Poética en el caballo árabe: de la tradición mítica a la razón estética
Abstract
En este artículo estudiamos el tema del caballo árabe en la civilización islámica. Para ello examinamos la tradición desde sus orígenes judeo-cristianos y preislámicos y su inclusión al Islam por parte del Profeta Muhammad. El hadiz y la poesía en árabe clásico serán los principales medios de transmisión de una serie de leyendas y mitos en torno al caballo árabe desde la Edad Media hasta nuestros días. Para un conocimiento más cercano hemos extraído de las fuentes árabes textos ilustrativos y, muy especialmente, poemas, que permiten obtener una visión general pero muy exacta de nuestro motivo de estudio.
Full text
Revista de poética medieval, 19 (2007), pp. 21-48 . POÉTICA EN EL CABALLO ÁRABE: DE LA TRADICIÓN MÍTICA A LA RAZÓN ESTÉTICA MaMercedes Delgado Pérez Para Fernando -infinitas paciencia yconfianza en mí. El cambio sustancial que supuso en la Península Arábiga el nacimiento del Islam en el ámbito religioso no determinó, sin embargo, una completa ruptura sociocultural, pues la sociedad preislámica condicionó a la islámica debido, en gran parte, a la aprobación ocondena del Profeta de ciertas costumbres y tradiciones de la sociedad en la que él mismo nació 1. La lengua originaria de la Península Arábiga, la elegida por Dios para la recitación del Corán, era un excelente vehículo de transmisión cultural pues, pese a las diferencias tribales existentes en la antigua Arabia, prevalecía "el sentimiento vago de una unidad árabe que una lengua poética común y ya elaborada materializaba" 2. La poesía preislámica, formalizada idealmente con los viejos metros de la casida 3, expresaba "los sentimientos populares ycantaba las 1Véase el desarrollo de esta idea en Claude Cahen, El Islam. J. Desde los orígenes hasta el comienzo del Imperio Otomano, México, Siglo XXI, 1989, pp. 3-6. 2Ídem, p. 5. 3Contenía una serie de desarrollos sucesivos cuyo carácter convencional implicaba una tradición inmemorial (F. Krenkow, en Encyclop édiede l'lslam, Paris, Leyde, Maisonneuve et Larose, EJ . Brill (en adelante, E.I., 2 Qed.) ,1. IV, 1978, s.v. "kasida", pp. 742-743). Badawi ya señaló sobre la casida preislámica que "fue un producto natural de una forma de vida heroica, [de) una sociedad tribal en el desierto con sus propios ethos y valores, y por esa función ritualista permitía al árabe de esos legendarios días enfrentarse a modelos de vida y muerte en un medio ambiente que era normalmente duro" (M.M. Badawi, «Frorn Primary to Secondary Qasidas: Thoughts 21
hazañas de los hombres del desierto y los grandes días de los árabes": Y, mientras la poesía occidental se centra fundamentalmente en el sentimiento, "en la estética del árabe, más identificado con la naturaleza, también al describirla se siente y se crea poesía" 5. De ahí que nada escape a la atenta mirada del vate, cuyos versos reflejan la cotidianidad de la vida en el desierto. Elemento indispensable de esa cultura por su valor pragmático para la vida nómada era el caballo, considerado por los árabes como la criatura cercana al hombre más hermosa y noble", on the Development of Classical Arabic Poetry», Joumal of Arabic Literature, 11 (1980), p. 2. 4Claude Cahen, ob. cit., p. 5. 5Federico Corriente, Las muíallaqiu. Antología y panorama de Arabia preisl ámica, Madrid, IHAC, 1974, p. 31. 6El autor persa Abu Bakr al-Hasan Ibn al-Jasíb (el Albubather de los autores latinos, que vivió entre finales del siglo IX y comienzos del X d.C.), transmisor de la astrología caldea desde su residencia en Bagdad, ofrecía esta noble imagen del caballo, ya que valoraba a los equinos por encima del resto de los animales, sitúandolos entre los que más favorecían la vida del árabe,junto con los camellos, ovejas y bueyes, en ese orden. A su vez, Albubatherdistinguía, al hablar de los mercaderes de cuadnípedos, entre caballos y palafrenes y caballos a secas, situando a estos últimos junto a las cabras, con lo que entendemos que diferenciaba los caballos de monta y los de tiro. Los de monta serían los caballos merecedores de distinción especial, más aún los palafrenes, tan mansos que se destinaban a las damas, los reyes y los príncipes en sus entradas triunfales. La naturaleza de estos caballos de monta era comparada por el astrónomo a la del hombre, al situar en el mismo nivel la flagelación de hombres y el golpeo de caballos (Albubather, Sobre las natividades,trad. y notas, Demetrio Santos, Barcelona, Edicomunicación, 1986, pp. 137, 144 y \70). En el Cantar de Mío Cid se observa también esta triple distinción: corcel o caballo de guerra, o de en diestro, monturas de gran alzada y fuertes miembros que resistieran el peso del caballero armado y el choque del combate; palafrén, palafrés, o caballo de viaje, caballos mansos de camino y de lujo; y la jaca o caballo de carga para llevar el equipaje (Cantar de Mío Cid, ed., prólogo y notas de Alberto Montaner, Barcelona, Crítica, 1993, p. 164, nota 1064, p. 185, nota 1336, p. 216, nota 1874). 22
