scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

La alocución del lenguaje: el decir poético en Heidegger y el budismo zen; comparación y perspectiva

Morán Roa, Alberto

Abstract

Siguiendo la estela de Byung-Chul Han, nos proponemos llevar a cabo una tarea que complemente los estudios acerca de la relación entre el pensamiento heideggeriano y Oriente. Así, sobre la base de un análisis acerca de la relación heideggeriana entre lenguaje, poesía y verdad, nos proponemos llevar a cabo un estudio sobre las implicaciones ontológicas, históricas y políticas de la poesía en Heidegger, para mostrar las incompatibilidades -así como los motivos de estas- con el poetizar oriental y, siguiendo la tesis de Lacoue-Labarthe, señalar el papel político de la noción heideggeriana de poesía, y cómo la naturaleza del poetizar oriental lo hace mucho menos compatible con la politización.

Full text

Differenz Revista internacional de estudios heideggerianos y sus derivas contemporáneas 29 AÑO 6 NÚMERO 5: JULIO DE 2019. e-ISSN: 2386-4877 - DOI: 10.12795/DIFFERENZ.2019.I05.02 [pp. 29-50] Recibido: 26/04/2019 Aceptado: 25/06/2019 La alocución del lenguaje: el decir poético en Heidegger y el budismo zen; comparación y perspectiva The addressing of language: poetic saying in Heidegger and zen Buddhism; comparison and perspective Alberto Morán Roa Universidad Nacional de Educación a Distancia Resumen: Siguiendo la estela de Byung-Chul Han, nos proponemos llevar a cabo una tarea que complemente los estudios acerca de la relación entre el pensamiento heideggeriano y Oriente. Así, sobre la base de un análisis acerca de la relación heideggeriana entre lenguaje, poesía y verdad, nos proponemos llevar a cabo un estudio sobre las implicaciones ontológicas, históricas y políticas de la poesía en Heidegger, para mostrar las incompatibilidades -así como los motivos de estascon el poetizar oriental y, siguiendo la tesis de Lacoue-Labarthe, señalar el papel político de la noción heideggeriana de poesía, y cómo la naturaleza del poetizar oriental lo hace mucho menos compatible con la politización. Palabras clave: Heidegger; poesía; budismo; ontología. 30 ALBERTO MORÁN ROA LA ALOCUCIÓN DEL LENGUAJE: EL DECIR POÉTICO EN HEIDEGGER Y EL BUDISMO ZEN; COMPARACIÓN Y ... Abstract: Following the trail of Byung-Chul Han, our goal is to carry out a task which complements the body of studies regarding the relation between Heideggerian and Eastern thoughts. To do so, on the grounds of an analysis regarding the Heideggerian relation between language, poetry and truth, we aim to study the ontological, historical and political implications of Heidegger’s notion of poetry, in order to show the incompatibilities -as well as their reasonswith Eastern poetry and, following the thesis of Lacoue-Labarthe, point at the political role of poetry in Heidegger, as well as how the nature of Eastern poetry makes it far less compatible with politics. Keywords: Heidegger;poetry; Buddhism; ontology. 1. Heidegger y la poesía de Hölderlin. El propio lenguaje es poema en sentido esencial. M. Heidegger, El origen de la obra de arte Algo es solamente cuando la palabra apropiada lo nombra como siendo y lo funda así cada vez como tal. M. Heidegger, La esencia del habla 1.1. Verdad, logos, lenguaje La cuestión que nos disponemos a abordar parte del énfasis heideggeriano, frente a la parcelación sujeto/objeto, en las relaciones de co-pertenencia entre los distintos ámbitos del Ser, así como en los nexos que articulan esta interrelación. En este marco, Heidegger atribuye al logos la conexión entre Ser, Dasein -en cuanto pura posibilidad abierta al Ser- y verdad. Esta última se concibe, en cuanto “estructura existenciaria del Dasein y modo del existir humano”1, como desocultación, aletheia, que permite ver al ente en sí mismo. El ente se da en su condición de descubierto a través del logos; así, si el lenguaje fundamenta originariamente al Ser, si lo descubre y hace visible, corresponde a su testigo -el Dasein2-, la tarea y responsabilidad de testimoniar, entendida esta como manifestar y, a consecuencia de ello, “ser fiador en la manifestación, esto es, en el lenguaje, de lo manifestado”3. Media por tanto una responsabilidad, una tarea que sitúa al hombre en una encrucijada: 1 De la Vega Visbal, M.: “Heidegger: poesía, estética y verdad” en Eidos nº12, 2010, p.44. 2 HeiDegger, M. Los himnos de Hölderlin “Germania” y “El Rin”, Buenos aires, Biblos, 2010, p.65. 