Guerrilla y paramilitarismo en la Región Caribe colombiana, 1998-2005
Abstract
No existen muchas investigaciones que exploren sobre qué sucedió en Colombia cuando guerrillas y paramilitares coincidieron en tiempo y lugar. Este trabajo indaga sobre esta interacción a lo largo de la región Caribe colombiana, tomando como periodo de análisis las dinámicas de violencia guerrillera y presencia territorial, entre la aparición del paramilitarismo de las Autodefensas Unidas de Colombia, a finales de 1997, y su completa desmovilización, en 2005.
Full text
87 Número 39, diciembre 2017, pp.87-112 Jerónimo Ríos Sierra Guerrilla y paramilitarismo en la región caribe colombiana, 1998-2005 GUERRILLA Y PARAMILITARISMO EN LA REGIÓN CARIBE COLOMBIANA, 1998-2005 GUERRILLA AND PARAMILITARY GROUPS IN THE COLOMBIAN CARIBBEAN REGION, 1998-2005 Jerónimo Ríos Sierra Universidad EAN, Colombia Resumen: No existen muchas investigaciones que exploren sobre qué sucedió en Colombia cuando guerrillas y paramilitares coincidieron en tiempo y lugar. Este trabajo indaga sobre esta interacción a lo largo de la región Caribe colombiana, tomando como periodo de análisis las dinámicas de violencia guerrillera y presencia territorial, entre la aparición del paramilitarismo de las Autodefensas Unidas de Colombia, a finales de 1997, y su completa desmovilización, en 2005. Palabras clave: Conflicto Armado Colombiano, Autodefensas Unidas de Colombia, Guerrillas colombianas. Abstract: There is not much work exploring what happened in Colombia when guerrillas and paramilitaries met in time and place. This work investigates this interaction along the Colombian Caribbean region. This, taking as a period of analysis, the dynamics of guerrilla violence and territorial presence, between the appearance of paramilitarism of the United Self - Defense Groups of Colombia, from the end of 1997 until its complete demobilization, in 2005. Keywords: Colombian Armed Conflict, United Self-Defense Groups of Colombia, Colombian Guerrillas. Fecha de recepción: 02/02/2017 Fecha de aceptación: 10/10/2017
88 Número 39, diciembre 2017, pp.87-112 Jerónimo Ríos Sierra Guerrilla y paramilitarismo en la región caribe colombiana, 1998-2005 Introducción El siguiente trabajo tiene como propósito indagar sobre uno de los aspectos menos estudiados del conflicto armado colombiano. Así, esta investigación versa sobre las dinámicas y tendencias que acompañaron a los lugares de confluencia espacio-temporal entre el proyecto paramilitar de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), organizado desde finales de 1997, y heredero de una estructura anterior, las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (ACCU), y las guerrillas colombianas, especialmente, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC-EP) y, en menor medida, el Ejército de Liberación Nacional (ELN). Asimismo, el análisis llega hasta el año 2005, por ser éste el de la desmovilización paramilitar, a tenor de la Ley de Justicia y Paz 975 de 2005, aprobada el 25 de julio. El propósito inicial es el de preguntarse sobre si hubo cambios en las dinámicas de la violencia guerrillera y su presencia municipal, tomando como escenario de análisis la región Caribe colombiana. 1 Este tipo de trabajo es problemático de por sí, en la medida en que las fuentes o los indicadores sobre qué es violencia guerrillera o cuál es su presencia municipal admiten limitaciones que ya han sido puestas de manifiestos en una prolífica literatura previa. 2 Ello, porque se acaba reduciendo la violencia a una dimensión que cuantifica el número de acciones armadas, lo cual obvia otras dimensiones latentes como la violencia estructural o la simbólico-cultural. 3 1 La región Caribe comprende la zona septentrional de Colombia a través de los departamentos de Atlántico, Bolívar, Cesar, Córdoba, La Guajira, Magdalena y Sucre, además del archipiélago de San Andrés y Providencia. Geográficamente, cabría añadir los municipios antioqueños de San Juan de Urabá, Arboletes, Necoclí, Turbo y el municipio chocoano de Acandí y Unguía, si bien las dinámicas del conflicto allí acontecidas se inscriben en la presencia del Frente 5 de las FARC y, por ende, responden más bien a las lógicas espaciales particulares de la violencia acontecidas en Antioquia y Chocó. Jerónimo Ríos, Breve historia del conflicto armado en Colombia. Bogotá: Madrid, 2017. 2 Jorge Restrepo y David Aponte, Guerra y violencias en Colombia. Herramientas e interpretaciones. Bogotá: CERAC, 2009. Keith Krause, Global Crime. Londres: Routledge, 2009. Laura Dammert et al., Crimen e inseguridad. Indicadores para las Américas. Santiago de Chile: BID – FLACSO Chile, 2010. 3 Johan Galtung, “Violence, Peace and Peace Research”, Journal of Peace Research, vol. 6, n° 3 (Oslo, 1969), pp. 167-191.
