La Proto-arqueología en el Perú en el siglo XIX
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63 LA PROTO-ARQUEOLOGÍA EN EL PERÚ EN EL SIGLO XIX Paula Ermila Rivasplata Varillas Universidad de Sevilla Resumen Los comienzos de la tradición europea del descubrimiento de las culturas precolombinas con visión romántico-geográfica se remontan a principios del siglo XIX y se deben a las renovadoras propuestas de geógrafos germánicos como Alexandre Von Humbolt y K. Ritter, que al unir romanticismo viajero y geografía permitieron a esta ciencia ampliar su perspectiva cognitiva con el buen uso de analogías y metáforas. En este contexto se iniciaron las primeras expediciones europeas proto-arqueológicas del siglo XIX en el Perú, destacando entre todos Charles Wiener, George Squier, Ernest W. Middendort y Thomas Hutchinson. Estas nuevas miradas analizaron, valoraron el pasado histórico del Perú y lo publicitaron al mundo entero Abstract The beginning of european tradition for the discovery of the precolombian cultures from a romantic-geographical perspective goes back to the first decades of the 19th century and is due to the innovative offers of germanic geographers such as Alexander Von Humbolt and K. Ritter, who having joined romanticism to geographic knowledge allowed a spread of this science to a cognitive vision with the good use of analysis and metaphors. In this context, take place the first european proto-arqueological expeditions in Perú, headed by the outstanding researchers Charles Wiener, George Squier, Ernest W. Middendort and Thomas Hutchinson. These new looks analyzed and valued the historical past of Peru and publicized it to the entire world Palabras claves: Proto-arqueologos – Perú - Culturas Precolombinas - Siglo XIX Key words: Proto-arqueologos – Perú - Precolombian cultures - 19th century Recibido 11 03 2010 Evaluado 15 06 2010
64 Introducción La Proto-arqueología en el Perú fue desarrollada por las personas interesadas en las antigüedades precolombinas desde los siglos XVI al XIX. Trataron de conocerlas cognitivamente y empíricamente a través de la observación, representación grafica y la excavación. Estas personas fueron civiles, religiosas y militares que emplearon diversas estrategias para lograr un acercamiento eficaz a las culturas indígenas, con objeto de conocerlas. Estos estudiosos pueden ser considerados como precursores de la arqueología en el Perú. En el siglo XVIII, la Proto-arqueología fue llevada a cabo casi en su integridad por ilustrados europeos. La afición a las antigüedades era una actividad colateral a la principal que eran las expediciones botánicas, geográficas o físicas. Los ilustrados se caracterizaron por su espíritu universal y su insaciable curiosidad que les obligaba a interesarse por todo tipo de temas. Las actividades proto-arqueológicas realizadas fueron la elaboración de descripciones, dibujos a mano alzada y planos. No disminuyó el interés a pesar de los mil y un peligros que suponía viajar a lugares ignotos como la cordillera de los Andes, los desiertos, pampas, valles y mesetas del virreinato peruano. En el siglo XIX, en el que se centra el tema específico de estudio, se iniciaron las primeras expediciones europeas de carácter exclusivamente arqueológico al Perú. Estos viajeros recorrieron el Perú durante largos años. Su trabajo consistió en estudiar in situ los lugares arqueológicos, prospectar, excavar, dibujar, fotografiar y escribir diarios de viajes que a veces mandaban por fascículos a las distintas publicaciones, diarios y revistas de Europa. Este ingente trabajo fue realizado por proto-arqueólogos franceses, ingleses, alemanes, norteamericanos y otros. De entre todos destacan Charles Wiener, George Squier, Ernest W. Middendort y Thomas Hutchinson, todos los cuales se internaron en la geografía peruana a realizar una prospección total de las ruinas arqueológicas
65 peruanas, describiendo, excavando, midiendo, fotografiando y dibujando todo vestigio que consideraron una antigüedad. Por ejemplo, Epharaim George Squier exploró sistemáticamente las ruinas más notables del Perú y Bolivia entre 1863 y 1865. Sus excavaciones en Pachacamac en 1864, fueron las primeras en el territorio peruano, en las que se trató de aprovechar las asociaciones arqueológicas para reconstruir la cultura antigua y al igual que su articulo “Los monumentos primitivos del Perú comparadas con los de otras partes del mundo”, en el que trató de establecer una cronología relativa de las chullpas de Puno y Bolivia. Este articulo constituyó el primer ensayo de una cronología para la arqueología peruana 1 El reconocimiento del valor de la cultura precolombina andina se hizo evidente a través de los proto-arqueólogos, quienes con nuevas miradas analizaron, valoraron el pasado histórico del Perú y lo publicitaron al mundo entero Los viajeros románticos del siglo XIX en el Perú Los comienzos de la tradición europea del descubrimiento de las culturas precolombinas con visión romántico-geográfica se remontan a principios del siglo XIX y se deben a las renovadoras propuestas de geógrafos germánicos como Alexandre Von Humbolt y K. Ritter, que al unir romanticismo viajero y geografía permitieron a esta ciencia ampliar su perspectiva cognitiva con el buen uso de analogías y metáforas. La analogía y la metáfora permiten la explicación y comprensión de las relaciones de las unidades geográficas con el ser humano. En tal contexto intelectual, colonial y pre-turístico, las culturas precolombinas son captadas por el viajero romántico del siglo XIX, que en su búsqueda de exotismo, se encuentra con paisajes extraños y dignos de ser dados a conocer en distintas publicaciones, convirtiéndolos en productos de gran demanda en Europa. 1 Duccio Bonavia y Roger Ravines (eds). Arqueología Peruana: Precursores. Lima: Casa de la Cultura del Perú, 1970, p. 15.
