Obras completas de Mistres Bennet. Tomo VI
Abstract
Vols. I-IV: Ana, ó la heredera del País de Gales. Vols. V-XIV: Rosa, ó la niña mendiga y sus bienhechores
Full text
OBRAS COMPLETAS DE MISTRESS BENNET. A TOMO vr
> ] ; d y E | O ATRAEMOO 2ÁXIO E | | ! | | ' a po o
KR-50€5% ROSA, Ó LA NIÑA MENDIGA Y SUS BIENHECHORES. ESCRITA EN INGLÉS POR LA CÉLEBRE MISTRESS BENNET: / TRADUCIDA AL CASTELLANO POR DON FELIX ENCISOS. A. TOMO IL a MADRID. Imerenra De RePurLás, 1819. Se hallará en (as librerías de Escamilla calle de Carretas > Y) de Amposta calle del Príncipe. DONACION MANTOTO
o AE Apra vam AuIY AO easouoapnsia ena ._- S 57 E 7 , A AL. CARETAS fed, 104 1 EL Ple 3 TEE % qe - E ee su a ota , IB SE E A Ad A o A et ta > VD ATOINÓN SMIANGA 4 +
RRA RARA Ae lee ROSA, Ó LA NIÑA MENDIGA Y SUS BIENHECHORES. CAPÍTULO PRIMERO. L. profunda tristeza y la concentrada desesperacion en que hallamos al Coronel al principio de esta historia se habia ido dulcificando por grados, y aun de modo que casi lo conocia él mismo ; es decir, que desde el momento en que se decidió á proteger la niña resultaron sobre sus propias sensaciones cuantos bienes él que= ria acumular en tan interesante cria= tura, Cada yez que contemplaba la
[12] se la forma de un arco, estaban ten= didas con gracia, y sus hermosos cabellos castaños parte adornaban su fren= te, y otros caían en bucles á cubrir su cuello; sus facciones , aunque regulares, eran de aquellas que interesan mas que admiran; pero su boca tenia un encanto, que no puede pintarse, y 4 la menor sonrisa se yeían formar al rededor de ella unos hoyitos casi imperceptibles, que la daban una gracia inexplicable. Habia crecido bastante, y un aire gallardo y elegante habia sucedido 4 aquel modo de andar tan desgarbado y desagradable, de que hemos hecho mencion : en fin, todo hacia creer que Rosa dentro de algunos años seria una niña encantadora, ó-por lo menos el Coronel así lo creía: de modo que la criatura que habia arrancado del poder de la miseria y de la ignorancia
Ex3] legó á ser 4 un mismo tiempo el objeto de su admiracion apasionada , Y el manantial de los placeres mas'dul- “ces para su corazon. El regimiento de súu mando estaba tan distante de Calcuta, que aun su= poniendo que quisiese llevar á Rosa á aquella ciudad, le seria tan imposible' velar de cerca sobre su educacion como si la dejase en Inglaterra; Hevarla consigo'al campamento era un peas impracticable , y: embarcarse sin ella era una cosa cuya sola idea despedazaba su corazon. > Mientras' que el Coronel se entreigabaá todas estas sensaciones , 4 úh «mismo tiempo desagradables yy dolorosas»para su “corazon demasiado :sénsiisible, la“historiaode lla niña mendiga «que: habia adoptado era objeto: de-:to. das las conversaciones. Cada uno: de- 'seaba saber las particularidades: de-ún
[14] suceso tan extraordinario, y es preci so hacer justicia á Mistress Betty”, diciendo que en este punto quedó .completamente satisfecha la curiosidad de todos. John, acostumbrado siempre Á obedecer al pie. de la: letra las órdenes de su amo, no.respondia á chantos le preguntaban sobre este punto; pero Juego que advirtió que la, historia de Rosa ya no era un misterio. para nadie, informó á-su amo de la-pu- blicidad que:el secreto habia adquirido, El Coronel se mortificó mucho: al saberlo , y echó toda la culpa' á ¿las indiscretas conversaciones de Mistress Feversham 5 y. .como- Lady Harwood pasaba por una: delas mas. ínvimas amigas de aquella: muger ,-el Coronel empezó, á mirarla,ton indiferencia; co pudiendo imaginar que una señora, 1a- zonable pudiese formar la menor: rela» cion con una criatura tan necia y!tan
[15] ridícula: y su-aversion hácia ella 'ereció mucho mas cuando supo mil anécdotas que se contaban de Rosa en todas las tertulias. Pero mientras que el cariño del Coronel para con suhija adoptiva tomaba. nuevo incremento; á medida que procuraban se debilitase, el tiempo corria rápidamente, y un mes , un solo mes faltaba, pasado el cual era preciso. que el Coronel dez .jase 4 Rosa sola: enmedio de un mun. do, que él tanto aborrecia, Cada: ins» tante se aumentaban sus angustias y sus penas, en: términos que llegaron á serle casi insoportables. +10Cansado- finalmente de formar y desbaratar unos tras otros cuantos planes de ocurrian-para la seguridad: de Rosa mientras su ausencia, se deci- «dió á salir de Bath para consultar'á Sir Salomon Mushroom , que habia manifestado tanto interés por su fa- a 25
[16] vorita , pensando” que “este ¿caballero era hombre de mucho juicio,” y-'un gran conocedor del mundo. 4 Jolm-no estaba menos agitado que su amo cuando recibió: la órden de disponer el viaje, pueschabia empleado todos los ratos desocupados en call cular cuántas semanas, dias, horas y minutos le quedaban que pasar al lado de Mistress Betty, mientras esta muchacha nada tonta”, que calculaba tambien á su modo ,'y conocia los .Yápidos y seguros progresos que habia hecho en el corazon de John, dE rigia toda la actividad de su espíritu hácia el único punto que jamas habia perdido de vista, y en-<su' imagindcion coordinaba su establecimiento futuro en Withe-Horse=, «no ignorando el obstáculo que podia oponerse á “sus más gratas esperanzas, y aun destruilas del todo para cn ino
[17] CAPÍTULO IL Si eli caballero Sir Salomon Mushroom hubiera sabido el dia en que el Coronel y su comitiva debian lle= gar á Londres, él hubiera ido á es. perarlos á la posada donde se propor» nian descansar , para convidarlos de este modo á admitir una habitacion en su casa; pero no estando advertido, y hallando ya al Coronel estable cido en el parage donde se habia an peado cuando envió á ofrecer sus res- Petos á Sir Salomon , éste se Conten. tó con hacerle mil protextas de servir. le en un todo, La alegría que manifestó al saber que el Coronel habia llegado á Londres fue extremada , y lo que es mas de admirar fue sincera, Cuando recibió el recado se preparaba para irá Tomo IL, 2
[18] la cámara de los comunes; pero sin embargo ofreció ir á comer con su digno amigo, mientras que éste habien= do tomado un fiacre se dirigió á la compañía de la India, donde , despues de haber cumplimentado á los Direc» tores, supo que no le quedaban sino muy pocos dias para acabar de arreglar sus negocios. En seguida volvió 4 su posada fatigado, atormentado, y hecho víctima de todas las inquietudes que le causaba mas que nunca la suerte de aquella niña, “Papá, papá, ¡qué hermosa mufeca! exclamó Rosa viéndole entrar; y enseñándole una figura de cera magníficamente vestida, ¿Habeis visto al guna vez una cosa mas bonita ? ¿quién dirás que me la ha traido? Es ese señor, cuyo nombre he olvidado ; pe- -s0 me ha dicho que volverá ú: veros, que vendrá todos los dias, y me trae:
[19] rá otras muñecas, si quereis darle licencia para ello, Es menester darle esta licencia: ¿sí, papá? y despues ha dicho que yo debo quererle cuando yos os vayais; pero vos no os mar= ehareis , no querreis dejar á. vuestra pobre Rosa,.,. ¿no es verdad que no la abandonareis nunca?” La niña se puso á llorar amargamente; el Coronel suspiró > Y Se son= rojó acordándose de la perpetua incertidumbre que habia retardado la determinacion que debia tomar acerca de tan interesante criatura; pero ya no habia-mas tiempo que perder : as brazó á Rosa, se retiró á su cuarto, y llamó á Jobn,,., “Con que, ami- 80 mio, le dijo, yo he concluido mis negocios, y dado las órdenes para el despacho de todo,” John' respondió con un suspiro; Él habia ocultado con mucha dificultad pos
[20] 4 Mistress Betty el peso que oprimia su corazon, mientras que ésta juzgó que la melancolía de su amante no eras otra cosa que la señal de la fuerza de su amor, «Todo lo he arreglado , continuó el Coronel sin mudar de postura, ni leyantar los ojos: todo, excepto lo que me interesa mas, y es qué debo hacer de mi pobre Rosita»»—"" Ya otra yez he tenido el honor de haceros presente que Betty es una jóven de confianza , honrada y fiel.” —“ Amigo mio, ya conozco tu modo de pensar acerca de ella; pero... ..?— “Señor, exclamó John poniéndose en puntillas, y estirándose el pañuelo del cuello, si un hombre que tiene el honor de ser soldado, servir á su Coronel, y ser circunspecto en sus palabras, puede atreverse á responder de ún modo positivo sobre la conducta de otro, yo
E [21] debo ser creido mas que nadie, Sé muy bien que la fisonomía engaña á yeces, y que no se sabe..." Yo no descon= fio de tí, ni de ella, querido John, le dijo el Coronel; pero si elijo 4 tu amiga para asistir á mi Rosa, ¿dónde colocaré á una y otra? ¿4 cuáles manos confiaré la educacion de esta niña 2 ¿qué maestro buscaré que sea capaz de instruir su alma , y. formar su corazon, un corazon tan amable, sensible y cariñoso? He aquí loque me atormenta.” John'no. supo qué responder :por de pronto: reflexionó: algunos minutos, y luego, frotándose-la frente', dijo: “Es verdad que eso es un poco dificil; mas como yo me propongo dejar 4 Mistress Betty todo mi Shakespeare , y como las obras de; este inmortal autor encierran lecciones para todos los estados, todas las clases,
