Fraseología taurina: "Con ese recado, al toro"
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207 Gonzalo Santonja Gómez-Agero BIBLIOGRAFIA Alcalá Yañez y Ribera, Jerónimo de (1615): Milagros de Nuestra Señora de la Fuencisla, grandezas de su nuevo y fiestas que en su traslación se hicieron por la ciudad de Segovia, de quien es Patrona. Salamanca, Antonia Ramírez, Edición única. Alcalá Yáñez y Ribera, Jerónimo de (2015): Alonso, mozo de muchos amos. (Primera y segunda parte), edición de Miguel Donoso Rodríguez, Madrid, Iberoamerican/ Universidad de Navarra/ Vervuert, “Prólogo al lector”, págs. 220-4. Argote de Molina, Gonzalo (1971): Discurso sobre la montería. Prólogo de Jaime de Foxá, capítulo XXV, “De la montería de los osos”, Madrid, Unión Explosivos Río Tinto. Colmenares, Diego de (1637): Historia de la insigne ciudad de Segovia y compendio de las historias de Castilla, Segovia, Diego Díez de la Carrera, con segunda edición inmediata, en la que añadió el índice general y un capítulo sobre las “Vidas y escritos de los escritores segovianos”, y tercera en Madrid de 1640, las dos a cargo del mismo impresor. Reedición de la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce. Segovia, 1969, 3 vols. Díaz y Frías, Simón (1614): Encenias de la devotissima hermita y nuevo santuario de la Madre de Dios de la Fuencisla y solemnísimas fiestas que en la translación desta santíssima imagen hizo la antiquísima y muy noble Ciudad de Segouia por nueue días continuos, Valladolid, Juan Godínez de Millis, Edición única. Plinio, (1629): Historia naturalis, Traducción de Jerónimo de Huerta, Madrid. 54 206 Revista de Estudios Taurinos N.º 47, Sevilla, 2021, págs. 207-205 FRASEOLOGÍA TAURINA: “CON ESE RECADO, AL TORO”* Felipe B. Pedraza Jiménez** UNA TRADUCCIÓN ROMÁNTICA DE UNA COMEDIA CALDERONIANA l poeta romántico alemán Johann Diederich Gries (Hamburgo, 1775-1842), animado por Goethe, publicó entre 1815 y 1829 siete volúmenes con la traducción de catorce obras de Calderón, a los que añadió en 1841 un octavo, con dos piezas más. Aparecieron con el rótulo de Schauspiele von Don Pedro Calderón de la Barca (Nicolaische Buchhandlung, Berlin). En las págs. 3- 193 del tomo III, impreso en 1818, se incluye la versión de Los empeños de un acaso, con el título alemán de Die Verwicklungen des Zufalls (en retrotraducción literal octosilábica: Los enredos del azar). *Este trabajo es fruto de la investigación que viene desarrollando el Instituto Almagro de teatro clásico. Se incluye dentro del proyecto FFI2017-87523-P (I+D), aprobado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Es un grato deber hacer constar la ayuda que he recibido de mis colegas Simon Kroll, que me propuso la materia que aquí desarrollo y me facilitó información sobre la traducción alemana que está reeditando; Germán Vega García-Luengos, cuyo saber bibliográfico, habilidad internáutica y pasión estilométrica me han señalado muchos de los textos con que he tratado de documentar este artículo; y Elena Marcello, que me ha auxiliado en la brega con los textos italianos. ** Universidad de Castilla-La Mancha. E
208 Felipe B. Pedraza Jiménez 2 Se trata de una comedia ejemplarmente calderoniana, que se había incorporado a la póstuma Parte sexta, preparada por Juan de Vera Tasis (Madrid, 1683). Su autoría ha sido discutida, ya que el mismo texto (con las inevitables variantes) pero con otro rótulo, Los empeños que se ofrecen, se conserva en dos ediciones sueltas antiguas a nombre de Juan Pérez de Montalbán, y en El mejor de los mejores libros que han salido de comedias nuevas (Alcalá, 1651) a nombre de Calderón (Profeti, 1983). Germán Vega subrayó el enorme éxito de Juan Pérez de Montalbán en su siglo, lo que propició que se le atribuyeran creaciones ajenas (Vega García-Luengos, 1993: 6-7). Además, Calderón rechazó en los preliminares de la Parte IV de sus comedias (1672) que Los empeños que se ofrecen fuera obra suya, probablemente sin percatarse de que se trataba del mismo drama que en otros testimonios figura como Los empeños de un acaso, título que sí reconoció como propio en la relación de sus comedias que envió al duque de Veragua el 24 de julio de 1680 (Lara, 1684). En mi concepto, de acuerdo con su editor secentista y los modernos estudiosos (excepto Profeti), la comedia es de Calderón1. La obra podría haberse redactado hacia 1639-1640, como propuso Hartzenbusch, aunque las razones que aporta son poco sólidas: la coincidencia de la alusión en los versos calderonianos al nacimiento de un monstruo de dos cabezas, con una noticia recogida en un aviso de Pellicer de 8 de noviembre de 16392. Cruickshank (2011: 348) confirma una fecha próxima, pero tampoco sus razones me parecen atendibles. Alega la impresión en 1643 en París de Les fausses verités de Antoine le Métel 1Véanse Profeti (1983: t.1, 249-254), que defiende la autoría de Pérez de Montalbán; Galofaro (2011: 6-15), Alfonso Barrios (2014) y Pedraza (2017: 177-198). 2Hartzenbusch (1849: 673). Las referencias a este tipo de partos son relativamente frecuentes en los papeles noticieros y en los romances de ciego de la época. 208
209 Felipe B. Pedraza Jiménez 2 Se trata de una comedia ejemplarmente calderoniana, que se había incorporado a la póstuma Parte sexta, preparada por Juan de Vera Tasis (Madrid, 1683). Su autoría ha sido discutida, ya que el mismo texto (con las inevitables variantes) pero con otro rótulo, Los empeños que se ofrecen, se conserva en dos ediciones sueltas antiguas a nombre de Juan Pérez de Montalbán, y en El mejor de los mejores libros que han salido de comedias nuevas (Alcalá, 1651) a nombre de Calderón (Profeti, 1983). Germán Vega subrayó el enorme éxito de Juan Pérez de Montalbán en su siglo, lo que propició que se le atribuyeran creaciones ajenas (Vega García-Luengos, 1993: 6-7). Además, Calderón rechazó en los preliminares de la Parte IV de sus comedias (1672) que Los empeños que se ofrecen fuera obra suya, probablemente sin percatarse de que se trataba del mismo drama que en otros testimonios figura como Los empeños de un acaso, título que sí reconoció como propio en la relación de sus comedias que envió al duque de Veragua el 24 de julio de 1680 (Lara, 1684). En mi concepto, de acuerdo con su editor secentista y los modernos estudiosos (excepto Profeti), la comedia es de Calderón1. La obra podría haberse redactado hacia 1639-1640, como propuso Hartzenbusch, aunque las razones que aporta son poco sólidas: la coincidencia de la alusión en los versos calderonianos al nacimiento de un monstruo de dos cabezas, con una noticia recogida en un aviso de Pellicer de 8 de noviembre de 16392. Cruickshank (2011: 348) confirma una fecha próxima, pero tampoco sus razones me parecen atendibles. Alega la impresión en 1643 en París de Les fausses verités de Antoine le Métel 1Véanse Profeti (1983: t.1, 249-254), que defiende la autoría de Pérez de Montalbán; Galofaro (2011: 6-15), Alfonso Barrios (2014) y Pedraza (2017: 177-198). 2Hartzenbusch (1849: 673). Las referencias a este tipo de partos son relativamente frecuentes en los papeles noticieros y en los romances de ciego de la época. 208 Fraseología taurina: “Con ese recado, al toro” d’Ouville, a la que cree una versión libre de Los empeños de un acaso. En realidad, el imitador francés reelabora Casa con dos puertas mala es de guardar, que se había publicado en la Primera parte de las comedias de Calderón (1636). A pesar de la endeblez de los argumentos hasta ahora esgrimidos, la fecha de redacción y estreno de Los empeños tiene que estar muy próxima a la que proponen los ilustres calderonistas. 3 Volvamos a la traducción romántica. Sullivan en su magno estudio El Calderón alemán señala las claves del trabajo de Gries y dedica un elogioso comentario a su labor: «se basó directamente en Schlegel en lo técnico, pero adoptó las normas de la escuela de traductores de Johann Voss en lo que se refería a aproximarse con una fidelidad casi filológica al modelo. Su habilidad para recrear los metros españoles y lograr un lenguaje pulido dentro de estas limitantes formales satisfizo Fig. n.º 35.- Johann Diederich Gries. Silueta recortada, autor Christian Duttenhofer, Wikimedia Commons. 209
