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El cólera y la vacunación anticolérica : informe presentado al Excmo. Ayuntamiento de Sevilla

Tuñón de Lara, Rafael

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EL CÓLERA Y iitiiti iiiiim INFORME PRESENTADO AL EXCMO. AYUNTAMIENTO DE SEVILLA POR EL DR. D. RAFAEL TUÑON DE LARA COMISIONADO POR DICHA CORPORACION PARA EL ESTUDIO DE LA EPIDEMIA Y PROCEDIMIENTO PROFILÁCTICO DR. FERRAN SEVILLA Imp. de E. RASCO, Bustos Tavera i.° 1885 ? \, EL CÓLERA Y LA VACUNACION ANTICOLÉRICA R-S'<mE EL CÓLERA Y INFORME PRESENTADO AL EXCMO. AYUNTAMIENTO DE SEVILLA POR EL DR. D. RAFAEL TUÑON DE LARA COMISIONADO POR DICHA CORPORACION PARA EL ESTUDIO DE LA EPIDEMIA Y PROCEDIMIENTO PROFILÁCTICO DEL DR. FERRAN v SEVILLA Imp. de E. RASCO, Bustos Taverá i.° . • 1835 Af ' - , r V; • • . • - \ • 7 /-•,> v ‘' ", EXCMO. Sr.: Al aceptar el encargo que se me confiara en 23 de Mayo último por el Excmo. Ayuntamiento para que, tras¬ ladándome á la provincia de Valencia, estudiase la enfer¬ medad epidémica allí reinante, y el sistema profiláctico empleado por el Dr. Ferran, no me llevaba seguramente el convencimiento de poseer aptitudes bastantes para re¬ solver problema tan delicado y difícil, como que necesita estudios previos, nó vulgares, en la práctica y manejo del microscopio, con aplicación al estudio de los micro-fitos, que haga fácil su diferenciación en esa multitud de géne¬ ros y familias que los constituyen, y permita seguir con fruto las modificaciones particulares de cada uno en su ciclo evolutivo: pero con este encargo se me asignaba un puesto de peligro, y ni por un solo instante pude vacilar en aceptarlo. La falta de conocimientos en la técnica micro-bioló¬ gica ha hecho, sin duda alguna, que la tremenda discusión sobre este punto sostenida, así en la prensa política como 6 EL CÓLERA profesional, por espacio de dos años, extravíe por com¬ pleto el juicio de la opinión general, que no sabe por qué autoridad ha de inclinarse, cuando tantas y tan encontra¬ das opiniones se sustentan, hijas más bien de nuestra fo¬ gosa imaginación, derrochadora de las galas del lenguaje, que del estudio experimental de los hechos, tan monóto¬ nos y pesados, y, por desgracia para la ciencia patria, tan en olvido; y más aún, tan despreciados por nosotros. Séame permitido, pues, un ligero recuerdo histórico que, á la vez que nos ponga en conocimiento exacto del estado actual de la Ciencia, nos permita precisar la naturaleza de la enfermedad que aflige á muchas de nuestras más bellas provincias, así como el método profiláctico contra ella empleado por el Dr. Ferran. Mis aficiones á los estudios micrográficos desde que en 1869 abandoné el Colegio de San Cárlos, me habían llevado al conocimiento de las experiencias de Pasteur sobre las fermentaciones. En 1828 Ehrenberg descubrió, tanto en el agua como en el polvo de la atmósfera, organismos vivos, á que lla¬ mó infusorios; ocho años después (1836) Cagniard la Tour descubrió la naturaleza vegetal de la levadura, de quien ya en 1680 Leuwenhoek había observado su for¬ ma celular, y Tenard y Persoon su naturaleza orgánica; Schwann de Berlín, casi al mismo tiempo que Cagniard, descubre la planta levadura, y un año después (1837) nos afirma que una cantidad cualquiera de alimento sustraída por completo al aire ambiente, aunque llegue á ella calci¬ nado, jamás entra en putrefacción, y probó experimental¬ mente que la putrefacción no depende del aire mismo, Y LA VACUNACION ANTICOLÉRICA sino de algo que pulula y flota en él: estas experiencias fueron bien pronto comprobadas por Helmhottz, Schultze, Schroeder, Dusch, y sobre todo por Pasteur. En 1831 se creía con Braconnot que la esencia de la fermentación, sobre todo la alcohólica, era debida á que absorbiendo el cuerpo de la célula de levadura gran canti¬ dad de oxígeno, lo trasmitía á otras sustancias contenidas en los líquidos fermeñtecibles, ocasionando el desdobla¬ miento del azúcar en alcohol y ácido carbónico; miéntras que otros anteriores, como Verzelius (1827), suponían que la levadura tenía propiedades catalíticas, por las cua¬ les descomponía las sustancias fermeñtecibles, de la mis¬ ma manera que el protóxido hídrico se descompone por el platino pulverizado. Schwann, al mismo tiempo, apo¬ yándose en hechos experimentales, sostenía que la fer¬ mentación alcohólica era provocada por la levadura, que absorbía para su desarrollo y multiplicación los materiales necesarios al entretenimiento de su vida, quedando como residuo el alcohol. Más tarde Ludersdorff demostró que sólo se realiza la fermentación con células de levadura ín¬ tegras; y Blondeau (1846) nos adelanta la idea de que cada una de las fermentaciones era producida también por diversos y esenciales micro-organismos. Así llegamos al año 1856, en que, apesar de las pruebas experimentales aducidas, reinaba casi en absoluto la teoría del sabio quí¬ mico aleman Liebig sobre las fermentaciones, y por la cual se creía que los fermentos eran las sustancias albuminóideas alteradas con el oxígeno del aire, dando lugar á nuevas agrupaciones atómicas en los líquidos fermentecibles, y con ellas á los fenómenos de fermentación. Cupo 14 EL CÓLERA mente esterilizado á una temperatura máxima de 68°. Con estos medios, que soportan una temperatura como la del cuerpo humano sin fundirse, y por tanto, sin ocasionar la mezcla de colonias, pudo aislar el bacilo del tubérculo, es¬ tudiar y conocer su morfología, así como su acción patogenética, ocasionando la tuberculosis experimental; hecho de tanta importancia, que ha venido á cambiar la antigua nocion etiológica de este gravísimo proceso patológico, siendo ya hoy considerado por Striimpell y otros distin¬ guidos clínicos como enfermedad de carácter infeccioso. Muchos notables micrógrafos pusieron en duda primero, la existencia del bacilo; después, su acción patogenética. Striker, por medio de su ayudante Espina, fué su más rudo adversario, hasta que Koch publicó la técnica de este cul¬ tivo y el método especial de su coloración para el análisis microscópico: hoy se ha vulgarizado tanto el método, y se utiliza' con tanta frecuencia para el diagnóstico de la tu¬ berculosis, que es fácil encontrarlo por cualquier médico medianamente instruido. En 22 de Junio de 1883 aparece el cólera en Egipto: Damieta es la población primeramente invadida; y, como siempre, la discusión y duda sobre el verdadero diagnós¬ tico se entabla con interés. La circunstancia de que cuatro meses ántes de la aparición del cólera el delta del Nilo había sido castigado por una epidemia de fiebres tifoideas, debida á las malas condiciones higiénicas del Bajo Egipto, hizo creer á Chaffey-Bey, Ferrari, Dutrieux-Bey y otros que se trataba de un cólera espontáneo aunque epidémico, considerando al Nilo en idénticas condiciones que al Gan¬ ges para producirlo; no faltó tampoco quien negara la Y I,A VACUNACION ANTICOLÉRICA 15 existencia de las fiebres tifoideas y del cólera. Con estas disquisiciones, propias más para entretener el ocio que para poner una barrera al mal que amenazaba, la epidemia se fué propagando por todo el Bajo Egipto, y llegó á pro¬ ducir al cabo la cifra aterradora de 100,000 víctimas. Los gobiernos de Europa, que habían perdido el re¬ cuerdo de los terribles estragos producidos por el cólera en epidemias anteriores, se alarman y envían comisiones para su estudio: de Alemania sale Koch con sus ayudan¬ tes; de Francia, Thuillier, Rouxy Strauss, y Klein de Ingla¬ terra, que marchó á Calcuta. El 17 de Setiembre aparece el primer trabajo de Koch, dando cuenta á su Gobierno de las observaciones hechas: había examinado 10 cadáveres de coléricos y los materiales excrementicios de 12 en¬ fermos de cólera; ni en la sangre, ni en el hígado, bazo y riñones pudo encontrar ninguna sustancia orgánica infec¬ ciosa; observó algunas bacterias en el pulmón, extrañas por completo al proceso del cólera, y sólo en las materias diarréicas encuentra micro-organismos de diferentes espe¬ cies, siendo el más constante uno en forma de bastoncillo, muy parecido al bacilo del muermo por su figura y dimen¬ siones, encontrándose también en la mucosa del intestino delgado y mucho más acentuado en su última porción: es¬ tos hechos luciéronle recordar que ya algunos años ántes habia podido ver el mismo bacilo en el intestino de un co¬ lérico que recibió de la India. Hizo experiencias de inocu¬ lación en 50 ratas llevadas de Berlín, algunos monos, perros y gallinas, sin que dieran resultado positivo de in¬ fección, y atribuye los efectos negativos de la infección ar¬ tificial á la falta de actividad patogénica del material infec- el cólera' 16 ( cioso por estar la epidemia ya en descenso; cultiva el nuevo gérmen encontrado, y para determinar sus condiciones de vida y evolución, fija un carácter más típico en la forma encorvada, y significa al Ministro su deseo de marcharse á la India para proseguir sus estudios. Más tarde, el io de „Noviembre de 1883, desde Suez, Koch da cuenta á su Go¬ bierno de haber practicado nuevas autopsias, encontrando en la mucosa intestinal el mismo bacilo que en las anterio¬ res, siguiendo la experimentación sobre animales con el mismo resultado negativo: persiste en la idea de marchar á la India; pero habiendo disminuido la epidemia en Bom¬ ba)', pide autorización para trasladarse á Calcuta. Miéntras tanto, la Comisión francesa tiene la desgracia de perder á su joven y distinguido comprofesor Dr. Thuillier, y Roux y Strauss pretenden haber encontrado en la sangre de los coléricos un micro-organismo especial, dife¬ rente del indicado por Koch, y que bien pudiera ser la causa de la infección colérica. El 16 de Diciembre escribe Koch desde Calcuta esta¬ bleciendo la relación que existe del cólera con los lugares donde reina endémicamente y las condiciones especiales de la población; marca las diferencias que existen entre las localidades de endemias coléricas y las inmunes; estudia su modo de propagación, y expone las medidas de sanea¬ miento practicadas en la India para evitar la propagación. En 2 de Enero de 1884, otra nota al Ministro, desde Calcuta, le da cuenta de haber practicado 22 autopsias y examinado 17 enfermos; en todos ha encontrado el mismo bacilo de Egipto, y como contraprueba examinó 28 ca¬ dáveres de indios, que habían sucumbido bajo el efecto de V LA VACUNACION ANTICOLÉRICA 17 otras enfermedades intestinales, sin encontrar el bacilo en¬ corvado, propio de los enfermos de cólera. Era de presu¬ mir que entre el bacilo encorvado y el cólera existia una relación íntima de causa á efecto: sin embargo, ni en Egip¬ to ni en Calcuta, apesar de la diversidad de animales y de procedimientos operatorios de inoculación, Koch pudo conseguir el cólera provocado; algunos animales sucum¬ bían, pero bajo la acción de la septicemia y sin síntoma alguno que pudiera interpretarse como de la enfermedad colérica. Koch se dispone para abandonar á Calcuta, pero nó sin que ántes recoja otra prueba, que estrecha más la relación de causa á efecto entre el bacilo y el cólera. En uno de esos estanques en cuyos alrededores la población nómada suele aposentarse, y en el que las aguas lo mismo sirven para bebida que para baño, é igual para el lavado de ropas que para depósito de deyecciones, encontró el^ bacilo encorvado igual al de Egipto y al de los casos de cólera que se presentaban en los individuos que vivían en los alrededores del estanque. En otros puntos en que no había invasiones de cólera, tampoco se observaba el baci¬ lo en las aguas de los pozos, fuentes y estanques. Koch, pues, salió de Calcuta dejando ya establecida una relación bastante íntima entre el bacilo encorvado descubierto por él y la enfermedad designada con el nombre de cólera morbo-asiático. Más tarde, en Junio del año próximo pa¬ sado, se presenta ésta en un puerto de nuestra vecina Francia: Tolon primero