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Contribución a la toponimia del sur de España: el área de Lepe

García Mendoza, Alberto

Abstract

El objetivo principal de este trabajo es realizar un aporte significativo al estudio de la toponimia meridional de la Península Ibérica. Contribuir a la normalización de los nombres de lugar de Andalucía y, en particular, de la provincia de Huelva, de la cual el municipio de Lepe constituye una parte importante, tanto históricamente como en la actualidad. Para lograr este objetivo, hemos llevado a cabo un riguroso análisis lingüístico en el que se han analizado aspectos morfosintácticos, fonético-fonológicos, léxico-semánticos y, por supuesto, etimológicos. Esto nos ha permitido elaborar una suerte de diccionario toponímico del área de Lepe que intenta responder a todas las particularidades etimológicas que los variados nombres de lugar de este municipio presentan. Hemos partido de la elaboración de un completo corpus de varios centenares de denominaciones, recopilado exhaustiva y rigurosamente a través de numerosas fuentes y que ilustra la riqueza lingüística del municipio lepero, el cual cuenta con nombres de lugar de muy diversa procedencia, desde los habituales latinismos y arabismos, hasta voces prerromanas y antropónimos, pasando por no pocos portuguesismos y otras denominaciones. Sobre este corpus, hemos llevado a cabo un análisis lingüístico e histórico, mediante la consulta de las obras lexicográficas, dialectales y generales del idioma, tanto históricas como actuales, y también de obras específicas de toponomástica referidas al dominio hispánico. Así, se ha tratado de esclarecer, en la medida de lo posible, el origen de los cuantiosos topónimos que pueden encontrarse en el término municipal de Lepe, tanto aquéllos pertenecientes a la época presente, como muchos que existieron antaño y hoy en día se han perdido, olvidados tras varias generaciones o sustituidos por otros más recientes y/o acordes con la geografía de la localidad

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Facultad de Filología Departamento de Lengua Española, Lingüística y T eoría de la Literatura CONTRIBUCI ÓN A LA T OPONIMIA DEL SUR DE ESP AÑA: EL ÁREA DE LEPE Vº Bº directora T esis doctoral presentada por Alberto García Mendoza y dirigida por la Dra. María Dolores Gordón Peral Sevilla, 2015 ÍNDICE Intr odu cción …………………………………………………………………..... 3 1. Estado de la cuestión .……………………………………………….... 3 2. Consideraciones generales ……………………………………….…... 5 3. Motivaci ón .…………………………………………………………... 6 4. Metodología de estudio .…………………………………………….... 6 5. Fuentes cartográficas y su uso .………………………………………... 8 6. Fuentes textuales y su uso .………………………………………….... 1 1 7. Recursos en línea .…………………………………………………..... 12 8. Fuentes orales .……………………………………………………….. 12 Mar co Histórico-Geográfico ……………………………………………….…. 15 1. Encuadre Geográfico …………………………………………….…… 15 2. Encuadre Histórico …………………………………………………… 17 Análisis del corpus toponímico …………………………………………….…. 29 Conclusiones …………………………………………………………………… 559 1. Metodología de léxico-génesis ………………………………………. 559 2. Morfología general …………………………………………………… 568 3. Estratigrafía lingüística ………………………………………………. 569 4. T opónimos de doble y triple tradición ……………………………..… 570 5. Rasgos Fónicos ………………………………………………………. 573 6. Particularidades ………………………………………………………. 578 7. Categorización de topónimos y topónimos no incluidos en el estudio .. 579 8. Fuentes documentales y cartográficas utilizadas detalladas …………. 603 9. Abreviaturas ………………………………………………………….. 61 1 Bibliografía …………………………………………………………………….. 613 1. Bibliografía del marco histórico-geográfico de Lepe ………………… 613 2. Bibliografía general …………………………………………………… 617 Agradecimientos ………………………………………………………………… 639 Intr oducción INTRODUCCIÓN 1. Estado de la cuestión A pesar de que la toponomástica no es, ni mucho menos, una disciplina nueva ni j oven, existen aún diversos aspectos en los que esta no ha alcanzado todo su potencial en nuestro país. T odavía a día de hoy puede afirmarse que su estudio no se desarrolla de una manera óptima , teniendo pendientes una serie de aspect os que mejorarían sus resultados y extenderían su alcance. La falta de una metodología unificada y común para todos los investigadores, como bien apunta la profesora Gordón P eral 1 , y la ausencia de suficientes proy ectos de análisis toponímico en muchas regiones, hacen que esta disciplina tenga aún un largo (aunque prom etedor) camino por recorrer . Y es que, aunque existen numerosos trabajos e investigadores de prim er nivel, desde las inconme nsurab les aportaciones del profesor Joan Corominas hasta las labores de expertos de renombre internacional como el doctor Dieter Kremer , quedan aún pendientes importantes logros en el horizonte de esta toponomastia española. El más significativo de ellos, por supuesto, la elaboración de una gran obra común que englobe el conjunto de la toponimia de nuestro país, un Onomasticon , como s e ha venido a definir , que mejore el estupendo esfuerzo de la Enciclopedia Lingüística Hispánica 2 . Un estudio exhaustivo, nacional y sobre todo, actualizado, que sirva de referencia singular y esencial para los investigadores de esta disciplina, pero tam bién para aquellos ajenos a ella. Un text o que acerque el estudio toponími co a cualquier mente deseosa de averiguar más sobre su lengua y su historia, al tiempo que permita a los más avanzados consultar y profundizar en sus conocimientos. Hoy en día, la consecución de este logro investigador se vislumbra mucho más cercana, no solo por el considerable aumento de los estudios toponímicos de nuestra geografía, sino ta mbi én por las notables mejoras de los medios a nuestro alcance. En este sentido, la era digital en la que nos movemos ha traído consigo numerosos métodos y herramientas que facilitan y , por qué no, mejoran la investigación toponímica considerablemente. Y no nos referimos únicamente a la inestimable capacidad para acceder a documentos sobre la mate r ia que la red de redes ha puesto a nuestro alcance, y a se trate de obras de consulta de primer 1 (2010: 1). 2 (ibídem). 3 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe nivel (como el DECH , el DRAE , etc. 3 ) o de estudios prácticos concretos. Hablamos especialmente de la posibil idad de manejar fuentes documentales históricas de una manera mucho más eficaz y veloz, así como de compartir dichas fuentes con la comunidad científica, aumentando exponencialmente las posibilidades investigadoras. En este sentido, es imprescindible la labor que realizan, a pesar de sus siem pre li m itados recursos, los Archivos Históricos de nuestro país, así como diversos orga nismos culturales, digitalizando y poniendo al alcance de todos una información de incalculable valor , a la par que posibilitan una mejor conservación de los documentos originales. T odo ello debe ayudar a acelerar el proceso de normalización de la toponimia Española. Las actuales ventajas y posibilidades investi gadoras deben constituir un inmejorable aliciente para que las áreas de nuestra geografía cuy os nombres de lugar aún no han sido investigados, sean pronto estudiadas y or ganizadas en conjunto con las obras y a existentes. En este aspecto, la provincia de Huelva, cuy o municipio de Lepe es el objeto de nuestro estudio, no debe de jar de lado la importancia que estas labores investigadoras poseen para su acervo cultural . Por supuesto, tampoco la disciplina toponomástica debe dej ar de potenciar aspectos relevantes de la misma como son los elementos geográficos e históricos. Una correcta labor coordinada en los estudios toponímicos (incluso en la elaboración de los mismos) por parte de expertos en materias geográficas e históricas con los profesionales de la lingüí stica, confiere al análisis toponí m ico una may or profundidad y rigurosidad en dichas áreas, algo que no siempre se le ha podido dar 4 . Respecto a la situación de los estudios toponímicos en la comunidad autónoma andaluza, y más concretamente en la zona occidental, dentro de la cual se enmarca este trabajo, apuntaba y a el profesor Ruhstaller 5 cómo el grueso de la investigación se desarrolla en la provincia de Sevill a. N o solo por el carácte r pionero de algunos de sus autores como García de Diego López, sino también por el número y extensión de los trabajos existentes sobre dicha provincia, desde los estudios de zonas como la comarca del Aljarafe, a cargo de Herrera (1982), hasta los numerosos pro y ect os de 3 Mención especial nos merece, además, el hecho de que la conocida enciclopedia en línea W ikipedia y a cuente con un apartado de toponimia para no pocas voces. 4 Gordón Peral (2010: 1). 5 (2010: 289). 4 Intr oducción los profesores Gordón Peral y Ruhstaller sobre localidade s como Utrera, Carmona o Alcalá de Guadaíra. Por supuesto, la toponom ástica de las provincias de Cádiz y especialmente de Huelva, no se ha quedado atrás y , aunque no en tan elevado número, cuentan ho y en día con valiosos estudios de localidades como Arcos de la Frontera, Jerez, V al verde del Camino, La Palm a del Condado, Bollullos, etc. Nosotros, a través del presente estudio, aspiramos a sumarnos a e sa lista, as í como a ser parte del anteriormente mencionado proyecto toponom ástico global. 2. Consideraciones generales El objetivo principal de este trabajo es realizar un aporte significativo al estudio de la toponimia meridional de la Península Ibérica. Contribuir a la normalización de los nombres de lugar de Andalucía y , en particular , de la provincia de Huelva, de la cual el municipio de Lepe constitu y e una parte importante, tanto históricamente como en la actualidad. Para lograr este objetivo, hemos llevado a cabo un riguroso análisis lingüístico en el que se han analizado aspectos morfosint ácticos, fonético-fonológicos, léxico-semánticos y , por supuesto, etimológicos. Esto nos ha permitido elaborar una suerte de diccionario toponímico del área de Lepe que intenta responder a todas las particularidades etimológicas que los variados nombres de lugar de este municipio presentan. Hemos partido de la elaboración de un completo corpus de varios centenares de denominaciones, recopilado exhaustiva y rigurosamente a través de numerosas fuentes y que ilustra la riqueza lingüística del m unicipio lepe ro, el cual cuenta con nombres de lugar de muy diversa procedencia , desde los habituales latini smos y arabismos, hasta voces prerrom anas y antropónimos, pasando por no pocos portuguesismos y otras denominaciones. Sobre este corpus, hemos llevado a cabo un análisis lingüístico e histórico, m ediante la consulta de las obra s lexicográficas, dialectales y generales del idio m a, tanto históricas como actuales, y también de obras específicas de toponomástica referidas al dominio hispánico. 5 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe Así, se ha tratado de esclarecer , en la medida de lo posible, el origen de los cuantiosos topónimos que pueden encontrarse en el término munici pal de Lepe, tanto aquellos pertenecientes a la época presente, como muc hos que existieron antaño y hoy en día se han perdido, olvidados tras varias generaciones o sustituidos por otros más recientes y /o acordes con la geografía de la locali dad. 3. Motivación Respecto a las razones que nos han llevado a elaborar la presente tesis doctoral, estos s on diversos. Por un lado, es innegable el interés cultural del mate rial que se ha analizado para es te estudio. La recopilación y el análisis de las diversas construcciones lingüístic as de otras épocas, que mantienen los rasgos morfológicos y semánticos de ese período y contribuy en a su mej or comprensión, suponen una notable aportación al conocimiento de la historia, tanto lingüística com o no lingüística, del lugar . Por otro lado, la necesidad de normalización, fijación y conservación de un patrimonio en potencial peligro de desaparición, es tambi én clara, puesto que el acervo toponímico tradicional s e encuentra en una situación de marcado retroceso, debido a la influencia de nuevas denominaciones más extendidas. El valor de la aportación resulta además evidente dentro del marco en que se ubica: el estudio toponímico de un área bien delimitada de la provincia de Huelva que aún no había sido investigada, como es el tér mi no de Lepe. Se enmarca, adem ás, en las actuales investigaciones s obre otras áreas de esta provincia y de la comunidad andaluza, realizadas en el seno del Grupo de Investigación Diccionario T oponomástico de Andalucía, que dirige la Dra. María Dolores G ordón desde el año 1990. 4. Metodología de estudio Desde el punto de visto metodológico, se ha s eguido la misma línea que hasta ahora había desarrollado el grupo de investigadores especialistas en la materia de carácter dialectológico e histórico que constituy e la toponomástica. Concretamente, la línea desarrollada por el grupo de trabajo “Proy ecto de Recopilación, Análisis y Norm alización de la T oponimia de las áreas meridionales de España (PRONORMA)”, Proy ecto del Program a Nacional del Ministerio de 6 Intr oducción Doña Emilia Mendoza Beltrán. Don Manuel Mora Rodríguez. Don Manuel Ramírez Oria. Don Francisco Mora Muriel. Don Juan Prieto Cruz. Doña Águeda Gómez Rodríguez. 13 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe 14 Mar co histórico-geográfico Mar co histórico-geográfico Lepe desde sus orígenes hasta el siglo XX 1. Encuadr e geográfico: localización, extensión y límites del término m uni cipal Lepe se sitúa en la comarca de la costa, entre los 37º 15´ 18´´ de latitud norte y los 7º 12´ 12´´ de longitud oeste, a 38 kilóm etros de Huelva capital por carretera y a 20 de la frontera portuguesa. Limita, en el vértice más noroccidental, con el denominado “mojón de los cuatro términos”, punto de confluencia de los m unicipios de A y amonte, Sanlúcar del Guadiana, Lepe y Cartaya; al sur , con las aguas del Atlántico; al este con el río Piedras, límite natural entre Lepe y Cartay a y , al oeste, con las villas de La Redondela y V illablanca. El término municipal, con una extensión total de 12.793,9 hectáreas (127,96 km2), s e puede comparar con una figura triangular . Su base, el mar , es am plia y alar gada (15,5 kilómetros) m ientras sus dos lados se van estrechando en dirección norte hasta alcanzar los 24 kilómetros, en su punto más septentrional, por muy pocos de anchura. En lo que a la topografía se refie re, el lugar se puede definir como llano, aunque la zona norte se corresponde con un suelo pedregoso de distinta estructura geomorfológica de las tierras más meridionales y con alturas superiores a la media. En base a esta particula r idad morfológica y a la presencia del mar , se pueden apreciar tres unidades geográficas claramente diferenciadas: La primera la conforma la franja costera con dos ecosistemas específicos. El primero de ellos, la play a (La Antilla, Islantilla y Nueva Umbría), es un manto arenoso abierto al océano que conform a, en una longi tud de 15,5 kilóm etros, paisajes de singular belleza y altísima riqueza ecológica. En la actualidad y desde los comedios de los años treinta del pas ado siglo, se ha transformado en un área turística de segundas residencias, lugares de ocio y hoteles. Otro ecosistema lo componen las marismas del río P iedras, en su curso bajo y medi o. Este hábitat natural conform a un paisaj e de esteros de aguas salobres, colonizados por una flora y fauna totalmente adaptadas al am biente húmedo, y una salina que se adentra, siguiendo el cauce del río, más allá del paraj e de La Bar ca . Su peculiaridad más sobresalient e es su alto valor ecológico, unido a los im portantes ves tigios arqueológi cos, que hablan de un pasado cultural y económico diferente 15 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe al actual: antiguos mol inos mareales que poblaban los meandros del río, salinas a escasos kilómetros del casco urbano y restos de antiguas dársenas en La Ramada, La Bar ca y El T errón . Las dos pri mera s, usadas para fondeo de barcos de mercancías y la última, para uso pesquero. En la actualidad, los puertos de La Ramada y La Bar ca han dejado de utilizarse, mientras que el de El T errón se ha transformado, casi por completo, en un muelle deportivo. La segunda unidad geográfica está representada por la campi ña agrícola o tierras llanas. Es el espacio central del municipio y donde se aglutinan los terrenos más fértiles y productivos. Su fisonomía, casi plana, tan solo se ve interrumpida por pequeños cabezos o cerros que rompen la monotonía del paisaje y dan, con las aportaciones de sus escorrentías, fertilidad a los valles sobre los que drenan. La terc era unidad la conform a el área del Pre-Andévalo. Se caracteriza por alber gar las cotas más altas de todo el término y por su diferenciada com posición geológica y paisaj ística. As í, a m edida que nos alej am os del m ar y avanzamos hacia el norte, observamos que la cota comienza poco a poco a subir , aunque sin encontrar lugares que puedan superar los 148 metros de altura, máxim a elevación registrada. Esas peculiaridades geomorfológicas determi nan unas características líticas y orográficas simil ares a las de la comarca que le presta el nombre: Campo Arriba . No en vano, la zona septentrional del tér mi no de Lepe constituy e el nexo de unión entre las tierras llanas de la costa de Huelva y las de alturas intermedias del Andévalo. Además de por su altura sobre el nivel del mar , este territorio llama la atención por la distinta composici ón del suelo, muy poco apto para los cultivos 19 , lo que viene a determinar un predominio casi absoluto de la vegetación arbórea y arbustiva: pinos, piornos, encinas, alcornoques y eucaliptos, en conj unción con el monte bajo que lleva asociado: en este caso, y dada la situación latitudinal y geográfica de Lepe, una mezcla de plantas y matorrales mediterráneos, la garriga (monte bajo de manzanilla, algarrobos, lentiscos, mirtos, jaguarzo morisco, romero, chaparros, madroños, etc), junto a planta s típi cas de las landas oceánicas (retama, brezos, tojos, zarzas, endrinas, piorno y enebro). Casi todas dejan su reflejo, como veremos, en la toponimia. La fauna se caracteriza por conejos, liebres, zorro s, perdices, tejones, lobos (estos últi mos desapareci dos desde 19 Aunque en la actualidad con la agricultura intensiva parte de estos suelos se han puesto en cultivo. 16 Mar co histórico-geográfico principios del siglo XX), zarzales, tórtolas, etc., convirtiéndola en una reserva cinegética de importancia. 2. Encuadr e Histórico 2.1. Pr ehistoria No se han realizado trabajos unificados sobre la Prehistoria en el término municipal de Lepe, por lo cual desconocem os el patrón de asentamiento de dicho período, si bien, a través de los diversos estudios hasta ahora publicados 20 , podemos conocer algunos datos concretos de los diferentes y a cimientos prehistóricos existentes en el territorio. Estos son los siguientes: - La Antilla. S e encuentra sobre el acantilado flandriense ubicado entre La Antilla y La Redondela , concretamente en la zona ocupada actualmente por el Campo de G olf. En la década de los '80 se recogieron en superficie materiales y restos de tal la de útiles que podrían pertenece r al Paleolítico Inferior , Medio y , en determinados casos, perdurar hasta el III Milenio a. C. (vid. V allespí et alii, 1981). - Cabezo del Tío Parra I . El yacimiento está situado al Oeste del casco urbano de Lepe. En superficie tan solo se han localizado restos de tall a sobre cuarcit as en posición s ecundaria debido a la erosión, por lo cual no es posible asociarlos a algún tipo de taller o estructura. La ausencia de mate r iales en buenas condiciones impide fijar una cronología precisa a este lugar , aunque todo lleva a pensar que sirviese de cantera a los cercanos y aci mientos del Cabezo del Tío Parra II y el de La T ejita (vid. Campos y Gómez, 1996: 57). - La T ej ita. Está situado al Noroeste del núcleo urbano de Lepe. El terreno se encuentra muy erosionado debido a la acción de la naturaleza y como consecuencia de la del hombre por la extracción de áridos. Entre los restos, se localiza n adobes quem ados, restos de talla sobre cuarcitas y m icrolíticos sobre cuarzo (entre ellos microláminas, lascas laminares, núcleos informes y cerámica a mano). A través de estos restos, el yacimiento puede ser fechado entre el período Epipaleolítico y Neolítico final, estimándose una ocupación anterior al III Milenio a.C. 20 Fundamentalmente por Campos y Gómez. 17 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe - Cabezo del Tío Parra II. Situado al Suroeste del núcleo urbano de Lepe. Sobre la superficie aparecen nume rosos fragmentos de restos de adobes, algunos de ellos con impronta de cañas, además de otros elementos vegetales que evidencian s u pertenencia a cabañas de estructura vegetal. Junto a ellos, han aparecido útiles pulimentados, cerámica a mano, tallas sobre sílex y cuarcita y piezas de bronce, todos ellos pertenecientes al Calcolít ico final y a la Edad de Bronce. 2.2 Pr otohistoria - La T iñosa. Sobre una pequeña elevación y a pie de una antigua des em bocadura del río Piedras, en el mismo término municipal de Lepe, se encuentra el y acimient o de La T iñosa, excavado entre 1976-1977 por Mª Belén y M. Miranda (1978). Sus investigaci ones dan como resultado la localización de una factoría de salazones explotada durante un corto período de tiempo, entre los siglos IV -III a.C. Entre los restos arqueológicos hallados se encuentran fragmentos de ánforas y cerámica griega de mesa, junto a otras producciones locales, datos que permitieron a sus investigadores clasificar el y a cimiento no solo como un lugar de producción de salazones s ino también como centro de comercialización con otros enclaves del Mediterráneo. Adem ás de estas act ividades, se constata la importancia de la pesca de altura junto a la caza 21 . 2.3 Periodo Romano - El T errón-La Bella. La producción s alazonera no debió interrumpirse en la zona desde sus primera s constataciones en época turdetana (siglos IV -III a.C.), aunque hasta la actualidad no se cuenta con las evidencias arqueológicas pertinentes que así lo corroboren. A partir del período bajoimperial se intensifican las actividades salazoneras, que continuarán, al menos, hasta el siglo IV . A su vez, aparecen en ese siglo factorías de nueva creación que se mantienen hasta la finalización del período romano, como resultado de la reactivación del comercio con el Mediterráneo y de la decadencia de la producci ón metalúrgica. Ent re est os ce ntro s má s ta rdí os ( sig lo s IV -VI d. C.) se enc ue nt ra la fac tor ía de El T er rón , si tu ada en las prox im ida des del lit oral y 21 Asimi smo, se localiza una zona de habitación pavimentada y una estructura circular de adobe interpretada como un horno. 18 Mar co histórico-geográfico vi nc ul ada a l Río P ie dra s . T ra s la s ca m pa ñas de ex ca vac ion es arq ue ol ógi ca s en 199 6- 199 7, se pu sie ron al de scu bie rto va ri as ár ea s fu nc io na le s: a rt es ana l, do mé stic a e i nd ust ri al . - V alsequillo. Ocupado por el antiguo lecho del arroy o de V alsequillo. Aparecen en este y a cimiento mate r iales de época romana: cerámica, restos de ánforas de almacenamiento, etc., que nos permiten comprobar una presencia mar gina l de gentes relacionadas con lugares como los de El T errón- la Bella . 2.4 La Edad Media 2.4.1 Época árabe. En la etapa árabe el poblamiento de Lepe cam bia su ubicación, alejándose de la costa y asentándose en el interior 22 . Su poblamiento sería una alquería localizada en una importante ruta de comunicaciones cercana al ma r , que unía la zona más s uroccidental peninsular con Sevilla. De hecho, un geógrafo oriental del siglo XIII, para referirse a este poblamiento, hablaba de “ciudad al lado del m ar océano”. Los geógrafos árabes registran la ruta de tres o cuatro j ornadas que unía Lepe con la actual Faro, en aquel momento capital de la provincia de Al-Andalus, que administraba la región oriental del Algarve. A nivel administrativo, Lepe dependió de la Cora de Niebla, constituy endo su límite meridional. En torno al siglo X, la población lepera era m ayoritariamente de cultura musulmana, a la que podemos calificar como andalusí, “ por provenir de la fusión de elementos autóctonos con la minoría árabe". A la vez, permaneció una minoría mozá rabe que conservó las costumbres y la religión cristiana. Como es sabido, a partir del siglo XI el estado centralizado da paso a los Reinos de T aifas, momento en que la zona de Lepe pasó a s er objeto de disputa por la disgregación del poder central. A mediados del siglo XI, Lepe pasó a depender , de hecho, del gobierno de los Reinos T aifas de Sevilla, convirtiéndose en un territorio fronterizo de gran importancia. Con la Reconquista cristiana , y especialmente a partir de 1212 con la derrota de las tropas andalusíes en Las Navas de T olosa, el valle del Guadalquivir quedó abierto para los castellanos. Durante todo el siglo XIII, Lepe recuperó el carácter de territorio fronterizo al derrumbarse el poder árabe en el occidente de Andalucía y la pugna entre Castilla y Portugal por la zona comprendida a 22 Aunque no sabemos con segur id ad si esta afirmación responde a la realidad, dado que en el actual núcleo urbano no se han realizado estudios arqueológicos que lo confirmen. 19 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe ambas orillas del Guadiana, en lo que se ha venido a llamar “cuestión del Algarve”. En las primeras décadas de ese siglo, Sancho II de Portugal avanzó hacia el Sur y Levante, ganando esos terrenos a la corona de Castilla , terrenos que concedió a la Orden de Santiago (M értola, Gibraleón, Huelva y Saltés hasta A y a monte). En 1245, el Papa privó del reino a Sancho II de Portugal, que tuvo que refugiarse en territorio de Fernando III de Castilla. P ero será s u hijo, Alfonso X , quien reciba aquellos territorios para la corona castellana. Y será a partir de su testamento cuando se produzca la s eparación de los territorios situados a ambas orillas del Guadiana, quedando Lepe ba jo el control efectivo de Castilla, en la jurisdicción del Concejo de Sevilla. 2.4.2. Época cristiana. En los comienzos del reinado de Fernando IV , Alfonso Pérez de Guzmán “el Bueno” y su mujer , María Alfonso Coronel, compran tierras en la costa suratlántica andaluza desde A ya monte hasta Gibraltar , siguiendo el siguiente orden: A y a monte, el Puerto de Santa M aría, La Redondela, Huelva y , por último, Lepe, adquirida por Doña María Coronel. T odas ellas integrarán, a partir de entonces, el Señorío de los Guzmanes. En 1396, Juan Alonso de G uzm án otorga en su testamento las villas de A y amont e, Lepe y La Redondela, a su segundo, hijo Alfonso de Guzmán, separándolas del may o razgo y creando un señorío nuevo, el futuro Marquesado de A yamonte. Posteriormente, en 1488, Doña T eresa de Zúñiga emprende los trámites para la creación de un may o razgo con entidad jurídica propia con las poblaciones de Lepe, A yam onte y La Redondela, a favor de su s egundo hijo, don Francisco de Guzmán, que se hace car go del s eñorío con el título de Conde. En el s iglo XVI, el Condado adquiere la dignidad de Marquesado, incluy endo las poblaciones de nueva creación de V illablanca y San Silvestre de Guzmán. Aun cuando el área geográfica que englobaba la jurisdicción ayamontina no era muy vasta en comparación con la de otros señoríos (45.255 hectáre as), sí lo eran las rentas que pagaba a la Monarquía como consecuencia de la prosperidad económ ica que vivió este marque sado durante el siglo XVI. El esplendor monetario tuvo su base en una productiva agricultura generadora de importantes excedentes de frutas y vinos, hasta el punto de exportarlos a otros países europeos. A 20 Mar co histórico-geográfico ese floreciente comercio se le sumó la venta de manufacturas de productos del mar , sobre todo sardinas, salazones de atún y sal. Íntimamente ligada a la pesca, sobre todo en las comarcas litorales, se consolidó la producción de sal (en funcionam iento hasta bien entrados los años setenta del pasado siglo), y a que este producto no solo abastecía a los pescadores de la región, sino también a los de otras próxim as o lejanas. T odo ello hizo aumentar los ingresos y el nivel económico de la población del señorío, lo que se tradujo y materializó, a niveles prácticos (y en el caso concreto de Lepe), en los monumentos religiosos y civiles que se erigieron durante el siglo XVI, hacie ndo de esa villa un im portantísimo núcleo urbano. 2.5 El Antiguo Régimen 2.5.1. La economía. La economía local se sustentaba en dos pilares fundamentales: el s ector pri m ario y el comercio. La base de la agricultura eran los higos y las uvas (para la producción de vinos y pasas ), que se destinaban m ay ori tariamente al comercio exterior , sobre todo los vinos bastardos, blancos y dulces, tan demanda dos en el mundo anglosajón 23 . Por el contrario, la escasez de tierras fértiles im pedían una producción de cereales s uficiente para abastecer a la población, de ahí que en épocas de hambruna fuesen importados de Sevilla, Jerez y , sobre todo, de Extremadura. T ambié n fueron importantes para la econo m ía local la producción de frutas (granados, manzanos, perales, ciruelos, almendros, etc.) y las huertas, ubicadas en la periferia de la villa, siguiendo el curso de los arroy os. A su vez, existió un aprovechamiento forestal y ganadero, sus tentado en las amplias dehesas comunales ocupadas por encinas, alcornoques, tojos, retamas chaparros, jaras, etc. y destinadas a la tala, carboneo y al pas to del ganado, así como al aprovechamiento cinegét ico y la apicultura. En las zonas próximas al litoral, cuando la arena se consolidó, aparecieron grandes áreas de pinares. El ejemplo más significativo lo encontra m os en los famosos Pinar es de Lepe , agrupación de distintos tipos de pinos: piñoneros, atlánticos o flandes y rodeno 24 . 23 V id. Cuentos de Canterbury . 24 El pino rodeno, llamado también pino marítimo, pino rubial o pino negral, es una especie arbórea de la familia de las pináceas que se extiende por España, Portugal, sur de Francia, Italia y Marruecos 21 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe El comercio, inicialmente de pequeña escala y solo con las zonas occidentales peninsulares, alcanza una m ay or im portancia a partir del siglo XIV y se amplía tam bién hacia el exterior , existie ndo dos rutas comerciales: • Una terrestre, aprovechando el antiguo trazado romano que unía Sevilla con la desembocadura del Guadiana. Esta ruta, llamada más tarde Camino Real, enlazaba la zona occidental del Sur peninsular con la oriental de Portuga l, teniendo a Lepe como el núcleo de comunicación principal entre Portugal y Sevilla. D e esa forma, el pueblo pasó a ser el enclave costero más importante entre el río Piedras y el Guadiana. Y a en la villa, el camino se bifurcaba hacia el Sur para comunicarse con el puerto de El T errón y hacia el Norte con V illablanca, San Silvestre y otros pueblos del Andévalo. • La otra ruta, marítima, se basaba en su proximidad con el mar , que le permitiría a Lepe desarrollar un comercio especializado en la venta de pescado fresco (s ardinas, jureles, acedías, etc) y salazones, así como vinos y frutas. Sus puertos fueron transitados por muchos mercaderes forasteros, también de otros países. T odas estas actividades aparecen recogidas en las Ordenanzas dadas por los Marqueses de A y amonte para el buen gobierno de la V illa. Los diferente s usos del suelo y los paisajes descritos han dejado una profunda huella en la toponimia, como veremos más adelante. 2.5.2. La sociedad. La sociedad local durante todo el Antiguo Régime n presentaba la consabida estructura piramidal. En su cúspide se situaban los marqueses y sus familiares, así como representantes de la corona en su ámbito jurisdiccional. Inmediatam ent e por debajo, pero gozando de privil egios exclusivos, s e hallaban los altos funcionarios empleados a su s ervicio. El segundo escalón estaba ocupado por los caballeros e hidalgos y la base, muy amplia, la conformaban los vecinos y hom bres buenos. Fuera de dicho sistema se encontraban los margi nados, diferenciados por su condición racial y religiosa, como eran los esclavos y judíos: en Lepe existía una relevante comunidad judía que incluso contribuía económicam ente al fisco con grandes impuestos. Esto se aprecia incluso en el entramado urbano, como en las estrechas calles de la Cruz, Paso, etc., que indican que aquel sería el 22 Corpus Análisis del Corpus T oponímico ACEBUCHE, EL Documentación cartográfica y de inventarios: • Bosquejos planimétricos: Hoja 2ª. • Mapa T opográfico Nacional: 998-II. Documentación textual: no figura. Etimología e interpretación: El DRAE recoge el término acebuche , procedente del árabe hispánico Azzabbúǧ , con el significado de ‘olivo silvestre’. El mismo origen y significado aparece en el DECH (s.v . acebuche ). Estamos ante un vocablo de documentación tardía (lo que no quiere decir de usos tardíos), pues Corominas y Pascual lo recogen por primera vez en Alonso de Palencia. Los ejemplos del CORDE son tam bién tardíos, todos posteriores a 1500. El más antiguo se encuentra en la obra de Fra y Bartolomé de las Casas, Historia de las Indias (c. 1521-1561) ( CORDE 14-05-2014): Bien claro y manifiesto e st á el a r gumento y evidente in dicio es de la mansedumbre, simplicidad, bondad y docibilidad natural destas gentes, y cuán aparejadas estaban por Dios para poderse trasplantar y transformar de ramos de acebuche y silvestres a mar gos de la silva [sic] de su gentilidad, en o livas o vides dulcísimas de su carísima y preciosísima viña. Sin embargo, el profesor Molina Díaz (2008: 24) adelanta la prim era fecha documentada con un azebuche en la Epístola a los Romanos de 1270. Covarrubias (s.v . azebuche ), adem ás de indicar que “ es el olivo silvestre”, señala y a que “es nombre arábigo y en su terminación sebujun , según Urrea, del verbo zebege , que significa ser áspero y austero, etc”. Este dato lo recoge después el Diccionario de Autoridades . Y es, precisamente en este diccionario (s.v . azebuche ), donde encontramos la descripción má s com pleta del término: El olivo sy lvestre , cu y os ramos son menores y menos pompósos, y las hoja s mas pequeñas que las del cultivado: el tronco es mas obscuro y fuerte, y regu larmente menor , y las aze it unas que produce s on mui 29 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe pequeñas y amar ga s. Segun Diego de Urréa citado por Covarr . T rahe su origen de la palabra arábiga Zebujun del verbo Zebeje , que significa ser áspero y amar go, por cuya razón se debe escribir con z , como lo hacen muchos Autóres clásicos […] El acebuche, al ser una plant a s ilvestre, suele aparecer como único ejemplar en una finca o paraje, lo que ay uda a que pueda ser tom ado como elemento distinguidor del lugar y consiguientem ente a funcionar como topónimo. El Inventario de toponimia andaluza no recoge el tér mi no en la localidad de Lepe. Sin embar go, si aparece en otras poblaciones de la provincia onubense, incluso lim ítrofes con la lepera, tanto en su forma sim ple com o en su derivado Acebuchal . AGUA DE BALDETINAS Documentación cartográfica y de inventarios: no figura Documentación textual: […] bera del camino junto a el agua de Ba ldetinas donde se reconoció mojón, el qual se renobó […] (AML, leg. 36, fol. 178v , año 1 713) Etimología e interpretación: Para “aguas” vid. s.v . Aguas, Las . V id. V aldeti nas . AGUAS, LAS Documentación cartográfica y de inventarios: • Catastro A y un tamiento. • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 35. • Inventario: E1, fuente 2, pol. 35. Otras ubicaciones: Isla Cristina. • A vance Catastral: pol 35. 30 Corpus • Catastrones (1929): pol. 35. • Mapa T opográfico Nacional: 998-IV . Documentación textual: no figura. Etimología e interpretación: Procedente del latín aqua, el DRAE ( s.v . agua ) recoge varias acepciones relacionadas con esta voz. En la octava alude a la forma en singular con el significado de río o arr oyo , y la califica como forma y a en desuso. T ambién hace referencia, en la decimosegunda acepción, a s u forma en plural, aguas, como manantial de aguas miner omedicinales . Por último, encontramos: 13. f. pl. Mar . aguas del mar , más o menos inmediatas a determinada costa. En aguas de Cartagena . Los autores del D ECH , por su parte, aluden a esta acepción puntual izando: río, corriente de agua [Cid; J. Ruiz 266b; etc.] , hoy muy arraigada en la toponimia de algunas zonas, como puede verse en el DHist . Y a en 1945, el investigador Joseph Piel, en su artículo “ As aguas na toponim ia ” (Pp. 305-342), apuntaba: É sabido que o plural latino AQUAE designava com frequência nascentes importantes, principalmente quando eran termais ou constit uian objecto de um culto. Lembramos os varios Aix em França, que, com Dax, se fundam num locativ o AQUIS , o mesmo sucedendo c om Chaves < (AQUIS) FLA VIIS, c idade que debe o seu nome a familia imperial dos Flavios. AGUAS DE LAS PUERCAS V id. Aguas Puer cas . 31 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe AGUAS PUERCAS Documentación cartográfica y de inventarios: • Catastro A y un tamiento. • Inventario: E1, F2, pol. 7. Otras ubicaciones: V illablanca. • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 7-8. • Catastrones: pol. 7-8 (1930). • A vance Catastral: pol. 7; pol. 8. • Mapa T opográfico Nacional: 998-II. Documentación textual: […] en el sitio que llaman el Agua de las Puer cas cerca de las majadas de c olmenas del b achiller Lope Mendez […] (AML, leg. 36, fol. 1 16r , año 1591) A los dies y seis mojones, a la passada del arroy o del Agua de la s Puer cas al pie de una carrasca […] (AML, leg. 36, fol.175v , T ra slado de 1700) A los catorse, quinze […] mojones no se allaron las señales de la solana […] ni de la mata de adaron junto a el cam ino del Agua de l as Puer cas , n i la pasada de dicha a gua al pie de una carras ca por aver faltado esta, aunque oi este arroy o se conose por el del Milano (AML, leg. 36, fol. 179r ., A mo jona miento año 1713) Aguas Puer cas (T) ; Lindero de Oriente: V aldíos ; Lindero de Occidente: V ald í os (Índice de fin cas rústicas, AHPH) Etimología e interpretación: Analizando la documentación vemos que, ya en el siglo XIX, aparece la forma actual “ Aguas puercas”. La documentación al res pecto es amplia y significativa, tanto en mapas como en textos escritos. Dos formas distintas del topónimo aparecen en los textos recogidos. Esta diferenciación, además de los cambios fónicos producidos, generales en nuestras hablas y que se encuentran también en otros muchos casos, conlleva un claro cam bio semántico entre una y otra forma. La primera de ellas, la más antigua, “aguas de la puercas”, hace referencia al agua que usan las puercas para beber o bañarse, m ientras que la segunda form a supone que “puerca s” pasa a funciona r como un adjetivo de “aguas”, modificando totalmente el sentido del sintagma. 