El caballo era conocido desde antiguo en Oriente próximo. Se dice que fue en Asiria donde nació la caballería como elemento de guerra, sustituyendo al carro de batalla como arma decisiva en el siglo IX a.e. Asiria había aprendido a valorar al caballo en su alianza con los extraordinarios jinetes escitas procedentes de Asia central. Tan importante era esta alianza para el Imperio asirio que, cuando los medos lograron cambiarla de signo y volverla en su favor, finalizando el siglo VII a.C; obtuvieron una completa victoria sobre Asiria y sustituyeron su hegemonía en el Cercano Oriente 7. El caballo fue, pues, pieza fundamental en la expansión de los grandes imperios asiáticos. El arte de la Antigüedad supo recoger el extraordinario valor dado al caballo: "10s asirios vieron en el caballo en general un laborioso animal de tiro; los egipcios una noble criatura, encabritándose, curvo el cuello y metidos los riñones; los micénicos, un milagro de rapidez que .apenas roza el suelo" 8. Como hemos visto, pese a la opinión genérica del especialista Henri Frankfort, los asirios comprendieron bien el valor del caballo, tanto cinegético, como bélico. Los preciosos relieves palaciegos de Nínive nos muestran ambos aspectos. En uno de ellos podemos apreciar aun grupo de árabes montados sobre camellos siendo derrotado por la poderosa caballería de Asurbanipal (ca. 669-ca. 631 a. e. ). Pero los árabes pronto sabrán, también, apreciar las virtudes del noble animal y de ellos, en su relación con el caballo, podemos decir lo que se ha dicho de los primeros jinetes de fama, los escitas: "este animal no sólo les dio su insólita movilidad, sino también su impetuosa concepción del mundo; en cuanto perfeccionaron la técnica de montar, dejaron de ser los lentos pastores nómadas que habían sido para convertirse en una hueste notable y audaz" 9. 7Frank Trippet, Los primerosjinetes, Barcelona, Folio, 1994, t. 1,pp. 11-14. 8Henri Frankfort,Arte y arquitectura del Oriente Antiguo, Madrid, Cátedra, 1987, p. 276. 9Frank Trippet,ob. cit., t. 1, p. 41. 23
Con el Islam, la simbología inherente al caballo de la época preislámica permaneció intacta, definiéndose en tres aspectos principales muy bien establecidos y matizados: aportar bienestar para la familia en todos los sentidos posibles, ser elemento indispensable para la defensa de la Ley de Dios e incrementar los favores divinos mediante su cuidado. Esta triple importancia responde, en primer lugar, al relevante papel que el caballo jugó en la vida beduina, y el amplio e importante uso, siempre noble, que de él se hizo. Y es que, entre todos los bienes con los que los árabes preislámicos contaban, "se prefería a los caballos, muy por encima de todo lo demás. La fuerza, la gloria, el poderío sólo con el caballo se relacionaban, pues gracias a ellos podían defender todas sus demás posesiones y guardar a sus mujeres, proteger sus territorios y sus cotos, atacar a sus enemigos, perseguir sus venganzas y lograr botín" 10. Estos valores continuaron vigentes en el Islam, e incluso se llegó al extremo de considerar al caballo como el bien más apreciado, por encima incluso de la propia familia, tal y como refieren los siguientes versos del poeta Ismá'Tl b. CAyIan: Ningún otro bien como a los caballos estimo, por muchos dorados dinares que pudiera tener. Les doy mi fortuna, mi familia come lo que queda, y espero luego que ellos me ayuden y den. Si yo no poseyera caballo ninguno de raza, me vería pobr e, aunque todo el oro de Qárün tuviera 11. El Profeta, buen conocedor de los valores que para la sociedad tribal tenía el caballo, los retomó y reforzó en los planos bélico y religioso. Ello se aprecia especialmente en el Corán, donde el caballo aparece mencionado en cinco ocasiones, siempre expresado con el término colectivo ja yl 12. Las revelaciones realzan la figura del caballo como un bien inapreciable, no solamente porque aquéllos que son de raza produ- 10 Ibn Hudayl, Gala de caballeros, blasón de paladines, ed. preparada por M.ª Jesús Viguera, Madrid, Editora Nacional, 1977, pp. 59-60. 11 ídem, p. 173. El mismo autor recoge lo siguiente: HA un sabio fueron a preguntar: ¿Cuál es la riqueza mejor?, y repuso: una yegua, seguida de un caballo, y llevando en sus entrañas a otro" (ídem, p. 52). 12 En la lengua árabe existen multitud de términos con los que denominar al caballo, aunque el principal es Jaras. Sobre terminología equina árabe, véase, Carl 24
cen el deleite de las cosas bellas y sus cualidades provocan estimación y deseo por su tenencia 13, sino también como elemento indispensable para conseguir la victoria en la guerra: "Preparad contra ellos la fuerza y los caballos enjaezados que podáis, para aterrorizar al enemigo y a otros, distintos de ellos, que no conocéis, pero que Dios conoce" 14. Esta misma idea se reforzará continuamente en el hadiz, de entre los cuales hay numerosos ejemplos, como aquél que dice que "el mejor ser humano es un hombre empuñando la brida de su caballo por la Fe de Dios, y que al oír un grito de guerra, allí acude" 15. Desde el punto de vista religioso el caballo es un medio de alcanzar, además, la virtud, ejerciendo la modestia y la moderación: "Se transmitió de Muáwiya que el mensajero de Allah dijo: 'No empleéis para montar sillas de seda ni de piel de tigre' (lo relató Abu Daud)"1 6. Las circunstancias que acompañaron a la Revelación Sagrada facilitaron enormemente que surgiera el mito del caballo, de donde se desarrolló su imagen, pues el Profeta "le confirió la suerte de vínculo con la divinidad" 17, lo que viene a extender la simbología y la estética del caballo hasta los ámbitos culturales más insospechados del Imperio Islámico. R. Raswan, «Vocabulary of Bedouin words concerning horses», Joumal of Near Eastem Studies, 4:2 (1945), pp. 97-129. 