Huella ecológica y presión turística socio-ambiental. Aplicación en Canarias
Abstract
El artículo aborda mediante distintos indicadores una serie de aproximaciones a la presión socio-ambiental en el destino turístico de Canarias. En primer lugar se realiza el cálculo de la Huella Ecológica de Canarias como indicador de presión del consumo de recursos naturales. Complementariamente, se analizan indicadores de presión turística socio-ambiental, relacionados con la densidad turística. Finalmente, analiza relaciones entre la Huella Ecoló- gica Energética y la densidad turística.
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147 Huella ecológica y presión turística socio-ambiental. Aplicación en Canarias Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles N.º 57 - 2011 Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles N.º 57 - 2011, págs. 147-173 I.S.S.N.: 0212-9426 HUELLA ECOLÓGICA Y PRESIÓN TURÍSTICA SOCIO-AMBIENTAL. APLICACIÓN EN CANARIAS Francisco M. Fernández-Latorre y Fernando Diaz del Olmo Departamento de Geografía Física y Análisis Geográfico Regional.Universidad de Sevilla RESUMEN El artículo aborda mediante distintos indicadores una serie de aproximaciones a la presión socio-ambiental en el destino turístico de Canarias. En primer lugar se realiza el cálculo de la Huella Ecológica de Canarias como indicador de presión del consumo de recursos naturales. Complementariamente, se analizan indicadores de presión turística socio-ambiental, relacionados con la densidad turística. Finalmente, analiza relaciones entre la Huella Ecológica Energética y la densidad turística. Palabras clave: Huella Ecológica, Huella Ecológica Energética, indicador, presión turística socio-ambiental, densidad turística, Canarias. ABSTRACT The article discusses, by means of various indicators, a number of approaches to socialenvironmental pressure on tourism in the Canary Islands. First, it calculates the Ecological Footprint of the Canary Islands as an indicator of consumer pressure on natural resources. Additionally, social-environmental tourism pressure indicators are analyzed, related to tourism density. Finally, it examines the relation between the Energetic Ecological Footprint and tourism density. Key words: Ecological Footprint, Energetic Ecological Footprint, indicator, social-envi- ronmental tourism pressure, tourism density, Canary Islands. Fecha de recepción: marzo 2010. Fecha de aceptación: octubre 2011.
148 Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles N.º 57 - 2011 Francisco M. Fernández-Latorre y Fernando Díaz del Olmo I. INTRODUCCIÓN 1. La Huella Ecológica: indicador de presión ambiental La Huella Ecológica fue desarrollada en la década de los noventa por Mathis Wackernagel y William Rees, y desde entonces se ha tratado en numerosos estudios y diferentes escalas. A escala mundial (WWF, 2002b), internacional —para un conjunto de países del mundo— (Wackernagel, Deumling, Monfreda, Callejas, Lopez y Vásquez, 2001); a escala nacional, entre otros (Bicknell, Ball, Cullen y Bigsby, 1998; Carpintero, 2002; Lenzen y Murray, 2001), y a escala subnacional (Calvo y Sancho, 2001; Murray, 2002; Prat y Relea, 1998). La Huella Ecológica se ha aplicado a distintos sectores económicos, entre los que se encuentra el turismo (Hunter, 2002; Wackernagel y Silverstein, 2000). Este indicador mide la superficie per cápita que consume una población para generar los recursos consumidos y asimilar los residuos generados, y representa la demanda cuantitativa de recursos. El modelo Presión-Estado-Respuesta (OECD, 1993) describe las relaciones concatenadas entre las presiones ambientales, los efectos que ejercen en el medio, y las respuestas de los agentes sociales y las administraciones ante éstos. La actividad turística genera presiones ambientales asociadas al consumo de recursos que implican cambios en el estado de éstos, e incluso de los propios recursos turísticos, y en el grado de satisfacción de la población anfitriona y de los turistas. La sociedad responde a estos cambios con políticas y actuaciones específicas en planificación turística, territorial y ambiental. La Huella Ecológica es un indicador de presión ambiental que mide el consumo de recursos expresado en unidades físicas de superficie (hectáreas). Comparada esta demanda con el área de biocapacidad productiva territorial, esto es, con la capacidad del territorio para ofertar esos recursos, permite valorar si el nivel de consumo es sostenible. 2. Presión turística socio-ambiental y sostenibilidad La sostenibilidad turística no es una preocupación reciente de la industria turística. El modelo clásico sobre el ciclo de vida de los destinos turísticos (Butler, 1980) asume implícitamente el concepto de sostenibilidad y capacidad de carga. Este modelo predice una sucesión de fases para un destino: exploración —en el que un número reducido de turistas alócentricos o exploradores visitan el destino—, implicación —en el que la comunidad local proporciona instalaciones y servicios de apoyo—, desarrollo —la etapa de mayor crecimiento en el número de turistas, en la que se emprenden campañas publicitarias— y consolidación —en la que disminuye el crecimiento—; seguido de un estancamiento en el que el número de turistas sobrepasa el tamaño de la población local. A partir de ese momento, en la fase de postestancamiento, la curva puede derivar en el declive, la estabilización o el rejuvenecimiento del destino (Butler, 2006). El modelo describe una curva logística —en forma de «S» alargada, similar a la capacidad de carga ecológica de un ecosistema para soportar la explotación de una población, por ejemplo la carga ganadera, sin causar daños permanentes en su productividad. Si el número de turistas excede la capacidad de carga del destino la calidad de la experiencia turística disminuye (Butler, 2000). En la fase de estancamiento la capacidad de carga de determinados elementos puede verse sobrepasada, por lo que surgen