66 Elaboración propia Pero, aquellos románticos europeos del siglo XIX – llamados “viajeros protoarqueológicos” en el Perú – eran todavía más viajeros que turistas, porque cumplían las características de “distancia y cultura” 2y las de “actitud atenta” y “concesión de mucha atención al camino” 3que les permitían captar y analizar el paisaje andino precolombino en toda su profundidad. De esta manera, algunos de aquellos paisajes precolombinos fueron redescubiertos por Midderdorf, Wiener o Squier, quienes -portadores de nuevas miradas científicas - fueron los primeros en poder valorar desde la cultura moderna los 2Alain Roger. « Histoire d’une passion théorique ou Comment on devienne un raboliot du Paysage », Cinq propositions pour une théorie du paysage. Seyssel, Ediciones Champ Vallon, 1994, p.117. 3 Mathieu Kessler. El paisaje y su sombra. Barcelona: Idea universitaria. Idea Books. 2000, pp. 23-35.
67 paisajes andinos precolombinos y difundirlos por el mundo, restituyéndoles su justa valía. La fortaleza de Pisac Fuente: WIENER, 1880: 200.
68 Piedras megalíticas en Sacsaihuaman, en el Cuzco y Puerta del Sol en Tiahuanaco. Fuente: SQUIER, 1877. Muros ciclópeos de Sacsaihuaman. (WIENER, 1880: 330)
69 Charles Wiener explorador y periodista recreó una nueva mirada del paisaje andino precolombino y la exportó al mundo. Puente colgante sobre el río Urubamba y andenerías en Ollantaytambo (WIENER, 1880: 332)
70 La fortaleza de Paramonga desde lo alto de los últimos contrafuertes de la cadena marítima (WIENER, 1880: 122). Desde mediados del siglo XIX, aumentó el interés cognitivo por un grupo de investigadores por los constructores de montículos y los indios precolombinos peruanos. Este hecho produjo el aumento de viajeros investigadores que se internaban en la cordillera andina para recorrerla y registrar las evidencias arqueológicas y antropológicas con diferentes soportes gráficos: litografía, daguerrotipo y fotografía. El entusiasmo por los viajes con el foco puesto en el mundo precolombino era una realidad en la primera mitad del siglo XIX. Existía una demanda de libros sobre estos temas en Europa. Las librerías vendían muchas copias de libros de viajes arqueológicos en America indiana. 4Se publicaban también a modo de fascículos en diversos tipos de revistas. Desde el siglo XX, muchos libros de viajes se han editado, recopilando los fascículos de viejas revistas del siglo XIX. 4 Fagan Brian. Precursores de la arqueología en América. México: Fondo de Cultura Económica, 1984, p. 218.
71 Los logros culturales y el desarrollo de sociedades complejas por indígenas americanos fue difícil de aceptar. Esta idea se recrudeció aún más a medida que avanzaba el siglo XIX. En el caso peruano, los europeos nunca dudaron desde su llegada -siglo XVI- que las pirámides, las ciudadelas y otras manifestaciones culturales habían sido realizadas por indígenas precolombinos, cosa que sí costó aceptar en otras latitudes americanas, como en el caso de los indígenas norteamericanos, no solo durante la etapa colonial sino también durante la época republicana en pleno siglo XIX. La financiación de las expediciones llevadas a cabo en el Perú fue realizada por los mismos proto-arqueólogos o por apoyo filántropo privado (Smithsonian Institute, Peabody y otros). Así, a finales del siglo XIX, se aceleró el ritmo de la investigación proto-arqueológica precolombina, pero también su depredación pues se extrajeron de su contexto innumerables objetos muebles para formar parte de colecciones privadas y publicas. Hasta el último cuarto del siglo XIX, no se sabía casi nada de la multiplicidad de las culturas prehispánicas en esta parte de los Andes y era todavía muy difícil para los sabios distinguir las leyendas transmitidas de la realidad histórica a través de las crónicas. Hacia mediados del siglo XIX no se distinguían más que dos periodos en la historia de la civilización de los Andes: un periodo aymara antiguo y un periodo inca más reciente. En los años 1870, algunos autores, como Thomas Hutchinson, Manuel González de La Rosa y Ephraim George Squier llamaron la atención de sus colegas sobre huacos y monumentos de la costa norte del Perú, que se consideraban como anteriores a los Incas.
