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[1] RESUMEN Se trata de recordar y agradecer las enseñanzas del Dr. Rosselló y aplicarlas a las costas anduluzas, de cuyas variadas formas llaman la atención los procesos de aterramiento de la parte atlántica, donde hay lugares cuya situación actual no responde a su topónimo (Isla Cristina, San Juan del Puer- to…). A estudios anteriores, añadimos noticias históricas y trazados de mapas, que señalan una rápida evolución, referido principalmente a tres ámbitos. La desembocadura del Guadiana, que pasa en época histórica de barras arenosas e islas a zonas cultivadas y urbanizaciones de playas; el antiguo estuario del río Piedras, con puertos aún en el XIX, que sustenta hoy marismas, naranjales y cultivos de fresas; y las transformaciones similares de las rías del Odiel y Tinto (puerto colombino de Palos), a las que se unen instalaciones portuarias e industriales de Huelva. PALABRAS CLAVE: Litoral, aterramiento, barras, playas, islas, puertos, rías, estuarios, marismas, caños, esteros, paleogeografía, flandriense, antropización, toponimia, historia, cartografía. ABSTRACT OLD SEA HARBOURS AND ISLANDS ON THE ANDALUSIAN SEABOARD. CARTOGHRAPY, TOPONYMY AND HISTORY We want to pay tribute to Dr. Rosselló’s studies and see their application to the Andalusian seaboard, with its varied shapes ant the progressive silting up of the Atlantic coast. Where we can find places (Isla Cristina, San Juan del Puerto “St. Joseph of the Port”) where the name is not representative of a geographical characteristic anymore (Isla Cristina is not an island anymore nor is San Juan del Puerto on a harbour anymore). Historical and mapmaking evidence, togehter with some investigation on the field, indicate a rapid evolution in three directions: The mouth of the river Guadiana, once covered with sandy bars and islands, evolved into cultivated land and housing estate. The estuary of the river Piedras, which presented some harbours in the XIX century, is now full of marshes, orange trees and strawberry fields. Similar transformations are to be found in the estuaries of the rivers Odiel and Tinto (“Colombino” harbour in Palos), now occupied by the harbour other industrial facilities of Huelva. KEY WORDS: Seaboard, silting up, bars, beaches, islands, harbours, estuaries, marshes, swamps, palaeogeography, flandriense, human action, toponymy, history, cartogrphy. * Departamento de Geografía Física y Análisis Geográfico Regional. Universidad de Sevilla. Fecha de recepción: enero 2004. Fecha de aceptación: febrero 2004 Cuad. de Geogr. ●73/74 ●039 - 054 ●València 2003 GABRIEL CANO GARCÍA* ROSA JORDÁ BORRELL* ANTIGUOS PUERTOS E ISLAS EN EL LITORAL ANDALUZ. CARTOGRAFÍA, TOPONIMIA E HISTORIA
INTRODUCCIÓN El litoral andaluz, formado en última instancia por el contacto de las placas europea y africana, presenta en 800 Kms una gran variedad morfológica, tanto por las diferentes dinámicas del Mediterráneo y el Atlántico, como por las características del relieve próximo, la neotectónica, los paleoclimas y las diversas afluencias hídricas, además de la acción antrópica. Acantilados, calas, playas, deltas y terrazas aparecen entre Pulpí y Gibraltar; mientras en la parte occidental hasta el Guadiana predominan las grandes extensiones arenosas, con estuarios, marismas, barras, flechas, dunas... Tal riqueza de formas y procesos ha atraido la atención de numerosos investigadores, que han tratado la dinámica marina, el galcioeustatismo, los niveles de terrazas tirrenienses la transgresión flandriense, los depósitos marinos y fluviales, los yacimientos o las torres almenaras del siglo XVII entre Ayamonte y el Guadalquivir. No pretendemos en este epígrafe aportaciones significativas, máxime referidas a todo el litoral; pero sí queremos utilizar la toponimia, la cartografía y la historia para incluir alguna pequeña cosa a estos estudios. Y con esas tres fuentes recordamos las enseñanzas de D. Vicente Rosselló, cuya maestría en un campo tan