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Las cartas de Isabel y Eulalia Figueredo. Escritura cotidiana femenina en Cuba (Siglo XIX)

Bravo-García, Eva

Abstract

El contexto de la insurrección cubana del siglo xix constituye un escenario particularmente interesante para analizar las formas de expresión que se observan en la escritura cotidiana de las clases populares, arrastradas a una situación de compromiso político e inestabilidad social. El objetivo de esta aportación es analizar las cartas privadas enviadas por Isabel y Eulalia (Lalina) Figueredo, madre e hija, a sus respectivos esposos, Pedro Figueredo y Carlos Manuel de Céspedes, entre noviembre de 1868 y agosto de 1969. Esta documentación es una muestra de escritura cotidiana y evidencia cómo se construyó el espacio epistolar femenino que modela los usos sociolingüísticos y pragmáticos de la nueva Cuba independiente.

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LAS CARTAS DE ISABEL Y EULALIA FIGUEREDO. ESCRITURA COTIDIANA FEMENINA EN CUBA (SIGLO XIX)1 Eva Bravo-García Universidad de Sevilla Resumen El contexto de la insurrección cubana del siglo xix constituye un escenario particularmente interesante para analizar las formas de expresión que se observan en la escritura cotidiana de las clases populares, arrastradas a una situación de compromiso político e inestabilidad social. El objetivo de esta aportación es analizar las cartas privadas enviadas por Isabel y Eulalia (Lalina) Figueredo, madre e hija, a sus respectivos esposos, Pedro Figueredo y Carlos Manuel de Céspedes, entre noviembre de 1868 y agosto de 1969. Esta documentación es una muestra de escritura cotidiana y evidencia cómo se construyó el espacio epistolar femenino que modela los usos sociolingüísticos y pragmáticos de la nueva Cuba independiente. Abstract The Cuban insurrection context in the 19th century displays a pretty interesting setting for the purpose of analysing the types of expressions that can be noticed in the ordinary writing from the popular working-classes pulled into a situation of political commitment and social instability. 1 Esta investigación es resultado del proyecto «Lengua, identidad y memoria a través de las cartas y la prensa de Andalucía y Cuba (siglo xix)» (P20_01166), PAIDI 2020, Proyectos I+D+i, Consejería de Transformación Económica, Industria y Conocimiento, Junta de Andalucía <https:// institucional.us.es/cuba19>. 720 eva bravo garcía The aim of this contribution is to analyse the private letters sent by Isabel and Eulalia (Lalina) Figueredo (mother and daughter) to their respective husbands (Pedro Figueredo and Carlos Manuel de Céspedes), between November 1868 and August 1969. A sample of the every day writing texts are these documents and they do highlight the way in which the feminine epistolary space was built and was modelling the sociolinguistic and pragmatic uses in the new independent Cuba. 1. CONTEXTO SOCIOHISTÓRICO DE LAS CARTAS La independencia de Cuba supuso más de medio siglo de fuertes tensiones sociales en España y en la isla. Los diferentes intentos de sublevación se producen desde las conspiraciones de 1810 y alcanzan su punto crítico en tres períodos bélicos que se desarrollan en la segunda mitad de la centuria. En unos casos, la adhesión a la causa actúa como elemento de cohesión familiar y se hereda de padres a hijos; en otros, ocasiona enfrentamientos intrafamiliares. En última instancia, se produjo una fractura interna que cambió la sociedad cubana del siglo xix2. La primera de las tres contiendas se inicia el 10 de octubre de 1868 en la finca La Demajagua, propiedad de Carlos Manuel de Céspedes y del Castillo (1818- 1874). Su manifiesto –conocido como el Grito de Yara– articulaba las reivindicaciones