“Yo hablo porque he estado”: Entrevista a Mercedes Arriaga Flórez
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“YO HABLO PORQUE HE ESTADO”. ENTREVISTA A MERCEDES ARRIAGA FLÓREZ 1 Eva Moreno Lago 2 A Mercedes Arriaga hay que definirla como una trabajadora incansable. Es una de las investigadoras españolas referentes en la recuperación de las voces femeninas en la literatura. Nació en Oviedo, en 1960, donde residió hasta que comenzó su carrera universitaria. Su pasión por los libros la lleva, en 1979, a trasladarse a Salamanca para estudiar la licenciatura de Filología Italiana que la finaliza en 1984. Al cerrar esta etapa viaja a la ciudad italiana de Bari donde estudia otra licenciatura, Letras italianas modernas y contemporáneas, que concluye en 1989. Realizó dos doctorados: el primero en Filología Italiana en la Universidad de Sevilla (1993) sobre la escritura autobiográfica en Italia y el diario de Sibila Alleramo y, el segundo, en Ciencias del Lenguaje y Teoría de los Signos en la Università degli Studi di Bari (1995) sobre escritura autobiográfica femenina en Italia. En la actualidad es Catedrática de Filología Italiana en la Universidad de Sevilla, ocupación que ha compaginado con la presidencia de Asociación Universitaria De Estudios de las Mujeres (2005-2009), la fundación y presidencia de la Asociación 1 Fecha de recepción: 21/12/2020. Fecha de aceptación: 21/12/2020. 2 Profesora Sustituta Interina, Departamento de Literatura Española e Hispanoamericana, Universidad de Sevilla, España; [email protected].
Eva Moreno Lago “Yo hablo porque he estado” 281-290 282 Raudem, Revista de Estudios de las Mujeres. Vol. 8, 2020. ISSN: 2340-9630 Universitaria Benilde, Mujeres y Culturas (desde 2014 hasta la actualidad) y un puesto en la Junta Directiva en la Sociedad Española de Italianistas. En 2002 funda el Grupo de Investigación Escritoras y Escrituras (HUM753) para acoger a todas las personas de diferentes disciplinas que quisieran investigar temas relacionados con los estudios de género, dando a conocer escritoras e intelectuales de diferentes lenguas y culturas a través de sus traducciones y estudios críticos. Ha dirigido numerosos Congresos Internacionales, jornadas y seminarios de divulgación científica para reivindicar el papel de la mujer en la literatura, las artes y la cultura. Ha dirigido varios proyectos I+D+i financiados por el Ministerio. Su quehacer académico ha sido denominado por ella misma como “activismo feminista cultural”. La misión que emprende se centra en reivindicar el papel de las mujeres dentro de las universidades, reconstruir la cultura de una forma equitativa, potenciar la presencia en la sociedad de la cultura realizada por mujeres y recuperar las voces femeninas en la historia, principalmente en la literatura. Uno de sus objetivos ha sido prolongar las genealogías femeninas, no solo en el pasado con el estudio de escritoras de diferentes periodos históricos sino también en el futuro. Mercedes acoge a todas las investigadoras excéntricas, de diferentes disciplinas, para guiarlas en su espinosa carrera académica. Se convierte así en la Gran Madre de tantas jóvenes que siguen trabajando en la universidad gracias a su apoyo. De esta forma, se ha creado una escuela de pensamiento afín a las directrices de Mercedes Arriaga que lucha por una universidad diferente, más abierta y que enseñe en sus aulas una cultura donde todas las personas puedan verse reflejadas. Su labor feminista ha sido reconocida en diferentes ocasiones, destacando el premio Meridiana de la Junta de Andalucía (2016), concedido por su defensa activa como docente