32 Corpus En cuant o a la etimol ogía de la voz puer co, -a , y a Corom inas y Pascual indica n, (s.v . pue r co ) que, además de “cerdo”, significa también “jabalí”, que fue la forma de uso general para referirse al animal en la Edad Media e incl uso hasta fines del siglo XVII, en que el uso metafórico, cada vez más general, de “puerco” com o adjetivo equivalente a ‘muy sucio’ tiende a generalizar su sustitución por “cerdo” en España y por “chancho” en América del Sur . Como podemos ver en la documentación, la denominación primitiva del topóni m o pervive hasta principios del s iglo XVIII, conservando la misma forma que, con toda probabilidad, tendría en su origen. Podemos constatar que, y a en el último cuarto del siglo X IX, el cambio formal y de significado s e había producido (omi sión de la preposición “de” y el artículo “ la”), coincidiendo el significado metafórico (aguas s ucias) con el del topónimo. A ello habría que añadir que las mismas Ordenanzas Muni cipales (como podemos ver en la documentación textual) nos ofrecen un dato que puede ser significativo: en el amojonamiento de 1713 aparece el “Camino del Agua de las Puercas”, copia literal del amojonamiento anterior de 1566, pero no ocurre lo mismo con el Arroy o, pues observamos que “oi este arroy o se conose por el del Milano”. ÁGUILA, EL Documentación cartográfica y de inventarios: • Catastro A y un tamiento. • Inventario: E1, F1. Comentario: casa, pozo. • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 7-8; pol. 18-19. • Catastrones: pol. 7-8 (1930); pol.18 (1930); pol. 19 (1930) (El Águila y La Forera). • A vance Catastral: pol. 7; pol. 18; pol. 19. • Ortofotografía de Andalucía. • Mapa T opográfico Nacional: 980-IV y 998-II. Documentación textual: Aguila (T) ; Lindero de Oriente: Río de Piedra ; Lindero de Occidente: N.P . (Índice d e fincas rústicas, AHPH) 33 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe Etimología e interpretación: Como es sabido, estamos ante un descendiente semiculto del latín AQUILA ( DECH , s .v . AQUILA). Indican Corominas y Pascual que este tipo de evolución, que s e da en casi todas las lenguas romances, “se explica por la rareza del animal y la tradici ón literaria de las águilas romanas”. El DRAE define el zoóni mo como: “1. f. A ve rapaz diurna, de ocho a nueve decím etros de alt ura, con pico recto en la base y corvo en la punta, cabeza y tarsos vestidos de plumas, cola redondeada casi cubierta por las alas, de vista muy perspicaz, fuerte musculatura y vuelo rapidísim o”. Estas características le permiten vivir con facilidad en zonas elevadas, como ocurre en nuestro caso 29 y probablemente por ello “es un zoóni mo frecuente en la onomástica de lugares elevados”, como y a señaló la Doctora Gordón (1988:177). Es el caso de este topónimo en la geografía lepera. ALCANT ARILLA (LA) Documentación cartográfica y de inventarios: no figura. Documentación textual: […] al sitio de la Alcantarilla termino de Lepe. (AHPH, Hipotecas, sig. 7156, año 1857, f. 288) [… ] y un bajo de viña al citio de la Alcantarilla (AHPH, Hip otecas, sig. 7144, año 1780, f. 494) […] u na fanega de tierra al sitio de la Alcantarilla e n aquel término […] (AHPH, Hipotecas, sig. 7 155, año 1849, f.512) Alcantarilla (T) ; Lindero de Oriente : Capp. de V illanueva de los Castillejos ; Linder o de Occidente: N.P . ( Índice de fincas rústicas, AHPH) Etimología e interpretación: Diminutivo del térmi no Alcántara , que procede del árabe qántara (puente). Se trata de una voz que se documenta en época tardía, 1786, pero no por ell o de introducción tardía en castell ano “en vista de los numerosos Puente de Alcántara […] de cuy o significado existía cierta conciencia popular”, como señalan Corominas y Pascual. 29 Ubicada y a en la zona más al norte y más elevada del municipio, El Andévalo. 34 Corpus El DRAE , s.v . Alcantarilla , define el término, en su significado actual, co mo: “1. f. Acueducto subterráneo, o sum idero, fabricado para recoger las aguas llovedizas o inmundas y darles paso”. Por el contrario, en la tercera acepción encontramos el significado m ás primitivo: “f. p. us. tajea (puente pequeño)”. Es decir el mismo que aparece en Autoridades y que concuerda más exactamente con lo expresado en otros diccionarios y con el significado que dio origen a este topónim o. Mendoza Puertas (2007, s.v .) indica que se trata de un topónimo actualmente desaparecido. Afirmación que también en nuestro caso parece confirmarse, pues en su form a simpl e solo lo hemos documentado en dos textos del siglo XIX. En cualquier caso estamos ante una forma poco frecuente en la toponimia. El Inventario de T oponimia Andaluza recoge la voz solo en la ciudad de Huel va. ALCANT ARILLA DEL FRAILE Documentación cartográfica y de inventarios: • Mapa T opográfico Nacional: 998-II. Documentación textual: no figura. Etimología e interpretación: V id. Alcantarilla ; V id. Fraile, El. ALCARÍA, LA Documentación cartográfica y de inventarios: no figura. Documentación textual: 35 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe […] una fanega de tierra [...] q ue le ha con cedido en su término y al sitio de la Alcaría li nde con ot ras [...] (AHPH, Hipotecas, sig. 7150, año 1816, f. 49) […] mil cua tr ocientas z epas al citio de la Alcaria que lindan [. ..] (AHPH, Hipotecas, sig. 7150, año 1828, f. 438v) […] ocho fanegas de tierra q ue tiene a l sitio de la Alcaria o Dehesa limpia en aquel término [...] (AHPH, Hipotecas, sig. 7150, año 1829, f. 462) Alcaria (T ierras // tierras e Hig.) ; Linderos: N. P . ( Índice de fincas rústicas, AHPH) Etimología e interpretación: El DRAE , s.v . alcaría , dice: “1. f. desus. alquería. U. en Salam anca.”. Y en la entrada alquería encontramos: “ (Del ár . hisp. alqaríyy a, y este del ár . clás. qar y a h).1. f. Casa de labor , con finca agrícola, típica del Levante peninsular . 2. f. caserío (conjunto reducido de casas)”. El D ECH , s.v . alquería (del hispanoár . qarîy a ‘aldea’, ‘casa de campo’), recoge como prim era documentación la forma alcaría (1253), que term inaría siendo desusada, como indica también el DRAE . A ñaden Corominas y Pascual que se conserva todavía en 1599 (G. de A lfarache). La variante alquería aparece hacia 1460 y se debería, según estos autores, “a una alteración española debida al reemplazo de la forma del sufijo -aría por -ería.” T ambié n aparece recogida en el Diccionario de Autoridades la variante alcaría con el significado de “Casa de campo, Granja, Quinta ò Alquería”. De los dos ejemplos que aporta de esta forma, uno es de Las Partidas y el otro del granadino Luis del Márm ol Carvajal, Descripción de África , por tanto también del último cuarto del Siglo XVI. En la entrada alquería , Autoridades explica que “es lo mismo que alcaría; pero modernamente mas usada, y assi la trahen es crita Nebrixa, Covarr . y otros Diccionarios” Y es también en el siglo XVI cuando aparece esta forma en la documentación conservada en el Archivo Municipal de Lepe (leg. 36). Aunque, como vemos en los textos, se mantiene aún más tarde, probablemente por tratarse de un topónimo. El último de los ejemplos señalados ofrece una dualidad de nombres Alcaría ó Dehesa limpia referidos al mismo lugar , lo que probablemente favoreció la desaparición del pri m ero. 36 Corpus ALCARÍA HERMOSA Documentación cartográfica y de inventarios: no figura. Documentación textual: (…) y otro a la parte del campo y no a la parte de la dicha viña de alcaría Hermosa (…) (AML, leg. 36, fol. 1 16v ., año 1591). […] fuesen obligados a pagar el daño que con los dichos ganados c abrunos fisiesen en las heredades de esta villa de Lepe, que se entiende las viñas de Alcaria Hermosa y Masego sas […] (AML, leg. 36, fol. 159r , año 1566; fol. 160r , año 1567 y fol. 161v , año 1569). Etimología e interpretación: V id. Alcaría. El apelativo “hermoso/a” procede del latín clásico Formōsus , derivado de Forma 'hermosura'. El DRAE especifica: “ 1.adj. Dota do de hermosura. 2.adj. Grandioso, excelente y perfecto en su línea. 3.adj. Despejado, apacible y sereno. ¡Hermoso día! 4.adj. coloq. Dicho de un niño: Robusto, saludable.” La primera docume ntación es de 1 102 ( DECH s.v .). En el latín clásico coexiste con pulcher , forma mucho más general pero desaparecida en las lenguas romances, que prefirieron los derivados de bellus . Además, en español, portugués y rum ano, permanecieron hermoso y otros derivados, s egún explican Corominas y Pascual. La docum entación textua l encontrada nos permite saber que esta Alcaría Hermosa y el otro topónim o Alcaría en el término de Lepe, no s e refieren a la misma ubicación, y a que la primera parece hallarse en las proxi m idades del lugar conocido como Masegosas y la segunda en el terreno conocido como Dehesa Limpia . Asimismo, el hecho de contar con un calificativo añadido al sustantivo, hace pensar que la Alcaría Hermosa fuese denominada así para diferenciarla de otra alcaría ya existente, posiblemente la que documentamos en este trabajo. Sin embar go, las fechas en las que se documentan ambos topónimos son bastante distantes entre sí y no permiten saber si coexistieron. De hecho, la Alcaría her mosa se recoge en textos de hasta dos siglos de anterioridad respecto a la Alcaría “a secas”. Esto no excluy e, obviamente, la pos ibilidad de su coexistencia, pero 37 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe abre cierto camino a la hipótesis alternativa m ás lógica: que la Alcaría Hermosa fuera calificada así sencillamente por su aspect o físico. En este caso, ade más, nos inclinamos hacia la segunda acepción de la A cademia, referente al notable tamaño de la misma, más que a la cuestión estéti ca. ALCORNOQUE, EL Documentación cartográfica y de inventarios: no figura. Documentación textual: […] al sitio el Alcornoque camino de A yamonte [...] (AHPH, Hipotecas, sig. 7143, año 1775, f. 413) Etimología e interpretación: Es un hecho frecuente en la toponimia el uso de formas procedentes de la denominación de un árbol. Como señala la Academia, se trata del “ Árbol s iem pre verde, de la familia de las Fagáceas, de ocho a diez m etros de altura, copa muy extensa, madera durísima, corteza formada por una gruesa capa de corcho, hojas aovadas, enteras o dentadas, flores poco visibles y bellotas por frutos”. De origen mozárabe ( alqurnúq ), procede del latín tardío quernus 'encina', con el sufijo despectivo hispánico occus que, aunque generalmente suele tener carácter aumentativo o despectivo, aquí alude a la tosquedad de la corteza del alcornoque en contraste con la de la encina, según afirman Corominas y Pascual. Estos autores documentan por primera vez el término en 1205 en un foral de la zona fronteriza leonesa-portuguesa de Castel-Rodrigo. Y un siglo antes, bajo la forma colectiva Cornocal en el fuero de Ledesm a, en 1 1 10 ( D ECH s .v . Alcornoque ). Parece lógico pensar que se trata de la ubicación de un árbol de es te tipo que fues e especialm ente significativo, tanto com o para denominar el terreno. La escasez de documentación de este término nos impide aventurarnos en otras posibles hipótesis. ALMADRABA DE EL TERRÓN Documentación cartográfica y de inventarios: 38 Corpus • Catastro A y un tamiento. • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 2. • Catastrones (1928): pol. 2. • A vance Catastral: pol. 2. • Mapa T opográfico Nacional: 998-II. Documentación textual: no figura. Etimología: Para “alto” vid. s.v . Alto de la Mojona . V id. Noria, la . Zona de tierra elevada que linda con aquella conocida com o La Noria . AL TOS DE COLOMBO Documentación cartográfica y de inventarios: • Catastro A y un tamiento. • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 1. • Catastrones: pol. 1 (1934). • A vance Catastral: pol. 1 (Alto de Colom bo). Documentación textual: no figura. Etimología e interpretación: Para “alto” vid. s.v . Alto de la Mojona . En este topónimo observamos una constante variación en la denominación en los últimos cien años. En los “Catastrones” de 1928 (polígono 1), invalidados a posteriori, aparece solo Colombo , al igual que en el mapa de 1973. Sin embar go, en el de 1934, hallamos el topónimo completo Altos de Colombo y en el actual mapa topográfico nacional se obs erva de nuevo la denominación Colombo . En cuanto a la forma Colombo , podemos pensar en dos orígenes, uno la planta así denominada, y otro el nombre personal. En el D RAE s.v . colombo , encontramos: “1. m. Bot. Planta de la fam ilia de 45 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe las Menispermáceas, originaria de países tropicales, cuy a raíz, amar ga y de color amarillento, se emplea en medicina como astringente”. Pero creem os que es el nombre personal el que ha dado origen al topónim o, no s olo en este, sino también en los otros casos en que aparece en la toponimia que estudiamos, y a s ea como forma simple, Colombo, o bien en composición: V iñas de Colombo (año 1610), Casa de Colombo, Embalse de Colombo . Procedente del latín COLUMBUS, no deja de extrañar la forma tanto por la conservación del grupo –mb- , com o por la misma forma en sí, frente a los derivados de P ALUMBA. Como es sabido, en las lenguas romances se elimina la dualidad latina P ALUMBUS, -A frente a COLUMBUS, -A, decantándose generalmente por una de ellas; las lenguas extremas, o sea portugués, español y rumano, prefieren en general los derivados de Palumbus, -a. P ero, com o señalan Corominas y Pascual ( s.v . paloma ), “En vi sta de los numerosos t estimonios de COLUMBUS en el mozárabe de T oledo y Andalucía (Sim onet p. 124; A sín §§ 153-6, 417) parece más bien, por el contrario, que fue este el que perdió terreno con la Reconquista”. Efectivamente, Simonet documenta varias formas procedentes de Colum bus referida s a plantas y también a nombres per sonales como “Colom ba, N. pr . fem . que se lee en una inscripción m ozárabe del S. IX (Martos)” y la forma similar “Donna Colomba ó Columba” en escritura mozárabe de T oledo. (Simonet , 1888: 124). Ello s ignifica que no es necesario recurrir a otra lengua para explicar el étim o. Cosa distinta es la evolución fonética con la conservación del grupo –mb- que nos lleva a pensar en un posible portuguesismo. AL TO DE LEPE Documentación cartográfica y de inventarios: • Mapa T opográfico Nacional: 980-IV . Documentación textual: no figura. 46 Corpus Etimología e interpretación: Para “alto” vid. s.v . Alto de la Mojona . V id. Lepe . ANTILLA, LA Documentación cartográfica y de inventarios: • Inventario: (Asentamiento poblacional). Comentario: Pla y a. • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 33. • Catastrones: pol. 33 (1975); pol. 57 (1928). • Inventario T oponímico (Antilla, La / Antillas, Play a de). • Mapa T opográfico Nacional: 998-IV : La Antilla (población). • A yamonte, Ed. Militar 998. Documentación textual: La Antilla es un núcleo urbano y también una playa pertenecien te al municipio de Lepe , en Huelva (España). Según el INE su población en 2 01 1 era de 1.565 habitantes. Su gentilicio es "antillano-a". (W ikip edia, https://es.wikipedia.or g/wiki/La_Antilla, consulta: 20/09/2014) […] Se trata de un edificio aislado emplazado en primera línea de mar . Destaca por ser la primera vivienda construida en La A ntilla . (P lan General de Ordenación Urbanística de Lepe, Anexo II, ficha 30, año 2008). Etimología e interpretación: El nombre de este asentami ento poblacional proviene de la play a en la que se ubica, Playa de las Antillas (vid. s. v .). Si bien no s on estas las únicas variantes del topónimo con las que contamos. Otra de las formas documentadas es “ Entill as ”. Se encuentra en una “escritura de constitución de compañía para el arrendamient o de la al m adraba del T errón” (AHPH, Protocolos, caja 272, libro 48, fols 77-82v ., Huelva 1766). De ella s e dice que se trata de la al m adraba de buche que, de muchos años a esta parte, venía calándose por compañía distinta en los s itios de Punta del Gato , Cantil 35 y Entillas , (hoy La Antilla), conocida normalmente como la almadraba del T errón, nombre del puerto de Lepe (V id. V ega Dominguez, 1991: 258) . 35 Es una de las play a s de la actual I sla Cristina, situada dentro del mismo casco urbano, resgua rdada en el interior del río Carreras y cercana al puerto deportivo 47 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe La misma forma encontramos en un texto j udeoespañol tomado de El A venir y referida en este caso a la isla de Cuba: La España está encontrando grandes difi cultades en e l reglamiento de la c uestión de Cuba. La gra nde isla americana, llamada «la perla d e la s Entillas », está desde longo tie mp o e n d iferencia con la metropol (patria). (Asenjo Orive, 2005: 228) 36 Pero en otras páginas aparece el texto con vocal inicia l “ a”: Ellos v ertirán fin la última gota de sangre y gastarán fin sus ú ltimo céntimo antes de abandonar a otros «la perla de las Antillas ». (Ibídem, pág. 232) Los unos se espantan que los Estados Unidos [...] , después de qu it ar a los españoles de las Antillas , no quiten también a los ingleses, los franceses y los holandeses. (Ibíd em, pág. 240) Otra forma curiosa, pero en nuestra opinión claramente equivocada, y que responde probablemente a una transmisión oral, es la que encontramos en Sáñez Reguart (1791: 67-68) cuando al hablar de “Las vistas de la propia costa en que está calada dicha almadraba” (la del T errón) señala con el número 5 la “Costa de las Santillas ”. Es evidente que se trata de una cuestión de fonética sintáctica, lo difícil es saber de quién partió el error . Igual ocurre en este otro texto: “[…] que el dicho Sr . Les ha dado al citio V era linde con arenas de la playa de la Sentilla e higueral del mismo citio […]” (AHPH, Hipotecas, sig. 7148, año 1802, f. 98). Desde el punto de vista etimológico se han dado diversas hipótesis relacionadas con las distintas formas referidas a la isla o islas de donde procede. Coromina s y Pascual parten de la forma ANT A, en s ingular , como término arquitectónico con el significado de ‘pilastra’ y fue tomada del latín ANT A E, ANT ARUM, ‘pilares a los dos lados de las puertas’. Como voz geográfica y dialectal, ANT A S, utilizada con el sentido de ‘menhir ’ (o ‘dolmen’), es ta mbi én afín a este vocablo latino, pero tiene carácter hereditario y es probable que no venga precisamente del latín, s ino de una palabra prerromana indoeuropea hermana de dicha voz latina, seguramente con el s entido etimológico de ‘fin’, ‘linde’, ‘mojón’. La primera documentación de la primera acepción es del siglo XIII, la de la segunda acepción es muy pos terior , concretamente de 1582. Según Corominas y 36 La misma forma aparece en el “Índice de nombres propios” (p. 262, añadiendo entre corchetes la forma del español general: Entillas [Antillas]) 48 Corpus Pascual esta forma ha dejado huellas en la toponimia gallega y portuguesa, pero también en otras zonas peninsulares más orientales como Antas en Almería, Antella junto al J úcar en V alencia, etc. Los profesores Gordón y Ruhstaller (1991:47) coinciden con esta tesis propuesta por Corominas, añadiendo además otro topónimo de filiación occidental: La Antilla , que “ indica indudablemente la existencia in situ de una construcción prehistórica”. Esta tesis se ve corroborada por los hallazgos encontrados en los años ochenta del siglo pasado sobre el acantilado flandriense situado entre La Antilla y La Redondela, pertenecientes al paleolítico y algunos hasta el III Milenio antes de Cristo (vid. Introducción. Época Prehistórica). Otras hipótesis se han propuesto para explicar el origen de este térm ino, aunque visto desde el punto de vista estrictamente etimológico, no difieren tanto si partimos de las formas antas , antae . Sí lo hacen desde luego en lo que atañe a la cronología. Según s eñala Rosenblat (2002), en la famosa carta de marear que el florentino Paolo T oscanelli le había enviado a Colón en 1474, figuraba la legendaria Antilia que los cartógrafos colocaban desde 1367 al oeste de Irlanda y de Las Azores, como escala del viaje a Cipango y que algunos identificaban con la Atlántida de Platón y otros con la misteriosa Ante-Ilha , la isla portuguesa de las Siete Ciudades 37 . Sabemos que durante todo el siglo XV el mito de la isla Antilia fue general, y siempre relac ionado con los archipiélagos atlánticos. El geógrafo y navegante alemán Martín Behaim la sitúa en su globo de 1492, aunque de manera muy inexacta (no se corresponde con ninguna isla atlántica), como era normal todavía en la cartografía de su época, y relacionándola con la expedición cristiana salida de Oporto en el año 714. Otros investigadores, en su ma y orí a portugueses, tratan de relacionar esta isla con las expediciones portuguesas llevadas a cabo durante el siglo XV , basándose principalmente en un mapa de 1424 en el que aparece una gran isla de forma rectangular (similar a la de Behaim) 38 al oeste de las falsas Azores, e intentando con ello dem ostrar que la llegada de los portugueses a América fue anterior a la de los españoles. A sí, Armando Cortesáo señala que el nombre Antilia corresponde a la forma 37 "Antilia che voi chiamate la Sette Città" escribía T oscanelli en 1474 al rey de Portugal, según recoge Rosenblat (2002: 134). 38 L o que apoy a l a hipótesis de Corominas. 49 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe portuguesa Antilha, lo que prueba, según él, que la llegada de estos navegantes al área del Golfo de Méjico es de época anterior al mapa 39 . Cualquiera de las formas, antilia o la portuguesa antilha , podría ser la primitiva (realmente serían la misma, pues am bas contienen la forma A NT A ), si bien parece más lógico pensar en la solución portuguesa 40 , más acorde con la evolución fonética del grupo "l s eguido de y o d". Pronto esta forma se convirtió en plural (como las Baleares o las Canarias) al otro lado del Atlántico y así la encontramos en el mapamundi portugués de 1502 atribuido a Cantino: Las Antilhas del rey de Castella" (Rosenblat: 120). La primera documentación con que contamos de nuestro topónimo es de 1610 (vid. s. v . Playa de la Antilla ) y se halla en La Ordenanzas Municipales con la forma en plural. N ada encontra m os en textos anteriores como el Itinerario de Hernando Colón (hacia 1517) donde s e dice en la descripción de Lepe que "es lugar de dos mil vezinos e está en llano e tiene muy buena fortaleza e es del conde de A yamonte e está a media legua pequeña de la mar e tiene un puerto que se lla m a la Ramada ..." (1908, vol. II, p.264) , pero com o puede verse, no se hace referencia alguna al nom bre de la mar . Ladero Quesada (1989), en su estudio sobre el señorío de Lepe y A y amonte, señala que Lepe hacia finales del siglo XV tenía dos anejos cerca de la costa a una media legua: El T errón y La Ram ada, pero tampoco hace alusión alguna al topónimo que estudiamos. Ello podría indicar que el término sufrió el proceso inverso, es decir la vuelta desde el continente americano, pero carecemos de documentación medieval de nuestra localidad para tal aseveración, sobre todo teniendo en cuenta la relación portuguesa de esa época con el territori o onubense, tanto por tierra com o por mar . A ello habría que añadir los continuos viajes que desde los puertos leperos (El T errón y La Ramada) partieron hacia el Nuevo Mundo. ANTIGUO CAMINO DE LA FUENTE DE LA VEGA Documentación cartográfica y de inventarios: 39 V id. Mendoza Abreu, 1990: 125. 40 T eóricamente las nuevas islas debían ser portug uesas, seg ún el tratado de Alcaçovas firmado por Juan II de Portugal con Castilla en 1479. 50 Corpus • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 44. • Catastrones: pol. 44 (1928 y 1975). Documentación textual: no figura. Etimología e interpretación: Para “camino” vid. s.v . Camino. V id. Fuente de la V ega . Se trata de un ca m ino corto, paralelo al Camino de la Fuente de la V ega , que atraviesa el polígono número 44 y conecta el Camino de los Recover os con el Camino de V aldelocos. ARBOLEDA, LA Documentación cartográfica y de inventarios: no figura. Documentación textual: […] con arboles frutales llamada la Arboleda […] (AHPH, Hipotecas, sig. 7156, año 1850, f.167v) Etimología e interpretación: El DRAE señala la etimología y significado de la voz ar boleda como procedente "(Del latín arbor eta , pl. de arbor etum , arboledo ). 1. f. Sitio poblado de árboles, principalm ent e el sombrío y ameno". Definición que no difiere mucho de la aportada por Autoridades : "Lugar y sítio poblado de muchos árboles, que por su cópia le hacen améno y sombrío. V iene del nombre Arbol" . Covarrubias, refiriéndose a árbol, es pecifica el tipo concreto de los que se encuentran en una arboleda: “ aunque los signifique a todos particularm ent e y al modo com ún de entender s e toma por la multitud de chopos, álamos y otros árboles que se crían en las riberas”. Corominas y Pascual recogen el térmi no arboleda , entre los derivados de árbol, procedente igualmente del latín ARBORĒ T A, y añaden que se trata de un "vocablo que se consideraba muy vulgar en la antigüedad", rasgo que no deja de resultar extraño si tenemos en cuenta las 51 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe características esbozadas en las definiciones anteriores. La primera documentación se encuentra en Berceo. En la actualidad el topónimo se m antiene para designar un barrio de la localidad, pues el paraje está y a poblado de casas. ARENOSA, LA Documentación cartográfica y de inventarios: no figura. Documentación textual: A los treze mojones que esta en un caveso entre un xaral cabe unas matas de adaron que es la derechera de un alcornoque g rande que está en el Ar enosa con unas piedras largas hincadas (AML, leg. 36, fol.157r , año 1566) El sexto mojón, aviendo benido derechos a la Ar enosa , se puso en d icha Arenosa de muchas piedras que se halló hecho de una sahurda caída ( AML, leg. 36, fol.182r , año 1703). El sexto habiendose venido derecho a la Ar enosa se puso en otra Arenosa donde se creyó debia estar el camino que va de Gibraleón a A yamonte (AML, leg. 331c, Año 1943) Etimología e interpretación: El DRAE recoge el término ar enoso, sa con dos significados: “(Del lat. arenōsus ).1. ad j. Que tiene arena, o abunda en ella.2. adj. Que participa de la naturaleza y propiedades de la arena”. El término aparece en Nebrija: "Arenosa cosa. Arenosus.a.sum". Covarrubias, refiriéndose a ar ena dice: “La tierra menuda, seca y desatada que se cría en las orillas del m ar o ríos"; en la voz ar enales encontramos: "Las tales orillas o los campos arenosos de la tal tierra [...]" ; mi entras que Ar enisco es "el terruño de arena o tierra ar enosa que dizen criar en algunas partes buenas vides, de do se hace vino preciado". 52 Corpus Si tenemos en cuenta la fama que desde antiguo tenían los vinos de esta tierra (confirmado en las Ordenanzas Municipales), parece evidente que estaríam os ante un sintagm a "tierra arenosa" simpli f icado en el adjetivo que la caracteriza. Autoridades se refiere a arenoso com o "Cosa que está llena de aréna: como cam po arenóso, suelo arenóso", coincidiendo en parte con la primera acepción de la última edición académica. Gaspar y Roig (1853) recogen La Ar enosa com o voz geográfica de España: "Dehesa en el término de Jerez, provincia de Cádiz". Casualidad o no, el lugar , como es sabido, destaca igualmente por los famosos vinos. ARENOSILLA, LA Documentación cartográfica y de inventarios: no figura. Documentación textual: El honzeno mojon en un llano que d ize el Ar enozilla traendo la derechera a la Arenosa, al p i e de una mata de un chaparro […] (AML leg. 36, fol. 157r ., año 1566) […] el ons eno mojon en un lla no que se dise el Ar enosilla traendo la derechera a l a Arenosa a l p ie de una mata de un chaparro […] (AML leg. 36, fol. 175r ., traslado del año 1700) El onseno mojon siguiendo la derechura del septimo asta la Ar enosilla en derechura de la Areno sa […] (AML leg. 36, fol. 179r ., año 1713) Etimología e interpretación: V id. Ar enosa, La . Derivado de Ar enosa con el sufijo diminutivo afectivo “-illo, -illa”. Utilizado posiblemente para diferenciar una zona de dicha finca La Ar enosa . 53 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe ARGOST O Documentación cartográfica y de inventarios: no figura. Documentación textual: Lo qual e stab a acordado y ordenado, y que a diez y seis de este mes este c onçejo se halle con los demás conçejos al mojon que d izen del Argosto, donde se a de com ençar la dicha mojonera […] (AML, leg. 36, fol. 155 r , año 1608) Etimología e interpretación: El grupo de investigación Archivo informático de textos de Andalucía (ARINT A), recoge el término como topónim o en su archivo web en Internet 41 . Como se obs erva, se trata, de hecho, del mismo ejem plo de las Ordenanzas Municipales con el que contamos nosotros. Sin em bargo, no se aporta más información sobre el topónimo. El término no se documenta en ningún diccionario ni resulta conocido para ninguno de nues tros informantes. La única infor maci ón disponible que nos permite darle algo de contexto es que se ubica en una m ojonera entre el antiguo marquesado de A y amonte y Gibraleón, pero esto no resuelve nuestras dudas etimológicas. Sur ge la hipótesis de si, tal vez, pudiera tratarse de una evolución poco habitual del término más conocido “angosto”, “(Del lat. Angustus). 1. adj. Estrecho o reducido” ( DRAE s.v . angosto ), que tendría cierto sentido si tenemos en cuenta que hablamos de mojones, y aún más si pensamos en la posibili dad de una transcripción errónea de dicho “angosto” por “ ar gosto”. En cualquier caso, también existe la opción de que se trate de una denominación proveniente de un apellido, ya que, como observam os en la web de linajes Ancestry .c om.au 42 , “argosto” figura como apellido de varias personas de origen hispano: 41 Argosto . T opónimo. 1.- " [...] halle con los demás conçejos al mojón, que dizen del Ar gosto , donde se a de començar la dicha mojonera e porque [...]" Olep 155r (ARINT A s.v . ar gosto, http://www .arinta.uma.es/contenidos/buscar_ diteca.action, consulta 02/07/2015). 42 (Ancestry .com. au s.v . ar gosto, http://search.ancestry .com.au/ cgi-bin/sse.dll? gl=ROOT_CA TEGOR Y&MS_AdvCB=1&rank=1&new =1& MSA V=2&msT=1&gss=angs- d&g sfn_x=1&gsln=Argosto&gsln_x=1&msy d y _x =1&msypn_x=XO&msypn__ftp_x=1&gskw_x=1&_83004002_x=1 &cpxt=0&catBucket=rstp&uidh=000&cp=0, consulta 02/07/2015). 54 Corpus Documentación textual: E y endo los susodichos adelante del carril que v iene de la vruna e va al agua de las viboras están dos enzinas solas e cada una con una cruz quedó por mojón. (AHN, OSUNAC28, D. 40, fol. 13v) En la vereda del Agua de las V iboras hallamos una torbisca y en m edio un troncon de encina quedó por mojón. (Ibídem) Etimología e interpretación: Para “arroyo” vid. s.v . Arr oyo de Adrián . El topónimo ante el que nos encontramos s e antoja bastante transparente. Com puesto por el sustantivo “arroy o” (y en parte de la docum entac ión simplem ent e “agua”) seguido del sintagma preposicional “de las víboras”, recibe su denominación, con casi total seguridad, por la presencia de este animal en la zona en la que se ubica: el conocido como pre-andévalo onubense. De hecho, la provincia entera es propicia para ani m ales de esta clase: “La provincia de H uelva, Andalucía (España) posee unas condiciones especiales para la existencia de una fauna rica en especies de reptiles y aves” (W ikipedia, en https://es.wikipedia.or g /wiki/Anexo:Fauna_de_la_Provincia_de_ Huelva, consulta 28/07/2014), existiendo en ella varias especies de culebras ( Culebra bastarda, culebra de collar , culebra viperina ) y víboras (víbora hocicuda) (Ibídem). El DRAE define el tér mi no víbora como “ Cul ebra venenosa de unos 50 cm de lar go y menos de 3 de grueso. Es ovovivípara, con la cabeza cubierta en gran parte de escamas pequeñas s em ejantes a las del resto del cuerpo, y tiene dos dientes huecos en la mandíbula superior , por donde se vierte, cuando muerde, el veneno. Generalmente están adornadas de una faja parda ondulada a lo largo del cuerpo. Es común en los países montuosos de Europa y en el norte de África”. El término víbora procedente del latín VĪPĔRA, con la conservación de la vocal postónica, tanto en castellano co m o en portugués, se revela n como s em icultismos. De uso general en todas las épocas, ha dejado descendientes en todos los romances de occidente, aunque en algunos aparecen como anticuado en la actualidad. La primera documentación del término en español la encontramos en 1251, en El Calila ( DECH s.v .); después, en El Conde Lucanor . En los primeros textos, incluido Nebrija, la grafía habitual con la que aparece es “bívora”, la misma que en portugués. 61 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe ARROYO DE PEDRO JUAN Documentación cartográfica y de inventarios: • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 1 DN . • Mapa T opográfico Nacional: 980-IV . Documentación textual: no figura. Etimología: Para “arroyo” vid. s.v . Arr oyo de Adrián . V id. Pedr o Juan . Arroy o que discurre principalmente por el paraje homónimo de Pedro Juan, de donde toma su nombre. ARROYO DE V ALDELIMONES Documentación cartográfica y de inventarios: • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 8 DN ; pol. 40. • Inventario: N1.1, F1. • Catastrones: pol. 40 (1934, 1975 y sin fecha). • Bosquejos planimétricos: Hoja 2ª. • Ortofotografía de Andalucía. • Mapa T opográfico Nacional: 998-II. Documentación textual: al Este con […], Arr oyo de V aldelimones […] (BOJA número 243, página 78, año 2005) Etimología e interpretación: V id. Arr oyo de Adrián. V id. V aldelimones . 62 Corpus ARROYO DE V ALDEMEDIO Documentación cartográfica y de inventarios: • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 9 DN ; pol. 60-61. • Catastrones: pol. 60-61 (1928 y 1974). Documentación textual: […] Paraje: Arr oyo d e V aldemedio […] (BOE número 164, página 35535, año 2013) Etimología e interpretación: V id. Arr oyo ; V id. V aldemedio . Al igual que con el topónim o V aldemedio , se encuentra también en ocasiones la forma en plural Arr oyo de V aldemedios , como de hecho ocurre en el ejemplo del BOE citado para el análisis de este topónim o. ARROYO DE V ALLEFORERO Documentación cartográfica y de inventarios: • Mapa T opográfico Nacional: 998-II (Arroyo de V alle Porero). • Bosquejos planimétricos: Hoja 3ª (Arroy o V alleforero). Documentación textual: Como lo s moldes d e gasterópodos observados en la sección del barranco del arr oyo V a llefor e r o. ( Geodiversidad y Patrimonio Geológico de Andalucía , 2006:6 1). Este y acimiento se localiza entre e l Arr o yo de V a llefor e r o y el Barranco del Fraile . ( Plan general de or denación urbanística de Lepe , página 436, año 2008). Etimología e interpretación: Para “arroyo” vid. s.v . Arr oyo de Adrián . V id. V allefor er o . Probableme nte es el mismo que la Cañada de V allefor er o . 63 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe ARROYO DE V ALLEHONDO Documentación cartográfica y de inventarios: • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 8 DN ; pol. 41 (Arroy o de V alle Hondo). • Catastrones: pol. 40 (1934, 1975 y s in fecha); pol. 41 (1928 y sin fecha) (Arroy o de V alle Hondo). • Bosquejos planimétricos: Hoja 2ª. • Mapa T opográfico Nacional: 998-II. Documentación textual: […] Norte: Autovía A-49. Sur: Arr oyo de V a llehondo […] (BOJA número 76, página 68, año 2006) Etimología e interpretación: Para “arroyo” vid. s.v . Arr oyo de Adrián . V id. V allehondo . ARROYO DE V ALLEPONCE Documentación cartográfica y de inventarios: • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 5 DN . • Mapa T opográfico Nacional: 998-II. • A yamonte, Ed. Militar 998. Documentación textual: El sector 12 queda delimitado p or la línea cerrada que parte del cruce del arr oyo de V alleponce con e l camino de Lepe a V illanueva de los Castillejos; (BOE número 158, página 20278, año 1987) Etimología e interpretación: Para “arroyo” vid. s.v . Arr oyo de Adrián . V id. V alleponce . 64 Corpus ARROYO DE V ALSEQUILLO Documentación cartográfica y de inventarios: • Bosquejos planimétricos: Hoja 3ª. • Repertorio de nombres geográficos. Documentación textual: […] La T iñosa, precisamente en el lugar ocupado por el antiguo le cho del arr oyo de V alsequillo […] (Plan General de Ordenación Urbanística de Lepe, página 439, año 2008). Etimología e interpretación: Para “arroyo” vid. s.v . Arr oyo de Adrián . V id. V alsequillo . ARROYO DE V ASCOGIL Documentación cartográfica y de inventarios: • Mapa T opográfico Nacional: 998-II Documentación textual: no figura. Etimología e interpretación: Para “arroyo” vid. s.v . Arr oyo de Adrián . V id. V ascogil . Se refiere a la Cañada de V as cogil (vid. s.v .). ARROYO DE ZORIANO Documentación cartográfica y de inventarios: • Inventario: N1.1, F1. Otras ubicaciones: A y amonte. • Ortofotografía de Andalucía. 65 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe Documentación textual: no figura. Etimología e interpretación: Para “arroyo” vid. s.v . Arr oyo de Adrián . Como ocurre con el Arr oyo de Adrián o el Arr oyo de Pedr o Juan , nos encontramos ante un topónim o cuy o apelativo diferenciador es uno de los dueños originarios de las tierras por las que discurre. De hecho, este arroy o tiene hoy en día también un pequeño embalse en término municipal de la vecina A y amonte, el Embalse del Soriano, ubicado muy cerca del límite territorial entre am bos municipios. Ambos se refieren al mismo apelativo, cu y a denomi nación es en realidad “soriano”, a pesar de cómo aparece en la cartografía lepera. Esto se debe a la neutral ización de las consonantes “s” y “z”, propia del ceceo de esta zona. En A y a monte, precisamente, se encuentran las tierras que, muy probablemente, recibieron su nombre antes que el arroyo: El Soriano . De esta información deducimos también que, aunque Soriano existe como apelli do, en este caso estamos probablemente ante un pseudónim o referido a una persona que, o bien nació allí, o bien tenía estrecha relación con este lugar castellano-leonés. Como bien indica la Academia: “adj. Natural de Soria. U . t. c. s. 2. adj. Perteneci ente o relativo a esta ciudad de España o a su provincia” ( DRAE s.v . Soriano ). ARROYO DEL AGUA DE LAS PUERCAS Documentación cartográfica y de inventarios: • Inventario: N1.1, F1. (Arroy o de Aguas Puercas). • Mapa T opográfico Nacional: 998-II (Arroyo de Aguas Puercas) . • Ortofotografía de Andalucía: (Arroyo de A guas Puercas). Documentación textual: A los diez y seys mojones, a la pasada del arr oyo del agua de las puer cas al pie de una carrasca […] (AML, leg. 36, fol. 157r ., Amojonamiento año 1566) 66 Corpus A los catorse, quinze […] mojones no se allaron las señales de la solana […] ni de la mata de adaron junto a el camino del Agua de las Puer cas , ni la pasada de dicha agua al p ie de una carrasca por aver faltado esta, aunque oi este arroyo se conose por el del Milano (Am ojonamiento de 1713, folio 179r) Etimología e interpretación: V id. Arr oyo de Adrián ; V id. Aguas Puer cas . Conviene señalar que, a pes ar de que antiguamente este arroy o y el Arr oyo del V illano/Milano se consideraban el mismo (como se observa en la documentación textual), hoy en día se cons ideran diferentes. Así, si observamos la cartografía actual de la zona, podemos apreciar que, aunque a m bos arroy os mantienen un curso común, se hallan intercalados por una acumulación de aguas. ARROYO DEL CANARIO Documentación cartográfica y de inventarios: • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 4 DN . • Catastrones: pol. 4-5 (1934 y sin fecha); pol. 6 (1931). Documentación textual: […] El Arr oyo del Canario , en su cruce con la vereda y el Arroyo Hondo […] (BOJA número 241, página 50, año 2005) Etimología e interpretación: Para “arroyo” vid. s.v . Arr oyo de Adrián . V id. Canario, El . ARROYO DEL FRAILE Documentación cartográfica y de inventarios: • Mapa T opográfico Nacional: 998-II, 998-IV y 999-III. • A yamonte, Ed. Militar 998. • Repertorio de nombres geográficos. 