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La línea. Apuntes sobre el nihilismo en el intercambio epistolar entre Ernst Jünger y Martin Heidegger

Grijalba Uche, Miguel

Abstract

En la primera mitad de los años cincuenta del siglo pasado se dio un intercambio epistolar entre Martin Heidegger y Ernst Jünger que fue el análisis más profundo del nihilismo como diagnóstico de nuestra época. Jünger plantea la superación del nihilismo mientras que Heidegger piensa que el nihilismo es el proceso por el que la verdad del Ser se ha ocultado, olvidando su esencia. Para poder superar el nihilismo debe antes ser comprendido en su esencia como acontecimiento que pertenece a la historia del Ser, en las aperturas epocales de la metafísica.

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Differenz Revista internacional de estudios heideggerianos y sus derivas contemporáneas 53 AÑO 7, NÚMERO 6: JULIO DE 2020. ISSN 2386-4877 - Doi: 10.12795/Differenz.2020.i06.03 [pp. 53-71] Recibido: 01/06/2020 Aceptado: 18/06/2020 La línea. Apuntes sobre el nihilismo en el intercambio epistolar entre Ernst Jünger y Martin Heidegger. The line. Notes on nihilism in the epistolary exchange between Ernst Jünger and Martin Heidegger. Miguel Grijalba Uche Universidad de Valladolid Resumen: En la primera mitad de los años cincuenta del siglo pasado se dio un intercambio epistolar entre Martin Heidegger y Ernst Jünger que fue el análisis más profundo del nihilismo como diagnóstico de nuestra época. Jünger plantea la superación del nihilismo mientras que Heidegger piensa que el nihilismo es el proceso por el que la verdad del Ser se ha ocultado, olvidando su esencia. Para poder superar el nihilismo debe antes ser comprendido en su esencia como acontecimiento que pertenece a la historia del Ser, en las aperturas epocales de la metafísica. Palabras Clave: Línea; Superación del nihilismo; Técnica; Historia del Ser; Meridiano cero. 54 MIGUEL GRIJALBA UCHE LA LÍNEA. APUNTES SOBRE EL NIHILISMO EN EL INTERCAMBIO EPISTOLAR ENTRE ERNST JÜNGER Y MARTIN... Abstract: In the fifties of the last century there was an epistolary exchange between Martin Heidegger and Ernst Jünger that was the most profound analysis of nihilism as a diagnosis of our time. Jünger proposes the overcoming of nihilism and Heidegger, thinks nihilism as the process by which the truth of Being has been hidden, forgetting its essence. In order to overcome nihilism, it must first be understood in its essence as an event that belongs to the history of Being, in the epochal openings of metaphysics. Keywords: Line; Overcoming of nihilism; Technique; History of Being; Zero meridian. 1.Introducción. En la primera mitad de los años cincuenta del siglo pasado se realizó un intercambio de textos entre Martin Heidegger y Ernst Jünger que resultó ser el análisis más profundo del nihilismo como diagnóstico de nuestra época. El nihilismo ha sido considerado como el mal constitutivo del siglo precedente en donde se dio una crisis de valores tradicionales procedentes del cristianismo, de la Ilustración y del racionalismo, y que se caracterizó por el surgimiento de los totalitarismos, de las guerras mundiales y del fracaso de una concepción mecanicista y positivista del mundo tecno-científico. El texto titulado Sobre la línea (1950) Jünger lo escribió para el sexagésimo cumpleaños de Heidegger y en él centra la atención sobre el problema del nihilismo y la necesidad de su superación. Heidegger reconoce la visión pedagógica de Jünger sobre la realidad actual con sus dos rasgos: la técnica y el nihilismo1. Fue respondido el texto por Heidegger con ocasión de idéntico cumpleaños de Jünger (1955) mediante otra carta con una visión más profunda, más racionalista y más académica. Para Heidegger, Ernst Jünger fue el único que pudo ir más allá de Nietzsche al pensar el nihilismo como un "destino de la historia de Occidente". Como casi todos sus contemporáneos, Jünger usó el término nihilismo como adjetivo más que como sustantivo, pero rara vez se detuvo a definir qué es el nihilismo. Esto se debe a que su preocupación era mucho más la superación del nihilismo que su acotación, ya que se podía prescindir de definir algo que era una realidad conocida por todos, en tanto que ya se había vivido el final y hundimiento del liberalismo ilustrado decimonónico y del cosmopolitismo de la República de Weimar. 