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Historia gitana: enfrentarse a la maldición de George Borrow

Sierra Alonso, María

Abstract

La historia del pueblo gitano está sin hacer y es una ocasión para revisar críticamente los paradigmas historiográficos naturalizados en la disciplina. También para plantear investigaciones auténticamente transdisciplinares. Este artículo revisa las aportaciones existentes en dos campos, el de la historia del antigitanismo y el de la formación de los estereotipos culturales sobre «lo gitano». Apuesta también por avanzar más allá de esta historia de las reacciones de la sociedad mayo-ritaria ante la minoría romaní, pensando la historia gitana desde den-tro. Esto supone tanto una tarea de imaginación historiográfica como una preocupación por hacer del conocimiento científico un conoci-miento público, abriendo los lugares de enunciación a las comunida-des históricamente interpeladas como gitanas

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Recibido: 05-07-2017 Aceptado: 07-09-2017 Ayer 109/2018 (1): 351-365 ISSN: 1134-2277 Historia gitana: enfrentarse a la maldición de George Borrow * María Sierra Universidad de Sevilla [email protected] Historia gitana: enfrentarse a la maldición de George Borrow María Sierra Resumen: La historia del pueblo gitano está sin hacer y es una ocasión para revisar críticamente los paradigmas historiográficos naturalizados en la disciplina. También para plantear investigaciones auténticamente transdisciplinares. Este artículo revisa las aportaciones existentes en dos campos, el de la historia del antigitanismo y el de la formación de los estereotipos culturales sobre «lo gitano». Apuesta también por avanzar más allá de esta historia de las reacciones de la sociedad mayoritaria ante la minoría romaní, pensando la historia gitana desde dentro. Esto supone tanto una tarea de imaginación historiográfica como una preocupación por hacer del conocimiento científico un conocimiento público, abriendo los lugares de enunciación a las comunidades históricamente interpeladas como gitanas. Palabras claves: pueblo gitano, historiografía, estereotipos, antigitanismo. Abstract: The history of the Roma/Gypsy people remains to be written and provides an opportunity to critically review naturalized historiographical paradigms in the discipline, as well as to propose authentically cross-disciplinary studies. This article reviews existing contributions in two fields: the history of anti-Gypsyism, and the formation of cultural stereotypes about «Gypsyism». It is also committed to advancing beyond this history of the reactions of the majority society to the Romani minority, by thinking Roma history from within. This involves engaging the historiographical imagination, as well as being concerned with * Este trabajo se incluye en el proyecto HAR2015-64744-P. María Sierra Historia gitana: enfrentarse a la maldición de George Borrow 352 Ayer 109/2018 (1): 351-365 making scientific knowledge public knowledge by opening the places of enunciation to those communities historically interpellated as Roma/ Gypsy ones. Keywords: Roma people, historiography, stereotypes, anti-Gypsyism. «Romas have no history». Así sentenció uno de los más famosos observadores de las costumbres del pueblo romaní, cuya obra ha sido decisiva para su configuración como objeto de estudio: el británico George Borrow 1. Junto al trato con algunos romaníes ingleses, su autoridad se basó en las experiencias vividas con los gitanos españoles durante sus viajes como propagandista evangélico por la Península Ibérica. Resultado de estos viajes es su famosa The Bible in Spain, or the Journey, Adventures, and Imprisonment of an Englishman in an Attempt to Circulate the Scriptures in the Peninsula (1843), que puede ser leída con abundante provecho por los investigadores interesados en el siglo xix. Menos conocida es The Zincali; or An Account of the Gypsies of Spain, obra en la que recopiló de forma segregada sus