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Libia ante la Unión para el Mediterráneo: Realidades y Perspectivas

Uruburu Colsa, Juan Manuel

Abstract

Tras una evolución en su postura, conforme el proyecto de la Unión para el Mediterráneo iba adquiriendo su configuración definitiva, el líder libio, Mu´ammar al-Gadafi emitió una declaración, el 10 de julio de 2008, en la que anunciaba los motivos por los que el gobierno de su país rechazaba la inclusión de Libia dentro de aquel nuevo marco de cooperación regional. El desarrollo posterior de los acontecimientos políticos en esta región y su reflejo en el funcionamiento de la Unión para el Mediterráneo parecen demostrar el realismo de algunos de los planteamientos invocados por Gadafi para justificar la decisión del gobierno libio sobre esta cuestión

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Nómadas. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas | 27 (2010.3) © EMUI Euro-Mediterranean University Institute | Universidad Complutense de Madrid | ISSN 1578-6730 Publicación asociada a la Revista Nomads. Mediterranean Perspectives | ISSN 1889-7231 L LI IB BI IA A A AN NT TE E L LA A U UN NI IÓ ÓN N P PA AR RA A E EL L M ME ED DI IT TE ER RR RÁ ÁN NE EO O: : R RE EA AL LI ID DA AD DE ES S Y Y P PE ER RS SP PE EC CT TI IV VA AS S J Ju ua an n M Ma an nu ue el l U Ur ru ub bu ur ru u C Co ol ls sa a Universidad de Sevilla Resumen.- Tras una evolución en su postura, conforme el proyecto de la Unión para el Mediterráneo iba adquiriendo su configuración definitiva, el líder libio, Mu´ammar al-Gadafi emitió una declaración, el 10 de julio de 2008, en la que anunciaba los motivos por los que el gobierno de su país rechazaba la inclusión de Libia dentro de aquel nuevo marco de cooperación regional. El desarrollo posterior de los acontecimientos políticos en esta región y su reflejo en el funcionamiento de la Unión para el Mediterráneo parecen demostrar el realismo de algunos de los planteamientos invocados por Gadafi para justificar la decisión del gobierno libio sobre esta cuestión. Palabras Clave.- Libia, Unión para el mediterráneo, cooperación regional. Abstract.- After an evolution in his position, as the Project of the Union for the Mediterranean was acquiring its final shape, the libyan leader, Mu´ammar al-Gadafi issued a statement on 10 july 2008 announcing the reasons for which the government of his country rejected the inclusion of Libya within this new framework of regional cooperation. Further development of political events in this region and its reflection on the functioning of the Union for the Mediterranean appear to show the realism of some of the proposals put forward by Gaddafi to justify the decision of the Libyan government on the issue. Keywords.- Libya, Union for the Mediterranean, regional cooperation. 1. Introducción El 13 de julio de 2008, la diplomacia europea y, especialmente la francesa, obtuvieron un importante éxito para la política mediterránea de la Unión Europea al lograr nuevamente la participación de todos los países del Sur y del Este del mediterráneo dentro de un nuevo marco de cooperación multilateral, la “Unión para el Mediterráneo”. Sin embargo, dentro del heterogéneo grupo de países que componen este nuevo marco existe una significativa ausencia como es la de Libia, un país que, a pesar de haber sido invitado a integrarse en aquella iniciativa, hasta el momento ha limitado su participación a la de un mero observador. Nómadas. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas | 27 (2010.3) © EMUI Euro-Mediterranean University Institute | Universidad Complutense de Madrid | ISSN 1578-6730 Publicación asociada a la Revista Nomads. Mediterranean Perspectives | ISSN 1889-7231 En este artículo analizaremos la evolución de la postura del gobierno libio ante la Unión para el Mediterráneo, desde las primeras propuestas presentadas en 2007 por la diplomacia francesa hasta nuestros días. Seguidamente nos centraremos en las causas a través de las cuales el gobierno libio ha presentado una postura pública contraria a este nuevo marco de cooperación, para finalizar con un breve análisis sobre las perspectivas de cooperación entre Libia y la Unión para el Mediterráneo. 