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Los tecnócratas y la forja de redes tecnocráticas (o no) en las dictaduras ibéricas

González Fernández, Ángeles

Abstract

Este artículo examina la recepción de las teorías sobre el crecimiento y desarrollo en las dictaduras ibéricas y sus repercusiones políticas en cuanto fundamento de los proyectos reformistas de raigambre tecnocrática que pretendieron dotar de insólitas fuentes de legitimidad a los regímenes autoritarios con el fin de asegurar la preservación de sus principios substantivos. Bajo el liderazgo del portugués Marcello Caetano y del español Laureano López Rodó, la implementación de dichos proyectos fue abordada a través de la configuración de redes de amigos y colaboradores seleccionados en su condición de expertos. Estas redes congregaron a personas con sensibilidades políticas e ideológicas distintas y, pese a que contribuyeron a afianzar la posición de sus respectivos patrocinadores en el núcleo duro de poder, no compartían necesariamente sus planteamientos ideológicos y sus objetivos políticos. Esta aproximación se aborda conforme a una perspectiva comparada y transnacional, en la medida que el ejercicio comparado permitirá identificar las similitudes y diferencias entre los casos de España y Portugal, mientras que el enfoque transnacional ayudará a analizarlos en conjunto.

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Para citar este articulo (ABNT): GONZÁLEZ-FERNÁNDEZ, Angeles. Los tecnócratas y la forja de redes tecnocráticas (o no) en las dictaduras ibéricas. Tempo e Argumento , Florianópolis, v. 14, n. 35, e0111, jan./abr. 2022. /tempoeargumento @tempoeargumento @tempoeargumento Los tecnócratas y la forja de redes tecnocráticas (o no) en las dictaduras ibéricas Ángeles González-Fernández Doctora en Historia por la Universidad de Sevilla. Catedrática de Universidad. Sevilla – ESPAÑA investigacion.us.es/sisius/sis_showpub.php?idpers=1882 [email protected] orcid.org/0000-0002-1756-3956 http://dx.doi.org/10.5965/2175180314352022e0111 Recebido: 15/11/2021 Aprovado: 16/03/2022 Los tecnócratas y la forja de redes tecnocráticas (o no) en las dictaduras ibéricas Ángeles González-Fernández Tempo e Argumento, Florianópolis, v. 14, n. 35, e010x, jan./abr. 2022 p.2 Tempo e Argumento, Florianópolis, v. 14, n. 35, e0111, jan./abr. 2022 Los tecnócratas y la forja de redes tecnocráticas (o no) en las dictaduras ibéricas 1 Resumen Este artículo examina la recepción de las teorías sobre el crecimiento y desarrollo en las dictaduras ibéricas y sus repercusiones políticas en cuanto fundamento de los proyectos reformistas de raigambre tecnocrática que pretendieron dotar de insólitas fuentes de legitimidad a los regímenes autoritarios con el fin de asegurar la preservación de sus principios substantivos. Bajo el liderazgo del portugués Marcello Caetano y del español Laureano López Rodó, la implementación de dichos proyectos fue abordada a través de la configuración de redes de amigos y colaboradores seleccionados en su condición de expertos. Estas redes congregaron a personas con sensibilidades políticas e ideológicas distintas y, pese a que contribuyeron a afianzar la posición de sus respectivos patrocinadores en el núcleo duro de poder, no compartían necesariamente sus planteamientos ideológicos y sus objetivos políticos. Esta aproximación se aborda conforme a una perspectiva comparada y transnacional, en la medida que el ejercicio comparado permitirá identificar las similitudes y diferencias entre los casos de España y Portugal, mientras que el enfoque transnacional ayudará a analizarlos en conjunto. Palabras clave: Dictaduras ibéricas; tecnocracia; redes de poder. Technocrats and the forging of technocratic (or not) networks in Iberian dictatorships Abstract This article examines the reception of theories on growth and development in Iberian dictatorships and their political repercussions as the basis of reformist projects of a technocratic tradition that sought to provide unusual sources of legitimacy to authoritarian regimes in order to ensure the preservation of their substantive principles. Under the leadership of the Portuguese man Marcello Caetano and the Spanish man Laureano López Rodó, the implementation of these projects has been addressed through the lens of networks of friends and collaborators selected as experts. These networks brought together people of various political and ideological sensitivities and, although they have helped to strengthen the position of their respective sponsors in hard core power, they did not necessarily share ideological views and political purposes. This is addressed from a comparative and transnational perspective, to the extent that the comparative exercise allows us to identify the similarities and differences between the cases in Spain and Portugal, while the transnational focus helps us to analyze them altogether. Keywords: Iberian dictatorships; technocracy; power networks. 1 Este trabajo se inserta dentro del proyecto de investigación “Construir democracias. Actores y narrativas en los procesos de modernización y cambio en la península ibérica, 1959-2008”. Los tecnócratas y la forja de redes tecnocráticas (o no) en las dictaduras ibéricas Ángeles González-Fernández Tempo e Argumento, Florianópolis, v. 14, n. 35, e010x, jan./abr. 2022 p.3 Tempo e Argumento, Florianópolis, v. 14, n. 35, e0111, jan./abr. 2022 Introducción El crecimiento económico y, más en concreto, los factores que lo propician suscitaron, mediada la pasada centuria, un formidable interés en los círculos académicos occidentales. El debate, con un claro trasfondo político e ideológico, venía a incidir en una incógnita un objeto de discusión desde los albores de la contemporaneidad: el origen de la riqueza y pobreza de las naciones. Pese a ser una cuestión añeja, ahora, en la inmediata posguerra, en un contexto gobernado por la eclosión de un sistema de relaciones internacionales bipolar y el proceso descolonizador, cobró renovada actualidad y, también, insólitos enfoques y argumentos. Las innovaciones, no obstante, tenían un acusado carácter reactivo; dicho de otro modo, se trataba de ofrecer recetas eficaces que evitaran la repetición de un pasado ominoso, jalonado por la prolongada depresión