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Variantes de la oralidad elaborada en la segunda mitad del siglo XIX: dos traducciones coetáneas de Los Cautivos de Plauto

Rey Quesada, Santiago del

Abstract

Los estudios dedicados a la búsqueda de las huellas de la oralidad en lo escrito se han afanado en rastrear y describir fenómenos característicos de la inmediatez comunicativa en diferentes épocas y tradiciones discursivas. El trabajo que presento aquí se decanta por el concepto de oralidad elaborada para dar cuenta del diferente perfil concepcional que asumen las estrategias de oralización en la literatura. Trato de definir este concepto y de ejemplificarlo a partir de dos traducciones decimonónicas de Los Cautivos de Plauto, analizando diferentes estrategias sintáctico-discursivas que considero muy representativas de este tipo de oralidad y tratando de establecer las similitudes y las divergencias entre las dos versiones.

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VARIANTES DE LA ORALIDAD ELABORADA EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX: DOS TRADUCCIONES COETÁNEAS DE LOS CAUTIVOS DE PLAUTO* Santiago DEL REY QUESADA Universidad de Sevilla RESUMEN Los estudios dedicados a la búsqueda de las huellas de la oralidad en lo escrito se han afanado en rastrear y describir fenómenos característicos de la inmediatez comunicativa en diferentes épocas y tradiciones discursivas. El trabajo que presento aquí se decanta por el concepto de oralidad elaborada para dar cuenta del diferente perfil concepcional que asumen las estrategias de oralización en la literatura. Trato de definir este concepto y de ejemplificarlo a partir de dos traducciones decimonónicas de Los Cautivos de Plauto, analizando diferentes estrategias sintáctico-discursivas que considero muy representativas de este tipo de oralidad y tratando de establecer las similitudes y las divergencias entre las dos versiones. PALABRAS CLAVE:oralidad fingida, traducción, tradición discursiva, sintaxis, estructura informativa, español moderno. ABSTRACT Those researchers working on fictional orality have usually tried to find and describe phenomena which can be considered to be typical of communicative immediacy at different periods of the Spanish language and in distinct discourse traditions. In this paper, I opt for the concept of elaborated orality, which highlights the fact that strategies of oralization in literature show a different conceptional profile –according to Koch & Oesterreicher’s (1985, 1990) proposal. Two 19th-century *Este trabajo forma parte del proyecto de investigación «Tradicionalidad discursiva e idiomática, sintaxis del discurso, traducción y cambio lingüístico en la historia del español moderno: prosa (pre-)periodística/ensayística y literaria» (PGC2018-097823-B-100). Agradezco encarecidamente a Antonio Narbona y a Rafael Cano los atinados comentarios y las lúcidas reflexiones que compartieron conmigo tras la lectura del borrador de este artículo. Expreso también mi agradecimiento a los dos revisores anónimos de Oralia que con sus oportunísimas críticas y sabias palabras al hilo de la lectura del artículo han contribuido a mejorar considerablemente el contenido original. ORALIA, vol. 22/2, 2019, págs. 283-326. (06)–Art. Santiago Del Rey. Oralia 22-2.qxp_(00)–Maqueta Oralia 13 2/12/19 12:07 Página 283 translations of Plautus’ Captivi constitute the corpus of this study in which some discourse-based syntactic strategies are analyzed with the aim of defining and exemplifying this elaborated orality in the two translations in question, while also spelling out the similarities and divergences between both texts. KEYWORDS:fictional orality, translation, discourse tradition, syntax, informative structure, modern Spanish. Fecha de recepción: 30/04/2018 Fecha de aceptación: 15/06/2018 Fecha de la versión definitiva: 23/06/2018 1. EL LABERINTO MÁGICO DE LA ORALIDAD En vano intentaríamos realizar un estado de la cuestión exhaustivo que abarcara todos los estudios publicados en las últimas décadas en torno al problema de la oralidad y de su relación con otros conceptos vinculados a lo coloquial, lo conversacional o lo dialógico1. Solamente el aspecto que nos compete en este trabajo, el de la oralidad en lo escrito, ha despertado un enorme interés en los últimos años. La fascinación que algunos investigadores, entre los que me incluyo, han sentido por descubrir huellas de la oralidad (cf. Oesterreicher 1996: 323) en textos antiguos –y no solo en estos– tiene probablemente que ver con el carácter «mágico» que Johannes Kabatek atribuye a este campo de investigación2: intentar hallar elementos de la conversación real en textos antiguos convierte al lingüista en una especie de arqueólogo que se embarca en una aventura tan gratificante como arriesgada. Mi incursión en esta aventura, que empezó con mi proyecto de tesis doctoral hace ya casi una década, se debe en gran parte a la lectura de numerosos trabajos de José Jesús de Bustos Tovar, cuyos entusiasmo y prudencia, unidos al rigor teórico y metodológico impuesto en su producción académica, intentaré emular en este artículo que dedico a la memoria de su magisterio y de su amistad. La vasta producción bibliográfica a la que he aludido me exime de justificar por extenso el marco teórico que asumiré para el análisis del apartado §3. Se trata del marco que la mayoría de estudiosos pertenecientes a la tradición romanística europea utiliza para inscribir los estudios sobre las relaciones entre oralidad y escrituralidad en diferentes ámbitos de análisis 284 Santiago Del Rey Quesada ORALIA, vol. 22/2, 2019, págs. 283-326. 