[28] ro un incidente habia trastornado el juicio de aquel honrado doméstico, y le hacia incapaz de oir el sonido de la campanilla. Este incidente era una consecuencia del uso que Betty acaba= ba de hacer del agujero de la cerradura. Inquieta por haber observado la suma agitacion de su amo, y sus conferencias secretas con. John, conoció bien pronto que se trataba de algun “nuevo misterio que querian ocultarla; y cómo no tenia fuerzas para resistir á la curiosidad que la devoraba, se colocó en su puesto cuando Sir Salo» mon hablaba con el Coronel, y con todo descanso; pues sabiendo de cierto que John estaba ocupado en lá cocina, no perdió una letra de la conyersacion'que hemos: referido, Juzgue mi lector cuánto sufriria la pobre Betty, cuya imaginacion estaba siempre ocupada enel plan favorito
AREAS [291 de yerse algun dia posadera en Withe- Horse. La esperanza que al principio habia concebido acerca de este impor= tante ascenso pasó luego á ser certeza, y aun habia llegado á decir en confianza á sus amigas , que si Dios queria sacar de 'este mundo al viejo Parker , ella seria la que sucediese en su empleo; por lo cual sus amigos no cesaban de darla cuenta todos los dias, para que sabedora del estado de la enfermedad de aquel anciano, fuese tomando sus medidas en oportuno tiempo. Discúrrase pues cuál seria su sorpresa , su dolor y su consternacion viendo arruinarse tan brillante edificio, No solamente iba á quedar expuesta á la befa de sus confidentas, que no dejarian de darla brega, ridiculizando sus castillos en el aire, sino que tambien se veía obligada á buscar una ama á quien servir, cuan-
z [30] do habia pensado serlo ella misma; á todo lo cual se debe añadir la idea de que iba á separarse de un amante, y acaso para siempre. La desgraciada Betty, *lleno su pecho de indignacion y de pena, y en fin, víctima de cuantas sensaciones pueden agitar” el corazon de una muger cuando ve que sin remedio se escapa de sus cadenas el hombre que pensaba tener ya para siempre sujeto en ellas, se retiró de su puesto de observacion, sin ser vista de nadie, despues de haber oido el plan que el Coronel aca= baba de arreglar respecto á Rosa, y que destruía completamente el que ella habia formado con John, su amado compañero, “Bonita salida, exclamó al mismo tiempo que las lágrimas regaban sus carrillos inflamados de cólera; ¿con que despues de haber: estado: sirvien>
[31] do como una esclava 4,esa pordiosera; despues de haber ensuciado mis manos en limpiarla y quitarla sus andrajos; despues de que únicamente por complacer á mi:amo he estado en Bath paseando esa criatura por plazas y calles, no tendré otra recompensa que mi salario, y tal vez algun regalillo 2 ¿Y en caso de que me dejen alguna gratificacion , me veré sujeta al infame Sir Salomon, y el señor John con todas sus pomposas palabras y su decantada hombría de bien no será otra cosa que un perjuro?” Sin embargo, es preciso convenir en que la pasion sacaba de sus casillas á esta pobre muchacha en términos de decir mas de lo justo; pues no obstante el cariño que John la tenia, y á pesar de que mas de una vez la hizo entender que algun dia podia llegar á establecerse en Penrry, no
AI AAA A A A E O A [32] estaba menos determinado el Coronel á regresar á la India, que si criado resuelto á seguirle, y vivir y morir á su lado; es decir, que habia tenido demasiada probidad para dar á Betty esperanzas, que tal vez no podria realizar, y ésta no tenia motivos para llamarle perjuro , pues aunque es cierto que un dia, de resultas de una conversacion muy larga y muy patética, la dijo que | mientras poseyese medio schelling le partiria con ella, no es+menos ver= dad que jamas la habló palabra acer» ca del matrimonio ni del establecimien» to que tan perfectamente habia ella coordinado en su fantasía, En fin, la pobre Betty, pálida y lMorosa , se sentó á la mesa para comer 5 por cierto que, esta penosa si. tuación no se hubiera ocultado á su amado si él no estuviese enteramen- . te concentrado en sí mismo ,.y abis.
[333 mado en el dolor de una separacion tan próxima, “¿Con que M. John, dijo Betty dando un profundo suspiro, es cierto que vais á embarcaros ?” John no es= taba preparado para esta pregunta, Pues aunque hacia mucho tiempo que buscaba una ocasion de abrir su pe=- cho, se hallaba casi en el momento de la despedida, sin: haberse podido resolyer á entablar una conversacion, que segun sus propios sentimientos, y la certeza en que estaba de ser amado, habia previsto que seria en extremo dolorosa. Ya no se podia evitar hablar del asunto, y ash apénas oyó la pregunta dejó caer cuchillo y tenedor, y fijó su vista en la chimenea, Entonces Betty soltó las riendas al lana to: en vano John procuró sosegarla; Y por último, cediendo á lo patético de: la escena, hizo la declaracion que Tomo IL 3 SS
[34] ella habia ya previsto hace mucho tiem> po, y juró que despues del honor de su amo, ella era lo que mas amaba en el mundo, y que si Dios le conservaba la vida el tiempo necesario para restituirse 4 su pátria, ella seria su legítima esposa. Las. lágrimas de Betty se aumentaron oyendo esta promesa solemne: y cuantas expresio= nes de cariño amontonó John esperando dulcificar su dolor, y reconciliarla con los decretos de un destino in= evitable, solo sirvieron de producir un * efecto contrario. Betty pensaba que el viejo Parker no tendria de vida sino muy pocos dias, y que en lugar de verse ama de una bonita posada, se veria en la precision de servir toda su vida. Como él no tenia ninguna sospes cha de los motivos del dolor de su amada , atribuía aquellos extremos al
[353 cariño; y como su propio corazon estaba tan de acuerdo en este punto, comenzó á llorar con tanta amargura como ella; Sentado al lado de la aftigida dama, la renovaba de mil maneras las protextaciones de un amor eterno, sim que ella contestase otra cosa que declamaciones de desesperacion: y en tan crítico momento fue cuando sonó tres yeces la campanilla del Coronel, sin que ninguno de los amantes tuviese valor para vencer el dolor en que estaban abismados. El Coronel, que huía de servirse de los criados de la posada, tomó el partido de ir á búscar al suyo, y entró en el cuarto en que se hallaba la tierna pareja sin que ninguno de los dos le sinticse. ¡Qué espectáculo para un hombre tan sensible como el Cotonel ver las lágrimas del dolor y la desesperacion de los dos amantes, y
E O e NEO ii IDA Y A y La CS [40] disposiciones, é hizo rápidos progresos en el estudio de las lenguas anti= guas. Para que pasase á un colegio fue preciso pensar en añadir nuevos gastos á los que habia exigido su primera educacion; pero por desgracia del pobre Horacio, su protector se dedicó por entonces á la elocuencia, y descubrió en el jóven una porcion de conocimientos que podian ser útiles á él en su nueya carrera, En efecto, Horacio conocia 4 fondo la historia antigua , le eran familiares los mas famosos oradores griegos y latinos, y reunia á una erudicion poco comun en su edad la mayor facilidad para componer discúrsos sobre cualquier punto de moral ó. política, adornados con citas de autores, cuyos nombres no conocia Sir Salomon; y éste, como hombre dotado de gran memoria, aprendia al pie de la lewa aquellos
: [417 discursos , y luego, añadiéndoles algo de sus propias ideas, los hacia pasar por suyos. De este modo llegó 4 excitar la admiracion de la cámara de los comunes; y sus elocuentes discursos, retocados despues por Horacio, y enviados á los periodistas, á quienes Sir Salomon pagaba liberalmente, llenaban á lo menos dos columnas de los papeles públicos, Ademas del honorífico empleo de servir de intérprete á un miembro del Senado Británico , era Horacio una especie de secretario y mayordomo en Penrry, pues contestaba á todas las cartas sobre asuntos de la hacienda, cobraba las rentas , y llevaba una cuenta exacta de la entrada y salida del dinero; y en recompensa de todos estos servicios tenia una habitacion 4 uno de los extremos de la quinta , comia con el caballero Mushroom, y dis-
[52] El Coronel le interrumpió Apre= tándole la mano, y haciéndole conocer con una expresiva mirada que este era el único medio de reconocer él servició que iba á hacerle. En el instante quedó arreglado todo el asunto, Horacio debia ocupar una plaza en la oficina de la compafita de la India, y el Coronel se eacargó de su fortuna. En cuanto 4 Rosa , único Obje- to del afecto de su bienhechor , no podia menos de ser grata 4 su nueyo protector > quien protextó la amaria como á sus sobrinas, y aun llegó á indicar que la amaba en términos, que seria su tercera heredera, y desenvolvió esta idea con tanta energía, que el Coronel tuvo sus ma dificultad en hacerle comprender al generoso caballero que semejante proyecto era no solamente injusto , si:
Ess3 no tambien inútil , pues Rosa seria la única heredera de cuanto él tenia. En fin, despues de una diseusion muy gi va, donde la sinceridad' y el pundodonor presidieron por una parte, y lá hipocresía por la otra, los dos amigos se dieron un estrecho abrazo, con la palabra solemne de" cumplir con exactitud lo que habian ofrecido, Sir Salomon habló “entonces de los gastos del largo viaje de Horacio; pero el Coronel acariciando á Rosa , que estaba sentada sobre sus rodillas, respondió que estos gastos corrian de su cuenta. — “ Jamas consentiré tal exceso de generosidad á mi digno amigo,” respondió Sir Salomon. — “ Es una vagatela , dijo el Coronel, y podreis pagársela en vizcochos á mi querida niña.” — “ Consiento desde luego en ello,” respondió el astuto Salomon, mirando á Rosa con una ex
Es4] presion, que agradeció el Coronel mas que si le hubiera dado un millon de libras esterlinas. Concluida la conversacion se despidió “Salomon para ir 4 instruir á Horacio de la felicidad que le aguardaba.