de los años 1930, el ascenso de los fascismos y la guerra mundial, y que, contrarrestando el modelo alternativo propuesto por la Unión Soviética, proporcionaran a los nuevos Estados las fórmulas adecuadas ‒siempre desde la perspectiva occidental‒ para iniciar un proceso de crecimiento económico sostenido alejado de posibles derivas radicales e incluso revolucionarias (PINTO, 1956; JIMÉNEZ BLANCO, 1962; MARTÍN GARCÍA, 2015). Así pues, el binomio crecimiento y desarrollo operó como uno de los ejes prioritarios en torno a los que pivotó el interés de los científicos sociales, así como de la diplomacia occidental, o por mejor decir estadounidense, hasta derivar en el nacimiento de ámbitos específicos de estudios como la Economía del Desarrollo y la Sociología del Desarrollo 2 . Dicho interés, y las teorías subsiguientes, tuvieron una notable incidencia no sólo en las agendas gubernamentales de Estados Unidos (EE. UU.) y en los llamados países subdesarrollados ; operaron igualmente como herramientas de prescripción en la elaboración de las políticas públicas en aquellos otros que, catalogados “en vías de desarrollo” como España y Portugal, ambicionaban su homologación en términos económicos y de prosperidad con los estándares occidentales (JIMÉNEZ BLANCO, 1962; NUNES, 1963; VILAR, 1964). A dicha influencia vino a añadirse el impacto de los avances logrados en el ámbito de las 2 La confluencia de sociólogos y economistas sobre la temática fructificó además en la aparición de la Socioeconomía del Desarrollo. Los tecnócratas y la forja de redes tecnocráticas (o no) en las dictaduras ibéricas Ángeles González-Fernández Tempo e Argumento, Florianópolis, v. 14, n. 35, e010x, jan./abr. 2022 p.4 Tempo e Argumento, Florianópolis, v. 14, n. 35, e0111, jan./abr. 2022 ciencias administrativas, más en concreto de la teoría de la gestión científica de la Administración Pública, que los administrativistas ibéricos, en particular Marcello Caetano y Laureano López Rodó en su calidad de catedráticos de Derecho Administrativo, pudieron conocer en virtud de su participación en los congresos internacionales de Ciencias Administrativas o bien a través de la difusión de las principales aportaciones realizadas en publicaciones especializadas (VILLALBA, 1994; AZEVEDO, 2018). Las páginas que siguen examinan la recepción de dichas teorías y sus repercusiones políticas en unos Estados, los ibéricos, que en el transcurso de los años 1950 se abrieron parcial y cautamente al exterior. En consonancia con dichos objetivos se examinan los motivos y cauces que facilitaron su temprana difusión, su impacto en los círculos académicos y su plasmación en la escena política. Una proyección que necesariamente hubo de encauzarse dentro de los márgenes ideológicos que gobernaban ambas dictaduras y que, en buena parte, fue implementada por una generación de jóvenes universitarios, básicamente, aunque no sólo, economistas, ingenieros y licenciados en derecho. Conocedores de las corrientes intelectuales y científicas que circulaban en Occidente y, en algunos casos vinculados a organismos y empresas internacionales, atesoraban experiencia de gestión en el desempeño de altos puestos en la Administración Pública y en las grandes empresas privadas, cualidades que los convirtieron en cantera de cuadros para ambos regímenes. La naturaleza y los objetivos de los proyectos de renovación tecnocrática, autoritaria, de las dictaduras ibéricas ya han sido abordados en investigaciones anteriores con el propósito de subrayar los notables paralelismos, también las discrepancias, que pueden detectarse entre ambos (GONZÁLEZ-FERNÁNDEZ, 2016a, 2016b, 2018). En las páginas que siguen se pretende examinar la configuración de las plataformas políticas de apoyo y colaboración que llevaron a cabo los abanderados de dichos proyectos, los ya mencionados Marcello Caetano y Laureano López Rodó, respectivamente, para poner en práctica unos programas reformistas que quedaron constreñidos a la modernización y racionalización de las estructuras económicas y administrativas de las dictaduras más longevas de Europa. Dicha aproximación se abordará conforme a una Los tecnócratas y la forja de redes tecnocráticas (o no) en las dictaduras ibéricas Ángeles González-Fernández Tempo e Argumento, Florianópolis, v. 14, n. 35, e010x, jan./abr. 2022 p.5 Tempo e Argumento, Florianópolis, v. 14, n. 35, e0111, jan./abr. 2022 perspectiva comparada y transnacional, en la medida que el ejercicio comparado permitirá identificar las similitudes y diferencias entre los casos de España y Portugal, mientras que el enfoque transnacional ayudará a analizarlos en conjunto. Recepción y usos de las teorías sobre el crecimiento y desarrollo Principiada la década de 1940, en curso todavía la contienda mundial, los planteamientos keynesianos comenzaron a circular en determinados circuitos académicos peninsulares. Su difusión, más temprana y completa en España que en el país vecino (BASTIEN, 1984; ALMENAR PALAU, 1999) 3 no tuvo por entonces incidencia alguna en las políticas económicas de ambos regímenes, orientadas por planteamientos corporativistas y autárquicos. No obstante, su circulación supuso un revulsivo en el conocimiento y la enseñanza de las ciencias económicas y, ya en los años 1950, sin que por ello se abandonara la retórica corporativista en el discurso oficial, sentaría las bases para el diseño y la ejecución de políticas planificadoras. Precisamente en esta década, las diferentes teorías acerca del crecimiento y desarrollo gozaron de un notable predicamento entre sociólogos y economistas lusos y españoles que conocieron directamente, o a través de traducciones publicadas en revistas especializadas, las aportaciones más relevantes 4 . El interés, por otro lado, no se circunscribió, al menos en Portugal, al medio académico como corroboraron las actividades de divulgación organizadas en aquellos años por la Associação Industrial Portuguesa (AIP) y el sindicato de los comercialistas. A finales de la década, y especialmente durante los largos años 1960, la difusión de los nuevos postulados se desenvolvió conforme a procedimientos 3 Pese a que destacados economistas conocieran las aportaciones de John Keynes con anterioridad a la guerra Civil, su Teoría general sólo fue publicada en España en 1943, el mismo año en que resúmenes de sus postulados fueron recogidos en textos académicos lusos, si bien habría que esperar a la siguiente década para que su difusión cobrara fuerza en el país vecino. La primera traducción al portugués de Teoría general vio la luz en Brasil en 1964. 