1 Volpi, F. El nihilismo. Madrid, Siruela, 2012, p.124. 55 DIFFERENZ. AÑO 7, NÚMERO 6: JULIO DE 2020. E-ISSN 2386-4877 - DOI: 10.12795/DIFFERENZ.2020.I06.03 pp. 53-71 El presente trabajo analiza estos dos textos sobre el nihilismo siendo lo que los distingue la forma cómo expresan sus conclusiones antagónicas. La reconstrucción del debate entre los dos autores, en parte reducido al intercambio epistolar, se completa con el volumen 90 de las obras completas de Heidegger titulado Zu Ernst Jünger, donde han sido recopiladas las anotaciones heideggerianas de los años treinta sobre los escritos globales de Jünger. 2. ¿Qué queremos decir con nihilismo? Un acercamiento desde ambos autores. Para Jünger, el nihilismo es un término confuso y polémico que es empleado como epíteto descalificativo, pero del que no podemos sustraernos como destino. Por ello se propone limpiar de malezas el camino de falsas interpretaciones que intelectuales posteriores a Nietzsche desarrollaron en sus trabajos. A pesar de su participación en ambas guerras mundiales, la actitud de Jünger es optimista cuando huye del nihilismo extremo. Y se debe, en su consideración, porque el nihilismo no es una fatalidad ni un final, sino un proceso que puede ser superado, "recubierto de una nueva piel, como una cicatriz"2. Por lo tanto, la necesidad de una buena definición viene de que sería como el "descubrimiento del agente cancerígeno. No significaría la curación, pero sí su condición"3. Heidegger no comparte esa perspectiva de curación4. En un momento dado, haciendo referencia a la exigencia por parte de Jünger de alcanzar una buena definición del nihilismo afirma Heidegger: "La bondad de la 'buena definición' exigida con todo derecho, encuentra su acreditación en que abandonemos el querer definir"5. Jünger, desde su herencia nietzscheana (a quien lo define como el primer y último nihilista de Europa) considera al nihilismo como una fase de un proceso espiritual que se sustenta en la devaluación de todos los valores supremos, fundamentalmente cristianos6. Sin sentido ni unidad ni esperanza, los conceptos tradicionales (Dios, Bien, Verdad) pierden su valor al desmoronarse el antiguo orden y transformarse el mundo7. No hay absolutos, ni obra de arte total ni verdad superior, incluso en la moral hay una cierta provisionalidad y el vacío interior reinante provoca en los individuos la necesidad de 2 Jünger, E.; HeiDegger, M. Acerca del nihilismo. Barcelona, Paidós, 2010, p. 16 3 Ib. p. 26. 4 Ib. p. 76. 5 Ib. p. 107. 6 Ib. p. 16. 7 Volpi, F. Op. cit., pp. 164-165. 56 MIGUEL GRIJALBA UCHE LA LÍNEA. APUNTES SOBRE EL NIHILISMO EN EL INTERCAMBIO EPISTOLAR ENTRE ERNST JÜNGER Y MARTIN... nuevas normas que les eximan de la responsabilidad de su destino8. La consecuencia será la confusión en el hombre y la proliferación de filosofías que intentan orientarlo hacia caminos alternativos mediante nuevos valores orientadores o prácticas coercitivas que no encuentran resistencia en la religión ni en la ética. El nihilismo se convierte en problema central para nuestra época porque supone la consunción de lo antiguo sin que se vea surgir el meridiano cero, la salida que nos anuncia Jünger9 e infunde pánico en el hombre al hacer crecer en él una debilidad por los rumores nihilistas que, a su vez, le pueden llevar a sucumbir por la presión10. El nihilismo es un proceso histórico-mundial que, en la perspectiva de Jünger, tiene una connotación especialmente política y cultural, por eso no es extraño que cite a Nietzsche y a Dostoievski. Tanto Nietzsche como Dostoievski ven una misma realidad y los dos tienen una misma evolución que progresa desde la duda al pesimismo de un mundo sin valores11. Frente a la visión espiritual de