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Marea Verde y Marea Blanca : nuevas formas de comunicación y acción colectiva

Rodrigo-Cano, Daniel; Benítez Eyzaguirre, Lucía; Iglesias Onofrio, Marcela

Abstract

Este artículo muestra las movilizaciones ciudadanas en defensa de la educación y la sanidad pública en España, las mareas Verde y Blanca respectivamente, como expresiones que difieren de las tradicionales del sindicalismo. Con fuentes secundarias y una metodología de estudio de caso se analizan, por una parte, las movilizaciones de estos colectivos como formas alternativas de participación ciudadana, y por otra, sus estrategias de organización, comunicación y acción colectiva.

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Recibido: 19-02-2018 Aceptado: 08-05-2018 Green Wave and White Wave: new forms of communication and collective action Marea Verde y Marea Blanca: nuevas formas de comunicación y acción colectiva1 Resumen Este artículo muestra las movilizaciones ciudadanas en defensa de la educación y la sanidad pública en España, las mareas Verde y Blanca respectivamente, como expresiones que difieren de las tradicionales del sindicalismo. Con fuentes secundarias y una metodología de estudio de caso se analizan, por una parte, las movilizaciones de estos colectivos como formas alternativas de participación ciudadana, y por otra, sus estrategias de organización, comunicación y acción colectiva. Abstract This paper shows that civic mobilizations for better education and public health services in Spain, the Green and White Waves respectively have distinguishing patterns compared to 1 Este artículo es un producto del Proyecto “Sindicalismo y nuevos movimientos sociales en la construcción de la democracia: España, 1976-2012” (HAR2012-38837) financiado por el Plan Nacional de I+D+I del Ministerio de Economía y Competitividad de España. Marcela Iglesias-Onofrio (Universidad de Cádiz) [[email protected]] Daniel Rodrigo-Cano (Universidad de Huelva) [[email protected]] Lucía Benítez-Eyzaguirre (Universidad de Cádiz) [[email protected]] http://dx.doi.org/10.12795/IC.2018.i01.07 E-ISSN: 2173-1071 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 2018, 15, pp. 193 - 221 Marcela Iglesias-Onofrio / Daniel Rodrigo-Cano / Lucía Benítez-Eyzaguirre 194 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 15 (2018) [pp. 193-221] E-ISSN: 2173-1071 those of traditional trade-unions. By means of secondary sources and using a case study methodology this work analyses, on the one hand, the Waves’ mobilizations as alternative ways for civic participation, and on the other hand, their strategies of organization, communication and collective action. Palabras clave: movimientos sociales; Marea Verde; Marea Blanca; sindicatos; acción colectiva. Keywords Social Movements; Green Wave, White Wave, Trade-unions; Collective Action. Sumario 1. Introducción 2. La crisis de los modelos representativos y el surgimiento de nuevas movilizaciones ciudadanas 3. Las Mareas como expresiones sectoriales de las movilizaciones del 15M 3.1 La Marea Verde: la lucha por la educación desde abajo 3.2 La Marea Blanca, la marea con éxito 4. Comunicación y acción en las mareas Verde y Blanca 5. Acción colectiva tradicional versus acción conectiva del siglo XXI 6. Conclusiones y reflexiones finales 7. Bibliografía Summary 1. Introduction 2. The crisis of the representative models and the surge of new civic mobilizations 3. The Waves as sectorial expressions of the 15M mobilisations 3.1. The Green Wave: the fight for education from below 3.2. The White Wave, the successful wave 4. Communication and action in the Green and White Waves 5. Traditional collective action versus connective action of the XXI century 6. Conclusions and final reflexions 7. Bibliography perspectivas MAREA VERDE Y MAREA BLANCA: NUEVAS FORMAS DE COMUNICACIÓN Y ACCIÓN COLECTIVA 195 E-ISSN: 2173-1071 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 15 (2018) [pp. 193-221] 1. Introducción La crisis económica desatada en 2008 pone en evidencia las tensiones capitalistas que perforan el Estado del bienestar, representado en España por el acceso a la educación y la sanidad como bienes universales. Los partidos políticos y sindicatos, organizaciones consolidadas y con fuertes estructuras, reciben el golpe del rechazo a los modos de ser-hacer que les caracterizaron durante las últimas décadas. La huida de la ciudadanía de las instituciones y de las formas políticas es un paso más del proceso en el que la democracia representativa ha dejado de tener sentido cuando no hay diálogo ni participación, cuando la gestión ignora a las personas y a sus demandas mientras se transforma en cuotas de poder para los representantes. Como en tantas otras facetas, la construcción del espacio de debate se ha polarizado entre lo público y lo privado, ignorando los procesos de organización de la ciudadanía. La crisis de las organizaciones estructuradas, larvada en el espacio offline, coincide con nuevas expresiones políticas de actores emergentes organizados en redes, en estructuras horizontales, para la reivindicación colectiva y las movilizaciones instantáneas (Castells, 2005, p. 220). La flexibilidad de la estructura facilita la micro-coordinación y la visibilidad de causas específicas que se identifican entre ellas mientras se muestra la diversidad de las luchas sociales porque, tal y como propone Jeffrey S. Juris (2008), la conectividad, por encima del determinismo