Evolución del discurso de los líderes del PSOE. Los casos de Felipe González Márquez, José Luis Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez Pérez-Castejón
Abstract
El principal objetivo de este Trabajo de Fin de Master es analizar la evolución de los discursos políticos, lo que pasa por observar y analizar las estrategias, discursos o uso de las diferentes fórmulas políticas que cada candidato ha empleado para adaptar su imagen a las diferentes etapas de su liderazgo; todo ello bajo las diferentes circunstancias y paradojas que envuelven a la comunicación política. Tomará como referencia los casos concretos de los políticos socialistas que han tenido responsabilidades de gobierno en las diferentes circunstancias que han afectado a su liderazgo.
Full text
TRABAJO FIN DE MÁSTER Evolución del discurso de los líderes del PSOE. Los casos de Felipe González Márquez, José Luis Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez Pérez- Castejón Trabajo Final de Máster – Máster en Comunicación Institucional y Política Celia López Polo Tutora: María del Mar García Gordillo Junio 2021 GARCIA GORDILLO MARIA DEL MAR - 27309580R Firmado digitalmente por GARCIA GORDILLO MARIA DEL MAR - 27309580R Fecha: 2021.05.28 18:13:24 +02'00' Firmado digitalemente por Celia de la Concepción López Polo 50625008F
TRABAJO FIN DE MÁSTER Evolución del discurso de los líderes del PSOE. Los casos de Felipe González Márquez, José Luis Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez Pérez- Castejón Trabajo Final de Máster – Máster en Comunicación Institucional y Política Celia López Polo Tutora: María del Mar García Gordillo Junio 2021
1 ÍNDICE 1. INTRODUCCIÓN 1.1 OBJETO DE ESTUDIO 1.2 OBJETIVOS E HIPÓTESIS 1.3 METODOLOGÍA 2. MARCO TEÓRICO 3. DISCURSO DE FELIPE GONZÁLEZ 3.1. LLEGADA A LA SECRETARÍA GENERAL DEL PSOE EN EL CONGRESO DEL PSOE: DECLARACIONES A DIARIO PUEBLO Y MITIN EN CASTELLÓN EN 1977 3.2. INVESTIDURA COMO PRESIDENTE DEL GOBIERNO 1982 3.3. INVESTIDURA COMO PRESIDENTE DEL GOBIERNO 1993 4. DISCURSO DE JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ ZAPATERO 4.1. LLEGADA A LA SECRETARÍA GENERAL DEL PSOE EN EL CONGRESO (DE SEVILLA): CAMPAÑA Y CONSTRUCCIÓN DEL CANDIDATO 4.2. INVESTIDURA COMO PRESIDENTE DEL GOBIERNO 2004 4.3. INVESTIDURA COMO PRESIDENTE DEL GOBIERNO 2008 5. DISCURSO DE PEDRO SÁNCHEZ 5.1. LLEGADA A LA SECRETARÍA GENERAL DEL PSOE EN EL CONGRESO DEL PSOE: ACTO DE PROCLAMACIÓN COMO CANDIDATO 5.2. INVESTIDURA COMO PRESIDENTE DEL GOBIERNO 2015/2016 5.3. INVESTIDURA COMO PRESIDENTE DEL GOBIERNO 2018 (MOCIÓN DE CENSURA CONTRA MARIANO RAJOY BREY) 5.4. INVESTIDURA COMO PRESIDENTE DEL GOBIERNO 2019/2020 6. CONCLUSIONES 7. BIBLIOGRAFÍA
2 1. INTRODUCCIÓN 1.1 OBJETO DE ESTUDIO El objeto de este estudio es analizar y valorar la evolución del discurso político desarrollado por los presidentes del Gobierno del Partido Socialista Obrero Español (en adelante PSOE) a lo largo de la historia de la democracia. Concretamente, se estudiará la adaptación del discurso a la construcción de la imagen pública en los casos de Felipe González Márquez, José Luis Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez Pérez-Castejón a lo largo de su trayectoria política. Debe profundizarse en los diferentes aspectos claves para entender la configuración de los discursos en el sistema democrático, analizando cómo el PSOE lleva a cabo la elaboración del discurso como método para construir y reafirmar los diferentes liderazgos políticos que ha tenido desde la llegada de la democracia hasta la actualidad. El análisis debe llevar a encontrar los cambios o tendencias continuistas que acompañan a la comunicación política que han puesto de manifiesto en diversas ocasiones, teniendo particularmente en cuenta los hechos que atañen a su candidato o el paso de un sistema bipartidista a uno multipartidista que se viene configurando desde las sucesivas elecciones celebradas a partir de 2014. Se realizará un análisis de contenido teniendo en cuenta, además, el plano audiovisual de actos políticos clave que nos ayuden a entender la evolución del propio liderazgo socialista y sus diferentes resultados, directamente en cuanto a candidatos y también en lo referido a la trascendencia mediática suscitada en algunos de estos eventos políticos. 1.2 OBJETIVOS E HIPÓTESIS El principal objetivo de este Trabajo de Fin de Master es analizar la evolución de los discursos políticos, lo que pasa por observar y analizar las estrategias, discursos o uso de las diferentes fórmulas políticas que cada candidato ha empleado para adaptar su imagen a las diferentes etapas de su liderazgo; todo ello bajo las diferentes circunstancias y paradojas que envuelven a la comunicación política. Tomará como referencia los casos concretos de los políticos socialistas que han tenido responsabilidades de gobierno en las diferentes circunstancias que han afectado a su liderazgo. Para realizar este trabajo se decide establecer una serie de hipótesis de investigación: H1: El discurso de los líderes políticos sufre variaciones. Esta evolución se debe a que los liderazgos en los sistemas democráticos son permeables al propio bagaje y aprendizaje del
3 candidato, al estado de la opinión pública, de las publicaciones en los medios de comunicación de masas, a los diferentes contextos sociopolíticos y, por supuesto, al calendario electoral. H2: La llegada de la nueva política y la configuración de un escenario político con mayor variedad de partidos opcionales a la hora de votar ha provocado la búsqueda de nuevos proyectos capaces de sumar mayorías necesarias para la acción de gobierno. De esta manera, los partidos han hecho un ejercicio de democracia interna en los que los afiliados/militantes tienen un papel protagonista en la elección de los candidatos, por lo que los liderazgos cuentan con un referendo más a añadir a la construcción de su discurso. H3. El PSOE se ha visto afectado por la entrada de Podemos en la lucha por la hegemonía de la izquierda, siendo necesario construir una imagen nueva “crítica” y sensibilizada con las demandas a la clase política. H4. El discurso de los políticos socialistas se modera a la llegada al ejercicio del poder. 1.3 METODOLOGÍA Para empezar con el estudio de las líneas establecidas se ha realizado una búsqueda y análisis de la documentación escrita, y en algunos casos audiovisual, necesaria que permitiese tener una visión más amplia del tema a desarrollar. Centrándose fundamentalmente en un amplio análisis del discurso que permita entender los aspectos claves de nuestra investigación, se establece el estudio de los discursos en tres actos clave en sus liderazgos: la llegada a la Secretaría General del PSOE, la primera investidura como Presidente del Gobierno, y el discurso de la segunda investidura ante el Congreso de los Diputados. - En el caso de Felipe González: análisis del contexto sociopolítico que propició el ascenso hasta el liderazgo en el PSOE en los primeros años de los 70, estudio de su intervención en el mitin del PSOE en Castellón en 1997, de su discurso en el Pleno de Investidura como Presidente del Gobierno en 1982 e investidura como Presidente en 1993. - En el caso de José Luis Rodríguez Zapatero: estudio de su protagonismo en el Congreso de Sevilla por el que alcanzó la Secretaría General, estudio de sus discursos en el Pleno de Investidura como Presidente del Gobierno, primero en 2004, y después en 2008. - En el caso de Pedro Sánchez: estudio del contexto en el que construyó su liderazgo en el PSOE, prestando especial énfasis en el mitin de proclamación como candidato socialista a la Presidencia del Gobierno, y la deriva durante la campaña de las primarias internas del partido. Así como el análisis de los discursos en la Moción de Censura al Gobierno de Mariano Rajoy en 2018, y en la investidura como Presidente del Gobierno en 2020.
4 2. MARCO TEÓRICO 2.1 CONCEPTO DE COMUNICACIÓN POLÍTICA Siguiendo a Dan Nimmo y Keith Sanders (1991), podemos fechar el inicio de la disciplina de la comunicación política como estudio independiente en la década de los años 50. La obra Political Behavior (1956:49) de Eulau, Eldersveld y Janowitz define la comunicación política como “uno de los tres procesos con el liderazgo político y las estructuras de grupo, de intervención por el que cual se movilizan y transmiten las influencias políticas entre unas instituciones gubernamentales formales y el ciudadano-votante”. La comunicación política adquiere un protagonismo e independencia propia dentro del paraguas de los diferentes campos sociales. Como recogen varios autores, desde el inicio de esta disciplina, se ha intentado acotar y diferenciarla de otras, entre las que podemos destacar: La comunicación política es la “actividad comunicativa considerada política en virtud a las consecuencias, tanto actuales como potenciales, que tienen el funcionamiento del sistema político (Fagen, 1966). “La comunicación política es un tipo de comunicación con efectos actuales o potenciales en el funcionamiento de un estado político o de una entidad” (Blake y Haroldsen, 1975). O que consiste en los “símbolos creados por los medios de comunicación para que la sociedad mantenga la consciencia de la existencia de unas instituciones políticas, es decir, son las imágenes que ayudan a que el pueblo recuerde que se vota, que se controla al gobierno o que la constitución funciona” (Tren y Friendenberg, 1995). La comunicación política es la actividad que desarrollan políticos, comunicadores, periodistas o ciudadanos anónimos por la que se intercambian información, ideas, actitudes en torno a asuntos de dominio público. Según Canel (1999:20), “la comunicación política es el intercambio de signos, señales o símbolos de cualquier clase, entre las personas físicas o sociales, con el que se articula la toma de decisiones políticas, así como la aplicación de estas en la comunidad”. Los estudios sobre esta materia se han visto influenciados significativamente por la modernización de las campañas electorales, que basan su éxito en la progresiva implantación de técnicas propias del marketing empresarial. No es de extrañar que, especialmente en países europeos, se hable de este fenómeno como “americanización” del proceso electoral, ya que el uso de estas prácticas comenzó en las campañas electorales de Estados Unidos. Este modelo presenta rasgos comunes como pueden ser la personalización política –en la que el líder o lideresa tiene un papel cada vez mayorla lucha de los partidos por protagonizar la agenda mediática, el recurso
5 de la publicidad negativa en campaña -lo que está penado en España por la LOREG- y, para realizar todo esto, la contratación de consultores políticos, en algunas ocasiones, incluso ajenos a la estructura orgánica del partido u organización política en cuestión. Como anticipa Javier del Rey Morató en Comunicación política, internet y campañas electorales. De la teledemocracia a la ciberdemocracia (2007:33), “la gente se relaciona con la realidad desde lo que los medios de comunicación dicen que es la realidad, lo que nos permite afirmar dos cosas: la primera, que la realdad son os medios de comunicación; la segunda, que lo que llamamos realidad es resultado de la comunicación”. Definido el concepto de comunicación política, debemos hacer lo propio con el discurso político, intrínsecamente ligado a este. El discurso político es aquel que se desarrolla en la escena política (electoral o no) con el propósito de persuadir a la opinión pública o al electorado. Mediante este instrumento los candidatos fijan sus posiciones sobre los distintos problemas públicos y transmiten su mensaje a los electores o a los ciudadanos en general. Siguiendo a Perelman (1989:487), “en política, de todas las relaciones que existen entre el acto y la persona que lo protagoniza, el discurso es el que pasa a primer plano, porque es la manifestación más visible de la persona, y porque la interacción entre orador y discurso desempeña un papel principal en la argumentación”. Según Morató (2007:187), “Habida cuenta de que las relaciones que existen entre la opinión que se tiene del orador y la manera en que se juzga su discurso están relacionadas, la retórica de consejos prácticos, advirtiendo a los oradores sobre la necesidad de dar una impresión favorable de su persona, para conseguir la estima del auditorio y hacerse merecedor de su apoyo”. Siguiendo la teoría de Perelman (1989:55), en el que presentamos el auditorio como “el conjunto de la aquellos en quienes el orador quiere influir con su argumentación, comprendemos la importancia de una correcta estrategia argumental persuasiva que pueda provocar un efecto beneficioso en la imagen del candidato-orador”. Precisamente para adaptar el discurso al auditorio disponible, surgen lo que la comunicación política ha denominado frames o framing, en castellano marco o encuadre, “un esquema de interpretación que permite a los individuos percibir, etiquetar, ordenar, seleccionar e interpretar los sucesos o situaciones del entorno”, según Erving Goffman (1974). Siguiendo la lógica de los frames, si el equipo de comunicación o candidato logra controlar e imponer la discusión pública sobre una política o hecho determinados, el apoyo a esta aumenta. Es más, si conseguimos que los adversarios políticos articulen su discurso en torno al marco que hemos creado, nuestro candidato sigue controlando la agenda mediática y, por tanto, su apoyo es mayor. Esta teoría fue desarrollada por George Lakoff en No pienses en un elefante (2004) en la que ejemplifica esto con el discurso utilizado en el debate durante las elecciones estadounidenses