89 Número 39, diciembre 2017, pp.87-112 Jerónimo Ríos Sierra Guerrilla y paramilitarismo en la región caribe colombiana, 1998-2005 El período objeto de estudio abarcaría los años que transcurren entre 1998 y 2005, por ser los años de emergencia, auge y desmovilización de las estructuras paramilitares pertenecientes a las AUC en la región Caribe. Esto, porque aunque el paramilitarismo, como fenómeno criminal, hunde sus raíces desde finales de los años setenta, es desde mediados de los noventa, tras la caída de los grandes cárteles de la droga de Cali y Medellín, cuando cobra una fuerza renovada 4 con especial consolidación en el departamento de Córdoba, en torno a la casa Castaño. 5 Este paramilitarismo, sobre todo, desde el último trimestre de 1997, busca expandirse y consolidarse como un proyecto económico – basado en el despojo de tierras, la extorsión y el narcotráfico; un proyecto ideológico – desde una marcada posición conservadora y anti-subversiva; y un proyecto militar, que le permitió aglutinar un pie de fuerza que, en algún momento, llegó a comprometer a casi 12.000 efectivos. 6 Dicho de otro modo, en realidad, el proyecto de las AUC corrió una suerte de yuxtaposición de fuentes de poder social 7 económicas, ideológicas y militares que, en cierto modo, emulaban a las de las FARC-EP, en la región Caribe. Una región ésta, en la que la presencia guerrillera se organizaba a través del Bloque Caribe de las FARC-EP y del Frente de Guerra Norte del ELN. El objetivo último sería mostrar en este artículo cómo cohabitaron ambos proyectos y saber si, verdaderamente, allí donde hubo paramilitarismo hubo reducción tanto del activismo guerrillero como de su presencia municipal. De no ser así, los resultados de este trabajo cuestionarían una posición predominante, aunque también poco discutida hasta el momento. 8 4 Carlos Medina, “Mafia y narcotráfico en Colombia: elementos para un estudio comparado”, El prisma de las seguridades en América Latina. Buenos Aires: CLACSO, pp. 139-170. 5 Hace referencia a los tres hermanos Castaño: Fidel, Carlos y Vicente, creadores de toda la estructura paramilitar colombiana desde los noventa y, muy especialmente, una vez desarticulados los cárteles de Medellín y Cali. 6 Ministerio de Defensa Nacional, Logros y retos de la Política de Seguridad Democrática. Bogotá, 2005. 7 Michael Mann, Las fuentes del poder social (I). Madrid: Alianza, 1992. Michael Mann, Las fuentes del poder social (II). Madrid: Alianza, 1997. 8 Luis Fernando Trejos, “Hipótesis explicativas de la derrota estratégica de la insurgencia armada en el Caribe colombiano: los casos de las FARC-EP y el ELN”, Revista de Derecho, n° 45 (Barranquilla, 2016), pp. 346- 377.
90 Número 39, diciembre 2017, pp.87-112 Jerónimo Ríos Sierra Guerrilla y paramilitarismo en la región caribe colombiana, 1998-2005 Mapa 1: Representación geográfica de la región Caribe colombiana Fuente: Observatorio del Caribe colombiano (s.f). El trabajo se organiza en cinco partes. Primeramente, se presentan los aspectos metodológicos desde la que se construye la investigación, es decir, pregunta de investigación, hipótesis, indicadores, justificación y fuentes de información. Tras ello, se presenta una revisión de la literatura más relevante en el estudio del fenómeno paramilitar y guerrillero en Colombia, particularmente, atendiendo a la relación de cohabitación espacio-temporal entre guerrillas y paramilitares, aunque la bibliografía, hasta el momento, es tan exigua como poco discutida. También se presentan algunos de los elementos teóricos que permiten entender la interacción del proyecto paramilitar y guerrillero durante el tiempo objeto de estudio. Tras ello, se hace una breve contextualización histórica de cuál era la presencia guerrillera en la región Caribe colombiana y cómo se dio la expansión paramilitar para, finalmente, abordar el objeto de análisis particular que propone este trabajo: mostrar cuáles fueron las dinámicas de la violencia guerrillera allí donde hubo coincidencia en tiempo y lugar con el paramilitarismo.