78 - Observaciones de las ruinas del monte Chucana. - Descripción, mapas, planos y dibujos a mano alzada de las ruinas de Pashash. - Observaciones de la fortaleza de Huaullang y Sipa. - Descripción, mapas, planos y dibujos de las ruinas de Chavin de Huantar y excavaciones en Recuay. En la sierra central andina - Descripción, excavaciones, mapas, planos y dibujos de Huanuco viejo. - Descripción, planos y dibujos de las ruinas incas de Vilcashuaman. - Descripción, planos y dibujos de las ruinas incas de Tarmatambo. En la sierra sur andina - Observaciones las ruinas de Sondor, Cotahuacho, Curamba. el Puente Inca. ruinas de Incahuasi. - Observaciones y dibujos de la piedra de Sayhuite. - Descripción y dibujos de ruinas en el Cuzco: fortaleza de Sacsaihuaman, templo del Rodadero, palacio de Colcampata y el templo Koricancha. - Descripción, planos y dibujos de las ruinas de Ollantaytambo y puente colgante sobre el río Urubamba. - Observaciones y dibujos de Pisac y Paucartambo. En el altiplano andino del lago Titicaca: - Descripción, mapa, planos, excavaciones y dibujos de las ruinas de Tiahuanaco y Acapana. - Descripción y dibujos de restos antiguos en las islas del lago Titicaca.
79 Corte de una huaca del litoral. Reconstitución de una pirámide funeraria. Mausoleo principesco. Fuente: WIENER, 1880: 561.
80 Ollantaytambo Paramonga Chavin Ancón Huamachuco Cajamarca Cuzco Tiahuanaco Trujillo Lima Itinerario de Charles Wiener en la Misión Científica de instrucción Publica Frances durante los años de 1875, 1876 y 1877. Fuente: WIENER, 1880. Elaboración propia.
81 El segundo tema lleva el titulo de “notas arqueológicas”. Trata sobre la arquitectura, la escultura y la pintura. Es la parte mejor lograda del trabajo, a mi entender. Desarrolla de forma muy pormenorizada las diversas técnicas empleadas, demostrando su alta capacidad de observación y análisis. Lo realizó de forma muy didáctica e ilustrativa, con dibujos demostrativos y con intentos de clasificación estilística en diversos rubros. Este tema presenta algunos errores y omisiones como: - El uso de algunas expresiones de la arqueología europea como dólmenes. - No realizó ningún intento por reconocer lo preinca de lo inca y prefirió continuar con la tradición muy decimonónica de englobar bajo la denominación de inca, todo el proceso cultural andino. - Atribuyó cerámica de la costa norte al altiplano y sierra central, prueba de que parte del material cerámico provenía de donaciones o de compras y no de excavaciones. Cometió graves equivocaciones en la procedencia de gran parte de la cerámica mostrada en su libro14. Desarrolló los siguientes temas: - Materiales de construcción: arcillas, hormigón y piedras. Técnica - Intentos de clasificación de trabajo en piedra: Piedras megalíticas, ciclópeas, poligonales rectangulares, esquistosas sin estuco, esquistosas con estuco, poligonales irregulares con relleno de hormigón y otras. - Estudio de muros, puertas, ventanas, nichos, elevación y plantas. - Ornamentación de los muros: pinturas, bajo relieves. - Identifico santuarios precolombinos andinos: Tiahuanaco, Chavin de Huantar, Pachacamac, Gran Chimú, Vilcashuaman, Ollantambo, Pisac, Cuzco y otros. - Realizo estudio de escaleras, distribución de interior de las casas y mobiliario. - Estudio y realización de diversas clasificaciones de sepulturas desde el punto de vista geográfico, por su posición topográfica, por el material constructivo y otras. 14 Casi toda la cerámica mostrada proviene de la costa norte peruana, de la cultura Moche, Chimú y Vicús.
82 - Estudio de campos de cultivo e irrigaciones. Por ejemplo: Charles Wiener describió y realizó un mapa de canales, acueductos y lagos artificiales que permitieron tener acceso al agua a los habitantes de Chanchan, perteneciente al reino de Chimú. “Una mirada al plano de la ciudad vieja muestra las obras sorprendentes de irrigación que hacen circular el agua en esos sitios con una lógica comparable al sistema de circulación de la sangre en nuestras venas. Una obra de varios kilómetros de largo, dique a la vez que acueducto, trae las aguas del río Moche, embalsadas en un reservorio inmenso, que subsiste en parte, y que las gentes de hoy llaman la manpuestería. Estos muros de aspecto terrosos nos parecen menos lúgubres cuando comprendemos que se levantaban otra en medio de campos y jardines” 15 Los sistemas de irrigación en Trujillo y el sitio arqueológico de Chan Chan (Fuente: Wiener, 1993(1880):104) 15 Charles Wiener. Ob. Cit. p. 104.
