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Sevilla, capital de Europa

Vila Vilar, Enriqueta

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SEVILLA, CAPITAL DE EUROPA* Por ENRIQUETA VILA V/LAR La presencia extranjera en España tiene una fuerte tradición. Muchos extranjeros habitaron su suelo y aunque algunos sólo pasaron por ella, otros echaron raíces creando estirpes y familias que se españolizaron rápidamente. Independientemente de que pudieran desempeñar cualquier oficio o profesión, los espacios que indudablemente estuvieron má s influidos por ellos fueron las finanzas, el comercio y el arte. Son de sobra conocidos los banqueros reale s, alemane s, italianos y portugueses durante toda la etapa de los Au strias1 y, aunque menos enraizados en la sociedad española, los artistas, sobre todo pintores y escultores, también tuvieron un ev idente influ- * Es te trab<tjo, con algunas modificaciones po steriores, fue publica do como Vila Vilar, Enrique La : "Los europeos en el comercio ameri cano: Sevilta como plataforma ". En: Pieper, Re nate y Peer Sch mith (Ecls): latin Am e ri ca ami the Atl anric World. El murido Atlámico y América latina (1500-1850. Enssays in honor of Horst Pierschmann, Co loni a, 2005, pág. 279-296. Por su interéres para la presencia flamenca en Sevilla ha parecido co nveniente volver a p ubli car lo aquí. l. In dudablemente, la obra más co mp leta en este se ntido para un periodo concreto es la de RAMóN CARANDE, Carlos V y sus banqueros, Barce lon a 198 7, 3 va l s. Sobre la banca en ge ne ral ver entre otr os: JA CQUES LE GoFF. Mercaderes :v banqueros en Ja Edad Media, Buenos Aires 1962 : M ANUEL BASAS, Banquer os burgaleses del siglo XVI, Burgos 1974; M ANUE L Trros M ARTl- NEZ, B a11cos y banqueros en la historiografía amialuza, Granada 1980; CARMEN SANz AY ÁN, los banqueros de Carlos ll, Valladolid 1989 ; ABELARDO DEL V100 G \ITIÉRREZ, Cambistas. mercaderes y banqueros e11 el Siglo de Oro español, Madrid 199 7; CARLO S ÁLVAREZ NOGAL. las banqueros de Felipe IV y Jos metales precio so s america11os , Madrid 1997; M ARGARITA SuAREZ, Desafíos trasar/állticos: mercaderes, banqueros y el estado en el Perú virreinal, Lima 200 1; HE LGA S cHULTZ, Historia económica de Europa, 1500-1800, Madrid 2001; RAFAEL VALLA DARES, Banqueros y vasallos: Felipe IV y el medio gener al ( 1630-1670), Cuenca 2002. 58 ENRIQUET A VILA VILAR jo en ella. Pero fueron los comerciantes, los grandes comerciantes que de alguna forma intervinieron también en las finanzas, quienes tuvieron una presencia más viva en nuestra sociedad y dominaron los hilos mercantiles con tal sutileza que lograron romper el rígido monopolio que desde los primeros años los reyes castellanos pretendieron imponer a la empresa americana. Experiencia no les faltaba porque desde muy antiguo, Andalucía, y especialmente Sevilla como puerto interior con una antigua y amplia trayectoria mercantil, mantenía estrechos contactos con Italia y a través de ésta con los países orientales. Las conexiones con el norte de Europa también fueron intensas durante toda la Edad Media y a pesar de la nueva vía abierta con las tierras americanas, o precisamente por eso, estas conexiones y relaciones con Europa se incrementaron a lo largo del siglo XVI. El comercio con Indias, con el refulgir de los metales preciosos, la apremiante y laboriosa preparación de las flotas y la presencia en Sevilla de la Casa de la Contratación y el Consulado de Cargadores a Indias, ha eclipsado la importancia del comercio europeo. Pero si se contemplan las cuentas de los almojarifazgos Mayor y de Indias, el primero siempre superó al segundo.2 El papel de los extranjeros en este comercio y sus relaciones con los cargadores indianos, en las que parece, sin muchos razonamientos, que había posiciones contrapuestas, es algo poco estudiado; algo que apenas comienza a ser contemplado y sobre lo que quisiéramos reflexionar aquí. La apertura y evolución favorable al tráfico atlántico que se inició con la ocupación de las islas Canarias y se centró posteriormente en el continente americano ofreció nuevas e insospechadas