6 de 2004, centrándose en el uso de las frames semantics en el discurso articulado por políticos republicanos y demócratas. 2.2 CONCEPTO DE LIDERAZGO La Real Academia Española de la Lengua define al líder como persona que dirige o conduce un partido político, un grupo social u otra colectividad. Por tanto, presuponemos que aquel al que calificamos como líder o que le otorgamos la función de líder es alguien que dispone de unas características bien superiores o mejor ejercidas que el resto para vehicular distintos movimientos sociopolíticos. Precisamente, la palabra líder procede de la inglesa leader, por lo que sí se reconoce a quien lidera, guía o conduce también ha de existir el follower o seguidor, que presta lealtad. Todas las disciplinas necesitan de líderes para conducir al grupo a los objetivos de éxito. El líder guía a sus seguidores a conseguir un objetivo, por el que ellos le prestan lealtad e incluso sumisión, dotándole de autoridad y poder. Los rasgos que ensalzan al líder hasta su posición de reconocimiento suelen ser recurrentes a lo largo de la historia, aunque adaptándose a la personalidad y momento histórico en el que vivan se destacan unos u otro. Como bien señala Pérez Velasco (2014:45) en Políticos españoles, rasgos y personalidad, hay dos tipos de liderazgos atendiendo a la legitimidad: formales o informales. Los formales son aquellos que son nombrados de acuerdo “a un principio de autoridad y de legalidad, formal u oficial”, y los informales lo son porque su elección se realiza “a espaldas de la autoridad oficial formal de una organización”. Este estudio se centrará en líderes formales que comparten entre sí haber ostentado la autoridad en una misma organización, sin tener en cuenta la influencia que poseen tras el abandono de la misma. Tal y como explica Guillermo Rico en Líderes políticos, opinión pública y comportamiento electoral en España (2009:1), “la ciencia política no se ha sentido particularmente atraída por este tema (el liderazgo), y por lo general se ha mostrado remisa a la hora de reconocer la influencia de las valoraciones de los candidatos en el comportamiento electoral”. La consideración de la importancia y relevancia del candidato a la hora de explicar el voto del ciudadano era tenida con desdén, síntoma de la personalización de la política. Como sigue exponiendo más adelante, según los primeros estudios electorales, que ignoraban la trascendencia del liderazgo, los ciudadanos elegían de forma “racional” cuando lo hacían de acuerdo a los issues, “los temas relevantes del comportamiento político”, que serían el programa electoral de gobierno de los partidos o los resultados de la acción de los gobiernos. Cuando no lo hacían y daban alas a la personalización de la política o la preponderante imagen de los candidatos no tenían un comportamiento cívico y racional.
7 Según Rico (2009:5), “el líder se asocia con los aspectos más indeseables del voto: superficialidad, apariencia, emotividad y ligereza”. A partir de la denominada “revolución cognitiva”, la ciencia política comienza a estudiar la utilidad de valorar las percepciones de los candidatos en unas elecciones. Estos estudios realizados en la década de los ochenta, abrieron la vía a destacar la percepción de los diferentes líderes políticos como elementos a valorar a la hora del voto. Como destaca Rico (2009:6), “la gente, apuntan, está habituada a formarse juicios sobre otras personas con las que se relaciona en su vida cotidiana a partir de una serie de estrategias interiorizadas que guían el procesamiento de la información disponible y permiten construir expectativas sobre su comportamiento”. Estas características con la que los electores sitúan a los elegibles son valoradas como positivas y necesarias o negativas y excluyentes, según los valores que consideren que debe tener un gobernante. The rise of candidate-centered politics de Wattenberg (1991) es una de las grandes obras fundacionales del estudio del papel de los candidatos en unas elecciones, que se irá incrementando en la evolución del personalismo en las democracias, en las que ganan espacio y protagonismo quitándoselo a la evaluación partidista. 2.3 EL LIDERAZGO E INFLUENCIA DEL CANDIDATO EN ESPAÑA Siguiendo el análisis de Aragón es nuestro Ohio (2015: 30), en los sistemas parlamentarios como el nuestro, la imagen de los partidos, la simpatía que despiertan en el votante es mayor que la generada por el candidato, aunque este tiene un papel fundamental en la activación del voto de los votantes abstencionistas: “El candidato permite llegar a dónde el partido no llega”. Debe tenerse en cuenta que la bibliografía con la que se cuenta es mayoritariamente estadounidense, en la que se aplican una lógica de liderazgos distinta a la nuestra, partiendo de la base que España es un sistema parlamentario, no presidencialista. La suerte de un líder ungido como tal en las urnas varía en nuestro país, puesto que en las elecciones a Cortes Generales se elige un parlamento, cuya composición dictaminará quién liderará el nuevo Ejecutivo, contando con la pluralidad de la Cámara. Como asegura Müller (2000:309), “las democracias europeas no solo son democracias parlamentarias sino también democracias de partidos”. Según Alfaro Redondo (2014), aunque persiste la teoría de un debilitamiento de la democracia y la posible desaparición de los partidos, “no son razones serias para especular acerca de la idea de la desaparición de los partidos políticos”. Los partidos son la pieza clave para que los votantes vayan a votar a ese partido y a ese candidato, independientemente de si la marca del candidato
14 comprensión de su crítica, y “los que exhiben sus tirantes, aunque sea con la bandera nacional” tal y como en el imaginario progresista aparecían representados los líderes de la derecha. En clave internacional, lanzó la idea de la necesidad de colocar a España dentro de Europa “en el lugar que le corresponde”, achacando a la dictadura franquista la autarquía económica y el aislacionismo del país. “Las frutas tempranas de estas tierras calientes no han podido llegar a Europa porque fueran enemigos de España (…) eran enemigos de la dictadura”. Concluyó González haciendo hincapié en la trascendencia de votar en estas elecciones para poder llevar a cabo la redacción de la Constitución: “Desde la libertad y la soberanía reconquistadas, ciudadanas y ciudadanos, si ustedes están dispuestos a votar desde una libertad garantizada y reflejada en una constitución democrática, si están dispuestos a cambiar la vida de este país removiendo las bases de la injusticia; si están dispuestos a que caminemos hacia el mundo entero en pie de igualdad y de dignidad, nosotros seguiremos diciendo en cada tribuna que “hay que ganar” porque el socialismo es eso: la libertad, la justicia, la solidaridad con todos los pueblos”. En las elecciones generales celebradas el 15 de junio de 1977, el PSOE fue la segunda fuerza más votada, justo por detrás de la UCD de Adolfo Suárez. Obtuvo el 29,32% de los votos, 118 diputados, algo impensable meses antes. El PSOE logró convertirse en el principal partido de la oposición y en la fuerza hegemónica de la izquierda. El PCE no consiguió movilizar al electorado que había vivido durante años con el fuerte discurso del miedo a los comunistas, y solo alcanzó la veintena de diputados en el Congreso. Con el nuevo papel protagonista en la izquierda, el PSOE supo modular su discurso para ser capaz de aprobar con el Gobierno de la UCD los Pactos de la Moncloa y demás medidas políticas y económicas, y criticar a la vez la “tibieza” de Suárez en aprobar las reformas que afirmaban que España necesitaba. 3.2 INVESTIDURA COMO PRESIDENTE DEL GOBIERNO 1982 A lo largo de los meses en los que se redacta la Constitución, es en la ponencia referida al ordenamiento jurídico del territorio, donde los líderes del PSOE encuentran uno de sus grandes puntos de debate. Como se explicaba anteriormente, la dirección actual socialista se sentía cómoda defendiendo la federalización del país, reconociendo las singularidades de los distintos territorios. Finalmente, convergen en el apoyo de dos sensibilidades: nacionalidades y regiones. Esto tuvo especial incidencia en la lucha por la Autonomía de Andalucía, siendo el PSOE su principal valedor y que se utilizó además como arma de desgaste a los gobiernos de Suárez. A pesar de esto y de su apoyo a los Pactos de La Moncloa, Felipe González no conseguía ganarle el suficiente voto centrista a la UCD. El 1 de marzo de 1979 el lema “Cien años de honradez” se vio inútil ante el discurso de Suárez a la Nación apelando al miedo ante una posible victoria
15 electoral de los jóvenes socialistas marxistas, presentados como unos radicales. Ante los resultados mediocres, González apela al abandono del marxismo, que había incluido en la definición ideológica del partido en 1976. “La escasa trascendencia social de sus propuestas políticas redundará todavía más en beneficio de su contundencia, como se pondrá de manifiesto en el radicalismo verbal del PSOE a principios de los sesenta”, explicado por Juan Andrade en El PSOE y el PCE en (la) transición. La evolución ideológica de la izquierda durante el proceso de cambio político (2016). González apostó decididamente por dejar de denominarse marxistas en el Congreso socialista de 1979. Una necesidad orgánica e ideológica para presentarse ante la sociedad como un partido de izquierdas más apegado a la socialdemocracia europea, a la tecnocracia y al liberalismo humanístico, lejos de estridencias radicales. “El marxismo del PSOE funcionará más como mera referencia de identificación interna del colectivo que como concepción rectora de su línea política” (Andrade, 2016). Como señalaba Santos Juliá en Los socialistas en la política española, 1972-1982, “si hubo un rasgo definitorio del PSOE en la primera etapa de la Transición fue el divorcio entre su verbo radical y su praxis moderada”. Tras la salida y posterior regreso triunfal de Felipe González a la Secretaría General del PSOE, se mantuvo la referencia al marxismo como método de análisis en el partido, pero sin mayor importancia ideológica o definitoria. En 1980, González presenta una moción de censura contra Adolfo Suárez, perdida de antemano, pero que impulsó el liderazgo de González, siendo el primer debate que se retransmitió en los medios de comunicación. Felipe, que ya había abandonado la chaqueta de pana y el pelo largo buscando una imagen más moderada, se presenta a la campaña que le hará Presidente del Gobierno con grandes objetivos que podemos extraer del pensamiento de Antonio García Santesmases en Repensar la izquierda. Evolución ideológica del socialismo en la España actual (1993:92) en una síntesis sencilla: aunque el crecimiento económico y la entrada en Europa no traerán un aumento en los salarios, el Estado del Bienestar, creado por los socialistas, suplirá las necesidades básicas del individuo: educación, sanidad, acceso a la vivienda y reducción del paro. El 28 de octubre de 1982 Felipe González gana las elecciones con una amplísima mayoría absoluta de 202 escaños y 10 millones de votos. La campaña de “Por el cambio” consolidó la idea de la necesidad de políticas que lograran la modernización de España para “ocupar el lugar en el mundo que nos corresponde” en palabras del propio González. “El cambio socialista es, ante todo, un cambio que ellos llaman cultural, porque esa palabra siempre les ha chiflado, mientras los expertos le llamarían contracultural, y en el lenguaje de la calle sería cambio de costumbres, modas, estilos, no atreviéndome a decir: conductas. En las conductas se ha notado el cambio en España.” explicó José María Carrascal en La revolución del PSOE (1985).