3 HeiDegger, M.: “Hölderlin y la esencia de la poesía” en Revista Universidad Pontificia Bolivariana, Vol. 11, nº 38, 1944, p.15 31 DIFFERENZ. AÑO 6, NÚMERO 5: JULIO DE 2019. E-ISSN 2386-4877 - DOI: 10.12795/DIFFERENZ.2019.I05.02. pp. 29-50 Se plantea la decisión de co-preguntar la pregunta sobre quiénes somos nosotros; si somos un diálogo o tan solo una habladuría, si nos insertamos en la historicidad originaria de nuestra existencia histórica, o le rehuimos, si tenemos verdadero saber de nuestro Ser y consecuentemente, y antes, del Ser como tal, o si solamente titubeamos en torno a modos de hablar4. Conviene aclarar lo que Heidegger entiende por logos, ya que sería un error entenderlo como ligazón del entendimiento entre un sujeto y un objeto escindidos. Recordemos que Heidegger rechaza que sea el hombre quien posee el lenguaje: al contrario, “es el lenguaje el que nos tiene, en el mal y buen sentido”5; “(el lenguaje) tiene al hombre, de tal modo que ensambla y determina su Dasein en cuanto tal, desde el fundamento”6. Por otra parte, y como observa De la Vega, en Heidegger logos no es tanto ratio como légein, la nominación que trae al ente a la luz, fundándolo. Tiene por tanto un carácter ontológico, por cuanto “es la dimensión más originaria de la apertura del ser7”. Por último, el lenguaje en cuanto “primer elemento del cuidado (y) medio fundamental de proyección del Dasein, es decir, de esclarecimiento o manifestación del ser de todo lo existente, incluido el mismo Dasein”8, lo exhorta hacia esa verdad de la que es condición de posibilidad: Mas, ¿de dónde tenemos nosotros, hombres, la orientación hacia la esencia del habitar y del poetizar? ¿Desde dónde toma el hombre, en suma, la apelación (Anspruch) de alcanzar la esencia de una cosa? El hombre sólo puede tomar esta apelación desde donde él la recibe. Él la recibe desde el requerimiento (Zuspruch) del lenguaje (Sprache)9. (…) Pues el lenguaje propiamente habla. El hombre tan sólo habla en cuanto corresponde al lenguaje, oyendo su requerimiento10. 4 HeiDegger, M. Los himnos... cit. p.77. 5 Ib. p. 36. 6 Ib. p. 69. 7 De la Vega Visbal, M. op.cit. p.32. 8 garcía lópez, J. “La concepción heideggeriana de la poesía” en Monteagudo: Revista de literatura española, hispanoamericana y teoría de la literatura, nº11, 1955, p.6 9 Kilian Lavernia, a quien agradecemos su imprescindible ayuda en esta y otras investigaciones, observa en una comunicación escrita cómo el Anspruch remite “a la tradición husserliana de interpelar al objeto, de acercarse a él con la palabra”, a la vez que propone “alocución” como traducción de Zuspruch, término complementario a “requerimiento” pero con un interesante matiz jerárquico. 10 HeiDegger, M. “Poéticamente habita el hombre” en Revista de Filosofía, 7(1-2), 2017, p. 79. Las cursivas son nuestras. 32 ALBERTO MORÁN ROA LA ALOCUCIÓN DEL LENGUAJE: EL DECIR POÉTICO EN HEIDEGGER Y EL BUDISMO ZEN; COMPARACIÓN Y ... Hacer oídos sordos a la apelación del lenguaje es entenderlo como instrumento para desenvolverse en la relación puramente pragmática de la cotidianidad, como algo que se agota “la simple expresión, la que sólo se discute en lo que ataña a su corrección o incorrección”11. Así como Dasein se ve abocado a la caída (o cadencia), el lenguaje se ve arrastrado de forma análoga a lo inauténtico, por cuanto “se ve perpetuamente forzado a revestir la apariencia que él mismo engendra y, por lo mismo, a comprometer lo que le es absolutamente propio: “decir” lo auténtico”12. Es así como el lenguaje deviene charlatanería, en la que “no interesa lo que las cosas sean, sino lo que de ellas se dice. Se llega a una verdadera idolatría de las palabras”13. “El lenguaje empieza y termina por hacernos señas de la esencia de una cosa”, resume Heidegger: “debemos comprender el hacer señas como el lenguaje de los dioses y, consecuentemente, la poesía como el hacer señas envuelto en la palabra”14. Este “llamado del lenguaje”, este “lenguaje de los dioses” debe responderse desde una disposición muy concreta que analizaremos más adelante, cuando abordemos el temple fundamental frente a la penuria por la ausencia de los dioses. Poetizar es, por lo tanto, responder desde el encontrarse en situación de abierto a esas señas, a esos requerimientos, a aquello que el lenguaje musita. El lenguaje insta al Dasein, le impele, le apremia, y la encrucijada entre los modos de existencia auténtico e inauténtico, tanto del lenguaje como del Dasein, se decide en la escucha15, y desde esta escucha se entiende el poetizar: Hacer poesía, dichten, significa re-decir (nach-sagen), esto es, decir de nuevo la eufonía pronunciada por el espíritu del Retraimiento. Antes de ser un decir (…) hacer poesía es, durante la mayor parte del tiempo, un oír16. 11 Ib. 12 HeiDegger, M. Hölderlin... cit. p.16. 