posibilidades a toda la región andaluza. Los productos procedentes de Italia tales como sedas, paños finos vidrios, así como las mercancías de oriente: sedas de Irán, colorantes y especias que tradicionalmente habían llegado a Sevilla, a partir del siglo XVI, se van a pagar con oro y plata americana que se convirtió en divisa internacional. Los paños 2. El almojarifazgo era el impuesto de aduana sobre el que libraban importantes cantidades en juros . La cantidad recaudada por el almojarifazgo mayor, siempre fue mas alta que la de Indias. Algo sobre ello tengo estudiado en ENRJQUETA Vu..A Vu..AR, "Participación de capitales italianos en las rentas de Sevilla en el siglo XVI". En: ALB ERTO BóscoLO y BmrANo TORRES (eds.), La presenza italiana in Andalucía nel Basso Medioevo, Bolonia 1986, pp. 85 - 102. Para los almojarifazgos en la época de Felipe Il véase MOD ESTO ULLOA, La Hacienda Real de Castilla en el reinado de Felipe JI, Madrid 1986, pp. 263-295. SEVILLA, CAPITAL DE EUROPA 59 más baratos que venían de Europa del norte, así como linos, cobres, madera, pasamanería, recibieron también a cambio la moneda americana y los productos extranjeros se hicieron indispensables para armar las flotas que desde mediados de siglo se enviaban regularmente a América. De modo que, cada vez más, las colonias de comerciantes extranjeros crecieron en toda España pero sobre todo en la baja Andalucía. Y cada vez má s, los extranjeros se introdujeron en la carrera de Indias y, de alguna forma, llegaron a dominarla porque precisamente la explotación de las Indias se convirtió en un negocio que involucraba a media Europa y cuanto más pasivo era el comercio andaluz, más gratificante resultaba para la economía europea.~ Los archivos sevillanos están llenos de datos sobre esta presencia foránea y basta echar una ojeada al Archivo de protocolos o a sus catálogos, para comprobar hasta qué punto los apellidos extranjeros están presentes desde fines del S. XV.4 Sin embargo, a pesar de tantas y tantas referencias, es muy difícil determinar su número por su ausencia en los padrones coetáneos. Santaurens, que hace un análisis detenido de la evolución de la población de Sevilla en el periodo de 15 61 a 1597 y que ha examinado padrones de la época conservados en Simancas y Sevilla, sobre todo el "padrón de los vecinos de Sevilla de 1561 ", reconoce la dificultad de determinar el número de extranjeros aunque aparezcan entre los vecinos nombres italianos, flamencos y franceses.5 Porque si bien es verdad que algunos adquirían la carta de vecindad como paso previo a obtener la naturalización para poder comerciar con Indias, también lo es que la confusión legislativa y la picaresca generalizada que se mantenía en este comercio, permitía a la mayoría de ellos hacer sus negocios sin pasar por los engorrosos trámites burocráticos que tales formalidades requerían. Pero el hecho de no poder determinar su número o de no 3. JosÉ M' OuvA ME LGAR, "La metrópoli sin teITitorio. ¿Crisis del comercio de Indias en el siglo XV II o pérdida del control del monopolio?" En: CARLOS MART!NEz SH AW y Jo sÉ M' OuvA MELGAR (eds.). El sistema atlántico es paiiol (Siglos XV II -X IX), Madrid 2005, pp. 19-74. Este trabajo ofrece un a sugerente visión del monopolio en el comercio co n Indias. 4. Sólo existen cinco volúmenes publicados de los siglos XV y XVI. C at álogo de los fondos americanos del Archivo de Protocolos de Sevilla, 5 vols., Madrid 1935-1937 y Sevilla 1986-1989. 5. J EA N SANTAURENS, "Seville dans la seconde moitié du XVI siecle: populations et structures sociales. Le recensement de 1561". En: Bulletín Hispanique, tomo LXXVII, nos. 3-4. Burdeos 1975, pp. 321-390, aquí p. 348. 60 ENRIQ UE T A VJLA VILAR poder trazar con fidelidad su perfil sociológico -excepto el mundo de los grandes comerciantes y financieros que no s permiten identificarlos con cierta precisión -, no nos debe llevar a pensar que su presencia e influencia no fue un hecho social de extraordinario reliev e, como apunta Domínguez Ortiz. 