de los criollos sublevados y proclamaba la independencia. Esta insurrección, que comienza con algo más de un centenar de hombres al mando de Céspedes, prendió la Guerra de los Diez Años. Junto a Céspedes participó su amigo Pedro (Perucho) Figueredo, con quien había fundado en 1851 la sociedad cultural La Filarmónica en Bayamo, en la que colaboraron importantes escritores e intelectuales (Cobas Sanz 2012). Figueredo es, además, el autor de la composición La bayamesa, que fue adoptada como himno revolucionario y es un símbolo cubano hasta hoy. La relación de amistad y camaradería entre ambos líderes se estrecha aún más con el matrimonio de sus primogénitos, Eulalia (Lalina) y Carlos Manuel (Carlitos). La guerra iniciada por Céspedes terminó, una vez restaurada la monarquía en España, con la Paz del Zanjón por la que el ejército insurrecto capituló sin conseguir ni la independencia ni la abolición de la esclavitud (Gómez 1884). Serían necesarias dos sublevaciones más antes de cortar los lazos con la metrópoli: la Guerra Chiquita (1879-1880) y la Guerra del 95 o Guerra de la Independencia, que se inicia con el Grito del Baire y termina en 1898 con la firma de la Paz de París, 2 Barcia (1999) ofrece una visión de la sociedad cubana en las últimas décadas del siglo xix. las cartas de isabel y eulalia figueredo. 721 escritura cotidiana femenina en cuba (siglo xix) cuyo primer artículo determina que «España renuncia a todo derecho de soberanía y propiedad sobre Cuba» (Pérez 1983: 313-314)3. 2. LA ACTIVIDAD EPISTOLAR EN LA INSURRECCIÓN CUBANA La correspondencia ha mostrado tener una extraordinaria persistencia secular, junto a una cualidad importante para los estudios de sociolingüística diacrónica como es el hecho de que, especialmente a partir del siglo xvi, se encuentran misivas escritas por individuos de muy diferente adscripción lectal4. En época moderna se produce una ágil amplificación de sus funciones y registros (Castillo Gómez 2005) y se extiende a nuevos ámbitos como la prensa; en el siglo xix se convierte en un medio –tanto público como privado– para la expresión de las ideas de la emancipación americana5. La difusión popular de la carta es notable, especialmente como medio de comunicación femenino, pues son en muchos casos ellas las que se encargan de mantener las redes de relación: informar sobre sucesos familiares (celebraciones, nacimientos, casamientos), felicitar a los allegados o simplemente mantener el contacto para conocer la salud y la situación de todos. Debido a la profusión de práctica, a partir del ochocientos surgen manuales que abogan por dotar a las epístolas familiares de un estilo más ágil y espontáneo (Antón Pelayo 2019: 113). Las cartas forman un género de literatura en que caben, desde los pensamientos más profundos del filósofo, hasta los más ligeros, caprichos del espíritu coquetil de una doncella (Estilo general... 1896: 9) Sin embargo, esta amable práctica cotidiana se convierte en apremiante cuando se produce la dispersión de las familias a causa de la inseguridad de la revolución. Mientras unos se unen a la causa, otros se desplazan por el territorio y algunos se marchan al extranjero. Al margen de los valores literarios o finalidades propagandísticas que tienen algunas de las que se escriben en esta época convulsa, este estudio pone el foco en las cartas familiares escritas en un contexto de guerra, en la que la finalidad comunica- 3 Para una explicación detallada de los hechos, véase Amores Carredano (1998), Navarro (1998) y Moreno Fraginals (2002). 4 La carta es un medio de comunicación público y privado de importante proliferación desde la llegada de España al Nuevo Mundo. Carlos V avaló este formato fomentando el uso de las misivas por parte de todos, autoridades y ciudadanos, y legislando para proteger la libertad de circulación (Recopilación… Lib. III, Tít. XVI, Ley VII). 