[ss] CAPÍTULO 1IL Horacio Littleton estaba leyendo y la Encida cuando recibió la órden de marchar á Londres, y al instante se guardó el libro en el bolsillo, y subió en el carruaje que le aguardaba, Sir Salomon cuando entró en el gabinete donde Je-estaba esperando el jóven le halló sentado junto 4 la chimenea, que apénas tenia fuego, con una mesa delante, y en ella el Virgilio, y sin que en su fisonomía se advirtiese ningun indicio de curiosidad acerca del objeto de su viaje á Londres. No le agradó esta indiferencia á Sir Salomon, advirtiendo era la misma que no habia podido destruir desde que le hizo la última proposicion de colocarle en casa de un comercian-
56] te de granos, que residia en Ryegat, Sin embargo comenzó su arenga en el estilo pomposo que acostumbraba siempre que se trataba de algun nuevo plan de fortuna para alejar desu cas sa á su querido Horacio. Comenzó Hablando de sus cuidados palernales, de su terneza sin límites, y de la proteccion que estaba resuelto 4 continuarle ínterin le dura= se la vida. Se extendió con placer sobre estos diversos sentimientos, y los exageró cuanto le fue posible. Luego se fijó en las molestias que le habia dado su educacion, los gastos que le habia causado, y las sumas que todavia tendria que desembolsar ¿ y continuó diciendo que todo esto era nada en comparacion de los rápidos progresos con. que un genio como el suyo lo habia recompensado. Horacio escuchó este discurso con
Es7] lamas fria indiferencia , puso una señal en el libro antes de cerrarle , y movió un poco los labios como preparándose á responder; pero Sir Salo= mon , que nada temia tanto Como una respuesta que preveía iba á serle con= traria, segun habia observado en la fisonomía del jóven) se dió priesa á convidarle á que al otro dia tempras no fuese á verle á su gabinete , Y Se despidió saliendo. repentinamente del cuarto. ; Con efecto, 4 la mañana siguien te le estuvo aguardando en su gabinete 5 pero Horacio no se dió mucha priesa 4 realizar la cita, y cuando llegó fue recibido con el mayor cariño por aquel que en secreto le aborrecia con todas veras. El jóven no manifestó ninguna gratitud, ni aun respondió con la expresion de muchas gracias á las protex-
[581 tas de cariño que le hizo nuevamente su protector. El recuerdo de ciertas promesas solemnes arrancadas á Sir Salomon en cierta época, y cuyo efec- to'habia sido semejante á la Juz que forman los rayos del sol reflejándose sobre la agua, que desaparece apénas se interpone una nube, habia hecho tal impresion en el corazon del jóven, y le habian dado tal grado de incredulidad , que apénas podia disimular el resentimiento de que á veces estaba agitado. Luego que Sir Salomon acabó la pomposa relacion de sus desvelos y su cariño , y cuando se vió perdido en el laberinto de su elocuencia ordinaria , nombró la nueva plaza que preparaba al objeto de su caridad. La sospecha y la repugnancia se pintaron en la fisonomía de Horacio, y rehusó friamente , pero de un modo
[59] positivo, la proposicion del caballero. El arte mas consumado y una inalterable presencia de espíritu fueron insuficientes para refrenar la cólera de Sir Salomon. ¿ Cómo podia figurarse que un jóven en la situacion de Horacio, sin amigos, Sin dinero, Y aun sin algun asilo, apénas quedase - privado del que le concedia su bienhechor , pudiese renunciar un empleo lucrativo en la India, si no fuese porque estaba cierto de hacer fortuna con menos trabajo dentro de su misma patria? Concluyó de esta reflexion que sus intereses , SUS bienes, su Car- Jota, y en fin, cuanto poscía era el objéto de la esperanza y ambicion'secreta del presuntuoso Horacio; $ inamado de cólera , y medio ahogado de rabia, se desfogó en Un torrente de invectivas é imprecaciones; y en fin le preguntó con una voz terrible
[60] si esperaba que le mantuviesen en el ocio. toda su vida. El rostro de Horacio manifestó la viva imaginacion que sentia , y COM= testó; “Señor, cuando me ofreceis un empleo , me corresponde ver si puede ó no convenirme. Yo desdeño vuestra proteccion, y os pido que creais que si la desgracia puede abatirme , nunca me arrastrará hasta el punto de degradarme 4 mí propio, ni sancionar una bajeza con mi propia credulidad.” Sir Salomon se sunrojó , é invo- Juntariamente bajó los ojos para evitar las miradas del jóven, que parecian penetrar hasta el fondo de su al. ma. “¡Muy bien! (exclamó) ¡muy bien!... ¡Con que sancionar una bajeza!.... pero yo 0s conozco, Monsieur."—* En hora buena, replicó Horacio; en ese punto estamos iguales,
-[6x] porque yo tambien os conozco, y perfectamente.” El color sonrosado que habia cubierto el rostro de Sir Salomon desapareció, y en su lugar se dejó ver la palidez de un cadáver: sus labios comenzaron á temblar, y todas sus facciones tomaron las señales de un movimiento todavia mas impetuoso que la rabia; y ya habia dado algunos pasos para castigar por su mano al presuntuoso jóven, éuando el Coronel entró sin haber hecho que avisasen su venida , y no se sorprendió poto al ver la violencia: de su amigo, que por lo comun era tan pacienzudo , Y la noble indignación que se dejaba ver en el pálido semblante de aquel interesante jóven. Las facciones de Sir Salomon recobraron su ordinario estado con una facilidad que no agradó mucho al Co-
[68] labras , ques se vió. obligado :4 'salim> de la sala, y el: Coronel felicitó 4 Sir Salomon de que su” sobrina no 'seíha= llaba en tanto riesgo como eS pon po bibne > 1 "Si el Cront hubiera sil tan buen conocedor -de- los motivos! 'sécretos' de? las acciones (de otro”, como era diés=i tro siempre que se tratabw de cosas" de honor y de-delicadeza, hubiera con= cebido algunas sospechas * de resultas de la escéña' que acababw' de: presen ciar; y“el placer conque Horacio se separaba de su protector no hubiera: dejado de darle algunos temores, vien= do que dejaba 4 Rosa-al cuidado de un hombre que habia «sabido inspirar tan poca gratitud á su pupilo. Por fin Horacio, bién equipado, y colmado de favores por“parte de Sii Salomon, dejó el explendor de'St. James-Square, y pasó átsor uno de 109
[691 -mas: dichosos individuos de lá familia «del Coronel: algunos dias antes de que -el navío sehiciese 4'la vela para las “Indias orientales. ¡Aunque Rosa hubiese sido tan fea "como: Mistress Feversham se empeñó -en hacerlo creer, «y tan ignorante co- -mo.cuando pedia limosna , bastaba á ¿Horacio que fuese favorita del Coro- ,nel para hacérsele amable é, interesan lez pero la verdad nos obliga á:con- -vénir en que Rosa era una de las mas sbonitas é interesantes niñas, que po- «diam presentarse: 'asi Horacio bien «pronto se vió obligado á amarla , y “despues Á. estremecerse nds «cuál seria su suerte. Él ==> Durante este intervalo parece que +Sir Salomon no: pensó :sino-en dos. co- «sas: la primera; hacer. creer: al Có- Fonel todo lo que entonces decia: de Rosa, y la segunda borrar de:la:me-
70] moría de Horacio todo loque» ante- “riormente habia dicho de ella: en' cuan. to al Coronel lo. consiguió perfectamente; pero le fue imposible lograrlo respecto" 4 Horacio. «Entre las muchas anécdotas que sin cesar ocurrian á -la memoria de-éste, ocupaban un lu- ¿gar distinguido los epítetos de .oprobrio' de: que Sir Salomon se servia -siempre' que hablaba de la querida Rosita, que parecid“ser entonces el objeto" de su mayor 'terneza. El desprecio: con que habia hablado dela locura del Coronel :por haber adoptado una pordiosera formaba un: contraste tan decidido «con' las lisonjas y adulacion, que al:presente salian de sw» boca todas las veces que se pres sentaba ocasion de hablar de ella, que “Horacio, bien convencido de la felonía de' Sir Salomor,:se inquietaba vivamente cuando pensaba en la suer-
C71] te que aguardaba 4 la pobre niña. Sin -embargo > ¿quépodia. hacer para evitarlo? Apénas acabába de recibir el favor y confianza de un hom bre pundonoroso,-¿y habia ya de:de. dicarse:4: descubrir: sus sospechas j que no siendo mas que sospechas podian ser puestas en duda? Siendo “cierto que en realidad debia: algunos favores 4 Sir Salomon, ¿cómo habia de convencer al Coronel de que solo un acto de humanidad le hacia desacreditar'á su antiguo protector? Por otra parte Horacio, ¿cómo podia lisonjearse. de que el ' íntimo conocimiento que poseía del carácter de-Sir Salomon se haria tanfamiliar 4: los otros, sin que pudiese ¡apoyar con alguna prueba la: desconfianza que pretendia inspirar?. No: todo esto era imposible. La interesante Rosita legó á ser mo objeto. de: compasion para Horacio
