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Implicaciones socioculturales del turismo y balance de la Antropología del turismo sobre Andalucía

Hernández Ramírez, Javier

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IV. IMPLICACIONES SOCIOCULTURALES DEL TURISMO Y BALANCE DE LA ANTROPOLOGÍA DEL TURISMO SOBRE ANDALUCÍA Javier Hernández-Ramírez Implicaciones socioculturales del turismo y balance de la antropología del turismo sobre Andalucía Javier Hernández-Ramírez 125 Introducción En este trabajo se presenta un diagnóstico general de la situación actual del turismo en Andalucía atendiendo a su plasmación en tres ámbitos claramente especializados: el litoral, el rural y el urbano. El análisis revela cómo el discurso ideológico turísticocéntrico justifica una estrategia de crecimiento ilimitado y de adaptación continua para asegurar la sostenibilidad económica del sector. Sin embargo, las consecuencias socioculturales y ambientales de esta ideología y política maximizadora son complejas, variadas e imprevisibles. Aunque la antropología del turismo sobre Andalucía es un campo de estudio relativamente joven, las etnografías realizadas muestran cómo se materializan dichos procesos en escenarios concretos, constatando que la conformación de los destinos turísticos no es homogénea, sino que existe diversidad de situaciones y respuestas. En el trabajo se recoge una sumaria revisión de los principales temas investigados hasta la fecha. Dados los interesantes resultados alcanzados, en este balance general se confirma la necesidad de desarrollar la investigación antropológica del turismo sobre Andalucía para encuadrar la pluralidad empírica existente en un marco teórico explicativo. 1. Creced y multiplicaos En ambientes profesionales, empresariales, académicos y políticos es un lugar común que se repite hasta la saciedad asegurar que el turismo es la principal industria de Andalucía, su motor económico, lo que convierte a la comunidad autónoma del sur de Europa en una verdadera potencia del sector de los viajes. Para demostrar afirmaciones de un tenor tan optimista y esperanzador se esgrimen la serie de consabidos argumentos de base económica en el sentido más genuinamente reduccionista. Así, es frecuente que los informes, estudios y declaraciones públicas se inicien subrayando que el turismo andaluz es fuente de creación de riqueza, entendiendo por ésta la combinación de tres factores fundamentales: capacidad para generar empleo, poder de atracción de visitantes y relevante contribución al Producto Interior Bruto (PIB). Todo ello lleva a categorizar a la actividad como “un sector estratégico de la economía andaluza” (BATA, 2012:26). El empleo suele ser el componente más utilizado de esta tríada para esgrimir el indiscutible papel del turismo en la dinamización económica de Andalucía. No hay duda de la importancia del sector en este sentido, ya que el volumen de trabajadores empleados superaba en 2011 los trescientos mil, representando el 12,3% del total de ocupados (Cuadro 1). En una tierra que, lamentablemente, se caracteriza por altas Andalucía: Identidades culturales y dinámicas sociales Coordinadores: Celeste Jiménez de Madariaga y Jorge Hurtado Sánchez Sevilla. Aconcagua Libros. 2012. ISBN: 978-84-96178-97-7 Centro de Estudios Andaluces. Consejería de Presidencia / Asociación Andaluza de Antropología 126 tasas de desempleo y, lo que es aun peor, por la destrucción de puestos de trabajo sobre todo en el último quinquenio, no es extraño que el turismo sea mostrado como la excepción y la salvación de la economía y la sociedad andaluza. En el primer sentido, el sector se interpreta como una benéfica particularidad dentro de un escenario de paro, porque según los datos estadísticos oficiales es el principal generador de empleo. Prueba de ello es que en el periodo 2003-2011 ha experimentado un crecimiento anual medio del 3,5% frente al 0,7% correspondiente al resto de sectores productivos (ESTA, 2012). Pero, al mismo tiempo, se vislumbra como la actividad que liberará a la economía andaluza del precipicio que puede suponer superar niveles de desempleo por encima del 40% de la población activa. En un contexto de pronósticos tan pesimistas, las esperanzas se concentran en parte en el sector pues las estimaciones más favorables prevén que en los próximos años perdure la tendencia de crecimiento sostenido del empleo o al menos a su estabilización, a pesar de la dureza de la crisis que nos asola desde 2008. El otro factor que habitualmente se utiliza para enaltecer el papel del turismo es el creciente volumen de viajeros que anualmente deciden visitar Andalucía. Y esta argumentación tampoco es cuestionable en términos cuantitativos porque, con cerca de veintidós millones de turistas y más de cuarenta y dos millones de pernoctaciones en establecimientos hoteleros en 2011, Andalucía es un competitivo y consolidado destino (BATA, 2012). Para explicar tan elevado flujo de visitantes se suele resaltar el magnetismo de los escenarios turísticos andaluces, lo que hace prever a los defensores de esta tesis que en los próximos años los mercados emisores extranjeros —especialmente los secundarios y emergentes— mantendrán tasas elevadas en cuanto a las llegadas y pernoctaciones hoteleras; de lo que algunos analistas infieren además una automática repercusión positiva en la generación de puestos de trabajo. Cuadro nº 1. Población ocupada por sectores productivos (2011) Sectores Miles % Agricultura y Pesca 216,5 7,8 Industria 252,4 9 Construcción 209,7 7,5 Turismo 341,0 12,3 Resto servicios 1.756,6 63,2 Total 2.776,2 100 Fuente: Empleo Turístico de Andalucía, 2011 (ESTA, 2012). Elaboración propia. Implicaciones socioculturales del turismo y balance de la antropología del turismo sobre Andalucía Javier Hernández-Ramírez 127 Junto a los anteriores argumentos, frecuentemente se pone el acento en el determinante peso específico del sector en la economía global de Andalucía. También aquí los datos no dejan lugar a la duda al mostrar la importante dimensión del turismo, que representa el 11,5 % del PIB regional, alcanzando unos ingresos superiores a 17.000 millones de euros en 2011 (BATA, 2012).1 Esta tesis se refuerza cuando se constata la capacidad de arrastre que el sector ejerce sobre otras actividades productivas. Este efecto multiplicador se debe a que la satisfacción de las necesidades requeridas por los turistas exige la producción de bienes y servicios tanto directos (es decir, generados por actividades turísticas) como indirectos (suministrados por un conjunto de ramas que no pertenecen al sector).2 La espiral de actividades que desencadena en la economía revela el carácter transversal del turismo, lo que a menudo se alega para fortalecer el argumento de su papel estratégico y de su solvencia como uno de los soportes de la economía, sobre todo en etapas críticas.3 El conjunto de datos destacados hasta ahora fundamenta lo que podemos denominar la visión optimista que enfatiza tanto los beneficios que genera el turismo en el presente como su proyección como una segura apuesta de futuro, lo que lo convierte en una especie de “pasaporte al desarrollo” —siguiendo la afortunada expresión de Emanuel de Kadt (1991)—. Según esta perspectiva, el comportamiento del sector es ajeno —impertérrito diríamos— a las crisis del capitalismo, pues mantiene un dinamismo casi imperturbable que diversifica toda la economía, procurando no solo el crecimiento sino la multiplicación de la misma. En este trabajo nos preguntamos, sin embargo, si tanto optimismo está justificado; si realmente el turismo es esa tierra de promisión que provee hoy y promete para mañana el suministro de interminables frutos. Siguiendo las tres magnitudes señaladas (empleo, visitantes y PIB) podemos advertir que esta visión favorable no se corresponde plenamente con la realidad. A pesar de que el empleo ha experimentado un crecimiento notable en el periodo 2003/2011, habría que señalar que desde 2008 la evolución ha sido muy irregular con importantes altibajos interanuales (Cuadro nº 2). Al mismo tiempo el propio empleo turístico, sobre todo en sus escalones inferiores, presenta una serie de características que relativizan el presunto efecto benéfico que 1 Por su excepcional contribución a la balanza de pagos, el turismo es el principal mecanismo que permitefinanciareldéficitcomercialespañoly,porende,andaluz.En2010elsaldopositivoderivadode losingresosypagosturísticoscubriómásdel58%deldéficitcomercialespañol(IET,2012). 