Curiosa y nueva relación, en que se refiere la historia de los Bandidos que habitaron en los montes de Toledo, egecutando en ellos notables atrocidades; con todo lo demas que verá curioso lector
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Sismado de su Monarca l*ndaluz mas valiente, Kpor sus heroicos hechos ^paba conocerle; mió de Málaga un dia pn la licencia que tiene; 'eva su padre consigo, orque compaña le hiciese. yun amigo que en las armas fue de mucho valor siempre. Llegaron hasta To edo, yquisieron detenerse áver la ciudad famosa, que deseado lo tienen. Paseándose en sus plazas
I oyeron echar un bando, que atemoriza la gente , que en los montes de Toledo, dentro de sus tierras, tienen veinte Bandidos, que son los verdugos de la muerte, caballeros valencianos, de aquestos que a! Rey no temen, que andan robando, ymatando ácuantos van áprenderles; yofrecen tres mil ducados áquien los mate óprendiese. Ycomo no haciendo caso de cuanto aqui se refiere, salen los tres áotro dia ácaminar como siempre. Amedia tarde llegaron áaquel sitio, donde suelen lograr sus malos intentos aquella perversa gente. Mas al pasar de un arroyo, que al mismo abismo parece, se le pusieron delante diez ynueve de los veinte, yapuntan con los cañones, porque mas miedo tuviesen. El capitán valeroso, sin ua pui.to detenerse, echó mano áuna pistola, yha dicho de aquesta suerte: el plomo no me acobarda, ni me asombran los valientes, que vivo desesperado, yando buscando mi muerte; yasi dejadme pasar, porque atras no he de volverme. Se miran unos áotros, ycon la vista se entienden: qué valiente es el rapazl aqueste hombre nos conviene traer en nuestra compaña; aqui hemos de ver si quiere. ~~ Todos le dicen: amigo, no temas ni desconsueles, que todos desesperados vivimos de aquesta suerte; si quieres estar seguro, aqui coa nosotros quedes, serás nuestro capitao, ymuy respetado siempre. Yél les dice :caballeros, de tanta lucida gente no puedo ser capitán, igual estaré obediente. Quién es vuestro capitaa? Ydicen: aqui no viene, que esta mañana robamos la prenda mas excelente, que en todo el mundo no hay otra que le iguale ni empareje; ypor no poder partirla, que es fuerza que entera quede, quiso nuestro capitán ser dueño de tantos bienes, ynosotros por envidia juntos le dimos la muerte, yla tenemos guardada, donde el aire no la ofende, yla queremos jugar esta noche yechar suertes. Ni el cristal ni el alabastro coa ella igualarse pueden; pero aquel que la ganare, muy gustoso se la lleve. Agradecido les dice: vamos ánuestro retrete, pues haré que tiemble el mundo,! yque nuestra fama vuele. Le llevan por unos moqtes tan espesos, que parecen
ael profundo infierno, legaron donde tienen amuy oculta cueva, eel sol registrar no puede, con sus puertas ysus llaves los aposentos que tiene. Llegando ála principal, vió colgadas las paredes de trabucos yescopetas, yotros manjares que tienen de conejos yperdices, pan, carne, vino yaceite, qne como les cuesta poco, todo sobrado lo tienen, kSe sientan ámerendar, ^cara ácara yfrente áfrente; ^*al capitán todos brindan, yél con todrs se detiene. IAcabado de comer, dos preguntan: qué os parece ? ¡aquémosle al capitán, ara que de ver se alegre aquesa preciosa joya, que dentro ese cuarto tiene.? Se levantó el mas ligero, abriendo de un golpe fuerte uerta de un aposento o de mil lobregueces, có una tierna doncella, quien divinos pinceles esto de la hermosura ataron, pues la tiene, sando envidia álas flores,! asmo de los claveles, cristal yde alabastro compuesta parece, carbunclos de sus ojos ieclipsados los tiene, ue ya de tanto llorar, sangre pura es lo que vierte. Modestamente vestida pasm3, embelesa, sorprende, al paso que su quebranto mueve, lastima, enternece. Quedó el capitán absorto, yde dolor no se mueve, disimulando la pena, todo en risa lo resuelve. Digo que teneis razón, yno es mucho encarecerse; mil veces será dichoso aquel que la mereciere. Todos dicen :grao señor, recíbela por presente; porque cuando llega un Grande ádonde vasallos tiene, todos le ofrecen la hacienda, yesta señora se os ofrece, que todos sernos gustosos, que tú solo te la lleves. \agradecido ,le ha dicho: de qué lloras? pues qué tienes J cuando mereciste tú verte con tan buena gente? come, si quieres comer, ysi no, mas que revientes. Oqué corazón tan duro (le dicen todos) que tiene! bueno es para nuestro oficio: otros hay que se enternecen; si no es soberbio el bandido, no hará cosa buena siempre. Por rematar la funcicn, lo que se acostumbra siempre asi entre gente de rasgo, un buen tabaco le ofrecen, mostrándose liberales con lo que de sobra tienen» Ycuando todos ¿allanan, astuto como prudente
