Primera parte de los Pensamientos morales de Plutarco
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PRIMERA PARTE DE LOS PENSAMIENTOS MORALES DE PLUTARCO. TRADUCIDOS DEL FRANCES AL CASTELLANO POR D. Enrique Ataide y Portugal. TOMO DECIMO. Biblioteca PixeLegis. Universidad de Sevilla. CON LICENCIA, En Madrid , en la Oficina de AZNAR. AÑO M.DCCC.III. Se hallará en la Librería de Castillo, frente á las gradas de S. Felipe.
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C5] PENSAMIENTOS MORALES DE PLUTARCO (1). E l amor propio hace que cada uno es para sí el primero , y (r) Én la traduccion de los Pensamientos escogidos de Plutarco , no me he sujetado á toda la precision que hubiera guardado si hubiera emprehendido la traduccion de sus obras , ó de alguno de sus tratados. Era menester dar sus ideas , mas bien que sus expresiones `r, pero si me he tomado alguna libertad, ha sido con mucho cuidado. A 3
[ 6 3 el mayor de los aduladores. No es , pués , de maravillar , que se dé con gusto entrada á un adulador extraño , porque se le mira como un , garante de la buena opinion que nos hemos formado de nosotros mismos , y su testimonio sirve para fortificar todavía mas las ilusiones de la vanidad. I II La Sabandija , que se alimenta de sangre , huye de los , cuerpos , en los quales está helada. Quando la bolsa y la cocina están , la una vacía , y fria la otra, desaparecen los aduladores. E s tos son sabandijas que se pegan á la gloria y al poder , y allí prosperan ; pero marchan , y desaparecen en los rebeses de la fortuna.
[ 7 I I. En las ocasiones que necesitamos de amigos , es doloroso conocer que eran falsos los que teníamos. , Entonces no es ya tiempo de cambiar el hombre pérfido y ligero , por un amigo sólido y seguro. Lo mismo sucede con los amigos , que con la moneda ; antes de usar de ellos, es preciso ensayarlos , y no esperar para hacer esta prueba , al momento crítico de emplearlos. Para impedir que el adulador nos haga mal , es preciso probárle, y aprender á conocerle : será demasiado tarde el haberle conocido á costa nuestra , por el mal que nos habrá hecho. Entonces nos sucederá lo que á aquellos A 4
C 8 3 desgraciados , que no conocen el veneno sino guando ya le tienen en sus entrañas , y que confirman con su muerte el juicio que acaban de formar. I V. Yo ño pienso como esos hombres austéros , que no admiten en la amistad sino lo que ella tiene de honesto y útil. Desde que ven á alguno que introduce la gracia en este trato , al instante piensan que es un adulador que cogen en el hecho. El amigo no debe manifestarse duro , ni triste , porque la amargura y la austeridad no hacen á la amistad respetable. La decencia y la dignidad la acompañan; pero éstas tienen algo de dulce
E 9 3 y de amable : las gracias y el placer habitan con. ella". Dios ha mezclado la amistad con la vida, para esparcir en ella la alegría, el gusto y la dulzura. No hay que apresurarse en mirar corno un adulador al que alaba. La alabanza conviene á la amistad : ella sabe emplearla en la ocasion oportuna , así como Cambien sabe emplear la desaprobacion : mas bien el humor triste , y la inclinacion á vituperar, son contrarios á la amistad , y emponzoñan el trato de la vida. El amigo que vé con qué benevolencia , y sin reserva , le alaban lo bueno que ha hecho , toma despues como provechosos los
Do] consejos de su amigo. No le cuesta trabajo el permitirle que lo reprehenda , estando cierto de que solo por necesidad le hará ciertas reconvenciones , y le alabará con gusto guando lo merezca.. Supuesto que el amigo trata , así como el adulador , de hacerse agradable y no se muestra avaro de alabanzas , debe ser .dificil el discernirlo ; con tanta mas razon , como que si se trata de agradar y servir , freqüentemente la adulacion sabe exceder á la amistad. El que viene á comer de gorra , ya se anuncia él mismo como un adulador; pero del lisongero que es menester guardarse , es de aquel
[ I I que ho se tiene por tal. Éste es el hombre á quien no se sorprehende al rededor de la cocina , que no mide la sombra del quadrante , para saber la hora de comer ; que no se aprovecha de las ocasiones de regalarse bien; al contrario , es ordinariamente sóbrio ; pero manifiesta curiosidad de saber vuestros negocios; busca medio de tomar parte en ellos , y quiere absolutamente entrar en la confianza de vuestros secretos en una palabra , no es de aquellos hipócritas de amistad , de los quales pudieran hacerse personages de Comedia: mas bien tiene la gravedad de un personage trágico. I I. Él se pica de estar siempre
[ 8 to es , hacer lo que baria me:- 27 jor la sombra de mi cuerpo. Yo 3, necesito de un amigo , para ›) buscar con él la verdad , y de ,3 un amigo que me ayude en r y mis deliberaciones." Este es el modo de coger en el hecho al adulador. X II. El adulador no puede hacerse, semejante al que engafia , en sus buenas qualidades ; pero se encarga de imitar todos sus defectos. Hace lo que los malos pintores , que no pudiendo retratar las bellezas del original , buscan la semejanza en las arrugas , las verrugas y las cicatrices. Lo que él imitará en el hombre de quien quiere apoderarse , será la destempianza , la supersticion , el
[19) arrebatamiento , la dureza con sus domésticos , y la desconfianza con sus parientes y sus amigos. No sabe sino seguir su natural inclinacion , que le lleva á todo lo que tiene de peor ; y por otra parte , imitando los, defectos de los otros , les hace ver que está muy lejos de echarselos en cara. X I I I. 'Si sucede alguna cosa desagradable al sugeto que adula, no quiere hallarse exénto de penas semejantes ; y será preciso que experimente hasta las mismas indisposiciones y enfermedades. Si tiene que hacer con alguno corto de vista , él mismo dirá que sus ojos son peores ; y se guardará muy bien de oír B 2
[ 20) distintamente lo que se habla , si su hombre tiene duro el oído. Vos le veréis hasta experimentar y publicar los accidentes que se ocultan. Si aquel á quien adula es desgraciado con su muger, con sus hijos y su familia , no se quedará atrás él mismo : se quejará de sus padres , de sus hijos y de su muger : se picará de publicar contra ellos cosas que se acostumbran sepultar en el mayor secre- to. He conocido á uno de estos, que repudió á su muger porque su amigo había repudlado la suya. L';',1 fué sorprelmIdido visitándola secretamente , y dandola audiencias clandestinas. 14 esposa del amigo fué la que lo descubrió.
