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Educación Superior: El reto de la empleabilidad. Prefacio

Bernal Guerrero, Antonio

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Procedia - Social and Behavioral Sciences 139 ( 2014 ) 1 – 4 Available online at www.sciencedirect.com ScienceDirect 1877-0428 © 2014 Published by Elsevier Ltd. This is an open access article under the CC BY-NC-ND license (http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/). Peer-review under responsibility of the Organizing Committee of CITE2014. doi: 10.1016/j.sbspro.2014.08.010 XIII Congreso Internacional de Teoría de la Educación XIII International Congress on Theory of Education Preface Higher Education: The challenge of employability Prefacio Educación Superior: El reto de la empleabilidad Antonio Bernal Guerreroª * ª Universidad de Sevilla, España La globalización actual, en tanto que efecto de una revolución en las telecomunicaciones ha creado una audiencia global e innumerables redes de intercomunicación especializadas. Consistente en la mejora y generalización del uso administrativo, mercantil y particular de sistemas de codificación y transmisión binaria de información que ha acelerado la circulación de información científica, cultural, estadística y económica, está asociada inevitablemente al riesgo. La globalización puede situarnos en el debate sobre una sociedad cosmopolita mundial emergente, pero con toda seguridad nos genera una nueva conciencia sobre los riesgos que supone la mayor complejidad del tejido institucional: cambio climático, desestabilización especulativa de los mercados financieros, daños potenciales a la salud pública, el incremento de la desigualdad social y económica en el mundo, la desestructuración de los sistemas económicos de los países más pobres… Globalización y riesgo son rasgos presentes en el mundo de hoy. Se ha ido introduciendo paulatinamente la idea de que el mundo sufre contradicciones enormes, contiene incertidumbres progresivamente mayores y le acechan peligros crecientemente más graves. La modernidad desemboca en una realidad muy distinta y distante del proyecto ilustrado porque, en buena medida, siempre se producen consecuencias imprevistas. Por muy bien diseñado que esté un sistema social y por muy eficaces que sean los agentes encargados de dinamizarlo, las consecuencias que se deriven de su puesta en acción nunca serán * Autor para correspondencia. Tel.:+34 955420569; fax: +34 954551676 Correo electrónico:[email protected] 2 Antonio Bernal Guerrero / Procedia - Social and Behavioral Sciences 139 ( 2014 ) 1 – 4 completamente previsibles. La complejidad de las interacciones que se producen entre los sistemas de las colectividades y en el seno de cada una de ellas es muy elevada. La retroactividad del conocimiento social explica este indeterminismo: los logros del conocimiento social no hacen simplemente más transparente el mundo, sino que también lo cambian. Se generan de este modo posibilidades inéditas que hacen imprevisible el desarrollo del mundo. No es posible adueñarse de la historia y dirigirla ad libitum al son de una dialéctica obsoleta. Incertidumbre y contingencia se hacen omnipresentes en nuestras vidas. Los nuevos escenarios que caracterizan a la globalización se encuentran distanciados definitivamente de los espacios clásicos propios de las sociedades tradicionales. La denominada economía del conocimiento viene a implicar un reto global, ya que se trata de encontrar respuestas satisfactorias para un mundo diferente y en permanente cambio. Pero algo emerge en ella con vigor: todas esas respuestas están relacionadas con la educación, con el conocimiento, con la formación. Nunca como ahora nos habíamos apercibido de la relevancia capital de la educación para el desarrollo económico y social, quizás porque tampoco habíamos estado tan alertados de la necesidad de innovar, de buscar fórmulas nuevas que permitiesen la construcción de un mundo más justo y humanizado. Ahora bien, conviene no perder la mirada crítica hacia un sistema económico y una sociedad consumista que contraponen el estilo del éxito inmediato y sus feroces mecanismos de clausura, a la libertad y la adecuada disposición para disfrutar de la vida. La felicidad de las personas difícilmente podrá registrarse exclusivamente en factores del PIB. Habrá que hallar vías eficaces para adaptarse, que no cerrarse, a la economía globalizada actual, fundada en el conocimiento y en la información. Merecerá la pena encontrar caminos que nos permitan ser más productivos y poder vivir mejor, mediante una reformulación del mercado y del humanismo. Como recientemente han señalado el economista Daron Acemoglu del MIT (Massachusetts Institute Technology) y el politólogo James Robinson de la Universidad de Harvard, se precisa tener instituciones “inclusivas” robustas y bien diseñadas, en distintos niveles: político, económico y educativo. El crecimiento económico no puede depender, como antaño, de la única combinación entre capital y trabajo, puesto que el agotamiento de los recursos conduce inevitablemente al decrecimiento. La vía para la mejora de la productividad está asociada a la generación de ideas, a las innovaciones que nos