13 Corán 3:12, dice: "El amor a las pasiones, tales como las mujeres, los hijos, quintales atesorados de oro y plata, caballos de raza, animales domésticos y tierras de labor, se ha hecho hermoso para los hombres. Eso es el goce de la vida mundanal, pero junto a Dios está la hermosura del retorno". Igual sentido encontramos en la azora 16, aleya 8. Para las citas coránicas hemos acudido a la edición realizada por Juan Vernet. 14 Corán, 8:62. Mayor vehemencia, por la llamada a la Guerra Santa que no a una simple batalla, se expresa en la azora XVII, aleya 66: "¡Ve contra ellos con tu caballería y con tu infantería!". El primer caballo del Profeta de llamó Sajab, y lo montó para la batalla de Uhud (William Muir, The Lije of Mahomet, with lntroductory Chapters on the Original Sources for the Biography of Mahomet, and on the pre-lslamite history of Arabia, London, Smith Elder, 1858,1. 4, p. 334). 15 M."Jesús Viguera «Elcaballo a través de la literatura andalusí-, en Al-Andalus y el caballo, Granada, El Legado Andalusí, 1995, p. 99. 16 An-Nawawí,Lo más granado de los Jardines de los Justos =Riyad As-Sali- hin, trad. de Zakaríya Maza al-Qurtubí, Granada,Comunidad.Musulmana Española de la Mezquita del Temor de Alláh,2005, p. 241. 17 Camilo Álvarez de Morales yFátima Roldán Castro, «Sobre el caballo en la cultura árabe», en Ciencias de la naturaleza en al-Andalus. Textos y estudios, 4 (1996), p. 290. 25
La literatura nostálgica de siglos postreros enaltecería esos valores tradicionales de la caballería y de las armas, especialmente en la exaltación del ideal combativo: "debes saber que los pueblos que nos han precedido cuidaron siempre y demostraron mucho pundonor con los caballos. En ellos fiaron y se apoyaron durante sus guerras. Por criarlos alcanzaron honor. Los árabes aún sobrepasaron aquella preferencia y cuidado de las otras naciones. Tanto en tiempos preislámicos como en los islámicos, a ninguna otra de sus pertenencias dedicaron tanta solicitud como a los caballos; y es que para ellos representaban su gala y su ornato, objeto eran de su emulación y porfías, su fuerza y su defensa, su gloria y su prestigio" 18. Son numerosísimas las noticias que acerca del caballo encontramos en cualquiera de los géneros literarios vehículo de expresión de la cultura árabe. Uno de ellos, la literatura de lo maravilloso, ha transmitido la leyenda de la creación del caballo árabe hasta nuestros días. Ésta contiene un enorme trasfondo religioso, así como una extraordinaria carga estética. Según Abü Hámid el Granadino (siglo XI-XII d.C.), recopilador de este tipo de narraciones, la leyenda dice lo siguiente: "cuando Dios quiso crear al caballo le dijo al viento del Sur 19: «Voy a crear a partir de ti una criatura que será la gloria de mis seguidores, la ruina de mis enemigos y el adorno de los que me obedecen». Luego creó al caballo y dijo: «Te llamo caballo y te hago de raza árabe; a tu crin anudo el bien 20, y se conseguirán botines cabalgando sobre tu lomo; la honra estará contigo dondequiera que estés, y te hago señor de los animales [...]; te he distinguido con la característica del rayo sobre el resto de los animales, te he concedido la querencia del corazón de tu dueño, y te he permitido que vueles sin alas; sirves para perseguir y 18 lbn Hudayl, ob. cit., pp. 63-69. 19 El viento del Sur es, según la tradición árabe, uno de vientos del Paraíso, y su propiedad es fecundante. 20 Hay un hadiz que dice: "El Profeta aseveraba: «el caballo lleva anudado el bien a su copete, hasta el día del Juicio Final» r ... ];sobre el sentido de 'el bien', el Profeta contestó que eso significaba «la recompensa eterna y el botín en esta vida» (lbn Hudayl, ob. cit., pp. 56). Este mismo autor explica que "se entiende por 'copete', en estos contextos, las guedejas de pelo que caen sobre las frentes de los caballos; por extensión se denomina así al espíritu, cuando decimos: «fulano tiene un espíritu bienaventurado», y utilizamos para expresamos la misma palabra copete" (ídem, p. 58). 26
para huir; sobre tu lomo montaré a unos hombres que me glorificarán, alabarán y aclamarán y me serán fieles; glorifícame cuando me glorifiquen, alábame cuando me alaben y aclámame cuando me aclamen» [...]. Luego lo envió a la tierra y el caballo se puso a relinchar [...]: "Yo te bendigo y humillo con tu relincho a los asociadores, llenando con él sus oídos, haciéndoles pasar la noche despiertos, dejándolos cabizba- JOS». Dijo: Y reuniendo todo lo que había creado se lo mostró a Adán y dijo: ,,¡Adán! , escoge de lo que he creado lo que quieras»; yAdán escogió al caballo. Y dijo Dios, alabado y ensalzado sea: "Has escogido tu gloria y la de tus descendientes, será eterna mientras vivan, y se reproducirán hasta el final de los siglos. A ti Ya ellos os bendigo, no he querido tanto como a ti a ninguna otra de mis criaturas». Luego Dios le imprimió la magnificencia, la belleza y la gloria, que se perpetuarán en su descendencia" 21. "Le marcó Dios luego con una pinta y un lucero, que a Él, así, se deben" 22. Del primer siglo de la Hégira proviene casi con seguridad la leyenda de la procedencia genealógica del caballo árabe, recopilada por Ibn al- Kalbi (m. 204 H.lSü9 d.C.), que recoge una versión atribuida al primo y compañero del Profeta Ibn eAbbás sobre la domesticación del caballo. Esta versión remonta la leyenda a Ismael, hijo de Abraham, ancestro de los árabes, y narra que, cuando Ismael vivía en La Meca, "cierto día encontró en su puerta cien caballos salvajes que Dios había hecho salir del mar y había dirigido hacia la Ciudad Santa para pacer en sus alrededores. Con la ayuda de Dios, Ismael los domó, los emparejó y fue el primer hombre en montar un caballo, como anteriormente fue el primero en hablar el árabe" 23. Según otra tradición, de la cual se hizo eco el propio Profeta en el Corán, el rey David, también profeta para los musulmanes, tenía una gran querencia hacia los caballos, de los cuales reunió mil, todos los que entonces había en la tierra. Su hijo Salomón los heredó, de manera 21 Abü Hámid Al-Garnáfi,Elogio de algunas maravillas del Magreb, Introd., trad. y notas de lngrid Bejarano, Madrid, leMA, 1991, pp. 215-216. 