2 Los primeros representan unos ingresos superiores a los 11 mil millones de euros y los indirectos más de 5 mil millones en 2011 (BATA, 2012). 3 No hay que olvidar la experiencia sufrida en Andalucía en las últimas décadas caracterizada por sucesivas crisis estructurales de otros sectores productivos (industria, minería, pesca, agricultura…). Andalucía: Identidades culturales y dinámicas sociales Coordinadores: Celeste Jiménez de Madariaga y Jorge Hurtado Sánchez Sevilla. Aconcagua Libros. 2012. ISBN: 978-84-96178-97-7 Centro de Estudios Andaluces. Consejería de Presidencia / Asociación Andaluza de Antropología 128 ejerce sobre la renta y el estilo de vida de los ocupados, ya que una serie de indicadores (repunte de la temporalidad, alto índice de rotación y baja cualifi cación) revelan que la inestabilidad y la precariedad son las notas dominantes. En defi nitiva, tanto la inseguridad de las condiciones laborales, como la propia irregularidad de la evolución del empleo son elementos a considerar que generan incertidumbre sobre el futuro del mercado de trabajo turístico. Respecto del segundo factor, conviene señalar que, aunque es obvio el papel de Andalucía como sugestivo escenario turístico, en los últimos años se observa una tendencia decreciente en las visitas de turistas, así como un desigual comportamiento de los mercados emisores: desciende el volumen de visitantes nacionales, lo que se corresponde con la reducción general del consumo en España, se contrae el principal mercado emisor extranjero (británico) y crecen los secundarios y emergentes. La debilidad del turismo nacional es fuente de inseguridad, ya que Andalucía muestra un alto grado de dependencia del mismo, pues seis de cada diez turistas que visitaron la comunidad en 2011 son españoles. Pero esta situación podría agravarse aún más si se produjera un estancamiento económico —y sobre todo una recesión— en los principales mercados europeos (Reino Unido y Alemania), los cuales superan en la actualidad el 11% de los turistas que visitan la comunidad autónoma, lo que supone más de dos millones y medio de viajeros en 2011. Concentrar —como algunos hacen— la esperanza de recuperación del turismo en los niveles de 2007 tanto en los mercados secundarios como los emergentes es poco realista, al menos a corto y medio plazo, ya que los mismos representaron en 2011 menos del 11% de las visitas. Cuadro nº 2. Evolución del empleo turístico en Andalucía (2003-2011) (en miles) Fuente: Empleo Turístico de Andalucía, 2011 (ESTA, 2012). Elaboración propia. Año Ocupados 2003 259,5 2004 277,5 2005 317,6 2006 340,7 2007 359,5 2008 368,9 2009 341,1 2010 335,4 2011 341,0 Implicaciones socioculturales del turismo y balance de la antropología del turismo sobre Andalucía Javier Hernández-Ramírez 129 Cuadro nº 3. Evolución del volumen de turistas que visitan Andalucía (2004-2011) Fuente: Balance del Año Turístico en Andalucía (BATA). Informes anuales. Elaboración propia. Cuadro nº 4. Distribución porcentual de los turistas según procedencia. Año 2011 Fuente: Balance del Año Turístico en Andalucía, 2011 (BATA, 2012). TOTAL TURISTAS: 21,8 MILLONES TURISTAS ESPAÑOLES 13,3 millones (60,9%) TURISTAS EXTRANJEROS 8,5 MILLONES (39,1%) ANDALUCES 7,1 millones (32,6%) RESTO DE ESPAÑA 6,2 millones (28,4) UNIÓN EUROPEA 6,1 millones (28%) RESTO DEL MUNDO 2,4 millones (11%) Año Millones de turistas 2004 22 2005 23,6 2006 25,1 2007 25,9 2008 25,1 2009 22,1 2010 21,4 2011 21.8 Andalucía: Identidades culturales y dinámicas sociales Coordinadores: Celeste Jiménez de Madariaga y Jorge Hurtado Sánchez Sevilla. Aconcagua Libros. 2012. ISBN: 978-84-96178-97-7 Centro de Estudios Andaluces. Consejería de Presidencia / Asociación Andaluza de Antropología 130 Esta atonía en el empleo y en los movimientos anuales de turistas tiene su refl ejo en el volumen de ingresos que genera el sector y en el porcentaje del PIB que representa en la economía regional. Como se aprecia en el cuadro nº 5, la participación del sector en el PIB andaluz apenas ha sufrido cambios en este periodo, manteniéndose en torno al 11% desde 2005 lo que muestra estabilidad, pero también pérdida de peso específi co en el conjunto de la economía si se comparan estos datos con los de fi nales de la década de los noventa y la siguiente en los que el turismo llegó a representar más del 13% del PIB. Este débil pulso tiene su correlato en los ingresos por turismo, que apenas crecieron en el mismo espacio de tiempo (Cuadro nº 5). A todo ello habría que sumar un problema estructural del turismo andaluz: el importante nivel de dependencia respecto de la comercialización foránea, la cual acapara gran parte de la renta producida por la actividad (A. Fernández Tabales, 2009). Una de las debilidades más importantes de la tesis optimista es interpretar el turismo como un sector dinamizador y tener poco presente el peso que las transformaciones y la crisis de la economía ejercen sobre el sector. Sin embargo, dada su transversalidad, pocas actividades están más entrelazadas con el resto de la economía productiva. Por esta razón, aunque el papel del turismo sigue siendo fundamental en la economía andaluza, la profunda crisis del modelo de crecimiento intensivo basado en la burbuja inmobiliaria y fi nanciera que está sacudiendo a la economía mundial se está acusando severamente en Andalucía y está afectando dramáticamente al sector. El fenómeno genera preocupación porque, como se ha indicado, Andalucía, como país receptor de turistas de un entorno europeo que también padece esta crisis, es muy Fuente: Balance del Año Turístico en Andalucía (BATA). Informes anuales. Elaboración propia. Cuadro nº 5. Evolución de la participación del turismo en el PIB y de los ingresos derivados de la actividad (miles de millones) (2004-2011) Año PIB Ingresos 2004 12,4% 14.276 2005 11% 14.460 2006 11% 15,6 2007 11% 16,4 2008 11,2% 17.083 2009 11% 17.232 2010 11% 16.954 2011 11,5% 17.325 Implicaciones socioculturales del turismo y balance de la antropología del turismo sobre Andalucía Javier Hernández-Ramírez 131 sensible a la situación de los principales mercados emisores (Reino Unido, Alemania y Francia). Pero la crisis del sector no obedece tan solo a factores externos, sino que también responde a dinámicas endógenas entre las que destacan tres procesos que resumimos seguidamente. En primer lugar, el