Los parientes aragoneses: la reina doña Violante y Jaime I el Conquistador
Abstract
Las monarquías de Castilla y Aragón, partiendo en 1035 de un origen común (la herencia de Sancho III de Pamplona), desarrollan en los dos siglos siguientes un proceso de fortalecimiento basado en la ampliación de sus dominios y en la colaboración mutua para la defensa y el reparto de las áreas de expansión. El siglo XIII es el gran siglo para ambos; el pretendido predominio castellano se diluye y las relaciones horizontales se materializan con el matrimonio de Alfonso el Sabio y Violante de Aragón. Por primera vez una princesa aragonesa se convierte en reina de Castilla y con ella los parientes aragoneses se introducen en la corte castellana.
Full text
VOLUMEN XI 2018-2019
ALCANATE REVISTA DE ESTUDIOS ALFONSÍES XI 2018-2019
Director: Dr. Manuel González Jiménez (Universidad de Sevilla, España) Secretario de Redacción: Dr. Carlos de Ayala Martínez (Universidad Autónoma de Madrid, España) Secretario Técnico de Redacción: D. Javier E. Jiménez López de Eguileta (Universidad de Sevilla, España) Consejo de Redacción Dr. Rafael Sánchez Saus (Universidad de Cádiz, España) Dr. Manuel García Fernández (Universidad de Sevilla, España) Dr. Rafael Cano Aguilar (Universidad de Sevilla, España) D. Luis Suárez Ávila (Instituto Seminario Menéndez Pidal, Madrid, España) Consejo Asesor Dr. Carlos Alvar (Universidad de Alcalá de Henares, España) Dr. Vicens Beltrán (Universidad de Barcelona, España) Dr. Rafael Cómez Ramos (Universidad de Sevilla, España) Dra. Ana Domínguez (Universidad Complutense de Madrid, España) Dr. Luis Miguel Duarte (Universidade de Porto, Portugal) Dra. Inés Fernández-Ordóñez (Universidad Autónoma de Madrid, España) Dra. María Estela González de Fauve (Universidad de Buenos Aires, Argentina) Dr. Ariel Guiance (CONICET – Universidad de Córdoba, Argentina) Dr. Aquilino Iglesia Ferreirós (Universidad de Barcelona, España) Dr. Alfonso Franco Silva (Universidad de Cádiz, España) Dr. Philippe Josserand (Université de Nantes, Francia) Dr. Miguel Ángel Ladero Quesada (Universidad Complutense de Madrid, España) Dr. Peter Linehan (Saint John’s College, Cambridge, Reino Unido) Dr. Georges Martin (École Normal Supérieure Lettres et Sciences Humaines, Lyon, Francia) Dr. Félix Martínez Llorente (Universidad de Valladolid, España) Dr. Pascual Martínez Sopena (Universidad de Valladolid, España) Dr. Joseph K. O’Callaghan (Forham University, New York, Estados Unidos de América) Dr. Luis Filipe Oliveira (Universidade do Algarve, Portugal) Dr. Stephen Parkinson (Oxford University - Taylor Institution, Reino Unido) Dra. Paula Pinto (Universidade de Porto, Portugal) Dr. Martín Ríos Saloma (Universidad Nacional Autónoma de México, México) Dr. Teófilo Ruiz (University of California, Estados Unidos de América) Dr. Nicasio Salvador Miguel (Universidad Complutense de Madrid, España) Dr. Ismael Sánchez de la Cuesta (Real Conservatorio de Madrid, España) Dra. Nieves Sánchez González de Herrero (Universidad de Salamanca, España) Dra. Connie Scarborough (Texas Tech University, Estados Unidos de América) Dr. Giuseppe di Stefano (Università de Pisa, Italia)
Reservados todos los derechos. Ni la totalidad, ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación, sin permiso de la Cátedra Alfonso X el Sabio y la Editorial Universidad de Sevilla Ética en la publicación. La revista Alcanate. Revista de Estudios Alfonsíes sólo publicará artículos originales y de calidad científica contrastada. Se velará estrictamente para que no se produzcan malas prácticas en la publicación científica, tales como la deformación o invención de datos, el plagio o la duplicidad. Los autores tienen la responsabilidad de garantizar que los trabajos son originales e inéditos, fruto del consenso de todos los autores y cumplen con la legalidad vigente y los permisos necesarios. Los artículos que no cumplan estas normas éticas serán descartados. Las opiniones y hechos consignados en cada artículo son de exclusiva responsabilidad de sus autores. El Consejo de Redacción de Alcanate. Revista de Estudios Alfonsíes no se hace responsable, en ningún caso, de la credibilidad y autenticidad de los trabajos. Declaración de privacidad. Los nombres, direcciones de correo-e, o cualquier otro dato de índole personal introducidos en esta revista se usarán solo para los fines declarados por esta revista y no estarán disponibles para ningún otro propósito. Alcanate. Revista de Estudios Alfonsíes se reseña en: Repertorio de Medievalismo Hispánico y CSIC - ISOC © Cátedra Alfonso X el Sabio, 2019 C/ San Francisco, 32 11500 El Puerto de Santa María (Cádiz) Correo electrónico: [email protected] © Editorial Universidad de Sevilla, 2019 C/ Porvenir, 27 41013 Sevilla Tlfs.: 954 487 447; 954 487 451; Fax: 954 487 443 Correo electrónico: [email protected] Web: https://www.editorial.us.es © De los textos: los autores, 2019 Printed in Spain - Impreso en España I.S.S.N. 1579-0576 Depósito Legal: SE-4.266-2003 Diseño: Cortijo y Asociados
SUMARIO XI SEMANA DE ESTUDIOS ALFONSÍES La familia de Alfonso X 13 Fernando III, rey de Castilla y León Carlos de Ayala Martínez Universidad Autónoma de Madrid 61 Beatriz de Suabia: su vida y su influencia en los reinados de Fernando III y Alfonso X Eduardo Baura García Universidad CEU San Pablo 97 ‘Hermanos ofendidos’: Contiendas fraternales en el reinado de Alfonso X Richard Kinkade University of Arizona 123 Los parientes aragoneses: La reina doña Violante y Jaime I el Conquistador J. Ángel Sesma Muñoz Universidad de Zaragoza Real Academia de la Historia 151 La sucesión de Alfonso X: Fernando de la Cerda y Sancho IV María Antonia Carmona Ruiz Universidad de Sevilla