2. La evolución de la postura de Libia ante las propuestas europeas Como ya ha sido ampliamente estudiado durante los dos últimos años, el proceso de formación de la Unión para el Mediterráneo parte de una arriesgada apuesta del entonces candidato presidencial, Nicolás Sarkozy, para reactivar la cooperación multilateral en el Mediterráneo, tras el fracaso político que, en cierta manera, había supuesto la Declaración “Barcelona Plus” de 2005. Se trataba de una apuesta sujeta a importantes riesgos, ya que se proponía a los países del Sur y Este del mediterráneo la reactivación de la cooperación multilateral en dicha área sin cambiar sustancialmente los presupuestos del maltrecho Proceso de Barcelona. Asimismo, y a diferencia de lo que sucedió en 1995, cuando el Consejo Europeo aprobó, con carácter previo una dotación financiera concreta para apoyar la Asociación Euromediterránea, el proyecto de la, entonces, Unión Mediterránea era presentado a la Unión Europea y a los Países Terceros Mediterráneos (PTM) como una declaración de intenciones, ante la imposibilidad de aprobar las nuevas perspectivas financieras de la Unión hasta el año 2013. A pesar de estas dificultades, una vez elegido presidente Sarkozy, la diplomacia francesa, país que ejercería la presidencia de la UE durante el segundo semestre de 2008, se empleará a fondo para lograr convencer a los Países Terceros Mediterráneos sobre las ventajas de la adhesión a la nueva Asociación. Para ello el presidente francés Sarkozy realizará una serie de visitas a los países del Mediterráneo con el objetivo de explicar el proyecto. Esta ronda de visitas le llevará a Túnez, Argelia, Marruecos y Egipto en donde, con mayores o menores dificultades, conseguirá ir recabando apoyos para esta iniciativa. Por parte, el gobierno de Libia mostrará una evolución clara en su visión del nuevo proyecto impulsado por Francia. Así, en un primer momento se aprecia una actitud receptiva ante la idea de establecer una asociación multilateral con los países europeos que no impusiera compromisos desde el punto de vista político o económico, a diferencia de lo que sucedía con el Proceso de Barcelona y la Política Europea de Vecindad. En este sentido el concepto de Unión Mediterránea presentado por Sarkozy en su propuesta formulada en 2007 se aproximaba bastante al proyecto del diálogo 5+5 ampliado a Grecia y Egipto que ha defendido con vehemencia la diplomacia Libia durante los últimos años, es decir, un marco de cooperación limitado a los países ribereños del Mediterráneo, con un carácter flexible y sin una vinculación directa con Nómadas. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas | 27 (2010.3) © EMUI Euro-Mediterranean University Institute | Universidad Complutense de Madrid | ISSN 1578-6730 Publicación asociada a la Revista Nomads. Mediterranean Perspectives | ISSN 1889-7231 otros marcos como la Asociación Euromediterránea o la Política Europea de Vecindad.1 Sin embargo, cuando a partir del Consejo europeo de marzo de 2008 la Unión Europea asume la representación de los países europeos en este proyecto y lo somete al acervo del Proceso de Barcelona, el camino de la Unión para el Mediterráneo parece alejarse definitivamente de aquel foro flexible y escasamente institucionalizado en el que Libia participaba activamente desde su constitución. Durante el mes de junio se intensificaron los contactos diplomáticos entre la presidencia francesa de la UE y los países mediterráneos, dirigida a garantizar la presencia de todos ellos en la Cumbre de Paris de 13 de julio en la que se constituiría la nueva asociación. Aún a principios de junio un representante del gobierno libio declaraba en un encuentro de países árabes sobre la Unión para el Mediterráneo, celebrado en la ciudad marroquí de Fez, la disposición de Libia para participar en una asociación que incluyera la fórmula del Diálogo 5+5 ampliado, como único medio de evitar la paralización por la situación en Oriente Medio2 . El 10 de junio el gobierno libio convocó en Trípoli una cumbre de todos los países árabes implicados en el proyecto de la Unión para el Mediterráneo con el objetivo de examinar conjuntamente dicha propuesta y si fuera posible ofrecer una respuesta común a la Unión Europea. Sin embargo, el intento libio de recuperar la unidad árabe frente a Europa nacía con una baja importante. El gobierno egipcio declaraba que su presidente, Mubarak, no asistiría a dicha cumbre “por causa de sus compromisos y de su apretada agenda”. Mientras tanto, otros funcionarios del gobierno egipcio declaraban oficiosamente que la causa real de dicha ausencia era la de evitar que el Presidente Mubarak