16 El cambio que pretendía el PSOE se basaba en impulsar y asentar la democracia, conseguir una mayor justicia social y modernizar la sociedad. Es precisamente en el término de modernidad donde se acusa le viraje ideológico hacia la socialdemocracia clásica, que tanto rechazaban los socialistas hasta los 80. Para ser consciente del rumbo que escogió el discurso de Felipe González a su llegada al poder es necesario analizar el discurso de investidura pronunciado en el Pleno de la Sesión de Investidura como Presidente del Gobierno el 30 de noviembre de 1982. Esta sesión de investidura le permite presentar el programa de gobierno que ha estado dando a conocer durante la tarea de oposición al gobierno de la UCD y que consolida un nuevo ciclo político en España. Tras la dimisión como secretario general, queda unida la moderación del PSOE y su asunción de consolidación democrática a la figura misma de Felipe González que, alcanzado ya el poder, puede centrar un nuevo frame del cambio y la modernidad del país frente al inmovilismo de la derecha. El cambio o evolución del discurso adquiere contundencia en la articulación de una intervención sobre las palabras paz, unidad y progreso. González da por comenzado este nuevo ciclo político desde la tribuna de oradores, en la que el cambio es protagonista: “Este acto no es un simple trámite; al contrario, estamos viviendo una jornada histórica y decisiva para nuestro futuro. Histórica, porque hoy comienza el cambio; decisiva, porque, desde los primeros pasos por el nuevo camino, empezamos ya a ir configurando su trazado”. En su nuevo perfil moderado, el candidato a la Presidencia del Gobierno da el protagonismo a los votantes, que han conseguido el cambio, a los que apela para reafirmar su compromiso de llevarlo a cabo: “Ha sido el pueblo español, libre y pacíficamente, quien ha instaurado el cambio, y nosotros no somos más que los encargados de desempeñar la honrosa tarea de impulsarlo”. Refrenda la participación democrática como legitimadora de la capacidad ejecutiva y legislativa de los representantes políticos: “Para constatar lo que afirmo basta contemplar esta Cámara, y comparar su composición con la de hace pocas semanas. Nuestro pueblo ha querido otras Cámaras, otras leyes, otros modos, otros contenidos de Gobierno y lo ha querido con tal sabiduría y con tan clara conciencia cívica que nuestro primer deber, el deber de todos nosotros, consiste en interpretar con acierto esa voluntad popular. El pueblo ha votado el cambio y nuestra obligación es realizarlo; un cambio hacia adelante, un cambio sintonizado con el futuro, un cambio hacia una España que progrese en paz y en libertad”. González, en estas primeras líneas, se dirige a la totalidad del Congreso como gesto de cortesía y remarcar su perfil moderado para asegurar una legislatura sin excesivos sobresaltos: “Los ciudadanos han elegido el 28 de octubre unas Cámaras con una mayoría fuerte -es decir, con un Gobierno sólido- y con otras fuerzas políticas vigorosas. Yo me felicito de esos aciertos, porque
17 creo en la eficacia del diálogo y la participación, lo que supone necesariamente interlocutores capaces (…) Por eso espero que nuestras naturales discrepancias se manifiesten siempre en esta Cámara con la claridad y comprensión, que por mi parte ofrezco: desde ahora sin ninguna reserva. Todos tenemos que pensar en el presente y en el futuro de España, aunque sea de distinta manera hacer compatibles esas diversas maneras y conjugarlas al servicio del interés común es lo que nos exigen los ciudadanos con su rotunda votación”. Felipe González mantiene la tónica durante todo el discurso de cierta centralidad con perfil muy presidenciable, véase en “Nuestro horizonte como socialistas, con la responsabilidad de gobernar para todos los españoles, es profundizar constantemente en las libertades de las personas y de los pueblos de España”. Son tres los conceptos en los que basa su programa de gobierno que se encarga de desgranar detenidamente. El primero, “La paz social, es decir, la, seguridad ciudadana como garantía de desarrollo de las libertades, que es un concepto más noble y amplio que el de orden público, reducido a la tranquilidad en las calles”. La “aclaración” que hace González de este concepto de paz sirve para evitar una posible comparación con la “ley y orden” asociado a la derecha y más en tiempo todavía muy cercano a la dictadura franquista. Podemos apreciar aquí una evolución del discurso del mitin de Castellón en el que apelaba a la “fiesta de la democracia” y a cierta alegría frente al “orden” de la derecha. Además, la denominada paz social es un recurso dialéctico propia de la socialdemocracia en la que el Estado del Bienestar asegura un colchón económico que imposibilita las crisis sociales de las clases medias-bajas. En segundo lugar, unidad nacional, “en el sentido creador de estimularnos y potenciarnos unos a otros, precisamente porque somos diferentes, nunca en la interpretación negativa de antagonismos o luchas destructoras”. Con la reivindicación de esta terminología de “unidad de España” propia de la derecha y más aún de la dictadura franquista, el PSOE asume las tesis autonomistas y el compromiso con no alentar a los nacionalismos, pero sí reconociendo las distintas sensibilidades territoriales. Aleja además el frame creado por la derecha de “con los rojos se rompe España”. El mensaje es claro: no hay que preocuparse por la unidad territorial. En tercer lugar, progreso, “como un instrumento al servicio de la justicia, como un concepto que va más allá del mero desarrollo económico, que incluye el incremento de la riqueza nacional, pero que atiende a las necesidades vitales de los seres humanos, a su profundo afán de comprensión, de dignidad, de igualdad”. Es en esta explicación donde se sitúa la dialéctica más izquierdista al tener cierto componente que apela a la lucha de clases: “nos obliga a luchar contra las diferencias que privilegian a ciertos grupos y que marginan lacerantemente a otros”. Desgranando ya su programa de gobierno, pone el foco a los que, para él, son los cuatro principales problemas a los que ha de hacer frente España: la lucha contra la crisis económica y
18 el paro, el avance hacia una sociedad más libre y más igualitaria; la reforma progresiva de la Administración del Estado, que viene a tener en cuenta también el desarrollo del Estado de las Autonomías que a la larga supondría la descentralización de competencias en la distribución del poder y gestión; y, por último, la proyección hacia el exterior de España, lo que supondría la integración en la Comunidad Económica Europea y demás instituciones de la Unión Europea. González quiso presentar el paro como un problema y drama social que afecta de manera determinante a los individuos, siendo la causa más dura de la grave crisis económica a la que debían hacer frente. Hay que destacar la mención explícita a los jóvenes: “No podemos resignarnos a que el joven aprendiz o el universitario repitan lo que está en trance de convertirse en una frase hecha: "estamos estudiando para el paro". Porque eso les lleva a la desilusión, al rechazo del sistema y a la rebeldía”. Entre las medidas que debían poner en marcha -porque González utiliza el plural mayestático y nunca “mi gobierno” o “el gobierno”- pone de relevancia la necesidad de que estas no podrán ser financiadas sin la lucha contra la “picaresca” que pasa a denominar como “fraude fiscal”, una de las grandes batallas que emprende la comunicación política del Gobierno recuperando ese espíritu de “100 años de honradez” con el que se presentaron a las elecciones de 1979. Entre estas medidas se encontraban la ratificación del compromiso electoral de crear 800.000 empleos y, unida a esta, una “política monetaria rigurosa” para hacer descender la inflación con mensajes de contención del gasto como “aceptar la necesidad de u n mayor esfuerzo de ahorro y de inversiones y de refrenar toda tentación hacia una carrera irresponsable de expansión del consumo, que no estaría adaptada a las presentes circunstancias de la economía española ni de la mundial”. Percibimos en este punto una notable moderación del discurso de Felipe González, mucho más consecuente y responsable de lo que era en su retórica de 1977, teniendo en cuenta que era en plena campaña electoral, en el que recriminaba al gobierno de Suárez las apelaciones a que el pueblo tuviera que “ajustarse el cinturón”. En esa lucha colectiva contra la crisis económica está relacionada con la necesidad de una reforma de la Administración, por la que González presenta al gobierno como un aliado más contra la crisis, posicionándose al lado de las familias en contraposición a lo hecho por el gobierno de Suárez, según sus propios frames, véase en: “Sobre este objetivo -el de potenciar la eficacia administrativa como instrumento al servicio del pueblovolveré antes de concluir, porque es ahí donde podemos y debemos ejercer la mayor presión reformadora, con el fin de que el sector público sirva de ejemplo en cuanto a austeridad, correcta actuación y eficacia”. La moderación con la que desgranó su plan económico sirve para mostrarse más izquierdista o con una fuerte sensibilidad en lo social, especialmente en lo relativo a la educación, por la que asumió que “persisten en España profundas diferencias entre clases y sectores en cuanto a los
19 niveles educativos avanzados y, lo que es más penoso, esas diferencias se transmiten de padres a hijos. Estudios realizados entre nosotros permiten afirmar que los hijos de cuadros superiores han tenido veintiocho veces más oportunidades de llegar a la Universidad que los hijos de los trabajadores modestos. Nuestra política educativa tenderá, como en todos los países democráticos, a nivelar las oportunidades”. Resulta meritorio destacar la extensión de González en esta materia -reconocida por el mismoque puede tener justificación en que este discurso esboza más una idea del futuro de España que una estrategia a medio o corto plazo. Como desarrollo del primer punto al que González hacía referencia, la paz social en el sentido de seguridad ciudadana, fue especialmente tajante: “El Gobierno cumplirá y hará cumplir la ley. (…) Estamos convencidos de que nuestra Constitución permite a todos los ciudadanos pacíficos ejercer sus derechos individuales o colectivos, expresar sus ideas con libertad. No hay, pues, explicación alguna para las actitudes violentas. Desde el llamamiento a todos, Grupos Parlamentarios y ciudadanos, para que contribuyan a mejorar la seguridad ciudadana y la convivencia en paz, queremos asegurarles que ni el terror, ni el chantaje, ni los intentos involucionistas, desviarán la decisión del Gobierno de cumplir la Constitución. El 28 de octubre ha supuesto la más importante derrota moral para los que desean suplantar por la fuerza la voluntad de los ciudadanos”. Sin nombrarlos, hace referencia a grupos de extrema derecha cuya intentona golpista el 23-F pretendió acabar con el proceso democrático y que se mostraban exaltados por la llegada de la izquierda al gobierno. Asimismo, apelaba a la lucha contra la banda terrorista ETA, para la que pedía la colaboración de la Justicia, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y el conjunto mismo de la sociedad. Hacia el final de su discurso hacía gala una vez más de la vocación netamente europeísta de los socialistas, por la que esbozaba su deseo de una estrategia eficaz para la integración de España en la comunidad europea, o la reivindicación de Gibraltar como territorio español. Cabe resaltar el compromiso de estudiar la entrada de nuestro país en la OTAN y su relación con las bases militares de EEUU, “manteniendo nuestros compromisos con el pueblo español”. Aquí González aún mantenía su “OTAN, de entrada no”. Para finalizar, Felipe González apeló directamente a dos colectivos que no suelen ser protagonistas en los discursos políticos: los jóvenes y las amas de casa. Realizó una interesante reflexión sobre la utilidad de la política como motor ilusionante del cambio en las sociedades: “Esos hombres, esas mujeres y esos jóvenes son nuestro apoyo, pero son también nuestros jueces. Y todo ello ha de ser visto en esta Cámara como nuestra permanente ocupación. A ellos quiero dedicar mis palabras finales. Imagino que ahí, en el centro del hemiciclo, unos cuantos ciudadanos han penetrado hoy desde la calle. Me esfuerzo por verlos, por mirarlos. ¿Quiénes son? Pueden ser
20 un ama de casa camino del mercado, un empleado de banca, un botones de hotel o un universitario. Les veo y me pregunto: ¿qué piensan de nosotros? ¿Siguen nuestros debates? ¿Les ilusionamos o les desencantamos? ¿Hacemos lo mejor para su futuro, que es el de nuestros hijos? Para comprender mi deber con nuestro pueblo yo me inspiro mejor en esa sencilla visión que en las frases sonoras y convencionales. La paz, la unidad y el progreso son ellos y para ellos. Esas palabras tienen carne y hueso, ropas y gestos. Confiemos en su esperanzada y libre participación, indispensable para el éxito, y tengámosles presentes durante nuestros debates, como yo pensaré a diario mientras, fiel al horizonte y atento al camino, presido mi Gobierno si merezco el honor de que ahora se me otorgue la responsabilidad de la investidura”. 3.3 INVESTIDURA COMO PRESIDENTE DEL GOBIERNO 1993 La mayoría absolutísima del 82 y el respaldo mayoritario de la ciudadanía en las siguientes elecciones dieron la tranquilidad necesaria para que el PSOE acometiera las reformas que quería sin tener mayor oposición que la de los sindicatos CCOO y UGT, cuya relación llevó a que el “sindicato hermano” dejara no pedir el voto para el partido. Así las cosas, el organigrama interno del PSOE no permitía corrientes de opinión que tuvieran cabida en el seno del partido. A pesar de esto, la opinión pública debatía sobre el giro ideológico de González en temas fuertemente identitarios como el cambio de posición sobre la OTAN, conducido hacia un referéndum con el cariz de que había anunciado que, de perder el sí a la permanencia, dimitiría de la Presidencia del Gobierno. A la pérdida de la credibilidad sufrida por el PSOE tras estos giros ideológicos se unían las investigaciones por casos de corrupción que afectan a cargos importantes socialistas, seguido además de la situación de crisis económica, el aumento del desempleo, siendo todo esto el caldo de cultivo para un avance significativo del centro derecha, agrupado en el Partido Popular de José María Aznar, unido en la “pinza” con la Izquierda Unida de Julio Anguita. Tras el fuerte amago de dimitir en 1992, Felipe González fue el gran protagonista de la campaña socialista de 1993, la primera en la que se celebró un debate electoral entre los candidatos de los dos principales partidos con posibilidades de formar gobierno. Los casos 'Juan Guerra' y 'Filesa', relativos a la financiación del PSOE, así como el juicio a ex altos cargos de Interior por la guerra sucia de los GAL contra el terrorismo, sentaban las bases del deterioro de la credibilidad del gobierno. González ganó las elecciones, pero perdió la mayoría absoluta, con 159 diputados (38,78% de los votos) que le obligó a buscar apoyos en los nacionalistas de la Convergencia de Jordi Pujol.