[ 2 X I V. El adulador no olvida en las semejanzas que afecta con su ami4 go , que no debe representar sino los segundos papeles : tiene buen cuidado , guando se trata de calidades loables , de quedan.: se inferior , y de dexarle siempre la superioridad ; pero en las reprehensibles , toma el primer papel Véase , pues , en las con-, formidades del gusto y del ca-:- rácter , la diferencia de un adulador y de un amigo. X V. El adulador cree que debe hacerlo todo para ser agradable: el verdadero amicro hace siempre lo que es preciso. A veces B 3
[ 2 2 es agradable , y otras veces es enojoso : él no elige este personage ; pero no lo excusa guando cree que el bien de su amigo lo exige. XV I. Que un adulador cambie en hermosura la fealdad , y que á su hombre le preste una talla magestuosa , guando es pequeño; es una lisonja que no engaña mucho tiempo , ni hace por otra parte mucho mal ; pero la alabanza que acostumbra á entregarse sin trabajo al vicio , y sumergirse también en él con gusto , y que destruye la vergüenza en las faltas que se cometen , esta alabanza sí que es funesta. Ella causó la desgracia de la Sicilia, dando á la crueldad de Dioni-
[ 23 sio y de Falaris el nombre de justicia , y de aborrecimiento á los malos. La mayor parte de los Reyes , son Apolos , si cantan: Bacas , si se embriagan ; y Hércules , si van al combate : arrastrados de la adulacion , se sumergen en toda especie de ogrobrios. X V I It No se contentan con emplear palabras para adular á los Reyes. Mitridátes se creía buen Médico , y gustaba de hacer operaciones : los cortesanos , para hacerle ver la confianza que tenían en su destreza , se dexaban sajar y quemar de sus manos reales. B 4
E 41 XVIII. Alguna vez el verdadero amigo encuentra á su amigo sin hablarle , y sin que éste le diga nada ; se contenta con mirarle y sonreírse. Su mirada manifiesta lo que hay en su corazon, y en la de su amigo encuentra un testimonio semejante él pasa , pero el adulador corre apresuradamente saluda desde lejos: pide mil perdones de no haber ha-i blado primero : hace mil juramentos ; y pone testigos para probar que en esto ha habido falta' de su parte. XIX. 41 amigo dexa escapar mu-
[ 1 chas pequeñas .cosas en sus ac-' dones , y no se pica en sus servicios de una punttialidad escrupulosa : no tiene una curiosidad inquieta : no afecta el ofrecerse á toda suerte de funciones ; pero el adulador es siempre constante , y siempre activo : no quiere ceder á j nadie su lugar : él debe ser quien haga todos los servicios , y quien espera las órdenes que se, le den ; y si no las recibe , se desespera. X X. Vencidos los Lacedemonios por Antípater , se sometieron á todo lo que quisiera imponerles de mas duro ; se - mpre que no fuera cosa vergdnzosa. Del mismo modo si se presenta la oca-
[ 26 sion de hacer un servicio dispendioso , dificil , arriesgado , el amigo está pronto á encargarse de él quiere ser el primer llamado , y sin pretestar disculpa alguna , no sabe sino manifestar el mayor zelo ; pero si se trata de alguna cosa vergonzosa, de le exóneren de ella. El adulador hace todo lo contrario. Si la cosa exige fatiga ó peligro , se excusa ; pero pídansele servicios bazos , humildes y vergonzosos, al punto está pronto. No debe temerse el abusar de él , porque en la mano está el pisarle, supuesto que nada le parece duro , ni ofensiÑo. X X I. Nada hay mas agradable pa-
[ 27 ra un amigo , que el ver á un gran número de personas tomar parte en sus sentimientos : amar al que le ama , y que tengan parte en sus retornos amistosos no busca , ni trabaja en otra cosa sino en multiplicar el número de las personas que estiman á su amigo , y que lo adoran : piensa que los bienes son 'comunes entre los amigos , y que de todos estos bienes , no hay ninguno que deba ser mas comun, que los amigos mismos. Pero el falso amigo, no pudiendo dexar de conocer que insulta á la amistad , es naturalmente envidioso , y sus sentimientos zelosos se vuelven contra sus semejantes , y busca el modo de excederles en baxas bufonadas. Pero los verdaderos amigos son aquellos á quienes se empella mas
C 341 sas , sino que fuerzan las cosas á prestarse á sus hipótesis , aunque , por su naturaleza repugnen aquellas el prestarse á éstas, embarazan , sin embargo , la filosofía con dificultades insuperables. Esto es lo que hacen los Estoicos guando pretenden que, excepto el hombre perfecto , todos los demás son igualmente viciosos y malos. Tambien todo lo que dicen sobre los progresos del hombre en la virtud , debe mirarse como un enigma , ó mas bien como el colmo de lo absurdo. Qué puede hallarse mas Absurdo , en efecto , que colocar, como ellos lo hacen , en el mismo grado de maldad á los que* se han despojado de tina vez de todos sus defectos y de todas sus debilidades , y á los que toda-
[351 vía conservan todos sus vicios ? XXVII I• Si añadis una . pequeña can.- d á otra pequeña cantidad, dice Hesiodo , y repetís menudo esta operacion;31egaréis á ha~ cer un montón. Esta es constante, no solo en las riquezas y otras cosas materiales , sino igualmente en los progresos de la virtud. X X I X. El Oráculo ordenó á los has hitadores de arra: el combatir noche y dia. Del mismo modo, si podeis daros testimonio de los combates que noche y dia librais '4 los vicios ; si no abandonas sino rara vez vuestro lugar; si < e 2
X36 rellusais constantemente el prestar nidos á los deleytes , que son como los Reyes de Armas de los enemigos con quienes teneis que combatir , y que quisieran excitaros á hacer treguas con ellos, podeis continuar con valor y confianza vuestra generosa empresa. Quando os sucediera el interrumpir alguna cosa vuestros trabajos filosóficos , si vuestros últimos esfuerzos han sido mas enérgicos, y mas largos que los primeros, es una dichosa prueba , de que con el exercicio y el trabajo habeis llegado á domar vuestra natural indolencia. Pero , por lo contrario, es una mala serial quando , despees de algunos esfuerzos de poca duracion , se reposa mucho , y se dexa enfriar al primer ardor.