67 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe Documentación textual: En la p rimera d e esas zonas baja, por las inmediaciones occidentales d e la aldea La Redondela y casi dirigido de N. á S., el arroyo de Las Sierpes que , recogiendo otros arroy uelos, entre ell os la cañada de La Tía Rubia, se une al estero del Molino.—Más á levante desciende con direcc i ón al S.SE. el arr oyo del Fraile , que mide 7,5 kilómetros de corrida y surca el término de Lepe. (Gonzalo y T arín, 1886: 181) Etimología e interpretación: Para “arroyo” vid. s.v . Arr oyo de Adrián . V id. Fraile, El . ARROYO DEL MILANO V id. Arr oyo del V illano . ARROYO DEL MORAL Documentación cartográfica y de inventarios: • Catastro A y un tamiento. • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 5 DN ; pol. 46-47. • Inventario: E1, F2, pol. 45 (Moral, El). Comentario: Arroyo (H. 998). • Catastrones: pol. 46-47 (1929 y 1975). • Mapa T opográfico Nacional: 998-II. • A yamonte, Ed. Militar 998. Documentación textual: Al este con el Arroyo de la Sisera […] Arroyo del Moral […] (Boja nº 26, pág. 53, año 2006) Etimología e interpretación: V id. Arr oyo de Adrián. V id. Moral, El . Es el mismo que la Cañada del Moral . 68 Corpus ARROYO DEL POZO V id. Arr oyo del pozo del Pilar . ARROYO DEL POZO DEL PILAR Documentación cartográfica y de inventarios: • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 10 DN , pol. 13 DN ; pol. 52. • Catastrones: pol. 52 (1929 y 1974); pol 29 (1929 y 1965) (Regato del pozo del pilar); pol. 53 (1975) (Regato del pozo del pilar). • Mapa T opográfico Nacional: 998-IV . • Ortofotografía de Andalucía. Documentación textual: no figura. Etimología e interpretación: Para “arroyo” vid. s.v . Arr oyo de Adrián . V id. Pozo del Pilar . Para “ pilar” vid. s. v . Cañada del Pilar . Se trata del mismo que el Regato del Pozo del Pilar (vid. s.v .). ARROYO DEL V ALLE DEL SACRISTÁN Documentación cartográfica y de inventarios: • Mapa T opográfico Nacional: 998-IV . Documentación textual: no figura. Etimología e interpretación: Para “arroyo” vid. s.v . Arr oyo de Adrián . V id. V alle del Sacristán . 69 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe ARROYO DEL V I LLANO / MILANO / V ILANO Documentación cartográfica y de inventarios: • Inventario: N1.1, F1 (Arroy o del V illano) • Catastrones: pol. 4-5 (1934) (Camino Arroy o V illano). • Institut o Geográfico y Catastral: Pol.4-5 (Arroyo V illano). • Ortofotografía de Andalucía (Arroy o del V illano). Documentación textual: A los diez y nuebe mojones al p i e de un xajuarço a la cayda del Arenosa h azia e l arr oyo d el Milano . (AML leg. 36, fol. 157v ., año 1566) A los beynte mojones, en una cañada, cabe unas matas de adarón, junto a l arr oyo del V ilan o . (AML leg. 36, fol. 157v ., año 1566) A los d ies y ocho mojones, diez y nueve y veinte […] no se a llaron las señales de un alcornoque […] ni el de la cañada junto a unas matas d e adarón a b ist a del arr oio de l Milano por estar estas tierras rompidas como ba expresado (AML leg. 36, fol. 179v ., año 1713) […] de doce fanegas d e tierra [...] al sitio de Arr oyo V illano término de la villa de Lepe [...](AHPH, Hipotecas, sig. 7152, año 1843 f. 543) Etimología e interpretación: En los primeros textos (hasta 1713) aparecen las variantes Milano y V ilano . Cabe destacar que, incluso en el traslado del año 1700, aparecen am bas form as, como se observa en la documentación textual. La forma utilizada de sde mediados del siglo XIX es, según vemos en la cartografía oficial, Arr oyo del V illano . El DRAE , s.v . milano , apunta como primer significado: “ 1. m. A ve diurna del orden de las Rapaces, que tiene unos siete decímetros desde el pico hasta la extremidad de la cola y metro y medio de enver gadura, plumaje del cuerpo rojizo, gris claro en la cabeza, leonado en la cola y casi negro en las penas de las alas, pico y tarsos cortos, y cola y alas muy largas, por lo cual tiene el vuelo 70 Corpus BAJO DE LEV ANTE Documentación cartográfica y de inventarios: • Plano de la Barra del T errón. • Mapa T opográfico Nacional: 999-III. Documentación textual: no figura. Etimología e interpretación: Para “bajo” vid. s.v . Bajos, Los . Con un s im ple vistazo a la cartografía, se puede observar que, tanto en este topónim o como en el Bajo de Poniente , nos hallamos ante la desembocadura del Río Piedras . En este sentido, la denominación de ambos topónimos se corresponde perfectamente con la acepción del tér mi no bajo que reza: “ 5. adj. Dicho de un río o de otra corriente de agua: Que está cerca de su desembocadura” ( DRAE , s.v . bajo ). Este Bajo de Levante se ubica en la parte más meridional de la denominada Isla de Levante (vid. s.v .). Respecto al término levante , es evidente que se trata de un sinónimo del punto cardinal conocido también como “Este” ( DRAE s.v . levante 1 ), procedente del antiguo participio activo del verbo levar . Nebrija recoge: “Levante parte oriental. Oriens. tis. Ortus.ortus”, mientras que Covarrubias explica que “es lo mesmo que Oriente, porque de alli s e levanta el Sol quando nace” y añade además el otro significado: “Levante se toma por el viento Solano”. Igualmente, Autoridades recoge: “La parte del horizonte por donde [iv .393] nace el Sol, que tambien se llama Oriente. D e aquí viene decirse partes de Levant e aquellas Provincias, que respecto de nosotros están situadas hácia Oriente: como Italia, el Archipiélago, &c. Latín”. A pesar de la posible sinonimia, la presencia del topónimo nos deja suficientemente claro que la forma comúnmente utilizada es la de Levante, frente a Oriente, considerada más culta. Este topónim o tiene especial significación en conjunción con su “vecino” el Bajo de Poniente (vid. s.v .). 77 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe BAJO DE PONIENTE Documentación cartográfica y de inventarios: • Plano de la Barra del T errón. • Mapa T opográfico Nacional: 999-III. Documentación textual: no figura. Etimología e interpretación: Para “bajo” vid. s.v . Bajos, Los . V id. Bajo de Levante . Al igual que en el caso del Bajo de Levante , el térmi no Poniente (derivado del lat. ponens, -entis, participio activo de ponĕre) hace referencia a un punto cardinal: “ 2. m. Oeste (punto cardinal)” ( DRAE s.v .). En este caso, el primer diccionario en el que aparece es el de Cristóbal de las Casas (1570): “occaso, ponente”, si bien la primera documentación recogida procede de la Primera Crónica General (hacia 1275) ( DECH s.v . poner ). Covarrubias lo define como “la parte del cielo por donde se nos oculta el Sol al otro emisferio debaxo del O rizonte, como dezimos Oriente, por donde nos buelve a salir”. Similar , com o era esperable, es la definición de Autoridades : “La parte del Horizonte por donde se pone el Sol, que tambien se llama Occidente. Latín. Occidens ”. Al igual que en el caso de Levante , ta mbi én la form a Poniente es la más usual 47 para referirse, tanto al punto cardinal, como al viento procedente de esa zona. Este topónimo se ubica en la zona m ás occidental de la Barra del T errón . BAJO DEL PRADO Documentación cartográfica y de inventarios: no figura. 47 (más que Occidente) 78 Corpus Documentación textual: […] e hipoteca una suerte de viña de su propiedad al citio bajo del Prado , que linda por el sur con el Prado [...] (AHPH, Hipotecas, sig. 7167, año 1861, f. 332) Etimología e interpretación: Para “bajo” vid. s.v . Bajos, Los . Zona de menor elevación dentro del paraje conocido com o El Prado (vid. s.v .). BAJOS, LOS • Catastro A y un tamiento. • Inventario: E2, F2, pol. 56. • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 56. • A vance catastral: pol. 56. • Catastrones: pol. 56 (1927 y 1974). Documentación textual: Capellanía de Rodrigo Alonso: Sobre tierras en los Bajos (AML, leg. 125, Capellanías, año 1869) Etimología e interpretación: Al igual que el topónimo alto , aunque con significado opuesto, es frecuente en toponimia la forma bajo . T ambié n lo es su forma en plural bajos , con el significado general de “de poca altura”. El DRAE , s.v . bajo , especifica adem ás : “5. adj. Dicho de un río o de otra corriente de agua: Que está cerca de su desembocadura. Bajo Ebro. Bajo Pisuerga. // 7. adj. Que está a poca altitud”. Autoridades , por su parte, s.v . baxo , define la voz como: “adjetivo. Lo que está en inferior lugar”. Esta definición es más acorde con el topónimo que nos ocupa, a pesar de que en nuestro caso se trate de un sustantivo. Asimismo, Corominas y Pascual indican que el adjetivo bajo procede “del latín vulgar BASSUS ‘gordo y poco alto’, que solo s e halla en glosas y como nombre de persona, y 79 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe se cree de origen osco; la -j- se debe al influjo de bajar ”. Estos autores seña lan la primera documentación del término en la obra Santo Domingo de Berceo. BAJOS DEL CHORRILLO Documentación cartográfica y de inventarios: • Catastro A y un tamiento. • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 52. • Catastrones: pol. 52 (1929 y 1974). • A vance catastral: pol. 52. Documentación textual: T odo e l predio linda por el Norte con […] y por e l Oeste con camino de los bajos del Chorrillo (AML, Colección T oresano, doc. 8, año 1863) Etimología e interpretación: Para “bajo” vid. s.v . Bajos, Los . V id. Chorrillo, El . Junto con el ejemplo que se aprecia en la documentación textual, res ulta significativo también el siguiente: […] el cual grabava sobre un bajo de tierras al sitio del Chorrillo termino de esta V illa (AHPH, Hipotecas, sig. 7160, año 1856, f. 436) donde se pone de manifiesto un hecho fundamental sobre la zona de El Chorrillo (vid. s.v .) en Lepe, y es que se trata de una zona de ba ja alt ura, lo que justifica la deno mina ción del topónimo que nos ocupa. BALIZA, LA Documentación cartográfica y de inventarios: no figura. 80 Corpus Documentación textual: Capellanía de Pedro Carbajal: Sobre tierras en la Baliza (AML, leg. 125, Capellanías, año 1869) Etimología e interpretación: T opónimo de carácter náutico, de poco uso, como puede verse en la documentación. El DRAE s.v . baliza indica como primera acepción: “f. Mar . Señal fija o móvil que se pone de marca para indicar lugares peligrosos o para orientación del navegante”. En cuanto a su etimología, la m ay orí a de los investigadores coinciden en que “procede del portugués baliza , derivado mozárabe del lat. palus, palo” . La Academia no recoge el térm ino hasta la edición de 1899: “Señal que se pone con lanchas, canoas ó boy as en la entrada de los puertos para que las embarcaciones entren librando los bajíos o pasos peligrosos”. El DECH señala la primera documentación en el V ocabulario Marítimo de Sevilla , 1696, ateniéndose a la indicación del Diccionario de Autoridades , pero este no recoge la voz. Es evidente que el topónimo que estamos tratando no se refiere a la señal en sí, sino, por extensión, al terreno cultivable de la zona donde se hallaba la baliza. BARCA, LA Documentación cartográfica y de inventarios: • Catastro A y un tamiento. • Inventario: A1, F1. Comentario: puente. Otras ubicaciones: Cartaya. • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 7 DN ; pol. 10 DN . • Catastrones: pol. 27 (sin fecha y 1974). • A vance Catastral: pol. 27. • Inventario T oponímico. • Ortofotografía de Andalucía. • Mapa T opográfico Nacional: 999-I. Documentación textual: 81 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe […] y una suerte de siete peonada s [...] al sitio de la Bar ca [ ...] (AHPH, Hipotecas, sig. 7143, año 1775, f. 145V) […] el molin o harinero d e la propiedad del Arroyo, al sitio de la Bar ca del Río d e Piedra , término de esta villa [...] (AHPH, Hipotecas, sig. 7159, año 1855, f. 145V) […] al siti o de la Ba r ca del Rio T errón término de dic ha v illa [...] (AHPH, Hipotecas, sig. 7168, a ño 1862, f. 1 1 1) Etimología e interpretación: Procedente del latín tardío BARCA, la primera documentación la encontramos en el Cantar del mío Cid . No obstante la palabra latina aparece por primera vez en una inscripción del Algarve del año 200. Posteriormente se encuentra en escritores latinos, incluidas las Etimologías de S an Isidoro de Sevilla. T odo ello hace pensar que se trata de una voz de origen ibérico, m ás concretamente de la forma BARĬCA, aunque pronto se extendió por toda la zona mediterránea del Imperio de Occidente, de donde sur girían las diferentes formas conocidas ( DECH , s.v . barca). El DRAE define el término como "Embarcación pequeña para pescar o para traficar en las costas del mar , o para atravesar los ríos". Curiosamente Nebrija distingue varios tipos: bar ca de nao o esquife (Scapha, ę); bar ca de passage (cimba trasecticia); bar ca de piloto (navis actuaria); y bar ca de pescador (navicula). Para Covarrubias se trata de un "vagel pequeño may or que varco [...]”. Aunque la definición más apropiada probablemente es la que aparece en Autoridades : "Embarcación sin quilla, que ordinariam ente sirve en los ríos caudalosos que no tienen puente, para passar de un lado à otro los passageros y otras cosas: y tambien se llaman assi otras embarcaciones pequeñas con quilla, con que se tragína en los ríos, y los pes cadores salen à pescar en la mar . Es tomado del Latino antíguo Barca, como dice Juan Lopez de V elasco, y se colíge de San Isidóro, lib. 19. cap. 1. de las Ety mologías". En lo que se refiere al topónimo, c om o podemos deducir de la documentación aportada, nos encontramos ante una voz que hace referencia a un terreno que, además de fincas de carácter agrícola, se convertiría, en parte, en enclave poblacional de entidad menor 4 8 . T ambién entra en la 48 Perteneciente al municipio de Lepe, la población ha estado vinculada generalmente al sector pesquero. Últimamente ha descendido considerablemente (14 habitantes censados en 2012) dado el soterramiento del río en estos parajes. 82 Corpus composici ón del denomi nado Puente de la Bar ca, de documentación mucho más tardía, pues se refiere al puente que en su día dejó sin utilidad a la famosa barca. La presencia de una barca para cruzar el río Piedras y que permitía conectar el antiguo Camino Real que unía A y a m onte con Sevilla, debió ser muy te mpra na, aunque se desconocen sus orígenes. Sí sabemos, sin embar go, de su existencia y los conflictos que sur gieron cuando y a en época bajom edieva l los s eñores de Gibraleón empezaron a hacerle la competencia a los de Lepe, por el uso y peaje, incluso antes de la fundación de la villa de Cartay a. Así lo vemos en el siguiente texto: El c onde Don Ped ro de Zúñiga Señor de Gibraleón hizo Barca en e l Río que media entre Gib raleón y Lepe, y Don Enrrique de Guzmán conde de Niebla ayudando a su hermano Don Alonso de Guzmán Señor de Lepe p retendía que la barca era y devía se r suya por pertenecer la c om prensión del Río, sobre lo qual tubieron p ley tos, riñas y d evates entre unos y otros […] y te miendo el Rey Don Juan que dello se originasen muertes […] mando secuestrar la Barca y su producto que hizieron tregua dichos señores por un año […] (T estimonio de la escritura de tregua, AHN , OSUNA, C, 379, D. 48, año 1414, imagen 1). Esta “barca”, que en principio era de pasajeros y mercancías, existiría hasta la construcción del primer puente sobre el río Piedras a finales del siglo XIX 49 . BARCIAS, LAS Documentación cartográfica y de inventarios: no figura. Documentación textual: […] al sitio que nombran de las varsias o barrancos […] (AHPH, Hipotecas, sig. 7153, año 1845, f.297) Etimología e interpretación: El D RAE recoge el tér mi no bar cia con el significado de “ Desperdicio o ahechaduras que se sacan al lim piar el grano”. Se trata de una voz de origen desconocido, cuy a pri mera documentación, según 49 El 10 de abril de 1881 se dio cuenta por parte de las autoridades responsables de la propuesta para la subasta de la construcción del puente sobre el río Piedras, que se celebraría el 7 de junio siguiente. Dos años más tarde el 24 de marzo de 1883 se abre al tráfico el “Puente de la Barca que permitiría el tráfico entre las dos orillas del río y el abandono de la Barca como medio de transporte (AMC, leg, 18, Libros de Actas C apitula res, t. II, pp. 68-69). 83 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe Corominas y Pascual ( DECH , s.v .), se recoge en la edición del diccionario académico de 1884 (RAEU). García A rias (1977; 53-54) pone en relación los topónimos del tipo Bar cia , Bar cena , etc. con algunos de los denominados B ar co , B ar ca , etc. y los hace proceder de la raíz prerromana *BA R 'agua', IBAR 'vega'. Esta opinión es compa r tida por Galmés de Fuentes (1986: 35-36). Como nombre personal aparece por primera vez en el CORDE en fecha mucho más temprana que la del diccionario acadé m ico: “[...] el muy ilustre señor Bar cia Loaisa Xirón” ( CORDE , Anónimo, Sentencia, 1579) (Consulta 20 de julio de 2015). Gaspar y Roig ( NTLLE ) lo recogen también como nombre de lugar en zonas muy determinadas (concretamente en las cuatro provincias gallegas) y com o tal aparece también en otros diccionarios geográficos. A esta ubicación hay que añadirle ta mbi én la asturiana. El lo indicaría que estam os en principio ante una voz de localización occidental. En cuanto al significado, no parecen acordes el académico y el que figura en el texto que recogemos, si es que podemos igualar bar cias y barrancos . Sí aparecen otros significados en la provincia de Huelva que guardan may or relación, pues de alguna manera hacen referencias al terreno, según aparece en el Atlas Lingüístico y Etnográfico de Andalucía, como son “ terreno pantanoso” en San Silvestre de Guzmán, o “Huerta” en A y amonte. T anto la localización del topónimo com o estas otras documentaciones, nos perm iten pensar en una posible relación occidental, má s acorde con la propuesta por García Arias, vinculada con la raíz prerromana y a cita da. BARQUILLA, LA Documentación cartográfica y de inventarios: no figura. Documentación textual: 84 Corpus […] sobre una heredad de ygueral que estauan posellendo en término d e dicha villa a l sitio de la Bar quilla y se obliga [...] (AHPH, Hipotecas, sig. 7144, año 1778, f. 31 1) […] un pinal q ue tenía suyo p ropio en la villa de Lepe al citio que llaman Canta el Ga llo y Bar quilla q ue havia heredado de su padre (AHPH, Hipotecas, sig. 7145, año 1782, -1662- f. 150) […] die z fanegas de tierr a compuesta de v iña y árboles frutales al citio de la Bar quilla [...] lindando con [...] y con la Barca del río de Piedras [...] (AHPH, Hipotecas, sig. 7149, año 1807, f. 35) […] digo de olivos al citio de la Bar quilla [...] (AHPH, Hipotecas, sig. 7147, año 1799, f. 354) Etimología e interpretación: Para “barca” vid. s.v . Bar ca, La . T opónimo derivado del sustantivo “ barca” con el sufijo de valor diminutivo “-illa”. La ausencia de información cartográfica nos i mpide ubicarlo en el mapa con exactitud, si bien la documentación textual hace referencia a su cercanía (e incluso linde) con los parajes conocidos como Canta el Gallo y La Bar ca , el segundo de los cuales se localiza en la rivera del Río Piedras . Así, consideramos que la denominación La Bar ca debió influir directamente en la aparición de este L a Bar quilla , de menor tamaño y popularidad que la primera, que durante un tiempo constitu y ó un relevante asentamiento poblacional. BARRA DEL ROMPIDO V id. Barra del T errón . BARRA DEL TE RRÓN Documentación cartográfica y de inventarios: • Bosquejos planimétricos: Hoja 3ª (Barra de El Rompido). • Mapa T opográfico Nacional: 999-III (Barra del T errón o del Rompido). 85 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe Documentación textual: La pleamar de zizigias tiene lu gar , en esta barra del T e rrón , á las 2h de l a t arde y cerca de las 5 h en La Rivera. (Gonzalo y T a rí n , 1886: 90) Barra de Lepe . El T errón : Del Portil a la barra que se dize de Lepe y por o tr o nombr e el T errón ay tres leguas, ay necesidad de una torre ordinaria a la boca del río porque navíos de enemigos han sacado de alli navíos de mercancia [...] (Lu is Bravo d e Lagunas: Re laçión de la s torr e s que p ar e sçe aver menester en las costas desde Sant Lucar hasta e l cabo de Santa María que es a poniente de Far o , año 1577. En Mora Figueroa, 1981, Apéndice Documental; y en V illegas Martín, 1999: s.p.) En la llamada barra del T e rrón, el retr oceso del mar es marcadísimo. El nombr e de barra del T e rrón alude á que se formó fr ente al T e rrón , lugar distante 4 km de la actual posición de la barra y de la que quedan como testigos el estero y marismas de frente á T orre del Catalán; […] (San Mig uel de la Cámara, 1913: 4 46) Etimología e interpretación: T res son las formas utilizadas para denominar este mismo referente: Barra del T errón , Barra del Rompido y Barra de Lepe , aunque la m ás común y usada en la actualidad es la primera. El D RAE s.v . barra 1 1 dice: “f. Banco o bajo de arena que se forma a la entrada de algunas rías, en la embocadura de algunos ríos y en la estrechura de ciertos mares o lagos, y que hace peligrosa su navegación”. En el Diccionario de Autoridades encontramos una explicación similar , apoy ada en un claro ejemplo procedente de la barra de Sanlúcar de Barrameda: “ El banco de aréna, ò arrecífe que à la entrada de algun Puerto suele hacerla dificultosa, ò no dexa entrar la embarcación sino estando la mar en creciente. Por cuy a razón llaman tambien barra à las bocas de los rios que entran en el mar , porque alli se suelen comunmente hacer estos bancos, como la barra de San Lucar .” Se trata de una voz de origen prerrom ano, común a todas las lenguas romances, con la excepción del ruma no. La primera docum entación es de 1283 (Libros del Acedrex), en la acepción 'barras de fuste del tablero'. La acepción que ahora nos interesa, 'bajo de arena a la entrada de un río', se halla en las Memorias de Fernando IV (vi d DECH s.v .). San Miguel de la Cámara, a principios del siglo pasado, daba una serie de datos, algunos muy precisos entonces y ahora, com o el referido al propio nombre, pero otros obsoletos en la actualidad, dadas las m odificaciones producidas en la desembocadura del río, que y a no está frente al T errón. 86 Corpus BARRANCO DE V ALDEMEDI O Documentación cartográfica y de inventarios: no figura. Documentación textual: V aldemedio // (T . e hig.) ; Lindero de Oriente: Barranco de V aldemedio ; Linde ro de Occidente: N.P . (Índice de fincas rústicas, AHPH) Etimología e interpretación: Para “barranco” vid. s.v . Barr ancos, Los . V id. V aldemedio . BARRANCO DE V ALSEQUILLO Documentación cartográfica y de inventarios: • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 56. • Catastrones: pol. 56 (1927 y 1974). Documentación textual: no figura. Etimología e interpretación: Para “barranco” vid. s.v . Barr ancos, Los . V id. V alsequillo . BARRANCO DEL CANARIO Documentación cartográfica y de inventarios: • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 4-5. • Catastrones: pol. 4-5 (1934). Documentación textual: no figura. 93 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe Etimología e interpretación: Para “barranco” vid. s.v . Barr ancos, Los . V id. Canario, El . BARRANCO DEL CA T ALÁN Documentación cartográfica y de inventarios: • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 57. • Catastrones: pol. 57 (1928). Documentación textual: […] que linda [...] por el Sur con el Barranco del Cata lán (AHPH, Hipotecas, sig. 7167, año 1861, f. 380) Etimología e interpretación: Para “barranco” vid. s.v . Barr ancos, Los . V id. Catalán, El . BARRANCO DEL ESCAMBRÓN Documentación cartográfica y de inventarios: • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 13 DN ; pol. 31-32; pol. 54; pol. 55. • Catastrones: pol. 31-32 (1927); pol. 55 (1927); pol. 55 (1974) (Barranco). • A vance catastral: lindero pol. 31-32; pol. 54; pol. 55. Documentación textual: no figura. Etimología e interpretación: Para “barranco” vid. s.v . Barr ancos, Los . V id. Escambrón, El . 94 Corpus BARRANCO DEL FRAILE Documentación cartográfica y de inventarios: • Catastro ay untamiento. • Catastrones: pol. 58 (1975). • Inventario: N1.1, F1. Comentario: arroyo. Otras ubicaciones: Paym ogo. • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 1 1 DN ; pol . 33; pol. 34; pol. 35; pol. 36; pol. 58. • Catastrones: pol. 33 (1931); pol. 34 (1929); pol. 35 (1929); pol 36 (1928). • A vance Catastral: lindero en pol. 33; pol. 35, pol. 36. • Bosquejos planimétricos: Hoja 3ª. • Ortofotografía de Andalucía. • Mapa T opográfico Nacional: 998-IV . Documentación textual: […] dos fan egas de tierra de pan sembrar [...] al sitio e l Barranco d e que era poseedor [...] linda con otras de Francisco [...] y el Barranco que llaman del Fraile (AHPH, Hipotecas, sig. 7144, año 1776, f. 54) Y Cumbres de l as Barrancas que llaman del Fraile , d e donde no son posible sacar por arte ni in dustria alguna, por ser mucha la altura, y a distancia de más de cien c uer das a la orilla del mar . (T e rremoto de Lisboa 1755, en Martínez Solares, 2001:396) […] linde con [...] e higueral del mismo c itio, con Barranco de l Fraile , con higueral de Don Manuel Obando y con zapales de agua salada […] (AHPH, Hipotecas, si g. 7148, año 1802, f. 98) […] linda con Isabel de Oria y el Barranc o del Fraile […] (AHPH, Hipotecas, sig. 7150, año 1829 , f. 503v) Etimología e interpretación: Para “barranco” vid. s.v . Barr ancos, Los . V id. Fraile, El . Su am plia docum entac ión cartográfica nos permite saber que se trata de un topónimo importante en la local idad lepera. Resulta interesante que, a pesar de ello, no se halla en los “ catastrones” del año 1965, cuando sí lo hacía entre finales de los años 20 y principios de los 30. 95 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe BARRANCO DEL FRAILE O DEL SORRIÑO Documentación cartográfica y de inventarios: • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 37 . • Catastrones: pol. 37 (1928). Documentación textual: no figura. Etimología e interpretación: Para “barranco” vid. s.v . Barr ancos, Los . V id. Sorriño . Según se observa en la documentación cartográfica, se ubica en una especie de continuación del importante Barranco del Fraile , en dirección norte, dentro de la zona conocida com o El Sorriño . Resulta interesante la vacilación en la denominación de los barrancos de es ta zona, donde hallamos el Barranco del Fraile, el Barranco del Sorriño , y el Barranco del Fraile o del Sorriño , todos ellos diferentes aunque colindantes. Solo el del fraile se conserva en la cartografía actual. BARRANCO DEL GA T O Documentación cartográfica y de inventarios: • Inventario: N1.1, F1, M998. • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 33; pol. 34; pol. 35; pol. 58. • Catastrones: pol. 33 (1931); pol. 34 y pol. 35 (1929); pol. 58 (sin fecha y 1975). • A vance catastral: lindero pol 33; pol. 58. • Bosquejos planimétricos: Hoja 3ª. • Ortofotografía de Andalucía. Documentación textual: no figura. Etimología e interpretación: Para “barranco” vid. s.v . Barr ancos, Los . 96 Corpus Son varios los animales que, con su presencia, caracterizan e individualizan nominalmente los barrancos y cabezos del término municipal de Lepe. Probablemente porque son estos lugares los que frecuentan habitualmente. El D RAE define el tér mi no gato como: “m. Mamífero carnívoro de la familia de los Félidos, digitígrado, doméstico, de unos cinco decímetros de largo desde la cabeza hasta el arranque de la cola, que por sí sola mide dos decí me tros aproximadamente. T iene cabeza redonda, lengua muy áspera, patas cortas y pelaje espeso, suave, de color blanco, gris, pardo, rojizo o negro. Es muy útil en las casas com o cazador de ratones”. Procedente del latín tardío CA TTUS, de origen incierto, la primera documentación se da en los orígenes del idioma. Como señalan Corominas y Pascual, “ la Antigüedad no conoció el gato doméstic o y sí solo el montés”, pero y a hacia el año 600 la voz cattus se refiere claramente al gato doméstico. En nuestro caso lo más probable es que el topónimo refleje la presencia de algún gato monté s en la zona. BARRANCO DEL HUER TO DE MANUEL CANARIO Documentación cartográfica y de inventarios: • Catastro A y un tamiento. • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 3 DN ; pol. 18. • Catastrones: pol. 7-8 y pol. 18 (1930) (Barranco de Manuel Canario). Documentación textual: no figura. Etimología e interpretación: Para “barranco” vid. s.v . Barr ancos, Los . Para "huerto" vid. s.v . Huerta, La . T opónimo referido al antropóni m o Manuel Canario y denom inado a sí por el propietario de la finca que atraviesa. Se trata de un antropónimo importante en la toponimia lepera, y a que el nombre “canario” denomina tam bién un conocido y amplio paraje de este municipio, así como caminos y accidentes geográficos circundantes a este (vid. s.v . Cana rio, El) . Manuel , por su part e, proviene del hebreo Immanu'el , 'Dios con nosotros'. 97 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe BARR ANCO DEL INFIERNO Documentación cartográfica y de inventarios: • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 3 DN . • Catastrones: pol. 17 (1928). Documentación textual: no figura. Etimología e interpretación: Para “barranco” vid. s.v . Barr ancos, Los . V id. Infierno, El . BARRANCO DEL MORO Documentación cartográfica y de inventarios: • Inventario: N1.1, F1. Otras ubicaciones: Isla Cristina. • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 33. • Catastrones: pol 33 (1931). • Ortofotografía de Andalucía. Documentación textual: no figura. Etimología e interpretación: Para “barranco” vid. s.v . Barr ancos, Los . El origen y significado del término moro ha sido considerado por los investigadores desde diferentes perspectivas. Una la que atribuy e a esta voz el signific ado com ún de “1. adj. Natural del África septentriona l frontera a España”, derivado del lat ín MAURUS. ( DRAE s.v .). Otra es la que hace y a algunos años propuso Alvaro Galmés de Fuentes (1996: 14) defendiendo la hipótesis que considera que esta voz procede de la raíz prerrom ana mor ' m ontón de piedras'. A la que añade: La misma raíz con r múltiple, morr significa 'montículo rocoso', 'peñasco” (Ibídem). Esta hipótesis 98 Corpus conlleva dos premisas difíciles de aceptar , como son el significado que pasaría a tener el topónimo, simple tautología: 'cabezo del montón de piedras'. La otra y a fue señalada por la profesora Gordón (1995: 333) al indicar que “sería impensable tan desmedido arraigo de la toponimia prerromana en el s uelo andaluz”. Cree m os que es más acertado pensar que un topónim o pueda pervivir lo s uficiente com o para que en su origen estuviera el término moro, que el origen prerromano de la voz. Y en cualquier caso, la presencia, tanto de moriscos como de piratas y berberiscos que invadían las costas y permanecían en algunos lugares, bien pudo dejar su huella en la geografía lepera. BARRANCO GIMALDA Documentación cartográfica y de inventarios: • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 36. • Catastrones: pol. 36 (1928). • A vance Catastral: pol 36. Documentación textual: no figura. Etimología e interpretación: Para “barranco” vid. s.v . Barr ancos, Los . V id. Gimar da, La . BARRANCO SORRIÑO Documentación cartográfica y de inventarios: • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 36. • Catastrones: pol. 36 (1928). Documentación textual: no figura. 99 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe Etimología e interpretación: Para “barranco” vid. s.v . Barr ancos, Los . V id. Sorriño . V id. Barranco del Fraile o del Sorriño . Se trata de un barranco diferente al Barranco del Fraile y al Barranco del Fraile o del Sorriño , si bien se halla junto a estos. Pierde su denomina ción en algunos mapas más recientes, algo especialmente significativo en los “catastrones”, donde lo encontramos en 1928 pero y a no en 1965. BARRANCOS, LOS Documentación cartográfica y de inventarios: • Catastro ay untamiento. • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 58. • Catastrones: pol. 34 (1929 y 1974); pol. 58 (sin fecha y 1975). • A vance Catastral: pol. 34; pol. 58. • Bosquejos planimétricos: Hoja 3ª. • Ortofotografía de Andalucía. • A yamonte, Ed. Militar 998. Documentación textual: Otra suerte de tierra calma de sesenta y cuatro áreas cuarenta centiáreas, la que si bien figura al sitio de los Barrancos , se halla enclavada e n el de las Borrazuelas (AML, leg. 3 32b, 1893, Actas de incautación a favor del Estado) Capellanía de Cristóbal Ramírez: Sobre tierras en los Barrancos (AML, leg. 125, Capellanías, año 1869) […] al sitio que no mbr an d e las varsias o barrancos […] (AHPH, Hipotecas, s ig. 7153, año 1845, f.297) Etimología e interpretación: La voz barranco s e halla recogida por la Academia con diversos s ignificados, de los cuales destacamos com o m ás idóneos para explicar el significado de nuestro étimo, los siguientes: “1. m. 100 Corpus Despeñadero, precipicio.2. m. Quiebra profunda producida en la tierra por las corrientes de las aguas o por otras causas” ( DRAE s.v .). En cuanto a su étimo, indica la Academia que es “De or . inc., quizá prerromano”. En esta misma línea s e muestran Corominas y Pascual, que afirman: “sin duda prerromano” y añaden como primera documentación “1094, barrancus en doc. latino de Aragón citado por Du Cange”. Esta misma hipótesis aparece ya en la edición del Diccionario Crítico Etimológico de Corominas de 1954. Por ello, resulta quizás más extraña la teoría del profesor catalán en la que relaciona barranco con el céltico BARRO- que propone en otra investigación ( Tópica Hespérica , II barranca :184; barranco : 184-185 y 187). Las teorías de otros investigadores en las que se decantan, en lo que atañe a s u origen, por un sustrato vasco-ibérico, ligur , etc., son rechazadas por Corominas, quien insiste en que no es probable la relación del topónimo con el céltico Barro “ pue s el barranco no suele ser depresión en terreno arcilloso, sino peñascoso o arenoso”. Respecto a su ubicación e importancia, este topónimo hace referencia a una significat iva zona de barrancos, prácticamente a medio camino entre las poblaciones de Lepe y La Antilla , de una extensión tal que es prácticamente el único paraje que los m apas menciona n en el polígono 58. BARRIOS / CEDACERO / CARRASCAL Documentación cartográfica y de inventarios: no figura. Documentación textual: […] y especialmente sobre una hacienda havida suya propia que te nía y poseía [...] en dicha v illa de Lepe en el sitio nombrado el Zedacer o cu y o solar se hallaba ocupado [...] (AHPH, Hipotecas, sig. 7143, año 1770, f. 125) […] de una cerca c on su casa [... ] de dicha v illa y sitio que llaman del Sedaser o , y carrascal […] (AHPH, Hipotecas, sig. 7143, año 1771, f. 137) 101 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe […] y la tierra calma que tubo olivos y viña al sitio del Cedaser o en los Barrios [..] (AHPH, Hipotecas, sig. 7155, año 1849, f.602v) […] al sitio del Cedacer o o Carr ascal en el término de la ci tada V illa [ …] (AHPH, Hipotecas, sig. 7156, año 1850, f.207) Barrios o Cedacer o : Hacienda de olivos e hig. ; Lindero de Oriente: Camino de Malas Carnes ; Lindero de occidente: N.P . (Índice de fincas rústicas, AHPH) Etimología e interpretación: T res topóni m os distintos nos encontramos en la documentación para un mismo referente: Barrios , Cedacer o y Carrascal, topónimos que tendría m os que considerar de triple tradición, aunque ninguno de ell os, al parecer , pervive en la actualidad (al menos no se hallan en documentación de ningún tipo). El topónimo Barrio , según deducim os de la documentación, parece referirse a un paraje amplio en el que se ubicaría n los otros dos (al sitio del Cedaser o en los Barrios [..] (AHPH, Hipotecas, sig. 7155, año 1849, f.602v). Ello nos permite pensar que el significado adecuado para este topónimo es el que aparece en el DRAE , en su segunda acepción, el de “arrabal (‖ barrio fuera del recinto de una población). No ha y datos para pensar en el otro de los significados académicos: “Grupo de casas o aldea dependientes de otra población, aunque estén apartada s de ella”. Para Autoridades se trata solo de “El distrito, ù parte de alguna Ciudád, ò lugar , que con nombre particular se distingue de lo demás de la Ciudád: como bárrio de Leganitos, de Lavapiés, de las Maravillas, &c.”. En ese arrabal sería fácil que trabajaran los “cedace ros”: “Fabric ante o vendedor de cedazos” ( DRAE s.v), que darían s u nom bre para forma r el topónim o, como suele ser habitual. En cuanto a Carrascal , se trata de un “sitio poblado de carrascas” ( DRAE s.v .). Este vocablo carrasca , a su vez, es “de una raíz prerromana karr-” ( DECH s. v .) y la Academia lo define como “1. f. Encina, generalmente pequeña, o mata de ella”. Se trata de una denominación bastante transparente y de origen bien diferente a las otras dos. Con todo, ninguna de ellas se ha mantenido en la actualidad, como señalábamos antes. 