22 lbn Hudayl, ob. cit., p. 48. Este autor también recoge la leyenda de la creación del caballo árabe, 45-47. 23 Farouk Mardam-Bey, «L'origine légendarie du cheval arabe-, en Cheval et cavaliers arabes dans les arts d'Orient et d'Occident, Paris, Institut du Monde Arabe, Gal1imard, 2002, p. 23. 27
que decía que a ningún legado de David apreciaba tanto como a esos caballos 24. Cuenta la leyenda que cierto día quiso conocer acada uno de ellos por sus características, nombres ygenealogías, yempezaron a mostrárselos pasada la oración del mediodía.Llegado el rezo del atardecer, aún seguía Salomón contemplándolos: "no había ninguno que no fuera excelente, hasta el punto de que le hicieron olvidar las oraciones. En esto se puso el sol, llegando adesaparecer de la vista y Salomón se apercibió,recordando los rezos, y pidiendo perdón a Dios Altísimo: «Ningún bien hay en una riqueza que provoca el olvido de Dios y de las oraciones, ¡traédmelos de nuevo!» Había ya contemplado novecientos, yrestaban sólo cien; trajeron pues a esos novecientos, mientras Salomón, repentinamente,decidía quebrarles patas y cuellos,compungido por haber descuidado la oración de la tarde. Quedaban cien caballos, que aún no habían desfilado ante él, y refiriéndose a ellos manifestó: «Éstos me son mucho más caros que los otros novecientos, causa de mi desvío». Y los conservó" 25. De este modo, todos los caballos procederían de aquéllos cien perdonados por Salomón. Si seguimos en este punto las más antiguas leyendas árabes, las que nos proporciona la poesía preislárnica, el primer caballo que llegó hasta los árabes provendría de uno de los sementales que Salomón regaló a la tribu de los eAzd, en Yemen. De ese caballo serían descendientes cuatro de las siete familias equinas de la tradición 26. Otro tipo de literatura, la de carácter jurídico, incide en los valores atribuidos al caballo por el Profeta, especialmente en el ámbito religio- 24 Esta tradición bíblica ycoránica podría tener su registro arqueológico bien documentado en las grandes estructuras halladas en las excavaciones de la antigua ciudad de Meggido,conocidas como Establos de Salomón (Fabio Bourbon yEnrico Lavagno, Tierra Santa. Guía de arqueología,Madrid, LIBSA, 2005, pp. 92-95). Muhammad Asad ,entiende que "la historia del amor de Salomón por los caballos quiere mostrar que todo verdadero amor a Dios acaba reflejándose en apreciación de, yreverencia por, la belleza creada por Él" (El mensaje del Qur'an, trad. del árabe ycomentarios Muhammad Asad; trad. al español Abdurrasak Pérez, Almodóvar del Río, Córdoba,Junta Islámica, 2001, p. 686, nota 31). 25 Ibn Hudayl,ob. cit., pp. 48-49. 26 Francois Viré, E.l., 2aed., t. 11, s.v. «faras», p. 804. Sobre los más que probables yreales antecedentes de la llegada del caballo a la Península Arábiga, véase Carlota Sánchez-Moliní, "El origen del caballo árabe», en El saber en al-Andalus. Textos y estudios. 1,Sevilla, Universidad de Sevilla, 1997, especialmente pp. 175-177. 28
so, como elemento partícipe fundamental en la guerra santa. De ahí que el hadiz esté lleno de alusiones favorables a, por ejemplo, el cuidado diario que precisaba el caballo, lo que incluso llegaba a ser una vía para obtener el favor religioso: "ha dicho el Profeta: «Debéis cuidar a los caballos, que en sus lomos está vuestro seguro y en sus vientres vuestro tesoro»" 27. El cuidado del caballo debía ser, por ello, preferentemente personal. Existen, a este efecto, diversas tradiciones que refieren que Muhammad tenía caballos, los criaba y los amaba. eA'isa, compañera del Profeta, se levantó cierta mañana y le vio acariciar su caballo "con sus propias ropas, y le habló: «Profeta de Dios, ¡¿con tus ropas!? [...] ¿No me encargaste que yo le diera la alfalfa?» «Bien, ¿pero no querrás recibir tú sola la recompensa entera? Gabriel me ha dicho que Dios me cuenta cada grano que come mi caballo como un acto meritorio»" 28. Este hadiz se relaciona con otro, en el que Muhammad dice: "los caballos pueden dividirse en tres grupos: los que son una carga para su propietario, los que le escudan y los que lo hacen merecedor de recompensas". Los primeros serían "los criados por presunción o por soberbia o para causar daño a los musulmanes", motivo de tormento para su dueño. Los del segundo grupo son los criados para la causa de Dios y su dueño "no olvida lo que debe a Alá en relación con sus lomos y cuellos"; y los del tercer grupo son los criados "en prados yjardines para ser utilizados en la causa de Alá por los musulmanes. Todo aquello que comen en los prados o jardines es tenido en cuenta como buena obra de su dueño, incluso sus boñigas yorines cuentan como un número igual de buenas obras por su parte. Cuando su dueño los conduce por un arroyo y beben, sea ésta la intención del propietario o no, cada sorbo que beben es contado como una buena obra'?". 