir- kenau, recibe en 1991 el premio Pulitzer y se convierte en un referente para la narración gráfica de historias reales. Se trata del primer trabajo que resume aspectos del cómic y del periodismo, pero el autor es un artista gráfico antes que un periodista (López-Hidalgo, 2018, p. 101). En Joe Sacco, sin embargo, se dan cita el talento de un buen periodista y un gran dibujante (Sacco, 2006; 2010)). Su método de trabajo supone una investigación exhaustiva en gabinete y viajes a zonas de conflicto, donde realiza entrevistas a activistas políticos y testigos de las historias que luego narra, viviendo si es necesario en un refugio o en un asentamiento y asumiendo los riesgos de pasar los días en lugares peligrosos. Como cualquier periodista, recoge su información en cintas magnetofónicas, fotografías y cuadernos de notas para luego dibujar y escribir los hechos que ha vivido. Se trata de puro periodismo de inmersión, como lo haría Nellie Bly, Hunter S. Thompson, Günter Wallraff, Lydia Cacho o Gabriela Wiener (López-Hidalgo, 2018, p. 102). Otra de las obras de referencia en el periodismo cómic es El fotógrafo (Guibert; Lefèvre; Lemercier, 2011). El fotoperiodista francés Didier Lefèvre participó en una misión en Afganistán durante la invasión soviética de 1985 con el objetivo de documentar la labor de Médicos Sin Fronteras en plena guerra civil. Todo queda plasmado en la citada obra, donde se mezcla dibujo y fotografía. Un rasgo muy particular que sirve como referente para los autores de La grieta, la obra que nos ocupa en el presente estudio (Spottorno; Abril, 2016). En este sentido, el trabajo realizado por Carlos Spottorno y Guillermo Abril supone un paso adelante en esa búsqueda de nuevos lenguajes, pues en ella las fotografías no son un elemento adicional de la historia dibujada, sino que cada imagen, sometida a un tratamiento El periodismo de inmersión parte de la premisa de que para narrar al público una realidad es preciso conocerla en profundidad
Antonio López-Hidalgo; Isaac López-Redondo e300117 Profesional de la información, 2021, v. 30, n. 1. e-ISSN: 1699-2407 4 digital posterior, integra cada una de las viñetas del cómic. Esta particularidad se suma a otras muchas características que enmarcan la obra dentro del periodismo cómic pero que la acercan también al periodismo de inmersión, del que hereda gran parte de sus principios. 1.2. La inmersión como filosofía de trabajo Para entender los lazos que unen el periodismo cómic con el periodismo de inmersión es preciso detenerse en los rasgos que definen a ambas disciplinas. Matos-Agudo (2017, pp. 216-217), que reconoce esta conexión, propone una serie de características comunes para las obras enmarcadas dentro del periodismo cómic: - reivindicación de la subjetividad del narrador desde la autorreferencialidad. El autor aparece en muchos casos dentro de la acción; - uso de una combinación de recuerdos ajenos y propios para la realización de la obra; - elaboración página a página, de forma no seguida, para después montarlas en orden; - búsqueda de la verdad sobre la base de informaciones de fondo; - alejamiento de la inmediatez. Cada una de estas obras se tarda en preparar, se reposan; - firma del autor de una manera visible; - pluralidad de fuentes; - uso de la entrevista como herramienta periodística; - hibridación con medios audiovisuales en la planificación de cada página; - separación visual mediante elementos propios del cómic como el cambio de color de la página o el uso de rayas o colores diferentes en las viñetas; - el resultado ofrece una sensación de verdad similar a la que se espera obtener de los medios convencionales; - las rutinas de trabajo de los autores, con su forma de acercarse al lugar de los hechos, la búsqueda de declaraciones, el trabajo documental, las notas en su libreta… todo coincide con la forma de trabajar de los periodistas. Por su parte, López-Hidalgo y Fernández-Barrero (2013) han estudiado en profundidad el periodismo de inmersión y establecido las siguientes características: - el periodista se introduce en un ambiente determinado, en algunas comunidades o situaciones para experimentar en su propia carne distintas vivencias y perfiles, interactuando con los habitantes de ese microespacio desde una perspectiva personal y