Nietzsche, Dostoievski es más optimista (como Jünger) en cuanto que el nihilismo no es una fase final y se puede solucionar. Si el nihilismo se muestra en el aislamiento singular de Raskolnikov que publicó en 1886 en El Mensajero ruso, o en el estudiante Hipólito de El idiota, se trata de un nihilismo activo que supone un incremento de poder12. Tal vez la única diferencia es que, mientras para el escritor ruso, el nihilismo es curable a través del dolor (reconocimiento público de la culpa), en Nietzsche, el nihilismo es la expresión de la decadencia. Este proceso de devaluación de los valores supremos ha alcanzado, de algún modo, caracteres de perfección en la actualidad de modo que hay que entenderlo en la acepción de Heidegger, compartida por Jünger, como aquella situación en que este movimiento se encuentra presente en todas partes13. Para Jünger el problema es cómo preparar al hombre, obligado por su autoconservación, a comportarse en un mundo donde el nihilismo se ha convertido en ese estado normal14. La dificultad de esta preparación radicará en que es imposible una representación de la Nada en el espíritu del hombre, una aniquilación repentina15. Pero conocer la época es experimentar en sí el poder de la Nada, 8 Jünger, E.; HeiDegger, M. Op. cit., p. 24. 9 Volpi, F. Op. cit., p. 119. 10 Jünger, E.; HeiDegger, M. Op. cit., pp. 21-22. 11 Ib. p. 25. 12 Hervier, J. Conversaciones con Ernst Jünger. México D. F., Fondo de Cultura Económica, 1990, p. 73. 13 Jünger, E.; HeiDegger, M. Op. cit., p. 38. 14 Ib. p. 49. 15 Ib. p. 25. HeiDegger, M. ¿Qué es Metafísica? Madrid, Alianza Editorial, 2018, p. 31. 57 DIFFERENZ. AÑO 7, NÚMERO 6: JULIO DE 2020. E-ISSN 2386-4877 - DOI: 10.12795/DIFFERENZ.2020.I06.03 pp. 53-71 nos dirá contrariamente Heidegger16, porque la Nada domina el nihilismo y la esencia humana pertenece a la esencia del nihilismo en nuestro tiempo17. Hay que experimentar el poder de la Nada para que el despliegue total del nihilismo lleve a su agotamiento, nos concluye Heidegger18. Con lo cual, surge el problema de cuál será la actitud adecuada del hombre ante la situación nihilista, si puede llegar al punto cero de Jünger o hacia una nueva donación del Ser, en palabras de Heidegger19. Jünger excluye tres interpretaciones a las que él mismo no había estado tan lejos de suscribir, por lo que este pasaje puede considerarse una parcial autocrítica. El nihilismo descarta lo caótico, lo enfermo y lo malo. El nihilismo no es el caos aunque existe la idea de un orden que se pierde. Jünger estuvo muy cerca de creer que, si el caos no era la esencia del nihilismo, al menos parecía ser una de sus consecuencias más visibles porque la edad burguesa que rechazó es una edad sin figura. Pero se refería especialmente al caos político cuya imposibilidad de resolución se le achacaba al parlamentarismo de la república de Weimar20. Del mismo modo, también rechaza la enfermedad. Ya Nietzsche había considerado al nihilismo como una suerte de enfermedad cultural y negación de la vida. Jünger tiene también a la vista precisamente la experiencia histórica que intentó superar el nihilismo acudiendo a una eugenesia racial que tenía como fin eliminar los supuestos enfermos y degenerados. Pero antes que nada, Jünger está pensando en los estados de bienestar, especialmente el estadounidense, a los cuales considera nihilistas constatando así que la salud física en realidad está unida al nihilismo21. Y, en tercer lugar, el nihilista no es un criminal en el sentido tradicional, pues para ello tendría que existir todavía un orden, si bien el mal se puede aprovechar de la situación nihilista22. Jünger está comprendiendo la concepción del mal como una privación, más bien, entre el derecho y la injusticia. En este punto se repite la idea de que el nihilismo no destruye lo existente, sino que simplemente le priva de substancia, le quita el éthos, hace que las cosas sigan marchando sin tradición. Si bien es cierto que Jünger había calificado el nihilismo como "la fuente más honda del mal", no creo que se pueda decir que la interpretación del nihilismo que está rechazando sea ejemplo de su pensamiento, puesto que Jünger no calificaba al nihilismo a partir de valoraciones como bondad o maldad. 