6 Para conocer el complicado mundo mercantil europeo en Sevilla nada tan ilustrativo como un conocido y citado texto de Fray Tomás de Mercado, gran conocedor del comercio sevillano en el siglo XVI que dice lo siguiente: ''Tiene n, lo primero, contratación en todas las partes de la cristiandad y aún en Berbería. A Flandes cargan lana s, aceite s y bastardo s; de allá traen todo género de mercerí a, tapicería y librería. A Florencia envían cochinilla, cueros; traen oro hilado, brocados, seda y, de todas aque lla<> partes, gran multitud de lienzos. En Cabo Verde ti enen el trato de l os negro s, negocio de gran caudal y mucho interé s. A todas las Indias env ían grandes cargazones de toda clase de ropa; traen de allá oro, plata, perlas, grana y cueros en grandísima cantidad. Item, para ase - gurar lo que cargan que son millones de valor, ti enen neces idad de asegurar en Lisboa, en Burgo s, en Lyón de Francia, Flandes, porque es tan gran cantidad la que cargan que no bas tan los de Sevilla, ni veinte Sevillas, a asegurarlo.''7 Esta última aseveración del dominico tiene fácil comprobac 10n documental c on algún ejemplo: varios flamencos vecinos de Sevilla aparecen asegurando una na ve que tenía que vi aj ar desde la India a Portug al car gada de mercancí as y se perdió en Mozambique. La nave era propiedad de Manuel de Pa z, portugués, y l as mercancías de unos hermanos Bocarro también portugueses. Los asegurado re s fueron: Francisco de Smith con 600 ducado s, Abrah an Conique, 200, Jacques Bibien, 300, Antonio de Bomón, 200 y Enrique Bennet y Guillén Clut, 200.8 Pocos añ os después, Dª Magdalena 6. At-.IO NI O DoM lN GUEZ ÜRTIZ, Los ex t ra n jer os en la vida espa1iola durante el S. XVII y otros artículos. Sevilla 1996, p. 2 1. 7. T OMÁS DE M ERCADO, Suma de tratos y contratos. Sevilla 1 57 1. Edición a cargo de Nico lás Sánchez Albornoz, Madrid 1977. vol. 2, p. 374. 8. At c hiv o Históri co Provi ncial de Sevilla Protocolos ( ad el an te A. H.P .S. P.} . l eg. 16.848, fols. 882 -8 86 . Claús ula de testamentaría, 29-oct ubr e- 1616. AJ parecer l os segu r os se fi nnaron en 1612 . Los n om b res y a pell i dos aparecen esp año li zados tal como se recoge n en los doc um en tos. SEVILLA, CAPITAL DE EUROPA 61 Clut, viuda de Jean Bibien, personajes que aparecerán más adelante, está cobrando ciertas cantidades a los aseguradores de una nao de su propiedad llamada Fortuna que viajaba hacia Italia y fue tomada por los turcos. Entre los aseguradores aparecen: Nicolás Antonio, Nicolás Suers, Francisco Conique, Jacques Bules, Crisotomo Banymersel, Bito Carlier, Vicente Gales, Carlos Helot, Comelio Adriansen, todos flamenco s, vecinos de Sevilla y un veinticuatro sevillano, Antonio Armijo.9 Esta misma señora aparece cobrando y pagando numerosas letras de cambio firmadas en Amberes y Ruan. rn Escrituras como estas aparecen con frecuencia en los protocolos notariales sevillanos de tal forma que la ciudad se convierte en "la Babilonia de cien rostros... puerto y puerta de las Indias en el que una riqueza providencial había sacudido al viejo mundo, enfrentándolo a bastos horizontes cuyo Sésamo sólo poseía el Hombre Nuevo, el negociante. Centro de todos los mercados del mundo Sevilla se había convertido en el epicentro de la revolución de los precios la capital de ese crédito engañoso del que España había abusado hasta el punto de hipotecar su independencia a los banqueros extranjeros." 11 Situación descrita con viejas frases por el maestro Cavillac, pero que expresa una realidad palpable y contradictoria, tanto como la política dubitativa que en todo momento los organismos rectores de la Carrera de Indias mantuvieron con respecto a la presencia extranjera. La legislación les prohibía comerciar con Indias pero se arbitraron mecanismos para esquivarla; teóricamente no podían administrar rentas reales, pero algunas de ellas, sobre todo las relacionad as con el comercio, estuvieron en sus mano s en bastantes ocasiones; los cargos del Consulado les estaban vedados, pero, además de que algunos privilegiados los consiguieron, otros pudieron administrar nada menos que el asiento de avería; se les hacían frecuentes 9. A.H.P.S.P .. legs. 16.899. 