Discurso inaugural sobre las utilidades de las ciencias que han de enseñarse en la nueva Universidad de Segunda Enseñanza de la provincia de Cáceres : leido el 18 de noviembre de 1822
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DISCURSO INAUGURAL SOBRE LAS UTILIDADES DE LAS CIENCIAS QUE HAN DE ENSENARSE EN LA JNÜEVA UNIVERSIDAD Z>JE SEGUNDA enseñanza DE LA PROVINCIA DE CÁCERES, leído el i8 de Noriembre de 1822 POR DON lOSÉ ALONSO QUINTANILLA, prof3sor de Aledicina del colegio de Madrid ,catedrático de Hotánicci yAgricultura, socio ycorresponsal de varias corporaciones científicas &c. IMPRESO écosta de DON ANDRES REGA DE SAN JUAN, Abogado de los del colegio de la Audiencia territorial de la ruisma capital, éindividuo de su Diputación provincial. €ACEKE:S ,IMPRENTA DE DON MIGUEL DE BURGOS. X8i2.a.
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(5) xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx . ¡Caán tímido respeto embarga mi voz al tenérosla que dirií^lr en este día! ¿Qué empresa tan dificil si considero los escalos conocimientos que me adornan yla naturaleza y dignidad de mis oyentes! Apresencia del Gete pciitico, de la Diputación provincial ydel benemérito yceloso Ayuntamiento; rodeado de mis dignos comprofesores, suspensa ce mi voz la atención de algunos de los ilustres miembros de la Audiencia territorial; cercado por todas partes de hombres eminentes, de personas científicas yrespetables por la profundidad de sus conocimientos yvastas luces, yde un numeroso auditorio atraido por la novedad yel mteie q inspira la solemnidad de tan grandioso acto, ¿que decX que no les sea conocido? ¿De qué estilo me valdré que eia, sus Lnociroientos, de su agnde ex Ldus4ia yde loque son capaces? ¿Los medios cultura, de omodidades con la introducción
(4) \an acoger con la piantificacion de !a Universidad, antes de haberlo conocido por sí mismos ysin advertirlo? iQné ligereza¡, por no decir cjue temeridad! Seamos mas modestos y animados dé la benignidad 6indulgencia de nuestro auditorio entremos ábabiar de las utilidades que arrojan de sí las respectivas cátedras cuya enseñanza se nos ha confiado. Conozco, señores, que no podré hacer digna de vosotros tan importante materia, ni por la novedad ni por el estilo con que será pronunciada; mas irá revestida, sino con las pomjiosas galas de la eiccuencia, con el carácter augusto de la veiclad, que estimáis en mucho, para que os ofenda su repetición al maniíestársela ánuestros caros discípulos, que tieiieu un derecho áque se les dé una idea sucinta de lo que podrá servirles su estudio ypara los que está formada. Con ella elegirá cada uno el mas conveniente ai arte, destino ócarrera qite emprendiere, comenzará desde hoy su primera lección, yentrarán en el templo de las ciencias con el conocimiento de lo que van áemprender para que no se pregunten, habietidole penetrado, ¿para qué sirve esto? Principiemos dándoles las llaves con que han de abrir el santuario d© ia erudición ;tales son las lenguas en genera!, que aunque no se consideren como ciencias, porque no enriquecen nuestro entendimiento con nuevas luces, sirven para franquearnos el camino de adquirirlas. La latina entre ellas se reputa como sabia por excelencia, por haberla adoptado ygeneralizado los sabios de todas las aaciones, por haberse hecho el archi%m de todas las ciencias yel depósito de tocio lo mejor que se ha escrito en los demas Idiomas ;esto es lo cjue la constituye la mas erudida, lo que ¡a dá una prerogativa sobre las demás, ylo qne la hace indispensable átodo literato, yparticularmente en España en que reinó el prestigio de reputar por malo yaun de perseguir los cono^ cimientos publicados en la lens,ua patria. Ni aun traducidos todos los libros que en ella están escritos se escusaria su aprendizage sin la adopción yconvenio mutuo de una lengua filosófica, semejante álos signos matemáticos, que supliese el comercio literario; pero Ja perfe- Cíon de la Pasigrafia, óde un carácter de escritura general.