210 Felipe B. Pedraza Jiménez el deseo de Goethe de que el resultado fuera «absolutamente fiel al original y comprensible y compatible con su nación». El mayor servicio de Gries fue ampliar el número de obras de Calderón para el público alemán, especialmente entre las poco reconocidas comedias de intriga». (Sullivan, 1998: 209) La calidad del producto conseguido queda avalada por su permanencia a lo largo del tiempo. En este año de 2020, mi buen amigo el profesor Simon Kroll, que presta sus servicios en la Universidad de Viena, está preparando una edición bilingüe y anotada que confronta esta versión alemana, Die Verwicklungen des Zufalls, con el original español de Los empeños de un acaso3. LA TRADUCCIÓN Y LA FRASEOLOGÍA TAURINA La traducción es una de las tareas más comprometidas para el filólogo, porque tiene que fijar el significado preciso de cada expresión de la lengua de partida, a fin de elegir el equivalente más ajustado en la lengua de recepción. Frente a lo que hacemos todos los lectores nativos, el traductor no puede con- 4 3Cuando se publique este artículo, la edición bilingüe estará ya a disposición de los interesados: Pedro Calderón de la Barca, Los empeños de un acaso/Die Verwicklungen des Zufalls, trad. Johann Diederich Gries, ed. Simon Kroll, Kassel, Reichenberger, 2021. En un mensaje internáutico, me comenta el editor que Los empeños de un acaso fue la primera comedia de capa y espada de Calderón que se vertió al alemán. Con anterioridad solo las piezas de aliento trágico o caballeresco habían merecido esos honores, con la excepción de La banda y la flor, comedia palatina que había publicado August Wilhelm von Schlegel en 1803. Ya en el siglo XX, tenemos la labor traductora de Hans Schlegel, que desde su destino profesional en Barcelona consiguió muy estimables traslaciones alemanas en verso blanco de Lope de Vega (la mayor parte), Calderón y Tirso: ¡nada menos que 97 piezas: cerca de 300.000 versos! (véase Ulsamer, 1957). Eso sí, renunciando a las «limitantes formales» observadas con escrúpulo por los románticos, de que hablaba Sullivan. Las versiones de Hans Schlegel son las que, comúnmente, se representan en los escenarios germánicos. Nos dejó, además, unos comentarios sobre los criterios utilizados en su labor (Schlegel, 1940: 24-45). 210
211 Felipe B. Pedraza Jiménez el deseo de Goethe de que el resultado fuera «absolutamente fiel al original y comprensible y compatible con su nación». El mayor servicio de Gries fue ampliar el número de obras de Calderón para el público alemán, especialmente entre las poco reconocidas comedias de intriga». (Sullivan, 1998: 209) La calidad del producto conseguido queda avalada por su permanencia a lo largo del tiempo. En este año de 2020, mi buen amigo el profesor Simon Kroll, que presta sus servicios en la Universidad de Viena, está preparando una edición bilingüe y anotada que confronta esta versión alemana, Die Verwicklungen des Zufalls, con el original español de Los empeños de un acaso3. LA TRADUCCIÓN Y LA FRASEOLOGÍA TAURINA La traducción es una de las tareas más comprometidas para el filólogo, porque tiene que fijar el significado preciso de cada expresión de la lengua de partida, a fin de elegir el equivalente más ajustado en la lengua de recepción. Frente a lo que hacemos todos los lectores nativos, el traductor no puede con- 4 3Cuando se publique este artículo, la edición bilingüe estará ya a disposición de los interesados: Pedro Calderón de la Barca, Los empeños de un acaso/Die Verwicklungen des Zufalls, trad. Johann Diederich Gries, ed. Simon Kroll, Kassel, Reichenberger, 2021. En un mensaje internáutico, me comenta el editor que Los empeños de un acaso fue la primera comedia de capa y espada de Calderón que se vertió al alemán. Con anterioridad solo las piezas de aliento trágico o caballeresco habían merecido esos honores, con la excepción de La banda y la flor, comedia palatina que había publicado August Wilhelm von Schlegel en 1803. Ya en el siglo XX, tenemos la labor traductora de Hans Schlegel, que desde su destino profesional en Barcelona consiguió muy estimables traslaciones alemanas en verso blanco de Lope de Vega (la mayor parte), Calderón y Tirso: ¡nada menos que 97 piezas: cerca de 300.000 versos! (véase Ulsamer, 1957). Eso sí, renunciando a las «limitantes formales» observadas con escrúpulo por los románticos, de que hablaba Sullivan. Las versiones de Hans Schlegel son las que, comúnmente, se representan en los escenarios germánicos. Nos dejó, además, unos comentarios sobre los criterios utilizados en su labor (Schlegel, 1940: 24-45). 210 Fraseología taurina: “Con ese recado, al toro” 5 tentarse con el sentido aproximado o las vagas resonancias que sugiere cada giro idiomático. No hay duda de que la fraseología taurina constituye uno de los más apasionantes retos para los que se esfuerzan por verter a otras lenguas las obras de nuestros autores. El arraigo y la fuerza que tienen estas expresiones en español y la falta de referentes en el universo del receptor pueden convertir el proceso de traslación en un auténtico rompecabezas4. “CON ESE RECADO, AL TORO” Enfrentado a la laboriosa aunque gratificante tarea de editar y anotar una traducción ya clásica, Simon Kroll topó, como había topado Gries a principios del siglo XIX y hemos topado todos los lectores de Los empeños de un acaso, con una frase hecha del original español que tiene indudables resonancias taurinas: “Con ese recado, al toro”. La expresión está en boca del criado Hernando, que aparece con la cabeza «entrapajada», es decir, vendada, porque lo han descalabrado. Ante el relato atropellado de 4Abundan los estudios que se han ocupado de esta ardua cuestión y ofrecen, además de las hipótesis e ideas propias del autor, amplia bibliografía sobre el tema. Algunos de estos artículos se centran en la fraseología taurina, su presencia en la vida común y su conformación lingüística y estética desde la perspectiva del hablante nativo: Tecedor (1998) aborda el trasvase de estos giros al código general; Luque y Manjón (1998) estudian el universo metafórico que parte de los toros e invade la lengua cotidiana; Fuente González (2009) se ocupa de las metáforas culturales de raíz taurina; Bretones (2015), de su uso coloquial... Otros se encaran directamente con el problema de su traducción: Merk (1997) comenta una veintena de expresiones taurinas y su traslado al alemán; Muñoz Medrano (2015) ofrece algunas propuestas para acercar esa fraseología a los hablantes italianos; Gutiérrez Rubio (2016) analiza las estrategias traductológicas españolcheco; Mata Pastor (2017) incide en la traslación al mundo italiano... 211