149 Huella ecológica y presión turística socio-ambiental. Aplicación en Canarias Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles N.º 57 - 2011 problemas de orden económico, social o ambiental (Anton Clavé, Fernández Tabales y González Reverté, 2008). La capacidad de carga de un destino turístico se entiende como «el máximo número de personas que pueden visitar un lugar al mismo tiempo sin causar daños físicos, económicos, socioculturales o ambientales, así como un inaceptable descenso en la satisfacción de los visitantes» (OMT, 1981). El riesgo de saturación de los destinos turísticos se debe a los efectos negativos que genera la presión turística excesiva sobre la calidad del medio ambiente, los turistas y la población local (Organización Mundial del Turismo, 1983). La sostenibilidad es una idea recurrente en el concepto de capacidad de carga (Echamendi Lorente, 2001) definida como «nivel de uso turístico que proporciona una calidad sostenida de la recreación» (Navarro Jurado, 2005; Wagar, 1964). Los estudios de capacidad de carga recreativa tienen sus primeras referencias en los espacios naturales protegidos de Estados Unidos durante los años sesenta (Navarro Jurado, 2005). En la década de los ochenta aparecen algunas posiciones críticas, destacando las aportaciones desde el campo de la sociología al concepto de capacidad de carga social (Shelby y Heberlein, 1986). Con posterioridad destacan diversos estudios de planificación, como los planteamientos de planificación estratégica basados en el establecimiento de metas, indicadores, evaluación de impactos y uso opcional de límites (Getz, 1983), y en particular sobre áreas costeras mediterráneas (PAC/RAC, 1997). En esta línea, «una vía de éxito consiste en identificar las condiciones ambientales, sociales y económicas deseadas y sentar estrategias de desarrollo que permitan gestionar la capacidad de carga turística desde el necesario compromiso social» (Vera Rebollo, López Palomeque, Marchena y Anton Clavé, 1997). La aplicabilidad del modelo de ciclo de vida turístico es objeto de un intenso debate. Se subraya la importancia que tiene la unidad de análisis sobre los resultados finales del modelo (Agarwal, 1997). Los destinos de segunda generación se consideran insostenibles y en declive, desde el marco conceptual establecido en el modelo de ciclo de vida turístico (Agarwal, 2002; Aguiló, Alegre y Sard, 2005). Sin embargo, los datos empíricos evidencian que destinos mediterráneos de segunda generación de sol y playa masivo —caso de Benidorm— no muestran síntomas de declive (Claver-Cortés, Molina-Azorín y Pereira-Moli- ner, 2007). Algunos autores predicen escenarios claramente pesimistas para los destinos de segunda generación en su fase de postestancamiento (Knowles y Curtis, 1999). La mejora de la calidad ambiental y la revitalización de las áreas en declive conforma una respuesta activa frente a estos escenarios (Vera Rebollo, López Palomeque, Marchena y Anton Clavé, 1997). La sostenibilidad de los recursos costeros, en particular, la arena de las playas y el espacio litoral, es tratada en diversos estudios, al ser recursos naturales críticos para la pervivencia económica y medioambiental de las regiones costeras (Yepes y Medina, 2005). Otros análisis abordan la frecuentación de uso de las playas en función de parámetros de sostenibilidad, como la densidad de usuarios y el grado de urbanización (Mas y Blázquez, 2005; Yepes y Medina, 2005), o de la capacidad de carga perceptual de éstos (Roig i Munar, 2003). El empleo de indicadores para valorar la capacidad de carga turística se ha desarrollado en diversos trabajos , entre otros muchos, los referidos a la Costa del Sol (Navarro Jurado, 2005), espacios naturales protegidos (Bolaños González, 2002; Cifuentes, 1992), ciudades históricas (Garcia Hernández, 2000; Troitiño Vinuesa, 1998), destinos con diferentes grados de desarrollo (Sancho, Garcia y Rozo, 2007), junto a otros centrados en la capacidad
150 Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles N.º 57 - 2011 Francisco M. Fernández-Latorre y Fernando Díaz del Olmo de carga social (Lopez Bonilla y Lopez Bonilla, 2008) o por tipo de destinos (Coccossis y Mexa, 2004a). La dificultad para establecer umbrales de sostenibilidad de indicadores, aceptados por los diferentes colectivos, ha sido apuntada por numerosos autores (Martínez Vega, Echavarría Daspet, González Cascón y Martínez Cruz, 2009). Una aproximación consiste en emplear el número de turistas como indicador de posible congestión, para ello se suele relacionar con la superficie o con la población local (McElroy, de Alburquerque y Dioguardi, 1993; Thomas, Pigozzi y Sambrook, 2005). El número de camas turísticas se ha utilizado como variable vinculada a la capacidad de carga turística en las islas de Malta y Rodas, y representa el máximo número de turistas de la oferta instalada, con implicaciones directas para el tráfico, la generación de residuos, el consumo de energia y de agua (McElroy, de Alburquerque, y Dioguardi, 1993; PAC/RAC, 2004). La densidad turística expresada por indicadores como el número de camas cada 100 habitantes y el número de camas por km2 resulta útil para identificar potenciales presiones sociales o ambientales, respectivamente (Apostolopoulos y Gayle, 2002; Coccossis y Mexa, 2004b; European Environment Agency, 2007; Kallis y Coccossis, 2004). Además, la capacidad de alojamiento turístico es uno de los mecanismos más importantes para controlar eficazmente la presión humana sobre los recursos (European Environment Agency, 2007; Organización Mundial del Turismo, 2005). El desarrollo científico de diversos umbrales y límites de la capacidad de carga es relevante como guía para ciertos impactos, siempre desde una finalidad informativa, y no para dictar actuaciones imperativas (Kallis y Coccossis, 2004). Estos umbrales se han estudiado especialmente en areas de tamaño reducido, elevada vulnerabilidad o con cierto grado de aislamiento. Éste es el caso de numerosas islas (Apostolopoulos y Gayle, 2002; Gössling, 2004; Parpairis, 2004; Saveriades, 2000; Williams y Gill, 2005) y de «espacios-isla» preservados por su condición de espacios naturales protegidos (Cifuentes, 1992). Existen diferentes modalidades de capacidad de carga turística. Por una parte se puede distinguir la capacidad de carga física, referida al umbral a partir del cual se manifiestan problemas ambientales, y la capacidad de carga social, referido al umbral a partir del cual la población residente no tolera el turismo, o bien que los turistas no aceptan más turistas. La capacidad de carga económica viene definida por el umbral en el que el turismo no llega a desplazar otras actividades locales; mientras que la capacidad de carga perceptual, se refiere al umbral de saturación que conduce a los turistas a buscar destinos alternativos (O’Reilly. 1986). La capacidad de carga vendrá determinada por la integración de las distintas superaciones parciales o completas de las respectivas capacidades de carga, aunque el resultado final lo marcará la categoría de capacidad de carga con el valor que resulte más limitante. En unos casos el factor que desencadenará la superación será de naturaleza ecológica o medioambiental. Por ejemplo en espacios naturales protegidos cuando se afecte gravemente el objeto principal de protección, o se superen significativamente límites establecidos por la legislación ambiental. En otros, será la propia insatisfacción de los turistas por el deterioro del destino, el descontento de los habitantes, o la congestión de las infraestructuras o equipamientos. Otros límites vienen impuestos por razones relacionados con la seguridad -capacidad máxima para evacuar una zona turística en caso de emergencia-, o por motivaciones políticas. En cualquier caso, la capacidad de gestión de estos factores cambiantes determina unos límites variables de la capacidad de carga del destino en cada momento y lugar.