83 - Estudio de la red de caminos y construcción. Clasificación de puentes: maderas, de albañilería y colgantes. - Estudio y clasificación de la escultura: piedra, madera, hueso, coral. - Estudio de la orfebrería y de la cerámica. - Estudio de pinturas en muros, de incisiones en metal, madera, calabaza y huesos. El tercer tema lleva por titulo: “Algunas nociones de etnografía peruana”. Trató temas como: - Ajuar funerario: vestido (ponchos, camisetas, fajas, faldas), calzado, tocado, adornos (collares, brazaletes, anillos, aretes), instrumentos de trabajo, armas, alimentación, instrumentos musicales. - Realizó una clasificación de calzados usados por los indios precolombinos de diferentes partes del Perú, según lo encontrado en las tumbas. - Estudio de la religión andina: culto al sol, al agua, a la lluvia, a los muertos, a los animales y a otros. - Reflexión personal de la situación del indio durante el siglo XIX en Perú y Bolivia. El cuarto tema lleva por titulo: “Estudios lingüísticos” - Realizó un estudio sobre probables escrituras andinas precolombinas. - Realizó pequeños diccionarios de algunas de las lenguas andinas: quechua, aymara y campa. Las visiones y aportaciones proto-arqueológicas alemanas Ernst W. Middendorf Ernst Wilhem Middendorf, de nacionalidad alemana, nació en 1830. Se desplazó al Perú en 1855, estableciéndose en Arica como médico de una empresa norteamericana. Recorrió el Perú entre los años de 1859 y 1862, recopilando
84 información arqueológica que observó en su recorrido. Decidió regresar a su país donde estudió por tres años lingüística y arqueología. Al terminar sus estudios en 1865, regresó al Perú, radicándose en Lima, donde ejerció la medicina. En 1871 volvió nuevamente a Alemania, para regresar otra vez al Perú en 1876, cuando decidió dedicarse exclusivamente a sus estudios lingüísticos y arqueológicos. Se dedicó a ello hasta 1888, en que regresó definitivamente a su país, donde ocupó su tiempo en la redacción y publicación de sus investigaciones llevadas a cabo en el Perú. Murió en 190916 Middendorf publicó en Alemania en 1894: Perú. Observaciones y estudios del país y sus habitantes durante una permanencia de 25 años, obra en tres tomos: costa, sierra y Lima. Se caracterizó por la minuciosidad de la descripción y el registro en mapas, planos, dibujos y fotograbados. Middendorf vivió en el Perú por 25 años, en una época crucial en la historia del Perú que comprendió la bonanza económica del guano de las islas, la guerra con Chile y la ruina peruana de la postguerra. La obra de Middendorf Perú no es un libro exclusivamente arqueológico. Presenta impresiones y recuerdos de viaje, descripciones geográficas, narraciones históricas y misceláneas. Sin embargo la parte arqueológica que ofrece en su obra es mucho más clara y científico como producto de una más larga meditación intelectual que la de otros viajeros contemporáneos a él. Ernst W. Middendorf es considerado un precursor de la investigación arqueológica en el Perú. En la introducción del II tomo de su libro Perú indicó:” el propósito principal del autor en sus excursiones y viajes por la costa peruana fue la búsqueda de ruinas incaicas y su comparación entre si como medio de enjuiciar las condiciones culturas del pueblos que alguna vez había vivido allí, antes de entrar en contracto con europeos” 17 16 Ibídem, 1970, pp. 117 y 197. 17 Ernest W. Middendorf. Perú. Observaciones y estudios del país y sus habitantes durante una permanencia de 25 años. (1895). Lima: Universidad Nacional Mayor de San Marcos. 1974, p. IX.
85 Su obra es producto de un largo periplo para captar información tanto lingüística como arqueológica. El itinerario fue el siguiente: - En los meses de setiembre a octubre de 1885 estuvo en los valles de la costa norte: Moche, Chicama, Jequetepeque y Lambayeque. - En los meses de mayo a julio de 1886 estuvo en los valles de Nepeña, Santa en la costa norte. Atravesó la cordillera de los Andes hasta Chavin, Huánuco, Cerro de Pasco y Lima. - De mayo a julio de 1887 viajó desde Pacasmayo a Cajamarca y Chachapoyas, regresando por Huamachuco, Trujillo y Lima. - De noviembre de 1887 a marzo de 1888 viajo a Arequipa, Puno, el altiplano andino del Titicaca, La Paz, regresó a Cuzco, Ayacucho y finalmente a Lima. - Realizó otros viajes particulares entre los valles de Ica y Casma. Así, Middendorf realizó diversos viajes, producto de los cuales, estudió diversos sitios arqueológicos, que describió, de los que realizó planos en vista de planta y a los que tomó fotografías: En Lima: - Antiguas construcciones indígenas en el valle del Rimac. - Pirámides de adobe en Magdalena y Miraflores. - Antiguas ruinas de Huadca. Sur de Lima: - Antiguas ruinas de Pachacamac en el valle de Lurin. - Ruinas de Herbay bajo en el valle de Chillón. - Ruinas de Tambo de Mora en el valle de Cañete. Norte de Lima:
86 - Ruinas de la fortaleza de Paramonga en el río Fortaleza. - Ruinas sobre el cerro la Horca. - Ruinas de Chancaillo en el valle de Casma. - Ruinas de Cantagallo en el valle de Santa. - Ruinas de Panamarquilla en el valle de Nepeña. Costa Norte: Trujillo - Ruinas de Chan Chan. - Templo del Sol en el valle de Moche. Sierra central - Templo de Chavín: templo, galerías subterráneas. - Huánuco viejo: Templo del sol, palacio del Inca y deposito de alimentos. Sierra norte - Ruinas de Leimebamba. - Ruinas de Marca Huamachuco. Sierra sur - Ruinas de Pucara. - Templo de Viracocha en Rajchi. - Templo de Coricancha. - Templos del Sol Inti y de la diosa Luna Quilla. - fortaleza de Sacsaihuman. - Ruinas de Collcampata. - Ruinas del Rodadero. - Andenes y ruinas de Pisac. - Andenes de Yucay. - Fortaleza de Ollantaytambo. - Ruinas de Vilcashuaman.