212 Felipe B. Pedraza Jiménez 6 sus desdichas, entabla este diálogo con su señor, don Juan, que le recrimina su actitud quejumbrosa: «JUAN.- No nos rompas las cabezas. HERNANDO.- A eso dijo un cortesano: “Con ese recado, al toro”». (Calderón, 2021: vv. 1121-1123) En medio del proceso para determinar el preciso significado de “Con ese recado, al toro” y perfilar la nota correspondiente, Kroll me preguntó si mi afición a la fiesta y a cuanto se ha escrito sobre ella me había proporcionado la oportunidad de dar con el giro en otros autores y podía aportarle alguna información sobre él. Lo cierto es que nunca había reparado en la expresión. A pesar de haber escrito un artículo en el que Los empeños de un acaso fue la pieza elegida para ejemplificar la mixtura de lo trágico y lo cómico en las comedias amatorias de Calderón, no fijé mi atención en la frase de origen taurino. SILENCIO LEXICOGRÁFICO Y PAREMIOLÓGICO Como es lógico, en primer término, procuré, aunque con poca fortuna, saber cómo habían explicado la locución lexicógrafos y paremiólogos. Acudí a los diccionarios más consultados por los estudiosos de la lengua del Siglo de Oro: Tesoro de la lengua española o castellana de Sebastián de Covarrubias, y el conocido como Diccionario de autoridades, es decir, el Diccionario de la lengua castellana [...] compuesto por la Real Academia Española (Madrid, 1729-1739); pero en ninguno de los dos se registra la expresión. Consulté con el mismo resultado negativo la Filosofía vulgar de Juan de Mal Lara y el Vocabulario de refranes y frases proverbiales del maestro Correas. Tampoco la encontré en el Florilegio o ramillete alfabético de refranes y modismos comparativos de la lengua caste- 212
213 Felipe B. Pedraza Jiménez 6 sus desdichas, entabla este diálogo con su señor, don Juan, que le recrimina su actitud quejumbrosa: «JUAN.- No nos rompas las cabezas. HERNANDO.- A eso dijo un cortesano: “Con ese recado, al toro”». (Calderón, 2021: vv. 1121-1123) En medio del proceso para determinar el preciso significado de “Con ese recado, al toro” y perfilar la nota correspondiente, Kroll me preguntó si mi afición a la fiesta y a cuanto se ha escrito sobre ella me había proporcionado la oportunidad de dar con el giro en otros autores y podía aportarle alguna información sobre él. Lo cierto es que nunca había reparado en la expresión. A pesar de haber escrito un artículo en el que Los empeños de un acaso fue la pieza elegida para ejemplificar la mixtura de lo trágico y lo cómico en las comedias amatorias de Calderón, no fijé mi atención en la frase de origen taurino. SILENCIO LEXICOGRÁFICO Y PAREMIOLÓGICO Como es lógico, en primer término, procuré, aunque con poca fortuna, saber cómo habían explicado la locución lexicógrafos y paremiólogos. Acudí a los diccionarios más consultados por los estudiosos de la lengua del Siglo de Oro: Tesoro de la lengua española o castellana de Sebastián de Covarrubias, y el conocido como Diccionario de autoridades, es decir, el Diccionario de la lengua castellana [...] compuesto por la Real Academia Española (Madrid, 1729-1739); pero en ninguno de los dos se registra la expresión. Consulté con el mismo resultado negativo la Filosofía vulgar de Juan de Mal Lara y el Vocabulario de refranes y frases proverbiales del maestro Correas. Tampoco la encontré en el Florilegio o ramillete alfabético de refranes y modismos comparativos de la lengua caste- 212 Fraseología taurina: “Con ese recado, al toro” 7 llana de José María Sbarbi, ni en el cajón de sastre de los diez tomos del Refranero general español del mismo erudito, ni en el Refranero general ideológico español de Martínez Kleiser5. Para mi sorpresa, ninguna de estas magnas colecciones incluía el giro usado por Calderón. Tampoco tuvo éxito la consulta del Vocabulario de Lope de Vega, ni del “Glosario de voces anotadas en los cien primeros volúmenes” de Clásicos Castalia que preparó el L.E.S.O. de la universidad de Tolouse. (Fernández Gómez, 1971 y L.E.S.O., 1993). A continuación dirigí mis pasos a la bibliografía especializada en el mundo de los toros y posé mis ojos en los más reputados repertorios léxicos taurinos. Consulté a estos efectos el “Inventario antológico de frases y modismos taurinos de uso corriente en el lenguaje familiar” de José María de Cossío, el Diccionario ilustrado de términos taurinos de Luis Nieto Manjón, el extenso artículo y los dos libros de José Carlos de Torres: “El léxico taurino en el ciclo teatral de Calderón”, Léxico español de los toros y Diccionario del arte de los toros, y rematé con el Diccionario enciclopédico de la historia, la técnica y la cultura del arte del toreo de Marceliano Ortiz Blasco6. Ninguno de ellos incluye ni comenta “Con ese recado, al toro”. Acudí a diversas fuentes internáuticas7y a los varios artículos de traductología en torno a los giros taurinos, ya citados en nota, con el mismo decepcionante resultado. 5Las ediciones consultadas son las siguientes: Covarrubias (2006), Autoridades (1729-1739), Mal Lara (1568), Correas (2000), Sbarbi (1873 y 1874) y Martínez Kleiser (1953). 6Cossío (1947), Nieto Manjón (1987), Torres (1983, 1989 y 1996) y Ortiz Blasco (1991). 7Fraseología taurina, ¡Olé! 100 expresiones del léxico taurino que los españoles usamos en nuestra vida cotidiana, Expresiones taurinas de la vida cotidiana, Famosos refranes y dichos taurinos, etc. 213
214 Felipe B. Pedraza Jiménez Entre los que he podido consultar, el único repertorio léxico que registra el giro es el Corpus diacrónico del español (CORDE) de la Real Academia Española; pero solo incluye dos ocurrencias: una en un entremés de Andrés Gil Enríquez, y otra en un texto del padre Isla, a los que me referiré más tarde. PRESENCIA EN CALDERÓN Afortunadamente, disponemos de un corpus más amplio, no muy abundante pero sí suficiente, de textos clásicos en que aparece la frase que nuestro amigo se esforzaba en anotar con puntualidad en su nueva y erudita edición de la traducción romántica al alemán. Además de Los empeños de un acaso, al menos otra comedia calderoniana incluye la expresión. Se trata de la fiesta real Los tres afectos de amor: piedad, desmayo y valor, estrenada en el Buen Retiro el 28 de noviembre de 1658 (Pérez Pastor, 1905: 257-258), publicada poco después en la Parte trece. De los mejores el mejor libro nuevo de comedias varias nunca impresas, compuestas por los mejores ingenios de España (Madrid, 1660) e incorporada a la Octava parte de las comedias de don Pedro que preparó Vera Tasis (Madrid, 1684). El diálogo en que aparece la frase hecha se cruza, al final de la jornada primera, entre el gracioso Golilla y su señor, el mítico Anteo: «GOLILLA.– Pues ¿cuándo o cómo troqué yo en pesar tu gusto? ANTEO.– Cuando estando yo imaginando nacer tu alegría de que se dijese que era yo el nombrado para ser quien llegase a merecer su mano, no solo no 8 214
215 Felipe B. Pedraza Jiménez Entre los que he podido consultar, el único repertorio léxico que registra el giro es el Corpus diacrónico del español (CORDE) de la Real Academia Española; pero solo incluye dos ocurrencias: una en un entremés de Andrés Gil Enríquez, y otra en un texto del padre Isla, a los que me referiré más tarde. PRESENCIA EN CALDERÓN Afortunadamente, disponemos de un corpus más amplio, no muy abundante pero sí suficiente, de textos clásicos en que aparece la frase que nuestro amigo se esforzaba en anotar con puntualidad en su nueva y erudita edición de la traducción romántica al alemán. Además de Los empeños de un acaso, al menos otra comedia calderoniana incluye la expresión. Se trata de la fiesta real Los tres afectos de amor: piedad, desmayo y valor, estrenada en el Buen Retiro el 28 de noviembre de 1658 (Pérez Pastor, 1905: 257-258), publicada poco después en la Parte trece. De los mejores el mejor libro nuevo de comedias varias nunca impresas, compuestas por los mejores ingenios de España (Madrid, 1660) e incorporada a la Octava parte de las comedias de don Pedro que preparó Vera Tasis (Madrid, 1684). El diálogo en que aparece la frase hecha se cruza, al final de la jornada primera, entre el gracioso Golilla y su señor, el mítico Anteo: «GOLILLA.