27 Ibn Hudayl, ob. cit., p. 52. 28 Ídem, p. 64. Son numerosas las leyendas en este sentido. Resulta significativa la transmitida por CUmar b. CAbd al-"Azíz, que dice: "el Profeta dijo: «quien posee un caballo de raza árabe y le trata bien, Dios le tratará bien a él, pero si lo descuida, Dios se desentenderá de él-" (ídem, 65). Del mismo modo, el maltrato hacia el caballo era censurable y hasta condenable: "el Profeta vio a un hombre pegando a su caballo, y le habló: «¿Así le tratas?, ya eres presa del fuego del Infierno». Intercedieron por él, y contestó: «No, a menos que pelee por Dios en la Guerra Santa». Así lo hizo aquel hombre, repitiendo siempre: «Por testigos de mi reparación os invoco»" (ibídem). 29 Imán Nawawi, El Jardín de los Justos, trad. Mercedes Zorrilla, Girona, Tikal, [s.d.], p. 295. 29
propiedades de los caballos padre para la monta, "dicen los prácticos en esto, que los mejores para este fin son los que fueren muy robustos, de engallado cuello y cabeza, de regular talla y largura, de un pisar firme, sanos y briosos, y que tenga de seis a quince años" 48. Además, el caballo debe llevar "erguida la cabeza, y ser perspicaz y reaccionar con viveza cuando se le monta o cuando se le hace moverse [pues] vigor general y energía son cualidades inseparables y complementarias" 49. Todas estas características que acabamos de referir sobre el caballo son elogiadas reiteradamente en obras de carácter dispar de la literatura en prosa como, por ejemplo, en la Disputa de los animales contra el hombre. Cabe destacar la defensa que el hombre hace del caballo en los siguientes términos: "Dijo el rey al hombre: ¿En qué consiste esa excelencia del caballo? [...] Contestó éste:Se trata de cualidades dignas de elogio, de virtudes hermosas y de una conducta admirable [...]; tiene una bella estampa, pureza de color, los miembros son proporcionados y su pelo es hermoso; es rápido en la carrera, obedece al jinete adondequiera que lo mueva [...]; se dirige al combate [...]; es inteligente, posee excelentes sentidos y tiene buenos modales" 50. Estas virtudes, tanto físicas como psíquicas, conforman el ideal que permite que el caballo sea admirado y respetado en la sociedad áraboislámica. Las connotaciones que derivan de ello vienen a repetirse una y otra vez como tropos plenamente aceptados en el correr de los siglos. Recreo continuo de los juegos comparativos de la poesía árabe clásica fue, pues, el caballo, "uno de sus temas por excelencia estéticos y a la vez heroicos" 51, aunque en ningún momento haya constituido un tema propio 52. Que las más bellas imágenes sobre el caballo se den en este género no es fruto de la casualidad, pues los más inspirados compositores de versos incluyeron la razón estética del caballo en sus dimensiones, tanto real como simbólica. Veamos, pues, una muy so- 48 Ibn al-cAwwan , ob. cit., pp., 486. 49 Ibn Hudayl, ob. cit., pp. 125 Y130. 50 La disputa de los animales contra el hombre (Traducción del original árabe de la disputa del asno contra fray Anselmo de Turmela), trad. de Emilio Tornero, Madrid, Universidad Complutense, 1984, p. 45. 51 M.ª Jesús Viguera,artocit., p. 111. 52 Francois Viré, a rto cit., p. 805. 36
mera relación de la ingente producción poética que puedan ayudarnos ailustrar estas palabras. Quizá debamos destacar, por encima de otros valores del caballo, el militar, pues desde tiempos remotos la defensa y el ataque se realizaban más efectivamente sobre una montura, actividades, por otro lado, muy cotidianas. Ya en época preislámica la solidaridad con los miembros del grupo", quizá el elemento aglutinador más destacable de esta sociedad, permitía al individuo participar en lances tribales tales como, por ejemplo, la venganza de la sangre 54, cuya importancia aparece reflejada en repetidas ocasiones en la poesía: ... dijo: "satisfaré mi venganza y luego contendré a mi enemigo. alfrente de mil embridados caballos" 55. De ahí la importancia de la defensa de los bienes comunales, igualmente idealizados: ...He protegido el aduar con armas cabalgando un corcel cuya brida es mi collar desde que amanezco 56. Las primeras conquistas en nombre del Islam, eran también mucho más efectivas si se realizaban a caballo. Los distintos tipos de ataque precisaban de la montura unas características particulares, de modo que era preferible "usar yeguas para algaras y expediciones nocturnas, es decir para ataques por sorpresa. Los sementales son más convenientes cuando se entabla combate por líneas, se mantiene una posición defensiva, han de hacerse marchas, guerrear, y otras acciones marciales descubiertas. Los caballos castrados se eligen para emboscadas y para ir en vanguardia, porque resisten más y son capaces de mantenerse más tiempo en tensión" 57. La entrada en combate simboliza el valor y el coraje, del que el caballo participa vívidamente cuando el jinete lo alienta a la lucha... En este sentido, los tropos más significativos destacan el 53 En árabe,"asabiya. 54 Muy simila~ a la ley del talión, que los árabes denominaban La'r. 55 Federico Corriente, ob. cit., p. 95; los versos son del poeta Zuhayr. 56 ídem, p. 106. 57 Ibn Hudayl, ob. cit., p. 134. 37