102 Corpus como alimento para el ganado. Má s concretamente, se trata, como decíamos, de la Spartina marítima, de escasa ubicación en España 57 , frente a la llamada borraja , conocida técnicamente como Borago officinalis. BOT A, LA Documentación cartográfica y de inventarios: • Bosquejos planimétricos: Hoja 2ª. Documentación textual: Línea aérea de 66 kV D/C, entrada y salida, en subestación "Costa de la Luz", de la Línea d e 66 kV " La Bota -Lepe", en el término municipal de Lepe (Huelva) (BOE número 28, página 8676, año 2009) Etimología e interpretación: El DRAE recoge el tér mi no bota bajo dos entradas distintas y , consiguientemente, con significados también distintos. En la primera entrada encontramos: “( Del lat. tardío buttis, odre, con adaptación de la terminación al gén. Correspondiente) 1. f. Cuero pequeño empegado por su parte interior y cosido por sus bordes, que remata en un cuello con brocal de cuerno, madera u otro material, destinado especialmente a contener vino. 2. f. Cuba para guardar vino y otros líquidos. 3. f. Medida para líquidos, equivalent e a 32 cántaras o 516 l. aproxim ada mente”. En la segunda entrada se hace referencia al calzado. Y algo similar ocurre con la form a botos , que encontram os en otros topónim os leperos y que en nues tra documentación aparece como sinónimo: “ boto 1 (De bota, calzado). 1. m . Bota alta enteriza". Y “boto 2 (Del lat. buttis, odre, tonel) 1. m. Cuero pequeño para echar vino, aceite u otro líquido”. Creemos que en nuestro caso ambas formas, bota y botos , hacen referencia, probablemente, a un objeto de barro o similar , m ás concretamente se trataría de una 'vasija para beber o almacenar vino, agua, o cualquier otro líquido'. Procedente del latín tardío BUTTIS 'tonel', 'odre', puede hacer 56 En portugués Morraça tiene el mismo significado: “[por moraça, do lat. Morum] 1 s.f. Reg. Erva para alimento de gado. 2 s. f. Reg . T erra que as enxurradas cobrem de uma espécie de vegetação, e que serve como de estrume” (Fig ueiredo, s.v .). 57 L ocaliz ación disponible en: http://www .asturnatura.com/especie/spartina-m aritima.html. 109 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe referencia a una cuba , “especialmente la usada en los barcos y fortificaciones”, como dice Corominas ( DECH s.v .), a un barril, a un tonel y a tantos otros objetos similares que puedan contener líquidos. Los profesores Gordón y Ruhstaller (1991: 60) señalan que en la toponimia andaluza aparecen todo tipo de designaciones de recipientes ( tinaja , taza , cántar o ) y en muchos casos puede probarse que los nom bres que se basan en estas hacen alusión a la presencia de restos destrozados de recipientes de época antigua”. En cuanto a la dualidad “ bota”, “botos”, los informantes nos indican que la forma conocida, al menos en la actualidad, es la primera, con servando el género fem enino. BREZ O, EL Documentación cartográfica y de inventarios: • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 12 DN . • Catastrones: pol. 57 (1928 y 1974). • Mapa T opográfico Nacional 998-IV . Documentación textual: no figura. Etimología e interpretación: Como vem os en otros topónim os, estamos ante la presencia de un árbol, el brezo, que sirve de denomina dor para toda una finca. El D RAE señala, s.v . br ezo 1 , lo siguiente: (Del la t. hisp. * broccĭ us, y e ste del c elta *vroicos; cf. galés grug, irl. ant. froech y gaélico fraoch).1. m. Arbusto de la familia de las Ericác eas, de uno a dos metr os de altura, m u y ramoso, con hojas verticales, lineales y lampi ñas, flor es pequeñas en grupos axilares, de col or b lanco verdoso o rojizas, madera dura y raíces gruesas, que sirven para hacer carbón de fragua y pipas de fumador . El mismo origen proponen Corominas y Pascual, añadiendo las diversas formas no castellanas, como el alavés y riojano be r ozo , el navarro beruezo , etc. Indican estos autores, además, que la primera docu ment ación del término, bajo la forma ver ezo , se halla ya en Berceo, en el fuero de 1 10 Corpus Sepúlveda, en Don Juan Manuel, etc. De la variante con BR-, salió la forma B r ezo , que y a se encuentra en G. de Segovia. En la actualidad, el brezo de esta finca ha desaparecido, siendo el propio topónimo el único recuerdo de su existencia. BUENA V I ST A / BUEN A V IST A Documentación cartográfica y de inventarios: • Catastro ay untamiento. • Inventario: E1, F2. (Buena V ista). Otras ubicaciones: topónimo extendido por toda la provincia de Huelva. • A vance Catastral: pol. 36 (Buena V ista). Documentación textual: […] sobre se is fanegas de tierra de pan sembrar al sitio de Buena vista linde tierras de [...] (AHPH, Hipotecas, sig. 7144, año 1777, f. 218v) […] de que hera poseedor el otor gante situadas al citio de Buena V ista termino de dicha villa (AHPH, Hipotecas, sig. 7144, año 1778, f. 334v) […] cinco fanegas de tierra al sitio d e Buena V ista té rmino de dicha villa (AHPH, Hipotecas, sig. 7144, año 1780, f. 474) […] y sobre unas casas ca lle de Ortizes y e n una viña a l sitio de Buena vista [...] (AHPH, Hi poteca s, sig. 7146, año 1790, f. 193) Buenavista : tierra ; Lindero de O riente: Cam ino del Pozo Agrio ; Lindero de Occidente: N.P . (Índice de fincas rústicas, AHPH) Etimología e interpretación: 1 1 1 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe T opónimo compuesto por adjetivo + sustantivo: la forma de adjetivo buena procedente del adjetivo latino B ŎNA y la forma sustantiva da vista , del latín tardío vista . El D RAE s.v . vista , recoge dos significados acordes con el del topónim o: “3. f. Apariencia o disposición de las cosas en orden al sentido del ver . Hay muy buena vista desde aquí. 4. f. Campo de considerable extensión que se descubre desde un punto, y en especial cuando presenta variedad y agrado”. Como señalan Gordón Peral (1988: 100) y , posteriormente, Molina Díaz (2008: 68), está claro que estas acepciones del DRAE no hacen alusión al carácter oronímico de la voz. Pero este es evidente, sobre todo en la cuarta acepción, y a que la altura del terreno es necesaria para que “un campo de considerable extensión” sea descubierto totalmente por el vidente. Relacionada con esta definición se halla la señalada por Autoridades : “lugar alto desde el cual se ve mucho terreno”, que Corominas y Pascual critican porque piensan que la Academia la deduce “arbitrariamente de un nombre propio de lugar” ( DECH s.v . ver ), aunque en ningún m omento precisan de que voz se trata. En cualquier caso, no sorprende en absoluto hallar este topóni m o, y a que estamos ante uno de los más extendidos de la geografía hispana. CABALLERO, EL Documentación cartográfica y de inventarios: • Catastro ay untamiento (El caballero; El Caballero y El Rincón) • Inventario: caballero (E1, F 1). Otras ubicaciones: Moguer (Caballero); Arroy o molinos de León. • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 13 DN ; pol. 30; pol. 31-32. • Catastrones: pol. 30 (1929 y 1974); pol. 31-32 (1927). • A vance Catastral: pol. 30. • Bosquejos planimétricos: Hoja 3ª (Los Caballeros). • Mapa T opográfico Nacional: 999-III (Caballero). Documentación textual: 1 12 Corpus […] una fanegada de tierra que posehían al sittio de los Caualler os termino d e dicha villa [... ] (AHPH, Hipotecas, sig. 7144, año 1778, f. 333) Una fanega y cuarta de tierra p an sembrar en el siti o q ue llaman de los Caballer o s término de la referida villa. (AML, Colección T oresano, carp. 3, doc. 2, año 1846) […] ocho fanegas de tierra calma pan llevar al sitio de los Cavaller os , término de esta repetida v illa que actualmente linda por poniente […] con o tr as de […] s u tío y con vereda del C avallero (AML, Colección T oresano, carpeta 1, doc. 1, año 1847) […] por un tributo de 108 reales cada año sobre su h igueral en El Caballer o . (AML, leg. 125, Patronato, año 1850) […] por el censo que le satisfago sobre hacienda de higueras de su propiedad e n el Caballer o cuyo rédito corresponde […] (AML, leg. 125, Patronato, año 1850) Etimología e interpretación: El topónimo es conocido en la actualidad como El Caballer o, con la forma en singular , que es la que predomina también en la documentación cartográfica 58 . Derivado del latín tardío CABALLARIUS, los primeros ejemplos aparecen en el siglo XI (1076) ( DECH s .v . caballo). El DRAE define el sustanti vo caballer o con dos acepciones fundamentales en consonancia con el topónim o: “3. m. Hidalgo de calificada nobleza. 4. m. Hombre que pertenece a una orden de caballería”. Covarrubias precisa los requisitos necesarios para ser CABALLERO: “cerca de los romanos huuo caballeros que llamaban Equit es y de la orden Equestre. Estos tenian algunas insignias parti culares para diferenciarse de los demas, y entre otras era el anill o y traer cabal lo, el qual era alimentado del publico y para obtener es ta orden hauian de tener de hacienda que llamaban censo equestre de los quatrocientos mil”. No hace falta insistir en la necesidad de poseer un caballo para ser considerado caballero pero, dado este requisito, es más difíc il determinar aquellos otros a los que aquí pueden aludirse. De las once entradas que recoge el Diccionario de Autoridades , parece más pertinente la primera: “El Hidalgo antiguo notoriamente noble, que tiene algún lustre más que los otros Hidalgos, o en la antigüedad, o en los méritos, suyos o heredados. En lo primitivo se escogían para Caballeros los 58 Camino del Caballer o , Marisma de Caballer o , etc. 1 13 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe hombres de más fuerza, respecto que eran destinados para servir a caballo, y havían de tener ciertas calidades; pero haviéndose reconocido que estos com etían vários excessos, se mudó, haciendo que lo fuessen hombres ricos de buenos lugares, prosápia, ciéncia y buenas costumbres”. Desconocemos el estatus social de la persona que pudo dar origen al topónimo, pero dada la distancia existente entre el paraje así denominado y el pueblo, no sería extraño pensar en una persona con recursos que se desplaza hasta las tierras “ montado en cabállo o otro ani ma l quadrúpedo” ( Autoridades , s.v . 3). Con todo, habría que tener en cuenta también que este topónim o se recoge con la form a en plural hasta m itad del siglo XIX, por lo que, tal vez, más que tratarse de un solo propietario de tierras, podría ser lugar habitual de reunión de caballeros, o incluso referirse a terrenos que hubiesen sido vendidos/cedidos a estos. Otra po sibilidad que se podría contemplar sería el siguiente significado: “D epó sito de tierra sobrante colocado al lado y en lo alto de un desm onte” ( DRAE , s.v . 9). Pero creemos que se trata de un significado mucho m ás apropiado para referirse, precisamente, a un compuesto de este topónimo El rincón del Caballer o (vid. s.v .). CABEZA DE LOBO Documentación cartográfica y de inventarios: no figura. Documentación textual: […] y en tres fanegas de tierra pan sembrar en dicho término que dezian Cabeza de Lobo y después sitio de la Morera lindando con el camino de San Francisco [...] (AHPH, Hipotecas, sig. 7145, año 1782 -1725-, f. 143) […] dos fanegas de tierra al sitio del C abeza del Lobo en a quel té rmino […] (AHPH, Hipotecas, sig. 7157, año 1852, f.240) […] sobre tres fanegas menos quartilla que tenían de tierra de pan sembrar que ten ían al sitio de Caveza de lobo (AHPH, Hipotecas, si g. 7144, año 1776, f. 1 15) 1 14 Corpus Etimología e interpretación: Se refiere al actual Cabezo del Lobo (vid. s.v .). P ara “cabeza” vid. s.v . Cabeza del Pinar . CABEZA DEL PINAR, LA Documentación cartográfica y de inventarios: no figura. Documentación textual: […] dos fanegas de tierra [...] al sitio de la Caveza del pinar [...] (AHPH, Hipotecas, sig. 7144, año 1775, f. 415) […] sinco fanegas de tierra de pan sembrar a la Caveza del pinar termino de dicha villa (AHPH, Hipotecas, sig. 7144, año 1777, f. 226) Etimología e interpretación: Además de los significados de todos conocidos y usados, el Diccionario Académico recoge la voz “cabeza” con una acepción menos común, como es la de “Cumbre o parte más elevada de un mont e o sierra”. La voz deriva de CAPITIA, form a que s ustituirí a a CAPUT en el latín vulgar hispánico. La primera documentación del término con su significado más general de parte del cuerpo es del año 957, pero con el significado de 'cerro' no se docum enta hasta Berceo (Santo Domingo 232) y después en Nebrija, etc. y en la toponimia ( D EC H s.v . cabeza). En nuestro caso esta forma es poco frecuente, como podem os observar , pues recibe la com petencia de la forma ma sculina cabezo . De hecho, la forma compuesta que encontramos como Cabeza del Pinar hace referencia, con casi total seguridad, al mi s m o lugar que aparece como Cabezo del Pinar (vid. s.v .). Para “pinar” vid. s. v . Pinar es de Lepe . 1 15 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe CABEZARIO Documentación cartográfica y de inventarios: • Catastro ay untamiento. • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 51. • Catastrones: pol. 51 (1974). • A vance catastral: pol. 51. Documentación textual: […] una fanega de tierra con alguna higuera de su propiedad al sitio que nombran Cab ezario término de dicha villa […] (AHPH, Hipotecas, sig. 7165, año 1860, f. 344) Etimología e interpretación: V id. s.v . Cabezo Arias . CABEZO, EL Documentación cartográfica y de inventarios: no figura. Documentación textual: […] una suerte d e tierra de cab ida de 1 y cuartilla de fanega al sitio d el cabezo que linda [...] (AHPH, Hipotecas, sig. 7168, año 1862, f. 123) Etimología e interpretación: Muchos son los cabezos (aproximadamente 50) que encontramos en la toponimia de esta localidad, la may oría de ellos se distinguen con el nombre del lugar donde se encuentran, como apelativo, originando un sintagm a preposicional formado con el sustantivo “ cabezo + de + nombre”. Este último suele ser un antropónim o, un nombre de lugar , etc. En muchos casos la preposición puede desaparecer , com o veremos más adelante. 1 16 Corpus La voz cabezo hace referencia, en general, a una elevación del terreno. El D RAE recoge diversas acepciones con este sem a en común: “1. m. Cerro alto. 2. m. Cum bre de una m ontaña.3. m. Monte pequeño y aislado”. Es la primera de estas, “cerro alto”, la que conviene a la voz origen de nuestro topónim o. Corominas y Pascual recogen cabezo 'cerro' como derivado de cabeza, y señalan s u primera documentación en la Crónica de Alfonso Onceno, hacia 1340 59 . En lo que atañe a su localización actual añaden 60 : en “ aragonés, murciano, pero también usado en Huelva , y muy difundido en la toponimia hispánica” (cursiva nuestra). El número de form as aquí recogidas no deja lugar a dudas sobre los usos onubenses. CABEZO ARIAS / CABEZO DE ARIAS / CABEZARIAS Documentación cartográfica y de inventarios: • Catastro A y un tamiento (Cabezo Arias; Cabezo de Arias). • Inventario: E1, F2, pol. 52 (Cabezarias). • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 7 D N (Cabezo Arias); pol. 50 y pol. 51 (Cabezo de Arias). • Catastrones: pol. 50 (sin fecha) (Cabezo de Arias); pol. 50 (1965) (Cabezo Arias); pol. 51 (1974) (Cabezo Arias). • A vance catastral: pol. 50 (Cabezo Arias); pol. 51 (Cabezo de Arias). • Bosquejos planimétricos: Hoja 3ª (Cabezo Arias). • Ortofotografía de Andalucía (Cabezarias). • Mapa T opográfico Nacional: 998-II (Cabezo de Arias). • A yamonte, Ed. Militar 998 (Cabezarias). Documentación textual: […] con otra camino que yba a Cabeza de Arias […] (AHPH, Hipotecas, sig. 7143, año 1775, f. 413v) 59 L a profesora Gordón, 1988: 84, señala algunos anteriores procedentes de documentos aragoneses aportados por el profesor Frago. 60 Siguiendo datos de Menéndez Pidal, Orígenes:433. 1 17 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe […] y otra que havia sido d e Juan V izen te y con los dos caminos que iban al Cabezo de Arias , de un censo [...] (AHPH, Hipotecas, sig. 7145, año 1783, f. 256) Felipe Muriel Gonzáles tierra é higueras al Cabe zaria , lin da por el norte Sebastián Ramírez […] (AML, leg. 332b, 1896, Actas de incautación a favor del Estado) [...]tierras de cab i da de dos fanegas al sitio de Cabezarias término de dic ha v illa [...] que linda [...] y por el Sur con Cabezo de la Cabezaria. (AHPH, Hipotecas, sig. 7167, año 1861, f. 391) Cabezarias y seisera (T) ; Lin dero de Oriente: Pinalito del Rey ; Lindero de Occidente: N.P . (Índice de fincas rústicas, AHPH) Etimología e interpretación: Para “cabezo” vid. s.v . Cabezo, El . Como podemos ver , tanto en los textos como en la cartografía, son varias las formas con que aparece este topónimo compue sto del sustantivo cabezo , o cabeza , seguido del sintagma preposicional “de Arias” como nombre personal apelativo 61 . Entre ellas, encontram os dos: la que debió ser la forma pri m itiva, Cabezo de Arias , y la forma sin preposición, Cabezo Arias . Sin embar go, para explicar las otras formas, Cabeza de Arias , Cabezarias , Cabezaria tendríamos que partir de “cabeza”. Hasta aquí, parece evidente que los hablantes es tán utilizando indistintamente una u otra forma, dado que “cabezo” y “cabeza” en la toponimia pueden funcionar como sinónim os. La cuestión se plantea cuando aparecen las formas Cabezo de la Cabezaria y , s obre todo, Cabezario , ambas para referirse al mismo lugar . La posible explicación la podemos encontrar si tenem os en cuenta que, como parece por el m apa topográfico, la parte más elevada de la finca ha pasado a denominarse “cabezario”, como derivado de cabezo, frente a “Cabezarias”, del que y a, probablemente, no se recuerda el nombre de su dueño original. CABEZO DE ARIAS V id. s.v . Cabezo Arias . 61 “Préstamo del griego Arías arraigado en el l a tín cristiano e hispánico” (García Gallarín, 1998:83). 1 18 Corpus […] por el Norte con el Cabezo de la T ejita valdio […] (AHPH, Hipotecas, sig. 7156, año 1851, f.5 57) Etimología e interpretación: Para “cabezo” vid. s.v . Cabezo, El . V id. T ejita, La . CABEZO DE LA TÍA COLORADA Documentación cartográfica y de inventarios: • Bosquejos planimétricos: Hoja 2ª. Documentación textual: […] hipotecó c inco fanegas de tierra al citio de la Morera lindante con Isabel l a Colorada [...] (AHPH, Hipotecas, sig. 7149, año 1807, f. 35) Etimología e interpretación: Para “cabezo” vid. s.v . Cabezo, El . Encontramos dos topónim os similares en la geografía lepera, el hidrónimo Cañada de la Tía Rubia y el orónim o Cabezo de la Tía Colorada . Am bos topónimos s e ubican, además, a poca distancia el uno del otro, en la frontera con el término m unicipal de Isla Cristina (si bien el Cabezo de la Tía Colorada ya no figura en la cartografía actual). Pero, además, en esta zona oeste y suroeste del municipio encontramos el conocido Cabezo del Tío Parra 65 . Estos, junto con el "Cabezo del tío Baliñas" 66 y la Cañada del Tío Pirr onga , constatan la frecuencia de esta forma "tío/tía", seguida de un apodo o apelat ivo diferenciador , en la denominación de accidentes geográficos de la toponimia lepera. El término "tío/tía" procede del latín tardío THĪUS , THĪA, y este del griego θεῖος, θεία. Su primera documentación la ubica el DECH en las Glosas Silenses. El uso de esta voz en la toponi mi a lepera está rela cionado con una forma de cierto respeto hacia el indi viduo denominado 67 . En este s entido, 65 Al menos uno de los dos cabezos que reciben esta denominación (vid. s.v . Cabezo del Tío Parra ). 66 Ubicado al norte del término municipal . 67 Uso que contrasta, por otra parte, con el que tiene coloquialmente en la actualidad. 125 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe es un significado similar al que recogen el ALEA para las provincias de Córdoba y Jaén: "tratamiento dado a las personas may ore s"; o la Academ ia en su quinta entrada: "5. m. y f. En algunos lugares, tratamient o que se da a la persona casada o entrada y a en edad. U. ante n. p. o apodos". Respecto a la formas "colorada" y "rubia", s i bien sus respectivos topónimos aluden a diferentes características del terreno 68 , su particularidad reside en el apelativo diferenciador: dos mujeres a las que se hace referencia por s u color de pelo, una rubia y una pelirroja. Como citamos en la documentación textual, pensamos que el topónimo Cabezo de la Tía Colorada debió recibir esta denominación en referencia a la apodada "Isabel la Colorada", dueña en su día de aquellas tierras. Esta hipótesis la justifican, además, su ubicación, cerca del paraje de La Mor era , y su fecha, el s iglo XIX, la misma que los bosquejos planimétricos 69 . El uso de colorado con el significado de 'rojo, encarnado' 70 es de documentación relativamente tardía, pues, como es sabido, “se sobrepuso al antiguo bermejo” ( DECH , s.v .). Corominas y Pascual (s.v . color ) señalan la primera documentación de "colorado" con este significado en La Celestina y lo hacen derivar de "color", si bien la Academia apunta directamente al latín "colorātus, de colorāre 'colorar'” ( DRAE s.v . colorado). Indica el DECH , además, que se trata de la forma dominante en América frente a las otras dos posibles que nos ofrece la lengua: rojo o bermejo. El ALEA, por su parte, constata su uso en toda Andalucía. A esta matización habría que añadir que es también la forma domi nante en todas las provincias de Andalucía, tal como refleja el propio ALEA (mapa 1507). Bien es verdad que, en la actualidad, el término pelirrojo se extiende en la lengua común, por lo que la forma que aquí encontramos (referida a persona) reflej a, una vez más, el papel de la toponimia en la conservación de elementos léxicos. En cuanto a rubia/rubio, el ALEA (mapa 1 196) nos ofrece como prime ra acepción el significado de 'pelirrojo' en diferentes localidades de las provincias andaluzas, lo que significa que de alguna manera se conserva el significado primitivo que la voz tenía en latín: R ŬBĔUS 'rojizo' y cuy a primera documentación la encontra m os en un documento leonés del año 950 71 . Es voz de uso 68 (cañada y cabezo). 69 Aún siendo conscientes de que ambos ejemplos distan 90 años uno del otro, algo que no impide que el topónimo conservase dicho nombre durante ese tiempo, y se perdiese posteriormente, como hemos explicado. 70 Con otros signific ados como 'ador nado' , 'compuesto' es anterior . 71 DECH s.v . rubio . 126 Corpus general en todas las épocas, aunque ha sufrido diferentes cambios tanto de carácter fónico como de significado, como es, por ejemplo, el caso de su evolución a r oyo con el sentido de ' rojizo' igual que en latín. Señalan Corominas y Pascual, sin embar go, que el sentido fue siem pre aproximadamente el actual, acercándose a veces algo más al latino. CABEZO DE LA TI NAJIT A Documentación cartográfica y de inventarios: • Inventario: N2, F1. • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 31-32. • Catastrones: pol. 31-32 (1927). • Ortofotografía de Andalucía. • Mapa T opográfico Nacional: 999-III. Documentación textual: Por restos encontrados en el Cabezo de la T in ajita , se tiene c onstan cia de que Lepe fue fundada por los fenicios, hace aproximadamente 24 siglos (http://www .clubrural.com/pueblos/huelva/lepe, fecha de consulta: 06/03/2015) Cabezo d e la T in ajita Sector 10. T o talmente alte rad o por l a explotación de aridos ( Anuario Ar queológico de A ndalucía, 1989:64) Etimología e interpretación: Para “cabezo” vid. s.v . Cabezo, El . V id. T inajita, La . CABEZO DE LA TI ÑOSA Documentación cartográfica y de inventarios: • Catastro A y un tamiento. • Inventario: (N2, F1, M 998). 127 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 55. • Catastrones: pol. 55 (1927). • A vance catastral: pol. 55. • Bosquejos planimétricos: Hoja 3ª. • Ortofotografía de Andalucía. • Mapa T opográfico Nacional: 998-IV . • A yamonte, Ed. Militar 998. Documentación textual: El C abezo de la T iño sa , situado en la comarca d e carácter “litoral” […] con morfología de c erro aislado. (Plan General de Ordenación Urbanística de Lepe, página 323, año 2008). Etimología e interpretación: Para “cabezo” vid. s.v . Cabezo, El . El DRAE recoge la voz tiñosa con varios significados: “adj . Que padece tiña. U. t. c. s. 2. adj. coloq. Escaso, miserable y ruin. U. t. c. s. 3. adj. coloq. Dicho de una persona: Que tiene buena suerte en el juego". P arece que el primero sea el más idóneo en nuestro contexto. En el DECH la encontramos como derivada de tiña y es ta procedente del latín TĬN ĔA, que designa la polilla, el pioj o y varias lombrices y gusanos y que en romance se transm itió a la tiña, enfermedad atribuida a la acción de ciertos bichos. La primera documentación con la forma tiñoso aparece en en diccionario de Oudin, después en Quevedo y Autoridades (vid. DECH s.v . tiña). Pero la forma femenina tiñosa está en La Celestina : "¿Adó vas, tiñosa"?,"¿Qué heciste, bellaca?" (Rojas, Fernando de, La Celestina . T ragicomedia de Calisto y Melibea , España) ( CO RDE 13 de junio de 2014). Se podría tratar , por tanto, de un topónimo creado a partir del nom bre de una enfermedad que debía ser frecuente en la zona, al igual que veíamos con sarna. Pero ta m bién encontram os otras formas y otros significados acordes con este término. Por un lado. y referido a un pájaro. se documenta el compuesto T iñosa Boba. Se trata del Anous stolidus , también conocido como T iñosa Común , Charrán par do 72 , o Gaviotin de San Felix. Esta ave pasa la may o r parte del día alimentándose sobre 72 El nombre más utilizado en Le pe en la actualidad es charrán, por eso creemos que se refiere a ella. 128 Corpus el mar y por la tarde se acerca a la costa a descansar . Por ello no es extraña su localización en la T iñosa 73 . T ambié n parece que existe un pez con el mismo nombre: “Cuba. Pez acantopterigio, carángido, propio de los mares tropicales de A m érica” (http://www .defin iciones-de.com/Definicion/de/ti %C3%B1osa.php, cons ulta 13/06/2014), pero su hábitat lejano nos lleva a rechazar su posible relación. El Cabezo de la T iñosa , com o indicamos en la Intr oducción , se halla situado en la mar gen derecha del río Piedras, en tie m pos antiguos muy cercano a su desembocadura, no así ahora, por la modificación de esta. Se trata, como en dicha introducción mencionamos, de uno de los y aci mientos arqueológicos más importantes de la época, relacionado con otros del sur peninsular (desde Alicante hasta Castro Marim, en el Algarve portugués). El objeto de may or relevancia encontrado en las diferentes excavaciones realizadas en “La T iñosa” es un tipo de ánfora que, por su importancia y presencia en las distintas excavaciones de otras zonas, ha pasado a ser denomi nado “ánfora tiñosa” (Feliú Ortega, M. J. Et al., A vances en Ar queometría 2003 , U niversidad de Cádiz, año 2004). CABEZO DE LA ZARCILLA Documentación cartográfica y de inventarios: • Mapa T opográfico Nacional: 998-IV . • A yamonte, Ed. Militar 998. • Repertorio de nombres geográficos. Documentación textual: […] en las cercanías del paraje conocido como Cabezo de la Zar cilla . (Mayoral, E. y Muñiz, F ., 1994:166) Etimología e interpretación: Para “cabezo” vid. s.v . Cabezo, El . V id. Zar cilla, La . 73 Además existen la tiñosa azulada (Procelsterna cerulea); la tiñosa gris (Procelsterna albivitta) y la tiñosa menuda (Anous minutus) (http://glosa rios.servidor-alicante.com/nombres-de-aves/tiny osa- boba, consulta 13/06/2014). 129 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe CABEZO DE LOS FRAILES Documentación cartográfica y de inventarios: no figura. Documentación textual: Cabezo de los fra iles y V alle Ruiz (T e hig.) ; Lindero de Oriente: N.P . ; Lindero d e Occidente: N.P . (Índice de fincas rústicas, AHPH) Etimología e interpretación: Para “cabezo” vid. s.v . Cabezo, El . Para "frailes" V id. Frailes, Los. Resulta extraño encontrar este topónimo asociado con el “V alle Ruiz”, ya que el paraje más conocido como Los Frailes se halla en una zona opuesta a este, que forma parte de la D ehesa Limpia . Eso no exclu y e, lógicamente, la posibilidad de que esta denominación responda a la presencia de estos religiosos en las inme diac iones, si bien no hay documentación que permita confirma r lo. CABEZO DE LOS MACHOS Documentación cartográfica y de inventarios: • Bosquejos planimétricos: Hoja 3ª. • Mapa T opográfico Nacional: 999-III. Documentación textual: […] d e higueras v iejas y perdidas al sitio del Cabezo de los machos […] (AHPH, H i potecas, sig. 7157, año 1852, f.223) Etimología e interpretación: Para “cabezo” vid. s.v . Cabezo, El . El término macho aparece en el DRAE con el s ignificado general de “1. m. Animal del sexo masculi no”. En la 2ª acepción hace referencia al “mulo (anim al)”, sin indicar diferencias de origen 130 Corpus entre lo expresado en una y otra acepción. La forma macho , utilizada en principio como adjetivo, procede del latín MASCŬLUS (diminutivo de MAS, MARIS). La primera documentación del término aparece, con la forma maslo , en Berceo y macho en El Calila . General en todas las épocas y común a todos los rom ances, Corominas no acepta la teoría de Mey er-Lübke de que sea un portuguesismo, basándose para ello en que el cam bio de CL, Pl, o FL en ch es regular tras consonante, frente a la teoría de aquél. Señalan, además, Corominas y Pascual que, utilizada como sustantivo, la voz macho se aplica especialmente a ciertos ani mal es, fundamentalmente al “ macho cabrío”. Y añaden que así aparece y a recogido en El Glosario de El Escorial (hacia 1400). Covarrubias, s .v . macho , recoge los dos significados referidos a ani males: el de 'mulo' y el del ganado cabruno. El Diccionario de Autoridades , que cuenta con 16 entradas para esta voz, señala como primera acepción la más general: “Animal del sexo masculino o viril”, especificando en la segunda: “Por antonomásia s e entiende el hi jo de caballo y burra, o de y egu a y asno. Latín. Mulus”. Pero también añade una precisión importante: “En las Carnicerías se entiende por el macho de cabrío: y assí se dice, A tanto vale el macho. Latín. Hircus”. No s abem os desde cuándo se produce esta diferenciación, si bien en la edición de Autoridades de 1803 desaparece y a toda alusión a las carnicerías y encontramos una nueva entrada: macho de cabrío : “lo mismo que cabrón”. Lo que sí está claro es que, en nuestro caso, tanto el topónimo como el nombre común tienen el mismo y único significado de 'macho cabrío'. En algunos lugares a veces con precisiones como ocurre, por ejemplo, en la Alta Alpujarra, donde significa 'semental del ganado cabrío 74 . CABEZO DE MAHÓN Documentación cartográfica y de inventarios: • Inventario de T oponimia Andaluza (1989). • Mapa T opográfico Nacional: 998-II. 74 V id. T LHA , 2000: 489. 131 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe • A yamonte, Ed. Militar 998. Documentación textual: no figura. Etimología e interpretación: Para “cabezo” vid. s.v . Cabezo, El . Compuesto formado a partir del nombre cabezo , s eguido de preposición y nombre personal, referido a un antiguo dueño de aquel terreno. La existencia de un topónimo conocido ta mbi én con el mismo nombre en la vecina localidad de A yamonte, según refleja la documentación, nos permite pensar que es muy probable que este Cabezo de Mahón s e refiera al mismo “ m onte” que encontramos en el Libr o de la Montería : El monte de Aben Mofon es bueno de oss o et de puerco en t odo tiempo. Et son las bozeria s la una en el Camjno de A yamonte fasta el Río de Piedras e t la otra del otro c abo del Río de Piedras, Et es el a rmada en la cañada de Aben Mafón (Seniff De nis, Libro de la Montería, fol. 300v .). El nombre actual Mahón procede, al parecer , de la forma personal Magon , de origen púnico, que fue tom ada del general cartaginés Magon, herm ano de Aníbal, tras la conquista de la que después sería denominada Portus Magonis 75 . Después , se utilizaría como form a personal por los habitantes de los diferentes pueblos conquistadores, con las adaptaciones correspondientes. CABEZO DE MAUS / MAÚS Documentación cartográfica y de inventarios: no figura. Documentación textual: Y luego vinie ndo por la derechera atr avesando el valle de Co rral en derecho a dar al caveso d e Maus y el caveso por mojón y luego por mojón la posa del doctor Márquez (AML, leg. 36, fol. 121v , año 1610) Etimología e interpretación: Para “cabezo” vid. s.v . Cabezo, El . 75 V id. Albaigés s.v . Maó. 132 Corpus El topónimo se documenta solo en el texto docum entado y únicamente esta vez, por lo que los datos para su interpretación resultan escasos. Probablemente el apelativo “Maus” que aquí encontramos no es más que un caso de aféresis del topónim o Emaús (Griego koiné: Ἐμμαούς, en latín: E mmaus , en hebreo: תמח Hammat , significa "primavera templada", en árabe: ساوم ِ ع Imwas ), denominación de la famosa aldea (situada a unas dos leguas de Jerusalén, aunque hay varias opiniones en cuanto a la distancia exacta), a la cual se hace mención en el Evangelio de S an Lucas (24, 13-35). En el camino de Emaús tuvo lugar el conocido encuentro entre dos de los discípulos de Jesús y el Mesías la tarde de su resurrección 76 . Albaigés (1984: 97) hace referencia al nombre personal Emaús en es te mismo sentido: “ nom bre piadoso, inspirado en el topónimo biblico citado en el N. T .”. En nuestro caso, no queda claro si la denominación responde al topónim o o, quizás más probablemente, al antropónimo, por tratarse de algún dueño de las tierras con dicho nombre. CABEZO DEL ÁGUILA Documentación cartográfica y de inventarios: • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 3 DN ; pol. 19. • Catastrones: pol. 19 (1930). • Bosquejos planimétricos: Hoja 1ª. Documentación textual: no figura. Etimología e interpretación: Para “cabezo” vid. s.v . Cabezo, El . V id. Águila, El . 76 Muchos pintores han representado a Cristo conversa ndo con dos de sus discípulos ca mino de Emaús o, más a menudo, cenando con ellos y en el momento de bendecir el pan: W ikipedia. Esta escena ti ene gr an valor relig ioso porque, según el Evange lio fue en ese momento cuando los discípulos reconocieron a Jesús. 133 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe CABEZO DEL BICHO Documentación cartográfica y de inventarios: • Catastro A y un tamiento. • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 24. • Catastrones: pol. 49 (1927 y 1974). • A vance catastral: pol. 49. • Bosquejos planimétricos: Hoja 3ª. • Ortofotografía de Andalucía. • Mapa T opográfico Nacional: 998-II. • A yamonte, Ed. Militar 998. Documentación textual: Propietario y dirección: N.P . ; Término Municipal: Le pe ; Paraje: Cabezo del Bicho . (BOE número 127, página 6820, año 2008) Etimología e interpretación: Para “cabezo” vid. s.v . Cabezo, El . El término bicho lo encontramos recogido en el DRAE con diferentes acepciones referidas a animales o personas y con marca de carácter coloquial o despectivo: “1. m. coloq. Animal pequeño, especialmente un insecto. 2. m. despect. ani m al (ser orgánic o). 3. m. despect. Persona aviesa, de mala s intenciones. 4. m. despect. persona (individuo)”. Derivado del latín vulgar B ĒSTIUS, 'animal', en lugar de la form a clásica B ĒSTIA, según indican Corominas y Pascual ( DECH s.v .), aunque la evolución fonética es discutida. Igual mente, la ausencia del térmi no en los diccionarios de los siglos XV y XVI lleva a estos autores a pensar que el término entró en castellano, probablemente a través del portugués, y en época tardía (la prim era documentación la tenemos en 1578). En cuanto a su significado, parece que estamos ante un zoónimo . Aunque el tér m ino se utiliza también referido a personas y en la población lepera se documenta com o apodo, no parece que ése sea el sentido que más convenga en este caso, a menos que el cabezo se refiera a una propiedad 134 Corpus Para “cabezo” vid. s.v . Cabezo, El . V id. Retamar , El . CABEZO DEL T ARRO Documentación cartográfica y de inventarios: no figura. Documentación textual: Y en el postero del caveço del T arr o se y so otro mojón (AML, leg. 36, año 1610, f ol. 120v) Etimología e interpretación: Compuesto formado por un sintagma nominal con el sustantivo “cabezo” como elemento fundamental y la forma prepositiva identificadora “ del T arro”. El término tarr o lo define la Academia como “m. Recipiente de vidrio o porcelana, generalmente cilíndrico y más alto que ancho.” En la definición de Covarrubias ( s.v .) s e insiste en el m aterial de que es tá hecho, el barro, tratando de explicar así el origen del nombre: V aso de tierra ancho, dixose assi quasi terreo”. Autoridades recoge varios significados: “ V aso de tierra alto, y ancho de boca, y vidriado, el qual suele servir para conservas” . “ Se llama también una especie de taza de barro, en que los Pastores ordeñan las ovejas, cabras, ò vacas; y los hacen tambien de palo à modo de herradas”. En todos ellos se mantiene el sema común de “recipiente de barro o similar para contener líquidos o similares”. “Es voz peculiar al castellano y al portugués, de origen incierto, probablemente extraída del antiguo sinónimo tarrazo que se creyó s er un aumentativo. T arrazo es variante de terrazo procedente del latín vulgar *TERRACEUM 'hecho de tierra, derivado de TERRA” ( DECH , s.v .). La primera documentación es del siglo XIII. En este topónimo, como en tantos otros ( teja , tejita , tinajit a ) en cuy a composición entran denominaciones referidas a objetos de barro, cerámica etc., el término tarr o hace referencia a objetos de diverso tipo procedentes de materiales de valor arqueológico y que, por consiguiente, se dan en enclaves donde existe, o posiblemente ha y a existido, un y aci m ien to de otra cultura anterior . 141 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe CABEZO DEL TÍO P ARRA Documentación cartográfica y de inventarios: • Inventario: (E2, F1, M 998). • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 1 1 DN ; pol . 