4 En el caso de España, la Revista de Economía Política y, en menor medida, la revista De Economía ; las revistas lusas Revista de Economía y, posteriormente, Análise Social , creadas en el seno del Instituto Superior de Ciências Económicas e Financeiras (ISCEF), tuvieron entre sus cometidos la difusión de investigaciones de especialistas franceses y británicos sobre economía y sociología del desarrollo. Los tecnócratas y la forja de redes tecnocráticas (o no) en las dictaduras ibéricas Ángeles González-Fernández Tempo e Argumento, Florianópolis, v. 14, n. 35, e010x, jan./abr. 2022 p.6 Tempo e Argumento, Florianópolis, v. 14, n. 35, e0111, jan./abr. 2022 diferentes en los dos países. En España, se verificó a través de la traducción de los textos de autores diversos, si bien dichas traslaciones generalmente tuvieron lugar en México y, posteriormente, fueron difundidas en España. La editorial Fondo de Cultura Económica, por ejemplo, tradujo libros de G. Myrdal en 1956 y 1958, así como de W. A. Lewis (1958) 5 y de W. W. Rostow. Bien es verdad que la obra de este último, traducida como Las etapas del crecimiento económico (ROSTOW, 1967), fue publicada siete años después de su aparición, pero círculos especializados pudieron conocer aspectos fundamentales de sus tesis a partir de 1959, a través de la traducción de trabajos y la publicación de la controversia que mantuvo con el economista británico Peter Wiles 6 . Su libro, finalmente, fue publicado en España en 1972 con prólogo del entonces Ministro-Comisario del Plan de Desarrollo, López Rodó, convirtiendo a su autor en “apóstol de las etapas de crecimiento económico” y a su obra en libro de cabecera “para la burguesía ilustrada” (PÁNIKER, 1988, p. 152). Los especialistas lusos, en cambio, procedieron a sistematizar en lengua portuguesa las principales aportaciones teóricas y mostrar su aplicabilidad a la realidad económica del país (PINTO, 1956; MOURA; PINTO, 1958). Todos estos trabajos tuvieron un impacto inmediato en la academia, aunque no todos los académicos recibieron con agrado los novedosos planteamientos. El economista y falangista Juan Velarde Fuertes (1962), por ejemplo, rebatió con argumentos políticos y escasamente científicos las interpretaciones de matriz marxista 7 ; en otros casos, su transmisión ‒como sucedió con los elaborados por la escuela cepalina en Portugal‒ quedó 5 En el caso de Myrdal, Solidaridad o desintegración y Teoría económica y regiones subdesarrolladas en el primer caso; En el de Lewis, Teoría del desarrollo económico . Las obras de Myrdal fueron citadas por el economista José Giménez Mellado (1963), socio de la Asociación Nacional Católica de Propagandistas y consejero nacional de la misma en 1966. 6 La primera traducción fue realizada por el economista y catedrático Javier Irastorza, jefe del Gabinete de Estudios de la Comisaría del Plan de Desarrollo y secretario general de la misma. Sobre el debate entre Wiles y Rostow, “Peter Wiles responde a Rostow”, Información Comercial Española, ICE: Revista de Economía , Madrid, n 319, 1960, p. 91-94 y “Rostow replica a Peter Wiles”, Ibidem , p. 97-98. Sobre el debate entre Wiles y Rostow, “Peter Wiles responde a Rostow”, Información Comercial Española, ICE: Revista de Economía, Madrid, n 319, 1960, p. 91-94 y “Rostow replica a Peter Wiles”, Ibidem, p. 97-98. 7 Velarde Fuentes (1962, 28) concluyó que las tesis de Paul Baran no eran pertinentes para analizar el caso español porque “el gran capitalismo es incapaz de controlar a alguno de los más altos magistrados de la Nación”. Cabe subrayar que la Revista de Economía estuvo vinculada desde 1948 hasta su suspensión en 1964 a los círculos opositores al Estado Novo. Los tecnócratas y la forja de redes tecnocráticas (o no) en las dictaduras ibéricas Ángeles González-Fernández Tempo e Argumento, Florianópolis, v. 14, n. 35, e010x, jan./abr. 2022 p.7 Tempo e Argumento, Florianópolis, v. 14, n. 35, e0111, jan./abr. 2022 restringida, por razones teóricas o bien por presiones políticas, a los postulados menos radicales y problemáticos (BASTIEN, 1992). No ocurrió lo mismo con los sustentados en la teoría de la modernización, que operaron por lo general como el marco teórico de referencia en el análisis sobre las causas del atraso de España y Portugal, así como de sus posibilidades de crecimiento económico y desarrollo (GONZÁLEZ-FERNÁNDEZ, 2018, p. 238-239). Cuestiones estas que, ampliamente discutidas y publicitadas en el tránsito del 1800 al 1900, habían permanecido silenciadas durante las décadas iniciales de ambas dictaduras para reactivarse con fuerza en la década de 1950. El debate, en el período que nos ocupa, se sostenía sobre la asunción un tanto acrítica de algunas de las contribuciones que más se acomodaban –a juicio de sus valedores– a la realidad económica de Portugal y España, en la medida que recogían, y ofrecían soluciones, a las debilidades y deficiencias causantes del atraso tanto como a la naturaleza dictatorial de los regímenes. Algún autor hubo que, por ejemplo, trasladó a la esfera doméstica la teoría de la dependencia (VIÑAS MEY, 1963) como causa explicativa de la existencia de una estructura económica dual, pero el planteamiento más común bebía de los planteamientos de la teoría de la modernización (GONZÁLEZ-FERNÁNDEZ, 2018). Esto es, la presencia de territorios y sectores modernos junto a otros primitivos, arcaicos, se atribuía no tanto a la escasez de recursos materiales cuanto a la conjunción de una serie de elementos socioculturales vinculados, en esencia, aunque no sólo, a la idiosincrasia nacional: “el desarrollo económico es el resultado del esfuerzo de cada sociedad para desarrollarse. La naturaleza y la intensidad de ese esfuerzo dependen, sin embargo, de las condiciones de estructura, de cultura y de organización de la sociedad” (NUNES, 1963, p. 375) 8 . El despliegue de esas condiciones, el inicio de un proceso de take-off , en suma, demandaba una serie de cambios profundos que