187 Alfonso X y su descendencia Jaime de Salazar y Acha Real Academia de la Historia 221 Afonso X e os seus Parentes Portugueses José Augusto de Sottomayor-Pizarro Universidade do Porto RESEÑAS 251 María Jesús Fuente Pérez, Violante de Aragón, reina de Castilla. Alicia Inés Montero Málaga 255 Julián Gómez de Maya, De Al-Ricotí al rector Sabater: estudios históricos sobre la Universidad de Murcia y sus antecedentes, Cristina Stancescu 260 Hipólito Sancho de Sopranis Historia del Puerto de Santa María. Desde su incorporación a los dominios cristianos en 1259 hasta el año mil ochocientos. Ensayo de una sintesis [1943] Antonio Aguayo Cobo 267 Normas para la presentación de originales en la revista Alcanate. Revista de estudios alfonsíes 273 Compromiso ético para publicación de artículos 279 Ethical commitment for the publication of articles
Alcanate XI [2018-2019], [123 - 150] XI SEMANA DE ESTUDIOS ALFONSÍES Los parientes aragoneses: la reina doña Violante y Jaime I el Conquistador J. Ángel Sesma Muñoz Universidad de Zaragoza - Real Academia de la Historia Recibido: 30 de abril de 2018 / Aceptado: 9 de agosto de 2018. Resumen: Las monarquías de Castilla y Aragón, partiendo en 1035 de un origen común (la herencia de Sancho III de Pamplona), desarrollan en los dos siglos siguientes un proceso de fortalecimiento basado en la ampliación de sus dominios y en la colaboración mutua para la defensa y el reparto de las áreas de expansión. El siglo XIII es el gran siglo para ambos; el pretendido predominio castellano se diluye y las relaciones horizontales se materializan con el matrimonio de Alfonso el Sabio y Violante de Aragón. Por primera vez una princesa aragonesa se convierte en reina de Castilla y con ella los parientes aragoneses se introducen en la corte castellana. Palabras claves: Alfonso X el Sabio, Jaime I el Conquistador, Violante de Aragón, siglo XIII, “reginalidad”, relaciones Castilla-Aragón. Abstract: Aragon and Castile monarchies share a common origin from 1035 (the inheritance of Sancho III of Pamplona). They developed in the following two centuries a strengthening process based in the expansion of their domains and common collaboration towards the protection and the sharing of the expanded territories. The 13th century was an outstanding period for both monarchies. The Castilian predominance decreases and horizontal relationships merge upon de marriage of Alfonso el Sabio and Violante of Aragon. For the first time, an Aragonese princess became the ruler of Castile and her relatives joined the Castilian court. Keywords: Alfonso X el Sabio, Jaime I el Conquistador, Violante de Aragón, 13th century, “reginalidad”, Castilla-Aragón relations. El lento predominio de Castilla, siguiendo el título de un trabajo que hace cuarenta años publicó don José María Lacarra1, sirve para resumir el proceso 1 Revista Portuguesa de Historia, 16 (1978), 63-81. Reproducido en J. Á. Sesma Muñoz (ed.), En el centenario de José Mª Lacarra 1907-2007. Obra dispersa, Pamplona, Gobierno de Navarra, 2007, t. V, 173-190.
130 XI SEMANA DE ESTUDIOS ALFONSÍES J. Ángel SeSma muñoz Alcanate XI [2018-2019], [123 - 150] con León no se preveía todavía posible, por lo que el ampliado reino de Aragón se veía como el aliado imprescindible para las empresas de defensa y ataque frente al Islam, cuya fortaleza iba en aumento, como quedó de manifiesto por la derrota castellana en Alarcos (1195). Alfonso VIII17 desplegó una política de aproximación a los reinos peninsulares aprovechando a sus hijas. Así, la primogénita Berenguela casó con Alfonso IX de León, la segunda, Urraca, con Alfonso II de Portugal y la última, Leonor, con Jaime I de Aragón. En ningún caso se tenía en cuenta el parentesco, aunque fuera argumento para la anulación de los matrimonios, porque los trastornos provocados en las sucesiones eran muy limitados, como ocurrió con el enlace de Berenguela y el rey de León, que, aunque anulado muy pronto, significó el nacimiento de un hijo, Fernando, que conservó su reconocimiento, y accedió al trono castellano en 1217, al morir sin sucesión Enrique I de Castilla y cederle la corona su madre y, más tarde, en 1230, heredó de su padre el reino de León, lo que supuso la reunificación ya definitiva de los dos reinos. Mientras, en Aragón, Alfonso II, que había asentado la unión del reino de Aragón y el condado de Barcelona, moría en 1196, poco después de la derrota castellana en Alarcos. Según los Gesta Comitum Barchinonensium, en los últimos años de vida había emprendido una campaña en busca de una alianza general de los reyes cristianos para hacer frente a la amenaza almohade que se extendía desde el sur. Su hijo y sucesor, Pedro II, hijo de Sancha de Castilla y, por tanto, nieto de Alfonso VII, viajó a Roma, renovando el vasallaje a la Santa Sede y fue coronado por el papa Inocencio III, del que recibió además de la corona el cetro, el pomo y la mitra18 . En ese mismo año, 1204, acordó su matrimonio con María de Montpellier, hija de Guillermo, señor de Montpellier, y de la bizantina Eudoxia y de ese matrimonio nació en 1208 Jaime I. En 1212 Pedro de Aragón atendió la llamada de su sobrino Alfonso VIII de Castilla para integrar el gran ejército de una alianza cristiana que debía enfrentarse al Islam, interviniendo en la victoria de las Navas de Tolosa19, y al año siguiente, requerido por sus vasallos los condes occitanos, acudió en su defensa ante los asaltos de los caballeros del norte de Francia, que actuaban en nombre del papa Inocencio III para reprimir las actividades de un grupo considerado 17 J. González y González, El reino de Castilla en la época de Alfonso VIII, 3 vols., Madrid, CSIC, 1960. 18 B. Palacios Martín, La coronación de los reyes de Aragón (1204-1410), Valencia, Anubar ed., 1975. 19 F. G arcía Fitz, Las Navas de Tolosa, Barcelona, Ed. Ariel, 2005.