151 Huella ecológica y presión turística socio-ambiental. Aplicación en Canarias Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles N.º 57 - 2011 3. Área de estudio Las islas Canarias conforman uno de los principales destinos turísticos de sol y playa del mercado turístico europeo. Su gran afluencia turística viene dada por un clima subtropical, con temperaturas muy benignas y estables a lo largo del año, una imagen de destino éxotico pero seguro, bien comunicado via aérea, y una extensa red de espacios naturales protegidos de naturaleza volcánica. Estas condiciones particulares originan una débil estacionalidad turística y elevadas ocupaciones hoteleras, en torno al 80%, conducentes a un modelo de turismo de masas cuestionado seriamente por la sociedad y el gobierno canario. El Archipielago posee una elevada densidad demográfica y un reducido tamaño (7.447 km2), lo que determina una alta presión ambiental sobre los recursos naturales: grave déficit hídrico, intenso consumo energético, alto ratio en la producción de residuos urbanos per cápita y el abandono de usos bioproductivos como los cultivos agricolas. Las transformaciones territoriales en Canarias a finales del siglo XX fueron espectaculares. En el periodo 1960-2000: se duplicó la población, el número de visitantes se multiplicó por 170, la superficie cultivada descendió más de la mitad, y el consumo eléctrico se incrementó por 7 (Fernández-Palacios, Arévalo, Delgado y Otto, 2004). Entre el año 1995 y 2000, Canarias experimentó una auténtica explosión económica y demográfica, que acarreó importantes costos sociales y ambientales vinculados al crecimiento de la oferta alojativa (García Márquez, 2007). Las instituciones regionales en 1999 comenzaron a reclamar la contención de la expansión turística, que culminó en 2001 con la decisión de formular unas Directrices de Ordenación General y unas Directrices de Ordenación del Turismo, aprobadas definitivamente mediante la Ley 19/2003, de 14 de abril. Estas Directrices establecen medidas específicas de contención de la oferta alojativa. El aumento poblacional acumulativo, de origen inmigratorio, supone un efecto añadido a la vulnerabilidad de Canarias. A esto se le suma el problema de la vivienda ilegal, que llevó al Gobierno a realizar un censo, para su posterior legalización, que marcó una cifra provisional de 30.000 viviendas ilegales (Martin Martín, 1999). 4. Objetivos Se pretende realizar una aproximación a la presión socio-ambiental de la actividad turística en Canarias, mediante una serie de indicadores relacionados con el consumo de recursos naturales y la densidad turística. Un primer objetivo consiste en el cálculo de la Huella Ecológica de Canarias. Un segundo objetivo se refiere al desarrollo de un indicador sencillo de densidad turística, respecto al territorio y la población. II. METODOLOGÍA II.1. Huella Ecológica de Canarias La Huella Ecológica cuantifica la demanda de superficie per cápita de suelo productivo necesaria para generar los recursos materiales y energéticos consumidos. Para ello se vale de algoritmos y factores, que convierten los distintos consumos de materiales y energía en superficies bioproductivas requeridas para la producción de éstos. La metodología y factores emplea-
152 Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles N.º 57 - 2011 Francisco M. Fernández-Latorre y Fernando Díaz del Olmo dos en este trabajo toma por base la adoptada para la estimación de la Huella Ecológica en Andalucía (Calvo y Sancho, 2001), y el estudio desarrollado en 1997 sobre la Huella Ecológica de las naciones (Wackernagel, Onisto, Callejas, Méndez, Suárez y Suárez, 1997). El método para estimar la Huella Ecológica de Canarias es el denominado método compuesto, basado en el análisis de los flujos comerciales y del consumo de energía (Chambers, Simmons y Wackernagel, 2003). Los consumos de recursos son estimados a partir de estadísticas de flujos comerciales y de producción de bienes mediante la siguiente expresión (Rees y Wackernagel, 1996a): Consumo aparente = Producción - Exportación+ Importación (1) Las categorías de consumo que se definen son agricultura, ganadería, pesca, forestal, consumo de energía fósil (superficie de bosque necesaria para la absorción del CO2 emitido), y suelo consumido directamente, construido o degradado severamente. Cada categoría de consumo debe expresarse en la correspondiente superficie productiva requerida para producir cada recurso. Para ello se dividen las superficies requeridas en cada categoría de consumo por los índices de productividad medios mundiales de cada categoría de consumo: SPi = Ci / Pi (2) Donde: SPi: Superficie productiva necesaria para la producción de cada categoría de consumo (ha). Ci: Consumo total de la categoría (toneladas para la materia, o gigajulios en el caso del consumo energético). Pi: Productividad mundial de la categoría del recurso consumido (toneladas/ha o gigajulios/ha). i: categoría de consumo. En cuanto al consumo de energía, la Huella Ecológica energética se determina a partir del consumo directo de las distintas fuentes de energía empleadas y de la energía indirecta asociada a los distintos bienes de consumo. Esta energía indirecta hace referencia a la energía consumida por cada artículo de consumo durante su ciclo de vida, esto es, desde las fases