relativo agotamiento del modelo de sol y playa característico de lo que se conoce como el turismo fordista u organizado (S. Lash & J. Urry, 1998); en segundo, la expansión planetaria del turismo que implica la aparición de nuevos competidores y escenarios; y, por último, la diversificación de las modalidades turísticas demandadas, que exige un replanteamiento de la oferta. El conjunto de factores endógenos y exógenos mencionados demuestra que no sería adecuado diagnosticar la situación actual como de cambio coyuntural o como de episodio anecdótico que puede ser abordado aplicando las mismas recetas basadas en la creencia del crecimiento ilimitado, sino que debería ser calificada como una crisis estructural o sistémica, que exige la implementación de un nuevo modelo turístico capaz de superar las contradicciones que genera el anterior esquema basado exclusivamente en la intensificación productiva y la acumulación de capitales. La información expuesta en las anteriores páginas pone en cuestión las visiones más favorables y abre una serie de incógnitas para el futuro sobre la continuidad del (presunto) impacto positivo del turismo como generador de actividad y renta. Ante las adversidades, los defensores de la tesis optimista persisten en la concepción economicista basada en el crecimiento del sector y la multiplicación de sus efectos por toda la economía, y plantean una estrategia continuista cuya finalidad es enderezar un camino que tiende a torcerse. Para salir de la crisis se proponen adaptar el sector a nuevos retos, pero subordinando todas las actuaciones a la dinámica de crecimiento económico y a la sostenibilidad de la actividad dentro de un modelo que bien podría calificarse como turístico-céntrico (J. Saarinen, 2006). Así, ante la sobreexplotación o el agotamiento de determinadas ofertas, se apuesta por efectuar modificaciones y ampliaciones de las actividades ofrecidas en los destinos que aumenten los flujos turísticos, los ingresos y la aportación del sector al PIB. Se trata, por consiguiente, de un ajuste a circunstancias nuevas, pero que persigue el mismo objetivo: asegurar el crecimiento sostenido, apellidado a menudo —paradójicamente— como sostenible, innovador y de calidad. Frente al enfoque turístico-céntrico, en este trabajo se tratará de demostrar que, incluso si nos situáramos en un escenario distinto —en el que la evolución de los tres parámetros analizados fuera indiscutiblemente positiva (es decir, crecimiento del empleo, del volumen de turistas y del PIB)—, incurriríamos en un reduccionismo económico si atribuyéramos por ello y sin más propiedades benéficas al turismo. En el estudio se sostiene que el crecimiento de la actividad y su efecto multiplicador pueden encubrir otros procesos no deseados. Ni el aumento del empleo implica calidad del mismo ni Andalucía: Identidades culturales y dinámicas sociales Coordinadores: Celeste Jiménez de Madariaga y Jorge Hurtado Sánchez Sevilla. Aconcagua Libros. 2012. ISBN: 978-84-96178-97-7 Centro de Estudios Andaluces. Consejería de Presidencia / Asociación Andaluza de Antropología 138 Es en estos discursos donde más claramente se aprecia la ambigüedad de propuestas que tratan de conciliar opciones contra natura como la de la “sostenibilidad” y el “crecimiento sin límites”; hasta el punto de que incluso se emplean extrañas combinaciones como la de “crecimiento sostenido y sostenible” que tratan de hacer compatibles términos opuestos o contradictorios (Hernández-Ramírez, J., 2011 b). Obviamente, estas expresiones revelan que, sin renunciar al objetivo de la maximización, el uso repetido del término “sostenibilidad” no es otra cosa que un recurso retórico y publicitario esgrimido para atraer visitantes y nuevos inversores turísticos e inmobiliarios y, por otro lado, ocultar la continuidad de una propuesta de desarrollo que se ha manifestado anteriormente con muchas limitaciones. A pesar de la experiencia vivida en el litoral, donde se ha mostrado sobradamente que son indudables los impactos negativos del turismo asociado al negocio inmobiliario, es cuando menos llamativa la persistencia en el medio rural de una lógica que apuesta por la reproducción del mismo modelo depredador. Bajo este planteamiento la construcción de urbanizaciones, apartamentos y segundas residencias se considera la respuesta más rentable a la nueva demanda turística que se desarrolla en espacios rurales, especialmente en zonas contiguas e incluso en el interior de los parques naturales. Dar una solución vieja que se ha manifestado inadecuada a una demanda turística nueva, o dicho de otra manera promover un desarrollo clónico, idéntico, al efectuado en el litoral es la propuesta materializada y proyectada en muchos rincones andaluces y ahora frenada (¿provisionalmente?) ante el derrumbe del negocio de la construcción. Lo paradójico es que este insostenible desarrollo queda velado bajo el manto de la sostenibilidad. A menudo este concepto se acompaña de una noción idealizada de lo rural, que se interpreta como un lugar y como un estar donde reside la armonía, el equilibrio, la naturaleza y la tradición. Este imaginario de ruralidad representa el interior como una arcadia feliz y, al mismo tiempo, como una alternativa a los males de la modernidad. Es, por consiguiente, una imagen basada en una presunta dualidad y antagonismo entre lo urbano y lo rural; lo contaminado y lo puro. Desde esta concepción, visitar el mundo rural supone transitar a otra dimensión uniforme caracterizada por una serie de atributos fijos como la simplicidad, el sosiego, la inmutabilidad, lo natural, la bondad…, en suma, desplazarse del cambio, lo complejo y artificial que representa lo urbano a un lugar cuya condición es atemporal, simple y natural. Podría decirse que la atracción de turistas pasa por la transformación de lo rural en ruralidad. El papel del turismo en la difusión de esta imagen universal del campo como paraíso es muy importante, ya que el deseo de ruralidad es un factor que influye poderosamente en el proceso de toma de decisiones que impulsa a viajar. Por Implicaciones socioculturales del turismo y balance de la antropología del turismo sobre Andalucía Javier Hernández-Ramírez 139 consiguiente, los destinos rurales que divulgan esta oferta se posicionan mejor en el mercado. En esta operación, la publicidad y la promoción turística tanto pública como privada juega un papel central difundiendo unos atributos básicos que se corresponden con una noción globalizada, predeterminada, uniforme e idealizada del mundo rural que es coherente con las imágenes socioculturales “clorofílicas” que de este espacio idealizado desarrolla un sector importante de turistas (J. Escalera, 2011; J. Hernández-Ramírez, 2008 a; F. Ruiz Morales, et al, 2006). Al mismo tiempo la política reconocimiento y declaración de algunos espacios como naturales y, por tanto, sujetos a una protección especial ha intensificado el deseo de visitarlos, pero al mismo tiempo ha justificado “la sobreexplotación de zonas no clasificadas como naturales” (J. M. Valcuende, 2007). Señala C. M. Hall que “resulta irónico que el turismo rural surja basándose en imágenes de un campo inmutable, más sencillo y exento de problemas, cuando la realidad ha mostrado una tendencia clara a los cambios” (2009:281). En esta cosmética de la imagen rural, la publicidad trata de obviar las transformaciones, la complejidad y diversidad que suponen las realidades