tecnológico que supone la infraestructura de la red basada en las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), facilita la organización sin centro a través de la colaboración y es el vehículo de cambio del imaginario y de la acción. Todo ello, porque la red se transforma en la infraestructura de organización y de coordinación a partir de unas condiciones similares a las que constituyeron el movimiento obrero, agrupando en función de la afinidad de una forma informal y flexible. Esta estructura horizontal es más adecuada para sus propios intereses y necesidades (Calle y Candón, 2013), mucho más adecuada que las rígidas y burocráticas del sindicalismo. La resistencia y las luchas emancipatorias no sólo se registran en el ámbito laboral sino además en el ciudadano y de forma transversal, como denuncia a la lógica de cohesión interna que han desarrollado en las últimas décadas instituciones como los partidos y los sindicatos, basadas en la jerarquía, la unidad, la representación como expresiones y formas del mando tradicional. Marcela Iglesias-Onofrio / Daniel Rodrigo-Cano / Lucía Benítez-Eyzaguirre 196 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 15 (2018) [pp. 193-221] E-ISSN: 2173-1071 A partir del análisis de fuentes secundarias y utilizando la metodología del estudio de caso, el objetivo de este trabajo es evidenciar que desde el punto de vista de la organización, la comunicación y la acción, los movimientos por la educación y la sanidad muestran patrones diferenciales respecto a las políticas comunicativas y a las llamadas a la acción de la tradición sindical, conectando con un público más amplio y con argumentos del Procomún2 que conducen a la acción colectiva. Se parte de la hipótesis de que el ciclo de protestas ciudadanas iniciado en 2011 en el territorio español y analizado aquí a través de las expresiones de las mareas Verde y Blanca, muestra un contexto social de lucha y coordinación para la acción más efectivo que el que se considera característico de la acción sindical. Para ello, en primer lugar se hace referencia al contexto de crisis de representación institucional tanto en el ámbito político como en el sindical provocada no solo por la desafección ciudadana sino, y más claramente, por la falta de inclusión de las demandas y expresiones de los ciudadanos en los programas y acciones de los representantes. En segundo lugar, se identifican las principales características de las mareas, en especial de las mareas Verde y Blanca como expresiones sectoriales de las movilizaciones del 15M. A continuación se analizan las formas y estrategias de organización, comunicación y acción colectiva llevadas a cabo por estos movimientos y, en cuarto lugar, se identifican las diferencias en el modus operandi de las mareas analizadas en contraste con los sindicatos. Por último, se ofrecen las conclusiones y reflexiones finales. 2. La crisis de los modelos representativos y el surgimiento de nuevas movilizaciones ciudadanas Las movilizaciones ciudadanas del 15 de mayo de 2011 en España que posteriormente dieron lugar al Movimiento 15M o movimiento de los indignados, en contra de la política económica, la corrupción, los recortes 2 El Procomún se traduce en aquellos recursos y bienes colectivos, tangibles e intangibles, que son comunes a todos y que pertenecen a cada miembro de la ciudadanía, y que como tales deben ser activamente protegidos y gestionados en común bajo un régimen de propiedad distinto al público y al privado. Son aquellas cosas que heredamos y creamos conjuntamente y que finalmente esperamos legar a las siguientes generaciones (Estalella et al, 2013). perspectivas MAREA VERDE Y MAREA BLANCA: NUEVAS FORMAS DE COMUNICACIÓN Y ACCIÓN COLECTIVA 197 E-ISSN: 2173-1071 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 15 (2018) [pp. 193-221] sociales y el sistema bipartidista, vienen a mostrar una crisis de las instituciones y del modelo de representatividad que, a menudo, se ha interpretado desde la desafección, especialmente para el caso político. Sin embargo, esa desafección sería respecto a la política institucionalizada con expresiones contra los partidos con representación parlamentaria y contra las instituciones, pero no se podría interpretar así si se tiene en cuenta el debate ciudadano y la reconstrucción social y colectiva que desde abajo se produce en la ciudadanía. Es decir, las élites políticas han recreado un discurso y un imaginario sobre nuevas expresiones individualistas o sobre el fin de la ideología y de la historia que se ven desmentidas por las protestas, la resistencia y las nuevas expresiones de los movimientos sociales. La fuga se registra en las instituciones, vacías de participación y que se ven cuestionadas por el fracaso del sistema. Todo ello coincide con las transformaciones del capitalismo hacia empresas en red con mano de obra dispersa que han conducido a la disolución de los movimientos obreros estructurados en base a la uniformidad del proletariado y a su concentración (Calle y Candón, 2013). Mientras por un lado aumenta la distancia y la apatía de los ciudadanos frente a la actividad política partidaria, por otro se revitalizan los espacios de activación política, que canalizan el interés de los ciudadanos por lo público a partir de una lógica “movimentista” “no convencional, con escasos contactos institucionales, sin una organización rígida, con un discurso de fuerte contenido ético y con una notable carga identitaria” (Subirats, 