5 Para el caso concreto de Cuba, véase Bravo-García (2022b). 722 eva bravo garcía tiva se sobredimensiona y se convierte en urgencia. Interesa, ante todo, dar y recibir noticias de los familiares que participan en la lucha, así como intentar ayudarlos, material o espiritualmente, a sobrellevar el alejamiento o incluso la deportación (Domínguez Hernández 2015). 2.1. Las cartas de Isabel y Eulalia Figueredo Los documentos que aquí se estudian conforman un subcorpus de trabajo integrado en el Corpus Documental y Hemerográfico de la Cuba del Novecientos (codhecun), (Bravo-García, Mancera Rueda y Martín Aizpuru 2021a y 2021b). Esta base textual contiene material militar, correspondencia oficial y privada, proclamas y manifiestos, además de una representación de la prensa que recoge sucesos relacionados con la independencia (Mancera Rueda 2022). La conservación hasta hoy de estas misivas femeninas es fruto del azar de la contienda, ya que proceden de documentación incautada al enemigo y recogida para su análisis posterior. En ella, junto a material estrictamente militar, hay otro de carácter personal e incluso íntimo, lo que posibilita analizar grados de formalidad y diferentes estilos de lengua (Bravo-García 2022a y 2022c)6. Isabel Vázquez y Moreno (?-1873) escribe a su esposo Pedro Felipe Figueredo y Cisneros (1818-1870) tan solo un mes después del Grito de Yara7 y se extiende hasta agosto del año siguiente. A través de su correspondencia hace partícipe al marido de los sucesos cotidianos de la familia, así como de las noticias que acerca de la insurgencia van llegando a su conocimiento. En una lectura diacrónica se percibe la tensión creciente ante una situación que parece no tener un fin próximo y que abre una época de carestía e inseguridad para la familia; entre otras cosas, se ven obligados a cambiar de ubicación como medida de seguridad –Bayamo, Santa Susana y Berrocal–, con el coste económico y humano que supone. Complementan esta visión las cartas de su hija, Eulalia Figueredo y Vázquez (1840-1876), a su esposo Carlos Manuel de Céspedes y Céspedes (1840-1915). Están escritas entre marzo y abril de 1869 desde Guajacabito (Bayamo), cinco meses después del inicio de la guerra y una vez que Carlos se ha unido a la lucha. 6 Una muestra de las cartas oficiales se encuentra en Bravo-García (2022b). 7 En 1845 Perucho se casa con Isabel Vázquez y fundan su familia en la finca de su padre Santa María del Rosario. Tuvieron 11 hijos: Eulalia (1840-1876), Pedro Felipe (1848-1872), Blanca Rosa (Blanquita, 1850), Gustavo (1856-1871?), Elisa (1852), Candelaria (1852-1914), Isabel (1853- 1894), María de la Luz (1857-1910), Ángel María (Ángelo, 1858-1892), Piedad Luisa (1859-1891), María Esther (1867-1900?). las cartas de isabel y eulalia figueredo. 723 escritura cotidiana femenina en cuba (siglo xix) Eulalia escribe también una carta a su padre desde una hacienda en Berrocal donde reside junto a su madre y familia. Tabla 1. Relación de las cartas de Isabel y Eulalia8. #emisor relación receptor fecha lugar Codhecun 1 Isabel esposos Pedro Figueredo 1868–11–17 Bayamo 0435 2 1868–12–s.d. 0436 3 1868–12–16 0437 4 1868–12–21 0438 5 Eulalia Carlos M. de Céspedes 1869–3–9 Guajacabito 0440 6 1869–3–26 0441 7 1869–4–6 0442 8 Isabel Pedro Figueredo 1869–[6]–18 Santa Susana 0444 9 1868–6–21 Berrocal 0445 10 Isabel Eulalia esposos hija-padre 1869–6–29 0446 11 Isabel esposos 1869–6–30 0447 12 1869–7–22 0448 13 1869–[7]–23 0449 14 1869–8–4 0450 15 [1869] 0451 Es necesario esbozar el trasfondo histórico para interpretar el tono y el contenido de las cartas. El 20 de octubre de 1868 los insurrectos tomaron Bayamo pero en enero del año siguiente, ante la proximidad del general Valmaseda y sus fuerzas, las familias huyen a Sierra Maestra. La familia de Figueredo se refugió en una propiedad de Luis Figueredo y Cisneros, primo de Perucho, que se había alzado en Holguín. Perucho sigue en la lucha y en la Asamblea de Guáimaro (10 de abril de 1869) es nombrado Subsecretario de Guerra y Mayor General del Ejército Libertador. 