rurales proyectando una idealizada representación de ruralidad que enfatiza la atemporalidad y la homogeneidad. Es muy probable que esta recreación uniforme facilite la comercialización turística al incidir en unas propiedades reconocibles y deseables, sin embargo, impone un patrón único con el que tiene que encajar forzosamente todo espacio que aspire a transformarse en destino turístico rural (S. Jiménez, 2005). Pero esta operación es muy compleja, especialmente en Andalucía, porque si existe un rasgo característico del mundo rural andaluz es precisamente su diversidad. Esto se acentúa si se tiene presente el carácter urbano e interconectado de gran parte de su territorio de interior, lo que contrasta además con la idealizada visión del mundo agrario como espacio aislado, separado de todo tiempo y lugar, sin contactos con el exterior. Asimismo, otros atributos de la ruralidad como son los de fijación, inmovilismo o armonía se contraponen con los profundísimos cambios vividos en Andalucía en las últimas décadas (terciarización económica, intensificación capitalista del agro, transformaciones demográficas, degradación ambiental, pérdida de vigencia de actividades tradicionales y acciones simbólicas colectivas…) que lo han convertido en un territorio irreconocible si lo comparamos con la realidad del pasado. Obviando tan complejas transformaciones, el turismo se empecina en promocionar una imagen que subraya una estética pintoresca que presenta los paisajes culturales como lugares atractivos para descansar y sentir emociones a través del paseo y la mirada, es decir, como espacios para el consumo turístico ajenos a sus usos tradicionales y a los significados simbólicos que tienen para las poblaciones locales. Esta imagen se impone por encima de las visiones y usos tradicionales del territorio (A. Escobar, Andalucía: Identidades culturales y dinámicas sociales Coordinadores: Celeste Jiménez de Madariaga y Jorge Hurtado Sánchez Sevilla. Aconcagua Libros. 2012. ISBN: 978-84-96178-97-7 Centro de Estudios Andaluces. Consejería de Presidencia / Asociación Andaluza de Antropología 140 2000) e ignora las transformaciones acaecidas en estas sociedades (C. M. Hall, 2009). En este sentido, se ha comprobado que cuando las poblaciones locales aparecen en la promoción turística de los destinos lo hacen para contribuir al objetivo estético de ofrecer una imagen bucólica y campestre antes que ilustrar sobre las formas de vida asociadas a los ecosistemas que se muestran (J. Hernández-Ramírez, 2008 a). La representación de ruralidad tan presente en la sociedad urbana e instrumentalizada por la industria turística, también es interiorizada por los responsables encargados de diseñar políticas turísticas. Por ejemplo, en los programas territoriales de desarrollo turístico que se enmarcan en Plan General del Turismo Sostenible (2008-2011) predomina una visión estética y universal del paisaje que orienta la planificación territorial y las políticas públicas de turismo.14 El objetivo es promover la visita a lugares pintorescos y transformar el territorio en un escenario turístico. Para ello se promueven preferentemente cuatro tipos de actuaciones: las dirigidas a modificar estéticamente el paisaje, a través del embellecimiento, la recuperación y el tratamiento del entorno rural; las que recrean la historia como un espectáculo, mediante la escenificación de acontecimientos y la tematización del patrimonio; las que se destinan a la recuperación de monumentos e inmuebles singulares para su uso turístico; y por último, las que expanden la geografía turística implantando rutas, vías verdes miradores y todo tipo de señalizaciones que reconfiguran el territorio al servicio del sector. Pero bajo el paraguas de la imagen idealizada de ruralidad y las acciones asociadas subyace un objetivo no manifiesto: consolidar el proceso de terciarización vivido en el mundo rural desde la entrada en la U.E convirtiendo al sector en el eje articulador de los territorios rurales. Esta estrategia refleja que la visión optimista del turismo en el medio rural encuentra importante respaldo en la administración pública andaluza (J. Hernández- Ramírez, 2011 b). Desafortunadamente, muchas de las expectativas de desarrollo turístico rural a largo plazo generadas por la iniciativa privada —con o sin el apoyo gubernamental— no han llegado a cumplirse. Quizás la disfunción o desajuste que existe entre la ilusión de ruralidad con la que se promocionan estos nuevos destinos y la reproducción del modelo turístico-inmobiliario en los mismos influya en estos fiascos. El fracaso de estas actuaciones exige, además, una profunda reflexión sobre el papel del turismo en el medio rural andaluz, porque tratar de convertir todo el territorio en escenario turístico es imposible y poco realista. El turismo no puede ser la única receta universal a los 14 Hasta diciembre de 2010 la Estrategia de Turismo Sostenible ha constituido uno de los pilares de la política aplicada en Andalucía. Concebida como una política de encaje local con incidencia supramunicipal, la iniciativa se ha materializado en los llamados Programas de Turismo Sostenible y de Ciudades Históricasdelosqueseaprobarontreintayunproyectos,beneficiandoa386municipiosconunaaportación de la Consejería de Turismo, Comercio y Deporte estimada en torno a los 189 millones de euros. Implicaciones socioculturales del turismo y balance de la antropología del turismo sobre Andalucía Javier Hernández-Ramírez 141 problemas estructurales del mundo rural andaluz ni todas las zonas son potenciales destinos atractivos. Todo ello revela que los objetivos de multifuncionalidad y de terciarización insertos en la retórica de la sostenibilidad son con frecuencia una quimera. 4. La ciudad inerte El turismo cultural en las ciudades es uno de los componentes más importantes del sector en Andalucía. Aunque desde 2008 este segmento experimenta una evolución irregular en cuanto al volumen de viajeros, número de pernoctaciones y duración de la estancia media, es innegable que —desde la década de los ochenta del pasado siglo— los centros urbanos de las principales ciudades andaluzas se han transformado en destinos turísticos que reciben notables flujos de visitantes. El fenómeno no es exclusivo de Andalucía, ya que tiene un carácter casi universal, pues la ciudad se ha convertido en objeto privilegiado de consumo cultural, especialmente en los países occidentales. Pero en algunas urbes andaluzas el turismo cultural es de gran relevancia, sobre todo en aquellas reconocidas como patrimonio de la humanidad por la UNESCO (Granada, Córdoba, Sevilla, Úbeda y Baeza). El proceso cuenta ya con una larga andadura. Podría decirse que la transformación funcional de los cascos históricos en escenarios turísticos constituye la última etapa de un proceso de especialización funcional que se inicia en la primera modernidad. En este periodo surge la ciudad racionalizada y segmentada al servicio de la producción industrial, la cual dibuja un plano nuevo que delimita distintos ámbitos cada uno de ellos especializado en una función específica (polos industriales, villas obreras, ámbitos comerciales, centro del poder político, eclesiástico y administrativo, zona residencial burguesa…). En el caso andaluz el modelo de organización espacial que corresponde a esta ciudad del trabajo fordista afectó severamente a la urbe mediterránea preexistente, caracterizada por la multifuncionalidad y la integración de actividades económicas y sociales en todos los espacios, incidiendo drásticamente en los modos de vida. Desde los años sesenta de la pasada centuria, la ciudad del trabajo donde la fábrica marcaba los ritmos vitales, poco a poco va cediendo terreno a un modelo urbano distinto, más centrado en los servicios, el ocio y el turismo. Esta ciudad postfordista contemporánea no ha supuesto una ruptura total con el modelo anterior, sino la acentuación del proceso de especialización territorial iniciado en la modernidad. Y en este proceso el papel del turismo es decisivo. Junto con otras zonas, los centros históricos se han transformado en lugares especializados —a veces híperespecializados— en la actividad turística. Las funciones anteriores de estos barrios van declinando convir- Andalucía: Identidades culturales y dinámicas sociales Coordinadores: Celeste Jiménez de Madariaga y Jorge Hurtado Sánchez Sevilla. Aconcagua Libros. 