el capitán ha ideado lo que áfu intento compete; íes dice; caballeros, todos en aqueste albergue juntitos es recogéis? La dicen; sí; qué os parece? qué 00 estamos bien seguros? Yél responde: no conviene; si tengo de gobernar, ha de ser de aquesta suerte; en medio de aquesta breña, pues tan capaz me parece, dos ádos en cada choza muy bien podran recogerse, no tan lejos que mi pito no le oigan cuando suene, yavisen al mas cercano; ypor lo que sucediere, al oirlo saldrán armados, pertrechados de esta suerte: los trabucos ylas charpas. con sus pistolas péndreme al rostro las escopetas, ymuera todo viviente. iaI áa ¡mo les infunde, que revientan los valientes, y*e dicen: gran señor, vaheóte discurso tienes; mañana lo hemos de hacer, pues átodos nos conviene, yasí las registran todas, para tnats bien entenderse. Ycoa aquestas palabras se va el sol, la noche viene. Dice: yo soy desposado, pues lo ha querido la suerte; ninguno salga esta noche, que tras esta muchas vienen. Adonde les dejaremos, mientras el autor previene darle ña áaquesta historia en la otra parte que empiece. f* fin. VALENCIA! IMPRENTA DE ILDEFONSO MOMPIE. ,8S
SEGUNDA PARTE. CURIOSA YNUEVA RELACION, en que se refiere la historia de los Bandidos ue habitaron en los montes de Toledo, egecutando en ellos notables atrocidades; con todo lo demas que verá el curioso Lector. upuesío que en la otra rimera ya se refiere, orno ei capitán ydama uedaron solos yalegres, yque los demas bandidos en lugares diferentes repartidos se ocultaron, ¡R sin que comprender pudiesen, parte que en hallarse divididos ccrria riesgo eminente: ála hermosa catalana amorosa ycortesmente el capitán ya nombrado le dice de aquesta suerte: dime, qué motivo ócausa en este sitio te tiene, NUm. 19.
‘,°.yue siento, . ffle , da «mpasioa el yerta en luáar tan ignorado, para ti poco decente, yrecelo tu desdicha' si el cielo oo te protege, cuéntale tus infortunios, íu calidad me refiere oímelo, no te.embaraces en dscfr ía ^rdad siempre, Que prometo dampararte, t.nque avida me cueste. ,her J tn°Sa doaceüa entonces formando un silencio breve, * spues que con un suspiro acento de vida adquiere? puestos los ojos en tierra, ie dict sumisamente: y° señor, soy catalana, como presente me tienes, Jmi padre es de Toledo, dé los mas nobles que tíe ’ n# ' Jodo este reino de España, Don José de Torre yFuente*- Jmi madre en Cataluña de ios Godoyes desciende; 60 SU nombre Doña Eívira Por apellido Melende, ’ yCanija ámí me liama'n. Por gusto de sus mercedes, llene mi padre en Toledo, como bien saberse puede, tres hermanas qae Soa mQ . yporque las conociese, ** de Cataluña áToledo pasábamos ámeterme monja, por ser gU£fQ mío, yaprobara sus mercedes. fita mañana, señor, ios compañeros que tienes, iooaron de mi padre, p 3ltOS’"«»« yaleves. For se f. ia cuadrilla grande no pudieron defendefse: ’ Se fue llorando mi padre con seis criados que tiene. *asi si me has de val r como dices yrefieres, "’ es ac°r D¡0’’ <IU' v<ÍUe P°co pueden. en i'' rT°dcse ásus Plantas, en los brazos la suspende: levanta, qUe no soy digno de conseguir lo que quieresyPasque Dio. te ¿criado como dices yrefieres, Cnado* Phaser su amada esposa, dile atus ojos que cesen esas perlas que derraman S?* P°rDi°° he de valerte. «e lecho iu' q-e yo sobre este banquete tengo de pasarla noche í£r ngU3rdane ydefenderte. Con estas seguridades reposo, ycontenta duer^e Apenas al otro dia' ^manecid el claro oriente, je levantó el capitan ’ *d3r Iavuelta ásu gente- ^va detrás la doncella, mostrándose muy alegre. Tonos decían: qué linda ™estra capitana viene i h2n robad°la rosa, -es ojos resplandeceo ’ DUa dice: sí, por ciert0 ahora todos son placeres.’