difícil, como la geomorfología costera, está suficientemente demostrada y, también, rememoramos su influencia en un trabajo sobre la Marjal entre Valencia y Sagunto, presentado en el V Coloquio de Geografía (CANO, 1977), publicado, por cierto, con bastante confusión de la cartografía original. La colaboración de la Dra. Jordá ha sido importante en la recogida de información y en la redacción. Se trata de ampliar noticias acerca de antiguos puertos, delatados por toponimia, cartografía e historia, aterrados actualmente y lejos del mar. Así mismo, de lugares y núcleos, como Isla Cristina por ejemplo o la misma Algeciras, de cuya condición insular sólo queda el nombre. Las razones son sobradamente conocidas en general: una serie de factores, entre los que dominan una dinámica litoral transportadora de acarreos fluviales. Puede añadir interés la rapidez, a veces espectacular, de estos fenómenos en Andalucía, sobre todo en la costa onubense, zona por donde empezamos el recorrido. LAS ISLAS DE LA DESEMBOCADURA DEL GUADIANA Paleogeografía Actualmente la desembocadura del antiguo Anas tiene lugar a unos 5 kilómetros al sur de Ayamonte (así como de Castro Marín, núcleo algarví en la otra orilla del río), pun- to de referencia continental y, como veremos, de época reciente. En la cartografía, sobre todo temática, o imagen de satélite se aprecia claramente un espacio adosado de marismas y esteros primero y de barras y arenas después, flanqueado por la línea transversal del ferrocarril y las longitudinales de carreteras, formando una especie de cuadrilátero anfibio. Los topónimos de isla (Canela, Moral, Cristina, San Bruno...), caños, esteros, puntas (Robalito, Cruz, Moral, Caimán...), barras y playas abundan en esta zona, así como las noticias paleogeográficas e históricas. El carbonífero del macizo mariánico, subsidente al suroeste, llega cerca de Ayamonte, núcleo situado sobre areniscas rojas del Bundtsandstein, y, en medio, una zona basáltica volcánica, conformando todo ello el contrafuerte continental, al que al este (hasta el río Cuad. de Geogr. 73/74, 2003 GABRIEL CANO GARCÍA, ROSA JORDÁ BORRELL 40 [2]
ANTIGUOS PUERTOS E ISLAS EN EL LITORAL ANDALUZ. CARTOGRAFÍA, TOPONIMIA E HISTORIA Cuad. de Geogr. 73/74, 2003 Piedras, para la zona ahora considerada) se adosa un Mioceno marino y, en el centro, un pliocuaternario de formaciones rojas.Todo lo anterior queda al norte del ferrocarril y, al sur, está la zona de caños, esteros y marismas con las islas y barras eólicas desde principios del Cuaternario hasta ahora (fig. 1). Después de la transgresión Flandriense (máximo hacia 7.500 BP) con grandes bahías, estuarios y ensenadas entre cabos y promontorios (cuya toponimia actual denomina Cabezos) se produce un descenso de 1.5-2 metros del nivel marino hacia 5.000 BP (OJEDA, 1989). Entonces comienza una regularización de la costa con la remoción de sedimentos expuestos en la regresión y los acarreos fluviales, principalmente del Guadiana, alineados en barras y flechas, que encierran lagunas y marismas, siguiendo la dirección oesteeste, predominante de la dinámica litoral. Hacia el 4.000 BP se datan los restos más antiguos de la parte norte, El Pinillo, formándose los del sur (Isla Canela y Punta del Moral, fig. 7) sobre el 2.000 (BORJA y otros, 1999 ). Historia y cartografía hasta la edad contemporánea Hay mucho escrito sobre la importancia estratégica del Estrecho y toda esta zona, donde en la antigüedad se mezclan noticias, historias, leyendas y mitos (Hércules, Gerión...). Desde el llamado Periplo Massaliota (sobre el VI a. C.) hay descripciones de estuarios en el Anas, Tartessos o Betis (Guadalquivir) y reconstrucciones cartográficas, como la de Eratóstenes (220 a. C.), carentes de detalles costeros (Píteas, Polibio, Varrón, Estrabón... MARCHENA, 1987). La Ora Marítima de Rufo Festo Avieno contiene noticias no 41 [3] Figura 1. Geología en la costa onubense. Elaboración propia a partir de las hojas 998 y 999 del IGME, 1979, y de Borja y otros, 1990.