observaciones sobre los gitanos que trató en España y Portugal 2. Este último libro, de pretensiones antropológicas, incluye, no obstante, abundantes materiales imaginarios, auténticas secciones de ficción literaria. Sobre estas bases, Borrow instituyó la figura del Romany Rye —un «caballero» a medio camino entre el aventurero y el investigador, autoerigido en consejero de la minoría romaní— y se convirtió más tarde en el decano informal de la «Gypsiología» —una de las muchas nuevas disciplinas surgidas en el siglo xix, institucionalizada por la Gypsy Lore Society—. Sucesivas generaciones de estudiosos han mantenido vivo 1 El término roma (romaní) es hoy día el endónimo aceptado internacionalmente por las poblaciones tradicionalmente etiquetadas como gitanas (Gypsy, Zigeuner, Gitane, etc.). Aunque no está exento de controversia, presenta la ventaja de la autoasignación frente a la gran carga despectiva que tienen estas otras denominaciones históricas. Sin embargo, en este texto se usa también el término «gitano» porque la comunidad romaní española ha optado por mantener este nombre como parte de un proceso positivo de autoconstrucción identitaria. 2 George Borrow: The Zincali; or An Account of the Gypsies of Spain, Londres, John Murray, 1841. Puede consultarse la edición española traducida por Manuel Azaña en Los Zíncali. Los gitanos de España (con la colección completa de poesías gitanas), Sevilla, Portada Editorial, 1999. Ayer 109/2018 (1): 351-365 353 María Sierra Historia gitana: enfrentarse a la maldición de George Borrow su espíritu, ocupándose del estudio de una cultura considerada en peligro de extinción y dedicándose especialmente a una tarea de arqueología filológica orientada a la preservación del romanés 3. En virtud de este interés, no pocos portavoces del pueblo gitano siguen hoy en día considerando a Borrow como un amigo especial, una excepción en la historia de desencuentros entre esta minoría y la sociedad mayoritaria. La lectura de The Zincali es, sin embargo, demoledora: atrasados, delincuentes, pasionales, volubles, bárbaros... El misionero inglés introduce en su relato muchos de los estereotipos negativos sobre la naturaleza de este pueblo que aún perviven en el imaginario colectivo europeo. Y, para rematar la faena, los castiga sin Historia. Esta es una excepcionalidad radical que no resiste la comparación con otros pueblos errantes y perseguidos, como el judío: mientras que estos tienen «la historia más auténtica de cualquier pueblo sobre la tierra» y cuidan de ella, los gitanos «no tienen historia, ni siquiera saben el nombre de su país de procedencia; y la única tradición que poseen, la de su origen egipcio, es falsa, ya haya sido inventada por ellos o por otros» 4. La idea de que los gitanos son un pueblo que, a diferencia de los «civilizados», carece de historia se repite en textos de origen muy diverso en los dos últimos siglos. Según este discurso, la cultura romaní les privaría como pueblo de historia en el sentido moderno del término: no hay fuentes escritas, no hay Estado que custodie documentos, no hay entonces narración posible que preserve lo vivido. Es una afirmación que, de hecho, está infiltrada aún en la lógica básica de la historiografía occidental, inscrita en esta matriz cultural letrada. En cualquier foro académico se ve plausible proponer una investigación antropológica sobre el pueblo gitano, pero si se plantea un trabajo de investigación histórica salta rápida la pregunta: «¿Con qué fuentes se puede contar, si se trata de un pueblo tradicionalmente ágrafo y nómada?». 3 Sobre la figura de Borrow y la Gypsy Lore véase Wim willems: In Search of the True Gypsy. From Enligthtenment to Final Solution, Londres, Frank Cass Publisher, 1997, y Deborah Epstein Nord: Gypsies and the British Imagination, 1807- 1930, Nueva York, Columbia University Press, 2006, esp. cap. 3. Una brillante revisión en Ken lee: «Orientalism and Gypsylorism», Social Anaysis, 44-2 (2000), pp. 129-165. 