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Femicidio en el diario regional “La Estrella de Valparaíso”: más allá de la línea editorial

Alcayaga Toro, Rosa Emilia del Pilar; Herrera Núñez, Yudi Angélica; Burgos Bravo, José Miguel

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------------------------------------------------------------------- Capítulo 4. Págs. 36 a 55 ------------- Capítulo 4 Femicidio en el diario regional “La Estrella de Valparaíso”: más allá de la línea editorial Rosa Emilia del Pilar Alcayaga Toro * Yudi Angélica Herrera Núñez ** José Miguel Burgos Bravo *** * Universidad de Playa Ancha, Chile. ** Universidad de Playa Ancha, Chile. *** AIEP. Universidad Andrés Bello, Chile. La violencia contra la mujer es una ofensa a la dignidad humana y una manifestación de las relaciones de poder históricamente desiguales entre hombres y mujeres. Convención de Belém do Pará (1994). 1. INTRODUCCIÓN. l proyecto de investigación “Femicidio en el diario regional La Estrella de Valparaíso: Más allá de la línea editorial” indagará, desde la perspectiva de género que no pretende ser neutral, en qué medida la línea editorial del medio de comunicación el diario regional La Estrella de Valparaíso se transforma en una camisa de fuerza a la hora de escribir las noticias acerca de femicidio o si por el contrario ofrece posibilidades de un desarrollo escritural diverso y, en esa senda exploratoria, develar si las representaciones de las y los periodistas están determinadas por un imaginario social hegemónico o si ellos ejercen algún grado de resistencia. En tal sentido la pregunta de investigación que guía esta propuesta es ¿cuáles son las representaciones acerca del femicidio que reproducen y/o se resisten al E ------------------------------------------------------------------- Capítulo 4. Págs. 36 a 55 ------------- imaginario social hegemónico presentes en el relato de las y los periodistas que producen noticias sobre femicidio en el periódico regional La Estrella de Valparaíso? La noción de imaginario social es fundamental para la comprensión del universo de representaciones simbólicas que caracterizan y distinguen los valores y creencias de una determinada sociedad. Bronislaw Baczko (1984) señala que es por medio del imaginario que se pueden alcanzar las aspiraciones, los miedos y las esperanzas de un pueblo. En él, las sociedades esbozan sus identidades y objetivos, detectan sus enemigos y organizan su pasado, presente y futuro. En este sentido nuestro estudio tal como lo indica nuestro objetivo general está orientado a “indagar en las representaciones acerca del femicidio que se reproducen y /o se resisten al imaginario social hegemónico a través del relato de los y las periodistas que escriben noticias acerca del femicidio en el periódico regional La Estrella de Valparaíso”. Siguiendo a Baczko (1985), en Denis de Moraes (2007), el imaginario social sería un lugar estratégico en donde se enuncian “conflictos sociales y mecanismos de control de la vida colectiva”. En ese esquema habrá entonces manifestaciones de las ideologías y utopías que expresadas por símbolos, alegorías, rituales y mitos dan vida a un entramado de distintas visiones de mundo, que “modelan conductas y estilos de vida, en movimientos continuos o discontinuos de preservación del orden vigente o de introducción de cambios”. Y consecuentemente con ello los objetivos específicos son: 1) Identificar la existencia de representaciones que reproducen el imaginario social hegemónico acerca del femicidio en las prácticas periodísticas a través del relato de los y las periodistas que escriben noticias sobre femicidio en el periódico regional La Estrella de Valparaíso. 2) Identificar la existencia de representaciones de resistencia al imaginario social hegemónico acerca del femicidio en las prácticas periodísticas a través del relato de los y las periodistas que escriben noticias sobre femicidio en el periódico regional La Estrella de Valparaíso. Y 3) Encontrar relaciones de convergencia y/o disonancia en las representaciones acerca del femicidio entre el imaginario social hegemónico, el imaginario del medio y el imaginario particular a través del relato de los y las periodistas que escriben las noticias sobre femicidio en el periódico regional La Estrella de Valparaíso. Lo que determina la necesidad de abordar el concepto teórico de representación. Como primera aproximación, la idea de representación a través del concepto de enculturación, desarrollado por Jesús Martín-Barbero (1991) y profundizado por Martín Serrano (2009: 40), que dice relación con la capacidad de la comunicación pública, así como de otros