afectaban esencialmente, aunque no sólo, al sistema de valores y pautas de comportamiento de españoles y portugueses de tal forma que indujeran en la población principios supuestamente ajenos a las culturas ibéricas, como una mayor propensión al ahorro y a la inversión, espíritu de iniciativa y 8 En el mismo sentido, véase Viñas Mey (1963) y Nunes (1964). Los tecnócratas y la forja de redes tecnocráticas (o no) en las dictaduras ibéricas Ángeles González-Fernández Tempo e Argumento, Florianópolis, v. 14, n. 35, e010x, jan./abr. 2022 p.8 Tempo e Argumento, Florianópolis, v. 14, n. 35, e0111, jan./abr. 2022 emprendimiento, una benéfica valoración del riesgo y de la innovación tecnológica, entre otros. Una dinámica de transformación integral en la que se atribuía al Estado y a unas elites nuevas, modernas, una función esencial. Así pues, una de las primeras tareas que debía asumir el Estado estribaba en la formación de elites capacitadas para desenvolverse en el novedoso entorno científico-tecnológico, capaces de implementar procesos de liberalización económica y una profunda reforma de la Administración Pública conforme a criterios de racionalidad y eficiencia, en una dinámica que se fundamentó, y fue estimulada, por la afirmación en los circuitos internacionales de la tecnocracia y de los tecnócratas. Como es sabido, el término tecnocracia, unido de forma inextricable ‒ como manifestó la parábola saint-simoniana‒ al naciente mundo industrial y a las profundas transformaciones que implicaba para el ordenamiento de la sociedad, adquirió carta de naturaleza durante el período de entreguerras. Fruto de los avances científicos y técnicos alcanzados en los decenios anteriores tanto como de la insatisfacción y descrédito generados por las disfunciones de la economía capitalista y del parlamentarismo liberal, la tecnocracia, un sistema de gobierno en el que los recursos económicos y, en consecuencia, todo el sistema social sería controlado por científicos y técnicos, operó como fórmula alternativa que, sustentada en la aplicación de principios racionales y por ello mismo impersonales, garantizaría la eficiencia del Estado y el equilibrio social. Conforme a esta sintética definición, la tecnocracia postula un Estado política y socialmente neutro y es indiferente a la ideología. Esto es, pueden existir sistemas tecnocráticos o, al menos, pautas de gobernanza tecnocráticas tales como el culto a la eficiencia, a la competencia profesional de los técnicos y al progreso tecnológico en regímenes políticos de izquierdas y de derechas (ARMYTAGE, 1970; GARCÍA-PELAYO, 1974). Tales conceptos y sus implicaciones para el correcto desempeño de la democracia habían suscitado una agitada controversia a uno y otro lado del Atlántico en el transcurso de los años 1950 y 1960 (MEYNAUD, 1957, 1964). Surgida al socaire de las profundas transformaciones en la psicología colectiva y en el papel del Estado en las democracias occidentales de la segunda posguerra, la Los tecnócratas y la forja de redes tecnocráticas (o no) en las dictaduras ibéricas Ángeles González-Fernández Tempo e Argumento, Florianópolis, v. 14, n. 35, e010x, jan./abr. 2022 p.9 Tempo e Argumento, Florianópolis, v. 14, n. 35, e0111, jan./abr. 2022 polémica ponía el acento en el profundo y extendido desencanto hacia las ideologías, así como en el acuerdo básico entre los principales partidos políticos, conservadores y socialistas, sobre los fundamentos que habían de sostener la mejor forma de gobierno: la democracia representativa, la economía mixta y la legislación social (ARON, 1960; LIPSET, 1960). La excelencia de un determinado régimen sociopolítico, en consecuencia, no residía en la bondad de sus supuestos ideológicos, dado que la frontera entre izquierdas y derechas, entre capitalismo y socialismo, se había diluido en una suerte de compromiso que tomaba elementos de uno y otro, sino en su eficacia a la hora de garantizar derechos políticos y, sobre todo y muy especialmente, derechos sociales a la ciudadanía. Dicho de otra forma, la excelencia se hallaba en función de aquellos que, por sus conocimientos y su competencia profesional, estaban llamados a gestionar eficazmente las inéditas y múltiples responsabilidades del Estado benefactor. El protagonismo de los técnicos asentó, en suma, un proceso de tecnificación de la política o, dicho de otra manera, de despolitización de la política, corolario lógico del declive, de la superación o, conforme a las tesis de Daniel Bell (1964), del fin de las ideologías, así como de la construcción de un nuevo orden. Un orden que, ajeno a los imperativos ideológicos y a las luchas partidarias, también sería ajeno a la tensión y al conflicto en la medida que integraba, además, a grupos y organizaciones especializados en la representación de los distintos intereses presentes en la sociedad. En esos términos, en los que se conjugaba el rechazo a la democracia liberal como sistema caduco y superado con la exaltación de la ciencia y la técnica, los tecnócratas irrumpieron ‒si bien con desigual fortaleza‒ en la vida política de unas dictaduras, las ibéricas cuyos supuestos ideológicos se sostenían, entre otros pilares, sobre la denuncia de la política y de los “políticos profesionales”, individuos que, movidos por ideologías ajenas a los principios y valores definitorios del alma auténtica de los pueblos peninsulares ‒ya fueran estas de matriz revolucionaria o simplemente liberal‒ habían puesto en riesgo la integridad e independencia de la patria. En consonancia, de la sustitución de políticos por técnicos, en tanto expertos capacitados para resolver los complejos problemas de las modernas sociedades industriales, resultó la respuesta idónea Los tecnócratas y la forja de redes tecnocráticas (o no) en las dictaduras ibéricas Ángeles González-Fernández Tempo e Argumento, Florianópolis, v. 14, n. 35, e010x, jan./abr. 2022 p.16 Tempo e Argumento, Florianópolis, v. 14, n. 35, e0111, jan./abr. 2022 que formaba parte la plana mayor del grupo de Choupana, a los que se unieron ‒en calidad de secretarios y subsecretarios de Estado‒ miembros de ese grupo de jóvenes profesionales y técnicos, en algunos casos de filiación católica y, en otros, liberal (REBELO DE SOUSA, 1999) que, como el ingeniero Rogério Martins, se