13 garcía lópez, J.: op. cit. p.7. Resulta interesante la elección de términos de García López: lo que la iconoclastia reformista-milenarista alemana reprochaba a la iconodulia católica era el elevar las imágenes a objetos de adoración, latría, cuando lo único digno de semejante trato era aquello a lo que remitían: Dios. En la charlatanería se idolatran las palabras como, reprochaba el protestantismo, se idolatraban las imágenes, olvidando que la tarea de estas es siempre remitir a algo más allá de sí mismas. Hay aquí un sutil influjo cristiano: las palabras en Heidegger siempre remiten a algo que está más allá de su mero uso; a la esencia, al desvelamiento, hacia lo que nos conminan a dirigirnos mediante las ya mencionadas señas. 14 HeiDegger, M. Los himnos... cit. p. 43. 15 “La lucha por la poesía en el poema es la lucha contra nosotros mismos, en la medida en que, en la cotidianidad de la existencia, somos excluidos de la poesía”, Ib. p. 36. 16 HeiDegger, M. De camino al habla. Barcelona, Serbal, 1987, p. 65. 33 DIFFERENZ. AÑO 6, NÚMERO 5: JULIO DE 2019. E-ISSN 2386-4877 - DOI: 10.12795/DIFFERENZ.2019.I05.02. pp. 29-50 Es por esta relación entre oír y decir por lo que Heidegger afirma que “somos un diálogo”, que “nuestro Ser acontece como diálogo, en cuyo acontecer los dioses nos interpelan, nos ponen bajo su apelación, nos traen al lenguaje tal y como somos, cómo respondemos, a-sintiendo (zu-sagen) o rehusándoles (versagen) nuestro Ser”17. Estos dioses, que Heidegger extrae de la lectura de Hölderlin, (...) no pueden venir en la palabra sino en cuanto ellos mismos nos interpelan y nos colocan bajo su interpelación. La palabra que nombra a los dioses es siempre una respuesta a esta interpelación18. El decir auténtico, que responde a la interpelación divina, hace que estos “vengan en la palabra”; la inautenticidad, por el contrario, conduce y es al mismo tiempo producto de su ausencia. 1.2. Poesía: verdad y fundación Poesía, en base a lo anterior, es “instauración, fundación efectiva de lo que permanece”, de modo que “el poeta es el que fundamenta el Ser (…) el Ser es instaurado en el Dasein histórico del pueblo”19; “instaura y funda un lugar del Dasein en el que aún no estamos, pero adonde el decir poético nos quiere forzar”20. No es, por tanto, una herramienta de la subjetividad para fundar una objetividad enfrentada a ella o un simple embellecimiento del lenguaje21, como tampoco es un dominio gramático o estilístico del lenguaje22. Nombrar no es usar palabras sino, como apunta Heidegger, “llamar las cosas a la palabra”23, por lo que poetizar constituye una manera de desvelar el ser y de hacerse cargo de lo real. Poetizar significa estar a la escucha paciente del lenguaje en cuanto despliegue del ser, de los dioses, para, mediante el decir poético, desocultar el ente y traer las interpelaciones del habla a la presencia, de modo que lo existente quede nombrado en lo que es. En suma, la relación entre poesía y verdad se presenta “como la intuición fenomenológica 17 HeiDegger, M. Los himnos... cit. p.72. 18 garcía lópez, J. op. cit. p. 8. 19 HeiDegger, M. Los himnos... cit. p. 44. 20 Ib. p. 106. 21 HeiDegger, M. Hölderlin... cit. p. 18. 22 “Dominio” encierra el doble significado de “manejo hábil” por un lado y “sometimiento”, por otro: esto último hace imposible entender la poesía de este modo. 23 HeiDegger, M.: De camino al habla. cit. p. 19. 34 ALBERTO MORÁN ROA LA ALOCUCIÓN DEL LENGUAJE: EL DECIR POÉTICO EN HEIDEGGER Y EL BUDISMO ZEN; COMPARACIÓN Y ... fundamental hecha por el lenguaje para captar la esencia del ser”24. Hay, por tanto, una relación entre poesía y verdad dentro de la perenne relación en el segundo Heidegger entre estética y ontología. Heidegger también encuentra en lo poético un modo de liberar el lenguaje del uso meramente funcional para “dejarle hablar”: es así como accedemos a su plena riqueza, a la verdad de su despliegue. Así lo entiende Bucher cuando afirma que la poesía “dice más que una sola palabra porque rehúsa reducir o abolir la infinita y vivaz riqueza de las cosas que nos hablan”25. Se refuta por partida doble el gesto platónico: ni hay esencialismo ni se busca en un transmundo, ya que “la poesía es una forma que permanece siempre sumergida en su material sensible”26. A este respecto señala Heidegger que del “poéticamente habita el hombre” de Hölderlin no debe extraerse que el habitar poético “(arranque) a los hombres precisamente de la tierra”, entendiendo lo poético como algo que “sobrepasa fantásticamente (phantastisch) lo real”27. Con el matiz “sobre esta tierra” esquiva el poeta cualquier posible sesgo trascendental: Esto ni sobrepasa ni va más allá de la tierra para abandonarla ni para flotar por encima de ella. Es el poetizar el que recién trae al hombre a la