21 Aunque el lema de campaña fue “Por el progreso de la mayoría”, los socialistas habían construido un nuevo frame: “El cambio sobre el cambio”, por el que buscaban recuperar el espíritu de ilusión que el cambio había suscitado en la sociedad española hace diez años, a la vez que reconocían los errores en las formas de gobierno y se comprometían a dar un giro ideológico a la izquierda a la acción de gobierno. Todo esto se vio reflejado en el discurso de Felipe González en el Pleno de Investidura como Presidente del Gobierno, celebrado el 8 de julio de 1993. Siguiendo la estela de “el cambio sobre el cambio”, comenzaba así su discurso: “Los ciudadanos han renovado su confianza en la fuerza política que represento, al tiempo que nos han pedido que vayamos más lejos, que hagamos las cosas de otra manera. (…) Los españoles nos están pidiendo más diálogo con la sociedad y con las otras fuerzas políticas; nos demandan, en definitiva, un cambio sobre el cambio. La propia ausencia de una mayoría absoluta es la más clara constatación de una nueva realidad política que exige a todos, y en particular a quien obtenga el mandato de la Cámara para gobernar, un nuevo enfoque político”. González aprovechó su tiempo para hacer una reflexión por el recorrido de la acción política que había llevado a cabo no solo el gobierno socialista, sino el conjunto de la Administración en España desde el restablecimiento de la democracia, destacando los valores de “tolerancia, de solidaridad, de austeridad, de esfuerzo personal, de respeto a la legalidad y a la paz”, teniendo una mención especial a las víctimas de los atentados terroristas de ETA en Madrid y San Sebastián horas atrás. Destacó los logros que, como sociedad, había logrado la española durante las legislaturas socialistas haciendo un llamamiento a la unidad en torno al gobierno: “Durante los años ochenta hicimos frente a una aguda crisis económica y supimos superarla. Hemos conocido así períodos de estancamiento económico y de expansión acelerada. Hemos pasado del prolongado aislamiento internacional a la incorporación plena en la construcción europea, con un protagonismo destacado. Hemos afianzado el edificio constitucional y desarrollado su ordenamiento democrático. Hemos puesto en pie las bases de un sistema de protección social que otras naciones han logrado en ciclos históricos más prolongados”. González, al igual que lo había hecho en su discurso de investidura de 1982, articula su intervención ante la Cámara en cuatro puntos fundamentales; a saber: la superación de la crisis económica y el impulso económico, el impulso democrático, el desarrollo autonómico; y la política exterior y el impulso hacia la Unión Europea. En el primer bloque temático, admitiendo que la coyuntura económica era difícil y que afectaba tanto a las empresas como a los trabajadores con un aumento progresivo del desempleo, pidió la unidad de acción para hacerle frente, destacando la mención a los sindicatos con los que había tenido fuertes enfrentamientos: “En período de grandes dificultades se impone la
22 corresponsabilidad y el esfuerzo solidario de todos, porque a todos afecta la situación. Sólo el empeño y la responsabilidad comunes, con el apoyo de los ciudadanos, de las fuerzas políticas y de los agentes sociales y económicos, sólo con ese empeño podremos encarar con acierto la salida de la profunda crisis actual”. Compartiendo el diagnóstico para el resto de economías europeas, González sintetiza la acción de gobierno en la búsqueda de la creación de empleo y la mejora de la competitividad de nuestro sistema productivo para competir en igual de oportunidades en los mercados internacionales. Para lograr esto, anunciaba un paquete de reformas estructurales en el sistema productivo en una homologación con Europa con el punto de mira en la consolidación fiscal, las medidas de recuperación y el pacto social. Descartaba un aumento en la presión fiscal, con un interés en incentivar el ahorro y la inversión en la economía. Parece importante destacar la mención a “la liberalización del sector de servicios en áreas como el transporte y las telecomunicaciones, buscando reducir su actual tendencia inflacionista”, ya que González comenzó levemente en esta década la privatización de determinadas empresas públicas. En el plano de lo social y con especial atención a la protección de los trabajadores y la lucha contra el paro, que se situó en ese año en el 23,8%, hacía una llamada a los agentes sociales para unir esfuerzos: “Nuestra voluntad de llegar a un acuerdo con los interlocutores sociales para definir la estrategia que pensamos desarrollar en los próximos años con el objetivo de crear empleo. En lo que hemos llamado durante la campaña el pacto por el empleo. (…) Estamos firmemente convencidos de que un acuerdo con los interlocutores sociales aumentaría nuestras posibilidades de desarrollo económico y social y aprovecharía al máximo las potencialidades que ofrece la estrategia que proponemos. El pacto social que estamos ofreciendo a los interlocutores sociales no es sólo un pacto de rentas, es un pacto global que se plantea como objetivo fundamental la creación de empleo. Este pacto social deberá contemplar la distribución de los esfuerzos y de los sacrificios”. Como hemos visto, esta apelación directa a los sindicatos mayoritarios tenía el objetivo de rebajar la tensión que no hacía sino agravarse con el paso del tiempo, especialmente tras las huelgas generales, apoyadas por el sindicato UGT. Por ello, cuando continúa su discurso anunciando una modificación de las modalidades de contratación laboral facilitando la movilidad interna del personal contrato, asegura que “el Gobierno estará dispuesto a concertar con los agentes sociales una política de vivienda que otorgue prioridad de acceso a ella a los trabajadores que se desplacen de residencia por motivos laborales”. Acabado este extenso apartado -que ocupa ostensiblemente más de la mitad del discurso- González hace referencia al apoyo mayoritario de la ciudadanía a pesar de los problemas de desafección entre el electorado y el gobierno socialista: “La elevada participación en las urnas y
23 el alto grado de interés que despertó la campaña electoral, inmersa en una grave crisis económica y en un clima de imputaciones generalizadas de corrupción, son una buena prueba de este interés ciudadano”. En esta cita percibimos una ligera crítica a la oposición y los medios de comunicación, a pesar de mantener un tono pausado y formal. Con el espíritu aún del consenso y el “cambio sobre el cambio”, ofrece a la Cámara la elaboración de una ley de partidos que delimite la financiación de los mismos “a la financiación pública y a la privada que provenga exclusivamente de personas físicas, aunque esta última pueda llevar aparejada la posibilidad de desgravación fiscal”. En este fragmento observamos cómo González hace una asunción de responsabilidades como líder de un partido que ya se había visto envuelto en casos de corrupción que habían menoscabado la imagen del partido de “100 años de honradez” y había puesto de manifiesto la falta de controles y permisividad de determinadas prácticas, lo que le había supuesto un descrédito ante la imagen pública. En lo referente a la política territorial, esta destacó por su peso específico al tener en cuenta que los socialistas necesitaban a dos fuerzas nacionalistas o regionalistas para revalidar el gobierno. Como ya había mantenido en su discurso años atrás, González seguía defendiendo un Estado de las Autonomías que fuera capaz de responder “a la homogeneidad y a la diferencia a los problemas que son comunes y compartidos por todas las Comunidades Autónomas”. Inmediatamente después, explicaba la conformidad con los traspasos de competencias aún pendientes a las comunidades que los solicitaran y una mejora en la financiación de las mismas. En torno a la Unión Europea, González volvió a resaltar su perfil europeísta y destacar el logro de que España ocupara “su lugar en el mundo”, confiando en que la plena integración en las instituciones internacionales ayudaría al país a superar la crisis económica. Para finalizar, quiso realizar un breve memorándum de los logros alcanzadas en cada una de las legislaturas inauguradas por los socialistas, dando el protagonista a esta nueva apertura del ciclo político: “Pido hoy ese apoyo para cubrir un nuevo tramo del período entonces iniciado, pero, y, sobre todo, para abrir con decisión una nueva etapa”. 4. DISCURSO DE JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ ZAPATERO 4.1 LLEGADA A LA SECRETARÍA GENERAL DEL PSOE EN EL XXXV CONGRESO: CAMPAÑA Y CONSTRUCCIÓN DEL CANDIDATO En este Congreso y tras un intenso proceso precongresual, la votación de los delegados y delegadas asistentes a este XXXV Congreso Federal celebrado en 2000, José Luis Rodríguez Zapatero fue elegido como nuevo Secretario General del PSOE.