2015, p. 125). Esto lleva a Joan Subirats a plantear la hipótesis de que el vacío que fueron dejando los partidos políticos tradicionales ha sido ocupado por un “archipiélago de organizaciones y entramados sociales que, por convención, seguimos llamando movimientos sociales” (Subirats, 2015, p. 125). Algunos autores utilizan el término ‘novísimos movimiento sociales’ para referirse a los movimientos que se dan entre el espacio físico y virtual al inicio del nuevo milenio, que subrayan las transformaciones y conflictos sociales asociados con la consolidación del capitalismo informacional, y que al igual que los ‘nuevos movimientos sociales’ (pacifistas, ecologistas, feministas y estudiantes) de la segunda mitad del siglo XX, “sus repertorios de acción incluyen marchas y manifestaciones pero las llamadas a la acción se dan a través de Internet, mientras que las marchas masivas y las acciones se articulan con múltiples formas de resistencia virtual” (Juris, Pereira y Feixa, 2012, p. 28). Marcela Iglesias-Onofrio / Daniel Rodrigo-Cano / Lucía Benítez-Eyzaguirre 198 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 15 (2018) [pp. 193-221] E-ISSN: 2173-1071 Por su parte, el sindicalismo se ha ido integrando progresivamente en el sistema institucional como actor de la concertación social a la par que transformó sus modos de hacer al estilo político, en la gestión en áreas de influencia y en el ejercicio de la presión institucional y de la negociación sobre los derechos de los trabajadores. El poder político partidista se ha apropiado de lo público con las mismas lógicas de la mercantilización económica, tejiendo alianzas contra el interés colectivo, contra las necesidades humanas y sociales. Tanto los partidos políticos como los sindicatos han venido experimentando, desde la entrada del milenio y especialmente a partir de la crisis económica, una crisis de confianza de la ciudadanía en estas instituciones. De hecho, las instituciones peor valoradas por los ciudadanos en las fechas posteriores al 15M, según los barómetros del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) que analizan el estado de la opinión pública española, son los partidos políticos, el Gobierno y los sindicatos. En una escala de 1 a 10 donde 1 significa “ninguna confianza” y 10 “total confianza”, los partidos políticos obtienen una puntuación de 2,88 en 2015 (CIS, 2016), el Gobierno es valorado con 2,77 y los sindicatos obtienen una valoración de 2,61 (CIS, 2015). Mientras, la “simpatía” por el 15M aumentaba incluso un año después del acontecimiento, pasando del 51% (2011) al 64% (2012), y el 81% de los encuestados pensaba que el movimiento 15M tenía razón en sus demandas y protestas (Metroscopia, 2011; Metroscopia, 2012). Para Calle y Candón (2013), se muestra el valor del 15M como espacio de movilización en el que se incluyeron muchos sindicalistas pero a título individual. De hecho, destacan que las prácticas del 15M influyeron en el sindicalismo tanto en la Marea Verde como en la Marea Blanca. Estos movimientos promovieron modelos asamblearios y prefirieron insignias más inclusivas, que en Andalucía se han personalizado en la figura de Spiriman (Ortega, 2017). Al mismo tiempo, la afiliación sindical ha registrado en paralelo síntomas de la misma crisis a través de un descenso en las aportaciones por parte de los trabajadores. Se estima que Comisiones Obreras (CCOO) y la Unión General de Trabajadores (UGT) han perdido en conjunto 1,4 millones de afiliados, un 43,7%, pasando de los 3,2 millones de asociados que declaraban en el año 2008 a sólo unos 1,8 millones a finales de 2014. Caída que ha conllevado una importante reducción por cuotas de afiliados pasando de 270 a 212 millones de euros entre 2010 y 2015 (www.eleconomista.es, 2015). perspectivas MAREA VERDE Y MAREA BLANCA: NUEVAS FORMAS DE COMUNICACIÓN Y ACCIÓN COLECTIVA 199 E-ISSN: 2173-1071 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 15 (2018) [pp. 193-221] Pero esta circunstancia se suma a una tendencia clásica en España, cuyos porcentajes de afiliación son bajos (sólo el 17% de los trabajadores en 2013) respecto a otros países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) como Islandia (86,35%), Finlandia (69,03%) Suecia (67,26%) o Dinamarca (66,77%) en 2014. La tasa de sindicación de España en el período de 2000 a 2014 siempre ha estado por debajo de la media de esos países (OCDE, 2017); sin embargo, como podemos ver en el Gráfico 1, el número de sindicaciones ha ido a la baja en el promedio de los países de la OCDE mientras en España el porcentaje de trabajadores sindicados ha seguido una tendencia al alza hasta alcanzar esa cifra, aunque quedando muy lejos de los países del norte de Europa. El reclutamiento de nuevos miembros se ha vuelto cada vez más difícil por dos razones importantes: a) la cada vez más acentuada individualización de los acuerdos laborales, confirmando la tendencia ya esgrimida por Fausto Miguélez y Carlos Prieto (1999) sobre el tránsito desde las relaciones laborales a las relaciones de empleo, donde prima la negociación individual empleado-empleador frente a la colectiva; y b) el aumento en el número de “emprendedores” individuales, también denominados “falsos autónomos”, que han pasado en los últimos años (de 2013 a 2015) de 1.895.527 a 1.973.028 (2017). Este crecimiento ha sido más acentuado entre las mujeres, de 637.404 a 687.651 (2017) (Secretaría de Estado de Empleo, 2013; Secretaría de Estado de