empática; - intenta comprender la realidad a partir de la experimentación propia, lo que confiere un elevado grado de subjetividad al relato; - la crónica es el género que mejor se adapta a la inmersión, si bien esta modalidad periodística se caracteriza por la hibridación de géneros; - para mostrar una determinada realidad, el periodista necesita acceder a fuentes que le proporcionen información inaccesible por otras vías; - el periodismo de inmersión requiere de profesionales con una acusada conciencia social. El periodista debe creer en lo que hace, porque los riesgos personales y profesionales que debe afrontar son demasiado elevados: secuestro, agresiones, torturas psíquicas y psíquicas, miedo a ser asesinado… O sencillamente puede ser sentirse coaccionado o perseguido a la hora de hacer su trabajo; - el periodismo de inmersión, como método, requiere tiempo; - el formato de publicación o resultado del periodismo de inmersión suelen ser revistas de periodicidad no diaria para vivir una segunda vida en forma de libro. En definitiva, el periodismo de inmersión parte de la premisa de que para narrar al público una realidad es preciso conocerla en profundidad. La inmersión del reportero resulta una condición necesaria para conseguir la posterior inmersión de la audiencia en el relato periodístico. Y esto es algo que el periodismo cómic ha integrado en sus rutinas. Cabe señalar que esta filosofía de trabajo no debe confundirse con la del periodismo inmersivo, un concepto incluido también dentro de las nuevas narrativas transmedia pero que nace, sin embargo, de la fuerte influencia del videojuego como industria cultural y de las posibilidades de las tecnologías de realidad virtual, realidad aumentada y la grabación de video de 360 grados. Aquí el concepto inmersivo se puede definir como la presentación de una historia que permite al usuario interactuar con elementos del relato o con datos, donde este no se limita a “leer” una historia online, sino que tiene que “hacer” algo para aprender y entender mejor el tema del que se habla. La interacción no es meramente funcional, sino narrativa (Domínguez, 2013). Se trata, por tanto, de un concepto alejado de las rutinas de trabajo propias del periodismo cómic. 2. Objetivos y metodología El presente trabajo de investigación se ha llevado a cabo poniendo en práctica una metodología de carácter cualitativo, partiendo de la revisión teórica de trabajos de investigación previos centrados en el análisis de las conexiones entre cómic y periodismo. Todo ello a través de una triple revisión historiológica, tematológica y genológica similar a la planteada por Melero-Domingo (2012) y a partir del análisis icónico-verbal de la obra que centra el interés del presente trabajo: La grieta. Para llevar a cabo este análisis se han tenido en cuenta las características del periodismo cómic establecidas en el anterior apartado, así como los rasgos definitorios del periodismo de inmersión. El análisis está enriquecido con las apor-
Nuevos registros narrativos en el periodismo cómic. Un estudio de caso: La grieta e300117 Profesional de la información, 2021, v. 30, n. 1. e-ISSN: 1699-2407 5 taciones de los autores de la mencionada obra, recogida en la entrevista abierta o no estructurada realizada por videoconferencia a Guillermo Abril y Carlos Spottorno el 5 de abril de 2019. Este tipo de técnica suele plantearse a cualquier persona que conozca con detalle y exhaustividad una determinada cuestión. Esta modalidad permite al entrevistador elaborar una lista de aspectos clave que necesita cubrir para cumplir con sus objetivos y que se materializa en preguntas. El factor clave de esta técnica es que “las respuestas se obtienen en un clima informal de diálogo y admiten explorar las temáticas nuevas que surgen a raíz de la conversación mediante la introducción de preguntas que no se habían previsto en el guion inicial” (Eiroa; Barranquero, 2017). A lo largo de un año hemos mantenido un contacto continuo con los autores por el teléfono y correo electrónico, además de una última entrevista telefónica realizada a Carlos Spottorno el 3 de abril de 2020 con el fin de actualizar algunas de las cuestiones relacionadas con el devenir de la obra. Con todo ello, el presente estudio pretende alcanzar los siguientes