Noticias deportivas y sociales en el siglo XVI: ostentación del poder de la nobleza en torneos y justas
Abstract
Este trabajo ofrece la transcripción de tres fragmentos de una relación de sucesos en los que se describen dos torneos y una justa celebrados en Denia y Valencia en 1599 con motivo del matrimonio de Felipe III y Margarita de Austria. Se analizan brevemente determinados aspectos relacionados con estas fiestas caballerescas: vestimenta de los caballeros, empresas y motes.
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212 Sección Antológica Noticias deportivas y sociales en el siglo XVI: ostentación del poder de la nobleza en torneos y justas1 . Sports and society news in the XVIth century: ostentation of the power of nobility in tournaments and jousts. Sandra María Fernández Vales (SIELAE. Universidade da Coruña) This article offers the transcription of three texts that describe two tournaments and a joust from a festival book. These festivals of chivalry were celebrated in Denia and Valencia in 1599 on the occasion of the marriage between Philip III and Margaret of Austria. Several questions related with these entertainments are studied: clothes of the knights, devices and mottoes. Resumen: Keywords: Fiestas caballerescas / Torneos / Justas / Empresas / Emblemas / Motes / Felipe III / Siglo de Oro. Sumario: 1. Denia: tournament celebrated in February 1599. 2. Valencia: tournament celebrates in April the 20th 1599. 3. Valencia: tournament celebrated in April the 24th 1599. 4. Final conclusions. Summary: 1. Denia: torneo celebrado en febrero de 1599. 2. Valencia: torneo celebrado el 20 de abril de 1599. 3. Valencia: justa celebrada el 24 de abril de 1599. 4. Consideraciones finales. Palabras-clave: Festivals of chivalry / Tournaments / Jousts / Devices / Emblems / Mottoes / Philip III / Spanish Golden Age. Este trabajo ofrece la transcripción de tres fragmentos de una relación de sucesos en los que se describen dos torneos y una justa celebrados en Denia y Valencia en 1599 con motivo del matrimonio de Felipe III y Margarita de Austria. Se analizan brevemente determinados aspectos relacionados con estas fiestas caballerescas: vestimenta de los caballeros, empresas y motes. Abstract: 1 Este trabajo se inscribe en el proyecto de investigación y desarrollo tecnológico cofinanciado por el Plan Nacional de Investigación Científica, Desarrollo e Innovación Tecnológica (I + D), Ministerio de Educación y Ciencia de España y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER): “Biblioteca Digital Siglo de Oro II: Relaciones de sucesos, Polianteas y fuentes de erudición en la Edad Moderna (catalogación, digitalización y difusión vía Internet)”, código: HUM2006-07410/FILO.
213 Noticias deportivas y sociales en el siglo XVI Este trabajo se centra en tres fiestas cortesanas, dos torneos y una justa 2, que se celebraron en Denia y Valencia en 1599 con motivo de las dobles bodas de Felipe III y Margarita de Austria, y de la infanta Isabel Clara Eugenia y el archiduque Alberto. Numerosas relaciones de sucesos de esta época dan noticia de la espectacularidad de las entradas de Felipe y Margarita en Valencia, y de las fiestas organizadas para celebrar los matrimonios 3. En concreto, nos interesa una relación escrita por Juan Esquerdo, el Tratado copioso y verdadero de la determinación del gran Monarca Felipe II para el casamiento del III con la Serenísima Margarita de Austria, y entradas de Sus Majestades y Grandes por su orden en esta ciudad de Valencia con las libreas, galas y fiestas que se hicieron. Con privilegio. Impreso en Valencia, junto al Molino de Rovella. Año M.D.L.XXXXIX4. En esta obra, Esquerdo presta especial atención a los festejos caballerescos que se celebraron; describe con detenimiento las fiestas organizadas por el duque de Lerma para Felipe III en Denia, y las celebradas en Valencia antes y después de la llegada de la reina Margarita a esa ciudad 5. Las relaciones de sucesos constituyen la única fuente de conocimiento de la que disponemos para acercarnos a estos actos, y su minuciosidad descriptiva representa el equivalente de las fotografías actuales. La atención que se presta a las ricas vestimentas de los caballeros participantes, la indicación de su rango, la descripción de los elementos iconográficos que llevan en las cimeras y la transcripción de los motes que forman parte de las empresas, revelan que tal vez el autor de la relación estaba al servicio del ayuntamiento o de alguno de los nobles que intervinieron en las fiestas, pues sus descripciones detalladas ponen de 2 Véanse García García (2003a) y González Cuenca (1999) para una descripción de las fiestas caballerescas. 3 Alenda (1903), entre las referencias 360 y 459, recoge las relaciones que se escribieron con motivo de estos casamientos. 4 Alenda, 416, señala que es una “relación muy rara y curiosísima por su minuciosidad y extensión” al detallar los trajes usados por damas y caballeros, las libreas, los saraos, justas y torneos, y los bailes denominados con los nombres de la época. Esta obra está digitalizada en el catálogo electrónico de la Universidad de Valencia (<http://trobes.uv.es/>), y puede ser consultada en la siguiente dirección: <http://trobes.uv.es/search*val/X?a:(esquerdo)&searchscope=9&Da=&Db=&SORT=D>. 5 El 4 de febrero de 1599 Felipe III y la infanta Isabel Clara Eugenia entraron en el Reino de Valencia. Primero se dirigieron a Denia, donde disfrutaron de unas fiestas organizadas por el marqués de Denia, futuro duque de Lerma, que incluyeron la representación de un asalto cristiano a una fortaleza turca, viajes en barco, fuegos, representación teatral, ataque ficticio de galeotas musulmanas, asalto ficticio a las carrozas del rey cuando salía de Denia para Oliva por parte de soldados vestidos como turcos. Véase Pérez de León (2003), sobre el significado de los simulacros bélicos organizados por el duque de Lerma. Ya en la ciudad de Valencia, se celebraron espectáculos variados: torneos, comedias, saraos... Margarita de Austria entró en esta ciudad el 18 de abril, y el nuncio Camilo Caetani ratificó los dobles desposorios que se habían celebrado por poderes en Ferrara. Después de la llegada de la reina y de la confirmación de los matrimonios, continuaron las celebraciones.