LA FAMILIA DE ALFONSO X Los parientes aragoneses 131 Alcanate XI [2018-2019], [123 - 150] herético. El ejército de Aragón fue derrotado en la batalla de Muret20, falleciendo el rey, de 35 años de edad, junto a muchos nobles aragoneses; su cuerpo fue enterrado en el monasterio de Sigena, fundado por su madre, Sancha de Castilla. La minoría de su sucesor, Jaime I, de apenas cinco años, marcará una década de incertidumbre, que se resolverá en 1221, al alcanzar la mayoría de edad. Se inicia una nueva etapa política en la que se restablece el inicial predominio del bloque formado por las dos monarquías nacidas a la muerte de Sancho III el Mayor de Pamplona, Castilla y Aragón, que ampliando sus dominios con los territorios de su entorno (Castilla y León, Aragón y los condados catalanes), formaban los núcleos más poderosos, dejando en la franja más occidental al reciente reino de Portugal pugnando por adquirir personalidad propia y hacerse sitio para emprender el avance al sur21, y en el norte el viejo reino navarro22, encerrado y sin posibilidad de extenderse por territorio del islam, que terminará buscando el respaldo francés. El siglo XIII se caracteriza por la fortaleza adquirida por las dos monarquías que dominaban los dos principales reinos de la península: la castellana, con Fernando III (1217-1252)23 y su hijo Alfonso X (1252-1284)24 y la aragonesa, con el largo reinado de Jaime I (1213-1276)25 y su sucesor Pedro III (1276- 1285)26. El signo que lo identifica es el constante avance de las tropas cristianas ocupando los ricos enclaves musulmanes, y los rasgos que mejor lo definen son, por un lado el incremento de la rivalidad mantenida por los dos reinos y, por otro, como contrapartida, la disposición, impuesta por la necesidad, de consolidar sus relaciones mediante el establecimiento reiterado de enlaces familiares. Esto último será lo que se muestre más explícito. El primer paso se dio en 1221 cuando todavía Castilla y León estaban separados, y Fernando III, aprovechando el momento delicado atravesado por la monarquía aragonesa por 20 M. Alvira Cabrer, 12 de Septiembre de 1213. El Jueves de Muret, Universidad de Barcelona, 2002. 21 H. Baquero Moreno, “Portugal no tempo de Fernando III de Castela (1201-1252)”, en Fernando III y su tiempo (1201-1251). VIII Congreso de Estudios Medievales, Ávila, Fundación Sánchez Albornoz, 2003, 305-319. 22 J. Mª Lacarra, Historia del reino de Navarra, 3 vols., Pamplona, Ed. Aranzadi, 1972. 23 M. González Jiménez, Fernando III el Santo. El rey que marcó el destino de España, Sevilla, 2006. El proceso de mitificación de la monarquía de Fernando III en J. M. Nieto Soria, “La monarquía fundacional de Fernando III”, en Fernando III y su tiempo (1201-1251)..., 31-66. 24 M. González Jiménez, Alfonso X el Sabio, Barcelona, ed. Ariel, 2004. 25 Una síntesis ponderada en L. González, J.Mª Lacarra y A. Ubieto, “Reinado de Jaime I. El final de la reconquista”, en Historia de España Menéndez Pidal, vol. XIII-II, Madrid, Espasa-Calpe, 1990, 95-180. 26 F. S oldevila, Pere el Grand, 2 vols., Barcelona, 1950-62.
132 XI SEMANA DE ESTUDIOS ALFONSÍES J. Ángel SeSma muñoz Alcanate XI [2018-2019], [123 - 150] la minoría del heredero, impulsó el matrimonio de su tía Leonor, hija de Alfonso VIII, nacida en 1190, tenía por tanto 31 años, con el joven Jaime (de trece años de edad), a pesar del cercano parentesco de los novios (ambos bisnietos de Alfonso VII). De esta unión nació un hijo, Alfonso, que aunque el matrimonio de sus padres se anuló unos años después (1229), siguió siendo el primogénito y sucesor del rey, y como tal aparece en el primer testamento real de 123227, y se mantendrá hasta su fallecimiento en 1260, debiendo ser protegido por su tío castellano cuando la segunda esposa de Jaime, Violante de Hungría (1235), y el nacimiento de nuevos infantes le hicieron molesto para los intereses sucesorios28. Para entonces, asentados en sus tronos, los dos monarcas habían iniciado las operaciones de expansión militar que iban a marcar el desarrollo político general. En la década de 1229-1238 Jaime I concluyó la incorporación a su corona de los reinos de Mallorca y Valencia, que en campañas posteriores, prolongadas hasta 1245, llevaron sus dominios hasta la conquista de Biar, es decir, hasta el límite fijado por el tratado de Cazola firmado con Castilla. El poder del rey de Aragón se había extendido al máximo, saliendo al Mediterráneo y controlando la navegación. Por su parte, Fernando III, siendo ya rey de Castilla y León penetró en el Guadalquivir occidental, al conquistar los grandes reinos de Córdoba (1237), Sevilla y Jaén (1248), con todas las fortalezas y ciudades de la zona, y al mismo tiempo, su hijo Alfonso impuso el dominio sobre el de Murcia. La presencia islámica en la península quedó así reducida al reino nazarí de Granada29. De esta manera, antes de mediar el siglo se había alcanzado un punto de equilibrio entre Castilla y Aragón que, dada la potencia de ambos y la necesidad de defender lo conseguido, no podía romperse. Los dos posibles puntos de fricción que debían evitar eran el ya tradicional de Navarra y el latente de Murcia. El problema navarro había estado presente desde mediados del siglo XI, salvado hasta la muerte de Alfonso el Batallador, y reactivado cuando, separado de Aragón, el territorio volvió a ser objetivo a absorber tanto de castellanos como aragoneses, si bien a estos últimos les interesó más adoptar una política más neutral a cambio de recibir cuantiosos préstamos por parte de Sancho VII 27 Archivo de la Corona de Aragón (en adelante ACA), Pergaminos de Jaime I, núm. 453. Reproducción, transcripción y traducción en Jaime I de Aragón (1208-1276). Exposición documental conmemorativo del VIII centenario de su nacimiento, Madrid, Ministerio de Cultura, 2008. 28 M. L. Rodrigo Estevan, “Los testamentos de Jaime I: repartos territoriales y turbulencias políticas”, Cuadernos del Centro de Estudios de Monzón y Cinca Media, 5 (2009), 61-90. 29 J. González y González, “Las conquistas de Fernando III en Andalucía”, Hispania, 25 (1946), 515-631.
LA FAMILIA DE ALFONSO X Los parientes aragoneses 133 Alcanate XI [2018-2019], [123 - 150] de Navarra30. Cuando éste, al final de su vida, se sintió amenazado por una posible invasión de Castilla, al tiempo que por carecer de heredero se anunciaba una sucesión complicada, buscó inicialmente amparo en Jaime I al que en 1231 le propuso un acuerdo cuanto menos original, de prohijamiento mutuo, por el cual ambos se comprometían a dejar en herencia su reino al otro, a pesar de la diferencia de edad existente, pues el aragonés tenía 23 años y el navarro más de setenta31. El pacto no pasó de su enunciado. Jaime no parecía dispuesto a desviar su atención centrada en la expansión por levante ni a provocar a Fernando III, y a la muerte de Sancho VII (1234), la corona pasó a su hermana Blanca32, y de ella a su hijo Teobaldo de Champaña sin que hubiera ninguna oposición por parte del aragonés. Fue entonces cuando Fernando III intervino intentando a su vez una maniobra compleja para hacerse con el control del reino navarro, al proponer el matrimonio de su heredero Alfonso33 con la hija de Teobaldo, llegando a firmarse un acuerdo regulando todos los aspectos que pudieran conducir a la sucesión del infante castellano; se fijó la fecha de la boda para el 15 de agosto de 1235, aunque el nacimiento unas semanas antes de un heredero varón del rey Teobaldo, frustró los planes34. Por el sur, los avances de ambas coronas, pusieron en primer plano la cuestión de Murcia. En virtud del tratado de Cazola, que había modificado el de Tudillén, el reino murciano quedaba como territorio de expansión castellana y en función de eso el infante Alfonso, a comienzos de 1243, viendo la posibilidad de hacerse con el reino sin necesidad de organizar una gran campaña militar, intervino en las disputas de los diferentes caudillos logrando que le entregaran las principales fortalezas, a las que dotó de guarniciones cristianas, y le pagaran 30 Pedro II de Aragón solicitó en varias ocasiones elevadas sumas en préstamo (50.000 sueldos torneses en 1198, 20.000 maravedís de oro en 1209, 10.000 mazmodinas de plata en 1212), entregando en prenda villas y castillos en la frontera. El dinero nunca fue devuelto. L. M. Fortún Pérez de Ciriza, Sancho VIII el Fuerte, Pamplona, Ed. Mintzoa, 1986, 210-216. 31 Este episodio y en general la figura y el reinado de Sancho el Fuerte en L. M. Fortún Pérez de Ciriza, Sancho VIII... Una interpretación en R. Ferrer Navarro, “Una hipótesis en torno al fracasado prohijamiento de Sancho el Fuerte y Jaime I de Aragón”, en Homenaje a don José María Lacarra de Miguel en su jubilación del profesorado, Zaragoza, Anúbar ed., 1977, vol. II, 165-174. 32 Nieta, por tanto de Alfonso VII de Castilla, casada con Teoblado III de Champaña, muerto en 1201, nieto a su vez de Luis VII de Francia. 33 M. González Jiménez, “Alfonso X, infante”, Acta Medievalia, Homenatge al Dr. Manuel Riu Riu. 22/2 (Barcelona, 1999-2001), 292-309. 34 L. J. Fortún Pérez de Ciriza, “De la tempestad al sosiego. Navarra y Castilla en la primera mitad del siglo XIII”, en Fernando III y su tiempo (1201-1251)..., 259-304.