de su elaboración, hasta su eliminación, pasando por las etapas intermedias de transporte y uso del producto (Chambers, Simmons y Wackernagel, 2003). La Huella Ecológica per cápita de cada categoría (ha/habitante) se obtiene al dividir la superficie productiva (SPi) demandada en cada categoría de consumo por la población del territorio en cuestión. La suma de las Huellas Ecológicas parciales correspondientes a las diferentes categorías de consumo representa la Huella Ecológica total del área, expresada en hectáreas/habitante. Para poder comparar Huellas Ecológicas de distintas áreas geográficas y diferentes categorías de uso (por ejemplo, de los cultivos frente al uso forestal), los valores de las huellas ecológicas parciales obtenidas en cada categoria los multiplicamos por los denominados factores de equivalencia. Las superficies productivas demandadas (ha per cápita) se convierten así en unidades de territorio productivo estándar (hectáreas globales o gha) per cápita, siendo la unidad un territorio virtual con una productividad igual a la media mundial. De este modo se penalizan con un mayor peso a las categorías de territorios más productivas, como la categoría agrícola. De ahí que el factor de equivalencia de los cultivos, por ejemplo, tome un valor medio de 2,11 ha globales (gha), frente a las 0,47 ha globales asignadas para la categoría de pastos, mucho menos productivos (Wackernagel, Monfreda y Gurarie, 2002). Los autores de la Huella Ecológica consideran que una parte del territorio ha de ser preservado
153 Huella ecológica y presión turística socio-ambiental. Aplicación en Canarias Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles N.º 57 - 2011 para la protección de la biodiversidad (12%). Por consiguiente, este porcentaje de superficie destinada a la conservación de la biodiversidad ha de sustraerse de la biocapacidad inicial del área. El factor de productividad se define como el cociente entre la productividad biológica local de un territorio y la productividad media mundial para esa categoría de uso. Si toma un valor mayor que la unidad significa que la productividad de nuestra área de estudio supera la productividad media mundial para ese uso. Como resultado de lo anterior, la oferta del territorio de espacios productivos (biocapacidad) o espacio productivo estándar disponible, expresado en gha, se obtiene por el producto de las superficies disponibles per cápita, calculadas en base a los usos del suelo de la zona, multiplicados por los factores de equivalencia, y por los factores de productividad aplicables, deducido el área destinada a la protección de la biodiversidad (12%), tal como muestra la siguiente igualdad (3): Biocapacidad = (sup. dispo. cap.) x factor equiv. x factor productiv. – 12% (sup. dispo. cap. x factor equiv. x factor productiv.) El déficit ecológico se corresponde con la diferencia resultante de la oferta de espacios productivos del territorio —biocapacidad— y la demanda de superficies productivas equivalentes, o lo que es lo mismo, de su Huella Ecológica. Por tanto, si la diferencia entre la biocapacidad o espacio productivo disponible y la Huella Ecológica es de signo negativo, existe un déficit ecológico. Si por el contrario, toma signo positivo, el territorio dispone de un excedente ecológico. El periodo considerado en el estudio de la Huella Ecológica de Canarias es el año 2000. La población de derecho considerada es de 1.716.276 habitantes. A escala insular se realiza también una aproximación a la biocapacidad o espacio productivo estándar disponible, así como de las Huellas Ecológicas Energéticas insulares obtenidas a partir del consumo de productos petrolíferos, y el déficit ecológico energético. Este último indicador se propone para medir la diferencia entre la biocapacidad y la huella ecológica energética y representa hasta qué punto el consumo energético excede la biocapacidad productiva del territorio. II.2. Presión turística socio-ambiental La presión turística socio-ambiental se analiza en sucesivos pasos. Un primer paso consiste en realizar una aproximación a la población equivalente no reglada utilizando los datos de generación de residuos y plazas turísticas del Plan Integral de Residuos de Canarias 2000- 2006 (PIRCAN). Se estiman las tasas de generación de residuos en establecimientos alojativos recurriendo a datos disponibles de las declaraciones medioambientales de establecimientos certificados por el Reglamento EMAS, Sistema Comunitario de Ecogestión y Ecoauditoria, y datos del INE sobre generación de residuos y pernoctaciones. Se recopilan diversos estudios que señalen valores de densidad de plazas turísticas referidos a la población y la superficie territorial. Se elabora un indicador sintético de presión turística, denominado Índice de presión turística socio-ambiental (PresTur). Se trata de un indicador basado en una media geométrica (producto) con valores normalizados de sus dos variables. El valor normalizado en cada variable x para el elemento i (xi ) = (xi — valor mínimo)/(valor máximo-valor mínimo), y toma valores entre cero y uno. La primera variable del índice, PresTur TFT, trata de medir la presión turística potencial sobre la población local; la segunda, PresTur Plazas/km2 pretende reflejar la presión turística potencial sobre el territorio, en una primera aproximación.