agentes “enculturizadores”, para construir relatos que interpretan el entorno social y lo que en él acontece. De este proceso es que surgen las ------------------------------------------------------------------- Capítulo 4. Págs. 36 a 55 ------------- representaciones del mundo que pueden manifestar la influencia de los intereses de determinados grupos de la sociedad. “Eventualmente tales representaciones individuales pueden expresarse como representaciones colectivas, puesto que todo comunicante que participa de la producción de comunicación pública es miembro de una sociedad en la que fue socializado” (Serrano, 2009. P41). En base a este planteamiento, Serrano sostiene que existe la posibilidad de intervenir en el estado de la sociedad modificando las representaciones del mundo, proceso que también puede llevarse a cabo a la inversa, es decir, que a partir de un cambio en el estado de la sociedad, se produzca un cambio en la visión del mundo. Desde una perspectiva enfocada en los medios de comunicación, Julio Horta (2013) sostiene que las representaciones mediáticas se encuentran en una tensión permanente entre el ámbito de su producción y difusión y la forma en que estas son recibidas por la sociedad. Existe pues un desfase entre la representación de la realidad que se emite y la significación del acontecimiento que realiza el receptor, pero que permite que los significados puedan ser internalizados por la sociedad y propicien una cierta cohesión basada en la verosimilitud de la visión construida a través del relato de los medios. Horta afirma que la noticia es una unidad informativa que construye una imagen de la realidad (continua) reducida a fragmentos (discontinuos) que son, a la vez, una “representación social de la realidad cotidiana, producida intencionadamente, que se manifiesta en la construcción de un mundo posible” (Horta, 2013). En esa línea habrá que estudiar cómo se evidencian las representaciones en los medios de comunicación y, de qué manera, estas representaciones forman o no parte del imaginario social de los y las periodistas del diario regional La Estrella de Valparaíso. Este proyecto de investigación está definido para llevarlo a cabo este año 2015 y este artículo corresponde a un primer avance exploratorio de las representaciones que emanan de los informantes considerados en este trabajo. 2. DEL FEMICIDIO Y LA PERSPECTIVA DE GÉNERO. La perspectiva de género es una categoría analítica cuyo origen se remontaría al documento emanado de la Cuarta Conferencia sobre la Mujer celebrada en Beijing, el año 1995, instancia en la que se utilizó por primera vez como elemento estratégico para promover la igualdad entre mujeres y hombres; tal lógica incitó el surgimiento de una serie de investigaciones y debates en torno al rol de la mujer en dicho marco, La perspectiva de género pretende desnaturalizar, desde el punto de vista teórico y desde las ------------------------------------------------------------------- Capítulo 4. Págs. 36 a 55 ------------- intervenciones sociales, el carácter jerárquico atribuido a la relación entre los géneros y mostrar que los modelos de varón o de mujer, así como la idea de heterosexualidad obligatoria son construcciones sociales que establecen formas de interrelación y especifican lo que cada persona, debe y puede hacer, de acuerdo al lugar que la sociedad atribuye a su género. El poder manejado desde una perspectiva de sometimiento, lleva inevitablemente a la violencia socialmente institucionalizada. Según Marcela Lagarde (2005), la violencia contra las mujeres es un supuesto que va más allá y tiene como fundamento una relación genérica patriarcal previa a las relaciones que establecen los particulares. Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatique, en su artículo editorial Violencias masculinas, escribe que las relaciones de poder históricamente desiguales entre hombres y mujeres tienen su origen en el patriarcado, sistema fundado en la idea de una “inferioridad natural” de las mujeres y una pretendida “supremacía biológica” de los hombres. Un “síntoma de la vigencia del patriarcado”, escribe Ramonet, es la violencia generada al “naturalizar” las desigualdades entre los sexos porque aquello niega el “carácter eminentemente político de la vida privada”: Este tipo de violencia es el reflejo de relaciones de poder históricamente desiguales entre hombres y mujeres; debidas en particular al patriarcado, sistema fundado en la idea de una <inferioridad natural> de las mujeres y una <supremacía biológica> de los hombres. Ese sistema es el generador de violencia (Ramonet 2004). Existe preocupación tanto a nivel mundial y, en