se considera aún muy distante de nosotros, ylos corresponsales científicos necesitan entre tanto la lengua latina para cartearse yentenderse. No traigamos en su apoyo los cánones, la medicina y otras facultades en que siempre será indispensable su estudio; ni digamos nada sobre su necesidad en uno de los ramos mas vastos de las ciencias naturales, en la Botánica, que designa con nombres latinos la muchedumbre de seres que están bajo su dominio para que tengan la prerogativa de ser universales; mrecurramos por ultimo aotras ventajas que las referidas para hacerla prosélitos; pues ¿a quien se le oculta que su estudio facilita la inteligencia de los mas célebres autores del antiguo Lacio, que da áconocer con toda eatension los gobiernos, las leyes ycostumbres romanas, yque <,» la depositarla de innumerables monumentos de todos ramos? Mas ¿podréraos coger el fruto que produce acmando en la memoria tantas reglillas, tantas frases ytanto fárrago de principios, inutilizando el tiempo en composiciones que jamas serán necesarias yolvidando el sencillo ycorto caniirio de la constante lectura, de esplicacion ytraducion perpetua de las obras mas selectas para la mejor inteligencia yconocimiento de la pureza de este idioma? Pero dejemos la resolución de este problema alos profesores encarpaclos de su enseñanza, mientras nosotros pasa- „,os áclescoTOlver «""J ciencia qae tiene poe objeto Una faclkad qne se ocupa en dist.ogmt ‘'P J'i’. falso yqne se dice el arte de bten pensar, llev aen oeani^ cíon’mdas las dotes que pudiera “"‘“‘""¡"f ¿jP,; existe, si se rlpl-ípín áun ravo de iiite'igetino es mas que un e-emen o, _ --deUcados vmas •o-, o,7a«c,lla los demas animales menos ae-iuaf u> ffél Vtriunfa de las fieras, sujetándolas asus comSilLpaprichoJ débe^ á- Si"d;:l»er“SeL en las c¿ci^ yjuaga de
fodas las cosas ;por su discurso se distingue el hombre del hombre mismo, siendo su entendimiento un destello de la divinidad que le ensalza sobre todas las criaturas. ¿Y habiéndose armado este ser débil con todas las fuerzas de la naturaleza, ycifrándose toda su potestad en el recto uso de estos actos, olvidaremos el estudio de la ciencia que nos enseña á gobernarlos? ¿Aprenderemos ádirigir con mesura ygracia nuestros pies con el artificio del baile, yno daremos maestro ánuestras facultades intelectuales? ¡Tanta será nuestra demencia yamor propio que lo confiemos todo de nuestro discurso natural inculto, sin guia, sin freno ni dii’eccion! No creáis, empero, vosotros los que habéis de ser el primer fruto de esta Universidad, que su estudio es un acinainiento de sorites, de sutilezas ycabilosidades :por el contrario, el sabio Destutt-Tracy que ha trabajado sobre los preciosos rasgos de Filosofía de Lock, Conclillac, D’Lambert, Saint Lambert yotros ideólogos, apartando el embrollo de entes reales yde razón, de ciencia formal yobjetiva ,de silogismos yotras rail ininuciosidacles ha simplificado yreducido toda la ciencia ála observación de dos hechos qne resultan manifiestamente del examen escrupuloso de nuestras operaciones; de estos dos hechos óprincipios deduce catorce aforismos ómáximas que constituyen ásu parecer todo el arte, tal como nace de la verdadera ciencia lógica. De modo que esta, según Tracy, concluye casi donde las demas principian. Unese al estudio de la Lógica el de la Gramática general, que es la ciencia de bien hablar, así como aquella es la de bien pensar: la primera analiza el pensamiento, sin embargo de ser mdivisible,y considera separadamente las ideas ysu relación; la segunda sigue el análisis dei mismo pensamiento, no siendo mas que un resultado suyo: el objeto de la una es, como lo hemos ya dicho, el pensamiento; yel de la otra la esplicacion razonada de los principios inmudables de la palabra pronunciada óescrita; finalmente, ambas están identificadas, siendo la Lógica el fundamento de la Gramática. Para perfeccionar los conocimientos necesarios ála in-