214 Sección Antológica relieve la buena disposición de la ciudad en todos los actos celebrados, el poderío de la nobleza valenciana y su servicio al rey 6. Los últimos años del reinado de Felipe II habían estado marcados por la avanzada edad y enfermedad del monarca, que se agravó especialmente en los dos años finales de su vida, con ataques de gota, fiebres y llagas en el cuerpo, a lo que se añadió el mal estado de la hacienda nacional y las guerras. La renovación que llevaron a cabo Felipe III y el entonces marqués de Denia representó un cambio de poderes que afectó a los consejeros del rey y a sus allegados. De ahí que las fiestas que se celebraron con motivo del viaje de Felipe III a Valencia, por ser las primeras grandes fiestas que se celebraron tras su proclamación, destaquen por su espectacularidad y abundancia. En contraste con la austeridad de la época de Felipe II, en ese momento Valencia se convirtió en un lugar de ocio y diversión donde los distintos miembros de la nobleza tuvieron ocasión de demostrar su poderío al tiempo que tal vez esperaban los beneficios que les pudiese proporcionar el cambio de gobierno y la privanza de Lerma 7. A continuación se transcriben tres textos extraídos del Tratado copioso y verdadero de Juan Esquerdo: el torneo celebrado en Denia, el torneo que tuvo lugar el 20 de abril en Valencia, y la justa que se organizó en esa ciudad el 24 de abril156. A los textos siguen unas breves consideraciones finales en las que se analizan aspectos relativos a estas fiestas caballerescas. 6 Río Barredo (2003, p. 26) señala que las relaciones de fiestas nobiliarias en la corte, especialmente abundantes desde las primeras décadas del siglo XVII, revelan cuáles son los aspectos que los promotores y espectadores de estos actos consideraban más importantes: “la cantidad y calidad de los participantes en el evento, la riqueza de sus vestidos y adornos, el número de lacayos vestidos con la librea de su señor; apenas interesaban los aspectos técnicos de los juegos caballerescos, pero sí la caracterización de los nobles protagonistas por rasgos como la gallardía, el lucimiento o la ostentación”. Por su parte, García García (2003b, p. 52) explica también que en las fiestas cortesanas todos los eventos estaban pensados para proyectar una imagen y una reputación determinadas. En este sentido, el Tratado copioso y verdadero de Esquerdo se ajusta a la tendencia de hacer hincapié en la espectacularidad de los participantes en las fiestas poniendo de manifiesto la gallardía de todos los caballeros en sus vestimentas y empresas. 7 Esquerdo suele indicar el rango de cada participante en los torneos y justas, por lo que nos revela que intervinieron en estos actos personajes que ostentaban títulos diversos: conde (conde de Miranda, conde de Lemos...), vizconde (vizconde de Chelva), marqués (marqués de Sarria, marqués de Guadalest...), caballeros de diversas órdenes (San Juan, Montesa, Calatrava...), señores de villas o comarcas (Faura, Carlet, Bicorb...) y caballeros. Cátedra (2000) indica que en el siglo XV el torneo se convierte en una fiesta reservada a la realeza y a la alta nobleza, y que con la subida al trono de Carlos I se transforma esta fiesta en “la más eficaz propaganda del rey y de la nobleza de que se venía rodeando” (p. 99), aunque desde el último cuarto del siglo XVI el torneo se democratiza, dejando ser exclusivo de la alta nobleza, como se observa que ha sucedido con estas fiestas celebradas en Denia y Valencia. Muestra de ellos es que no todos los participantes en las fiestas caballerescas disponían de medios necesarios para intervenir en ellas: García García (2003b, p. 46) apunta que había quien luchaba con monturas prestadas. 156 Para la edición de los textos se han modernizado la puntuación y las grafías: se ha regularizado el uso de s/ss, c/ç/z, g/j/x, j/i, v/u, v/b, y/i, h, cu/qu, ch/qu; se han simplificado consonantes dobles (-ff-: differentes) y escrito con grafía moderna los grupos chr- (Christóval), th- (Thomás) y -ph- (esphera). Se respetan las vacilaciones léxicas (asigurar, parecía / parescido), las peculiaridades morfológicas (el ausencia, una águila, destos, veinte y cuatro, yelos, agora) y las vacilaciones en el nombre de los caballeros (Sorel / Sorell, Villarasa / Villarraza, Chelva / Gelva). Se desarrollan las abreviaturas: don por D., san por S, de por đ.
215 1. Denia: torneo celebrado en febrero de 1599.8 Tres horas después 9 salió Su Majestad a un tablado en la plaza con Su Alteza y las damas, enfrente del cual estaba otro para los jueces de un torneo, del cual eran el conde de Miranda, Presidente de Italia; el conde de Alba de Lista, Mayordomo Mayor de la Majestad de la Reina; y el conde de Fuentes de Castilla, General de España. Sentado Su Majestad, sosegose la plaza a son de cajas y pífanos con que entró para asigurar la plaza el marqués de Sarria, primogénito del conde de Lemos, que sirvió de Maestro de Campo. Entró este caballero vestido de luto, dicen que por el ausencia de su mujer, asigurando el campo. Siguiendo entró el mantenedor 10 vestido de plata y azul con muchas hachas blancas. Fueron los padrinos del vizconde de Chelva y conde de Sinarcas, el marqués de Guadalest, don Felipe de Cardona, el conde de Lerma, don Antonio de Cardona, y don Luis Ferrer, vestidos de blanco. Traía el vizconde un penacho de azules plumas y blancas, y entre ellas por empresa en una selva una tigre que cobraba sus hijuelos. Y por mote: Sólo el furor me limita cobrar lo que se me quita. Hecha su reverencia, entró don Gaspar Mercader, de chapería de plata, y muchas cifras 11 sobre raso anaranjado, puesto tonelete y calzas. Traía entre mil plumas por empresa un monte con muchas flores, y en medio una rosa del sol 12. Sirviole de letra el mismo monte. Apadrínanle el marqués de Serralvo y el de Guadalest. Fue el sigundo aventurero don Juan Villarasa, señor de Faura, con calzas y escarcela de azul y oro. Por empresa un fanal con una vela que ardía siempre. Y este mote: Ni acabarse, ni apagarse. Padrino don Juan de Mendoza, marqués de Sant Germán. Luego vinieron don Juan de Borja y don Diego Mercader, vestido tonelete calzas Noticias deportivas y sociales en el siglo XVI 8 El texto transcrito en este epígrafe procede del capítulo IX del Tratado copioso y verdadero, cuyo título es “Del torneo y premios que se dieron, con las empresas y motes”. 9 El torneo se celebra después de la representación de un asalto cristiano a un fuerte turco. 10 El mantenedor convoca el torneo, y su cuadrilla debe luchar contra las cuadrillas de aventureros que se participen en el juego. 11 Cifra: “Modo u arte de escribir, dificultoso de comprehender sus cláusulas, si no es teniendo la clave, el cual puede ser usando de caracteres inventados o trocando las letras, eligiendo unas en lugar de otras, a que se suele añadir, quitar algunas letras y suplir su falta con números [...]” (Auts.). Lope de Vega (2002, II, 14, p. 579) explica: “Aes y efes muestran en ausencia / con mil coronas que no hay dama alguna / más digna de laurel en competencia de cuantas cubre la triforme luna”. 12 Posiblemente se trataba de un girasol, como se deduce de los versos de Lope de Vega (2002, II, 15, p. 579): “y la rosa del sol vuelta a su esfera, / sin que viento la impida y alborote, / ¿quién duda que sin letra conocía / el Sol divino a quien mirar debía?”.
