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Las mezquitas

Jiménez Martín, Alfonso

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Las mezq ui tas Alfonso Jiménez Martín La segunda ol eada de mus ulm anes, la de los árabes de Musa b. Nusayr, entró en la c iu dad hi spanovisigoda de Spalis antes de que fi na li zara el año 931712 ; no parece que la entrega fuera pacífica, pues además de dejar una guarnición de colaboracionistas hebreos, derribaron una parte de sus fortificaciones; cuando aun no había transcurrido un año los hispalenses se sublevaron por lo que hubieron de ser reducidos por la fuerza (Hernández 1961:43ss; Bosch 1984:20; Valencia 1988:793 y 802; Chalmeta 1994:175ss, 214, 246ss); entre aque ll a fecha y el 22 de diciembre de 1248, cuando el último de los musulmanes abandonó la ciudad, se desarrolló la vida de la comun id ad Isb ilí , cuyo poderío se man if estó, entre otras cosas, en la calidad, número y tamaño de sus edificios religiosos. Los datos literarios y epigráficos coetaneos dan noticias de veintisiete lugares de oración concretos, incluidas las dos aljamas sucesivas, la musalla y una mezqu it a suburbana (Valencia 1988:585ss) mientras los documentos cristianos de la época en que la ciudad islámica estaba relativamente intacta mencionan un total de setenta y dos «mezquitas» (González 1987: 171 ); frente a estas cifras la investigación ofrece datos fehacientes de sólo cuatro edificios religiosos seguros y algunos probables, a los que vamos a dedicar estas páginas. La aljama de Ibn 'Adabbas Sevilla fue la sede del poder islámico de al-Andalus desde el momento de su segunda conquista hasta el año 991717-8 (Valencia 1988:793), privilegio que quizás no sólo se debiera a su riqueza, a su inicial resistencia, a su valor estratégico regional y a la existencia de un puerto capaz de relacionarse con Oriente, sino también al deseo de tener controlada la única ciudad importante de Spania que se les había sublevado. Debo recordar que la residencia del gobernador se estableció en una antigua iglesia, la Kanisa Rubina (Valencia 1988:583 ), que debemos situar en los prados del Tagarete, al NE de la ciudad, localización que parece muy apropiada por aquello del «atavismo beduino» de Hira y también conveniente para no mezclarse con la población. El traslado de la autoridad a Córdoba sugiere que en aquellos primeros momentos primaron las consideraciones militares, ya que las tropas musulmanas, según se deduce de la "Crónica del 754» siguieron el mismo cam in o; creo que en esta decisión, además del cese de la emergencia, pesaría la pasividad con que la población cordobesa había aceptado a los musulmanes; alli parece que establecieron «un embrión de misr» (Chalmeta 1994:256), quizas en la misma zona suburbana donde, desde estos años, se localiza la Musalla-1-Rabad. muy cercana a la parte de la ciudad donde ubicaron desde el comienzo la sede del gobierno (Ocaña 1986:59); ni que decir tiene que, si esta hipótesis es correcta, la explanada les sirvió tambien para los rezos. Estos datos explican que hasta el año 133 17 50 no empezó la Umma cordobesa el proceso que desembocó en la construcción de la Aljama; para e llo se instalaron en una iglesia secundaria, vecina al citado palacio d el gobernador y ubicada en un lugar periférico de la vieja Córdoba imperial (Ocaña 1986:67), pero con acceso inmediato a la m~alla gracias al puente romano que tanto cuidaron desde el 89 mis1701786, como expresión de que la provincia abbasí se había convertido en una entidad política bien distinta e independiente: el emirato omeya (Chalmeta 1986:385). En este contexto, que es el único referente que conozco. el proceso de la aljama de Sevilla encaja mal, pues no tenemos noticias conc re tas de ella hasta el año 214/829 cuando una in scripción cúfica, el mas viejo epígrafe datado de al-Andalus, nos informa de su fun d aci ón: "Allah tenga miserícordia de 'Abd al-Rabman b. al-Hakam, el emir just o, el bien guiado de Allah, el que ordenó la construcción de esta mezquita, bajo la dirección de fUmar b. 