4 George Borrow: The Zincali..., pp. 159-160. María Sierra Historia gitana: enfrentarse a la maldición de George Borrow 354 Ayer 109/2018 (1): 351-365 Más allá de lo muy discutible de estas dos últimas suposiciones, la pregunta demuestra que tenemos generalmente una visión muy disminuida de los registros que puede emplear el historiador; no solo por cierta resistencia a aceptar fuentes nuevas, sino también y sobre todo por suponer que algunos documentos contienen mayor porción de «verdad» que otros. O que hay fuentes «directas». ¿Solo tienen historia aquellos grupos sociales que han sido capaces de producir y guardar documentos escritos que registran su actividad? Si fuera así, solo las elites letradas —en sus distintas y confluyentes variaciones de elites económicas, políticas y culturales— habrían tenido historia. Y aunque durante bastante tiempo la historia como disciplina se ocupó solo de esta clase de «personajes importantes», hace ya mucho que (casi) cualquier investigador admite que hacer historia de los grupos antes invisibles y anónimos —clases trabajadoras, mujeres, esclavos, indígenas, etc.— es una empresa no solo factible, sino también necesaria. Así, gracias a la renovación de la mirada del historiador y al esfuerzo de inventar nuevas herramientas de trabajo, descubrir fuentes, afinar la lectura de las ya conocidas y hacer nuevas preguntas, en las últimas décadas ha sido posible hacer historia de grupos antes «sin historia» —por recurrir a la expresión de Wolf— 5. En realidad, los historiadores deberían saber ya bien que las fuentes nunca son directas: no hay fragmentos literales de una realidad pasada que podamos recomponer con nuestro trabajo de suma objetiva, sino sedimentos o estratos de informaciones elaboradas una y otra vez por la mano de quien produjo, utilizó o leyó los «documentos», que, a nuestra vez, interpretamos como podemos o queremos. Si es posible hacer historia de otros pueblos (o grupos) «sin historia», ¿por qué la maldición de Borrow pesa aún sobre los roma? No estamos, en realidad, ante un problema de fuentes —aunque el esfuerzo de innovación en este sentido deba ser notable—, sino ante un problema doble de lugares de enunciación y de peso de los estereotipos. En primer lugar, la historia de los gitanos no ha interesado en las historiografías nacionales, claves para el desarrollo académico de la disciplina: como afirma Willems, el lector de historia europea que quiera encontrar a los gitanos los halla, en el mejor de 5 Eric wolf: Europa y la gente sin historia, México DF, FCE, 1987. Ayer 109/2018 (1): 351-365 355 María Sierra Historia gitana: enfrentarse a la maldición de George Borrow los casos, en las notas a pie de los libros 6. La invisibilidad tiene que ver con la desconsideración por parte de estas tradiciones historiográficas hacia la potencial aportación de esta minoría a la construcción de las naciones modernas; la industria, la guerra, el parlamentarismo, los descubrimientos científicos, el desarrollo de las artes... pareciera que nada de eso pueda tener que ver con los romaníes, reducidos en estos relatos oficiales al papel de vecinos molestos o al de adorno exótico. De hecho, la capacidad performativa de este discurso es tan potente que en ocasiones los mismos romaníes han asumido su tara «natural» para ciertas demandas propias de la sociedad moderna —a la par que reivindican su aportación solo en algunas actividades tradicionales, como la música—. Por ejemplo, en la web de la sección Radio Rom de Radio Praga, que ofrece informaciones sobre la vida de este pueblo, se incluye un artículo titulado The History of the Roma Minority in the Czech Republic. A la vez que se reivindica la igualdad de derechos y la dignidad de los romaníes, se asume que la llegada de la economía moderna les dejó automática y casi naturalmente fuera de escena: «para una nación de hábiles artesanos y buenos músicos, el avance de la industrialización, a la que no se adaptaron, les colocó entre los estratos inferiores