siempre localizables, que atañen a distancias, con pocos puntos de referencia que nos sean útiles para antiguas islas o puertos. Más nos sirve el texto de Estrabón (principios de la era) que describe los esteros de estas costas, sobre todo los del Betis, como “unos valles o profundidades que el mar, en su creciente o afluencia, llena de sus aguas, por los cuales así bien que por los ríos se navega hacia lo interior y se aporta a las ciudades...”. Y proporciona una de las primeras noticias de la doble desembocadura, “las dos bocas”, del Anas (GARCÍA MERCADAL, 1952), que aparecen dibujadas en la versión que de Ptolomeo se hace en el siglo XV (fig. 2). Antes, en el XII, El Idrisí sitúa también allí un islote y posteriormente existen otras descripciones y mapas. Así en 1542 el portugués Gaspar Barreiros dice que el Guadiana entra “en el mar Oceano por dos bocas, una junto a Lepe y otra debajo de la villa de Ayamonte, cinco leguas una de otra, poco más o menos” (GARCÍA MERCADAL, 1952). En realidad no coincide la distancia y, en todo caso, tampoco hay constancia en la paleogeografía ni imágenes actuales que puedan corroborar esa situación; es decir, que el estuario del río Piedras, a cuya orilla estaba Lepe, fuese un brazo del Guadiana. En el mapa incluído en el Theatrum de Ortelius de 1579 (HERNANDO, 1998), firmado por un cartógrafo andaluz, Jerónimo Chaves (primer catedrático de Cosmografía de la Casa de Contratación e hijo del piloto Alonso de Chaves, y de reconocida técnica y experiencia) aparece una amplia desembocadura de 2.5 Kms justamente entre Ayamonte y Castro Marín; esto es la cartogrtafía de tierra firme, sin dibujar islas o barras, que existían ya, según la datación mencionada antes (BORJA y otros, 1999). Y precisamente hay después una gran cantidad de mapas en los que aparecen al menos una isla al sur de Ayamonte y, en algunos, también en la parte meridional de Castro Cuad. de Geogr. 73/74, 2003 GABRIEL CANO GARCÍA, ROSA JORDÁ BORRELL 42 [4] Figura 2. Versión de Germano, 1470, de la Geografía de Ptolomeo.
ANTIGUOS PUERTOS E ISLAS EN EL LITORAL ANDALUZ. CARTOGRAFÍA, TOPONIMIA E HISTORIA Cuad. de Geogr. 73/74, 2003 Marín, donde se instalaría en el XVIII la Vila Real de Santo Antonio; incluso un pequeño islote en la desembocadura, hoy en la zona portuguesa, que quizás responda a la divisoria de las dos bocas citadas y dibujadas en la antigüedad. Así consta en el mapa de Hondius, 1606 (Andaluziae Nova descript, fig. 3) y de forma similar en muchos otros, de los que citamos: - Jansenius, 1632 - Blaeu, 1659, muy parecido al de Hondius - Castelli/Rossi, 1696 - R. I. Ottens, de Amsterdam, 1704 -L’ Andalousie, de N. de Fer, de París, 1705 - Pierre Mortier, 1710 -Andalucía, de Tomás López, 1767 Y, sobre todo, la de un descendiente de este último e importante cartógrafo, en 1836, que se titula España y Portugal por D. Tomás López, corregida y arreglada según la nueva división territorial (se refiere a las provincias de 1833) por el sobrino político y discípulo heredero de D. Juan López, geógrafo que fue de S. M. (fig. 5). Y tiene ya una gran precisión, apareciendo al sur de Ayamonte las tres islas, mencionadas al principio (El Pinillo, Isla Canela e Isla Cristina) y también bancos de arenas, probablemente de emersión mareal. Antes, en un Plano de Moguer, de Saavedra, 1810 aparece el nombre de Isla Canela. Noticias del siglo XIX Destacamos un epígrafe propio, porque el Diccionario de Madoz (1845) aporta estimables precisiones; así sitúa ya la desembocadura del Guadiana por Isla Canela e Isla 43 [5] Figura 3. Mapa de I. Hondíus, 1606
Cuad. de Geogr. 73/74, 2003 GABRIEL CANO GARCÍA, ROSA JORDÁ BORRELL 44 [6] Figura 4. Mapa de Castelli/Rossi, 1696 Figura 5. Mapa de T. López, 1836
ANTIGUOS PUERTOS E ISLAS EN EL LITORAL ANDALUZ. CARTOGRAFÍA, TOPONIMIA E HISTORIA Cuad. de Geogr. 73/74, 2003 Cristina y dice de la primera que la forman dos brazos del río, “su terreno es arenisco y salitroso, cubierto en su mayor parte de monte bajo y pasto, que aprovecha el ganado vacuno que en la baja mar se introduce por los esteros que quedan en seco. Parte del terreno que comprende esta isla ha sido cedido a varios vecinos de Ayamonte, los cuales lo cultivan plantando viñas e higueras”. Por la descripción y la distancia (media legua) a la 45 [7] Figura 6. Ocupación de suelo a mediados del siglo XX. Elaboración propia a partir de la hoja del Mapa Topográfico, 1946. Figura 7. Ocupación del suelo en la actualidad. Elaboración propia.