objetivos: O1. Conocer el proceso de creación de La grieta, ofreciendo una descripción de la obra. O2. Determinar si La grieta reúne las características propias del periodismo cómic, definidas en el apartado 1.2. O3. Identificar las conexiones de la citada obra con los rasgos del periodismo de inmersión, recogidos también en el apartado 1.2. O4. Analizar el uso de la fotografía en La grieta, tomando como referencia El fotógrafo, una obra que utiliza por primera vez en el periodismo cómic este elemento gráfico como parte indispensable del relato y que sirve como punto de partida a sus creadores. O5. Definir las nuevas aportaciones de La grieta, con el afán de confirmar si nos encontramos ante un nuevo formato de periodismo cómic y proponer, en su caso, una denominación para esta nueva modalidad. A tenor de los objetivos planteados, este trabajo parte de dos hipótesis: H1. La grieta es una obra que hay que enmarcar dentro del denominado periodismo cómic, una narrativa donde confluyen registros propios del cómic y del periodismo. H2. La publicación de este libro supone un punto de inflexión en estas nuevas narrativas en tanto que sus autores introducen métodos y herramientas nunca antes empleados en el periodismo cómic, abriendo nuevas vías de expresión dentro de esta hibridación de géneros. 3. Origen y concepción de La grieta Finales de 2013. El día transcurre como otro cualquiera en la redacción de El país mientras tiene lugar una tragedia humana en el Mediterráneo, a orillas de la isla griega de Lampedusa, donde mueren cientos de personas tras el naufragio del pesquero en el que viajaban. Los flujos migratorios están en el punto de mira de los medios de comunicación. Eugenia de la Torriente, redactora jefe de El país semanal, aborda a Guillermo Abril para plantearle una serie de reportajes centrados en las fronteras europeas que realizará junto al fotógrafo Carlos Spottorno, con quien ya había trabajado anteriormente en otros dos reportajes. El nuevo encargo constituye un proyecto ambicioso que se materializa en diversos viajes a Melilla, la triple frontera de Grecia, Bulgaria y Turquía y, finalmente, Sicilia y Lampedusa. Tras un intenso trabajo previo de producción y negociaciones, los periodistas consiguen embarcar en el buque de la fragata militar italiana Grecale, dentro de la operación Mare Nostrum, un dispositivo puesto en marcha por el Ministerio de Defensa italiano para evitar una tragedia similar a la ocurrida en Lampedusa. Spottorno consigue documentar con fotografías un rescate en el mar. El resultado es un reportaje de 20 páginas que se publica en El país semanal, una extensión mayor de lo habitual en este semanario. El corto-documental realizado paralelamente, titulado A las puertas de Europa, gana el premio World Press Photo 2015 en la categoría Multimedia. Este premio supone un incentivo para la idea que ronda en la cabeza de Carlos Spottorno desde hace tiempo: publicar un libro de fotografías sobre las fronteras de Europa. En ese momento, decaen las posibilidades de que el periódico pueda financiar un proyecto de esta naturaleza. Sin embargo, Spottorno, en su condición de freelance o autónomo, consigue una Beca Leonardo de la Fundación BBVA que le va a permitir financiar el reportaje fotográfico soñado. De este modo, la mitad del coste del proyecto que tiene en mente queda sufragada, mientras que El país asume los gastos del viaje de Guillermo Abril para la realización de este reportaje. Transcurre el verano de 2015. Lo que inicialmente había sido un reportaje para El país semanal hace florecer la idea de un libro tradicional de fotografía, pero poco a poco esa idea se va transformando a medida que se adentran en lo que ambos definen como “una especie de segunda parte” del reportaje publicado un año y medio atrás en el mencionado diario. Hay un primer viaje a los Balcanes, concretamente a la frontera entre Hungría y Serbia. Después viajarán a otros muchos sitios para ser testigos de la cruda realidad del fenómeno migratorio, de todo lo que ocurre en las fronteras de la Unión Europea. La concepción del futuro libro va cambiando con el paso de los El cómic periodístico se ha convertido en un formato idóneo para contar la realidad, donde el periodista es un personaje fundamental que sumerge al lector en su proceso de investigación y en la experiencia vivida
