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Los moriscos de las sierras de Constantina y Aroche a través de sus bienes: los casos de Constantina, El Pedroso y Castilblanco

Fernández Chaves, Manuel Francisco; Pérez García, Rafael Mauricio

Abstract

El presente trabajo analiza la presencia de los moriscos en tres núcleos de población pertenecientes a los partidos de las sierras de Constantina y Aroche: Constantina, El Pedroso y Castilblanco. Para ello se han utilizado los registros de los bienes que dejaron en estas localidades tras la expulsión decretada por Felipe III así como otras fuentes que nos permiten calibrar el nivel económico del grupo y el tipo de sus posesiones. Este trabajo constituye un primer paso en el estudio de la presencia de esta minoría en núcleos secundarios del Reino de Sevilla, y complementa los resultados obtenidos para la ciudad de Sevilla en una monografía publicada recientemente por los autores.

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ARCHIVO HISPALENSE REVISTA HISTÓRICA, LITERARIA Y ARTÍSTICA [PERIODICIDAD ANUAL] ISSN 0210-4067 NÚMEROS 282-284 / AÑO 2010 / TOMO XCIII DIPUTACIÓN DE SEVILLA ARCHIVO HISPALENSE REVISTA HISTÓRICA, LITERARIA Y ARTÍSTICA © DE LOS TEXTOS: SUS AUTORES © DE LA EDICIÓN: DIPUTACIÓN DE SEVILLA. SERVICIO DE ARCHIVO Y PUBLICACIONES ISSN: 0210-4067 DISEÑO ORIGINAL: DIAGRAMA, S.C. MAQUETACIÓN: TECNOGRAPHIC, S.L. IMPRESIÓN Y ENCUADERNACIÓN: TECNOGRAPHIC, S.L. DEPÓSITO LEGAL: SE-25-1958 ARCHIVO HISPALENSE REVISTA HISTÓRICA, LITERARIA Y ARTÍSTICA [PERIODICIDAD ANUAL] ISSN 0210-4067 NÚMEROS 282-284 / AÑO 2010 / TOMO XCIII DIPUTACIÓN DE SEVILLA ARCHIVO HISPALENSE REVISTA HISTÓRICA, LITERARIA Y ARTÍSTICA NÚMEROS 282-284 / AÑO 2010 ISSN 0210-4067 CONSEJO ASESOR FERNANDO RODRÍGUEZ VILLALOBOS ANTONIA HEREDIA HERRERA Presidente de la Diputación de Sevilla Ex-Directora de la revista Archivo Hispalense GUILLERMINA NAVARRO PECO CARMEN MENA GARCÍA Diputada del Área de Cultura e Identidad Universidad Pablo de Olavide BARTOLOMÉ CLAVERO SALVADOR PEDRO M. 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ACTAS DE LAS III JORNADAS SOBRE HISTORIA DE PARADAS EL AYER DE PARADAS MARÍA ANTONIA CARMONA RUIZ Paradas durante los siglos XIV y XV 17-33 JUAN LUIS CARRIAZO RUBIO Paradas, sus diezmos y Marchena a comienzos del siglo XVI 35-45 JOAQUÍN RAMÓN PÉREZ BUZÓN Adquisición y mantenimiento de las posesiones nobiliarias en Paradas 47-70 CULTURA JUAN PABLO ALCAIDE AGUILAR Sobre la anónima Historia de Paradas: la tradición oral del Romancero 73-87 DANIEL JIMÉNEZ SÁNCHEZ Creencias y actitudes lingüísticas en hablantes de Paradas 89-102 OLGA SOTO PEÑA Lo que fuimos y lo que somos: viaje por el patrimonio cultural y etnológico de Paradas 103-116 PARADAS HOY JORGE JIMÉNEZ PORTILLO Vida política reciente y participación ciudadana en Paradas. Un estado de la cuestión 119-130 VÍCTOR MANUEL MUÑOZ SÁNCHEZ Tendencias sociales de futuro en la sociedad paradeña: economía, sociedad y cultura 131-151 ARCH. HISP. 2010 Nº 282-284 - 533 PP. ISSN 0210-4067 7 ARCH. HISP. 2010 Nº 282-284 - 533 PP. ISSN 0210-4067 8 JOSÉ FCO. RODRÍGUEZ CENIZO La política municipal del Frente Popular en Paradas 153-170 ARTÍCULOS H ISTORIA CAROLINA ABADÍA FLORES La comunidad flamenca en Sevilla en el siglo XVI 173-192 ANTONIO AGUILAR ESCOBAR La Real Fundición de Sevilla y su contribución al comercio atlántico en el siglo XVII 193-222 CLARA BEJARANO PELLICER La música en los gremios y las cofradías de la Sevilla del Antiguo Régimen 223-245 MANUEL F. FERNÁNDEZ CHAVES Y RAFAEL M. PÉREZ GARCÍA Los moriscos de las sierras de Constantina y Aroche a través de sus bienes. Los casos de Constantina, El Pedroso y Castilblanco 247-266 JUAN JOSÉ IGLESIAS RODRÍGUEZ Población, economía y sociedad en Lebrija a fines del Antiguo Régimen 267-298 ANTONIO LERÍA Y JOSÉ MªCARMONA Toros en Carmona 299-310 ESTEBAN MIRA CABALLOS Mecenazgo y participación pública de la mujer en la Carmona moderna 311-327 ALFONSO DEL PINO JIMÉNEZ Modelos demográficos del Reino de Sevilla en el Antiguo Régimen. El censo de Floridablanca como fuente 329-355 JOAQUÍN OCTAVIO PRIETO La expansión del cultivo del olivar durante el siglo XVIII en el marquesado de Estepa 357-376 ANTONIO SÁNCHEZ MARTÍNEZ Ciencia litigante: retórica, autoridad y razón en los pleitos cosmográficos de la Casa de la Contratación de Sevilla 377-397 ARCH. HISP. 2010 Nº 282-284 - 533 PP. ISSN 0210-4067 9 CASTO MANUEL SOLERA CAMPOS Testamento e inventario de Manuel López Pintado, marqués de Torreblanca del Aljarafe 399-425 LITERATURA MANUEL ROMERO LUQUE El mal poema de un buen poeta (aspectos de la poética machadiana) 429-446 ARTE ÁLVARO RECIO MIR Aspectos agropecuarios de la arquitectura monástica: El caso de la Cartuja de las Cuevas de Sevilla 449-464 ALBERTO FERNÁNDEZ GONZÁLEZ Arquitectura y mercado en la Sevilla del siglo XIX: La plaza de abastos de Triana 465-486 PEDRO LUENGO GUTIÉRREZ La iglesia del convento de Madre de Dios en Osuna 487-498 MISCELÁNEA ALFONSO PLEGUEZUELO HERNÁNDEZ El Niño del Dolor, obra de Luisa Roldán: una confirmación documental. 