8 Se conservan en el Archivo Histórico Nacional (Madrid) y pertenecen a la sección Ultramar, legajos 4438 (expediente 10) y 5839 (expedientes 27, 32 y 36). Para la localización exacta de cada documento, véase la referencia de codhecun (tabla 1). 724 eva bravo garcía El 18 de junio de 1869 la finca es atacada, aunque Perucho y su primo Luis consiguen huir; posteriormente, este traslada a toda la familia a Santa Rosa de Cabaiguán. Allí se reúne con ellos Perucho a principios de agosto, ya en muy precario estado de salud. En Santa Rosa es capturada Isabel junto a parte de su familia9 el 14 de agosto (poco después de su última carta), mientras su hijo Gustavo y sus yernos Carlos Manuel y Ricardo de Céspedes ponen a salvo en el monte a Perucho, dejándolo al cuidado de su hija Candelaria y un criado10. Allí lo encuentra al día siguiente una tropa española que consigue capturarlo vivo y, dado su estado de salud, permiten que Eulalia lo acompañe en su traslado a Santiago de Cuba, donde esta se reúne con su madre y hermanos. Isabel y siete de sus hijos, son enviados a Nueva York. Mientras, Pedro Figueredo es juzgado y fusilado el 17 de agosto. Isabel permaneció en Nueva York hasta 1871, desde donde partió, junto a sus hijos, a Cayo Hueso para reunirse poco después con el resto (Candelaria, Luz y Ángel María). 3. LA MUJER CUBANA Y LA GUERRA Una parte del sector femenino asumió los ideales independentistas y se implicó activamente, rompiendo así con su acotación al ámbito doméstico: «En la historia de todas las sociedades la mujer aparece consagrada a la vida interior y el hombre a la vida pública» (Del Amo 1876: 95). Las mujeres de la familia Figueredo forman parte de este sector. En el caso concreto de Cuba, la mujer bayamesa –como la camagüeyana– adquiere un profundo carácter simbólico; ambas se convierten en referentes de resistencia y patriotismo (Guerrero 1872-1876: 9). Por su parte, Perucho Figueredo compuso el himno, La bayamesa, expresión de un fervor revolucionario que encarnó su hija Candelaria cuando con 16 años fue la abanderada en el ataque a Bayamo el 20 de octubre de 1868, flanqueada por su hermano Gustavo y su cuñado Carlos Manuel. El himno bayamés alcanzó gran popularidad, difundiéndose por Florida y Tampa, y el propio Martí se ocupó de publicar una transcripción de la partitura en el periódico Patria. Trascendiendo lo simbólico, la cubana opina y se expresa, como atestiguaba la infanta Eulalia de Borbón en sus notas de viaje por Cuba «[l]as señoras representan aquí un papel político muy importante» (1949: 58). En consonancia, Isabel y 9 Entre ellos, sus hijos Eulalia, Blanca Rosa, Elisa, Isabel, Piedad, Pedrito y María Ester. 10 No existe constancia de que Carlos Manuel de Céspedes fuera apresado en Santa Rosa; sí se constata que estaba con su padre el 27 de febrero de 1874, el día en que este murió en una emboscada. Poco después deja Cuba y se marcha a Cayo Hueso, donde fue presidente del Club Revolucionario y elegido alcalde en 1876. Ese mismo año, el 25 de agosto, falleció Eulalia. las cartas de isabel y eulalia figueredo. 