– Pues ¿cuándo o cómo troqué yo en pesar tu gusto? ANTEO.– Cuando estando yo imaginando nacer tu alegría de que se dijese que era yo el nombrado para ser quien llegase a merecer su mano, no solo no 8 214 Fraseología taurina: “Con ese recado, al toro” me dices que lo soy, pero que otros lo son. GOLILLA.– No lo ignoro; pero ese recado, al toro: y pues soy Golilla, quiero ir a llevárselo». (Calderón, 1966: 1192-1193) En los dos casos se trata de un giro que tiene relación con el mundo de los festejos taurinos; pero no se refiere a los lances de la lidia, sino que se usa para replicar a cuestiones que se plantean en la vida ordinaria de los personajes. EL TRASFONDO NARRATIVO Como otros muchos refranes y frases hechas, las contadas palabras que la tradición fija son una versión, extremadamente sintética, sincopada, elíptica, de un relato no documentado, de una anécdota. Sin embargo, no he encontrado Con ese recado, al toro en las más notables colecciones de sucedidos ingeniosos o ejemplarizantes, como la Floresta española de Melchor de Santa Cruz, la más moderna antología Sales españolas o agudezas del ingenio nacional que preparó Antonio Paz y Melia, o la recopilación de textos diversos editada por Fradejas Lebrero: Más de mil y un cuentos del Siglo de Oro8. Imaginé que el cuento originario recrearía una situación no rara en los anárquicos festejos taurinos de la época. El dicho podría ser la respuesta de un lidiador acosado por una res brava a los consejos de los que estaban tras la barrera para que mantuviera la calma y actuara con cuidado. El toreador en apuros contestaría a los inoportunos consejeros: “Con ese recado, al toro”. 9 8Véanse las siguientes ediciones: Santa Cruz (1997), Paz y Melia (1890- 1902) y Fradejas (2008). 215
222 Felipe B. Pedraza Jiménez 16 El texto es ambiguo. Por un lado, Malaguilla, que encarna a un empingorotado duque, parece indicar que no está dispuesto a honrar su condición de noble a costa de su integridad física, y contesta que esas heroicidades quedan para los demás; pero, por otro, podríamos entender el giro como una réplica jactanciosa en la que el personaje presume de su habilidad taurómaca y afirma que el que va a rodar por la arena es el toro. A quien hay que avisar del destino que le espera es al bravo animal. La interpretación del actor será determinante para que se entienda uno u otro mensaje. La frase proverbial aparece también –ahora fuera del contexto taurino– en La dama presidente de Francisco de Leiva (representada el 5 de octubre de 1692 por la compañía de Damián Polope: vease Valdés, 2017: 4). En el diálogo, la criada Inés se niega a trasladar a su ama doña Ángela las pretensiones eróticas de Fadrique, y va remitiendo a diversas instancias a las que correspondería ocuparse de su mal de amores, y no a ella: «INÉS.– Pues, señor, ¿qué aquí buscáis? FADRIQUE.– Solamente que me oigáis. INÉS.– Decid. FADRIQUE.– Muriéndome estoy y te pido, en este exceso, me ayudes en mi dolor... INÉS.– Eso toca al confesor. FADRIQUE.– ...o mátame. INÉS.–– Al doctor, eso. […] FADRIQUE.– Sus luces rendido adoro, y en ti espero mi alegría si le dices la fe mía. INÉS.– (Con ese recado, al toro.)»14 La expresión se repite en otros testimonios de menor relieve, ligados a relaciones burlescas de festejos taurinos. Así ocurre en 14 (Leiva, 2017: vv. 1558-1572). Modifico ligeramente la puntuación. 222
223 Felipe B. Pedraza Jiménez 16 El texto es ambiguo. Por un lado, Malaguilla, que encarna a un empingorotado duque, parece indicar que no está dispuesto a honrar su condición de noble a costa de su integridad física, y contesta que esas heroicidades quedan para los demás; pero, por otro, podríamos entender el giro como una réplica jactanciosa en la que el personaje presume de su habilidad taurómaca y afirma que el que va a rodar por la arena es el toro. A quien hay que avisar del destino que le espera es al bravo animal. La interpretación del actor será determinante para que se entienda uno u otro mensaje. La frase proverbial aparece también –ahora fuera del contexto taurino– en La dama presidente de Francisco de Leiva (representada el 5 de octubre de 1692 por la compañía de Damián Polope: vease Valdés, 2017: 4). En el diálogo, la criada Inés se niega a trasladar a su ama doña Ángela las pretensiones eróticas de Fadrique, y va remitiendo a diversas instancias a las que correspondería ocuparse de su mal de amores, y no a ella: «INÉS.– Pues, señor, ¿qué aquí buscáis? FADRIQUE.– Solamente que me oigáis. INÉS.– Decid. FADRIQUE.– Muriéndome estoy y te pido, en este exceso, me ayudes en mi dolor... INÉS.– Eso toca al confesor. FADRIQUE.– ...o mátame. INÉS.–– Al doctor, eso. […] FADRIQUE.– Sus luces rendido adoro, y en ti espero mi alegría si le dices la fe mía. INÉS.– (Con ese recado, al toro.)»14 La expresión se repite en otros testimonios de menor relieve, ligados a relaciones burlescas de festejos taurinos. Así ocurre en 14 (Leiva, 2017: vv. 1558-1572). Modifico ligeramente la puntuación. 222 Fraseología taurina: “Con ese recado, al toro” unas quintillas de Juan Vélez de León (1655-1736) dedicadas A una fiesta de toros («De los toros, sin recelos,/ contar la fiesta me agrada…»), en la que aparecen unos caballeros sin los pertrechos necesarios para la lidia (han olvidado el garrochón) y se quejan porque el público no los acoge con benevolencia: «Disculpando su desdoro, decían muy lastimados: «¡No nos quieren! ¡Qué desdoro!». ¿A quién lo contáis, menguados? Con este recado, al toro».15 EN EL SIGLO QUE LLAMAN ILUSTRADO En las primeras décadas del siglo XVIII volvemos a encontrar diversas apariciones del modismo. Katarzyna Noworyta editó un curioso texto titulado Rato de placer y coloquio de damas, conservado en un manuscrito que perteneció a Pascual de Gayangos y se guarda en la Biblioteca Nacional de España (MS/18156). Es obra de un judío de origen español (o portugués que tenía como lengua literaria el castellano) de apellido Fonseca. La obrita se escribió, según la estudiosa, en Ámsterdam a principios del siglo XVIII, quizá en 170816. 17 15 Vélez de León, en Urra Ríos (2015: 471). Modifico la puntuación. Probablemente, el manuscrito o la trascripción están errados. Para evitar la misma palabra in rima, el primer verso debería decir: «Disculpando su decoro...». 16 En la portada manuscrita, reproducida en el estudio introductorio, se ofrecen otros datos: «Amberes, 1508». La fecha es enteramente inverosímil, ya que se cita a Francisco de Quevedo, Antonio Enríquez Gómez y Salvador Jacinto Polo de Medina, autores todos de tiempos muy posteriores y relativamente próximos al momento de la redacción de esta suerte de sueño quevedesco. Noworyta (1997, 63) conjetura, además, que no se escribió «en Amberes, que era centro católico y español, sino en Ámsterdam. El autor habría puesto el nombre de Amberes para evitar la censura de las autoridades judías de la comunidad israelita en Ámsterdam, quienes aprobaban obras de erudición religiosa y quienes reprobaban obras de entretenimiento ligero». 223
