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Los impactos del cambio climático sobre el riesgo de sequía en España

Pita López, María Fernanda

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MESA 5 Científica LOS IMPACTOS DEL CAMBIO CLIMÁTICO SOBRE EL RIESGO DE SEQUÍA EN ESPAÑA Mª Fernanda Pita López Dpto. de Geografía Física y Análisis Geográfico Regional. Universidad de Sevilla 1. La noción de sequía y otros conceptos asociados La sequía se puede definir como un déficit hídrico inusual, una anomalía pluviométrica negativa lo suficientemente intensa y prolongada como para generar impactos adversos en la sociedad que la padece. Puede suceder, pues, en cualquier tipo de clima, incluso en aquellos dotados de abundantes precipitaciones. Frente a este concepto, la aridez alude a condiciones permanentes y habituales de déficit hídrico; es, pues, un rasgo caracterizador de ciertos climas. También conviene precisar las diferencias existentes entre la sequía y la escasez de agua, pudiendo definirse esta última como la existencia de unos aportes inferiores a las demandas requeridas por la sociedad. Este desequilibrio entre aportes y demandas puede venir dado por la existencia de un periodo prolongado de sequía, que reduce coyunturalmente las aportaciones, pero puede deberse también –y así sucede con cierta frecuencia- a una gestión inadecuada de los recursos hídricos, consistente en el establecimiento de unas demandas de agua superiores a las que el clima está en condiciones de ofrecer incluso en sus periodos de total normalidad, de forma tal que se generan problemas de déficit hídrico sin la intervención de ninguna anomalía pluviométrica negativa importante. Sintetizando podríamos definir la aridez como la situación permanente de déficit hídrico, la sequía como el déficit hídrico coyuntural, y la escasez como la situación de desabastecimiento de agua, en ausencia de situación de sequía y en un contexto no por fuerza árido. Esto atribuiría a la sequía una condición de fenómeno natural, en tanto que asignaría la responsabilidad de la escasez de agua a la acción humana. Pero, en realidad, la distinción entre ambos fenómenos no es tan evidente, porque la sequía tampoco es un fenómeno estrictamente natural e independiente de la actividad humana; de hecho, la definición inicial de sequía aludía a un déficit hídrico “susceptible de generar impactos adversos en la sociedad”, lo que implica que sin estos impactos no se habla de la existencia de sequía, se habla, en todo caso, de lluvias inferiores a las habituales. Pero el verdadero umbral de sequía, es decir, el umbral que delimita la aparición de los impactos tras la anomalía pluviométrica negativa lo establece el hombre con su peculiar gestión del agua. Así, puede haber sociedades muy vulnerables AMBIENTALIA: EL CAMBIO CLIMÁTICO III CONGRESO ANDALUZ DE DESARROLLO SOSTENIBLE VII CONGRESO ANDALUZ DE CIENCIAS AMBIENTALES 126 a la sequía, cuando experimentan impactos negativos con pequeños déficit pluviométricos, en tanto que otras son capaces de soportar grandes déficit sin resentirse para nada en sus sistemas productivos. Es más, hay sociedades que evolucionan positivamente en este sentido y cada vez se hacen más inmunes a los periodos de anomalías pluviométricas negativas, en tanto que otras evolucionan negativamente y se hacen cada vez más vulnerables a pequeños déficit de lluvia. Lo que es cierto, sin embargo, es que hay una relación muy estrecha entre sequía y escasez de agua, entre el fenómeno natural y el antrópico y a veces se hace difícil deslindar uno de otro. La figura 1 pretende esquematizar estas relaciones. En ella se observa cómo la disponibilidad hídrica de un lugar depende esencialmente del balance de agua existente en él, el cual a su vez es el resultado de restarle a los aportes de agua (básicamente