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Educación Ambiental con los más pequeños: empezando a crear un huerto

Rodríguez Marín, Fátima; Fernández Arroyo, Jorge; Álvarez García, Helena

Abstract

La experiencia llevada a cabo por un grupo de estudiantes del Grado de Magisterio en Educación Primaria ha consistido en llevar a cabo actividades en el huerto escolar con niños de todos los ciclos de educación primaria e infantil, aunque en este caso nos centraremos solo en infantil, dónde hemos podido acercar un poco a los más pequeños al medio ambiente. Con las diferentes actividades realizadas para que conocieran el crecimiento de una planta y la creación del huerto, se ha conseguido que los niños y niñas se diviertan aprendiendo y conociendo un poco más sobre la naturaleza, consiguiendo trabajar no solo contenidos conceptuales, sino también actitudinales y procedimentales, como la observación y el respeto hacia las plantas.

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Educación Ambiental con los más pequeños: empezando a crear un huerto Educación Ambiental con los más pequeños: empezando a crear un huerto Rodríguez Marín, Fátima Departamento de Didáctica de las Ciencias Experimentales y Sociales Universidad de Sevilla [email protected] Fernández Arroyo, Jorge Departamento de Didáctica de las Ciencias Experimentales y Sociales Universidad de Sevilla [email protected] Álvarez García, Helena 2º Grado de Educación Primaria. Universidad de Sevilla [email protected] RESUMEN La experiencia llevada a cabo por un grupo de estudiantes del Grado de Magisterio en Educación Primaria ha consistido en llevar a cabo actividades en el huerto escolar con niños de todos los ciclos de educación primaria e infantil, aunque en este caso nos centraremos solo en infantil, dónde hemos podido acercar un poco a los más pequeños al medio ambiente. Con las diferentes actividades realizadas para que conocieran el crecimiento de una planta y la creación del huerto, se ha conseguido que los niños y niñas se diviertan aprendiendo y conociendo un poco más sobre la naturaleza, consiguiendo trabajar no solo contenidos conceptuales, sino también actitudinales y procedimentales, como la observación y el respeto hacia las plantas. PALABRAS CLAVE: experiencias innovadoras, plantas, infantil, huerto, maestro en formación. Educación Ambiental con los más pequeños: empezando a crear un huerto ABSTRACT The experience made by a group of students of the Degree in Primary Education has been to make in the school garden activities with children of all levels of pre-school and primary education, but now we will focus only in pre-school education, where we could bring children to the environment. With the different activities made for them to see the growth of a plant and the creation of the garden, we made the children to have fun learning and knowing more about the nature, getting to work with attitudinal and procedural knowledge, such as observation and respect plants. KEYWORDS: innovative experiences, plants, pre-school education, garden, teacher training. 1. INTRODUCCIÓN.ANTECEDENTES. La función del Huerto Escolar es educativa: es más importante el proceso que el conseguir un producto final (García, 2010). Un huerto en un centro educativo no pretende formar a pequeños agricultores, ni producir alimentos sin más, sino que es una actividad que simula lo que ocurre en la agricultura real para que los niños puedan aprender conceptos, actitudes y procedimientos relacionados con diferentes áreas curriculares y con áreas transversales relacionadas con este centro de interés (forma de vida y cuidado de las plantas, qué son las labores agrícolas y que destrezas hay que utilizar, cómo observar y cómo clasificar, qué es un ecosistema, qué recursos obtenemos del campo, cómo medir lo que crece una planta, por qué y cómo debemos cuidar el medio, desarrollo de hábitos de consumo saludables, etc). El huerto se considera, por tanto, como un recurso didáctico, que se puede utilizar de muchas maneras diferentes, lo que supone un planteamiento flexible y abierto de los objetivos, de forma que cada aula pueda utilizar el huerto de diferentes maneras, implicándose más o menos en el proyecto de acuerdo con los intereses de los diferentes sectores de la comunidad educativa. La experiencia en la que hemos participado desde el Departamento de Didáctica de las Ciencias Experimentales y