se tuviera que encontrar con el Presidente sirio Bashar al-Asad, con el que mantenía un fuerte enfrentamiento desde el asesinato del anterior Primer Ministro libanés Rafiq Hariri. Por encima de estas cuestiones, lo cierto es que a lo largo de diversas reuniones, el presidente francés, Sarkozy, había logrado convencer a Mubarak de las ventajas de la participación egipcia en la Unión para el Mediterráneo, ofreciéndole compartir con Francia la primera copresidencia de la nueva asociación. Por otra parte, países como Siria, Túnez y especialmente Argelia habían expresado sus dudas con respecto a la participación en este proyecto por causa de la participación de Israel, durante la reunión del Foro 1 Poco tiempo después, el líder Gadafi reconocía públicamente su preferencia por el modelo de asociación propuesto inicialmente por Sarkozy, limitado a los países ribereños del Mediterráneo y externo a la Unión Europea. En “Conferencia de prensa del líder líbio Mu´amar al-Qaddafi celebrada en Trípoli el 10 de julio de 2008 en la que explica su postura ante el proyecto europeo de la “Unión para el Mediterráneo” (Original en árabe). Diario al-Yamahiryya, Nº 5.691, de 10 de julio de 2008. 2 “Med union: Libya oaks broader 5+5 including Egypt, Greece”. 5.06.2008 En http://www.ansamed.info Nómadas. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas | 27 (2010.3) © EMUI Euro-Mediterranean University Institute | Universidad Complutense de Madrid | ISSN 1578-6730 Publicación asociada a la Revista Nomads. Mediterranean Perspectives | ISSN 1889-7231 Euromediterráneo celebrada unos días antes en Argel3 , por lo que acudían a este encuentro sin una posición oficial definida. Finalmente, esta reunión contó con la participación del presidente de Siria, Basar al-Assad; de Mauritania, Ould Abdallahi; de Túnez, Bin Ali; de Argelia, Butifliqa; y el primer ministro marroquí, al-Fassi. De esta reunión, tal y como era previsible ante la distancia entre las posturas previas, no surgió ninguna posición común ante el proyecto de la Unión para el Mediterráneo; sin embargo su celebración sirvió al gobierno de Libia para presentar ante los líderes políticos y ante la opinión pública árabe, en general, su postura de rechazo inicial ante esta iniciativa. Así, durante la apertura de este evento el Líder libio Gadafi pronunció un discurso en el que rechazaba en duros términos la adhesión de Libia a la Unión para el Mediterráneo, afirmando que el proyecto europeo suponía “un cebo” y “una especie de humillación para los países árabes”, y proclamando que, “nosotros no somos ni hambrientos, ni perros para que nos echen huesos”. 4 A lo largo del mes de junio, los países mediterráneos implicados en este proyecto irían desvelando su postura, favorable a la adhesión a este proyecto, con la excepción de Libia. Esta clarificación de posturas y el final de las negociaciones con la presidencia francesa de la UE y con los países árabes, permitieron que pocos días antes de la Cumbre de París, el líder libio diera una conferencia de prensa en Trípoli en la que manifestaba públicamente la negativa del gobierno libio a adherirse al, entonces, Proceso de Barcelona: Unión para el Mediterráneo5 . En este complicado contexto, Sarkozy realizó una última tentativa de conciliación enviando a Libia, a finales de junio e 2008, a Claude Guéant, uno de los negociadores del proceso que condujo a la liberación del personal sanitario condenado en el proceso de Bengasi y hombre de plena confianza del Presidente francés, para celebrar un encuentro con Gadafi en el que trataría de convencerle de integrar a Libia en este nuevo proyecto. A pesar de la importancia que la cooperación bilateral francesa había alcanzado tras los acuerdos para la liberación del personal sanitario búlgaro en julio de 2007, el líder libio se mantuvo firme en su postura de no acudir a la Cumbre de París de 13 de julio. 3 El Foro Euro-mediterráneo, celebró su 15ª reunión en la capital argelina los días 6 y 7 de junio, con el objetivo principal de discutir sobre el proyecto de la Unión para el Mediterráneo. Sobre este encuentro Vid. ECHEVARRÍA JESÚS, C. “El lanzamiento de la Unión para el Mediterráneo y sus consecuencias geopolíticas”. ARI Nº 128/2008, de 17 de octubre de 2008. En http://www.realinstitutoelcano.org 4 Sobre esta intervención Vid. “Qimma ,Arabyya musaggara fi Libiya li-bahti masru, al-ittihad min ayli al-mutawasit”. En al-Sarq al–Awsat, nº 10.787, 10 de junio de 2008. 