Antonio López-Hidalgo; Isaac López-Redondo e300117 Profesional de la información, 2021, v. 30, n. 1. e-ISSN: 1699-2407 6 días, hasta que Carlos Spottorno plantea la posibilidad de utilizar las fotografías de manera secuencial, como si se tratara de un cómic, pero aplicando un tratamiento cromático particular a las imágenes: “Pensé cómo sería una página con viñetas, me puse a leer cómo hacer un cómic con fotos sin que fuera una telenovela. Y es que si no hacía una intervención cromática característica eso iba a parecer una fotonovela e iría en contra del espíritu que quería darle a ese libro. Tardé bastante en encontrar ese tratamiento cromático. Una vez hecho, ahí está, pero es como fabricar un perfume, utilizar la alquimia hasta dar con lo que funciona. Cuando encontré el tratamiento cromático, me animé a compartirlo con Guillermo” (Spottorno, entrevista 5 de abril de 2019). En noviembre de 2015, el concepto de La grieta queda definido. Sus propios autores la catalogan como un cómic periodístico, a medio camino entre la novela gráfica y el fotolibro, que se nutre de las influencias de Joe Sacco, pero sobre todo de Guy Delisle, Robert Crumb o Paco Roca. Sin embargo, como obra de referencia fundamental, los autores citan El fotógrafo (Guibert; Lefèvre; Lemercier, 2011). 4. El fotógrafo, un referente indispensable en el proceso de creación de La grieta En una entrevista concedida a Alberto García Marcos, uno de los autores de El fotógrafo, Emmanuel Guibert, reconoce que trata de escuchar atentamente buenas historias para que el lector pueda escuchar esas mismas historias, es decir, intenta reproducirlas con la mayor fidelidad posible, participando en el relato del modo en que lo hacen Joe Sacco, Étienne Davodeau o Guy Delisle. “Pero eso no es lo que yo quiero hacer. Yo quiero que el lector se meta en mi piel. Si mi intención es que se siente en mi silla, yo no puedo estar sentado en ella. Es una conversación entre el lector y el narrador de la historia” (García-Marcos, 2013, p. 344). Espiña-Barros (2014) insiste también en este aspecto al señalar la manera en que Joe Sacco se distancia de los reporteros que cubren los conflictos internacionales al moverse sin urgencia, al no depender de horarios de cierre y demás, metiéndose de lleno en los acontecimientos para conocerlos de primera mano o por medio de sus protagonistas, situándose al lado de ellos en todo momento. De hecho, una de las características que más se repite en los cómics no ficticios es la autorreferencialidad, uno de los aspectos definitorios del periodismo de inmersión. La subjetividad, por tanto, es un nexo común que llegan a compartir muchas de las obras enmarcadas dentro del periodismo cómic y que queda patente también en El fotógrafo, obra que sirve como referencia para La grieta, tal y como reconocen sus propios autores (Spottorno; Abril, entrevista 5 de abril de 2019). En ambas, la narración cobra vida a partir de la visión personal de cada autor, que hace uso de la primera persona, si bien la experiencia vivida por Lefèvre es narrada a posteriori por Emmanuel Guibert, quien toma nota de todo lo ocurrido, se pone en su piel, y selecciona las fotografías que formarán parte de la historia dibujada. Sobre este asunto, el citado escritor y dibujante reconoce que mantuvo horas y horas de conversación con Lefèvre, tomó infinidad de notas, y accedió a todos los manuscritos y archivos digitales del fotógrafo francés para poder recrear la historia. Así habla del proceso de selección de fotografías que más tarde incluyó en el cómic: “Yo no quería publicar solamente fotografías que fueran interesantes o satisfactorias en términos de composición o belleza. No me interesaban desde un punto de vista estético. Quería que la historia fuese mi guía, lo cual implicaba que tenía que elegir también fotografías flojas, fotografías fallidas, fotografías malas. Imágenes que nunca escogería el propio fotógrafo. Pero yo las escogí porque eran interesantes” (García-Marcos, 2013, p. 345). En efecto, las imágenes seleccionadas por Guibert cumplen una función documental en El fotógrafo, se alternan de manera sincronizada con los dibujos y el texto, y otorgan veracidad al relato, pues son el testimonio