coraje y la velocidad del animal, virtudes aprovechadas por la poesía para engrandecer las tan sugerentes imágenes: )Es un corcel lo que ha pa sad o ante mis ojos, o una estrellafugaz que cruzó rápida como el relámpago encendido por la tormenta? ... Ysiempre que corre piensa que la aurora viene a pedirle la restitución, mas no le alcanza. Cu and o se lanza veloz contra el enemigo, las estrellas se cansan de seguirlo y {las nubes pierden su rastro 58. Con secuencia directa de ello es que los buenos jinetes son destinatarios de grandeselogios, yprovocan la admiración generalizada de quienes los observan. En este sentido son famosos por su coraje ydominio de la montura los bereberes, cuya habilidad se remonta en los tiempos, suscitando respeto ymiedo en la guerra. Cuenta el cronista andalusí Ibn Hayyán que al-Hakarn 11 era reacio ainstalar tropas bereberes en Córdoba dada la aversión que les tenía. Pero, una vez permitida su presencia en la corte, se asomó cierto día "desde la alcazaba de la Dar al-Rujám (=Casa de Mánnol), en cuyo patio hacían alarde los soldados los días en que recibían las pagas, para contemplar a los jinetes bereberes, cuando evolucionaban jugando, y no les quitaba ojo, lleno de asombro. «"Mirad ----decía a los que le rodeabancon qué naturalidad se tienen estas gentes a caballo.Parece que es a ellos aquienes alude el poeta [Mutannabi] cuando dice: Diríase que {los caballos] nacieron debajo de ellos, yque ellos nacieron sobre sus lomos. ¡Qué asombrosa manera de manejarlos, como si los caballos comprendiesen sus palabras!"». Y los que le oían se maravillaban de la rapidez con que había cambiado de opinión respecto de los bereberes" 59. 58 Emilio García Gómez, El libro de las band eras de los campeones de lbn Saiid al-Magribi, Barcelona, Seix Barral, 1978, p. 44. 59 Ibn Hayyán, Anales palatinos del califa de Córdoba al-Hakam 11 ,trad. por Emilio G a~ cí a Gómez, Madrid, 1967, pp. 228-232. . 38
La poesía realzaría en numerosísimas ocasiones el lucimiento del jinete por su habilidad en la lucha, de donde resultan estampas de una enorme carga estética: Mi diestra regalaba el día de los dones, ymataba, el día del combate; mi izquierda sujetaba todas las riendas que domeñaban a los corceles en campos de batalla 60. La compenetración entre el jinete y la montura era una peculiaridad destacada y destacable, y ello se conseguía, principalmente, por la obediencia del animal a las órdenes que se le daban, lo que se consideraba una de las más excelentes virtudes del caballo: ... Obediente es mi montura; me acompaña do quiero el corazón: confirme orden lo muevo 61. En la estrategia militar la doma y el dominio del caballo para lograr la victoria son vitales, así como las distintas agrupaciones, por la función específica que cada una de ellas debe llevar acabo y las técnicas empleadas. Un ejemplo de éstas era el tornafuy, de origen beduino. Fue imitada yllamada de igual modo por los cristianos, yconsistía en ataques bruscos yrepentinas retiradas. La describió don Juan Manuel en su Libro de los Estados con gran admiración: "Et sabet que non catan nin tienen que le paresce mal el foir, por dos maneras: la una, por meter los christianos apeoría, por que vayan en pos ellos descabdelladamente'", et la otra es por guarescer quando veen que más non pueden fazer. Mas al tienpo del mundo que más fuyen, et paresc;eque van más vencidos, si veen su tienpo, que los christianos non van con buen recabdo o que los meten en tal lugar que les pueden fazer daño, cred que 60 Als-Mu'farnid,Poesías, ed. ytrad. de Emilio García G órnez, Madrid, IHAC, 1987, p. 99. 61 Versos de la muiallaqa de CAntara, en Federico Corriente,ob. cit., p. 126. 62 Los editores del texto (véase la nota siguiente), aclaran el término en nota como "sin caudillo, desorganizadamente". 39
toman entonce tan fuerte et tan bravamente commo si nunca oviesen commencado a foír" 63. Todo lo concerniente al dominio del caballo en la guerra era aprendido en las escuelas de equitación de los campamentos militares, donde se entrenaba para tal efecto. Este interés repercutió en los tratados dedicados al caballo, que solían incluir apartados para la buena monta y el dominio del animal, detalles sobre cómo darle las órdenes, la correcta colocación de las diferentes armas, la interpretación de los sonidos del animal, o consejos sobre el mejor cuidado para un mayor rendimiento en las lides, todo ello con gran profusión de detalles 64. El valor arquetípico del caballo "es elemento fundamental e indispensable del heroísmo, de la caballería, de las gestas propias, en pro del mantenimiento del Islam, y de la expansión y triunfo de su poderío" 65, fomentado muy especialmente desde las bellas letras. En el adab, género de carácter enciclopédico, destacan una serie de obras denominadas paracaballerescas, muy famosas en la Granada de los siglos XIII a XVI, que "vienen a condensar la cumbre del arte ecuestre andalusí, que sobrevalora significativamente su tradición «árabe», según aparece al menos en sus referencias literarias, cuando en él confluyen importantes tradiciones 63 Don Juan Manuel, El libro de los Estados, ed., introd. y notas de lan R. MacPherson y Robert Brian Tate, Madrid, Castalia, 1991, p. 224. 64 Uno de los primeros tratados de equitación conocidos se debe a la erudición del famoso general ateniense Jenofonte (430-355 a.Ci). Su amor a los caballos es destacado por su biógrafo del siglo III d.C., Diógenes Laercio, y en su tratado nos ofrece un completo método para amansar al potro, sin malos tratos, sino con halagos; cuidar yasear al caballo, empezando por la cabeza y la crin; calmarlo si es brioso, pues "el brío es al caballo lo que la cólera es al hombre"; o ganarse su voluntad enseñándole acaminar montado como lo hace de forma espontánea cuando está contento y satisfecho, con la rienda suelta y el cuello muy erguido, encorvando la parte de atrás de la cabeza (Frank Trippet, ob. cit., t. 1,p. 52). 