5 “al-Qadafi ya´lanu rasmiyyan rafdahu al-indimami ilá al-ittihadi al-mutawasiti bi i´tibarihi “haqlu al-gam”. En al-Sarq al-Awsat, nº 10.817, 10 de julio de 2008. Nómadas. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas | 27 (2010.3) © EMUI Euro-Mediterranean University Institute | Universidad Complutense de Madrid | ISSN 1578-6730 Publicación asociada a la Revista Nomads. Mediterranean Perspectives | ISSN 1889-7231 Finalmente el gobierno libio acudió a la Cumbre de París de 13 de julio en calidad de observador, representado por su Ministro de Relaciones Exteriores, Abd al-Rahman Salqam. Finalmente Libia optó por seguir la misma fórmula que ha venido utilizando en el Proceso de Barcelona, es decir actuando desde una posición de observador y manteniendo la línea de ambigüedad que caracteriza su política Euromediterránea desde su entrada como observador en la Cumbre de Stuttgart de 1999. 3. Los motivos invocados para el rechazo a la Unión para el Mediterráneo Lo primero que sorprende en la postura del gobierno libio es un ejercicio de transparencia que raras veces se produce en materia de relaciones internacionales. A diferencia del marcado secretismo de las posiciones de Libia en sus negociaciones con la Unión Europea sobre el memorando de Entendimiento de julio de 2007 que abrió las puertas al restablecimiento de relaciones bilaterales, o de la calculada ambigüedad con la que ha afrontado iniciativas tales como la Asociación Euromediterránea o la Política Europea de Vecindad, la postura del gobierno libio ante la Unión para el Mediterráneo ha sido anunciada públicamente y de un modo tajante en diversas ocasiones. Quizá el pronunciamiento más claro en este sentido fue el realizado por Gadafi en una rueda de prensa celebrada en Trípoli en 10 de julio de 2008, en la que el veterano líder libio exponía detalladamente las causas del rechazo de su país a integrarse en la Unión para el Mediterráneo. Básicamente los motivos invocados por el líder libio para justificar este rechazo son cuatro: El primero de ellos se relaciona con la extensión del proyecto a todos los países de la Unión Europea y del Mediterráneo. En lo que respecta a estos últimos, el líder libio defendió evitar incluir en esta Asociación a los países de Oriente Medio como medio de evitar una parálisis derivada de la situación en esta área, y, especialmente, por la evolución del conflicto israelo-palestino. Efectivamente, el gobierno libio siempre ha mostrado su preferencia por el marco del Diálogo 5+5 ampliado a Grecia y a Egipto, un marco cuya efectividad ha sido achacada, entre otros factores, al hecho de abarcar un área geográfica más reducida en el que hay mayor coincidencia de intereses entre sus miembros y mayor equilibrio en el peso específico de ambas orillas del Mediterráneo. En lo que respecta a la extensión del proyecto a todos los países de la UE, producida tras el Consejo Europeo de 13 de marzo, Gadafi consideró que esto creaba una situación de desequilibrio y de desigualdad al concurrir 33 estados del Norte del Mediterráneo, de los cuales 27 se integran en un sistema regional integrado y, en buena medida, cohesionado, con 8 estados árabes carentes de Nómadas. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas | 27 (2010.3) © EMUI Euro-Mediterranean University Institute | Universidad Complutense de Madrid | ISSN 1578-6730 Publicación asociada a la Revista Nomads. Mediterranean Perspectives | ISSN 1889-7231 una política exterior común y dotados de débiles mecanismos de integración regional6 . El tercero de estos motivo se refiere a la división que la entrada de los países árabes del Mediterráneo provocaría en los dos bloques regionales en los que Libia está integrado, es decir, la Unión Africana y la Liga Árabe, sistemas de integración regional que, en opinión de Gadafi, quedarían seriamente debilitados con la inclusión de los países del Norte de África en la Unión para el Mediterráneo7 . Finalmente, el cuarto motivo aducido por Gadafi se refiere al carácter de “Unión” de este proyecto y las connotaciones políticas de integración regional que pueda conllevar. En su opinión el desarrollo de esta asociación basada en una serie de valores comunes resultaría incompatible con la diversidad política, lingüística, religiosa y cultural existente entre las dos orillas del Mediterráneo8 . 