16 Jünger, E.; HeiDegger, M. Op. cit., p. 79. 17 Ib. p. 109. 18 Volpi, F. Op. cit., p. 130. 19 Jünger, E.; HeiDegger, M. Op. cit., p. 90. 20 Ib. p. 28. Cfr. Cuasnicú, R.F. Jünger y lo político. Buenos Aires, Prometeo, 2014. 21 Ib. p. 31. 22 Ib. p. 38. 58 MIGUEL GRIJALBA UCHE LA LÍNEA. APUNTES SOBRE EL NIHILISMO EN EL INTERCAMBIO EPISTOLAR ENTRE ERNST JÜNGER Y MARTIN... En los comentarios de Heidegger, Ernst Jünger da una descripción limitada del nihilismo al faltar una topología que unifique Ser y Nada en su esencia, necesaria para que permita una superación del problema23. Según Heidegger, el nihilismo es el proceso por el que la verdad del Ser, su esencia, se ha ocultado, llevando a pensar lo ente desde lo ente. El nihilismo supone, por tanto, el abandono del hombre en mitad de lo ente. Este hecho se ha mantenido durante más de dos mil años y no somos aún conscientes de la mayor negación, el vacío y la nada. Sólo el ente tiene preeminencia en la época actual donde se consume la metafísica y su esencia se materializa en la técnica24. En este sentido Ernst Jünger nos dirá que la nueva huída nihilista se desarrolla en el espíritu actual de un desarrollo económico y de una tecnología que suministran un estímulo para el aburrimiento rutinario de la existencia. Así, en el interior del nihilismo de la aniquilación, de la devastación ética, familiar, política, estética se crea un ser humano con una interioridad cada vez más lábil, sugestionable, cobarde que Jünger denomina reducción25. Este último hombre es el que ha inventado la seguridad y el confort26. El desarraigo existencial, generado por la carencia de fundamento y la fuerza de lo científico y técnico, persiste a costa del ocultamiento del Ser27. Este movimiento nihilista puede girar hacia una Nada aniquiladora o hacia una nueva donación del Ser, que Heidegger lo expresa tachándolo, para expresar el origen y la consumación del nihilismo. La Nada, que en un primer momento servía como plataforma para tomar distancia del ente y abrirse a la diferencia ontológica, se convierte ahora en la otra cara de un ser formal, vacío, que anula toda responsabilidad y crítica28. Partiendo de la fenomenología del nihilismo de Jünger, Heidegger quiere profundizar en el tema central y afirma que, para cruzar la línea, para poder superar el nihilismo como dice Jünger, debe antes ser comprendido en su esencia como acontecimiento que pertenece a la historia del Ser, un donarse y un sustraerse, en las aperturas epocales de la metafísica. Hay que pensar en una topología del nihilismo que le faltó a Jünger y caracterizar a la historia del Ser como el lugar esencial en el que se decide el destino del nihilismo. 23 Ib. pp. 109-112. 24 Sánchez-Meca, D. El nihilismo. Madrid, Síntesis, 2010, p. 162. 25 Jünger, E.; HeiDegger, M. Op. cit., p. 122. 26 Ib. p.54. Cfr. Jünger, E. Tratado del rebelde. Buenos Aires, Sur, 1963. 27 EstraDa, J.A. "La crisis axiológica y el nihilismo de Heidegger". Pensamiento, 74, 2018, p. 558. 28 Ib. p. 564. Cfr. Da Sa, A. A política sobre la linhea: Martin Heidegger, Ernst Jünger e a confrontacao sobre a era do niilismo. Covilha, Luso Sofia Press, 2008. 59 DIFFERENZ. AÑO 7, NÚMERO 6: JULIO DE 2020. E-ISSN 2386-4877 - DOI: 10.12795/DIFFERENZ.2020.I06.03 pp. 53-71 En los años treinta, Jünger expresó varias veces su convencimiento de que la Gran Guerra puso fin a la era del sentimentalismo burgués que había llevado de la revolución industrial del siglo XIX al despliegue destructivo de las guerras mundiales y de la revolución rusa como nuevo rostro de la voluntad de poder en una época marcada por la técnica. Este corte abrupto con la época burguesa señala el comienzo de la edad del Trabajador definida por ser una inversión de las viejas valoraciones29. Jünger presenta la crisis de la civilización como el tránsito a esta nueva situación en donde el trabajo, organizado por la técnica