16.900 y 16.902. Varias escrituras de cobro de deuda. Mayonoviembre de 1625. JO . A.H.P.S.P .. leg. 16 .983, fols. 26-28; leg. 16.894. fols. 145-146, 247, 259 y leg. 16.896, fols. 33 6. 503, 531. 11. M!CHEL CAVIU.AC. Pfcams y mercaderes en el Guvná11 de Alfarache, Granada 1994, p. 427. 62 ENRIQUETA VILA VILAR confiscaciones, pero se les proporcionaban instituciones que los defendían. En defmitiva todo fue una consecuencia de quer er hacerlos responsables de la pérdida del monopolio establecido por la corona para su comercio de ultramar, cuando en realidad ellos eran un elemento más - y muy destacado -de dicho monopolio. 12 La fórmula más conocida para burlar l as leyes prohibitivas de su participación en el comercio de Indias fueron l as "cartas de naturaleza", preocupación durante muchos años para aquellos que querían conseguirla en España o en Am érica. En ocasiones, para evitar largos trámites, se ac udía a la "composición" mediante la cual se les concedía permiso de residencia en Indias y por ta nto a comerciar, previo pago de cierta cantidad más o menos alta, que tenía que ser revisada periódicamente. Ni que decir tiene que todo aquel que tuviera vocación de mantener su actividad durante uno s años, procuraba por todos los medios obtener la "naturaleza". De ellos, en 1600, consigue natur al izarse un flamenco importante, Francisco Conique, y más adelante, en los diez primeros años de centuria se naturalizaron mercaderes de la talla de Tomás Mañara, corso, hombre de enormes negocios con Indias donde vivió más de diez años y después de establecerse en Sevilla fundó un linaje en el que sus nietos fueron marqueses de Parada y Patem a. 13 O Antonio Mª Bucarelli, florentino, hombre de gran fortuna muy vinculado al Consulado y con grandes negocios con América, que tenía posesiones en Roma y en Florencia y negocios con Florencia y con Amberes cuyos descendientes fueron marqueses de Vallehermoso; o los hermanos Juan y Miguel de Neve o Nicolás Antonio, de origen flamenco, que, a partir de 1620, eran los comerciantes que mas dinero recibían de las Indias.14 Todos ellos re pr esentan, el perfil clásico del comerciante extranjero radicado en Sevilla en esta época: matrimonio con na- 12 . A conclusión parecida llega O uvA MEL GA R, "La metrópoli sin territorio" ... 13. ENRJQUETA V!LA V!LAR, Los Cor..o y l os Mwia ra. Tipos y arquetipos del mercader con Amé rica. Sevilla 1991, pp. 83-84. 14. Algunas notas so bre todos ellos en ENRIQUETA Y I LA VlLAR, "Plata y poder: la élite mercantil sevillana en el siglo XVII ". En: ÁGUEDA fo.1ÉNEZ P ELAYO (coord.), Élites y poder. México y Espmia. siglos XVI al XX. Guadalaj ar a (México) 2003. pp. 12 5- 1 42. Más adelante in sistiremos en alguno de estos personajes. SEVILLA, CAPITAL DE EUROPA 63 turales, compra de casa so lariega, inversión en tierras y, sobre todo, en juro s, compra de cargos, dotes para las hijas, mayorazgos, hábitos de nobleza y en muchos casos, ennoblecimiento. Las no muy frecuentes naturalizaciones en estos años en relación con la numerosa población extranjera, nos está indicando la permisividad general con los extranjeros. Porque junto a los más poderosos que se enraizaban en Sevilla y que procuraban tener toda su documentación en regla, había un conjunto de agentes y viajantes establecidos en la ciudad que vivían de muy distinta manera: en pensiones regentadas por compatriotas, agrupados en un mismo edificio o en casas sevillanas donde ejercían algún cargo relacionado con el comercio. 15 Son continuas las protestas del Consulado sevillano por el poder que los extranjeros estaban adquiriendo en el comercio, pero sus Juntas Generales es tán llen as de ellos16 y algunos, mu y pocos, consiguen puestos directivo s, a pesar de la continua discusión entablada en las altas esferas gubernamentales sobre los perjuicios que ocasionaba al comercio la intervención de extranjeros; di scusión que se recrudeció particularmente en la segunda década del siglo XVII cuando la presencia de buques holandeses aumentó en los puertos de Sevilla y Cádiz y se pretendió usarlos para determinadas comisiones .17 En 1617, la Ca sa de la Contratación escribía al rey sobre lo dañoso que sería que los extranjeros naturalizados pudieran se r elegidos prior y cónsules porque procura- 15 . FRAN CI SCO MORALES P ADRON, Historia de Sevilla. La ciudad del quinientos, Sevi ll a 1977. p. 85. 