30 Es en los gobiernos de Zapatero, y de forma más acusada a partir de la fuerte crisis económica de 2008, cuando vuelve a darse una etapa de confrontación, como ya había sucedido en los últimos años de González en el poder. La polarización obliga a que el PSOE progresivamente se aleje del votante medio. Zapatero se alejó del centro en las elecciones del 2000 porque el centro ya estaba ocupado por la mayoría absoluta de Aznar, ya en el gobierno consigue recuperar voto por la izquierda. Observamos una estrategia diferente en la construcción del discurso de González y Zapatero: mientras el primero moderó su discurso en el poder, el segundo lo radicalizó. Este discurso netamente izquierdista se consiguió en las tres propuestas que apuntan Soto y Mateos (2013:488): la negociación del Estatut de Cataluña, que acaba modificándose en la Comisión Constitucional del Congreso y con el recurso del Partido Popular ante el Tribunal Constitucional, la negociación para el fin de ETA, y la aprobación de la Ley de Memoria Histórica. A estos cabría añadir la aprobación de la Ley de Matrimonio Homosexual, que también fue recurrida por el PP. 4.3 INVESTIDURA COMO PRESIDENTE DEL GOBIERNO 2008 Los temas de la campaña electoral de 2008 aún no hacían presagiar la crisis económica mundial que se avecinaba. De hecho, uno de los actos que dio ventaja al PSOE fue el debate entre los dos jefes económicos, Pedro Solbes, vicepresidente económico, y Manuel Pizarro, candidato del PP; en el que la buena marcha de la economía española permitió centrar la campaña en los marcos que pretendían los socialistas. Los resultados de las elecciones de 2008 supusieron un apogeo del bipartidismo que sumaba más del 80% del voto, aunque con una leve ventaja para la izquierda que podía sumar con fuerzas minoritarias. Así, el discurso en el Pleno de Investidura como Presidente del Gobierno de 2008, celebrado el 8 de abril, estuvo marcado por la idea de la unidad para superar la crisis económica que asolaba a nuestro entorno: “Pido su confianza para proseguir durante los cuatro próximos años el crecimiento y la prosperidad de España, y para superar de la mano de empresarios y trabajadores la fase de desaceleración económica que atraviesa nuestra economía en el contexto mundial. Pido su confianza para traducir ese crecimiento económico en crecimiento social, para generar más y mejor empleo, y para alcanzar la definitiva igualdad entre hombres y mujeres, también en los salarios”. Observamos en el estudio de la intervención de Zapatero como, de 2004 a 2008, su discurso ha evolucionado para prometer desde el “cambio tranquilo” y la consecución de derechos y libertades para alejar la vida de la política de la confrontación, a la adaptación de nuestro crecimiento económico a las políticas sociales, tras la crisis económica; véase en: “En el discurso de investidura de 2004 comprometí una acción de gobierno orientada a la modernización y el
31 impulso de nuestra economía. En los últimos cuatro años hemos crecido más y hemos creado más empleo que cualquier país de nuestro entorno. Hemos sabido ser fieles al compromiso de estabilidad presupuestaria, hemos sido capaces de ahorrar y de disminuir la deuda pública, y, por todo ello, en 2008 España tiene una economía más fuerte que en 2004. Es cierto que desde hace algún tiempo muchos españoles se interrogan por el futuro de nuestra economía y sienten incertidumbre. Son conscientes de que en un mundo globalizado el cambio en la situación económica internacional deja sentir sus efectos en todos los rincones del mundo, también entre nosotros. (…) Sus señorías saben que la información disponible apunta a que el signo de la economía mundial y también de la economía española será, durante la primera fase de esta Legislatura, distinto del que hemos conocido en los últimos cuatro años”. Zapatero aseguró durante gran parte de su discurso que los efectos de la crisis económica internacional serían transitorios: “Dibuja un panorama para la primera fase de esta nueva Legislatura con tasas de crecimiento inferiores a las del pasado cuatrienio y un comportamiento del empleo menos favorable que el de los últimos años. Ese es el panorama más inmediato para nuestra economía, pero no es un horizonte prolongado, sino transitorio. Por eso, los españoles deben tener la seguridad de que, superado ese paréntesis, se restablecerán las constantes de la pasada Legislatura y, conforme anuncian todos los organismos internacionales, retornaremos a elevadas tasas de crecimiento y reanudaremos con vigor la generación de empleo. La repercusión de la crisis mundial sobre nuestra economía está amortiguada porque nuestro país afronta esta coyuntura en buena situación, con unos fundamentos económicos robustos. Tenemos, además, la oportunidad de utilizar este reto para reforzar nuestra capacidad de crecimiento y mejora del bienestar de los ciudadanos. Lo lograremos si somos capaces de articular las políticas y respuestas adecuadas”. Cabe recordar que la negación de una crisis económica en España fue uno de las grandes faltas que se le otorgan a Zapatero. Los tres principales puntos de la gestión económica anunciada serían: una política fiscal y presupuestaria “cauta y prudente”, en la que los superávits actuaran como colchón para impedir subidas de impuestos o recortes sociales; una política económica que reduzca la inflación, y, la búsqueda de un diálogo permanente con los agentes económicos, incluidos sindicatos y patronal. Destaca especialmente el papel protagonista en la protección del gobierno al sector de la construcción, una vez que ya había estallado la burbuja inmobiliaria y la ingente cantidad de empleados del ladrillo había perdido su empleo. En un tono continuista y para nada alarmante, Zapatero se mostraba sereno y seguro del plan de gobierno que presentaba ante la Cámara. Así aseguraba que articularían las medidas que fueran necesarias para la promoción del empleo femenino y juvenil, y para reducir la temporalidad de
32 nuestro mercado laboral hasta el 25%. Todo esto con el compromiso de mantener las acciones en los planes de cohesión social. Sin necesidad, de nuevo desea aclararlo, no solo de no aumentar impuestos; sino de reducirlos “dentro de los márgenes que permita la estabilidad presupuestaria a lo largo del ciclo”. El discurso de Zapatero pretendía insuflar optimismo y tranquilidad a la población asegurando que la crisis económica no tendría severos efectos en nuestro país, viendo además su programa de gobierno: “Es una opción que pocos países se pueden permitir”. Continúa con esta idea al proclamar: “Mi idea de España: un país próspero, que genera la riqueza duradera que es la que brota de la inteligencia y no de la explotación de la naturaleza, ni de la mano de obra barata y descualificada; un país próspero y, además, un país decente, porque distribuye con equilibrio la riqueza que genera. Decente porque sus ciudadanos son solidarios con quienes más necesidades tienen; decente porque en él todos los ciudadanos y ciudadanas, de cualquier condición, cuentan con los mismos derechos, no sólo sobre el papel, sino en el día a día, y decente porque regula con rigor y trata con respeto a quienes vienen legalmente para labrar entre nosotros y junto a nosotros un futuro mejor para sí mismos y para sus hijos”. Una correcta gestión de esta desaceleración económica sumada a las políticas socialistas de igualdades y nuevos derechos lograrían esa España de la que hablaba Zapatero. Debemos recordar que, durante las legislaturas de Aznar con el “España va bien” y la primera de Zapatero, los españoles nos creíamos una suerte de nuevos ricos, de los que toda Europa se maravillaba con el milagro económico español. Como se analiza, si hay un aspecto que el candidato desea dejar aclarado es la defensa de las políticas sociales como bandera de su gobierno: “Debemos afrontar con realismo un período de desaceleración económica que se extenderá a lo largo de la primera parte de la Legislatura, pero el Gobierno que aspiro a presidir no sacrificará sus políticas sociales ni abdicará de su afán de progreso social. No tengan ninguna duda, señorías: si alguien merecerá atención especial durante el período en que nuestra economía crezca menos, serán quienes carezcan de empleo; serán quienes viven de una pensión; serán los discapacitados; serán los trabajadores con salarios bajos y serán las víctimas de la violencia de género. Ésos serán los colectivos que merecerán una atención especial del Gobierno. Es sabido que ante coyunturas económicas adversas existen dos caminos: uno busca la salida en los recortes sociales; otros, en la solidaridad. Creo resueltamente en el segundo camino, el de la solidaridad”. Si retrotraemos levemente a esa descripción de la España soñada por Zapatero vemos como se sirve de ella para anunciar posteriormente sus medidas, en un ejercicio de imaginación colectiva frente a las medidas reales del gobierno socialistas, véase en el anuncio de las políticas sociales de esta legislatura: “Mi idea de España es la de un país que supera unido las dificultades, una sociedad que no abandona a nadie en el infortunio. No, Señorías, no habrá recortes en derechos
33 sociales; al contrario, seguiremos ampliando derechos y políticas sociales en nuestro país. Elevaremos el Salario Mínimo a ochocientos euros, desde los seiscientos euros que alcanzamos en la pasada Legislatura, y lo haremos en diálogo con los empresarios y los sindicatos”. En lo referente al cuarto pilar del Estado del Bienestar, las políticas de Dependencia que ya habían sido anunciadas en el discurso de Investidura de 2004 y puestas en marcha durante la anterior legislatura: “Mi idea de España es la idea de un país en el que sus mayores viven con dignidad. Un país decente respeta y dignifica a sus mayores. Es también mi compromiso para la Legislatura aumentar las pensiones mínimas de jubilación con cónyuge a cargo hasta los 850 euros al mes y hasta los 700 euros las pensiones de viudedad para mayores de 65 años. (…) Atenderemos a 650.000 personas dependientes y a sus familias, y seguiremos aportando solidariamente recursos para hacerlo posible. Ya están dotados 871 millones en 2008 y en 2009 serán 1.200 millones de euros. Un país decente, señorías, asiste a quienes no pueden valerse por sí solos y ampara a sus familias”. Se observa también en lo relativo a vivienda: “Mi idea de España es la de un país que no frustra las expectativas de quien necesita acceder a bienes básicos, como una vivienda. (…) Construcción de vivienda protegida, alquiler y rehabilitación serán las tres líneas para conjugar ambos intereses. Reitero mi compromiso de fomentar la construcción de un millón y medio de viviendas protegidas en diez años. Seguiremos impulsando las políticas de alquiler y dando continuidad a la renta de emancipación que ya este año podrá beneficiar a 360.000 jóvenes en nuestro país. Y fomentaremos la rehabilitación de casas, edificios y barrios, que genera empleo y es respetuosa con el medio ambiente”. A tener en cuenta es el uso del concepto de “un país decente”, por el que dota a la sociedad de ciertos valores éticos y morales por los que no se pueden consentir determinadas políticas que conduzcan a la criminalización de algunos de sus miembros. Las políticas socialistas que propone son avaladas así por el pueblo, se convierten en una obligación moral que a Zapatero solo le queda impulsar y acatar. Este recurso ya lo había utilizado con éxito en el discurso durante la aprobación del matrimonio homosexual en España en 2005: “Estamos construyendo un país más decente porque una sociedad decente es aquella que no humilla a sus miembros”. Véase en: “Un país decente no consiente que las mujeres queden un peldaño por debajo de los hombres en ningún ámbito de la vida: ni en el trabajo, ni en la política, ni en el ocio, ni en la familia; en ninguno. Por eso, la lucha contra la violencia de género, contra todo tipo de violación de los derechos de las mujeres; el apoyo al empleo femenino; las medidas de conciliación de la vida laboral y familiar; el apoyo a la corresponsabilidad en las cargas familiares y la promoción de las mujeres en todos los ámbitos de la vida social y política seguirán siendo nuestros objetivos prioritarios en los próximos años”.