tierra, a ella, y trayéndolo así al habitar28. La poesía, y aquí damos con otro concepto fundamental de nuestra indagación, es “fundación del ser por la palabra”29. Fundar y habitar son dos términos relacionados entre ellos que desempeñan un papel clave en el análisis heideggeriano del decir poético. “Habitar”, en primer lugar, no es el mero estar. Del mismo modo que se establece una diferencia entre los entes y el Ser, habitar no es la mera adición de lo en ello contenido30. ¿Qué es, por lo tanto, habitar poéticamente? Es “estar en presencia de los dioses y ser acometido por la proximidad esencial de las cosas”31, participando en la escucha que venimos describiendo, de modo que los dioses y los entes no son algo ausente o 24 Uriarte Montero, L. “Heidegger y la poesía como manifestación de la verdad” en A parte rei, revista de filosofía nº 34:7, 2004, p.1 25 bUcHer, J. “Lenguaje y poesía en Heidegger (Fragmento)” en Revista de estudios sociales nº 12, 2002, p. 144. 26 Ib. p. 188. 27 HeiDegger, M. Poéticamente... cit. p. 81. 28 Ib. 29 garcía lópez, J. op. cit. p. 9. 30 HeiDegger, M. Poéticamente... cit. p. 78. 31 garcía lópez, J. op. cit. p. 9. 35 DIFFERENZ. AÑO 6, NÚMERO 5: JULIO DE 2019. E-ISSN 2386-4877 - DOI: 10.12795/DIFFERENZ.2019.I05.02. pp. 29-50 aislado, sino presente y próximo. La relación entre los dioses y el mundo en fundamental, afirmando Heidegger que desde que el lenguaje se historializa auténticamente como diálogo, los dioses pasan a la palabra y aparece un mundo (…) La presencia de los dioses y la aparición del mundo, lejos de ser las simples consecuencias del advenimiento del lenguaje, son simultáneos con él32. Por lo tanto, en la perspectiva heideggeriana la realidad humana como algo ordenado y estructurado, el mundo, “no es un mérito sino un don”33, entendido en la acepción de dádiva o presente. El mundo no es un artificio del Dasein resultado de yuxtaponer lo efímero, por cuanto el ser y la esencia de las cosas no pueden nunca resultar de un cálculo ni ser derivados de lo existente ya dado, es preciso que sean libremente creados, puestos y dados. Esta libre donación es fundación34. Fundar, por lo tanto, es “nombrar a los dioses, derramar la luz del ser sobre los existentes en bruto; es poner en claro y en orden lo que era tinieblas y confusión”35. El lenguaje permite al Dasein “elevarse sobre el caos de los entes para ser lo que es y para hacer que los demás entes también lo sean”36. Se concluye que tanto la creación de mundo -en cuanto a estructura de sentido que vincula las cosas que permanecencomo su destrucción -vinculada con el alejamiento de los dioses-, nos sitúa en nuestro pertenecer a una intimidad esencial37 asociada al habitar la tierra, a la realidad donada de un lenguaje historizado auténticamente como diálogo38 entre sus silenciosas señas y el Dasein. La poesía, por tanto, poetiza desde la tradición, ese fundar vuelto al futuro en el que, como describe Heidegger, pensar en lo que va a venir supone pensar en lo que ya ha sido39, produciendo así un vínculo entre los éxtasis de la temporalidad en una estructura de sentido40. La poesía liga pasado con futuro, pues 32 HeiDegger, M. Hölderlin... cit. p. 18. 33 Ib. p. 10. 34 Ib. p. 19. 35 garcía lópez, J. op. cit. p. 8. 36 De la Vega Visbal, M. op. cit. p.37. 37 HeiDegger, M. Hölderlin... cit. p.16. 38 Ib. p. 18. 39 HeiDegger, M. Aclaraciones a la poesía de Hölderlin, Madrid, Alianza, 2005, p. 80. 40 Byung-Chul Han, siguiendo a Heidegger, ha dedicado buena parte de su producción filosófica a analizar las consecuencias de la atomización de esta estructura: cuando esta ligazón salta por 36 ALBERTO MORÁN ROA LA ALOCUCIÓN DEL LENGUAJE: EL DECIR POÉTICO EN HEIDEGGER Y EL BUDISMO ZEN; COMPARACIÓN Y ... en su decir conserva un horizonte de expectativa y sitúa al Dasein ante la posibilidad de su recuperación, constituyendo ese “posible” que en Heidegger tiene siempre prioridad sobre lo real. Pasamos por tanto a otra noción de “fundar”: no solo en cuanto “crear (articulando)” o “constituir” uniendo lo deslavazado, sino como “fundamentar”, fijar un Grund. A esto es a lo que apela Heidegger cuando describe la tarea de fundar como un “mantener todo en pie y para sí”41, un “permanecer que se aproxima al origen y que permanece”42. 