autodefinieron “tecnócratas” 19 . El desembarco se hizo extensivo, por demás, al partido único, ahora nombrado Acción Nacional Popular, que pasó a estar liderado por uno de sus amigos, y, al menos de manera parcial, al conjunto de las instituciones del Estado Novo en una tarea para la que contó con el apoyo y concurso de otros colectivos que, expectantes, aguardaban el despliegue de un proceso de liberalización y europeización bajo su liderazgo. Entre ellos descollaron intelectuales, cuadros altos y medios de la Administración y profesionales liberales de las clases medias urbanas que participaron, convocados para ello por Caetano y en calidad de independientes, en las elecciones para la Asamblea Nacional en la que acabaron agrupados con la denominación Ala Liberal (T. FERNANDES, 2006). Otros jóvenes, en cambio, entre los que se incluía su hijo Miguel, acordaron organizarse en 1970 como Asociación para el Desarrollo Económico y Social (SEDES), cuyos referentes ideológicos cubrían un amplio espectro que iba desde el liberalismo hasta el marxismo, pasando por la socialdemocracia (MENDES, 2013) 20 . Caetano, por último, también contó con el apoyo de miembros pertenecientes a los círculos de la alta burguesía industrial y financiera que, como los propietarios de la Companhia União Fabril (CUF), amigos personales de Caetano, habían apostado por los mercados europeos y percibían el salazarismo como un lastre para sus negocios (F. S. FERNANDES, 2018) 21 . 19 El ingeniero agrónomo Vasco Leonidas (Agricultura), Rogério Martins, los economistas Valentim Xavier Pintado (Comercio) y João Salgueiro (Planificación Económica) y el abogado Joaquim Silva Pinto (Obras Públicas) entre otros. “Aguardo sus órdenes, señor presidente, si conviene […] una visita oficial o no, ahora que esta parece conseguida, ya es asunto sobre el que un pobre ‘tecnócrata’ como yo no puede pronunciarse” (San Pedro, 13 de agosto de 1969. Arquivo Marcello Caetano. Arquivo Nacional Torre do Tombo). Es de reseñar igualmente que la renovación, siempre parcial, del personal político alcanzó al partido único y a la práctica totalidad de las instituciones del Estado Novo. 20 Cabe reseñar que algunos miembros fundadores de SEDES eran, a su vez, integrantes del Ala Liberal como José Pedro Pinto Leite y Joaquim Magalhaes Mota; otros, en cambio, eran tecnócratas como João Salgueiro y Rogério Martins. 21 Otros empresarios o grupos empresariales, más orientados en los mercados ultramarinos o Los tecnócratas y la forja de redes tecnocráticas (o no) en las dictaduras ibéricas Ángeles González-Fernández Tempo e Argumento, Florianópolis, v. 14, n. 35, e010x, jan./abr. 2022 p.17 Tempo e Argumento, Florianópolis, v. 14, n. 35, e0111, jan./abr. 2022 Paradójicamente, el proyecto reformista que, limitado al ámbito de la modernización económica y de la Administración Pública, postulaba Caetano había comenzado en España dos años antes de su apartamiento de la escena política activa lusa. No fue, como en el país vecino, resultado del liderazgo de un único dirigente, en este caso de Laureano López Rodó, también catedrático de Derecho Administrativo y amigo personal de Caetano. Bien al contrario, ha de entenderse como resultado de la iniciativa de individuos y círculos liberales, tecnocráticos e incluso falangistas, alarmados ante la elevada probabilidad de un colapso económico del régimen mediada la década de 1950. No obstante, fue López Rodó quien acabaría capitalizando en provecho propio y de sus objetivos ideológicos y políticos ‒similares por otro lado a los de su amigo portugués‒, los réditos de la dinámica reformista que principió a partir de 1957 y tuvo su pistoletazo de salida dos años después, con la aprobación del Plan de Estabilización. Para entonces, López Rodó había conseguido penetrar en el núcleo duro del poder con el aval, primero, del Ministro de Justicia, el tradicionalista Antonio Iturmendi, y luego, del ministro subsecretario de la Presidencia, almirante Carrero Blanco. Su carrera política, de hecho, se desplegó gracias a su sintonía, personal y política, con el militar, más franquista que el propio Franco y, como tal, considerado alter ego del dictador (TUSELL; GARCÍA QUEIPO DE LLANO, 1993). Su nombramiento como secretario general técnico de la Presidencia de gobierno, en 1956, fue el primer paso de una meteórica carrera que le permitiría ejercer el leading role en la escena política del franquismo de los años 1960. La rapidez de su ascenso debió mucho al hecho de que, a diferencia de Caetano, sus propósitos reformistas no cuestionaban el poder personal de Franco y, menos aún, ambicionaba ‒monárquico como era‒ sucederle, si bien cabe resaltar otros dos factores de especial relevancia: su habilidad para ejercer una influencia determinante en el proceso de decisiones políticas en su calidad de Comisario del Plan de Desarrollo, que Franco ascendería al rango ministerial en 1965, así como su pericia para tejer una compleja y diversificada red de amigos políticos bien agraviados por las políticas económicas de Caetano, actuaron como resueltos detractores de su gobierno, como el grupo Quina o António Champalimaud. Los tecnócratas y la forja de redes tecnocráticas (o no) en las dictaduras ibéricas Ángeles González-Fernández Tempo e Argumento, Florianópolis, v. 14, n. 35, e010x, jan./abr. 2022 p.18 Tempo e Argumento, Florianópolis, v. 14, n. 35, e0111, jan./abr. 2022 (LÓPEZ RODÓ, 1990). Dicha red, aunque se adscriba a la tecnocracia, no puede identificarse sin más con los tecnócratas, toda vez que esta denominación fue utilizada para designar a un grupo en el que cohabitaban grupos e individuos con planteamientos e intereses distintos, aunque la opinión pública y los medios de comunicación los englobasen in totum bajo una denominación que, por otro lado, se asociaba casi de forma mecánica a la membresía al Opus Dei. En realidad, pese a que algunos estudiosos señalen que el tecnócrata prototípico era miembro del Opus Dei como resultado lógico de “la mística del profesionalismo”, tan cara a su fundador (CASANOVA, 1983, p. 63), no todos eran socios del instituto secular y “ni siquiera cuando son socios del Opus Dei” (GONZÁLEZ GONZÁLEZ, 1979, p. 299) constituyeron un grupo cohesionado y unido en torno a un mismo objetivo, ya fuera este