34 Es en lo concerniente a la violencia de género donde Zapatero pretende explayarse y destacar uno de los grandes logros del programa socialista: “El país que quiero no puede tolerar que cada semana muera una mujer por la violencia machista. La política desarrollada en la Legislatura pasada ha servido para mejorar la situación de las mujeres víctimas de violencia y para salvar vidas, pero no ha sido suficiente. (…) Cualquier cobarde que levante la mano a una mujer deberá saber que no tiene enfrente a un ser desprotegido, sino a 44 millones de personas dispuestas a plantarle cara. Pondré también mi empeño y el del Gobierno para que las mujeres que sufren sepan que estamos todos de su lado; que no han de tener miedo; que la denuncia no traerá más desvelos, sino más tranquilidad”. En general, el discurso de los líderes socialistas ha añadido necesariamente la lucha contra la xenofobia y el racismo derivados del aumento de la llegada de la inmigración ilegal a nuestras costas: “En mi idea de España la inmigración regulada y ordenada es una oportunidad”. Así como un llamamiento a la Unión Europea a redistribuirla y prestar la ayuda necesaria, lo que enlaza además con su discurso europeísta: “Quien llama a nuestra puerta está pidiendo también entrar en la Unión Europea y, por eso, la protección de nuestras puertas concierne a toda Europa”. Destaca además la apelación directa a las fuerzas políticas y al conjunto de la sociedad para estar unidos y acabar con ETA, de la que ya anuncia su final: “Gracias a la tenacidad de la democracia en estos treinta años ETA está más débil que nunca. (…) Señorías, estamos, pues, más cerca del final de ETA, pero no lo hemos logrado todavía. La organización terrorista ha decidido continuar su brutal historia”. “Ha desaprovechado las oportunidades que la democracia, sin renunciar ni a uno solo de sus principios ni a una sola de sus reglas, les ha ofrecido en la Legislatura que acaba. Con ello, hacen aún más negro su destino. (…) ETA sólo tiene un destino: poner fin a su barbarie criminal definitiva e incondicionalmente. (…) Agradezco, una vez más, el apoyo que las fuerzas parlamentarias dispensaron al Gobierno en la pasada Legislatura. Ahora lo reclamo para diseñar una estrategia antiterrorista compartida por todos los Grupos de la Cámara. Insisto: quiero que sea de todos los Grupos”. Recordemos en estas palabras que la lucha antiterrorista y las negociaciones para que ETA renunciara a la lucha armada habían sido fuente de constante polarización para el PP. La defensa del Estado autonómico seguía siendo uno de los pilares ideológicos del PSOE, que ahora debía participar en las reformas estatutarias que se llevaban a cabo en varias regiones como Cataluña o Andalucía: “En mi idea de España nadie tiene más derechos que otro por nacer en uno u otro lugar, pero tampoco nadie ve amenazada su identidad ni existe una forma única y obligatoria de ser y sentirse español”. Los valores europeístas seguían siendo parte del patrimonio socialista, véase en la defensa de la integración de España en la UE: “Mi idea de España es la de un país inequívocamente europeo y
35 europeísta, puente de Europa con Iberoamérica, defensor de la paz y la solución multilateral de los conflictos, y solidario y generoso en la lucha contra la pobreza. Seguiremos trabajando por una Europa más eficaz, más integrada, más solidaria y más próspera, que actúe con mayor relevancia en el mundo y que promueva la paz y la estabilidad”. En el análisis del discurso de José Luis Rodríguez Zapatero observamos como el ecologismo y la lucha contra el cambio climático se han integrado definitivamente en el ideario socialista y son una fuente constante de medidas: “Podemos y debemos convertirnos en aliados del cambio necesario, abrir oportunidades a una economía que se aleje del carbono, de la dependencia del petróleo, e incorpore más fuentes alternativas y renovables”. Hacia el final de su discurso, aparece el “talante ZP” como impulso para solicitar un consenso para poner en marcha estas medidas, especialmente lo referente a la crisis económica: “Pero mi oferta de consenso se refiere, fundamentalmente, a ustedes, señorías, que ostentan la representación de más 44 millones de españoles. (…) Y la formulo personalmente a su líder, a usted, señor Rajoy. Es cierto que los españoles no le han conferido con su voto la tarea del Gobierno, pero también lo es que con su voto le han confiado una importante responsabilidad. Culminar con éxito nuestros retos colectivos es una misión que corresponde, en primer lugar, al Gobierno y el Gobierno sabrá estar a la altura de las circunstancias; pero es muy deseable que la oposición contribuya en los asuntos de Estado al logro de los grandes afanes colectivos de los españoles. Confío en que así sea, señor Rajoy, y para eso cuente conmigo”. La gestión de la crisis supuso el fin de la carrera política de Zapatero y el inicio de una profunda crisis de autoridad y credibilidad de la izquierda española. Una de las principales medidas que tomó Zapatero bajo el mandato de la austeridad de la UE fue la congelación de las pensiones, “lo que supuso borrar los avances de 2004 a 2009” según el propio Zapatero en su obra El dilema. 600 días de vértigo (2013:43) en la que explica su gestión de la crisis económica mundial de 2008. 5. DISCURSO DE PEDRO SÁNCHEZ
36 5.1 LLEGADA A LA SECRETARÍA GENERAL DEL PSOE EN EL CONGRESO DEL PSOE: ACTO DE PROCLAMACIÓN COMO CANDIDATO El 15M fue el mayor golpe por la izquierda a un Gobierno del PSOE tras la huelga general del 4D en tiempos de Felipe González. Bajo los lemas “PPSOE, la misma mierda es”, “No hay pan para tanto chorizo”, “¡Democracia real ya!” y, sobre todo, “No nos representan” Podemos consiguió canalizar toda una frustración social y política que los partidos tradicionales no podían si quiera enfrentarse porque no comprendían su fuerza. Era una manifestación contra el establishment, contra el PSOE y el PP, también contra Izquierda Unida, desde los sindicatos mayoritarios a los empresarios. No era una lucha “ni de izquierdas ni de derechas” -como se calificaba Podemos en sus primeros momentos- si no de “los de arriba contra los de abajo”. Precisamente uno de los puntos fuertes de la imagen presidenciable de Pedro Sánchez fue la más que notable presencia de su esposa Begoña Gómez en los actos de partido a lo largo de su trayectoria política. Esta imagen de primera dama ha estado siempre al margen de la cultura del PSOE y contrasta especialmente con la imagen discreta de Carmen Romero, esposa de Felipe González en sus años al frente del liderazgo del PSOE y diputada nacional, que evitó siempre el protagonismo. La comunicación política en España no está acostumbrada a la presencia de las mujeres en la construcción del relato de los candidatos, como si es imprescindible en la política norteamericana, en la que es vital presentar al candidato al público. El excesivo protagonismo de Gómez en los primeros meses de Sánchez acarreó una comparación que tuvo una importante relevancia en España: son los Obama de España. En uno de los grandes actos donde tuvo presencia la figura de Begoña Gómez fue en el acto de presentación de la candidatura a la Presidencia del Gobierno de Sánchez, en el que se presentó como toda una primera dama del PSOE: de rojo, un color del que ha hecho gala metódicamente en cada aparición relevante. Las constantes menciones a su familia y en especial a su esposa es algo que los socialistas acogieron con cierto reparo, ya que no están acostumbrados a ese tipo de manifestaciones. El acto tomó un cariz aún más extraño para la organización del PSOE al incluir en la iconografía del candidato una gigantesca bandera de España, que fue vista como algo excesivo por los más reacios a ese tipo de manifestaciones. Hubo otro grupo que entendió la pretensión de Sánchez de incluir el símbolo nacional como parte de una nueva visión de España en la izquierda, que siempre había rechazado reclamar la simbología patria como elementos propios, como sí hacía la derecha de forma indiscriminada. Esa puesta en escena de Sánchez abrazado a su esposa con la bandera nacional ocupó las portadas de todos los periódicos, despertando la máxima desconfianza de quien le había apoyado hace escasos meses, en los que ya se encontraba en una actitud de abierta hostilidad.
37 El acto de proclamación como candidato a la Presidencia del Gobierno en sí es insólito en la liturgia socialista y mucho más en los términos en los que fue celebrado. La estrategia de comunicación de Sánchez en su primera etapa como secretario general tiene como buen exponente el discurso en su proclamación como candidato. Antes de la presentación del por entonces presidente de Asturias, Javier Fernández Fernández, Sánchez se detiene en saludar a varios de los militantes y políticos que le acompañan en el acto mientras el himno del PSOE le da la bienvenida. En el recinto circular en el que se celebra el acto, el escenario está dispuesto tan solo con un atril y gigantesca pantalla en la que se lee “El cambio que une”, eslogan para escenificar la unidad de acción del socialismo ante la modernización y renovación del partido tras la gestión de la crisis económica y la aparición de la nueva política. Cuando Sánchez comienza su discurso con un “Gracias, amigos y amigas” -una coletilla que aún mantiene en los mítinesla pantalla ya proyecta una gigantesca bandera española. Con traje oscuro y corbata roja -color del partidointervino en un acto con las grandes figuras del socialismo: Susana Díaz, Alfonso Guerra, Alfredo Pérez Rubalcaba o José Luis Rodríguez Zapatero. Contando con su presencia, quiso reconocer su admiración a los otrora líderes del partido, gesto significativo y normalizado por sus sucesores: “Con humildad y con emoción: acepto la candidatura del Partido Socialista Obrero Español a la Presidencia del Gobierno de España. Gracias a vosotros hoy entro a formar parte de una corta lista en la que me preceden personas a las que admiro y respeto como Alfredo, José Luis, Joaquín y Felipe González”. En un ejercicio de humildad y para crear el ambiente necesario “de partido”, Sánchez comienza su discurso asegurando que, con esta proclamación, contrae una deuda con los que lo apoyan, queriendo mostrarse así como un líder fuerte que cuenta con el apoyo sin fisuras de su partido; véase en: “Ampliaremos las libertades y el bienestar de las españolas y los españoles, y apenas habré empezado a saldar mi deuda de gratitud con vosotros. Gracias de corazón”. Si en algo ha destacado este acto, además de la exhibición de la rojigualda, es la relajación de un candidato a hablar de su familia, ya que la vida personal de los políticos ha estado exenta de las miradas del gran público. Querer mostrar esa arista de Sánchez cumple con el objetivo de presentarle como un político más cercano y moderno: “Quiero también dar las gracias a mi familia. A mis padres, porque ellos son también los padres de mis mejores valores, de los valores que me constituyen como persona y como socialista. A David, mi hermano, mi primer compañero. A Begoña, no sólo por su comprensión cuando la tarea en que me he empeñado me aleja de su lado, no sólo por su paciencia, su sonrisa y su aliento, también por la fuerza que me da para seguir. Gracias Begoña. Quiero dar las gracias a mis hijas porque cada noche, cuando regreso a casa, su alegría borra mi cansancio”.