501-506 RESEÑAS CRUZ ISIDORO, Fernando. El Convento de la Victoria. Historia, Arquitectura y Patrimonio Artístico. POR ANTONIO JOAQUÍN SANTOS MÁRQUEZ 509-510 GÓMEZ MORIANA, Mario. El escultor sevillano Joaquín Bilbao Martínez (1864-1934) POR GERARDO PÉREZ CALERO 510-512 HALCÓN, F.; HERRERA, F.; RECIO, A. El retablo sevillano desde sus orígenes a la actualidad. POR MARÍA CONCEPCIÓN GARCÍA GAÍNZA 513-516 REINA GÓMEZ, Antonio. El paisaje en la pintura sevillana del siglo XIX. POR GERARDO PÉREZ CALERO 516-519 TABALES RODRÍGUEZ, Miguel Ángel, El Alcázar de Sevilla. Reflexiones sobre su origen y transformación durante la Edad Media. Memoria de investigación arqueológica 2000–2005. POR RAFAEL CÓMEZ RAMOS 519-523 ROBLES, Juan de. Tardes del Alcázar. Doctrina para el perfecto vasallo, POR JOSÉ LÓPEZ ROMERO 523-526 10 ARCH. HISP. 2010 Nº 282-284 - 533 PP. ISSN 0210-4067 o El Coronil20, se han dedicado páginas específicas a los moriscos. Por otra parte, los trabajos de Michel Boeglin y los nuestros propios han contribuido a dibujar el mapa y los tiempos de las deportaciones de miles de moriscos granadinos a través del reino de Sevilla y hacia distintas zonas del mismo (Carmona, Écija, Sierra de Constantina, Aljarafe y Condado, Aracena y Sierra de Aroche). A pesar del valor innegable de todas estas aportaciones, el conjunto sigue siendo fragmentario, seguimos ignorándolo todo o casi todo (salvo menciones esporádicas de datos puntuales) sobre los moriscos en numerosas poblaciones, incluidas algunas donde su población tenía una cierta importancia cuantitativa (Utrera, Alcalá de Guadaíra o Alcalá del Río). Se impone, pues, como necesaria la tarea historiográfica de reconstruir la historia de las comunidades moriscas de las áreas rurales de la provincia de Sevilla y de su antiguo reino. En el presente trabajo queremos contribuir a este esfuerzo con un estudio sobre los moriscos de la Sierra de Constantina21, en concreto dedicado a los que vivieron en las poblaciones de Constantina y El Pedroso, añadiendo el ejemplo de los moriscos de Castilblanco, muy próximos a estas localidades y puente hacia la ciudad de Sevilla. Presentamos así una primera aproximación a una zona prácticamente desconocida en lo que al estudio de la minoría se refiere, con el que contribuimos a dibujar su perfil socioeconómico en una zona rural de interior del Reino de Sevilla, aspecto este descuidado por una historiografía moriscológica más interesada tradicionalmente en los grandes núcleos urbanos. El caso de la Sierra de Constantina con su importante concentración de población morisca asentada de modo estable después de 1570 constituye un ejemplo especialmente ilustrativo para profundizar en esta cuestión y mostrar las relaciones económicas y las conexiones humanas de las zonas del interior y las ciudades. Para aproximarnos a su conocimiento, nos hemos basado en la documentación relativa a la venta de los bienes de los moriscos generada a partir de la expulsión de 1610, la cual permite reconstruir un balance de su peso económico en las sociedades del norte del valle del Guadalquivir. Esta fuente histórica, que ha sido estudiada tanto para poblaciones próximas y de cierto carácter urbano, como para otras más alejadas con un perfil más claramente rural, nos permite comparar los niveles económicos de las distintas comunidades moriscas con el objeto de establecer una valoración que permita calibrar el papel de los moriscos de esta zona serrana dentro del conjunto general de la geografía morisca. Como es sabido, los moriscos tuvieron la posibilidad de deshacerse de sus pose20. RUIZ PÉREZ, Antonio. Demografía, sociedad, instituciones eclesiásticas y religiosidad en El Coronil durante los siglos XVI y XVII. El Coronil: Ayuntamiento, 2007, pp. 184–187 y 458–461. Agradecemos a Salvador Hernández González el habernos facilitado esta referencia. 