134 XI SEMANA DE ESTUDIOS ALFONSÍES J. Ángel SeSma muñoz Alcanate XI [2018-2019], [123 - 150] tributos en señal de sometimiento y homenaje. El reino de Murcia pasaba a ser feudatario de Castilla35. El establecimiento de una frontera nueva e imprecisa entre Castilla y Aragón amenazaba con crear conflictos36. Se hizo preciso concertar una reunión para tratar de concretar por menudo las áreas de cada uno. La entrevista de Jaime I y el infante Alfonso se celebró en medio de una gran tensión porque cada uno había ya tomado posiciones fuera de lo estipulado en Cazola o de lo que pudiera interpretarse, en especial Játiva, ocupada por el aragonés y que se negaba a abandonar. Finalmente, se llegó a un acuerdo firmado en Almizra (1244), en el que ambas partes cedían alguna de sus pretensiones, Játiva seguía en poder aragonés y se ponía como garantía de cumplimiento el matrimonio del infante Alfonso con la hija mayor de Jaime I, Violante, entonces una niña, compromiso que se haría efectivo unos años más tarde37. Este acuerdo matrimonial buscaba, en cierta manera, continuar el largo recorrido de dos siglos en los que la monarquía castellana, sintiéndose más fuerte que la aragonesa, había intentado imponer un cierto control sobre ella. Veinte años antes, en 1221, Fernando III impuso el matrimonio de su tía Leonor, con el joven Jaime I en un claro intento de intervenir en la política aragonesa, precisamente cuando el príncipe buscaba alcanzar la mayoría y apartar al grupo de sus tíos que quería alejarlo del trono. La boda y el respaldo del rey de Castilla le permitieron armarse caballero y afrontar una revuelta nobiliaria muy grave38 y de este matrimonio nació el infante Alfonso, heredero del trono. A la disolución del enlace (1229) el niño conservó su condición de primogénito, y con su madre fueron acogidos en la corte castellana39. Este Alfonso de Aragón debe ser 35 J. Torres Fontes, “Incorporación del reino de Murcia a la corona de Castilla”, en Fueros y Privilegios de Alfonso X el Sabio al Reino de Murcia, Murcia, 1973, XIX-LXV. 36 A. Bejarano Rubio, “La frontera del reino de Murcia en la política castellano-aragonesa del siglo XIII”, Miscelánea Medieval Murciana, XII (1986), 131-154. 37 Para la fijación de la fecha y todo lo que rodeó la boda, sigue siendo muy esclarecedor el trabajo de F. Valls I Taberner, “Relacions familiars i politiques entre Jaume el Conqueridor i Anfos el Savi”, Bulletin Historique, 21/1 (1919), 9-52. También F. de Moxó y Montolíu, “El enlace de Alfonso de Castilla con Violante de Aragón”, Hispania, 171 (1989), 69- 110. 38 L. González Antón, “La revuelta de la nobleza aragonesa contra Jaime I en 1224-1227”, en Homenaje a don José María Lacarra de Miguel en su jubilación del profesorado, Zaragoza, Ed. Anúbar, 1977, II, 143-163. 39 En la redacción del primer testamento de Jaime I en 1232, el propio rey reconoce que se cumpla su decisión «si su madre [del designado heredero Alfonso] y el rey de Castilla estregarán a dicho hijo mío a estos tutores y albaceas libremente», pero que si «este hijo mío viniera al reino de la mano de hombres armados con gentes extrañas no estén obligados los albaceas, ni los ricoshombres ni los caballeros ni los clérigos ni los laicos de Aragón y Cataluña a obedecerle en nada ni le rindan la tierra» (supra, nota 27).
LA FAMILIA DE ALFONSO X Los parientes aragoneses 135 Alcanate XI [2018-2019], [123 - 150] considerado como un pariente aragonés importante de Alfonso X, pues durante muchos años, hasta su muerte sin descendencia en 1260, fue protegido de los reyes castellanos y utilizado para desestabilizar el reino y controlar en lo posible las variables disposiciones testamentarias del Conquistador. No obstante, el rápido asentamiento en el trono de Jaime I tras atraerse el favor de la nobleza gracias a su política expansiva y la fortaleza adquirida con el dominio de los reinos de Mallorca y Valencia, convirtieron al rey de Aragón, a esas alturas del siglo, en la máxima oposición al empeño imperialista del rey castellano y no tanto porque aspirara a serlo él, sino porque se negaba a aceptar cualquier proyecto que significara la mínima supeditación de Aragón a Castilla40. La intención de Fernando III en torno a 1240 ya no podía ser la de imponer su control sobre la monarquía aragonesa, en la línea de los intentos de sus predecesores, sino llegar a establecer una alianza entre iguales que superara lo meramente político coyuntural y tuviera un perfil familiar con horizontes más largos. Se produjo así, con el tratado de Almizra, la introducción de los parientes aragoneses en el ámbito de la monarquía castellana. Una vez más se usaba el matrimonio como una operación política, pero ahora iba a ser una princesa aragonesa la que se convertía en reina de Castilla, cuando en los casos anteriores había sido a la inversa, siendo la casa real de Aragón la que acogía las infantas castellanas, que no siempre, además, eran hijas del monarca reinante. En cierta medida, se interrumpía la tendencia tradicional de la monarquía castellana, pues, salvo alguna elección muy condicionada por motivos políticos (Berenguela de Barcelona, Mafalda de Portugal o Blanca de Navarra), se habían preferido para esposas del rey a princesas de fuera de la península (Inés de Aquitania, Constanza de Borgoña, Riquilda de Polonia, Leonor Plantagenet, Beatriz de Suabia o Juana de Ponthieu). La decisión de casar al heredero con Violante de Aragón estrechaba las relaciones de los dos reinos y limitaba las pretensiones de Fernando III de hacer ostensible su supremacía política sobre el rey de Aragón. El ambiente en el que se gestó el compromiso y el que se vivió hasta la celebración de la boda dejan ver claramente la tensión que rodeó las negociaciones. La discusión entre Alfonso y Jaime I a propósito de la frontera en Murcia, con la plaza de Játiva como principal exigencia del castellano, aunque 40 En 1259 ordenó a su embajador que se opusiera a cualquier proyecto castellano que situara «regna nostra in aliqua subjectione ratione imperii vel qualiber alia ratione». El documento en ACA. Tomado de C. de Ayala Martínez, “Relaciones de Alfonso X con Aragón y Navarra”, Alcanate. Revista de Estudios Alfonsíes, 4 (2005), 102.