'Adabbas, cadí de ISbiJiya . en el año 214 y ha escrito esto 'Abd al-Barr ibn Hémln» (Ocaña 1947:145 ). Hace ya bastante tiempo que se han identificado algunas partes (Gómez-Moreno 1951:336 y sobre todo Hernández 1975:161) de la Colegiata del Salvador con los restos de ésta mezquita mayor, de forma que, ahorrándome su descripción, pasaré a dar lo s rasgos fundamentales del edificio para entrar luego en su interpretación. La aljama fundacional poseía las siguientes características que la hacían semejante a la de Córdoba en el periodo inicial de ésta. es decir antes de al-Awsat: - La profundidad del edificio era la misma, asi como el número de naves, once en total. - La existencia de un alminar situado en el lado opuesto al mihrab. inmediato al eje del edificio, es tambien un rasgo conocido en Córdoba desde el año 1721788. cuando se labró el primero. -Fue común a ambas aljamas. y a toda la época. el emp le o masivo de material de acarreo, sobre todo co lu mna s. -Tambien compartían la ausencia de galerías en el patio en un primer momento. pues Córdoba no las poseyó de forma definitiva hasta época de al-Nasir. - El que la nave cen tr al no des coll ase por su a1rura tambien fue común a los dos edificios. - En ambos casos el alminar sobresalía del muro seprenuional del paño. Estaban inmediatas a la residencia del poder. aunque no medianeras. como ocurrió en varios de los arnsar. O tr os rasgos eran comunes a aljamas oriemales mas primitivas que la de Córdoba en su conc ep ci ón esrrucrural y espacial y ajenos por lo tanto a l as invenciones cordobesas: -Carecía de arcos de entibo. que sí po seyó Córdoba desde el primer momento. pues se arrios rró su esrructura mediante ti rantes de ·madera. a la manera de al -Aqsa. de Jerusalén. según la reconstrucción del 163 779. o de la de Qa yrawan en el 22 11836. - El empleo de ladri llos en los arcos le aleja de Córdoba y si no fu eran una cara ct erística propia del lugar. carente de p ie dra. hab rí a que busca rl e mode lo s or ie ntales. - Si las actuales arquerías del patio re pi ten la modulación inte rn a de la sala, resultaría una nave central de id éntica an ch ura que las demas, rasgo primitivo que pocas mezquitas de la época conse rv aron. -Como en Qayrawan el alminar está a Levante del eje y no al contrario. como sucede en Córdoba. -Se instaló en el centro de la ciudad y en un ed ificio importante, al revés que en Córdoba. Un tercer grupo de rasgos parecen ser autóctonos o al menos no les conozco precedentes islámicos próximos y directos. - Est e puede ser el caso del caracol del alminar, que quizá se inspiró en edificios romanos (Jiménez 1975:39). -Aunque la orientación erronea. y sistemáticamente hacia el sur, es una constante de las aljama viejas situadas desde Túnez hasta el Atlántico, pocas presentan los 83c de desvio que ésta nos ofrece (J im énez 1991: 194 ). -Su figura gene ral alargada (en el sentido del rezo) no era corriente, sino la cuadrada o la apaisada (Hernández 1961:45). A falta de una investigación arqueológica ((Donde faltan los documentos florecen las hipótesis». Ph. Wolff dixit) sólo puedo aventurar ideas; me parece una aljama muy antigua y por lo que deduzco del tosco soporte de la inscripción fundacional y las columnas que se ven en el patio actual, hasta precaria; muchos de sus rasgos quizás sean debidos a su implantación en el corazón de la ciudad vieja, como si al «reconquistar» la ciudad los musulmanes hubieran expropiado tambien una serie de edificios institucionales, de los que uno. situado junto al foro romano y cerca de unas termas, que era el sucesor teodosi ano de un edificio altoimperial, quizá la basílica (Collantes 1977:69; Bendala 197 4) fue destinado a Aljama. T odo encajaría con una fundación muy vieja. pero el problema es que la inscripción no ofrece dudas: en una palabra, no se explicar porqué en fecha tan tardía como el año 214 H. se hizo una aljama tan arcaizante en un lugar tan céntrico, salvo que supongamos que la inscripción exageró. y que en realidad el cadí no perdió la ocasión de hacer propaganda política a costa de la mejora de la fundación efectuada tras las posibles confiscaciones del año 94 H. Antes de pasar a otros edificios conviene señalar que podría añadir mas información sobre ciertos detalles constructivos y decorativos del edificio. para lo cual sólo tendría que copiar a los cronistas sevillanos o al inevitable Torres Balbás, pero como no dispongo de espacio reseñaré las dos únicas aportaciones recientes. La primera es la entrega correspondiente a este edificio dentro de la sistemática labor de «revisión de los clásicos» que lleva a cabo M. Valor desde hace unos años, en la que la novedad mas sensible parece un lapsus, ya que el dato de que « El oratorio constaba de naves [/bn $abib al-$ala. Trad. A. Huici (1969). 2041 «(Valo rl993:303) no procede de dicha crónica musulmana. si no del maestro que derribó lo que quedaba del edificio musulmán en 1671; la otra aportación es la inmediata y sagaz rectificación (Cómez 1994:14) que vuelve las cosas a su sitio, es decir donde las dejó Don Félix Hernández Giménez en 1975. Detalle de la sebka de la cara sur del alm in ar [ CO I Puerta del Perdón [ CO I ~ Las mezquitas de barrio La a lj ama sirvió a la ciudad hasta que el crecimiento de ésta la desbordó, pues la ISbiliya de la época de la Conquista musulmana poseía un recinto amurallado importante, que se calcula en unas 70 ha., es decir 8 menos que la Córdoba coetanea, pero que debió quedar co lm at ado a partir del siglo X, cuando la prosperidad del Califato primero, y la capitalidad del reino abbadí después, incrementaron su población de forma notable. Por lo tanto no extraña que esta aljama fuese in suficiente en el siglo XII , como dice explícitamente Ib n Sahib al Sa la (Hui ci 1969:196) por lo que fue sustituida, pese a la resistencia pasiva de los sevillanos, en el año 577 /1182; la ciudad, mientras tanto, había sufrido un ensanche espectacular, pues, a pesar de las numerosas destrucciones y reparaciones que las crónicas registran, el recinto amurallado del sig lo XI aun se parecía mucho al de las 70 ha, la Hispalis imperial. De esto trataremos seguidamente. La ciudad del último siglo islámico poseyó, además de las dos a lj amas sucesivas, una cantidad indeterminada de oratorios que, a tenor de lo que mencioné al comienzo, quizás sobrepasó el centenar; teniendo en cuenta su carácter secundar io pienso que fueron sobre todo pequeños, y por ello su transformación y desaparición estaban aseguradas. De unas pocas de ellas sabemos que las usaron diversas instituciones, con lo que habría posibilidad de seguir sus cambios, aunque , como veremos, con poco fruto; asi sucede con las <<tres mezquitas ( . .) que son agora sinogas delos judios»; otra, es la que fue dada a los genoveses «para hacer palazo en el/a». y unas cuantas mas suponemos, o nos consta, que pronto las transformaron sus propietarios eciesiásticos en parroquias. hospitales, etc. Veamos los datos que conozco, tanto positivos como negativos: -No se de rastros musulmanes en ninguna de las iglesias que ha sucedido a las tres «sinogas », ni en el «palazo» genovés, del que sólo podemos identificar aproximadamente el lugar donde estaba. Lo cierto es que Don Diego Ortiz de Zúñiga, a mediados del XVII, af irm aba que fueron mezquitas los edificios en los que se instalaron las parroquias de San Juan , Santa Catalina, San Julián y San Vicente. -No puede ser un argumento positivo la orientación de estas u otras parroquias medievales, ya que. si bien los muros de la Epístola respectivos, que tienen orientación cristiana bastante correcta, poseen una similar a la en'onea qJbla comarcal, cuya desviación media es de 73c (Jiménez 1991J95), en ningún caso evidencian otros rasgos musulmanes fidedignos. -No son alminares los campanarios que lo parecen (Santa Marina, San Marcos y Omnium Sanctorum, que Ortiz de Zúñiga no incluye entre sus identificaciones), pero si se conserva palie de uno como basamento de la torre de Santa Catalina, siendo del tipo emiral de Ibn 'Adabbas. Se trata de un cuadrado de sillería, con caracol que giraba en torno a un grueso machón cilíndrico y, como en todos los alminares que conozco, a izquierdas (A lm agro 1984 :22). Supongo que perteneció a una mezquita de barrio periférica de la ciudad prealmoravid, de la que sólo se ha conservado la torre, ya que donde 91 debieran haber estado el patio y la sala de oración sólo existe en la actualidad una calle moderna. -Los documentos dan noticias de otras mezquitas dedicadas a otros usos cristianos, religiosos o no, pero creo que, a falta de excavaciones, sólo de una de ellas se conserva memoria concreta; es la que Alfonso X convirtió en capilla de las «escuelas generales de Latino et Arabígo », en 1254 , cuyo alminar aparece representado en la maqueta de Jorge Fernández con formas inequívocas, incluso sabemos que poseía yamur (Hernández 1993:182). -Además de los datos de un alminar en Santa Catalina y el que aca bo de recordar en el Colegio de San Miguel, aun podemos ubicar aproximadamente otro, pues dos inscripciones del siglo XI han permitido a R. Valencia (19 86 :595) situar en la parroquia de San Juan la llamada «Mezquita de la Señora ». Por lo tanto parece que podemos creer a Ortiz de Zúñiga cuando identifica ciertos templos cristianos como herederos directos de mezquitas, pues los argumentos independientes que he citado corroboran dos de los cuatro casos que él cita explícitamente. - La restauración de la Casa de los Mañara ha demostrado que existió en su solar un edificio almohade, dotado de letrinas colectivas, que tal vez fuese una madrasa, y por ello alguno de los muros detectados puede que perteneciese al oratorio de ésta (Ojeda 1993:137). -En la Hacienda de Miraflores. lugar de antiguas huertas situado a 2.6 km. del límite NE de la última ciudad musulmana que se llamaba de 'Tuente Albarrana» en 12 85 (González 1951,2363 ), y en un contexto tardogótico y mudéjar, aparece una torrecilla que muestra rasgos estructurales y espaciales de la Giralda musulmana y que creo que fue alminar; no obstante, el sondeo practicado al pie ( Santana 1992:759) no consiguió definir su cronología. A través de los datos anteriores se aprecia que lo significativo es que apenas si tenemos algunos indicios ciertos y aun menos datos fehacientes para describir o por lo menos loca liza r las mezquitas de la medina ISbil¡: tampoco es para extrañarse, pues de la gran Córdoba sólo tenemos restos de cuatro, y en Granada. que dejó de ser musulmana dos siglos y medio despues, restan doce, muchas de las cuales son oratorios de la A1hambra. La aljama de Abo Ya'qob En algún momento situado entre los años 512 /1118 y 514 /1120 (Valencia 1988: 159) o quizás en el 528 /1133-4 (Bosch 1984:306) tuyo lugar un hecho trascendental para la historia urbana de Sevilla. pues el qadí almoravid