Eva Moreno Lago “Yo hablo porque he estado” 281-290 283 Raudem, Revista de Estudios de las Mujeres. Vol. 8, 2020. ISSN: 2340-9630 e investigadora del feminismo, de las mujeres y de los estudios de género. El premio Páginas Violeta (2017) y el reciente premio del Ayuntamiento de Sevilla (2020) al grupo de investigación que dirige. ¿Cómo surge tu pasión por los libros? ¿Cuál fue el primer libro que leíste y cuál el primero que te marcó? No sé cómo nace mi pasión por los libros. Leí muchos libros dentro de la biblioteca de mi casa que era un poco extraña, con cosas muy heterogéneas: desde El diccionario de la sexualidad a otros libros clásicos. El primer libro que yo compré con mi dinero fueron las Rimas de Bécquer. Empecé con este autor mi pasión por la poesía. Fueron mis grandes lecturas hasta que me hice más mayor, de hecho, me sé todas las rimas de memoria. Luego, ese libro lo compré en varias ediciones, llegando a tener dieciséis diferentes. Pero el primer libro que de verdad me marcó fue El segundo sexo de Simone de Beauvoir que lo leí bastante joven. A partir de esta lectura empecé a elucubrar cosas diferentes. ¿Cuál fue tu primer contacto con el feminismo? ¿Reconoces algunas influencias? A pesar de haber leído a Simone de Beauvoir de joven, no entré en contacto con el feminismo de verdad, de una forma que me implicara completamente hasta no leer Sibilla Aleramo, un donna. Ese libro me marcó bastante. Quizás mis influencias son un poco extravagantes con respecto al feminismo clásico porque yo empecé a leer primero a las feministas italianas que a las españolas. Eso quizás marca una diferencia porque en Italia
Eva Moreno Lago “Yo hablo porque he estado” 281-290 284 Raudem, Revista de Estudios de las Mujeres. Vol. 8, 2020. ISSN: 2340-9630 el feminismo de la diferencia es muy fuerte con respecto al feminismo de la igualdad que es el que tiene más preponderancia en España. ¿Cuándo empezó tu llamado “activismo feminista cultural”? Yo siempre digo que la cultura es una forma de activismo. Es un activismo muy importante porque tiene que permanecer para quienes vienen detrás porque nosotros. Hacemos libros que permanecen y de ahí ese activismo resistente y persistente. Empezó de forma industrial, bastante manual, casi artesanal. Yo sola. Al ocupar diferentes cargos en la universidad no siempre se puede hacer activismo. Para que sea eficaz hay que ocupar un puesto importante porque si no queda en un ámbito periférico. Siempre hice activismo cultural desde donde estaba, pero entré en la facultad como “mozo de cubierta” y fui ocupando todos los puestos, empezando por el más humilde, así que era un activismo más personal. Cuando regresé a la Universidad de Sevilla ocupando una plaza de profesora titular se puede decir que empecé a realizar ese activismo feminista cultural. Desde ahí podía empujar mejor para seguir realizando ese feminismo en el que yo creía fervientemente y sigo creyendo. ¿Has encontrado algunos obstáculos en la carrera universitaria? ¿Crees que fueron por ser mujer, por dedicarte a los estudios de género o por ambas cosas? Sí, los he encontrado y fueron por ambas cosas, obviamente. Por ser mujer porque existe este rumor que afirma que no pueden hacer su carrera y seguir manteniendo su estatus de buenas mujeres. Esa es mi experiencia. Cuando yo decidí casarme y tener un hijo me echaron de mi trabajo porque querían mujeres que no tuvieran esas ocupaciones
Eva Moreno Lago “Yo hablo porque he estado” 281-290 285 Raudem, Revista de Estudios de las Mujeres. Vol. 8, 2020. ISSN: 2340-9630 para tener flexibilidad de horarios. Se supone, de una forma absolutamente irracional, que si eres mujer y te vas a casar con un hombre italiano, como era mi caso (en ese momento yo era lectora de español en Italia), vas a perder tu lengua por haber contraído matrimonio con una persona. No puedes ocupar tu trabajo porque no vas a seguir perfeccionándote, te vas a anquilosar. Eso es un prejuicio de género porque a los hombres que hacen lo mismo no les pasa esto ni los echan de sus trabajos. Por dedicarme a los estudios de género porque dentro de la academia no están bien vistos. Siempre hay quien obstaculiza tu actividad, sobre todo por desconocimiento. Hay un refrán que dice “el español teme lo que no conoce”. Hay miedo a lo desconocido. Por otra parte, porque no hay un empuje hacia un cambio. La tónica general es al conservadurismo. El pensamiento es “vamos a conservar lo que tenemos y no vamos a abrir las puertas a otras cosas que sean diferentes”. El impulso conservador y el misógino son muy fuertes dentro de la academia. Por este motivo, quien se dedica a los estudios de géneros ya sabe que no va a tener una vida fácil. Los estudios tradicionales se comprenden y tienen una red que los apoyan. Sin embargo, las investigaciones interdisciplinares no tienen tan buena vida porque son conceptos que no se entienden. ¿Crees que las jóvenes que actualmente quieren acceder a la universidad siguen topándose con más barreras que sus compañeros? Por supuesto, porque todos los prejuicios de géneros están más vivos que nunca. Hay una re-modernización del patriarcado, se modernizan los mismos conceptos. Por eso, las jóvenes tienen todas las dificultades. Actualmente, los procesos de evaluación son anónimos, pero las actividades están marcadas como femeninas y masculinas. Por ejemplo: lo último que se ha pedido en ANECA es el sexenio de transferencia. Son