C 3 7 1 XXX Lisonjearse de ver una be-. Ila persona 9 es una sensacion que todo el mundo experimenta , y no un testimonio de un amor naciente. Ló que anuncia un incipio de amor , es la impaciencia y el dolor que causa la aus encia del objeto amado. Así se ven. duchas gentes que encuentran gusto en el estúdio de la sabiduría ; y podria decirse tambien , que se entregan á él con' mucho zelo ; pero si se apartan: de él. por otros objetos , y la obligacion de acudir á otros negocios los interrumpe , la pasion que habían mostrado se desvanece , y no se resienten de haber abandonado esta virtud , que C3
E 3 8 1 - parecía haberlos encantado. No sucede así con los que la aman fuertemente. Si fuerais testigo de sus 'trabajos filosóficos , los veríais freqüentemente , en tanto que. son dueños de seguirlos , no en-. tregarse á ellos sino con mucha moderacion , y de un modo muy sosegad 9 ; pero si' algun obs-, táculo llega á interrumpirlos , en-. tonces es guando se manifiesta el fuego que los anima los veis indignados contra todo aquello que los aparta de su querido estúdio : olvidan á sus amigos.: parece que caen en el estupár ; y no tienen otro. sentimiento , que el deséo que les arrastra hácia su pasion dominante y predilecta. _a
[ 3 9 La prueba mas segura de que se han hecho progresos en la virtud:, es guando ya no se halla el camino escabroso y escarpado , sino que se hace dulce y facil , corno si con el exercicio se hubiera llegado á allanarle. X XX I I Se entra en la carrera de la filosofía , y algunas veces nos cíehamos arrastrar bien lejos de ella por nuestra propia debilidad. En ocasiones no pueden resistirse los consejos de los amigos : nos dexamos mover de la chocarrería; intimidar de las burlas ; no tenemos fuerza para resistirlas , C4
C403 nos rendirnos ; y para siempre abandonamos la generosa empresa que habíamos' formado. Para saber si se han hecho verdaderos progresos en la filosofía , si se persistirá constantemente en seguirla , es menester oír decir sin alterarse : "Ved ahí gentes », de todas edades , que están en ›, favor de la Corte de los Re- », yes : ved allí otros que han », llegado á hacer fortuna por casamientos ricos : Ved estos, á quienes el tropél .rodea y favorece sobre el empléo que ›, solicitan de Magistrados , y )9 que van á subir á la Tribu... »9 na." Quando se ha podido que-' dar insensible á estos diversos objetos de la ambicion , es cierto que se ha llegado á ser verdadero filósofo. Ea efecto , para
C41 dexar de ambicionar lo que admira el gran número , es menester haber , desde luego , llegado á ser un sólido admirador de la virtud. XXXIII. unos por mal humor , y los' . otros por una especie de demencia se. complacen en despreciar los hombres ; pero -solo con una verdadera y sólida sabiduría, se llega á despreciar'- lo que ellos admiran. En comparando enton. ces los bienes inalterables que se han procurado,con los que se desdeñan , se tiene una cierta vaniciad de si mismo', y se dice con Solón " Yo no cambiaré mis », virtudes por sus riquezas la virtud es un bien sólido las ri-.
[42 »9 quenas dé los hombres escapan, y se complacen con mudar de 3> dueño." XXX I V. Lo que se conoce y gusta en las flores , es la variedad de sus colores , y el suave olor que exhalan. Solo las Abejas saben extraer de ellas la miel mas dulce. Así se toma por juego la lectura de los poétas , no, buscando en sus escritos sino el placer: aquel que sabe hallar y recoger en ellos útiles preceptos y mi.- ras sublimes , ha contraído por el hábito y amor á lo bello la facultad de conocerlo y hacerselo propio. No leer sabios escritos sino para admirar su estilo , no es mas que aplicarse al olor y al color de las plantas saludables,
[ " 43 3 y descuidar y desconocer sus virs, tudes. X X X V. El amor. no quiere testigos:. él corona en secreto sus votos, y recoge las dulzuras que le pro.- diga el objeto amado. El que ama la sabiduría , se contenta con el testimonio que él mismo se dá de que su conducta sigue las leyes de la virtud. Él puede muy bien concebir una justa vanidad; pero no se entrega á ella sino en silencio ; y no necesita , ni de testigos , ni de panegiristas. XXXV I. El Labrador gusta de ver las espigas inclinarse y bambolearse hácia la tierra aquellos que por,
[ so punto , no solamente de creerlos dichosos á ellos ,mismos , sino dichosos tambien los que escuchan las palabras que salen de su boca; guando lleguemos á amar hasta su porte , su modo de obrar, sus miradas y sonrisas ; guando nos esforcemos para estar en harmonía con ellos , é introducirnos en algun modo en su existencia, entonces reconocemos que hemos hecho progresos en la virtud. Podremos , sobre todo , estar ciertos de estos progresos , si, no contentos con amar á los hombres virtuosos en su gloria , en su prospéridad , hacemos lo que aquellos amantes , que en el objeto amado adoran , ó el itartarnpcléo , ó la palidéz que lo descompone ; si no tememos , ni el destierro de Arístides , ni la prision
[5iI de, Anaxágoras , ni la pobreza de Sócrates , ni la muerte de Fación ; si miramos la virtud como digna de nuestra , amor , con las desgracias que acompañan ; y si decirnos con Eurípides : " Ah ! qué bellas son todas las • ciones para los hombres virtno- » sos " XLV. César hizo levantar las estatuas de Pompeya echadas por el suelo. "En restableciendo las » estatuas de' tu cibal , le dice Cicerón , tú aseguras las tu- ,' yas." No han de escasearse al enemigo , ni a las alabanzas , ni los honores que justamente haya merecido. Tales elogios honran mas al que los dá , que á quien los recibe. De este modo se hace D 2
C52) uno escuchar con mas confianza en las reconvenciones que se hacen al enemigo ; se prueba que no son dictadas por el aborrecimiento ,'sino que se tienen razones justas para hacer reclamaciones contra los procederes de que nos quejamos. XLVI. Entre bastantes causas que pueden impedirnos el tener un amigo , una de las principales es, el buscar un gran número de ellos. Esto es parecerse á aquellas cortesanas que se entregan á todo el mundo , y no conquistan á nadie.