posibilitan hacer más con los mismos recursos. Y este desafío creativo solamente podrá actualizarse desde una renovación fortalecedora de las instituciones y desde unos recursos humanos capaces de trabajar desde las fronteras del conocimiento en sus ámbitos de competencia. La importancia de la educación para el crecimiento económico es evidente; su impacto, junto al nivel inicial de ingresos, puede incluso llegar a explicar más del setenta por ciento de la variación de las tasas de crecimiento económico internacional. Desde hace unos años podemos observar claramente cómo han cambiado los modos en que se dirigen y gestionan las instituciones de educación superior. La dimensión económica no sólo se ha abierto paso entre otras (cultural, social, ética…), sino que prácticamente rige los diálogos entre gobiernos e instituciones académicas, como si la educación se agotase aquí. Así, indicadores referentes al “desempeño” y a la relación “calidad-precio”, en general, son moneda común. Todo este proceso de cambio ha ido transformando la vida de las universidades y centros de enseñanza superior y parece proseguir su curso imparablemente, recordándonos los males ya descritos hace más de treinta años por Lyotard en su The Postmodern Condition cuando identificó una cultura de “desempeño” (“performativity”) como un auténtico sistema terrorífico de control, desgaste y cambio social. La rendición de cuentas se ha convertido prácticamente en una obsesión universal que configura una cadena interminable: los profesores a la administración de la universidad, ésta a la administración general correspondiente, que a su vez también ha de presentarlas a otras instancias superiores y así sucesivamente. En una reciente Conferencia Mundial de la UNESCO, se afirmaba, ahondando en este malestar, que “el péndulo de la autoridad en la educación superior ha pasado de los docentes a los administradores y burócratas, con un impacto significativo en la universidad” (www.unesco.org/en/wche2009). Planes de estudios, disciplinas curriculares, discursos sobre la calidad de la educación, se encuentran en medio de esta vorágine, caracterizada por una “armonizadora” cultura de “auditoría”, una cultura que acaba homogeneizando formas de trabajar y actuar ya no sólo dentro de una institución o dentro de un país, sino internacionalmente (recordemos el peso que progresivamente van teniendo los famosos informes evaluativos y “rankings” de niveles de universidades en la toma de decisiones de políticas educativas generales y específicas). 3 Antonio Bernal Guerrero / Procedia - Social and Behavioral Sciences 139 ( 2014 ) 1 – 4 Asistimos a un profundo cambio social por que las instituciones de educación superior están asimismo transformándose, al hilo de las nuevas políticas generadas en los últimos años y de las últimas tecnologías que están diseñando nuevos modos de trabajar y propiciando nuevas maneras de actuar y de vivir. Nos vemos urgidos por imperativos basados en la economía, la innovación tecnológica, el dominio de la cultura de pantalla, las demandas de éxito casi instantáneo y la reflexión fugaz. Las instituciones de nivel superior tienen ante sí un desafío identitario de primer orden, puesto que tendrán que reformular, mientras procuran superar el vértigo de su funcionamiento cotidiano, qué es lo que las define sustantivamente para estos próximos decenios. Aunque históricamente siempre ha figurado entre sus funciones, quizás nunca como en estos momentos se había presionado tanto a los centros de educación superior para que cumplan con la misión social de servir al conjunto de la ciudadanía, mediante la formación general de sus egresados, pero especialmente a través de una eficacia profesionalizadora contundente. De manera que el rendimiento de cuentas, que siempre ha sido de un modo u otro una preocupación del sistema de enseñanza superior, ha pasado a ser una cuestión primordial de hondas raíces morales, si pensamos en terribles lacras sociales actuales como el paro y en graves problemas como el subempleo, la escasa iniciativa social o la ausencia de perspectiva de integración para tantos y tantos jóvenes “condenados” a vidas marginales, parias de la postmodernidad, “vidas desperdiciadas” a las que se ha referido en numerosas ocasiones el ínclito sociólogo Zygmunt Bauman. Sin tener por qué renunciar a otras misiones (científica, cultural, ética), la preocupación por asociar la formación superior a la integración de los estudiantes en el mundo del trabajo se ha convertido prácticamente en un clamor. Generalmente, cuando se plantea esta preocupación desde foros diversos se piensa en términos de “inserción profesional”, es decir, de inmediata incorporación al ámbito laboral. Pero ésta no deja de ser una visión miope, puesto que en ese caso las instituciones superiores estarían continuamente sometidas al albur de las circunstancias socioeconómicas reinantes, lo que terminaría probablemente por desdibujarlas, carentes de algún sentido capaz de trascender los límites perpetuos del aquí y ahora. Quizás el auténtico reto de la educación superior, en esta dirección, sea el de la “empleabilidad”. Ésta no supone una visión a corto plazo, sino una mirada con perspectiva de futuro que busca