16. E. 'IRIQUETA V lLA V 1LAR , "Una amplia nómina de lo s hombres del comercio sevillano del siglo XVII". En: Minervae Baetica e. Boletín de la Real Academia sevillana de Buenas Letras, Sevilla 2002. pp. 139-191. 17 . Por ejemplo en 1669 se decide reunir una armada para proteger la flota de Nueva España del peligro turco y a e ll o acuden los cóns ul es flamenco, alemán, francés, genovés e in glés porque en la bahía de Cádiz había cinco navíos franceses y cua tro holandeses que se pretendían usar (A.G. L, Consulados, libro 7). Ese mismo año, la Casa de Contratación pretendía dar licenc ia a Aparicio de Ornes, holandés, para qu e con un navío suyo hiciera viaje en con serva de la flota. El Consulado se opone tenazmente (A.G.I.. Indiferente General, 1490) Unos años antes, en 1657, el prior y cónsules envían a S.M. una petición que los cargadores del Perú le habían enviado suplicando que se prohibiere a Pablo García de Santayana ir a Buenos Aires con un navío holandés de 400 toneladas con el pr etexto de llevar a 34 religiosos. En es os años, los navíos holandeses en América estaban por todas partes (A.G.1., Indiferente Gen eral, 1486). 64 ENRIQUET A VILA VILAR ban siempre el beneficio " ... de sus provincias, parientes y amigos cuyas encomiendas y negocios tiene y han quitado a los naturales por no fiarse de ellos por sus tratos ilícitos, mayormente porque siendo ellos, como son, los que han hecho y hacen todas las colusiones y fraudes considerables que hasta hoy ha habido y hay en la Carrera de Indias ... " y temúnaban recomendando que no sólo no fueran admitidos los extranjeros, sino que tampoco lo fueran sus hijos ni nietos.18 No obstante, Tomás Mañara, corso, llegó a ser consiliario, 19 y Bartolomé Vivaldo, nacido en Sevilla pero hijo de genovés y Miguel de Neve, nacido en Flandes, ocuparon cargos de cónsules. 20 Pero la restricción en este aspecto no impidió que algunos más intervinieran en los asientos de avería, uno de los negocios más importantes que consiguió el Consulado porque les pemútió intervenir en todos y cada uno de los resortes de la Carrera. Es indudable que los asientos de avería le dieron al Consulado, y, sobre todo, a algunos de sus miembros que actuaron como administradores, una capacidad de maniobra para dominar todas las operaciones mercantiles, impensable en un régimen que teóricamente estaba controlado por la Corona. Se pactaban hasta los mas mínimos detalles porque verdaderamente era mucho lo que se arriesgaba. Pues bien, en algunos de estos asientos participaron comerciantes extranjeros. Por ejemplo, en el de 1628, Tomás Mañara, Miguel y Juan de Neve, Guillermo Bécquer y Antonio Mª Bucarelli 21 ; en el de 1634-36, Bartolomé Dongo, Francis Vaez Jaquesbriles, Jacome Antonio Gavi, Tomás Mañara, Miguel de Neve, Enrique de Andrade, Diego de Payba y Antonio Mª Bucarelli22 • Antes de estos asientos generales, se ensayaron asientos con particulares que resultaron fallidos, paradógicamente con dos extranjeros: Juan Núñez Correa y Gonzalo Vaez Coutiño. 23 18 . A.G.I., Indiferente General, leg. 1136, Sevilla, 7 de Febrero de 1617. 19. VILA VILAR, E. Los Corza y los Mañara ... p. 120. 20. ANTONIA HE REDIA HERRERA, "Los dirigentes oficiales del Consulado de cargadores a Indias". En: Andalucía y América en el siglo XVII. Actas de las fil Jornadas de Andalucía y América, Sevilla 1985, pp. 216-236. 21. A.G.I., Consulados. leg. 20. 22. A.H.P.S.P., leg. 16.950, fols. 566-570. Poder de l os interesados en el asiento de avería a prior y cónsules. En la escritura aparecen muchas firmas más pero hemos tomado sólo la de apellidos extranjeros. 