21. Sobre las localidades y el paisaje de la antigua Sierra de Constantina se han publicado recientemente a cargo de FÍLTER RODRÍGUEZ, J. A. (Ed.). Actas de las VI Jornadas de Historia sobre la provincia de Sevilla. Sierra Norte. Sevilla: Asociación provincial sevillana de cronistas e investigadores locales y Diputación, 2009. ARCH. HISP. 2010 Nº 282-284 PP. 247-266 ISSN 0210-4067 251 LOS MORISCOS DE LAS SIERRAS DE CONSTANTINA Y AROCHE A TRAVÉS DE SUS BIENES. LOS CASOS DE CONSTANTINA, ELPEDROSO Y CASTILBLANCO siones siempre y cuando no sacasen del reino moneda, metales preciosos ni joyas. Aunque en un primer momento no podían vender sus bienes raíces, en febrero de 1610 esta cláusula sería abolida, aunque ya fue tarde para muchos moriscos, pues los embarques habían comenzado en Sevilla el 27 de enero y en fechas anteriores la saca de moriscos de sus distintos lugares de habitación22. Por lo que se desprende de los bienes dejados atrás, nos parece que esta modificación legal tuvo poco efecto, y mayor peso hubo de tener la venta de bienes que muchos moriscos precavidos realizaron antes del comienzo oficial de la expulsión, como señalara en su momento el máximo comisionado para la misma, el marqués de San Germán23. La documentación que aquí estudiamos se generó cuando el proceso de la expulsión había terminado, entre 1614 y 1615, y es producto de la revisión y puesta al día que de dichas ventas realizaron jueces como Bernabé Hurtado, comisionado por el rey en 1613 para examinar las cuentas enviadas a la corte por los fieles y depositarios «del partido de Andalucia»24 comenzando por aquellos encargados de Écija por un lado, y de Sevilla y las villas de su arzobispado por otro, que habían sido Juan de Santa Cruz y Hernando de Castroverde, y que para 1615 ya habían sido destinados a otros cometidos25. Bernabé Hurtado había de presentar su cédula de comisión ante el Asistente de Sevilla, el conde de Salvatierra, que había estado encargándose de centralizar la labor de liquidación y redacción de las cuentas hasta el momento. Salvatierra no hacía sino ordenar y preparar la documentación para que el último comisionado enviado desde la Corte pudiera enfrentarse con ciertas garantías de inteligibilidad a los fieles que habían quedado en cada localidad y que a la sazón eran custodios de la documentación generada en las ventas al contado y a crédito, algunas de las cuales aún en 1615 habían de ser abonadas. Todo lo que se había cobrado había sido llevado por 22. Las disposiciones relativas a la expulsión en el Reino de Sevilla y los cambios y modificaciones de las mismas son analizados en FERNÁNDEZ CHAVES, M. F., PÉREZ GARCÍA, R. M. En los márgenes… todo el último capítulo, especialmente las pp. 372, 382–388, 414–422. El análisis más completo sobre el proceso de ventas y su organización estudiando el caso de los moriscos manchegos en MORENO DÍAZ DEL CAMPO, Francisco Javier. Los moriscos de La Mancha. Sociedad, economía y modos de vida de una minoría en la Castilla Moderna. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 2009, pp. 412–438. 23. FERNÁNDEZ CHAVES, M. F., PÉREZ GARCÍA, R. M. En los márgenes… p. 380. 24. La documentación que analizaremos relativa a las localidades que estudiaremos aquí se encuentra en (A)rchivo (G)eneral de (S)imancas, (C)ontaduría (M)ayor de (C)uentas, Iª época, leg. 1829. Hurtado fue nombrado en septiembre de 1613. Doc. 28. 25. Castroverde había sido nombrado comisionado para Estepa y las villas de su marquesado en 30 de julio de 1610, encargándose también ese mismo año de Sevilla y las villas de su arzobispado, así como de Jerez. En el mismo año había sido nombrado Juan Díaz de Santa Cruz para ayudar a Castroverde con la ciudad de Sevilla, y para continuar la labor de recuento y posterior venta de bienes comenzada por el corregidor de Écija Alonso de Sandoval en dicha villa. MORENO DÍAZ DEL CAMPO, Francisco Javier. «Geografía de la expulsión morisca. Aproximación al análisis de la administración y venta del patrimonio de los moriscos expulsados de la corona de Castilla». Chronica nova, 2005, nº. 31, pp. 379–426, y aquí, pp. 416–417. A Castroverde lo encontramos en 1624 desempeñando labores como Juez de Comisión esta vez en la Casa de la Contratación, cuyos oficiales consiguieron denunciarle para que no interviniese en materias relacionadas con las Ordenanzas y Reales cédulas relativas al gobierno de la Casa. Archivo General de Indias, Contratación, leg. 172, exp. 5. ARCH. HISP. 2010 Nº 282-284 PP. 247-266 ISSN 0210-4067 252 MANUEL F. FERNÁNDEZ CHAVES Y RAFAEL M. PÉREZ GARCÍA los depositarios de cada localidad y bajo supervisión de los fieles mencionados a Sevilla, donde se había de guardar en un arca de tres llaves que tenían el presidente de la Casa de la Contratación Francisco Duarte, el contador Fernando de Salazar y el jurado Melchor de Prado. En el caso del partido de Andalucía, su destino fue el de «que se gasten en las cosas