36. • Catastrones: pol. 36 (1928). • A vance Catastral: pol. 36. • Bosquejos planimétricos: Hoja 3ª. • Ortofotografía de Andalucía. • Mapa T opográfico Nacional: 998-IV . • A yamonte, Ed. Militar 998. Documentación textual: Relación de parcelas (y parajes) del A yuntamiento de Lepe : Cabezo Tío Parra (AML, leg. 331, 1943) El Cabezo del Tío Parra I, situado al oeste de Lepe. […] (Plan General de Ordenación Urbanística de Lepe, página 436, año 2008). Etimología e interpretación: Para “cabezo” vid. s.v . Cabezo, El. Para "tío" vid. s.v . Cabezo de la Tía Colorada . P ara "parra" vid. s.v . V aldeparras . Conviene señalar que existen en la geografía lepera, curiosa m ente, dos cabezos con este nombre, denomina dos Cabezo del Tío Parra I y Cabezo del Tío Parra II . Para este estudio, por motivos lingüísticos evidentes, los agrupamos bajo una sola entrada. Y a en la Intr oducción histórica y geográfica hacemos referencia a ambos co mo y acimientos arqueológicos de la prehistoria. Hoy en día casi todas las fuentes cartográficas recogen únicamente el conocido com o Cabezo del Tío Parra I . Respecto al origen de la denominación, como ya comentamos en Cabezo de la Tía Colorada (vid. s.v .), es frecuente en la toponimia lepera el uso de la forma “ tío/tí a” s eguida de un apelativo diferenciador (normalmente un apodo) a la hora de dar nombre a determinados parajes, especialmente aquellos relacionados con accidentes geográficos como orónim os (el caso que nos 142 Corpus ocupa) y cauces de aguas. Lamentablemente, no figura información acerca de este “tío parra”, supuesto dueño de aquellas tierras, que nos permita explicar si “parra” constituía un apodo, o si se trataba de su apellido. CABEZO DEL TOJAL Documentación cartográfica y de inventarios: • Inventario: (N2, F1, M 998). • Ortofotografía de Andalucía. • Mapa T opográfico Nacional: 998-II. • A yamonte, Ed. Militar 998. Documentación textual: no figura. Etimología e interpretación: Para “cabezo” vid. s.v . Cabezo, El . Nos hallamos ante un fitónimo bastante transparente. Hace referencia a la vegetación que caracteriza es te cabezo, en este caso los tojos . El DRAE define la voz tojal como “1. m. T erreno poblado de tojos” y s.v . tojo 1 especifica: “1. m. Planta perenne de la familia de las Papilionáceas, variedad de aulaga, que crece hasta dos m etros de altura, con mucha s ramil las enm arañadas, hojas reducidas a puntas espinosas, flores amarillas, y por fruto vainillas aplastadas con cuatro o seis semillas”. Es un ej em plo más de fitónimo con el sufij o abundancial “-al”, de los varios que encontramos en la toponimia lepera, como El Chaparral, El Moral, Ca rrascal , etc. Por su parte, el DECH , s.v . tojo , apunta a una voz regional del Noroeste, con una probable base prerromana *TỌJU, y señala su primera documentación en 1475 en G. de Segovia. 143 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe CABEZO DEL TORO Documentación cartográfica y de inventarios: • Inventario: N2, F1. Otras ubicaciones: Cortegana. • Bosquejos planimétricos: Cabezo del T oro Hoja 2ª. • Ortofotografía de Andalucía. • Mapa T opográfico Nacional: 998-II. • A yamonte, Ed. Militar 998. Documentación textual: no figura. Etimología e interpretación: Para “cabezo” vid. s.v . Cabezo, El . Para explicar tanto la forma como el significado de la segunda parte “toro”, se han propuesto diversas teorías por parte de los investigadores. La más extendida, propuesta en principio por P . Aebischer (1930), parte de una forma prelatina *T AURUS con el significado de 'montaña' que sería la base de todas aquellas voces que aluden a una 'elevación del terreno'. A ella se han adherido otros investigadores como Corominas y Pascual y la Doct ora Gordón (vid s.v . T err ón, El ) quien propone el éti m o prerromano *T A URUS `'montaña', 'elevación del terreno'" para explicar , entre otros, el topónim o Barranco del T oro. Esto s upondría una evidente tautología, sin embar go, aplicado al nombre de lugar que a nosotros nos ocupa: Cabezo del T or o . En la toponimia de Lepe encontramos diferentes compuestos con “cabezo” seguidos del nombre de un animal: Cabezo del Águila, Cabezo del Bicho, Cabezo del Cuervo , lo que nos lleva a pensar que la forma “toro” en este topónimo Cabezo del T or o hace referencia también al nombre del animal, procedente del latín T AU RUS y cuy a prim era docum entación la registran Corominas y Pascual en 1 102, en textos de Oelschlager . Se trata de una voz general en todas las épocas y com ún a todos los romances, tal como indica el DECH . 144 Corpus CABEZO DEL TURMAR Documentación cartográfica y de inventarios: no figura. Documentación textual: […] y vendió a Josef a González alias Elena, una fanega de tierra al sitio d el Caveso del T urmar y marisma de Origuela lindando con […] (AHPH, Hipotecas, sig. 7148, año 1807, f. 262) Etimología e interpretación: Para “cabezo” vid. s.v . Cabezo, El . V id. T urmar , El . CABEZO DEL V ALLE GIR ALDO Documentación cartográfica y de inventarios: • Inventario: N2, F1, M 998. • Bosquejos planimétricos: Hoja 2ª. • Mapa T opográfico Nacional: 998-IV . • A yamonte, Ed. Militar 998. Documentación textual: no figura. Etimología e interpretación: Para “cabezo” vid. s.v . Cabezo, El . Para “valle” vid. s.v . V alde Lobos . T opónimo formado por la adición de un sintagma nominal al sustantivo valle señalando la pertenencia: “ V alle de Giraldo”. Curiosamente, no encontramos el topónim o V alle Giraldo en la geografía lepera. El nom br e personal Giraldo, o la variante Gerardo, tiene origen germánico Gair-hard “lanza fuerte, fuerte por la lanza”, o quizás W ari-hard 'guardián, valiente' (Albaigés s.v . Giraldo ). G arcía Gallarín (1998: 170) recoge los antropónimos " Geraldo" (del germ. ger , gari “ lanza” y waldan “gobernar”), como forma importada, aunque no especifica su procedencia, y "Gerardo" (del germ. ger , gari 145 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe “lanza” y hard “fuerte”), si bien en español el primero podría deberse a una disimilación de líquidas del segundo. José Pedro Machado ( Diccionário Onomástico Etimológico da Língua Portuguesa ), por su parte, recoge “ Giraldo” y remite a “Geraldo”. Y s.v . Geraldo explica: “alteraçao de Gerardo”. Geraldo lo documenta como apelativo y como topónimo. CABEZUELAS, LAS Documentación cartográfica y de inventarios: • Inventario: N2, F1, M 998. Otras ubicaciones: Cabezas Rubias, V alverde del Cam ino. • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 46-47. • Catastrones: pol. 46-47 (1929). • Bosquejos planimétricos: Hoja 2ª. • Ortofotografía de Andalucía. • Mapa T opográfico Nacional: 998-II. • A yamonte, Ed. Militar 998. Documentación textual: Relación d e vecinos q ue ocupan tierras en la Dehesa del Piorno; Paraje: “ Las Cab ezuelas ” (AML, leg . 331, sin fecha, entre documentos de 1946). Etimología e interpretación: En la conocida Dehesa del Piorno figura este paraje denominado Las Cabezuelas . En el D RAE , s.v . cabezuela , encontramos: “ 3 . f. Planta perenne de la familia de las Compuestas, de diez a doce decímetros de altura, con tallo anguloso, ramos mimbreños y velludos, hojas aserradas, ásperas y erizadas, y flores blancas o purpúreas con los cálices cubiertos de espinas muy pequeñas. Es indígena de España y se emplea para hacer escobas”. Un s ignificado similar , e incluso más preciso, aparece en Autoridades : “Hierba que crece en los campos en vástagos derechos y verdes, echando muchos ramos, y ai fin de ellos unas flores azuladas, que tiran a coloradas a modo de cabecillas, de donde salen unas hojas delgadas, que 146 Corpus forman uno a modo de penácho, las quale s se caen después de secas, y quedan las cabecillas com o si tuvieran escamas mui as idas a los vastagos, de los quales se atan y hacen unas escobas de que s e usa m ucho en las casas, especialmente para barrer las esteras, las quales llaman es cobas de cabezuéla. Latín. Centum capita”. Derivado probablemente de “cabeza” (con el sufijo de dim inutivo -OLU) por las “flores azulada s, que tiran a coloradas a modo de cabecillas ” que indican en la definición. En el D ECH aparece simplem ente entre los derivados de cabeza. La pri m era docum entación académic a la encontramos en el Diccionario de Aut oridades y es la que acabamos de especificar . Los dicciona rios lexicográficos anteriores no recogen el s ignifica do, aunque sí el término, diminutivo de cabeza. Sí lo encontramos en el CO RDE , donde puede leerse: […] E a la punta de la cabezuela, es la c olor como morado, e sa le en medio de esas cabezuelas un flueco, en lugar de flor , que paresce seda de color , como blanco escuro e rojo que tira a color de p úrpura o morado. E aquellos tallos o astilejos que salen de en medio desta hierba, son huecos, e cada uno dellos tiene su cabezuela o papávero de la manera que es dicho, e en los extremos declinan para abajo . Las hojas por defuera son de un color de verde claro que quiere tira r a blanco, e en la parte de dentro son muy verdes. La s astas en que está n aquellas cabezuelas, son cuatro, e más e menos, e las hoja s cinco o seis, recogidas en un nascimiento o principio, como la lechuga; e así p aresce mucho lechuga en la verdor e fre scor suy o, e algunos pensaran que es lechuga, si no tov i ese aquellos [...] (Fernández de Oviedo, Gonzalo, año 1535- 1557, Historia general y natural de las Indias , España, Publicación de Juan Pérez de T udela Bueso, Atlas (Madrid), 1992) ( CORDE 14 de junio de 2014). La actividad llevada a cabo por los habitantes de esa zona en la construcción de utensilios con mate r ial procedentes de la vegetación, com o el m imbre, la retama, etc. explicarían la abundancia de este tipo de plantas y su utilización como topónimo. 147 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe CALLEJA DE V ALDELOCOS Documentación cartográfica y de inventarios: • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 44. • Catastrones: pol. 43 (1928). Documentación textual: no figura. Etimología e interpretación: Para “calleja” vid. s.v . Callejón . V id. V aldelocos . CALLEJA DE V ALLEPONCE Documentación cartográfica y de inventarios: • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 44. • Catastrales: pol. 43 (1928). Documentación textual: no figura. Etimología e interpretación: Para “calleja” vid. s.v . Callejón . V id. V alleponce . CALLEJÓN Documentación cartográfica y de inventarios: no figura. Documentación textual: […] tierra de pan sembrar al citio q ue llamaban del Ca llejón en su termino lindando con e l Cam ino que hiba d e N uestra Señora de la Bella y con el cesmo que también hiba a e l Silvado [...] (AHPH, Hipotecas, sig. 7145, año 1783, f. 247) 148 Corpus […] Una fanega de tierra al sitio d el Callejón en dicho término […] (AHPH, Hipotecas, sig. 7152, año 1841, f. 231) Etimología e interpretación: Nos encontramos ante una voz formada con doble sufijación, el sufijo diminutivo “-eja” y el despectivo “-ón”, a partir de la forma primitiva calle. El DRAE recoge el término como au m entativo de calleja, con el significado de “paso estrecho y largo entre paredes, casas o elevaciones del terreno”. Autoridades , sin em bargo, distingue la forma simple “calle” del derivado “callejón” por la presencia o no de casas en los laterales: “El estrecho lar go que forman dos hileras s eguidas de montes, de paredes o de otra cosa, fuera de las casas, que en este caso se llaman Calles ” ( Autoridades s.v . callejón ). Esto significa, probablemente, que los callejones debían ubicarse en zonas de suburbios, cercanas o limítrofes con el ca m po, a veces incluso con el mismo significado que camino, como parece deducirse también de la documentación recogida. Los diccionarios del siglo XVII de Palet, Oudin, V ittori, Franciosini, (vid. NTLLE ) recogen como sinónimos las formas calleja y callejón ambas con el significado de 'calle estrecha'. Un significado distinto aporta el dicci onario de Sobrino (año 1705) para el que callejón es un “Cu(l) de sac, rüelle qui n'apoint de sortie”, que coincide con la acepción que el DRAE recoge en la actualidad en Cuba. En la actuali dad, en el habla general de la localidad se siguen manteniendo las mi s m as diferenc ias recogidas por Autoridades . Y aunque no es el caso del topónim o que nos ocupa, cabe destacar que muchos de los callejones que encontramos en este estudio hacen referencia, más específi camente, a lugares por los que discurre alguna corriente de agua, hasta el punto de observarse alguno con casi doble tradición, como el Regato o Callejón de La Gaga . CALLEJÓN DE LA D EHES A Documentación cartográfica y de inventarios: • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 29. 149 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe • Catastrones: pol. 29 (1929) (Calleja de la Dehesa); pol. 29 (1965); pol. 52 (1929 y 1974); pol. 53 (1975). • A vance catastral: lindero pol. 29. Documentación textual: no figura. Etimología e interpretación: Para “callejón” vid. s.v . Callejón . Para "dehesa" vid. s.v . Dehesa, La . CALLEJÓN DE LA GAGA Documentación cartográfica y de inventarios: • Bosquejos planimétricos: Hoja 3ª. • Catastrones: (1929 y 1974): pol. 52 (Regato o Callejón de la Gaga) . Documentación textual: no figura. Etimología e interpretación: Para “callejón” vid. s.v . Callejón . V id. Gaga, La . CALLEJÓN DE LAS CARRERAS Documentación cartográfica y de inventarios: no figura. Documentación textual: […] p or Poniente con Camino V iejo d e V illablanca y por Levante con Callejón de las Carr eras […] (AHPH, Hipotecas, sig. 7157, año 1853, f.649) Etimología e interpretación: 150 Corpus aunque navegable, de un puerto o bahía". Pero, como podemos ver más adelante, se trata de un sinónimo de estero y así se refleja también en la edición del DRAE de 1822 "en los puertos de mar el canal que se forma en las rías". Con matizaciones, el significado académico de "canal" se mantiene en las diferentes ediciones. CAPELLANÍA, LA Documentación cartográfica y de inventarios: • Catastro A y un tamiento. • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 31-32. • Catastrones: pol. 31-32 (1927). • Mapa T opográfico Nacional: 998-IV . Documentación textual: no figura. Etimología e interpretación: V oz derivada de capellán (documentada con las formas capellano en 1 127 y capellán en 1 170 en un document o mozárabe), procedente a su vez del occitano antiguo “ capelan (con -ll- por influjo de capilla); baj o latín cappellanus ” . La ausencia de la -o final puede deberse a analogía con otras formas ( DECH s.v . capilla ). Como indica el DRAE , se trata de una “ Fundación en la que ciertos bienes quedan sujetos al cumplimiento de misas y otras car gas pías”. El Diccionario de Autoridades (s.v . capellanía ), siguiendo, como es habitual, a Covarrubias (s.v . capilla ), indica la existencia de diversos tipos de capellanías: “Instit ución hecha con autoridad del Juez Ordinário Eclesiástico, y fundación de renta competente, con obligación de Missas, y algunas con assisténcia a las Horas Canónicas. Háilas colativas, perpétuas, y otras adnutum amovibles”. Además de la forma s im ple de e ste topónimo, La Capellanía , referida a una finca ubicada junto a otras con denominaciones también de carácter religioso, como Santa María o Santo Domingo (lo 253 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe que no s hace pensar que fue una de las principales), el Archivo Municipal de Lepe cuenta con un legajo (el 125) en el que se incluy e un cuaderno referido a Patronatos, Censos y Capellaní as sobre un periodo cronológico que va de 1847 a 1869. Sirvan como ejemplos del elevado número que encontramos los siguientes: Capellanía de Rodrigo Alonso: Sobre tierras al Escambrón (AML, leg. 125, capellanías, año 1865) Capellanía de Cristóbal Ramírez: Dieciocho fanegas en el Marzal (AML, leg. 125, Capellanías, año 1869) Capellanía de Andrés Berrú: Sobre higueras en la Marisma (AML, leg. 125, Capellanías, año 1869) Algo similar ocurriría en Guadalcanal, según la profesora Gordón (1988: 200), donde se fundaron diversas capellanías por parte de los vecinos procedentes de Indias. CAPÓN, EL Documentación cartográfica y de inventarios: • Catastro A y un tamiento. • Inventario: E1, F2, pol. 55. • Institut o Geográfico y Catastral: pol.12 DN (Capón); pol. 54. • Catastrones: pol. 54 (1927); pol. 55 (1927 y 1974) (Capón). • A vance catastral: pol. 54; pol. 55. • Bosquejos planimétricos: Hoja 3ª. Documentación textual: Iten una suerte de tierra al ci tio del Capón lindando don Bartolomé […] (AHPH, Hipotecas, sig. 7148, año 1806, f. 259) Cuatro fanegas de tierra calma de su propiedad a l sitio del Capón del término de la mencionada villa (AHPH, Hipotecas, sig. 7159, año 1855, f. 265) 254 Corpus Y una suerte de tierra […] situada en la misma villa de Lepe […] al sitio nombrado del Capón distante d el pueblo como un kilómetro por el camino d el mism o nom bre. (AML, Colección T oresano, carp. 1, doc. 8, año 1863) Capón (tª y viña), T ie rra calma ; Lindero de Oriente: N.P . ; Lin dero de Occidente: N.P . (Índice de fincas rústicas, AHPH) Etimología e interpretación: Dos entradas, aunque con la misma etimología “(Del vulg. *cappo, por capo, -onis)” 104 tiene el DRAE para la voz capón y cada una de ellas aparece con diferentes acepciones. En la primera entrada encontramos varias diversas: “1. adj . Dicho de un hombre o de un ani m al: castrado. U. t. c. s. 2. m. Pollo que se castra cuando es pequeño, y se ceba para comerlo. 3. m. Haz de sarm ientos”. Para la form a capón 2 indica el diccionario: “ m. coloq. Golpe dado en la cabeza con el nudillo del dedo corazón.”. El término, además de ser un topónim o, funciona en la localidad com o apodo fam iliar , lo que nos inclina preferentemente hacia los significados de la primera entrada, concretamente a la s egunda acepción, por la costumbre antigua de castrar y cebar a los pollos cuando s on pequeños para comerl os después en fechas señaladas 105 . El DECH recoge la primera documentación en el Libr o de Apolonio y después en las Cortes de 1268. En el CORDE lo encontramos en fecha similar y con el significado indicado: “ En Castiel la, por la gallinna, tres dineros, & por el ánsar , quatro dineros, et por el capón, tres dineros, & meaja, baca, puerco, lechón […] (Anónim o, año 1284, Libr o de los fuer os de Castiella , ESP AÑA) ( CORDE , 24 de may o de 2015). Otros significados del término recogidos en la segunda entrada tienen una docume ntac ión posterior , y poco tienen que ver con el descrito anterior m ente, como el de “golpe que se da en la cabeza con el nudillo del dedo m ayor” que se encuentra en Nebrija. O el compuesto capón de ceniza “ golpe que se da en la frente en algunos juegos con un trapo atado, lleno de ceniz a” que recoge Covarrubias y que, según el DECH , se explicaría por un sim bolismo de este juego. 104 La misma que aparece en el DECH . 105 Costumbre que hasta hace poco tiempo se ha practicado como forma de poder comer carne en determinados dí as. 255 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe CARRANCHA, LA Documentación cartográfica y de inventarios: • Catastro A y un tamiento. • Catastrones: pol. 13-14 (1928). • A vance Catastral: pol. 13-14. • Bosquejos Planim étricos: Hoja 1ª. • Mapa T opográfico Nacional: 980-IV . Documentación textual: […] cincuenta fanegas de tierra m ontuosas […] al sitio de la Carra ncha en el término de dicha V illa de Lepe […] (AHPH, Hipotecas, sig. 7155, año 1849, f.519) Carrancha (T ierras) ; Lindero de Oriente: Río de Piedra ; Lindero de Occidente: N.P . (Índice de fincas rústicas, AHPH) Etimología e interpretación: El topónimo carrancha responde a la pronunciación popular de garrancha con cam bio de oclusivas sorda - sonora (K-/ G.-) en po sición inicial de palabra, que tiene cierta vitalidad, al menos, en la Andalucía occidental (vid. González Ollé, 1980). El DRAE define el término garrancha com o: “1. f. espata. 2. f. coloq. Especie de espada. 3. f. ant. Gancho, garfio. U . en Aragón y Colom bia”. Algo sim ilar encontramos en Autoridades , que añade un rasgo de caráct er sociolingüístico: “Lo mi s m o que Espada. Es voz baxa y vulgar . Latín. Ensis. Spatha”. Pero no incluy e, precisamente, la acepción que nos atañe. La primera documentación académica del térmi no con un significado más amplio la encontramos en el diccionario de la Academia de 1869, con los significados de: “fam. Espada / anticuado gancho”. La edición de 1884 le añade una tercera acepción: “Bot. Espata” que en las sucesivas ediciones seguirá incluy é ndola en primer lugar . Esta acepción es, probablemente, la que origina nuestro topónim o. 256 Corpus Según Corominas y Pascual (y el DRAE ), “De un cruce de garra ' rama ' con su sinónimo gancho resultó garrancho 'parte saliente de una rama o tr onco', ' ramo quebrado', (documentado desde el Cancioner o de Baena, El Quijote, etc ). Y también garrancha, que se documenta con diversos significados, fundame ntalmente de carácter botánico, como planta gramínea, por todo el dominio peninsular . Alcalá V enceslada recoge diversas variantes relacionadas con esta forma, como garranchal 'terreno de monte rozado” 106 ; garranchera , 'hierba que queda en un rastro jo al segar el trigo o la cebada en verde'. Y tam bién el apelat ivo garranchoso (usual en el pueblo según algunos informantes) con el significado de 'árbol, troncón, etc., lleno de garranchos'. CARRASCAL Documentación cartográfica y de inventarios: no figura. Documentación textual: […] de una fanega y media de tie rra al sitio de l Carrascal […] que linda por […] Levante con o tra del Callejón del dicho sitio […] (AHPH, Hipotecas, sig. 7165, año 1860, f. 370) […] Higueral a l sitio del Carrascal en e l término de d icha V illa […] (AHPH, Hipotecas, sig. 7156, año 1851, f.558) […] tres fanegas de tierra al sitio del C arrascal pobladas de higueras […] (AHPH, Hipotecas, sig. 7157, año 1852, f.198) Etimología e interpretación: V id. s.v . Barrios / Cedacer o / Carrascal. CARRERA, LA Documentación cartográfica y de inventarios: • Catastro A y un tamiento. 106 Que guarda cierta relación con el primero de los ejemplos de la documentación textual. 257 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe • A vance catastral: pol. 63. Documentación textual: […] y tres heras de ygueral a l sitio de la Carr era término de d icha villa (AHPH, Hipotecas, sig. 7143 , año 1775, f. 371) […] y sobre ocho p eonadas de viñas a l citio de la Carr era linde con Catalina Brioso […] (AHPH, Hipotecas, sig. 7144, año 1777, f. 223) Etimología e interpretación: V id. Carr eras, Las . CARRERAS, LAS Documentación cartográfica y de inventarios: • Catastro A y un tamiento. • Inventario: E1, F2, pol.62. • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 9 DN (Carreras); pol. 62; pol. 63. • Catastrones: pol. 62 (1928); pol. 63 (1974). • A vance catastral: pol. 62. • Bosquejos planimétricos: Hoja 3ª. • Mapa T opográfico Nacional: 998-II. Documentación textual: Patronato de Juan de Morales: Lo s herederos de José Cortés por otro de 2 reales 17 maravedís sobre su hacienda en las Carr eras (leg. 125, Patronato, año 1855) […] una suerte de higuera nueva y de su propiedad al sitio d e las Carr eras del término de la misma. (AHPH, Hipotecas, sig. 7159, año 1855, f. 220) Cayetano Gu tiérrez Garfias higueras a las Carr eras ; linda al Norte Camino de San Silvestre, Sur dicho camino […] (AML, leg. 332b, 1896, Actas de incautación a favor del Estado) 258 Corpus […] dos suertes de tierra de pan sembrar de su propiedad al sitio de las Carr eras térmi no de dicha villa. (AHPH, Hipotecas, sig. 7167, año 1861, f. 312) Carreras ; Lindero de Oriente: N.P . ; Lindero d e Occidente: Camino de V illablanca (Índice de fincas rústicas, AHPH) Etimología e interpretación: Aunque tanto en los m apas como en l a documentación textual aparecen dos topónimos diferenciados exclusivamente por la forma singular o plural, todos los datos, y también los informantes, apuntan a que se trata de uno solo que, al menos actualmente, s e utili za en plural 107 . La voz carr era es un derivado del latín vulgar *CARRARIA, que se documenta en época muy tempra na (año 929 en documentos de O e slchager y en otro de 804 copiado posteriormente). Ha dejado descendiente en todos los romances, desde el rumano hasta el portugués carr eira salido de un adjetivo CARRARIUS por abreviación de VIA CARRARIA 'camino para carros' ( DECH s.v . carr o ). El DRAE recoge el tér m ino con varios significados, el primero de ellos: “Acción de correr las personas o los anim ales cierto espacio”. Para Covarrubias es el “lugar donde corren los caballos”. Pero también indica “Carrera en algunas partes de España vale caminos, y assi dezim os caminos y carreras”. Autoridades , que recoge diferentes s ignificados (21), incluy e también uno similar al de Covarrubias: “Significa ta m bien el camíno que vá de una a otra parte: y en este sentido parece viene del nombre Carro, porque el camíno es por donde andan los carros”. Desconocemos la causa que pudo llevar a la implantación de este topónim o, pero creemos que este significado puede guardar cierta relación por la existencia de un cami no importante que pasa por esa finca y lleva a varias más, entre ellas V aldelocos y V illablanca. CASABLANCA / CASA BLANCA Documentación cartográfica y de inventarios: 107 Con las consabidas modificaciones y pérdida de la -s final absoluta del sintagma. 259 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe • Catastro A y un tamiento (Casa Blanca). • Inventario: E1, F1, M 998 (Casablanca). Otras ubicaciones: A y amonte (Casablanca). • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 2 (Casa Blanca); pol. 5 DN (Casablanca); pol. 8 D N (Casablanca); pol. 41 (Casa Blanca). • Catastrones: pol. 2 (1928) (Casa Blanca); pol. 41 (1928 y 1963) (Casa Blanca). • A vance Catastral : pol. 2 y pol. 41 (Casa Blanca). • Bosquejos planimétricos: Hoja 2ª (Casablanca). • Ortofotografía de Andalucía (Casablanca). • A yamonte, Ed. Militar 998 (Casablanca). Documentación textual: Una suerte de tie rra con higueras al sitio de Casablanca de este té rmino de cabida de noventa y seis á reas sesenta centiáreas (AML, leg. 332B, Actas de incautación a favor del Estado, 1877) […] una suerte de tierra con higueras al sitio de Casa blanca de este té rmin o […] (AML, leg. 3 32, A ctas de incautación a favor del Estado, 1893) Expediente de incautación a nombre del Estado de una h ectárea […] de tierra con alg unas h igueras viejas al citio de casa blanca que pertenecieron a Fran co T enorio Gonzalez de esta vecindad. (AML, leg. 332, Actas de incautación a favor del Estado, 1877) Casa Bla nca (pan se mbrar e higueras) ; Lindero de Oriente: N.P . ; Lindero de Occidente: N.P . (Índice de fincas rústicas, AHPH). Etimología e interpretación: T opónimo utilizado para denom inar uno de los parajes situados más al norte del término municipal. Compuesto de casa con un adjetivo blanca que sirve para especificarla, en este caso concreto su color . El tér m ino casa procede del latín CASA 'choza, cabaña', que pasó a ocupar el lugar del latín DOMUS. La primera docu ment ación la encontramos y a en 938, en documentos de Oelschlager ( DECH , s.v . casa ). En cuanto al origen de la forma blanca , sabemos que procede del germánic o BLANK 'brillante', 'blanco', documentada por prim era vez en el Cantar del m ío Cid ( DECH s.v . blanco ). 260 Corpus Según señala la Doctora Gordón (1988: 51): “ los topónim os con esta form a se refieren a diversas construcciones situadas en cada finca parti cular . La antigüeda d de algunos de ellos es manifiesta”. Los mapas topográficos con que contam os no nos permiten dilucidar si han sido una o varias construcciones las que han servido para dar nombre a todo el paraje. Pero, como señala Molina Díaz refiriéndose a casa (2008: 97), y parece lo más obvio, “su uso en la toponimia en singular se debe a la existencia en el lugar de una cons trucción destacada”. En este sentido, la presencia en la zona de ubicación del topónimo de una casa pintada de blanco frente al resto de construcciones de piedra sin “encalar” tiene que destacar necesariamente, tanto com o para pasar a denominar todo el paraje. CASAS, LAS Documentación cartográfica y de inventarios: no figura. Documentación textual: […] seis fanegas de tierra que S.E. le ha concedido en enfiteusis al sitio de las Casas término de dicha villa de Lepe (AHPH, Hipotecas, sig. 7152, año 1843 f. 540) […] cinco fanegas de tierra inculta que S.E. le ha concedido en enfiteusis al sitio que llaman de las Casas lindando con […] y por Levante con carril que va desde la Isla Cristina a Castillejos (AHPH, Hipotecas, sig. 7152, año 1843 f. 541) […] al sitio de las Casas término de dicha V illa de Lepe […] (AHPH, Hipotecas, sig. 7153, año 1845, f.303) […] al sitio d e las Casas ó Cañada de Adrian término de Lepe […] (AHPH, Hipotecas, sig. 7153, año 1845, f.294) Etimología e interpretación: Para “casa” vid. s. v . Casablanca . 261 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe CA T ALÁN, EL Documentación cartográfica y de inventarios: • Catastro A y un tamiento (Catalán / El Catalán). • Catastrones: pol. 57 (1928 y 1974). • Inventario: A1, F1, M998. • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 12 DN ; pol. 33; pol. 57. • Catastrones: pol. 33 (1931); pol. 57 (1974). • A vance catastral: pol. 55 (Catalán). • Bosquejos planimétricos: Hoja 3ª. • Ortofotografía de Andalucía. • Mapa T opográfico Nacional: 998-IV . • A yamonte, Ed. Militar 998 (Catalán). Documentación textual: […] e los que fueren al Catalán vayan por el camino del Catalán y los q ue fueren […] (AML, Leg. 36, fol. 20v . Año 1566) […] y siete fanegas al citio del Catalán , lindante con Juan Rodriguez [ …] (AHPH, Hipotecas, sig. 7149, año 1807, f. 35) […] una suerte de tierra c ompuesta de higueras situada en el sitio que nombran el Catalán té rmino de la villa de Lepe (AHPH, Hipotecas, sig. 7164, año 1859, f. 244) Capellanía d e Rodrigo Alonso: T ierras, u na suerte […] en el Ca talán (AML, leg. 125, Capellanías, año 1869) Catalán (Tª con hig.) ; Lindero de Orien t e: Camino a la torre del Catalán ; Lindero de Occidente: N.P: (Índice de fincas rústicas, AHPH) Etimología e interpretación: El DRAE en la entra da catalán recoge los diferentes significados con que se utiliza la voz: “1. ad j. Natural de Cataluña. U. t. c. s. 2. adj . Perteneciente o relativo a este antiguo principado, hoy 262 Corpus • Catastro A y un tamiento. • Catastrones: pol. 9-12 (sin fecha) ; pol. 13-14 (1928) (Chaparral). • A vance Catastral: pol. 13-14. • Bosquejos planimétricos: Hoja 1ª. Documentación textual: […] sirviendo de mojón común a tres fincas, siendo la de la parte de Sanlúcar de Guadiana de la propiedad de don Andrés Navarro, la de la parte de Cartay a de don Fernando Ramirez finca llamada ‘Las Manchorras’ y la de la parte de Lepe la llamada “ El Chaparral ” de bienes comunales de la villa de Lepe, procedente del Señorío de Monasterio (AMC, Leg. 316 , Amojonamiento entre los términos municipales de Carta y a y Lepe, 1897) Chaparral : T hig y viña ; Lindero de Oriente: E. S. Marqués de Astor ga ; Linde ro de Occidente: N.P . (Índice de fincas rústicas, AHPH) Chaparral : T ierra ; Lindero de Oriente: Barranco de las Conchas ; Lindero de Occiden t e: V aldíos de la casa de Astorg a (Índice de fincas rústicas, AHPH) Etimología e interpretación: V oz derivada de chaparr o con el sufijo locativo abundancial -al, utilizado en muchas designaciones de lugares donde abundan cosas, generalment e plantas . En el caso de este topónimo, como cabría esperar , se refiere a la abundancia de chaparros en el lugar . El DRAE , s.v . chaparr o , lo hace derivar del “ eusk. Txaparro” y lo define como “ Mata de encina o roble, de mucha s ramas y poca altura”, definición idéntica a la que aparece en el D EC H . Según Corominas y Pascual, se trata de una voz probablemente de origen prerrom ánico, em parentada con el vasco dialectal txapar(ra) , diminutivo de saphar( ra) 'matorral', 'seto'. S e trata de una voz de documentación relativamente tardía, concretamente de 1600, la misma que recoge Autoridades , aunque difiere en la definición: “ CHA P ARRO. s. m. Planta, ò arbol de encína, ò carrasca, que prodúce la tierra en los m ontes naturalmente, ò sembrando bellotas, que todavia es pequeña, y no tiene tronco s uficiente para podarla, à fin de que passe à ser encína. Dícese tambien Chaparra. Lat. Ilex. Quercus, us. MARM. Rebel. lib. 5. cap. 17”. 269 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe El Diccionario de V oces Españolas G eográficas dice de chaparral algo similar: “El monte poblado de chaparros, que son las encinas pequeñas”. Una definición bastante completa encontramos en la W ikipedia, en un am plio artículo dedicado a esta voz: Chaparral es el nombre que rec ibe n varias comunidades ecológicas de especies leñosas de pequeño porte, arbustos, caracterizadas por especies pertenecientes a las quercíneas, los brezales, juniperus, ra mnáceas, proteáceas, bulbosas, arecáceas y otras. Comunidades vegetales similares se encuentran e n c inco regiones climáticas mediterráneas del mundo, incluy endo la cuenca mediterránea (matorral mediterráneo) del su r de Europa y el norte de África, oeste de Norteamérica, Chile central (matorral chileno), Oriente próximo, región del Cabo en Sudáfrica (conocida c om o fynbos), áreas de Nueva Caledonia, y el oeste y sur de Australia. (W ikipedia s.v . chapar ral , https://es.wikipedia.or g/wiki/Ch aparral, consulta 27/06/2 015) A este respecto, señalan Corominas y Pascual que “ es frecuente que las ideas de 'bosquecillo', 'matorral ', ' seto' y ' encina o roble joven' sean expresadas por una misma palabra, a consecuencia de la propensión de los chaparros a crecer por los lados en forma análoga a un matorral”. Esta propensión explica que ár bol achaparrado sea un árbol bajo y , por s im ilitud, que el “hombre ba jo, rechoncho” sea llamado hombr e chaparr o. CHORRILLO, EL Documentación cartográfica y de inventarios: • Catastro A y un tamiento. • Inventario: E1, F2, Pol. 52. Comentario: Bajas. Otras ubicaciones: Moguer , Ca mpofrío, V illablanca. • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 10 DN (Chorrillo). Documentación textual: […] y a su seguridad ipotecó una Huerta Naranjal y otros árboles al citio del Chorrillo de dicha v illa de Lepe (AHPH, Hipotecas, sig. 7150, año 1824 -1824-, f. 271) Patronato del hospital de caridad: Juan Martín Canasta […] por otro sobre huerta a l Chorrillo (AML, leg 125, año 1857) 270 Corpus […] una huerta sin nombre especial situada en e l termin o de la villa de Lepe al sitio del Chorrillo c on la cabida de cuatro fanegas aproximadamente (AML, Colección T oresano, doc. 8, Esc ritura de Compraventa, 1863) Chorrillo (T) ; Lindero de Oriente: Callejón servidumbre de la Huerta ; Lindero de Occidente: N.P . (Índice de fincas rústicas, AHPH) Etimología e interpretación: El DRAE recoge la voz chorrillo con el significado de ”Costumbre o modo de obrar corriente. 2. m. coloq. Acción continua de recibir o gastar algo”. Pero no es esta la voz que ahora nos interesa, sino la forma prim itiva chorro, y el dim inutivo chorrillo derivado de ella, probablemente de otro origen. Bajo este lema, dice el DRAE que se trata de una voz de origen onomatopéy i co que tiene diferentes significados, aunque es el prim ero el que nos atañe: “ 1. Porción de líquido o de ga s que, con más o menos violencia, sale por una parte estrecha, como un orificio, un tubo, un grifo, etc.”. U na definición sim ilar encontramos en Autoridades : “CHORRILLO. s. m. dimin. de Chorro. El chorro pequéño del agua ù otra cosa líquida. Lat. Rivulus. QUEV . Mus. 7. Entrem. del Niño”. Corominas y Pascual indican, igualmente, que se trata de la “ onom atopeya de la caída del agua” y especifican que la acepción originaria parece haber sido “agua que salta en cascada o torrente”. Con este signific ado recoge el DECH la prim era docume ntac ión en N ebrija baj o la forma “chorro”. El derivado “chorrillo” lo encontramos en el diccionario de Sobrino (1705) como “ Petit flot. T orrent d'eau, une petite bonde. C'est le diminutif de chorro”. T anto la forma primitiva “El Chorro” como el derivado El Chor rillo son, según Corominas, nombres muy frecuentes en la toponimia de todas las tierras de lengua castellana, para la cual, insiste, no se ve otra explicación posible que la onomatopeya. El diccionario de Alcalá V enceslada recoge para “Chorrillo” otras acepciones como “ fuente de poco caudal” y “Arroy o”. 271 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe En la actualidad, el topónimo hace referencia a una zona amplia que abarca tierras cultivables co m o los Bajos del Chorrillo (cada vez más reducidas), un arroyo (soterrado en gran parte) y una zona edificada, convertida en un polígono industrial. COLADA DE MACEBARRIO Documentación cartográfica y de inventarios: • Mapa T opográfico Nacional: 998-II. Documentación textual: no figura. Etimología e interpretación: El DRAE define colada como: “6. f. Faja de terreno por donde pueden transitar los ganados para ir de unos a otros pastos, bien en campos libres, adehesados o eriales, bien en los de propiedad particular , des pués de levantadas las cosechas. 7. f. Paso o garganta entre montañas difícil de cruzar por su angostura y m al suelo”, entre otros significados. El prim ero de estos que aquí mencionamos se corresponde perfectamente con el lugar donde se emplaza este topónimo, rodeado de similares zonas de tránsito de ganado, principal mente cañada s. Con todo, cabe destacar que colada no es un término habitual en la provincia onubense para referirse a vías pecuarias, a pesar de serlo en el resto de Andalucía 108 . Por su parte, el término “macebarrio” no parece tener ninguna explicación lógica a simple vista. Sin embar go, el lugar donde se ubica en la actualidad corresponde con el emplazamiento del antiguo topónim o Mer ced Barrio , desaparecido en nuestros días pero presente en la cartografía lepera en los bosquejos planimétricos de 1899 109 . Se trataría, pues, de un caso de deformación morfológica del topónim o original, producido por características lingüísticas propias del dialecto andaluz, como la pérdida de la “r” y la “d” de final 108 V i d. ALEA, mapa 445. 109 V i d. s. v . Mer ced Barrio . 272 Corpus de sílaba y una disimilación de la vocal átona inicial con respecto a la tónica, posiblemente producida por la presencia de la consonante siguiente “r”. T odo ello junto al olvido de la persona que dio nombre al topónimo original, habría dado lugar a esta denominación. COLOMBO Documentación cartográfica y de inventarios: • Inventario: T , F1, M 998. Com entario: casa, altos. Otras ubicaciones: V illablanca. • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 8 DN . • Catastrones: pol. 1 (1928 y 1973). • A yamonte, Ed. Militar 998. Documentación textual: no figura. Etimología e interpretación: V id. Altos de Colombo . CONCHIAS, LAS / CONCHAS, LAS Documentación cartográfica y de inventarios: • Catastrones: pol. 13-14 (1928) (Las Conchias). • A vance Catastral: pol. 13-14 (Las Conchias). • Bosquejos planimétricos: Hoja 1ª (La Conchía). • Mapa T opográfico Nacional: 980-IV (Las conchas). Documentación textual: 273 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe […] y a la seguridad […] hipotecaron un h igueral al citio de las conchas de dicha v illa de L epe, lindando con Gregorio May or y el Camino Real […] (AHPH, Hipotecas, sig. 71499, año 1807, f. 29) V iuda de Pichardo higueras a las Conchias ; linda al norte con Manuel Requena, Sur […] (AML, leg. 332b, 1896, Actas de incautación a favor del Estado) Etimología e interpretación: Con dos formas distintas se documenta es te topónimo, co mo podemos comprobar . Una, la que encontramos habitualmente en nuestro idioma, “concha”; la otra, más difícil de determinar , conchia o conchía , s e correspondería con el hipocorístico del nombre Concepción en la forma asturiana y en dimi nutivo: Conchía 1 10 . Pero este topónim o, ni con la forma concha ni con la de conchía , parece referirse a una persona 1 1 1 , sino al nom bre común concha procedente del latín tardío CŎNCHŬLA, dim inutivo del latín CŎNCHA. El DRAE define el término, en su significado m ás frecuente, com o “Cubierta, forma da en su m ay or parte por carbonato cálcico, que protege el cuerpo de los moluscos y que puede constar de una sola pieza o valva, como en los caracoles, de dos, como en las alm ej as, o de ocho, como en los quitones”. Algo s im ilar encontramos tam bién en Autoridade s : “La cubierta que tienen algunos pescados o m ariscos: como s on las T ortúgas, Ostras, Cangrejos, Langostas, &c. Es voz puramente Latina Concha”. La primera documentación se recoge a finales del siglo XIII, pero com o nombre de lugar aparece y a en un docum ento de Campó de 1 186, aportado por Menéndez P idal ( DECH , s.v . concha ). Así, en el caso de este topónimo, la denominación podría hacer referencia a un lugar donde abundasen las conchas, aunque no esté expresado formalmente con un sufijo abundancial. Sin embar go, la ubicación de este paraje en la zona norte del territorio, bastante alejada del mar , nos obliga a considerar otras posibilidades. La Academia ofrece otras acepciones que podrían, teóricamente, ser aplicables al lugar donde se halla este topónimo: “7. f. solera (muela del molino). 