la precipitación) los consumos, los cuales se pueden descomponer en aquellos derivados de la evapotranspiración realizada por el medio natural y la agricultura, y los asociados al consumo humano (doméstico, industrial, servicios etc.). Los primeros dependen esencialmente del comportamiento de determinadas variables climáticas (radiación solar, humedad del aire, viento etc…) entre las cuales la temperatura es una de las más significativas; los segundos dependen no sólo de la temperatura sino también y sobre todo del nivel de población existente en el lugar y de sus pautas de consumo y gestión del agua. DISPONIBILIDADES HÍDRICAS APORTES CONSUMOS ETP POBLACI Ó N Y PAUTAS DE CONSUMO CONSUMO HUMANO T P A RIDEZ Y RECURSOS HÍDRICOS NATURALES RECURSOS DISPONIBLES PERIODOS DE SEQUÍA PERIODOS DE ESCASEZ Comportamiento medio V ariabilidad Y Extremos Figura 1. Relaciones entre la sequía y otros conceptos próximos Fuente: elaboración propia. AMBIENTALIA: EL CAMBIO CLIMÁTICO III CONGRESO ANDALUZ DE DESARROLLO SOSTENIBLE VII CONGRESO ANDALUZ DE CIENCIAS AMBIENTALES 127 En la parte izquierda de la figura aparece la dimensión natural de las disponibilidades hídricas, con la precipitación como esencial aporte de agua y la evapotranspiración como expresión de las pérdidas efectuadas en el medio natural. Ambas dibujan el grado mayor o menor de aridez de un lugar cuando se consideran en su comportamiento medio y definen también los periodos de sequía cuando se analizan su variabilidad y sus comportamientos extremos. En la parte derecha aparece la dimensión antrópica, en la que los consumos son los asociados al volumen de población y a las actividades humanas. En este caso los comportamientos medios o habituales dibujan el estado de los recursos hídricos disponibles, en tanto que los episodios excepcionales hacen lo propio con los periodos de escasez. En sentido estricto las sequías sólo serían los periodos excepcionales de anomalía hídrica negativa de carácter natural, que aparecen en gris intenso en la parte inferior izquierda de la figura 1 y, en consecuencia, el texto en principio solo debería ceñirse a la repercusión del cambio climático sobre la frecuencia, la intensidad y la duración de esos episodios, pero, dadas las relaciones existentes entre éstos y los restantes componentes naturales del fenómeno, aludiremos a todos ellos, aunque siempre destacando que es sólo la dimensión natural de la sequía la que vamos a abordar y no su dimensión antrópica. 2. Los impactos del cambio climático sobre la aridez Como es ya bien sabido, las previsiones del clima de futuro en el contexto del cambio climático no son en realidad tales previsiones, sino dibujos de posibles futuros climáticos que se ofrecen a los poderes públicos para que diseñen sus políticas de actuación consecuentes. Tales futuros climáticos se obtienen mediante modelización y a partir del diseño de posibles escenarios de emisiones de gases de efecto invernadero, de los cuales se derivan los correspondientes escenarios de concentraciones, que a su vez dan lugar a determinados escenarios de balance de energía y éstos finalmente se traducen en escenarios climáticos. El conjunto de los escenarios ofrece un abanico de posibilidades de futuro lo suficientemente amplio como para que los poderes públicos puedan tomar en consideración todas las opciones susceptibles de producirse; por otro lado, los escenarios intermedios ofrecen una aproximación razonable del futuro climático que nos puede esperar en ausencia de situaciones extremas. En este caso y para aproximar el futuro de las sequías en España vamos a utilizar esencialmente los resultados derivados de los escenarios A2 y B2, elaborados por el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (Nakicenovic, N y Swart, R, 2000) y ambos con emisiones intermedias (ver figura 