de política general o circunscrito a las políticas económicas 22 . Por el contrario, mantuvieron fuertes discrepancias y rivalidades que llegaron a materializarse en la configuración de redes propias en abierta competencia y en disputas encarnizadas que López Rodó pudo solventar gracias a su proximidad a Carrero Blanco, afianzando así su posición en el núcleo duro de poder frente a sus adversarios, ya fueran falangistas o miembros del Opus Dei que, como él, ostentaban carteras ministeriales (NAVARRO RUBIO, 1991) 23 . Caracterización similar puede hacerse extensiva a la red de amigos y colaboradores forjada por López Rodó. No todos ellos eran tecnócratas, ni pertenecían al instituto secular, como tampoco se sentían parte integrante de red alguna, como sostuvo uno de los supuestos integrantes de dicha red, el ingeniero José María López de Letona (BAYOD, 1981). Su composición, de hecho, era sumamente ecléctica y respondía a criterios técnicos, a la capacitación profesional de los seleccionados, más que a motivaciones religiosas o políticas, de manera que entre ellos se encontraban socios del Opus Dei, pero también 22 “Los dos López (Laureano López Rodó y Gregorio López Bravo, ministro de industria) eran menos liberales y más intervencionistas que (Alberto) Ullastres y Mariano (Navarro Rubio); sus objetivos liberalizadores hubieran hecho peligrar los objetivos de López Rodó” (GONZÁLEZ GONZÁLEZ, 1979, p. 299). 23 Las discrepancias entre López Rodó y Navarro Rubio, miembro también del Opus Dei, desembocaron en la dimisión de este último como Ministro de Hacienda, aunque no fue aceptada por el general Franco hasta 1965. Los tecnócratas y la forja de redes tecnocráticas (o no) en las dictaduras ibéricas Ángeles González-Fernández Tempo e Argumento, Florianópolis, v. 14, n. 35, e010x, jan./abr. 2022 p.19 Tempo e Argumento, Florianópolis, v. 14, n. 35, e0111, jan./abr. 2022 miembros de Acción Católica, falangistas, monárquicos, tradicionalistas, liberales y otros que, carentes de filiación alguna, habían llamado la atención del Comisario, luego Ministro-Comisario por sus conocimientos técnicos y competencia en el desempeño de su profesión 24 . El nicho donde López Rodó halló a buena parte de sus amigos y colaboradores residió, al igual que sucediera en el caso de Caetano, en la universidad, en los cuerpos superiores de la Administración Pública y entre los altos ejecutivos de la empresa privada a los que reclutó directamente, en su calidad de comisario del Plan de Desarrollo o bien por vía interpuesta, a través de recomendaciones hechas por sus amigos 25 . La elaboración de los Planes de Desarrollo, pieza sillar de la planificación económica y, como tal, fuente de poder, constituyó un emplazamiento idóneo para captar y situar a los miembros de su red, pero no constituyó el único. López Rodó no descuidó el nombramiento de sus amigos en puestos institucionales diversos, desde los gobiernos civiles, subsecretarias y direcciones generales de diversos ministerios hasta en las Cortes, donde no pocos de ellos ocuparon escaños de procuradores 26 , y el crucial Consejo del Reino. Igualmente, incidió en el nombramiento de los alcaldes de las principales ciudades o, cuando menos, cuidó la relación con ellos, en particular con el de Barcelona, de donde era natural 27 . 24 Por citar sólo algunos nombres: Vicente Mortes, ingeniero de caminos y socio del Opus Dei, fue nombrado, a pesar de su pasado falangista, Comisario Adjunto al Plan de Desarrollo en 1965. El economista y liberal Fabián Estapé, introductor de Shumpeter en España, ejerció como Comisario Adjunto al Plan desde 1971. Santiago Udina Martorell, licenciado en Derecho y miembro de Acción Católica, desempeñó la secretaría general de la Comisaria del Plan de Desarrollo entre 1962 y 1965. 25 López de Letona, que había desarrollado su carrera profesional en la empresa privada, fue recomendado por su compañero de promoción universitaria, Vicente Mortes, a López Rodó, quien lo nombraría subcomisario del Plan de Desarrollo en 1966. 26 Santiago Galindo, periodista y socio del Opus Dei, fue gobernador civil de la provincia de Tenerife; Juan Alfaro, socio también del Opus Dei, pasó de la jefatura del Gabinete de Estudios para la Reforma Administrativa al gobierno civil de Huelva; José Izquierdo Santonja, opusdeista, fue recomendado por López Rodó al Ministro de Gobernación, general Camilo Alonso Vega, como subdirector general de Seguridad. 27 La aprobación de la Ley Orgánica del Estado de 1967 otorgó al Consejo del Reino un formidable peso político, dado que a dicho organismo correspondía la elaboración de una terna de nombres de la que el Jefe del Estado designaría al presidente del Consejo de Ministros. No es extraño el interés de López Rodó en situar a uno de sus amigos en el Consejo. El beneficiario fue, en este caso, Manuel Lora Tamayo, miembro de Acción Católica y catedrático de Química Orgánica, que accedió a la institución en 1972, siendo su vicepresidente en 1974. El Ministro-Comisario mantuvo una estrecha relación con José María Porcioles, alcalde de Barcelona entre 1957 y 1973, procurador en Cortes y miembro, al igual que López Rodó, de su Comisión de Leyes Los tecnócratas y la forja de redes tecnocráticas (o no) en las dictaduras ibéricas Ángeles González-Fernández Tempo e Argumento, Florianópolis, v. 14, n. 35, e010x, jan./abr. 2022 p.20 Tempo e Argumento, Florianópolis, v. 14, n. 35, e0111, jan./abr. 2022 El cursus honorum de los amigos del Ministro-Comisario culminó en no pocos casos en su nombramiento como ministros. Tal fue el caso de tres de sus subcomisarios adjuntos (José María López de Letona, Tomás Allende y García Baxter y Vicente Mortes), que pasaron a desempeñar las carteras de Industria, Agricultura y Vivienda en el gobierno de 1969 (BAYOD, 1981) 28 . Los paralelismos registrados en la configuración de las redes aquí analizadas se extienden a un segundo rasgo de no menor importancia derivado del hecho de que no todos sus integrantes compartían, en todo o en parte, las directrices económicas, planteamientos y objetivos ideológicos y políticos de sus respectivos patronos. Bien al contrario, sostenían ideas propias y expectativas de futuro, no siempre coincidentes entre sí. Públicas fueron, por ejemplo, las disensiones entre