Sociales de la Universidad de Sevilla junto con estudiantes del Grado de Magisterio en Educación Primaria durante el curso 2012/2013, se comenzó a llevar a cabo el curso pasado. El proyecto de huerto escolar del CEIP Olivar de Quinto comenzó, aproximadamente, en el año 2010 por iniciativa de un grupo de padres y madres de ese centro. Inicialmente el proyecto solo estaba dirigido a algunos Educación Ambiental con los más pequeños: empezando a crear un huerto cursos pero actualmente están implicados todos los cursos de infantil y primaria debido a la potencialidad educativa que ha ido adquiriendo dicho proyecto. Como se ha comentado anteriormente aunque el proyecto se lleva a cabo en todos los cursos, en esta comunicación nos vamos a centrar en desarrollar la experiencia vivida como estudiante de magisterio con el alumnado de 3 y 4 años. La experiencia puede llegar a conseguir los siguientes objetivos (CEIDA, 1998): • Descubrir y utilizar las propias posibilidades motrices, sensitivas y expresivas. • Progresar en la adquisición de hábitos y actitudes relacionadas con el bienestar y la seguridad personal, la higiene y el fortalecimiento de la salud. • Observar y explorar su entorno físico y social. • Valorar la importancia del medio natural y de su calidad para la vida humana. • Observar los cambios y modificaciones a que están sometidos los elementos del entorno. 2. DESCRIPCIÓN DE LA EXPERIENCIA. Desde el punto de vista del docente, es necesario acercar al alumnado de magisterio a la realidad educativa en su proceso formativo. Los estudiantes tienen la oportunidad de hacerlo en las prácticas en 3º y 4º curso, pero también pueden hacerlo vinculándose a proyectos de investigación e innovación que llevan a cabo los departamentos. En este caso, nuestro departamento llevaba participando en este proyecto desde hace varios años, recopilando y diseñando materiales, proponiendo actividades, etc.., en las que los estudiantes podían y debían participar. Por este motivo se ofreció la posibilidad de participar en este proyecto a los estudiantes internos, teniendo una gran acogida. A continuación se presenta la experiencia vivida como estudiante. Cuando se propuso en clase este proyecto, inmediatamente quise participar en él, puesto que me pareció algo muy interesante para realizar con los niños y pensé que a ellos les gustaría hacer algo que saliera de su marco habitual de trabajo. Así, analizando todo lo positivo que podría sacar de este proyecto como experiencia, conocimientos, etc., decidí apuntarme. La experiencia concreta que he llevado a cabo ha sido con niños y niñas de 3 y 4 años (segundo ciclo de educación infantil) y cada clase constaba de 25 alumno. Ha durado aproximadamente un mes, aunque debido a las condiciones meteorológicas, algunas actividades se tuvieron que posponer y finalmente el proyecto se alargó casi a tres meses. Educación Ambiental con los más pequeños: empezando a crear un huerto En las primeras sesiones de preparación, en la facultad, se determinaron las actividades que se iban a llevar a cabo y la forma en la que lo realizaríamos que sería una metodología basada en la investigación (García, 2004a). El coordinador del proyecto les propuso a los maestros del centro una batería de actividades en función de las edades de los participantes y ellos eligieron las que pensaban más adecuadas para su alumnado, según las actividades que habían realizado en otros momentos del curso. Las que eligieron para los niños de 3 años fue el estudio de la fenología de las plantas y para los de 4 años, investigación sobre la germinación de las plantas Una vez que todo quedó aclarado en las reuniones de preparación y teníamos todos los materiales, comenzaba la fase de puesta en marcha. 2.1. Experiencia con 3 años: Fenología (descripción de la evolución de las plantas del huerto) Cuando entramos en la clase de 3 años C, lo primero que hicimos fue presentarnos e interaccionar un poco con los niños para saber que concepciones tenían ellos sobre las plantas, cómo creían que crecían, y cómo debían cuidarlas. Prácticamente todos tenían unas ideas generales sobre lo que necesitaba una planta para crecer como el agua, etc.. Dividimos a los alumnos por equipos (rojo, azul, amarillo y verde), y explicamos la primera actividad que era plantar tres semillas. Para ello repartimos los materiales a cada grupo (semillas, vaso de plástico, mantillo) y cada alumno