de la sociedad» 7. Es una explicación que procede de la historiografía convencional y que habría que, cuando menos, cuestionar: la revolución industrial tampoco encontró muy preparados a millones de campesinos y artesanos payos en toda Europa, por lo que convendría estudiar las rutas compartidas y particulares en los procesos históricos de creación de colectivos subalternos. Es cierto que son muchos los rasgos de la cultura moderna que vinieron a consolidar o reinventar prejuicios antiguos en contra de los gitanos y sus formas de vida, sacándolos del foco de las historias nacionales. El nomadismo, sospechoso ya desde los tiempos tardomedievales de su llegada a Europa, fue más severamente legislado con el nuevo régimen liberal y el desarrollo de censos e instrumentos de control de la población cada vez más ambiciosos. La obsesión de la economía moderna por la productividad criminalizó a los grupos que, por su forma de vida errante, eran más difíciles de re- 6 Wim willems: In Search of the True Gypsy..., p. vii. 7 Véase http://romove.radio.cz/en/article/18913 (consultado el 23 de septiembre de 2017). María Sierra Historia gitana: enfrentarse a la maldición de George Borrow 356 Ayer 109/2018 (1): 351-365 ducir a dócil mano de obra industrial. En algunos países la existencia de los gitanos llegó a ser vista como una afrenta al progreso y pensada como resistencia a la civilización 8. Por otra parte, la oleada nacionalizadora impulsó durante el siglo xix procesos de homogeneización cultural en muchos países, inventado identidades nacionales en las que las peculiaridades solo tenían cabida en forma de folclore local. En este contexto, las tradiciones de las comunidades gitanas interesaron cual «fósiles» del pasado, curiosidades de una prehistoria abocada a desaparecer en los tiempos modernos. Eso, en los casos más amables 9. Otros se preguntaron (retóricamente) que pasaría si África, desde el Sáhara al Cabo de Buena Esperanza, se hundiera bajo una ola oceánica con todos los gitanos allí dentro: según el científico Robert Knox, no se perdería nada de lo que la humanidad pudiera estar orgullosa, puesto que entre ellos no había autores de descubrimientos, realizaciones artísticas o pensamientos sublimes 10. La fantasía de África como prisión y gitanos como prisioneros, hundidos una y otros bajo el mar, es una expresiva indicación del lugar en el que la minoría romaní estaba siendo colocada dentro de la jerarquía racial-cultural de la modernidad. Seguir dando por evidente que romaníes y progreso son incompatibles, o que los primeros son irrelevantes para el segundo, sin tan siquiera haberlo cuestionado, no es sino resultado del poder de los estereotipos para ahormar nuestro pensamiento. También en las ciencias sociales. Algunos antropólogos ya han discutido aspectos concretos de esta ecuación 11. Desde la historia, se podría hacer igualmente una investigación que documentara las aportaciones a la sociedad moderna de muchos gitanos y gitanas. O también po- 8 George Behlmer: «The Gypsy Problem in Victorian England», Victorian Studies, 28, 2 (1985), pp. 231-253. 9 Los gitanos como «fósiles» y «osamenta de un mundo primitivo», por ejemplo, en la novela de George saNd: La Filleule, París, Michel-Lévy frères, 1869, p. 5. 10 Robert KNox: The Races of Men: a Fragment, Filadelfia, Lea & Blanchard, 1850, p. 108. 11 Así, el trabajo de campo entre familias romaníes llevó a Silverman a sostener que en Estados Unidos no se han visto amenazados por el progreso, sino que han sabido adaptarse a los cambios económicos, resituando sus oficios y negociando con los no gitanos sin perder su identidad. Véase Carol silvermaN: «Negotiating “Gypsiness”: Strategy in Context», The Journal of American Flolklore, 101, 401 (1988), pp. 261-275. Ayer 109/2018 (1): 351-365 357 María Sierra Historia gitana: enfrentarse a la maldición de George Borrow drían contarse sus vidas sin necesidad de rendir pleitesía a los paradigmas de productividad propios de la modernidad: que los ciganos hayan participado en Brasil en el comercio de esclavos, como muchos blancos, ¿es una aportación a la sociedad moderna? 