necesarias de la fortificaçion y conservaçion de Alarache y el dinero entre y salga en la dicha arca por orden del dicho señor Don Francisco a cuyo cargo a de estar la provision de la dicha plaça asi quanto a la fortificaçion como al sustento de la gente del presidio…», es decir, la financiación de la empresa militar que culminaba la de la expulsión de los moriscos, cantada por la propaganda oficial y que a partir de ese momento sería gestionada en cuanto a logística y parte del pago por la ciudad de Sevilla26. Los 32 jueces de comisión nombrados para inventariar y vender el patrimonio de los moriscos tenían su base en grandes villas y ciudades y desde ellas giraban visitas por las distintas localidades de su partido. Constituían la correa de transmisión entre el Consejo de Hacienda y los distintos fieles que se nombraban en cada localidad para realizar una primera estimación del patrimonio morisco, su arrendamiento y venta. Los jueces habían de tomar registro de «las personas que an salido y los que hubieren hecho las justiçias ordinarias, o otras personas por su mandado… de los dichos bienes rayces, cassas, viñas, guertas, olivares, tierras de pan sembrar, palomares, colmenares, arboledas, batanes, hornos, tenerias, jabonerias, juros, censos y otros qualesquier bienes rayces, heredamientos y posesiones y haziendas de los dichos moriscos… haziendo sobre todo las averiguaciones que combiniesen y las hiziesedes tassar por dos personas expertas…». Por su parte los fieles tenían a su cargo «la guarda y beneficio, lavor y administracion de los dichos bienes y de los frutos que en ellos estuviesen pendientes» hasta su venta final27. En el caso de la Provincia de Andalucía, la importancia de la población morisca era digna de tenerse en cuenta en relación a su presencia en otras zonas de Castilla, por lo que los bienes vendidos en el sur representaron una cantidad apreciable del total. Fueron nombrados trece jueces comisarios con presencia constante en las localidades y sus partidos asignados, destacando la actividad que se dió en las zonas cordobesa y sevillana28. Bernabé Hurtado situó su base de operaciones en la villa de Cazalla en agosto de 1614, a donde acudieron los fieles depositarios de las villas aquí estudiadas a los que exigió la presentación de las cuentas «presentando papeles y recaudos… relaciones juradas y en pliego agujereado… de buena letra, sumas castellanas… y con claridad y distinçion cada partida diziendo en ella de que proçedia y porque causa y razon y de quien se cobro y en su descargo lo que ouiere pagado a que personas con 26. Orden dada en Madrid, 5–IV–1611. AGS, CMC–I, leg. 1829, doc. 28. Sobre Larache y su relación con Sevilla, cfr. FERNÁNDEZ CHAVES, M.F., PÉREZ GARCÍA, R.M.: En los márgenes… pp. 422–426. 27. El organigrama administrativo y sus mecanismos de funcionamiento han sido recientemente explicados por MORENO DÍAZ DEL CAMPO, Francisco Javier. «Geografía…», pp. 384–392. 28. MORENO DÍAZ DEL CAMPO, Francisco Javier. «Geografía…», pp. 396–397. ARCH. HISP. 2010 Nº 282-284 PP. 247-266 ISSN 0210-4067 253 LOS MORISCOS DE LAS SIERRAS DE CONSTANTINA Y AROCHE A TRAVÉS DE SUS BIENES. LOS CASOS DE CONSTANTINA, ELPEDROSO Y CASTILBLANCO que horden y en uirtud de que recaudos quedando de blanco de una partida a otra un renglon…»,obteniendo los resultados que constituyen la base de este trabajo29. LOS BIENES DE MORISCOS EN CONSTANTINA El caso de Constantina es el que mejor conocemos dado que las cuentas que se tomaron de los bienes de los expulsados son muy completas y minuciosas. En la villa existió desde al menos el siglo XIV una importante morería, la mayor de la Tierra de Sevilla pues en tiempos de Sancho IV contribuía con 1.150 mrs. en impuestos30. Sin embargo para 1509 sólo se registran 2 vecinos moriscos en los padrones fiscales, que aumentarán hasta 70 (unas 315 personas si empleamos el coeficiente multiplicador de 4’5) en el padrón de 1590, todos ellos de procedencia granadina, y que se dedicaron a oficios relacionados con la construcción, espartería, la horticultura y el servicio doméstico31. Este aumento, se relaciona con las deportaciones producidas a raíz de la guerra de las Alpujarras, y se tradujo en 68 bautizos de moriscos, 64 libres y cuatro esclavos, sólo para la parroquia de Santa María de la Encarnación en los primeros años de su asentamiento en la villa32. En marzo de 1570 llegó a Constantina un contingente de deportados procedente de la Axarquía malagueña que se vio incrementado en el mes de diciembre por otro grupo de moriscos almerienses, en total, unas 120 familias, de las que en abril de 1571 sólo quedaban medio centenar a causa tanto de las fugas como de la elevada mortalidad33. A pesar de ello, para los años finales del reinado de Felipe II, Constantina se había convertido en la villa de la Tierra de Sevilla en la que más moriscos habitaban, inmediatamente después de Sevilla. Según los registros de la expulsión, en ella había en 1610 unos 252 moriscos, seguida de lejos por los 152 de Utrera34. Para el año 1596 sabemos que había 1.212 vecinos en la villa, los cuales equivaldrían aplicando el coeficiente de 4’5 a unos 5.454 habitantes, por lo que los moriscos representarían aproximadamente el 4’6% de la población35. 