erro na noche con agua: orne ir árobar no pueden, sé acostaron descuidados, yasi árienda suelta duermen. El capitán ysu padre, yel otro amigo que tienen, con la doncella en la cueva por mas acierto se meten. Cuando allá ála media noche, que en silencio todos duermen, el capitán se levanta, yha dicho de aquesta suerte: adónde estás, compañero, tan armado como fuerte? Ea, padre de mi alma, vamos álo que conviene. Ea, hermosa Catalana, discreta como valiente, cuida de aqueste candil, yaquella candela enciende; ;vamos áechar la atarraya, para que caigan los peces. Salen los tres con silencio, yllegando brevemente donde están los dos primeros, icen :nadie se menee, quel que se meneare, ercaña tiene su muerte. "1 buen viejo los maniata, odos de aquesta suerte cueva los trageron, naquel suelo los tienden: atan de pies ymanos, orque seguros queden, ba la Catalana ndos pistolas pendientes, ce: nadie me suspire, ni Uore, ni se lamente, le haré saltar los sesos por cima de esas paredes. Unos le ofrecen hacienda, , otros alhajas ybienes; yles dice: caballeros, guárdelo el que lo tuviere, que uo pienso tomar cosa de cuanto se me ofreciers?. En unas carrozas grandes álos Bandidos los^ meten, yen un caballo andaluz iba el capitán valiente, con la doncella álas ancas, ytodos de aquesta suerte caminan hacia Toledo, yllegando brevemente ácasa de la doncella, yllamando reciamente, ha salido el padre áabrir: considere aqui el oyente, qué gusto recibiria, también su madre ysu gente, yen premio de tal acción por esposa se la ofrecen. El dice: yo no me caso,, pues dada palóbra tiene áotro mejor que no yo, que es áDios, yque conviene el que sea religiosa, que al Señor nos encomiende, yásu Madre sacrosanta, quien ála gloria nos lleve. Ésto supuesto, señores, perdonen vuesas mercedes, que yo me voy ádar cuenta al Rey de toda esta gente. Con que áMadrid caminando, llegan ála corte alegres, ymetiendo un memorial, como hablar coa el Rey quiere, de que tuvo ya noticia de este vasallo. valiente.
-L al punto mandó que entrára, yobedeció brevemente. Postrrdo álas reales plantas, le dice el Rey: qué se ofrece: yél con ánimo invencible, respondió de aquesta suerte: Monarca invicto, escuchadme: has de saber ciertamente, que los hombres que aquí traigo, son los bandidos valientes, que en los montes de Toledo robando andaban la gente. El Rey le dió por respuesta: albricias, pedirme puedes, vasallo leal de España, yhaz de ellos lo que quisieres. Lo que yo quiero, Señor, que átodos ellos se entreguen sus haciendas ycaballos, yse vayan libremente. El Rey se lo concedió; yáél por hombre -enjille que Virey de Cataluña por toda la vida quede. Esta es ha célebre historia del Andaluzmasyaliínte, cuyas proezas ins^Ses tales premios le merecen; ycuyo ardid animoso árendir fue suficiente la desordenada furia de aquellos bandidos fuertes, que en los montes de Toledo, formando escondido albergue, osados ytemerarios insultaban álas gentes. Ypues al fia de esta historia lo saben ya mis oyentes, en ella tomen dechado los qae de guapos se precien, yal auditofio le ruego, que mis defectos tolere. FIN. VALENCIA,: IMPRENTA DE ILDEFONSO MOMPIE. 1822.