1.3. Poesía, pueblo y medida El decir poético tiene una faceta ontológica e histórica; poesía es fundación “que asienta y asegura sobre su fundamento la existencia humana (…) el fundamento que soporta la Historia, y por esto no es sólo una manifestación de la cultura”43. La cultura puede expresarse, y de hecho se expresa, a través de toda clase de entes, pasatiempos y otros objetos que Heidegger vincula siempre con la más profunda impropiedad: coches producidos en cadena, cifras industriales, etc44. La poesía se define como el lenguaje original de un pueblo, la original nominación de los dioses: La palabra poética no posee su fuerza nominativa, sino cuando son los dioses mismos los que nos impulsan a hablar. ¿Cómo hablan los dioses? El decir del poeta consiste para él en recoger estos signos, para presentarlos después a su pueblo. Esta captación de los signos es una recepción, pero al mismo tiempo también es un nuevo dar45. O como resume Lacoue-Labarthe, “todo signo (Zeichen) es un mostrar (Zeigen), es decir, un nombrar (Nennen) que, solo, hace ser”46. La fundación del mundo habitado es el resultado, como vimos en el apartado dedicado al lenguaje, de responder a los llamados del lenguaje y los dioses: hay una recepción y un dar desde lo recibido, un “suavizar este lenguaje” divino hecho de tormenta y relámpago sin resistirlo, y ponerlo en el Dasein del los aires se atomiza toda la estructura de sentido, narración y duración, abocando a los instantes desordenados y los no-lugares, al amontonamiento acumulativo y atropellado de entes, instantes y emociones. 41 HeiDegger, M. Aclaraciones... cit. p. 180. 42 Ib. p. 163. 43 HeiDegger, M. Hölderlin... cit. p. 20. 44 HeiDegger, M. Los himnos... cit. p. 39. 45 Ib. p. 23 (Las cursivas son nuestras). 46 lacoUe-labartHe, P. Heidegger, la política del poema. Madrid, Trotta, 2007, p. 78. 37 DIFFERENZ. AÑO 6, NÚMERO 5: JULIO DE 2019. E-ISSN 2386-4877 - DOI: 10.12795/DIFFERENZ.2019.I05.02. pp. 29-50 pueblo47. De este modo, los dioses instan al poeta al desocultamiento para que la poesía sea “la interpretación de la ‘voz del pueblo’”48, pues ese lenguaje desde el que trabaja el poeta surge de la tradición, del Dasein histórico y el Mitwelt49. Lo poético implica, igualmente, el ámbito temporal: Hölderlin poetiza la esencia de la poesía, pero ni mucho menos en el sentido de un concepto dotado de un valor intemporal. Esta esencia de la poesía pertenece a un tiempo determinado. No en absoluto que ella, simplemente sea conforme a este tiempo, como si este subsistiese ya antes que la poesía. Sino que, fundando de nuevo la esencia de la poesía, Hölderlin comienza por determinar así un nuevo tiempo. Es el tiempo de los dioses idos y del dios que va a venir. Es el tiempo de la indigencia, porque este tiempo está marcado por una doble falta. y una doble negación: el “no más” de los dioses que se fueron y el “no todavía” del dios que va a venir50. Al respecto de esta temporalidad de lo ido-que-aún-esencia y el por-venir, resulta de sumo interés la reflexión de Lacoue-Labarthe: (En Heidegger) el inicio griego encierra una posibilidad que el desarrollo que le sucede, o del que proviene, no habría agotado y que, como tal, es decir, todavía intacto o indemne, permanece en espera de su manifestación y cumplimiento. Es por eso por lo que la obertura de la Historia, el (re)inicio, es la repetición, la Wiederholund, de lo aún-no-acontecido o iniciado en el inicio mismo, de su carencia de inicialidad51. Para Heidegger, por cuanto nos encontramos en la época del olvido del ser, debemos sabernos desvinculados: experimentar la huida de los dioses, sabernos en ese gozne entre el tiempo de los dioses idos y los dioses por venir, debe empujar al Dasein al temple fundamental, caracterizado por la penuria por la falta de dioses52. Este temple fundamental de duelo, que nunca es un lamento individual sino que se asocia a la tierra patria (Heimat, entendida no como lugar de nacimiento sino como “poder de la tierra 47 HeiDegger, M. Los himnos... cit. p. 43. 48 HeiDegger, M. Hölderlin... cit. p. 23. 49 Nótese que Heidegger apunta aquí a cómo la autenticidad se da siempre en el contexto de ese convivir con otros, del Mitsein: este, como hemos descrito en un trabajo anterior, es la precondición a partir de la cual el Dasein resuelto se abre a su pura posibilidad. 50 Las cursivas son nuestras. 51 lacoUe-labartHe, P. op. cit. p.19. 52 HeiDegger, M. Los himnos... cit. p. 85. 