29. AGS, CMC–I, leg. 1829, docs, 22, 26 y 28. 30. Aunque otras poblaciones de señorío como La Algaba habían de contar también con un elevado número de mudéjares, como ya intuyera LAPEYRE, Henri. Geografía de la España morisca… p. 186, y pusiera de manifiesto WAGNER, Klaus. Regesto de documentos del Archivo de Protocolos de Sevilla referentes a judíos y moros, Salamanca: Universidad de Sevilla, 1978. 31. PAREJO DELGADO, María José. Constantina en la Baja Edad Media. Constantina: Asociación Cultural Gertrudis de Avellaneda, 1991, pp. 60–61, 129. 32. GARCÍA GARCÍA, A.: «La población esclava…» sin paginar. Los años que toma García están entre 1574 y 1583. 33. FERNÁNDEZ CHAVES, Manuel F., PÉREZ GARCÍA, Rafael M., En los márgenes… pp. 150–151, 167– 168 y 179. 34. BNM, mss. 9577. Los datos de las cifras de embarque están tomados de un documento titulado «Sumario general de los moriscos conforme las relaciones que vienen de los partidos començando por Sevilla y su tierra». Han sido publicados desde Serrano y Sanz hasta Boeglin (BOEGLIN, M.: L’inquisition espagnole… p. 185), y nosotros mismos en En los márgenes… pp. 489-491. 35. El dato aparece recogido en ECHEVARRÍA GOICOECHEA, Miguel, GARCÍA DE YÉBENES PROUS, Justo, LERA GARCÍA, Rafael de. «Distribución y número de los familiares del Santo Oficio en Andalucía duARCH. HISP. 2010 Nº 282-284 PP. 247-266 ISSN 0210-4067 254 MANUEL F. FERNÁNDEZ CHAVES Y RAFAEL M. PÉREZ GARCÍA rante los siglos XVI–XVIII». Hispania Sacra, 1987, nº. 79, p. 90. Aparecen los familiares y una relación de los vecinos de cada localidad. La villa habría prácticamente duplicado su población en unas seis décadas, pues según la averiguación de la corona de Castilla en 1528 tendría unos 620 vecinos. Cfr. CARRETERO ZAMORA, Juan Manuel. La averiguación de la corona de Castilla. 1525–1540. Los pecheros y el dinero del reino en la época de Carlos V. t. III. Salamanca: Junta de Castilla y Léon, 2008, p. 1430. 36. MORENO DÍAZ DEL CAMPO, Francisco Javier. «La venta de bienes raíces de los moriscos de la Mancha» en GALINDO MARTÍN, Miguel Ángel (Coord.). Cervantes y la economía. Cuenca: Universidad de Castilla–La Mancha, 2007, pp. 329–351, y aquí, p. 342. 37. Todos los datos en AGS, CMC–I, leg. 1829, doc. 26. 38.. En el punto 9 de la instrucción a los jueces se explicitaba que las escrituras de venta habían de ser otorgadas por estos en persona, y no por los fieles. MORENO DÍAZ DEL CAMPO, Francisco Javier. «Geografía…» p. 389. 39. AGS, CMC–I, leg. 1829, doc. 26. 40. AGS, CMC–I, leg. 1831, doc. 3, Bernave Hurtado. Data de los salarios que ha de aver por su ocupacion de tomar quenta a los fieles de la çiudad de Sevilla, Eçija y otras partes. Sin foliar (en adelante s.f.). 41. PULIDO BUENO, I. Consumo y fiscalidad en el Reino de Sevilla: el servicio de millones en el siglo XVII. Sevilla: Diputación Provincial, 1984, p. 129. ARCH. HISP. 2010 Nº 282-284 PP. 247-266 ISSN 0210-4067 255 LOS MORISCOS DE LAS SIERRAS DE CONSTANTINA Y AROCHE A TRAVÉS DE SUS BIENES. LOS CASOS DE CONSTANTINA, ELPEDROSO Y CASTILBLANCO Para inventariar y vender los bienes pertenecientes a los moriscos de Constantina, el fiel, como en el caso de las restantes localidades castellanas, fue la pieza clave del proceso, pues eran los «verdaderos protagonistas… normalmente miembros de la administración local o personas de reputada trayectoria cuya misión, claramente explicitada en las comisiones dictadas al tal efecto, era la de asegurar “la guarda y beneficio, lavor y administración de los dichos bienes y de los frutos que en ellos estuviesen pendientes” y posteriormente proceder a la venta de los mismos»36. En el caso de Constantina tenemos a Gonzalo Gómez, que falleció antes de 1615. Por ello fue su viuda, Francisca de Saavedra, que le había ayudado con las cuentas quien finalmente se presentó ante Bernabé Hurtado37. Dichas cuentas tenían varios errores en las sumas, y en algunas partidas sólo se presentaba el documento de la venta pero no la autorización del juez