visual de todo cuanto se narra. Fotografía y dibujo se unen de manera simbiótica y se apoyan a su vez en la narración textual en primera persona, donde el autor transmite sin fisuras todo cuanto acontece a su alrededor, sus sensaciones, sus expectativas, incluyendo toda la información de contexto que el lector necesita. Hay numerosos ejemplos a lo largo de la obra que ejemplifican esta relación simbiótica que establecen dibujo, fotografía y texto. La narración es tan cruda como la realidad que pretende mostrar. Como ya hemos apuntado, los autores de La grieta basan su trabajo en la receta empleada en El fotógrafo, pero hay diferencias sustanciales que distancian a una obra de otra: - La grieta es un relato narrado en primera persona, en ocasiones en singular y otras en plural, pues se trata de la voz de Guillermo Abril, redactor, protagonista junto a Carlos Spottorno, reportero gráfico, de todo cuanto acontece en el libro. Ambos periodistas han sido testigos directos de lo que narran y lo cuentan a través de esta crónica de inmersión que adopta el aspecto de un cómic. El fotógrafo también está escrito en primera persona, pero es Emmanuel Guibert quien, como ya hemos señalado, se pone en la piel de Lefèvre, toma nota de lo ocurrido y narra la experiencia vivida. La grieta supone el ejercicio del periodismo encubierto, una de las modalidades del periodismo de inmersión, donde el reportero oculta su identidad y se infiltra en una comunidad para acceder a una información que, de otro modo, permanecería oculta
Nuevos registros narrativos en el periodismo cómic. Un estudio de caso: La grieta e300117 Profesional de la información, 2021, v. 30, n. 1. e-ISSN: 1699-2407 7 Guibert se limita, por tanto, a construir el relato de lo vivido por otro, mientras que, en La grieta, ambos autores ejercen como periodistas. - Se trata de una narración periodística donde todo el texto está recogido en cartelas o cuadros de texto, no se utilizan bocadillos para mostrar las declaraciones o pensamientos de los entrevistados –algo que sí podemos observar en El fotógrafo–, sino que se recurre a las habituales citas entrecomilladas del lenguaje periodístico para dar voz a los protagonistas. - La diferencia más palpable a simple vista se encuentra en el apartado artístico. Más allá de la narración textual, en El fotógrafo, dibujo y fotografía se dan la mano para contar una historia. Sin embargo, en La grieta las viñetas están compuestas única y exclusivamente por fotografías, imágenes reales sometidas posteriormente a un tratamiento cromático digital. Una decisión de carácter técnico que a posteriori ha supuesto el mayor elemento de diferenciación respecto a otras obras enmarcadas dentro del periodismo cómic. Así lo explica el reportero gráfico Carlos Spottorno: “Yo buscaba que el lector sintiera algo parecido a lo que siente cuando abre una novela gráfica. Una misma historia en contextos diferentes se lee de manera distinta. Además, he procurado eliminar la profundidad en cada fotografía para que parecieran más un dibujo. En muy pocas ocasiones hay pérdida de foco, está todo enfocado, como en los dibujos” (Spottorno, 5 de abril de 2019). Una de las primeras decisiones creativas fue que el relato estuviera escrito en primera persona y de manera cronológica. No había un guion previo, sino que los hechos querían mostrarse del modo y en el momento en que fueran sucediéndose. Las fotografías realizadas eran una importante limitación para construir el relato, tal y como reconoce el propio Spottorno: Imagen 1. Muestra de una página interior de El fotógrafo
Antonio López-Hidalgo; Isaac López-Redondo e300117 Profesional de la información, 2021, v. 30, n. 1. e-ISSN: 1699-2407 8 “En un cómic tú puedes dibujar lo que quieras, pero aquí el material gráfico es limitado, tenemos las fotos que tenemos. Por ello, no hubiera sido práctico escribir un guion y luego tratar de ilustrarlo, pues nos habríamos encontrado con que no había con qué ilustrar. Entonces procedimos al revés. Hay un guion visual que responde a las memorias compartidas, un orden fotográfico. Guillermo lo comprueba y dialogamos para que ese mensaje se entienda. Y ahí entra él a dar vida a esas fotos” (Spottorno, entrevista 5 de abril de 2019). En los diversos viajes realizados para dar vida