el economista Fabián Estapé y López Rodó, que contribuyeron a precipitar la destitución del primero (RODRÍGUEZ, 1971) y, al igual que en Portugal, entre ellos hubo militantes de Acción Popular Nacional, como Pinto Silva, que defendían el carácter centrista del partido y abogaban por una reforma limitada del régimen de la que se excluía un proceso democratizador, pero también hubo quienes confiaban en que, precisamente, la liberalización económica daría paso, de forma gradual y ordenada, al establecimiento de sistemas pluralistas en todo homologables a los de Europa Occidental. Esa esperanza se hallaba fuertemente instalada entre los miembros y colaboradores de la red de Caetano, debido a la aureola reformista, incluso izquierdista, que había rodeado su figura durante el salazarismo. Rogério Martins y João Salgueiro, por ejemplo, así lo manifestaron, al igual que, de forma inequívoca, hicieron algunos diputados del Ala Liberal, como Francisco Sá Carneiro o Joaquim Magalhaes Mota. De otro lado, las semejanzas coexistieron con divergencias formidables entre las redes española y lusa. La operatividad de la plataforma de apoyo de Fundamentales y Presidencia de Gobierno. 28 Según dejó escrito en sus Memorias , López Rodó comenzó a sugerir a Carrero Blanco nombres de futuros ministros en la remodelación del gobierno de 1957 y ejerció un papel reseñable en la composición de los gabinetes de 1962, 1965 y, especialmente, 1969 (LÓPEZ RODÓ, 1990). En este último Ejecutivo, además de los tres citados, se encontraban otros de sus amigos, como el licenciado en Derecho José Luís Villar Palasí (Educación), el economista Alberto Monreal Luque (Hacienda) o recomendados por él, como el abogado Enrique Fuentes Codina (Comercio) (MIGUEL, 1972). Los tecnócratas y la forja de redes tecnocráticas (o no) en las dictaduras ibéricas Ángeles González-Fernández Tempo e Argumento, Florianópolis, v. 14, n. 35, e010x, jan./abr. 2022 p.21 Tempo e Argumento, Florianópolis, v. 14, n. 35, e0111, jan./abr. 2022 López Rodó se prolongó durante los largos años 1960, periodo en el que ejerció una todopoderosa influencia tanto en el diseño y la ejecución de las políticas económicas como en el ágora política franquista hasta junio de 1973, fecha en que el Ministro-Comisario pasó a desempeñar la cartera de Asuntos Exteriores en el Ejecutivo. El cambio de ministerio, según afirmó en sus Memorias , obedeció a su cansancio y al deseo de afrontar una tarea nueva, las relaciones internacionales, que le resultaba particularmente atractiva, si bien algunos estudiosos estiman como causa probable un cierto distanciamiento de su mentor, Carrero Blanco, por su insistencia en aprobar una ley de asociaciones políticas que facilitara “el contraste de pareceres” en el seno de los principios del régimen (GONZÁLEZ-FERNÁNDEZ, 2016a, p. 18). La permanencia de López Rodó en el Ejecutivo no ha de ocultar que el desempeño de Exteriores comportaba su alejamiento del núcleo duro de poder franquista, alejamiento que, por otro lado, mutaría en postergación política apenas seis meses después, tras el asesinato del Almirante y el acceso al gobierno de sus adversarios. La funcionalidad de la plataforma de apoyo marcelista fue, pese a su temprana configuración y densidad, menor debido a la inferior capacidad de maniobra política de Caetano dado que, pese al apoyo externo y doméstico que lo avalaba, su nombramiento como jefe de gobierno en 1968 conllevó la forzada admisión de una serie de condiciones impuestas por el Presidente de la República como la continuidad de la política ultramarina del salazarismo y de ministros salazaristas en su primer gobierno. En el mismo sentido, la influencia de sus adversarios, entre los que se encontraba el propio Presidente, le obligó a descartar la designación de algunos de sus amigos para desempeñar carteras ministeriales, como Rogério Martins (Comunicaciones) y, al parecer, el economista Francisco Pereira de Moura (Industria) ( apud LEITÃO, 2014, p. 448). La eficacia y operatividad de su plataforma de apoyo, por otro lado, se vio obstaculizada por discordancias profundas entre los propios tecnócratas, así como entre estos y el propio Caetano (J. P. NOGUEIRA), de manera que su vida fue de una brevedad tal que ni siquiera se circunscribió a los cinco años de su consulado. Los tecnócratas y la forja de redes tecnocráticas (o no) en las dictaduras ibéricas Ángeles González-Fernández Tempo e Argumento, Florianópolis, v. 14, n. 35, e010x, jan./abr. 2022 p.22 Tempo e Argumento, Florianópolis, v. 14, n. 35, e0111, jan./abr. 2022 Tras unos meses de expectante entusiasmo, de aires primaverales, a partir del verano de 1971 la red tan afanosamente construida comenzó a resquebrajarse como resultado de la defección de algunos de sus integrantes, caso de Rogério Martins, que en esa fecha solicitó abandonar el gobierno, aunque su cese sólo se anunciaría un año después. La petición de Martins debió mucho a sus abiertas discrepancias con el Ministro de Economía y, más grave aún, a la timidez de las directrices en materia de política industrial del Presidente del Consejo de Ministros. La naturaleza alicorta de sus reformas, acentuada por el retroceso que imprimió a las mismas a partir de 1970, temeroso de la inestabilidad social y política que habían generado, sembró el desengaño entre aquellos que habían depositado en su liderazgo expectativas de un cambio real que Caetano en ningún caso había contemplado. La decepción consiguiente indujo el abandono de otros miembros de la red, como João Salgueiro 29 , así como integrantes de sus círculos de apoyo, como algunos de los diputados del Ala Liberal y de los empresarios amigos, alarmados ante el deterioro del desempeño económico, el creciente malestar social y la incapacidad del gobierno para resolverlos. Fracturada su plataforma de apoyo, atenazado por la soledad, Caetano intensificó su dinámica involucionista y, de aquel binomio con que había sintetizado su programa de gobierno en la primavera de 1969, “Renovación en la Continuidad”, únicamente pervivió la segunda parte. Tras el 25 de Abril, Caetano marchó al exilio y, con él, muchos de los integrantes de su red, veteranos y también algunos jóvenes, como Joaquim Silva Pinto, aunque luego éste último volvería a Portugal recalando