3 XLVII. e Qué resulta de ese gusto de hacer alianzas nuevas , de esa facilidad en satisfacerse de los primeros sentimientos , y de atragantarse siempre con los últimos amigos ? Que se abandonan bastantes aliarrm comenzadas , y que por una amistad naciente nos privamos de todos los amigos, con los quales habríamos podido contar. XLVIII. ¿Quál. es la moneda que sir- •e para adquirir amigos ? La beneficencia y el afecto , unidos á. la virtud. No hay moneda mas rara. Como no se posee jamás con abundancia esta especie de D 3
E S41 riquezás , no es mas facil tam-- • poco adquirir muchos amigos, que lo sería el comprar muchos esclavos con poco dinero . - Amar tiernamente á- un gran número de personas . y . ser tiernamente amado de ellas , Los' rios quedan pobresquandó se viden en muchos brazos-; la -arnis--*: tad se debilita, , y $0-.2,agota par tiendose. entre. :muchos , -obje- tos-.. , 'INo se sabe .,. que' . enttelos animales .niasH tas á sus hijuelos , son aquellas que no traen sino uno á la vez? XLIX. .a • Vemos al rededor dé los-ri~- cos y de los hombresde dignidad, una tropa \ de gente que se apresura á hacerles lü corte, y
[ 5 5 I á obtener su buen acogimiento, formarles un cortejo , y los felicitan porque tienen tan gran número de amigos pero todavía se ven mas moscas en sus copinas. Que quiten á éstas el cebo que las llama y á aquellos la esperanza de los beneficios que aguardan , y verán van gesto se disipan las: unas= y los> otros. Tres cosas se buscan en la verdadera amistad: la virtud, que constituye su hermosura : el hábito , que produce su dulzura; y el uso , que se hace de ella , y forma su utilidad. El juicio la • liga , el trato la hace agradable, y la ocasion la vuelve útil. Todo esto se opone á su multipli- D 4
C56 7 cacion , y lo que se opone mas que todo , es el juicio. Si se necesita mucho tiempo para exáminar las personas que deben en,- trar en un coro ; los remeros que pueden bogar en un barco ; los criados que merecen encargarse de la administracion de las propiedades ; los maestros á quienes podrá confiarse la educacion de los hijos ; cómo podremos elegir en poco tiempo muchos amigos que partan con nosotros todas las vicisitudes de la suerte: que nos hagan mas dulce el goce de la prosperidad ; y que no desdeñen el soportar con nosotros la desgracia? Si , como aquellas piezas de mala composicion que se conocen
• ¡1 571 en la prueba , llegarnos á cono. cer los falsos amigos , que por sí mismos se han arrojado sobre nuestra cabeza ; nos darnos por muy satisfechos de perderlos , y guando se nos quedan , hacemos votos para quedar desémbarazados de ellos ; pero sin mucho trabajo , no llegamos á desatarnos de alianzas odiosas. L I. Las zarzas y los cardos nos agarran : nosotros los apartamos, los pisarnos con desprecio ; pero buscamos con diligencia las vi-- fías y los olivares : del mismo modo es menester no aliarnos siempre con todos aquellos que se nos unen con demasiada facilidad; pero es preciso unirnos estrechamen- 011
E s8 te á hombres experimentados, que merecen nuestra ternura , y cuyo afecto y adiccio,n no pueden dexar de sernos útiles. LIII.. Echaban en cara á Zeuxis que era lento en pintar. "Confieso, >Y respondió , que soy muy lar- ,' go en pintar ; pero Cambien mis 9, quadros durarán largo tie . mpa.." Es menester emplear mucho tiempo en formar juicio de aquellos con quienes nos aliamos , para no contraer sino amistades de larga duracion. L I V. • No es facil encontrar con un demasiado número de ami b os, las ventajas que debiera procurar la
tie en par [591 amist sucede que • todos ten.. gan á lavez 'nec'esidád''ddlos Mismos há de . hacoáe- pára .. '''ayudarl-S- 1 á • todos juntos en lá»-,adminitración de los 6'' .. 4uan- dó hay - que llenar • ••lbs debeies.de la ho'süttálidad..?'-'Peór' . s - érá . - toda-' via si al mismo tiempo-.--,..'vários de- amiges-, que''.:téágáir negocios diferent e s .; -y -:'difererites inclinaióhés , 'redanao,i--álá' vez nuestros' buenos • uno. nos suplicarále'.•acompaiíe.inos..eti.. un viage de mar : el otr . o . ,,4ue le ayudemos en •un' proceso' .. .: otro, que le acompañemos á hacer una venta ó uná compra : otro , que participemos de un sacrificio que va á celebrar por su casamiento; y , que lloremos co4 él en
[-66 lientan ; sin embargo , ellos no son calientes , y no-esparcen calor : mas bien son fríos por sí mismos ; y guando se tiene calor, ó guando se está con calentura, se cambian para refrescarse. Los vestidos no hacen mas que envolver el cuerpo ; ellos mantienen el calor que el hombre exhala de sí mismo , y le impiden que se escape. De este mismo modo, la mayor parte de los hombres se dexa engañar de las cosas. Creen que no podrían dexar de vivir agradablemente si se alojáran en grandes Palacios ; si en ellos tuvieran muchas riquezas , y una tropa de esclavos, Pero no es fuera de nosotros donde se hálla lo que hace vivir feliz y gustosamente ; es de nuestro propio carácter (como fuente fecuilda)
Ía ae C677 dé donde el hombre derrama sobre todo lo que le rodea , la alegría y el placer. I, X. Quando el alma está satisfecha , ofrece la riqueza gozos mas dulces ; la gloria tiene mas brillo , y el poder mas atractivos. Con un carácter dulce y facil, se hace tambien mas ligero el peso de la desgracia , del destierro y de la vejéz. Sucede lo que con los perfumes , que comunican su agradable olor á las estofas mas groseras , y á los mas miserables andrajos. No hay estado en la vida en el qual no mezcle la virtud algun placer. Pero el fausto , la magnificencia y la grandeza , parecen tristes , Tasti- E 2
[6814 diosos é insoportables con la maldad. L X I. Junta dinero , acumula montones de oro , haz plantar vastos . paseos , que tropa de esclavos inunde tus salones , y, ten fondos colocados sobre todos tus conciudadanos : si tú no domas las pasiones de tu alma , si no pones un freno á tu codicia,. y si no te desembarazas de tus temores é inquietudes , es lo mismo que dar vino á un calenturiento , nutrir con miel á un bilioso , y dar alimentos sólidos á un desgraciado , á quien el cólico atormenta. L X I I. No ves cómo los enfermos
[ 69 3 están disgustados , y sin apetito, para los alimentos mas exquisitos, que los rehusan , y los arrojan si se les quiere obligar á tornarlos? Pero guando sus humores han -recobrado el equilibrio , guando su sangre se ha dulcificado , y guando han vuelto á cobrar su calor natural , comen con gusto el pan mas grosero con queso tequesones. La razon pone á nuestra alma en este dichoso estado de salud. Aprende lo que es honesto y bello, y estarás con tento de ti mismo. En el seno de la pobreza vivirás con un fausto real , y no amarás menos tu vida obscura , que la de los Genera les y Magistrados. Estudia la sabiduría , y tu vida estará sembrada de placeres. Tú amarás la riqueza , porque te prestará la \ E 3
[ facilidad de hacer mucho bien: la pobreza , porque te desembarazará de inquietudes : la gloria, porque te procurará respetos ; y la obscuridad , porque te pondrá á cubierto de los tiros de la envidia. LXII No pueden preveerse los golpes de la fortuna. Lo que por mucho tiempo , y con gran trabajo ha podido juntarse , ella lo arrebata en uh instante. Ella destruye la prosperidad , que parecia estar mejor establecida , y no tiene época señalada para usar. de sus caprichos. LXIV. Pausanias , Rey de Lacede~ monja, se lisongeaba, sin cesar, de