154 Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles N.º 57 - 2011 Francisco M. Fernández-Latorre y Fernando Díaz del Olmo Índice de presión turística socio-ambiental PresTur = PresTur TFT x PresTur Plazas/km2 x 1000 Índice de presión turística socio-ambiental PresTur = (TFTi observado – valor mínimo TFT) ÷ (TFT máximo – TFT mínimo) x (Plazas/km2i observado – valor mínimo Plazas/km2) ÷ (Plazas/km2 máximo - Plazas/km2 mínimo) x 1000 Siendo TFT la tasa de función turística establecida por Defert en 1967 el número de plazas hoteleras y extrahoteleras por cada 100 habitantes. Plazas: plazas hoteleras y extrahoteleras. Valor mínimo TFT= 0. Valor mínimo Plazas/km2 = 0. Valor máximo TFT= 1000. Valor máximo Plazas/km2 = 3000. PresTur puede variar entre cero (mínima presión turística socio-ambiental) y 1000 (máximo valor teórico que puede alcanzar). Los valores máximos y mínimos propuestos se han definido calculando la tasa de función turística (TFT) y el valor del indicador de presión territorial plazas por km2 de los 924 municipios que integran las comunidades autónomas de Canarias, Baleares y Andalucía. También se han considerado los resultados de estas variables en otros estudios empíricos recopilados. Por último, se analizan las correlaciones estadísticas de las Huellas Ecológicas Energéticas insulares en relación con el indicador PresTur y sus componentes. III. RESULTADOS 3.1. Huella ecológica y biocapacidad de Canarias En los cuadros 1 y 2 se muestran los valores de la la Huella Ecológica y el espacio productivo disponible (biocapacidad) de Canarias. Los resultados ponen de manifiesto la importancia de la Huella Ecológica Energética, que supone más del 50% de la Huella Ecológica. Cuadro 1 HUELLA ECOLÓGICA DE CANARIAS (GHA) CATEGORÍA DE CONSUMO Necesidad de territorio productivo para cada categoría (ha/cap.) (a) Factor de equivalencia (gha) (b) Huella Ecológica en territorio productivo estándar (gha/cap.) (axb) Agricultura 0,2064 2,11 0,4355 Ganadería 1,0703 0,47 0,5030 Pesca 0,6132 0,35 0,2146 Forestal 0,6713 1,35 0,9063 Energía 3,2702 1,35 4,4148 Suelo construido 0,0218 2,11 0,0459 Total 5,8532 6,5202 Fuente: Elaboración propia. (a): Superficies obtenidas al dividir las superficies necesarias para producir cada categoría de consumo por la productividad mundial de cada producto. (b): Factores de equivalencia tomados de Wackernagel, Monfreda y Gurarie (2002).
155 Huella ecológica y presión turística socio-ambiental. Aplicación en Canarias Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles N.º 57 - 2011 Cuadro 2 ESPACIO PRODUCTIVO ESTÁNDAR DISPONIBLE (GHA) CATEGORÍA Factor de productividad (a) Factor de equivalencia (b) Superficie disponible por habitante (ha/cap.) (c) Espacio productivo estándar disponible (gha/cap.) (a) x (b) x (c) Agricultura 1,28 2,11 0,0519 0,1397 Ganadería 0,65 0,47 0,2268 0,0688 Pesca 1,00 0,35 0,0017 0,0006 Forestal 0,09 1,35 0,0612 0,0073 Absorción de CO21,35 Suelo construido 1,28 2,11 0,0218 0,0586 Subtotal existente (d) 0,2750 Biocapacidad (e) = (d) x 0,88 0,2420 Déficit ecológico Canarias (gha/cap.) (f) -6,2782 Fuente: Elaboración propia a partir de las fuentes reseñadas. (a): Cociente entre la productividad canaria local obtenida a partir de datos de la Consejería de Agricultura (2002) y la productividad media mundial para cada categoría (t/ha x año), tomada de Wackernagel et al (1997). (b): Factores de equivalencia de Wackernagel, Monfreda y Gurarie (2002). (c): Superficie en Canarias de cada uso/categoría a partir de datos del mapa de ocupación del suelo de Canarias (GRAFCAN, 2003), referidos al año 1998, divididos entre la población de derecho. d): Suma de espacios productivos estándar disponibles (gha/cap.). (e): espacio productivo estándar disponible (descontando un 12% para biodiversidad). (f): Diferencia entre el espacio productivo estándar disponible, descontado el 12% para la biodiversidad, y la Huella Ecológica, expresada en territorio productivo estándar (gha/cap.). La Huella Ecológica de Canarias (6,52 gha per cápita) supera ampliamente la Huella Ecológica media mundial (2,30 gha por cada habitante del planeta). Su biocapacidad (0,24 gha per cápita) es muy inferior a la media del planeta (1,70). Como resultado, el déficit ecológico del Archipiélago es muy superior al de la Tierra. La relación entre la Huella Ecológica de Canarias y el territorio productivo estándar disponible es de 26,94, esto significa que Canarias consume 26,94 veces más territorio del que dispone. En consecuencia, si la población mundial adoptara la intensidad de consumo canaria serían necesarios 3,84 planetas. Como dato de referencia, en 1999 se precisaban 1,35 planetas a escala mundial, en base a la relación entre Huella Ecológica media mundial y biocapacidad media mundial (Wackernagel, Deumling y Monfreda, 2001). Todas las islas presentan déficit ecológico energético, salvo las islas de El Hierro y La Gomera.