23. Cl~SPEDF.S DEL CASTIU.O. La m•ería. en el Comercio de Indias. Sevilla, 1945. pp. 82-83. SEVILLA, CAPITAL DE EUROPA 65 También durante los siglos XVI y XVII la renta de los alrnojarifazgos sevillanos estuvo en manos de extranjeros, sobre todo italianos y más adelante de portugueses. Hombres con apellidos como Cataño, Negro, Lomelino, Grillo, Gentile, Cibo, Lercaro, Monsanto, Martín Dorta y Díaz Ángel aparecen intermitentemente ofreciendo las mejores posturas y haciéndose con su administración.24 Pero en general, la tuvieran o no, los responsables del impuesto de aduanas siempre eran muy sensibles a las vicisitudes por lac; que muchas veces se hacía pasar a los extranjeros. En 1616, el admirustrador de los almojarifazgos denunciaba el daño que supuso una pesquisa contra los extranjeros ordenada por el presidente de la Contratación en la que se habían deterudo a siete portugueses con gran daño para su crédito y "para su nación" de la cual había más de cien naturalizados,25 cifra que aumentó considerablemente en los años siguientes, hasta el punto que en 1642 había viviendo en Sevilla 3.808 portugueses. 26 Los extranjeros en general estuvieron siempre preocupados de su representación y buscaron con ahínco la concesión de un Consulado que en Sevilla lo tuvieron tanto los genoveses como los franceses y más adelante se creó el Almirantazgo para los flamencos. 27 En el S. XVII aparece una figura de cierta releva ncia y que adquiere bastante poder. Se trata del Juez Conservador de las naciones extra njeras que según Domínguez Ortiz debería ejercer una especie de control sobre los Consulados. Parece que 24. Veáse: R. CARANDE. Carlos V y sus hanqueros, t. II , pp. 301 y ss.: ANTONIO Do~ 1 f:-1Gl'EZ ÜRTIZ. Po/itica y Hacienda de Felipe IV. Madrid 1983, p. 203; ULLOA. La Hacienda Real de Castilla. pp. 272 y ss. Ver también. Vn.A Vil.AR, "Participación de capitales italianos ... ". p. 88. y EuFEMto LoRENw SANZ. Comercio de Espaiia con América en la época de Felipe ll, 2 tomos. Valladolid 1979-1980, t. l. p. 64. 25. Archivo General de Simancas (adelante A.G.S.). Consejos y Juntas de Hacienda. leg. 542. Carta de Pedro de Vesga. contador de cuentas de la Contaduóa Mayor y administrador de Jos almojarifazgos. Sevilla. 9-Ill-1616. 26. Es la cifra q ue arroja el Padrón de 1642 de Juan de Santelices conservado en el Archivo General de Simancas. Ver SANTIAGO DE LllXÁ!I: ME L ÉNDEZ y MA!'. 1J E LA RmlQ U lLLO Ru a10. "Aportación al estudio de la población extra nj era en Sevilla a mediados del siglo XVIl". En: Andalucía moderna. Actas del JI Congreso de Historia de A11daluda, Córdoba 1991. t. J, pp. 463-47 l. Un trabajo reciente sobre portugueses el de JESús A GUADO DE LOS REY ES . "Lisbo a, Sevilla, Amberes, eje financiero y comercial en el sistema atlántico (primera mitad del siglo XVII)". En: MARTfN'f-Z SHAW y Ül.IVA ME LGAR (eds.), El sistema atlántico espm!ol. Madrid 2005, pp. 101 -125. 27. JosÉ MANUEL LóPCZ BF.RNAL, Origen y evolución de la institución consular extranjera en Sevilla (Siglos XJ/l-XX). Sevilla 2004, p. 50. 72 ENRIQUET A VIL A V ILAR en Flandes, era señor de la señoría de Usel. Su padre, se ñor de U sel y de Beybines, caballero de la Cámara Imperial, había sido gobernador de Valenciennes, su ciudad natal, en varias ocasines. La esposa de Bivien era natural de la villa de Grits, en Fl andes. 52 Jacques Bivien era un gran comerciante en el m ás a mpl io sentido de Ja palabra. Enviaba lanas y otros productos, entre ellos tintes traídos de las Indias, a Venecia en naos propias o fletadas por él y regresaban cargadas de productos de Italia, Francia y Flandes que vendía a los grandes cargadores indianos.53 Tenía ademá s relaciones con portugueses, probablemente familia de su mujer, y aseguraba telas que traían de la India oriental en compli ca das operaciones de crédito que qu edan perfectamente reflejad as en su inventario y en algunas escrituras.54 Relaciones de crédito y seguros de riesgo que cub1ía también en el comercio con las Indias,55 cu- 52. Archivo Histó ri co Nacional (adelante A.H.N.) Órdenes, Sa nt iago, Je gs. 1. 