En] y coii un verdadero sentimiento 'se vió obligado ocultar que con mas “gus- 10: la. hubiera visto abandonada á su propia suerte, queno fiada 4 un hom= -bre tal como: Sir Salomon. + La: paternal solicitud del Coronel y su vigilante cariño habian producido la mas feliz mudanza en Rosita; borrando hasta: los menores rastros de la indigencia en que se habia críado; contodo, aunque la memoria de lo: pasado no hubiese dejado tan profundas impresiones en el alma de-es= ta niña como en la de Horacio, suponia, con razon, que los malos tra= tamientos Ó la negligencia la llegarian á ser infinitamiente mas “sensibles, que si nunca hubiese variado su primera: situacion; Tales eran las; melancólicas reflexiones de Horacio siempre “que las demostraciones del «cariño acsual: de Sir: Salomon hácias Rosa “le
[731 acordabán su conducta anterior; Sin embargo; la multitud de nego. cios que ocurrieron impidieron á Horacio entregarse á sús ordinarias! reflexiones. El navío que debia condu= cirlos á la India: habia: bajado á Gra» vesend , é iba á parar al instante 4 las Dunas, donde el Coronel y su familia se proponian alcanzarle;: y como Horacio no podia lisonjearse de manifestar sus sospechas acerca: de Sir Salomon sin incurrir en la nota de ingrato, y sindestruir la confianza del Coronel en un tiempo en que ya no: podia variar la situacion de: Rosa para mejorarla ,''abandonó á:su idea, y se ocupó en' arreglar sus cosas, é igualmente las del Coronel. John, siempre "inclinado 4' hacer 'bien', y acordándose de que “James, el' criado del capitan Macpherson es- “taba desacomodado , habló de-él con
E7a] tantos-clogios al jóven Littleton, que le obligó 4 que le'enviase á llamar; «pero James habia ya encontrado, amo, y John sintió que Horacio no pudiese servirse de este bueni muchacho, que como él decia no' era. de los «de estos tiempos. Conforme sé iba nda el día de: una separacion, acaso eterna, se iban estrechando los. lazos que unian los corazones «de la familia del Coronel; es decir, entre él y Rosa, y en= tre John y Betty. Rosa estaba: casi siempre sentada enlas rodillas. del Coronel 5 y John , sentado constante mentejunto su amante desconsolada, :enjugaba sus lágrimas» y panicipehe de su afliccion. > 1 0! El; Coronel, ¿despues “de.tres Entás desconversacion con ¿la niña.,., amó para pedir- un vaso de agua, y John que :todo aquel tiempo habia estado
[75] escuchando: las lamentaciones de Betty, entró. en: el «cuarto de su amo, ¡puso el. yaso sobre la: mesa , ylanzó: un profundo suspiro. “* Amigo John, le ' dijo a foro mel ,' el único consuelo que encontré antes;de haber: hallado. 4 mi Rosita le debí á:tí, 4 tu fidelidad yo 4 tu zelo'; tí: tienes ' un corazon digno de los hombres de bier:” ' John se inclinó, acercó su: mano á laiscorbata , y tomó: una postura teatral; pero bien pronto la memoria de Betty vino á desterrar de su 'pensamiento las idea de Shakespeare. Sus ojos' se-lenaron de lágrimas, que-en- jugó con el revés de su mano izquierda, y dejó caer la: derecha ques tenia apoyada en el pecho.»».' “Esta interesante niña , continuó -el Coronel; se: me presentó en aquel “camino 'porsjun' decreto particular! de
[76] la Providencia.” “Seria 'sin duda para impedir su muerte, respondió John; á'lo que replicó el Coronel, “mejor dijeras para impedir la: mia.” -:'El Coronel “acostambraba 4: tratar 4 su criado con cariño; peroosim faamiliaridad. Jamás + habia * franqueado “su corazon á nadie, ni aun á John, “que entonces se hallaba en pie delante de sú amo, sin atreverse 4: respi var de miedo de no interrumpircla expresion patética que veía pintada en él: rostro y en la: postura del Coronel. «¡Ah Jobn, no sabes cuántds es: tragos hahecho en mi pecho la ne- -gra- ponzoña! MW" La ponzoña!-ex- -clamó* John ::- Dios por 'suvinfinita amisericordia' nosi libre de ella.” Una sonrisa melancólica se divisórten Jos ¿abíosdel «Coronel, y contiriuó di- Iciendo:- 6: quésbienes me' ba producido:el haber recobrado la; salud? Es-
77D ta no hará mas: que prolongar :la durácion- det mis penás ¿+ púes:-no' tengo: ni patria, ni amigos”, ni..." —“Se= fñor5 exclamó John ,empinándose cuan», to pudo,” y? mirándole con ' expresion: vos: sois'escocés, y! hadie- en elcmuny do tiene mas amigosoque un: escocés; todos. vuestros compatriotas «no: procuxw ran sino servirse: mútuamente si de: ea da veinte hombres delos que:consta nuestro. regimiento hay diez y. nuevé escoceses, y jamas he oido ni siquiera hablar *mal'*de su pais.» 00: Mrs opEste elogio de Escocia y ode los escoceses: “fue! :absolutamente +'perdido para el Coronel, que levantó al cie losus ojos llenos de lágritmas yy: exa clamó: '“¡Ohyu Padre , mi respetable padre , mi"imui” amado: padre!1; por qué has clavado un pufíal-efi -el .o> razon de tu hijo22—"'¡Un puñal! e <lamó: Johh /"3 qué crimen! 1es (ese?
[84] mision de: Rosa en la escuela de las inmediaciones de Penrry , y aseguró al Coronel que habiendo guardado el mas profundo silencio en cuanto al orígen de la niña, y hallándose enteramente desfigurada, y ademas teniendo otro nombre, era imposible que nadie conociese era aquella la niña mendiga. Como el Coronel era sumamente escrupuloso en este punto, Sir Salomon no perdonó cosa alguna para satisfacerlo , y lo consiguió completamente, Sin embargo, aunque le sirvió de mucho consuelo ver establecida á Rosa en la escuela de Penrry , no pudo resolverse á separarse de ella hasta el último momento, y así en el corto intervalo que le quedaba no pensó sino en la niña que habia: podido dulcificar las desgracias desu: existencia,
[85] Llegó por fin el dia fatal en que el contramaestre del navío avisó que acababa de recibir las últimas órdenes, y que estando el yiento favorable iba á hacerse á la vela. Al pun= to dispuso que á la mañana siguien. te estuviesen prontas dos sillas de posta, una para el Coronel y su criado, y otra para Horacio y el zeloso caballero Mushroom , que se empeñó en que habia de acompañar á sus dos queridos amigos todo el tiempo que estuviesen en territorio de la Gran Bretaña; y para evitar todo retardo al momento de la partida se quedó aquella noche á dormir en la misma posada. Prisose la mesa para cenar, y al punto se presentó Jayme Buchan vestido con la librea del Coronel, y fue muy despacio á colocarse cerca del aparador. — ““ Dios me asista,” ex-
[86] clamó- John dejando caer un pláto que iba á poner sobre la mesa; pero antes de que empezasen á cenar el Coronel le dijo: “dame la mano, amigo John: tú ya no eres mi criado.” Es de saber que el Coronel desde el dia en que involuntariamente se halló testigo de la interesante escena entre Joho y Betty habia tomado en secreto sus disposiciones; pero el pobre John, que no tenia los ojos de lince de su querida para descubrir el pensamiento del Coronel , no habia sospechado cosa alguna de un proyec- to tan contrario al que sinceramente tenia formado , estando resuelto á dejar la muger que tanto amaba solo por seguir á su amo. Admirado pues y confundido de lo que acababa de oir, y oprimido: su corazon con la aparente ingratitud del Coronel , exclamó; “Mi amo puede sin duda des-
[87] pedirme de su casa, pero no del regimiento sin un juicio formal en la cour martiale (*). John nunca fue hombre capaz de.... me atrevo á decirlo. ... capaz de volver la espalda al enemigo , ni de apartarse del camino del honor; y Si... Si... si ya ” debo separarme de vos. . Aquí le faltó al pobre toda su retórica , porque su corazon acongojado le impidió hablar mas, é involunta= riamente cayó de rodillas , extendió sus brazos, y empezó á llorar amarmente. “Levántate, mi bizarro camarada, dijo el Coronel: sí, yorepito que ya no eres mi criado; pero eres y serás siempre uno de mis primeros amigos.?— “Pero, mi querido Coronel, dijo John pronunciando con én- (*) Consejo de Guerra.