216 Sección Antológica de morado, con chapería de oro. Empresa de don Diego Mercader: entre muchas plumas, un pozo con una herrada en el agua y otra fuera. Y el mote: A mano está el del pesar, y el del gozo siempre le tengo en el pozo. Entró don Juan de Borja un león con un panal de miel en la boca. Y por mote: Las más fuertes sospechas de mi daño dulzura de un desengaño. Entró después destos caballeros, todo vestido de blanco y oro, Albertín de Ameto, caballero mallorquín. La empresa, como de su gallardo ingenio13, un león en el remate del penacho sobre dos círculos, en el uno el mundo pintado, y en el otro el primer moble14 Y por mote: Con la fe y la fortaleza. Entró en su compañía Felipe Penaroja vestido de lo mismo. Empresa: sobre dos cercos de penacho una media luna, y sobre el cuerno derecho un falcón. Y por lema: Y si más alta estuviera más subiera. Apadrinan a estos caballeros vestidos de amarillo don Cristóbal Zanoguera y don Vicente de Íxar, caballeros del hábito de San Juan, de azul y plata. Entró don Antonio de Cardona. Traía por empresa un pájaro celeste15. Y por mote: En nada soy parescido al lugar donde he nascido. Padrinos, vestidos de blanco y negro, don Jaime Sorel y don Miguel Figuerola. 13 Esquerdo parece indicar que la empresa es fruto de la invención del caballero. López Poza (2007) señala que pocos caballeros cortesanos eran capaces de crear por sí mismos sus propias empresas, y que por ello tenían a su servicio hombres de letras que se las ideaban. 14 Primer móvil: Se llama aquella esfera superior que se considera estar más alta en el firmamento, la cual moviéndose continuamente de levante a poniente hace un torno entero en veinte y cuatro horas, llevándose consigo todas las demás esferas inferiores, por cuya razón se llama este movimiento diurno, y también rapto (Auts.). 15 Ave fénix: “Ave singular y única que nace en Arabia. Es del tamaño de una águila, y tiene las plumas matizadas de varios y hermosos colores, que la hacen muy vistosa, con un penacho encima de la cabeza. Vive muchos años, y, cuando se siente falta de su vigor natural, fabrica sobre una palma un nido de leños olorosos sobre el cual se sienta, y batiendo las alas a los rayos del sol los enciende y se abrasa, y quema en ellos hasta hacerse ceniza, de la cual sale un gusanito blanco que crece muy presto y toma forma de huevo, del cual renace otro nuevo fénix como el primero [...]” (Auts.). Lope de Vega (2002, p. 585, 39) explica que este caballero se sirve de la empresa “para mostrar cómo del cielo ha sido, / porque el valor que en alma y cuerpo encierra / no estima que nacieron en la tierra”.
217 Siguiendo estas pisadas entraron de encarnado y plata los dos hermanos don Francisco de Borja y don Nofre de Borja, Comendador de San Gorge, sembrados los vestidos y armas de espejuelos que parecían hombres vestidos de diamantes. Sacó don Nofre por empresa una nave con viento en popa; y en llegando a la plaza, se encendió de fuego por todas partes. Y por mote: Es el maestre mi Norte, Gorge el patrón, Denia el puerto, mucho erraré si no acierto. Don Francisco llevaba un sol que doraba y guarnecía las rosadas plumas. Y este mote: Tanta luz a tener viene, que cuanto más da, más tiene. Padrinos don Juan de Proxita vestido de pajizo, y don Luis Ferrer de blanco. Con ademán gallardo entraron don Juan Zanoguera y don Carlos de Borja, con paramentos, penacho, cimeras, y calzas de encarnado con franjas de plata. Parescieron bien por ser novedad a caballo con un trompeta y dos pajes. Apeados vieron que don Carlos traía una esfera dorada. Y por letra: En mi fe y en mi tormento estriba su movimiento. Don Juan Zanoguera llevaba una estrella. Y por letra: De cualquiera lugar sus rayos veo. Jugaron todos sus picas y golpes de espada, con el valor que de tales caballeros se confiaba. Hecha la folla 16, dieron el premio de la pica al vizconde de Chelva. Y a don Francisco de Castro la espada, que fue un hijo del conde de Lemos que se armó allí. La de galán, a los Borjas, con parescer de la señora infanta y a gusto de todas las damas. 16 “Lance del torneo que se ejecuta después de haber torneado cada uno con el mantenedor, dividiéndose en dos cuadrillas, y arremetiendo unos contra otros se hieren, tirándose tajos y reveses sin orden ni concierto, de modo que parecen estar fuera de sí”(Auts). Noticias deportivas y sociales en el siglo XVI
218 Sección Antológica 17 Los textos transcritos relativos a las fiestas de Valencia proceden del capítulo XXII del Tratado copioso y verdadero, que lleva por título: “De las fiestas que se hicieron después de la entrada de la majestad de la reina”. El lunes siguiente a la entrada de la reina en Valencia, por la noche, se celebraron unas alcancías que también describe Esquerdo, centrándose especialmente en enumerar los caballeros que formaban parte de cada cuadrilla, y en expresar la belleza del espectáculo, puesto que la plaza estaba iluminada con antorchas y hogueras que hermoseaban la actuación de los jinetes. El martes se celebró el torneo que aquí se reproduce. Antes de nombrar a los caballeros y sus vestimentas, Esquerdo recoge el cartel que se había publicado con anterioridad mediante el que se convocaba a los aventureros que deseaban participar en la fiesta, los jueces nombrados por el rey y los premios para la cuadrilla más galana y para los aventureros en cuatro categorías diferentes: el que lleva la “mejor invención”, los que mejor manejan pica y la espada en el torneo, y los que mejor manejan esas mismas armas en la folla. Los premios consistían en una joya de oro o plata y diversas cantidades de ducados para cada vencedor. 18 Los marqueses de Guadalest y de Navarres, que habían convocado el torneo. En el bando que días antes habían dictado los mantenedores, se señalaba que defenderían frente a los aventureros que se presentasen en el torneo “que la majestad y gloria de la Casa de Austria, y los Reyes Católicos don Felipe y doña Margarita de Austria, cabezas della, triunfarán siempre del tiempo y de los siglos”. Aunque también se indicaba que todos los caballeros del mundo tienen esa misma opinión, la justificación del torneo se basa en que estos dos marqueses aventajan “a todos en el conocimiento de esta verdad”. 