y Marsella después son víctimas de la epidemia, y Koch, que apénas si habia tenido tiem¬ po en Berlín de organizar sus apuntes, viene á Marsella prosiguiendo sus estudios, y en Marsella yen Tolon, como .3 EL CÓLERA iS en Calcuta y Egipto, encuentra el bacilo encorvado, siem¬ pre igual y siempre con las mismas propiedades: dos au¬ topsias hechas en Tolon por Koch en unión de los señores Strauss y Roux, así como el análisis de las deyecciones de otros dos enfermos, sirvieron para comprobar la existen¬ cia constante del bacilo encorvado, y para que los señores Strauss y Roux pudiesen conocerlo tanto en el microsco¬ pio como en los cultivos sólidos, cosa que hasta entonces no habían podido conseguir. En estas autopsias fué invita¬ do el Dr. Strauss por el Sr. Koch á que presentase los microbios que, según él, se encuentran en la sangre de los coléricos, yen ninguno de estos dos casos se pudieron evidenciar (i). La relación de causa á efecto entre el ba¬ cilo de Koch y el cólera era cada vez más íntima; pero faltaba la prueba decisiva, esto es, la provocación experi- ^mental del proceso colérico por los bacilos en cultivo. Los datos en virtud de los cuales muchos autores ase¬ guran que el cólera se presenta en las vacas, perros, ga¬ llinas, elefantes, gatos y otras várias especies de animales, resultan siempre inexactos. No se ha comprobado de un modo indudable hasta hoy que en épocas de cólera haya sido invadido ningún animal por esta enfermedad epidémi¬ ca infecciosa; así es, que todos los experimentos practica¬ dos en Egipto, Calcuta, Marsella y Tolon, que tenian por objeto provocarla artificialmente por medio de sustancias coléricas, resultaron completamente inútiles. Cincuenta ratas llevadas de Berlín fueron alimentadas con materiales recientes del cólera, siguiendo las reglas de (i) Koch. Conferencia en el Instituto Sanitario de Berlín, traducida por D. J. Madera, Subinspector del Cuerpo deSanidad Militar.—Sevilla, 1884. P. 29. Y LA VACUNACION ANTICOLÉRICA 19 Thiersch, y nó sólo eran los materiales recientes, sino que se les hizo pasar por líquidos en completa descomposición, y las ratas permanecieron completamente sanas. Después se practicaron ensayos en monos, gatos, gallinas y perros, y nunca se pudo conseguir en ellos nada parecido al có¬ lera. Sin embargo, si bien los animales gozan la inmunidad completa para el cólera espontáneo y resisten á la experi¬ mentación, hay algunas observaciones que pueden consi¬ derarse como experimentos en el hombre. En la sustancia mucosa que está depositada en la superficie del lienzo manchado por la deyección colérica se encuentran los ba¬ cilos en cantidades verdaderamente monstruosas y como si estuvieran en cultivo puro; así es que, cuando las perso¬ nas encargadas del manejo de las ropas de los coléricos son infectadas, como sucede á las lavanderas, debe supo¬ nerse que se han tragado algún agua del lavado, ó que, con las manos sucias, han tocado á la boca ó algún objeto de comer. No estaba destinada á Koch la primera deter¬ minación del cólera experimental; así es que, abandonando el campo activo, donde la epidemia ejercía su devastadora tendencia, se marcha á su tranquilo laboratorio para pro¬ seguir sus estudios; mas nó sin que, á su llegada á Berlín, dejara de reunir en el Instituto Imperial de Sanidad, el 26 de Julio de 1884, á los médicos más eminentes de Alema¬ nia, como son: Bergmann, Cbler, Eulenberg, Fránkel, Gaffky, Hirsch, Leyden, Neumann, Pistor, Schubert, Skrzeczka, Struck, Virchow y Wolfifhügel, todos ellos co¬ nocidos en el mundo científico por sus notables trabajos, y ante los cuales expuso toda la serie de sus observacio¬ nes y experiencias, afirmando con energía los hechos pro- 20 EL CÓLERA bados, que al cabo han sido reconocidos por todo el mun¬ do, y marcando con singular interés y honrada franqueza germana aquellos otros que le eran dudosos y necesita¬ ban más tiempo y estudio para resolverlos. Miéntras tanto, dos brillantes jóvenes que quedaron en Marsella, Nicati y Rietsch, que habían trabajado con Koch, obser¬ vando que en las deyecciones de los coléricos falta la co¬ loración de la bilis, calcularon que algo debía pasar á esta secreción para que faltase; y como, por otra parte, las ex¬ periencias de Koch habían demostrado que el bacilo vive mal en los ácidos, para huir de estos escollos, ligan el con¬ ducto de comunicación (colédoco) del hígado con el intes¬ tino de un perro, é inyectan cultivo puro de bacilos en el intestino delgado, y los síntomas del cólera fueron eviden¬ tes; la relación de causa á efecto entre el bacilo de Koch y el cólera quedó ya demostrada y definitivamente adqui¬ rida para la Ciencia. El conocimiento, pues, del bacilo de Koch tiene gran interés para nosotros, y hemos de pasar á su completo estudio. Los bacilos encorvados, que por su forma fueron lla¬ mados por Koch bacilos-coma, son más pequeños, aunque más gruesos, que los del tubérculo; una ligera curva que les da la semejanza con el signo de ortografía llamado coma, los hace distinguir de otros bacilos rectos, y tanto más cuanto que en ocasiones la curva se pronuncia tanto, que aparece como un semicírculo: alguna vez es doble, y la coma presenta una segunda inflexión en dirección opues¬ ta, que tiene el aspecto de una S. En los cultivos se obser¬ va que los bacilos en coma crecen algunas veces, prolon¬ gándose como hilos más ó ménos largos con incuryaciones Y LA VACUNACION ANTICOLÉRICA en forma de tornillo, y que se asemejan por su longitud y aspecto al espirocetes de la fiebre recurrente. Las ligeras modificaciones que aparecen en la forma del bacilo, según los medios nutritivos en que se cultiva y la temperatura en que verifica su desarrollo esta espiro-bacteria, que fué cla¬ sificada por Koch como una forma intermedia entre el ba¬ cilo y el espirilo, ha dado lugar á que sea reconocida ya por todos como un verdadero espirilo, y, por lo tanto, in¬ cluido entre los hongos del grupo de los Schyzomizetos. No bien Koch nos dió á conocer el bacilo-coma del cólera, aparecieron al estudio de los observadores otros bacilos encorvados de muy distintas procedencias: Strauss, en nota comunicada á la Academia de París, dice haberlos encontrado en los flujos leucorréicos y en la secreción pu¬ rulenta del cáncer de la matriz. Lewis lo encuentra en la saliva del hombre sano; Treille en la diarrea que ataca á los europeos en los climas tropicales; Vericourt y Mendoza en las aguas estancadas; Finkler y Prior en el cólera nostras ó esporádico, y, por ultimo, Denike en el queso flore¬ cido: pero el bacilo de Koch estaba perfectamente conoci¬ do, y si bien todos tienen de coriiun la forma curva, se diferencian por sus dimensiones y modo de ser ante la ge¬ latina de cultivo. Veamos cómo: con un alambre de platino se coge una pequeña gota de las deyecciones típicas de coléricos ó de otros cultivos, y se siembra en un tubo de ensayo que con¬ tenga como unos io gramos de gelatina alimenticia, se¬ gún la fórmula ya transcrita, calentada á 25 o , y una vez que la materia adherida al alambre de platino se haya mezclado bien con la gelatina, se vierte ésta sobre una 22 EL CÓLERA placa de cristal, esterilizada primero y enfriada después con hielo, á fin de que la gelatina se coagule pronto, sien¬ do preciso que la placa de cristal esté perfectamente ho¬ rizontal, para cpie la gelatina ni se derrame ni tenga la capa que se forma más grueso en uno que en otro lado: hecho esto, se coloca la placa en la cámara húmeda, cᬠmara que puede formarse con un plato de cristal de borde alto y una campana que deje bastante espacio vacío; so¬ bre el plato de cristal se pone un papel de filtro humede¬ cido, y encima un soporte también de cristal para la placa; ya colocada, se cubre con la campana, que puede llevar en su parte superior otro papel de filtro seco, y se cierra la cámara con vaselina, procurando que quede en una tem¬ peratura de 18 o á 20 o c. LoS gérmenes que se hallan esparcidos en la gelatina se multiplican en la placa y forman colonias aisladas, que se ven cuando aún son muy jóvenes (24 horas) como gotitas muy pequeñas y pálidas, que no son completamente circulares como las de otras bacterias que se cultivan en gelatina, sino que presentan sus bordes más ó menos irre¬ gulares y de contornos ya rectos, ya sinuosos, formados de granulaciones muy refringentes, cuya propiedad no tie¬ nen las demás bacterias. Cuando la colonia ha crecido más (3. 0 dia) se fluidifica la gelatina alrededor de la colonia, que desciende más en la masa y forma una cavidad en for¬ ma de embudo, en cuyo vértice se reconoce la colonia como un pequeño punto blanquecino, que á simple vista se observa tener una extensión de uno á dos milímetros y está rodeado de una zona líquida de dos á tres milímetros. Su crecimiento se detiene; las colonias no ganan ya en ex- Y LA VACUNACION ANTICOLÉRICA 23 tensión y la gelatina se funde y transforma en un líquido puriforme, que exhala un olor característico bien diferente del de la putrefacción. También puede hacerse el cultivo con gelatina en un tubo de ensayo: para ello se pone como una tercera par¬ te de la capacidad del tubo esterilizado convenientemente, y que contenga la gelatina coagulada; con la agujad alam¬ bre de platino se toma la sustancia que se ha de sembrar, y se inocula á la gelatina por medio de una picadura pro¬ funda de 3 á 4 centímetros. Al cabo de 24 á 36 horas, á la temperatura de 20 á 25. 0 c., se empiezan á ver las trans¬ formaciones de la gelatina. En la longitud del canal trazado por la aguja se presentan puntos brillantes, que son debi¬ dos á la presencia de cristales prismáticos, y poco á poco van apareciendo opacidades lechosas, bajo la forma de puntos redondeados, que se mezclan con los cristales ya indicados. En la parte más profunda de la picadura estas opacidades se acumulan formando una masa cónica en for¬ ma de embudo, cuya base está dirigida hácia la superficie libre de la gelatina, y en la de nivel de la misma, rodean¬ do el punto de la picadura, se produce un pequeño espa¬ cio vacío, que va creciendo al mismo tiempo que crecen y espesan las opacidades. Del segundo al tercer dia la laguna de la superficie de nivel crece y toma el aspecto de una burbuja gaseosa; las opacidades que habían formado granulaciones amarillentas, se condensan y rellenan el ca¬ nal trazado por la picadura, y forman un embudo recto característico, que se destaca sobre la trasparencia de la gelatina por su aspecto lechoso y opalino. Esta manera de comportarse el bacilo-coma de Koch en la gelatina es 30 EL CÓLERA Bromo .—Fischer y Proskauer afirman que los vapo¬ res de bromo están muy léjos de responder á las esperan¬ zas que se abrigaban sobre ellos, porque producen un de¬ terioro rápido de las piezas y telas que se someten á su acción. Cloro .—Los vapores de cloro han sido reconocidos por todos como uno de los más poderosos germicidas; pero no pueden convenir para desinfectar los vestidos por los estragos que indefectiblemente produciría su acción química. Azufre . — En estos últimos tiempos han sido bien preconizados los vapores sulfurosos; pero la experiencia no los recomienda. Van Ermengen ha puesto en pequeños pedazos de vidrio escavados gelatina nutritiva inoculada con un cultivo puro de ocho dias; tres de estos bloques han sido colocados bajo una campana de unos io litros de capacidad, y se han quemado io gramos de azufre: después de 48 horas de esta atmósfera cargada de vapo¬ res de azufre no se observaba vestigio alguno de vegeta¬ ción; pero luégo que fueron expuestos al aire húmedo bajo una campana de vidrio, del tercero al cuarto dia, un líquido puriforme apareció, con el olor característico de bacilos-coma, y en el que los organismos pululaban de una manera sorprendente. Sublimado corrosivo . — Las investigaciones de Koch han venido á reconocer en el sublimado corrosivo el tóxi¬ co más poderoso para las bacterias y sus esporos. Expe¬ riencias positivas han demostrado que una disolución de 1 á 300,000 .destruye la vida del bacilo-coma en dos mi¬ nutos (Nicati y Rietsch); mas las primeras deyecciones de Y LA VACUNACION ANTICOLÉRICA 3i los coléricos contienen gran cantidad de sustancias muco¬ sas y albuminoides que se coagulan por la acción del su¬ blimado, y puede resultar del empleo de éste,, que más ó ménos cantidad de bacilos-coma quede aprisionada, y por tanto fuera de la acción tóxica de este poderoso agente, y en condiciones de producir una nueva infección. Ácido fénico .