38 Aunque le responden con aplausos, los rostros de los asistentes al acto, sentados junto a la esposa, son un claro reflejo de lo incómodo de la situación. No están acostumbrados a que la esposa de un candidato socialista tenga la más mínima mención y mucho menos que ocupe un lugar protagonista. Sánchez continúa agradeciendo y alabando al partido, posicionándolo frente al descrédito de la política en la actualidad: “Cuando en España todavía escasea el crédito en la política y en la economía, cuando la desconfianza y el escepticismo inundan el ánimo de muchas personas, vosotros me entregáis un enorme depósito de confianza, y me lo dais con el mejor aval político de la historia de la democracia española, el aval del Partido Socialista”. En virtud de este apoyo, ensalza la historia del PSOE “al servicio de España” como fuerza transformadora del país, patrimonio del que él se siente heredero y deudor en esta nueva etapa que comienza: “No ha habido una fuerza política capaz de unir e integrar a más personas en la vida y la historia común de España como lo ha hecho el PSOE. Sé bien lo que, por vuestra voluntad, represento. Sé el patrimonio de servicio que me avala”. A medida que avanza su intervención, escoge las citas para mencionar los gobiernos municipales y autonómicos socialistas que se están conformando por el país, en un ejercicio de reivindicar la continuidad de esa etapa de éxito y gobernabilidad en la época que él lidera: “Quienes nos precedieron en el PSOE mantuvieron celosamente la autonomía de nuestro proyecto, nunca lo subordinaron a otra fuerza que a la voluntad de nuestro pueblo, ni a otro interés que al interés de la clase media y trabajadora. Nosotros mantendremos la autonomía de nuestro proyecto para entregarlo a las siguientes generaciones tan libre –José Luis y Alfredocomo lo recibimos de vosotros (...) Vamos a liderar un cambio seguro y valiente, coherente con nuestros valores socialdemócratas, un cambio que una y en el que se reconozcan la mayoría de españoles”. Ese “cambio que une” se compromete para conformar un “buen gobierno” que se base en la concordia y consenso desterrando la confrontación y la crispación; véase en: “Necesitamos desterrar de la vida pública el insulto, la descalificación y el miedo, para abrir un tiempo de tolerancia y de respeto que permita un diálogo fructífero entre todos”. Este “buen gobierno” se contrapone al “mal gobierno” del PP de Mariano Rajoy, que goza de mayoría absoluta en los peores años de la crisis económica, al que Sánchez señala indirectamente como causante de la desafección de la política y la polarización de la sociedad: “Llevamos demasiados años sufriendo un mal Gobierno que gobierna solo y contra todos. Un Gobierno que aprueba reformas educativas en contra de la comunidad educativa, que pone en riesgo la industria cultural subiendo su IVA, que devalúa los salarios y los derechos laborales en contra de los trabajadores, que recorta la justicia universal y las libertades de mujeres y ciudadanos con la oposición de la mayoría, que
39 desprecia el desafío del cambio climático en contra de la comunidad científica. Un Gobierno que persigue fiscalmente al trabajador y amnistía al gran defraudador”. Pedro Sánchez se compromete a erradicar los que para él son los principales problemas de España sin solucionar: el paro y la corrupción. Recordemos que el paro ha sido siempre el gran déficit de la gestión socialista. Quizás por eso decide no culpar de las cifras del desempleo en la crisis económica al gobierno del PP, sino al conjunto de los gobiernos y agentes sociales durante varios años; véase en: “Cuando los organismos internacionales dicen que deberemos esperar una década para reabsorber todo el paro que tenemos, nuestra respuesta no puede ser echarle la culpa al de antes o al de ahora, resignarnos y mirar hacia otro lado. Si tenemos estas tasas de paro es porque nuestro modelo productivo se sostiene sobre sectores que son muy vulnerables al desempleo en caso de crisis y porque tenemos una escasa productividad, una baja competitividad, y nuestra estructura económica no es el fruto de un Gobierno, sino de la acción de muchos Gobiernos y los agentes económicos durante mucho tiempo. Nuestra forma de crecer es el sedimento de toda nuestra historia, y cambiarla exige algo más que descalificar al contrario y echarle en cara los datos de paro”. El candidato muestra un perfil moderado al pedir consenso para atajar el problema de las cifras del desempleo. Aún así, sí reivindica su perfil socialdemócrata al pedir el fin de los recortes, que afectan a las clases trabajadoras, exponiendo así a su rival desde el Gobierno, al que culpa de los mismos: “Y quiero decir que soy más partidario de los esfuerzos que de los sacrificios, ya hemos tenido demasiados sacrificios, y siempre se sacrifican los mismos”. Precisamente esta misma tónica le permite ensalzar, lo que hace explícitamente, su experiencia y conocimientos como Doctor en Economía, perfil que lleva construyendo desde hace unos meses: “Si algo nos enseñó la crisis es que no hay nada más ideológico que la economía. Porque es en la economía donde se traza la raya entre ganadores y perdedores. Donde se decide qué tipo de relaciones laborales existen entre trabajador y empresario. Donde se decide qué impuestos y quién paga esos impuestos. La economía no puede ser ajena a la política, y la política no puede ser ajena a la prosperidad de la ciudadanía. Y, por desgracia, eso es lo que hemos visto en los últimos años en los que se han aplicado políticas tan crueles como ineficaces, eso sí, siempre bajo la bandera de la austeridad. (...) Como economista y progresista reniego de quienes aspiran a hacernos creer que tenemos que elegir entre economía y bienestar, porque no es cierto”. En el plano de la corrupción, Sánchez se muestra tajante y duro con estas prácticas, entonando el mea culpa y sin utilizar el “y tú más” como recurso dialéctico que denuncia la nueva política: “Demasiadas veces unos y otros hemos cometido el error de pensar, y decir, que la corrupción es solo un problema del adversario. Todos, en algún momento, hemos cometido la torpeza de creer que nosotros, que los nuestros, estaban libres de esa lacra. (...) Llegó la hora de reaccionar. Llegó
46 rechazar su candidatura en base a sus propuestas. El objetivo y el frame construido es acabar con el gobierno del PP, obligación moral del PSOE y del resto de grupos. Finalizando su discurso, Sánchez apela al protagonismo que ha desarrollado el PSOE en la construcción del estado de las autonomías, algo inequívoco en el discurso socialista, que es la base en su propuesta de diálogo para “reconducir” el procés: “Restablecer los puentes con todas y cada una de las comunidades autónomas y sentar las bases que nos permitan normalizar las relaciones e iniciar el diálogo entre el Gobierno de España y el nuevo Govern de Cataluña”. “Una oportunidad para articular consensos básicos con el fin de dar estabilidad a las instituciones; atender a las urgencias (…) largamente postergadas por un Gobierno sin pulso ni tampoco capacidad política, reconozcámoslo; y una vez logrado, convocar las elecciones generales para que la ciudadanía decida con su voto el rumbo que dar al país. Así que, señorías, ha llegado el momento, aquí y ahora. La decisión que deben tomar sólo admite dos caminos que son mutuamente excluyentes: sí o no, no hay terceras vías (…) De sobra saben, señorías, que la abstención equivale a decir no a la regeneración democrática y, por tanto, no hay término medio”. En esta intervención Sánchez vuelve a apelar a la totalidad de la Cámara para que voten sí a la regeneración que él va a liderar, con un guiño especial a Ciudadanos, al que acusa sin mencionarlo de ponerse perfil con su abstención. Sánchez ensalza el “ahora o nunca”. 5.4. INVESTIDURA COMO PRESIDENTE DEL GOBIERNO 2019/2020 Las elecciones generales de 2019 dieron como triunfador al PSOE, que podía sumar mayoría absoluta o con el bloque de la izquierda más los nacionalistas o con Unidas Podemos y Ciudadanos. La formación de Albert Rivera, que se había quedado a las puertas de un empate con el PP de Pablo Casado dirigió su discurso con el “no al sanchismo”, inmerso en lo que el discurso de Pedro Sánchez articuló como la “foto de Colón” que representaba la unión del centro-derecha y derecha con la extrema derecha de Vox, tras la formación de gobierno en Andalucía. El discurso socialista de las elecciones se basó en confrontar el gobierno progresista a la ultraderecha. A pesar de los buenos resultados, la imposibilidad de un pacto entre los socialistas y Unidas Podemos ante la negativa a conformar un gobierno de coalición llevó a repetición de elecciones el 11 de noviembre de 2019. Los resultados volvieron a dar la victoria al PSOE, pero solo tendría una ajustadísima mayoría si pactaba el gobierno de coalición con Podemos con apoyo externo de partidos regionalistas e independentistas. El discurso del Pleno de Investidura como Presidente del Gobierno de Pedro Sánchez, celebrado el 4 de enero de 2020, es un claro ejemplo de la crispación imperante en la esfera pública. Precisamente, Sánchez comienza su intervención defendiendo su acción política: “No se va a
47 romper España. No se va a romper la Constitución. Aquí lo que se va a romper es el bloqueo al Gobierno progresista democráticamente elegido por los españoles”. Sánchez inaugura lo que él califica de un tiempo nuevo, refiriéndose a la formación de por primera vez de un gobierno de coalición en España tras la Segunda República: “Directamente vinculada a lo que este momento representa, y es el punto de partida de un nuevo tiempo en España, en el que todos los aquí presentes estamos llamados a participar”. Agradece a la ciudadanía por su “paciencia” con la clase política, a pesar de que sus desacuerdos les han llevado de nuevo a las urnas, poniendo en valor la victoria socialista frente “al bloqueo” del PP, al que asegura que ha tendido la mano para preservar la gobernabilidad de España, si tanto le indigna que hayan pactado con los independentistas: “Han votado cinco veces en el año 2019, y en las cinco elecciones el Partido Socialista ha obtenido una mayoría clara en relación con la segunda fuerza política. (…) Con los resultados de las últimas elecciones, y una vez manifestada la posición de cada formación, no cabía otra mayoría parlamentaria que la que hoy vamos a presentar. (…) Los españoles y las españolas, al elegir a sus representantes, repartieron sus preferencias electorales entre 19 fuerzas políticas diferentes, el mayor número de partidos representados en la Cámara Baja desde la historia o desde el inicio de nuestra democracia”. Se observa en esta intervención una combinación de los dos registros de Sánchez: su tono más presidencial y uno más de bronca parlamentaria al mencionar las repetidas ocasiones en las que el PSOE ha ganado y el PP, por tanto, ha fracasado. Esto surge de una intervención muy conocida dedicada al líder de la Oposición en un pleno: “Hola, soy Pablo Casado y he perdido cinco elecciones en un año”. Precisamente en esa voluntad de servicio público que exhibe justifica el diálogo con otras fuerzas que pueden llegar a incomodar al electorado: “Hay dos formas de encarar esa situación: una es la cómoda, y consiste en refugiarse en la pureza de las creencias propias, en inhibirse, en evitar correr cualquier riesgo y en esperar que sean otros quienes aporten la solución. No es la nuestra, no es la que corresponde a nuestra historia y, tampoco, a nuestra cultura”. Sánchez reconoce que hubiera preferido conformar un gobierno monocolor, pero que hizo lo que las urnas le exigieron que hiciera: pactar con Unidas Podemos, ya que “no han votado bloqueo, no han votado parálisis”. Sánchez construye su discurso precisamente con la idea de la España progresista que se perfila a partir de la investidura y frente a ella la España de la ultraderecha y la derecha unidas. Volvemos al marco de la España progresista frente a la “Trío de Colón”. Es cierto que, en la lectura que continúa haciendo sobre el nuevo tablero político, reconoce la importancia de la derecha y le
48 ofrece pactos transversales, pero es más un componente de un perfil más presidenciable y moderado que no trasciende de lo anecdótico. Sánchez asegura que se propone “gobernar con una mirada progresista, alcanzar acuerdos amplios y transversales en los asuntos de Estado, y reducir mediante la política y el diálogo la tensión territorial y comenzar a superar el contencioso político catalán”. Esta coalición progresista se sustentará en los valores de la justicia social, la defensa de los servicios públicos, la libertad y la cohesión territorial. A pesar de hablar también en nombre de Unidas Podemos, observamos como están presentes los principales baluartes del discurso políticos de los socialistas. En torno a la cohesión territorial, Sánchez asume que, tras el procés, existen dos Cataluñas en la que una se siente agraviada por España que niega su identidad, y otra que se siente ignorado por la Generalitat en su deriva de ruptura con el Estado. Sánchez denuncia los insultos a esta parte: “Y existe, en otros puntos de España, un rechazo a las acusaciones que vierten algunos líderes independentistas sobre la España constitucional. Y yo me incluyo entre ellos”. Sánchez propone recomenzar la política territorial con una sensibilidad hacia el diálogo con los independentistas que reconduzca el modelo del estado de las autonomías: “Que no hay otra forma de resolver este contencioso, que no hay otra vía que a través de un diálogo que se desarrolle dentro de la Ley. La Ley es la condición, el diálogo es el camino. Si queremos comenzar a trabajar honestamente, partamos ya de esas dos premisas: abramos un diálogo honesto, amparado por la seguridad que otorga nuestro marco legal”. Cuenta aquí con una sensibilidad hacia los independentistas, necesarios para conformar gobierno, por eso lo presentado es lo suficientemente amplio para crear un diálogo con el PSOE. El candidato introduce en su discurso una crítica al bipartidismo por el que se asumía la falta de pactos de carácter trasversal, lo que supone una asunción del modelo multipartidista y, por tanto, la necesidad de pactar con diferentes: “En años pasados, señorías, fue muy criticada por estéril la lógica bipartidista que reducía la vida política a una dialéctica de dos grandes partidos. Aún sería peor que cayéramos en una dialéctica de dos bloques cerrados y herméticos”. El presidente articula en su discurso esa llamada a un nuevo tiempo político y a superar el enfrentamiento entre bloques: “Tenemos la oportunidad, la oportunidad de probar a los ciudadanos que somos capaces de articular mayorías amplias para resolver problemas capitales. Lo que les propongo es que devolvamos la fe en la política. Demos prueba de que, por encima de nuestras particularidades y nuestras diferencias, hay una voluntad firme de entendimiento por el bien y el avance de España”. Por ello justifica su cordón sanitario a Vox, por sus ideas “no hacia las personas”.
