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Mystico y nuevo romance : motivos para excitar à Contricion en la hora de la Muerte

Olmo Alfonso, Lucas del

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oque tenazcs me ciñeo i Aora £que los conozco, quanáo la muerce me dize, que el aver virido en ellos, es la caufadél morirme. Oquantodeboácíla hora, que ámi de mi me diíiiugue, puesde tan ciegos errores me hazeen tu inflante lince l íerezca. Señor, la noche en que llegué áconcebirme, torbellinos la poílean negros, íuncítos, ycríftes. Oíi eftafegur llegara entonces itreroilsible, ylaraiz de la culpa la cortara en fus raizes ! Oquien no kuviera tenido eílefer, queenroifubíifte, yen la idea Ce quedara délas criaturas pofsibles ! Mas no, mi Dios, mejor es aver ÍÍdo, aunque peligre, ycontra el Icr pecador vucílra Juflicia fe irrite. Porque tiendo nada, nada de vos puedo atribuirme} ytiendo {:2unquc malo) tengo de TOS el fer, que me diÜeis. C»mo€ii naáa os he ícrviiío' ala naiJaquiíe ¿üírmei como üen e]¡a pudiera hallaros mas apacibk. QL”cd pecando fe hizo sada> pues qucdcTos mcdeshizc> tjuc afsi mis errores locos me hazen, qae derrarie. Cubridlos, Señor, cubridlos cou THcñra piedad iofigne» porcjBC TOS no loTcais, óyo borrados los mire. ?ero no, mi Dios, dczad, dexad, que me liícalizcn anees que fe pafle el tiempo^ que cl ablandarfe os peimice, Aora, Señor, imporca, que mi caufa fcacriminct qaaitdo para mi defen fa todo vueftro amparo aísííte^ Wañanafereis Juez, que fcYcro me caíligue* yoy me ofrecéis cinco bocas, que CB rai patrocinio griten. £a> veedugosdel alma, peníamieoTos, yobras vilcsr conque ofendí imi Criadoratormentadme, aSigidme. Dadle otra buelea ácl cordel que mis gemidos exprime, que cl no moriefe rr>i alma , pende, de que ellos fe aviven. .. Con la malicia, yel pefo abrumadme, confundidme} . porque es menefter ,que cJ aim3-= con las congolas fe alivie. Apretad el corazón, harta que anfioío dcftileíalobre humor, que del alma las ocultas Hagas iimpie. Lcsinfcrnales incendios en el íeno introducidme, que fu horror hará en mi feno, quede fu feno me libre. Ardacii mi imaginación fu fuego, harta que ’ambiquen . cl maligno humor pecante mis ojos en agua (imple. Mas no cl temor de ia pena contraía culpa meirritc, mi Dios, pues el mayor daño es, que de vos me dcfvic. Yen vuertra piedad mas caufatiene para períuadirme el amor de lo piadofo, que el temor de lo tetrjblej €tm m-0 «I» m» «ii# Mi «1»- «II» 11» I» «lis «iI» «Igs Por quien foís.IIoto laofcnía, por quien fois; ócuebieudixei pues por quien fois, al perdón cambien queréis que me anime. Que Íí el ftr vos grande; grandes hazc mis culpas: íclizes' íonj porque es el íer vos grande , quien las haze rcmifsibles. yafsi no es mayor mi culpa, porque al pecar jufto os videj mas porque para pecar hizedel peiaoncmbite. Ingrato al mifmb remedio, qaebicnabfolver me inñílc,. para pecar contra vos, de vos milmo me previne. £a, dolores dcl cuerpo, acometedme, embertidme, que azote fois de mis culpasj ycl brazo de Dios os rije. Arrancádmelas entraña», porque el golpe mas laílime de la maldad mas cui pablo enia parte mas (enAble. Ya ámi dcfmayado aliento la muerte íe aflbma, ypide cl polvo de cfte ediñeio rcciprocarfe áíu origen. Aora, Señor, es cl tiempo, que os foHcito invencible, yen mis culpas os propongo de vucltras.glorias cl timbre. Tan lexos cítoy ,Señor, de que por grandes me quiten, la eí'peran^adel perdón, que al pecador promccirtcs, Qiicantcs por ellos pretendode vos vn triunfo, que admire a! Ciclo, que lo celebre, yal inheruo, que