- — Este agente, tan empleado hoy como bactericida, tiene una acción ménos enérgica que el subli¬ mado; los esporos deí bacillus anthracis necesitan perma¬ necer 48 horas en una disolución al 5 por 100 para ser es¬ tériles; mas como quiera que la resistencia vital no es igual en todas las bacterias, resulta por las experiencias de Schill y Fischer que las disoluciones al 2 por 1,000 del sublimado no esterilizan los esporos del bacilo del tubércu¬ lo sino al cabo de 24 horas de contacto, miéntras que una disolución al 5 por 100 de ácido fénico los esteriliza com¬ pletamente. El bacilo-coma, organismo de escasa resisten¬ cia vital, se deja influir bien por el ácido fénico, y una di¬ solución como la ya indicada es suficiente y preferible al sublimado para la desinfección de las deyecciones. Sulfato de cobre . — Esta sal, recomendada por el Comi¬ té de Higiene de París, tiene, según Van Ermengen, una acción enérgica sobre el bacilo-coma. Una disolución de 1 por 600 destruye todos los bacilos contenidos en el caldo en ménos de media hora; empero las materias coagulables entorpecen considerablemente su acción: cultivos en suero no han sido esterilizados con una solución de 1 por 200. Un líquido de cultivo, al que Van Ermengen añadió solu¬ ción de sulfato de cobre á 1 por 200, sirvió para inocular seis tubos de gelatina y tres matraces de caldo esteriliza- El- CÓLERA do, y todos ellos dieron alimento á nuevos gérmenes. Está, pues, léjos de corresponder el sulfato de cobre, en la práctica de desinfección, á las esperanzas que sobre él pu¬ dieran abrigarse. El cloruro de cal es también sustancia de escasa vir¬ tud; sólo se ha conseguido la esterilización del caldo em¬ pleándolo en cantidades crecidas, en la proporción de i á 30. El sulfato de hierro , cuyas propiedades antisépticas han inspirado por mucho tiempo bastante confianza, prin¬ cipalmente para la desinfección de las materias coléricas y letrinas, nó tan sólo carece de acción bactericida, sino que es perjudicial, puesto que detiene la fermentación pútrida, que ataca al desarrollo del bacilo-coma. Van Ermengen ha colocado 20 c. c. de materias fecales antiguas con fuerte olor amoniacal en seis frascos de Erlenmeyer. Los micro¬ bios de la fermentación pútrida existian en abundancia: á cada uno de estos frascos se han añadido 5 c. c. de un cultivo en el suero flúido, que contenia abundantes baciloscoma; tres frascos se pusieron en la estufa á 37 o c. y los otros tres á una temperatura média de 20 o c.: el primero, segundo y tercer dia, después de la mezcla, el líquido fué cuidadosamente examinado al microscopio, sin encontrar la forma característica del bacilo-coma. Una gota de este líquido fué mezclada con 10 c. c. de gelatina, que, extendi¬ da sobre placas y colocadas en la cámara húmeda, no die¬ ron origen á la más pequeña colonia. Para averiguar si el bacilo-coma había perecido por las bacterias de putrefac¬ ción ó por los principios químicos contenidos en las de¬ yecciones, se hizo pasar el contenido de uno de los frascos V LA VACUNACION ANTICOLÉRICA 33 por el filtro Pasteur; al líquido ya filtrado se añadieron al¬ gunas gotas de cultivo puro, y siempre ha permanecido estéril: de donde podemos deducir que en las deyecciones antiguas con fuerte olor amoniacal desaparece el bacilocoma ántes de las 24 horas, y que para la desinfección de estos lugares en tiempo de cólera no debe emplearse nin¬ guna sustancia que detenga la fermentación pútrida. Siendo el bacilo-coma la causa determinante del cóle¬ ra, y conociendo muchas de sus propiedades y condiciones de vida, podemos deducir reglas profilácticas bastante más seguras que las empleadas hasta el dia. Ni la atmós¬ fera que nos rodea, ni las orinas, ni el sudor, ni el aire es¬ pirado de los enfermos de cólera contienen gérmenes de infección, hecho probado experimentalmente; sólo las de¬ yecciones contienen los elementos de contagio: las autop¬ sias de los individuos que han muerto del cólera tampoco demuestran los gérmenes de infección en la sangre ni en las visceras, por más que algunas experiencias hayan dado resultado positivo, y de las que he de ocuparme más ade¬ lante; sólo en el intestino vive y se desarrolla el bacilo-co- ma, caúsa determinante del cólera, y sólo la boca es la puerta de entrada del veneno colérico. Por la vía de los alimentos, cuando éstos están infi¬ cionados, el gérinen colérico llega al estómago y puede ser destruido por los ácidos del jugo gástrico, puesto que, como ha demostrado Ivoch, vive mal en estos medios. Mas para que así suceda, se necesita que el jugo gástrico esté fuertemente acidificado, pues de lo contrario, pasará el gérmen del estómago al intestino delgado encontrándose en él condiciones abonadas para su nutrición y crecimiento, 5 34 EL CÓLERA Con una sonda esofágica se ha sacado caldo del estó¬ mago de un hombre en buena salud: un cuarto de hora después de ser ingerido, se agregaron á i o gramos del líquido extraido 50 gramos de cultivo en líquido, que se pusieron en pequeños matraces: se mezclaron 5 gotas de este caldo con jugo gástrico á 10 gramos de gelatina, y se pusieron sobre tres placas. Numerosas colonias caracte¬ rísticas de bacilos-coma aparecieron en las placas prepara¬ das con el líquido ácido, al lado de las cuales existían otras de forma redondeada, finamente punteadas'y que no liqui¬ daban la gelatina. Entorpece y dificulta la evolución del parásito colérico la reacción ácida del jugo gástrico, mas no la impide por completo; así es que, aposentándose en el intestino delga¬ do, y más en su última porción, en cuyo trayecto encuen¬ tra abundantes líquidos de reacción alcalina, la más favo¬ rable para su desarrollo, se nutre, crece y multiplica por scisiparidad, en número incalculable y con una rapidez sor¬ prendente, que suele fluctuar entre las 24 á 36 horas, es¬ pacio de tiempo que constituye el período de incubación para la mayoría de los casos. Las medidas de precaución que son necesarias para no ingerir alimentos portadores de la infección requieren una vigilancia siempre creciente y no fácil de cumplir. Las aguas no han de beberse sino esterilizadas por la ebulli¬ ción ó filtradas por el aparato ó filtro de porcelana de Chamberland, que no deja paso á los micro-organismos. Un agua impura puede ocasionar desastrosas consecuen¬ cias; sirve á más de la bebida para la elaboración del pan, y la experiencia ha demostrado que cuando éste es volu- Y LA VACUNACION ANTICOLÉRICA 35 minoso toda la masa no sufre una temperatura de ioo° c.; de aquí la necesidad de tomar el pan en pequeños pedazos y áun tostado. Las aguas sirven para el lavado de los útiles de la co¬ cina y de la mesa, y pueden infectar los alimentos: es ne¬ cesario, pues, no servirse para la limpieza sino de agua hervida ó hirviendo, para lo cual, los platos, copas, cu¬ biertos y cuantos objetos se pongan en contacto con los alimentos ó la boca, se sumergirán por 6 ú 8 minutos en agua hirviendo, procurando secarlos después perfecta¬ mente. Las frutas y legumbres que se comen crudas es pre¬ ciso proscribirlas, porque, dotadas todas ellas de superfi¬ cies húmedas, allí puede aposentarse el bacilo-coma; y como encuentra las condiciones necesarias, se multiplica rápidamente y son con frecuencia el medio más eficaz de trasporte y de infección. Es necesario no perder de vista otro medio de tras¬ porte, al parecer sin importancia, y que, sin embargo, es uno de los más seguros; quiero hablar de los insectos, y sobre todo, de las moscas, porque ellas llevan prisioneros en sus patas los gérmenes del cólera, para depositarlos so¬ bre los objetos más variados: las sustancias alimenticias, como la leche, dulces, queso, etc., deben guardarse siem¬ pre en recipientes susceptibles de ser perfectamente tapa¬ dos ó al abrigo de los insectos ya dichos. Si por el abandono de las prescripciones que antece¬ den la infección tiene lugar, no debe permitirse, bajo nin¬ gún concepto, que las deyecciones diarréicas y vómitos del enfermo se arrojen en el suelo cubriéndolos de tierra, 36 EL CÓLERA como es costumbre en algunos pueblos y hasta aconsejada por los médicos; porque siendo la tierra húmeda un buen medio para que viva y se multiplique el bacilo-coma, los focos de infección aumentarán, y filtrándose las aguas del suelo al sub-suelo, lo llevarán por el cauce de los ríos para infestar las poblaciones ribereñas, llevando la desolación y la ruina á las más lejanas comarcas. En este caso, las de¬ yecciones deben recogerse en una vasija que contenga previamente un medio litro de solución de ácido fénico al 5 por ioo, y después de un contacto de 12 horas pueden verterse ya en las letrinas. El contacto inmediato con un colérico no es perjudi¬ cial á la persona que le asista; las ropas impregnadas con las deyecciones, las deyecciones mismas tocadas con la mano para después, con el olvido de este contacto, llevar¬ las á la boca ó á los objetos que á ésta se aproximen, son el verdadero peligro; el lavado continuo de las manos con una disolución de sublimado al 1 por 10,000, ó de ácido fénico al 2 por 100, evitará todo peligro. Tienen escaso valor las fumigaciones en la habitación del enfermo; la in¬ mersión de las ropas en agua hirviendo ó en una disolución fenicada ál 5 por 100 será el mejor medio para extinguir el foco; y en cuanto á la habitación del enfermo y ropas de lana, la corriente de vapor de agua por espacio de me¬ dia hora dará los mejores y necesarios resultados. Tal era, Excmo. Sr., el estado de conocimientos cuan¬ do llegó á mi poder el informe de la Real Academia de Medicina de Barcelona con la exposición detallada de los descubrimientos y trabajos del Dr. Ferran. Según dicho señor, de acuerdo con las observaciones Y LA VACUNACION ANTICOLÉRICA 37 de Koch, tanto en la gelatina como en los medios de cul¬ tivo líquidos se observan bacilos-comas, ya sueltos, ya uni¬ dos en dos formando S, ya arrollados sobre sí mismos en forma de tornillo, constituyendo espirilos. Ahora bien; se¬ gún Ferran (i), «cuando se examinan los espirilos conte¬ nidos en el vértice del cono hecho en el cilindro de gelati¬ na, nótase que algunos tienen una pequeña esfera en uno de los extremos, nueva faz morfológica que es más común y aparente en los cultivos líquidos. La esfera, que crece en uno ó más puntos de la espira ó del filamento hasta ser mayor que un hematíes, está constituida por un protoplas- ’ma uniforme, de igual refringencia en todas sus partes é incoloro (2), contrayéndose hácia el filamento el protoplasma; el oógono que constituía se convierte en oosfera, quedando un casquete vacío entre la masa reducida y el periplasma, que es hialino, y tanto que cuesta gran trabajo ver la parte de circunferencia que constituye. Esta porción protoplasmática tiene movimientos vagamente aprecia¬ bles, y en ella se realiza un trabajo de segmentación, del que resultan granulaciones. »En el mismo filamento, y á mayor ó menor distancia del llamado oógono, suele aparecer otra esfera nunca tan grande, y que tal vez sea el polinido encargado de fecun- (1) Rez'ista Médica de Sevilla, 30 ele Abril de 1885. P. 227. (?) Durante mucho tiempo habia creído el Dr. Ferran, y nosotros con él, que este protoplasma y los cuerpos muriformes de que luégo hablaremos eran de color verdoso más ó ménos subido, y así los veíamos. Este error era hijo de haber trabajado con luz en que predominan los rayos amarillos (gas, petróleo); del acro¬ matismo del microscopio, así hecho para que, no teniendo foco químico, pudiera servir para la micro-fotografía, y de la difracción, dependiente de no ser homogé¬ neos los cuerpos muriformes. 