vestio^adon de la verdad ,nada mas oportuno que el de Jas denlas exactas. En efecto, ¿querds solidez en vuestras especulaciones ,precisión en vuestras ideas, rectitud en vuestros juicios, método en vuestros discursos, finalmente queréis hallar la verdad dó quiera que la busquéis? aprended Matemáticas. Su estudio os hará penetrar fácilmente en el santuario de las demas ciencias; son el cimiento que sostiene el mayor número de sus verdades, el apoyo de sus raciocinios, el refugio de sus proposiciones. Su luz briba con la serenidad de los astros en medio de todas ellas, dihiude su claridad por todas partes, ydesde el sencillo artesano al político consumado todos necesitan ser iluminados por ellas para caminar derechamente ásu fin. Todo con su estudio se -facilita yconsigue; ysino ¿quien ha puesto diques ala inun dación de los rios, dirigido sus corrientes ychutado la devastaron Vla ruina que arrastran consigo? las Matemancas. ¿Quién ha discurrido la norma ,la construcción yel uso ce los canales para aumentar la navegación, fertilizar los cam- '»ye,» pantanos, focos d. n.U enferntecladcs! iauiin la de los batanes ymolinos, de esas maquinas i*^ vidas por el a<Tua, por el viento ópor los anímale», y i£ y^ecouLneas’ para moler el trigo, machacar el yeso, deshacJ los colores empleados en la pintura ytinmrena ysertes? las IMatematicas. ellas son sAnlicadas ála tierra pulso, la creación de ^f/’fj^tÍros yálos fenóprodujeron la Geogratia, aplica j-umbo de la Naúmenos celestes crearon la Astronomía yAerometría v Z; apltcod» 1.os sn inC álaHidrodinamica;y si ^i^^eias Militares, el fluencia invocaré en su favor el de la» cienc^ ^1 riíílpndario O' económica yel dei v^aienaai _las artes su feharé que la Física publique au peileccion,
(8) cnncllílad yla Mecánica sus aibitrios. debo preveniros, cai'os discípulos, lo espinoso de sus principios para que Jos arrostréis con tesón ,hasta familiarizaros con su estudio, que entonces él, mejor que no yo des-» de este Jugar, sabra hacer amable esta ciencia ymanifestaros que ai reverso de su abstracción yaridez están la luz v la verdad. Adornados de los ciinocimieutos referidos podréis pasar ácontemplar los preciosos cuadros depositados en el vasto ysuntuoso gavinete de ia Naturaleza. Sus originales os patentizarán la magnificencia del Universo ysu estudio os descorrerá el velo de iniimerables encantos, yal observar tanta grandeza se arrobará vuestra imaginación atónita. Pero no distraigamos vuestra atención con una pintura tan general: limitémonos ála Física, ypasando en silencio la muchedumbre de materias que tiene por obj’eto, circunscribámonos ásus aplicaciones. Son tan necesarios sus conocimientos para la inteligencia de las artes ypara hacer mas rápidos sus progresos, cjue la mayoría de los artesanos no conciben lo que hacen por seguir la rutina transmitida por sus mayores. Reporta tantas ventajas al arte de curar que el nombre de médico se ha confundido mucho tiempo con el de físico, yse creyó con justo motivo tan indispensable el estudio de esta ciencia, que dió origen al probervio de :líbi desinit fisLcus, incipit médicus. Efectivamente, el hombre está rodeado de todos ios cuerpos que son objeto de la Física; sus sólidos no son mas que un compuesto de palancas, poleas, cuñas yde otras potencias mecánicas, ysus fluidos circulan en máquinas hidráulicas: la fuerza yla acción de muchos remedios se deducen de los principios que la Física suministra: yel cirujano yel Ixiticario emplean toda especie de instrumentos para las diferentes operaciones que tiene que hacer el uno en el cuerpo humano yel otro en la preparación de los remedios. La Física nos preserva de esa estúpida yestólida admiración que se tiene áciertos fenómenos; porque los anota ó los explica; porcpie jamas nos soi'prenden las cosas que co-
(9) nocernos, sino las que nos parecen nuevas, las que hemos visto ni oklo yde las que ignoramos la las cosas conocidas; porque la cadena que eslabona los fenómenos ^ nos son familiares, yno da lugar aque qa,? emprento sorprenda. Nada admira ^gspanfa y infinito, que todo lo formó de la nada; ¡g llena de terror yde pabura al pueblo cuanto la esfera, de sus alcances. de la La Física saca recursos para todas as co „¡-,yiar ¿1 rida: la invención de hombre en sos trabajos nos pone de-anm 1- dad: la Mecánica sola es un ““antial fecundo e^^^^ mentos que facilitan yhacen mas re’oiería ha adías labores de todos los ramos: el arte