91 Número 39, diciembre 2017, pp.87-112 Jerónimo Ríos Sierra Guerrilla y paramilitarismo en la región caribe colombiana, 1998-2005 Lo anterior, hace imprescindible analizar, separadamente, qué sucedió allí donde las dos estructuras paramilitares más poderosas, en términos de fuerza y presencia territorial presentes en la región Caribe: el Bloque Norte (BN) y el Bloque Héroes de Montes de María (BHMM). Finalmente, se concluye analizando los resultados planteados e indagando sobre posibles interpretaciones e investigaciones con las que contribuir a una arista del conflicto colombiano, aún por profundizar. Aspectos metodológicos ¿Qué sucedió en aquellos escenarios donde coincidieron paramilitares y guerrillas en tiempo y lugar? Es imposible asumir explicaciones de la violencia colombiana en clave nacional, sobre todo, habida cuenta de las profundas asimetrías del país, extensibles igualmente al nivel sub-regional. 9 Del mismo modo, la mayoría de los trabajos contrastan entre posiciones, excesivamente, generalistas 10 o enfoques predominantemente locales. 11 Es por ello que aquí se opta por precisar una escala geográfica intermedia, como sería la región Caribe. 12 Un enclave donde, si bien durante la década de los ochenta predominó la presencia guerrillera, especialmente de las FARC-EP y del ELN, desde finales de los noventa, empieza a experimentar la proliferación de grupos paramilitares. La hipótesis de partida cuestionaría la posición dominante, aunque poco discutida, de atribuir al paramilitarismo un factor de expulsión y derrota militar sobre las guerrillas, allí donde aquél tuvo un mayor arraigo, como sucedería en la región Caribe. Esto, primeramente, puede cuestionarse si se observa la correlación de fuerzas entre grupos 9 Centro Nacional de Memoria Histórica, ¡Basta Ya! Colombia: memorias de guerra y dignidad. Bogotá: CNMH, 2013. 10 Gustavo Duncan, Los señores de la guerra. Bogotá: Planeta, 2006. Pedro Rivas y Pablo Rey, “Las autodefensas y el paramilitarismo en Colombia (1964-2006)”, CONfines, n°4 (México D.F., 2008), pp. 43-52. Carlos Medina, “La economía de guerra paramilitar: una aproximación a sus fuentes de financiación”, Análisis Político, n° 53 (Bogotá, 2005), pp. 77-87. 11 Centro Nacional de Memoria Histórica, La masacre de Trujillo. Una tragedia que no cesa. Bogotá: CNMH, 2008. Centro Nacional de Memoria Histórica, El Salado. Esa guerra no era nuestra. Bogotá: CNMH, 2009. Centro Nacional de Memoria Histórica, Bojayá. La guerra sin límites. Bogotá: CNMH, 2010. 12 Tradicionalmente se excluye del análisis San Andrés y Providencia por ser ajenas a las dinámicas del conflicto acontecidas, particularmente, en la región septentrional de Colombia.
92 Número 39, diciembre 2017, pp.87-112 Jerónimo Ríos Sierra Guerrilla y paramilitarismo en la región caribe colombiana, 1998-2005 guerrilleros y paramilitares, pues no está claro que fuese tan rotundamente en favor de los segundos. Lo anterior, porque a la vez que se produce la consolidación de las AUC, también las FARC-EP se encuentran, hacia 1998, desdoblando sus frentes de guerra - superando los ochenta-, y acumulando casi 18.000 guerrilleros además de disponer de un volumen de ingresos, provenientes mayormente de narcotráfico, extorsión y secuestro, cercanos a los 1.300 millones de dólares anuales. 13 De igual manera, también se debe tener en cuenta que las AUC, con respecto a las guerrillas, tuvieron un menor conocimiento de la guerra; 14 una estructura militar más desorganizada y atomizada, 15 y unos rendimientos económicos menores. 16 Es decir, una suma de factores que, cuando menos, invitan a cuestionar que las AUC pudieran, con facilidad, derrotar militarmente a una guerrilla de la magnitud de las FARC-EP. Conviene precisar que un trabajo de estas características plantea dificultades metodológicas por lo que supone operacionalizar conceptos como la violencia armada o la presencia territorial. Como se señalaba, este trabajo entiende la violencia como algo manifiesto, operacionalizado a través del número de actos violentos cometidos por los grupos guerrilleras de las FARC-EP y el ELN. Igualmente, la presencia territorial se contabiliza en atención al número de municipios donde se registraron, efectivamente, acciones guerrilleras. En cualquier caso, las cifras provienen del Observatorio de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario (ODHDIH), adscrito a la Presidencia de la República y que, posiblemente, es la fuente más confiable en el seguimiento derivado de la violencia 13 Jerónimo Ríos, “La narcotización del activismo guerrillero de las FARC y el ELN, 1998-2012”, Revista UNISCI, n° 41 (Madrid, 2016), pp.205-233. 14 Teresa Ronderos, Guerras recicladas. Una historia periodística del paramilitarismo en Colombia. Bogotá: Aguilar, 2014. 15 Observatorio de Procesos de Desarme, Desmovilización e Integración, Dinámicas de las Autodefensas Unidas de Colombia. Bogotá: Universidad Nacional, 2009. 16 Mauricio Romero, La economía de los paramilitares. Bogotá: Debate, 2011.