38 EL CÓLERA darla. Fecundada, no quedan vestigios del periplasma, pero sí permanecen en el líquido las granulaciones. »Hay entre éstas una mayor de 4 á 5 m. m. (las de¬ más pueden quedar reducidas hasta 0,5 m. m.), muy per¬ ceptible en la serosidad que fluye de los cortes hechos en el, sitio en que se puso la inyección en un conejillo de In¬ dias, una vez muerto. De estos gránulos, de tan variadas dimensiones, los unos, al parecer estériles, crecen extraor¬ dinariamente, conservando homogénea la masa, y otros llegan al tamaño de un eritrocito, convirtiéndose luégo en cuerpos muriformes, que parecen masas de coccus nume¬ rosísimos. »Observados estos cuerpos muriformes con gran dete¬ nimiento y por largo tiempo, llega un instante en que se proyecta de ellos á manera de un chorro de protoplasma, verdadero filamento tenuísimo (0,5 m. m.) de gran longi¬ tud, siendo muy difícilmente visible la porción emergente y durando breves momentos este fenómeno. Á veces salen dos, pero es muy raro. Estos filamentos, nutriéndose, se engruesan y densifican; entonces son más visibles, empieza á señalarse la forma espiroidea y acaba por ser un espirilo, cuya segmentación nos conduce al punto de partida: á las formas descritas por Koch.» El cariño que me une á los distinguidos médicos don José Madera, Subinspector del Cuerpo de Sanidad Militar, y D. Sebastian Marimon, Dr. de la Facultad de París, los cuales pueden darnos á conocer todos los libros que se pu¬ blican en Europa, me había permitido seguir paso á paso los incidentes del proceso del cólera desde el descubri¬ miento de Koch. Así es que, estudiando de antemano en V LA VACUNACION ANTICOLERICA 39 sus detalles los trabajos antiguos y modernos del ilustre y sabio médico aleman, los de Johne, Van Ermengen, Klein y Gibbes, Emmerich, Flügge, Finkler y Prior, Canningham, Deneke, Duy, Hüppe, Frisch, Strauss y Roux, Maragliano, Ceci, Picati y Kiest y otros, y no encontrando en ninguno, apesar de sus cultivos, ya sólidos ya líquidos, una descripción tan completa como la observada por el Dr. Ferran, no pudo por ménos de llamarme poderosa¬ mente la atención el informe ántes transcrito, y busqué las condiciones personales del hombre nuevo que aparece en los trabajos de bacteriología, y que, con su constancia y amor al estudio, venía á levantar ante el desden extranjero la bandera de nuestra regeneración científica, que había permanecido plegada, desgraciadamente para nosotros, por nuestras disensiones políticas. El Dr. Ferran (i), alumno distinguido de la Facultad de Medicina de Barcelona, terminó sus estudios en 1873, y el 74 se estableció en Tortosa, practicando la Oftalmolo¬ gía y la Hidro- y Electroterapia: unido con su amigo el dis¬ tinguido ingeniero químico Sr. Paulí, estudia durante cua¬ tro años la fotografía, y publican un tratado sobre la foto¬ grafía instantánea por medio de la emulsión del bromuro de plata en la fécula; después estudia el micro-teléfono, y en el año 1878 monta el primer teléfono en España entre Tortosa y Tarragona. En 1879 se decidió á estudiar la micro-biología, y en 1884 la Real Academia de Medicina de Madrid premió la Memoria presentada por él sobre «la importancia del parasitismo en Medicina»; más tarde (1) Giné y Partagas, Biografía del Dr. Ferran. — Barcelona, 1S85. 46 EL COLERA en sus gérmenes de Tolon, los cuales han pasado el último invierno soportando temperaturas que no los matan, para recobrar su mayor actividad tan pronto como el calor del suelo les fuera favorable. La observación clínica y el anᬠlisis microscópico así lo comprueban sin género alguno de dudas. Terminada esta primera parte de mi encargo con el diagnóstico de la enfermedad, dirigí desde luégo mi aten¬ ción á lo que pudiéramos llamar descubrimiento del Doc¬ tor Ferran, que abraza dos extremos: primero, morfología del bacilo-coma; segundo, la vacunación del virus atenua¬ do como profiláxis del cólera; y si importante es para la humanidad la solución del segundo problema, no lo sería ménos el primero para el hombre de ciencia que, como el Dr. Ferran, debe aspirar á un lugar entre los más emi¬ nentes del movimiento científico moderno; toda vez que, como afirma el dictámen de la Real Academia de Medici¬ na de Barcelona en lo que se refiere á la morfología del bacilo-coma, «sólo una de cuyas fases fué la observada por Roch, ha llegado el Sr. Ferran mucho más allá de lo visto y lo previsto por aquél.» Dudas y vacilaciones dije que me había sugerido el informe de la Academia, y áun hoy no puedo compren¬ der ¿cómo creyendo el Sr. Ferran en un tiempo atrás que el protoplasma de la oosfera y los cuerpos muriformes eran de color verdoso, cuyo error estaba rectificado ya, cuando la Academia practica las experiencias de prueba, los señores de la Academia ó déla Comisión creen también por mucho tiempo en el color verdoso? ¿Acaso no había microscopios en Barcelona en el laboratorio de los hijos Y LA VACUNACIÓN AN TICOLÉRICA 47 del Sr. Carreras, ni del distinguido histólogo Dr. Barraquet, discípulo del profesor Ranvier, ni del eminente cirujano Dr. Cardenal, que tuvo la Comisión que observar con el microscopio de Tortosa, sin foco químico? Si el error de¬ pendía exclusivamente del microscopio y de la luz de gas ó de petróleo, ¿cómo la Comisión incurre en la misma fal¬ ta, siendo así que ha debido observar en distintas condi¬ ciones? «El Dr. Ferran cree que el primitivo agente de infec¬ ción para el hombre no es el bacilo-coma, sino los huevecilios que forman el cuerpo muriforme: hipótesis que se ro¬ bustece si se tiene en cuenta que éstos se desarrollan bien en medio ácido, y por tanto el jugo gástrico no sería obs¬ táculo para su evolución, al paso que las formas bacilares no viven bien en este medio. Con esta oportunísima su¬ posición -queda resuelta la infección á través de las vías digestivas. Ingresa el cuerpo muriforme; vive bien en el ácido estomacal, y proyecta los filamentos en el intestino, en donde tienen lugar las evoluciones restantes....», ¡Oh! ¡Encanta seguramente ver cómo en la ciencia ex¬ perimental se trata de salir del paso con una oportunísi¬ ma suposición! ¿Dónde, sino en sus cultivos, ha encontra¬ do el Sr. Ferran las granulaciones de sus cuerpos muriformes? ¿Cómo han de ser las granulaciones el primitivo agente de infección,, cuando Nicati y Riestch, Van Ermengen, Koch y Babés han obtenido el cólera experimental con la inyección de bacilos-coma hasta por el estómago? ¡Ya lo dicen los señores de la Academia! Oportunísima su¬ posición, á la que no debemos dar valor alguno. Como si el estudio del dictámen que vengo analizando 48 EL CÓLERA no fuera bastante para sostener las dudas, el recuerdo de las experiencias de Babés sería suficiente para despertar¬ las. Este hábil experimentador, en los cultivos ya agota¬ dos de material nutritivo encuentra los filamentos largos y flexuosos de que después nos habla Ferran; observa al¬ gunos puntos más claros, que pudieran ser esporos, pero los deseca y su siembra permanece estéril. Víctor Babés se ha colocado en condiciones casi iguales á Ferran: ha cultivado en caldo por muchos dias, hasta agotar la parte nutritiva., y ha sostenido el cultivo á una temperatura baja, para que la multiplicación fuera lenta, y sin embargo ni una esfera, ni un oógono, ni un polinido ha podido obser¬ var en sus cultivos puros. En vista de la variedad de formas que afecta el bacilocoma incluido por Koch en la clase de los schizomycetos, Ferran cree que debe incluirse entre los peronospóreos. El peronóspera, que suele vivir en el interior de las plantas fanerógamas, deja salir en un momento dado al través de las hojuelas de la planta filamentos que se ra¬ mifican en el aire y que llevan esporangios esféricos, que se llaman esporos, de forma globulosa y dispuestos en rosario, los unos encima de los otros; cuando se sumer¬ gen en el agua, se forman en su interior zooesporos, que se quedan en libertad por la rotura del esporangio en una de sus extremidades. Los zooesporos, que son ovales y provistos de pestañas, se fijan en la vecindad de un esto¬ ma, y allí germinan; introducen su tubo germinativo en la abertura del estoma; este tubo penetra así en los intersti¬ cios intercelulares, y forma un mycelium, que vive de los jugos de las células. El mycelium, en un momento dado, Y LA VACUNACION ANTICOLÉRICA 49 engruesa la extremidad de ciertas ramas para formar oógonos; cuando la extremidad del tubo de mycelium se hincha para formar esfera, ésta se separa del resto del tubo por un tabique transversal para constituir un oógono. En éste se forma una ooesfera; un ramillo emanado de otro tronco del mycelio se abulta al mismo tiempo, y forma una antheridia que viene á aplicarse contra el oógono, atraviesa su membrana, penetra en él y constituye un ooesporo, provis¬ to finalmente de una túnica externa mamelonada (exoesporo) y de una túnica interna delgada (endoesporo). Cons¬ tituidos de este modo, los ooesporos pasan el invierno en reposo, y después, cuando germinan, se rompe, formando el endosporo una hernia á través de la rasgadura en forma de vesícula, y -su contenido se divide en zooesporos, que quedan en libertad saliendo por la hendidura; son ciliados y van á germinar, como los zooesporos asexuados, sobre los estomas de una planta, introduciendo su tubo germi¬ nativo en dichos estomas; mas nó todos los peronósperas se comportan de igual manera, pues en algunos los fila¬ mentos aéreos llevan verdaderos esporos que germinan directamente, y no tienen por lo tanto zooesporos asexua¬ dos. En otros los tubos germinativos de los esporos ó zooesporos penetran en* la planta, nó por los estomas, sino atravesando el epidérmis, al paso que otros germinan directamente sobré el suelo húmedo para formar un my¬ celio. Ahora bien; ;á cuál de estas variedades corresponde el peronóspera del Dr. Ferran? ¿á la primera? Seguramente que nó; porque el Sr. Ferran, que ha tenido paciencia pa¬ ra no perder de vista el objetivo del microscopio hasta ver 7 EL CÓLERA 5° formarse y abrirse el cuerpo muriforme, no nos dice haber visto compenetrarse la antheridia con el oógono para constituir el ooesporo, ó lo que es lo mismo la ooesfera con el polinido, para que resulten fecundadas las granula¬ ciones que han de constituir el cuerpo muriforme. ¿Perte¬ necerá al segundo ó tercer grupo, al de aquellos peronósperas en cuyos filamentos aéreos van verdaderos esporos que germinan directamente? Tampoco, porque entonces queda un polinido cuya misión no se comprende ni se ex¬ plica: faltan, pues, caractéres precisos para asignarle el lugar que se pretende en el cuadro taxonómico. En cambio, los schizomycetos, hongos unicelulares, cuyas células están desprovistas de núcleos, formados por una membrana de envoltura muy fina y de un protoplasma claro, que se presentan ya aislados ya reunidos en masas más ó ménos considerables, conocidas con el nombre de zooglcea , que gozan de movimientos espontáneos rápidos, que se reproducen con extremada rapidez por escisión transversal, formando en ocasiones bastoncillos articula¬ dos, y frecuentemente acodados al nivel de sus articulacio¬ nes, con la propiedad algunas especies de multiplicarse por esporos, para lo cual la célula se prolonga y su pro¬ toplasma se divide en un número variable de granulacio¬ nes (esporos), destruyéndose la membrana y quedando en libertad los esporos para formar después por su crecimien¬ to nuevas células; estos micro-fitos, entre los que se cuentan los micro-cocus, bacterium , ascococcus , bacillus, leptoíhrix, cladothrix, bibrio, spirochcete y spirillum , los unos