Empleo, 2017). GRÁFICO 1. Sindicaciones en países OCDE frente a España Fuente: Elaboración propia a partir de OCDE y Visser (2017) España OCDE lineal (España) lineal (OCDE) 16,76 16,57 16,41 16,15 15,90 15,40 14,62 14,34 15,53 17,17 17,61 17,29 16,89 17,08 16,88 20,99 20,37 20,03 19,67 19,58 19,21 18,85 18,27 18,13 18,02 18,06 17,70 17,60 17,16 17,02 16,73 ESPAÑA OCDE 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 Marcela Iglesias-Onofrio / Daniel Rodrigo-Cano / Lucía Benítez-Eyzaguirre 200 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 15 (2018) [pp. 193-221] E-ISSN: 2173-1071 Así pues, se registra un alejamiento de los trabajadores de las centrales sindicales, mientras en la calle aumentan las acciones reivindicativas de la movilización colectiva. Los sindicatos parecen encontrarse en la compleja disyuntiva de ejercer como actores institucionalizados y reguladores responsables de las relaciones laborales, o ser actores movilizadores y defensores de los intereses de sus afiliados y de los usuarios del Estado del bienestar (Gago, 2012). En este sentido, Calle y Candón (2013) reconocen nuevas expresiones que podrían confluir en un sindicalismo libertario: de una parte, el sindicalismo laboral como propio de los lugares de trabajo donde se establecen lazos alrededor de las condiciones laborales, de otra, un sindicalismo social centrado en el lugar de residencia y reproducción en el que la cuestión laboral es transversal y localizada (empresas y relaciones económicas que se dan en el pueblo o barrio), mientras detectan también un sindicalismo ecopolítico en el que se entrelaza el tema del trabajo con las relaciones de poder que destruyen las posibilidades de vida digna. La falta de liderazgo de los sindicatos en la sociedad española podría ser fruto de diferentes factores como, por ejemplo, las acciones llevadas a cabo en las últimas décadas en las que priorizaron sus ventajas organizativas en vez de implementar una estrategia basada en el aumento de su base social a través de la afiliación y la movilización; también podría deberse a su escasa capacidad de adaptación a los cambios del mercado laboral, dando preferencia a la representación de los trabajadores con empleo estable frente a los trabajadores con empleo precario o los desempleados (Gago, 2012). 3. Las mareas como expresiones sectoriales de las movilizaciones del 15M El fallo en los sistemas de regulación y el freno al Estado del bienestar están en el origen de las demandas sustanciales sobre derechos sociales de carácter global que se articulan en lo local. En España, entre 1980 y 2008 se registra una ‘normalización de la protesta’, según defiende Jiménez –a partir de los datos oficiales sobre el derecho de manifestación y de las encuestas del CIS en dicho período–, que constata un aumento de estas expresiones: “el porcentaje de personas que declaran haber participado en alguna manifestación perspectivas MAREA VERDE Y MAREA BLANCA: NUEVAS FORMAS DE COMUNICACIÓN Y ACCIÓN COLECTIVA 201 E-ISSN: 2173-1071 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 15 (2018) [pp. 193-221] se dobla en el transcurso de estos casi treinta años, pasando del 20 por ciento a principios de los ochenta al 50 por ciento a finales de la primera década del siglo” (Jiménez, 2011, pp. 61-63). Las manifestaciones de protesta serían consecuencia tanto de los déficits democráticos del sistema político –que lo hacen poco sensible a las demandas sociales– como de la incidencia de las manifestaciones contra el terrorismo y de sus efectos de aprendizaje político. Desde 2010, en el contexto de la crisis financiera-inmobiliaria y de los recortes sociales, aumentan las protestas no convencionales: “no sólo se multiplican las manifestaciones en todo el Estado español sino que empieza a aumentar significativamente el número de manifestaciones y acciones colectivas no convencionales, no comunicadas y no legalizadas por las autoridades respectivas” (Pastor, 2013, p. 227). Así pues, las expresiones públicas de rechazo y las manifestaciones se han disparado en la última década, con un incremento significativo que va desde las 9.131 de 2007 a las 21.297 de 2011, si bien, en los años posteriores al 15M, el número de manifestaciones legales realizadas en España se dispara hasta las más de 45.000 en 2012 o las 43.000 de 2013. En 2012-2013 las manifestaciones multiplicaron por 4,5 las de 2004 y fueron más del doble que en 2008 (el momento en que se desató la crisis económica-financiera), si bien en los últimos años el número de manifestaciones comunicadas en España ha ido en descenso, hasta las casi 33.000, aunque siguen siendo muy numerosas (Gráfico 2). GRÁFICO 2. Número de manifestaciones comunicadas en España (2004-2015) Fuente: Elaboración propia a partir de datos del Ministerio del Interior (2010-2015) 45.233 43.170 21.941 21.297 36.679 32.904 2010 2011 2012 2013 2014 2015 Marcela Iglesias-Onofrio / Daniel Rodrigo-Cano / Lucía Benítez-Eyzaguirre 208 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 15 (2018) [pp. 193-221] E-ISSN: 2173-1071 de los sindicatos mayoritarios (CCOO y UGT) y del Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza (STES). La naturaleza ambivalente de la relación entre los sindicatos y los novísimos movimientos sociales se explica, en gran parte, por la dimensión laboral presente en la reivindicación de estos últimos (Pérez de Guzmán, Roca y Díaz-Parra, 2016, p. 467). En suma, es destacable, por una parte, la unidad de todos los sindicatos de clase (CCOO y UGT) y profesionales (Asociación de Médicos Titulados Superiores de Madrid, AMYTS, y el Sindicato de Enfermería SATSE) para convocar un calendario de movilizaciones contra los planes del gobierno del PP en Madrid (Gago, 2012); y, por otra parte, el hecho excepcional de que todos los profesionales del sector sanitario participaran en las protestas, de forma unitaria y superando los conflictos de clase. 