224 Felipe B. Pedraza Jiménez En medio de la batahola del sueño, un personaje, el tuer- to, se queja de que unas mujeres «le habían pegado una zurra y lo habían manteado, y preguntándole la razón, respondió que con ese recado al toro, que yo no lo sé». (Fonseca, 1997: 199) En este caso, es la pregunta, no el reproche o el mandato, lo que debe encaminarse a quien ha provocado la situación, no a su inocente y atribulada víctima. Exactamente en el mismo año que su editora atribuye a Rato de placer y coloquio de damas, 1708, encontramos otro testimonio del giro en una pomposa relación debida al jesuita Baltasar Rubio (1647-1714), publicada bajo el extenso y rimbombante título de El clarín de la fama y cítara de Apolo, con métricos rasgos a las reales fiestas que en el felicísimo nacimiento del príncipe nuestro señor don Luis Jacobo primero, el deseado, ejecutó la esclarecida nobilísima ciudad de Orense. El príncipe había nacido el 25 de agosto de 1707 (día de san Luis, rey de Francia), en medio de la guerra de Sucesión. Esta trágica coyuntura no impidió sino que quizá hizo más necesaria la celebración del nacimiento del heredero de Felipe V. Los festejos se extendieron a lo largo de nueve días a partir del jueves 1 de setiembre (en la ciudad gallega se recibió la noticia del parto el 30 de agosto) (Rubio, 1708: 15). Hubo, como era habitual, corridas de toros, mojiganga (con toreo bufo), comedias (entre ellas, El conde Lucanor de Calderón), bailes, músicas, certamen poético, carros triunfales, fuegos de artificio, danza de hachas... En el festejo taurino, que tuvo lugar el sábado 3, intervinieron las más altas autoridades de la ciudad. Así describe la situación, con cierta distancia humorística, el padre jesuita: «como el demonio es maldito, persuadió al señor don Diego de Cosío Bustamante, corregidor, que dejando la vara política, se 18 224
225 Felipe B. Pedraza Jiménez En medio de la batahola del sueño, un personaje, el tuer- to, se queja de que unas mujeres «le habían pegado una zurra y lo habían manteado, y preguntándole la razón, respondió que con ese recado al toro, que yo no lo sé». (Fonseca, 1997: 199) En este caso, es la pregunta, no el reproche o el mandato, lo que debe encaminarse a quien ha provocado la situación, no a su inocente y atribulada víctima. Exactamente en el mismo año que su editora atribuye a Rato de placer y coloquio de damas, 1708, encontramos otro testimonio del giro en una pomposa relación debida al jesuita Baltasar Rubio (1647-1714), publicada bajo el extenso y rimbombante título de El clarín de la fama y cítara de Apolo, con métricos rasgos a las reales fiestas que en el felicísimo nacimiento del príncipe nuestro señor don Luis Jacobo primero, el deseado, ejecutó la esclarecida nobilísima ciudad de Orense. El príncipe había nacido el 25 de agosto de 1707 (día de san Luis, rey de Francia), en medio de la guerra de Sucesión. Esta trágica coyuntura no impidió sino que quizá hizo más necesaria la celebración del nacimiento del heredero de Felipe V. Los festejos se extendieron a lo largo de nueve días a partir del jueves 1 de setiembre (en la ciudad gallega se recibió la noticia del parto el 30 de agosto) (Rubio, 1708: 15). Hubo, como era habitual, corridas de toros, mojiganga (con toreo bufo), comedias (entre ellas, El conde Lucanor de Calderón), bailes, músicas, certamen poético, carros triunfales, fuegos de artificio, danza de hachas... En el festejo taurino, que tuvo lugar el sábado 3, intervinieron las más altas autoridades de la ciudad. Así describe la situación, con cierta distancia humorística, el padre jesuita: «como el demonio es maldito, persuadió al señor don Diego de Cosío Bustamante, corregidor, que dejando la vara política, se 18 224 Fraseología taurina: “Con ese recado, al toro” acogiese a otra vara táurica. […] salió a plaza y estuvo en un tris de que el toro lo tumbase con un tras...» (Rubio, 1708: 44-45) Tan apurado lance merecía, en opinión del cronista, el honor de ser recreado en cláusulas métricas. Un conjunto de quintillas lo glosa. La primera se remata con una aplicación algo impropia, o al menos ambigua, de la frase hecha que venimos comentando: 19 «Esto ya se ve que de suyo pedía unas coplas, y yo las hubiera hecho sin pedírmelas y aun el señor don Diego, como tan gran poeta, se las hubiera compuesto a sí propio: En haz y en paz quiero aquí cantar con metro sonoro un toreador muy en sí; mas ya oigo gritar allí: “Con ese recado, al toro”». (Rubio, 1708: 45) Parece que el padre Rubio sugiere que las voces innominadas del público o bien se niegan a escuchar su composición Fig. n.º 36.- “Curas toreros” Apud http://deltoroalinfinito.blogspot.com/. 225
226 Felipe B. Pedraza Jiménez lírica, y sugieren que la recite al toro; o bien señalan que la apreciación de que el «toreador» se enfrentó a la fiera tranquilo y sereno («muy en sí») no entraba en las competencias del poeta, sino que debía confirmarla la res. Veinte años más tarde, también desde el mundo jesuítico, surge un nuevo impreso en que se incluye el dicho que estudiamos: La juventud triunfante, representada en las fiestas con que celebró el Colegio Real de la Compañía de Jesús de Salamanca la canonización de san Luis Gonzaga y san Stanislao de Kostka [sic]. Tuvo notable éxito: además de la primera edición salmantina (con aprobaciones de 172717), se conocen impresos posteriores de Valladolid, 1746, y Valencia, 1750, lo que es un fenómeno poco habitual en este género de escritos fatalmente aferrados a la circunstancia de que nacen. La pieza, aunque apareció sin nombre de autor: («un ingenio de Salamanca»), fue compuesta, según todos los indicios, por dos escritores que no habían nacido en la capital del Tormes, aunque se les podía considerar en 1727 salmantinos de residencia y adopción. El grueso volumen (más de 460 págs.) lo redactaron al alimón el veterano padre Luis Losada Quiroga (Lugo, 1681- 1748) y su joven discípulo, el padre José Francisco de Isla (Vidanes, León, 1703-1781)18. Precisamente, a nombre del segun- 20 17 Están firmadas el 27 de noviembre y el 8 de diciembre de 1727. Los catálogos bibliotecarios toman esta fecha como la de impresión, aunque parece lógico pensar que la estampa sería inmediatamente posterior y caería en el año siguiente. 18 En el Prólogo discreto, por lo breve, que encabeza la relación, hay una jocosa voluntad de anonimia: «Si preguntan cómo se llama el autor, dice que no se llama ni gusta que le llamen, porque está bien hallado con su pereza. Si él fuera suje- to de nombre, ¿qué le faltara?» (La juventud triunfante, pág. 1). Balsón (2016, 93) señala que una edición de 1751 «menciona a Losada como autor». No me ha sido posible comprobar este extremo: no se ha localizado ese impreso. En el de Valencia de 1750 no he visto ninguna referencia a la identidad del autor, salvo su vinculación con la Compañía de Jesús, a la que se alude varias veces en los preliminares. 226
227 Felipe B. Pedraza Jiménez lírica, y sugieren que la recite al toro; o bien señalan que la apreciación de que el «toreador» se enfrentó a la fiera tranquilo y sereno («muy en sí») no entraba en las competencias del poeta, sino que debía confirmarla la res. Veinte años más tarde, también desde el mundo jesuítico, surge un nuevo impreso en que se incluye el dicho que estudiamos: La juventud triunfante, representada en las fiestas con que celebró el Colegio Real de la Compañía de Jesús de Salamanca la canonización de san Luis Gonzaga y san Stanislao de Kostka [sic]. Tuvo notable éxito: además de la primera edición salmantina (con aprobaciones de 172717), se conocen impresos posteriores de Valladolid, 1746, y Valencia, 1750, lo que es un fenómeno poco habitual en este género de escritos fatalmente aferrados a la circunstancia de que nacen. La pieza, aunque apareció sin nombre de autor: («un ingenio de Salamanca»), fue compuesta, según todos los indicios, por dos escritores que no habían nacido en la capital del Tormes, aunque se les podía considerar en 1727 salmantinos de residencia y adopción. El grueso volumen (más de 460 págs.) lo redactaron al alimón el veterano padre Luis Losada Quiroga (Lugo, 1681- 1748) y su joven discípulo, el padre José Francisco de Isla (Vidanes, León, 1703-1781)18. Precisamente, a nombre del segun- 20 17 Están firmadas el 27 de noviembre y el 8 de diciembre de 1727. Los catálogos bibliotecarios toman esta fecha como la de impresión, aunque parece lógico pensar que la estampa sería inmediatamente posterior y caería en el año siguiente. 