65 M." Jesús Viguera, arto cit., p. 108. El valor estratégico del caballo era tal, y tan importante también su significado como elemento fundamental en la expansión ydefensa del Islam, que desde los inicios de la conquista árabe de la Península Ibérica se dictó la prohibición del uso de caballos de monta a los 4immf ,es decir, a cristianos y judíos, restricción que seguiría vigente durante siglos, pero limitándose a los caballos de pura raza una vez el proceso de conquista yexpansión del Islam fue reduciéndose (María Antonia del Bravo, Sefarad. Los judíos de España, Madrid, Sílex, 2001, pp. 117, 133; Y Francisco Vidal Castro, «Venta de caballerías en el Toledo taifa y cristiano (ss. XI-XII)>>, en Qurtuba, 2 (1997), pp. 221-222). 40
persas y bereberes" 66. Sin embargo, la dimensión ejemplificadora de los héroes impregna todos los tipos de fuentes, de ahí el gusto literario por la educación mediante normas esenciales, con una intención clara: "fomentarel espíritu guerrero, además de su práctica" 67. Esa exaltación del ímpetu guerrero se transmitirá mediante modelos oexempla, y será una constante en la educación de futuros monarcas: "conveniente es para el Príncipe ordenar que se lean, con frecuencia, en su Corte, libros que traten de las guerras y expediciones de los Persas [...], de los fastos bélicos de los Árabes [...], la conquista de Siria [...], la actuación militar del Profeta [...], las batallas ecuestres [...], la estrategia. Conviene, así, rememorar a los antiguos héroes, por su arrojo famosos, por su osadía notados; que por su valentía sobresalieron entre su gente, y que, por su misma bravura, lograron honor" 68. Las virtudes caballerescas ofurüsiyya,son, precisamente, el dominio de esos conocimientos prácticos yteóricos del animal, es decir, el arte del bien montar a caballo y su conocimiento. Eran varios y debían ser conocidos bien por los jinetes: la equitación, la doma del caballo, el entrenamiento del caballero en las artes de la lanza y las técnicas de combate, el uso del arco a pie y a caballo, la caza y el juego del polo. Otros mucho menos prácticos pero igualmente importantes eran los conocimientos veterinarios, los de los tipos de armas y los del arte de la guerra. Esto daría lugar a unafurüsi yya alta, cuyas actividades se hacían sobre el caballo; y la baja, que se hacía en el suelo. La institución de lafurüsiyya según el conjunto de esas actividades derivó en una noble o de corte (al-furüsiyya al-nabilai, propia de la corte cabbasí; y la militar (al-furüsiyya al-harbiyyai, centrada en la formación y entrenamiento del guerrero a caballo 69. El caballo, en la guerra, es el compañero del jinete hacia el Paraíso. En la Llamada a la guerra contra los cristianos del poeta andalusí Ben 66 M.ª Jesús Viguera,ano cit., p. 105. 67 Ídem, p. 108. 68 Janine Sourdel-Thomine, «Les conseils du sayh al -Harawi ii. un principe ayyñbide»,en Bulletin d'Études Orientales, 17 (1961-1962), pp. 205-266. 69 Shihab al-Sarraf, «Évolution du concept de furü siyya et de sa littérature chez les Abbassides et les Marnlouks», en Chevaux et cavaliers arabes dans les arts d'Orient et d'Occident, Paris, lnstitut du Monde Arabe, Gallimard, 2002, pp. 67-68; para mayor información sobre obras de este tipo véanse las pp. 68-71. 41
Sahl de Sevilla, del siglo XIII, se inflama el espíritu del guerrero con la promesa de la eternidad: Acudida la aguada de la guerra, su éxito es seguro; es alcanzar la gloria en este mundo yconquistar la vida eterna. La guerra santa os llama a una victoria oculta que se os muestra entre los enjutos caballos de raza. Dejad los aduares por la morada eterna ynavegad por el mar agitado hacia el verde paraíso 70. La nostalgia yla exaltación patriótica se relacionan con la raza, y el caballo es parte inherente de este sentimiento del poeta musulmán, angustiado ante la pérdida de Sevilla en 1248: Árabes que habéis heredado el honor a través de antepasados ilustres, Dios compra vuestras almas. vendédselas ygozaréis la recompensa del Comprador f. .. J La religión os llama ysobre vuestras sillas se eleva el grito de socorro yel deseo de quien lo lanza 71. Al margen de la actividad bélica, el caballo era partícipe de otras actividades llevadas a cabo en momentos de ocio, especialmente por las clases más altas de la sociedad. El caballo era elemento indispensable en actividades lúdicas tales como el juego del polo, la montería, la cetrería o las carreras. Quizá el más popular de estos deportes fuera el último de ellos. Según refiere Ibn Hudayl, "los árabes hacían apuestas sobre la rapidez de sus caballos, ydenominaban la retribución estipulada para los ganadores gajes oprendas. La colocaban al extremo de la meta hasta la que [se] iba a correr, sobre la moharra de una lanza, de donde viene la expresión proverbial: llevarse la lanza. A la meta se 70 Ben Sahl de Sevilla, Poemas, sel., trad. e introd. de Teresa Garulo, Madrid, Hiperión, 1996, p. 253. 71 Ídem,pp. 253, 255. 42