19 Grifo: “Animal fabuloso que fingen tener la parte superior de águila y la inferior de león, con grandes y fuertes garras, cuatro pies y ligeras alas […]” (Auts.). Puesto todo a punto y sentados los jueces en sus asientos, los cuales fueron el duque de Humala, el príncipe de Orange y el conde de Fuentes de Castilla, salieron a un corredor Sus Majestades y Altezas para asistir a esta fiesta y perficionarla con su presencia. Y en el punto que Sus Majestades y Altezas se asentaron, salieron de la ciudad los dichos dos mantenedores 18 marchando con el orden siguiente: que delante iban dos hileras muy largas de pajes con antorchas encendidas, y en medio dellas, de dos en dos, veinte y cuatro pífanos y atambores con ropas largas o sayos vaqueros de raso blanco y tela de plata, guarnecidos de pasamanos de oro, a los cuales seguían doce padrinos, que fueron don Juan y don Alonso Pimentel, hijos del conde de Benavente; don Jorge de Castellvi, señor de Carlet; don Giner de Perellós, señor de Benetucer; don Luis Castellar de Vilanova, señor de Bicorb; don Gaspar de Mompalau, señor de Gestalgar; don Miguel Vallterra, señor de Torres Torres; don Antonio de Cardona, hermano del marqués de Guadalest, uno de dichos mantenedores; don Francisco Ferrer, don Francisco Artes y don Diego Milán, hermano del conde de Albaida. Todos iban vestidos de blanco con gorras de terciopelo, y muchas plumas blancas con trecillas de infinitos diamantes y otras piedras y perlas de inestimable valor; bandas de tela de plata, con bastones plateados. A los cuales seguían los dos gallardos y esforzados marqueses y mantenedores con largas y gruesas piezas de guerra y fundas de tela de plata. De los cuales el uno, que es de don Felipe de Cardona, marqués de Guadalest, llevaba entre mil plumas en la cimera, por empresa, un grif 19 con la mano levantada. Y dice la letra: 2. Valencia 17: torneo celebrado el 20 de abril de 1599.
219 Noticias deportivas y sociales en el siglo XVI Corro y vuelo, y no lo alcanzo. Calzas y tonelete de oro y blanco. Llevaba el otro mantenedor don Iusepe de Proxita, marqués de Navarres, en la cimera, entre mil plumas amarillas y blancas, un grande peñasco rodeado de agua, echando fuego por la cima, figurando a Morgibelo . Y por mote 20: Sobre yelos de esperanzas, y olas de desasosiego cumbre y suspiros de fuego. Cuando ya los dichos mantenedores ocuparon sus asientos, empezaron a venir los demás caballeros, siendo los primeros de todos don Luis Pardo, señor de Alaquas; don Tomás de Vilanova, mayorazgo de Bicorb; don Francisco Juan y don Juan de Rojas. Llevaba don Luis Pardo, entre diferentes y muchas plumas, por empresa un árbol enxerto. Y el mote: La sazón del tiempo espero. Al cual padrineaban don Juan Vilaragut, señor de Olocau, y don Vilarig Carroz. Calzas y tonelete de raso azul, con trencillas de oro y pestañas de raso azul. Don Tomás de Vilanova llevaba en la cimera infinitas y varias 20 Mongibelo, otro nombre por el que se conoce al Etna. El fruto que tarde ofresce, con mi suerte se paresce. Padrineábanle don Juan de Toledo y Gaspar Rimbau de Cruillas. Calzas y tonelete azul, guarnecido de oro y plata, muy vistoso. Don Francisco Juan salió con un vistoso y gallardo penacho de innumerables plumas azules, calzas y tonelete azul, guarnescido de oro y plata, de quien eran padrinos don Hierónimo Villarraza y don Juan Blanes. Sin mote ni empresa. Don Juan de Rojas llevaba encima de la cimera muchísimas plumas, y en medio por empresa dos muertes asidas de las manos. Y esta letra: Aunque pueden deshacer, sin desasir ha de ser. Padrinos don Pedro de Borja y don Francisco Crespin. Llevaban grandísimo estruendo de pífanos y cajas, con infinitas antorchas encendidas. Fueron los sigundos que acudieron a este desafío don Juan de Zanoguera y don Jaime Sorell, señor de Albalat; don Carlos de Borja y don Juan Vivas de Canemas. Sacó don Juan Zanoguera en la cimera muchas plumas, y en medio una mona que tañía una guitarra. Y decía la letra:
220 Sección Antológica Todo lo puedo alcanzar sino el hablar. Calzas y tonelete de oro y plata, de quien eran padrinos don Alonso Zanoguera y don Pablo Zanoguera. Sacó don Jaime Sorell entre muchas plumas la torre de Babilonia con un cielo arriba. Y por mote: Ni llegar, ni desistir. Calzas y tonelete de oro y verde. Padrinos don Gaspar Juan y Serafín Miguel. Don Carlos de Borja llevaba por empresa un túmulo o sepultura con muchas candelas y pebetes. Y por mote: Aquí yace un gusto alegre que nasció de secreto, y falleció de respeto. Calzas y tonelete de raso leonado, verde y blanco todo bordado de oro y plata. Padrineábanle don Juan de Castellvi y don César Tallada. Don Juan Vivas de Canemas pareció muy bien con un vistoso penacho muy galán, con calzas y tonelete de raso verde y leonado, de quien eran padrinos Bernardo Catalán y Roque Siverio. Acudieron terceros a este puesto, y no en las galas, don Gaspar Mercader, mayorazgo de Buñol, y don Francisco Pallas. Sacó don Gaspar Mercader infinitas plumas y varias encima la cimera. Y por empresa una águila, y a sus pies la Luna. Y este mote: Todo lo que mirare, cierto sé que presto lo alcanzaré. Calzas y tonelete de raso naranjado y plata. Padrinos don Pedro Cervellón y Mercader, y don Ramón de Rocafull, señor de Albatera, su cuñado. Don Francisco Pallas sacó entre diferentes plumas la isla de Vulcano con un diablo a la boca en el fuego. Y por letra: Con mayor fuego y tormento menos arrepentimiento. Calzas y tonelete de raso naranjado, guarnescido todo de pasamanos de plata. Padrinos Francisco Aliaga y Juan Bautista Calderón. Don Fedrique Palafoix sacó por empresa encima del penacho un papagayo sobre la rueda de Fortuna. Y este mote:
227 Noticias deportivas y sociales en el siglo XVI 27 Después de la descripción de la justa, Esquerdo se refiere al sarao que se celebró el día 25, centrándose, en esta ocasión, en el vestuario de las damas de la corte, en los platos que se sirvieron en el banquete y en los bailes. Termina la relación aludiendo a la visita del rey a diversos conventos; Esquerdo cita expresamente el “Convento de la Concibición”, donde el monarca se detuvo más tiempo y le fue cantado un mote en alabanza suya y de la reina. Porque dio flor de lozano en mal planeta, y temprano. Sacó paramentos y tonelete encarnado y plata. Padrineábanle Hierónimo Núñez, señor de Celca, y don Gaspar de Mompalau, que llevaba la llave. Entraron por orden todos estos caballeros y padrinos. Vestidos todos los padrinos de los proprios colores, y de la propria manera que el caballero a quien padrineaban. Hicieron los debidos acatamientos, dieron vuelta como iban entrando, y finalmente, puesto todo en orden, comenzaron el desafío en presencia de los jueces que estaban en lugar que podían muy claro ver romper las lanzas, los cuales eran el duque de Humala, el príncipe de Orange y el conde de Fuentes de Castilla, que para dicho efecto fueron nombrados por Su Majestad. Y, finalmente, vista la justicia de cada cual, se repartieron los premios desta manera: Don Gaspar Mercader, por haber justado mejor, llevó el mayor premio que se señaló de mil ducados abajo. Él mismo llevó el precio de las damas. Gaspar Riumbau de Cruillas, por mejor invención, llevó el premio de a cuatrocientos ducados abajo. Y don Gaspar Vidal, por más galán, se le dio el premio de seis cientos ducados abajo. Desta manera se remató esta fiesta ya tarde, y ansí Sus Majestades y Altezas volvieron al palacio con grandísimo acompañamiento y guarda, con infinitas hachas encendidas que hacían regocijadísimo este espectáculo 27. Don Carlos de Borja, del hábito de Montesa, salió con una gallarda empresa, y era, entre muy altas y vistosas plumas, un almendro florido, con un rayo encima. Y decía el mote: 4. Consideraciones finales A modo de conclusión, nos referiremos a algunos aspectos relacionados con los textos transcritos: parámetros de descripción de los trajes de los caballeros participantes, motivos empleados en la cimera y métrica del mote. La vestimenta de los caballeros se aborda de forma similar en todos los participantes, ofreciéndose en todos los casos los mismo elementos del traje: descripción de los colores que visten (“vestido de plata y azul”, “raso
228 Sección Antológica 28 Chapería: “Adorno realizado a base de chapas, hojas o láminas planas de metal” (Auts.). 29 Tonelete: “Arma defensiva de que usaban antiguamente, y eran unas falderas hasta la rodilla, rodeadas a la cintura, donde estaban aseguradas” (Auts.). 30 Calzas: “La vestidura que cogía el muslo y la pierna” (Auts.). 31 Escarcela: “Parte de la armadura que cae desde la cintura al muslo” (Auts.). 32 Paramento: “Adorno u atavío con que se cubre alguna cosa. Llámanse particularmente así las sobrecubiertas o mantillas de los caballos” (Auts.). 33 Penacho: “Adorno que artificiosamente se forma de plumas vistosas de algunas aves para poner encima de las celadas y morriones” (Auts.). 34 Cimera: “La parte superior del morrión, que se solía adornar con plumas u otras cosas que se ponían encima” (Auts.). 35 Además del manejo de las armas, los premios que se concedían en estas fiestas tomaban en consideración la galantería y las invenciones que se portaban. 36 González Cuenca (1999) indica que las invenciones de la cimera se confeccionaban en cuero, cartón o pergamino para que fuesen más ligeras, y que su función no era sólo ornamental o simbólica, sino que servían para distraer a los rivales y asustar a sus caballos. Rico (1982) se refiere a las complicadas invenciones que los caballeros portaban sobre sus cimeras, en las que los motivos amorosos eran los más frecuentes, y añade que justas y torneos, junto con danzas y música, “convertían las fiestas caballerescas en cifra espectacular de todas las artes” (p. 65). 37 Strong (1988) señala que el neoplatonismo renacentista con sus ansias de individualidad revitalizó el interés caballeresco por las divisas personales que se habían empleado a lo largo de la Edad Media. A todo ello contribuyó el auge de los libros de emblemas y jeroglíficos y mitografías; en concreto, se apunta la enorme influencia que sobre las picturae de las empresas en las fiestas cortesanas ejercieron los Hieroglyphica, sive De sacris Aegyptiorum aliarumque gentium literis commentarii (Basilea, 1556) de Pierio Valeriano. naranjado”28, (de oro o de plata), si lleva tonelete 29, y calzas 30, y de qué color (“raso amarillo y blanco todo cubierto de oro y plata, sembradas muchas piedras, diamantes, rubíes y esmeraldas”), escarcela 31 (“de azul y oro”), paramentos 32 (sólo en algunos casos se señala cómo son: “paramentos de los caballos y tonelete, con muchas perlas y otras finas piedras con infinitos espejuelos”), penacho 33 (se indica el color de las plumas: “de azules plumas y blancas”, o una valoración del conjunto: “vistoso penacho muy galán”), y cimera 34, sobre la que se portan las empresas. La descripción que realiza Esquerdo da cuenta de la grandeza de estos caballeros, pues abundaban los adornos de oro y plata y las piedras preciosas; incluso hubo quien añadió “espejuelos” a traje y armas para parecer que iba completamente vestido de diamantes. Se trataba de destacar sobre los demás participantes en hermosura, riqueza y gallardía 35. Aparte de la vestimenta, uno de los aspectos más elaborados de estas fiestas se basaba en las invenciones o empresas que los caballeros llevaban sobre la cimera entre numerosas y variadas plumas 36. Tales empresas se componían de una imagen y de un mote en verso que estaban estrechamente relacionados y que expresaban un mensaje del caballero portador 37, ya fuera de tono amoroso, referido a alguna cualidad de su propia persona o al rey [Fig. 1]. Los elementos de los que se constituían las invenciones de los caballeros que participaron en los torneos y justa a los que nos referimos