44 ALBERTO MORÁN ROA LA ALOCUCIÓN DEL LENGUAJE: EL DECIR POÉTICO EN HEIDEGGER Y EL BUDISMO ZEN; COMPARACIÓN Y ... occidente, en el ámbito de la interioridad versus exterioridad, sino en a través de qué se configura dicha exterioridad, y si el lenguaje es uno de esos elementos constituyentes. Afirma Han que el abandono del plano substancial del ser en el que incurren los poetas zen como Dogen disipa cualquier posible discurso que distinga “propio” e “impropio”76, distinción que como hemos visto desempeña un importante papel en la noción heideggeriana del poetizar. Como hemos ido desgranando, el hombre de Heidegger puede responder de dos maneras diferenciadas a las invocaciones del lenguaje: escapando a la impropia cotidianidad o respondiendo a sus señas, apertura que conduce a una senda poblada de dioses y que culmina en la fundación y el habitar. Frente a la categoría de trascendente proyecto que adquiere el poema en la filosofía heideggeriana, frente a las “altas apuestas” y lo mucho que está en juego en el ámbito descrito en la primera parte, el haiku se presenta como algo mucho más modesto y humilde. Su propósito es que lo vivido por el poeta, ese nadie que deja ser al ser, comunique de modo que el lenguaje a través del que se articula la experiencia comunique lo desvelado. Han menciona tanto en Filosofía del budismo zen como en Buen entretenimiento77 cómo esta ausencia de expectativas hace del zen algo popular -el único “pueblo” que entiende el zen-, con un elemento de juego que Heidegger rechaza de plano78. En el haiku nada se dirige al hombre, no hay un llamado al que responder para abandonar la senda de lo impropio, no hay un proyecto que fundar sobre el lenguaje, no hay un mensaje que transmitir al pueblo para su posterior interpretación, no hay una divinidad a partir de la cual adquirir la medida propia. Regresamos a la cuestión primordial del zen: “nada”. El hombre no está en ninguna encrucijada en la que están en juego los dioses, el ser y él mismo, ni en un tiempo de penuria atravesado por una via doloris. Aunque el vulgo de Basho ignore las flores de castaño, esto no constituye una modalidad existencial, mucho menos una que -pese a la insistencia heideggerianatiene una connotación negativa. No hay una medida que tomar con la divinidad, como tampoco hay una interpelación del pasado a través del lenguaje ni una tradición: no hay, por tanto, una instancia más allá del propio poema. Así, frente a la grave tarea heideggeriana, el poema zen provoca una carcajada: La risa fuerte del poema es la máxima expresión del “ser libre”. Apunta a un desprendimiento del espíritu. (…) Yaeschan se ríe de todo deseo, de toda aspiración, de toda adherencia, de toda rigidez y de toda obstinación, se 76 Ib. p. 61 77 Han, B.-C. Buen entretenimiento. Barcelona, Herder, 2018. 78 “Poesía: ningún juego”, afirma sucinto y tajante Heidegger en Los himnos... cit. p. 21. 45 DIFFERENZ. AÑO 6, NÚMERO 5: JULIO DE 2019. E-ISSN 2386-4877 - DOI: 10.12795/DIFFERENZ.2019.I05.02. pp. 29-50 libera para una apertura sin barreras, que no está limitada o impedida por nada79. Al respecto de todas las liberaciones en las que incurre el haiku, Han observa cómo “la coacción teológica de Heidegger, su aferrarse a Dios” sería un elemento mediador en su relación con las cosas que impondría una mirada estrecha sobre este. Si bien la expresión “coacción teológica” resulta exagerada, un recurso estilístico para reafirmar su posición -como hemos podido comprobar en el apartado correspondiente, difícilmente puede llamarse “coacción” a la interpelación de los dioses o al “tomar la medida” en base a la divinidad, por mucho que puedan matizarse estos planteamientos-, es cierto que Heidegger se apoya con frecuencia en una trascendencia que no se da en el budismo zen que sirve de sustrato al haiku. Desde esta perspectiva, el anhelo de trascendencia de cualquier tipo80, de un “más allá” que nos apela no sería sino el reflejo de distintos afanes, expresiones del deseo, parcelación del ser. Será esta estrechez de la mirada la que Han reprochará a Heidegger en textos como Filosofía del budismo zen o Muerte y alteridad: frente a la severa tarea heideggeriana en la encrucijada de existir, el mundo del haiku, defiende Han, “está más lleno y es más amistoso que el mundo de Heidegger, pues no solo se halla libertado del antrophos sino también del theos”81. 3. Lacoue-Labarthe y la política del poema Nuestra investigación desemboca así en las ideas planteadas por Philippe Lacoue-Labarthe en Heidegger, la política del poema, que giran en torno a las implicaciones políticas de la noción heideggeriana de poema, o la tarea que Heidegger asigna en torno al decir poético, que lejos de agotarse en su propio contenido juega siempre un papel en la encrucijada en la que ya-siempre se sitúan el Dasein y el Dasein historial82, cuando no la nación (“Para 79 Han, B.-C. Filosofía del budismo zen. cit. p.44-45. 80 A este respecto, si bien hay una relación clave que vincula a Eckhart con Heidegger en el anteriormente mencionado concepto de Gelassenheit, argumenta Han que “la mística de Eckhart se orienta por una trascendencia que, en su negatividad, en una negatividad que rechaza todo predicado positivo en la trascendencia, ciertamente la diluye en una nada, pero la condensa en una substancia extraordinaria más allá del mundo predicativo. En contraposición a la ‘nada’ de su mística, la nada del budismo zen es un fenómeno de la inmanencia”. Ib. p. 35. 