Eva Moreno Lago “Yo hablo porque he estado” 281-290 286 Raudem, Revista de Estudios de las Mujeres. Vol. 8, 2020. ISSN: 2340-9630 actividades que llevan la ciencia a la sociedad. En la convocatoria se ha producido un escándalo: 2/3 de los que han pasado esta calificación han sido hombres y solo un 1/3, mujeres. ¿Por qué ha ocurrido esto? Pues porque por transferencia se entienden muchas actividades que tienen que ver con cargos y ahí se encuentran los hombres. Sin embargo, muchas de las actividades de difusión no se han valorado y, mucho menos, las que tienen que ver con el feminismo. Se han considerado solo las actividades que hacen los hombres, en consecuencia, son los hombres los que han ganado este reconocimiento, que no es poco porque significa, no solo el prestigio académico sino una compensación económica. Las mujeres, como siempre, se quedan al final del carro porque ellas no trabajan para tener cargos que les den dinero a ellas mismas sino para hacer cosas que tienen que ver con la divulgación a otras mujeres. Este criterio no entra dentro de ANECA. Por este motivo, las mujeres vienen penalizadas a todos los niveles. Tenemos solo un 13% de catedráticas en España. La pirámide está invertida porque hay más porcentaje de graduadas. ¿Cómo conoces AUDEM y cuál ha sido tu experiencia y tu implicación desde entonces? Cuando yo vine a España, en el 1999, hacía más de una década que no estaba. No conocía bien lo que se hacía en mi país. Una de las primeras actividades a la que asistí fue al Congreso de AUDEM que se hizo en Granada. Me encontré con Socorro Suárez, que era la presidenta en aquel momento. Nos conocíamos de antes y me propuso entrar en la Junta Directiva. Luego fui presidenta durante cuatro años y, posteriormente, continué varios años más como vocal. Ahora no tengo ningún cargo. Creo que esto habla
Eva Moreno Lago “Yo hablo porque he estado” 281-290 287 Raudem, Revista de Estudios de las Mujeres. Vol. 8, 2020. ISSN: 2340-9630 de la buena salud de una asociación donde las socias pueden cambiar sus responsabilidades con normalidad. ¿Cómo nace el Grupo de Investigación Escritoras y Escrituras? Cuando empecé mi actividad investigadora en la Universidad de Sevilla yo vi la necesidad de tener mi propio grupo. En aquella época, 2002, no había muchos grupos que hicieran estudios de género. Tuve la suerte, en ese momento, de encontrar dos personas, Rodrigo Browne de Chile y Víctor Echeita de Uruguay, muy periféricas. Como hacen falta tres doctores para constituir un grupo, lo fundamos. Yo estaba muy aislada por dedicarme a los estudios de género así que tuve que aliarme con profesores de fuera de mi departamento. Esa ha sido siempre mi estrategia, hacer vínculos con individuos excéntricos e insólitos de diferentes disciplinas, pero con una misma línea transversal. Una de las asignaturas que impartes en el Máster Universitario de Estudios Culturales, Lingüísticos y Literarios es “Feminismo y Literatura” donde realizas un recorrido por las diferentes corrientes del movimiento feminista, su tradición, su historia, su evolución y su influencia en la producción literaria. Dada la pluralidad de este movimiento social y sus diferentes vertientes, ¿en qué línea se inscribe el feminismo que tú defiendes? Yo no creo en ninguna línea del feminismo porque siempre he pensado que el feminismo de la igualdad y el feminismo de la diferencia son lo mismo, es decir, cada uno es la mitad de una misma naranja. No creo en la rivalidad y, si me apuras, no creo en el feminismo sino en las personas feministas. No en una ideología sino en las personas.