08 5- 1.086. Expediente de há bito de Diego Gaspar y Ped ro Luis Bivién Clu t. La nobleza del padre no se discute en ningún momento. p ero hubo problemas p ara la concesión de estos hábitos en l as pruebas de nobl eza de la línea materna. In stancias superiores presionaron al Consejo de Órdenes qu e finalmente ac ep tan una cen ifica ción <l e la villa <le Palomares del Rio. lo calida d próxima a Sevi ll a. en la qu e se manifiesta que Luis Clut, he rma no de la madre de los aspirant es y un hi jo de éste. del mi smo no mb re. eran hidal gos y el úl timo. a lc alde de la H en nan da d, por el Estado de Hijosdalgos de es ta villa. 53. Desde 1616 aparecen escrituras de t es t im onios de s al ud o fl etamiento de naves en Sevilla y Sanlúcar en la s qu e Jacques Bivien. rodeado siempre de llamencos. aparece co mo protagonista. A.H.P.S.P .. leg. 16847, fo ls. 8 41 -42. 23 de se ptiembre de 161 6: leg. 16848, fo l. 85; Jc g. 16850, fo l s. 7 42 -743. 2 de marzo de 16 17; leg. 16884. fol. 534, 9 de diciembre de 1622. 54. Traemos a nota parte de un a escritura de seguro que ilustro pe rf ectamente lo que estamos diciendo: "Agustín Pérez. albacea testamentario de Es teban Nuñez de Fouto, otorgó di spo sici ón de cláusula testamentaria que f um ó en voz de Gaspar y Juan Bocarro de la ciudad de Lisb oa que asegurar on en cuantía de 1.500 ducados de géneros y merc ad e ti as de la India (P on ugal) , que fücron c ar gadas por Manuel Paz co nsignadas po r los hermanos Bocarro en la nao nombrada S an ta Elena desde la ci ud ad de Lagoa de las Indias de Portugal a Lisboa do nde había de ser su derec ha descar ga el cual dicho seguro hicieron y fumaron Francisco de Smit 600 du cados, Abrahan de Conique 2 00 ducados, J ac ques Bivien 3 00 ducados, Antonio de Bomon 200 ducados y Hen riq ue Benent y Guillen Clut 200 ducados como se co ntiene en la utilidad de los dichos seguros que es rán firmados de los dichos ao;eg uradores en 4 de septiembre de 1612 .. . " (A.H.P .S .P .. leg. 16.848, fol s. 882-886. Escritura de seguros, 29 de octubre de 1616) El barco tu vo problemas con algún temporal y se daüó la mercancía; po steriormen te entró en el pu e rt o de Mozambique. donde l os oficiales r ea les portugueses d ie ron cuenta y fe de los desperfec to s. 55. Fe rnán López de Acosta. vecino de Sev illa, de cí a haber as eg u ra do por cantidad de 2.000 ducados una n ao n om brada Nuest ra Sª d el Rosario. mae str e Miguel de Ocaña. desde el puerto de la Guaira hasta Sevilla. según constaba en u na póliza qu e ten ía firmada con R obe r- to Mar sellés, Jacques Bivien y otros mer ca deres flamencos. A.H.P.S.P .. leg.16.806. fol. roto . Carta de poder de Fernán Ló pez de A cos ta. Se villa, 12 de en ero de 16 10 . Agradezco este dato al licenciado Ser gio Ro drí gu ez Lor enzo. SEVILLA, CAPITAL DE EUROPA 73 yas flotas constituían para su negocio un auténtico balón de oxigeno como queda reflejado en algunas escrituras. 56 Tenía también relaciones estrechas con muchos de los grandes cargadores, a los que les debía vender mercancías de todo tipo . Así por ejemplo con Juan de Neve, que aparece debiéndole fuertes cantidades, 57 con Adriano de Legaso que le asegura 200 sacas de lana cargadas en la nao S. Ambrosio y la Fama ,58 con Nicolás Antonio al que otorga un amplio poder en 1617,59 o con Fernando de Almonte, al que también expide otro poder para que pudiera cobrar de Salvador de Espinosa y Alonso Pérez Romero, otros dos grandes cargadores, la enorn1e cantidad de 3.070.000 marvs. 60 Al morir , tenía en su poder 37 letras de cambio sin cobrar y 15 cumplidas además de 15 escrituras y cédulas pendiente de cobro y 1 O "escabrosas y con poca apariencia de cobrarse". 61 Pero a pesar de la fuerte personalidad de Jacques Bivien la figura que aparece destacada y destacable entre toda la colonia flamenca en esta época es, sin duda. Nicolás Antonio. Por muchas razones: por su condición de jenízaro, es decir hijo de extranjero nacido en Sevilla pero con nobleza probada en Flandes; por su estrecha relación 56. Como ejemplo traemos a colación una de ellas. que además nos osfrece detaUes del volumen de sus negocios: .. Sepan cuantos ... como yo Jacques Bivien, vecino de esta ciudad en la collación de Santa María, otorgo y conozco. que debo y me ob li go de pagar a Isaias Blomoer. vecino de esra ciudad en la dicha co llación. a quien su poder tuviere 91.440 mrv por el valor de 1032 vanis de Lyon a precio de 70 mrv la vara que el Isai as Blomoert compre ... que me comprometo a pagar anres de que acabe el año. cuando viniere la primera plata de la.