18 En el Prólogo discreto, por lo breve, que encabeza la relación, hay una jocosa voluntad de anonimia: «Si preguntan cómo se llama el autor, dice que no se llama ni gusta que le llamen, porque está bien hallado con su pereza. Si él fuera suje- to de nombre, ¿qué le faltara?» (La juventud triunfante, pág. 1). Balsón (2016, 93) señala que una edición de 1751 «menciona a Losada como autor». No me ha sido posible comprobar este extremo: no se ha localizado ese impreso. En el de Valencia de 1750 no he visto ninguna referencia a la identidad del autor, salvo su vinculación con la Compañía de Jesús, a la que se alude varias veces en los preliminares. 226 Fraseología taurina: “Con ese recado, al toro” do se publicó póstumamente una nueva impresión de la última parte del trabajo (la que describe el festejo cómico-taurino en honor de los santos jesuitas): Descripción de la máscara o mojiganga que hicieron los jóvenes teólogos en la ciudad de Salamanca en la canonización... por el padre Joseph Francisco de Isla, de la extinguida Compañía de Jesús (Madrid, Antonio Espinosa, 1787). Los estudiosos consideran esta pieza un elemen- to relevante en la creación de la prosa satírica del autor de Fray Gerundio de Campazas (Palmer, 1973; Balsón, 2016: 92-136). Los festejos se desarrollaron a partir del 6 de julio de 1727 y se extendieron hasta el 17. La relación está plagada de citas, referencias y guiños literarios, frases hechas y modismos, convenientemente resaltados con el uso de las cursivas. El giro que nos interesa (junto a otro que sirvió de título a una comedia calderoniana) aparece en la descripción de la mojiganga, «comedia táurica o toreo cómico», que tuvo lugar el 16 de julio. Como dice el cronista, «esta función fue una corrida de toros con nombre de novillos, o una corrida de novillos consultados ya para toros»19. Intervinieron en ella ocho estudiantes navarros, tres de ellos disfrazados de damas. Pidieron al intendente que nadie más tomara parte en la lidia ni se desjarretara al toro, «como se estila en otras corridas»: «Condescendió el señor intendente, haciendo luego publicar bando con rigurosa pena para que nadie osase herir los toros en esta ocasión, fuera de los que toreaban en la plaza. Y estos desempeñaron bien la confianza de su valentía, pues al toro inmediato, una de las damas, empuñando el acero, a la primera estocada dejó a sus pies sin vida, como el toro de piedra, que está en la puente de Salamanca. Y luego dirán que Manos blancas no ofenden. No es la primera vez que las damas matan de veras, aun cuando parece que juegan y se entretienen; y si no, Con ese recado, al toro».20 21 19 La juventud triunfante, pág. 387. 20 Ibidem, pág. 399. 227
228 Felipe B. Pedraza Jiménez Es decir: `si no lo creen, pregunten al toro si es verdad que las damas matan de veras´. Diez años más tarde, en 1737 se publicó una nueva relación de fiestas, esta vez de Burgos, con el título de Epítome de la portentosa vida y milagros de la gran virgen y proto-mártir santa Tecla. Descripción de las magníficas sumptuosas fiestas a la colocación de esta imagen en su nueva maravillosa capilla... Su autor es fray Pablo Mendoza de los Ríos, caballero del hábi- to de San Juan21. Las ceremonias tuvieron lugar del 1 al 6 de julio. No faltó la mojiganga: «que fiesta sin mojiganga es como olla sin tocino». (Mendoza, 1737: 125) El fuerte de los festejos fueron los toros. El 3 de julio se ofreció una suerte de corrida «dramatizada» en la que un caballero representaba el papel de Alcides, al que la dama que encarnaba a Onfale entregaba una cinta. El caballero promete «muchos desempeños en crédito de su dicha», es decir, aprestarse a arriesgados lances taurinos para agradecer el regalo. Entre ellos, la hazaña de matar al toro, comparado hiperbólicamente con la mítica hidra. En los últimos versos de una décima el narrador, dirigiéndose al caballero, lamenta esta determinación: «porque vale mucho oro cinta que es de un triunfo raya; y es lástima que usted vaya con ese recado al toro». (Mendoza, 1737: 359) Aquí la frase hecha se deshace, y recado vuelve a recuperar una de sus acepciones comunes registrada por Autoridades: «todo lo que se necesita y sirve para formar o ejecutar alguna 22 21 En los inevitables elogios preliminares, don Fernando de Arriaga y San Martín lo compara hiperbólicamente con Lope de Vega y recuerda en el ladillo correspondiente que el Fénix también «fue del hábito de San Juan». 228
229 Felipe B. Pedraza Jiménez Es decir: `si no lo creen, pregunten al toro si es verdad que las damas matan de veras´. Diez años más tarde, en 1737 se publicó una nueva relación de fiestas, esta vez de Burgos, con el título de Epítome de la portentosa vida y milagros de la gran virgen y proto-mártir santa Tecla. Descripción de las magníficas sumptuosas fiestas a la colocación de esta imagen en su nueva maravillosa capilla... Su autor es fray Pablo Mendoza de los Ríos, caballero del hábi- to de San Juan21. Las ceremonias tuvieron lugar del 1 al 6 de julio. No faltó la mojiganga: «que fiesta sin mojiganga es como olla sin tocino». (Mendoza, 1737: 125) El fuerte de los festejos fueron los toros. El 3 de julio se ofreció una suerte de corrida «dramatizada» en la que un caballero representaba el papel de Alcides, al que la dama que encarnaba a Onfale entregaba una cinta. El caballero promete «muchos desempeños en crédito de su dicha», es decir, aprestarse a arriesgados lances taurinos para agradecer el regalo. Entre ellos, la hazaña de matar al toro, comparado hiperbólicamente con la mítica hidra. En los últimos versos de una décima el narrador, dirigiéndose al caballero, lamenta esta determinación: «porque vale mucho oro cinta que es de un triunfo raya; y es lástima que usted vaya con ese recado al toro». (Mendoza, 1737: 359) Aquí la frase hecha se deshace, y recado vuelve a recuperar una de sus acepciones comunes registrada por Autoridades: «todo lo que se necesita y sirve para formar o ejecutar alguna 22 21 En los inevitables elogios preliminares, don Fernando de Arriaga y San Martín lo compara hiperbólicamente con Lope de Vega y recuerda en el ladillo correspondiente que el Fénix también «fue del hábito de San Juan». 228 Fraseología taurina: “Con ese recado, al toro” cosa, como recado de escribir, o recado de decir misa». Los octosílabos citados lamentan, pues, que el caballero se enfrente a la res portando la valiosa pero inofensiva cinta. A pesar de tan pobres pertrechos, el éxito fue feliz: «Volvió, pues, a adelantar su gloria nuestro esforzado Alcides, cuando alentado del favor, dirigido de su bizarro impulso y servido del leal manejo del caballo, acometió al toro, o espantosa Hidra, en quien, aumentados soberbios ímpetus a fuerza de su reciente llaga, hacía más difícil la empresa. Asegurola, no obstante, con el influjo hermoso de su estrella, atropellando por los riesgos de tal modo que, al diestro empleo de cuatro rejones, rotuló otras tantas valerosas proezas con la venenosa sangre de la Hidra». (Mendoza, 1737: 360) VARIACIONES SOBRE EL TEMA Además del uso de la frase en su forma canónica, no faltan textos en que aparece con ligeras variaciones y aplicada a situaciones diversas. En la breve ópera mitológica La púrpura de la rosa, con libreto de Calderón y música de Juan Hidalgo, representada el 17 de enero de 166022, el soldado Dragón comenta ante su señor, Marte, las habladurías que propalan que Amor es su hijo. Ante la amenaza del dios de la guerra, el subordinado le indica que no debe pedirle cuentas a él, que es ajeno a sus líos amorosos, sino al marido de Venus: «MARTE.– ¡Estaba por quitarte mil vidas!... DRAGÓN.– Ten la mano; y ese recado, a monseñor Vulcano». (Calderón de la Barca, 1990: 1166-1168) 23 22 Para la fecha de composición y estreno, véase Cardona, Cruickshank y Cunningham (1990, 40-44). La música que hoy conservamos es la preparada por Tomás Torrejón y Velasco para la reposición limeña de 1701, que celebraba la subida al trono de Felipe V. 229