crombgenos , los otros zimbgenos y muchos petbgenos; estos micro-organismos, repito, pertenecen á un gru- Y LA VACUNACION ANTICOLÉRICA 5i po cuyos caractéres corresponden con toda exactitud á la vida y evolución del bacilo-coma del cólera, según se ha observado por cuantos se han consagrado á su estudio. No podían, por tanto, ser más justificadas mis dudas; así es, que con extraordinario interés me uní á los señores de la Comisión Oficial para comprobar la exactitud en la evolución descrita por el Sr. Ferran. Veamos de qué ma¬ nera refiere lo observado el distinguido profesor de Patología general de la Facultad de Granada (1) y miembro de la Comisión Oficial, D. Eduardo García Solá: «Con el objeto de compulsar las evoluciones, la Co¬ misión científica de que formaba parte concurrió el 6 de Junio al laboratorio del Dr. Ferran, principiándose por realizar una preparación del caldo que había de servir pa¬ ra las inoculaciones (encerrado en el matraz núm. 1), en el cual dos dias ántes había apreciado la existencia de algu¬ nos vírgulas, según más adelante detallaré. En dicha pre¬ paración se notaban vírgulas, algunos espirilos, y en cortí¬ simo número ciertos cuerpos esféricos, cuyo diámetro exacto no pude apreciar por falta de micrómetro ocular. Estos cuerpos solian encontrarse adosados á la extremi¬ dad ó á la parte média de un espirilo; no pude reconocer en ellos vibración de la masa protoplasmática, ni segmen¬ tación de ella; no permitiéndome el aumento con que ob¬ servaba, inferior á 1,000 diámetros, reconocer si existían ó nó pestañas vibrátiles en su superficie. »Con el objeto de cerciorarme respecto á la verdade¬ ra naturaleza de las expresadas esferas, y comprendiendo (i) El Cólera en Valencia . — D ictámen presentado á la Exorna. Diputación Provincial de Granada por el Dr. D. Eduardo García Solá. — Granada, 1885. 5 2 EL COÍ-ERA que para ello necesitaba obtener preparaciones diversa¬ mente coloreadas y someter aquéllas al influjo de diferen¬ tes reactivos, propuse algunas experiencias, pero rio fué posible por no facilitárseme ni una gota del-caldo en cues¬ tión. »Por lo tanto, concluyo este punto de mis aprecia¬ ciones consignando, que no me ha sido dable comprobar las evoluciones morfológicas que-el Dr. Ferran ha obser¬ vado.» Es bien singular la conducta del Sr. Ferran ante la Comisión Oficial, no permitiendo que por medios apro¬ piados se estudiaran los cuerpos extraños que aparecían en sus cultivos; y tanto más, cuanto que esto en nada afec¬ taba al secr.eto de la atenuación, que tan cuidadosamente se trataba de conservar, debiendo ser el Sr. Ferran el más interesado en demostrar hasta la saciedad la verdad de sus afirmaciones morfológicas, porque ellas nos habían de dar el convencimiento de ser un profundo y hábil observador, cuyo nombre había de figurar en adelante al lado de Koch, Colín, Pasteur y otros, que marchan á la cabeza de la Ciencia. Por mi parte, yo no he podido observar oógonos ni ooesferas en los líquidos de cultivo. Sembrados dos tubos con caldo alcalinizado y perfectamente estéril, sometidos á una temperatura de 20 o á 21 o c., á los dos dias los baci¬ los-coma eran numerosos y, aunque chicos, muy caracte¬ rísticos; al tercer dia se encontraban bastantes espirilos, y al quinto aparecieron los filamentos largos y flexuosos descritos por Babés y Ferran; ni una sola esfera se obser¬ vó en estos y subsiguientes dias. Y LA VACUNACION ANTICOLÉRICA 53 Según el dictámen de la Academia de Barcelona, «En los medios naturales, como rios, estanques, fango, etc., las condiciones son excelentes para la obtención de mu* chos oógonos.» En efecto; en el análisis que practico dia¬ riamente de las aguas del Guadalquivir aparecen cuerpos en un todo semejantes á los oógonos descritos por Ferran: como el bacilo-coma, son muy ávidos de las sales de anilina, quedando coloreados en el acto con el metyl vio¬ leta; mas si se observan con grandes diámetros é inmer¬ sión, se ve toda la esfera rodeada de pestañas, y el tallo en cuyo extremo se encuentra la esfera no tiene los pun¬ tos claros y oscuros de los filamentos de Babés, y sí todo el aspecto de los flagelos de los infusorios: el agua evapora¬ da sobre un porta-objetos, y sembrado el residuo en caldo alcalinizado, no ha reproducido cuerpos de forma igual al oógono, ni comas grandes ni chicas. Estos cuerpos redon¬ dos son verdaderos micro-zoarios, de la clase de los infu¬ sorios flagelados: y si tenemos en cuenta que de los dos tubos que se sembraron, y que estuvieron sometidos á las mismas condiciones, sólo en uno se presentan los fila¬ mentos largos; si no nos olvidamos de la descripción he¬ cha por el Sr. García Solá y recordamos las observacio¬ nes de Babés, veremos la inconstancia en la presentación de estas raras formas, y nos llevarán á creer con el sabio profesor Virchow que son «formas de degeneración y es¬ tériles ». Réstanos, pues, conocer la vacunación del bacilo ate¬ nuado como profiláxis del cólera, y entramos desde luégo en su estudio. La forma epidémica que suelen afectar las enfermeda- 54 EL CÓLERA des infecciosas ha llamado en todo tiempo y poderosa¬ mente la atención de los observadores, procurando por cuantos medios estaban á su alcance, nó tan sólo el cono¬ cimiento de las causas que las determinan, sino que tam¬ bién el medio de hacer inmune al organismo de las terri¬ bles consecuencias que sobre él produce el ataque espon¬ táneo de la enfermedad con toda su fuerza maligna ó viru¬ lenta. Y como la más conocida, á la vez que la más fre¬ cuente y destructora, ha sido la viruela, de aquí que desde muy antiguo se haya empleado contra ella el método de inoculación de la misma, aprovechando los casos más be¬ nignos, á fin de obtener también la mayor benignidad po¬ sible en la enfermedad provocada. En el Código indio Ayur- Veda, escrito por Susrutas, se habla ya de la viruela y de la inoculación; y en otro libro sánscrito, Dhau-Wantari, se lee lo siguiente: «Recoged sobre la punta de una lanceta el humor de la pústula de la enfermedad de la vaca y picad el brazo entre el hombro y el codo hasta hacer sangre. El humor mezclado con la san¬ gre producirá la fiebre de la viruela. La erupción causada por este humor será más benigna que la enfermedad natu¬ ral; no reclama tratamiento médico alguno. La pústula para ser perfecta debe tener buen color, rellena de humor claro y rodeada de un círculo rojo. Hecha esta operación no hay que temer á la viruela natural por todo el resto de la vida. » No solamente la vacunación era conocida de los pue¬ blos antiguos, sino que era puesto en práctica el procedi¬ miento que tan brillantes resultados habia de dar en ma¬ nos del inmortal Jenner. ¡Lástima que la práctica de in- V LA VACUNACION ANTICOLERICA 55 dios y chinos pasara desapercibida de pueblos que se han tenido por más cultos, y que para conseguir este resulta¬ do tenian que valerse del virus mismo de viruela, con éxito tan incierto, que le obligaba á exclamar al Dr. Sacco: «La viruela inoculada no lleva al cuerpo que se ino¬ cula las cualidades benignas ó malignas de aquel de que se extrajo; lleva solamente consigo la naturaleza conta¬ giosa sui generis, y su desarrollo benigno ó maligno de¬ pende de la disposición particular del individuo vacunado.» Repetidas veces ha seguido á la inoculación una viruela confluente y maligna, que ha terminado por la muerte, trayendo el descrédito sobre el procedimiento, que ha pa¬ sado por muchos años de lucha y alternativas hasta las felices observaciones de Jenner. En 1768 una pequeña campesina fué á consultar con el cirujano Ludlow; Jenner estaba presente; la conversa¬ ción recayó sobre la viruela, y la joven dijo: «Yo no temo á esta enfermedad, porque ya la tuve por la inoculación de la vaca . » Dispensadme, Excmo. Sr., esto que parece apartarnos del objeto que perseguimos. Se ha repetido tanto, y en tan diferentes tonos, que éste como otros muchos descu¬ brimientos son hijos siempre de la casualidad, que nos im¬ porta dejar consignada la inmensidad de experiencias y de tiempo empleado como antecedentes al descubrimiento de Jenner, los trabajos y concluyentes experiencias del mismo, y la ninguna relación que existe entre la vacuna de la viruela y los virus atenuados. Las frases pronunciadas por la campesina con tanta seguridad despertaron la atención del estudioso alumno Ó2 EL COLERA Pasteur, en conocimiento de estos resultados, y áun sin haber resuelto todos los problemas que entraña la atenuación de 1 virus en el cólera de las gallinas, abandona estos estudios y dirige toda su atención al virus del car¬ bunclo; mas existe una profunda diferencia entre el micro¬ organismo del cólera de las gallinas y el del carbunclo: el primero está formado por masas celulares, que se re¬ producen por escisiparidad; el segundo, como lo demos¬ tró Koch, se reproduce por esporos resistentes; así es, que sobre el primero el oxígeno del aire tiene una marca¬ dísima influencia, miéntras que este mismo agente carece de ella para el segundo, cuyo hecho queda demostrado con sólo conservar esos corpúsculos-gérmenes desecados sobre hilos por espacio de diez ó más años, los que reco¬ brarán su actividad al colocarlos en sus condiciones favo¬ rables de evolución: de manera que, sólo cuando se averi¬ guó que la bacteridia del carbunclo no puede cultivarse á una temperatura superior de 45 o c., y que el cultivo, si bien fácil y abundante entre los 42 y 43 o , no produce es¬ poros, se tuvo la base para su atenuación en contacto con el oxígeno del aire. Los hechos experimentales vinieron pronto á demostrar á Pasteur que, sostenido un cultivo por espacio de ocho dias á una temperatura de 42 á 43 o c. en contacto con el oxígeno del aire, se obtenía un líquido cuya virulencia era inofensiva para el carnero, el cochinillo de Indias, el conejo y los ratones: los cultivos (pié matan á los ratones, pero que son de perfecta inocui¬ dad para los cochinillos de Indias, proporcionan el líquido llamado de primera vacuna, y los que matan á los cochini¬ llos de Indias, pero que son inofensivos para los conejos Y LA VACUNACION ANTICOLÉRICA 63 grandes, constituyen el líquido llamado de segunda va¬ cuna. La inoculación de este virus atenuado á la ternera, así como el atenuado del cólera de las gallinas, sin producir estados patológicos graves sobre estos animales; la reva¬ cunación después de los mismos con líquidos en toda su fuerza de virulencia, permaneciendo inmunes á tan enérgi¬ ca acción, llevaron á Pasteur á la idea de la vacunación profiláctica de las enfermedades infecciosas, bajo la creen¬ cia de la inmunidad que producen cuando se han padecido una vez. ¡Lástima que tan halagadoras esperanzas no estén conformes con los hechos clínicos, ni áun con los datos positivos de la experimentación posterior! La clínica nos dice á todas horas y en cada dia que las enfermedades infecciosas, nó tan sólo no producen la in¬ munidad pretendida, sino que muchas predisponen el or¬ ganismo para nuevos ataques, como sucede en la fiebre intermitente y el tifus de recaídas , la erisipela y la leuco¬ rrea y áun en aquellas que no suelen invadir más que una vez en la vida se observan recidivas, como en el carbun¬ clo. Jarnowsky cita dos enfermos, uno de los cuales pade¬ ció dos veces el carbunclo en dos años y otro tres veces en un período de tres años. Resulta, por tanto, que esa inmunidad que se pretende es puramente relativa; y como en lo relativo cabe el más y el ménos, tanto la recidiva pue¬ de ser á los quince años, como á los quince meses, como á los quince dias. Bajo estas condiciones la pretendida in¬ munidad de los virus atenuados no nos ofrece garantía al¬ guna, porque si no la deja el ataque violento de la enfer- 6 4 KL,CÓLERA inedad, ¿cómo la han de producir los virus atenuados? Mas, suponiendo que éstos produzcan la inmunidad, ¿cuándo la producen? Loeffler (i) ha hecho la experiencia