229 Noticias deportivas y sociales en el siglo XVI fueron variados y relativos a diferentes ámbitos: accidentes geográficos: monte, peñasco; animales y construcciones animales: abejas, águila, avestruz, comadreja, grulla, halcón, león, mona, murciélago, pájaro, pájaro celeste, panal de miel, papagayo, tigresa; armas: cohetes; construcciones / edificaciones: ermita, pozo, torre de Babilonia, túmulo; elementos: llamas, mar, rayos, fuego; figuras humanas / partes del cuerpo: dos manos asidas, dos muertes, diablo; instrumentos musicales: órganos, guitarra; lugares: isla de Vulcano, ruinas de Sagunto; macrocosmos: esfera, estrella, luna, primer moble, sol; mitología: Cupido, Faetón, grifo, rueda de la Fortuna; utensilios: fanal, candelas, pebetes; vegetales: álamo, almendro, árbol, cardo, hiedra, naranjo, olivo, palma, rosa del sol, ramo de flores; vehículos: carro con cuatro caballos, nave. Es especialmente abundante el mundo animal como fuente de las empresas, pues, ya desde su aparición en los bestiarios medievales, las criaturas de la naturaleza estaban imbuidas de diferentes valores simbólicos. En el caso de las empresas que aquí se reproducen, el león en situaciones variadas es el animal que con mayor frecuencia aparece: muerto, con un panal en la boca; subido sobre dos círculos; enfrenado y montado por Cupido, y con su cachorro en la boca. Por falta de espacio no nos detendremos en el análisis de todas las empresas, pero, si atendemos a alguna de ellas (el león, el tigre, la grulla y la hiedra trepadora), observamos que para su creación se ha recurrido a motivos de amplia difusión en la literatura emblemática. La imagen del león con un panal de miel en la boca tiene origen bíblico [Fig. 2] 38. Basándose en el cadáver del león que había matado y en las abejas que en él habían construido su panal, Sansón les propuso a los filisteos un enigma 39 que reunía dos términos clave que también se incluyen es este mote: la fuerza asociada al león 40, y la dulzura unida a la miel. De esta forma se entiende que 38 En el Libro de los Jueces (14, 8-19), se narra cómo Sansón, de camino a Timna, donde iba a desposarse con una filistea, se encontró con un léon al que mató; tiempo después, se acercó a ver el cadáver de la fiera y descubrió que en su osamenta había un panal de abejas. 39 En su banquete de bodas, desafió a los filisteos a que descifrasen el enigma durante los siete días que duraba el convite: “Del que come salió lo que se come, y del fuerte, la dulzura”. El premio serían treinta camisas y treinta túnicas que debería pagar el perdedor. El séptimo día, los filisteos amenazaron a la esposa de Sansón para que ésta averiguara la solución y se la revelase. 40 Ánimo, ira, furor y fortaleza son representados por un león en Horapollo (Delli segni hierogliphici, Venecia, 1574). Posteriormente, en los Hieroglyphica de Pierio Valeriano (Basilea, 1575, p. 2) se identifica al león con la fortaleza de ánimo y de cuerpo. Ripa (Iconologia, Roma, 1593, p. 90) asocia también al león con la fortaleza: señala que se representa esta cualidad del cuerpo y del ánimo como una mujer armada y vestida de color leonado, por ser este color semejante al del león, apoyada en una columna y a sus pies un león, animal que ya los egipcios habían adoptado para representar esta idea. Es un motivo empleado frecuentemente en la literatura emblemática. Se vincula al león de cuya boca salen abejas con la paz después de la guerra, que da prosperidad y abundancia, y advierte que para sustentar la paz es necesaria la guerra (López Poza, 1999, p. 1015). Aparece este motivo en las Empresas polítcicas de Saavedra Fajardo, empresa 99, con el mote “Merces belli”; y en Alciato, con el mote “Que tras la guerra viene la paz”: en este caso la pictura presenta un yelmo en el que las abejas han construido su panal. Esta misma pictura se emplea en el Nucleus Emblematum Selectissimorum (Arnhem, 1615) de Rollenhagen (emblema 78) y en A collection of Emblemes (Londres, 1635) de Georges Wither (ilustr. XXVIII, p. 90).
230 Sección Antológica 41 En los emblemas de tema amoroso, las abejas a menudo representan el dolor que se asocia a este sentimiento, de ahí que se pinte a Cupido lamentando su picadura. Esta pictura se encuentra en Los emblemas de Alciato (Lyon, 1549), donde de plasma a Cupido que se aleja volando de unos panales y busca consuelo en los brazos de su madre, con el mote “Que a las veces las cosas dulces se vuelven amargas”. Con una representación parecida – Cupido picado por las abejas que se refugia en los brazos de su madre– y mote de sentido similar al de Alciato –“Dulcia quandoque amara fieri”– se expresa la misma idea en el emblema 8 del Thronus Cupidinis (Amsterdam, 1620). La fuente de esta imagen se encuentra en la Antología griega (9.548 y 9.302) y en el Idilio XIX de Teócrito. 42 Lope de Vega (2002, II, 34, p. 584) explica: “A unas sospechas el león aplica, / fuertes al parecer para su daño, / pero el panal en ellas significa, / que es dulce un amoroso desengaño”. 43 Aunque este motivo asume también otros valores: en los Emblemas morales de Juan de Horozco (Zaragoza, 1604, III, 40) se emplea como símbolo de los jueces que deben ser cautelosos en sus dictámenes para no dejarse llevar por sus aficiones en la aplicación de la justicia. 44 Poeta valenciano autor de El prado de Valencia, que en 1604 fue nombrado primer conde de Buñol. Ferrer Valls (2000) estudia la obra de Mercader relacionándola con la producción literaria que se reunía en torno a la corte del virrey de Valencia, y señalando vinculaciones entre personajes reales y ficticios. 45 El lema que rodea el emblema es de Hugo Grotius, y reza “Vidi ego qui durum poßit frænare leonem: Vidi qui solus corda domaret Amor” (“He visto al que podría vencer a un feroz león. He visto al que él solo podría domar los corazones: el Amor”). Posteriormente la misma imagen es empleada por La Feuille, Devises et emblemes (Amsterdam, 1691, lámina 12, embl. 13, mote “El freno lo retrae manso”). El antecedente de esta representación encuentra en Alciato (Emblemata, Augsburgo, 1531) con el mote “Potentissimus affectus amor”, y representa a Cupido con los ojos vendados sobre un carro del que tiran dos leones. 