[ 71 sus hazañas. Un día. suplicó, burr. landose , al poéta Simónides , le dirigiese alguna sábia máxima. El poétá conoció todo el orgullo del Lacedemonio , y se contentó con decirle : "Acuérdate de que as eres hombre." L X V. Vinieron á anunciar á Filipo, Rey de Macedonia , tres sucesos felices , que á la vez le habían ocurrido : él habla llevado en los juegos olímpicos el premio de la carrera de los carros : Parmenión, el General de sus Exércitos había vencido á los Dardanienos; y su muger Olimpia acababa de dar á luz un infante. Levantó las manos al Cielo : O Dios! xo , envíame alguna desgracia E 4
C72 » tolerable , para compensar tan- » tas prosperidades." LXVI. Terameno , uno de los treinta tiranos de Atenas , se salvó solo de una casa , en donde estaba comiendo con un gran nlirnero de convidados „la qual los estrelló á todos. ' e íCi fortuna ! tú me 3, guardas para alguna otra oca- !! sion." Y en efecto , , clixo bien, porque poco tiempo despues murió en los tormentos , condenado por sus Colégas. LXVII. Qué tiene la muerte tan dificil ? qué tiene de aflictiva ? Nada, nos toca tan de cerca como
[ X31 la muerte , y nada debía sernos tan familiar corno ella. z Por qué nos parece tan. terrible ? t Qué hay de admirar en que lo que debe cortarse , se corte ; que lo que debe disolverse , se disuelva; que lo que puede ser consumido, se consuma; y que lo que es destructible, se'(kstruya ? Hay acaso un instante de la vida en que la muerte no esté con nosotros mismos ? y como dice Heráclito: le El que vive ó está muerto, /y que duerme ó está despierto, >5 que es jóven o viejo , es siem- >Y pre el mismo ser , y no hace >5 otra cosa sino experimentar diferentes variaciones." Con la misma cera pueden hacerse figuras de animales., deshacerlas, volverlas á hacer , yo volver á errhp pezar. De este modo la natura
74 I leza , con la misma materia hizo en otro tiempo á nuestros mayores , luego •á nuestros padres, y despues á nosotros ; y ella formará, todavía otras generaciones, á las quales seguirán otras. El río de la generacion corre sin cesar , y jamás parará : lo mismo sucede con el rio de la destrucdon que puede llamarse Acherón b Cocho , como le han nombrado los poétas. LXVIII. Sócrates decía que la muerte era un profundo sueño , á la destruccion del cuerpo y el alma , y que de qualquier modo no era un mal. ¿Es un sueño? pues no siendo una desgracia el dormir , tampoco lo es el estar
[75] muerto ; y se sabe además, que el sueño '11115 profundo, es el mas dulce. Es un viage ? todavía es mas bien un . bien , que un mal; porque es felicidad el verse desembarazado. de la esclavitud de la carne , y de las,..pasiones .que nos agitan , y turban y embarazan nuestra inteligencia con cosas vanas. Es la disolucion y la des-. truccion total del cuerpo y del alma? pues aun no es un . mal, porque ella es entonces la . entera au s encia del sentimiento ; y por consiguiente la libertad de toda pena y de todo dolor , sin pool der experimentar ya , ni bien , ni mal ; porque el bien no puede unirse sino á. lo que existe , á una substancia ; y lo mismo sucede al mal. Ni el uno , ni el asía otro hacen presa de lo que ño es,
[821 de ser vicioso , manifiéstate tam- •ien para que pueda curarse tu mal , y substraerte al vicio. LXX Haznos conocer , pues , precisamente á quién diriges tu consejo de ocultar su vida. Es al ignorante , al malo ó al necio? Esto es corno si se dixera á un hombre qué está con calentura, ó frenético : " 'Ten cuidado de que el Médico no te conozca; » enciérrate en las tinieblas , y », oculta en ellas los males que ›, sufres." Pues este es el lenguage que tú tienes á los que experimentan la enfermedad del vicio. Tí ► les dices : " Haced vues- 33 tros males incurables y moda- ', les : ocultad la envidia que os
83 ›, devora la supersticion que os ›, atormenta : ocultad bien la fie- ,, bre que os consume.: cuidado 3, no os hagais conocer de los que 3, pueden cuidaros y curaros." LXX VII. En la remota antigiieda4 exponían al pliblico los enfermos. Todo el que pasaba , que creía conocer un remedio para sus males , fuese que él mismo los hubiese padecido , ó que hubiese tratado con personas que los há l - biesen experimentado , les decían lo que debían hacer. Pretenden que , por este medio , hizo progresos el arte , y logró su extension con el concurso de diversas experiencias. F 2
C84) LXX VIII. Sería necesario que aquellos que se hallan tocados de enfermedades morales , hicieran ver desnudamente el defecto de su alma ; que se despojasen á los ojos de todos ; que pudiera tentárseles , sondar su estado , y decirles :"Tía eres colérico , guar- ,› date de este vicio : tú eres ze- 3, loso , usa del mismo remedio: tú amas , yo Cambien fui herí- ,' do del mismo mal , y he sa- >Y nado de él." Pero no , ellos se obstinan en negar sus enfermedades ; ellos las ocultan , las encubren , y hacen mas profunda la úlcera cancerosa del vicio.
E8s) LXXIX. Mandar á los hombres virtuosos que se oculten , es decir á Egaminondas :« No mandes á los otros : á Licurgo : « No ›, des leyes á los Esparciatas " á Trasíbulo : " No libres á tu 3, patria de tiranos : " á Pitágoras : ", No des lecciones de sabiduría ; " y á Sócrates " Ce- >, sa en tus conversaciones filosóficas." LXXX. ¿Existe un sabio , que en las obras de la naturaleza reconozca y celébre un Dios , una justicia , una providencia ; en la moral , una ley que debe gobernar á los hombres ; una comunidad F3
(86 de ventajas reciprocas que debe ligarlos entre sí , empeños á los quales deben someterse por el bien de la sociedad ; en la inlírica , lo bello , y no el interés? ¿Por qué ocultaría su vida á fiñ de no instruir á nadie , y no dar á nadie un exemplo de virtud ? LXXXI. Si Temístocles hubiera estado oculto para los Atenienses , los Griegos no habrían rechazado á Xerxes. Si Camilo no hubiera sido conocido de los Romanos, Roma habria sido destruida. Si Dion no hubiera sido conocido de Platón , la Sicilia habría quedado en la esclavitud.
187 Si gozamos de la luz * nó es solamente para ser vistos , sino para servirnos los unos á los otros. Si somos conocidos , no es unicamente para adquirir gloria,. sino para estar mas á mano de practicar la virtud. Desconocido Epaminondas , durante quarenta años , no hizo nada por los Té. banos : conocido , en fin , y revestida de su confianza , salvó, su república , que , sin él , estaba perdída ; y libertó á la recia, que caía en la esclavitud. Su gloria fué comer una luz c i tie hizo conocer su virtud , y la hizo útil en la ocasion. F
Ç88r-- LXXXIII. - Una obscuridad inactiva , una vida sedentaria , pasada en el reposo , marchita el alma y el cuerpo á un mismo tiempo. Sucede lo que con aquellas aguas que quedan estancadas á la sombra de un monte espeso , que se corrompen: del mismo modo , por falta de exercicio , las facultades del hombre se corrompen y caen en la decrepitud. LXXXI v. Arrojarse á la obscuridad , y envolverse en las tinieblas , es sepultar la vida en el sepulcro: manifestar afliccion por haber na- 'cid ° , es querer negar que se existe.