particular, en la región de América Latina, por el aumento de la Violencia de Género (VG) en contra de las mujeres, en particular, respecto de su ejemplo más extremo, el femicidio. Con respecto a las cifras de asesinatos de mujeres y/o femicidios en América Latina y con el objetivo de dimensionar el problema, la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), a solicitud del secretariado general de la ONU, confeccionó un cuadro estadístico (2011), en donde queda de manifiesto que 14 países de la región se encuentran entre los 25 países con mayor tasa de femicidios en el mundo, ocupando El Salvador el primer lugar a nivel mundial, Guatemala el tercero y Honduras el séptimo. El Observatorio de Igualdad y Género de América Latina y el Caribe, dependiente de la CEPAL, consigna que la violencia contra las mujeres continúa golpeando a la región. Durante 2011 se registraron en doce países de la región 466 muertes de mujeres, ocasionadas por sus parejas o ex parejas. Chile ocupó el cuarto lugar con 40 casos de femicidio, superado por República Dominicana, 127; Colombia 105; Perú 61 casos. En el año 2013, en Chile, un estudio de la ONG Activa citando datos del Ministerio Público dio a conocer que entre los meses de enero y septiembre se verificaron 66 víctimas por femicidio, solo en ese período, 19 ------------------------------------------------------------------- Capítulo 4. Págs. 36 a 55 ------------- más en igual lapso del año anterior, lo que representaría un incremento del 40.42%. En lo que respecta a los primeros meses del año 2014, las cifras del SERNAM indicaban que en un total de siete meses y medio, entre el 1º de enero y el 13 de agosto se registraron 27 femicidios. En relación a los femicidios frustrados, esto es, que a pesar del ataque de sus parejas, las mujeres lograron sobrevivir, hubo 78 casos el 2013, mientras que entre enero y agosto del 2014, 62 casos. La VG afecta tanto a los hombres como a las mujeres. Sin embargo, para Elizabeth Castillo (2008), como reseña Juan Manuel Cabrera (2011), este no es un fenómeno proporcional entre hombres y mujeres. Según esta autora, en Colombia en el año 2006 indicaba que de cada diez mujeres hay un hombre víctima de VG; y de los casos de violencia sexual, el 93% corresponde a mujeres, y del 7% restante el ochenta por ciento son casos de violaciones o abusos a menores de 14 años, o sea niños (Castillo, E., 2008). Esta sería una característica generalizada en América Latina, observa Castillo. En Chile, por ejemplo constata Cabrera (2011), el año 2003, el 91% de las 77.596 denuncias por violencia intrafamiliar hechas en Carabineros de Chile, la hicieron mujeres (Rojas, S. et al, 2004). Esta “direccionalidad” como la describe Castillo afecta más a las mujeres y tiene entre sus antecedentes las ideas rousseaunianas que, desde el siglo XVIII, no han cambiado hasta nuestros días, sus principios generales se basan en las ideas acerca de la posición de la mujer en la sociedad que fueron determinantes: su espacio estaba en una esfera reproductiva, doméstica y privada, mientras que el de los hombres era el espacio de la esfera productiva, pública y política. Los argumentos fueron que la mujer estaba regida por el sentimiento y no por la razón, por tanto no podrían tener la ecuanimidad necesaria frente a terceros en las asambleas ni defender el concepto de ciudadanía como un derecho (Valcárcel, A. y Romero, R. 2000). Entre los recursos institucionales que existen en la sociedad para contener la violencia de género, que en su forma más extrema es el femicidio, de acuerdo al Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD: 2010) está la legislación para que proteja a las víctimas y sancione a los agresores; otro recurso son las organizaciones e instituciones sociales. A juicio del PNUD, un tercer recurso de contención de la violencia de género sería la ‘concientización’ de la población acerca de “los derechos de las mujeres a una vida libre de violencia” (PNUD, 2010:103). 