como forma de realidad, moviliza todos los recursos planetarios en el seno del nihilismo. Heidegger acusa a Nietzsche de ser el último metafísico que ha anunciado la muerte de Dios para sustituirlo por el hombre, como dador de sentido30. Ha muerto Dios y su lugar lo ocupan la voluntad de poder del sujeto que funda y valora los ídolos que pertenecen a lo ente incluyendo lo suprasensible, las metafísicas de fundamento, las verdades supranaturales, etc. Con la filosofía de Nietzsche la metafísica llega a su consumación, es decir, a trascender el nihilismo de debilidad del espíritu, la constatación de la nada carencial que nos afecta y en la que él mismo se ha convertido en esclavo de lo ente que piensa en lo ente con un pensar representativo31. 3. La máscara del nihilismo. Jünger reconoce la máscara que oculta al nihilismo en los totalitarismos políticos y en la tecnología que le llevan a sospechar que todavía no se ha alcanzado el nihilismo completo que Nietzsche anunciaba. Nihilismo y poder son inseparables. Durante el siglo XIX la ciencia y la técnica fueron vistas como humanizadoras por ser desarrollos de la razón, pero a inicios del siglo XX no tuvimos un referente antropológico y ético que nos permitiese decidir ante las posibilidades que nos abría la técnica. La técnica es capaz de someter todo a su disciplina, dice Jünger, al arrancar al ser humano su libertad singular poniéndose al servicio de los poderes políticos y económicos, el Leviatán32. Las condiciones de existencia y los principios teóricos y de sentido de épocas pasadas ya han dado todo de sí. El despliegue tecnocientifico se ve legitimado por el aumento de producción de capital y el incremento de la calidad de vida. Este progreso tecnológico produce un retraso 29 Ib. p.55. Interesante en este punto la lectura del texto de Jünger El Trabajador. Dominio y figura (Barcelona, Tusquets, 1990). 30 EstraDa, J. A. Op. cit. p. 557. 31 Ib. p. 556. 32 Cfr. Porcel, D. "El lugar de la libertad en las sociedades nihilistas", en Brocar 33, 2009, 263-283. 60 MIGUEL GRIJALBA UCHE LA LÍNEA. APUNTES SOBRE EL NIHILISMO EN EL INTERCAMBIO EPISTOLAR ENTRE ERNST JÜNGER Y MARTIN... espiritual que somete al hombre a una nueva época con carencia de valores, criterios pragmáticos y tecnocráticos, evasión, ocio consumista, masificación urbana. Lo que se consigue es la progresiva deshumanización por el sometimiento a la técnica cuyos objetivos coinciden con el nihilismo: anular toda existencia posible que no contribuya a acrecentar su poder. Pero el Jünger optimista cree que el espíritu no desaparecerá en la transición a la nueva época33. Por primera vez se hace espacio a la idea de que la técnica es un factor de nihilismo: cuando a la nueva forma no corresponde el desarrollo de contenidos adecuados, cuando la realidad es transformada y plasmada por la técnica sin que las ideas, las personas y las instituciones se adecuen con la misma rapidez, cuando la disciplina, la capacidad de organización, el potencial energético crecen sin un igual crecimiento de nueva sustancia, entonces la técnica produce nihilismo34. La técnica en sentido jüngeriano es esencialmente el modo como la forma del Trabajador moviliza el mundo actual para destruir el viejo, el del individualismo burgués, el de la iglesia y el de la democracia liberal35. El hombre deja de ser humano, en el sentido humanista y antropocéntrico del término, y se mecaniza prescindiendo de su personalidad individual. La técnica contribuye a este dominio del hombre y del mundo, al mismo tiempo el hombre le entrega su alma a la técnica. El Trabajador no concibe la técnica como un medio del bienestar sino que se sirve de ella para su conocimiento y se configura como el mayor despliegue de la subjetividad moderna frente a la totalidad del ente, con fines de dominio y explotación a escala planetaria, gracias a dispositivos técnicos cada vez más perfeccionados. Representa, por lo tanto, la voluntad de ser más fuerte para reducir el mundo a puro correlato objetivo de su propia posición36. El Trabajador es una nueva y especial voluntad de poder, una manera de aparecer el ser del ente, en palabras de Heidegger37. En El Trabajador y en La movilización total Jünger desarrolla un diagnóstico de la voluntad de poder en la época tecnológica sin ser una demonización de la técnica, ni un elogio sino una impresión de una realidad: la nueva figura del Trabajador se medirá por la posibilidad de producir la mayor 33 Hervier J. Op.cit., p.107. 