162 Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles N.º 57 - 2011 Francisco M. Fernández-Latorre y Fernando Díaz del Olmo Cuadro 10 RANKING PRESTUR DE LOS MUNICIPIOS DE CANARIAS (2008) PresTur plazas/km2PresTur TFT PresTur Nivel Puerto de la Cruz 0,925 0,076 70,437 Nivel 10 Tías 0,192 0,191 36,708 Nivel 9 San Bartolomé de Tirajana 0,102 0,198 20,175 Nivel 8 Adeje 0,143 0,111 15,943 Nivel 8 Mogán 0,067 0,170 11,452 Nivel 8 Arona 0,159 0,051 8,170 Nivel 7 Breña Baja 0,085 0,073 6,274 Nivel 7 Pájara 0,021 0,118 2,461 Nivel 6 Santiago del Teide 0,042 0,055 2,291 Nivel 6 Teguise 0,023 0,098 2,282 Nivel 6 Yaiza 0,021 0,104 2,210 Nivel 6 Valle Gran Rey 0,032 0,059 1,854 Nivel 6 Antigua 0,014 0,107 1,470 Nivel 6 Fuencaliente de la Palma 0,009 0,077 0,678 Nivel 5 San Miguel de Abona 0,028 0,024 0,668 Nivel 5 Oliva (La) 0,011 0,056 0,631 Nivel 5 Llanos de Aridane (Los) 0,024 0,013 0,300 Nivel 4 Alajeró 0,004 0,031 0,139 Nivel 4 San Sebastián de la Gomera 0,005 0,021 0,113 Nivel 4 Tazacorte 0,012 0,007 0,092 Nivel 3 Tinajo 0,003 0,024 0,083 Nivel 3 Santa Úrsula 0,012 0,006 0,070 Nivel 3 Realejos (Los) 0,011 0,005 0,056 Nivel 3 Fuente: Elaboración propia a partir de datos del Instituto Canario de Estadística (ISTAC, 2011). Los niveles se corresponden con los 10 niveles que se establecen en la figura 2. El mapa de presión turística (figura 2) revela que las coloraciones más oscuras, y por tanto con mayores valores de PresTur, son escasas en las islas occidentales, y aparecen en forma de enclaves (Puerto de la Cruz) y manchas localizadas en las islas capitalinas (sur de Gran Canaria y Tenerife). Las islas orientales presentan tonalidades progresivamente más oscuras, especialmente patentes en Lanzarote, donde se encuentra el segundo valor más alto del Archipielago, en el municipio de Tias. La distribución de los valores insulares de
163 Huella ecológica y presión turística socio-ambiental. Aplicación en Canarias Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles N.º 57 - 2011 Prestur muestra un claro gradiente en sentido oeste-este, desde la isla más occidental —El Hierro—, hasta la más oriental, isla de Lanzarote. Las gráficas de dispersión y correlaciones de la Huella Ecológica Energética con el indicador PresTur y sus componentes, y con la densidad de población se muestran en la figura 3. Se observan elevadas correlaciones directas entre la Huella Ecológica Energética y el Indice de presión turística socio-ambiental (PresTur), así como de la Huella Ecológica Energética con PresTur plazas /km2. Se ha elaborado adicionalmente un modelo de regresión múltiple, a partir de las variables PresTur y densidad de población, que explica el 71% de la varianza de la Huella Ecológica Energética. Figura 2 DISTRIBUCIÓN ESPACIAL DE PRESIÓN TURÍSTICA SOCIO-AMBIENTAL, MEDIDO POR EL INDICADOR PRESTUR (2008) Fuente: Elaboración propia. Datos poblacionales (Istac). Plazas hoteleras y extrahoteleras (Consejería de Turismo). Los valores de PresTur se clasifican en 10 rangos, que varían desde el nivel 1 (mínima presión: < 0.01) hasta el nivel 10 (máxima presión: >50).
164 Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles N.º 57 - 2011 Francisco M. Fernández-Latorre y Fernando Díaz del Olmo Figura 3 CORRELACIONES DE LA HUELLA ECOLÓGICA ENERGÉTICA CON EL INDICADOR PRESTUR Y SUS COMPONENTES, Y CON LA DENSIDAD DE POBLACIÓN Fuente: Elaboración propia. (a). Significativo al 10% (p=0.067). (b): Significativo al 5% (p=0.023). Cuadro 11 MODELO DE REGRESIÓN MÚLTIPLE DE LA HUELLA ECOLÓGICA ENERGÉTICA PresTur 2000 Densidad población R cuadrado del modelo Huella Ecológica Energética R=0,723 R=0,658 0,716 Fuente: Elaboración propia. R= correlación de Pearson.