46 Cobrar: “Recuperar o recobrar lo perdido” (Auts.) 47 Señala Valeriano (Hieroglyphica, Basilea, 1575, 84v-85r) que, aunque el tigre no se encuentra en los egipcios, sí aparece frecuentemente en griegos y latinos, para quienes significa la ferocidad, la crueldad, la venganza, la ligereza, el amor hacia los hijos y el odio a la música. de lo fuerte o lo dificultoso (el león, la guerra, los trabajos) se obtiene como recompensa lo dulce (la miel, la paz, el favor amoroso) 41. Esta imagen, lucida por Juan de Borja, en conjunción con su mote –“Las más fuertes sospechas de mi daño / dulzura de un desengaño”–, es interpretable en clave amorosa: el caballero sufre por amor a causa de unas sospechas que se demuestran falsas, de ahí que el rigor primero (el león), se haya convertido en dulzura (miel) 42. La imagen de Cupido que conduce a un león, ya sea sobre su lomo o en un carro, es símbolo del poder del amor, capaz de someter a la criatura más fiera [Fig. 3] 43. La empresa llevada por Gaspar Mercader 44 vincula al león con la fortaleza, y al amor, con la única fuerza capaz de templar su furor, como se deduce del mote que acompaña a la imagen: “Con tus favores me enfreno, / que, si no, a ninguno temo”. Una imagen similar, con Cupido sobre un león al que dirige con las riendas en la mano derecha mientras en la izquierda sostiene el arco, está recogida por Daniël Heinsius en el emblema 1 de Quaeris quid sit Amor (s.l., c. 1601), con el mote “Omnia vincit amor” 45. Otro felino, el tigre, se emplea como motivo iconográfico de la empresa del vizconde de Chelva, donde se pinta a una tigresa que “cobra” 46 a sus cachorros. Los Hieroglyphica de Valeriano recogen la figura del tigre como símbolo del amor hacia los hijos, puesto que experimenta gran ira y crueldad cuando los siente amenazados 47. Esta característica del tigre explica el mote
231 Noticias deportivas y sociales en el siglo XVI 48 El mote del emblema es “Minuit vindicta dolorem”, que precisamente se refiere a la capacidad de venganza e ira desbordada del tigre. Una representación similar aparece en las Empresas espirituales de Villaba (Baeza, 1613, 2, 8) como símbolo de la ira incontrolada que se ceba en los inocentes. El emblema 36 de Camerarius está igualmente dedicado a la tigresa, a quien engañan los cazadores que huyen con sus cachorros robados dejándole una esfera de cristal que puede confundir con sus propios hijos al verse reflejada en la imagen. Plinio (1998, cap. XVIII) y Covarrubias (s.v. tigre) explican las técnicas para cazar a los cachorros de este animal. 49 Véase García Arranz (1996, pp. 445-455) para un análisis de la iconografía de la grulla. 50 Aunque no es el caso de esta empresa, la hiedra figura en numerosos libros de emblemas considerada de forma negativa: como imagen de la ingratitud, pues provoca que el árbol en torno al que trepa se seque (Guillaume de La Perrière, Le théâtre des bons engins, París, n.d. [1544], emblema 82; Juan de Borja, Empresas morales, Bruselas, 1680, emblema 74); como símbolo de la ramera que acaba con hacienda, honra, salud y vida de aquel al que engaña (Sebastián de Covarrubias, Emblemas morales, Madrid, 1610, 1, 37; Juan de Horozco, Emblemas morales, Zaragoza, 1604, 3, 18); o representación del amor lascivo o la lujuria (Barthélemy Aneau, Picta poesis, Lugduni, 1552, p. 53). Ripa (Iconologia, Roma, 1593, p. 137 y pp. 205-206) representa a la ingratitud y a la pertinacia como damas vestidas con traje de hiedra. En contraste con esta imagen de la hiedra, Alciato (Los emblemas de Alciato, Lyon, 1549, emblema 12) utiliza el motivo de la vid que rodea a un olmo seco y lo adorna con sus racimos para representar la amistad verdadera. del caballero que porta esta empresa (“Sólo el furor me limita / cobrar lo que se me quita”), quien justifica el empleo del furor o la ira para recuperar lo que se le ha arrebatado. Camerarius muestra en una pictura de sus Symbolorum & emblematum ex animalibus quadrupedibus (Nuremberg, 1595, 35) a la tigresa que ataca con ira el caballo de quien le ha robado sus cachorros, mientras, al fondo de la imagen, el cazador huye a pie con las crías [Fig. 4] 48. Un motivo muy frecuente en la emblemática está constituido por la grulla que se representa sosteniendo una piedra con una pata como símbolo de la vigilancia y de la prudencia [Fig. 5] 49. De esta forma figura en la cimera de Juan Villarraza, aunque la grulla, en actitud vigilante con el guijarro en la pata, tiene también sus alas extendidas, como si quisiera echarse a volar. El mote que luce el caballero (“Volar y velar procuro, / y es tan sin dicha el velar / que no me deja volar”) alude a esta doble actitud en la que se muestra la grulla: puesto que desempeña el trabajo de centinela al sostener la piedra, le resulta imposible volar. El caballero parece aludir con esta empresa a sus circunstancias particulares, a la constante vigilancia de determinados negocios que no le permiten dedicarse a otros menesteres, de ahí la incompatibilidad de “volar” y “velar”. Finalmente, otra imagen de gran tradición emblemática es la formada por la hiedra que trepa alrededor de un árbol [Fig. 6] 50. En este caso, la figura aparece en la cimera de Gaspar Vidal, y representa “un álamo con una yedra enlazada en sus ramos”, con el mote “Entre tanto que tengamos / lazadas ella, y yo ramos”, evocándose de esta forma una unión duradera: si la hiedra es una planta trepadora que se aferra a las ramas del álamo, la simbiosis de ambos pervivirá mientras el árbol tenga ramas y la hiedra continúe asiéndose a él con sus “lazadas”, aunque el árbol acabe muriendo ahogado por el abrazo de la planta trepadora. Puede interpretarse