8. f. Parte redondeada y ancha de una charretera o capona. 9. f. Cosa que tiene la forma de la concha de los ani m ales. 10. f. Moneda 1 10 V id. Bernardo Acevedo y Huelves e Marcelino Fernández y Fernández (1932): “V ocabulario del bable de occidente. concha. Concepción. Dim., Conchía. F . concha”. 1 11 Especialmente si tenemos en cuenta que siempre figura en plural. 274 Corpus antigua de cobre, que valía dos cuartos, o sea ocho maravedís. 1 1. f. Heráld. venera (insignia)”. Pero todas ellas se antojan bastante improbables o requerirían de alguna justificación para la cual no hemos encontrado ningún dato. Por eso, pensamos que este término quizás se refiera, má s bien, a una de las múltiples denominaciones para la especia arbórea Castanea Sativa , comúnm ent e conocida como castaño , pero también como concha : “Su nombre común en Castellano incluy e : bravas, castaña, castañal […] castañu, concha , concho, engertos […]” (W ikipedia s.v . Castanea Sativa , https://es.wikipedia.or g/wiki /Castanea_sativa, consulta 1 1/09/2015). Sea como fuera, ninguna de todas estas hipótesis expli caría el uso de la variante con tilde conchía (que ni siquiera resulta conocida para los informantes), s alvo que pens em os en la influencia de algún repoblador de la zona de Asturias. CONVENT O DE LA BELLA Documentación cartográfica y de inventarios: • Institut o geográfico y catastral: pol. 31-32 (1927) (Convento de la Bella [Ruina]). • Bosquejos planimétricos: Hoja 3ª. Documentación textual: […] en el sitio que nombran de Santa María, lindante por una parte con las tapias del combento de Nuestra Señora de la Bella […] (AHPH, Hipotecas, sig. 7143, año 1770, f. 126) […] y con el camino que ba al convento de Nuestra S eñora de la Bella (AHPH, Hipotecas, sig. 7144, año 1777, f. 222v) […] y linda con e l camino del T e rrón y con el que va al Convento de Nuestra Señora d e la Bella (AHPH, Hipotecas, sig. 7150, año 1815, f. 222v) […] linde con el Convento de la Señora del Título de la Bella y camino que va al T errón en este término … (AHPH, Hipotecas, sig. 7150, año 1819, f. 156) 275 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe Etimología e interpretación: V id. Bella, La . Del Convento de la Bella, conocido en épocas más antiguas también como Convento de Nuestra Señora de la Bella , no se conserva en la actualidad más que las ruinas que quedaron tras su abandono por la desamortización de Mendizábal. Se trata del convento que mandaron levantar los Marqueses de A y a monte en el paraje conocido de El T errón y que después donaron (año 1513) a los religiosos franciscanos de la Pr ovincia Bética de los cuales eran protectores. Por lo cual el convento aparece denominado también, en algunos textos, como Convento de San Francisco (vid. s.v .). La voz convento , procedente del latín CONVENTUS, aparece en el D RAE con los significados de: “1. m. Casa o mona sterio en que viven los religiosos bajo las reglas de su instituto.2. m. Com unidad de religiosos que habitan en una misma casa”. Según Corom inas y Pascual ( D EC H s.v . venir ) el término en principio significó 'concurso de gente', pero aparece ya en Berceo aplicado a una comunidad de religiosos tal como hoy lo conocemos habitualmente. Últimamente se ha retrasado la fecha de la prime r a documentación del término por parte del profes or Molina Díaz 1 12 . Se encontraría en una carta de venta de 1 185 en la forma “convento de Santa María de Aguilar”. CONVENT O DE SAN FRANCISCO Documentación cartográfica y de inventarios: no figura. Documentación textual: […] de tierra calma té rmino de Lepe al citio Convento de San Francisco q ue lindan … (AHPH, Hi potecas, sig. 7150, año 1829, f. 498v) […] de la enfermería del estinguido Convento de San Francisco llamado de la V ella cituado estra muros de la V illa de Lepe […] (AHPH, Hipotecas, sig. 7151, año 1839, f.459) 1 12 V id. Molina Díaz, 2008 (T oma el dato de Sanchez-Prieto). 276 Corpus Etimología e interpretación: Para “convento” vid. s.v . Convento de la Bell a . Señalan diversos investigadores (Carrasco T erriza, 2003; Menguiano González, 2001), basándose en los cronistas de la orden franciscana Gonzaga y W addingo, que en el año 1431 el cordobés Francisco Luján fundó en Lepe un ere mi torio de padres conventua les bajo el título de San Francisco. Se hall aba en un lugar s olitario y cercano al mar . Los religiosos fueron expulsados, sin embar go, por los vecinos de A y a monte, debido a diversas desavenencias, quedando el edificio abandonado. Los mismos cronistas apuntan que, en 1513, los marqueses de A y a m onte, Francisco de Zúñiga y Leonor Manrique, fundaron el convento de me nores observantes, ubicado entre Lepe y la torre de V illamarín, en el sitio hoy conocido com o El T errón . La construcción de este nuevo convento tuvo como consecuencia, con toda probabilidad, que el primitivo convento de San Francisco y su ubicación pasasen a llamarse San Francisco el viejo o San Francisco del monte. El nuevo, por su parte, dada su extre m a proximidad a la ermita de La Bella y la im portancia del culto a esta en Lepe, pasaría, con el tiempo, a denominarse Convento de nue stra s eñora de la Bella y fue convertido en centro de peregrinación hasta la desamortización de Mendizábal. Hoy solo se conservan sus ruinas. CORCHUELO, EL Documentación cartográfica y de inventarios: • Catastro A y un tamiento. • Inventario: E1, F2, pol. 54. Otras ubicaciones: Beas, Cumbres Mayores, Bonares, la Granada de Río-T into. • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 13 DN ; pol. 53 ; pol. 54. • Catastrones: pol. 53(1927); pol. 54 (1927). • A vance catastral: pol. 53 (Corchuelo); pol. 54. • Bosquejos planimétricos: Hoja 3ª. 277 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe Documentación textual: Asimismo todas las p ersonas que vinieren d el T e rrón al Cor chuelo de Sanctistevan vengan por e l camino derecho del T errón por la marisma a sa lir al camino del d ich o Cor chuelo […] (AML, leg. 36, a ño 1542, f. 34r .) Por otro ídem (tri buto ) c obrado a José Camacho Ramírez sobre viña al Cor chuelo de este término . (AML, leg. 125, Patronato, año 1850). […] dos fanegas de tierra con higueral al siti o del Co r chue lo en el referido término de d icha villa. (AHPH, Hipotecas, sig. 7167, año 1861, f. 298) Rústica. T ierra al sitio del Cor chuelo , término de la villa de L epe […] (AML, Colección T o resano, carp. 1, doc. 16, año 1878) Cor chuelo (T e hig. ) ; Linde ro de occidente: Ca llejón a l molino de la marisma (Índice d e fi ncas rústicas, AHPH) Cor chuelo o Prado (Hacienda) ; Lindero de O riente: con el Prado ; Lindero de Occidente: Camino del Corchuelo (Índice de fincas rústicas, AHPH) Etimología e interpretación: Forma derivada de cor cho con el s ufi jo de dim inutivo - uelo (procedente del latín tardío - ŏ lus con la misma función) 1 13 . La voz “ corcho” se documenta con diversos s ignificados, entre los que podemos destacar , siguiendo al DRAE , el más general y conocido: “(Del mozár . *kórco o *kórce, y este del lat. cortex, -icis). 1. m. T ejido vegetal constituido por células en las que la celulosa de su mem brana ha sufrido una transformación química y ha quedado convertida en suberina. Se encuentra en la zona periférica del tronco, de las ramas y de las raíces, generalm ente en forma de láminas delgadas, pero puede alcanzar un desarrollo extraordinario, hasta formar capas de varios centímetros de espesor , como en la corteza del alcornoque”. Las otras acepciones serían muy similares: “ 3. m. colme na (habitación natural de las abejas). 4. m. colme na ( recipiente para habitáculo de las abejas)”. 1 13 Estamos ante uno de los casos señalados por González Ollé (1962: 281) y González Ollé y Casado V elarde (1992: 108) en los que hasta finales del siglo XV el sufijo aparece en contextos fonéticos muy restringidos, concretamente en este término precedido de “ch”. V id. también Phar ies, 2002: 517. 278 Corpus • Inventario: E1, F1, M 998 ( Cor tados, Los ; Co rtadas, Las ). • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 7 DN ; pol. 26; pol. 49; pol. 51. • Catastrones: pol. 26 (1927) (Las Cortadas); pol. 26 (1974); pol. 49 (1927 y 1974); pol. 51 (1974). • A vance Catastral: pol. 26; pol. 49; pol. 51 ( Las Cortadas ). • Bosquejos planimétricos: Hoja 3ª. • Ortofotografía de Andalucía (Cortados [as], los [as]). • Mapa T opográfico Nacional: 999-I y 998-II. Documentación textual: 3ª Una suerte de higuera de nuevo plantío de c abida de cinco fanegas al sitio de los Cortados en dicho término de Lepe (AHPH, Hipotecas, sig. 7159, año 1855, f. 260) Diez hectáreas de tierra de p astaje al sitio de los C ortados con algunas higueras viejas. (AML, Colección T oresano, carp. 1, doc. 15, año 1877) […] doce fanegas de tierra de igual p ropiedad con nuebos plantíos de higueras al sitio de los Cortados término de dicha villa. (AHPH, Hipotecas, sig. 7167, año 1861, f. 297v) Cortados (Tª con hi g.) ; Lindero de Oriente: Ester o de l as Caña s ; Lindero de Occidente: N.P . (Índice de fincas rústicas, AHPH) Cortados (T) ; Lindero de O riente: Camino de las Borrazuelas ; Lindero de Occidente: Ca mino del V a do (Índice de fincas rústicas, AHPH) Etimología e interpretación: Nos encontramos ante un topóni mo que presenta ciertas dificultades, tanto en lo que atañe a la forma como al s ignifica do. Desde el punto de vista form al, el término aparece en diversas fuentes con doble género: Los Cortados y Las Cortadas , como formas independient es, de manera que tanto en el Catastro del A yuntamiento, como en los “Catastrones”, el A vance Catastral y el Inventario (basado en el Mapa T opográfico 998-II) se recogen las dos formas. 285 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe Parece que pueda tratarse de un error , ya que ambas form as aparecen ubicadas en el mismo lugar , entre los colindantes polígonos 26, 49 y 51. En los “Catastrones”, de hecho, se observa una corrección en el mapa de 1927, polígono 26: la forma Los Cortados está corregida a lápiz a Las Cortadas . Sin embargo, es e lugar linda exactamente con Los Cortados en los polígonos ady ac entes, por lo que parece improbabl e que se trate de dos parajes diferentes. Y lo más importante, la consulta a diversos inform antes, fundam entalmente al guarda forestal Don Juan Prieto Cruz, nos indica que la forma en femenino nunca ha existido. Creemos, por tanto, que estamos ante uno de los errores procedent es de una fuente que desconoce suficientemente bien el término y que después se ha extendido a través de copias no comprobadas. En cuanto al significado, parece obvio que estamos ante un derivado del verbo cortar , procedente a su vez de corto. El DRAE , s.v cor tar , indica: “(Del lat. curtare).1. tr . Dividir algo o separar sus partes con algún instrumento cortante”. Para el participio cortado encontramos, entre otros, el siguiente significado: “5. adj. ant. Se decía de lo que está esculpido”. La acepción podría valernos si, como ocurre en otros casos, estuviéramos en un lugar de sierra con picos cortados, como ocurre, entre otros, en diversos lugares aragoneses, pero no es ese el caso, pues se trata de un terreno totalmente plano. Dos posibles expli caciones nos quedan para justificar el nombre. Una, basada en que el paraje está cruzado, o si se prefiere “cortado”, en dos partes por las vías del ferrocarril que va de Huelva a A yamonte. Ello exigiría determinar por qué esa finca, y no cualquier otra, recibe el nombre, para lo cual no tenem os explicación coherente. Y , sobre todo, tener presente que las vías para ese ferrocarril se empezaron a cons truir a partir de 1914 y muchos de los ejemplos con los que contamos del topónim o, como podemos ver en la documentación, son anteriores. Por ello, cree m os que la explicación más aceptable es la aportada por una informante, buena conocedora del término y de su historia: la profesora Mendoza Beltrán. Según su hipótesis, el terreno en el que actualmente se ubican Los Co rtados formaba parte de la Dehesa del Alcornocal , de propiedad y uso del Marqués de A yamonte. Al abolirse los señoríos, la finca se dividió en dos partes, quedando por un lado la Dehesa del Alcornocal , tal como hoy s e conoce (que pasó m ediante compra a la familia de los T oresano), y por otro lado, Los Cortados (que pasó a la familia de los 286 Corpus Mendoza). La Dehesa del Alcornocal siguió manteniendo la vegetación arbórea original, pero no ocurrió lo m ismo con Los Cortados , pues allí se “ cortaron” los alcornoques y se roturó la tierra para sembrar otro tipo de arbolado, que, según los textos aducidos, debían ser higueras. COT O, EL Documentación cartográfica y de inventarios: • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 22. • Catastrones: pol. 22 (1928). • Bosquejos planimétricos: Hoja 2ª. • Mapa T opográfico Nacional: 998-II. • A yamonte, Ed. Militar 998. Documentación textual: T ierra al sitio del Coto , término de la v illa de Lepe, lin da por el n orte con la Dehesa de l Piorno; al este con el camino de Añosno […] (AML, Colección T oresano, carp. 1, doc. 16, año 1878) Coto (T) ; Lindero de Oriente: N.P . ; Lindero de Occid ente: Dehesa d el Piorno (Índic e de fincas rústicas, AHPH) Etimología e interpretación: Situado junto a la Dehesa del Piorno , ha sido utilizado (y lo sigue siendo en la actualidad) como zona de caza, con una asociación de cazadores que marca las norma s de su utilización. En los siglos pasados fue reservorio de caza de los Marqueses de A yam onte, pasando a convertirse en tierras de aprovechamiento comunal cuando se abolieron los señoríos. El D RAE recoge el término coto 1 com o derivado del latín cautus , ' defendido', con diferentes significados de los cuales destaca en nuestro caso el de “T erreno acotado”. El Diccionario de Nebrija (1495) da como único significado para coto “Locus prohibitus.a.um” . Para Covarrubias, sin embar go, parece tratarse de un s ignificado esporádico: “ sinifica algunas vezes el termino, y lindero del pas to y dehesas de cotus ”. En este caso, sin embar go, es el Diccionario de Autoridades , en s u 287 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe tercera entrada, el que precisa el significado más apropiado: “ La dehessa o término cerrado, donde está vedado y defendido el entrar a pastar . Latín. Septum, i”. Las diferentes acepciones las encontramos recogidas también en el DECH s.v . COT O I: ‘mandam iento, precepto’, ‘multa’, ‘término, límite, m ojón’, ‘terreno acotado’, ‘tasa, lím ite fijado a los precios’, procedentes todas 120 del “ lat. CAUTUM ‘disposición preventiva en las leyes’, neutro de CAUTUS ‘garanti zado, asegurado’, el participio pasivo de CA V ĒRE ‘tener cuidado, guardarse (de algo)’, ‘tomar precauciones, garantizar ’ ”. La primera documentación encontrada, cautum , bajo latín español, res ponde a los significados ‘mojón’, y ‘terreno acotado’, y se documenta a finales del siglo I X (año 897, Cabrera); Otras forma s y significados posteriores registra Menéndez Pidal en los Orígenes del Español, y las recogen Corominas y Pascual 121 . COT O DE COV A DONGA Documentación cartográfica y de inventarios: • Mapa T opográfico Nacional: 980-IV . Documentación textual: no figura. Etimología e interpretación: Para “coto” vid. s.v . Coto, El . V id s.v . Covadonga. Existe cierta confusión sobre la ubicación exacta de este topónimo, y a que el mapa topográfico nacional 980-IV lo localiza dentro del tér m ino m unicipal de Lepe, pero algunas fuentes lo sitúan en el de la vecina A y amonte: 120 I ncluida la última acepción, que la Academia excluye haciéndola derivar del latín quotus, sin razón, seg ún Corominas. 121 Como “kautum, íd., ‘multa’, 938 (M. P ., Oríg., 33); cocto íd., íd., 971; coto ‘multa’, 1 155 (Fuero de A vilés); ‘edicto, mandato’, Berceo, Loores, 37; ‘tasa’, Partidas” ( DECH s.v . coto). 288 Corpus Unas 9 0 hectáreas –88 agrícolas y dos de matorral– han sido calcinadas en u n incendio que se originó este domingo e n el coto de Covadonga, en el término municipal de A yamonte ( Agencia de noticias Europa Press, http://www .europapress.es/andalucia/huelva-00354/noticia-calcinadas-90-hectareas-ayamonte- incendio-quedo-extinguido-seis-horas-20140616150512. html, consulta 03/04/2015) Existe la posibilidad, claro está, de que el paraje traspase el límite territorial del municipio lepero y se ubique también en término ay amon tino, algo que la cartografía no de ja dem asiado claro. COV ADONGA Documentación cartográfica y de inventarios: • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 1 DN , pol. 2 DN , pol. 9-12. • Catastrones: pol. 9-12 (sin fecha). • A vance Catastral: pol. 9-12. Documentación textual: Plan especial para la explotación ganadera e n fin ca «Coto Covadonga norte», ubicada entre los términ os municipales de A yamonte, Lepe y San Silvestre de Guzmán. (BOJA nú m ero 238, página 45, año 2013) Etimología e interpretación: T opónimo de origen asturiano traído hasta aquí probablemente en uno de los procesos de repoblación. Carecemos de datos suficientes para situarlo cronológicamente. Desde el punto de vista etimológico se han dado diversas teorías para explicar el origen del térm ino, o más bien de la segunda parte del compuesto 122 , que podem os aunar en dos grupo s: 1º, la procedencia latina de la voz; 2º, su origen en una raíz prerromana. En el primero de los casos estaríamos ante un compuesto forma do por los térm inos latinos COV A 'cueva', origen de “Cova” y DOMINICA 'señora', que según la acentuación latina debería haber originado “dominga”, por lo que para explicar esta segunda parte del com puesto y llegar como se pretende a “Cueva de la Señora”, solo cabe aceptar una traslación acentual a la s ílaba inicial, como pi ensan l os 122 la primera parte COV A 'cueva' no supone ningún problema de tipo etimológico. 289 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe investigadores defensores de esta hipótesis, pero no es muy aceptable si seguimos la teoría de la acentuación latina. La segunda opción, defendida entre otros por Galmés de Fuentes (1986: 26), intenta explicar el origen del segundo elemento del compuesto partiendo de las formas en -donga y -dongo y de -onga y -ongo. Piensa este autor en la raíz prerrom ana *ONNA 'fuente, arroyo', que aparece en diversos topónim os (Oña, Santoña, etc.), y en la form a derivada *O NNICA, origen, igualmente, de otras formas sim ilares como Santonja , es decir Saltonja ' el salto de la fuente o del arroy o '. Siguiendo esta interpretación “ Covadonga sería 'la cueva de la fuente', como lo es en la realidad” en palabras de Alvaro Galmés (Ibídem). CRUZ DEL D OCT OR Documentación cartográfica y de inventarios: • Bosquejos planimétricos: Hoja 3ª. Documentación textual: no figura. Etimología e interpretación: Para “cruz” vid. s.v . Cr uz Primera, La . T opónimo de origen incierto, hace referencia a un médico probablemente importante en el s iglo XIX en el pueblo, quizás el único en aquell a época, lo que lo convertirí a en un elem ento diferenciador . La voz doctor proviene del latín doctor , -ōris , 'maestro, el que enseña' y su primera documentación data del Libr o de Alexandr e 123 . 123 DECH s.v . doctor . 290 Corpus CRUZ PRIMERA, LA Documentación cartográfica y de inventarios: • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 54. • Catastrones: pol 53 (1927 y 1975) (Cruz 1ª); pol. 54 (1927) (Cruz 1ª). • Bosquejos planimétricos: Hoja 3ª. • Mapa T opográfico Nacional: 998-IV . Documentación textual: […] cuatr o fanegas de tierra al sitio de la Cruz Primera que linda con el cam ino d e la V ella […] (AHPH, Hipotecas, sig. 7150, año 1829, f. 488) Patronato de Huelva. Hospital d e Caridad: José Co rder o Rodríguez por o tr o de 74 reales ocho m aravedís sobre su cerca en la Cruz 1ª (AML, leg. 125, año 1856) José Cordero Rodríguez sobre Cerca en la Cruz Primera que linda con el camino del Catalán y camino de la Bella. (AML, leg. 125, año 1861) Cruz primer a (T) ; Lindero de Ori ente: Camino de la Bella; Lindero de Occidente: N.P . (AHPH, Índice de fincas rústicas) Cruz primera ó Capón (T) ; Lin der o de Oriente: Ca mino de la Bella ; Linder o de Occidente: N.P . (AHPH, Índice de fincas rústicas) Etimología e interpretación: La voz Cruz, descendiente semiculto del latín C r ŭx, Crŭcis , se recoge desde los primeros textos con diversas significaciones: 'cruz', 'orca', 'picota', 'tormento, pena, azote' ( DECH s.v . Cruz ). Si bien el más conocido, por las reminiscencias religiosas, es el de la “figura formada por dos líneas que se atraviesan o cortan perpendicularmente” ( DRAE , s. v . cru z ). Y es con es te significado con el que en este estudio aparece. Como solía ocurrir en la may oría de los conventos, ya desde su fundación, se habían convertido en lugar de culto y peregrinación. Al menos así parece ocurrir en todos los conventos franciscanos. Ello propició que el camino que une la población de Lepe con el convento llamado de San 291 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe Francisco o de Nuestra S eñora de la Bella, el conocido Camino de la Bella, se viese jalonado por una serie de cruces que servían de estación de penitencia. Hasta ahora, los datos disponibles no alcanzan a confirmar si fueron catorce cruces (es decir , un V ia Crucis ) o solo cinco (un rosario a la V irge n Bella) 124 . Lo cierto es que estamos ante un topónimo totalmente transparente, La Cruz Primera , la única que se ha conservado en la actualidad, y que ha servido para denominar el lugar . CUCO Documentación cartográfica y de inventarios: no figura. Documentación textual: Cuco y Malas Carnes (hacienda) ; Lindero de Oriente: Ca mino del Molin o del T aray ; Lindero de Occidente: N.P . (Índice de fincas rústicas, AHPH) Etimología e interpretación: T opónimo que no cuenta con documentación cartográfica y apenas textual, s i bien es frecuente en la toponimia lepera en otras formas como el Arr oyo del Cuco , el Callejón del Cuco y el Regajo del Cuco . T odo ello nos lleva a pensar que se trate, fundamentalmente, de una corriente de agua y de un topónim o de doble o incluso triple tradición. Respecto al vocabl o “cuco”, varias son las acepciones que recoge el D RAE para esta voz: “cuco 2 , ca.: 1. adj. coloq. Pulido, mono. 2. adj. coloq. T aimado y astuto, que ante todo mira por su medro o comodida d. U. t. c. s. 3. m. Oruga o larva de cierta mariposa nocturna. T iene de tres a cuatro centímetros de lar go, los costados vellosos y con pintas blancas, tres articulaciones amarillentas junto a la cabeza, y las demás pardas, con una faja más clara y rojiza en el lom o. 4. m. cuclillo (ave)”. La presencia de la forma en los sintagmas nomi nales en los que se encuentra ( Arr oyo del cuco , Callejón del cuco , etc.), paralela a construc ciones s im ilares con el nombre de otros animales, es frecuente en toponim ia, lo que nos permite pensar que el cuco en estos casos es la forma utilizada 124 L a opinión de algunos historiadores como la profesora Doña Emilia Mendoza es que se trataría de cinco cruces, por estar estas dedicadas a una V irge n y no a Jesucristo. 292 Corpus para referirse al cuclillo. M á s difícil es determinar cuál de ellas fue la pri mera de las acepciones registradas. Las primeras documentaciones que encontramos parecen confirmar que fue la de cuclillo, según vemos en los diccionarios de Oudin (1607): “V oyez Cuclillo” y los coetáneos de principios del siglo XVII de V ittori, Minsheu y Franciosini, recogidos por la Academia en el NTLLE . Pero la Academia recoge también un texto de Sebastián de Orozco: Libr o de los Pr overbios glosados , año 1540 ( CORDE , 18 de julio, 2015) con el significado de 'taimado, astuto'. Claro que la primera documentación no puede ser determinante, sobre todo siendo tan tardía, de manera que la semántica se puede imponer y pensar que el comportam ien to astuto del “cuco” permitió la misma denominación también para las personas con iguales cualidades. No parece muy aceptable la etimología propuesta por Hubschmid (1967: 42-43), y refrendada por Galmés de F uentes (1986: 33), para cuco, relacionándolo con el vasco KUKUR 'cresta', entre otras razones porque el significado de los s intagmas nominales en que aparece sería bastante extraño ( Arr oyo del cuco, Callejón del cuco ) . Ateniéndonos al signific ado que hemos propuesto anteriorm ente, cabe decir que estamos ante una voz de creación expresiva u onom atopéy ica de la que Corominas y Pascual dan s u primera documentación entre 1588-1598, en texto de Rosas de Oquendo y probablemente con el significado de 'taimados, engañadores' ( DECH , s .v .). CUEST A DE LA TEJ I T A Documentación cartográfica y de inventarios: • Inventario: E1, F2, pol. 62. Comentario: Cuesta, Casa. • Bosquejos planimétricos: Hoja 3ª. • Mapa T opográfico Nacional: 998-II. • A yamonte, Ed. Militar 998. • Repertorio de nombres geográficos. Documentación textual: 293 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe Finca rústica en el término municipal de Lepe, provincia de Huelva […] que linda […] al este con […] Camino de la Cuesta de la T ejita […] (BOJA nú m ero 243, página 78, año 2005) Etimología e interpretación: Para “ te jita” vid. s.v . T ejita, La . T opónimo transparent e, hace referencia a la inclinac ión del terreno en una de las zonas del paraj e conocido como La T ejita . Respecto a la voz cuesta , el DRAE la define sucintamente como: “ 1. f. T erreno en pendiente”. El DECH aporta más infor ma ción y apunta a un significado primitivo de 'espalda', que podemos encontrar ya en Berceo y en textos de Oelschlager en 972. S eñala su origen en el latín “CŎST A, 'costilla', 'costado, lado', que en romance tomó la acepción 'costado o ladera de una monta ña' , 'terreno pendiente'”. En este sentido, el primer uso data del Cantar del Mío Cid . CUMBRE DEL PERAL Documentación cartográfica y de inventarios: no figura. Documentación textual: Cumbr e del peral (Dehesa) ; Lindero de Oriente: Río de Piedra ; Lindero de Occidente: N.P . (Í ndice de fincas rústicas, AHPH) Etimología e interpretación: Para “cumbre” vid. s.v . Cumbr es, Las . Para “peral”, vid. s.v . Fuente del Peral . CUMBRES, LAS Documentación cartográfica y de inventarios: • Catastro A y un tamiento. • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 33 . • Catastrones: pol. 33 (1931). 294 Corpus Y e s en el Diccionario Histórico (1960-1996) donde hallamos el e jemplo de m ay or antigüedad, en el Poema de Alfonso XI (C. 1348): “Pasó el alcornocal, / triste con gran malandança / cristianos por su real / façiendo muy gran matança”. DEHESA DEL P ALO Documentación cartográfica y de inventarios: no figura. Documentación textual: Suerte de tierra en parte arenosa y otra de marismas y zapal y algo de labor en término de Lepe, a los sitio s conocidos por Marismas Isla del Palo y Dehesa del Palo , cuya cabida […] (AML, leg. 121, año 1971) Etimología e interpretación: Para “dehesa” vid. s.v . Dehesa, la . V id. Palo, El . DEHESA DEL PIORNO, LA Documentación cartográfica y de inventarios: • Catastro A y un tamiento. • Inventario: T , F1, M 998. • Instituto Geográfico y Catastral: pol. 4 DN ; pol. 4-5; pol. 6 DN ; pol. 20-21; pol. 22; pol. 23; pol. 46- 47. • Catastrones: pol. 4-5 (1934) (Dehesa del Piornio); pol. 4-5 (sin fecha); pol. 20-21 (1934) (Dehesa del Piornio); pol. 20-21 (sin fecha); pol. 22 (1928) (Dehesa Piorno); pol. 23 (1928 y 1963); pol. 46-47 (1929 y 1975). • A vance catastral: pol. 4-5; pol. 20-21; pol. 22; pol. 23; pol. 46; pol. 47. • Bosquejos planimétricos: Hoja 2ª. • Ortofotografía de Andalucía. • Mapa T opográfico Nacional: 998-II. 301 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe Documentación textual: En sabado dos d i as d el mes de março de mill e quinientos e sesenta y se is años, estando en el canpo d onde dizen la dehesa del Piorno , término e j urisdiçion desta villa de Lepe […] (AML, leg. 36, fol. 154r , Amojonamiento de 1566) […] las causas que le mov ieron a dar sierto ma nda mie nto en favor de las majadas que están en el Pior no […] de las quales resulta el d año y menoscabo que se siguen a la s majadas de colmenas que están en el dicho Piorno […] (AML, leg. 36, fol. 1 15r , año 1591) Yten mando se guarden las ordenanças que tratan de la dehesa del Piorn o , permitiendo y consintiendo […] que los labradores desta villa puedan traer […] (AML, leg. 36, fol. 93v , año 1602) Para pago a l contado de la compra por transacción de la finca rústica Dehesa del Piorno : 280.000 pesetas. (AML, leg. 491, Año 1946) Etimología e interpretación: Para "dehesa" vid. s.v . Dehesa, La . Además de ocupar un paraje concreto, La Dehesa del Piorno es el topónimo utilizado para denomina r una amplia extensión de terreno de carácter comunal, llamada también "Dehesa boya l del Piorno", ubicada en la zona más septentrional del tér m ino munic ipal 127 El término piorno lo encontramos en el DRAE (s.v . piorno ) con el significado de "1. m. gayom ba. 2. m. Codeso", de origen incierto y sin localización de ningún tipo. El diccionario de Autoridades , sin embar go, señala que se trata de una "Planta o árbol pequeño, especie de retama montés, que se cría en las sierras y lugares montuosos y fríos, llam ada en Castilla Genista, Hiniesta, y Retama . Latín. Genista". Como sinónimo de retama aparece también en otros diccionarios lexicográficos como el de T erreros y Pando (1788), Zerolo (1895), etc. y en los de la RAE hasta 1884 inclusive (vid. NTLLE ). 127 Ocupaba, a mediados del pasa do si g lo, los políg onos (o partes de ellos) numerados como: 3, 4-5, 20- 21, 23, 44, 45, 46, 47 y 48, y los para jes denominados: La Seicera , Las Majadillas , Las Pr ovincias de don Simón , Dehesa del Piorno , Cañada del Pilar , V ascogil , L a Noria , Casablanca , El T urmar , Cañada de Adr ián , Cañada del Cor cho , V aldetapias , Rodeo del Conde , La V ega , La For era , El Mauricio , El Moral , V alle Ponce . (AML, leg. 331a) 302 Corpus El DECH , s.v . piorno , indica que procede probablemente del latí n V ĪBŬRNUM (planta semejante al mimbre, aunque no idéntica al piorno) que originaría *viorno, forma que se cambiaría en piorno por influencia de otra palabra (¿quizás pino? ). Cita Corominas, como primera docume ntac ión, la de Autoridades , de quien toma la definición. Y añade que, en la actualidad, parece ser palabra occidental por su pres encia como topónimo en localidades de Oviedo, León, Cáceres, etc. Y , por supuesto, en Portugal, donde aparece y a desde 1647. Sin embar go, el profesor Ruhstaller (1992: 218-222) encuentra la forma piorno y variantes no solo en la toponim i a de Carmona, sino ta m bién en otras zonas ubicadas más al oriente peninsular , como algunas hablas locales de Cuenca y el sureste de Sevilla, a las que tendríamos que añadir la recogida por Gregorio Salvador en el "Habla de Cúllar-Baza" (vid. TLHA ), más significativa aún por su ubicación en la zona oriental andaluza, lo que probablemente indicaría aún más que este término no es "ajeno al castellano propiamente dicho" (Ruhstaller , 1992: 217). En cuanto a la variante piornio , que aparece en nuestra docum entación más m oderna y que tam bién se encuentra en Utrera (frente a la más antigua nuestra y también utrerana piorno), coincidimos con la hipót esis del Doctor Ruhstaller de que se trata de una m odificación posterior , posiblemente por desconocimiento de la forma primitiva. DEHESA LIMPIA Documentación cartográfica y de inventarios: • Catastro A y un tamiento. • Inventario: E1, F1 M 999. • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 10 DN ; pol. 28; pol. 29. • Catastrones: pol. 28 (sin fecha y 1965); pol. 29 (1929 y 1965). • A vance Catastral : pol. 28; pol. 29. • Bosquejos planimétricos: Hoja 3ª. • Ortofotografía de Andalucía. • Mapa T opográfico Nacional: 999-I, 998-II y 999-III. 303 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe • Repertorio de nombres geográficos (Jesa Limpia). Documentación textual: […] s e halla al sitio del Puntal y V alle del T aray en la Dehesa limpia […] (AHPH, Hipotecas, sig. 7157, año 1853, f.675) […] manifestando que poseían proindiviso cinco fanegas de tierra pobladas de higueras y alguna viña al sitio de la Dehesa limpia término de dicha villa (AHPH, Hipotecas, sig. 7167, año 1861, f. 326) […] una suerte de higueras [...] en la Dehesa limp i a término de dicha v illa [...] (AHPH, Hipotecas, sig. 7167, año 1861, f. 342) Dehesa limp ia (T ie rra) ; Lindero de Oriente: Za pal del Molino de D. Manuel T oresano ; Lindero d e Occidente: N.P . (Índice de fincas rústicas, AHPH) Dehesa limpia e n V a lle Ruiz (T y viñas) ; Lindero de Oriente : N.P . ; Lin dero de Occidente: Camino del Molino de la Higuera (Índice de fincas rústicas, AHPH) Etimología e interpretación: Para “dehesa” vid. s.v . Dehesa, La . Se trata de una de la dehesas más cercanas a la población, y que se roturó con objeto de hacer sus tierras cultivables. Es decir , se “limpió”. El término limpio, -a procede del latín L ĬMPĬDUS, 'claro, lím pido'. Se documenta y a desde los orígenes del idiom a y es de uso general en la Edad Media. El DECH apunta que fue “heredado solo por el portugués limpo , el rumano limpede y por algún dialecto italiano y retorrománico” 128 . Corominas y Pas cual llaman la atención, ade má s, s obre la sustantivación am ericana limpio , 'descampado, claro en el bosque'. T ambién en el catalán occidental pirenaico llempo significa 'trozo de montaña s in vegetaci ón'. Estos significados corroboran el uso del término limpio para expresar la ausencia de vegetación en las tierras de este paraje. 128 DECH s.v . limpio . 304 Corpus DETRÁS DE LA BELLA Documentación cartográfica y de inventarios: • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 31-32. • Mapa T opográfico Nacional: 998-IV . Documentación textual: […] por lo que ha hecho venta de una suerte de tierra situada tra s de la Bella término de dicha villa [...] (AHPH, Hipotecas, sig. 7167, año 1861, f. 397) […] de una suerte de tierra sit uada tras de la Bella en d icho té rmin o. (AHPH, Hipotecas, sig. 7167, a ño 1861, f. 400) […] al sitio detras del Convento de la Bella […] (AHPH, Hipotecas, sig. 7154, año 1847, f. 405) Etimología e interpretación: V id. Bella, La . Dos forma s prepositivas compiten en la toponimia de nuestra ciudad con el mi smo s ignifica do: T ras de y detrás de. Am bas aparecen con relativa frecuencia en la toponimia para indicar un lugar concreto (y no un gran paraje), como ocurre en este caso. La preposición tras procede del latín TRANS 'más all á de, allende de', y , según el DECH , se recoge por prim era vez en documentos del año 928 y otros del siglos X aportados por Oelschlager . El compuesto detrás es también de época tempra na (1 163 en documentos de Oelschlager) según Corominas y Pascual. Molina Díaz (2008:151) indica que “la locuc ión prepositiva detras de empieza a ser frecuente a parti r del siglo XV”, aunque inferior a la de tras. Pero las diferencias de uso de una y otra forma en los textos analizados por es te autor , pertenezcan o no a los topónim os , no parece que se atengan a ninguna norma fija derivada de la distinta cronología. Lo mismo ocurre en nuestro caso, si bien en la lengua oral la pronunciación del topónim o es siempre conservando la preposición inicial “ Detrá s de la Bella” o más vulgarmente [detráhe la béλa]. 305 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe DON A LONSO Documentación cartográfica y de inventarios: • Catastrones: pol. 9-12 (sin fecha). • Bosquejos planimétricos: Hoja 1ª (Dn Alonso). Documentación textual: no figura. Etimología e interpretación: Para “don” vid. s.v . Don Diego . Existe cierta confusión con este topónimo debido a la pre sencia de un m ás conocido Doña Alonso , que aparece, ade más, en otros topónimos como el Barranco de Doña Alonso o la Mina de Doña Alonso . La documentación existente no permite s aber si se trata de errores tipográficos y nos hallamos ante una mi sma persona o si, quizás, se trat aba de una misma familia de apellido Alonso, poseedora de todos estos parajes . Este antropónim o Alonso es una variante del nombre germánico Alfonso (de “all”, 'todo', y “funs”, 'preparado'), “que empieza a difundirse en textos del siglo XV” 129 . DON DIEGO Documentación cartográfica y de inventarios: • Catastrones: pol. 36 (1928). Documentación textual: no figura. Etimología e interpretación: T opónimo compuesto por el término de respeto Don (del latín D OMĬNUS, 'señor') seguido del antropónimo Diego : “del nombre hispano Diacus, que s e ha comparado con el radical de los nombres Júpiter , Zeus , Deus Pater , la divinidad celeste” 130 . 129 V id. García Gallarín 1998:71. 130 García Gallarín, 1998:131. 306 Corpus La Academia explica este uso de “don” co mo: “T ratamiento de respeto, hoy muy generalizado, que se antepone a los nombres masculinos de pila. Antiguamente estaba reservado a determinadas personas de elevado rango social”. En efecto, es probable que este Don Diego, tuviese un cierto renombre, especialmente si tenemos en cuenta que existen en la villa lepera varios topónimos derivados de antropónimos 131 que carecen de este tratamiento de respeto, y también que esta persona debió vivir en el siglo XIX o antes 132 , época en la que esta fórmula tenía aún más significaci ón que en el último siglo. DOÑA ALONSO Documentación cartográfica y de inventarios: no figura. Documentación textual: […] de dos fanegas de tierra incultas al sitio de Doña Alonso término de Lepe […] (AHPH, Hipotecas, sig. 7155, año 1848, f.194) Etimología e interpretación: V id. Don Al onso . La Academ ia, s.v . Doña 2 explica que se trata de: “1. f. T ratamiento de respeto que se aplica a las mujeres y precede a su nom bre de pila” y añade su procedencia, del latín DOMĬNA. Al igual que vemos en el caso de otros topóni m os como Don Diego , nos encontramos ante una persona probablemente distinguida y presumiblemente adinerada, poseedora de la Mina de Doña Alonso . DOÑA CLARA Documentación cartográfica y de inventarios: no figura. Documentación textual: 131 Pedr o Juan , Sánchez Ramír ez , etc. 132 Sabemos que el topónimo Pozo de Don Diego data de (al menos) finales del siglo XIX, por lo que ya debía estar acuñado en aquel entonces. 