34 Volpi, F. Op. cit., pp. 108-109. 35 Jünger, E.; HeiDegger, M. Op. cit., pp. 147 y ss. Cfr. RolDán, D. P. "Tecnoanthropos o el trabajadorsoldado. Guerra, técnica y domesticación humana en la obra de Ernst Jünger (1920-1933)", en Revista de Filosofia 18 (22), 2006, pp. 111-146. 36 Ib. p. 94. 37 Ib. p. 90. Cfr. Jünger, E. Sobre el dolor. Barcelona, Tusquets, 1995. 61 DIFFERENZ. AÑO 7, NÚMERO 6: JULIO DE 2020. E-ISSN 2386-4877 - DOI: 10.12795/DIFFERENZ.2020.I06.03 pp. 53-71 movilización de fuerzas, la movilización total, que será personificada por el Estado, el Leviatán, que puede aplicar el dominio técnico a las prácticas con métodos de destrucción masiva más contundentes. Heidegger dirá en otra ocasión hablando sobre El Trabajador y Sobre el dolor que ambas hablan el lenguaje de nuestro tiempo38. Según esto, el lenguaje de la descripción es entregado al representar desde las experiencias fundamentales del ente en su totalidad, esto es, desde el dominio total propio del final de la metafísica de Occidente, desde la técnica39. En la tecnificación tiene lugar una muerte de la metafísica, que es la interpretación que hace Heidegger. La Gestell de Heidegger coloca, ordena, distribuye y hace disponible el dominio mundializado, la técnica que le es entregada al hombre. Ahora es el momento de la verdad del ente en la figura de la producción y del consumo ilimitado, de la racionalización, de la calculabilidad, de la maquinación y de la automatización tecnológica de la vida mediante el mecanicismo y la matematización40. De este modo, el pensar se deprecia por el tiempo de cálculo, hallazgo técnico y éxito económico41. Señala Jünger, en El Trabajador, que la esencia humana es fuente de dotación de sentido y otorga al hombre una nueva voluntad de poder cuyo propósito radica en el apoderamiento de sí mismo. Por tanto, el Trabajador no representa ni un estamento, ni una clase, ni una nación. No es una magnitud económica sino un carácter planetario. Su meta es lograr la totalidad en la figura del Trabajador por medio de la movilización del espacio técnico. Pero, sin embargo, Heidegger considera que el Trabajador y el eidós platónico pensados en su procedencia tienen un origen común en la época técnicometafísica de la Gestell. Según Heidegger, el Trabajador como voluntad de poder establece un platonismo invertido que concluye el ciclo de la metafísica. Esta inversión se muestra en la conformidad del Trabajador como figura con el eidos (ειδος) platónico (es decir, “aspecto”, “forma”, “figura”, “tipo”, “especie”)42. La subjetividad del Trabajador y del trabajo que realiza, que se fundan sobre las posibilidades abiertas por la instrumentalidad técnica, pretende la dominación del caos e introduce el sentido del Ser como la propia voluntad de poder. La técnica es la figura de la época en la cual el Ser se manifiesta y, a la vez, se oculta al cumplimiento del destino metafísico de Occidente43. La esencia de la técnica es el 38 Ib. p. 82. 39 Ib. p. 79. 40 Sánchez-Meca, D. Op. cit., p. 181. 41 Jünger, E.; HeiDegger, M. Op. cit., p. 101. 42 Ib. p. 97. 43 Volpi, F. Op. cit., p. 127. 