2012. ISBN: 978-84-96178-97-7 Centro de Estudios Andaluces. Consejería de Presidencia / Asociación Andaluza de Antropología 142 tiéndose en secundarias, marginales e incluso inexistentes dominando las actividades terciarias, sobre todo las turísticas. El resultado es que hoy el turismo es un fenómeno que acentúa el proceso de segregación social y espacial característico de la modernidad, pero en el caso andaluz el proceso adquiere cierta especificidad pues representa la crisis definitiva del modelo de ciudad mediterránea multifuncional. Como consecuencia de ello hoy es una imagen habitual contemplar grupos de turistas consumiendo espacios históricos que anteriormente se especializaron en otras funciones hoy desaparecidas o en decadencia. Esta monopolización turística de la ciudad tiene importantes secuelas socioculturales, económicas, patrimoniales y urbanísticas. El fenómeno, que hasta hace relativamente poco tiempo se centraba en una serie de ciudades emblemáticas, empieza a extenderse por toda la geografía urbana andaluza, las cuales compiten por atraer turistas e inversores. En este afán, la fisonomía de los centros históricos está siendo transformada de acuerdo con unos patrones estéticos historicistas, que son muy del gusto del consumidor de turismo cultural, al tiempo que coherentes con la imagen que se desea proyectar del lugar. Estas remodelaciones persiguen transformar el lugar en objeto de consumo restando o suprimiendo según los casos otras funcionalidades y significados simbólicos. En las operaciones interviene el capital privado junto con la iniciativa y el apoyo decidido del Estado que, siguiendo la expresión de David Harvey, se empeñan en “alimentar al monstruo del centro urbano” (2003:167). Como se ve, también aquí el fenómeno turístico se asocia al sector de la construcción, aunque en este caso presenta una naturaleza distinta. Frente al modelo desarrollado sobre todo en el litoral que prioriza la edificación ex profeso de urbanizaciones y equipamientos con destino al turismo, aquí lo que se plantea es rehabilitar, reconstruir y recrear la ciudad histórica produciendo escenarios fosilizados en los que aparentemente se ha detenido la historia también con destino al consumo turístico. Museificación es el neologismo más adecuado para definir estos procesos de transformación urbana y de cambio de perspectiva social sobre la función del patrimonio. Consiste en el conjunto de operaciones de naturaleza pública y/o privada de maquillaje y remodelación de la imagen de la ciudad histórica que, con el objetivo de atraer visitantes, va transformando este territorio en un escenario turístico hiperespecializado. La labor de museificación supone una mejora del aspecto exterior del parque de edificios y monumentos, garantizando la protección de bienes inmuebles de notable valor patrimonial, junto con un conjunto de actuaciones de adecuación del espacio urbano público y de los equipamientos (peatonalización, dotación de mobiliario urbano, señalización, adecentamiento de calles, plazas y jardines, seguridad ciudadana, implantación de sistemas de transportes colectivos ecológicos y tradicionales, etc.). El objetivo es materializar un territorio adecuado para la práctica turística; un escenario donde la autenticidad se escenifica para la contemplación y el consumo. Implicaciones socioculturales del turismo y balance de la antropología del turismo sobre Andalucía Javier Hernández-Ramírez 143 Las operaciones de remodelación urbana historicista encuentran el beneplácito de amplios sectores de población nativa que contemplan las obras como necesarias, dignas de aplauso, por cuanto suponen la recuperación del patrimonio colectivo históricamente degradado que representan los monumentos y los espacios más emblemáticos de la ciudad. Paralelamente, los turistas se sienten atraídos por visitar sitios que son presentados como espacios marcados por la historia con una fuerte personalidad. La nostalgia y su consumo encuentran en definitiva en la ciudad su escenario más paradigmático, porque se ha generado un lugar singular y definido por la historia, pero al mismo tiempo amable y seguro; un proscenio sin conflicto del que se ha extirpado la vida social; un no lugar en el sentido que plantea M. Augé (2000) por cuanto deja de ser un espacio habitado e imprevisible de encuentro, deseo, comunicación, juego, ensimismamiento, celebración, desequilibrio y peligro. Aparentemente, la museificación solo modifica formalmente la ciudad histórica, adecentándola y embelleciéndola. Sin embargo, a medida que se consolida el proceso, el consumo turístico tiende a monopolizar los servicios públicos y establecimientos privados. Esta nueva funcionalidad del centro histórico como espacio cosificado para fines mercantiles, no es inocua, ya que eleva el precio del suelo y de la vivienda haciendo incompatible los usos tradicionales tanto comerciales como residenciales a los que arrincona y excluye. Pero en los casos extremos la ciudad museificada se transforma en un recinto turístico excluyente de toda vida social autóctona, segregado de su entorno social, de su cotidianidad. Pero, paradójicamente, este territorio sigue siendo presentado en guías y folletos turísticos como “la encarnación de ciudad”: el centro simbólico donde se deposita la esencia de la misma. Allí se sitúan no solo los rincones que significan con mayor intensidad la imagen turística, sino también los monumentos más representativos de la identidad e historia local, los que gozan de mayor prestigio y valor simbólico. Sin embargo, aunque sus principales monumentos puedan seguir funcionando como símbolos de identificación de los residentes, la segregación produce un paulatino distanciamiento de la población con sus símbolos más significativos, especialmente de las nuevas generaciones que no han tenido la oportunidad de vivir dichos espacios como propios. El proceso revela el cambio de funcionalidad de este sector de la ciudad que pasa de ser un espacio habitado a transformarse en un producto que, por su naturaleza turística, es visitado para ser consumido in situ.15 En definitiva, bajo la apariencia de un conjunto de actuaciones sobre el patrimonio y de mejora del espacio público de la 15 A diferencia de otras formas de mercantilización, en la actividad turística el lugar de la producción es también el lugar del consumo. Los turistas deben viajar para consumir y lo que consumen es el destino que visitan. Andalucía: Identidades culturales y dinámicas sociales Coordinadores: Celeste Jiménez de Madariaga y Jorge Hurtado Sánchez Sevilla. Aconcagua Libros. 