725 escritura cotidiana femenina en cuba (siglo xix) Eulalia plasman sus opiniones acerca de las circunstancias políticas y la adhesión al ideal independentista: (1) de nada nos servirá tener tan-7tas bentajas, si los Cubanos es8peran que les den la papa cocida, 9y no se esfuerzan ahora mas que 10nunca en hechar esos barbaros 11de nuestro pais, que continúan ha-12ciendo iniquidades por la juris-13diccion del infeliz Bayamo (#9)11 Lejos del frente de la guerra revolucionaria, transcurre una vida que intenta aferrarse a la cotidianeidad. Con frecuencia es la mujer de más edad la que hace de cabeza de familia y bajo su responsabilidad recaen tanto cuestiones prácticas como otras de mayor trascendencia: cuidar del bienestar y de la cohesión de la red familiar. La insurrección altera la vida y la ausencia de los hombres provoca una reagrupación (2), poniendo bajo la responsabilidad de la mujer el cuidado de la casa y del campo, donde tampoco está segura (3): (2) Anoche llegó aqui Filomena y su fa9milia, y con ellas unas cuantas mujeres 10mas: de la venida de Filomena nos 11hemos alegrado mucho como puedes su12po- ner; (#5) (3) Isabelita que tiene mucho 4miedo porque el pueblo se em-5peña en asegurar que algunos 6catalanes y españoles estan a7veriguando que fuerzas hay 8aqui para levantarse y acabar con 9la poblacion empesando por las 10pobres mujeres (#1) La carta sirve también para consultar decisiones de diversa trascendencia, desde la necesidad de pintar la casa (4) o el traslado de la familia a un lugar seguro (5) hasta los acuerdos para el casamiento de una hija (6): (4) Dime si te 22parese bien que mande blan{2r} 1quear la casa, pues está muy 2susia y el aseo es lo esensial [...] tu. me di-8rás lo que puede valer y me 9abisarás lo que determines para 10empezar cuanto antes. (#4) (5) 10no dejes de de abisarnos 11si hay peligro de que ven-12gan á esta para ver con 13tiempo donde se lleva la 14familia: yo estoy muy 15asustada. (6) Dime si tu 17permencerás algunos dias 18por allá, para remitirte una 19carta de Jab[añadido: v]ier Cespedes 20en que se contrae al matrimo-21nio de su hijo con la nuestra, 22ó si te la guardo acá: Ellos quie-23ren efectuar su enlace, pronto (#3) Las referencias familiares entretejen la escritura. Isabel menciona en sus cartas circunstancias relativas a sus hijos: la boda de Blanca Rosa, la salud Gustavo, el 11 Los ejemplos se referencian indicando el número de la carta precedido del signo (#). 726 eva bravo garcía miedo de Elisa, etc.12 En medio del caos de la guerra, se hace un esfuerzo por mantener las costumbres, como la celebración del santo del padre (7) o el contacto frecuente de este con el hijo pequeño para que disfrute de su crecimiento (8): (7) Mi querido Papá: el dia 5de hoy esperamos todos haberlo pa6sado con Vd., como en los años ante-7riores; pero Dios ha dispuesto otra co-8sa, (#10) (8) A Pitin no te lo he 7mandado por que como tu 8sabes, está tan des-9provisto de ropa; 10pero si te empeñas ira 11así. (#15) De todos los temas que se incluyen en las misivas, hay dos que vertebran las cartas femeninas de esta época: la salud y las penalidades económicas (9); ambos se convierten en preocupación acuciante cuanto más avanza la contienda. Como matriarca, es ella quien hace las veces de médico, prescribiendo remedios y aplicándolos según su experiencia, y solicitando ayuda a su marido para conseguir los que necesita (10): (9) Recibí el dinero; pero 16sabes que este está de baja {2r} 1un siento por siento, y 2una de las principales 3en este comercio es la 4Sra. viuda de Aran-5go a quien mantiene el 6estado. (#8) (10) Determino enviar esta al correo 7y escribirte otra con Chaves con 8el cual me mandaras, si puedes, 9los remedios siguientes Aceite de 10Yguereta, de almendra, maní, sal 11de Inglaterra, cremor, ruibarbo, li-12quem, Eri[corregido: te]á, (para Socarrás) y si hay 13algun liquido tonico para Blanca, 14que está malisima del estomago. (#9) Además de comentar el estado de salud propio (11), ambas