[887 fasis la palabra Coronel ,- ¿quién me ha retirado del servicio? ¿qué he he= cho yo para eso? Si he faltado á mi obligacion, ó he desobedecido algu= nas órdenes superiores , castigadme, haced que se me ponga en las últimas filas del regimiento, matadme... pero si muero sirviéndoos , mi último suspiro me será aun delicioso.” Despues de algunos minutos de si= lencio Sir Salomon se acercó para no perder una sílaba de cuanto pasaba. Horacio salió precipitadamente de la pieza , y el pobre John añadió suspirando aquellos versos de su autor favworito : “Si de tí me separo, »Ya vivir no me es dable, »Y la muerte á tu vista >»Es un sueño agradable.” —“ John, vuestras palabras me >
[891 afectan demasiado , dijo el Coronel, y ya me siento malo. ¿Podias tú pen= sar, amigo mio ,. que despues de la escena que presencié entre tí y esa pobre muchacha , preferiria mi propia ventaja á tu felicidad, y querria alejarte de tu amada? No: es preciso que te cases con ella. ?—"" Señor , respondió John con cierto aire sombrío, el matrimonio es una empresa muy peligrosa, Cuando un hombre se embarca para las Indias por lo: menos entrevee el término de su viaje 5 no duda que tendrá que luchar contra ciertas tempestades, óque morirá antes de llegar á su destino, y de este modo casi puede responder de su suer= te: pero en el matrimonio...”—““John, respondió Sir Salomon , ¿crecis que la bonita Mistress Betty aprobará vuestros argumentos contra el matrimonio? ”— “Señor, ella nunca pensó
[907 que yo dejaria á mi amo para casarme: >” esto respondió Jobn, y en seguida se esforzó á manifestar que era mejor hacer un viaje á las Índias que casarse; pero el Coronel lo interrumpió diciendo : “ Tus discursos, querido John, no persuadirán á nadie , ¡porque son contrarios á tus mismos pensamientos.” -— “No pretendo negar mi amor á Mistres Betty, replicó él; pero, señor, ¿puedo yo abandonar mi regimiento? Vos mismo, delante de Miss Rosa, ¿no me dijísteis el otro dia que un soldado no debe estarse descansando cuando sus camaradas están al frente del enemigo? No, no: yo estoy seguro de que mi noble Coronel no querrá que John Brown desampare su puesto mientras que el tambor esté tocando en el campo del honor.”-—“ Siéntate , amigo mio, dijo el Coronel cogiéndole
[or] por la mano, siéntate, y oye de qué modo puedes hacerme el mayor servicio, y contribuir á la felicidad de tu amo, sin faltar á tus deberes.” John obedeció sin responder nada, y el Coronel continuó: “En primer lugar aquí tienes tu licencia absoluta.....” Johu suspiró, é involunta- “riamente retiró su mano cuando le presentó la licencia el Coronel , quien prosiguió : “En segundo lugar ya sabes cuál es mi cariño á la niña que he adoptado. ”?-=—““ Dios os colme de bendiciones por los favores que la habeis hecho. ¡Pobre miña, verdaderamente es digna de que se la quiera!" Ahora bien: a sabes qe no puedo llevarla conmigo.” Aquí Sir Salomon redobló su atencion. —“No podeis llevarla , es cierto, respondió John.”
Eg27 — Sir Salomon me ha prometido servirla de padre.” (Sir Salomon se inclinó ).-—*“ Deseo que cumpla su palabra,” respondió John, y Sir Salomon se puso colorado. —““Confio que no faltará á ella,” dijo el Coronel ; y Sir Salomon se inclinó de nuevo, diciendo que no. —“Pero Sir Salomon no es inmortal, añadió el Coronel, y puede morir,” : Poco faltó para que Salomon dijese tambien que no, y John respondió; “Es verdad que el jóven puede morir , pero el viejo no puede vivir." — Y entonces, dijo el Coronel, “; quién servirá de padre 4 mi Rosita 2?=— “Ya os he dicho , respondió John, que podiais fiaros de Betty, que es una muger excelente.”—“Sí, amigo John, convengo en ello; pero ¿quién será el que cuides ide esa misma Beity-? Si ella no tiene un esposo, tendrá nece-
T93] sidad de unpadre.” John suspiró, y el Coronel dijo: «He aquí cuál es mi decision: Betty debe casarse: ” y respondió John llorando de nuevo: “Betty tenia tantas esperanzas de volar , como de ver que vos me despidiéseis.— "No me atormentes mas, amigo mio, dijo el Coronel con tono afectuoso: yo no te he despedido, no hago mas que mu= dar la naturaleza de tu servicio, y te constituyo á-tí y á tu muger como guardas de mi hija adoptiva bas jo la direccion del caballero Mushroom.”-=—* Todo eso es bellísimo , replicó John esforzándose Á serenar ; pero-¿ quién os asistirá en vuestros mas les y crueles ataques de nervios? ¡ Ah, señor , señor! entonces pensareis. en vuestro pobre John, y él no estará allí para cuidar al mas querido y al mejor de todos los amos,” Al acabar
Ero4] descargaba con violencia contra los vi= drios dela silla, el,cámino era malo, y la perspectiva oscura por la mas densa niebla. sino porque la travesía delpuerto de Deal á Londres le pax teció tan rápida como un relámpago; hacia treinta horas que estaba ausente de la Metrópoli, y las «diez últimas se ile habian: pasado: en las reflexiones más agradables, cuyo lasunto era es xactamentesel que sigues; ' Habia “sabido sin gastar un pon lingdescargar «su conciencia” de: un objeto, que'no:era pequeña carga pa= ra élla : hallábase ya libre de ciértos temores que le habian hecho pasar horas bien crueles, y despues de es- to sus sobrinas no estarian ya expuestas al peligro de ver:á un jóven tan interesante, y que «sabia. conciliarse con sus prendas y, su mérito el afec» to de todos aquellos cuyo :«corazon'no
[105] estaba empedernido con los artificios de la avaricia y el orgullo. Ya podia jactarse sin que nadie le desmintiese de lo que habia hecho para asegurar la suerte de una per sona que era tan querida de su far amilia , ¡y tan respetada de sus vasa= llos. Iba.pues á extender la voz, de su beneficencia con su jóven protegi= do: á hablar de los sueldos que. le habia hecho. obtener, y. de la, considerable cantidad que acababa. de .expender «para. los gastos: de su, viaje. Hallaba un medio de satisfacer. su; odio contrasel Coronel , pues no dejaria de hacer creer' á todos que el tierno in> terés que;experimentaba por su, querido Horacio habia: podido! solamente obligarle 4 cultivar:la amistad: de un hombre», «que él mismo se habia, confesado culpable desun homicidio ,. y encargarse de tener cuidado de, una
[1087 Ta villa, y aun la de todos 'los dela comarca ? Por otra parte ¿un hombre quese tiene por prudente hace nunca una promesa sin que en ella haya alguna restriccion mental en favor de-su propio “interes? No. ciertamente: y Sir Salomon podia dar una «prueba convincente de ello. Á: su llegada á la fonda se ditigió-al cuarto en que solian estar John y Betty; pero en la plenitud de la ¡alegría que habia: experimentado cuando. se entregó á sus reflexiones se ha= bia escapado-una terrible circunstan- «cia, cuál era aquella cláusula que le obligaba á:dividir los»cuidados de «su “tutela 'con> gentes dela especie de John: Brown y “Betty Clarck, lo que probaba que el: Coronel: no habia -to- mado tan pocas precauciones: como.el caballero 'habiásquerido «¿reer. Su sa» «tisfaccion secreta quedaria »cruelmens >
Ero91' te aterrada si hubiera ' podido preveei' cuán dificil seria hacer útiles 4 sus planes el carácter simple y honrado de John, y la variedad y avaricia de Betty Clarck. Halló 4 John sentado sobre su ca= ma, los ojos inclinados al suelo, lo= rando amargamente la separacion del mejor de los amos, y quejándose de que hubiese podido partir sin su fiel criado. “Vamos, John, le gritó: ánimo, amigo mio, ¡qué, un soldado se queja así como un niño! Vamos , vamos, eljuga tus lágrimas, y hazme ver que no dejas de ser digno de mi estimacion.” John levantó un poco la cabeza, y continuó sus sollozos y quejas sin dignarse responder á Sir Salomon. “¡ Dios mio! exclamó Betty, 3 habeis perdido el juicio? ¿no veis que es el caba= lero Mushroom el que os habla ¿==
[1101] «¡Ay de mí; Betty! respondió John: un corazon sobrecargado de su pena: no puede tener otro lenguaje que el del dolor.» ¡ Inmediatamente volyió á bajar los: ojos , y guardó silencio. Sir Salomon se sentó, y Betty continuó muy ocupada, y alborozada en lo único que habia llenado todo su tiempo y cuidados desde la salida del Coronel ; es decir, que estaba ar-, reglando con la mayor complacencia los magníficos regalos de su amo; y no podia ocultar su gozo conforme iba reparando cada cosa. Examinaba su calidad , calculaba su valor, y estimaba el precio que se podria sa= car de aquellas alhajas, entre las que habia muchas de la India, y cuyo uso no conocia Betty. Sir Salomon pensó cuánto mejor hubiera sido que aquellas cosas hubiesen acompañado á
(1113 las dos mil libras esterlinas que tenia ensu poder; pero como esto no era posible propuso un plan, que agradá infinitamente á Mistress Betty. Este era el de comprar en memo-= ria de su digno amigo el Coronel la escribanía de plata , los candeleros, y una soberbia cafetera , que venian á ser harto inútiles para el estableci. miento de la esposa futura de John, y la ofreció por ellos una cantidad, que á pesar de que no fuese la. mitad del valor de estos objetos , era tan superior á lo que. ella esperaba, y aun á lo que jamas habia poscido, que el negocio fue aceptado con reconocimiento , concluido , el dinero contado , y los efectos transportados al coche de: Sir Salomon ,- mientras que John continuaba llorando la ausencia de su amo querido. / + Cuando: se terminaron todas estas