2012. ISBN: 978-84-96178-97-7 Centro de Estudios Andaluces. Consejería de Presidencia / Asociación Andaluza de Antropología 144 ciudad histórica, la museificación es un proceso complejo con ramificaciones diversas y contradicciones sociales profundas tales como la fosilización, la imposición de usos, la exclusión social, el extrañamiento con los símbolos de la ciudad, la banalización de la diferenciación y la privatización del patrimonio colectivo. Que estos factores de naturaleza sociocultural sean inaprensibles por las disciplinas estadísticas y econométricas no quiere decir que deban ser ignorados. Gracias a las visitas que genera, el turismo cultural en las ciudades históricas puede ser una fuente de riqueza y una aportación significativa al PIB andaluz, pero estas consideraciones no deberían ser las únicas ni justificar un modelo de crecimiento que monopoliza no solo las actividades económicas sino también los usos de una ciudad histórica que se transforma en objeto de consumo. 5. La antropología del turismo sobre Andalucía El interés por el estudio antropológico del turismo en Andalucía es bastante reciente, lo cual no deja de ser sorprendente dada la larga trayectoria, la relevancia económica y las repercusiones territoriales y socioculturales del fenómeno en la comunidad autónoma. Del mismo modo que en otras áreas (J. Hernández-Ramírez, 2006; A. M. Nogués, 2010) los antropólogos andaluces o aquellos que centran sus investigaciones en este territorio han mostrado un interés tardío por el fenómeno.16 Salvo contadas excepciones (J. Agudo y C. Gil, 1991 y 1992, A. Mandly, 1977 y 1983; A. M. Nogués, 1994 y 1996; D. Provansal, 1993) hasta finales de los noventa las investigaciones etnográficas que referían a la actividad turística lo hacían como un aspecto accesorio o marginal. Era más habitual que las etnografías ignoraran el hecho turístico seleccionando por lo general unidades de observación caracterizadas por su aislamiento de los procesos de terciarización; pero esto también ocurría en aquellos territorios donde el sector alcanzaba un considerable protagonismo. Lo sorprendente del asunto es que, inevitablemente, los investigadores se tendrían que haber topado a diario con turistas durante la realización de las etnografías, pero a pesar de ello los estudios invisibilizaban a estos actores y, por supuesto, a las variadas formas de participación de la población local en el desarrollo turístico. Quizás la existencia de prejuicios académicos, que impedían contemplar al turismo como un serio objeto de estudio, así como el dominio de un enfoque comunitario y folklorista, que percibía al turismo tan solo como una fuerza externa, extraña y contaminadora de la esencia cultural, expli- 16 La atención de la antropología social por el turismo es también relativamente cercana en el tiempo, ya que el primer estudio fue publicado en 1963 por Theron Núñez. Implicaciones socioculturales del turismo y balance de la antropología del turismo sobre Andalucía Javier Hernández-Ramírez 145 can esta tardía atención por un fenómeno que, al menos desde hace cinco décadas, incide directamente en la realidad sociocultural andaluza. Afortunadamente la situación ha cambiado sustancialmente y, aunque de modo incipiente, en la actualidad podría hablarse de un fértil y prometedor desarrollo de las investigaciones dentro de este campo que empieza a alcanzar una relativa madurez en cuanto al número de trabajos, pluralidad de temas abordados y enfoques teóricos empleados. El camino está trazado y, aunque quedan por explorar muchos aspectos, la investigación antropológica del turismo que toma como referencia la realidad andaluza ha despegado y comienza a producir sus primeros frutos. No obstante, y a pesar del notable crecimiento de la investigación, la producción bibliográfica es todavía escasa si la comparamos con la de otras disciplinas afines como la geografía del turismo, que cuenta con una dilatada tradición científica, una abundante producción de ensayos, tesis doctorales y artículos, una estable institucionalización en forma de grupos de investigación que, repartidos por toda la geografía andaluza, abordan temáticas específicas sobre turismo, así como una considerable presencia de geógrafos en las administraciones públicas (E. Santos y A. Fernández Tabales, 2010). Esta disparidad de resultados entre ambas disciplinas no debería desalentar, sino contemplarse como un reto. La aportación potencial de la antropología al análisis global del fenómeno es indudable. Su mirada holística la faculta para abordar el fenómeno con una visión integral capaz de superar enfoques reduccionistas, ya sean territoriales o economicistas propios de otras aproximaciones científicas. Al mismo tiempo, la investigación etnográfica in situ, prolongada en el tiempo y basada en la observación participante de todos los actores, instituciones, escenarios y acciones dota a la disciplina de una perspectiva de gran profundidad de campo para explicar cómo se materializa el fenómeno en cada realidad concreta y establecer marcos teóricos explicativos globales. Desde el trabajo pionero de Antonio Mandly, et al (1977), gran parte de la etnografía del turismo se ha caracterizado por profundizar sobre el fenómeno a partir de estudios realizados en los mismos escenarios turísticos. Siguiendo el esquema de D. MacCannell (1976), los etnógrafos han realizado sus observaciones de las prácticas turísticas en el front stage, es decir, en los espacios estrictamente turísticos: el lugar del circuito, las compras, el alojamiento, los espectáculos, etc. donde se escenifica “la cultura auténtica” para el consumo turístico (staged authenticity); pero también en el “back stage”, que sería el lugar interior, de la cotidianidad, que se sitúa “entre bastidores”, fuera del contacto turístico y donde continúan las tradiciones lejos de la mirada de los turistas. Pero ambos sitios no son impermeables, porque en ellos se manifiesta una constante disputa y negociación sobre los usos, formas de apropiación y significados Andalucía: Identidades culturales y dinámicas sociales Coordinadores: Celeste Jiménez de Madariaga y Jorge Hurtado Sánchez Sevilla. Aconcagua Libros. 2012. ISBN: 978-84-96178-97-7 Centro de Estudios Andaluces. Consejería de Presidencia / Asociación Andaluza de Antropología 146 simbólicos. Del mismo modo que los sectores de turistas que buscan la autenticidad en los lugares que visitan adentrándose en los espacios íntimos donde creen que reside la esencia de la cultura (back stage), también hay actores locales que usan o aspiran al usufructo de los espacios locales “turistizados” (front stage). Precisamente esta concepción del espacio turístico como un territorio dinámico, cambiante y disputado ha guiado el análisis de gran parte de la producción antropológica del turismo sobre Andalucía. El enfoque ha exigido contemplar la multiplicidad de actores e instituciones que entran en juego en dicho espacio, sus intereses, así como los distintos contenidos elaborados sobre la realidad construida, lo que ha generado sutiles aproximaciones a los procesos turísticos, atendiendo a los conflictos y negociaciones sobre las formas de apropiación, los significados socioculturales y las estrategias de desarrollo. Esta mirada al turismo se ajusta adecuadamente a la perspectiva holística propia de la antropología. Como indica Nogués: “El conjunto de actividades al que, por comodidad textual, llamamos turismo es una de las creaciones más perfectas del modo de producción capitalista por cuanto no sólo consume lugares y territorios o perpetúa relaciones de dependencia sino que, en la dimensión expresiva, produce sentidos y significados” (A. M. Nogués, 2008). Tomando como criterio, la organización de los anteriores apartados, seguidamente se subrayarán y analizarán las principales aportaciones de la antropología del turismo en los ámbitos litorales, rurales y urbanos andaluces. Este balance que no pretende ser del todo exhaustivo mostrará la madurez de las investigaciones más relevantes, las cuales se adentran con profundidad en la complejidad de los procesos turísticos y superan las concepciones ideológicas turístico-céntricas dominantes. Esta aproximación permitirá señalar algunos de los retos y perspectivas de futuro. 