68 MIGUEL GRIJALBA UCHE LA LÍNEA. APUNTES SOBRE EL NIHILISMO EN EL INTERCAMBIO EPISTOLAR ENTRE ERNST JÜNGER Y MARTIN... voluntad de poder y trabajo, entonces la originaria apertura del presentarse del ente (su ser susceptible de comprensiones de ser diversas) queda bloqueada. La confianza presente en los análisis de Jünger y en su mirada hacia el advenimiento de la técnica y de una nueva forma de poder planetario ofusca e impide, según Heidegger, un radical y profundo preguntar acerca de la esencia, que preludiaría otro comienzo en la historia del Ser. Heidegger reprocha a Jünger el hecho de ser simplemente un descriptor y no un pensador. Por esta razón Jünger puede creer, erróneamente, según Heidegger, que aquello que en realidad es el cumplimiento o la maduración epocal de la metafísica occidental sea el inicio de un tránsito a un nuevo estado de trabajo. El olvido creciente llega a su máxima expresión en nuestra época donde el hombre se ha vuelto hacia lo evidente y practicable. Se ha estandarizado la conducta y el estilo de vida se limita a certeza y seguridad cerrándose el paso a todo lo que pudiera significar una nueva relación del Ser84. El hombre actual sólo ve necesidades concretas, se siente seguro con su técnica e indiferente a la destrucción, uniformización, programación de la cultura, facticidad de objetivos políticos, agotamiento de la naturaleza, etc. Toda la metafísica intenta decir qué significa Ser, y sin embargo, responde por el ente. En este estado, el Ser se retira de lo ente, de modo que el ente parece autosuficiente85. Esto es el olvido del Ser y es el nihilismo metafísico donde el Ser no es Nada86. La superación del nihilismo, dice Heidegger, sólo se alcanzará cuando la Nada se transforme en el Ser87. Fin de la metafísica, nihilismo, dominio total y técnica confluyen en lo que es la línea en la que pertenecemos en nuestro tiempo. Jünger, en El Trabajador (1932) describe una realidad propia del dominio técnico total que no es otra cosa que el trabajo, el colocar al ente en la plena disposición. La duda es si la técnica inmovilizará el mundo o, por el contrario, permitirá otro comienzo de una forma que no podemos imaginar. Para Jünger en el más allá de la línea es ya la superación del nihilismo. Pero Heidegger no puede esperar su superación. No comparte la idea de trazar una línea para delimitar y sobrepasar al nihilismo como proceso de crecimiento ya que tiene que ser reducido y simplificado, porque se ha convertido en nuestra época en un estado normal88. Posteriormente, Heidegger le achaca a éste lo mismo que le achaca a Nietzsche, la imposibilidad de una verdadera superación. Ahora bien, comprende que no sólo no se ha 84 Ib. p. 173. 85 Ib. p. 184. 86 Volpi, F. Op. cit., p. 126. 87 Jünger, E.; HeiDegger, M. Op. cit., p. 106. 88 Sánchez-Meca, D. Op. cit., p. 164. 69 DIFFERENZ. AÑO 7, NÚMERO 6: JULIO DE 2020. E-ISSN 2386-4877 - DOI: 10.12795/DIFFERENZ.2020.I06.03 pp. 53-71 superado de hecho la Modernidad, sino que lo que ha acontecido fue su consumación. Heidegger señala un escollo para el intento jüngeriano de superación del nihilismo ya que se necesita una superación de la metafísica para superar el nihilismo. Este requisito hace resaltar la imposibilidad del intento de Jünger de cruzar la línea porque él pretende decir que se ha abandonado ya el nihilismo, "pero ha quedado su lenguaje"89. Es casi como si el lenguaje del nihilismo hubiera cruzado la línea y no hubiera sido alterado, cosa que Heidegger toma como prueba de que no se ha cruzado la línea en absoluto. Según Heidegger, si todo acontecer de sentido se da en el lenguaje lo es porque permite al hombre estar en medio de lo abierto del Ser, convertirse en la mediación por excelencia y condición de desvelamiento. El lenguaje abre un mundo en cuyo horizonte los entes acceden al Ser que es es quien habla y nos interpela, siendo nosotros, al oír, los elegidos90. Si Jünger había admitido que la superación del nihilismo implicaba una nueva donación del Ser, Heidegger apunta a una alternativa que nuevamente separa las perspectivas de Jünger y la suya. Aunque aquí no lo dice explícitamente, le atribuye a Jünger la opinión de que el Ser es algo en sí mismo que accidentalmente se da a los hombres; en contra de tal interpretación, Heidegger opina que el Ser no es nada en sí mismo, sino que es la donación misma y necesita en su esencia a los hombres: el Ser se dona retirándose91. Como el Ser se disuelve en la donación, es la donación lo digno de ser preguntado. Tal es la razón por la cual en éste y en otros escritos, Heidegger escribe