232 Sección Antológica Bibliografía citada. Alenda y Mira, Jenaro (1903). Relaciones de solemnidades y fiestas públicas de España. Madrid : Sucesores de Rivadeneyra. Biblia (1995). Sagrada Biblia. Versión directa de las lenguas originales. Por Eloino Nacar Fuster y Alberto Colunga Cueto, O. P. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos. Cátedra, Pedro M. (2000). “Fiestas caballerescas en tiempos de Carlos V”. En La fiesta en la Europa de Carlos V. Real Alcázar, Sevilla, 19 de septiembre-26 de noviembre 2000. Catálogo de la exposición (pp. 93-117). Madrid: Sociedad Estatal para la Conmemoración de los centenarios de Felipe II y Carlos V. Covarrubias Orozco, Sebastián (1995, 2ª ed. corregida). Tesoro de la lengua castellana o española. Edición de Felipe C. R. Maldonado. Revisada por Manuel Camarero. Madrid: Castalia. Ferrer Valls, Teresa (2000). “El duque de Lerma y la corte virreinal en Valencia: fiestas, literatura y promoción social. El prado de Valencia de Gaspar Mercader”. Quaderns de Filologia. Estudis literaris, V, Homenaje a César Simón. (pp. 257-71). València: Facultat de Filologia-Universitat de València. Versión electrónica en: <http://www.uv.es/entresiglos/ teresa/pdfs/lerma.PDF> García Arranz, José Julio (1996). Ornitología emblemática. Las aves en la literatura simbólica ilustrada en Europa durante los siglos XVI y XVII. Cáceres: Universidad de Extremadura. García García, Bernardo J. (2003a). “Diversiones de la fiesta”. En Teatro y fiesta del Siglo de Oro en tierras europeas de los Austrias: [exposición]: Real Alcázar, Sevilla 11 abril-22 junio 2003: Castillo Real de Varsovia, Polonia 30 julio-6 octubre 2003: [catálogo] [Paloma Flórez Plaza, coord.] (pp. 178-189). [Madrid?] : Sociedad Estatal para la Acción Cultural Exterior de España. Versión electrónica en: <http://www.seacex.es/catalogo.cfm?idExposicion=84>. García García, Bernardo J. (2003b). “Las fiestas de corte en los espacios del valido: la ■ ■ ■ ■ ■ ■ ■ ■ ■ esta empresa en clave amorosa, aludiendo a un amor intemporal; o en clave amistosa, refiriéndose a una fuerte amistad. La empresa combina la imagen de la cimera con un mote que el caballero seguramente lucía en el escudo, aunque en los textos aquí transcritos no se da ninguna indicación de dónde se portaba. El mote es una invención aguda que en combinación con la imagen transmite un mensaje que debe ser descifrado por el público, mostrándose de esta forma el ingenio del creador y de quienes lo descifran 51. Los motes que utilizaron los caballeros que intervinieron en estas fiestas estaban en castellano y constaban de uno, dos, tres o cuatro versos, mayoritariamente de arte menor. Las estrofas más frecuentes son los pareados en metros diversos (dos octosílabos, un octosílabo combinado con otro verso de diferente medida, o dos tetrasílabos); y las tercerillas, formadas por tres versos (tres octosílabos, dos octosílabos y un tetrasílabo o un pentasílabo o un heptasílabo), de los cuales el primero queda libre y el segundo y el tercero tienen rima consonante. 51 López Poza (2007) indica que a menudo los motes se componían de un fragmento de un verso, y que se consideraba mejor el que tomaba una o dos palabras de un autor famoso para que quien viese la empresa reconstruyese el verso completo y el sentido del conjunto.
233 privanza del duque de Lerma”. En María Luisa Lobato y Bernardo J. García García (coords.), La fiesta cortesana en la época de los Austrias (pp. 35-77). [Valladolid]: Junta de Castilla y León, Consejería de Cultura y Turismo. González Cuenca, Joaquín (1999). “Espectáculos nobiliarios de riesgo: el torneo y sus variantes”. En Andrés Amorós y José María Díez Borque (coords.), Historia de los espectáculos en España (pp. 178-189). Madrid: Castalia. López Poza, Sagrario (2007), “Linajes de aguda invención figurada”. En prensa. Pérez de León, Vicente (2003). “Simulacros de la historia, historia de unos simulacros: Construcción, entretenimientos y fuentes de las Fiestas de Denia de Lope de Vega”. Hispanófila, 139, 31-48. Plinio Segundo, Cayo (1998). Historia natural de Cayo Plinio Segundo. Trasladada y anotada por el doctor Francisco Hernández. Madrid: Visor Libros, UNAM. Real Academia Española. Nuevo tesoro lexicográfico de la lengua española. <http://www.rae. es> [con acceso el 26-03-2007]. Rico, Francisco (1982). “Por cimera una torre”. En Primera cuarentena y tratado general de literatura (pp. 656-668). Barcelona: El festín de Esopo. Río Barredo, María José del (2003), “El ritual en la corte de los Austrias”. En María Luisa Lobato y Bernardo J. García García (coords.). La fiesta cortesana en la época de los Austrias (pp. 17-34). [Valladolid]: Junta de Castilla y León, Consejería de Cultura y Turismo. Saavedra Fajardo, Diego (1999). Empresas políticas. Sagrario López Poza (ed.). Madrid: Cátedra. Strong, Roy (1988). Arte y poder. Fiestas del Renacimiento. 1450-1650. Madrid: Alianza, 1988. Vega, Lope de (2002). Fiestas de Denia. Madrid: Biblioteca Castro, Fundación José Antonio de Castro. ■ ■ ■ ■ ■ ■ ■ ■ ■ ■ Noticias deportivas y sociales en el siglo XVI
234 Sección Antológica FIG 1: Imagen de una cimera adornada con empresa y mote. Gonzalo Fernández de Oviedo, Batallas y quincuagenas, Madrid, Real Academia de la Historia, 2000, tomo II, p. 128. FIG 2: Diego Saavedra Fajardo, Idea principis christianopolitici, centum symbolis expressa a Didaco Saavedra Faxardo..., Bruxellae, excudebat Ioannes Mommartius, suis, et Francisci Vivieni sumptibus, 1649, emblema 99. FIG 3: Daniël Heinsius, Quaeris quid sit Amor, s.l., c. 1601, emblema 1.
235 Noticias deportivas y sociales en el siglo XVI FIG 4: Joachin Camerarius, Symbolorum & emblematum ex animalibus quadrupedibus desumtorum centuria altera collecta, Nuremberg, excudebat Paulus Kaufmann, 1595, emblema 35. FIG 5: Peter Isselburg, Emblemata Politica: In aula magna Curiæ Noribergensis depicta; Quae sacra Virtutum suggerunt Monita Prudenter administrandi Fortiterque defendendi Rempublicam, [Nürnberg], Iselburg, [1617]. FIG 6: Guillaume de La Perrière, Le théâtre des bons engins, París, Denis Janot, n.d. [1544], emblema 82.