4. Comunicación y acción en las mareas Verde y Blanca El ciclo de protestas de 2011, analizado aquí a través de las expresiones de las mareas verde y blanca, muestra un contexto de lucha y coordinación diferente al que se considera característico de la acción sindical. Las acciones de las comunidades educativas y sanitarias contaron con la participación de profesores, alumnos y asociaciones de padres y madres en el caso de la Marea Verde, y del personal, los pacientes usuarios y sus familias en el caso de la Marea Blanca. Esta destacada visibilidad ciudadana ha reactivado la lucha por los derechos laborales desde la acción colectiva como una expresión de la importancia del Estado del bienestar para la ciudadanía. La defensa de la sanidad y la educación ha provocado en los últimos cinco años (2010-2014) más de 15.000 manifestaciones. Como hemos visto, la sanidad, a través de la Marea Blanca reclamó en la calle, principalmente durante 2012, su universalidad, pero sobre todo, la defensa de un servicio público frente a los intereses de la privatización. El éxito que tuvieron provocó la reducción de las manifestaciones y en 2014 se vuelve a cifras similares a las de antes del 15M, aunque aún muy por encima de las 179 manifestaciones de 2010. Por su parte, la defensa de la educación ya venía de la calle, del rechazo al Proceso de Bolonia, a la adaptación al Espacio Europeo de Educación perspectivas MAREA VERDE Y MAREA BLANCA: NUEVAS FORMAS DE COMUNICACIÓN Y ACCIÓN COLECTIVA 209 E-ISSN: 2173-1071 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 15 (2018) [pp. 193-221] Superior, y dio lugar a que en 2010 hubiera 3.568 manifestaciones, todo un ciclo de movilización, en las universidades españolas entre 2005 y 2010 (Fernández, 2014). El objetivo del movimiento de paralizar este proceso no se alcanzó, pero la agitación creada favoreció la aparición de la organización Juventud sin Futuro, una de las que organizaron el 15M (Raboso y Merino, 2011). Posteriormente, las movilizaciones de la Marea Verde surgieron de los docentes de Primaria y se unieron representantes de todos los niveles educativos, incluida la universidad, produciéndose en este último quinquenio (2010-2014) más de 10.000 manifestaciones comunicadas (Gráfico 3). Desde el punto de vista de la acción colectiva, los movimientos por la educación y la sanidad muestran patrones diferenciales respecto a las políticas comunicativas y a las llamadas a la acción de la tradición sindical. Mientras los sindicatos han implementado una política comunicativa basada en el recurso a los grandes medios de comunicación y en la llamada a la acción de los trabajadores para obtener visibilidad pública, las mareas recurren al ciberactivismo y a medios de comunicación alternativos, conectando con un público más amplio y con argumentos del Procomún que conducen a la acción 2010 2011 2012 2013 2014 2015 3.568 1.007 1.955 2.322 1.180 972 179 608 3.356 838 697 682 GRÁFICO 3. Número de manifestaciones relacionadas con la enseñanza y la sanidad en España (2010-2015) Fuente: Elaboración propia a partir de datos del Ministerio del Interior (2011-2016) ESEÑANZA SANIDAD ESEÑANZA SANIDAD Marcela Iglesias-Onofrio / Daniel Rodrigo-Cano / Lucía Benítez-Eyzaguirre 210 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 15 (2018) [pp. 193-221] E-ISSN: 2173-1071 colectiva tanto presencial como virtual frente a las informaciones de medios de comunicación más habituales como TeleMadrid (Álvarez y Núñez, 2016). Las protestas de la Marea Verde en Madrid incluyeron acciones de estilo clásico de los sindicatos, como las manifestaciones y concentraciones o el encierro de la Junta de Personal de Educación. Pero además, optaron por formas expresivas de la acción colectiva más actuales y características de lógica global y viral. Se sucedieron las lecciones académicas en las plazas y calles, conciertos, carreras populares, entre otras. En su expresión comunicativa, la Marea Verde se caracteriza precisamente por el uso de una camiseta de ese color con el rótulo “Escuela pública de todo@s para tod@s”, una iniciativa que surgió de la Plataforma por la Escuela Pública, uno de los colectivos que se sumaron a la marea. Su uso se generalizó a partir del comienzo del curso 2011/2012 y de un llamamiento en redes sociales, llegando a convertirse en el símbolo del movimiento y, por tanto, en objeto de restricciones y de control político. El mismo eslogan “Escuela pública de todos para todos” se utilizó como hashtag en Twitter para difundir los contenidos y las acciones de las protestas. Tanto ese canal como Facebook se utilizaron, además de para la coordinación de las actividades, para el intercambio de documentos abiertos de debate con información y contenidos relacionados con la situación de la educación y el impacto de las protestas. Los canales de vídeo también ayudaron a difundir las acciones de la marea, así como actos de resistencia y protestas como canciones y los flashmobs que se registraron en diferentes lugares de Madrid y en algunos del resto del