87 Altiplano andino del Lago Titicaca - Ruinas de Tiahuanaco. - Ruinas de Acapana. - Templo del Sol en la isla Titicaca. - Las tumbas de Sillustani. Magdalena Chavin de Huantar Cuzco Paramonga Sillustani Chan Chan Tiahuanaco Pachacamac Templo del Sol Tambo Mora Oyantaytambo Huanuco Viejo Marca Huamachuco Cajamarca Chachapoyas Itinerario de Middendorf 1885: valles de la costa norte: Moche, Chicama, Jequetepeque, Lambayeque 1886: valles de Nepeña, Santa en la costa norte. Atravesó la cordillera de los Andes hasta Chavin, Huanuco, Cerro de Pasco y Lima 1887: Pacasmayo a Cajamarca y Chachapoyas, regresando por Huamachuco, Trujillo y Lima. 1888: viajo a Arequipa, Puno, el altiplano andino del Titicaca, La Paz, regreso hacia Cuzco, Ayacucho y finalmente regreso a Lima. Elaboración propia
94 - El conjunto arqueológico de Maranga, conocido como "las ruinas del valle de Huatica", ubicado en el valle del Rimac, en la misma ciudad de Lima, en el litoral del Pacifico. En el mencionado complejo, Hutchinson realizó mediciones y excavaciones a varias estructuras de adobe tipo pirámide truncada, sosteniendo que no eran solamente necrópolis sino asentamientos y templos, etc. Al excavar se percató de las técnicas constructivas, señalando que algunas construcciones eran hechas con adobones (Huaca Aramburú, San Miguel) y otras con adobitos (Huaca Pando).
95 Islas de Chincha Ica Rimac Cañete Sitios arqueológicos que recorrió Thomas Middendorf - Islas de Chincha: ídolos encontrados en los estratos inferiores del guano de islas(ofrendas) - Ica: entierros en fardos y acueductos preincas - Cañete: ruina inca de Tambo de Mora - Rimac: Pachacamac, sitio preinca e inca. Ruinas de Huatica, Pando y Juliana Elaboración propia. - Analizó y excavó las necrópolis en el litoral costero de Pasamayo y Ancón, cerca de Lima. Describió el material recuperado de los entierros, tales como material óseo, textil y cerámico.
96 o En Ancón distinguió hasta tres formas diferentes de entierros; describió la forma de las tumbas, la posición de los cadáveres y el material asociado a ellos. o En Pasamayo identificó un gran cementerio. Comparó el material óseo que encontró con el procedente de Pachacamac. En Chancay describió edificios con arquitectura de adobones. Las visiones y aportaciones proto-arqueológicas peruanas Mariano Eduardo de Rivero y Ustáriz Mariano Eduardo de Rivero y Ustáriz es considerado el principal protoarqueólogo de origen peruano del siglo XIX, por ser el primero en publicar un libro sobre antigüedades peruanas que realizó junto al erudito austriaco Johann D. de Tschudi. Escribió dos libros sobre antigüedades, el primero menos conocido en 1841y el segundo junto al estudioso austriaco.29 Mariano Eduardo de Rivero y Ustáriz estudió para ser geólogo, químico y mineralogista en Europa. El 80% de sus obras van dirigidas a estos temas. Realizó expediciones científicas en diferentes partes de América del Sur. También se le considera precursor de la arqueología andina por sus aportes en este campo. Nació en Arequipa, Perú, en 1798. Sus padres le enviaron a la edad de 12 años a Inglaterra para continuar sus estudios. A los 17 años estudiaba de la Escuela Real de Minas de Paris, bajo la dirección de Gay Lussac. A los 22 años descubrió “la humboldina”, una combinación de acido oxálico con el hierro. Continuó viajando y estudiando en distintas partes de Europa, cuando por recomendación de Alejandro Von Humbolt viajó a Colombia en una Expedición Científica francesa a los 24 años. En 1825 regresó al Perú 29 El primero: Antigüedades peruanas. Lima: Imprenta de José Masias, 1841. El segundo con Johann Jakob von Tschud, Antigüedades peruanas. Viena: Imprenta Imperial de la Corte y Estado, 1851.