ExrJ - disposiciones, y Sir Salomon se fue, Betty, por no saber que hacer, pen= só en el pobre John, á quien habia abandonado hasta entonces á toda la amargura de su dolor, y que no habia“tomado alimento ni descanso al guno desde la partida del Coronel. Habia estado tambien tan embebida en las agradables ocupaciones que hemos referido, que la pobre Rosita hubiera padecido igual suerte que John si no hubiese tenido maña para hacerse amigos, no solo en los criados de la posada, sino tambien en la misma dueña, que tenia la mas tierna compasion de una niña tan querida del Coronel, y tan prontamente olvi= dada de las personas en quienes aquel habia. puesto su confianza. Viendo Betty el poco fruto de sus súplicas á su querido John para que no pensase mas en una desgracia: ir=
Erx33 repárable ; tuyo que recurrir 4 sy pal ñuelo , que se aplicó: al rostro para ocultar sus ojos , y-no sus lágrimas, y en seguida protextó que á pesar de la ternura vivísima que la Penetraba, y del cruel dolor que hubiera marti rizado su pecho si- John hubiese marz chado ,- hubiera esperado “siete años, Catorce, y aun mas, si es que era posible, antes de ver embarcar 4:un tan «buen amo sin un criado que co. Nocia tan bien su temperamento .y sus hábitos, si el mismo señor no lo he biera exigido. 0102: Inmediatamente fue sindetenerse «(deseosa de que John olvidase sudor lor) á buscar un vaso “de punch de Harrach, queceravel licor favorito: de John; y de que el Coronel habia!dul jado:una amplia provision; 'Presentósele del «añodo mas halagiieño:y1y Jobn no Quiso desairar á Betty ¿pero biéa Tomo 11, 8
[114] beza , ya flaca y debilitada por el:dolor, no pudo sostener el efecto de esta bebida: sus. ojos se cerraron, y cayó en un profundo sueño. ¿Cuando volvió de este entorpecia miento pasagero, que le habia quitado «por algunos instantes la memoria de su dolor ,' le fue imposible. leyansafse. Los vapores. del licor que habia bebido, la privacion de un: descanso tranquilo desde la ida de su amo, sus sentimientos , que cran y se hacian mas penetrantes 4 cada minu- to, le causaron calentura y un gran dolor de cabeza, cuyo penoso estado se le aumentó á la vista de Rosa, qué habiendo estado ¡bastante distraida -el primer dia de la marcha. de. su: biehhechor , comenzó Á sentir su ausen= sia, y entró en el cuarto de Johu: paz ra preguntar á dónde habia ido :si querido papá, ip
[115] Betty , que habia seguido los pas sos de la niña, llegó cuando estaba haciendo' esta pregunta 5 y respondió muyfresca que habia partido para Íz India. Rosa echó 4 orar “sin consués lo. “No Moreis Miss, la dijo Betty: si mi amo no vive bastante para volver de la India , no Por eso tendreis que volverá pedir limosna > Porque ya ha: tenido cuidado de asegurar vuestra suerte. Sir Salomón es un hom= bre que-lo entiende, y dice se puéi den apostar diez contra uno 4 que mi amo no llega vivo 4 la India > y aun suponiendo que llegúe á ella, es in? posible que pueda vivir «mucho tiem=w Po en aquel país con una “salud (iy quebrada como la: suya”; con que MSN q. UNO ob9soj FE El discurso! consolador de Mistress ¿ Betty fue interrumpido por John, que' saltó “precipitadamente de “Su cama y ..
Erz0J' la mas dulce alegría. Sir Salomon la: metió consigo en su coche para llevarla á ver las figuras de cera, y á: comprarla juguetes , inientras que Bet= ty se ocupaba en hacer las* paces com: John: mas al volver Rosa'á: la posa da, y entrar en el cuarto del Coro: nel , reparó en sus chinelas) que; sé habian quedado en un rincon de la alcoba. -Al verlas se paró ,' tembló toda, tiró sus juguetes , agarró las chi elas , las estrechó contra su corazon, y se escondió en el paragé mas oscu=" ro del cuarto. Sir Salomon , que habia agotado toda la dosis de su sensibilidad, no pudo sostener por mas tiempo un pa= pel tan trabajoso para él dejó la niña á cargo de John y de Betty, rez comendó á: esta última el cuidado de la ropa de Rosa, y se volvió á su casa.
[rerT Betty estaba un poco picada: *has biase imaginado que segun las aten= ciones de Sir Salomon cow el Coroz nel , no dejaria" de“convidar á Rosa, á:John y á ella 4:que fuesen á pas sar algun: tiempo-al castillo de Musroom, donde podria sin ningun gas to arreglar todos sus asuntos relativos ásla posada de Withe-Horse, estando como estaba :el viejo: Parker ya á los: últimos: ademas de que tambien pensaba con orgullo el ascendiente que la darian en la villa las atenciones quese tuviesen con ella enel casti- Mo;, pero-la pobre Betty las habia con un hombre, cuyos cálculos eran aun mas sabios que los de ella. Sir. Salomon habia reflexionado que era necesario deshacerse de John y de' Betty:en Londres 'antesde llevarse la niña, 4 fin de que no tuviesen ningun otro pretexto para mezclarse
[mat en su establecimiento futuro , qué el irla á ver alguna yez 4. la escuela en que, se ¡proponia. hacerla eítrar ;por= que, si los. hacia. venir ,al:castillo , no podria permitir que. los! criados .de un: hombre, 4. quien profesabatanta esti macion, dejasen su:casa antes de /unira se, y si se casaban en ella-se le ori= ginarian «gastos que yaxle asombraban: Por otra parte, si ¡estasgentes estuw visen-en «el castillo: pódria acasó: poz nérseles enla cabeza -€l establecerse en Penrry , y con:su presencia le rex cordarian ciertas cosas que queria ol-, vidar. Á “todo esto ignoraba-el pro= yecto de Betty sobre la: posada «de Withe-Horse , pues:á saberlo ya hu= biera combinado -su- plan: de diverso modo; “Te $19 Aun estaba Rosa'en el cuarto” del Coronel, teniendo-las:chinelas: muy as pretadas contra su corazon;. y regán=
[t23] dolas con sus lágrimas , cuando Betty entró: quedó afligida con tales» pectáculo, que le trajo á la memoria las promesas que habia hecho, y de que ya se hallaba pagada con anti cipacion y tanta liberalidad. Abrazó á la niña, la tomó de una mano, y teniendo en la otra una taza llena de sopa , se la llevó al cuarto de John. Rosa continuaba llorando amargamente : Betty «se sentó, la puso sobre sus rodillas, y comenzó una. exhortacion á John diciendo: “¿De qué les sirve á las gentes estarse tendidos gritando que Dios. venga á ayudar» les, cuando ellos no-lo quieren hacer á sí mismos? Es seguro que no les han de caer los pájaros asados en la-bo- ca. En cuanto á Miss- Rosa, añadió: Dios quiera protegerla, pues yo-no erco una palabra de las pomposas pro= mesas de Sir Salomon.”
[1241 Jobn se levantó de su asiento, y exclamó : ““Ingratitud horrible , » Que con tu corazon de duro mármol Y ese tu pecho mas que nieve frio »Eres mil y mil veces mas terrible »Que los marinos monstruos: »Ingratitud , verdugo de mortales, »3 Has mostrado tus garras infernales ? “Ciertamente que sí las ha mostrado, respondió Betty: ¿pensais que si el caballero se tomase algun inte? tés por Miss no nos hubiera ya con vidado á todos á ir al castillo de Mus- Eroom? Quien bien quiere á Beltran, bien quiere á su Can, dice el proverbio:... Por ejemplo, ¿no deberia haber dicho Sir Salomon que Didon comeria siempre en la cocina del castillo 2 Pobre animalito, ahora que me acuerdo nadie le ha dado de co» £
[125] mer desde que se fue mi amo.” “Mistress Betty, la dijo John in. terrumpiéndola con un modo muy gra- ve, ¿tenemos nosotros derecho de 'cen= surar la conducta de otros, cuando á pesar de nuestro afecto á un tan buen amo hemos sido capaces de a= bandonar á esta niña, que confió á nuestros cuidados, y aun á la pobre Didon, que. ..?”. —“¿Quién, yo? dijo Betty abra» zando á Rosa, ¿yo abandonar á esta amable criatura? No, John, yos no me conoceis.” En su vida habia dicho Betty mayor verdad. “Pero ¿dónde está Didon? preguntó John: ¿por qué no ha= beis cuidado de ella ?”—-" Sabeis que no tengo el don de adivinar, que á tenerle no estariais de tan mal humor. He buscado á la pobre perra por to» dos los rincones, y no pude preveer
[1267] que estuviese acostada sobre la cama de mi amo desde que se fue, y que no ha habido forma: de' que se aparte de ella hasta que la criada que barre los.cuartos se vió precisada á hacerla saltar con el palo de la escoba á fuerza de garrotazos."=""¡Garrotazos! exclamó John : '¡garrotazos á Didon! ¡oh , Dios! ¿y pudísteis consentir, Betty, que una barrendera tuviese la avilantez de maltratar 4 una perra del mejor de los amos?” Esta era la segunda vez que Betty yeía á John verdaderamente enfadaW do. Él se salió del cuarto con precipitacion, y no se cuidó mucho de las lágrimas de su futura compañera ¿ pero Rosa, cuya dulce sensibilidad sim= patizaba con el dolor aparente de su aya, siguió á John, suplicándole no estuviese de tan mal humor, ni hi ciese lMorar á la pobre Betty.