siguiente: 63 ratas han sido inoculadas con sangre carbun¬ cosa; de las 63 murieron 22 en la primera inoculación, 7 en la segunda, 10 en la tercera, 10 en la cuarta, 2 en la quinta, 1 en la sexta, y 11 quedaron vivas. Encuna segun¬ da experiencia, coge un lote de 10 ratas y les inocula cul¬ tivo puro de carbunclo; 1 muere en la primera inoculación, ninguna en la segunda, 1 en la tercera y 8 en la cuarta. Vemos que, aun suponiendo la inmunidad por la vacuna, la cantidad necesaria para obtenerla es imposible de fijar, y así lo demuestra la ejecución práctica del método. Saake, veterinario de un distrito de Wolfenbüttel, ino¬ culó de carbunclo 8 2 carneros con primera y segunda va¬ cuna de Pasteur; de la segunda vacuna murieron 3; ocho semanas después se sometieron á contraprueba y se inocu¬ laron con sangre carbuncosa 10 de los carneros vacuna¬ dos, y murieron 2 de verdadero carbunclo. Bassi en Turin inoculó con primera y segunda vacuna 6 carneros, y de la inoculación comprobante de carbunclo, sin debilitar mue¬ ren 2. En Kapuvar, y ante una Comisión especial nombra¬ da al efecto, se vacunaron 50 carneros, y murieron 5 de carbunclo con la segunda vacuna. En Packisch se inocula¬ ron 2 5 carneros, y murieron 3 de la segunda vacuna. En Beauchery (2) del 25 de Abril al 8 de Mayo se vacuna¬ ron 296, y sólo uno murió de carbunclo, á los diez dias de (1) Loeffler, cit. par Eberth, sobre el carbunclo. Lecciones clínicas de Volkinan, n. 213. (2) Recopilación de Medicina Veterinaria, París, núm. 15, 1882. Y LA VACUNACION ANTICOLERICA 65 la segunda inoculación; del 22 al 24 de Junio murieron 4 de carbunclo espontáneo; y de 80 carneros sin vacunar, que sirvieron de comprobación, no murió ninguno. Y como si aún esto no fuera bastante, en Montpothier, el 18 de Abril de 1882, se inocularon 220 carneros con primera vacuna, y murieron á consecuencia de ella 9; á los restantes se les vacunó de nuevo con la primera vacuna el 29 de Abril, y murieron 7; en 17 de Mayo se procedió á la se¬ gunda vacuna, y murió 1; y de los restantes, del 11 al 13 de Junio, murieron 6 de carbunclo espontáneo. En vista de este resultado, se decidió el 17 de Junio repetir la se¬ gunda vacuna, y murieron 5 más de verdadero carbunclo. Necesario es tener presente también, que existen ani¬ males en quienes la vacunación no ejerce acción profiláctica alguna. Gotti en Bolonia hizo la inoculación protectora en seis conejos, los inoculó después con sangre carbuncosa, y todos murieron de carbunclo: los conejos vacunados por Guillebeau con vacuna de Pasteur, como los anteriores, murieron de carbunclo; y en los ensayos de Klein con va¬ cuna de París, hechos en cochinillos de Indias y ratones, todos murieron como los de Guillebeau. Se deduce, pues, de las consideraciones que preceden: Primero: Que las enfermedades infecciosas no produ¬ cen completa inmunidad; y, por lo tanto, los virus atenua¬ dos no pueden producirla. Segundo: Que áun suponiendo la inmunidad relativa, la dificultad de dosificación exacta en el grado de virulen¬ cia del líquido de vacuna, y la diferente receptividad del animal inoculado, no nos ponen al abrigo de provocar la muerte de un animal sano, para evitar un peligro proble- 9 66 EL COLERA mático de la enfermedad espontánea, y de la cual pudiera no morir. Tercero: Que áun suponiendo esa inmunidad relativa, el procedimiento de vacunación y de revacunación no presta garantía alguna de haber sido adquirida, como lo demuestran las experiencias de Saake, Loeffler, y las practicadas en Montpothier. Cuarto: Que áun suponiendo que los virus atenuados produjesen la inmunidad, esto no puede considerarse como ley general para todas las enfermedades infecciosas, ni to¬ dos los animales que las padecen; hecho demostrado con las experiencias de Loeffler, Gotti, Guillebeau y Klein. ¿Qué nos queda, pues, de la acción profiláctica en los virus atenuados? Por hoy, experiencias de gabinete, que cuando por un acto temerario han salido de él para su más ámplia aplicación, los funestos resultados obtenidos han llevado el desencanto al ánimo, con el descrédito del procedimiento. El hecho de la atenuación de los virus está adquirido para la Ciencia, que paga por ello su tributo de admiración á Toussaint y Pasteur; empero, necesita un estudio detenido de cuantos problemas encierra, á fin de no correr aventuras como las de Montpothier en la inocu¬ lación del carbunclo, cerrando el paso por el descrédito á otros hábiles experimentadores que, con más copia de datos, demuestren la utilidad práctica del descubrimiento, de la cual se carece en el momento actual. Sobre tan movedizo cimiento edifica el Dr. Ferran su método de inoculación anticolérica. «Si un animal de los inoculados escapa dla acción patógena, puede resistir impunemente dósis que serán mortales para los aún vírge- Y LA VACUNACION ANTICOLÉRICA 67 nes de toda inyección» (1). Así pensaba también Pasteur sobre el carbunclo, y, sin embargo, estas experiencias, que pueden ser exactas en media docena de conejos y en el fondo de un laboratorio, ¡cuán léjos están de su confir¬ mación al extender su vuelo por el ámplio campo que les pertenece! ¡Cuán elocuentes son los datos que sobre la profiláxis carbuncosa acabamos de exponer, y cómo nos admira que sobre tan resbaladizo terreno se trate de fun¬ dar sólidamente un método de experimentación en el hom¬ bre, con una enfermedad como el cólera, ni más ni ménos que si se tratara de terneras, carneros, conejos y ratones, como en Kapuvar, Packisch, Beauchery y Montpothier! ¡Qué diferencia con Jenner, que necesitó diez años de con- 'tínuos estudios y observaciones para vacunar á su hijo de una afección que no era peligrosa para el inoculado ni las personas que le rodeaban! ¡Y qué sensible es que todos estos hechos, que no son secretos, ni siquiera recientes, se olviden, y se den como ciertas teorías y procedimientos que aún no han recibido la sanción de la experiencia! Pero volvamos al Sr. Ferran. La Real Academia de Medicina de Barcelona tomó dos lotes de 10 cochinillos de Indias, desechando los de menor talla y poca edad: en un lote se practicaron inyec¬ ciones hipodérmicas preventivas á la dosis de 3 c. c.; las pequeñas molestias que sintieron se disiparon pronto: á los ocho dias fueron inoculados con virus fuerte, en dosis de 6 á 8 c. c.; ninguno murió: todos comieroji, siguiendo alegres y bulliciosos. En cambio, el otro lote, vacunado ( 1 ) Dictamen de la Real Academia de Medicina de Barcelona. 68 EL CÓLERA con virus fuerte, á dosis de 6 c. c., pereció por completo, con síntomas como de cólera. De este resultado sobre los cochinillos de Indias parte el Sr. Ferran para las inocula¬ ciones en el hombre, cuyo procedimiento he de describir, según he presenciado en el Ateneo Científico de Va¬ lencia. El dia 4 de Junio se reunió la Comisión Oficial en un departamento de la Facultad de Medicina, á cuya reunión concurrieron algunos representantes de otras provincias, y entre los cuales tuve el honor de encontrarme: en ese dia se presentaron por el Sr. Ferran al Sr. Presidente de dicha Comisión dos pequeños matraces que contenían como lirios 50 gramos de líquido de cultivo, los cuales habían de servir, á elección del Sr. Presidente, el uno para el análisis químico, el otro para la vacunación, y ámbos para el análisis microscópico. Se hizo una prepara¬ ción sin colorear, y en ella se observaron unos pequeños organismos dotados de movimientos rápidos, iguales en un todo á los bacilos-coma del cólera; por ellos los tenía y presentaba el Dr. Ferran, y bajo su buena fé así lo crei¬ mos todos, sin que á ninguno de los allí presentes asaltase la más pequeña duda, hija del rigorismo científico, que exige el cultivo en gelatina como medio único para dife¬ renciarlos de otros con quienes, por su forma, se pueden confundir. En otra preparación coloreada, á más de comis y espirilos, se pudieron observar los filamentos lar¬ gos y en madejas que Ferran describe en su Morfología. De los dos matraces, el uno quedó en poder del Dr. San Martin, para el análisis químico; el otro, del que se hizo una siembra en tubo de gelatina, se guardó en caja lacra- V LA VACUNACION ANTICOLÉRICA 69 da y sellada, quedando á disposición del Sr. Presidente para la vacunación. Escasa en verdad era la cantidad de líquido entregado para tan delicado análisis como la necesidad requería; mas apesar de esto^se supo después de practicado que, «ade¬ más del agua, contenia sustancias orgánicas extractivas en condiciones semejantes á las. del caldo ord’nario, clo¬ ruro sódico, y algunas otras sales alcalinas en medianas proporciones, careciendo de compuestos metálicos y de los alcaloides ordinarios.» Y añade el Sr. San Martin: «So¬ lamente puede ser responsable de los síntomas provo¬ cados por la inoculación anticolérica alguna ptomanía ela¬ borada por el bacilo-coma ó los principios orgánicos men¬ cionados. » Reunidos con la Comisión el dia 8 de Junio, en el Ate¬ neo de Valencia, para presenciar la vacunación de sus so¬ cios, se procedió al acto destapando el matraz que sellado había quedado á disposición del Presidente; el líquido de cultivo se vertió en una taza, que se tapó con un papel miéntras se hizo un reconocimiento microscópico del líqui¬ do y servían agua bien caliente para esterilizar la gerin¬ guilla. En el reconocimiento microscópico, la preparación que se presentaba sin colorear, poca luz y sin el conden¬ sador de Abbé, y poco aumento (500) no se observaron más que bacilos-coma. Ya en poder del Dr. Ferran el agua bien caliente, procedió dicho señor, y su ayudante Pauli, á la esterilización de la geringuilla, instrumento análogo á la geringuilla de Pravaz, de un centímetro cúbico de capaci¬ dad, y con la cánula más gruesa y corta que las geringuillas ordinarias; se dió por bien esterilizada llenándola dos ó 7 o EL CÓLERA tres veces con el agua caliente, y principió la inoculación poniendo un poco tirante la piel de la parte média externa y casi posterior del brazo en que se había de inocular; se hizo la punción, dirigiendo la cánula un poco inclinada de abajo arriba, hasta introducir casi el total de su longitud, que será un poco más de dos centímetros; se inyectó el lí¬ quido y, sin más precauciones, se volvió á llenar la geringuilla de la taza, que permaneció destapada, para inyectar, siguiendo las mismas reglas, en el brazo opuesto; así se sucedieron un individuo á otro hasta el número de 70, sin más cuidarse de la taza ni de la geringuilla. Ningún accidente ocurrió en el momento á los indivi¬ duos vacunados; mas, de las dos á las tres horas de hecha la vacuna, principian los fenómenos así locales como ge¬ nerales. Dolor en el sitio de la punción, como contusivo, intenso y que impide el movimiento de los brazos, acom¬ pañado de ligera tumefacción de la piel, que se suele disi¬ par pronto, quedando el dolor por espacio de 48 horas y áun más, siendo este el síntoma de mayor duración. Como á las tres horas empieza el malestar general, pezadez de cuerpo, ligera cefalalgia y escalofrío, que es seguido de aumento de calor á 38 o ,5, llegando alguna vez á 39 o y 39 0 ,5 , acompañados estos fenómenos en unas ocasiones de ligeras náuseas, y en otras de diarrea biliosa: cuadro sintomático que desaparece á las 240 36 horas, con sudor más ó ménos copioso, quedando el organismo en la inte¬ gridad de sus funciones fisiológicas. Los hechos no siem¬ pre se suceden de la manera que acabamos de describir: los fenómenos locales suelen ser constantes; mas, en cuan¬ to á los generales, muchos individuos no los presentan V LA VACUNACION ANTICOLÉRICA 7 sino en la revacunación; otros en la primera y segunda va¬ cuna, y algunos ni en la primera ni en la segunda: y en cuanto á los fenómenos que acompañan á la fiebre, tam¬ poco es constante la náusea y la diarrea, que se observa rara vez, así como el escalofrío, que suele faltar, siendo también síntoma este último que se disipa pronto, como en toda accesión febril ligera. De la misma manera que Pasteur emplea cultivo ate¬ nuado débil para hacer una primera vacuna del carbunclo, y después otra más fuerte para una segunda vacuna, que garantice la inmunidad, Ferran hace dos vacunas con el intérvalo por lo ménos de cinco dias, y no cree en la inmu¬ nidad producida por la vacuna, sino pasados dichos cinco dias, ya de la primera, ya de la segunda vacuna. Expuestos los datos que preceden, y que quizás pu¬ dieran ser considerados por algunos como un simple alar¬ de de erudición, y, por lo tanto, ajenos á la esencialidad del problema que se persigue, hemos de deducir de ellos sus consecuencias lógicas, para resolver la parte más espi¬ nosa, á la vez que más útil, del encargo que me fue con¬ fiado; esto es, la profiláxis del Dr. Ferran. No podía pro¬ ceder de otra manera el que suscribe, Excmo. Sr., cuando tantas y tan distintas opiniones se vierten hoy sobre tan delicado asunto, y érame necesario tomar los datos desde su primitivo origen, para que, enlazados por un severo, imparcial y justo razonamiento, la opinión pública, aban¬ donando todo género de sentimentalismo, é inspirándose tan sólo en el recto juicio de la fria razón, vuelva sobre sí misma y se coloque en aptitud de poder dar á Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César. 