de la «--'N quirldo la perfecemn yexactitu q§haciéndole dueinreresante: ia brújula le guia en o^jmayores fio de los mares: con la boem^a se j^^-ista distancias: el miópe ymicroscopio leba perdida con el auxilio ce viven como en un descubierto millones ce ha itan eq^¿g^de musgo vé Océano en una gotilla de agua, y^Panos sus bosques un mundo nuevo con sus yhabitantes: el telescopio le ^^5^.53^ del espacio, le SU desmesurada distancia en c„,op3ento, vdeducido sus ha hecho distinguir los ^;g distancias ylas leyes masas, su taroaao ,sus rev «j. gl termómetro la temde sus movimienti^; dale ^^¿pg los cuerpos hperatura relativa >*te la aire, averigua faquidos: con el ^Ifias vdemas alturas; pre-- Símeme la ienó», slrv.eudole en e <hce los tiempos con las vicisituce^ uso civil para acomodar ®^ta laexplosion eléctrica de su tBOsfericas:coaei caer sin otensa:)as ma-
naturaleza, no son objeto de la Botánica? yno se colige de aimportancia de estas aplicaciones la de la facultad que las períeciona con su estudio? Mas 'prescindamos de ellas si es que la salud del hom- -bre puede interesarse en los progresos de la ciencia. La mayor parte de ios medicamentos se sacan de ks plantas vsus diíereutes propiedades les hacen susceptibles de adaptarse coa éxito ácuantos males afligen al género humano; estos meoicarnentos son ademas muy sencillos ytienen la triple ventaja de ser mas análogos ánuestros principios que los exti aludos^ ^de los minerales ylos preparados por la Química. Si los últimos son mas activos, los primeros son mas deletéreos, siendo mas fácil calmar el desorden cansado por el vegetal que el producido por el mineral. He aquí porque e¡ médico yel farmacéutico necesitan aprender una ciencia que les enseñe áconocer los vegetales, ádistinguir sus especies yáfijar sus caracteres para no equivocar los útiles con los nocivos, cjue sean afines yparecidos. Los que carezcan de los conocimientos botánicos ni podrán aspirar áaumentar los remedios con que combatir las enfermedades; ni podrán suplir un vegetal por otro de la misma familia y principios cuando la necesidad lo exija; ni podrán descubrir nuevas propiedades útiles en otras plantas, ni asegurarse de los efectos de las que usen, fiándose en la ignorancia de un herbolario que confundirá muchas veces especies distintas principalmente entre las solanáceas yumbelííiras ;en una palabra, ignorarán en qué parte del vegetal reside su virtud en los diferentes periodos de la vegetación, estando secos óverdes; carecerán de los contra-venenos de las especies ponzoñosas, ycaerán en errores perjudiciales ytanto mas frecuentes, cuanto cjue no podrán reconocer, yretificar los de las farmacopeas, gravando sus conciencias con el crimen de sus equivocaciones. Todavía presenta la Botánica al ministro de la salud consideraciones mas sublimes yfilosóficas; el enébro cjue vive ydomina toda la vegetación á 35oo varas sobre el nivel del mar; el rhododendron que le sigue, los pinos que coronan las cinaas de las montañas, y desceudieudo del mismo modo por ios tejos, abetos ylas
hayas al rohle que \iste las faldas de los montes, yal manzano que solo se dá eu los ílánós pacíficos ,le manifiestan la elevación del parage en q[ue se halla: los algarrobos, los arroces ynaranjos que "viven al raso ysin riesgo, le explican lo cálido del aire", señálanle un clima ardiente la palma y el platanero í, los olivos ygranados le declaran la sequía de la provincia en que vegetan;, yla salicaria que no se aparta jamas de los arroyos, la circéa que se baña en las aguas, yla' cscrofularia que reviste las márgenes de los pantanos, le dán áconocer los sitios húmedos. Asi es como por la Geografía Botánica determina el médico filósofo la Topografía médica. Estas son las aplicaciones de una ciencia áque no puede menos de estar reconocida la gratitud del filósofo, yá quien se dirige el hombre de estado cuando aspira al gran-: de arte de hacer florecientes los reinos y''feliz la sociedad humana. Con ocupaciones tan nobles ha adquirido la Europa ese ascendiente espantoso de potestad yde genio sobre las demas naciones del universo. Pero aun cuando la medicina no sacase tantos beneficios de las plantas, yaún cuando