Castroverde, por lo que se sospechaba de la licitud del proceso en algunas partes38. A pesar de ello, se dio por bueno en líneas generales, resultando que la Saavedra debía aún bastante dinero (60.584 mrs.) de plazos que aún no habían cumplido. Además Hurtado la condenó a pagar 15.628 mrs. por varias irregularidades cometidas en el arrendamiento de algunas posesiones (en casi todos los casos por no haber sido declarados, o por aparecer con un valor rebajado)39, además de obligarle al abono de 10.000 mrs. «por lo que dilato la paga» y otros 10.000 mrs. para cobro de su salario como juez40. El valor total del producto de la venta de los bienes de moriscos en Constantina fue de 836.107 mrs., una elevada cantidad que se fue pagando entre 1610 y 1615, año en el que quedaban algunos restos por abonarse. Para hacernos una idea, la sisa del vino, aceite, carnes y ganado que se hizo en la villa para pagar el servicio de millones el año de 1609 tuvo un valor de 574.505 mrs., siendo más alta en 1612, concretamente 825.734 mrs., casi un equivalente de los bienes de moriscos41. Aunque su cobro fue lento al darse muchos pagos a plazos, esta cantidad supuso una momentánea aunque suculenta inyección de monetario en las arcas reales. De esta suma participan los arrendamientos que se hicieron de nueve casas y del fruto de varias viñas, olivar y sementeras que se recogió tras la expulsión, medida ésta encaminada a garantizar la conservación de los inmuebles mientras se producía su remate así como la salida al mercado de productos alimenticios perecederos. Los bienes vendidos correspondían a 14 casas, un corral y un solar, 3 huertas, 4 olivares o pedazos de olivar, 9 sementeras de trigo, cebada y alcacer que no pudieron recogerse, un campo de trigo (sin especificar su tamaño) y 4 viñas o pedazos de viña. Como se desprende de la gráfica (vid infra), la inversión se concentró de manera predominante en los bienes urbanos. Sin embargo, esta imagen no debe llamarnos a engaño, pues la inmensa mayoría de los moriscos constantinenses no disfrutaba de bienes raíces algunos: de los 252 censados en 1610, sólo 29 declaraban tener bienes inmuebles. Esto significa que el 11,5% de la minoría concentraba todos los bienes raíces registrados. Dos moriscos destacan especialmente por encima de los demás: los mercaderes Francisco de Guzmán y Diego de León, que dejaron un pasivo en deudas sin cobrar de 61.690 mrs., asignadas a 41 personas que oscilaban entre los 4.000 y los 8.806 mrs. Diego de Léon era el morisco más rico de Constantina, pues poseía dos casas valoradas en 183.375 mrs. y tras él estaban Luis Narváez, con una casa tasada en 102.375 mrs. y Luis López, con una casa y varios olivares cuya estimación ascendía a 57.000 mrs. Según Parejo Delgado, la ganadería era el principal sector económico de Constantina, por delante de la agricultura42. Sin embargo, la información fiscal de comienzos del siglo XVI apunta a una primacía de la vid, como actividad puntera en la comarca43. Una parte de los moriscos llegados a Constantina a partir de 1570 se integrarían como arrieros en esta estructura económica, haciéndose cargo parcialmente del transporte del vino desde la localidad a Sevilla. Como es sabido, la arriería fue una actividad económica especialmente ejercida por estos cristianos nuevos44. Los concejos mostraron siempre especial interés por conservar en su territorio poblaciones moriscas por lo que suponía en cuanto a aportación de mano de obra y dina42. PAREJO DELGADO, María José. «Paisaje y propiedad de la tierra en el Reino de Sevilla en los siglos XV y XVI. Constantina y Lora del Río». Hespérides anuario de investigación, 2005–2006, XIII–XIV, pp. 145–160. 43. Así se desprende de la averiguación fiscal de 1528 en la que se declaraba que «Cogen poco pan por no tener tierras en que lo coger… el prinçipal trato que tienen es coger vino, lo qual cogen en mucha cantidad… cogen castañas e nuezes en cantidad, e azeyte en heredades propias suyas; tienen bueyes con que labran, e algunas reses vacunas e poca cantidad de ovejas, e cabras, e puercos, e yeguas e colmenas…». CARRETERO ZAMORA, Juan Manuel. La averiguación… t. III, p. 1430. 