97 y Simon Bolívar le hizo director del despacho de Minería, Agricultura, Instrucción Pública y Museos del Perú. Aunque casi toda su obra es de carácter físico, químico, geológico y mineralógico, también se dedicó a la investigación histórica. Fue el primer director del Museo Arqueológico Nacional del Perú. Desde 1851 se dedicó a la diplomacia, llegando a ser cónsul General del Perú en Bélgica, miembro corresponsal de varias sociedades científicas de Europa y de América, socio extranjero de las antigüedades de Copenhague, de la Imperial Agricultura de Francia y del Instituto de África. Murió en Paris en 1857. 30 La obra Antigüedades Peruanas es un libro singular porque no solo trata sobre temas arqueológicos peruanos sino que examina algunos de los principales personajes que han tratado la historia y arqueología peruana: el Inca Garcilaso de la Vega, Fernando Montesinos y W.H.Prescott. Según Mariano de Rivero, la tacha más grave del cronista Garcilaso es su parcialidad evidente, que es el mayor defecto de un historiador”. Calificó la obra del cronista como un conjunto de “conjeturas ingeniosas y compilación de tradiciones. Lo consideró parcial porque omite o falsifica lo que tiende a oponerse a sus miras, por proteger a Gonzalo Pizarro que fue el jefe de su padre, por defender a Huáscar a cuyo linaje inca él mismo perteneció y por su tendencia a magnificar a la cultura inca31. Además, Mariano de Rivero consideró contradictorio a Garcilaso porque no coincidió en algunos puntos con otros cronistas: Acosta, Cieza y otros. Por lo que, recomendó a los lectores e historiadores tener cuidado y ser más cautos cuando consultan la obra de Garcilaso. El otro cronista examinado fue Fernando de Montesinos quien escribió Memorias de la historia antigua del Perú. Rivero indicó que fue un cronista que recorrió durante quince años el Perú, recopilando manuscritos, información oral, 30 Monique Alaperrine-Bouyer. Mariano de Rivero en alguna de sus cartas al Barón Alexander von Humboldt. Arequipa: Centro de Estudios Arequipeños 7 UNSA. 1999. pp. 5-7. 31 Mariano Eduardo de Rivero y Ustariz y Juan Diego Tschudi. Antigüedades peruanas (1851). Lima: Editorial Mejía Baca. Lima. 1958. pp. 14-15
98 tradiciones y cantos indígenas. Lo consideró más fidedigno a pesar de sus errores y defectos en la información que aporta en su crónica, indicando que estudió la antigüedad con tanto celo que a nadie le igualó en conocimientos arqueológicos.32 Finalmente, trató a W. Prescott a quien consideró un excelente historiador, quien escribió sobre la conquista del Perú. Mariano de Rivero concluyó indicando que faltaba un historiador de la talla de Prescott para la elaboración de la historia antigua del Perú. En su obra, Mariano de Rivero se interroga sobre la autenticidad o implantación foránea de la cultura preincaica. Trata de demostrar su autenticidad a través de la continuidad religiosa entre el período preinca e inca. Mariano de Rivero es contradictorio porque criticó la obra de Garcilaso de la Vega pero la utilizó mucho. Esta es una de las más duras criticas al trabajo de Rivero, el recurrir a cronistas casi en la integridad de la obra y no haber realizado trabajo de campo. El mismo Rivero indicó que hubieron [sic] muchos obstáculos que se opusieron para llevar a cabo esta empresa de examinar los monumentos arqueológicos de los Incas, para obtener un exacto conocimiento de los idiomas, religión, leyes, ciencias y costumbres, así como todo lo relacionado con el imperio de los Andes.33 Reconoció que existieron culturas preincas, logrando diferenciar sólo: Tiahuanaco, Chimú y Chavin. Hay que tener presente que estas culturas eran consideradas preincas desde el siglo XVI. Así que mucho avance en la identificación de estas culturas no se produjo en tres siglos. Reconoció la existencia de numerosos monumentos arqueológicos, pero casi todos fueron catalogados como incas. La historia incaica de su libro está realizada en función de dos cronistas: el Inca Garcilaso de la Vega, y Cieza de León. También recurrió a material bibliográfico y documental. A partir de esta información desarrolló los siguientes temas: sistema de gobierno e instituciones políticas de los incas, la lengua quechua, la cultura científica 32 Ibídem, p.18. 33 Thomas J. Hutchinson. Ob. cit., p.:252-253.