no fuesen de tanta importancia para las artes, paira el comerció ypara la vida social, siempre sería necesario el estudio de la Botánica para perfeccionar el de la Agricultura ;cuyas ventajas pasaremos á reconocer ,haciéndolo sin demasiada proligidad ;pues no hay quien ignore que es la depositarla de nuestros alimentos; que enseña ácultivarlos, mejorarlos yaumentarlos cqú las labores, los abonos ylos ingertos; que estudia los sitios, las estaciones, la exposición, elevación ytemple de unos 'pueblos ,para aclimatar en otros de iguales circunstancias plantas útilísimas por lo sabroso de sus frutos, por lo enérgico de sus virtudes en el arte de curar, ópor su aplicación en las artes. Esta facultad divinizada entre los asiriosj los persas ylos egipcios, ennoblecida entre los romanos, ^y altamente protegida entre los chinos, es capaz con una' sola planta alimenticia como la patata de poblar los desiertos yconvertir en imperios florecientes las. selvas habitadas en otro tiempo por vestias feroces. Es el manantial de las riquezas, el principio yfin de la industria, yel fundamen-
(i8) lO de la prosperidad de los pueblos; en una palabra, ¿queréis que la población se aumente? la agricultura produce los medios que la multiplican. ¿Buscáis fomento en las manufacturas yen las artes? la agricultura tiene recursos para que progresen. ¿Apetecéis que florezca el comercio? la agricultura sabe sostenerle. Sin ella se arruinan los imperios mas poderosos, pierden su opulencia las naciones yse hacen dependientes de otros los reinos en donde el cultivo no florece. Solo los pueblos dados ála labranza viven por sí mismos, siendo todo miseria ydestrucción en aquellos donde no bastan sus productos para sostener sus habitantes. Habiendo considerado al hombre todos los sabios, desde los mas antiguos filósofas, dividido en dos partes una superior yotra inferior, ópara explicarme vulgarmente, en> alma ycuerpo, yaunque todas las ciencias dicen relación en general con ambas, upas la tienen mas directa con aquella yotras con este. El estudio de los conócimientos de que hemos hablado hasta aquí parece dirigirse mas áinfluir sobre las comodidades materiales ;preciso será pasar átratar ya de aquellas facultades destinadas áennoblecer el espíritu: tales son la moral ylos derechos natural ypolítico. El objeto de la Filosofía moral es hacer conocer álos hombres que sus mas caros intereses exigen el que practiquen la virtud ypatentizarles que sin esta ninguno puede ser feliz, ni tener seguridad ni fortuna ningún poder sobre la tierra: ella imprime en nosotros las ideas de lo que es virtud óvicio, de lo que es justo, óinjusto, honorífico ó vergonzoso: nos enseña ádistinguir lo útil de lo dañoso, la realidad de la apariencia, yel bien estar sólido ydurable del placer fugitivo ypasagero. La Moral nos demuestra ios efectos que las acciones de los hombres deben producir sobre los otros hombres; para hacerlos mejores ,los induce á Ja investigación de !a verdad ,les hace cultivar la razón,' les pone las experiencias ála vista, les muestra los efectos peligrosos del vicio, yles dá áconocer las ventajas de la virtud. En la época presente deltemos esperar que esta ciencia sublime salga del tenebroso cáos en que por muchos siglos ha estado oscurecida ápesar de las investigaciones de tan-
( ^ 9) tos sabios que desde largo tiempo han estudiado al hombre Vsus relaciones: trabajos hasta aquí perdidos acausa de las Ltiiezas escolásticas yde los errores de los gooernantes; habiéndose reunido, por decirlo así, las potestades Tism.es éinvisibles para impedir al hombre el d-.ngirse hacia el único objeto que debe formar su felicidad verdaocra. El Derecho natural es el der^bo universal oe todos lo hombres-, esta ley primitiva es igual en todos los Y en todos los tiempos, como la decía Cicerón , alia Romee, aüa Athenis, alia nunc, ana ¿ ómnibus et omni tempore, una, sempiterna La naturaleza nos dá áconocer sus leyes por med.o de si segui».os es.s, ,ob-vs^os acuellas o„^ £UÍremos nuestra conservación, que es el fina que ®e diiig , fonseauiremos la felicidad pública ,seremos buenos hijos, ÉrSTcbrr;».., «, es que as na.u«les api¿d^i las género humano. Las sociedad del mundo indivto que los indWiduos de cada sociedad por medio de leyes, co guardar la jusparticular; asi es que unas nrestarse mutuos socor- L-ia ,la buena fé yla la prosperidad ros yrespetar recíprocamente la libertad yla pp unas de otras. ,eobernar álos bom- El Derecho político es el ^al bien de bres óde hacerles ^d¿ hacer álos la sociedad; no se puede duda q pueblos dichosos sea el naas nob ,siempre el IZno rato “““tificutufte» ob'" ^i'í