3. FEMICIDIO Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN. ------------------------------------------------------------------- Capítulo 4. Págs. 36 a 55 ------------- De acuerdo a las distintas investigaciones y publicaciones acerca del tratamiento que hacen los medios de comunicación de las noticias sobre femicidio, estas perseguirían entregar herramientas para contribuir, aunque sea en mínima parte, en el conocimiento de cómo funcionan las estructuras, entre esas iniciativas como la de Alberti (2010), de acuerdo a Cabrera, en donde se proponen guías de educación para un periodismo no sexista, serían un instrumento de cambio si bien en pequeña escala no menos importante en la búsqueda de ‘concientización’ sobre el problema. En esa línea de conclusiones arribó la investigación sobre femicidios en Chile que llevó a cabo la Fundación La Morada a encargo de Naciones Unidas (2004) que señala la urgencia de indagar en la dimensión de estudio acerca de los medios de comunicación ya que según las investigadoras refuerzan patrones tradicionales sustentadores de los modelos de violencia masculina (Rojas, et al., 2004: 68). En el desarrollo de esta temática la definición del femicidio según los estudios del fenómeno permite visualizar la importancia de abordar este fenómeno, en ese sentido Caputi y Russell sostienen que: El femicidio está en el extremo de una serie continua de terror contra las mujeres que incluye una amplia variedad de abuso verbal y físico, tales como violación, tortura, esclavitud sexual (particularmente en la prostitución), abuso infantil incestuoso y extrafamiliar, agresión física y emocional, hostigamiento sexual (en el teléfono, en las calles, en la oficina, y en la sala de clase), mutilación genital (clitoridectomía, supresión, infibulación), operaciones ginecológicas innecesarias (histerectomías gratuitas), heterosexualidad forzada, maternidad forzada (criminalización de la contracepción y el aborto), negación de alimentos a las mujeres en algunas culturas, cirugía cosmética, y otras mutilaciones en nombre de la belleza. Siempre que estas formas de terrorismo den lugar a la muerte, se convierten en femicidios (Caputi y Russell, 1992: 1-5. Extraído de UNIFEM, 2006). Para Caputi y Russell, este tipo de asesinato en contra de las mujeres debe ubicarse en el terreno de una política sexual. El femicidio es una violación a los derechos humanos, como afirma la Convención de Belém do Pará aprobada en 1994 y en el XXIV Período Ordinario de la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), pues atenta contra el bien jurídico superior, la vida. La violencia contra la mujer constituye una violación a los derechos humanos y a sus libertades fundamentales, destaca la convención porque limita el reconocimiento, goce y ejercicio de tales derechos y libertades (CCPDH, 2006:31). ------------------------------------------------------------------- Capítulo 4. Págs. 36 a 55 ------------- Como los medios de comunicación, en general, informan acerca de los casos de VG siguiendo a Fernández, ella sostiene que “la forma en que aparece representada la violencia de género tiene muy poco que ver con la que corresponde a otros tipos de agresiones […]. Para que la violencia de género sea considerada como punto central de la narrativa mediática, tiene que reunir tres condiciones esenciales: estar asociada a la sexualidad […], estar asociada a la categoría de ‘delito’ y disociada de lo que se entiende por violencia en general” (Fernández, 2003: 48). De acuerdo a la revisión y análisis de la prensa, según Lagos, es posible constatar que las construcciones sobre la violencia contra las mujeres contribuyen a fomentar la impunidad (real pero, sobre todo, simbólica) del problema: al construir victimarios que han perdido su capacidad de razonar o destacando su suicidio, de acuerdo a esta autora, se instala la operación de la absolución. Las construcciones periodísticas, así, fomentan la sensación de impunidad, en tanto se consagran imágenes de hombres fuera de sí al momento de cometer el femicidio o que, por diversas características o trayectorias anteriores (buenos hijos, alumnos universitarios o buenos vecinos) resultan exculpados. La violencia contra la mujer no se agota en la agresión concreta, específica –en este caso, la muerte-, sino que se perpetúa a través de la impunidad que diversos agentes –la prensa, entre otroscontribuyen a ello (Lagarde, en Russel y Harmes, 2006; y en CEPAL, 2007; Monárrez, 2002; CLADEM, s.f., en Lagos 2008: 134). En su tesis, Juan Manuel Cabrera (2011: 79) insiste que dicha preocupación no es un tema de formas, sino que orienta hacia lo que significa el papel que tienen los periodistas en la producción de cultura y desde esa perspectiva recoge a Bourdieu (2002): Dentro de las cosas que están bajo el “poder” del periodismo se encuentra el manejo de las palabras, y junto a ello, como consecuencia, la imposición (con o sin querer) de una violencia simbólica, que como hemos argumentado en los supuestos teóricos, tiene efectos más eficaces cuanto menos sea (re)conocida. Entre más inocentes, más eficaces. Construcciones mediáticas que normalizan la violencia, reproducen estereotipos binarios de género, patologizan la conducta femicida y banalizan de la violencia, entre otros. Frente a la preocupación por los periodistasproductores-escritores