78 EL CÓLERA Desde luégo salta á la vista, teniendo presente el pro¬ cedimiento descrito, que la técnica operatoria adolece de no pocos defectos. No es seguramente correcto para el bacteriólogo, que sabe con cuánta facilidad se impurifican los cultivos, verter el líquido de inyección sobre una taza y tenerla al aire libre, saturado como siempre está de mi¬ cro-organismos, que pueden ser patógenos, y hacer así inyecciones á docenas de individuos por espacio de más de una hora. Tampoco puede satisfacer el lavado interior de la geringuilla dos ó tres veces con agua caliente, para que ésta quede perfectamente esterilizada: es cierto que en el agua hirviendo mueren muchos gérmenes; pero no es ménos cierto que se necesita la temperatura de ebulli¬ ción del agua y un tiempo más ó ménos largo, pero siem¬ pre más que un simple lavado, para que el germen perez¬ ca. El abandono ó descuido de estos detalles puede dar origen á la inoculación de gérmenes patógenos que pro¬ voquen estados graves en el individuo vacunado: así se han podido observar algunos flegmones y erisipelas, y yo mismo he tenido ocasión de notarlo en el Dr. Baena, re¬ presentante en Valencia del Ayuntamiento de Zafra. Analizada la técnica y hecha la inspección, dos sínto¬ mas que se observan pueden considerarse como de cólera experimental? Nacía más remoto de los fénomenos benig¬ nos del ataque de cólera que los síntomas provocados por la inyección. No es la frialdad general la que se observa en los vacunados; son escalofríos, que faltan alguna vez, pasan en media ó una hora para ser reemplazados por el aumento de calor; cefalalgia, mayor fuerza y frecuencia del pulso, alguna vez náuseas, con más rareza diarrea bi- Y LA VACUNACION ANTICOLÉRICA 79 liosa, poca ó ninguna sed y secreción normal de orina; terminando, en un 95 por 100 de los casos, con sudor, por lo general á las 24 horas, y cuando más á las 36. No he podido observar calambres, ni tinte cianótico en la cara, ni pequenez de pulso, ni disminución de la cantidad normal de orina, ni nada, en fin, que pueda relacionarse con el proceso del cólera. Para explicar esta fiebre por sus caractéres, basta simplemente que se inyecte al tejido celular subcutáneo, para que sus vasos linfáticos lo trasporten al torrente circulatorio, la no pequeña cantidad de dos cen¬ tímetros cúbicos de materias extrañas al organismo, que de ello se resiente y lo acusa bajo la forma de accesión fe¬ bril. ;Y cómo la inyección hipodérmica del bacilo-coma había de provocar los síntomas del cólera, siendo, como se cree, un parásito intestinal? El Dr. Ferran afirma que ni en ehcólera, ni en la vacunación, el bacilo-coma se encuen¬ tra en la sangre, y cree que, depositado con el líquido de cultivo en el tejido celular subcutáneo, medio que no es abonado para la vida del parásito, éste permanece vivo hasta que la absorción le roba todos los líquidos en que fluctuaba, y entonces muere; pero nó sin haber dejado una cantidad de ptomaínas, á las que se deben los síntomas generales. Ya sabemos el juicio que deben inspirarnos las pto¬ maínas; mas por si esto no fuera bastante, sigamos un momento más á la Academia de Barcelona: «De una co¬ lonia se sembraron 50 c. c. de caldo: hecho el cultivo, á las seis horas, á 37. 0 c., se dividió el líquido en dos lotes. El uno se filtró á través de una bujía de Chamberland; el líquido filtrado resultó estéril, no viéndose cuerpo alguno: So EL COLERA se inyectaron i 2 c. c. del mismo á un conejito de Indias, y sólo se produjo una ligera molestia, que duró unas dos ho¬ ras, y que fué sin duda simple efecto de las picaduras y de la gran masa de líquido que hubo de absorberse. El otro lote no fué filtrado; é inyectada la mitad del líquido que al precedente, el conejito objeto de la experiencia estaba muy frió á las 10 horas, y á poco murió: su sangre, ex¬ traída de la oreja, sembrada en caldo, dió espirilos iguales á los inoculados.» No puede ser más elocuente el párrafo que se trans¬ cribe. Si los micro-organismos colerígenos en sus cambios dé nutrición y desasimilacion producen ptomaínas, como dice el Dr. Ferrán, en los caldos de cultivo, donde para multiplicarse han tenido que ejercer con actividad las indi¬ cadas funciones, deben existir ptomaínas. ¿Cómo, pues, la enorme dosis inyectada al cochinillo de Indias no le pro¬ duce efecto alguno patológico con el caldo de cultivo fil¬ trado, y en cambio se muere el otro animalillo con ménos cantidad de líquido no filtrado, y de su sangre cultivada se sacan espirilos? Nó; ¡no es posible armonizar estas afir¬ maciones tan terminantes á la vez que tan contradictorias! Y si insistimos sobre las doctrinas expuestas por la Aca¬ demia de Barcelona, consiste, en que, nó tan sólo es la única Corporación Médica que aplaude al Dr. Ferran in¬ condicionalmente, sino que pudiéramos añadir, que la cita¬ da Corporación es el espíritu, la pluma y la lengua misma del Doctor tortosino, puesto que nos dice: «Llamado en¬ tre nosotros, con una paciencia sin límites, se prestó á nuestra petición, repitiendo una y cien veces todos aque¬ llos hechos que se le designaron.» Y LA VACUNACION ANTICOLERICA Si Empero dejemos este punto, siempre oscuro, y ven¬ gamos al virus atenuado. Por las experiencias referidas anteriormente, sabemos que es un hecho cierto, revelado por Tóussaint y Pasteur, qiie los virus se pueden atenuar en sus efectos patogenéticos; pero también es un hecho cierto, demostrado por este último, que, así como se debilitan, se pueden re¬ poner. En nota comunicada á la Academia de Ciencias de París por los Dres. Pasteur, Chamberland y Roux (i) se lee lo siguiente: «Nuestra bacteridia (habla del carbun¬ clo), inofensiva para los cochinillos de Indias, no lo es en todas sus edades; un cochinillo de algunos años, de uno solo, de seis meses, de un mes, de algunas semanas, no corre peligro alguno con la vacunación de la bacteridia debilitada; pero mata al cochinillo de un dia: y, si se pasa desde luégo de un primer cochinillo de un dia á otro, por inoculación de la sangre del primero al segundo, y de éste á un tercero, cuarto, etc., llegaremos á matar cochinillos de tres y cuatro dias, de una semana, un mes, un año, al carnero mismo y hasta la vaca y el caballo. La bacteridia ha vuelto á su virulencia de origen.» Ahora bien: si tenemos presente primero que las en¬ fermedades infecciosas no producen más que una inmuni¬ dad relativa; si las experiencias de Lceffler nos afirman que en una clase de animales, en los que se buscaron las mayores condiciones posibles de igualdad, la impresiona¬ bilidad individual está muy distante del uno al otro, como ( i ) Rcvhc Internationale des Sciences Biologlqucs. — 1 5 Avril 1881. 82 EL.CÓLERA lo demuestra el hecho de la muerte de 2 2 ratas en la pri¬ mera inyección de sangre carbuncosa, muriendo otras en la segunda, tercera, cuarta, quinta, sexta, y quedando 11 refractarias; si al mismo tiempo tenemos presente la afir¬ mación de Pasteur, de que á los cinco ó seis meses hay virus con un grado fuerte de acción patógena, miéntras que otros-en iguales condiciones, al cabo de dos, tres ó cuatro meses, están debilitados qn extremo; si recordamos los resultados obtenidos en la aplicación extensa de la va¬ cuna del carbunclo, y, por último, fijamos nuestra atención en la facilidad con que se reponen los virus á su primitiva acción morbosa; en medio de tanta vaguedad é incerti¬ dumbre, ¿está nadie autorizado para considerar este prin¬ cipio como adquirido definitivamente para la Ciencia, y, fundado en él, experimentar en el hombre con una enfer¬ medad tan grave como el cólera asiático? Durante algún tiempo he qreido, que el Sr. Ferran, imitando los procedimientos de Pasteur, esto es, valiéndo¬ se del tiempo, la temperatura y el oxígeno del aire, esta¬ blecía una escala gradual de virulencia con el bacilo colerígeno, así como Pasteur la establecía para el carbunclo. Las reservas del Sr. Ferran ante todas las Comisiones; el hecho mismo de decir á la Comisión Oficial que necesita¬ ba cuatro meses para presentar cultivos atenuados; el si¬ lencio que sobre este punto guardaba en su carta al Mi¬ nistro de Comercio de la República Francesa, silencio que se excusa bajo el concepto de que, en caso de muerte, to¬ da la gloria del mundo 710 se 7 'ía bastante á sacar á sus hijos de la miseria: estas y algunas otras circunstancias, que sería prolijo enumerar, nos hacían creer que el baci- Y LA VACUNACION ANTICOLÉRICA 83 lo de los cultivos de Ferran estaba debilitado; esto es, que había perdido parte de su virulencia por medio de los procedimientos de cultivo. Y cuando todo el mundo abri¬ gaba esta convicción, el Dr. Ferran, para neutralizar los rudos ataques á él dirigidos por la Comisión Oficial fran¬ cesa, descubre su sistema, y resulta, que no existe tal ate¬ nuación en la acción patógena del bacilo-coma, y que la mayor ó menor fuerza de virulencia depende del mayor ó menor número de micro-organismos que el líquido de cul¬ tivo contiene. Y ya colocado en esta pendiente resbaladiza de modificación de opiniones, hoy ya no necesita dicho se¬ ñor la presencia del bacilo-coma: en su carta á Mr. Cámeron afirma que bastan los principios químicos del líquido de cultivo; esto es, la eterna manía de la hipótesis, las in¬ demostradas ptomaínas para conseguir el efecto profilácti¬ co. Sería bastante para rebatir este nuevo cambio de opi¬ nión recordar la experiencia hecha por la Real Academia de Medicina de Barcelona con la inyección de 12 centí¬ metros cúbicos de líquido de cultivo, despojado de gérme¬ nes por el filtro de Chamberland, sin producir efecto al¬ guno en el cochinillo de Indias. ¿Cómo puede suceder esto? ¿Acaso la naturaleza se contradice? Si con el mismo producto la Academia obtiene unos resultados y el señor Ferran otros diametralmente distintos, ¿quién se equivoca, ó no ha observado ó ha observado mal? Muy léjos iríamos, Excmo. Sr., si se sacaran las de¬ ducciones lógicas á que se presta tanta y tanta modifica¬ ción, tanta y tanta contradicción como se observa en con¬ ceptos fundamentales que deben ser fijos é invariables, co¬ mo fijas é invariables son las condiciones necesarias á los 84 EL CÓLERA fenómenos de la naturaleza. ¡Cultivos de bacilos-coma sin atenuar como profiláxis del cólera! Es bien seguro que sí la Comisión Oficial, llevada de la buena fé en respeto al secreto de atenuación, hubiera previsto la confesión poste¬ rior que hace el Dr. Ferran, de que sus gérmenes no están atenuados, no hubiera dicho que las vacunaciones son in¬ ofensivas á la salud