país. En su comunicación, la Marea Verde utiliza también la publicación de anuncios de agradecimiento a las familias por su apoyo al movimiento. Por su parte, la Marea Blanca –que surgió con el eslogan “La sanidad pública no se vende, se defiende” en la manifestación del 18 de noviembre de 2011– utilizó una estrategia de comunicación y de acción que en el caso de Madrid permitió triunfar en el pulso planteado desde el gobierno autónomo con la privatización de hospitales y centros de salud. Este resultado se produjo a partir de la suma de la acción colectiva y de una estrategia de acciones y comunicación en tres direcciones. Primero, un frente legal, con la presentación de demandas contra las privatizaciones en diferentes juzgados de Madrid. Segundo, la redacción de escritos contra la política sanitaria dirigidos a los responsables políticos del ministerio y de la comunidad autónoma, perspectivas MAREA VERDE Y MAREA BLANCA: NUEVAS FORMAS DE COMUNICACIÓN Y ACCIÓN COLECTIVA 211 E-ISSN: 2173-1071 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 15 (2018) [pp. 193-221] acompañados con datos y análisis sobre el sector, y también de otras cartas de ciudadanos personalizando el problema. Y, tercero la recogida de firmas contra la privatización, que reunió a más de un millón de participantes en la consulta ciudadana que se celebró del 5 al 10 de mayo de 2013 en la Comunidad de Madrid, con 1.875 mesas en 103 municipios y cuya organización contó con alrededor de 2.000 fedatarios, 20.000 voluntarios y 200 colectivos. Destaca también, por su fuerte contenido simbólico y por la participación de sanitarios y usuarios, la iniciativa “Abraza tu hospital”, que tuvo lugar el 2 de diciembre de 2012 y que congregó a miles de personas alrededor de todos los hospitales públicos de Madrid, formando una cadena humana que rodeó a estos centros sanitarios públicos. Una vez más, se situó la salud como bien público en el centro de la protesta, dando un giro respecto al discurso tradicional desde el cual las condiciones laborales representan el indicador de la calidad del servicio o del acceso universal al mismo (Sánchez, 2013). Asimismo, la iniciativa “Yo sí Sanidad Universal” resulta muy interesante en este análisis, dado que produce un “choque entre legalidad y legitimidad, entre ley y deontología” al promover la desobediencia de la comunidad sanitaria a la ley que niega la asistencia a las personas inmigrantes en situación administrativa irregular, formando grupos de colaboración ciudadana de personas con y sin tarjeta sanitaria para exigir que todos puedan ser atendidos en igualdad de condiciones (Sánchez, 2013). En la comunicación, la Marea Blanca también expresó sus denuncias de una forma más amplia y diversa de la que han utilizado los sindicatos. En su gran mayoría fueron difundidas a través de vídeos con los contenidos de la campaña, pero también con aportaciones de colectivos e incluso de algún partido político informando y denunciando la privatización de la sanidad pública. En el caso de la Marea Verde, Díez y Römer (2013, p. 8) contabilizaron 713.479 visitas a 33 vídeos de YouTube relacionados con la búsqueda “Marea Verde”, canciones, himnos, chirigotas, flashmobs y videojuegos, a la vez que se incluyen entre sus contenidos algunos procedentes de programas televisivos. La comunicación de la Marea Blanca se apoya en contenidos visuales como la campaña “Sábanas en la ventana” que se recoge en fotografías y en vídeos. El valor de la información visual se pone en evidencia con la difusión de gráficos sobre los costes de la sanidad pública y privada por habitante o por usuario y cama en los hospitales, que también incluye índices y rankings comparativos de la calidad asistencial en los dos sectores. Marcela Iglesias-Onofrio / Daniel Rodrigo-Cano / Lucía Benítez-Eyzaguirre 212 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 15 (2018) [pp. 193-221] E-ISSN: 2173-1071 En todo caso, parte del éxito de las movilizaciones de las mareas proviene de la acción colectiva a través de redes sociales, donde los organizadores veían con buenos ojos el desbordamiento de la información. Un desborde que pone en valor la tecnología móvil conectada a Internet como herramienta para el activismo (Tascón, 2011, p.178) así como el acceso prácticamente universal a la red, ya que en España en 2015 existían 53,6 millones de líneas (Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y de la SI, 2015). 5. Acción colectiva tradicional vs. acción conectiva del siglo XXI Los derechos laborales forman parte de las demandas de las mareas registradas a partir del 15M, aunque sus modos de organización, acción y comunicación difieren del tradicional modelo sindical, pues se caracterizan más por los discursos y estrategias diseñadas de forma colectiva desde abajo. Los movimientos sociales incluyeron en la mayor parte de los casos a los sindicatos, aunque bajo símbolos ajenos a los propios de sus organizaciones. Cada color en las mareas viene a representar una causa común y a integrar a la ciudadanía y a las organizaciones afectadas por los recortes. El carácter englobador y vinculado con los valores permite la suma de colectivos y de argumentos comunes en la lucha por el Estado del bienestar: “De esta forma, la movilización laboral se politizará, reivindicando no sólo los derechos laborales de los trabajadores afectados sino sobre todo los derechos sociales de la población que recibe atención de los servicios públicos” (Candón, 2013, p. 