mujeres se preocupan por el de sus esposos ausentes (12) y les envían ropa, enseres y dulces que hagan más grata la vida en el frente (13): (11) sigo con mi dolor de sintura y 11en la pierna, y como he tenido que cocer 12no me atreví á emprender otras cosas por 13temor de ponerme peor. 14A la pobre Candelaria la tenemos 15con calentura y bastante fuerte. (#6) (12) Dime si te has hecho el {1v} remedio del aguardiente aroma-1tico y si te ha estado bien pues 2de lo contrarió indico que es co-3rrimiento y debes entonces darte 4baños de higuereta: no dejes de 5enviarme como sigues. (#14) (13) Te mando dos mudas de ropa con-13pletas, menos un patalon, porque tu lle- 14vastes dos de mas; van tambien tres pa-15ñuelitos oscuros, una fundita y el forro 16para la empuñadura del sable. A la 17camisilla le alargué las mangas como 18verás; 12 En los documentos se observan los propósitos y funciones de la escritura popular descritos por Lyons, especialmemte miedo, deseo y oración (2007: 16-18). las cartas de isabel y eulalia figueredo. 727 escritura cotidiana femenina en cuba (siglo xix) pero para darle el corte tuve que 19dejarla muy estrecha de la boca, de mo-20do que he determinado no componer la o-21tra hasta que tu me digas si quieres que 22le ponga otras mangas ó si [interlineado: la] quieres i-23gual. (#6) Te mando cuatro rapaduras de unas que 7me hizo Salvador, y quedaron muy buenas. 8Es lo único que tengo que mandarte, Cár9los mio; pues la pulpa no he podido hacer10tela. (#6) Te remito dos platanitos. (#7) Isabel y Eulalia dan recomendaciones a sus maridos o canalizan las de otras personas, anticipando la protesta ante la indiferencia que sus observaciones puedan provocar: «No creas Cárlos 16mio que estos son«temores de mujeres», no» (#6)13. En este sentido se ve una diferencia, posiblemente generacional, entre Eulalia y su madre, más comedida en sus recomendaciones; Eulalia, por el contrario, no teme adentrarse en cuestiones tácticas y políticas: (14) Ahora, Cárlos mio, que no está pa-8pá contigo, te suplico que tengas mucho, 9muchisimo cuidado; pues ni tu, ni Migue10lito son tan practicos con eso de ahí, como 11él, sobre todo si van á Casibacoa; pues di12ce él que los soldados españoles recorren 13casi todos los dias esos lugares, y como 14ellos tienen tan buenos practicos, pueden 15armarles una emboscada. [...] Otra cosa: es 23necesario que no duerman con tanta con-24fianza (dice Papá que Miguelito, tu y Gus25tavo roncan á cual mas); pues en tiempo 26de guerra los militares no duermen mas {2r} 1que con un ojo y nosotros, que desgracia-2damente estamos tan rodeados de trai-3dores con mas razon. (#6)14 (15) En la recojida han hallado un 19hombre de primera M. J. Guevara {1v} 1y creo está dispuesto á quedarse 2con Vds. debes darle el mando de 3una compañia pues lo merece: ojalá 4y se quede con Vds. (#7) 4. EL ESPACIO EPISTOLAR FEMENINO COMO ESCRITURA POPULAR El siglo xix es un momento clave en la redefinición del idioma español en América y en ella se establecen las bases de los procesos posteriores de normalización (Brumme 1995; Flores y Melis 2015; Frago Gracia 2010). En los documentos cotidianos escritos por hablantes populares emergen las nuevas formas y tendencias, 13 Las comillas y el subrayado son de Eulalia. 14 El subrayado es del manuscrito. 734 eva bravo garcía Kabatek, Johannes (2012): «Corpus histórico, oralidad y oralización». En pos de la palabra viva: huellas de la oralidad en textos antiguos. Estudios en honor al profesor Rolf Eberenz, Ed. por Victoria Béguelin-Arguimón, Gabriela Cordone y Mariela de la Torre. Berlín: Peter Lang, 37-50. Lyons, Martyn (2007): «“Ordinary Writings” or How the “Illiterate” Speak to Historians». 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