49 La intervención de Sánchez tiene un cariz marcadamente progresista, apostando por “un sistema fiscal justo es un sistema en el que contribuyen en mayor medida quienes más tienen, es decir, un sistema progresivo” (…), anunciando un aumento del tipo del IRPF en rentas superiores a 130.000 euros. Pone de relieve su intención de aumentar la inversión en I+D+i y la transformación digital, uno de los grandes retos de la Unión Europea, presente en el plano económico para reflejar que el europeísmo será una de las claves de la acción de gobierno. Otro pilar básico del discurso socialista, el ecologismo, está presente: “El Gobierno que voy a presidir, si la Cámara me otorga esa confianza, estará en primera línea del compromiso con la transición ecológica, la protección de nuestra biodiversidad y la garantía de un trato digno a los animales”. La entrada del PANE (Partido de Ámbito No Estatal) Teruel Existe con un diputado que será clave en la investidura marca la asunción de compromisos para el reto demográfico y la ‘España vaciada’, por lo que asume la puesta en marcha de medidas concretas como el desarrollo de la banda ancha, asegurando servicios públicos vitales y la conectividad entre comarcas. El candidato socialista reivindica el feminismo como seña de identidad fundamental de su gobierno: “Una de las señas de identidad de este Gobierno serán las políticas dirigidas a alcanzar la plena igualdad entre mujeres y hombres. (…) Este Gobierno se inscribe, precisamente, en esa filosofía de la igualdad que reivindica el movimiento feminista a nivel global”. Sánchez anuncia una ley que ampare la igualdad retributiva, avanzar en la consecución de permisos de maternidad y paternidad intransferibles e iguales, la desactivación de la “tasa rosa” o regulando en el Código Penal que en el consentimiento sexual sólo sí sea sí. Esta última medida recoge el sentir social que se había extendido por casos como La Manada, en el que el PSOE estuvo en primera línea con estas medidas de amparo a la víctima. Defiende una Ley contra la Trata de personas para fines de explotación sexual, la lucha contra la gestación subrogada, y la protección de los menores para evitar el acceso a la pornografía; tres de las grandes propuestas socialistas en un momento en el que el feminismo es uno de los grandes reclamos electorales y tiene una gran fuerza movilizadora. Pretende blindar “constitucionalmente” lo que denomina el “cuarto pilar del Estado del bienestar” el sistema público de servicios públicos sociales, reduciendo además las listas de espera para la Dependencia, haciendo un llamamiento al Pacto de Toledo para revalorizar las pensiones conforme al IPC (Índice de Precios al Consumo). También anuncia uno de los grandes acuerdos para el gobierno de coalición: la implantación del Ingreso Mínimo Vital. Promete ante la Cámara el aumento del parque público de vivienda y ayudas al alquiler, tomando aquí una de las exigencias principales de Unidas Podemos: “Vamos a frenar las subidas abusivas
50 de los alquileres poniendo techo en zonas de mercado tensionado, y vamos a reforzar el marco competencial de las entidades locales para que puedan actuar en este ámbito”. En lo relativo a nuevos derechos, Sánchez quiere destacar los grandes avances que su gobierno ha logrado renovando su compromiso con la defensa de todos los modelos de familia, la regulación de la eutanasia o las medidas de reparación a las víctimas de la dictadura franquista. La mención explícita a estas medidas viene provocada porque fueron las propuestas que más enfrentamientos le ha valido con la extrema derecha de Vox. Recupera además antiguos compromisos como la derogación de la Ley Mordaza, la recuperación de los bienes matriculación indebidamente de la Iglesia Católica, una ley de protección del colectivo LGTBI o la mejora de la financiación autonómica. En el marco de la inauguración de un nuevo ciclo político que ahora comienza con la formación de la coalición de Gobierno, el discurso de Sánchez adopta el cariz europeísta y apela a un cierto cambio o modernización de España: “La primera transformación nos devolvió señorías a Europa y nos alineó con un sistema de libertades y derechos sociales. La segunda transformación nos convirtió en referente de igualdad de oportunidades en Europa y en el mundo. Y la tercera nos emplaza a encarar los grandes retos de nuestro tiempo, a encarar la transición ecológica, a encarar la revolución digital, a encarar el debate y el desafío de la desigualdad, a saber entendernos y saber conocer y respetar y reconocernos en la diversidad de identidades que tiene nuestra nación”. 6. CONCLUSIONES La primera hipótesis en la que se cuestionaba si el discurso de los líderes sufre variaciones debidas a que los liderazgos políticos en los sistemas democráticos dependen del estado de la opinión pública y la evolución del propio candidato, queda demostrada en los ejemplos que se han expuesto y analizado en esta investigación. En estos tres ejemplos de jefes del Ejecutivo se ha observado como sus discursos se han modificado para ajustarse a los contextos sociopolíticos, teniendo especial interés aquellos en los que la trayectoria del político en cuestión cambia: la llegada a la Secretaría General del PSOE, la primera investidura como Presidente del Gobierno y una segunda investidura en la que revalidan su mandato. Cabría destacar el ejemplo de Felipe González en el que, como se aprecia en lo expuesto anteriormente, su discurso se modifica desde la radicalidad de sus inicios por la que pretendía reivindicar la autonomía y primacía del PSOE en la izquierda y frente al Gobierno de Adolfo Suárez hasta la moderación por la que se aprecia un perfil presidenciable. González recoge además el estado de la opinión pública que pedía modificaciones en la acción del gobierno tras
51 diez años en el poder. “El cambio sobre el cambio” fue capaz de incorporar esas demandas y revalidar por última vez el gobierno ante una Cámara diferente. Con la hipótesis de que la aparición de la nueva política y la consiguiente configuración del escenario parlamentaria se pretendía plantear la posibilidad de que el discurso se ve afectado por las nuevas demandas de democracia interna en los propios partidos y un mayor consenso en la red de influencias que condicionan la acción de los Ejecutivos. Así los liderazgos buscan una legitimidad diferente a la de las urnas en unas elecciones generales y están presenten los propios procesos internos y de configuración de pactos post-electorales. Todo esto queda patente en la elaboración de los discursos. Sirva de ejemplo lo expuesto en el caso de Pedro Sánchez, que hacía una continuada referencia en el discurso de la moción de censura celebrada en 2018 a su retirada de la política por oponerse a un gobierno del Partido Popular y las circunstancias que acompañaron a esa decisión. Destaca en esa ocasión y, con motivo de la necesidad de pactos con distintas fuerzas parlamentarias, la apelación al consenso y a los objetivos comunes que tienen en común en sus proyectos políticos. Otra hipótesis planteada al inicio de esta investigación es que el discurso de los socialistas se ha visto afectado por la irrupción de Podemos en la escena política, especialmente por su principal competidor en el bloque de la izquierda. Íntimamente relacionado con los hechos que probarían este planteamiento están los ejemplos utilizados en la hipótesis demostrada anteriormente. El recurso de los grandes asuntos que sustentan las propuestas socialistas está presente en el discurso de los presidentes, aunque incorporando nuevos temas como el feminismo, el ecologismo y una mayor transparencia en las demandas. Queda reflejado en el discurso de Sánchez en el que se reivindica tanto como ganador de las elecciones generales de abril y noviembre de 2019 como líder de la hegemonía de la izquierda a partir de la moción de censura, e incluso en el discurso analizado en 2014. La última hipótesis planteada hacía referencia a la moderación presente en el discurso de los presidentes socialistas al alcanzar el poder. Sirva lo expuesto y analizado en los discursos de investidura a lo largo de estos cuarenta años de democracia que el deseo de comunicar ante la Cámara y el conjunto de la opinión pública un perfil presidenciable, a la estela del “gobernar tanto para los que le han votado como para los que no” impera en el discurso. Especialmente, podría destacarse esta moderación en el plano económico y de reforma de la Administración. Aún así, queda argumentado en esta investigación que los distintos líderes socialistas han conservado los grandes temas que se le reconocen como eminentemente propios, aunque sí son permeables a las variaciones del contexto sociopolítico y, como factor preponderante, la relación de fuerzas con los partidos independentistas en el asunto catalán y vasco.
52 7. BIBLIOGRAFÍA ANDRADE, Juan (2012). El PCE y el PSOE en (la) transición. La evolución ideológica de la izquierda durante el proceso de cambio político. Madrid, Siglo XXI de España Editores, S. A. ARRÁEZ BUENO, Antonio (2017). Tesis doctoral Estrategia, discurso y liderazgo de Felipe González en el Tardofranquismo y Transición, Getafe, Universidad Carlos III de Madrid. BLAKE, R. H. y Haroldsen, E. O. (1975): A Taxonomy of Concepts in Communication. Galway. MW Books. CAMPMANY, Juan (2005). El efecto ZP. Mil días de campaña para llegar a la Moncloa. Barcelona, Editorial Planeta, S. A. CANEL. Mª J. (1996): Comunicación política. Técnicas y estrategias para la sociedad de la información. Madrid. Tecnos. CARRASCAL, José María (1985). La revolución del PSOE. Madrid, PLAZA & JANES EDITORES, S. A. COLOMÉ, García, Gabriel (2020): Silencio, se vota. Notas de campañas (1999-2019). Granada. Editorial Comares. DEL REY, Morató, Javier (2007): Comunicación política, internet y campañas electorales. De la teledemocracia a la ciberdemocracia. Madrid. Tecnos. ESSER, F. y Pfetsch, B. (eds) (2004): Comparing Political Communication: Theories, Cases, and Challenges. New York. Cambridge University Press. FAGEN, R. R. (1966): Politics and Communication: an Analytic Study. Boston. Little Brown & Company. GÓMEZ-LOBATO, Lucía (2019). La moción. La crónica no contada de los diez días que cambiaron la historia de España. Sevilla, Editorial Samarcanda. GONZÁLEZ MÁRQUEZ, Felipe (1976). Qué es el socialismo. Madrid, Editorial La Gaya Ciencia. GONZÁLEZ MÁRQUEZ, Felipe (2013). En busca de respuestas. Barcelona, Random House Mondardori, S. A. GUEZURAGA, Ainara (2017). El PSOE en el laberinto. Barcelona, Editorial Planeta, S. A. JULIÁ, Santos (1977). La izquierda del PSOE (1935-1936). Madrid, Siglo XXI de España Editores, S. A.
53 KAID, L. L. (2004): Handbook of Political Communication Research. New Jersey. Lawrence Earlbaum Associates. LÓPEZ CARDONA, Claudia (2017). TFG La derechización de El País: las presiones a Pedro Sánchez a través de los editoriales. Sevilla, Universidad de Sevilla. LÓPEZ, Óscar (2018). Del 15-M al procés: la gran transformación de la política española. Barcelona, Editorial Planeta, S. A. LÓPEZ PAVÓN, Teresa (2018). TFM Del ‘No es no’ al ‘Sí es sí: Análisis del discurso político de Pedro Sánchez durante la campaña de las elecciones primarias socialistas del 21 de mayo de 2017. Sevilla, Universidad de Sevilla. M. PÉREZ, VELASCO, Víctor (2014). Políticos españoles. Liderazgo y personalidad. Madrid, Última línea, S.L. MATEOS, Abdón (1993). El PSOE contra Franco. Continuidad y renovación del socialismo español (1953-1974). Madrid, Editorial Pablo Iglesias. MATEOS, Abdón (2017. Historia del PSOE en Transición. De la renovación a la crisis, 1979- 1988. Madrid, Sílex ediciones S. L. MARAÑA, Jesús (2017). Al fondo a la izquierda. Barcelona, Editorial Planeta, S. A. MEADOW, R. G. (1980): Poltics As Communication. New York. Ablex Publishing Corporation. NIMMO, D. D. y Sanders, K. R. (1981) (eds): The Handbook of Political Communication. Beverly Hills. Sage. TORRES, Carmen (2019). Instinto de poder. La convulsa trayectoria de un hombre obsesionado con ser presidente. Madrid, La esfera de los libros. SÁNCHEZ PÉREZ-CASTEJÓN, Pedro (2019). Manual de resistencia. Barcelona, Ediciones Península. SANTESMASES GARCÍA, Antonio (1993). Repensar la izquierda. Evolución ideológica del socialismo en la España actual. Barcelona, Editorial Anthropos. SEVILLA, Jordi (2017). Vetos, pinzas y errores. ¿Por qué no fue posible un gobierno del cambio? Barcelona, Centro Libros PAPF, S. L. U. RICO, Guillen (2009). Líderes políticos, opinión pública y comportamiento electoral en España. Madrid, Centro de Investigaciones Sociológicas.