12 El problema, y por lo que esta historia está prácticamente sin hacer aún, es que estos «otros» gitanos escapan de la rejilla de la representación estereotipada, de lo que consideramos característico de esta identidad y, por ello, desaparecen de la vista del investigador que se ha armado con la categoría «gitano». Si no es nómada, libre, artista, alegal; si no se relaciona endogámicamente con otros gitanos; si participa en formas culturales propias de la sociedad mayoritaria..., entonces no puede ser considerado un «auténtico» gitano. Por eso, la negación de una historia romaní es también un problema de estereotipos. El éxito de imágenes como las que estudia Lou Charnon-Deutsch en The Spanish Gypsy es tan completo que quien tenga el propósito de hacer una historia de los gitanos se encontrará que solo se ponen ante su objetivo los que han quedado etiquetados como tales —reducidos a un cliché—. Los sujetos en plural, con toda su diversidad y riqueza, se esfuman. Es un efecto más de lo mucho que se ha hablado (escrito, pintado...) de «lo gitano» —dándole una constitución cultural espesa— y lo muy poco que se ha conocido a los gitanos de carne y hueso. Por eso, cualquier tarea de investigación historiográfica debe acompañarse en paralelo por un trabajo cuidadoso de desmontaje de estereotipos. Eso es lo que hace el magnífico libro de Charnon-Deutsch, de expresivo subtítulo (The History of a European Obsession), que merecería sin ninguna duda una edición español 13. La investigación, que aúna el buen hacer en estudios culturales con una gran sensibilidad histórica, se ocupa del discurso literario, musical, artístico y científico que ha venido construyendo una imagen muy densa de los gitanos desde el siglo xviii al xx. El papel de los viajeros románticos inventado al «verdadero» gitano que descubrían en España es particularmente reseñable: desde Eliot a Dumas, sublimación y estigmatización caminan de la mano. Como muestra Charnon-Deutsch, 12 Frans mooNeN: «A História esquecida dos Ciganos no Brasil», Saeculum: Revista de História, 2 (1996), pp. 123-138. 13 Lou CharNoN-deutsCh: The Spanish Gypsy. The History of a European Obsession, Pensilvania, The Pennsylvania State University Press, 2004. María Sierra Historia gitana: enfrentarse a la maldición de George Borrow 358 Ayer 109/2018 (1): 351-365 las imágenes aparentemente positivas que idealizan a los gitanos en virtud de valores tan del gusto romántico como la rebeldía, la libertad y la genialidad artística, a la par los vuelven exóticos y asignan al submundo de los pueblos primitivos 14. La historia puede colaborar en la superación del prejuicio romántico, una construcción perdurable capaz de idealizar al «verdadero» gitano en cuadros y novelas a la vez que se despreciaba a los gitanos vecinos. También puede confrontarnos con los resultados trágicos del uso político de estereotipos populares empleados para rellenar categorías científicas, como se hizo bajo el nazismo. La política racial del Tercer Reich estuvo tan llena de inconsistencias como para albergar un proyecto (del propio Himmler) de reserva en la que guardar, cual curiosidad étnica, a unos cuantos clanes «puros» de gitanos-sinti alemanes, a los que protegería la paradoja de su origen ario 15. Pero, finalmente, la aplicación científica y policial de los estigmas populares de «vago» y «asocial», con los que se dio consistencia a la etiqueta de Zigeuner, fue lo que primó y llevó a la muerte al 70-80 por 100 de los romaníes (sin consideración de su mayor o menor «pureza»). Precisamente la del antigitanismo es la historia algo más conocida de este pueblo europeo. El genocidio nazi no ha sido sino el más letal de los episodios de una larga historia marcada por la represión, la persecución y los intentos de aniquilación, que comenzó tan pronto como las comunidades romaníes fueron llegando