de la noticias de femicidio, que según Cabrera lo único que hacen es proyectar el sentido común, a lo que denomina como “ceguera teórica” o “ceguera epistemológica”: A esta incapacidad para construir relatos noticiosos que rompan con el sentido común sobre el tema, le quisimos llamar ceguera teórica. Incluso ------------------------------------------------------------------- Capítulo 4. Págs. 36 a 55 ------------- se le podría llamar ceguera epistemológica ante la ausencia de autoobservación, con la profundidad que sea, en tanto productores de cultura y (de)constructores sobre ciertos ámbitos y temas. La ceguera teórica refiere, por ello, a lo específico de nuestro estudio: a la violencia de género. Aun cuando asumimos que el trabajo periodístico no reflexiona mayormente sobre su producción, evidenciamos también un desconocimiento generalizado sobre las temáticas de género (Cabrera, 2011: 91). Para Lagos, sin embargo, es posible identificar cierta sensibilidad o conciencia respecto de que los casos analizados por parte de los periodistas. Sin embargo, esta sensibilidad no permea la cobertura específica y concreta, tal como lo analiza en los contenidos publicados. Se trata, apenas, de una redefinición superficial, formal, pero no de fondo en la práctica periodística en sí misma referida a casos de violencia contra las mujeres por razones de género (Lagos, 2008: 124). En tanto, Cabrera convoca a Bourdieu cuando este último llama a los periodistas a repensar estos temas: “De hecho, invita a los periodistas a encontrar soluciones políticas, es decir a buscar, en el mismo universo, medios para luchar con las herramientas de ese universo para dominar los instrumentos de producción, contra todas las limitaciones no específicas que se le imponen” (Bourdieu, 2002: 58). Uno de los principales temas que se han abordado, desde este punto de vista, por los Feminist Media Studies, fue el análisis de la cultura profesional periodística y su repercusión en las representaciones de hombres y mujeres (Vallejo, 2002), poner en la mira cuál es el aporte, de existirlo, en torno a la problemática de las representaciones, específicamente, de las representaciones de las mujeres. La preocupación que observan tiene que ver con las representaciones sociales que se producen y reproducen en los medios de comunicación y que van asentando una visión de mundo orientada hacia la preservación del orden patriarcal. En este sentido, para Vallejo, cobra importancia “la socialización de género de los trabajadores mediáticos en la reproducción de los valores sociales dominantes […] [puesto que] los medios reflejan los valores de la sociedad y denigran a las mujeres, sea por no mostrarlas en absoluto o por representarlas en roles estereotipados” (Vallejo, 2002). Las lógicas culturales que se manifiestan en el ámbito laboral periodístico, según la autora, siguen siendo eminentemente masculinas y masculinizante y, en este entorno, “las mujeres reproducen mensajes masculinos o no cuestionan los criterios preexistentes de noticiabilidad, inclusión, etc. Aunque estos perjudiquen o sub representen a las mujeres” (Vallejo, 2002) ------------------------------------------------------------------- Capítulo 4. Págs. 36 a 55 ------------- 4. LA ESTRELLA DE VALPARAÍSO: DIARIO REGIONAL POPULAR. El diario La Estrella, de Valparaíso, forma parte de la cadena nacional de diarios del Grupo Edwards 2 conocida por su sesgo conservador y representante de la oligarquía chilena, la mayor empresa de comunicaciones en el país, de carácter oligopólico. De acuerdo al informante que forma parte del equipo de dirección del tabloide, el Grupo Edwards, en el mercado de las publicaciones impresas, tiene dos tipos de medios: uno, el que comprende los denominados medios de referencia, los que están conectados, de acuerdo a las entrevistas, directamente con la institucionalidad y la acción política propiamente tal, medios a los que se los distingue como “serios”; y el otro tipo corresponde a lo que ellos denominan medios populares, ámbito al que adscribe el diario La Estrella. Una de las características relevantes de La Estrella es que por primera vez, un diario de esta tipología dentro de la cadena, está dirigido por una mujer periodista (2014). Es una profesional de larga trayectoria en el periodismo regional y en ese diario, con estudios de magíster en Arte y Literatura vinculada a los artistas plásticos de la zona a través de distintas investigaciones en el área. En la investigación que llevara a cabo Lagos en el año 2008 y que comprende 5 diarios nacionales editados en la Región Metropolitana, ella sostiene que la cobertura de los casos de feminicidio en los diarios de circulación nacional es marginal respecto del resto de la pauta informativa, sobre todo en las portadas y, además, es mínima en el tiempo (p:116), no obstante, en el caso de la Región de Valparaíso y, en particular, del diario La Estrella la publicación de estos casos, quizás por ser de carácter regional y al ser un territorio más acotado, supera la media nacional indicada por Lagos. Sin embargo, más allá del número de publicaciones al respecto, Lagos afirma que, al menos, el tema hoy está presente en la prensa. 