4. Análisis de una opción estratégica Lejos de ser interpretado como caprichos personales de Mu´ammar al-Gadafi, los motivos invocados por el gobierno libio para la autoexclusión de su país de 6 “Por otro lado, el equilibrio y la igualdad de la que hablan son nulos (en tal proyecto europeo); ya que son 34 estados (ó 33 si exceptuamos a los israelitas) contra 8, de modo tal que cada estado de los nuestros en el sur enfrenta a 4 estados del norte. No somos nada sino una pluma en el aire en comparación con esos 34 estados, más aún cuando los 8 no están ni siquiera unidos y cada uno va por su lado”. En “Conferencia de prensa del líder de la revolución libia en Trípoli, dando a conocer su posición respecto a la celebración en Paris de la recién ideada “Unión por el Mediterráneo” (UPM)”. Art. Cit. 7 “En la Cumbre de Jartum, en enero de 2006, se establece que “el continente africano es una unidad humana, geográfica, política y cultural que no acepta división ni repartición y tampoco anexiones ni integración a ningún otro espacio o continente que no sea el espacio africano y el continente africano”.. En este sentido, los países que se asocien a la “Unión por el Mediterráneo” se expondrán a la interpelación de parte de la Unión Africana por lo que hacen. Por otro lado, otra resolución africana establece “desvincular el Norte africano de lo que es el Medio Oriente una vez erigida la Unión Africana”. Hoy día tal proyecto mediterráneo infringe esas reglas dictadas al enlazar el Norte africano con Medio Oriente incorporándolos al acuerdo mediterráneo y a Europa... Alemania se había opuesto a la fragmentación de Europa y nosotros por nuestra parte nos oponemos a la fragmentación de la Unión Africana (…). Este proyecto de unión dividiría a los árabes en tres partes: una parte es la asiática representada por la península arábiga e Irak, otra es África y una tercera representada por los países con costas sobre el mediterráneo y que entrarían todas en esta unión. De esta forma tendríamos a la Liga Árabe despedazada. Nosotros no permitiremos que eso le ocurra a la Liga Árabe”. Id. 8 “Por otra parta, la palabra “Unión” debería borrarse, porque es muy fuerte y implica graves interpretaciones legales. ¿¡Cómo podría yo como árabe decirle a mi pueblo que le implementé “una unión” con Escocia, Finlandia o Islandia!? Pues se reirían de mi!! ¿O acaso les diré que les preparé una unión con lo que se denomina Israel!? No hay lazos culturales que nos unan con Europa; ni religión, ni lengua, ni política, sino todo lo contrario.. Nosotros creemos en Cristo como profeta, mientras ellos no creen en nuestro profeta Muhammad. Nosotros no nos burlamos de Cristo, mientras ellos sí lo ridiculizan en dibujos, etc. Por ende, dada esa antigua enemistad religiosa no es factible la unión”. Id. Nómadas. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas | 27 (2010.3) © EMUI Euro-Mediterranean University Institute | Universidad Complutense de Madrid | ISSN 1578-6730 Publicación asociada a la Revista Nomads. Mediterranean Perspectives | ISSN 1889-7231 la Unión para el Mediterráneo parecen responder a cuestiones objetivas que recogen, en buena medida, las ideas dominantes entre amplios sectores de la doctrina y de las opiniones públicas en los países árabes frente a la propuesta europea. Por una parte, este rechazo libio se refiere directamente a la operatividad del nuevo marco de cooperación. Si bien la inclusión de Israel y del Mashreq dentro del Proceso de Barcelona, a pesar de enterrar el proyecto de Asociación Euro-magrebí que se venía gestando desde 1991, suponía un importante apoyo político a un proceso de paz regional que en aquel momento parecía tener visos de viabilidad, en 2008 la situación era bastante menos prometedora con la construcción del muro de separación en Cisjordania y la intensificación de la colonización, y el creciente aumento de las hostilidades en la Franja de Gaza. Por lo que, atendiendo a criterios puramente operativos, el argumento del gobierno libio contrario a la extensión a Oriente Medio de la Unión para el mediterráneo resulta, en buena medida, coherente. Asimismo, sorprende, a primera vista, que la inclusión de Israel en la Unión para el Mediterráneo será enfocada por el líder libio nuevamente bajo el prisma de la legalidad internacional. Si bien, en este punto, la postura libia ha evolucionado sustancialmente desde 1995, cuando el país norteafricano justificaba su ausencia de la Asociación Euromediterránea por la presencia de Israel en aquel marco, esta posición