136 XI SEMANA DE ESTUDIOS ALFONSÍES J. Ángel SeSma muñoz Alcanate XI [2018-2019], [123 - 150] fuera como dote de Violante, se cerró por la firme oposición del aragonés, con la retirada de tal demanda y la devolución mutua de las conquistas injustificadas hechas hasta entonces por los dos bandos. Es más, a pesar de que Alfonso reclamaba dote para su prometida (incluyera o no la plaza de Játiva), porque pensaba, según recoge Jaime en su crónica, «que no podíamos casarla con nadie mejor en el mundo», la decisión del rey de Aragón, de acuerdo con la reina, fue que a pesar de que «bien sabíamos que habíamos casado bien a nuestra hija», no iba a ceder a esa pretensión; es más, echó en cara al castellano que cuando «Nos nos casamos con la reina doña Leonor, su tía, tampoco nos dieron tierra ni dote alguna con ella», añadiendo «y Nos no creemos que tengamos que dar a ningún rey con nuestra hija más de lo que el rey de Castilla nos dio a Nos con la suya»41. Una clara y tajante declaración de igualdad. Tampoco parece seguro que Violante recibiera arras por su matrimonio, aunque Fernando III lo menciona en el documento de esponsales firmado en 1240, porque si llegó a recibirlas, no consistieron en los mismos lugares que habían constituido las de las reinas anteriores y que sí dispuso su nuera María de Molina. Todo indica que Violante llegó a Castilla «con las manos vacías», pero que mientras residió en Castilla reunió un patrimonio importante, que posteriormente vio «reducido de forma drástica»42, llegando, tras su paso por Aragón, a estar cargada de deudas. Con las firmas del acuerdo nupcial y el pacto de Almizra, las dos partes evitaron el enfrentamiento y pudieron atender sus proyectos, pero sin desviarse de la obligación de celebrar y consumar el matrimonio. En 1246 tuvieron lugar los esponsales y dos años después, cuando la novia se acercaba a la edad núbil, Jaime I instó a Fernando III, que ya había concluido victorioso la conquista de Sevilla, a proceder a la boda. Finalmente, tras alguna duda y ligeros retrasos se celebró la ceremonia en Valladolid, en enero de 1249, sin la asistencia de los padres de los contrayentes, aunque sí, al parecer, de la reina Juana de Ponthieu. La deseada reunión familiar, que Alfonso había deseado para limar las diferencias que todavía se mantenían entre los dos monarcas, no se llegó a realizar, aunque sí una entrevista entre suegro y yerno en Uclés al año siguiente, que terminó en una especie de convenio de paz y amistad, que suavizaba un tanto la tensión establecida desde hacía tiempo y que todavía se dejará notar durante algunos años más43. 41 Jaime I. Libro de los Hechos, Introducción, traducción y notas de J. Butiñá jiménez, Madrid, ed. Gredos, 2003, cap. 345. 42 Mª J. Fuente Pérez, Violante de Aragón, reina de Castilla, Madrid, Dykinson, 2017, 76-79. Ambos entrecomillados son expresiones textuales de la autora. 43 Los detalles en M. González Jiménez, Alfonso X el Sabio, 36-39.
LA FAMILIA DE ALFONSO X Los parientes aragoneses 137 Alcanate XI [2018-2019], [123 - 150] Cuando se celebró la boda, Violante no había cumplido aún los 13 años y en algún momento posterior se consumó el matrimonio. Alfonso sucedió a su padre tres años después, en junio de 1252, y para entonces la nueva reina todavía no había tenido ningún embarazo, lo que quizá provocó alguna alarma44, que el tiempo se encargó de desmentir pues entre 1253 y 1267 dio a luz a once hijos (6 mujeres y 5 varones); tras el último, a pesar de tener todavía treinta años, no volvió a quedar embarazada. El matrimonio duró hasta la muerte de Alfonso en 1284; Violante falleció hacia 1300. Es difícil saber qué papel jugó Violante durante todo el tiempo en que fue reina consorte. Cumplió sobradamente con la principal función de procrear para garantizar la sucesión; no parece probable que por la secuencia de los partos pudiera encargarse personalmente de la crianza de los infantes y todo parece indicar que ni ella ni el rey estuvieron cercanos, emocionalmente, a sus hijos. Tampoco las relaciones matrimoniales debieron ser muy cordiales y algún autor cree que la reina era «una esposa siempre despegada y hostil»45 e incluso que entre ambos llegó a establecerse una fuerte enemistad, que trascendió al ámbito político. Más allá, la vida pública de una reina consorte apenas estaba regulada y la mayor o menor participación en los asuntos políticos dependía de su propia personalidad, de la de su marido y de la coyuntura atravesada. Ni en Castilla ni en Aragón estaba todavía estructurada la denominada Casa del rey46, menos, por tanto, la de la reina. En el plano político, Alfonso X seguía una costumbre antigua y en sus documentos, junto a su nombre, solía incluir en el encabezamiento la mención expresa de la reina, con la fórmula «en uno con la reyna donna Yolant, mi mugier», que puede dar a entender su participación en el asunto tratado, aunque hace lo mismo con los hijos aún siendo menores, con lo que más parece una fórmula de su escritorio para mostrar la existencia de un cuerpo político que 44 Aquí hay autores que introducen el episodio de la llegada de Cristina de Noruega, hija del rey de Dinamarca, para sustituir a Violante, y que finalmente contrajo matrimonio con Felipe de Castilla, hermano de Alfonso X. 45 J. M. Pérez-Prendes, “La personalidad de Alfonso X el Sabio”, Razón y Fe, 1029 (1984), 604-613. 46 Lo serán, precisamente, en los años centrales del siglo. En Castilla como consecuencia de la elección de Alfonso X como rey de romanos. J. de Salazar y Acha, “La evolución de la Casa del rey en el siglo XIII”, en A. Gambra y F. L abrador (coords.), Evolución y estructura de la Casa Real en Castilla, Madrid, Ed. Polifemo, 2010, vol. 1, 65-80. En la Corona de Aragón, hasta el primer tercio del siglo XIV, a través de las Leges Palatinae de la Casa Real de Mallorca. F. M. Gimeno, D. Gonzalbo y J. Trench, Ordinacions de la Casa i Cort de Pere el Ceremoniós, Universidad de Valencia, 2009.