que sitúa la desembocadura desde Ayamonte, parece que pueda descartarse la barra más exterior, que quizás no estuviera emergida. En cualquier caso, vemos que era ya una isla mareal; y lo mismo ocurría con Isla Cristina (antes, dice, Real Isla de la Higuerita), rodeada por todas partes por esteros e islotes de lodo, que “sucesivamente cubre y descubre la marea, quedándose a manera de isla en el primer caso, o cuando es la pleamar, y en forma de península, comunicándose con los demás pueblos por medio de una lengua de tierra, cuando sucede la baja mar”. Actualidad de Isla Canela e Isla Cristina En el mapa topográfico de los años cuarenta del pasado siglo (fig. 6), aunque no se tratara ya de islas mareales, sí que los diferentes aprovechamientos marcan muy bien las tres islas que veíamos en la cartografía moderna, aunque rodeadas de marismas atravesadas de caminos. La barra más antigua, El Pinillo, está cubierta de monte bajo; Isla Canela e Isla Cristina sustentan terrenos de labor; y la flecha más reciente, arenas. En cambio en la actualidad Ayamonte, más de 17.000 habitantes, se expande al sur del estero de la Rivera desde donde sale una carretera hacia el sur, que enlaza con la barriada de Canela y se adentra en la antigua isla para bifurcarse hacia urbanizaciones de la playa y la Punta del Moral (fig. 7). Algunos cultivos y desarrollo turístico, incluído campo de golf, ocupan las antiguas barras; es el gran proyecto de Isla Canela, muy amplio a principios de los ochenta, reducido depués a una ocupación selectiva (JURADO ALMONTE, 1995). Y, al este, Isla Cristina, unos 18.000 habitantes, se halla totalmente comunicada tanto hacia oriente por la costa, como al norte entre zonas hace poco anfibias. Y toda la marisma en torno al río Carreras constituye desde 1989 por ley del Parlamen- to andaluz el Paraje natural Marismas de Isla Cristina de 2.145 Ha con inclusión de salinas, vegetación propia de estas zonas y fauna de aves acuáticas. En las imágenes de satélite se observa la formación de una nueva barra con la misma forma incurvada que la actual. LOS PUERTOS DEL RÍO PIEDRAS Paleogeografía, historia y cartografía Lo importante a este propósito es que los núcleos de Lepe y Cartaya, que hoy se hallan a 6 y 8 Km de la costa, fueron puertos en un estuario, el del río Piedras, aterrado ahora por un rápido efecto de sedimentación, del que es también producto la barra del Rompido con una progresión de unos 50 metros/año (RODRÍGUEZ VIDAL, 1999 ). La cuenca del Piedras se localiza entre el Guadiana y el Odiel, al sur de las estribaciones de la Sierra de Aracena (El Granado y El Almendro de poco más de 300 m.s.n.m.). El antiguo estuario queda marcado hoy en los mapas geológicos (I.G. M.E., 1979) por la zona de limos del Holoceno, rodeada del Pliopleistoceno de arenas y gravas, donde se sitúan los dos pueblos mencionados de Lepe y Cartaya y cuya toponimia está llena de Cabezos, que eran los acantilados de ese estuario; que, como dijimos, tuvo su máximo en el Flandriense y luego una regresión hacia el 5.000 BP, comenzando el proceso de aterramiento. Las noticias históricas no son tan abundantes como en el caso del Guadiana, mayor punto de referencia, si bien Estrabón señala que “continuando por la costa (entre el Betis y el Anas) se ven otros esteros navegables”. Más concreta es la cita del noble polaco, Ni- Cuad. de Geogr. 73/74, 2003 GABRIEL CANO GARCÍA, ROSA JORDÁ BORRELL 46 [8]