pública, porque esto no puede escapar á persona de mediano criterio, y mucho menos á los que tan elevado lo tienen, como los señores de la Comisión á que me refiero. Baste saber que en Berlin no había cólera: el Dr. Koch daba un curso á 140 médicos^ entre naciona¬ les y extranjeros, sobre técnica de cultivos del bacilo colerígeno; todas las precauciones posibles jamás se abando¬ naban, y sin embargo uno de los alumnos es atacado de síntomas coléricos, y en sus deyecciones aparece el bacilocoma, que hace exclamar á Koch: ¡ya tenemos el primer bacilo alenían! Pues bien; si con todo género de precau¬ ciones al manejar cultivos no atenuados se ha presentado un caso de cólera, ¿qué sucederá con los líquidos del doc¬ tor Ferran, tan despreocupado en su modo de proceder, como hemos tenido ocasión de describir al ocuparnos de su método de practicar las inoculaciones? ¿Qué sucederá con las gotas que se derramen y las telas que se man¬ chen...? ¡Ya; ya podemos explicarnos fácilmente por qué, miéntras el Sr. Ferran pedia cuatro meses á la Comisión para presentar sus cultivos atenuados tomándolos directa¬ mente de las deyecciones diarréicas, el Dr. Jimeno afirma al mismo tiempo que en 24 horas se pueden preparar dos metros cúbicos de caldo para vacunar en el acto! ¿Adonde han ido á parar las prácticas del gran maestro; del inmor- Y LA VACUNACION ANTICOLÉRICA 85 tal Pasteur? En esta conducta el Dr. Ferran se aparta del cámino trazado por su inspirador Pasteur, para seguir <pl procedimiento de Toussaint en las primeras experiencias de inoculación del carbunclo, y la práctica que se ha ve¬ nido siguiendo de la inoculación de la viruela hasta el des¬ cubrimiento de Jenner: práctica terrible, porque á Tou¬ ssaint se le morían los animales de carbunclo, y en la vi¬ ruela se presentaba con bastante frecuencia la erupción confluente, y en no pocos casos iba seguida de muerte. Y si con la vacuna del Sr. Ferran no han sucedido hechos análogos perfectamente demostrados, no depende esto de la virtud ó atenuación de la vacuna, sino de la naturaleza misma de la enfermedad; porque siendo el parásito coma micro-organismo puramente intestinal, colocado en otros medios que el intestino, y falto de las condiciones necesa¬ rias al desarrollo de sus propiedades, perece sin provocar accidentes coléricos. Hasta hoy, sólo Víctor Babés (1) y la Academia de Barcelona hablan del bacilo-coma en la sangre, negándolo terminantemente el Dr. Ferran. Víctor Babés inyecta á dos ratas blancas 5 centigra¬ mos de cultivo puro á cada una en el nacimiento de la cola: murieron pocas horas después, y llevada la sangre de las venas y del bazo á los líquidos de cultivo, obtuvo el bacilocoma característico; y en otra experiencia, en la que una rata vivió 12 horas, encontró el bacilo-coma en el intesti¬ no. Si la experiencia que precede es exacta, la situación de la vacuna Ferran es mucho más grave.. En las consideraciones que tuve el honor de exponer ( 1 ) Archivos de Vírchow .—Enero de 1885 : Berlín. 86 EL CÓLERA ante V. E. en la conferencia de 4 de Julio último, decía: «Si por un lado tenemos que el virus atenuado puede re¬ ponerse (como hemos demostrado en párrafos anteriores), y por otro, con las experiencias de Babés, que la inyección hipodérmica puede llevar el parásito colerígeno al intesti¬ no, ¿no puede suceder que la inyección del Dr. Ferran, desde la región del tríceps braquial, pase á la sangre, vis¬ ceras é intestino, y recobrando su virulencia perdida, en los casos de vacuna con diarrea, ésta sea un foco de infec¬ ción para las personas que rodeen al vacunado?» Hoy ya, Excmo. Sr., el hecho en sí es más grave, porque el virus no necesita reponerse: como se inyecta en su estado de virulencia, así puede salir al exterior, siendo, por consi¬ guiente, áun más seguro su perjudicial efecto: y sea que en las deyecciones de los vacunados exista el bacilo-coma, sea que los líquidos que se derraman en el acto de la va¬ cunación impregnen las ropas del vacunado, es lo cierto, que la Junta Municipal de Sanidad de Valencia cree, que la vacunación anti-colérica es y ha sido un gran peligro para la capital y su provincia, citando el Sr. Machí el caso de un muchacho, que se inoculó sin la autorización de su madre, y 24 horas déspues, dos hermanitos del incons¬ ciente niño fueron atacados del cólera, del cual murieron ámbos; un caballero, que se vacunó por la mañana, yaquelia misma noche fué invadida su esposa, que también su¬ cumbió; y así de otros. La Junta de Sanidad propuso y acordó que se abriera una información para el esclareci¬ miento de estos hechos, y que se diera cuenta á la Junta Provincial, para que de ello tuviera noticia el Real Conse¬ jo de Sanidad. Y LA VACUNACION ANTICOLÉRICA 87 Graves, bien graves son para la doctrina del Dr. Ferran las consideraciones que acabamos de exponer; y tan¬ to más sensibles, cuanto que dicho señor, como verdadero hombre de talento que es, ha debido y podido evitarlas, sin más que esclarecer los hechos en toda su pureza, faci¬ litando explicaciones, ya escritas ya verbales, para que to¬ dos, absolutamente todos, los más versados en este géne¬ ro dé estudios como los más torpes y meramente aficio¬ nados, pudieran comprobarlos por sí. No es correcto en la Ciencia hacer un misterio como el intentado por el Doctor de Tortosa; sólo Pasteur ha tenido tal idea, y por ella el mundo científico le ha censurado duramente: y no basta con que el Sr. Fer'ran y sus adeptos, Dres. Jimeno y Pulido, digan hoy que nada había secreto, constando todo detalle en las comunicaciones remitidas á la Academia de Ciencias de París; la citada Academia no está en España, y las Comisiones españolas así lo afirman y declaran en el periódico oficial. No queremos hacer la ofensa al Dr. Ferran y los suyos de que lo que se quería ocultar era la falta de atenuación de su virus; pero es bien sensible que así se proceda, y que por este motivo se traten con desden las Comisiones extranjeras, para que con informes como los de Brouardel, Gibier y Van Ermengen, y juicios como los del Deuts¬ che Medicinische Wochenschrift , de Berlín, y British Me¬ dical Journal, de Londres, la clase médica española sirva de ludibrio á la culta Europa. Véase cómo se expresa el periódico de Berlín, en un artículo titulado «Cosas de Es¬ paña:» «. ..nuestros micrógrafos alemanes tienen otra cosa mejor que hacer que ir d España para presenciar semejan- 94 EL CÓLERA serian los nombres que pudiéramos añadir de vacunados y revacunados muertos del cólera; como la hija de D. Joa¬ quín Marzal, de Alcira, revacunada, que murió el 19 de Julio, y el 21 la esposa de dicho señor, tres veces vacu¬ nada. En un estado de defunciones ocurridas en la villa de Oliva con motivo de la epidemia reinante, y con datos perfectamente legalizados, aparece que todos los indivi¬ duos vacunados en aquella población , todos, han fallecido víctimas del cólera morbo-asiático. También hemos de fijarnos algún tanto en la condi¬ ción que se exige de transcurrir cinco dias después de la Vacunación para que la virtud profiláctica sea efectiva: cir¬ cunstancia con la cual se quieren atenuar los malos resul¬ tados obtenidos. Por más que torturo mi escasa inteligencia, no se da razón científica de la necesidad de este período. Si la vacunación produce un efecto profiláctico real, y los fe¬ nómenos de reacción general por ella provocados des¬ aparecen á las 24 ó 36 horas, desde el momento que el organismo se ha reintegrado á su estado fisiológico, la inmunidad debe existir 24 ó 36 horas después de la vacunación; esto es, después de terminada la fiebre, la inmunidad debe ser un hecho. ¿Se toman estos cinco dias como el período de incubación en la enfermedad es¬ pontánea? Pues ya sabemos, por lo dicho anteriormen¬ te, que este es un límite caprichoso y más ó ménos pro¬ bable; empero aún hay más: si se le concede al Sr. Ferran que su vacuna produce el efecto profiláctico por la acción en el organismo de las ptomaínas, resultará que, estando el micro-organismo colerígeno en el período de incuba- V r.A VACUNACION ANTICOLÉRICA 95 cion, las ptomaínas inyectadas pasarán más pronto al to¬ rrente circulatorio, y quedarán sin efecto las que más tarde pueden elaborarse en el intestino; y si se acepta la absor¬ ción de los bacilos, ya en su forma de comas ó ya en gra¬ nulaciones más ó ménos pequeñas, entonces, reforzada la acción de los que incuban en el intestino, el ataque debe estallar dentro de las 24 ó 36 horas; y, por tanto, bajo ningún concepto que se considere tiene fundamento serio el período de cinco dias que se asigna para obtener la inmunidad. He de concluir, Excmo. Sr.; y si con los datos que tu¬ ve el honor de exponer ante V. E. resultaron las dos con¬ clusiones siguientes: Primera: «Que la enfermedad que asola la provincia de Valencia es el cólera morbo-asiático,» y Segunda: «Oue el método profiláctico de vacunación y re¬ vacunación propuesto por el Dr. Ferran está en el perío¬ do de experimentación, distando aún mucho para aceptar¬ lo como eficaz y exento de peligros;» hoy, con los nuevos hechos acumulados, se puede ver cuán justa era la segunda conclusión, viniendo los nuevos hechos á demostrar, que debe abandonarse por completo el campo de la experi¬ mentación anti-colérica, y considerar, que los virus del Dr. Ferran, compuestos de bacilos-coma sin atenuar, son un peligro para la salud pública de las poblaciones en que se practique la vacuna. Por tanto, las precedentes conclu¬ siones las redactaremos en la siguiente forma: Primera: La enfermedad que se extendía por la pro¬ vincia de Valencia, y ha invadido la mayor y mejor parte de las demás de España, no es otra que el cólera morbo- 96 EL CÓLERA asiático, transportado é importado á nuestra Península por objetos contumaces procedentes de puntos infesta¬ dos, siendo llevado de los primitivos focos al resto de la nación por el hombre y los objetos que el hombre utiliza. Segunda: Oue reconocida en la Ciencia la causa deter¬ minante de la enfermedad; estudiada ésta, y averiguado que la atmósfera no toma parte alguna para su propaga¬ ción á distancias, la medida profiláctica más racional y en armonía con los conocimientos actuales debe ser el aisla¬ miento y desinfección de personas y objetos contumaces. Tercera: Que demostrado con los hechos que la vacu¬ nación anti-colérica del Dr. Ferran con virus sin atenuar en el microbio mismo, no deja inmunidad alguna contra la enfermedad natural, y siendo además'un perjuicio para la salud pública, por el manejo de los líquidos de cultivo, debe prohibirse por completo. Sevilla, 30 de Julio de 1885. A CERTIFICO: Que en el acta de la Sesión celebrada el dia treinta y uno de Julio último , entre otros particu¬ lares, aparece el siguiente: «El Señor Presidente manifestó al Cabildo que el Doctor Don Rafael Tuñon , encargado por el Municipio de hacer una excursión á Valencia y á los pueblos de su provincia para estudiar los caracteres de la invasión colérica que hoy sufren varios puntos de la Península, y el procedimiento profiláctico del Doctor Ferran, habia presentado una extensa y luminosa Memoria, trabajo que de¬ mostraba una vez más las excelentes dotes y apti¬ tudes del Doctor Tuñon, y evidenciaba el acierto del Municipio al confiar tan delicada misión á quien tan acertada 7 nente habia sabido desempe¬ ñarla, siendo buena prueba de ello el trabajo alu¬ dido. S. E., adhiriéndose en un todo á las mani¬ festaciones de la Presidencia, acordó por unanimi¬ dad dar las más expresivas gracias al ilustrado autor de la Memoria, y que se imprimiera á ex¬ pensas de los fondos municipales, librándose su importe con cargo á la partida de Imprevistos del presupuesto en ejercicio . » Así resulta del Acta. — Sevilla, doce de Agosto de mil ochocientos ochenta y cinco. V.° B.° El Alcalde, El Secretario, |í 5{ ^ tic ijWos. iffitimíl ;'! mui mu mu ii ii ii 500510590 BGU A Mont. 09/4/53 1