138 XI SEMANA DE ESTUDIOS ALFONSÍES J. Ángel SeSma muñoz Alcanate XI [2018-2019], [123 - 150] representa la monarquía, la familia real47. Lo cierto es que ni tan siquiera en las decisiones para establecer los matrimonios de sus hijos e hijas tuvo Violante una intervención destacada48. Conocemos un poco las relaciones de Violante con su padre a través de lo recogido en las crónicas del rey aragonés, que siempre las presenta con expresiones de afecto y cariño, aunque se vieran en contadas ocasiones49. Violante ejerció en alguna necesidad una función mediadora entre su marido y su padre en solicitud de ayuda para resolver asuntos de Castilla, pero no consta que lo hiciera a la inversa. El empleo de la reina como intermediaria y el argumento de los lazos familiares no parece que condicionaran las decisiones de Jaime I, sino que para establecer su intervención y el sentido de la misma primaron los intereses políticos propios. La falta de sintonía con su yerno, de manera muy evidente hasta mediados de los años sesenta, provocaron situaciones muy tensas, sin que la presencia de la reina sirviera de atenuante50. Violante, en general, buscó a su padre y. más adelante a sus hermanos, para respaldar sus deseos y negocios. En 1256, durante un primer conflicto de su marido con algunos nobles, recurrió a Jaime I para que anulara el acuerdo matrimonial de su hermana Constanza con el infante Enrique, su cuñado, que encabezaba la oposición contra Alfonso y podía representar un peligro para la sucesión de su recién nacido hijo Fernando. Desconocemos la reacción de Jaime, pero finalmente el matrimonio no se llevó a cabo y la sublevación se redujo, quizá porque detrás de ella se había movido el propio rey de Aragón, de la misma manera que en las agitaciones producidas en Aragón se puede entrever la sombra del infante Alfonso empujado por su tío el rey castellano51. 47 Mª J. Fuente Pérez, Violante de Aragón..., 129-131. 48 Ibidem, 88-101. 49 En el Libro de los Hechos, al referirse al encuentro tenido en Requena en 1271, Jaime I afirma que «desde que la habíamos casado con el rey de Castilla no había vuelto a nuestra tierra». Jaime I. Libro de los Hechos, cps. 501-503. 50 En estos años son frecuentes las alusiones por parte de Jaime I a un estado de guerra con Castilla. Así, en agosto de 1254, al solicitar permiso a los concejos aragoneses para acuñar 15.000 marcos de plata en moneda jaquesa, lo justifica por «quidem guerram dictus rex Castelle nobis movet in magnam et gravem oppresionem persone nostre et totius regni nostri» (Mª D. Cabanes, Documentos de Jaime I relacionados con Aragón, Zaragoza, IFC, 2009, doc. núm. 86) y un par de meses después otros 3.000 marcos «in auxilium dicte guerre» (Ibidem, doc. núm. 87). 51 Para este punto y los siguientes, sigo a C. de Ayala Martínez, “Relaciones de Alfonso X...”, 113-146 y M. González Jiménez, “Jaime I el Conquistador y Alfonso X el Sabio. Una compleja relación de encuentros y desencuentros”, en Mª T. Ferrer (ed.), Jaume I. Commemoració del VIII Centenari del naixement de Jaume I, Barcelona, I.E.C., 2011, 437-454.
LA FAMILIA DE ALFONSO X Los parientes aragoneses 139 Alcanate XI [2018-2019], [123 - 150] No puede pensarse que Jaime hiciera muchos esfuerzos para aliviar la tensión. Tampoco la elección del rey castellano como emperador en 1257 favoreció la relajación. Si Alfonso X quería utilizar esta situación para incrementar su hegemonía peninsular, Jaime I no estaba dispuesto a consentirlo y para dificultarlo emprendió la estrategia de cerrar todos los canales que pudieran apoyar los intereses de su yerno. Por un lado, confirmando su política mediterránea, reforzó las relaciones con el sultán de Túnez, que protegía al sublevado infante Enrique, y se negó a colaborar en la proyectada cruzada africana del rey castellano, mientras que ampliaba la alianza con Egipto y Venecia, enemiga de Génova que era aliada de Castilla. Por otro lado, el matrimonio, acordado en 1260 y celebrado dos años después, entre el infante Pedro con Constanza, la hija de Manfredo de Sicilia y su heredera, convertía al aragonés en declarado partidario gibelino en la lucha por el título imperial y, por tanto, contrario al rey de Castilla. Por último, el tratado de Corbeil, firmado en 1258 por Jaime I y Luis IX de Francia, por el cual Jaime I renunciaba a antiguos derechos sobre ciertas plazas ultrapirenaicas (Toulouse, Quercy, Narbona, Albi, Carcasona, Beziers, Nimes, el señorío de Montpellier y Provenza), mientras el monarca francés lo hacía respecto a las casi olvidadas relaciones feudales sobre los condados catalanes (Ampurias, Barcelona, Besalú, Cerdaña. Conflent, Gerona, Osona, Rosellón y Urgel), limando un viejo motivo de discrepancias, y se reforzaba la alianza con el matrimonio de Elisabet, hija de Jaime I, con Felipe, heredero de Luis IX, matrimonio que se celebró en 1262. Ni los acuerdos de Soria (1256) ni la reunión de Ágreda (1260) arreglaron las malas relaciones sostenidas entre ambos, y los frecuentes choques en la frontera, si no alentados por los monarcas, al menos consentidos y no perseguidos, eran un factor más de sus disputas casi personales, contribuyendo a un agravamiento de la situación que fue poco a poco empeorando, tanto por las injerencias en política interior como por el enfrentamiento internacional que cada vez se presentaba más enconado. Es en esta situación (septiembre de 1260) cuando Alfonso X escribe a su suegro una carta en la que le manifiesta su descontento por su actuación, con un lamento muy expresivo que se parece mucho a una acusación de traición: «ningún omne del mundo tan grande tuerto nunqua recibió de otro»52. En medio de este ambiente tan tenso, Violante volvió a escribir a su padre (1264), con motivo de la revuelta de los mudéjares murcianos. La carta, que 52 La carta está en ACA, Pergaminos de Jaime I, núm. 1630. Tomado de C. de Ayala Martínez, “Relaciones de Alfonso X...”, 113.