5. ANÁLISIS EN TORNO AL CARÁCTER DEL DIARIO COMO SENSACIONALISTA. 2 El Grupo Edwards lidera el mercado comunicacional: es el grupo con mayor cantidad de medios de comunicación, en total 41; y al mismo tiempo, el grupo con la mayor cantidad de empresas de comunicación, en total 20. Entonces de sus 20 empresas surgen 41 medios de comunicación, en su mayoría propios, más los diarios asociados a la red de diarios regionales. Se trata de un fenómeno de concentración de medios, denominado duopolio, tal cual como lo señala Ken Dérmota (2002) donde lo califica como el polo opuesto del periodismo de interés público y como el bastión del periodismo de interés particular (Jiménez, César, enero 2015, Revista Razón y Palabra, Nº. 60). ------------------------------------------------------------------- Capítulo 4. Págs. 36 a 55 ------------- muerte perpetradas a mujeres por desconocidos, se manifiesta también el sentido de propiedad y libre disposición que tienen muchos hombres respecto de las mujeres en general (Rojas, et. al. 2004). En cuanto a la mujer, en las noticias de femicidio lo que más destaca es la construcción de su imagen como víctimas. Se reitera el arquetipo de las mujeres sujetos pasivos, carentes de iniciativa o capacidad de defensa. “Sin desconocer, evidentemente, que las mujeres asesinadas son en estricto rigor víctimas de un crimen, la reiteración de la imagen y su univocidad exceden las necesidades descriptivas de la narración para canonizar un tipo de ser mujer en un contexto de violencia” (Lagos, 2008: 89). En Fernández, “las mujeres se representan en las noticias que relatan agresiones como vulnerables a la violencia, como seres pasivos y débiles y que, en consecuencia, necesitan protección de aquellos que pueden brindárselas, es decir, los propios hombres” (Fernández, 2003: 121). No cabe duda tal como lo reproduce sin fin el cuento de La bella y la bestia, este hombre/bestia la protege, la defiende, pero también ejerce un poder sobre ella, como debe ser para el relato patriarcal, por supuesto, en virtud de ese poder puede llegar a matarla si no se ajusta al patrón y a su guión. “P. Pero hay una mayor victimización en relación a la propia víctima, se advierte en la forma que dan la noticia en como la construyen. “E1. …… tal vez sí, porque tal vez nos ponemos de parte de la víctima, claro, obviamente, es parte de la línea editorial también en el sentido de que representamos o tratamos de representar el interés de la comunidad, interés en la seguridad ciudadana, que son temas súper importante para la gente (…). “P. pero ahí habría una diferenciación por ejemplo cuando la víctima es una mujer o un hombre ¿hay una diferencia? “E1. ….... podría ser, si es que, si, eso tiene que ver a lo mejor con nuestra cultura también en ese sentido sentimos más víctima a una mujer que a un hombre, si por ejemplo en este baleo de ayer balearon a la mujer embarazada y al hombre, es más víctima la mujer aunque el gallo esta igualmente baleado. “E1. Es una cosa cultural que tenemos de ver más víctima a la mujeres y a los niños”. Finalmente ¿habrá posibilidad de cambiar los esquemas de las piezas informativas si no cambian los periodistas? ¿podrán ejercer una mirada que ------------------------------------------------------------------- Capítulo 4. Págs. 36 a 55 ------------- supere las visiones canónicas en la construcción del género? ¿Cómo romper con las visiones culturales conservadoras? El diario sensacionalista se transforma en aquel espacio en donde se tratan los temas ‘masculinos’, teniendo presente aquello ese espacio en donde los hombres confirman su posición de poder y esa prensa los reafirma en una cierta identidad de género que ven amenazada. 7. BIBLIOGRAFÍA. Alberti Garfias, Gloria et. al. (s/f). Por un periodismo no sexista. Pautas para comunicar desde una perspectiva de género en Chile. Publicación de: OREAL/UNESCO Santiago, Cátedra UNESCO-UDP “Medios de comunicación y participación ciudadana”, Programa de Libertad de Expresión de la Universidad de Chile y Colegio de Periodistas de Chile. 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