> Jndias en Ja flota de galeones que traiga con registro de S.M. o particulares, que luego que haya venido hago cwnplimiento de l dicho pago ... " A.H.P.S .. leg. 1682 9, fol. 552. D eu do de JO de marzo de 161 4. 57 . En 1615 le o torga poder a Martín Saez de Ubago. personaje dest acado de la Carrera, maesrre de plata y padrino de D. Miguel Mañara (Ver VIL\ VILAR, Los Cor~o y los Mwiara . .. y l nE~ I . "los m aes tres de plata: un resorte de poder en el comercio con Indias". En: Entrt' 1'11eb/11 de los Ángeles ,. Sevilla. Homenaje al Dr. l. A. Caldel'IÍll Quijano, Sevilla, 1997. pp .119-132. J para que pueda cobrar en su nombre a Juan de Neve l. 312.500 ma rvs. A H.P. S.P .. lcg. 16.838. fol. 915. 5X. A.H.P.S.P .. lcg. 16.884. fol. 70 Cart a de pago de 17 de oc tubre de 1622. 59 i\ . l-1. P.S.P .. lcg. 16.854. fol. 566 . 9 de No vie mbr e de 1617. 60 A.H.P.S.P .. lcg. 16.849. fol. 698, 3 de enero de 16 17. Fernando de Al mo nte. q ue ese nmmo a 1i n. a<.:a bab a de regres ar de Perú, fue un import ante ho mbre de ne goc i os de l Con sulado. pcrt~necie nt e a una am plia fami lia sevillana relacionada con Améri ca. fü1RIQUETA Vn-A VII .AR y Gl!ILLER.\IO LoH~AN:-1 VILLENA, Familia, linajes y n eg ocios entre Sev illa y Las Indias, los Al111011te. Madrid 2003. 6 1. A.H.P.S.P .. leg. 16.895. fols. 1-27. In ventario de bienes de Jacques Bivien. El invenrario detalla ad emás cantidad de mercaderías de todo género. plata labrada in muebles, etc. 74 ENRIQUET A VILA VILAR con flamencos en su vida privada y pública; por su gran volumen de negocios tanto en Europa como en América; por haber sido nombrado primer dirigente del Almirantazgo que para la nación flamenca creó Felipe IV en Sevilla en 1624, pero, sobre todo, por ser uno de los grandes mercaderes sevillanos de origen foráneo que crea un ambiente familiar que posibilita el nacimiento de personajes ilustres. Su hijo Nicolás Antonio Nicolás, insigne sevillano fue uno de los m ás grande bibliófilos de todos los tiempos, autor de la monumental obra Biblitheca Hispana Vetus y Biblioteca Hispana Nova.62 Ocurre, con alguna frecuencia, a los grandes hombres del comercio americano quedar eclipsados por el brillo de sus descendientes. Apellidos como Mañara, Neve, Arguijo o Antonio no son conocidos por Tomás, Juan, Gaspar o Nicolás, todos grandes comerciantes, emprendedores financieros y figuras destacadas en la España del momento, sino por sus hijos que pudieron desarrollar sus aficiones gracias a la vida acomodada que les brindó el quehacer de sus progenitores. Pero de este tema me ocuparé en un trabajo que tengo en preparación y que se podría titular "La plata de Indias y la excelencia" Con el panorama que he expuesto es difícil seguir manteniendo la idea de las malas relaciones entre los mercaderes sevillanos y europeos. Los intereses encontrados entre unos y otro s, por más que el Consulado lo esgrima con frecuencia, fue más aparente que real y el tan discutido y estudiado monopolio sevillano, bien puede ser co nsiderado un "monopolio compartido", según lo definió hace ya algunos años un inteligente especialista del comercio americano.63 El Atlántico, pensado como espacio para ser dominado por Castilla, fue siempre un mar europeo. 62. Una semblanza del bibliófilo Nicol ás Antonio en GREGORIO MAYANS Y SrsCAR, Vida de Nicolás Antonio. Prefacio de: Censuras de Historias fabulosas, obra póstuma de D. Nico lás Antonio, caballero de la Orden de Santiago, canónigo de la Santa Iglesia de Sevilla. del Consejo del Se1ior D. Carlos Segundo i su fiscal en el Re al Consejo de la Cntzada. Valencia 1742. Hay también un estudio reciente de MORENO GARRIDO, Nicolás Alllonio Nicolds. Las dos monumentales obras que escribió han si do traducidas al castellano y publicadas en 1995 por el Ayuntamien- to de Sevilla. 63. ANTONJ O GARCIA-BAQUERO GoNZÁLEZ, A11daluda y la car rera de Indias, Sevi ll a 1986, la frase citada en p. 42.