C8v] LXXXV. Sabio era aquel Sicionario que, ocupado tranquilamente en criar caballos , dió al Rey de los Reyes , al grande Agamenón , una Yegua muy ligera para la carrera , para dispensarse de seguirle báxo los muros de Ilión , y para continuar disfrutando en paz las dulzuras de la comodidad y del reposo. Hay hombres que parece debían hallar la felicidad en sus tranquilas ocupaciones; pero es necesario que ellos mismos se atormenten sin que nadie les obligue á ello. Mira ese desdichado, que la necesidad de martirizarse arrastra_ en medio de las Cortes , de pompas ruidosas , y de brillantes cortejos : t qué es
[ 90 ] lo que quiere ? llegar despees de muchos trabajos á recibir un caballo , una bagatela de precio, qualquiera de esas cosas vanas que creen contribuir á la feliddad. Él dexa á su muger en el dolor , y á su familia abandonada : él vá errante y se arrastra lisonjeado de esperanzas , y no coge sino desprecios. Si logra algo de lo que desea , arrebatado en el remolino de la fortuna, aturdido con el movimiento impetuoso que le arrastra , quisiera verse libre : tiene envidia á, los que en la obscuridad llevan una vida tranquila ; pero estos, no menos insensatos, viendole elevado sobre sus cabezas , no cesan de envidiar su. suerte.
[9I] LXXX VI. Los Tiranos , para hacer desgraciados á los que persiguen , se ven obligados á mantener executores de torturas, y Verdugos, y_á estar rodeados de instrumentos de suplicios ; pero el vicio, sin ningun preparativo , penetra en el alma , la comprime , la atormenta , y llena al hombre de in-- quietudes , de pesadumbres y remordimientos. LXXXVII. Quando los pueblos tienen que proponer grandes trabajos, como construcciones de Templos, Colosos , &c. escuchan las discusiones de los artífices , examinan
C98] de sus entrañas ; y el hijo , á los que lo han engendrado ; pero si los animales tuvieran el uso de Ja palabra , y si tuvieran teatros, dirían ellos que engendran hijos sin interés , y por obedecer á la naturaleza ; y todos los animales del anfiteatro lo aplaudirían y dieran testimonio, á la verdad, de esta máxima. Es vergonzoso que, guiados por la naturaleza , sufran los animales con gusto los dolores del parto , y las fatigas que les causa . el mantenimiento de sus hijuelos ; mientras que los hombres miran estas penas como un fondo que ponen á usura , como una tarea de la qual se desempeñan como mercenarios , y como arras que dan para un negocio , del qual cuentan sacar bastante provecho.
[ 99) LXXXIX. Pero no : ésta es una tacha injusta , que se pone á la humanidad. En vano habria trabajado la naturaleza con tanto cuidado los órganos de la generacion , y aquellos donde debe elavorarse el primer alimento de la infancia , no hubiera inspirado á las mugeres la ternura maternal. De todos los animales , el mas imperfecto ,,, el mas incapáz de bastarse á sí mismo , el mas desnudo , el mas informe , el mas fastidioso á la vista , es el hombre en el momento de nacer. Cubierto de sangre , y todo manchado de inmundicias , tiene mas bien el aspecto de salir de una carnicería , que de venir al mun- G
[ loo) do. Para tocarlo , levantarlo en las manos , sbesarlo , y estrecharlo entre los brazos , nada menos es necesario , que el amor natural de una madre. Por eso lá naturaleza ha colocado los pechos en los animales debaxo del vientre , y en las mugeres sobre el pecho , de suerte , que la madre pueda á la vez dar de mamar y besar al infante. No , el fin del parto y el del alimento , no es la necesidad , sino la ternura. Transportémonos con la imaginacion hasta los tiempos de la mas remota antigüedad : la primera madre , conocía alguna ley que la obligáse á criar al niño que acababa de nacer ? ¿-podia esperar de él algun reconocimiento? podia esperar algun provecho usurario del cuidado que iba á lo-
'o' már dealimentarle ? Los sufrimientos qüe acababa de experimentar , no debían inspirarla aborrecimiento hácia aquel que, los había causado ? Pero la ternura natural habla á, su corazon. Desmayada todavía , y palpitando de dolor , no huye de aquel que la ha hecho sufrir : ella ríe, lo levanta en los brazos , y lo llena de besos ;yen vez de reco- , ger de él alguna dulziira que pudiera servirla de recompensa, no recibe sino penas , y sin embargo lo envuelve en los púlales , lo calienta , le procura la, frescura , y ve . sin pena las fatigas mas penosas de la noche , succederse para ella á las fatigas del dia. G3
[ 102 X C. Las esperanzas que ahora mismo fundamos sobre nuestros hijos , son largas é inciertas. La mayor parte de los padres acaban sus días sin haberlas visto confirmadas. Neócles no vió á Termistocles vencedor en Salamina : Miltiades no fué testigo de las hazañas de Cimón , su hijo, sobre los bordes del Eurimedón: Xantipo no oyó á Periclés las arengas que hizo al pueblo : Aristón no vió á Platón dar lecciones sublimes en la Académia : los padres de Sofocles y Eurípides no vieron coronar los talentos de sus hijos : ellos los oyeron tartamudear , y juntar con trabajo ah gunas sílabas ; y los vieron ente-
[ io3 1 rímente ocupados del amor y de sus placeres. XCI. Es cosa ridícula el decir que los ricos , guando nacen sus hijos , llenos de alegría ofrecen á los dioses sacrificios de reOnocimiento , porque estos hijos podrán algun dia mantenerlos en su vejéz , y enterrarlos en su muerte. No es menos ridículo el adelantar que se alegran de educar sus hijos , para tener el consuelo de dexarles su herencia , como si fuera dificil el encontrar gentes siempre prontas á heredar ! Danáo tuvo cincuenta, hijas : si no hubiera tenido hijo alguno, todavia hubiera hallado un gran número de herederas en su muerte. G 4
104 X C I I. Hablar de sí mismo como si uno fuera alguna cosa bien importante, y tuviera el derecho de superioridad sobre los otros , es un vicio que se mira como' una impolítica , porque es importuno á todo el mundo. Aunque este vicio es vergonzoso , se encuentra hasta entre aquellos que mas lo critican : hay pocas gentes que se guarden de él. XC II Mirarnos con razon , como gentes sin i;11* , á aquellos que se elogian á si \ vnismos , porque su obligacion debía ser el manifestar modestia , aunque otros se
[ 'os dignasen de alabarlos. Tambien pueden mirarse como injustas, porque por sí mismos usurpan lo que debían esperar que los otros les concediesen. Por otra parte, tienen para con nosotros el inconveniente de que nos ponen en el mayor embarazo ; porque si , mientras que se alaban , calla-- mos , como 'qué damos á entender que su mérito nos aflige, y le tenemos envidia ; ó si queremos evitar esta tacha , es menester que apoyemos estas alaban- . zas , mas que sean contrarias á nuestro modo de pensar : nos hallarnos en la precision de añadir' nuestra aprobacion , y de alabar á un hombre en su cara : lo que es mas bien representar el papel de adulador , que rendir homenage al mérito.