230 Felipe B. Pedraza Jiménez En otros textos, el recado se dirige a utensilios de la vida cotidiana que no obedecen con la puntualidad deseada los designios de los humanos que los manejan. Así ocurre en La honra vive en los muertos de Juan de Zabaleta (representada en 1643). Curiosamente, la cita no se incluye en el detallado y movidísimo cuadro taurino recreado en su primera jornada23. Se reserva para una escena casera en la que la señora apremia a la criada para que encienda una vela con la que disipar las tinieblas que la acongojan: «BEATRIZ.–¡Andrea!, ¡enciende la luz! ANDREA.– Aguarda, que ya la enciendo. (Dentro.) BEATRIZ.– ¡Date priesa! ANDREA.– Ese recado va a la yesca y no a mis dedos». (Zabaleta, 1986: jornada IIII, vv. 799-802) Más peregrina es la reelaboración del dicho en la acción de una comedia hagiográfica de Antonio de Zamora, San Juan Capistrano, el custodio de Hungría (representada en 1712, impresa en 172224), cuya acción se sitúa en la primera mitad del siglo XV. El gracioso, que con desahogado anacronismo se llama Chocolate, rechaza las reconvenciones del santo para que modere su comportamiento, ya que –a lo que entiendo–sostiene que su forma de ser le viene fatalmente impuesta por la naturaleza y la genética familiar: «CAPISTRANO.– No siempre con sus donaires tuerza a la virtud la senda: enmiéndese. CHOCOLATE.– Ese recado, 24 23 Zabaleta, (1986: jornada I, vv. 1019-1117). En escena se representa el hundimiento de uno de los tablados que constituían el graderío de la plaza. 24 Véase Bermejo Gregorio (2015: 58 y 948), que se basa para establecer la fecha del estreno en la cartelera de Andioc y Coulon (1996: tomo I, pág. 54). 230
231 Felipe B. Pedraza Jiménez En otros textos, el recado se dirige a utensilios de la vida cotidiana que no obedecen con la puntualidad deseada los designios de los humanos que los manejan. Así ocurre en La honra vive en los muertos de Juan de Zabaleta (representada en 1643). Curiosamente, la cita no se incluye en el detallado y movidísimo cuadro taurino recreado en su primera jornada23. Se reserva para una escena casera en la que la señora apremia a la criada para que encienda una vela con la que disipar las tinieblas que la acongojan: «BEATRIZ.–¡Andrea!, ¡enciende la luz! ANDREA.– Aguarda, que ya la enciendo. (Dentro.) BEATRIZ.– ¡Date priesa! ANDREA.– Ese recado va a la yesca y no a mis dedos». (Zabaleta, 1986: jornada IIII, vv. 799-802) Más peregrina es la reelaboración del dicho en la acción de una comedia hagiográfica de Antonio de Zamora, San Juan Capistrano, el custodio de Hungría (representada en 1712, impresa en 172224), cuya acción se sitúa en la primera mitad del siglo XV. El gracioso, que con desahogado anacronismo se llama Chocolate, rechaza las reconvenciones del santo para que modere su comportamiento, ya que –a lo que entiendo–sostiene que su forma de ser le viene fatalmente impuesta por la naturaleza y la genética familiar: «CAPISTRANO.– No siempre con sus donaires tuerza a la virtud la senda: enmiéndese. CHOCOLATE.– Ese recado, 24 23 Zabaleta, (1986: jornada I, vv. 1019-1117). En escena se representa el hundimiento de uno de los tablados que constituían el graderío de la plaza. 24 Véase Bermejo Gregorio (2015: 58 y 948), que se basa para establecer la fecha del estreno en la cartelera de Andioc y Coulon (1996: tomo I, pág. 54). 230 Fraseología taurina: “Con ese recado, al toro” padre, a las Chocolateras. Si me hacen ralo, ¿qué culpa tengo yo? CAPISTRANO.– ¡Qué bien se enmienda!» (Zamora, 1722: 234) El mismo Zamora ya había usado el giro, con algunas variantes, lejos del contexto taurino, en No hay mal que por bien no venga, Don Domingo de Don Blas (estrenada en 1706, vease Bermejo, 2015: 679-681). El protagonista trata de recuperar una sortija y un reloj que han llegado irregularmente a manos de don Beltrán; pero el malvado antagonista, sabiendo que lo están oyendo, lo acusa de propalar en palacio que el príncipe participa en una conjura contra su padre. Aquí la expresión subraya lo absurdo e impertinente de la acusación: «DON BELTRÁN.– Si supiera vuestro error, os cortara la cabeza, porque digáis que procura [el príncipe], faltando a una y otra ley, quitar la corona al rey. DON DOMINGO.– Con ese recado, al cura...». (Zamora, 1764: 19) Volviendo al ámbito taurino, pero lejos de la literalidad y función habitual del giro, la encontramos también en una respuesta de Juan Rana en el entremés de El toreador de Calderón (representado en 1658, vease Lobato, 1989: 154). Se trata de «un entremés mixto, con un final más adecuado para aquellas mojigangas que acaban con la lidia ridícula de toros y novillos» 25. A un caballero que describe con entusiasmo los lances del toreo, sin contar con los inconvenientes que pueda engendrar la condición de la res, apostilla el célebre gracioso: 25 25 Buezo (2005: tomo I, 103). Véanse también las págs. 64-68 sobre la mojiganga dramática entremesada con lidia de novillos. 231
238 Felipe B. Pedraza Jiménez Una retrotraducción de las palabras del poeta germano, en endecasílabos, podría ser la siguiente: «¿Y sabes qué le dijo un cortesano? ¡Con un recado tal vaya al diablo!» O en alemán, para mayor claridad: «Wisst Ihr, was ein Hofmann sagte? Geh mit dem Bescheid zum Teufel!» (Calderón, 2021: vv. 1122-1123) La imagen taurina se perdió. Como me comentaba en su mensaje alado Simon Kroll, «Johann Diederich Gries comprendió el sentido de la expresión estupendamente, aunque añada un elemento más trascendente que el toro». Bueno, bueno... Esta cuestión de la mayor o menor trascendencia es materia discutible. Desde antiguo encontramos textos que apuntan a la identidad entre las reses de lidia y el espíritu maligno. Los autores de La juventud triunfante, por ejemplo, hablan de «treinta diablos en toros convertidos» y nos ofrecen una pintura luciferina del bravo animal a través de esta pregunta retórica: «¿No has visto un fiero toro que, vertiendo alquitrán por cada poro y llevando por ojos dos infiernos, es un Vesubio, un huracán con cuernos?»32 32 32 La juventud triunfante, pág. 283. 238