93 Número 39, diciembre 2017, pp.87-112 Jerónimo Ríos Sierra Guerrilla y paramilitarismo en la región caribe colombiana, 1998-2005 producida por el conflicto armado colombiano. 17 El ODHDIH puso a disposición de este trabajo el número y la distribución territorial de las acciones guerrilleras para el tiempo objeto de estudio, así como las cartografías. Por otro lado, la presencia paramilitar se atendería en función de la cartografía realizada por el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), 18 el cual ha identificado al detalle cuáles fueron las estructuras paramilitares más influyentes, así como su presencia, o no, a lo largo de todos los municipios del país. A efectos de enriquecer el trabajo y respaldar parte de las consideraciones expuestas, se realizó un trabajo de entrevistas en profundidad con algunas personalidades involucradas en el marco espacio-temporal objeto que se analiza. Se recogen fragmentos de testimonios de Fredy Rendón, “El Alemán”, y Edwar Cobos, “Diego Vecino”, comandantes jefes de estructuras paramilitares en algún momento presentes en la región Caribe. También de “Karina” y “Samir”, comandantes de frentes de las FARC-EP activos en el norte del país; y de “Felipe Torres”, en su momento, miembro de la Dirección Nacional del ELN. Finalmente, se incorpora el testimonio de Henry Medina Uribe, General (r) del Ejército y, en aquel entonces, en las veces de Viceministro de Defensa de Colombia. Todos comparten una presencia en el escenario analizado, así como una posición de mando que supone un valor agregado frente a los resultados que pueda ofrecer este trabajo. Los enfoques sobre la disputa espacio-temporal entre guerrillas y paramilitares, una cuestión por investigar A la hora de analizar el conflicto armado colombiano, predominan los trabajos centrados en el origen de los grupos paramilitares; 19 o su evolución como estructuras 17 El ODHDIH se sirve, para su banco de datos sobre el conflicto armado colombiano, en lo que respecta a los años que transcurren entre 1998 y 2005, se sirve de los reportes de los Boletines Diarios del Departamento Administrativo de Seguridad –DAS, y que fue el servicio de inteligencia estatal, hasta finales de 2011. 18 El Centro Nacional de Memoria Histórica, desde 2015, puso en marcha una página web en la que aparece disponible toda la información cartográfica del activismo paramilitar: http://rutasdelconflicto.com/ 19 Carlos Medina, Autodefensas, paramilitares y narcotráfico en Colombia. Origen, desarrollo y consolidación. El caso “Puerto Boyacá”. Bogotá: Documentos Periodísticos, 1990. Mauricio Romero, Paramilitares y autodefensas 1982-2003. Bogotá: Planeta, 2003.
94 Número 39, diciembre 2017, pp.87-112 Jerónimo Ríos Sierra Guerrilla y paramilitarismo en la región caribe colombiana, 1998-2005 criminales. 20 Algo similar sucedería con la aparición o transformación de las FARC-EP 21 y el ELN; 22 o su relación con el narcotráfico y otras fuentes de poder económico. 23 En cuanto al modo de disputa por el territorio o los recursos económicos, la mayoría de los trabajos al respecto, aunque con significativos aportes, mantienen posiciones más bien generalistas y descriptivas; 24 o por otro lado, con una impronta de análisis mucho más localizada y casi historiográfica, como sucede con los trabajos del Centro de Investigación y Educación Popular – CINEP. 25 Unos y otros, compartirían un planteamiento en el que la supervivencia o no de la guerrilla frente al paramilitarismo apenas se presenta de un modo tangencial, aún por profundizar. Más tácita que expresamente, casi toda esta valiosa literatura comparte una visión particular del conflicto armado colombiano, en el que éste en ocasiones se interpreta como una suerte de disputa por el poder entre guerrillas y paramilitares, donde el Estado aparece desdibujado en cuanto a sus atribuciones clásicas de control territorial y monopolio legítimo de la violencia. 20 Alejandro Reyes, Guerreros y campesinos. El despojo de la tierra en Colombia. Bogotá: Norma, 2009. Centro Nacional de Memoria Histórica, Justicia y Paz. Tierras y territorios en las versiones de los paramilitares. Bogotá: CNMH, 2012. 21 Daniel Pécaut, Las FARC, ¿una guerrilla sin fin o sin fines? Bogotá: Norma, 2008. Eduardo Pizarro, Las FARC (1949-2011). De guerrilla campesina a máquina de guerra. Bogotá: Norma, 2011. 22 Carlos Medina, ELN: una historia contada a dos voces. Bogotá: Rodríguez Quito Editores, 1996. Milton Hernández, Rojo y Negro. Historia del ELN. Tafalla: Txalaparta, 2006. 23 Álvaro Camacho y Álvaro Guzmán, Ciudad y violencia: contribuciones al estudio de la violencia urbana en Colombia. Bogotá: Ediciones Foro Nacional, 1990. Ana María Bejarano y Eduardo Pizarro, “Colombia: The Partial Collapse of the State and the Emergence of Aspiring State-Makers”, States Within States: Incipient Politial Entitites in the Post-Cold War Era. Nueva York: Palgrave McMillan, 2003, pp. 99-118. Ríos, op.cit., n° 41, p. 205. 24 Camilo Echandía, Dos décadas de escalamiento del conflicto armado en Colombia 1986- 2006. Bogotá: Universidad Externado, 2006. Eduardo Bechara, ¿Prolongación sin solución? Perspectivas sobre la guerra y la paz en Colombia. Bogotá: Universidad Externado, 2012. 25 Clara Inés García y Clara Inés Aramburo, Geografías de la guerra, el poder y la resistencia. Bogotá: CINEP, 2011. Teófilo Vásquez et al., Vásquez, Una vieja guerra en un nuevo contexto. Conflicto y territorio en el sur de Colombia. Bogotá: CINEP, 2011. Fernán González et al., Conflicto y territorio en el oriente colombiano. Bogotá: CINEP, 2012. Fernán González et al., Territorio y conflicto en la Costa Caribe. Bogotá: CINEP, 2014. José Darío Rodríguez, Génesis, actores y dinámicas de la violencia política en el Pacífico nariñense. Bogotá: CINEP, 2015.