ha ido evolucionando considerablemente a lo largo del lento proceso de restablecimiento de relaciones con la Unión Europea, años después, en2004, cuando parecía inminente la adhesión de Libia al Proceso de Barcelona, las autoridades de este país ya reconocían ante el Parlamento Europeo abiertamente que la mera presencia de Israel no constituía un obstáculo para su adhesión al marco Euromediterráneo.9 Sin embargo, a pesar del pragmatismo con el que esta cuestión ha sido tratada por Libia y la UE durante los últimos años, lo cierto es que la participación de Israel en los foros mediterráneos continúa siendo una cuestión especialmente sensible para las opiniones públicas de los países árabes. Por ello no es de extrañar que el dirigente libio acudiera nuevamente a la legalidad internacional para justificar el rechazo de su país a compartir mesa de trabajo con Israel. Según su punto de vista, y el de buena parte de la doctrina y de la opinión pública, en general, la política mediterránea de la Unión Europea se ha basado en las presiones ejercidas sobre los países árabes bajo la forma de cooperación económica dirigidas a la aceptación de Israel en los Foros Mediterráneos. Así, la participación de Libia en esta asociación supondría, en cierto modo, el reconocimiento de un Estado que ha sido proclamado unilateralmente sobre un territorio en disputa10 9 PARLAMENTO EUROPEO. Delegación para las Relaciones con los Países del Magreb y la Unión del Magreb Árabe. II Encuentro interparlamentario Parlamento Europeo/Libia. 27 y 28 de enero de 2004. Bruselas. Informe de Gerardo Galeote Quecedo, Presidente de la delegación, en PE 341.264 . 10 “La cuestión (con respecto al estado denominado “Israel”) no tiene que ver con todo eso, sino con un tema de legalidad, una legalidad internacional; o sea, que ninguna parte tiene el Nómadas. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas | 27 (2010.3) © EMUI Euro-Mediterranean University Institute | Universidad Complutense de Madrid | ISSN 1578-6730 Publicación asociada a la Revista Nomads. Mediterranean Perspectives | ISSN 1889-7231 Este desequilibrio entre ambas orillas es una cuestión que ha condicionado de un modo evidente el desarrollo de las relaciones Euromediterráneas, y que ha sido advertido por diversos sectores de la doctrina, entre los que se encuentran autores como KHADER, que llegan a proponer una fórmula semejante al diálogo 5+5, pero ampliado a Egipto y a los países mediterráneos de la UE, como un banco de pruebas para la viabilidad de la Unión para el Mediterráneo.11 Asimismo, las referencias hechas por Gadafi al riesgo de división que la Unión para el Mediterráneo supone para los Estados africanos parecen tener más sentido si se encuadran dentro de las opciones estratégicas globales de la política exterior libia que en sí mismas, dado el escaso grado de compromiso político e institucional que implica la pertenencia a la Unión para el Mediterráneo. Realmente, durante la última década Libia ha redefinido su papel político en África tras los desastrosos resultados de su aventura militar en Azou (Chad) durante los años 80. Así, tras la creación de la Unión Africana, libia ha apostado por este marco para poder desarrollar una activa política de mediación en conflictos internos, como el Golpe de Estado en Mauritania en 2008, o en conflictos regionales como el de Darfour. Es por tanto en este contexto cuando cobra un especial sentido los llamamientos del líder libio a la unidad de los países africanos en torno al marco de la Unión Africana, en la que su país mantiene una posición particularmente relevante. Resulta razonable, por lo tanto, interpretar el rechazo a la Unión para el Mediterráneo como una credencial con la que Libia presenta al continente la seriedad de su compromiso con la unidad africana, una postura que, a la postre le permitirá a Gadafi lograr uno de sus objetivos, como fue el de conseguir que en febrero de 2009 la presidencia rotatoria de la Unión Africana recayera en su país. Por otra parte, la autoexclusión libia de la Unión para el Mediterráneo resulta una decisión a primera vista sorprendente si se tiene en cuenta el contexto en el que se produce. El 25 de julio de 2007, tras una negociación impulsada precisamente por el recién elegido Presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, la Comisión Europea y el gobierno libio firmaban un memorándum de entendimiento en el que, además de conducir a la