o6 ) X C I V. Hay sin embargo una circunstancia , en la qual, sin incurrir en esta falta , podernos permitirnos el hablar bien de nosotros mismos ,yes guando nos hallarnos perseguidos de una calumnia , 6 injustamente acusados. El pueblo de Atenas acusaba á Periclés de todos sus males , y se atrevió á decir á ese pueblo junto Vosotros estais irrita- » dos , ó Atenienses . , contra un ›, ciudadano como yo , que cree no saber menos que nadie lo ›, que debeis hacer ; que no de- >, ne menos que nadie el talento de haceros conocer vuestros 39 verdaderos intereses ; que ama », la patria , y que soy superior
01' r "73 y/ á la codicia. " Hablando tan. magníficamente de sí mismo , no se entregaba á una vana loquacidad , ni buscaba el captarse la reputacion ; sino que mostraba grandeza de alma no dexandose humillar ; y con su valor humillaba á la envidia misma , y se la sometía. X C V. No solo á los acusados y á los hombres que se hallan en un peligro puede convenirles una justa fiereza , sino tambien á los desgraciados : ella es un , vicio en el hombre afortunado. Este parece que intenta hacer violencia á la gloria , y sometersela corno á una esclava ; pero el desgraciado está bien distante de concebir tan alta ambicion. Hace un justo es-
"4] queda ,yes , el descubrirnos di tiempo en tiempo á nuestros amigos , no para preguntarles si no nos hemos envejecido , si nada hemos perdido de carnes , sino si el tiempo nos ha corregido de algun defecto , y si nos -ha procurado alguna buena qualidad que nos faltaba. CM. Un barco abandonado en medio de las mares , y combatido de la tempestad , recibirá mas bien desde afuera el socorro de un Piloto hábil , que el hombre atormentado de las pasiones , los consejos que otro podrá darle, si por los esfuerzos de su propia razon no se ha dispuesto antes á escucharlos. Quando se espera sostener un sitio sin esperanza de re-
[ I I cibir socorros, se juntan de, afile., ra todas las municiones que pues den hallarse del mismo modo, es necesario pedir á la filosofía todos los socorros que puede darnos contra los arrebatamientos de nuestro carácter , y hacerlos penetrar á tiempo hastá nuestra alma • porque no sería facil de introducirlos en ella , si esperasemos al crítico momento de necesitarlos. Siempre que Sócrates se sengs tia dispuesto á arrebatarse contra alguno de sus amigos , dul.; cificaba su voz , manifestaba un aspecto mas risueño , y daba á sus miradas mas dulzura ; é in= clinandose así fuertemente al lado opuesto á aquel donde le arras- H 2 2
[ 116 j traba su pasion , quedaba sobre sí , y llegaba á domarse. CV. Nosotros no nos enamoramos de todo el mundo ; no tenemos envidia á todos los hombres , todos ellos nos inspiran temor aborrecimiento ; pero todos , amigos y , enemigos , pueden llegar á ser indiferentemente objeto de nuestra cólera : nos arrebatamos contra nuestros hijos 3 contra nuestros padres , , contra los dioses, contra los animales, y contra las cosas inanimadas. Por muchas razones es terrible la cole g a ; y por otras muchas no es menos ridícula. De todas las pasiones ésta es la que puede atraernos el mayor aborrecimiento , y el mayor desprecio.
[117 C V I. En los miembros heridos flag. ce la hinchazon ; y tambien almas débiles son las mas sujetas á arrebatarse y ceden á este furor relativamente á su debilidad. Las mugeres son mas coléricas que los hombres : los enfermos, mas que los sanos: los viejos , que las personas en -1a fuerza de la edad ; y los desgraciados , que los hombres afortunados. CV I I. Foción , al primer ruido que corrió de la muerte de Alexandro , no quería que los Atenienses se dexasen arrebatar demasiado de alegría , y se apresurasen H3
t '18 á creer esta noticia. « Atenienses, »V les decia , si ha muerto hoy, », tambien estará muerto mañana y lo estará tambien pasado ma- :y ñana." Por eso el hombre irri-¿ fado no debe apresurarse á castigar con cólera ; puede decirse á si mismo : " Si hoy me ha » ofendido , • también me habrá >Y ofendido mañana y pasado ma- ;› iiana. No hay mal que sea castigado un poco mas tarde; pero habría mucho en que se re- y, cibiese un pronto castigo , y- 3, luego se descubriese la mocen- 13 tia." Esto es lo ve sucede muy á menudo. No hay que entregarse á la cólera en los juegos , ni en las 'chanzas , porque se 'adquieren
[ n93 enemigos ; ni en las discusiones, porque se vuelven querellas; ni guando ha de pronunciarse sentencias , porque es añadir el oprobrio de la pasion al rigor de la justicia ; ni en la enseñanza , por= que llena de disgustos la instruccion ; ni eñ la prosperidad , porque es aumentar la envidia que ella inspira ; ni en la desgracia, porque es destruir la compasion que ella merece. C I X. Aristípo , por un arrebatamiento de cólera , se indispuso con Esquines. " Y bien , qué se ha hecho la amistad que os unja ? le dixo uno. Ella duer- » me , le respondió , pero desde r, este momento voy á despertar- H4
r I 20 'I la." Corre á buscar á Esquines. CC Me crees tú acaso , le dixo,, 99 desesperado en el mal para m- i ' , prehender el corregirme?=Vá, $› le respondió Esquines , abrazán- y, dolo : yo no me espanto que $: en todo me excedas y tú ha- >, yas sido el primero en cono- » cer lo que debemos hacer." X. No debe olvidarse un excelente dicho de Ana ágoras. Este , al saber la muerte de su hijo : " Ya sabía que era mortal." Di también guando tú te halles irritado de alguna falta "Muy ›, bien sabía guando compré este », esclavo , que no era un sabio: 9, guando torné este amigo , que tenia estos defectos ; y guando
[I 213 Pf casé con mi mugen que era », una mugen." CXI. El vicio que llaman curiosidad , es una cierta inquietud de saber lo malo que hay en las casas agenas. Es una especie de enfermedad que no está exenta , ni de envidia , ni de malignidad. Por qué , desdichado , es tan, penetrante tu ojo para escudriñar el mal de tus vecinos , y tan turbio para descubrir tus propios defectos Dexa á un lado lo que te es extraño , y vuelve tu curiosidad hácia tí mismo. Si tan- to gustas de conocer la historia escandalosa , en tu casa tienes en que ocuparte. Allí encontrarás en tropas los vicios del alma ,
[ I 2 2 3 fracciones .de la obligacion , y un inmenso almacén de todo lo que pueden producir mas vergonzoso la envidia , baxeza y la pequefiéz. Allí es donde debes hacer inquisiciones , y exáminarlo todo. Cierra las ventanas que caen á la casa de tu vecino ; abre todas aquellas que caen á tu departamento , al de tu muges , y al alojamiento de tus criados. Esta no será una ocupacion condenable sino un útil exercicio para tu Curiosidad. C X I I. Es menester confesar que el curioso no es inútil á sus enemigos , porque inquiere lo que hacen , lo publíca , y les hace ver á, ellos mismos las cosas de que