95 Número 39, diciembre 2017, pp.87-112 Jerónimo Ríos Sierra Guerrilla y paramilitarismo en la región caribe colombiana, 1998-2005 Es así, al principio de la década pasada, que Colombia se convierte en el centro de multitud de trabajos académicos, que lo consideran como el paradigma del Estado fallido en América Latina, 26 en tanto que concurre en él una confluencia de paraestados. 27 Paraestados, que se terminan definiendo por su capacidad de relegar a las estructuras institucionales del Estado a un segundo plano, y donde guerrillas y AUC terminan consolidándose como actores soberanos en buena parte del territorio, gracias a sus medios particulares de control, coerción, y dominación que producen como resultado una noción de soberanía escindida o soberanía dual. 28 Para ilustrar lo anterior bastaría con atender a las cifras que presentaba el conflicto armado, , hacia el año 2000, cuando las FARC-EP albergaban 18.000 guerrilleros y un control efectivo sobre 400 municipios – de un total de 1.100; el paramilitarismo involucraba otros 10.000 combatientes en 200 municipios; y el ELN mantenía a más de 4.000 guerrilleros en otros 130 municipios. 29 Mientras que las FARC-EP y el ELN, por ejemplo, dirigían, en el año 2000 hasta 415 y 343 acciones armadas, respectivamente, contra la Fuerza Pública, ésta, apenas era capaz de responder con un total de 528 operativos militares. 30 Una correlación de fuerzas, desfavorable que, entre otras cuestiones, permitirá entender la emergencia del proyecto paramilitar. Así lo reconoce el Mayor General Medina, cuando al ser entrevistado, declaraba que: “Desde los ochenta y hasta 1998 las FARC fueron creciendo permanentemente, especialmente, hasta que llegó un momento en que estaban en disposición de tomarse el poder por las armas en términos reales (…) 26 Robert Rotberg, When States Fail: Causes and Consequences. Princeto: Princeton University Press, 2004. Ann Mason, “Exclusividad, autoridad y Estado”, Análisis Político, n° 47 (Bogotá, 2002), pp. 55- 75. 27 Germán Palacio, La irrupción del paraestado en Colombia. Bogotá: ILSA, 1990. William Ortiz, Los paraestados en Colombia: fundamentación teórica y salidas políticas. Medellín: Universidad Autónoma Latinoamericana, 2009. 28 Stathis Kalyvas, “La violencia en medio de una guerra civil. Esbozo de una teoría”, Análisis Político, n° 42 (Bogotá, 2001), pp. 3-25. 29 Ministerio de Defensa Nacional, op. cit., p. 12. 30 Observatorio de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario, Síntesis de la violencia y la confrontación armada en Colombia, 1998-2012 y 2015. Presidencia de la República: Bogotá, 2016.
102 Número 39, diciembre 2017, pp.87-112 Jerónimo Ríos Sierra Guerrilla y paramilitarismo en la región caribe colombiana, 1998-2005 en María La Baja (4), San Jacinto (3) y San Juan Nepomuceno (3). 46 Sin embargo, y a diferencia de lo que sucede con las FARC-EP, desde entonces sí que se aprecia un importante repliegue tanto de su activismo como de su presencia municipal. Una circunstancia que bien haría valer el testimonio del antiguo miembro de la Dirección Nacional del ELN, “Felipe Torres”, quien al ser entrevistado para esta investigación reconocía cómo: Hacia 1998 las AUC declaran una ofensiva brutal contra el ELN. Ellos son el factor más importante de expulsión, sobre todo, en el norte el país. Ellos nunca se enfrentan a nosotros directamente. Ellos, como con las FARC, golpean a nuestras bases sociales. Somos derrotados porque golpean el centro neural de nuestro proyecto político, que es la sociedad. (E.P. mayo de 2015). De hecho, el paramilitarismo, más que combatir directamente a la guerrilla, como bien explica “Felipe Torres”, lo que va a tratar de realizar son ataques indiscriminados contra la población civil. Así, se construye una suerte de “propaganda por el hecho”, en la que las masacres buscan dar buena cuenta de qué sucede a la población civil cuando ésta es susceptible de colaborar con la guerrilla. Algo en coherencia con lo que reconocía el mismo líder paramilitar del BHMM: “Claro que nosotros hicimos masacres. Todas esas masacres, siempre fueron precedidas por confrontación entre bloques. Es decir, esos combates siempre nos supusieron bajas. Bajas que, como le trataba de decir, fueron invisibilizadas. No cuentan. Claro que las masacres son la degradación del conflicto, pero hay otra historia detrás que es conveniente conocer. Murieron muchos de los nuestros (E.P. mayo de 2015) 46 Ibídiem, s.p.