ANTIGUOS PUERTOS E ISLAS EN EL LITORAL ANDALUZ. CARTOGRAFÍA, TOPONIMIA E HISTORIA Cuad. de Geogr. 73/74, 2003 colás de Popielovo, en 1484: “Emprendí mi viaje de Tavira (el Algarve) en una lancha y viré a una pequeña plaza de comercio llamada Lepe... y distante ocho millas; allí desembarqué por causa de un fuerte temporal, que por poco me hubiera echado a pique” (GARCÍA MERCADAL, 1952). No hay duda, pues, de que en el siglo XV Lepe era un puerto y también se sabe que en las expediciones de América había marineros de este pueblo y de Cartaya. La cartografía tampoco deja lugar a dudas y en las citadas para el Guadiana desde 1606 (Andaluziae Nova descript) aparece el estuario, a veces con la entrada clara hasta Lepe, y con una barra-isla en la entrada (o varias, Castelli/Rossi, 1696, L’ Andalousie, de N. de Fer, de París, 1705), bastante precisa ya en 1836. Véanse mapas 3, 4, y 5. En el Diccionario de Madoz (1845) Lepe figura como “aduana marítima de cuarta clase habilitada para el comercio de esportación al extranjero, y para el de cabotaje en la provincia de Huelva” y el comercio lo hacía “esportando los frutos sobrantes del pais en los barcos de su matrícula, en los de la de Cartaya...”. Pero sitúa a la villa en un valle a cuar- to y medio de legua del río Piedras, por lo que su condición marítima continúa en el término, concretamente en el puerto del Terrón cerca de la desembocadura, pero no en el mismo pueblo; así lo atestiguan algunos párrafos. “ El río Piedra o Terrón es navegable todo el año hasta el punto llamado el Vado, distante legua y media de su desembocadura o barra en el Océano, no siéndolo en este último tránsito por llevar su cauce por entre sierras y peñascos, careciendo al mismo tiempo de profundidad para aquel objeto; para el pasaje de este río desde Cartaya a esta villa (Lepe) al camino de Sevilla y al condado de Niebla y Ayamonte, tiene una barca del gremio de mareantes que antes perteneció al marqués de Astorga, quien con el de Benavente percibía la mitad de sus productos”. Esa distancia es exactamente la que hay desde la costa a un lugar denominado precisamente La Barca y el Puente de la Barca, junto al cauce del río y en el Km 113 de la carretera que une los dos pueblos. Cartaya se describe como un puerto de cierta importancia y se registra el movimien- to de buques. “Tiene aduana de cuarta clase habilitada para el comercio de cabotaje; reside en esta villa un comandante de armas, y un gefe ayudante del distrito marítimo de su nombre, sujeto a la comandancia de la provincia, al tercio de Sevilla y al departamen- to de San Fernando, cuya marina consiste en 237 individuos que tripulan 4 místicos (barcos costaneros de dos o tres palos utilizados en el Mediterráneo) de mas de 60 toneladas que hacen la carrera de América; idem de 30 á 50; 5 faluchos costeros, y 12 buques menores destinados a la pesquera cuyo principal género consiste en besugos pargos, y otros peces que se crían en la ría. Tiene además maestranza y 4 astilleros, donde se construye toda clase de embarcaciones con los pinos que producen sus montes...y en los esteros de la ría, 5 molinos harineros que muelen a la hora del reflujo”. Más adelante se anota para 1843 la entrada de 25 buques y la salida de 32 con un tonelaje medio de 17 toneladas y una tripulación total de 1.076. Esto es, queda muy claro que se trataba de una ría navegable hasta el lugar del Vado y La Barca, si bien causa extrañeza esa actividad marítima de Cartaya en un lugar ya aterrado, pero donde quedan restos de muelle. La actual aldea y puerto de El Rompido, en la costa, no se funda hasta fines del XIX (MÁRQUEZ yJURADO 1995) y Madoz no la menciona. Los antiguos puertos de Lepe y Cartaya hoy En los mapas topográficos de los años cuarenta del pasado siglo (fig. 6) se aprecian todavía zonas de marismas en las orillas del río Piedras y los esteros tributarios; y tierras 47 [9]
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