146 XI SEMANA DE ESTUDIOS ALFONSÍES J. Ángel SeSma muñoz Alcanate XI [2018-2019], [123 - 150] Mientras tanto, la reina Violante, tras permanecer un tiempo en Aragón, deambulando sin un rumbo fijo y sin conseguir ninguno de los objetivos, si los tuvo, buscados cuando huyó del lado del rey, contempló como su nuera Blanca se refugiaba en Francia y sus nietos, los infantes de la Cerda, eran confinados en Játiva. Poco a poco se fue convirtiendo en un estorbo y una carga, al menos económica, para su hermano, hasta que finalmente fue casi obligada por éste a regresar a Castilla73. En la reunión mantenida en febrero de 1279 por Pedro III y Sancho en Ágreda, acordaron las condiciones del regreso de Violante a Castilla, sobre todo lo referente a la satisfacción de las deudas contraídas por ella, así como el compromiso del aragonés de no entregar a los infantes de la Cerda a Francia, ni permitir que desde Aragón surgiese alguna acción a favor de ellos74. Si es posible que Violante llegara en algún momento a desempeñar un papel en la corte de Alfonso X, tras su regreso a Castilla perdió toda su influencia sobre el rey y sobre su hijo. Conservó el título de reina tras la muerte de su marido, lo que era habitual en los reinos peninsulares, especialmente cuando se convertía en “reina madre”, aunque en el caso de Violante era un título vacío, por haber perdido las tres condiciones que resultaban fundamentales: la confianza del rey, apoyos en la corte y riqueza75. Tampoco sus relaciones con su hermano el rey de Aragón eran buenas, en tanto en cuanto podían afectar a las que mantenía éste con su sobrino Sancho, como guardián de los posibles reclamantes del trono. Las relaciones entre Pedro III y Sancho se estrecharon, y no tanto por sus lazos familiares. Se entrevistaron varias veces, retomando la práctica seguida por sus padres, aunque ahora el antiguo vínculo suegro-yerno cargado de un cierto tono de supremacía castellana al principio, que luego se tornó más afectivo y de absoluta igualdad, se iba a desarrollar con una disimulada pero muy efectiva superioridad del rey de Aragón sobre Alfonso X y el príncipe heredero, al poder circular por entremedio de los dos, padre e hijo, independientemente, disponiendo además de una clave de enorme valor en los hijos de Fernando de la Cerda. Un caso muy expresivo de esta situación ventajosa de Pedro III se produjo en 1281, con la reunión, un tanto fingida, con su cuñado Alfonso X en Campillo, cerrada con unos acuerdos inviables, con cesiones territoriales (Aragón 73 Mª J. Fuente Pérez, Violante de Aragón..., 143-148. 74 M. GonzáleZ Jiménez, Alfonso X el Sabio, 328-331. Al parecer, desde Albarracín, los nobles Lope Díaz de Haro y Juan Núñez de Lara, que acompañaban a los infantes, estaban organizando alguna acción sospechosa en el verano de 1279. 75 Ibidem, 153-165.
LA FAMILIA DE ALFONSO X Los parientes aragoneses 147 Alcanate XI [2018-2019], [123 - 150] recibía el valle de Ayora y Castilla la soberanía sobre Albarracín), acuerdos simbólicos para actuar contra Francia, pero no contra los musulmanes, planes para el reparto, una vez más, de Navarra y compromiso de solución de las querellas y agravios mutuos, que se completa y contrasta con la real mantenida con el heredero al día siguiente en Ágreda, en la que Sancho reconocía a su tío la soberanía sobre Requena y Albarracín, estableciendo compromisos para limitar la actuación de Alfonso X que, un tanto fuera de control, había entrado en contacto con el papa, dispuesto a reconocer la herencia de los infantes de la Cerda de una parte del reino de Castilla76. El infante Sancho con esta maniobra buscaba desesperadamente garantizarse el apoyo o, al menos, la neutralidad de su tío en caso de tener que enfrentarse a su padre, algo que ya tenía casi asumido y que unos meses después consumó, con la ruptura y la deposición del rey. La guerra civil iniciada a continuación mostró el aislamiento en que estaba Alfonso X, tanto en su reino como fuera de él. Pedro III de Aragón, su cuñado, excusó su ayuda, permaneciendo al margen, igual que Dinis de Portugal, su nieto, y su esposa, la reina Violante, que se alineó con Sancho, quizá obligada por las circunstancias y permaneció junto a él hasta su muerte en 1295, en que volvió a reivindicar los derechos de sus nietos los infantes de la Cerda. Alfonso X murió en 1284 y Violante en 1300. La imagen patética de los últimos meses del reinado de Alfonso X, con la guerra civil, el desheredamiento del infante y el testamento del rey, contrasta con la triunfal entrada de Pedro III en Sicilia y su coronación como rey heredero de los Staufen. Bibliografía Alvira Cabrer, M.: 12 de Septiembre de 1213. El Jueves de Muret, Universidad de Barcelona, 2002. Ayala Martínez, C. de: “Alfonso X: Beaucaire y el fin de la pretensión imperial”, Hispania, 165 (1987), 945-971. Ayala Martínez, C. de: “Paces castellano-aragonesas de Campillo-Agreda (1281)”, En la España Medieval, V. Estudios en memoria de D. Claudio Sánchez-Albornoz, Universidad Complutense de Madrid, 1986, vol. I, 151-168. 76 C. de Ayala Martínez, “Paces castellano-aragonesas de Campillo-Agreda (1281)”, En la España Medieval, V. Estudios en memoria de D. Claudio Sánchez-Albornoz, Universidad Complutense de Madrid, 1986, vol. I, 151-168; M. González Jiménez, Alfonso X el Sabio, 341, califica de «traición» la actitud de Sancho.
148 XI SEMANA DE ESTUDIOS ALFONSÍES J. Ángel SeSma muñoz Alcanate XI [2018-2019], [123 - 150] Ayala Martínez, C. de: “Relaciones de Alfonso X con Aragón y Navarra”, Alcanate. Revista de Estudios Alfonsíes, 4 (2005), 101-146. Baquero Moreno, H.: “Portugal no tempo de Fernando III de Castela (1201-1252)”, en Fernando III y su tiempo (1201-1251). VIII Congreso de Estudios Medievales, Ávila, Fundación Sánchez Albornoz, 2003, 305-319. Bejarano Rubio, A. “La frontera del reino de Murcia en la política castellano-aragonesa del siglo XIII”, Miscelánea Medieval Murciana, XII (1986), 131-154. Cabanes, M. D.: Documentos de Jaime I relacionados con Aragón, Zaragoza, IFC, 2009. Canellas, A.: “Fuentes de Zurita. Anales III,66-67. Las asambleas de Calatayud, Huesca y Ejea de 1265”, Cuadernos de Historia Jerónimo Zurita, 31-32 (1978), 7-42. Crónica de San Juan de la Peña, edición a cargo de C. Orcastegui Gros, Zaragoza, 1986. Domínguez Fernández, E. y Larrambebere Zabala, M.: García Ramírez el Restaurador (1134-1150), Pamplona, Ed. Mintzoa, 1986. Durán Gudiol, A.: Ramiro I de Aragón, Zaragoza, 1993. Estepa Díez, C.: El reinado de Alfonso VI, Madrid, 1985. Ferrer Navarro, R.: “Una hipótesis en torno al fracasado prohijamiento de Sancho el Fuerte y Jaime I de Aragón”, en Homenaje a don José María Lacarra de Miguel en su jubilación del profesorado, Zaragoza, Anúbar ed., 1977, vol. II, 165-174. Fortún Pérez de Ciriza, L. J.: “De la tempestad al sosiego. Navarra y Castilla en la primera mitad del siglo XIII”, en Fernando III y su tiempo (1201-1251). VIII Congreso de Estudios Medievales, Ávila, Fundación Sánchez Albornoz, 2003, 259-304. Fortún Pérez de Ciriza, L. M.: Sancho VIII el Fuerte, Pamplona, Ed. Mintzoa, 1986, 210-216. Fuente Pérez, M. J.: Violante de Aragón, reina de Castilla, Madrid, Dykinson, 2017. García Fitz, F.: Las Navas de Tolosa, Barcelona, Ed. Ariel, 2005. Gimeno, F. M., Gonzalbo, D., y Trench, J.: Ordinacions de la Casa i Cort de Pere el Ceremoniós, Universidad de Valencia, 2009. González Antón, L.: “La revuelta de la nobleza aragonesa contra Jaime I en 1224- 1227”, en Homenaje a don José María Lacarra de Miguel en su jubilación del profesorado, Zaragoza, Ed. Anúbar, 1977, II, 143-163. González Jiménez, M.: “Alfonso X, infante”, Acta Medievalia, Homenatge al Dr. Manuel Riu Riu, 22/2 (Barcelona, 1999-2001), 292-309. González Jiménez, M.: “Jaime I el Conquistador y Alfonso X el Sabio. Una compleja relación de encuentros y desencuentros”, en Mª T. Ferrer (ed.), Jaume I. Commemoració del VIII Centenari del naixement de Jaume I, Barcelona, I.E.C., 2011, 437-454. González Jiménez, M.: Alfonso X el Sabio, Barcelona, ed. Ariel, 2004. González Jiménez, M.: Fernando III el Santo. El rey que marcó el destino de España, Sevilla, 2006. González y González, J.: “Las conquistas de Fernando III en Andalucía”, Hispania, 25 (1946), 515-631.