307 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe […] una fanega de tierra con trece Higueras al sitio de Dª Clara en el té rmino de dicha V illa […] (AHPH, Hipotecas, sig. 7158, año 1854, f.251) Etimología e interpretación: Para “clara” vid. s.v . V iña Clara. Para “doña” vid. s.v . Doña Alonso . EMBALSE DE COLOMBO Documentación cartográfica y de inventarios: • Mapa T opográfico Nacional: 998-II. Documentación textual: no figura. Etimología e interpretación: Para “colombo” vid. s.v . Colombo . Este topónimo hace referencia a una obra de ingeniería moderna destinada, principalmente, a mejorar el abastecimiento de agua de los terrenos de la zona donde se ubica. Como bien define la Academia ( DRAE s.v . embalse ) se trata de un “ gran depósito que se forma artificialmente, por lo común cerrando la boca de un valle m ediante un dique o pres a, y en el que se almacenan las aguas de un río o arroy o , a fin de utilizarlas en el riego de terrenos, en el abastecimiento de poblaciones, en la producción de energí a eléctrica”. Se trata de una voz relativamente mode rna, cuy a prim era documentación corresponde al propio diccionario de la Academ ia, en su edición de 1791, con el significado de: “el acto y efecto de embal sar ”. EMBALSE DE COV ADONGA Documentación cartográfica y de inventarios: • Mapa T opográfico Nacional: 980-IV . 308 Corpus Documentación textual: no figura. Etimología e interpretación: Para “Embalse” vid. s.v . Embalse de Colombo . Para “covandonga” vid. s.v . Covadonga . EMBALSE DE LOS MACHOS Documentación cartográfica y de inventarios: • Mapa T opográfico Nacional: 998-II. Documentación textual: […] en la localidad de Lepe y a dosad o a la orilla del embals e de los Machos , entre bosques de pinos y j ara […] (en http://www .andalucia.org/es/ destinos/provincias/huelva/municipios/lepe/recurso/sportfacility/, fecha de consulta: 06/04/2015) T oma desde el embalse de los m achos […] (BOJA número 17, página 271, año 2015) Etimología e interpretación: Para “Embalse” vid. s.v . Embalse de Colombo . Para “machos” vid. s.v . Cabezo de los Machos . EMBALSE DEL PIEDRAS Documentación cartográfica y de inventarios: • Inventario: I,2, F1, M980). Otras ubicaciones: Cartaya, V illanueva de los Castillejos. • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 1 DN . • Repertorio de nombres geográficos. • Ortofotografía de Andalucía (Embalse de Piedras). Documentación textual: 309 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe […] el embalse del Piedras , que hace unos años almacenaba la demanda de 2 años, actualmente lo hace de unos 7 meses […] (BOJA número 136, págin a 297, año 2013) […] el embalse del Piedras , el mayor , y el de Los Machos. Estos dos últimos embalses dan origen a varias acequias o canales de riego. (https://es.wikipedia.or g/wiki/Piedras_%28r%C3%Ado_espa%C3%B1ol%29, fecha consulta: 08/02/2015) Etimología e interpretación: Para “Embalse” ver s.v . Embalse de Colombo . V id. Río P iedras . ENCINASOLA Documentación cartográfica y de inventarios: • Bosquejos planimétricos: Hoja 2ª. • Mapa T opográfico Nacional: 998-II. • A yamonte, Ed. Militar 998. Documentación textual: no figura. Etimología e interpretación: Compuesto formado por la unión del sustantivo encina y el adjetivo sola . No existe mucha documentación sobre el térm ino, pero con seguridad hace referencia a un árbol de esta especie que se hallaba separado de otros similares y servía de método diferencia dor del paraje. EL DRAE , s.v . encina , apunta: “ 1. f. Árbol de la familia de las fagáceas, de diez a doce metros de altura, con tronco grueso, ram ificado en varios brazos, de los que parten las ram as, formando una copa grande y redonda, hoj as elípticas, algo apuntadas, a veces espinosas, duras, correosas, persistentes, verdinegras por la parte superior y m ás o menos blanquecinas por el envés, flores de color verde amarillento. T iene por fruto bell otas dulces o ama rgas, según las variedades, y madera muy dura y com pact a”. 310 Corpus (ALEA II, M 310, en las poblaciones sevillanas de V illafranca y Los Palacios). Y con el de “peruétano, peral s ilvestre” (ALEA II, M363, en las poblaciones cordobesas de V alsequillo y Cuenca). Si a este dato unimos el hecho de que las primeras documentaciones de la form a Escambrón se encuentran en los diccionarios de los andaluces A lonso de P alencia y Nebrija, podemos concluir que esta variante existía desde época temprana y se ha conservado (al menos) en la Andalucía Occidental frente a la actual, cambrón . ESCRIB ANA Documentación cartográfica y de inventarios: • Catastro A y un tamiento. • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 54. • Catastrones: pol. 54 (1927). Documentación textual: no figura. Etimología e interpretación: T opónimo que encontramos recogido en nuestra documentación solo a partir del siglo XX y en m uy pocas fuentes, ninguna en documentación textual, lo que hace pensar que estam os ante un topónimo de uso relativamente tardío y poco usado. D e hecho, Corominas y Pascual recogen la forma escribana entre los derivados de escribir , sin aportar ningún dato más. El DRAE recoge el término s.v . es cribano, na . como procedente “del ant. escriván, este del b. lat. scriba, -ānis, y este del lat. s criba, -ae” y señala las siguiente s acepciones: “1. m. y f. Persona que por oficio público está autorizada para dar fe de las escrituras y demá s actos que pasan ante él. 2. m. y f. pendolista. 3. m. A ve paseriforme granívora, con pico corto de base ancha y coloración brillante en los m achos. 4. m . rur . desus. Maestro de escribir o ma estro de escuela. 5. m. ant. escribiente. 6. f. coloq. desus. Mujer del escribano”. De todas ellas creemos que la adecuada en este caso sería la última, “mujer del escribano”. Las voces en femenino referidas a “mujer de” tuvieron cierto uso en el s iglo pasado, sobre todo si el trabajo del marido era suficientemente importante o conocido. Así parece demostrarlo la RAE, que recoge la voz en femenino (y con este significado) por primera vez 317 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe en la edición de 1925 y la mantiene s in la marca de uso has ta la vigésima segunda edición, en la que y a aparecen las dos ma rcas. La única alternativa que podría ser plausible, a nuestro juicio, sería la referente al ave, pero no hay constancia de la presencia de esta en el área de Lepe, ni tampoc o parece probable que se utilizase de esta forma como topónimo para una finca. ESTERCAL, LA Documentación cartográfica y de inventarios: • Catastro A y un tamiento. • Inventario: E1, F2, Pol. 35. • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 1 1 DN (Este rcal); pol. 36. • Catastrones: pol. 35 (1929 y 1975); pol 36 (1928). • A vance Catastral: pol. 35; pol. 36 (El Estercal). • Mapa T opográfico Nacional: 998-IV (El Estercal). Documentación textual: no figura. Etimología e interpretación: El D RAE no recoge esta voz ester cal , ni tampoco ester car como sustantivo, pero sí el verbo ester car , con la ma rca de uso y el significado de "desus . Estercolar 1 ". El derivado ester colar aparece como verbo y como sustantivo. Para esta últi ma forma encontramos: ester colar 2 “(De estiércol) 1. m. p. us. Lugar donde se recoge el estiércol". La primera documentación de ester colar la encontra m os en Nebrija com o form a verbal: "Estercolar el campo. Stercoro.as". Como verbo y ta mbi én como sustantivo, aparece en Covarrubias: "Estercolar , Echar tierra en las tierras para engrossarlas. Estercolero, el muladar donde recogen el estiercol". Y así se documenta también en diccionarios de épocas posteriores. 318 Corpus El DECH (s.v . estiér col ) recoge estercar , como forma verbal, variante de estercolar , en el Cancionero de Baena. Pero resulta extraño que una finca como la estercal tuviera un nombre tan transparente que pasara a significar y utilizarse exclusivamente como sinónimo de 'estercolero'. Creemos más bien que, aunque relacionadas (con un étimo com ún STĔRCUS), la voz estercal y el topónim o, serían una modificación de estercar 136 , e incluso de estercada [ehterká]. Esta, al igual que estercolar , podría funcionar como s ustantivo, utilizada con el significado de 'amajadar' que recoge el ALEA para ella en varias localidades de la provincia de Huelva, algunas limítrofes (Encinasola, Rosal de la Frontera, Aroche, Almonaster la Real, Cabezas Rubias, Calañas, La Puebla de Guzmán, Campofrío, San Bartolomé de la T orre, San Silvestre de Guzmán, A y a monte, Beas, Niebla) y en algunas de Sevilla (Guadalcanal, Real de la Jara, El Pedros o, Aznalcollar). ESTERO DE LA RAMADA Documentación cartográfica y de inventarios: no figura. Documentación textual: […] T errenos de cultivo y marismas al sitio n ombrado del Prado, en térm ino de Lepe, lindante por e l Norte con […] p or el Este c on fin ca de […] y el ester o que llaman de La Enramada […] sur con el río […] (AML, leg. 332, año 1886 ) Etimología e interpretación: Es el nombre con el que se conoce el estero del río Piedras, en el que s e ubicaba el antiguo puerto de La Ramada, lo que supone que tenía que ser navegable. El D RAE recoge esta voz con diversos significados s.v . ester o 2 : “ (Del lat. Aestuarium). 1. m. estuario. 2. m. T erreno bajo pantanoso, intransitable, que suel e llenarse de agua por la lluvia o por la filtración de un río o laguna cercana, y que abunda en plantas acuáticas. 3. m. Chile. Arro y o , riachuelo. 4. m. Col. y V en. Charca". 136 Con cambio de líquidas fácilmente explicable. 319 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe Pero, como podem os ver , ninguno coincide con el nuestro. De todos ellos el que más se aproxima es el que se atribuye a Chile. Para Autoridades es "lo mismo que Albufera". Otras ediciones posteriores del diccionario académico especifican directamente el concepto de albufera: "laguna o balsa que se forman con las aguas del mar en las tierras inmediatas á él que están mas baxas". Pero es en la edición de 1822 (no 1837, como indican Corominas y Pascual) donde realmente encontramos el significado más acorde con el nuestro: "Caño o brazo que sale de un río y que participa de las crecientes y menguantes del mar , con lo que a veces es navegable". Aunque sobra la precisión "a veces", en esta definición se alude a la voz caño , que es el topónim o que aparece en nuestra documentación utilizado como sinónimo de ester o y el que habitualmente se utiliza en el habla coloquial de la localidad lepera. Desconocemos la razón por la cual la Academia, en la edición de 1914, modificó totalmente el significado de la voz estero, pero todo hace pensar que pudo ser la influencia de Alemany y Bolufer y Rodríguez Navas, según s e refleja en los respectivos Diccionarios de estos dos autores publicados en 1917 y 1918 respectivamente (vid. en NTLLE ) y que reflejan otros cambios similares. ESTERO DE LAS CAÑAS Documentación cartográfica y de inventarios: no figura. Documentación textual: […] de o cho y media fanegas de tierra medida del p aís al sitio del V ado del río de Pied ra del ester o de las Cañas en el término de dicha villa [...] (AHPH, Hipotecas, sig. 7168, año 1862, f. 58v ) […] ocho fanegas y media de tierra al sitio del ester o de las Cañas e n aquel té rmino […] (AHPH, Hipotecas, sig. 7157, año 1852, f.206) Ester o de la s cañas o vado (hig. V iñ.) ; Lindero d e Oriente: N.P . ; Linder o de Occi dente: N.P . (Índice de fincas rústicas, AHPH) Ester o de las Cañas (Hig y viñ.) ; Lindero de Oriente: Zapales y B aldíos ; Lindero de Occidente: N.P . 320 Corpus Etimología e interpretación: Para “estero” vid. s. v . Ester o de la Ramada . Respecto a caña , proveniente de latín canna , la Academia aporta diferentes acepciones para esta voz, entre las cuales destaca: “ Planta gram ínea, indígena de la Europa meridional, con tallo leñoso, hueco, flexible y de tres a cuatro metros de altura, hojas anchas, un tanto ásperas, y flores en panojas muy ramosas. Se cría en parajes húmedos”. Autoridades apunta que “ se cría en lugares húm edos”, algo que, en efecto, coincide con la ubicación propia de un estero. Esta especie vegetal es, de hecho, relativamente abundante en esta zona final del cauce del Río Piedras, donde, como especifica la propia documentación textual, se halla este Ester o de las Cañas. ESTERO DEL GRANADILLO Documentación cartográfica y de inventarios: no figura. Documentación textual: […] d os fanegas de tierra incultas […] al siti o del Prado Concegil de la referida villa y de las flores [...] del Cabrerito y ester o del Granadillo […] (AHPH, Hipotecas, sig. 7164, año 1859, f. 245) Etimología e interpretación: Para “estero” vid. s. v . Ester o de la Ramada . Para “Granadil lo” vid. s.v . Río Granadillo . FONT ANILLA / FONT ANILLA, LA Documentación cartográfica y de inventarios: • Catastro A y un tamiento. • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 36. • Catastrones: pol. 36 (1928). • A vance Catastral: pol. 36. • Bosquejos planimétricos: Hoja 2ª (Fontanillas). 321 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe Documentación textual: Y prosiguiendo en derechera a la fontan illa por m ojón (AML, leg. 36, fol. 121v , año 1610) Etimología e interpretación: T opónimo forma do por derivación del término fontana con el sufijo de valor diminutivo “-illo”, procedente del latín “-ellus” 137 . El DRAE , s.v . fontana , señala: “(Del lat. fontāna).1. f. poét. Manantial que brota de la tierra. 2. f. A parato por el que sale el agua de la cañería. 3. f. Construcción por la que sale o se hace salir agua .” Nos hall amos ante un topónimo bastante transparente, con la peculiaridad de que hace referencia a una finca y no a una fontana en sí. Sin embar go, con toda probabilidad, estas tierras se hallaban en las inme diac iones de una, y tomaron esta denominación de ella. FORERA, LA Documentación cartográfica y de inventarios: • Catastro A y un tamiento . • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 4 DN ; pol. 19; pol. 20-21. • Catastrones: pol. 19 (1930); pol. 20-21 (1934 y sin fecha). • A vance Catastral: pol. 19; pol. 20-21. • Bosquejos planimétricos: Hoja 2ª. • Ortofotografía de Andalucía. • Mapa T opográfico Nacional: 998-II y 980-IV . • A yamonte, Ed. Militar 998. Documentación textual: [...] d ese ando roturar una porción de terreno como de unas 3 fanegas de cabida d el marco local, situada dentro de la Dehesa del Piorno, en el paraje conocido por “ La For era ” [. ..] (AML, l eg 3 31, Año 1949) 137 Véase más sobre sufijación en Conclusiones . 322 Corpus El tercero se puso en un lomo del cabezo próximo al V alle ju nto a las tierra d e la For era . (AML, leg 331c, Año 1943) El nobeno mojon en la mitad de la c avesa de la For era , a l pie de una mata de adaron redonda que esta derecho al agua de la dicha cavesa [...] (AML, leg. 36, año 1700, f. 157r). El cuarto mojon en la mesma derechera hasta la for era (AML, leg. 36, fol. 154v , año 1566) Etimología e interpretación: El DRAE recoge (s.v . for er o , r a ) varias acepciones de este término, todas ellas relacionadas con la forma “ fuero”, y algunas con la marca de anticuada: “Perteneciente o relativo al fuero. 2. adj. Conforme a él. 3. adj. ant. Se decía de una pers ona práctica y versada en los fueros. Era u. t. c. s. 4. m. Dueño de una finca dada a foro. 5. m. Hombre que paga foro. 6. m. ant. Hombre que pagaba foro, pecho o tributo. 7. m. ant. Hombre que cobraba las rentas debidas por fuero o derecho”. Como “cosa de fuero” documenta la voz Nebrija (s.v . for era ) en su primer diccionario (1495), a quien siguen Oudin (1607), V ittori (1609) y Franciosini (1620). Este último añade un nuevo dato: “gabella sopra le mercanzie forastiere”. Covarrubias (161 1) y Francisco del Rosal (161 1) hacen referencia a la “moneda forera” que define Autoridades como “ Especie de tribúto que se paga al Rey de siete en siete años, del qual están exentos los hi josdalgo y dem ás privilegiados” y documenta en Cervantes: “Qué Caballero andante [iii.778] pagó pecho, alcabala, chapín de la Reina, moneda forera, portazgo ni barca?” 138 . T eniendo en cuenta todos es tos datos, creemos que este último puede ser el significado de la voz que originó nuestro topónimo, y que for era en principio funcionara como adjetivo. No parece que en la época de docum entación que encontramos la voz en las Ordenanzas Municipa les (1566) fuera una mujer la que pagara o cobrara los tributos de los fueros. FORERILLA, LA Documentación cartográfica y de inventarios: • Bosquejos planimétricos: Hoja 2ª. 138 (CER V . Quix. tom. 1. cap. 45.) 323 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe Documentación textual: no figura. Etimología e interpretación: Formado a partir del s usta ntivo for era , con el sufijo de valor diminutivo “-illa”, este paraj e solo aparece documentado en la cartografía más antigua de la que dispone m os: los bos que jos planimétricos de 1899. Se ubica dentro del paraje conocido como La For era , por lo que probablemente se tratase de una área relativamente pequeña dentro de dicho paraje, que recibe la denominación for erilla como apelativo diferenciador . No es el único topónimo de estas características que encontramos en la toponim ia lepera, siendo La Bar ca y La Bar quilla un caso similar . FOR TUNA, LA Documentación cartográfica y de inventarios: • Catastro A y un tamiento. • Inventario: E1, F2, pol. 51. • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 7 DN ; pol. 51. • Catastrones: pol. 51 (1974). • A vance catastral: pol. 51. • Mapa T opográfico Nacional: 998-II. Documentación textual: […] una hacienda compuesta de tierra higueral y viña en dicha villa de Lepe en el citio d e la fortuna lin da con hacienda de […] (AHPH, Hipotecas, sig. 7149, año 1808, f. 84) […] con algunos pendone s de hig uera v ieja […] y tierra c alma al sitio de la fortuna té rmino de Lepe […] (AHPH, Hipotecas, sig. 7163, año 1858, f. 308) 324 Corpus Una huerta naranjal de treinta y d os áreas […] a l sitio d e la Fortuna que linda con […] y con el camino llamado vereda de la carne. (AML, Colección T oresano, carp. 1, doc.17, 53; año 1878) Fortuna (T ierra e h igueras) ; Lindero de Ori ente : Camino al Al osno ; Lindero de Occidente: N.P . (Índice de fincas rústicas, AHPH) Etimología e interpretación: Nos encontramos ante un término suficientemente s ignifica tivo para denominar una tierra que podría considerarse una “ fortuna”, pues entra dentro de ese grupo de bienes que, tras las medidas liberalizadoras de los diferentes gobiernos 1 39 , pasaron, en el siglo XIX, del dominio del Marquesado a la propiedad privada de determinadas personas, en principio ajenas al pueblo 140 . El DRAE , s.v . fortuna , recoge diversas acepciones, algunas de ellas muy similares en cuanto al significado: “1. f. Encadenamiento de los sucesos, considerado como fortuito. 2. f. Circunstancia casual de personas y cosas. 3. f. Suerte favorable. 4. f. éxito (buena aceptación). 5. f. Hacienda, capital, caudal”. El Diccionario de Autoridades , igualmente, recoge varios significados, de los cuales el más adecuado en este caso sería: “Se toma tam bien por felicidad, buena s uerte y ventúra en lo que se emprende o solicita” . En es ta m isma línea se expresan Corominas y Pascual, s eñalando que la voz está tomada del latín fortVna 'fort una, suerte, azar', derivado del defectivo fors , fortis ”. La primera documentación se encuentra en los Buenos Pr overbios , a mediados del siglo XIII. Se trata de un cultismo poco usado en la Edad Media. En algunos textos figura con un sentido desfavorable o negativo, como ocurre en P . de Alcalá. En este s entido, indican los autores del DECH que la acepción más antigua probablemente es la de 'borrasca', que ya figuraba en el aragonés Y uçuf hacia 1300. Esta presencia inici al en textos aragoneses, unida a la constante conservación de la f- inicia l llevan a Corominas a pensar que en Castilla se trate de una importación “procedente del Este y en definitiva catalana”. En cuanto al significado, Corominas rechaza la posibili dad de que deba partirse del sentido negativo, la idea de 'desgracia', que está poco extendida y en parte es tardía entre los representantes romances del vocablo ( DECH , s.v .). Sin emba rgo, lla m a 139 (V i d. I ntroducción, 2.6 Le pe en los siglos XI X y XX). 140 L a procedencia de los titulares de la escritura, la familia T oresano, así parece confirmarlo. 325 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe la atención la escasa presencia de este término como topónimo (en la provincia de Huelva, por ejem plo, solo este caso), que quizás podría explicarse s i adm itiéramos dicha posibil idad. FRAILE, EL Documentación cartográfica y de inventarios: • Catastrones: pol. 58 (1975). • Mapa T opográfico Nacional: 998-IV . Documentación textual: no figura. Etimología e interpretación: Este topónimo apenas se encuentra documentado en su form a aislada “El Fraile”, pero aparece con varios ejemplos en otras como el Barranco del Fraile o Arr oyo del Fraile . El DRAE , s.v . fraile , recoge diferentes acepciones de esta voz, entre ellas las siguientes: “ 1. m. Religioso de ciertas órdenes, ligado por votos solemnes. 6. m. And. Montón de mies trillada, que se hace en las eras para aventarla cuando haga viento a propósito” . La presencia de frailes en los diferentes conventos (franciscanos, dom inicos, etc.) que hubo en esta población, nos permite pensar que el topónim o hace referencia a una persona religiosa. De hecho, en los alrededores de el Barranco del Fraile se ubicaba el antiguo Convento de San Francisco el V iejo (vid. s.v .), por lo que podría tratarse de un fraile franciscano que hubiera permanecido en el convento (o en sus ruinas) después de su trasla do a la nueva ubicación. Y lo mismo ocurre con el Arr oyo del Fraile , el más largo de todo el término municipal. A ello ha y que añadir que la localización de los topónimos, distantes todos de la zona urbana del pueblo, no parece convenir con la presencia de eras para la trilla, por lo que la acepción andaluza queda fuera de lugar . Desde el punto de vista etimológico, no hay dudas de que el término procede del occitano frair e 'hermano' y este del latín FRA TER, FRA TRIS, como han señalado Corominas y Pascual. La primera documentación, en 1 174, tiene la forma frayr e, la actual “fraile” la recoge Oelschlager en 1 187 ( DECH , s.v . fraile ). Además se recogen otras formas como fradr e (que desde el punto de vista 326 Corpus FUENTE DE LA GIT ANA Documentación cartográfica y de inventarios: • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 9-12. • Mapa T opográfico Nacional: 980-IV . Documentación textual: […] El término jurisdiccional de la ciudad de A yamonte confina con […] con el de Lepe desde la Fuente de la Gitana hasta el Majadal de Carrasco en cuyo punto conver gen. (AMA, le g. 734 , Año 1920) Etimología e interpretación: Para “fuente” vid. s.v . Fuente, La . V id. Gitana, La . FUENTE DE LA V E GA Documentación cartográfica y de inventarios: • Bosquejos planimétricos: Hoja 2ª. • Mapa T opográfico Nacional: 998-II. • Catastrones: pol. 44 (1975) Documentación textual: […] al sur con […] Camino de V illablanca a la Fuente de la V ega , Ilmo. A yuntamiento de Lepe, arroyo de la V ega […] (BOJA 241 , p ágina 51, año 2005) Etimología e interpretación: Para “fuente” vid. s.v . Fuente, La . V id. V ega, La . FUENTE DE LAS PÁJARAS Documentación cartográfica y de inventarios: 333 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 4 DN ; pol. 20-21. • Catastrones: pol. 20-21 (1934). Documentación textual: no figura. Etimología e interpretación: Para “fuente” vid. s.v . Fuente, La . V id. Pájaras, Las . Fuente ubicada junto al Barranco de las Pájaras y lugar donde ter m ina, como cabría esperar , el Camino a la Fuente de las Pájaras . FUENTE DE LOS BAJOS Documentación cartográfica y de inventarios: no figura. Documentación textual: Fuente de lo s baj os (V iña) ; Lindero de Oriente: Casa nº 1 de la calle Cantarranas ; Lindero de Occidente: Regadera o servidumbre de aguas (Índice de fincas rústicas, AHPH) Etimología e interpretación: Para “fuente” vid. s.v . Fuente, La . V id. Bajos, Los . Atendiendo a la documentación textual, parece que nos encontramos ante una finca que toma su nombre por la fuente allí existente, algo que ocurre con cierta frecuencia. FUENTE DE LOS FRAILES Documentación cartográfica y de inventarios: • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 3 DN ; pol. 15-16; pol. 17. • Catastrones pol. 15-16 (1928); pol. 17 (1928). 334 Corpus Documentación textual: no figura. Etimología e interpretación: Para “fuente” vid. s.v . Fuente, La . V id. Frailes, Los . V id. Fraile, El . Fuente ubicada entre los polígonos 15-16 y 17, en la zona conocida como Los Frailes . A pesar de ser un topónimo relativamente frecuente en la geografía peninsular , existente incluso en otros municipios de la provincia de Huelva (como Paterna del Campo), no encont ramos documentación textual para este topónimo en el término de Lepe. FUENTE DEL ÁGUILA Documentación cartográfica y de inventarios: • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 7-8. • Catastrones: pol. 7-8 (1930); pol. 19 (1930). Documentación textual: no figura. Etimología e interpretación: Para “fuente” vid. s.v . Fuente, La . V id. Águila, El . Fuente localizada entre los polígonos 7-8 y 19, en el paraje conocido com o El Águila . FUENTE DEL CORCHUELO Documentación cartográfica y de inventarios: • Catastrones: pol. 53 (1927); pol. 54 (1927). Documentación textual: no figura. Etimología e interpretación: 335 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe Para “fuente” vid. s.v . Fuente, La . V id. Cor chuelo, El . Área con pozos, denominada así por su ubicación en la zona de El Cor chuelo . FUENTE DEL CUER V O Documentación cartográfica y de inventarios: • Mapa T opográfico Nacional: 998-IV (término de Isla Cristina). • A yamonte, Ed. Militar 998 (tér mi no de Isla Cristina). • Repertorio de nombres geográficos. Documentación textual: […] de poner en su conocimientos que, en principio, esta Corporación e stá dispuesta a la adquisición sola y exclusivamente del pozo situado en el paraje denominado Fuente d el Cuervo , por ser su ficiente para el abastecimiento del casco urbano de Lepe el que tiene su propiedad […] (AML, leg. 334, Año 1968) Que por el Instituto Nacional de Colonización s e ha propuesto a este A yuntamiento la a dquisición de dos pozos sitos en lo s para je s de “V aldelimones” y de “Las Palmeritas” o “ Fuente del Cuervo ”, en l a c antidad de […] (AML, leg. 334, Año 1968) Etimología e interpretación: Para “fuente” vid. s.v . Fuente, La . Para “ cuervo”, vid. s.v . Cabezo del Cuervo . La documentación existente sobre este término arroja bastantes dudas sobre su ubicación. Por un lado, el primer ejemplo text ual hace referencia a una ubicación dentro del térmi no de Lepe, probablemente en las inmediaciones del Cabezo del Cuervo , zona de arroyos e incluso em balses en la actualidad, algo que concuerda con el abastecimiento que el ejem plo menciona. Sin embar go, la única Fuente del Cuervo a la que los mapas hacen referencia, se encuentra hoy día en térm ino de Isla Cristina y hace referencia a un para je limítrofe con el tér mi no de Lepe. Parece, por tanto, que debe o debió de haber más de una Fuente del Cuervo en esta zona de la costa onubense, algo que no debería sorprendernos, debido a la frecuencia de la utilización de nombres de animales en la toponimia de nuestra geografía. 336 Corpus Por últim o, en el segundo ejemplo de documentación textual obs ervam os cómo se hace referencia al topónim o con el nombre alternativo de Las Palmeritas (vid. s.v .), paraje ubicado en la divisoria de los tér mi nos m unicipales de Isla Cristina y Lepe y colindante con la Fuente del Cuervo que señala la cartografía, como mencionamos anterior m ente. No parece que se trate de un topónimo de doble tradición, en todo caso, y a que en la may oría de los ejemplos nos hallamos ante do s topónimos bien diferenciados. FUENTE DEL CURIT A JIMENEZ Documentación cartográfica y de inventarios: • Bosquejos planimétricos: Hoja 2ª. Documentación textual: Fuente del curita Jiménez (T ierra) ; Lindero de Oriente: N.P . ; Lindero d e Occi dente: N.P . (Índice de fincas rústicas, AHPH) Etimología e interpretación: Para “fuente” vid. s.v . Fuente, La . V id. Cañada del Curita Jiménez . Para “ cura” vid. s.v . Eras del Cura. A pesar de que el ejemplo textual apunta a unas tierras, en los bosquejos planimétricos de 1899 observamos que la Fuente del Curita Jiménez es, al menos según dicho mapa, una fuente, la cual se ubica dentro de la Cañada del Cur ita Jiménez , una prolongaci ón de la conocida Cañada del Pilar . En este sentido, es muy probable que las tierras circundantes a dicha fuente tom asen su nombre, hecho similar al que ocurre con otros topónimos y , s in ir m ás lejos, otras fuentes en la toponimia lepera como la Fuente de los Bajos. Y a des de primer tercio del siglo XX, el topónimo que nos ocupa, así co m o la homónima cañada, desaparecen de la cartografía, pasando a formar parte de la m encionada Cañada del Pilar . 337 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe FUENTE DEL FRAILE Documentación cartográfica y de inventarios: no figura. Documentación textual: […] y plantas en se mbr adura al citio nombrado fuente del fraile jurisdicción de la villa de Lepe […] (AHPH, Hipotecas, sig. 7145, año 1784, f. 318) Etimología e interpretación: Para “fuente” vid. s.v . Fuente, La . V id. Fraile, El. T opónimo desaparecido, referido a un paraje, como se desprende del ej em plo textual. Dada su escasa docume ntac ión y la fecha te mprana de la misma , resulta difícil especificar el período, si quiera aproximado, de su desaparición. FUENTE DEL NOME Documentación cartográfica y de inventarios: • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 9-12. • Mapa T opográfico Naciona l: 980-IV (Fuente del Nem e) (térm ino de San Silvestre de Guzmán). Documentación textual: no figura. Etimología e interpretación: Para “fuente” vid. s.v . Fuente, La . Esta Fuente del Nome da nom bre (valga la redundancia) a varios topónimos en la geografía lepera . Entre ellos, un arroy o, un camino y especialmente el Barranco de la Fuente del Nome , lugar en que se halla dicha fuente, y que, irónicamente, cuenta con una documentación may o r que e l propio topónim o Fuente del Nome , que aparece únicamente en los mapas del Instituto Geográfico y Catastral del consistorio lepero y en el mapa topográfico nacional. Esto se debe, posiblemente, a que la fuente en s í se encuentra en la divisoria de los términos municipales de Lepe y San Silvestre de Guzmán, pero y a en territorio de este último. 338 Corpus El DRAE , s.v . nome , apunta: “1. m. desus. Nombre.”, mientras que el DECH s.v . nombre, indica que: “ La forma más antigua es nom ne (Berceo), de donde nome , propia del leonés”. Señala ademá s que nome es la forma del portugués y del gallego. Esto mantiene la incógnita de por qué se le atribu y ó tal denominación a esta fuente, que no resulta tampoc o conocida para los informantes. El desconocimiento, de hecho, parece general, ya que en las propias fuentes cartográficas observamos una alternancia “nom e/neme” en su denominación. FUENTE DEL P AST OR Documentación cartográfica y de inventarios: • Bosquejos planimétricos: Hoja 3ª. • Mapa T opográfico Nacional: 998-IV . Documentación textual: no figura. Etimología e interpretación: Para “fuente” vid. s.v . Fuente, La . Fuente ubicada en zona de cabezos y laderas, lugar habitual de pastores. No se hace extraña, por tanto, la denominación. De hecho, encontramos la Ladera del Cabr erito en las inmediaciones. EL DRAE define pastor como: “Del lat. pastor , -ōris. 1. m. y f. Persona que guarda, guía y apacienta el ganado, especialmente el de ovejas”. El DECH , por su parte, lo registra como derivado de pacer y señala su primera documentación en los orígenes del idioma y el Cantar del Mío Cid , entre otros. FUENTE DEL PERAL Documentación cartográfica y de inventarios: 339 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe • Catastro A y un tamiento. • Inventario: A2.1, 1, M 999. • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 10 DN ; pol. 27. • Catastrones: pol. 27 (sin fecha y 1974). • A vance Catastral: pol. 27. • Ortofotografía de Andalucía. • Mapa T opográfico Nacional: 999-I. Documentación textual: […] Dos hec táreas de monte d e alcornoque al sitio de la Fuente del Peral en la Dehesa limpia. (AML, Colección T oresano, carp. 1, doc. 15, año 1877) […] al sitio de la Fuente del Peral en aquel término […] (AHP H, Hipotecas, sig. 7155, año 1848, f.196) […] tres fane gas de tierra […] al siti o que llaman la Fuente q ue llaman del Peral y linda n […] (AHPH, Hipotecas, sig. 7150, año 1826, f.304v) Fuente del per al (monte y alcornoque) ; Lindero de Oriente: N.P . ; Lindero de Occidente: N .P . (Índic e de fincas rústicas, AHPH) Etimología e interpretación: Para “fuente” vid. s.v . Fuente, La . T opónimo bastante transparente, referente a un amplio paraje colindante con la Dehesa Limpia y que recibe su nombre, como se observa en la documentación textual, de una particular fuente allí ubicada y denominada Fuente del Peral . Parece evidente que debía haber un ejemplar de esta especie arbórea en las inmediaciones de dicha fuente, lo suficientemente significativo como para atribuirle el apelativo peral a esta. Se trata de una zona cercana al pueblo donde aún a día de ho y s e cultivan numerosos árboles frutales. Respecto a la voz peral en sí, que el DECH ubica y a en textos del S. XII, la Academia nos ofrece el significado de: “1. m. Árbol de la familia de las rosáceas, cuya altura varía entre tres y catorce metros según las distintas variedades. T iene tronco recto y liso, copa bien poblada, hojas pecioladas, lampiñas, aovadas y puntiagudas, flores blancas en corimbos terminales, y por fruto la pera”. 340 Corpus Proviene del s ustant ivo pera , más el sufijo abundancial “-al”, construcción habitual en fitónim os, como observam os también en este estudio en otras voces como Moral o Chaparral . A su vez, pera proviene del latín P ĬRA, plural de P ĬRUM, término que se documenta ya en textos de Oelschlager de 1049, como apuntan Corominas y Pascual. FUENTE GARRIDO V id. s.v . Fuente de Garrido . GAGA, LA Documentación cartográfica y de inventarios: • Catastro A y un tamiento. • Inventario (E1, F2, Pol. 52). Otras ubicaciones: Cortegana, Bonares, Niebla. • Catastrones: pol. 52 (1929 y 1974). • A vance catastral: pol. 52. Documentación textual: […] camino que lleva a la villa de Cartaya y sitio d e la Gaga […] (AHPH, Hipotecas, sig. 7144, a ño 1779, f. 423v) Gaga (T almendros) ; Lindero de Oriente: N.P . ; Lindero d e Occidente: N.P . (Índice de finca s rústicas, AHPH) Etimología e interpretación: El DRAE s.v . gago , ga . califica el término como “(V oz i mi t.). 1. adj. T artamudo”. Corominas y Pascual, sin embar go, restringen la localización y consideran la voz como anticuada, usada en Canarias, Salamanca y América con el mismo significado académico de 'tartam udo', imitaci ón de la 341 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe voz ga-ga de los tartamudos. La prim era docu m entación es de una escritura zamorana de 1233 donde aparece como apodo: Dom ingo Pedr ez gago ( DECH s.v .). Sin em bargo, en los diccionarios publicados por la Acade mia ( NTLLE ) no aparece la voz has ta la obra de Francisco del Rosal, equiparándola con gangosa : “ga ga y gago, a la persona gangosa, tiene el mismo origen” . Similar es la definición de Autoridades, s.v . gago, ga: “lo mismo que gangoso”. Sin embar go el término gago , gaga es de uso más antiguo y se halla más extendido de lo que se pueda suponer hasta ahora, pues se halla como apellido (o como apodo) en el nombre personal “Arias Gago” que aparece en 1253 en el Repartimiento de Sevilla . T ambién lo encontram os en el Repartimiento de Jer ez ; en un Padrón de Sevilla manuscrito o en el Repartimiento de Málaga 144 . Ello justifica, pos iblemente, que se trate de una voz anticuada, pero también de localización más amplia que Canarias y América, aunque no se hayan documentado. No contamos con documentación, sin em bar go, para saber de quién se trataba esta per sona, supuestamente tartamuda, que da nombre al paraje. GABACHAS, LAS Documentación cartográfica y de inventarios: no figura. Documentación textual: Se halla (el 8º mojón) en terreno d e monte alto encinar y pasto y en el sitio llamado “ Las Gauachas ” terrenos de Pedro J uan en la linde que separa Las Manchorras […] (AMC, Instituto Geográfico y Estadístico, Bosquejos planimétricos, A mojonamiento entre Lepe y Cartay a) Etimología e interpretación: Los diccionarios acadé m icos publicados en el siglo XX recogen la forma gabacha como entrada independiente y utilizada en Zamora con el s ignifica do de "Especie de dengue de paño que u san las aldeanas". En la vigésima segunda edición , sin embar go, encontramos diversas acepciones, todas bajo la misma entrada gabacho , cha : "(Del prov . gavach , que habla mal) 1. adj. Natural de algún 144 (V i d. Mendoza Abreu, 2009: 125). 342 Corpus califican como egipcianos ( Egyptien ) 149 . En sentido metafórico lo recoge el CORDE , ta m bién en fecha tem prana, en la obra poética de Franci sco de Aldana (1560 a 1578): Poesías , ESP AÑA: “¡ved la simplicidad de este embustero, de este (que así diré) gitano espíritu!” (consulta 10 de septiembre de 2014). La consideración social que las personas de esta etnia han tenido entre “los no gitanos” se refleja, entre otros, en el diccionario de Covarrubias, que dice de “las mujeres que son grandes ladronas y embustidora s”. A lgo similar vem os en el diccionario de Autoridades , s.v . gitano, -na, que añade una frase de Cervantes igualmente significativa: “ s. m. y f. Cierta classe de gentes, que afectando ser de Egipto, en ninguna parte tienen domic ilio, y andan siempre vagueando. Engañan a los incáutos, diciéndoles la buena ventúra por las ray as de las manos y la phisonomía del rostro, haciéndoles creer mil patrañas y embustes. Su trato es vender y trocar borricos y otras béstias, y a vueltas de todo esto hurtar con grande arte y sutileza. Latín. Cingarus. CER V . Nov . 