tenía que plantar tres semillas por vaso. El hecho de coger las diferentes herramientas y plantar las semillas les resultaba divertido ya que era algo que no estaban acostumbrados a hacer a diario. Una vez que ya todos habían plantado sus semillas, tocaba el paso más divertido para ellos pero más difícil para nosotros: echar el agua. Difícil por el hecho de que el agua debían echarla ellos y es complicado controlar la cantidad que echan en el vaso para que no sea demasiada y las semillas puedan crecer. Para facilitar esto, llenamos una botella pequeña de agua y cogimos una pajita, de modo que nosotros éramos los que graduábamos el agua a través de la pajita y ellos la echaban en el vaso, esta fue su tarea preferida. Por último, pusimos el nombre de cada niño en el vaso correspondiente y al guardar los vasos, los separamos según como estaban distribuidos por sus respectivos equipos. Antes de finalizar les comentamos que tenían que regar sus vasitos cada cierto tiempo, para que sus plantas pudieran crecer bien, y volvimos a recordarles la importancia que tenía no echar agua en exceso. Realizamos una segunda actividad que consistió en plantar semillas en algodón dentro de una placa petri. Lo primero fue preguntarles si pensaban que las plantas podían crecer en algodón y la respuesta de la mayoría fue que no, por lo que Educación Ambiental con los más pequeños: empezando a crear un huerto pensamos que resultaría más interesante todavía para ellos comprobar que era al contrario de lo que pensaban. Dimos dos placas de petri por cada equipo, cuatro trozos de algodón con forma cuadrada y un puñado de semillas. Entre todos, metieron dentro de la placa de petri un algodón, pusieron encima las semillas y a continuación el otro algodón encima. Volvimos a usar de nuevo la botella de agua con la pajita y repetimos el mismo proceso que antes: coger el agua con la pajita y echarla con cuidado. Una vez regadas todas las placas, las cerramos y para que no se abrieran, cada equipo cogió plastilina y cerró sus placas, dejando a las mismas de pie, no tumbadas, ya que les explicamos que cada ciertos días (también establecidos por la profesora de la clase), debían girar la placa, para que la planta creciera buscando la luz en la dirección que ellos le ponían, es decir, al girar la placa, cambia la posición por la que la luz entra y la planta se ve “obligada” a crecer siguiendo distintas direcciones para seguir la luz. La última actividad que realizamos con ellos fue en el huerto que tiene cada clase, eliminando malas hierbas y preparando el terreno para el cultivo. 2.2. Experiencia con 4 años: Investigación sobre la germinación Empezamos con el mismo procedimiento que con los tres años, una breve presentación de quiénes éramos y luego, empezamos a plantearles preguntas para saber que pensaban (¿Cómo son las semillas?, ¿Son todas iguales?, ¿Cómo germinan?, ¿Todas germinan igual?, ¿Cuánto tiempo tardan en germinar?, ¿Necesitan agua?, ¿Necesitan luz?, ¿Cuáles son las partes de una planta?, etc.) y así establecer si debíamos explicar más o menos cosas antes de comenzar. Por lo general dijeron que no todas las semillas eran iguales, y que las partes de las plantas eran raíz, tallo y flor; pero por otro lado hubo cierta discrepancia con la pregunta de “¿Necesitan luz para crecer?”, ya que unos decían que sí y otros decían que no, aunque en ninguno de los casos fueron capaces de justificarlo. Una vez hecho esto, pasamos a explicar y realizar las actividades, la primera que realizamos fue la misma que en 3 años con las placas petri, por lo que repetimos el mismo procedimiento con los niños y niñas de esta clase y una vez que la hicimos, se colocaron todas las placas en una estantería que había en la clase. La segunda actividad que tenía como objetivo ver el efecto de la luz en el crecimiento de las plantas. Para ello colocamos una semilla en una maceta en una parte de una caja que solo tiene una abertura. Estuvimos explicando y realizando los diferentes pasos, colocamos un vasito con mantillo y un par de semillas dentro, en el lado opuesto a dónde se encontraba el agujero de la caja, de modo que la planta crecería hacia arriba y hacia el otro extremo de la caja, hacia el agujero, para poder conseguir la luz que necesita. Dimos una caja de cartón por cada equipo y entre todos los miembros del equipo prepararon el vaso, repartiéndose las tareas entre ellos. Después, introdujeron el vaso donde le habíamos señalado antes y, en orden y por equipos llevaron las cajas al patio particular que tiene cada clase. Educación Ambiental con los más pequeños: empezando a crear un huerto Por último, pasamos a realizar la tercera actividad que era plantar en un recipiente con las paredes transparentes semillas para observar y analizar el crecimiento de las plantas. Cada niño plantaba una semilla y era responsable de su mantenimiento. Una vez terminadas estas actividades acordamos con la maestra una visita posterior para ver los resultados. 