103 Número 39, diciembre 2017, pp.87-112 Jerónimo Ríos Sierra Guerrilla y paramilitarismo en la región caribe colombiana, 1998-2005 De lo anterior cabría extraer, cuando menos, tres conclusiones. En primer lugar, que donde el proyecto paramilitar se consolidó través del BHMM no se aprecia una mitigación del activismo guerrillero de las FARC-EP allí donde coinciden en tiempo y lugar. Es decir, tanto en Bolívar como en Sucre, las acciones guerrilleras, entre 1998 y 2005 fueron constantes cuando no crecientes, sobre todo, a medida que el proyecto paramilitar, especialmente desde inicios de 2002, va perdiendo fuerza en aras de asumir un proceso de paulatina desmovilización. En segundo lugar, tampoco la presencia municipal, stricto sensu, parece reducirse. Igual que con la violencia directa, se aprecia un proceso creciente de municipios con registro de acciones guerrilleras. Municipios que, entre 1999 y 2005, llegan casi a duplicarse, de modo tal que la violencia de las FARC-EP llega a presentar los mayores niveles de activismo armado de las últimas dos décadas en la región. Únicamente, en la región que delimita Córdoba con Sucre es que jamás se registró presencia guerrillera algina, lo cual invitaría a plantear, como se apuntaba, la hipótesis de que el paramilitarismo, llegado el caso, utilizase a la guerrilla como narrativa justificadora de su proyecto criminal. Gráfico 1: Evolución del activismo guerrillero durante el control paramilitar del BHMM, 1998 - 2005 Fuente: Elaboración propia con base en las informaciones del ODHDIH (2016) 0 10 20 30 40 50 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 FARC Bolívar FARC Sucre ELN Bolívar ELN Sucre
104 Número 39, diciembre 2017, pp.87-112 Jerónimo Ríos Sierra Guerrilla y paramilitarismo en la región caribe colombiana, 1998-2005 Gráfico 2: Evolución de la presencia guerrillera durante el control paramilitar del BHMM, 1998-2005 Fuente: Elaboración propia con base en las informaciones del ODHDIH (2016) Violencia guerrillera bajo la presencia del BN El BN fue heredero de una primera estructura conocida como Gran Bloque Norte, creada por los Castaño para controlar la región Caribe si bien, bajo el proceso de desmovilización, es que asume la denominación definitiva de BN, a finales de 2005. Lo que fue conocido como “estados de autodefensa” va a hacer que el BN controle social, económica y militarmente los departamentos de Atlántico, Magdalena, La Guajira y Cesar, de tal modo que en muchos enclaves se erigió como actor hegemónico, muy por encima del Estado y, sobre todo, una vez que es derrotado el único competidor paramilitar operativo en la región, como era el grupo comandado por Hernán Giraldo Serna. El poder del BN terminó afectando a los 24 municipios de Atlántico, los 15 municipios de La Guajira, los 21 municipios de Cesar – a excepción de San Alberto, San Martín, González y Río de Oro-, y los 28 municipios de Magdalena, con las salvedades de Santa Ana y Nueva Granada. 47 De largo, terminaría siendo el brazo armado paramilitar 47 Véase: www.rutasdelconflicto.com/geografia-del-terror/avanzada 0 2 4 6 8 10 12 14 16 18 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 Municipios FARC Municipios ELN
105 Número 39, diciembre 2017, pp.87-112 Jerónimo Ríos Sierra Guerrilla y paramilitarismo en la región caribe colombiana, 1998-2005 más sanguinolento de todos, pues solo entre 1998 y 2005, el CNMH le atribuye hasta 82 masacres y 598 víctimas mortales, 48 aunque las indagaciones de la Fiscalía contabilizan hasta 333 masacres y 1.573 víctimas mortales, siendo casi 5.000 el número de efectivos, desmovilizados bajo la Ley de Justicia y Paz 975 de 2005. 49 Mapa 3. Presencia del Bloque Norte, 2002 Fuente: CNMH (2012: 42). Las FARC-EP tenían una presencia reducida en el departamento de Atlántico mientras que, todo lo contrario, su mayor activismo se condensaba en Cesar y, particularmente, en cuatro de los cinco municipios con mayor presencia paramilitar. De ello, da buena cuenta el hecho de que, entre 1998 y 2005, durante la vida del BN, se registrasen 24 acciones guerrilleras de las FARC-EP en Valledupar, 16 en Agustín Codazzi, 48 Sus principales centros de actuación fueron Barrancas, Dibulla, Distracción, Hato Nuevo, Maicao, Maricazo, Villanueva, Riohacha, Urumita y San Juan del Cesar, en La Guajira; Arataca, Ariguani, Ciénaga, El Piñón, Fundación, Pivijay, Pueblo Viejo, Santa Marta, Sitio Nuevo, Zona Bananera, en Magdalena; Barranquilla, Luruaco, Malambo y Soledad en Atlántico y, finalmente, Agustín Codazzi, Astrea, Becerril, Curumaní y Valledupar, en Cesar. 49 La Ley de Justicia y Paz fue el instrumento jurídico que permitió desmovilizar en 2005, a más de 30.000 paramilitares integrados en las AUC.