liberación del personal sanitario búlgaro12 derecho de proclamar unilateralmente un estado sobre un territorio en disputa y echar en consecuencia a su pueblo!. Aún cuando un palestino cometiera tal acto no sería aceptado ni reconocido. Sólo hablaríamos de reconocimiento o de aceptar o no tal o cual proclamación cuando vuelvan los palestinos de la diáspora, se desmantelen las armas de destrucción masiva que poseen los israelitas y se instaure un estado democrático”. Id. , se establecían los cauces para la celebración de un 11 Concretamente, el Prof. KHADER propone la realización de “un partenariado regional privilegiado en el mediterráneo occidental ampliado (10+6+2): banco de pruebas de la UPM”. (2009) KHADER, Bichara, Europa por el Mediterráneo: De Barcelona a Barcelona (1995-2009), Ed. Icaria& Antrazyt, Barcelona. P. 212 ss. 12 Técnicamente se trataría de una extradición en virtud del Acuerdo firmado por Libia y Bulgaria en 1984. Nómadas. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas | 27 (2010.3) © EMUI Euro-Mediterranean University Institute | Universidad Complutense de Madrid | ISSN 1578-6730 Publicación asociada a la Revista Nomads. Mediterranean Perspectives | ISSN 1889-7231 Acuerdo Marco que equipararía en numerosos aspectos la posición de Libia con la de los demás PTM frente a la Unión Europea13 . Sin embargo, a diferencia de otros países, como Marruecos, Argelia y Túnez, quienes a partir de 2006 comenzaban a renegociar su posición en los Acuerdos de Asociación14, Libia encara su proceso de negociación de un Acuerdo Marco sin un vínculo jurídico previo que deba ser modificado a partir de concesiones por parte de la Unión Europea. Asimismo, su principal valedor ante las instituciones europeas, como es el gobierno italiano de Berlusconi ha mostrado hasta la fecha un nivel modesto de compromiso político con una iniciativa que, hasta la fecha se desarrolla principalmente bajo el impulso material y político de Francia y, en mucha menor medida, de España.15 Por ello, Libia parece encontrarse en una posición idónea para valorar de un modo autónomo la cuestión central que subyace a la decisión de participar o no en la nueva propuesta europea, como es la de dilucidar qué ventajas puede ofrecer a Libia su participación en la Unión para el Mediterráneo. Durante su breve periodo de existencia, y a pesar de los problemas políticos en los que se ha visto implicada, es cierto que, a un nivel técnico, la Unión para el Mediterráneo ha comenzado a desarrollar con un ritmo notable su agenda de trabajos, establecida en el “Plan de Trabajo” aprobado en la Cumbre de Marsella. Este ritmo de trabajos a un nivel técnico ha contribuido a dar una cierta credibilidad a los proyectos prioritarios seleccionados por la Comisión en 2008, a pesar de no contar aún con medidas concretas que avalen su viabilidad financiera. Es cierto que ciertos proyectos de la Unión para el Mediterráneo podrían resultar especialmente atractivos para Libia, como son los referidos a la construcción de infraestructuras terrestres y marítimas, el fomento de las energías renovables o la gestión conjunta de los recursos hídricos. Sin embargo la propia dinámica del restablecimiento de relaciones entre Libia y los Estados de la Unión Europea parece ofrecer caminos alternativos al país norteafricano. Así, por medio del Tratado firmado el 30 de agosto de 2008 en Bengazi entre Libia e Italia que simbolizaba el pleno restablecimiento de relaciones entre la antigua metrópoli y su colonia, Libia obtenía el compromiso 13 La versión árabe de dicho documento puede ser consultada en, (2010), URUBURU, Juan Manuel, Libia y el Sistema Regional Europeo: Confrontación y Cooperación, Ed. Cantarabia, Madrid, Ap. Documental. 14 En los casos de Marruecos y de Túnez esta renegociación se produce en el marco de un “Estatuto Avanzado”, mientras que en el de Argelia, se produce en virtud de la cláusula de renegociación de su Acuerdo de Asociación de 2002. Mientras que Marruecos concluyó dichas negociaciones en 2008, Túnez y Argelia se encuentran actualmente en la fase final de dicho proceso de negociaciones. 15 Sobre la diferencia entre la implicación de Francia con respecto a España y a Italia, en el impulso de la Unión para el Mediterráneo Vid. (2009), MARTÍN, Iván, “Las prioridades de la Presidencia española de la UE en el Mediterráneo: ser y deber ser”, Real Instituto Elcano, ARI nº 166-2009, Madrid, www.realinstitutoelcano.org.