165 Huella ecológica y presión turística socio-ambiental. Aplicación en Canarias Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles N.º 57 - 2011 IV. DISCUSIÓN 4.1. Crítica general a la Huella Ecológica Dado el carácter parcial de la sostenibilidad de la Huella Ecológica, éste ha de ser entendido como un indicador más en la valoración de la sostenibilidad de un territorio. Aún cuando los autores describen este indicador como un indicador de sostenibilidad fuerte, lo cierto es que permite cierta sustituibilidad entre las distintas formas de capital, por ejemplo, entre capital construido y capital natural, mientras no implique déficit ecológico. Implicitamente, toma como capital natural crítico el 12% de territorio destinado a protección de la biodiversidad, libre de usos productivos, junto al mantenimiento de los niveles de CO2 en la atmósfera. Si el criterio de sostenibilidad es que no exista déficit ecológico, con independencia de la Huella Ecológica generada, el efecto perverso consiste en aumentar la oferta hasta el límite —explotando al máximo el 88% de suelo aprovechable para producir—, en vez de tratar de reducir la Huella Ecológica per cápita. Si por el contrario se adopta el criterio de sostenibilidad eco-ético de no rebasar el consumo de territorio productivo disponible por persona a nivel mundial, según la biocapacidad media del planeta, los resultados difieren, y se muestran más conservadores. 4.2. Comparación con otros territorios El resultado de la Huella Ecológica total de Canarias es elevado (6,52 gha/cap.), por encima del valor de Andalucía (5,52 gha/cap. en 1996) y España (4,72 gha/cap. en 1999). La comparabilidad de los resultados es débil puesto que el año de referencia no es el mismo y existen diferencias tanto en la metodología como en las fuentes empleadas. La Huella Ecológica Energética de Canarias es en torno a dos veces superior a la de España y Andalucía. El elevado consumo energético asociado a la navegación de buques y aeronaves en Canarias contribuye a este resultado, así como su condición insular, al «importar intensivamente energía» asociada a los bienes de consumo en mayor medida que otros territorios continentales más autosuficientes. Si se compara la Huella Ecológica de Canarias con Baleares (Murray, 2002), la isla de Guernsey (Simmons, Lewis y Barret, 2000) y la isla de Wight (Best Foot Forward Ltd, 2003), se aprecia que ocupa una posición intermedia entre Guernsey y las otras dos islas. La isla de Guernsey es un territorio muy poblado, situado entre Inglaterra y Francia, con un PIB per cápita superior al de Estados Unidos, Francia, Alemania y Gran Bretaña (Chambers, Simmons y Wackernagel, 2003). El elevado valor de la Huella Ecológica de Guernsey está, al parecer, en consonancia con su alta producción económica. Una vez más, la comparabilidad de las Huellas Ecológicas resulta problemática por proceder de estudios diferentes, con diferentes metodologías y años de estudio. En el caso de la isla de Guernsey (Chambers, Simmons y Wackernagel, 2003) se optó por calcular la Huella Ecológica exclusivamente a partir de las importaciones a la isla, sin incluir la producción local y las exportaciones.
166 Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles N.º 57 - 2011 Francisco M. Fernández-Latorre y Fernando Díaz del Olmo 4.3. Huella Ecológica y sostenibilidad territorial Una cuestión que se plantea al abordar la Huella Ecológica de cualquier territorio es si atender al principio de territorialidad —considerando la Huella Ecológica de todas las actividades del territorio objeto de estudio— o si por el contrario, seguir el principio de responsabilidad, prestando atención sólo a las actividades generadas directamente por la población residente (Chambers, Simmons y Wackernagel, 2003). Generalmente se suele seguir el principio de territorialidad, caso de las Huellas Ecológicas de las naciones publicadas en el «Living Planet Report (2002)». Sin embargo, en economías basadas en el turismo, como la canaria, la población turística ejerce una importante presión adicional en el consumo de recursos. ¿Qué resultados obtenemos si la Huella Ecológica se referencia con la población de habitantes equivalentes, considerando también la población turística?. Las distintas Huellas Ecológicas resultantes, según se considere la población de derecho o la población equivalente total, se muestran en el cuadro 12. Cómo es lógico, la Huella Ecológica asociada a la población equivalente total es inferior a la primera. Sin embargo, esta diferencia no se puede atribuir con certeza al turismo, ya que habría que conocer el consumo de recursos imputable al mismo, y la influencia de movimientos inmigratorios irregulares. Los valores de la Huella Ecológica del turismo no parecen despreciables, y oscilan entre 0,5 gha/turista en la isla de Guernsey (Chambers, Simmons y Wackernagel, 2003), 0,37 gha/turista en Mallorca para una estancia media de dos semanas (WWF, 2002a), 0,93 gha/turista en Chipre para una estancia media de dos semanas (WWF, 2002a) y 1,86 gha/turista en las islas Seychelles considerando una estancia media de 10,4 días (Gössling, Borgström, Hörstmeier y Saggel, 2002). Cuadro 12 HUELLA ECOLÓGICA LOCAL Y EQUIVALENTE Categoría Huella Ecológica de Canarias de la población de derecho (ha/cap.) Huella Ecológica de Canarias de la población equivalente total (ha/cap.) Agricultura 0,2064 0,1412 Ganadería 1,0703 0,7374 Pesca 0,6132 0,4225 Forestal 0,6713 0,4625 Energética 3,2702 2,2573 Suelo construido 0,0218 0,0150 Total 5,8532 4,0359 Fuente: Elaboración propia. (a) Población equivalente no reglada calculada a partir de datos de generación de residuos: 524.895. (b): Población equivalente de la oferta reglada: 249.801, calculada a partir de las pernoctaciones del INE en 2000 (c): Población equivalente total: (a)+(b)+1.716.276 habitantes de derecho = 2.490.972. Ninguna ciudad puede alcanzar por si misma la sostenibilidad por su inherente necesidad de apropiarse de la capacidad ecológica de regiones distantes (Rees y Wackernagel, 1996b). Esta necesidad es patente en territorios insulares, y especialmente en islas pequeñas, que no