239 Felipe B. Pedraza Jiménez Una retrotraducción de las palabras del poeta germano, en endecasílabos, podría ser la siguiente: «¿Y sabes qué le dijo un cortesano? ¡Con un recado tal vaya al diablo!» O en alemán, para mayor claridad: «Wisst Ihr, was ein Hofmann sagte? Geh mit dem Bescheid zum Teufel!» (Calderón, 2021: vv. 1122-1123) La imagen taurina se perdió. Como me comentaba en su mensaje alado Simon Kroll, «Johann Diederich Gries comprendió el sentido de la expresión estupendamente, aunque añada un elemento más trascendente que el toro». Bueno, bueno... Esta cuestión de la mayor o menor trascendencia es materia discutible. Desde antiguo encontramos textos que apuntan a la identidad entre las reses de lidia y el espíritu maligno. Los autores de La juventud triunfante, por ejemplo, hablan de «treinta diablos en toros convertidos» y nos ofrecen una pintura luciferina del bravo animal a través de esta pregunta retórica: «¿No has visto un fiero toro que, vertiendo alquitrán por cada poro y llevando por ojos dos infiernos, es un Vesubio, un huracán con cuernos?»32 32 32 La juventud triunfante, pág. 283. 238 Fraseología taurina: “Con ese recado, al toro” REFERENCIAS CRONOLÓGICAS DE LAS OBRAS QUE CONTIENEN LA EXPRESIÓN “CON ESE RECADO, AL TORO” 1639 Posible fecha de redacción de Los empeños de un acaso/Los empeños que se ofrecen. 1643 Redacción y estreno de La honra vive en los muertos de Juan de Zabaleta. 1651 Edición de Los empeños que se ofrecen a nombre de Calderón. 1651 Estreno y publicación de El caballero de Olmedo de Francisco Antonio de Monteser. 1658 Estreno de Los tres afectos de amor de Pedro Calderón de la Barca. 1658 Representación de El toreador de Pedro Calderón de la Barca. 1660 Representación de La púrpura de la rosa de Pedro Calderón de la Barca. 1668 Edición de El ensayo y día de comedia de Andrés Gil Enríquez. a. 1672Edición de La respuesta está en la mano de “un ingenio de esta corte”. ¿1680? Representación de Los alcaldes de Manuel León de Merchante. 1683 Representación de Los empeños de una casa de sor Juana Inés de la Cruz. 1692 Representación de La dama presidente de Francisco de Leiva. 1706 Estreno de No hay mal que por bien no venga, Don Domingo de Don Blas de Antonio de Zamora. 1708 Manuscrito de Rato de placer y coloquio de damas de Fonseca. 33 239
240 Felipe B. Pedraza Jiménez 1708 Edición de El clarín de la fama y cítara de Apolo de Baltasar Rubio. 1712 Estreno de San Juan Capistrano, el custodio de Hungría de Antonio de Zamora. 1727 Edición de La juventud triunfante de los padres Luis Losada y José Francisco de Isla. 1737 Edición de Epítome de la portentosa vida y milagros de la gran virgen y proto-mártir santa Tecla. Descripción de las magníficas sumptuosas fiestas a la colocación de esta imagen en su nueva maravillosa capilla de fray Pablo Mendoza de los Ríos. 34 240
241 Felipe B. Pedraza Jiménez 1708 Edición de El clarín de la fama y cítara de Apolo de Baltasar Rubio. 1712 Estreno de San Juan Capistrano, el custodio de Hungría de Antonio de Zamora. 1727 Edición de La juventud triunfante de los padres Luis Losada y José Francisco de Isla. 1737 Edición de Epítome de la portentosa vida y milagros de la gran virgen y proto-mártir santa Tecla. Descripción de las magníficas sumptuosas fiestas a la colocación de esta imagen en su nueva maravillosa capilla de fray Pablo Mendoza de los Ríos. 34 240 Fraseología taurina: “Con ese recado, al toro” 35 BIBLIOGRAFÍA Alfonso Barrios, Andreu (2014): “Algunos rasgos característicos de Calderón en la comedia Los empeños de un acaso”, Anuario calderoniano, núm. 7, págs. 13-32. Amiel, Charles (1977): Estudio, edición y notas de El siglo pitagórico y Vida de don Gregorio Guadaña de Antonio Enríquez Gómez, Paris, Ediciones Hispanoamericanas. Andioc, René, y Mireille Coulon (1996): Cartelera teatral madrileña del siglo XVIII (1708-1808), Toulouse, Presses Universitaires du Mirail, 2 tomos. Autoridades =Diccionario de la lengua castellana [...] compuesto por la Real Academia Española, Madrid, 1729- 1739, 6 tomos. Facsímil: Madrid, Gredos, 1976, 3ª reimpr. Balsón, Antonio (2016): De Vidanes a Campazas: el itinerario literario de Francisco de Isla antes del Fray Gerundio: Papeles crítico-apologéticos (1726), Tapa-boca (1727), Juventud triunfante (1727), Crisis de los predicadores (1729), Cartas de Juan de la Encina (1732) y Día grande de Navarra (1746), tesis doctoral dirigida por Irene Gómez Castellano, Chapel Hill, University of North Carolina. Benpopoli, Tito Giulio (1682): L’armi e gli amori, overo Gli impegni nati per disgrazia, Roma, Monera. Bermejo Gregorio, Jordi (2015): La dramaturgia poético-musi- cal de Antonio de Zamora. Estudio de las fiestas reales barrocas en un autor de finales del siglo XVII y principios del XVIII, tesis doctoral dirigida por Lola Josa, Universidad de Barcelona. Bretones Román, Antonio (2015): “El lenguaje taurino de uso coloquial”, Didáctica. Lengua y literatura, núm. 27, págs. 35-53. Buezo, Catalina (2005): La mojiganga dramática. De la fiesta al teatro, Kassel, Reichenberger, 2 tomos. 241
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243 Felipe B. Pedraza Jiménez 36 Calderón de la Barca, Pedro (1966): Los tres afectos de amor: piedad, desmayo y valor, en Obras completas. Tomo I. Dramas, ed. Ángel Valbuena Briones, Madrid, Aguilar, 1966, 5ª ed., págs. 1183-1221. _______ (1989): El toreador, en Teatro cómico breve, ed. María Luisa Lobato, Kassel, Reichenberger, pág. 153-169. _______ (1990): La púrpura de la rosa, ed. Ángeles Cardona, Don Cruickshank y Martin Cunningham, Kassel, Reichenberger. _______ (2010): Los empeños de un acaso, en Comedias VI. Sexta parte de comedias, ed. José María Viña Liste, Madrid, Biblioteca Castro, págs. 253-346. _______ (2021): Los empeños de un acaso/Die Verwicklungen des Zufalls, trad. Johann Diederich Gries, ed. Simon Kroll, Kassel, Reichenberger. Cardona, Ángeles, Don Cruickshank y Martin Cunningham (1990): Edición y comentarios de La púrpura de la rosa de Pedro Calderón de la Barca, Kassel, Reichenberger. Corde = Real Academia Española, Banco de datos (CORDE) [en línea]. Corpus diacrónico del español. http://www.rae.es (Consulta: setiembre de 2020). Corneille, Thomas (2000): Les engagements du hasard. Comédie, Théâtre Classique, Gwénola, Ernest et Paul Fièvre. Correas, Gonzalo (2000): Vocabulario de refranes y frases proverbiales, edición Louis Combet, revisada por Robert Jammes y Maïte Mir-Andreu, Madrid, Castalia. Cossío, José María de (1947): “Inventario antológico de frases y modismos taurinos de uso corriente en el lenguaje familiar”, en Los toros. Tratado técnico e histórico, tomo II, Madrid, Espasa-Calpe, págs. 238-242. Covarrubias, Sebastián de (2006): Tesoro de la lengua castellana o española, ed. Ignacio Arellano y Rafael Zafra, 242 Fraseología taurina: “Con ese recado, al toro” Madrid, Universidad de Navarra/Iberoamericana/Vervuert /Centro para la Edición de Clásicos Españoles. Cruickshank, Don W. (2011): Calderón de la Barca. Su carrera secular, trad. José Luis Gil Aristu, Madrid, Gredos, 2011. Primera ed. en inglés (2009): Don Pedro Calderón, Cambridge, Cambridge University Press. Daolmi, Davide (2001): “L’armi e gli amori”. Un’opera di cappa e spada nella Roma di mezzo Seicento, tesis doctoral, Università «La sapienza», Roma. En parte accesible en internet. La edición sinóptica del texto del acto primero de Los empeños que se ofrecen atribuida a Juan Pérez de Montalbán, L’impegni per disgrazia de Ippolito Bentivoglio y L’armi e gli amori atribuida a Giulio Rospigliosi se encuentran en la siguiente dirección: https://www.yumpu.com/it/document/read/15063633/atto-i _______ (2004): “Attorno a un dramma di Rospigliosi: le migrazioni europee di un soggetto di cappa e spada”, en Musica e Storia, XII/1, págs. 102-145. Expresiones taurinas de la vida cotidiana, [email protected] (Consulta: setiembre de 2020). Famosos refranes y dichos taurinos, www.elartetaurino.com (Consulta: setiembre de 2020). Fernández Gómez, Carlos (1971): Vocabulario completo de Lope de Vega, Madrid, Real Academia Española, 3 tomos. Fernández Rodríguez, Áurea (1999): “Les fausses verités, un caso de traducción libre”, en Cinguidos por unha arela común. Homenaxe ó profesor Xesús Alonso Montero, coord. Rosario Álvares Blanco y Dolores Vilavedra Fernández, Santiago de Compostela, Universidade de Santiago de Compostela, tomo II, págs. 483-494. Fonseca (1997): Rato de placer y coloquio de damas, ed. Katarzyna Noworyta, tesis de máster dirigida por Rachel 37 243
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