5.1 Antropólogos en el litoral No es una casualidad que la primera aproximación antropológica al turismo en Andalucía tomara como unidad de observación la Costa del Sol (A. Mandly, et al, 1977). La razón es sencilla, hasta los años ochenta del pasado siglo dominaba un modelo de turismo fordista que se desarrollaba especialmente en zonas litorales donde proliferaban urbanizaciones y centros vacacionales (resorts holidays) y, en estos desarrollos, la franja costera malagueña fue pionera y paradigmática.17 17 Aunque existían desarrollos del turismo en ámbitos urbanos y rurales en términos generales su magnitud era escasa. Solo unas pocas ciudades emblemáticas participaban del mercado turístico, lo que también ocurría en el interior donde destacaban algunos enclaves como la estación invernal de Pradollano en Granada. Implicaciones socioculturales del turismo y balance de la antropología del turismo sobre Andalucía Javier Hernández-Ramírez 147 El trabajo seminal de A. Mandly et al (1977) fue realizado en pleno auge del turismo fordista, lo que lo convierte en un documento histórico porque relata con detalle etnográfico la implantación de un modelo turístico que hoy presenta signos de agotamiento. La investigación se enmarca en la tradición de la teoría de la dependencia, la cual sostiene que el turismo es una industria neocapitalista que mancilla todo lo que toca, destruye el mismo objeto de su deseo y perpetúa el círculo vicioso del subdesarrollo en el sur y el desarrollo en el norte (J. Hernández-Ramírez, 2006). Desde este planteamiento crítico, los autores analizaron con un enfoque diacrónico el proceso de transformación del territorio en espacio turístico, el papel de las empresas internacionales (financieras, touroperadores, etc.) y las múltiples consecuencias socioculturales del fenómeno. La tesis subraya el papel del turismo como una forma de colonialismo, alineándose de este modo con un enfoque de mucho calado en los setenta y ochenta (S. G. Britton, 1982; M. Crick, 1989; M. Gaviria, 1974; D. Greenwood, 1977; F. Jurdao, 1979; D. Nash, 1977; L. Turner y J. Ash, 1975), dedicando una especial atención al mundo laboral en los hoteles para enfatizar la naturaleza específica de las relaciones sociales de producción, el carácter asimétrico de las interacciones entre turistas y nativos, el “shock” cultural vivido por una población campesina que se incorporaba masivamente al sector en condiciones precarias y la banalización del viaje bajo el modelo de turismo organizado para las masas trabajadoras (package). La etnografía desarrollada en los lugares de trabajo acerca al lector a la comprensión de las formas de organización y división del trabajo, los sistemas de control y las modalidades de resistencia obra.18 Esta inserción en el mundo laboral permite una aproximación sutil a cómo se difunden e interiorizan los discursos hegemónicos del turismo, lo cual constituye uno de los aspectos más innovadores del estudio.19 Muestra de ello es la irónica y afilada denuncia del llamado milagro turístico; expresión utilizada en aquellos años para referirse al crecimiento económico desarrollista que apuntaló la tesis optimista turístico-céntrica (A. Palomino, 1973): “(…) el término milagro, el más abstracto y metafísico, el que puede funcionar mejor en un subconsciente rural ansioso por dejar atrás la escasez, zambulléndose en las vías urbanas del Progreso. El más capaz, en definitiva, de ocultarse a los ojos del pueblo y, por tanto, el más difícil de denunciar” (A. Mandly, et al. 1977:40-41).20 18 Enriquece la obra una serie de viñetas realizadas por el humorista Martínmorales, las cuales expresan gráficamenteconagudezaylucidezextraordinariaselenfoquecríticodelateoríadeladependencia. 19 Muchos de los temas abordados en esta obra fueron desarrollados por Antonio Mandly en 1983 en su tesis doctoral inédita. 20Esinteresanteadvertirenlareflexiónunamiradatanpropiadelossetentaquecombinaelpsicoanálisis con el marxismo para el análisis del poder. Andalucía: Identidades culturales y dinámicas sociales Coordinadores: Celeste Jiménez de Madariaga y Jorge Hurtado Sánchez Sevilla. Aconcagua Libros. 2012. ISBN: 978-84-96178-97-7 Centro de Estudios Andaluces. Consejería de Presidencia / Asociación Andaluza de Antropología 154 Convertido hoy en un escenario definitivamente turístico que es visitado por más de dos millones de turistas al año21, muchas de las intervenciones que actualmente se llevan a cabo en el bien se orientan a asegurar el acceso de turistas (por ejemplo el aparcamiento contiguo al monumento y conectado a la autovía A-92), es decir, a garantizar su sostenibilidad económica. Sin embargo, una demanda histórica de la población local como es la integración del bien con Granada no se ha resuelto, quedando “separada de la ciudad física y simbólicamente” (2007:141). Además con el argumento de la protección de este patrimonio histórico, los usos sociales que realizaba la población depositaria en el bien han sido paulatinamente desactivados (expulsión de habitantes, expropiación de fincas colindantes, cierre de dependencias, supresión de actividades culturales y sociales…), reforzándose las actividades de ocio que asemejan cada día más la Alhambra a un parque temático. Una situación similar de museificación se produce en el Patio de Los Naranjos de Sevilla (J. Hernández-Ramírez, 2008 b). Este espacio ubicado en la Catedral funcionó durante siglos como una especie de plaza interior de la ciudad hasta que en 1992 su acceso fue limitado y controlado para favorecer el uso turístico. La operación supuso un cambio drástico en la relación de los vecinos con este patrimonio, que vivieron un extrañamiento con uno de los bienes patrimoniales más emblemáticos de su ciudad, el cual ha sido desactivado de su dimensión simbólica y social y transformado en escenario para la admiración pasiva donde todo está previamente considerado y no hay opción para lo espontáneo, lo creativo y la participación. El Patio de los Naranjos es hoy un patrimonio pétreo, inmóvil, fósil, separado de la ciudad; un patrimonio sin sociedad, transformado en objeto de consumo desterritorializado y adaptado a los gustos de turistas globales. En el estudio se comprueba que la gestión eclesiástica del Patio de los Naranjos es un ejemplo de desactivación del patrimonio, que contribuye a acentuar los procesos de especialización turística del centro histórico de Sevilla. Asimismo, se muestra que la oposición activa de