impulsar aquello capaz de desarrollar las potencialidades de los estudiantes para su incorporación al mercado de trabajo y para su permanencia en él a lo largo del tiempo y hasta poder regresar al mismo en caso de abandono temporal. Así, por ejemplo, en el contexto del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), se ha ido perfilando, mediante las pertinentes directrices políticas, el nuevo modelo de educación superior. Dicho modelo, básicamente, consiste en la adopción de un catálogo de titulaciones comparable que permita el reconocimiento; una nueva estructura de los estudios superiores; la implantación de un sistema de créditos facilitadores de la movilidad de los estudiantes y del reconocimiento de los títulos; la reformulación de la enseñanza alrededor del aprendizaje del estudiante; y, por último, el establecimiento de criterios académicos, competenciales y de cualificación profesional que atiendan la demanda del mercado laboral. La ordenación de las enseñanzas oficiales en el conjunto de los sistemas educativos están terminando por reafirmar la relevancia de los principios que han de inspirar las reformas, destacando la importancia de las competencias profesionales y la empleabilidad como factores de cambio hacia los nuevos modelos de educación superior. Sobre estos dos ejes se van articulando los nuevos sistemas. De un lado, una decidida orientación hacia una visión competencial de las titulaciones; y de otro, el compromiso de los estudios superiores con la empleabilidad de los egresados. El papel de las prácticas externas, por ejemplo, en los nuevos estudios superiores responde a esta nueva dirección; en efecto, se trata de potenciar y reforzar el compromiso con la empleabilidad de los estudiantes en aquellos entornos más propicios para el desarrollo de sus futuras profesiones. De manera que la empleabilidad está relacionada con el desarrollo de aquellas competencias que van a ser reconocidas en el ámbito laboral. Aquellas personas que poseen determinadas competencias que las habilitan y mejoran para desenvolverse profesionalmente, es decir, que poseen empleabilidad, tiene más posibilidades de hallar empleo y de conservarlo. De este modo, la preocupación por la empleabilidad se convierte en un problema de máximo interés para la comunidad educativa y científica, así como para las instancias políticas y sociales en general. Nadie puede considerar ajeno este problema, puesto que directa o indirectamente le repercutirá. En torno al reto de la empleabilidad surgen múltiples interrogantes: ¿impulsar competencias genéricas o competencias específicas?, ¿qué competencias, generales o específicas, se asocian a ella?, ¿qué vínculos pueden 4 Antonio Bernal Guerrero / Procedia - Social and Behavioral Sciences 139 ( 2014 ) 1 – 4 establecerse entre empleabilidad e inserción profesional?, ¿qué modelos institucionales requiere su impulso?, ¿cómo se evalúa?, ¿qué políticas son más adecuadas para su desarrollo?, ¿qué relación existe entre ella y la cultura general?, ¿está reñida con la formación humanística o la exige?, ¿qué asociación hay entre empleabilidad y emprendimiento?, etc. Sin renunciar a la crítica, constitutiva del saber y distintiva de la universidad, en el seno del XIII Congreso Internacional de Teoría de la Educación, hemos pretendido generar un amplio, abierto y vivo debate sobre el desafío que la empleabilidad supone para las instituciones superiores. Desde la convicción de que hoy difícilmente la educación superior puede seguir siendo un espacio abierto a posibilidades para el crecimiento personal, para el cambio social y para la profundización de la democracia, si no acometemos en profundidad, con el sosiego que merece y también con la energía que reclama, el sentido y alcance de la empleabilidad en las instituciones superiores de enseñanza propias del siglo XXI. Aquí reunimos una selección de más de setenta trabajos de profesores de treinta y cuatro universidades del mundo que aportan una riqueza indudable al debate sobre los desafíos que la empleabilidad presenta a la educación superior actual. Con diferentes perspectivas, desde planteamientos diversos ideológica y culturalmente, en las siguientes páginas podremos encontrar contribuciones inequívocas a dichos desafíos focalizadas en diversos tópicos: el desarrollo humano sostenible, la globalización, el ámbito de las competencias formativas, los fines de la educación, la ética profesional, la cultura emprendedora y el emprendimiento, la inserción profesional, el currículum, y algunos aspectos culturales y cuestiones vinculadas a la equidad, así como a las políticas aplicadas. Este conjunto de trabajos contribuye resueltamente a avivar el debate sobre el reto de la empleabilidad en nuestras sociedades actuales e implica hacernos cargo del desafío que supone, en última instancia, construir un mundo mejor entre y para todos © 2014 The Authors. Published by Elsevier Ltd. Peer-review under responsibility of the Organizing Committee of CITE2014. © 2014 Published by Elsevier Ltd. This is an open access article under the CC BY-NC-ND license (http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/). Peer-review under responsibility of the Organizing Committee of CITE2014.