44. Para una visión general TAPIA SÁNCHEZ, Serafín de. «Las redes comerciales de los moriscos de Castilla la Vieja: un vehículo para sus “complicidades”». Studia historia. Historia Moderna, 1993, nº 9, pp. 231–243. También, FERNÁNDEZ CHAVES, Manuel F., PÉREZ GARCÍA, Rafael M. «Mobility under suspicion. The moriscos in Early Modern Spain» en JÜRGENS, H. P., WELLER, T. (Coords.): Religion und Mobilität. Zum Verhältnis von raumbezogener Mobilität und religiöser Identitätsbildung im frühneuzeitlichen Europa, Vandehnhoeck & Ruprecht, Götingen, 2010, pp. 235-263 ARCH. HISP. 2010 Nº 282-284 PP. 247-266 ISSN 0210-4067 256 MANUEL F. FERNÁNDEZ CHAVES Y RAFAEL M. PÉREZ GARCÍA mización económica45. De esta manera, en 1587 ante un intento de monopolio del transporte del vino por parte de arrieros cristianos viejos, el propio cabildo constantinense suplicaba al rey que evitase esta pretensión, pues en la villa: estan aloxados… hasta cinquenta casas de moriscos los quales an vivido quieta y pacificamente y que algunos traxinan vino desde la dicha villa a la dicha ciudad por ser el principal trato de aquella tierra y que desto se sigue provecho a los vezinos de aquel lugar por venderse a precios moderados, y porque algunos harrieros por hazer estanco, les ympiden el dicho trato diziendo que no pueden salir de sus aloxamientos suplica que atento que todo es una juridicion y los dichos moriscos estan alistados por la justicia de la dicha ciudad de Sevilla se les de licencia para que puedan traxinar a ella libremente46. La movilidad aparejada a la arriería está en consonancia también con el hecho de que la mayoría de los moriscos de Constantina no poseyeran bienes raíces y que fueran precisamente mercaderes los más ricos de la comunidad. Además la percepción de inseguridad material de una población como la morisca, que ya había sufrido la confiscación de sus bienes en el Reino de Granada en 1571 y las continuas deportaciones y cambios forzados de domicilio, actuaban como un factor disuasorio para la inversión en bienes inmuebles47. A pesar de la existencia de estos vínculos económicos entre los moriscos de Constantina y la ciudad de Sevilla, no tenemos constancia de que esta relación haya existido en sentido inverso con la misma intensidad, pues sólo conocemos el caso de Miguel de Baeza, vecino de la collación de Santa María, que en una relación de bienes realizada en 1610 poseía junto a sus hermanos una casa en Constantina, comprada por su padre48. Por último, si atendemos al reparto per cápita de la posesión de bienes raíces registrada en 1610 entre los moriscos de Constantina, hallamos una media de 3.317 mrs., cifra superior a la documentada en la ciudad de Écija, donde los 1.100 moriscos avecindados allí se repartían bienes raíces por valor de 3.000.000 de mrs. lo que significa una media de 2.727 mrs. por individuo49. Por supuesto, estos son sólo valores orientativos pues como señalamos anteriormente la mayoría de los bienes raíces de los moriscos se concentraba en pocas manos. 45. Así, en Carmona, Écija, Antequera, etc., y todas las localidades de Andalucía de las que se tiene información. Cfr. FERNÁNDEZ CHAVES, M. F., PÉREZ GARCÍA, R. M. En los márgenes… pp. 181-200. 46. AGS, CC, leg. 2190, 18–VI–1587. 47. Para las deportaciones es imprescindible, además de la obra de Lapeyre, VINCENT, Bernard: «L’expulsion des morisques du royaume de Grenade et leur répartition en Castille (1570–1571)», Mélanges de la Casa de Velázquez, 1970, nº 6, pp. 211–246. Publicado también en VINCENT, B. Andalucía en la Edad Moderna: economía y sociedad, Granada: Diputación Provincial de Granada, 1985, pp. 215–266. También, para el Reino de Sevilla es complementario a estos trabajos, PÉREZ GARCÍA, Rafael M. «Moriscos en Antequera…». En prensa. 48. AGS, (E)stado, leg. 220, «Relaçion de los bienes Rayzes de los Moriscos de la Ciudad de Sevilla, sacada de los registros de las collaciones de la dicha ciudad», s.f. 49. FERNÁNDEZ ZORRILLA, J. M.: «Los bienes raíces de los moriscos ecijanos…», pp. 340–341. ARCH. HISP. 2010 Nº 282-284 PP. 247-266 ISSN 0210-4067 257 LOS MORISCOS DE LAS SIERRAS DE CONSTANTINA Y AROCHE A TRAVÉS DE SUS BIENES. LOS CASOS DE CONSTANTINA, ELPEDROSO Y CASTILBLANCO Fuente: AGS, CMC–I, leg. 1829, doc. 26. BIENES DE LOS MORISCOS DE CONSTANTINA EN 1610 MANUEL F. FERNÁNDEZ CHAVES Y RAFAEL M. PÉREZ GARCÍA 258 ARCH. HISP. 2010 Nº 282-284 PP. 247-266 ISSN 0210-4067 NÓMINA DE MORISCOS POSEEDORES DE BIENES RAÍCES EN CONSTANTINA Bien Poseedor Trigo sembrado Alonso Jiménez Corral Casas Alonso López Cuevas Sementera de trigo y cebada Alonso Ramírez Sementera de cebada Alonso y Francisco Martín Huerta Cecilia García Casa Huerta Damián de Navas Pedazo de viña Casas Diego de León Casa Sementera de trigo y alcacer Diego de Morales Viña Diego Jiménez Pedazo de viña Casas Francisco García Casas Hernán Sánchez 591.750 mrs; 72% bienes urbanos bienes rústicos 226.248 mrs; 28% Fuente: AGS, CMC–I, leg. 1829, doc. 26. LOS BIENES DE MORISCOS EN ELPEDROSO De los moriscos de El Pedroso tenemos menos información, pues el fiel encargado de los bienes no