81 Ib. p. 32-33. 82 Emplearemos este término, frente a “Dasein histórico” siguiendo el criterio del traductor José Francisco Megías Flórez, que defiende que, la política del poema que “la diferencia entre historial e histórico reproduce la que existe en alemán entre Geschichte, historia como destino, e Historie, que remite al sentido más común de historia como acontecer” en lacoUe-labartHe, P. op. cit. p. 16. 46 ALBERTO MORÁN ROA LA ALOCUCIÓN DEL LENGUAJE: EL DECIR POÉTICO EN HEIDEGGER Y EL BUDISMO ZEN; COMPARACIÓN Y ... (el advenimiento de los nuevos dioses que presionan por surgir), Germania tiene una misión especial”83, es el contenido del himno de Hölderlin). Que la tarea poética pasa por la política es algo que confirma el propio Heidegger: Escuchamos ya que el Dasein histórico de los pueblos, su ascensión, apogeo y ocaso, surge de la poesía y de esta, el auténtico saber en el sentido de la filosofía; y de ambas, la realización del Dasein de un pueblo en cuanto pueblo, a través del estado: la Política84. El temple fundamental, y esto significa la verdad del Dasein de un pueblo, es originariamente instaurado por el poeta. (…) El ser así concebido llega a ser situado (…) en la verdad históricamente determinada, para que el pueblo se traiga a sí mismo como pueblo. Esto acontece mediante la creación del Estado, a-cordada en su esencia por el creador del Estado85. En Heidegger, señala el francés, el arte se entiende, por cuanto es en esencia Dichtung, como misión de inicialidad86. Así lo confirma el propio Heidegger, al afirmar que el origen de la obra de arte, esto es, también el origen de los creadores y cuidadores (der Bewahrenden), el Dasein histórico de un pueblo, es el arte. Esto es así porque el arte es en su esencia un origen87. Este inicio, siendo auténtico, es siempre y al mismo tiempo un salto (Sprung) (y) un salto previo (Vorsprung) en el que todo lo venidero ya ha sido dejado atrás en el salto, aunque sea como algo velado. El inicio ya contiene de modo oculto el final88. La labor de desocultamiento del decir poético, su tarea ontológica, está íntimamente vinculada a una proyección, una tarea. La interpelación del lenguaje siempre va más allá: nunca concluye en el desocultamiento de lo ente, sino que lleva ínsita la tarea de comunicarlo al pueblo, de fundar, de acuñar “a un pueblo histórico los conceptos de su esencia, esto es, en su pertenencia a la Historia del mundo”89. 83 HeiDegger, M. Los himnos... cit. p.31. 84 Ib. p. 58. 85 Ib. p. 129. 86 lacoUe-labartHe, P. op. cit. p. 22. 87 HeiDegger, M. Caminos de bosque, Madrid, Alianza, 2010, p. 56. 88 Ib. p. 55. 89 Ib. p. 53. 47 DIFFERENZ. AÑO 6, NÚMERO 5: JULIO DE 2019. E-ISSN 2386-4877 - DOI: 10.12795/DIFFERENZ.2019.I05.02. pp. 29-50 Es decir, lo que Lacoue-Labarthe entiende por “peligro ontológico” -entender el ente desde la mirada funcionalista y calculadora, perdido en la cotidianidad, reducir el lenguaje a charlatanería, incurrir en el olvido del seres al mismo tiempo “peligro historial” por el cual al pueblo, perdidos esos conceptos de su esencia, le es negada su pertenencia a la Historia. Lacoue-Labarthe coincide con Han en señalar el marcado carácter teológico de la poesía en Heidegger: es a esta naturaleza teológica a lo que atribuye que, para Heidegger, el poema sea XXXmitema, “incluso cuando no tiene otra cosa que decir sino el ausentamiento de lo divino”90. En este ámbito lo sacro, que es el único espacio esencial de la divinidad, que es también lo único que permite que se abra la dimensión de los dioses y el dios, solo llega a manifestarse si previamente, y tras largos preparativos, el ser mismo se ha abierto en su claro y llega a ser experimentado en su verdad91. Así, ligado a lo teológico-poético, bajo las condiciones que se han visto, lo teológico-político asigna a la poesía una tarea, en el sentido más banal que ese término asumió después de los románticos;92 se plantea por tanto una doble responsabilidad: a la propia poesía y al pensamiento que de ella responde, una responsabilidad que “podemos denominarla trascendental, en la medida en que de ella sola depende que un pueblo tenga una historia”93. Es precisamente en la sobredeterminación del romanticismo especulativo en la noción heideggeriana de poesía donde Lacoue-Labarthe sitúa el origen de aquella perspectiva por la cual la poesía (Dichtung) se define en esencia como la lengua, die Sprache -o la lengua, lo que viene a ser lo mismo, como la poesía original (Urdichtung) de un pueblo-, y que ésta a su vez se define en esencia como die Sage, ho mythos94. 