organizaciones patrimonialistas a la regulación de los usos de este espacio emblemático es la expresión organizada de un sentimiento muy extendido en la sociedad sevillana de expolio o secuestro de este bien. Los casos señalados constituyen paradigmas de museificación, es decir, de conformación de enclaves turísticos protegidos y excluyentes que paulatinamente han colonizado y reemplazado el lugar de la cultura local. Pero la antropología del turismo en las ciudades tiene aún muchos campos por explorar. Sin ánimo de ser exhaustivos 21 En 2011 visitaron el Conjunto Monumental de la Alhambra y Generalife 2.310.764 turistas, siendo el monumento más visitado de toda España (http://www.alhambra-patronato.es/index.php/Balance-2011/1122/0/). Implicaciones socioculturales del turismo y balance de la antropología del turismo sobre Andalucía Javier Hernández-Ramírez 155 hay una serie de temas pendientes de ser investigados. Por ejemplo, queda por profundizar el análisis sobre la influencia del turismo en las manifestaciones del patrimonio etnológico: por ejemplo, en las acciones simbólicas festivas, en las expresiones musicales autóctonas como el flamenco o en las artesanías. Asimismo, es necesaria la investigación sobre los procesos de homogeneización e hibridación cultural que propicia el turismo y que se materializa con claridad en las ciudades. Porque junto a los espacios museificados, hiperespecializados y monopolizados por la actividad turística en la que todo (monumentos, calles, servicios, comercios…) se pone al servicio de esta actividad, emergen zonas fronterizas en las que turistas y nativos comparten el territorio y donde se asientan establecimientos comerciales de firmas internacionales que introducen hábitos de consumo globales asimilados por sectores de la población local, convirtiendo las zonas de ocio y entretenimiento en espacios en los que se mezclan visitantes y residentes en actividades indiferenciadas (D. R. Judd, 2003). Como se ve, el estudio del turismo como actividad que potencia la globalización de los hábitos de consumo y estilos de vida en las ciudades es un reto pendiente. Otro campo de interés es el estudio de operaciones de transformación urbanística y su relación con el turismo como impulsor de las mismas. Destacan dos tipos de iniciativas: de un lado, la construcción de nuevos iconos dentro y fuera del casco histórico en lo que se ha venido a denominar neomonumentalismo y que adquiere la forma de elevados rascacielos o arquitecturas postmodernas de formas controvertidas y audaces; y, de otro, la celebración de grandes eventos permanentes y temporales con repercusión mediática global como exposiciones internacionales, acontecimientos deportivos, ferias, encuentros políticos de alto nivel, congresos de organismos mundiales, citas culturales, etc. Estas acciones pueden advertirse en algunas ciudades andaluzas que tratan de mostrar al mundo una imagen distintiva a través de grandiosos monumentos históricos restaurados, edificios contemporáneos innovadores, espectaculares parques temáticos, así como conmemoraciones, espectáculos y competiciones deportivas internacionales. 6. Apuntes finales: algunos retos y perspectivas para el futuro Queda mucho camino por recorrer y son interesantes las aportaciones que puede brindar la antropología del turismo sobre Andalucía en el futuro. Como se ha comprobado el camino se ha iniciado con importantes contribuciones, pero también hay que señalar que las investigaciones se han desarrollado en contextos académicos e institucionales no siempre favorables. No hay que olvidar que hasta hace poco en el ámbito universitario el estudio del turismo era un campo marginal e incluso poco reconocido y lo mismo ocurría en las administraciones que apenas dotaban de re- Andalucía: Identidades culturales y dinámicas sociales Coordinadores: Celeste Jiménez de Madariaga y Jorge Hurtado Sánchez Sevilla. Aconcagua Libros. 2012. ISBN: 978-84-96178-97-7 Centro de Estudios Andaluces. Consejería de Presidencia / Asociación Andaluza de Antropología 156 cursos económicos para financiar los estudios. Por otro lado, la enseñanza de la antropología del turismo ha tenido escasa presencia en los planes de estudios universitarios limitándose al Grado en Turismo de las Universidades de Sevilla y Almería, y recientemente al de Antropología Social. En este débil contexto, la enseñanza de la antropología del turismo en la universidad es casi siempre abordada voluntariamente por aquellos docentes que aprecian cómo el fenómeno incide en sus campos de investigación. Dibujado el contexto en el que se ha desarrollado la antropología del turismo en Andalucía, en estos momentos tres son los retos principales. En primer lugar, la consolidación de las áreas de estudio y el desarrollo de nuevas líneas de investigación. En este sentido, es preciso profundizar en distintas temáticas ya abordadas como son entre otras: la construcción de los destinos, las interacciones entre vecinos y turistas, las ideologías hegemónicas del turismo, los significados del espacio turístico, las formas de resiliencia, las redes de actores turísticos o el análisis de la imagen de Andalucía a través de la publicidad privada y las campañas de promoción institucionales (J. Hernández Ramírez, 2008 a; Ruiz Morales, F. C.; Egea, A.; Hijano, M. et al, 2006). Este esfuerzo permitirá ampliar las referencias empíricas, lo cual es una labor básica si lo que se desea es comparar la diversidad y alcanzar marcos teóricos comprensivos. Asimismo, es necesario impulsar la investigación de determinados campos explorados de forma aun incipiente y que están pendientes de aproximaciones etnográficas rigurosas como por ejemplo los señalados anteriormente en el ámbito urbano (neomonumentalismo, mega-eventos, hibridación…) y otros como las modalidades de gobernanza, las prácticas de los distintos tipos de turistas en relación con variables como la etnicidad, el turismo residencial en el medio rural y un sinfín de temas más que favorecerán el objetivo de conocimiento holístico del fenómeno turístico. Todo ello abre un enorme abanico de posibilidades futuras. El segundo reto de futuro es la expansión del estudio de la antropología del turismo a todas las universidades andaluzas tanto en los Grados de turismo como sobre todo de antropología, incorporando cursos específicos en las maestrías e impulsando la realización de tesis doctorales. Un último reto de especial relevancia es la profesionalización de la antropología en empresas privadas y administraciones públicas interviniendo en distintos campos del turismo tales como la gestión del patrimonio cultural, la mediación intercultural, la cooperación para el desarrollo, la articulación de redes de gobernanza o la planificación… en suma todo lo que puede suponer la transferencia del conocimiento antropológico al desarrollo de un modelo de turismo que, lejos de aspirar a un crecimiento continuo y la externalización de los beneficios, procure un desarrollo humano sostenible. Implicaciones socioculturales del turismo y balance de la antropología del turismo sobre Andalucía Javier Hernández-Ramírez 157 Bibliografía citada Libros: AUGÉ, Marc (2000) Los no lugares. Espacios del anonimato. Una antropología de la sobremodernidad. Barcelona. Gedisa. BUADES, Joan (2006) Exportando paraísos. La colonización turística del planeta. Palma de Mallorca. La Lucerna. 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