le llamaba asimismo recorrido o extremo. [...] El lugar de la carrera se llamaba pista" 72. Esta actividad no parece que se centrara en una determinada clase social, tanto más cuanto que no se resalta este punto, lo que no sucede en las crónicas al referirse, por ejemplo, a la montería o a la cetrería, esparcimiento favorito de las clases altas, pues la caza en al-Andalus, "fue una de las distracciones favoritas de los soberanos, de sus cortes y de la aristocracia, [...][quienes] se entregaban a [ellos]" 73. En estos deportes, la atención del poeta se centraba sin embargo, como bien señaló Henri Péres, más que en el jinete o su caballo, en el perro... 74: [El príncipe caza} con perros capaces de larga carrera, con hocico grande y ojos pequeños, delgados de flancos, collar al cuello y gran experiencia de la caza 75• ...0 en el halcón: El príncipe persigue la presa con halcones que estaban como ligados a su presa, [provistos de alas clamorosas y de garras rojas. Sus costados recubiertos como de una tela rayada y sus párpados untados de oro [a guisa de colirio. Se les lanzó,fundando en ellos las mayores esperanzas, y volvieron con las [garras y el pico teñidos [de rojoJ76. Las crónicas refieren hechos de esta índole en numerosas ocasiones. Durante el emirato omeya, por ejemplo, eran famosas "las largas cabalgadas del al-Hakam 1por la campiña cordobesa ocamino del fuerte de Almodóvar del Río, donde iba a cazar grullas y animales acuáticos" 77. 72 Ibn Hudayl, ob. cit., pp. 145-146. 73 Rachel Arié, España musulmana (siglos VI//-XV) , Barcelona, Labor, p. 312. 74 Henri Péres, Esplendor de al-Andalus, Madrid, Hiperión, 1990, p. 348. 75 ídem, p. 349. 76 ídem, p. 352. El autor de estos versos, al igual que de los anteriores, es Ibn Jafáya, 77 Rachel Arie, ob. cit., p. 314. 43
No cabe duda de que todos estos valores del caballo vienen dados por la utilidad que tenían como montura. Sin embargo, el caballo ofrecía además connotaciones simbólicas de ostentación y poder, pues ya desde la época preislámica "era señal indudable entre los árabes de aristocracia, para necesitarlos, riqueza, para adquirirlos ysoportarlos, ybravura, para defenderlos del pillaje" 78. En el Islam, las clases más altas de la sociedad confirieron al ideal del caballo valores de grandeza ygenerosidad, pues regalar un corcel de raza distinguía yhonraba a quien lo regalara, y a su vez enorgullecía a quien lo recibía: "¡Cuántas veces miden las crónicas la grandeza de los reyes por los espléndidos regalos que hacían o que recibían de soberbios caballos!"?". Los elogios, entonces, son la mayor exaltación de generosidad, como sucede en estos versos que el rey poeta Al-Mu'tamid b. Abbád, dedicó a su padre: ¡Oh rey, cuyas manos convierten en avara la generosa nube, al regalarme doncellas de ebúrneos senos, y corceles árabes! 80 El mismo poeta incide en este hecho en otros versos de idéntica índole: Un corcel me llegó de un generoso, son iguales ¡Qué generoso es el regalo! (Qué generoso el que me lo regaló! ¡Cuántas veces me has galardonado con el rocío de tu mano! ¡Y ahora este caballo! 81 La otra vertiente que simboliza la grandeza de un monarca es la posesión de excelentes corceles de raza, tópico de exaltación muy repetido en la poética panegírica: 78 Federico Corriente, ob. cit., p. 117, nota 17. 79 M.ª Jesús Viguera, arto cit., p. 101. También en la España cristiana sucedía lo mismo. Resulta inevitable recordar en este sentido al Cid quien, en su primera embajada al Rey desde el destierro, envió como regalo "treinta caballos, todos con siellas e muy bien enfrenados", como prueba de su generosidad (Cantar de mio Cid, op. cit., pp. 149-150). 80 Aí.-Mu'tamid, ob. cit., p. 73. 81 Lo hemos tomado de Camilo Álvarez de Morales y Fátima Roldán, arto cit., p. 297. 44
Los corceles corren rápidos, a rienda suelta, en tu honor; aparecen tan rápidos y mud os como la mirada de los o jos : uno, alazán, en cuyafrente brilla un lucero que es como la punta coloreada de una flecha; otro es rojo y corre hacia tu Alhambra, roja y alta; otro es negro, de poderosas crines que par ecen los ropajes de las alas de la noche; es como una estrellafuga z en su caída o un halcón que vuela con las plumas de una flecha; y otro, amarillo, que par ece que se ha sumergido en un mar de oro fundido; cuantos luceros de susfrentes corren hacia ti con ligereza esperando una recompensa 82. Pero al margen de estas alabanzas más o menos directas, el ideal estético del caballo en la poética árabo-islárnica se recreaba de manera especial en su aspecto físico. En este sentido, los vates andalusíes demostraron "por el caballo un gusto tan acusado como los orientales. Sus versos no aportan nada nuevo sobre este animal" 83, de ahí que se estimen las mismas cualidades y permanezca el gusto estético oriental, por lo que "seguíase destacando a los caballos con lucero en la frente ycuatralbos, y se ensalzaba, claro está, entre sus cualidades la velocidad'f". Unos versos que ilustran este hecho son los que se improvisaron en la corte de al-Mutawakkil, rey de Badajoz, quien ordenó a sus vates describieran uno de sus caballos. negro, cuatralbo y con una estrella en la frente. Comenzó la tarea Abñ l-Walíd al-Nahlí: [El príncipe tan hermoso comoJla luna llena ha montado un corcel rápido cuyo más lento paso hace parar al viento. Este corcel ha revestido la noche como una amplia camisa mientras las Plé yad es están re pr esentadas por las [sieteJmarcas de la grupa. 82 M.ª Jesús Viguera, arto cit., p. 110. 83 Henri P érés, ob. cit., p. 241. 84 M.ª Jesús Viguera, arto cit., p. 110. 45