'‘‘í?'"- dlrergemes de .m nul- „Í‘:: «" y™''»!" -l centro Í.X ‘“elsaaeiones, sus intereses per- -laies ysu^ preocupaciones se opongan áaquellayestos son los objetos que la política abria ^^ La Constitución es la ley fundamental del Estado en deb»re'"de''°''''^'"f?soberanía nacional, los derechos y oto.re* oe ms ciudadanos, el respeto debido ánuestra saios tno.nales, el establecimiento yuso de la fuLa armabíet fconomico ypolítico de las provincias ylas Íue hfd ^««ti^dio es indispensabíe al que ha de seguir la carrera del foro, necesario ácualquier funcionario pubuco yútil átoda clase de ciudadanos. 1_^^ores. sena proceder al infinito si hubiésemos de diucidar todas las ventajas que .reportan las ciencias referidas: mas ,para tener una idea de ellas basta saber, que nos dan ; reglas para hablar yescribir con pureza, ypropiedad: que n.os encaminan á^la investigación de lo cierto, haciéndonoslo . falso; que nos hacen solidos, precisos, rec— Os ,ymetódicos en nuestros juicios ydiscursos, abriéndonos .^ias puertas de. Ja invencioa yde la facilidad en las ar- ;lp, mapii&eíqr^ yencías cienciasteotre sí; que nos pioporci'onan maquinas para subvenir áun cúmulo de necesidades;* que nos expurgan de los errores ,nos garantizan de las preocupaciones, nos preservan de una torpe credulidad para con ciertos fenómenos naturales, nos desvanecen el terror que, producen, nos, elevan sobre las prevenciones del fanatismo, nos dan áconocer los verdaderos milagros, ynos hgeen ver al Criador en sus obras: basta saber, que ellas dán ; impulso al comercio ,arrancan la rutina de las arfes hacléndojas florecientes, éilustran la medicina sobre algunos secretos sellados herméticamente por la naturaleza; que enseñan los elementos de todas las cosas ysn influencia dando un soplo de vida átodos los ramos de la industria; que son el :
íaO móvil de las fábricas yel tesoro de ias naciones ;que versan sobre el conocimiento ymejora de nuestros alimentos, de nuestros remedios, yde ios materiales de nuestros ve stidos, de nuestros muebles, de nuestros edificios yde todas nuestras necesidades ycomodidades;, que nos hacen distinguir o justo de lo injusto, lo honorífico de lo vergonzoso, lo uti de lo nocivo ,el placer del dolor, verdaderos óaparentes, pasageros óeternos, yel crimen del vicio de la dulcedumbre de la virtud; que nos ilustran sobre el derecho universal del género humano para conseguir nuestra conservación yla felicidad pública yprivada; que nos dicen como an de respetarse ysocorrerse mutuamente las naciones entie si, que nos liacen aprender el grande arte de gobernar alos hombres en sociedad; ypor último que nos explican la ey fundamental del Estado. Tales son las utdidades que arropa las cátedras que se nos han confiado, ycuya fundirá torrentes de luz por toda la provincia, dejando al tiempo yála experiencia las que han de resultar asu po^ blacioa,^á su riqueza yásu industria; entonces se conocerá toda la grandeza del i8 de Noviembre, de este día que bar ?pocÍ en los fastos de la historia ceres la primer piedra al suntuoso edificio de la dustracio . entonces se vendeciráa la diligencia, el ^uSwrsi- Kipn de los que promovieron la fundación de la M... 1pero basta, caros oyente» míos, .ns.eitles ique conrtnbensnnugniaca obra par^ de impetfeeta ,rmno^; '“ÍS mérto de haber hecho efecto, yqnépaoos átodo, P»"» del -ner^de paca noestro» descendiente», prospeia. lena nuera provincia de Caceres. Di^e. José Alonso Quintanilla-
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erratas. Pdg. linea. dice. léase. 5ao de espUcacioa de la esplicacion 116espantosamente espontáneamente ifl. 1 5 la naturaleza yla naturaleza i6 a6 umbelífira* umbelíferas
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