lo embidic. Que íi por culpas. Señor, la carne mortal veftiftes, yáella debéis el efmalcc de aquellos cinco rubíes, Quaudo os confieíTo las mías] arrepentido, yhumilde cuelgo ácílc leño el trofeo de fus cortadas cervizes. Alcides fois de !a colpa, que en el pendiente vencirtcs» yes gloria llevar fu piel en los ombros, como Alcides.' Ojiando cfte Real blaíen , quccl infame palo inícribe, 0$exaltara, fi culpas falcaran CU qu(lu2iir«f -OaaO' Quando fuerais Redt mpror, yiiailarais ea lo poísibie algo, <5ue fer mas que Dio', íi codos fuéramos libres i Sin cabezas de Olofer nes no triunfaran las Judithes; yfaltaBdoGüIiades, no vencieran los Davides. Luegoyá-, 5fer JESUS alas culpas lodebiíles, no fois, quien íoís, (i las caias Yueílra piedad flofcmitc, . yli es mayor repugnancia padecer el imparsible, yperder la vida va Dios, queabíolver aei que delinque^: Ya es precifo, que la mifma culpa por quien padeciíles» ya! morir os obligó» al perdonar os obligue. Ypagando con la íangre, que por mi al Padre oíreciílesi la gracia, que dais de gracia, de juílicia os la Tuplique. Para que es el mar Bermejo de las venas ,que veruíles, £el Faraón de mis culpas no fe va en ellas ápique > Sienefleleñomi yerro no es vencido, quedcfquitc tcncis del leño, que vn tiempo vencióLuzbei tantas lides ? Para quefois piedra herida de efia vara, en que es püíiíles, .. íi el agua ác rueftra gracia no hazeis, qüe mi {cd mitigue ? ' £a, SaDfonvaieruro, ya que el rcnrplo deftfuiíles c«n voeíira muerte, matad en mi horror los Pilíüines. Ea, Sierpe de metal, que en efíe palofeeiigci lañadme con íol© veros, pues Sierpe es, quien puede hcririue. Ea, valiente Machabto, que al Elefante cmbcíiifte de la culpa, fea fu pelo, quien os maca,conrendirre. Ea, Cordero antes maerto> que crucificado, abridme el libro, yfusfietefcllos eña indulgencíame íigueü. Ea, León de Judá, pocs ya mi culpa leiftes, yyo íu maldad conozco, poned al rótulo el V/eií, ^1» *f§» ^1^ fip ^11# «5 «8» %- mm & mm mm mm €m Tarde aarrepsntírms Hego¿ miDios, peroesimpolsiblc rardatfcvueftro perdón, áel que llegad arrepcniirfeí' Qaccnvucrtrayiña, mi Dios, iguales premios reciben, los que al Occidente os bu can, que los que al Oliente os (itven. Ño pcr-mucho madrogar mas prelto el Alva fe lic} porque nuncaempieza tarde el que tiene buenos fines. Gran premifla es vivir bicuj mas como la vida mide la clauíula de Umuerte, el que mucre bien, bien vive, C^ue en eldiurno primero, que tiene la vid aen litis , vil dia juzga otro día, peto el VItimo difine. Eldiade kvida al dia vna palabrale dize, mas lancchedelamueitc es de las ciericias el Índex. En la pxedelkinacion devueftro acuerdo infalible,' fi es la vida quien nos llama, la muerte es quien noseclvpfc. Pues quien vive bien ,efpcra, áque la muerte Je afsignej mas quien mucre bien, no tíCDvduda, queloacemorize. Va Apoftofcomulgado de ladrón viene amorirícj yconao vn Apoftol mucic VQ Ladrón mas corregible. Luego no he llegado tarde, pues que muero al reduzirrac, yuempreheclladomuriwido dcfdcqueá lavida vinc» Luego llegar quaudo muero, yquereros al partirme, no es, no querer quando vivo, - fino morir, qaaudo osquiíe. Yfi la muerte no es muerte, fino de la-vida linde, yefcala para otra vida debaxaríe, óde fubirfe: Amaros, mi Dios, aora de mi vida eti los confines, es poneros enla efcala por principio, que la fizc. En ella, pues. Señor mió, ' niefira piedad coda efirive, ya que el citar tan enfermo ca VOS rae tieuc can fijóme. 57 ín-: Con licencia'. En Sevilla^ por FRANCISCO DE LEEFDAEL jftnto ala Caía Profesa de la Compama defesve^