Eva Moreno Lago “Yo hablo porque he estado” 281-290 288 Raudem, Revista de Estudios de las Mujeres. Vol. 8, 2020. ISSN: 2340-9630 Muchas mujeres y hombres son feministas y no lo saben porque no han oído hablar de esta corriente ideológica como teoría y no han leído libros de esta temática. También sucede al contrario, muchas feministas que han leído muchas teorías en la práctica no son feministas. Ser feminista es un compromiso ético en la vida y en los estudios. Tiene que ser total, en todos los ámbitos de la vida. Cuando los hechos niegan la teoría que se proclama se pierde toda coherencia. Son muy conocidas sus publicaciones científicas en revistas, capítulos de libros y monográficos, tanto que ocupa el quinto lugar en la especialidad de Filología Italiana en el H-Índex Scholar. Sin embargo, hay una faceta menos conocida: la escritura creativa. ¿Cuándo empezó a escribir y con qué géneros literarios te sientes más cómoda? ¿En la actualidad sigues dedicando tiempo a esta faceta? Como buena filóloga he probado algunos géneros. La poesía ha sido siempre el género literario que más me ha gustado. Cuando era joven fui escribiendo y publicando algunas cosas que ya no se encuentran. Cuando eres joven piensas que puedes escribir algo original, pero al adentrarte en la cuestión literaria descubres que hay otras personas que se dedican a eso y lo hacen mejor que tú. Yo creo que la escritura creativa es muy útil. Durante un tiempo, cuando estuve en Italia, me dediqué a escribir relatos sobre las personas que conocía. Eran relatos sobre nosotros mismos, de los vecinos de Specchiolla, donde había una comunidad muy unida. Luego los leía en las comidas y reuniones y todo el mundo se reconocía en los personajes. No sé dónde están estos textos, se han perdido. Teníamos un vecino muy guapo. Nos invitó a pescar pulpos en su barca. Escribí una historia titulada La pulpa. Este animal narraba desde el fondo del mar la llegada de la barca y la pesca. Cuando la pulpa fue atrapada, subió hacia arriba el exterior, vio al
Eva Moreno Lago “Yo hablo porque he estado” 281-290 289 Raudem, Revista de Estudios de las Mujeres. Vol. 8, 2020. ISSN: 2340-9630 pescador y se enamoró de él. Se le abalanzó, lo besó y se escapó. Tenían una parte muy cómica. Otro era de una vecina que cocinaba muy bien y todos sus platos se animaban. Ya hace muchos años que dejé esa faceta y me dedico a otros asuntos. Esta pregunta lleva a otra, ¿por qué crees que escriben las mujeres sabiendo que sus obras no iban a ser publicadas como las de sus compañeros masculinos? Hay otras motivaciones: dejar constancia de sí mismas, de su existencia. Una mujer que escribe es una mujer que ha leído. También las hay que no han leído y sienten la necesidad de contar su propia vida porque es se dan cuenta que es excepcional. Pienso en Rigoberta Menchú y otras que pertenecen a la cultural oral. Se dan cuenta de la fragilidad de la cultura oral y, a la misma vez, de ser mujer. Entonces la escritura se convierte en una forma de resistencia y de pervivencia. Es una manera de construir un castillo, un fuerte que no se puede destruir. La necesidad de escribir es más fuerte en las mujeres porque son conscientes de su fragilidad como personas y de su inexistencia. Ellas saben que no cuentan mucho en la Historia. La escritura se convierte en una forma de compensación a esa existencia irrelevante. Es una alternativa, es lo único que les queda a muchas mujeres: decir “yo hablo porque he estado”. En este momento estás dirigiendo un proyecto I+D+i titulado MenForWomen donde se recogen autores y textos que abogaron por los derechos de las mujeres, ¿cómo crees que puede afectar esta investigación a la actualidad y a la participación de los hombres a la causa feminista?