Ser con un cruce de tachaduras, y lo mismo la Nada. La doble tachadura no expresa simplemente una negación, sino que el Ser como donación no es nada por sí, es en la medida en que el hombre participa esencialmente de él. 6. Coda final. La interpretación de la época presente y del nihilismo o, dicho en otras palabras, del acabamiento de la Modernidad y de la metafísica, tiene un lugar privilegiado en la lectura que Heidegger hace de Jünger. Ernst Jünger tiene un modo de escritura en el cual una y otra vez recurre a descripciones visuales que determinan el contenido de su doctrina92, señalando aquello sobre lo que la metafísica de Nietzsche dio luz. Este carácter visual del pensamiento de Jünger es lo que lleva a juzgarlo por Heidegger como descriptor más que como pensador. 89 Jünger, E.; HeiDegger, M. Op. cit., p. 85. 90 Sánchez-Meca, D. Op. cit., p. 169. 91 Jünger, E.; HeiDegger, M. Op. cit., p. 103 y p. 108. 92 Volpi, F. Op. cit., p. 137. 70 MIGUEL GRIJALBA UCHE LA LÍNEA. APUNTES SOBRE EL NIHILISMO EN EL INTERCAMBIO EPISTOLAR ENTRE ERNST JÜNGER Y MARTIN... A partir de la consumación de la metafísica y de la Modernidad, Jünger describe que el ente en su totalidad desea incrementar su voluntad de poder. Ahora bien, al atenerse a describir el ente en su totalidad, Jünger no se cuestiona por la esencia del Ser que hace posible tal descripción ni por la pregunta por la Nada, ya que queda anclado en la verdad del ente, sin poder acceder a la verdad del Ser93. Heidegger se percata inmediatamente de que esto no es más que el abandono del ente por parte del Ser, el acabamiento de la metafísica occidental, el olvido y el olvido del olvido del Ser. Heidegger vio ya a finales de los años treinta que Jünger intentó superar el nihilismo mediante un platonismo invertido que era incapaz de ver que este mismo intento es nihilista porque sigue estando sujeto al olvido del Ser, porque le hace creer que ya se ha logrado volver a una situación en la cual el Ser está presente y en la que, al menos en cierta medida, se ha dado una nueva donación del Ser. Sin embargo, Heidegger ya no plantea un nuevo comienzo que deje atrás el nihilismo sino que, destinados como estamos a la metafísica consumada, lo que podemos hacer es llevar a cabo un pensamiento preparador que nos adentre en la esencia del nihilismo, no ya como algo negativo sino como una donación. Si alguna vez ha de llegar una nueva donación del Ser, tiene que venir del nihilismo mismo entendido ya no sólo como un fenómeno de reducción sino como un darse. Esta es la razón por la que Heidegger destaca, en referencia a Jünger, que el hombre es parte de la zona del Ser, y por lo tanto también de la Nada. El pensamiento de Heidegger, entonces, se esforzará en mantener abierta la posibilidad de otro comienzo, pero exige que se emplee un pensamiento rememorante de lo sido no pasado y que mantenga abierta la posibilidad de que la verdad del Ser no quede entumecida en una única forma que ya desembocó en el dominio planetario del nihilismo. Al igual que Nietzsche, Heidegger también oyó el mandato de meditar sobre la esencia y siguió la llamada en el camino del pensar. Referencias bibliográficas. Cuasnicú, R. F. Jünger y lo político. Buenos Aires, Prometeo, 2014. De Sá, A. A política sobre a linha: Martin Heidegger, Ernst Jünger e a confrontação sobre a era do niilismo. Covilhã, Luso Sofia Press, 2008. EstraDa, J.A. "La crisis axiológica y el nihilismo de Heidegger", en Pensamiento, 74, 2018, pp. 549-565. 93 Jünger, E.; HeiDegger, M. Op. cit., p. 101. 71 DIFFERENZ. AÑO 7, NÚMERO 6: JULIO DE 2020. E-ISSN 2386-4877 - DOI: 10.12795/DIFFERENZ.2020.I06.03 pp. 53-71 Hervier, J. Conversaciones con Ernst Jünger. México D. F., Fondo de Cultura Económica, 1990. HeiDegger, M. ¿Qué es metafísica? Madrid, Alianza Editorial, 2018. Jünger, E. Tratado del rebelde. Buenos Aires, Sur, 1963. Jünger, E. Tempestades de acero. Madrid, Fermín Uriarte, 1965. Jünger, E. Eumeswil. Barcelona, Seix Barral, 1977. Jünger, E. El trabajador. 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