a este trabajo, Carlos Spottorno tomó 25.000 fotografías y Guillermo Abril completó 15 cuadernos de apuntes que sirvieron como materia prima para la obra. Así lo explica el autor de los textos: “Me costó muchísimo escribir el primer cuadro de texto, para fijar el tono, el tiempo verbal, el uso de la primera persona… Después se convirtió en algo adictivo: tener imágenes a las que vas dando vida y tratando de crear tensión e interés continuo en el lector” (Abril, entrevista 5 de abril 2019). Ambos reconocen que la gran motivación para crear La grieta era llegar al público mediante otros formatos, situando los acontecimientos y explicando por qué ocurren, informando pero sin obviar que el lector puede desconocer el contexto de todo lo que está ocurriendo. El punto de partida de La grieta es un preámbulo en el que se define el concepto de Europa, desde su gestación a finales de la Segunda Guerra Mundial hasta un suceso concreto que tiene lugar en octubre de 2013 frente a las costas de Lampedusa, donde mueren ahogadas 366 personas que viajaban a borde de una patera. Se trata de invitar al lector a una reflexión que se irá repitiendo a lo largo de la obra: mostrar las fisuras que esconde Europa. 5. Éxito y repercusión de un periodismo cómic innovador La Grieta fue galardonada en 2017 con el premio Atomium concedido por la Fiesta del cómic de Bruselas. El jurado, presidido por el autor francés Jean-David Morvan, indicó: “Esta aventura humana artística y conmovedora revoluciona los códigos del cómic-reportaje” (EFE, 2017). Ese mismo año recibió la Mención especial del jurado en los Aperture Foundation Photobooks Awards, y estuvo seleccionada entre los mejores libros de fotografía en los premios PhotoEspaña y Kassel Photobook. La obra ha sido traducida al alemán, francés, italiano y japonés. Esta particular manera de mezclar técnicas del cómic y del periodismo, combinando texto y fotografías, supone una nueva fórmula narrativa que, con posterioridad a la publicación de La grieta, ha vuelto a emplearse en dos reportajes que han visto la luz en El país semanal: Imagen 2. Muestra de una doble página interior de La grieta
Nuevos registros narrativos en el periodismo cómic. Un estudio de caso: La grieta e300117 Profesional de la información, 2021, v. 30, n. 1. e-ISSN: 1699-2407 9 - el primero de ellos versaba sobre el cohete comercial Ariane 5 y fue publicado en esta revista en 2017 bajo el título Objetivo: Europa. - el segundo reportaje con este singular formato de periodismo cómic, Palmira. El otro lado, fruto de la colaboración entre El país y Süddeutsche zeitung magazin, fue publicado en 2018 y contó con una versión en papel y otra digital. Dicho trabajo fue galardonado con el European Press Prize 2019 en la categoría de Innovación. Asimismo, ha servido de inspiración a Nicolas Lozito para publicar varios reportajes de similar naturaleza en el diario italiano La stampa. A su vez, Spottorno y Abril convirtieron el reportaje La batalla del Mediterráneo, publicado en El país semanal, en un cómic periodístico que vio la luz en el suplemento La lettura del Corriere della sera en 2018. Por otra parte, un comisario de arte en Austria se interesó por esta innovadora forma de narrar historias y propuso a sus autores la confección de un cómic periodístico pensado específicamente para ser expuesto en las paredes de una sala de exposiciones. El resultado es una historia sobre la región de El Tirol que se iba a mostrar al público en Innsbruck el 31 de marzo de 2020 pero que hubo de ser pospuesta a raíz de las medidas de confinamiento decretadas para evitar la propagación del virus Covid-19 (Spottorno, entrevista 3 de abril de 2020). 