[ 123 deben guardarse , y los defectos de que deben corregirse ; pero atento siempre á lo de afuera, no vé lo que pasa en su casa. C XI I I. Hay gentes que apartan la vista de su propia vida , como del expectáculo mas desagradable que puede ofrecersOes. Les falta el valor para considerarlo, porque temerían volver hácia ellos mismos la antorcha de la razon. Su alma , toda llena de males de toda especie ,brema de lo que recela : se arroja fuera, y allí se paseá: ella nutre, ella engruesa su malignidad con el mal de sus vecinos. Las Gallinas descuidan freqüentemente el mantenimiento que en abundancia se
[ 130 para hacerlas callar , y que desde largo tiempo se hizo costumbre de oponer á su furor. C X X I. El falso que en la falta de actividad se tenga mas tranquilidad de espíritu. Luego serian las niugeres las que gozarían mas que los hombres de la feliz calma del espiritu, porque quedan tranquilas en el reposo de sus casas, ocupadas solamente del cuidado de sus haciendas ; pero hasta su retiro penetran el desorden , la agitacion , los zelos , la ambicion y la supersticion. Laates , durante veinte años,.. estuvo en el campo ,-sin otra sociedad que Ja de una criada vieja , que le hacía de comer abandonó su Palacio, tJ el
C1313 su patria y su Reyno pero la pesadumbre roedora le siguió, y no dexó de acompañarle en la soledad. C X X I X. El vicio y la virtud , y no el grande ó pequeño número de ocupaciones , son los que procuran la tranquilidad 6 agitacion del alma. Descuidar el bien ó hacer el mal , es exponerse igualmente al desasosiego interior. (:XX II I. El navegante á quien atormentan las nauseas , cree encontrar alivio pasando del puente al camarote , y del camarote sobre el puente ; pero su incomodidad le sigue por todas partes , porque I2
[ 132 13 por todas partes lleva consigo la bilis , que le atormenta. La mudanza de vida es igualmente incapáz de sustraernos á la agita-, don del alma : su causa está en nuestra ignorancia , que no nos permite - el resignarnos con las vicisitudes de los mismos acaecimientos. Ella atormenta al pobre y al rico , al soltero y al casado. Por su causa se, huye de los negocios , y no puede tolerarse la inaccion ; por ella queremos insinuarnos en las Cortes, y su permanencia en ellas se hace insoportable. CxXI V. Alexandro oyó decir Ana parco que existían infinitos mundos , y empezó á llorar. Sus amigos le preguntaron , quál era la
[ 13 3 causa de su dolor. « Ah ! si !Y existen mundos infinitos , les PP dixo , no tengo motivo de der- 9, ramar lagrimas yo , que aun 99 no me he hecho dueño de uno », solo? " Crates no tenia mas bienes que unas alforjas y una mala capa , y pasaba su vida alegre , como si no hubiera sido formado sino de dias de fiesta. I, o s zapatos siguen el movimiento de los pies ; las diferentes situaciones de la vida , se conforman á los carácteres de aquellos que se hallan en ellas. CX X V. Plutón la comparaba al juego de dados : es menester echar estos para lograr buena suerte; pero ya echados , es preciso tomar I3
(i34] los que vienen , y procurar sacar I - partido de ellos. No está en nuestra mano el 'sacar los que quisieramos ; pero es obligacion nuestra el recibir los golpes que la suerte nos. envía , y arreglar en conseqiiáicia nuestro juego. Si somos sabios sacarémos buen par-. tido de las suertes favorables , y no nos afligirémos por las que nos sean contrarias. CX XV Los que no saben formarse principios sobre el modo de soportar la vida , son como aquellos enfermos que no saben sufrir el frío , ni el calor. La felicidad los enajena , y la desgracia los abate : la una y otra fortuna los desordena; pero principalmen~
[ 135 re, aquella que todos llaman felíz. cxxvir. El tornillo es una planta seca y árida , pero las Abejas saben extraer de él la miel mas dulce. Así el sabio freqüentemente sabe sacar partido de las coyunturas mas desgraciadas , y hacerselas útiles. CXXVIIL Diógenes fué desterrado : ésta no fué desgracia , porque desde entonces se aplicó á la filoso., fía. Zenón de Cid ° poseía un barco de comercio; supo que habia zozobrado y perecido con todas las mercancías que formaban su carga : "Fortuna \, dixo , tá ,› acabas de tratarme bien ; por-
136] »9 que me reduces á la capa de »los filósofos , y me envías al », pórtico." Quién te impide el imitar a esos sabios ? No has logrado la magistratura'que solicitabas; pues bien , vivirás en el 'campo ocupado en tus negocios personales. Tú buscabas el favor del PrincP pe , y te ha desechado ; tú vivirás sin cuidados y sin riesgos. Tú no tienes hijos ; ninguno de los Reyes de Roma tuvo heredéros. Tú eres pobre ; Epaminondas lo era : conoces , pues , alguno en Beócia ; cuyo destino prefirieses al de ese grande hombre ? Tu niuger es infiel ; ignoras que la muger de Agis fué corrompida por Alcibiades , y que confió su e
[ 137 vergiienza a sus criadas? Sin embargo , Agis era el mas grande y el mas ilustre de los Griegos de su tiempo. La hija de Stilpon dió en el vicio , y no fué por eso el menos festivo de los filósofos. Metrocles le echaba en cara la conducta, de su hija : "Esa Y, no es culpa mia , respondió, si- » no suya." cxxx. Quando tenemos calentura, todo nos parece amargo y de mal gusto ; pero guando vemos á los otros tornar estos mismos alimentos con gusto , no acusamos á su qualidad , sino á la enfermedad , de la desagradable sensacion que nos causan. Tambien cesarémos de quejarnos de los acaecimientos al ver á tantos otros
[ 1 3g recibirlos sin pena , y hasta, con alegría. C X X X I. Nos suceden accidentes que no habriamos querido experimentar : no nos descuidemos en contar los beneficios que nos suceden : nuestra fortuna está mezclada , y debernos compensar la mala con la buena. CX X XII. Cierto habitador de Chio vendía á los otros el mejor vino que tenia , y buscaba el peor para su consumo. " Qué hace tu amo?" preguntó un día un hombre al criado de aquel : " ¿ Qué hace? tomarse el trabajo de buscar lo. ›, malo , guando tiene lo bueno
I 39 Y/ con abundancia." Así los hombres descuidan amenudo las dulazuras de la vida * , y vuelan tras las amarguras. X XXI II. Aristípo perdió una de sus Alquerías. Un conocido suyo parecia compadecerle. " Pero , le dixo l Aristipo , todavía me que- »dan otras tres , y yo creo que tú no tienes sino una." = Es cierto. " Luego yo soy quien 7ydebo afligirme de tu suerte." C XX X I V. Es una locura el afligirse por lo que se ha perdido , en vez de alegrarse de lo que queda. Antípater de Tarsis, en el artículo de
[ 1 4 6 :I recíprocamente. El arte de la palabra y el estudiode las ciencias, exigen tiempo : para elevarse á los empleos de la república , para conseguir el favor de los Reyes , es menester ocuparse en los negocios : el uso del vino , y de los alimentos substanciosos , da fuerza al cuerpo , y lo quita al espíritu cuidando los bienes , se aumentan las riquezas.: y el desprecio de éstas , conduce á la filosofía; y asi no pertenece todo á todos los hombres ,yes la gran ciencia el conocerse á sí mismo. FIN DEL TOMO DECIMO.