LA FAMILIA DE ALFONSO X Los parientes aragoneses 149 Alcanate XI [2018-2019], [123 - 150] González y González, J.: El reino de Castilla en la época de Alfonso VIII, 3 vols., Madrid, CSIC, 1960. González, L., Lacarra, J. M., y Ubieto, A.: “Reinado de Jaime I. El final de la reconquista”, en Historia de España Menéndez Pidal, vol. XIII-II, Madrid, Espasa-Calpe, 1990, 95-180. Jaime I de Aragón (1208-1276). Exposición documental conmemorativo del VIII centenario de su nacimiento, Madrid, Ministerio de Cultura, 2008. Jaime I. Libro de los Hechos, introducción, traducción y notas de J. Butiñá jiménez, Madrid, ed. Gredos, 2003. Lacarra, J. M.: “El lento predominio de Castilla”, Revista Portuguesa de Historia, 16 (1978), 63-81. Reproducido en J. Á. Sesma Muñoz (ed.), En el centenario de José Mª Lacarra 1907-2007. Obra dispersa, Pamplona, Gobierno de Navarra, 2007, t. V, 173-190. Lacarra, J. M.: Historia del reino de Navarra, 3 vols., Pamplona, Ed. Aranzadi, 1972. Lacarra, J. M.: Vida de Alfonso el Batallador, Zaragoza, 1971. Laliena Corbera, C.: La formación del Estado feudal. Aragón y Navarra en la época de Pedro I, Huesca, Instituto de Estudios altoaragoneses, 1996. Lema Pueyo, J. Á.: Colección Diplomática de Alfonso I de Aragón y Pamplona (1104-1134), San Sebastián, Ed. Eusko Ikaskuntza, 1990. Luis Corral, F.: “Y sometió a su autoridad todo el reino de los leoneses: formas de ejercicio del poder en la Historia Silense o cómo Alfonso VI llegó al trono”, e-Spania 14 (diciembre 2012). Martín Duque, A. J.: Sancho III el Mayor rey de Pamplona. El rey y su reino (1004-1035), Pamplona, Gobierno de Navarra, 2007. Menéndez Pidal, R.: “Introducción”, Historia de España, Madrid, Espasa-Calpe, 1956, t. VI. Monterde Albiac, C.: Diplomatario de la reina Urraca de Castilla y León (1109-1126), Zaragoza, Anubar Ed., 1996. Moxó y Montolíu, F.: “El enlace de Alfonso de Castilla con Violante de Aragón”, Hispania, 171 (1989), 69- 110. Nieto Soria, J. M.: “La monarquía fundacional de Fernando III”, en Fernando III y su tiempo (1201-1251). VIII Congreso de Estudios Medievales, Ávila, Fundación Sánchez Albornoz, 2003, 31-66. Palacios Martín, B.: “La frontera de Aragón con Castilla en la época de Jaime I”, en Jaime I y su época. X Congreso de Historia de la Corona de Aragón, vol. 1 y 2, Zaragoza, 1980, 475-495. Palacios Martín, B.: La coronación de los reyes de Aragón (1204-1410), Valencia, Anubar ed., 1975. Pallares y E. Portela, M. C.: La reina Urraca, San Sebastián, Nerea, 2006. Pérez-Prendes, J. M.: “La personalidad de Alfonso X el Sabio”, Razón y Fe, 1029 (1984), 604-613.
150 XI SEMANA DE ESTUDIOS ALFONSÍES J. Ángel SeSma muñoz Alcanate XI [2018-2019], [123 - 150] Recuero Astray, M.: Alfonso VII, emperador: el Imperio Hispánico en el siglo XII, León, 1979. Reilly, B.F.: El reino de León y Castilla bajo el rey Alfonso VI (1065-1109), Toledo, 1989. Rodrigo Estevan, M. L.: “Los testamentos de Jaime I: repartos territoriales y turbulencias políticas”, Cuadernos del Centro de Estudios de Monzón y Cinca Media, 5 (2009), 61-90. Salazar y Acha, J. de: “La evolución de la Casa del rey en el siglo XIII”, en A. Gambra y F. L abrador (coords.), Evolución y estructura de la Casa Real en Castilla, Madrid, Ed. Polifemo, 2010, vol. 1, 65-80. San Vicente, A.: Isabel de Aragón. Rainha Santa de Portugal, Zaragoza, IFC, 1995. Sarasa Sánchez, E. (coord.): Sancho Ramírez, rey de Aragón y su tiempo, 1064-1094, Huesca, Instituto Estudios Altoaragoneses, 1994. Sesma Muñoz, J. Á.: La Corona de Aragón. Una introducción crítica, Zaragoza, 2000. Soldevila, F.: Pere el Grand, 2 vols., Barcelona, 1950-62. Torres Fontes, J.: “Incorporación del reino de Murcia a la corona de Castilla”, en Fueros y Privilegios de Alfonso X el Sabio al Reino de Murcia, Murcia, 1973, XIX-LXV. Torres Fontes, J.: “Jaime I y Alfonso X. Dos criterios de repoblación”, en VII Congreso de Historia de la Corona de Aragón, vol. II, Barcelona, 1964, 329-340. Ubieto, A.: Los esponsales de la reina Petronila y la creación de la Corona de Aragón, Zaragoza, Diputación general de Aragón, 1987. Valls I Taberner, F.: “Relacions familiars i politiques entre Jaume el Conqueridor i Anfos el Savi”, Bulletin Historique, 21/1 (1919), 9-52.