3. RESULTADOS Y CONCLUSIONES. 3.1. Resultados en 3 años. Lo primero que hicimos fue hablar con los niños para que nos contaran que había pasado con las semillas en este tiempo. Con sus propias respuestas, pudieron comprobar que cada planta había crecido de una manera, unas eran más altas, otras tenían más hojas, etc. Pero a todos les quedó que el color de las mismas era invariable. Después sacamos los vasitos y todos los niños se colocaron en círculo alrededor de ellos, para observar entre todos las plantas. Comprobamos que había algunas (solo un par de ellas) que no habían salido y que había otras que eran considerablemente más altas que el resto. Algo parecido pasó cuando pasamos a analizar los resultados de la segunda actividad, la de las placas petri, las cogimos de la estantería y empezamos a observarlas todas, y la mayoría habían salido (como mínimo había crecido una de las dos que poseía cada equipo), las abrimos y empezamos a pasarlas por el círculo de niños que esperaba impaciente por ver sus plantas. Observaron que, tal y como les habíamos explicado el primer día, al haber girado las placas periódicamente, las plantas habían ido creciendo en diferentes direcciones. 3.2. Resultados en 4 años. Los resultados en la clase de 4 años no fueron los esperados. A causa de las fuertes lluvias que había habido las últimas semanas, tanto la actividad de la caja de cartón como la del recipiente con las semillas de todos los niños alineadas, se habían estropeado. Por lo que la única experiencia que pudimos compartir con los niños y niñas fue la de las placas petri, que al haber estado en una estantería de la clase, no se habían visto afectadas por el temporal. Al igual que con los niños de 3 años, abrimos las placas para que observaran cómo habían crecido y vieran que al haber ido buscando la luz al girar la placa, la planta había crecido en diferentes direcciones. 3.3. Conclusiones. Después de haber llevado a cabo todo este proceso en el que hemos tenido reuniones, encuentros con los alumnos y experiencias que han dado diferentes resultados, hemos llegado a la conclusión de la importancia que ha tenido todo esto, de cómo hemos conseguido que los niños trabajen con el medio ambiente, que sean conscientes de la gran relevancia que debe tener en sus vidas y a raíz de esto el comportamiento positivo que deben tener ante las plantas. Pensamos que todas las Educación Ambiental con los más pequeños: empezando a crear un huerto experiencias que los niños y niñas han vivido y el contacto más cercano con las plantas va a servir, sin duda, para la mejor formación de los mismos puesto que no hay mejor manera que aprender divirtiéndote y viendo las cosas desde otro punto de vista, no hay nada mejor que aprender desde las edades más tempranas a respetar la naturaleza y todo lo que te rodea. Para mí, como estudiante, ha sido una gran experiencia tanto en el ámbito profesional como personal, puesto que el conjunto de vivencias ocurridas junto a los niños y niñas ha servido para darme cuenta de la utilidad que tiene esta profesión, vivir en primera persona lo especial que es que otros aprendan contigo y además, de una manera diferente. Pues así es como considero que la gente debería entender la enseñanza, como un proceso de aprendizaje tanto para el alumno como para el profesor, debemos estar en continuo crecimiento emocional y personal, y por supuesto en constante adquisición de conocimientos. 4. BIBLIOGRAFÍA. Ceida (Centro de Educación e Investigación didáctico ambiental) (1998). Huerto Escolar. Administración de la Comunidad Autónoma del País Vasco. Departamento de Ordenación del Territorio, Vivienda y Medio Ambiente. García, J.E. (2004a): Educación Ambiental, constructivismo y complejidad. Sevilla. Diada Editora. García, J.E. (2010). Documento del Proyecto de Huerto Escolar del CEIP Olivar de Quinto.