106 Número 39, diciembre 2017, pp.87-112 Jerónimo Ríos Sierra Guerrilla y paramilitarismo en la región caribe colombiana, 1998-2005 y 9 en Becerril y Curumaní. 50 Sin embargo, y a diferencia de lo sucedido en Sucre y en Bolívar, en Cesar sí que se apreciaría un importante declive del activismo guerrillero. Si en 2002 aquél era de 28 acciones armadas con presencia en 7 municipios, en 2006, se reduce a 7 acciones concentradas en tan solo dos municipios. 51 Expresado de otro modo, la hipótesis de la expulsión o profundo debilitamiento, para este caso, sí que cobraría mayor fuerza que en el estudio de caso anterior. Otro departamento en disputa sería La Guajira, específicamente, cuando en 2002 se contabiliza el mayor número de acciones guerrilleras de la historia reciente (20) de las FARC-EP, y de las que, casi todas, coincidirían con municipios de elevada presencia paramilitar. Esto sucedería en Hato Nuevo (1), Riohacha (2), Villanueva (8), Urumita (3) o San Juan del Cesar (1). 52 Los años 2002 y 2003 son a su vez de notable violencia paramilitar, donde la disputa con las FARC-EP se traduce en 23 masacres perpetradas. 53 De hecho, el repliegue del Frente 59 es tal, que termina por casi desaparecer en 2004, cuando apenas se contabiliza una única acción guerrillera en el municipio de Barrancas. Sin embargo, también es igualmente cierto que se terminará por recomponer, desde 2006, gracias a su reubicación en la frontera del departamento con Venezuela, lo cual permite su reaparición una vez que el BN se desmoviliza. Es más, sus niveles de activismo armado y presencia municipal serán, desde entonces, tan estables como crecientes. 54 Finalmente, en lo que se refiere a Magdalena, también es, entre 2001 y 2002, cuando se concentra un mayor número de actividades guerrilleras (44). En estos dos años se registran, por parte del Frente 19, hasta 14 acciones guerrilleras en Zona Bananera, 10 en Ciénaga, 8 en Fundación y 6 en Arataca. No obstante, tampoco se termina por apreciar la desaparición de la guerrilla, pues, entre finales de 2005 y finales de 2007 se registran, nuevamente, 16 acciones en estos cuatro municipios, teniendo que esperar a razones posteriores al 50 Observatorio de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario, op. cit., s.p 51 Ibídem, s.p. 52 Ibídem, s.p. 53 Ibídem, s.p. 54 Ibídem, s.p.
107 Número 39, diciembre 2017, pp.87-112 Jerónimo Ríos Sierra Guerrilla y paramilitarismo en la región caribe colombiana, 1998-2005 paramilitarismo, más bien coincidentes con el fortalecimiento de la Fuerza Pública, para observar la paulatina desaparición de la guerrilla. 55 En lo que respecta al ELN, y teniendo en cuenta que su presencia en Atlántico y Magdalena, desde finales de los noventa es testimonial, el departamento con mayor activismo armado era Cesar; cuando entre 2000 y 2002 se registraron hasta 72 acciones guerrilleras y de las cuales, 25, se concentraron entre Valledupar (18) y Curumaní (7), que eran municipios con muy alta presencia paramilitar. 56 Mapa 4: Evolución del activismo de la Fuerza Pública colombiana contra las guerrillas, 1998-2007 Fuente: ODHDIH (s.f.) Igual que sucedería con las FARC-EP, concretamente en Cesar, se apreciaría una notable caída en la violencia manifiesta allí donde el ELN coincide con el BN. Ello, hasta el punto que para finales de 2004 ya no se vuelve a observar actividad alguna del ELN en el departamento. Lo mismo, en La Guajira, donde la mayoría de las 16 acciones guerrilleras del ELN recogidas entre 2001 y 2002 – que suponen los mayores registros en la historia del departamentose dieron en municipios bajo control del BN como Barrancas, 55 Ibídem, s.p. 56 Ibídem, s.p.