1. pl. 1. Los Gitanos y Gitanas parece que solamente nacieron en el mundo para s er ladrones.” Los ca m bios sociales exigen una modificación del significado del tér m ino y los gitanos tratan de conseguir de la Real Academia una definición más acorde respecto a ellos. GRANADILLO, EL V id. s.v . Río Granadillo . GRANADILLOS, LOS Documentación cartográfica y de inventarios: no figura. Documentación textual: […] cinco fanegas de tierra en termino de dicha villa de Lepe y citio de los Granadillos lindando con camino que va al Molino del Corchuelo [.. .] (AHPH, Hipotecas, sig. 7148, año 1806, f. 258) 149 L o mismo que en la Pragmática de los Rey es Católicos (1499), Carlos I (1539) y Felipe II (1560). vid. Molina Díaz, I bídem. 349 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe Etimología e interpretación: Paraje probablemente poblado de manera significativa por la especie arbórea Punica granatum (granado). Pos iblement e se refiere al mismo lugar que El Granadillo (vid. s.v .). Para “ granado” vid. s.v . Río Granadillo . GUIJARRAL, EL Documentación cartográfica y de inventarios: • Catastro A y un tamiento. • Inventario: E1, F2, pol. 54. • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 54. • Catastrones: pol. 54 (1927). • A vance catastral: pol. 54. • Repertorio de nombres geográficos (Bijarral, El). Documentación textual: Patronato del Hospital de Caridad: Matías Acosta, por s us tierras a l Guijarral d e e ste término (AML. Le g. 125, año 1855) […] dos f anegas de tierra poco más o menos de su p ropiedad al sitio d e Guijarral término de dicha villa. (AHPH, Hipotecas, sig. 7167, año 1861, f. 318) Cinco fanegas de tierra marco del p aís al sitio del Gigarral término de Lepe que linda por Le vante con Ejido del Corchuelo […] por Poniente con el Camino de la Bella (AML, Colección T oresano, carp. 1, doc. 9, año 1867) Dos hectáreas d e tierra c alma a l sitio del Escambrón ó Guijarral linda por levante con el re gajo . (AML, Colección T oresano, carp. 1, doc. 15, año 1877) Guijarral (T hig. y v iñas) ; Lindero d e Oriente: Ca min o a la Bella ; Lindero de Occidente : N.P . (Índice de fincas rústicas, AHPH) 350 Corpus Etimología e interpretación: Conocido popularmente com o “bi jarral” [bih ąṝá], nos encontramos ante un derivado de guijarr o y , consiguientemente, de guija , con el sufijo de carácter abundancial - al. El D RAE define el térm ino guijarral como “terreno abundante en guijarros”. Y de este indica: “(De guija ). 1 m. Pequeño canto rodado”. Para Autoridades , la voz guijarral se refiere igualmente a “ La parte de la tierra que está llena de guijarros. Latín Locus lapillis plenus”. El DECH lo recoge entre los derivados de “guija”, pero no hace referencia alguna a s u documentación. En cuanto a la voz originaria guija 'piedra pelada y chica', indica que procede del antiguo aguija , de origen incierto, probablemente del latín vulgar PETRA AQUILEA 'piedra aguda', derivado de AQUILEUS, 'aguijón'. La prim er a documentación que citan, piedras guijas , aparece en el tercer cuarto del siglo XIII, en Alfonso X , El Lapidario . Para guijarr o encontramos varios textos en el CORDE desde mediados del siglo XV , el má s antiguo en una obra de Alfonso Álvarez de V illasandino, año 1420: Poesías [Suplemento al Cancioner o de Baena ] 1 50 ( CORDE , 10 de agosto de 2014): “ A mí me paresçe sandío guijarro que d'esta çiençi a non s abe desgaire, una copa de oro más val' que de barro, bien lo saben todos fasta en Belcaire”. En la actua lidad, hace referencia a una tierra que recibe cultivo de labor , por lo que resulta difícil determinar en ella la presencia de guijarros. En cualquier caso, su cercanía al río y el hecho de tratarse de una zona baja, permite pensar que pudiera haberlos tenido en tiempos pasados. D e hecho, se trata de una zona de acolmatación de materiales co m o arenisca, los propios guijarros, etc., que se han ido depositando progresivamente, de m anera que dicha arenisca, como elem ento menos pesado, se ha ido quedando arriba, más en la superficie. Y abajo, por ser más pesados, quedaron los guijarros, que han terminado por quedar ocultos, ocultando, a s u vez, el origen del topónim o. HIGUERA, LA Documentación cartográfica y de inventarios: • Mapa T opográfico Nacional: 999-I. 150 Dutton, Brian y González Cuenca, Joaquín, Ed. V isor (Madrid), 1993. 351 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe Documentación textual: […] de arrendamiento del Molino arinero de su propiedad de cuatro heridos situado en el sitio nombrado de la hig uera término de dicha villa que toma el nombr e de la higuera y ha procedido a su arrend amiento [...] (AHPH, Hipotecas, sig. 7168, año 1862, f. 1 18) Etimología e interpretación: Nos hall amos ante un topónimo transparente, no solo por lo presumi ble de su denominación, sino también porque la propia documentación textual justifica el us o de esta especia arbórea para referirse al paraje. La voz higuera la encontramos en el DRAE 22 con el significado de “1. f. Árbol de la familia de las Moráceas, de mediana altura, madera blanca y endeble, látex amar go y astringente. T iene hojas grandes, lobuladas, verdes y brillantes por encima, grises y ásperas por abaj o, e insertas en un pedúnculo bastante lar go, flores unisexuales, encerradas en un receptáculo carnoso, piriforme, abierto por un pequeño orificio apical y que, al madurar , da una infrutescencia llamada higo”. Si bien en la última edición ha ca m biado s en siblemente la definición, eliminando algunas de sus características, pero incluy endo diversas variedades: “1. f. Árbol de la familia de las m oráceas, de media na altura, tronco grisáceo y hojas grandes, ásperas y lobul adas, cuyos frutos son la breva y el higo”. Como señalan Corominas y Pascual, el térm ino procede del latín FICARIA 'higuera', derivada del latín F ĪCUS que hacía referencia tanto al fruto com o al árbol: 'higo', 'higuera'. La primera documentación la encontramos con la forma derivada fikera en docume nto de 1070 (aportado por Oelslager); la forma medieval con sonorización de la velar , figuera , aparece en Berceo. Se trata de una voz común a parte de la Romania occidental, que incluye, además del español, el “catalán figuera , portugués figueira, occitano figuiera ; italiano dialectal ficara” ( DECH s.v .). La abundancia de ejemplares de higuera en los campos de Lepe, especialmente en tiempos pasados, explicaría la presencia del topónimo siempre en singular , referido a un solo árbol, que sería lo realmente distintivo, como vemos en este La H iguera , el Molino de la Higuera , e incluso en dimi nutivo en La Higuerita y el Camino de la Higuerita . Las demás tierra s plantadas de higueras 352 Corpus reciben habitualmente el nombre del paraj e donde s e hallan 151 . Solo en un caso encontramos el topónim o con la forma derivada a través de sufijo abundancial “-al”: el “Higueral de los Serranos” 152 . HIGUERIT A, LA Documentación cartográfica y de inventarios: • Mapa T opográfico Nacional: 998-IV . Documentación textual: no figura. Etimología e interpretación: Para “higuera” vid. s.v . Higuera, La . T opónimo formado por el sustant ivo higuera con el diminutivo “-ita”, posiblemente utilizado como elemento diferenciador de otros parajes similares 153 y , sobre todo, dada la abundancia de esta especie en toda la geografía lepera, históricamente. De forma anecdótica, cabe señalar que La Higuerita es también la denomina ción alternativa que recibe el vecino pueblo de Isla Cristina. HUER T A, LA Documentación cartográfica y de inventarios: • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 56; pol. 64. • Catastrones: pol. 56 (1927 y 1974); pol. 64 (1928). • A vance catastral: pol. 56; pol. 64. 151 Como vemos en numerosísimas ocasiones en la documentación textual de este estudio. Sirva de ejemplo el siguiente texto: “Una suerte de tierra con higueras que dicha su madre poseya […] al sitio el Bado” (AHPH, Hipotecas, sig. 7143, año 1775, f. 388). 152 V id. bajo topónimos no incluidos en el estudio , en el aparta do Conclusiones . 153 I nclu y en do, asimismo, la posibi lidad de que haga referencia a un ejemplar de menor tamaño. 353 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe Documentación textual: Huerta (T) ; Lindero de Oriente: N.P . ; Lindero de Occidente:.N.P . (Índice de fincas rústicas, AHPH) […] una Cuartilla de T ierra de su propiedad al sitio de la Huerta […] (AHPH, Hipotecas, si g. 7162, año 1857, f.290) Etimología e interpretación: El DRAE define el tér mi no huerta , en relación con el huerto, como el “T erreno de may or extensión que el huerto, destinado al cultivo de legumbres y árboles frutales”. La segunda acepción “T ierra de regadío” puede ser compartida con huerto. Efectivamente, la forma femenina se trata, como señalan Coromina s y Pascual, de una voz derivada de huerto (latín H ŎR TUS 'jardín', 'huerto'), común a los tres rom ances hispánicos y a la lengua de Oc. La primera documentación la encontramos en el Cantar del mío Cid ( DECH , s.v .). S u terminación en -a frente a la forma huerto refleja el carácter aumentativo- colectivo que caracteriza a las formas que presentan dobletes similares (del tipo poza /pozo). El Diccionario de voces es pañolas geogr áficas recoge, de manera extensa, las dos acepciones de huerta recogidas en el D RAE : “El terreno destinado á hortalizas y árboles frutales, que por lo regular están cercados. Se llama también huerta, en s entido colectivo y más extenso, toda la tierra de regadío y plantío continuado, que circuye á una ciudad, com o decirnos la Huerta de Murcia, la de V alencia”. Esta matización es importante en lo que atañe al topónimo que estamos considerando, porque la forma simple huerta tiene como referente el paraje más cercano a la ciudad, mi entras que en los otros topónimos se hace necesaria la presencia de otro elemento diferenciador ( Huerta de los Arr oyos , Huerta del V icario , etc.). HUER T A DE LOS ARROYOS Documentación cartográfica y de inventarios: no figura. Documentación textual: 354 Corpus [...] en la huerta no m brada de los arroyos al citio del Camino de la B ella corr espondiente al ya nombrado[...] (AHPH, Hipotecas, sig. 7167, año 1861, f. 320) Etimología e interpretación: Para “huerta” vid. s. v . Huerta, La . Para “arroy o ” vid. s.v . Arr oyo de Adrián . En las inmediaciones del paraje conocido como La Bella (y del camino homónimo) existen algunos arroy os, regajos y barrancos por los que discurren cie rtas aguas de escorrentía provenientes de los cabezos que rodean dicha zona. No es extraño, por tanto, que alguna finca tome un nombre como este, si bien la ausencia de documentación cartofráfica nos impide señalar con más precisión dónde podría localizarse con exactamente. HUER T A DE SAN ANTO NIO Documentación cartográfica y de inventarios: no figura. Documentación textual: Capellanía de Rodrigo Alonso: Sobre h uerta de San Antonio (AML, leg. 125, Capellanías, año 1869) Etimología e interpretación: Para “huerta” vid. s. v . Huerta, La . Respecto a San Antonio , nos hallamos, primero, ante la forma san, apócope del adjetivo s anto/a , procedente del latín SANCTUS, 'sagrado, santo', y participio de SANCIRE, documentado y a en los orígenes del idioma 154 ; seguida del antropónimo Antonio . Este procede también del latín, en es te caso de la forma Antonius , de origen incierto 155 , s i bien para Albaigés se trataría de un nombre romano de origen etrusco y significado desconocido (1984: 41). Es uno de los nombres de persona más frecuentes de nuestro idioma, como bien es sabido. Este topónimo, como otros similares que analizamos en el presente estudio, s e debe, con toda probabilidad, a la advocación del dueño de las tierras por San Antonio. 154 DECH s.v . santo . 155 Garcia Gallarín 1998: 80. 355 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe HUER T A DEL POZO Documentación cartográfica y de inventarios: • Catastrones: pol. 35 (1929). • Mapa T opográfico Nacional: 998-IV . Documentación textual: […] la rem odelac i ón y construcción de nuevas plazas, de espacios verdes como La Arboleda, la Huerta del V icario o la Huerta del Pozo […] (Diario HuelvaY a , en http://huelvay a.es/2013/10/03 / manuel-andres-gonzalez-presidente-provincial-del-pp-renuncia-a-la-alcaldia-de-lepe/ , consulta 24/4/2015). Etimología e interpretación: Para “huerta” vid. s. v . Huerta, La . Para “pozo” vid. s.v . Pozo Abrio . HUER T A DEL VICARIO, LA Documentación cartográfica y de inventarios: • A vance catastral: pol. 50. • Bosquejos planimétricos: Hoja 3ª. • Mapa T opográfico Nacional: 998-II. Documentación textual: […] la remodelación y construcción de nuevas plazas, de espacios verdes como La Arboleda, la Huerta del V icario o la Huerta del Pozo […] (Diario HuelvaY a, en http://huelvaya.es/2013/10/03/ manuel-andres-gonzalez-presidente-provincial-del-pp-renuncia-a-la-alcaldia-de-lepe/ , consulta 24/4/2015). Etimología e interpretación: Para “huerta” vid. s. v . Huerta, La . T opónimo compuesto por un sintag m a preposicional a partir de huerta y el sustantivo que especifica su propiedad. La voz “vicario” (procedente del latín VICARIUS), entre otros signifi cados, des igna a la “Persona que en las órdenes regulares tiene las veces y autoridad de alguno de los superiores 356 Corpus may ore s, en caso de ausencia, falta o indisposición” ( DRAE , s.v . 2). Se encuentra y a en Nebrij a: “V icario que tiene vez de otro. V icarius”. El diccionario de Autoridades am plía considerablemente los significados de esta voz, sobre todo en lo que atañe al ámbito religioso, de manera que, de las ocho entradas que aparecen, seis se refieren a este cam po sem ántico: a) “En las Religiones se llama el que tiene las veces, y autoridad de alguno de los Superiores m ay ore s por su ausencia. Lat. V icarius”; b) “Particularmente se tom a por el Juez Eclesiástico nombrado, y elegido por los Prelados Eclesiásticos, para que exerza sobre sus Súbditos la jurisdiccion ordinaria. Los que la exercen en todo el territorio se llaman V icarios Generales, à distincion de los que la exercen en un solo Partido, que llaman P edáneos”. Hay , además, algunos vicarios que ejercen funciones menos im portantes, como “ vicario de coro”, “vicario de m onjas”, etc., denomi naciones y oficios que en la actualidad s on desconocidos para la may orí a de la población. D e hecho, eso es lo que ha ocurrido a la hora de consultar con los informantes sobre este topónimo. Los mayores saben que allí vivió una persona relacionada con la Iglesia, pero nada más. Sin embar go la historiadora Emilia Mendoza nos informa de un dato importante: Lepe fue ( y aún lo es, aunque ya no con la misma importancia) la sede de la V icaría del Marquesado de A yamonte, a cuyo cargo, evidentemente, estaba un vicario. T odo hace pensar , por tanto, que esa huerta, desde tiempos antiguos, perteneciera a dicha V icaría y , consiguientemente, recibiera la denomi nación de “Huerta del V icario”. Como ocurrió con tantas otras posesiones, la desamortización conllevó el cam bio de dueños (tanto de la huerta como de la casa del guarda), pero no la pérdida del topóni mo que, a pesar de todos los ca mbi os, aún sigue vivo, aunque ahora como “Urbanización Huerta del V icario”. HUMILLADERO, EL Documentación cartográfica y de inventarios: no figura. Documentación textual: […] tres mil cepas de vi ñas que tiene al sitio del umillader o , término de di cha villa en l a cantidad de [ ...] (AHPH, Hipotecas, sig. 7150, año 1815, f. 222v) 357 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe […] y d osci enta s zepas en e l término de ella y sittio que dicen del humillader o linde c on otras [...] (AHPH, Hipotecas, sig. 7148, año 1801, f. 64) [...] otra suerte de la misma p ropiedad de cabida[...] al sitio que llaman del Humillader o [...] (AHPH, Hipotecas, sig. 7167, año 1861, f. 356v) Humillader o (T) ; Lindero de Oriente: Camino del T e rrón ; Lin dero de O ccidente: Camino de la Bella (Índice de fincas rústicas, AHPH) Etimología e interpretación: El DRAE , refiriéndose al término humillader o dice: “Lugar devoto que suele haber a las entradas o salidas de los pueblos y junto a los caminos, con una cruz o imagen”. Efectivamente, situado entre el Camino del T errón y el Camino de la Bella , a la salida del pueblo por el sureste, se encuentra una finca denominada antiguamente El Humillader o (hoy ya no aparece en los mapas topográficos), en la que se ubica la conocida “Cruz Primera” (vid. s.v .), topónimo que ha llegado a sustitui r al anterior . El término se recoge en los diccionarios lexicográficos desde V ittori (1609) ( NTLLE ), si bien una de las definiciones más completas la encontramos en Autoridades : “Lugar devoto, en el qual hai colocada alguna imagen de Christo Señor nuestro, de Nuestra Señora, de algún Santo, o de la Santa Cruz: el qual suele estar en los camínos, o en los extrem os de los Lugares. Diósele este nombre por que allí se pos tran los passageros para hacer oración”. Corominas y Pascual (s.v . humilde ) recogen el derivado humillader o y añaden un rasgo significativo que justifica su uso despectivo en la Pícara Justina , “que tenía mala fama, seguramente por hallarse en lugar solitario, de ahí el carácter insultante de llevar al humilladero”. Las primera s docume ntaciones encontradas hasta ahora son todas de mediados del siglo XVI en adelante: “ e junto a la dicha villa hay otro humilladero de la advocación de Nuestra Señora de la Concepcion” (A nónim o, año 1575-1580, Relacione s topográficas de los pueblos de España , Madrid, P ublicación de Carmelo V iñas y Ramón Paz, CSIC (Madrid), 1949) ( CORDE 24 de mayo de 2015). 358 Corpus • Mapa T opográfico Nacional: 998-II. Documentación textual: […] y que desde la dicha dehesa hasta yr a las dichas villas n i en todos los jar dale s no puedan pasar ni pasen cabras ni puercos ni otros ganados a estar y pastar [ …] (AML, Leg. 36, año 1567, f ol. 1 10v) Petisión de Gaspa r Luy s, molinero, que pidió licencia p ara cortar dos rodeznos para s u molino . La q ual le dieron en los Jar dales , con que vaya el mayordomo a verla cortar (A. M. A., leg. 733, 4 de enero de 1583) Etimología e interpretación: Forma derivada con el sufijo abundancial “-al”. La base del topónimo presenta, como se observa en los textos, una serie de diferencias de carácter gráfico que se traducen en variaciones significativas, todas ellas relacionadas con la presencia o no de un grafema inicial que aparece como “h”, “f” , o cero fonético, de manera que el topónimo aparece como jar dales , har dales o ar dales, siendo la primera de ellas la de uso más frecuente. El DRAE , s.v . ja r da 1 , dice: “f. And. Harda 2 ”. Y , s.v . har da 2 , señala: “ (De farda2) 1. f. And. costal (saco)”. Mientras que s.v . har da 1 : “ (De or . Inc.) 1. f. ardilla”. De ma nera que en Andalucía , según el diccionario académico, los significados se reducirían a dos: 'ardilla' y 'costal'. Pero no son estos los únicos significados que se documentan. De manera que en el T esor o Léxico de las Hablas Andaluzas , s.v . haldar , encontra m os: “ Rama baja del olivo [V A V , AEJ, LEA: T orreperojil (J)]. 2. Rama costera de un árbol. [V A V]. 3 Álabe ('Rama de árbol combada hacia la tierra')”. Y en el V ocabulario A ndaluz de Alcalá V enceslada, s.v . halda r es , s e observa: “ Ramas bajas del olivo. Harapos, bajeras (T orreperogil, Jaén)”. En la provincia de Murcia se registra algo similar , s.v . har dal : “Ramaje que cuelga casi hasta el suelo, o ramas más bajas de un árbol, cuy o s frutos pueden cogerse a m ano. Us. M en pl.” (Gómez Ortín, 1991). Covarrubias recoge el tér mi no har dales con el significado de “V illa en el Andaluzía, título de Marquesado. Los señores de esta casa s on Guzmanes”. Probablemente debe tratarse de la población mala gueña de Ardales, com o se refleja en el texto que recoge la “ Carta sobre lo de la paga de teba” 365 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe de Isabel la Católica: “ […] sepades que iohan de gusman mi vasallo e del mi consejo cuya s s on las villas de teba e hardales me fiso relación […]” (Anónimo, Carta sobre lo de la paga de T eba, T umbo de los Rey es Católicos del concejo de Sevilla, Año 1476. CORDE : 15/02/2014). T ambié n documenta la forma primitiva har da (sin relación ninguna entre ellas) para referirse al “animalejo conocido, como una rata grande, salvo que tiene la cola muy espadañada, o es como fuina pequeña; su color es rubio y el pecho blanco, y de su piel se hacen aforros de ropas delicados y vistosos . Críase en los montes donde ay pinos y susténtase de los piñones […]. El nombre castellano harda, quitada la aspiración puede venir del verbo arder […]” y continúa con sus curiosas etimologías. Estudios posteriores com o los de Coromi nas y Pascual (s.v . ar dilla ), se considera la forma ar dilla como un “diminutivo del antiguo har da , palabra común al castellano con el bereber , el hispanoárabe y el vas co, de origen no latino”, situando su primera documentación en el Fuero de Soria (s. XIII). Con respecto a la eti m ología, recalca Corominas el parentesco (ya señalado por él) que probablemente existe con las formas del bereber ’a’ar da o ‘agar da ‘ratón’, ‘ratón campestre’, y con el hispanoárabe *garra, que P Alc. traduce por “ har da , animal”. Pero ya Corominas había hablado también en este m ismo s entido del origen del municipio malagueño los Ardales en su obra Tópica Hespérica (vol. I, p. 38-39), relacionándolo con la voz ardilla. No resulta extraña la presencia de un topóni m o jar das (o hardas) referida a la presencia de ardillas. Y así lo recoge también la profesora Gordón (1988:1 12) en la Sierra norte de Sevilla: “Jardas. Denominación de un paraje, un arroyo que lo atraviesa y una vía de comunicación (Las Jardas, Arroy o Salado de las Jardas, Cañada Real de las Jardas). Jardas es pronunciación dialectal (resultante de aspiración de consonante eti mológica inicial) del antiguo castellano harda ‘mamífero roedor , ardilla (cf. El nombre de lugar V aldejaldillas valle de las hardas o ardillas’ del término sevillano de Alanís, que contiene la misma forma como segundo componente de la formación onomástica)”. Sin embar go, esto sería extraño en nuestro caso, puesto que la presencia de ardillas en la zona resulta totalmente desconocida para los inform ant es. Y sobre todo, por el significado de los textos en los que aparece, como el citado al principi o referido a la: “ Petisión de Gaspar Luy s, molinero, 366 Corpus que pidió li cencia para cortar dos rodeznos para su molino. La qual le dieron en los Jardales, con que vaya el may ord omo a verla cortar”. P arece evidente que los rodeznos para los molinos que se iban a cortar en los Jardales debían proceder de la made ra de algunos de los árboles, posiblemente de las ramas bajas, que allí había. JIMARDA, LA / JIMALDA, LA V id. Gimar da, La. LADERA DEL CABRERITO Documentación cartográfica y de inventarios: • Catastro A y un tamiento. • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 59. • Catastrones: pol. 59 (1928 y 1974). • A vance catastral: pol. 59 (Laderas del Cabrito). Documentación textual: no figura. Etimología e interpretación: Para “cabrerito” vid. s.v . Eras del Cabr erito . Respecto a ladera , señala el DRAE : “3. f. Declive de un monte o de una altura”. Se trata, efectivamente, de una irregularidad en el terreno. La zona donde se ubica este topónimo está llena de cabezos y zonas bajas, por lo que esto no resulta sorprendente. El DECH hace derivar este término de la voz lado , de la cual, a su vez, apunta: “del latín LA TUS, - ĔRIS , con un plural LA TERA”, y cita su primera documentación en Berceo y en textos de Oelschlager de 1219. 367 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe LADERA GRANDE Documentación cartográfica y de inventarios: • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 59. • Catastrones: pol. 59 (1928 y 1974) (La Ladera Grande). • A vance catastral: pol. 59. Documentación textual: no figura. Etimología e interpretación: Para “ladera” vid. s.v . Ladera del Cabr erito . P ara “grande” vid. s.v . Cañada Grande . LADERAS, LAS Documentación cartográfica y de inventarios: no figura. Documentación textual: […] tierra d e pan sembrar término de dicha v illa y sitio de las Laderas […] (AHPH, Hipotecas, si g. 7144, año 1779, f. 424) Etimología e interpretación: Para “ladera” vid. s.v . Ladera del Cabr erito . LADERAS DEL CA T ALÁN Documentación cartográfica y de inventarios: no figura. Documentación textual: […] suerte de tierra al siti o de la V era […] y linda con La deras del Catalán […] (AHPH, Hipotecas, sig. 7155, año 1848, f.226) 368 Corpus Etimología e interpretación: Para “catalán” vid. s.v . Catalán, El . Para “ladera” vid. s.v . Ladera del Cabr erito . Como su nom bre indica, se trata de la zona de laderas del paraje conocido como El Catalán , que linda con el de La V era. LAGUNA, LA Documentación cartográfica y de inventarios: no figura. Documentación textual: Una suerte de tierra de pan sembrar de seis fanegas poco más o menos [...] en el término de dicha villa de Lepe que llaman la Laguna (AHP H, Hipotecas, sig. 7143, año 1774, f. 276) […] una fanegada de tierra en el citio de la Laguna té rmino d e dicha villa [...] (AHPH, Hipotecas, sig. 7146, año 1790, f. 183) […] ocho fanegas de tierra calma al sitio de la Laguna , camino del Catalán en aquel término [...] lindando por el norte con el citado c amino del Catalán, p or Leba nte c on el que d irije al Capón [...] (AHPH, Hipotecas, sig. 7163, año 1858, f. 356) Laguna (T) ; Lindero de Oriente: N.P . ; Lindero de Occidente: Camino del Cata lán. (Índice de fincas rústicas, AHPH) Laguna (Hig. y viñas) ; Li ndero de Oriente: N.P . ; Lindero d e Occidente: N.P . (Índice de fincas rústicas, AHPH) Etimología e interpretación: En un tér mi no municipal rodeado de mar y río es esperable la presencia de zonas húmedas com o las lagunas. Con todo, la que menciona este topónimo se refiere a unas tierras que, probablemente, s e hallaban junto a una laguna, significativa por motivos que no nos es posible saber . De hecho, estamos ante un topónim o de cierta antigüedad (en comparación con el resto), del que existen varios ejem plos documentales anteriores al siglo XIX. Sin em bar go, resulta imposible localizarlo en toda 369 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe la cartografía disponible 161 , así como en documentos mínimam ent e recientes, por lo que podemos afirma r que se trata de un topónimo y a desaparecido. El DRAE define la voz laguna como “ Depósito natural de agua, generalmente dulce y de menores dimensione s que el lago”. Derivada del lat ín LAC ŪNA 'hoy o', 'agujero', e s form a de documentación temprana, aunque, quizás por eso, cuente con algunas variantes, pues aparece ya en document os de 1074 aportados por Oelschlager , y , antes, con la grafía lacona en docum entos de Palencia de 938 y otros. Más tarde, figura en Berceo. Con prótesis vocálica de a - aparece en algunos autores como Fernández de Oviedo y Cervantes de Salazar ( DECH s.v . lago ). En gallego y portugués encontramos las formas lagoa y lagôa, respectivamente, con cam bio de sufijo -ona s ugerido por la idea de que se tratase de un aumentativo de lago. T ambién Nebrija hace alusión a esta posible relación entre lago y laguna, s i bien parece que considera esta de modo despectivo: “Laguna o Lagunajo. Lacus. Lacuna”. El Diccionario de Autoridades corrobora la afirmación sobre la posible sinonimia de ambos términos en algunos casos: “ Sitio o concavidad donde concurren y se mantienen las águas de las vertientes. Tóm ase m uchas veces por lo mismo que Lago. Es del Latino Lacuna ” . Solo a partir de la edición académica de 1884, la RAE m arca las diferencias entre los dos términos que encontram os en la actualidad. LAGUNA DE LOS LIRIOS Documentación cartográfica y de inventarios: • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 4-5. • Catastrones: pol. 4-5 (1934). • Bosquejos planimétricos: Hoja 2ª. Documentación textual: no figura. 161 L os “Catastrones” documentan una “laguna” en el mapa de 1934 (polígono 1), pero por la ubicación que señala la documentación textual, sabemos que no se trata de La Laguna . 370 Corpus Etimología e interpretación: Para “laguna” vid. s.v . Laguna, La . Para “lirios” vid. s.v . Lirios, Los . Contrariamente a lo que se pudiera pensar , esta laguna no se halla en las inmediaciones del paraje conocido como Los Lirios en Lepe, sino en una zona casi opuesta del tér mi no municipal, en el “nacimiento” del Barranco de las Pájaras , según recogen los bosquejos planimétricos de 1899 y los “Catastrones” de 1934 (polígono 4-5), pero ningún mapa reciente. No es de extrañar , en cualquier caso, que una laguna reciba el apelativo diferenciador de una planta como el lirio, cuy a amplia fam ilia abarca incluso más de una variedad adaptada específicamente al entorno acuático 162 . LAGUNA PRIMERA Documentación cartográfica y de inventarios: no figura. Documentación textual: […] concedidas a senso enfitéutico en dicha villa al citio de la Laguna primera [...] (AHPH, Hipotecas, sig . 7150, año 1828 f. 399) […] doscientas sepas al sitio de la Laguna primera de aquel término […] (AHPH, Hipotecas, sig. 7152, año 1843 f. 544v) Cinco hectáreas de tie rra con almendros y viñas al siti o d e la laguna primera o sea la Dehesa limpia (AML, Colección T oresano, carp. 1, doc. 15, año 1877) Laguna 1ª (T . hig. y viña ) ; Lin dero de O riente: Camino a la Ramada ; Lindero de Occidente:.Prado Consegil (Índice de fincas rústicas, AHPH) Etimología e interpretación: Para “laguna” vid. s.v . Laguna, La . 162 W ikipedia s.v . lirio, https://es.wikipedia.or g/wiki/Lirio_%28desambiguaci%C3%B3n%29, consulta 30/03/2015. 371 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe Este topónimo resulta bastante transparente, puesto que, atendiendo a su ubicación, se trata de la primera laguna en cercanía respecto al pueblo. El término primera , com o es sabido, procede del latín PRĪMARIUS , 'de primera fila, de prim er orden' y el DECH señala su prim era documentación y a en el Cantar del Mío Cid . Sustituyó a PRIMUS. LEPE Documentación cartográfica y de inventarios: • Catastro A y un tamiento. • Inventario: A1, F1, M 998. Otras ubicaciones: Paterna del Campo. • Institut o Geográfico y Catastral: pol. 9 DN , pol. 12 DN ; pol. 52; pol. 62. • Catastrones: pol. 27 (1974); pol. 35 (1929 y 1974); pol. 36 (1974); pol. 51 (1974); pol. 52 (1974); pol. 53 (1975); pol. 62 (1928 y 1974); pol. 64 (1974). • A vance Catastral: s olo com o “término municipal”, en todos los polígonos. • Bosquejos planimétricos: Hoja 3ª. • Ortofotografía de Andalucía. • Mapa T opográfico Nacional: 998-II y 998-IV . • A yamonte Ed. Militar 998. • Repertorio de nombres geográficos. Documentación textual: Don Antonio de G uzmán, marquez de A yam onte , señor d e la s villas de Lepe y de La Redondela, a vos el conçejo, justiçia y r egidores d e mi villa, Lepe , que agora s óis y seréis de a quí en adelante. (AML, leg. 36, año 1526, fol 1r) Cerca del mar estaba entonces Loepe ó Leptis, hoy Lepe . (San Miguel de la Cámara, 1913: 441). Etimología e interpretación: V arias son las formas propuestas como origen del topónimo actual Lepe , sin que hasta ahora se ha y a llegado a un étimo conclu y ente, bien porque la ubicación propuesta de la ciudad no coincide 372 Corpus geográficamente 163 , bien porque, desde el punto de vista lingüístico, la forma primitiva y su posterior evolución sería difícil de aceptar . Las diferentes investigaciones llevadas a cabo, fundamentalmente por arqueólogos e historiadores, basándose principalmente en datos geográficos, proponen diversos orígenes. Las primeras manifestaciones de presencia humana en esta zona sudoccidental peninsular , como vemos en la introducci ón histórica de este estudio, son muy escasas y se trata de restos de talla y algunos útiles utilizados para fabricar herramientas que aportan muy pocos datos. Es a partir de la época romana cuando se produce una ocupación mucho más generalizada del territorio, según las referencias con que contamos de nuestra localidad, procedentes de es critores de época romana. Estas referencias, aunque siguen siendo escasas, en algunos casos resultan ya significativas. Es lo que ocurre, por ejemplo, en la Geographia de Estrabón o en la Naturalis Historia de Plinio; ambos autores hacen referencia, de forma muy generalizada, a la Baeturia Céltica 164 . Más explícitas son las alusiones de algunos autores clásicos, como es el caso de Pomponio Mela, quien en el primer volum en de s u Chor ographia (probablement e sobre el 43-44 d. C.) describe las tierras donde nació: la Bética y el Estrecho de G ibraltar . Aunque algunas informaciones resultan equívocas, la obra contiene gran cantidad de topónimos (y otros datos culturales de interés) entre los que menciona una ciudad llamada Onalapa (onalappa), que García Bellido identificaría más tarde como la conjunción de dos poblaciones: Onuba (O noba) y Laepa 165 . A esta última, co mo veremos, se le atribuy e con más frecuencia el origen eti m ológico del topónimo Lepe. Asimismo, Ptolomeo cita, en su Geografía , el nombre de la población Laipe Megale, que también se ha identificado por parte de algunos historiadores, fundamentalmente por Rodrigo Caro, como posible étimo de esta población. De hecho, son dos de las hipótesis más discutidas y defendidas, incluy e ndo diferentes opiniones acerca del lugar de ubicación. 163 No podemos olvidar las modificaciones que sufrieron las costas a lo lar go de los siglos y el desconocimiento que se tiene aún de algunas de ellas 164 “[…] la Beturia cuy a s secas llanuras bordean el curso del Anas”, dice Estrabón, señalando claramente su ubicación. V id, Campos Carrasco y Gómez T oscano, 2004: 70, 165 I gualmente Blázquez (1894: 413), basándose en el testimonio de Mela, indica que pasado el Betis se forma un golfo junto al cual se encuentran Olontigi , Onuba y Laepa 373 Contribución a la toponimia del sur de España: el ár ea de Lepe Caro, refiriéndose a la descripción de Ptolomeo sobre los turdetanos, pone también de manifiesto la posibili dad de otros étimos como Ilipa : Ptolomeo pone en los pueblos T urdetanos un pueblo que llama Lepe la grande [...]de manera que puede ser el que y a diximos, Ilipa cognomine magna , y puede s er Lepe (1634, pág. 203). Y también el más discutido Leptis , de origen cartaginés según este autor , que igualmente terminaría como Laepe: “ y como después los Cartaginenses, de la mi s m a nación, también fundaron en España, los unos, y los otros siempre ponian a las poblaciones nuevas los nombres de las ciudades de su tierra, y as si pudieron edificar en este sitio otra Leptis, que sea corrompido Laepe, como oy se llama”. Partidario de la hipótesis de Pomponio Mela, en cuanto a s u origen, pero también en lo que atañe a su ubicación 166 , se muestra a principios del s iglo pasado G. Bonsor (1922: 16), quien afirm a: Sur les estuaires du Rio Piedras se trouvaient deux v illes antiques, une seconde Carteia dont le nom s'est conservé jusqu'aujourd'hui, Cartaya, et l'autre serait Lepe la Laepa de Pomponius Mêla. La ville de Lepe est aujourd'hui loin de son e stuaire, l'emplacement a ctuel remonte probablement à l'inv asion musulmane. L'antique Laepa é tait p lus rapprochée de la mer , peut ê tre était-elle située sur les collin es de la T orre del T errôn, rive droite du fleuve, occupant les hauteurs appelées Cerro T inajeros et Cabeza de la Bella. Précisément, au bas de cette dernière colline, dans les terres de l'ancien couvent de moines franciscains de N. D. de la Bella, aujourd'hui en ruines, j' ai remarqué, au fond d'un ruisseau qui se trouvait à sec au mois de juillet, de n om breux te sso ns de poteries, d es débris de marbre et des tuiles plates se rapportant, probablement, à la Laepa romaine. Otros autores como J. P Garrido y E. M. Orta (1975) creen que la poblaci ón estaría ubicada en el mismo lugar que en la actualidad, no junto al T errón como propone Bonsor , pues el yacimiento del T errón no parece disponer de la enver gadura necesaria para considerarlo una ciudad. Pero realmente, más que su ubicación, que puede haber cambiado por razones diversas (entre ellas la citada invasión musulmana), lo importante es que la evolución fonética s ufrida por el topónimo desde sus comienzos hasta la actualidad sea posible. Y en este sentido s ería la forma Lepti s la que en principio quedaría eliminada, pues su evolución exigi ría el resultado de una asimilación de -pt- en -pp-, muy poco usual en nuestra lengua. 166 situándola junto al estuario del río Piedras, la torre del T errón, el C abezo de la Bella y el topónimo que aparece como Cerro T inajeros (probablemente mala traducción) ; se trata de una cuestión también discutible, pero posible, como igualmente sería posible que su emplazamiento actual remontara a la invasión musulmana. 374 Corpus […] al sitio de Malas carnes e n el término de dicha V illa […] (AH PH, Hipotecas, sig. 7156, año 1850, f.162) […] de un Olivar con higueras al sitio de lo s Barrios, ó Cedacero, ó Malas Car nes que posee en e l expresado sitio […] (AHPH, Hipotecas, sig. 7157, año 1853, f.662) […] ci nco fanegas de tierra con veinte p ies de olivo al sitio de Malas Carnes en el término d e dicha villa (AHPH, Hipotecas, sig. 7159, año 1855, f. 323) Malas carnes (T) ; Lindero de Oriente: Camino del Molino de T a ray ; Lindero de Occidente :.N.P . (Índice de fincas rústicas, AHPH) Un c ercado de tierra al sitio de la Dehesa A l cornocal en el término de Lepe nombrado Malas Carnes ó Deheza del V ecino ó Canta Ga llo […] se formó de la agrupación de varias fincas que unidas fo rmar on la descrita. (AML, Colección T oresano, carp. 2, doc. 32, año 1908) Etimología e interpretación: T opónimo de difícil interpretación. Está constituido por un sintagma nomi nal formado por composici ón de “adjetivo + sustantivo”, con el adjetivo antepuesto para resaltar su significado. A pesar de esta aparente simplicidad, resulta difícil deter m inar su origen. El sustantivo carne lo define la Academia como “Parte muscular del cuerpo de los animales”. Y a desde Nebrija se diferencian distintos tipos de carne, empezando por “carne de animal muerto. caro .carnis” y “carne en el animal que bive. corpus . corporis”, distinguiendo después según el animal en cuestión. Estas distinciones y otras más, referidas al nombre del anim al en cuestión, se recogen también en los otros diccionarios del NTLLE . Pero, como era esperable, en ninguna obra lexicográfica encontramos la forma del topónimo. Sin embar go, si partimos del significado del propio compuesto, y a ello le añadimos la ubicación de la finca, cercana a la salida del pueblo en dirección a Cartaya, podemos pen sar que en un principio se tratase de un lugar donde s e depositaban restos de animales muertos, más concretamente, las carnes “malas” que no eran aptas para el consumo. 381 [Document text truncated for crawler view.]