167 Huella ecológica y presión turística socio-ambiental. Aplicación en Canarias Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles N.º 57 - 2011 superan los 10.000 km2 de superficie, o los 500.000 habitantes según las define Hess (1990). La autosuficiencia de las pequeñas islas entraña serias dificultades y las opciones de Desarrollo Sostenible son muy escasas dadas sus limitaciones ambientales (Hess, 1990). La vulnerabilidad de Canarias se manifiesta por su baja biocapacidad productiva, acusada dependencia externa, como lo demuestra el fuerte déficit ecológico, en conjunción con una reducida superficie, y elevadas densidades de población. Estos problemas se acusan notoriamente en las islas de Tenerife y Gran Canaria. La segunda ley de la termodinámica determina que todos los sistemas altamente ordenados sólo pueden crecer y desarrollarse a expensas de incrementar el desorden a niveles superiores en la jerarquía de sistemas (Schneider y Kay, 1992). Históricamente, la mayoría de las islas han sufrido ciclos de explosiones periódicas de exportaciones, con la subsecuente deflación y agotamiento de recursos naturales, unido a emigraciones, de modo que los microsistemas abiertos no hacen sino intensificar su dependencia (McElroy y de Albuquerque, 1990). A la vista de estas circunstancias, la sostenibilidad de sistemas insulares con cargas demográficas elevadas resulta especialmente compleja. El planteamiento de límites al crecimiento encuentra serios obstáculos, tanto desde el punto de vista científico como desde el político. Es posible que antes incluso que los límites ambientales, aparezcan límites de origen social y político, que nos hagan replantear el modelo de crecimiento y desarrollo existente. Es el caso de las Directrices de Ordenación General y de Ordenación del Turismo de Canarias, que establece medidas normativas para contener la oferta alojativa, en un intento por evitar la superación de la capacidad de carga de las islas. En concreto, la directriz 27 determina que «El Gobierno de Canarias, a propuesta de la consejería competente en materia de turismo y oídos los cabildos insulares, elevará al Parlamento de Canarias, cada tres años, un proyecto de ley en el que se fije la competencia, el procedimiento y el ritmo anual máximo de crecimiento de autorizaciones previas para nuevas plazas de alojamiento turístico en cada una de las islas, durante el siguiente trienio. El ritmo será establecido respecto del dato más reciente de plazas turísticas legales existentes en cada isla al momento de formular dicho proyecto de ley, según el Registro General de empresas, actividades y establecimientos turísticos de Canarias, y justificado en la capacidad de carga de las respectivas islas y en la evolución de los factores ambientales, sociales y económicos, en especial de los sectoriales». Sin embargo, la presión ejercida por la oferta alojativa reglada no es la única presión a controlar. El desarrollo de fórmulas de turismo residencial, los flujos inmigratorios y el propio crecimiento natural de la población canaria inciden en el consumo de recursos, y por ende, en la Huella Ecológica. El alto valor de este indicador es la consecuencia lógica de la perificidad de Canarias, y en gran medida, de la Huella Ecológica Energética, estrechamente vinculada al desarrollo del turismo, como señalan sus altas correlaciones con el Indicador de presión turística socio-ambiental PresTur. El seguimiento de la evolución de las plazas turísticas legales es un instrumento operativo y sencillo. No obstante, el uso de indicadores indirectos de criptopresion socio-ambiental, como la generación de residuos sólidos urbanos y las Huellas Ecológicas Energéticas insulares, contribuye a evidenciar la presión global ejercida sobre el sistema territorial.
168 Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles N.º 57 - 2011 Francisco M. Fernández-Latorre y Fernando Díaz del Olmo V. CONCLUSIONES Los resultados obtenidos demuestran una importante presión turística socio-ambiental en Canarias, manifiesta en la alta Huella Ecológica del Archipielago, elevada Huella Ecológica Energética y altos valores del indicador PresTur. Existe un comportamiento espacial diferenciado, entre las islas occidentales, menos desarrolladas turísticamente y con menor grado de presión socio-ambiental, y las más orientales, con un grado mucho mayor de desarrollo turístico. Las islas centrales capitalinas presentan grandes densidades poblacionales, elevadas Huellas Ecológicas Energéticas y biocapacidades reducidas. Todas las islas de Canarias acusan déficit ecológico energético, a excepción de las islas occidentales de El Hierro y La Gomera. Se observa un gradiente en los valores insulares del Índice de presión turística socio-ambiental PresTur, en sentido oeste-este. A escala municipal destacan por su magnitud los valores que alcanza este indicador en el enclave de alta densidad del Puerto de la Cruz y en Tias, en la isla de Lanzarote. BIBLIOGRAFÍA AGARWAL, S. (1997): «The Resort Cycle And Seaside Tourism: An Assessment of its Applicability and Validity». Tourism Management, 18, 65-73. AGARWAL, S. (2002): «Restructuring Seaside Tourism: The Resort Lifecyle». Annals Of Tourism Research, 29, 25-55. AGUILÓ, E., ALEGRE, J. y SARD, M. (2005): «The Persistence of the Sun and Sand Tourism Model». Tourism Management, 26, 219-231. ANTON CLAVÉ, S., FERNÁNDEZ TABALES, A. y GONZÁLEZ REVERTÉ, F. (2008): Los lugares turísticos. En S. Anton Clavé y F. González Reverté (Eds.), A propósito del turismo.La Construcción social del espacio turístico. Editorial UOC. APOSTOLOPOULOS, Y. y GAYLE, D.J. (2002): Island Tourism and Sustainable Development. Caribbean, Pacific and Mediterranean Experiences. Praeger. BEST FOOT FORWARD (2003): Ecological Sustainability Assessments. www.ecologicalfootprint.com. 19-11-2003. BICKNELL, K.B., BALL, R.J., CULLEN, R. y BIGSBY, H.R. (1998): «New Methodology for the Ecological Footprint with an Application to the New Zealand Economy». Ecological Economics, 27, 149-160. BOLAÑOS GONZÁLEZ, J.I. (2002): «Usos del suelo y capacidad de carga territorial: El caso de la Caldera del Rey (Tenerife, Islas Canarias)». Papeles de Geografía, 36, 5-25. BUTLER, R.W. (1980): «The Concept of a Tourist Area Cycle of Evolution: Implication for Management of Resources». Canadian Geographer, 24, 5-12. BUTLER, R.W. (2000): The Resort Cycle two decades on. En B.Faulkner, E.Laws, y G.Morcado (Eds.), Reflections on Experience. London. Cassell. BUTLER, R.W. (2006): The Tourism Area Life Cycle Model. Conceptual and Theoretical Issues. Channelview Publications. CABILDO DE TENERIFE. (2003): Compromiso por el desarrollo sostenible de Canarias. Documento de los grupos de trabajo. Cabildo de Tenerife. Área de Cultura.
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