42). La crisis económica que se abre en España en 2007 cristaliza en las protestas del 15M de 2011 y en las expresiones ciudadanas de rechazo a las políticas económicas, que están más próximas al desapego institucional que a la desafección política. Esto conduce a la reinvención del papel de la ciudadanía con nuevos modos de participación y colaboración basados en la acción colectiva, en la búsqueda de soluciones a cuestiones en las que, por sí mismos, ni los partidos ni los sindicatos habían mostrado una capacidad de respuesta adecuada, a pesar de que serían las instituciones propias de una democracia representativa. Las diferencias se muestran en nuevos estilos comunicativos y en otras lógicas de organización y acción colectiva en perspectivas MAREA VERDE Y MAREA BLANCA: NUEVAS FORMAS DE COMUNICACIÓN Y ACCIÓN COLECTIVA 213 E-ISSN: 2173-1071 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 15 (2018) [pp. 193-221] torno a estructuras descentralizadas, flexibles y horizontales, y del uso de las redes como herramientas tecnopolíticas, lo que a nivel teórico ha venido a denominarse “acción conectiva” (Benet y Segerberg, 2012). En el campo de la comunicación, el discurso de las mareas, que como mencionamos antes consideramos parte de los novísimos movimientos sociales en la España de la última década, está marcado por el ciberactivismo en la suma de acciones comunicativas por diferentes canales –redes sociales, herramientas colaborativas, canales de vídeo, correos electrónicos– en los que se difunden contenidos y argumentos a la vez que se coordinan las acciones, de forma que, incluso, se integran colectivos que en principio no estaban llamados a la causa común. Internet permite la suma de los esfuerzos individuales para crear una fuerza común más efectiva frente a los rechazos sectoriales que se han venido registrando a propuesta de partidos políticos y sindicatos. Los discursos de la movilización colectiva son una alternativa a la puesta en escena y a la construcción del mensaje por parte de los sindicatos, con un mensaje plural y diversificado frente al que planifican, orientan y escenifican como único las organizaciones sindicales. Con un modelo de organización en red y en la Red, los novísimos movimientos sociales buscan la democracia directa con el funcionamiento asambleario y ponen a prueba la utilidad de Internet como tecnología funcional del hacer político en la organización, forma de trabajo, sociabilidad y comunicación (Rodrigo e Iglesias, 2015). Las llamadas a la acción, alejadas de las convocatorias a los medios de comunicación según los formatos clásicos, se realizan desde Internet con el logro de la suma de lo común y la inmediatez de la coordinación, que resultan fórmulas más eficaces que la planificación de las acciones y de las convocatorias. Un ejemplo de ello son las smart mobs (Rheingold, 2002), formas de protesta que surgen de la coordinación a una escala inédita gracias a la comunicación en Internet. Con un reducido coste, las multitudes inteligentes interconectadas pueden llegar a movilizarse rápidamente sin organización previa y a construir identidades colectivas políticas con alto impacto (Toret, 2013). La acción colectiva afronta la solución de problemas desde otras formas de pensar y hacer centradas en la inteligencia colectiva y en la acción conectiva. Así se entiende como innovación social en cuanto promueve cambios en estos ámbitos. Los modelos clásicos de comunidades se han venido Marcela Iglesias-Onofrio / Daniel Rodrigo-Cano / Lucía Benítez-Eyzaguirre 214 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 15 (2018) [pp. 193-221] E-ISSN: 2173-1071 transformando en el mundo virtual a través del crowdsourcing, entendido como las formas de producción y consumo de las instituciones, organizaciones y empresas que realizan actividades mediante convocatorias abiertas y flexibles a una participación también flexible (Estellés y González-Ladrón-De-Guevara, 2012). Muestra de ello son las dos siguientes iniciativas, significativas en cada uno de los colectivos. De un lado, las organizaciones que impulsaron la Marea Blanca realizaron un trabajo colaborativo y colectivo para difundir la información sobre las consecuencias de los pliegos de la privatización en la sanidad madrileña. Algunas de las organizaciones sectoriales de este movimiento promovieron los recursos contra la privatización de la sanidad aprobada por la Asamblea de Madrid a finales de 2013 y contra las adjudicaciones de los hospitales privatizados. La Asociación de Facultativos Especialistas de Madrid (AFEM), tras contratar un informe jurídico sobre la privatización sanitaria en la comunidad autónoma, logra paralizar la iniciativa en los juzgados. Del otro, en la educación se creó la editorial Textos Marea Verde para ofrecer libros de texto gratuitos bajo licencia Creative Commons, elaborados por profesores que venían participando en el movimiento. Así, se observa que en el contexto de la crisis resurge el tercer sector en el espacio de lo común y colectivo, con acciones colaborativas y con el impulso de nuevos modelos de hacer como una opción viable en un contexto de crisis económica e institucional. 