6. Resultados Una vez descrito el proceso de creación y contenido de La grieta (O1), procedemos a determinar si la obra reúne cada una de las características propias del periodismo cómic enumeradas en el apartado 1.2 (O2). En primer lugar, sus dos autores están presentes dentro de la acción, forman parte del relato y ofrecen su mirada sobre los acontecimientos reivindicando en todo momento la subjetividad. Pese a no estar presentes explícitamente dentro de las viñetas, su presencia queda patente en el uso de la primera persona en los textos, lo que denota su papel como testigos directos de lo que ocurre. Todo lo que se puede ver y leer en este cómic forma parte de un proceso largo de planificación y trabajo, donde cada página ha sido minuciosamente confeccionada seleccionando entre más de 25.000 fotografías tomadas por Carlos Spottorno y las anotaciones realizadas por Guillermo Abril en 15 libretas. Es, por tanto, una obra reposada, alejada de la inmediatez, donde los periodistas han contado con una nutrida variedad de fuentes. La entrevista ha sido un instrumento fundamental para obtener datos y opiniones con los que construir la narración. Su hibridación con los medios audiovisuales ha quedado patente en cada página, con la secuenciación del relato en viñetas constituidas por fotografías sometidas a un tratamiento digital específico, con el fin de darles un aspecto similar al de un dibujo. La obra asimila las características propias de la crónica de inmersión, lo cual ofrece una sensación de veracidad similar a la de los relatos periodísticos que encontramos en los medios convencionales. El uso de fotografías como elemento gráfico conductor otorga un mayor realismo y cercanía a la historia. La elaboración de La grieta ha ido precedida de una importante labor de documentación y producción, donde los autores han acudido al lugar del acontecimiento para conseguir declaraciones de los protagonistas reales, poniendo en práctica un método de trabajo no similar al de los periodistas, sino precisamente desarrollado por periodistas. Dicho de otro modo, dos periodistas han utilizado técnicas propias del cómic para contar una historia real, dando lugar a este producto transmediático que hibrida dos lenguajes. Por todo ello, podemos afirmar que La grieta reúne las características propias del periodismo cómic. Por otra parte, integra todas las características del periodismo de inmersión previamente definidas en este estudio (O3). Para hacer realidad esta obra, sus autores –ambos periodistas de profesión– se han introducido en diferentes lugares, comunidades y situaciones, interactuando con los habitantes de cada uno de esos microespacios: conviviendo con inmigrantes en un campamento al otro lado de la verja de Melilla, con militares a bordo de la fragata Grecale o en los ejercicios que la OTAN realiza en la frontera de Lituania con Bielorrusia, por citar algunos ejemplos. Han experimentado numerosas situaciones en su propia piel, lo que les ha permitido comprender mejor aquello de lo que quieren hablar y hacerlo con un elevado grado de subjetividad, adaptando su relato a las características propias de la crónica. Los periodistas han recurrido a fuentes oficiales de difícil acceso no sólo para cualquier ciudadano, sino para los profesionales de la información en su día a día. Han accedido a ellas tras arduas gestiones burocráticas en las que han empleado decenas de horas y han puesto en práctica su capacidad negociadora. Pero también han podido contar con testimonios relevantes de habitantes anónimos de dichos lugares. Como periodistas con una marcada conciencia social, han asumido determinados riesgos y se han visto expuestos a ciertas situaciones de tensión y peligro: desobedeciendo a las autoridades policiales y militares al subir al monte Gurugú para conocer los asentamientos de personas dispuestas a saltar la verja, o en una zona vedada cerca de Orestiada (Grecia), donde ocultan una cámara fotográfica y se ven obligados a borrar las fotografías de su cámara principal por imperativo de las fuerzas militares, bajo la amenaza de ser llevados al calabozo. De alguna manera, el miedo está presente siempre en su trabajo. Un trabajo prolongado en el tiempo y que se ha materializado precisamente en un libro, como suele ser habitual en el periodismo de inmersión. El cuarto objetivo (O4) tenía como punto de partida El fotógrafo en la medida en que se trata de la primera vez que una obra de periodismo cómic incorpora la fotografía como parte del relato. Los propios autores de La grieta han reconocido esta fuente de inspiración, pero las diferencias entre una y otra obra han quedado patentes en el apartado 4. Puesto que el uso de la fotografía es el de- En La grieta no hay dibujos, las viñetas están compuestas única y exclusivamente por fotografías, imágenes reales sometidas posteriormente a un tratamien- to cromático digital