2). En el primer caso se dibuja un escenario de emisiones medias-altas, que conduce a un forzamiento radiativo para 2100 de unos 8 W/m2, lo que arrojaría un incremento térmico planetario de unos 3,5ºC. En el segundo caso AMBIENTALIA: EL CAMBIO CLIMÁTICO III CONGRESO ANDALUZ DE DESARROLLO SOSTENIBLE VII CONGRESO ANDALUZ DE CIENCIAS AMBIENTALES 128 las emisiones son medias-bajas, el forzamiento radiativo se situaría en 5,7 W/m2, y ello originaría un incremento térmico próximo a 2,5ºC. Con base en estos escenarios, los cambios esperados para la temperatura y la precipitación en España a finales del siglo XXI aparecen reflejados en la figura 3, que nos muestra las salidas de nueve modelos de simulación del clima diferentes para el verano y el invierno. Si nos atenemos a las precipitaciones vemos que los hechos esenciales son: en invierno, una escasa dispersión en los resultados de los modelos, si bien se dibujan tanto ascensos como descensos en los valores, lo cual nos lleva a pensar en cambios muy reducidos en cualquiera de los dos escenarios. En el verano la dispersión de los resultados es mayor, pero apuntando ya casi siempre hacia una disminución de las precipitaciones, que por término medio se sitúa en un 40% en el escenario A2 y un 20-30% en el B2. Las temperaturas dibujan siempre un aumento, que en el invierno se sitúa en 2-4º para el escenario A2 y unos 2º para el B2, y en el verano en 4 a 6º para el A2 y 3 a 4º para el B2. Figura 2. Escenarios de incremento térmico en la superficie terrestre para el año 2100 con arreglo a diferentes nes. ente: IPCC, 2007 escenarios de emisio Fu AMBIENTALIA: EL CAMBIO CLIMÁTICO III CONGRESO ANDALUZ DE DESARROLLO SOSTENIBLE VII CONGRESO ANDALUZ DE CIENCIAS AMBIENTALES 129 Figura 3. Temperaturas y precipitaciones estacionales esperables en España para los escenarios de emisiones A2 y B2. Fuente: Mitchell, T.D., Hulme, M. y New, M, 2002 La introducción de matices regionales en las temperaturas conduce a los resultados que se plasman en la figura 4, en la que hemos destacado las salidas de los modelos intermedios. Es destacable el aumento generalizado de las temperaturas, aunque superior en las máximas que en las mínimas y con un fuerte gradiente costa-interior, que conduce a aumentos mucho más importantes en el interior del país que en las áreas costeras. Los incrementos más altos de las temperaturas máximas –siempre en las zonas interiores del paíssuperan los 6ºC, en tanto que en las mínimas se sitúan en torno a los 4ºC. En las temperaturas mínimas los mayores incrementos están en torno a 3-4ºC en el interior y apenas alcanzan los 2ºC en la costa. Ello conduciría a un aumento de los contrastes térmicos tanto diurnos como espaciales. AMBIENTALIA: EL CAMBIO CLIMÁTICO III CONGRESO ANDALUZ DE DESARROLLO SOSTENIBLE VII CONGRESO ANDALUZ DE CIENCIAS AMBIENTALES 130 T emp máx T emp. mín. Figura 4. Temperaturas máximas y mínimas esperables en España para el treintenio 2070-2100 con arreglo al escenario A2 y usando diferentes modelos climáticos y técnicas de reducción de escala. Fuente: INM, 2007. Los contrastes se exacerban también en términos estacionales, como se desprende de la figura 5, en la que se recogen las temperaturas máximas esperables en España para finales del siglo XXI con arreglo al escenario A2, el modelo HadAM3 y las técnicas de reducción de escala aplicadas por el Instituto Nacional de Meteorología. También en este caso es el verano el que muestra los mayores cambios, con incrementos del orden de 7 u 8º en el interior del país, registrándose los incrementos más reducidos en los meses de enero y marzo, donde oscilan entre 2 y 4º. Se podría afirmar, pues, que el futuro se presenta aún más contrastado y extremado que la realidad actual; las temperaturas veraniegas, ya de por sí elevadas, aumentarán más que las invernales, las