90 lacoUe-labartHe, P. op. cit. p. 24. 91 Ib. p. 46. 92 Ib. p. 79. 93 Ib. p. 80. 94 Ib. p.78. 48 ALBERTO MORÁN ROA LA ALOCUCIÓN DEL LENGUAJE: EL DECIR POÉTICO EN HEIDEGGER Y EL BUDISMO ZEN; COMPARACIÓN Y ... ¿Dónde encontramos este prejuicio?95 El francés se hace eco de la interpretación heideggeriana de Andenken de 1943, analizada por Adorno96 y por él mismo, y en el que tanto el pensador de la Escuela de Frankfurt como Lacoue-Labarthe encuentran uno de los análisis más imprecisos y sesgados de Heidegger. La poesía de Hölderlin en este poema -y en esta etapaestaría caracterizada por “su precisión extrema, su limpidez desarmada, por donde aflora lo que Benjamin llamaba ‘la roca desnuda del lenguaje’ (…) precisión casi fotográfica”97 que, del mismo modo que no se presta a la sobrepoetización, tampoco a las trascendentes tareas onto-teológicas que Heidegger sí extrae de himnos como Germania o El Rin. ¿Y no recuerda ese lenguaje parco, límpido, preciso y sin aspiraciones al empleado en el haiku? De todo lo anterior, Lacoue-Labarthe concluye lo siguiente: El prerrequisito del poema (su condición de posibilidad) es, por tanto, la tarea del poema en cada ocasión singular; es decir, aquello de lo que el poema, en cada ocasión, da testimonio. (…) Tarea, testimonio: ambos términos, en su misma unidad (la tarea es el testimonio) constituyen, por tanto, el prerrequisito del poema98. Es aquí donde encontramos la principal diferencia con el haiku oriental. El poema oriental no fuerza en ninguna dirección, no invita a añorar ni instaura un por-venir, no apremia, no funda, y carece por completo de vínculos con conceptos como “pueblo” o “patria”; carece, por tanto, de todo uso y toda vocación política. Lo que podría entenderse, a nuestro entender de manera errada, como una pobreza del haiku frente a la complejidad y los entresijos del poetizar heideggeriano, en realidad apunta a un nihilismo amable que no se deja transformar en proyecto político, a una forma de reflejar el ser que no puede ponerse al servicio de ninguna tarea histórica. Bibliografía aDorno, Th. W. Notas sobre literatura (Obra completa, 11). Madrid, Akal, 2003. albano, S. Heidegger, Hölderlin y el zen. Buenos Aires, Quadrata, 2007. 95 Lo decimos aquí en la acepción gadameriana, como cuestión pre-interpretativa. 96 aDorno, Th. W.: Notas sobre literatura. Madrid, Akal. 2003. pp. 429-472. 97 lacoUe-labartHe, P. op. cit. p. 55. 98 Ib. p. 83. 49 DIFFERENZ. AÑO 6, NÚMERO 5: JULIO DE 2019. E-ISSN 2386-4877 - DOI: 10.12795/DIFFERENZ.2019.I05.02. pp. 29-50 bUcHer, J. “Lenguaje y poesía en Heidegger (Fragmento)” en Revista de estudios sociales 12, 2002. pp. 120-130. cHen, E. M. “How taoist is Heidegger?” en International Philosophical Quarterly 45(1), 2005. pp. 5-19. crespo Vargas, N. Heidegger: el ser es lo sencillo. Hacia una pedagogía del habitar. Bogotá, Universidad Santo Tomás, 2018. De la Vega Visbal, M. “Heidegger: poesía, estética y verdad” en Eidos 12, 2010. pp. 28-46. garcía lópez, J. “La concepción heideggeriana de la poesía” en Monteagudo: Revista de literatura española, hispanoamericana y teoría de la literatura, 11, 1955, pp. 4-10. Han, B.-C. La sociedad del cansancio. Barcelona, Herder, 2013. Han, B.-C. Psicopolítica. Barcelona: Herder Editorial, 2014. Han, B.-C. Filosofía del budismo zen. Barcelona, Herder, 2015. Han, B.-C. Topología de la violencia. Barcelona, Herder, 2015. Han, B.-C. La expulsión de lo distinto. Barcelona, Herder, 2017. Han, B.-C. Muerte y alteridad. Barcelona, Herder, 2018. Han, B.-C. Buen entretenimiento. Barcelona, Herder, 2018. HeiDegger, M. “Hölderlin y la esencia de la poesía” en Revista Universidad Pontificia Bolivariana, Vol. 11, nº 38, 1944, pp. 13-25. HeiDegger, M. De camino al habla. Barcelona, Serbal, 1987. HeiDegger, M. Aclaraciones a la poesía de Hölderlin. Madrid, Alianza, 2005. HeiDegger, M. Los himnos de Hölderlin “Germania” y “El Rin”. Buenos aires, Biblos, 2010. HeiDegger, M. Caminos de bosque. Madrid, Alianza, 2010. HeiDegger, M. “Poéticamente habita el hombre” en Revista de Filosofía, 7(1-2), 2017, pp. 77-91. lacoUe-labartHe, P. Heidegger, la política del poema. Madrid, Trotta, 2007. Martín Morillas, A. M. La nada en el segundo Heidegger y el vacío en Oriente. Hermenéutica contrastativa (tesis doctoral). Granada, Universidad de Granada, 2003. saViani, C. El oriente de Heidegger. Barcelona, Herder, 1998. 50 ALBERTO MORÁN ROA LA ALOCUCIÓN DEL LENGUAJE: EL DECIR POÉTICO EN HEIDEGGER Y EL BUDISMO ZEN; COMPARACIÓN Y ... Uriarte Montero, L. “Heidegger y la poesía como manifestación de la verdad” en A parte rei, revista de filosofía 34:7, 2004. Watts, M. The philosophy of Heidegger. Durham, Acumen Publishing, 2011.