Abo Bakr b. al-'Arab¡ decidió construir las nuevas murallas de ISbiliya. multiplicando de tal manera el recinto antiguo que no sólo han subsistido intactos hasta 1839 sus 7.18 km de muros de tapial, sino que, a fines del siglo XVIII. la ciudad que había monopolizado el comercio indiano aun no había desbordado las 273 ha. de época almoravid, extensión que ni siquiera se habían terminado de colmatar a finales del siglo XIX. Cuando la nueva muralla estuvo terminada. el caser ío debía presentar numerosos vacíos, y de tal extensión que no solo estuvieron o 1 , 3 .. $ e 7 a • 10 11 12 13 , .u • I , , , , , , , ! ! . ! , , • Cuerpo del Pozo o ~ O O O l' I P O O O DO-::n ITD-D Cuerpo de Campanas I Cdmara V R,lmpd 20 000 o o CJ r ]00 Cámara I RiIIlIpd O Cu erpo Redondo Cuerpo de Campanas 11 Cdmara VI Rdmpll 2S [t]~ 2J Cdmara ll Rl'Impa S Plantas y al zados del alminar en su estado actual Dibujos d e: A. Almagro, !. Pér ez , F. Pinto y A. Rodrígu ez L~ Cu erpo del Penacho Cdmara V II Rampa 30 ~~ lQfp r,I~~ Cdmara 111 Rampa JO l --' Vele/a Tramo Rnal Rampa 35 Cámara IV Rampa 15 ' J'~II¡ ~ . : tl ~~~;E tili . :! ~ J :~ J ~ :; ~~ ; ~ ~ ~ ?-' /,31DII ;' t' ~ 11/ <J , -. ::::: i:r , II 1I1 t ~;j: : r~~ ~~ I '.!:1' ' " !t ~ ~ lo JI, _n.., ,r-, ·--I .~í( 1 ' :~ ' 17 't " '\ ::~11 r 1-~~ J 1 .. "O' ..;. .:# 1i:f o. 'V · OO ' 'O · ..., ",,1 r", t + .... 1 1 .... m=="==: u::::- ~ - . o-! ~ 9 ) ,.Q... ,~ .. .... ,. ,". 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NORTE .. - ~ Vista de la Giralda desde el este [ AA ) / AXONOMÉTRICA I "- I 1,-' Vista del patio y de la Giralda d es de la cubierta de l os pórticos lateral es que creo que es el que vió Morgado: «( ... ) esta grande. y hermosa bóveda del Patio. que con las demás servían de Algíbes. para recoger. y conselvar agua en abundancia ( . .. )Y para mejor recogerla. permanecen también hasta ay unos caños de mucho hueco todos de Plomo. que cubiertos por entre los estribos traian las vertientes de los tejados al patio ( ... )): su situación casa muy bien con las cotas de la armadura mencionada en el punto anterior y evitaba que el faldón descargase la llovediza sobre el alminar. Azulejos. Sigo s in creer que existieran azulejos «negros» en el Alminar, reiterándome en la certeza de que los existentes son los que se compraron a Roque Fernández y otros entre el 6 de mayo de 1564 y el 17 de noviembre de 1565. hasta reunir. en trece partidas. mas de 2.066 piezas (J iménez 1988:222 a 232); sostengo que las esquemáticas representaciones del Alminar que se datan entre 1478 y 1557, único e inverosímil apoyo para sostener que ya había azulejos en la Torre antes del siglo XVI. lo que muestran son las yeserías que la torre almohade poseyó y que conocemos bien por fotografías: es mas. a la vista de los datos completos sobre la «restauración» decimonónica de la Torre del Oro, publicados recientemente (Falcón 1993:238). creo que en la Sevilla almohade no se emplearon tales azulejos para decorar exteriores de edificios, de manera que los que existen o son renacentistas o de Don Jos é Gestoso. que siempre fue tan creativo en esta materia como parcial en sus justificaciones literarias. Para concluir señalaré mi creencia de que esta gran aljama fue. entre otras cosas, el laboratorio de las formas. la decoración y los expedientes constructivos que los arquitectos almohades llevaron en los más significativos edificios imperiales de Marruecos. ya que la cronología de ésta si está perfecta y prolijamente definida. al contrario que ocurre con los edificios africanos, y su calidad material y compositiva es notoriamente mayor. 106 $al:m y alminar de la aljama almohade con murallas perimeflales y mida . ____ a .~ s J L \ ( I ~ n I / I I " 2 3 .1. .L