a Europa y poco después a América 16. En tiempos de la Ilustración hubo, por ejemplo, proyectos de aniquilación en varios países. Es cierto que la historia del holocausto gitano (Porrajmos, en la denominación que algunos intelectuales romaníes han propuesto) ha tardado más en ser contada que otros episodios del nazismo, señaladamente el holocausto judío. No hay comparación posible en el caudal de investigaciones disponibles, por muchos motivos: desde 14 En esta misma línea véase María sierra: «Uncivilized Emotions: Romantic Images and Marginalization of the Gitanos-Spanish Gypsies», Pakistan Journal of Historical Studies, número especial Emotions and Marginalized Communities, 1, 1 (2016), pp. 43-64. 15 Guenter lewy: The Nazi Persecution of the Gypsies, Nueva York-Oxford, Oxford University Press, 2000. 16 Puede encontrarse una aproximación general a este recorrido histórico en Angus fraser: Los gitanos, Barcelona, Ariel, 2005 (The Gypises, 1992). Ayer 109/2018 (1): 351-365 359 María Sierra Historia gitana: enfrentarse a la maldición de George Borrow la denegación de reconocimiento a las víctimas, al miedo y obligado silencio de estas o las especiales dificultades documentales. Sin embargo, aunque sea con lagunas y significativos retardos, los investigadores han abordado ya la historia de este holocausto olvidado 17. Otra cuestión es la incorporación de estas investigaciones al relato historiográfico dominante y al conocimiento público. De la historia del antigitanismo en España conocemos bastante bien su principio y solo puntualmente algunos episodios recientes. La Monarquía hispánica, al igual que las demás Coronas europeas que elaboraron el «problema gitano», legisló en contra de la peculiaridad cultural romaní con la misma lógica homogeneizadora que empleó contra otras minorías, como moriscos y judíos. Mercedes García Arenal ofreció hace años una interesante sugerencia de trabajo en este sentido 18. Gracias a los esfuerzos de modernistas conocemos ya con bastante detalle la historia de una persecución institucional que, contrariamente a los objetivos declarados, provocó el desarraigo de las poblaciones asentadas. Los trabajos de María Helena Sánchez Ortega, José Luis Gómez Urdáñez y Manuel Martínez Martínez han sido fundamentales en este sentido 19. No es ex- 17 Herbert Heuss et al. (eds.): The Gypsies during the Second World War, vol. I, From «Race Science» to the Camps, Hatfield, University of Herthfordshire Press, 1997; Donald KeNriCK (ed.): The Gypsies during the Second Wolrd War, vol. II, In the Shadow of the Svastika, Hatfield, University of Herthfordshire Press, 1999; Donald KeNriCK (ed.): The Gypsies during the Second Wolrd War, vol. III, The Final Chapter, Hatfield, University of Herthfordshire Press, 2006. Junto a esta trilogía colectiva destaca la obra ya citada de Guenter lewy: The Nazi Persecution of the Gypsies, que discute algunas afirmaciones y documenta exhaustivamente las diversas formas de persecución. Por su parte, Hancock introdujo el término romaní Porrajmos, Ian haNCoCK: «A Glossary of Romani Terms», The American Journal of Comparative Law, 45, 2 (1997), pp. 329-344. 18 Mercedes GarCía areNal: «Morisques et gitans», Melanges de la Casa de Velázquez, 14 (1978), pp. 503-510. 19 María Helena sáNChez orteGa: Los gitanos españoles. El periodo borbónico, Madrid, Castellote, 1977; José Luis Gómez urdáñez: «La Real Casa de Misericordia de Zaragoza, cárcel de gitanas (1752-1763)», en Estudios en homenaje al profesor Teófanes Egido, Valladolid, Junta de Castilla y León, 2004, pp. 329-343; Manuel martíNez martíNez: Los forzados de Marina en el siglo xviii. El caso de los gitanos (1700-1765), tesis doctoral, Universidad de Almería, 2007, e íd.: Los gitanos y las gitanas de España a mediados del siglo xviii. El fracaso de un proyecto de «exterminio» (1748-1765), Almería, Universidad de Almería, 2014. En este apartado entra también el libro de Bernard leBloN: Los gitanos de España. El precio y el valor de la