[127] «¡Llorar! replicó John: Miss Rosa, decidme, ¿por qué llora?” El modo con que élchizo esta pregunta fue un aviso para Betty , quien cayó en tan fuerte desmayo, que John olvidó su dolor de cabeza, su cólera y-to- do, y no pensó mas que en restablecer la tranquilidad en el espíritu de su querida. Despues de haber emprendido con buen éxito esta interesante tarea, expresando lo mejor que pudo los sentimientos de su corazon, habló lar= gamente de Rosa y de Didon , y coneluyó con todos los ¡pormenores que podian interesar á su amo. Durante este intervalo Betty. no:se estaba con los brazos cruzados. Habia' recibido del Coronel cincuenta li bras esterlinas para el ajuar de Rosa», pero por su'parte hubiera em- 'pleado solo la mitad de. esta $uinaz
[128] á no haber sido. John; tan testatudo que exigió se emplease hasta el últi mo scheling. Betty-:no. se atrevió 4 oponerse Á Su voluntad , pues estaba en la. .espectativa de ver sancionada la augusta ceremonia que debia po= ner la obediencia en el número de sus obligaciones 5 y lejos de poner de parte suya, algun obstáculo, hizo particular estudio en parecer siempre la dulzura. y complacencia misma. Habiendo combinado ya un plan san necesario á su iuterés personal, y viendo que era preciso renunciar al proyecto de hacer alarde y ostentacion de su importancia enel - castillo de Mushroom, pensó Betty.que no habria dificultad en emprender” un viaje::Á Penrry cuando Rosa fuera 4 Mount- Pleasant. ( a d Enmedio de-esto el cariño del ca= ballero 4 su: hechicera amiguita, que
[129] jamas habia parecido tan vivo “como enlas seis 6 siete últimas semanas; se resfrió de un modo el mas chocan: te desde que la compañía de la India publicó lanoticia de oficio de que el comboy estaba en alta mar, Entretanto «si John y Betty no hubiesen servido de-estorbo 4 los desig= nios secretos de Sir Salomon, no se sabe lo que hubiera podido hacer; - pero las dos mil libras esterlinas estaban ya impuestas enlos fondos públicos, Horacio lejos de su vista, y el Coronel. fuera de estado de poder saber por sus dos espias lo que pas saba en Inglaterra; y con esto le ez tró 4 Sir Salomon la Mayor repuga nancia 4-la pesada carga , que seguá él decia se habia echado á cuestás Los halagos de la mendiguita se Ja hicieron insoportables, y su preseñe cia no le recordaba ya sino de un Tomo 11, 9
Ex367 firme como deseaba , puso su conato en presentar algunas objeciones especiósas , que lejos de desviarla de: un plan tan favorable 4 sus intentos, no Podria menos: de aumentar la :repug= nancia.que acababa de manifestar :con= tra la pobre Rosita. Rogóla que con siderase que la niña era linda, y ciertamente «demas edad «de -lo: que querian hacerla creer; y que si:volvia. 4 poder desu-horrible madre, ésta, seria capaz de aprovecharse de las malas disposiciones que:su «hijas habia maimado con la leche para vendérsela al primer libertino que se presentase, en lugar de que los ejemplos y lecciones de una imuger tan virtuosa co= mo Mistress Harley podrian salvará esta infeliz criatura de su ruina: “aun= qué; confieso , añadió Sir Salomon de un modo hipócrita, que cuando el*co. razon está corrompido hay en él. de-
[137] fectos que son muydificiles, y aun casi imposibles de desarraigar.” Mistress Harley se estremeció de horror con sglola idea de tener la me- nor relacion con una madre tan indigna , é introducir á su hija: entre unas jóvenes de distincion, de las que la: mayor parte igualaba por lo:menos á las señoritas Mushroom. Quedó disgustada, y aun se manifestó tambien: admirada: y ofendida de que Sir-Sa- lomon hubiese podido nunca hacerla una proposicion semejante. w« El confesó: lo «mal que habia hecho; pero dijo que le servia de diseulpa el interés que tomaba por su querido Horacio, y asi suplicó:4Mis- tress: Harley tuviese 4: bien perdonarle en consideracion á los motivos. Hecho esto se despidió de ella, previniéndola que: dentro de algunos. dias debian leyarla la mendiguita ; y. par-
Er387 tió, satisfecho de haber cerrado 4 la desgraciada Rosa el asilo que debia proteger su infancia , dejándola de este modo sujeta á loque él tuviese á bien resolver acerca de su suerte. Mistress Harley tenia un corazon sensible : sus modales eran nobles y elegantes, su hacienda regular, y su escuela tenia la mas bien merecida re= putacion. Las prendas del alma y las exteriores se cultivaban con el mayor cuidado en Mount-Pleasant entre las jóvenes que poseian las circunstancias necesarias. Enseñábanse allí con: un método muy recomendable las ciencias, las artes, y en fin todas las, habilida= des que pueden perfeccionar la educa= cion de una muget. Mistress Harley mo solo cumplia con-el mas escrupulo? so: cuidado las obligaciones en que:es> taba, y que se imponia voluntaria= mente: ademas para el bien estar de
[139] sus 'educandas , sino que tenía en:ello sus delicias, y á las niñas un cariño verdaderamente maternal, La visita de Sir Salomon , su con» yersacion y sus disculpas fundadas en, su fingido cariño á Horacio, la parecieron extraordinarias. La franqueza natural de Mistress Harley la. hacia por lo regular poco suspicaz, pero te. nia muy buena razon y penetracion: Esta señora habia compadecido muchas, veces la suerte del joven huérfano, que parecia ahora tan querido de Sir Salomon, y no podia comprender cuál era el verdadero motivo que le habia, conducido á proponer introducir en compañía de sus sobrinas una criatura tal cual acababa de pintarla. Miens tras mas reflexionaba en esta extravagancia, menos la entendia, y le parecia enigma mas impenetrable. Por for= tuna de Rosa todavia vacilaba en: es-
[1407 £a incertidumbre cuando paró á-la Puerta una silla de posta, y se oyó la bulliciosa voz de Mistress Betty , que entró preguntando con tono familiar si estaba allí el caballero Mushroom. Mistress Harley recibió á Betty con un aspecto frio y severo, y la clayó una mirada que parecia querer penes trar hasta lo interior de su corazon, Rosa, acostumbrada á los halagos,' y. á un mimo, con que por lo regular se trataba al objeto de la predileccion de un hombre rico, se retiró atrás amedrentada del recibimiento de Mistress Harley, y aun la misma Betty se quedó tal , que hubiera: vuelto á: to= mar la puerta inmediatamente, y á Veyarse la niña consigo, á no dete= nerla una sola consideracion, Su inte= rés personal era lo único que la habia determinado á emprender el viage á Penrry 5 pues aunque -el asunto princis
[141] pal de su boda estaba en el mismo estado que el Coronel lo habia dejado, pensó que estando como estaba para morirse el viejo Parker , convendria dar una comida en el Withe-Horse, convidando á ella 4 sus hermanos, hermanas, tios, tias, primos y primas hasta la tercera y cuarta generacion, con lo que acaso podria obligar á John á quese explicase de un modo preciso. Con este fin hizo entender que seria mas conveniente que ella sola llevase á Miss Rosa 4 Mount-Pleasant , quedándose él mientras á una milla de Penrry 5 y ademas le sacó tambien la palabra de que iria á comer con esta y sus amigos, despachada que fuese la comision. John rehusó mucho -ren- dirse al deseo de. Betty , y justamente en todo el camino no la habia hablado de otra cosa que de la aversion 4 Penrry despues de los absurdos embus
[1421 tes que habian hecho circular allí con tra su querido amo, y aun coucluyó diciendo con franqueza , que si él no hubiera llevado á su amo á,aque= lla villa, estaria en viage para la “India con él, cuya idea renovaba sus pesares, y los hacia mas penosos, De aquí es que Betty supo contenerse delante de Mistress Harley para no perder el fruto de la reunion proyectada en el Withe-Horse , y por efecto de la misma causa procuró animará Rosa, diciendola que aquella señora , á cuya casa la habia .conducido, era muy buena, y la querria mucho, Rosa bajó la cabeza, corriendo por sus encendidas mejillas lágrimas amargas, y desviaba los ojos para no ens contrarse con los demasiado severos de la señora , que le habian causado tan- to miedo. s
Ex43] Durante este tiempo Mistress Harley estaba examinando muy atenta. mente y en silencio las hermosas facciones de Rosita, sintiéndose conmo.- vida, y comenzándose á aumentar sus dudas sobre la sinceridad de los fines 6 sentimientos del caballero Mushroom, Ello es que habia una cierta delicadeza , una expresion de sensibilidad en la fisonomía de Rosa, que inspira= ban el mas tierno interés. “¿Qué edad tiene esta niña?” preguntó al fin Mistres Harley. — “¡Ay Dios! señora, respondió Betty, ¿cómo puedo saberlo yó?” pero acordándose por entonces de las órdenes de su amo, añadió: * supongo que su papá lo sabe mejor que yo.” ¿ “¡Su papá!” dijo Mistress Harley, y continuó fijando la vista muy aten= tamente en las facciones de Rosa; pero por fortuna de ésta semejante