6. Conclusiones y reflexiones finales Tal y como se proponía en la hipótesis de este artículo, las mareas Verde y Blanca muestran modelos de organización, coordinación y reivindicación diferentes a los planteados a lo largo de las últimas décadas por las organizaciones sindicales. El modelo sindical tradicional, de origen industrial y nacional, se agotó con el cambio de escala que ha surgido de la globalización, donde el mercado transnacional del trabajo ha reducido al mínimo los derechos laborales ante la competencia planetaria. Las políticas de privatización y recorte se entienden como un ataque global y no sólo de los derechos laborales sino de los derechos ciudadanos, ante los cuales los movimientos sociales buscan alternativas a perspectivas MAREA VERDE Y MAREA BLANCA: NUEVAS FORMAS DE COMUNICACIÓN Y ACCIÓN COLECTIVA 215 E-ISSN: 2173-1071 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 15 (2018) [pp. 193-221] las formas de presión y negociación que han caracterizado la acción sindical durante las últimas décadas y que comienzan a mostrarse ineficaces. Los argumentos comunicativos de los novísimos movimientos sociales consideran el Estado del bienestar como parte del Procomún, e intervienen en su defensa a través de formas de acción que incluyen a la ciudadanía en la reclamación colectiva, son movilizaciones que desbordan los cauces institucionales legislativos y políticos. El espacio público institucionalizado y democrático, del que se habían apropiado los partidos y sindicatos, había quedado vacío de participación ciudadana, hasta que los nuevos modos de comunicar y de acción colectiva mostraron que la diferencia y la subjetivación permiten también la reorganización y la reconquista de lo social. La comunicación y la acción política se funden en el juego online/offline con formas más horizontales y participativas. Las mareas ciudadanas suman perspectivas para ganar la visión y la inteligencia colectiva ante los derechos universales amenazados por los recortes dentro de la última expresión del neoliberalismo de Estado. La ciudadanía vive el peligro del fin de estos derechos del bienestar con preocupación superior a la pérdida de los derechos laborales, y la respuesta implica a todos los agentes sociales que buscan modos de organización y de participación. La fuerza colectiva se muestra como un orden superior a las expresiones sectoriales y a las propuestas de partidos políticos y sindicatos, cuya organización estratégica y sus modos de acción comienzan a despertar sospechas en una ciudadanía cada vez más autónoma gracias a las prácticas de comunicación. Las mareas elaboran alternativas, debaten, organizan y canalizan la energía individual, plantean construcciones colaborativas para renovar la comunicación y las formas expresivas de la lucha por los derechos ciudadanos. La participación ciudadana se muestra diversificada en las estrategias a través de la colaboración en la resistencia, el rechazo, la contestación y la confrontación a partir de valores de tendencia global. Las mareas verde y blanca analizadas aquí a través de sus expresiones comunicativas y de acción mediante la ocupación del espacio público, muestran la reconquista ciudadana de lo colectivo, del Procomún, con la reivindicación de los pilares del Estado del bienestar en el contexto del ciclo de recortes tras la crisis económica de 2008. Los tejidos sociales producidos a través de un entramado de conectividad online se reproducen en expresiones públicas offline Marcela Iglesias-Onofrio / Daniel Rodrigo-Cano / Lucía Benítez-Eyzaguirre 216 IC – Revista Científica de Información y Comunicación 15 (2018) [pp. 193-221] E-ISSN: 2173-1071 para la reconquista y permiten ampliar el espacio de debate y reivindicación ciudadana desbordando los cauces de participación clásicos de los sindicatos y partidos políticos. Los procesos comunicativos desarrollados antes y durante las acampadas del 15 de mayo de 2011 en España vienen a consolidar una nueva forma de convocatoria y movilización casi instantánea. Las mareas son un modelo de conectividad, de aprendizaje colectivo donde, horizontalmente y desde la inteligencia conectiva, se establecen debates y acuerdos al servicio del Procomún, que conduce a nuevas formas de organización y participación ciudadana frente a la tradicional previa al 15M. Son caminos que tratan de buscar soluciones a cuestiones para las que ni los partidos ni los sindicatos mostraron la capacidad de respuesta necesaria y que conducen a los movimientos sociales a un nuevo proceso de aprendizaje de la participación, como ha propuesto Sánchez: “Se ha invertido la carga de la responsabilidad: ahora es la política de siempre la que tiene que ganarse la confianza de la política de ahora” (Sánchez, 2013, p. 17). Las centrales sindicales, en la mayor parte de los casos, han secundado las iniciativas marcadas por la energía colectiva de las mareas como la mejor opción posible y así han aceptado otros modos de organización, de comunicación y de acción dirigidos a un público mayor, con un enfoque más amplio que el sectorial y parcial de la lucha por los derechos laborales. Ante la eficacia y la capacidad mostrada por las mareas verde y blanca, los sindicatos tienen pendiente el debate sobre los modos de liderar la acción colectiva y sindical en los años venideros, que quizá derive hacia el sindicalismo libertario. 7. Bibliografía –––––– Adell, R. (2013). “Re-movilización social en contexto de crisis”. Ponencia presentada en el XI Congreso Español de Sociología-FES, 10 de julio de 2013, Madrid. –––––– Álvarez, A. y Núñez, P. (2016). “Communication strategies in civil movements: «Marea Blanca», «Marea Verde» and TeleMadrid’s mobilization”. OBETS, 11(1), 53-74. 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