108 Número 39, diciembre 2017, pp.87-112 Jerónimo Ríos Sierra Guerrilla y paramilitarismo en la región caribe colombiana, 1998-2005 Dibulla, Urumita y Riohacha. 57 Sin embargo, desde 2004, nunca más se vuelve a registrar atisbo de presencia alguna del ELN. Por último, en Magdalena, el activismo del ELN también era reducido, aunque coincidente con municipios de presencia paramilitar, de modo que entre 1998 y 2001 se contabilizan 21 acciones guerrilleras en Arataca, Ariguaní, Ciénaga, Fundación, Pivijay o Santa Marta. A la vez, por ese tiempo, el BN había cometido hasta 37 masacres con un saldo de 274 muertes, lo cual se traduciría en un considerable impacto sobre las bases sociales de una guerrilla que desde 2005 desaparece del departamento. 58 Gráfico 3: Evolución del activismo guerrillero durante el control paramilitar del BN, 1998 - 2005 Fuente: Elaboración propia con base en las informaciones del ODHDIH (2016) 57 Ibídem, s.p. 58 Véase: www.rutasdelconflicto.com/geografia-del-terror/avanzada 0 10 20 30 40 50 60 70 80 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 FARC ELN
109 Número 39, diciembre 2017, pp.87-112 Jerónimo Ríos Sierra Guerrilla y paramilitarismo en la región caribe colombiana, 1998-2005 Gráfico 4: Evolución de la presencia guerrillera durante el control paramilitar del BN, 1998-2005 Fuente: Elaboración propia con base en las informaciones del ODHDIH (2016) De esta manera, se podrían extraer varias conclusiones, resultado de la interacción compleja del BN con las guerrillas. En primer lugar, parecería evidente que el ELN fue replegado por el activismo paramilitar, si se atiende tanto a la reducción del activismo guerrillero como de su presencia municipal. De otro lado, para el caso de las FARC-EP, se apreciaría un importante repliegue en el departamento de Cesar, pues en La Guajira y Magdalena, aunque se observa una reducción de su activismo guerrillero y su presencia municipal por parte de los Frentes 59 y 19 respectivamente, en ninguno de los dos casos cabe señalar atisbo alguno de desaparición, tal y como refleja el siguiente mapa 5. Mapa 5: Evolución del activismo guerrillero de las FARC-EP en la región Caribe, 1998 y 2005 Fuente: ODHDIH (s.f.) 0 5 10 15 20 25 30 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 FARC ELN
110 Número 39, diciembre 2017, pp.87-112 Jerónimo Ríos Sierra Guerrilla y paramilitarismo en la región caribe colombiana, 1998-2005 También, porque a diferencia de Cesar o Atlántico, tras la desmovilización del BN, de 2005, la tendencia que se aprecia es, precisamente, la de mayor recrudecimiento de parte del activismo guerrillero de las FARC-EP, así como una caída muy sustancial la intensidad de las masacres perpetradas por las AUC (mapa 6). Mapa 6: Evolución de las masacres paramilitares 2002 y 2006 Fuente: ODHDIH (s.f.) Conclusiones De todo lo planteado en este artículo se pueden precisar varias conclusiones. La primera de todas, es la de reivindicar la necesidad de estudios que se centren en la interacción compleja que los diferentes bloques paramilitares llevaron a cabo con las FARC-EP y el ELN. En el caso del BHMM no se puede aseverar que el paramilitarismo fuera tan concluyente como para transformar las dinámicas de la violencia guerrillera y expulsar a los diferentes frentes ubicados de las FARC-EP de los departamentos de Sucre y Bolívar. Más bien se puede hablar de un reparto de zonas de influencia, pero, en ningún caso, existen indicios o datos que, ni siquiera, permitan plantear un repliegue o un decaimiento del activismo armado. Tal vez, eso resulte aceptable para el caso del ELN que, allí donde
111 Número 39, diciembre 2017, pp.87-112 Jerónimo Ríos Sierra Guerrilla y paramilitarismo en la región caribe colombiana, 1998-2005 coincide con el BHMM, y de acuerdo a lo que sugería “Diego Vecino”, sí que se aprecia un importante rezago en el activismo armado del ELN. Por su parte, el caso del BN ofrece distintas opciones. Por un lado, se pone de manifiesto, de manera más plausible, que allí donde hay coincidencia espacio-temporal del ELN y de las AUC, con el paso de los años, sí que se observa una reducción ostensible de las acciones guerrilleras, así como la práctica desaparición de cualquier atisbo de presencia del ELN. En el caso de las FARC-EP, solo sucede algo similar en Cesar, que es donde el BN tiene mayor arraigo y fuerza. De hecho, las FARC-EP casi no han vuelto a tener presencia desde entonces. Algo diferente, no obstante, a lo sucedido en Magdalena y La Guajira, donde tras la desmovilización paramilitar, la guerrilla vuelve a aparecer, incluso, hasta el punto de mantener una notable presencia, especialmente, en el caso de La Guajira, posiblemente, gracias al refugio encontrado en Venezuela. Sin embargo, aunque se aprecien pautas de cohabitación territorial o continuidad en la presencia y geografía del activismo guerrillero, igualmente es innegable que todo lo anterior se tradujo en una modificación de la estructura social, territorial y poblacional de la región Caribe, y que aún hoy perdura, incluso, en las lógicas de la violencia armada en Colombia. Al despojo de más de cuatro millones de hectáreas se suman los mayores niveles de desplazamiento forzado interno del país, los cuales se cuentan por millones, y la redefinición del paramilitarismo, una vez que la guerrilla es derrotada por la Fuerza Pública, ya a finales de la década pasada, en lo que se conocen como bandas criminales. Es decir, grupos activos a lo largo de la región Caribe, que sin el sometimiento a las siglas AUC, siguen controlando buena parte del negocio extorsivo, algunos réditos de parte del monocultivo extensivo, las rutas del narcotráfico hacia el Golfo del Morrosquillo e, incluso, escenarios concretos del nivel municipal en cuanto a poder político. Sea como fuere, y enriqueciendo las conclusiones, las posibilidades aquí expuestas, ni mucho menos se agotan. Esto, porque, particularmente, en el actual escenario de posconflicto armado, la memoria y la verdad se erigen como pilares imprescindibles dentro de un marco de reconciliación nacional, de modo que siguen siendo necesarios, ulteriores