Ex44] exámen no podia serla sino muy ventajoso. **¿ Quereis quedaros conmigo; ques rida mia?” dijo 4 Rosa. — “SÍ, con tal de que me prometais “quererme tan- to como papá y Sir Salomon -Mus- hroom” — “¿Qué quereis decir, hija mia?” respondio Mistress Harley medio sorprendida. — “Pues cómo, dijo Rosa, ¿qué no conoceis á Sir Salomon Mushroom, que prometió á papá quererme mucho, y dejarme jugar con sus sobrinitas. 2” Á este tiempo entró corriendo en el cuarto una linda muchacha mas grande que' Rosa , y con el tono de una fayorita hizo algunas preguñtas sobre frioleras ; pero volviendo la lcar ra á Rosa, corrió á ella, la cogió en sus brazos, y empezó á gritar: “ ¡Oh, hechicera criatura ! ¿venis á quedaros con nosotras? Tencis la figura de un
[x45] ángel. Vos. sereis mi hija, mi compañera querida: ¿gustareis de venir conmigo á ver las otras señoritas 2 Rosa, aunque en pie enfrente de Mistress Harley, habia estado siempre agarrada á una punta de la ropa de Betty, y entonces soltó-la mano, levantó sus preciosos ojos «bañados de lágrimas para ver los de su nueya az miga, y se acercó á ella con la mas graciosa sonrisa. La otra la cogió por debajo del brazo, y desapareció, Jlevándose á su amiguita, gastando tan pocos cumplimientos para salir como habia hecho para entrar, Betty contentísima de ver tan bien, recibida á Rosa, y aun mas contenta de hallarse ya libre, se aprovechó de la meditacion profunda en que estaba sepultada Mistress Harley, salió <on precipitacion, y. se metió en la silla de posta, Tomo LI, 1o
Exs2] mo, el viejo Parker ha muerto! ¡muer= to de veras! y bien, añadió con una alegría que-la costó trabajo contener, ¿qué hay que espantarse de eso? == “No me espanta la muerte, Mistresp Betty (respondió John), que esa era precisa. al cabo; me espantan las habladurías de toda esa villa': no ¡parece sino que-el espíritu de invéncion ha fijado en: ella su: asilo. cgis. 5 El corazon de Betty palpitó con violencia: aquel era el momento mag crítico de su vida, el que ibasá decidir de su «suerte: esforzóse, pues, á calmar su espíritu , y dijo con una voz tímida, que eso justamenteeralo único que faltaba para: su felicidad. «E ¿Qué?” replicó Jobn muy ad= mirado. —“Un asilo, dijo Betty: ya no es tiempo de disimular: ¿mo era esta. la intencion del mejor de los amos, del: hombre mas noble y mas
[153] Peneroso que existe en el mundo?” “Sí, Mistress Betty (dijo John): nosotros que le conocemos tan bien podemos afirmar este elogio, ápesar de las calumnias de esta maldita villa.” Betty se mordió los labios , y habiendo vencido la conmocion que acababa de suavizar su voz cuando habia hablado desu amo, continuó: ¿No eran estas las últimas órdenes , Ó por mejor decir:, las súplicas de aquel querido.amoque les habia recomendado el amarse y el establecerse? ¿No les habia dado él mismo los medios para ello. con la mayor generosidad ? ;Podia presentarse una Ocasion mas Oportuna de cumplir sus. deseos que la mis- Ima casa en que el padre y la madre de su querido John habian vivido tan- to tiempo, donde servian á todo el mundo, y adonde en fin habian muer- to despues de haber tenido nueye bhi-
[rs4 7 jas, que todas reposaban: en paz-con ellos en el cementerio:de Penrry? ¿Los ojos de Johnseinundaron de lágrimas , y Betty, echándole: su brazo al cuello , le: suplicó por amor del Cielo y por amor de -ella: misma que considerase que «mas vale pájaro en mano que -buitre- volando, quedé la mano á la boca se puede perder la sopas y. que la diligencia -es: madre dela buena ventura, «y con un: dis luvio de refranes tan análogos como proporcionados -á las: circunstancias concluyó diciendo«:que el viejo Pasi ker ¿habia muerto por+la:mañana , se= ria sepultado dentro:de dos dias, que su almoneda se haria: al«terceró, que ella y John:sepodian ir 4 buscar sus efectos 4 Lóndres: el cuarto, volverá Penrry el quinto, casarse el sexto, y verse establecidos. y «con «sus amigos alderredor de sí el séptimo ; de modo
Exss] que todo podria disponerse en el apa cio de una semana. John: quedó sorprendido de la fertilidad de imaginacion de Mistress Bet= ty 3 pero: como nohallaba objecion alguna contra el Withe-Horse > sino las calumnias que habian “circulado contra su amo, de las que en verdad no era causa aquella posada , tampoco hallaba ni veía disculpa que dar pa= ra encubrir una cierta repugnancia y un . secréto temor que le arredraba del feliz estado que tanto amaba Betty; Reflexionó algunos minutos, y dejan= do por esta vez :el-lenguáge poético, respondió á su querida. en un estilo: perfectamente proporcionado y corres pondiente 'al que ellavacababa de usar. Díjola, pues, que segun la máxima del sábio: era cierto que cosa: atropellada: despues: siempre es llorada 5 queslo que: mal se come mal se «digiere;
[1567 % — easarse de prisa cra arrepentirse des= pacio; y en fin acabó preguntando á Betty, cómo habia quedado el establecimiento de Rosa en Mount-Pleasant. “Mala peste leve á Rosa, replicó Betty irritada. ¿Qué diablos tiene que ver Rosa con lo que yo acabo de deciros?” E —-*¡ Mala peste lleve á Rosa! repitió John gruñendo: permitidme que os diga , Mistress Betty... ...” Betty prorrumpió en lágrimas, y la voz de John se suavizó. “Permitidme que os diga, querida amiga, con= tinuó, que la ingratitud es el pecado “mas odioso , vil, infame y feo; que la ingratitud es un monstruo horroroso; que el ser poco agradecido es de alinas soeces y bajas, y que nosotros no medraremos sino cuidamos de la hija adoptada por nuestro amo, — “¿Y qué mas hemos de cuidar de ella? HO a
[1571 dijo Betty sollozando: ¿y cómo podremos hacerlo mejor que teniendo una casa á su disposicion ? Pues en cuanto á ese viejo ayaro de Sir Salomon, él. ,..” — “¿Qué, interrumpió John mu. dando de color, acaso no habrá cum. plido sus promesas? ¿Habrá sido capaz de olvidarlas 2” — “¡Capaz! replicó Betty. Sí, sí, fiaos en todas sus bellas palabras, ... En fin, no digo mas; pero si mi amo vuelve á Inglaterra... "— “Así sea, ” exclamó John, —= “ Pero ¡ay de: mí! dijo Betty , que es muz <ho mas probable que no volveremos á verle ya.” Entonces le tocó á John su vez de sollozar, “Porque en fin, continuó ella, yos sabeis qué deteriorada está su salud. "—= “¡Ob, no digais eso, no «digais esol exclamó John; mi amo, mi queridp
Exs8] > amo ¡ay de mí! ¡que no esté yo con élP? — “Mil gracias ” dijo Betty algo picada; pero John no la hacia. caso. 'Abandonóse de nuevo á todos sus pesayes: y consternado por haber sido «capaz de dejar partir 4 su amo sin seguirle , acabó protestando que se iba á enganchar' de nuevo en la recluta de la compañía de -las Indias , á fin de servir bajo las órdenes de su muy amado amo. . Ya era esto demasiado para la pobre Betty: su vanidad , su interés personal , todo estaba comprometido por la extraña obstinacion de John, y no sabiendo ya qué medio emplear “para hacerle consentir en su proyce- to, recurrió á tuna tan fuerte crisis de desmayos , que la silla de posta se detuyo, y toda la gente de la villa atraida por sus gritos vino á ofre- «er sus socorros á la: futura posade»
[159] ra de Withe-Horse, cuyo wiolentó es tado vino á ser el objeto de la Compasion general. Mientras que todo el mio se esmeraba en hacer volver á Betty, Jokin conturbado con aquel espectáculo estaba reflexionando profundamente. Pensaba que estando Rosa en Mount-Pleasant , y por consiguiente dos millas de Penrry , podria no solo irla á ver todos los dias en su carro, sino aun traérsela algunas veces á su casa como su amo le habia manifestado desearlo 5 y considerando que la repugnancia que tenia al estado conyugal debia ceder á las instancias yá la necesidad , echó una mirada expresiva 4. Betty , suspiró, y dijo consu tono teatral: “Las crueles injurias del destino by de la suerte el pertinaz agravio =»Deben servir de escuela al hombre sabio.”
[1607 - * ¡Escuela! exclamó Betty: ¿qué de. cis, mi buen John? Mi querido John; 3 qué extraño capricho es ese? Lo mismo seryis vos para maestro de escuela que yo para cura; ademas que hartos pedantes hay por donde quiera, Es preciso que seais posadero. ¿ John, habeis olvidado que este era nuestro an» tiguo proyecto?” — “Bien, bien, dijo él : + El hombre debe siempre estar dispuesto, ” — “Sí, mi querido John, exclamó , Betty cogiéndole por el brazo, y encaminándole ácia la posada: Sí, todo está pronto ;¿ nos estan aguardando; andemos un póco mas de prisa.” John se paró: “ya veo” dijo abandonando el estilo dramático , y ha= ciendo uso de ciertas citas, sobre cuyo sentido no podia equivocarse Betty, “ya veo que en yano es que quiera
[1611] uno. resistir el torrente, y el que ha, nacido para ser ahorcado no debe temer al agua: así. ...»; — “Querido. John, interrumpió Bety: poniendo sú mano en la boca desu aníante, no yolvais á:hacer-esas odiosas: reflexiones. Vos no, quercis. sex guramentecausar á:vuestra pobre Betty, pena alguna: no y; vos.no. lo quereis, seguramente , porque: jamas habeis Sin doingrato,” j Al «pronunciar Betty estas osalalices la acompañaba una cierta expresion en: el sonido: de su voz'-y: en: sus mirádas ,“á la que no: pudo resistir John:: continuó su. camino hácia la posada y dijo 4 su: querida: medio «conturba= doque: hiciese do. que quisiese. Encel camino encontraron á la her. mana: de Mistress Betty, que los-con» dujo en triunfo á su.casa , punto de reunion: de todos Jos «convidados; Des- Tomo LI, 11