99 bajo la dinastía de los incas, el sistema religioso de los antiguos peruanos, las ceremonias religiosas y el estado de las artes entre los antiguos peruanos. En cuanto al tema: En el Estado de las artes entre los antiguos peruanos reconoció el estado avanzado de las “artes” entre las culturas preincaicas y se disculpó por no poder investigarlas a fondo por falta de apoyo gubernamental. No logró identificar claramente lo inca de lo preinca en el estudio de las “artes”. Pero, Rivero tendió a atribuir todo lo grandioso en arquitectura, trabajo textil, orfebrería y cerámica a la cultura inca. Su educación europea y, por lo tanto, clásica hace que no pueda ser objetivo en el análisis de la iconografía precolombina. Los dibujos preincaicos34 los considera infantiles, dándoles una categoría menor que la de los incas. Estos últimos solían utilizar líneas geométricas más armónicas, repetitivas y de “bello aspecto”. Quizá influenciado por su formación en el arte clásico grecoromano Rivero concluye indicando que las culturas preincas no conocían el arte de dibujar ni pintar, quedando el arte de dibujar entre ellos siempre en su primera infancia.35 Sí destaca algunos dibujos preincas sobre cerámica representando al dios de las varas36. Rivero reconoció el desarrollo precolombino en piedra, tejido, barro y metal. Admiraba el trabajo en piedra: cantería, modelación de grandes bloques y traslado de las mismas. Según Rivero, el trabajo en piedra no se debió a una alta tecnología pues no lo tuvieron37, sino en el trabajo masificado de miles de personas. A pesar de la afirmación anterior, estuvo convencido del conocimiento andino en la construcción de bóvedas38. 34 Los dibujos considerados infantiles por Mariano de Rivero pertenecen a la cultura Moche. Estos dibujos se encuentran en la cerámica y murales de la costa norte del Perú. 35 Mariano Eduardo de Rivero y Ustariz y Juan Diego Tschudi. Ob. Cit., p.182. 36 El dios de las varas es Viracocha, dios preincaico. La cerámica que se refiere podría ser perteneciente a Cupisnique o Chavin. 37 “Mediante la trabajosa y lenta manipulación de frotarlas, ya con pedazos de otras piedras, ya con polvo de estas mismas, ya, para poner la ultima mano en ellas, con yerbas que contienen sílice…Este procedimiento es el mas sencillo y natural” Mariano Eduardo de Rivero y Ustariz y Juan Diego Tschudi. Ob.cit, p.184. 38 Se ha constatado que no supieron la construcción de la bóveda pero si de la falsa bóveda.
100 Rivero realizó una clasificación simple en arquitectura, antes y después de los incas, aunque no mencionó nada sobre aproximaciones cronológicas. A las culturas preincaicas pertenecen, según él, las ruinas del Gran Chimú, Huánuco viejo, Pachacámac, los templos de la laguna del Titicaca y los templos y estatuas de Tiahuanaco. A la segunda época, la Inca, corresponden los restos del departamento del Cuzco39. Monumentos incas más importantes que identifica son Tinta, Lampa, Yungay, Limatambo, Huamanga, Puncallacta, Huillcashuaman y Hatun Cañar. Menciona fortalezas, almacenes, puentes, caminos, andenes y acueductos Lamentablemente, confunde edificios preincas con incaicos. Por ejemplo, los acueductos nazcas son preincas, Mariano de Rivero, los atribuye al período incaico. Mariano de Rivero indicó que los incas destacaron en labrar la piedra pero no la madera, pues no fueron capaces de superar la fibrosa tenacidad de la madera. Esto lo atribuyó a la falta de herramientas de metal pues trabajaban la madera con instrumentos de piedra 40 Otro arte en que destacaron las culturas precolombinas peruanas, según Rivero, fue en los tejidos, en el diseño, la fijación duradera de los tintes (brillantes a pesar del paso del tiempo), diversas técnicas de tejido y la finura de la materia prima, sobresaliendo la lana de vicuña por su suavidad. En cerámica destaca la costa norte peruana con representaciones de vida cotidiana, huaco retratos. Rivero influido por su formación clásica no los aprecia, los encuentra desproporcionados: el cuerpo forma una masa disforme y las extremidades son apéndices de la menor importancia, teniendo a veces solo la décima parte de las proporciones correctas en comparación de la cabeza.41 Logra distinguir cerámica fina y común. No logra analizar la cerámica, solo lo describe muy artificialmente: las formas, colores usados y material empleado. 39 Mariano Eduardo de Rivero y Ustariz y Juan Diego Tschudi. Ob. cit., p. 163. 40 Ibídem, p. 165. 41 Ibídem, p. 178.