diurnas lo harán más que las nocturnas y, todo ello en un contexto de mayor contraste espacial, donde la costa, reguladora natural de las temperaturas, verá incrementada esa regularidad, en tanto que en el interior se exacerbarán los contrastes. AMBIENTALIA: EL CAMBIO CLIMÁTICO III CONGRESO ANDALUZ DE DESARROLLO SOSTENIBLE VII CONGRESO ANDALUZ DE CIENCIAS AMBIENTALES 131 Figura 5. Temperaturas máximas esperables en España para finales del siglo XXI con arreglo al escenario A2, el modelo HadAM3 y las técnicas de reducción de escala aplicadas por el INM. Fuente: INM, 2007. En relación con las precipitaciones los escenarios de futuro no son tan concluyentes como en las temperaturas, pero en general siempre apuntan hacia un aumento pluviométrico en las latitudes medias, altas y ecuatoriales, y a una disminución en las subtropicales, lo cual concuerda con el desplazamiento previsto de las perturbaciones del frente polar hacia latitudes más altas y con las propias tendencias que ya se están registrando en la actualidad (IPCC, 2007). España no se escapa de esta tónica general de las latitudes subtropicales y muestra también una disminución prácticamente generalizada en las precipitaciones para finales del siglo XXI (ver figura 6). Esta disminución es muy intensa en el sur del país -el ámbito de por sí menos lluvioso-, donde puede llegar a alcanzar valores de -50%, y se suaviza en el norte, donde no suele rebasar valores de -10 a -20%, pudiendo incluso dibujar aumentos en algunos modelos. En cuanto a las variaciones estacionales esperables, cabe destacar algunos hechos especialmente relevantes (ver figura 7). En primer lugar, la importante disminución en primavera y verano (junto con el mes de octubre) y el ligero aumento en el invierno, lo que acentuaría aún más el desequilibrio AMBIENTALIA: EL CAMBIO CLIMÁTICO III CONGRESO ANDALUZ DE DESARROLLO SOSTENIBLE VII CONGRESO ANDALUZ DE CIENCIAS AMBIENTALES 132 intraanual ya existente: por otro lado, la disminución máxima en el sur del país, donde además se registra en prácticamente todos los meses, incluso los invernales, lo que acentuaría los desequilibrios espaciales; por último, el posible flanco de esperanza que se abre con el aumento de las precipitaciones invernales, sobre todo en el norte. Estos matices mensuales tendrán mucha importancia para la evaluación de los recursos hídricos a escala local y también para el surgimiento de posibles desequilibrios entre áreas, lo cual habrá de ser tenido muy en cuenta en la elaboración de la futura política hidráulica. Figura 6. Escenarios de cambio pluviométrico anual para España a finales del siglo XXI para el escenario A2 y usando diferentes modelos climáticos y técnicas de reducción de escala. Fuente: INM, 2007 AMBIENTALIA: EL CAMBIO CLIMÁTICO III CONGRESO ANDALUZ DE DESARROLLO SOSTENIBLE VII CONGRESO ANDALUZ DE CIENCIAS AMBIENTALES 133 Figura 7. Cambios previstos en las precipitaciones mensuales en España a finales del siglo XXI con arreglo al escenario A2, el modelo HadAM3 y las técnicas de reducción de escala aplicadas por el INM Fuente: INM, 2007 Estos aumentos de temperatura se traducen en aumentos importantes de la evapotranspiración potencial, es decir, de la demanda evaporativa del aire, los cuales no siempre pueden ser satisfechos por el evapotranspiración real. En verano el aumento de las temperaturas y la disminución de las precipitaciones conduce a reducciones importantes de ésta última, que en el sur pueden llegar a superar el 50% de los valores actuales En invierno, por el contrario, predominan los aumentos, sobre todo en el norte, debido al incremento de las precipitaciones que allí se registra, unido a un ligero aumento de las AMBIENTALIA: EL CAMBIO CLIMÁTICO III CONGRESO ANDALUZ DE DESARROLLO SOSTENIBLE VII CONGRESO ANDALUZ DE CIENCIAS AMBIENTALES 134