en las filas del partido socialista. Otros volvieron a la actividad privada, como Xavier Pintado, en tanto que un tercer grupo desempeñó un papel de primer orden en la escena política postrevolucionaria, como Francisco Pinto Balsemao, Magalhaes Mota y Francisco Sá Carneiro, fundadores del Partido Popular Democrático al que también se adscribió João Salgueiro. Caminos similares, salvo en lo relativo al exilio, siguieron los españoles tras la muerte del dictador. López Rodó obtuvo cierto protagonismo como fundador 29 Los jóvenes tecnócratas que habían formado, en calidad de secretarios y subsecretarios de Estado, los equipos económicos de Caetano salieron del gobierno en 1972 tras el cese de João Días Rosas como Ministro de Economía. Los tecnócratas y la forja de redes tecnocráticas (o no) en las dictaduras ibéricas Ángeles González-Fernández Tempo e Argumento, Florianópolis, v. 14, n. 35, e010x, jan./abr. 2022 p.23 Tempo e Argumento, Florianópolis, v. 14, n. 35, e0111, jan./abr. 2022 de un partido regionalista catalán que acabaría integrándose en una formación política postfranquista, Alianza Popular, y finalizó su carrera política como diputado de este partido en la primera legislatura (1977-1979). Algunos de sus amigos políticos permanecieron activos en la escena política franquista, e incluso escalaron posiciones hasta desempeñar carteras ministeriales en el último gobierno de la dictadura; otros retomaron sus carreras profesionales en tanto que un tercer grupo participó activamente en la transición democrática encuadrados, las más de las veces, dentro del partido de centro-derecha Unión de Centro Democrático. Conclusiones La existencia de redes de poder en las dictaduras ibéricas constituyó un fenómeno imbricado en la cultura clientelar que gobernó la vida política española y portuguesa durante la contemporaneidad. Los regímenes autoritarios no supusieron, en este punto, ruptura alguna con el pasado en la medida que, aunque mermaron, cuando no impidieron, el funcionamiento de las redes forjadas por los notables tradicionales, facilitaron la emergencia de nuevos actores y de nuevas redes como las que se han examinado. Marcello Caetano y Laureano López Rodó, conscientes de la necesidad de contar con plataformas políticas de apoyo para afianzar su posición en la escena política dictatorial y llevar a la práctica sus proyectos de futuro para las mismas, procedieron a configurar una densa y diversificada red de amigos políticos y colaboradores a los que, desde sus respectivas posiciones en el núcleo duro del poder del salazarismo y del franquismo, situaron en puestos clave en las instituciones y en la Administración Pública. Las teorías acerca del crecimiento y desarrollo, en particular la teoría de la modernización, así como la interiorización de los supuestos de la gestión científica de la Administración Pública, sentaron las bases de unos programas que, dotando de eficiencia económica y eficacia social, de insólitas y poderosas fuentes de legitimidad, ambicionaban captar el apoyo y simpatía de las sociedades peninsulares a unos regímenes que grupos sociales relevantes, especialmente los jóvenes universitarios, los llamados a asumir la Los tecnócratas y la forja de redes tecnocráticas (o no) en las dictaduras ibéricas Ángeles González-Fernández Tempo e Argumento, Florianópolis, v. 14, n. 35, e010x, jan./abr. 2022 p.24 Tempo e Argumento, Florianópolis, v. 14, n. 35, e0111, jan./abr. 2022 dirigencia del país, percibían anclados en un pasado que ya había dejado de existir. Buena parte de los integrantes de esa red eran, precisamente, jóvenes de acrisolada trayectoria profesional en la gran empresa privada y/o en el aparato administrativo del Estado que, en no pocos casos, habían ampliado estudios en universidades europeas o norteamericanas. Los convocados fueron, por lo general, economistas, ingenieros y licenciados en Derecho no tanto por razones de afinidad religiosa ‒católica en Portugal, opusdeísta en España‒ , ideológica o política, cuanto por su condición de expertos capaces de implementar la modernización y racionalización económica y administrativa, núcleos básicos de la reforma limitada que anhelaban Caetano y López Rodó. Los reclutados, ya fueran jóvenes o veteranos, acudieron a la llamada bien porque ambicionaban avanzar en su carrera profesional o bien por su pretensión de iniciarse en la política activa, aunque ello no significa que compartieran, en todo o en parte, los planteamientos y objetivos de sus patrocinadores. En realidad, las respectivas redes se hallaban integradas por individuos con sensibilidades políticas e ideológicas distintas: católicos, liberales, proto-demócratas y tecnócratas en Portugal; tradicionalistas, falangistas, liberales, católicos, progresistas y tecnócratas en el caso de España. La operatividad de ambas redes resultó desigual debido a que la postergación política de Caetano durante diez largos años conllevó la forzosa discontinuidad de la portuguesa. Su activación, a partir de 1968, vino a coincidir con la etapa más fructífera de la plataforma construida por su amigo español, cuyo ascendiente sobre el alter ego de Franco, el almirante Carrero Blanco, le había deparado una rápida y exitosa trayectoria política. Las dos, sin embargo, resultaron fallidas en tanto sus patrocinadores no consiguieron el objetivo apetecido, la preservación de los principios substantivos de los regímenes autoritarios ibéricos, si bien tuvieron efectos positivos en lo relativo a la mejora de las tasas de crecimiento económico, la reforma del aparato administrativo y a la renovación del personal político de las dictaduras. De hecho, no pocos de los colaboradores de Caetano y de López Rodó desarrollaron, aunque fuera como derivación no prevista y menos aún deseada, exitosas trayectorias políticas en Los tecnócratas y la forja de redes tecnocráticas (o no) en las dictaduras ibéricas Ángeles González-Fernández Tempo e Argumento, Florianópolis, v. 14, n. 35, e010x, jan./abr. 2022 p.25 Tempo e Argumento, Florianópolis, v. 14, n. 35, e0111, jan./abr. 2022 los procesos de cambio político que, mediada la década de 1970, mudaron las dictaduras ibéricas en democracias pluralistas. Referências ALMENAR PALAU, Salvador. 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