101 Rivero destacó en el análisis del material metálico, es decir, la orfebrería. Su educación científica como físico, químico y mineralogista le dio la capacidad de realizar los primeros análisis detallados sobre técnicas orfebres empleadas en el mundo preinca e inca, como el vaciado en moldes, soldadura, embutido, batido, y el laminado. Reconoció que no logró identificar todas las técnicas orfebres utilizadas por las culturas precolombinas, incógnita que dejó para la posteridad. Por ejemplo: la técnica de cera perdida y el arte del dorado indígena, técnicas identificadas en el siglo XX. En cuanto a la fundición y extracción de compuestos de material puro, señaló que se realizaron por fusión a través de hornillos pequeños con canutos de cobre. Sus análisis le llevaron a afirmar que los moldes estaban hechos de barro mezclado con yeso, que le daba propiedades refractarias. Rivero indicó que las culturas preincas e incas conocían las combinaciones químicas de la plata como el cloruro, sulfuro, plata antimonial, dando a cada una de ellas un nombre indígena particular42. Rivero analizó herramientas de cobre detectando de 5 a 10 % de sílice, mezcla que se hizo con el fin de dar mayor dureza a los instrumentos. También recurrió en su estudio de metales a cronistas, pero en forma más restringida, indicando que en la época incaica, la extracción del mercurio estaba restringida y se prohibía su manipulación salvo algunas excepciones. Los aportes: - El mayor aporte de la obra Antigüedades del Perú está en que fue el primer intento de realizar un estudio de antigüedades del Perú. - Otro aporte consiste en que fue el primer análisis de metales hecho por un experto en el tema. También, realizó algunos análisis en tejidos y cerámicas de material precolombino museístico y de colecciones privadas. Lamentablemente, todos estos análisis fueron realizados fuera de contexto y en forma desordenada. 42 Ibídem, pp. 167-170.
102 - Otro aporte de su libro está en los gráficos de esculturas, monumentos con sus respectivas explicaciones. Criticas El libro Antigüedades peruanas recibió críticas de algunos estudiosos como Thomas Hutchinson en 1873, por no haber realizado investigaciones arqueológicas de campo ni prospecciones. Indicó que se había limitado a copiar información de algunos cronistas, a pesar de considerarlos no fidedignos, ni imparciales, como el inca Garcilaso de la Vega. También, se le ha criticado por concentrar su trabajo sólo en la cultura inca, a pesar de que Mariano de Rivero reconoció que se había desarrollado en el Perú una amplia evidencia material de culturas preincaicas. El no investigarlas se convirtió en la principal objeción hacia su trabajo. Esta falta que el mismo Rivero reconoció en su obra, la justificó por la situación inestable de la política peruana, la difícil geografía andina, las diversidades climáticas, los peligros de visitar sitios abandonados y los caminos en mal estado en la costa y la sierra. A lo que Hutchinson replicó que no era necesario irse tan lejos para encontrar numerosos vestigios preincaicos, pues estaban diseminados en cualquier parte del Perú, a lo largo de la costa peruana e incluso cerca de Lima. Hutchinson consideraba que no había excusas valederas para no haber llevado a cabo un trabajo arqueológico de campo de culturas preincaicas por el director del museo arqueológico nacional del Perú, cargo que ejerció Mariano de Rivero cuando publicó su obra. CONCLUSIONES La Proto-Arqueología en el Perú fue llevada a cabo por los precursores de la arqueología desde el siglo XVI al XIX. La Proto-Arqueología es la etapa precedente de
103 la arqueología científica, la que se materializó con Max Uhle y Julio César Tello en el siglo XX. Los proto-arqueólogos serian las personas que teniendo cierta preparación científica o no teniéndola, dedicaron parte de su tiempo a investigar las antigüedades precolombinas. Estos personajes podían ser funcionarios, eclesiásticos, escritores, miembros de expediciones científicas que a titulo personal o con permiso oficial realizaron observaciones, excavaciones, extracciones de material precolombino no con fines lucrativos sino cognitivos. La Proto-Arqueología comenzó desde la llegada del hombre occidental a América. Los primeros guerreros, clérigos y funcionarios europeos en llegar tenían una mezcla de influencias tanto medievales como renacentistas. Estos hombres al confrontar su mundo con uno nuevo, hallaron diferencias y semejanzas. Aquellas experiencias se vaciaron en crónicas, en las cuales se encuentran referencias “arqueológicas” y “antropológicas” de las culturas precolombinas del área andino-altiplánica que corresponde hoy en día el territorio de la república peruana. La Proto-Arqueología de los siglos XVI y XVII se encuentra expresada no solo en las crónicas, sino también en las fuentes administrativas, como visitas, cartas de relación y pleitos judiciales. El siglo XVIII se caracterizó por la corriente intelectual llamada Ilustración. Durante esta etapa, en 1788, se llevó a cabo por orden del obispo de Trujillo del Virreinato del Perú, Baltasar Martínez Compañón, la representación grafica del primer corte estratigráfico “arqueológico” que fue realizada por Miguel Feijoo en la costa norte del Perú (1763-1765). En el siglo XIX, los viajeros europeos alemanes, franceses e ingleses realizaron largos viajes de exploración y prospección, ejecutando excavaciones estratigráficas y dibujos con vistas de planta, frontal y transversal de la arquitectura prehispánica. Además de representaciones pictóricas de la cerámica, de la orfebrería y de los textiles. Los Proto-Arqueólogos europeos vinieron al Perú con la expresa idea de realizar