presentó la relación pormenorizada de las ventas, sino tan sólo un estado general del cargo y la data resultantes de las mismas y de lo que aún quedaba por cobrarse. El valor total de los bienes de los moriscos ascendió a 363.577 mrs., monto en este caso muy superior al que produjo la sisa del vino, aceite, carnes y ganado de la villa en los años de 1609 y 1612, que llegó a los 157.450 mrs. y 188.840 LOS MORISCOS DE LAS SIERRAS DE CONSTANTINA Y AROCHE A TRAVÉS DE SUS BIENES. LOS CASOS DE CONSTANTINA, ELPEDROSO Y CASTILBLANCO 259 ARCH. HISP. 2010 Nº 282-284 PP. 247-266 ISSN 0210-4067 NÓMINA DE MORISCOS POSEEDORES DE BIENES RAÍCES EN CONSTANTINA Bien Poseedor Viña Hernando de Molina Sementera de trigo y cebada Íñigo y Diego Ramírez Casas Isabel García Sementera de trigo Lorenzo de Molina Sementera de trigo y cebada Lucía Fernández La Bocalla Huerta Sementera Luis García Casas Luis Hernández Pedazo de viña Casas Luis López Olivar Huebra de olivar 3 pedazos de olivar Casa Luis Narváez Sementera de trigo y cebada Luis Sarmiento Sementera de trigo y cebada Marcos Blasco Casa Mayor García Solar Menores de Domingo Martín Casas Miguel de Baeza Casas Pedro López Casa Pedro Ramírez mrs. respectivamente50. La población morisca de El Pedroso era mucho menor que la de Constantina en 1610: solamente 15 moriscos, que, considerando los datos del censo de 1591, representarían un ínfimo 0’8% de la población total de la villa51. Sin embargo, reúnen una cantidad de dinero proporcionalmente más alta a la de sus vecinos comarcanos, alcanzando los 24.238 mrs. per cápita. Algo más sabemos en este caso del ritmo de cobro, que era muy lento: se cobraron 25.594 mrs. al contado en 1611, pero casi todo el dinero (el 93%) se fue pagando a plazos hasta 161552. Sólo se redimió un censo de 75.000 mrs. puesto sobre un olivar perteneciente al convento de monjas de Santa Clara de la villa de Constantina. Aunque no estamos aún seguros, pensamos que quizá para facilitar los pagos la cuantía de los mismos se recogió en dos mitades diferentes: una en moneda de vellón y la otra en moneda de plata. Además de los habitantes del Pedroso, varios moriscos sevillanos poseían allí bienes raíces, todos repartidos por su término. Era el caso de la viuda de Fernando Tello, que acumulaba 43 colmenas, tres majadas y un potro, Lucas Pérez que tenía una casa y una estancia de colmenar, y también el del rico Miguel de Vargas, dueño nada menos que de dos asientos de molinos con dos casas a las que se anejaba una huerta y en ella se guardaba un colmenar con 76 colmenas junto al Rivera del Huesna; los colmenares fueron una preciada posesión también para el morisco Lorenzo Maldonado, que los fue reuniendo en aquel término llegando a poseer cuatro de ellos, dos seguramente en su huerta de la Corchuela y otros dos en el Horcajo y el Tresquilado, además de otros tres en Villanueva del Río53. En la villa era tradicional la explotación apícola, por lo que parece que los moriscos que allí se avencidaron o bien ya conocían este arte o bien pudieron aprender y adaptarse a él54. En cuanto al fiel encargado, Lázaro Sánchez, recayeron varias sospechas de posible fraude. Primero porque no poseía las cuentas pormenorizadas, según él debido a que «el liçençiado Castroverde juez que fue no le dexo mas de las obligaciones por donde avia de cobrar y que la claridad del dinero que se le pago de contado y de lo que montaron las dichas obligaçiones consta por una carta del señor don Fernando Carrillo presidente del consejo de hazienda de su magestad y que lo contado en la dicha carta estuvo a su cargo y no otra cosa y conforme a la dicha carta se hara cargo…». Tuvo que presentar a Bernabé Hurtado una relación escrita en base a cada 50. PULIDO BUENO, Ildefonso. Consumo y fiscalidad… p. 129. 51. BNM, mss. 9577, BOEGLIN, M.: L’inquisition espagnole… p. 185. Los datos de 1591 en GONZÁLEZ, T.: Censo de población de las provincias y partidos de la corona de Castilla en el siglo XVI, Madrid, 1829, Instituto Nacional de Estadística, 1982, p. 83. Hemos empleado el censo de 1591 en el caso del Pedroso porque en la relación de familiares de la Inquisición no aparece. 52. AGS, CMC–I, leg. 1829, doc. 28. 53. AGS, E, leg. 220. Relaçion… s.f. 54. Así en 1528 se indicaba que en El Pedroso, «el prençipal trato de que biuen…es coger azeyte…tienen razonable cantidad de ganados vacunos, e ovejas e cabras; tienen buena cantidad de colmenas de que cogen mucha miel e çera». CARRETERO ZAMORA, Juan Manuel. La averiguación… t. III, p. 1431. ARCH. HISP. 2010 Nº 282-284 PP. 247-266 ISSN 0210-4067 260 MANUEL F. FERNÁNDEZ CHAVES Y RAFAEL M. PÉREZ GARCÍA