1Para la discusión del problema terminológico en el dominio hispanohablante, remito a López Serena (2007a: 191-209) y a Del Rey (2011a: 696-702; 2015a: 65-69). 2«Todo lo desconocido, todo lo que ocurre pero que no se ve, todo lo que está en estado latente o en otro estado supuesto pero inaccesible, se encuentra en la oralidad. Máxima tarea, pues, del historiador de la lengua la de la reconstrucción de la oralidad de épocas pasadas» (Kabatek 2012: 38). (06)–Art. Santiago Del Rey. Oralia 22-2.qxp_(00)–Maqueta Oralia 13 2/12/19 12:07 Página 284 y subdisciplinas lingüísticas: el elaborado hace ya más de treinta años por Peter Koch y Wulf Oesterreicher3. La distinción fundamental que estos autores realizan entre el medio de producción de los discursos (fónico/gráfico) y la concepción (hablado/escrito) ha contribuido a abordar el análisis de diferentes fenómenos discursivos de forma muy rentable y razonable. Concepcionalmente, la oposición entre lo hablado y lo escrito se concibe como un continuum a través del que se mueve todo tipo de discursos, condicionados por diferentes parámetros situacionales. Asimismo, su modelo de la cadena de variedades ha servido para concebir las variedades de la lengua no como constructos heterogéneos sino como lenguas funcionales jerarquizadas y articuladas en torno a la, en su teoría, dimensión esencial dentro del espacio de variación de las lenguas, precisamente la dimensión oral-escrito. El modelo explica, en fin, de qué modo la tripartición diasistemática coseriana se combina con y se integra en esta nueva dimensión diamedial o diaconcepcional dando lugar a los ámbitos de la inmediatez y de la distancia comunicativas4, ámbitos no opuestos, insisto, dicotómicamente sino gradualmente. Las monografías y artículos que engloban la compleja temática de lo oral/lo hablado en lo escrito en épocas anteriores a la sincronía actual del español pueden dividirse en dos tipos de estudios: por un lado, los que se centran en documentos que, bien por la naturaleza sociolingüística del emisor, bien por la naturaleza discursiva del texto, incorporan o parecen incorporar rasgos auténticos asociados a la inmediatez comunicativa (cartas particulares, actas inquisitoriales, documentos jurídico-administrativos de diversa índole, etc.5). Por otro lado, los que estudian obras literarias pertenecientes a géneros (diálogo, teatro, novela, etc.6) en los que se produce una mimesis de la oralidad con diferencias en virtud de la época, la corriente estilística vigente, las tradiciones discursivas implicadas y la personalidad del autor (o autora). Si tenemos en cuenta esta doble vertiente de estudio, se entenderá que mimesis de la oralidad y oralidad en lo escrito no son designaciones idénticas, ORALIA, vol. 22/2, 2019, págs. 283-326. Dos traducciones coetáneas de Los Cautivos 285 3Su primera formulación data de 1985. En el ámbito hispánico la versión española de Araceli López Serena (Koch y Oesterreicher 1990[2007]) fue en gran medida responsable del éxito de la propuesta, especialmente entre los investigadores consolidados en la tradición histórico-filológica lapesiana. 4Cf. Koch y Oesterreicher (1990[2007]: 20-42; 1990[2011]: 3-20) y López Serena (2007b), para quien el modelo de los romanistas alemanes es también el más acertado para el estudio del español coloquial basado en corpus de discursos medialmente orales. 5Cf., a título de ejemplo, Oesterreicher (1994), Cano Aguilar (1996), Eberenz/De la Torre (2003), Fernández Alcaide (2008) y Almeida (2016). 6Cf. Vian (1987; 1988; 2006), Narbona (1992a; 1992b; 2001; 2005; 2012), Bustos (1993; 1996; 2001a; 2001b; 2017), Oesterreicher (2000), Cano Aguilar (2007a; 2007b), Leal Abad (2008), Del Rey (2011a; 2011b; 2015a), Méndez Orense (2016). (06)–Art. Santiago Del Rey. Oralia 22-2.qxp_(00)–Maqueta Oralia 13 2/12/19 12:07 Página 285 sino que la última funciona como hiperónimo de la primera7. Por otro lado, en diversos lugares (cf. Del Rey 2011a: 709; 2015a: 87) he insistido en que no todo lo oral que podamos encontrar en textos literarios escritos debe identificarse con lo coloquial. En este sentido, prefiero hablar de mimesis de la conversación o verosimilitud conversacional, entendiendo por conversación un tipo de discurso en el que, según las circunstancias, concurren diferentes registros (cf. López Serena 2007a: 123-132; Del Rey 2015a: 67- 69). De este modo, una obra literaria puede recrear tanto una conversación formal como una conversación informal, si bien a los investigadores suele interesarles sobre todo esto último. En Del Rey (2011a: 709) abogo por la necesidad de no relegar a un segundo plano el estudio de rasgos propios de la distancia en el análisis del diálogo renacentista, por más que el investigador prefiera localizar fenómenos de la inmediatez que permitan establecer hipótesis sobre contextos informales de enunciación en el pasado8. El interés despertado en las últimas décadas por el estudio de la lengua oral coloquial, alimentado por la perspectiva analítica pragmática y discursiva, ha motivado una actitud peyorativa hacia lo concepcionalmente escrito, asociado a la gramática tradicional y estructural9. Sin embargo, los estudios sobre cambio lingüístico han demostrado la importancia de la consideración del ámbito de la distancia para explicar los movimientos que se producen de arriba abajo (cf. Hausmann 1979; Labov 1994; Jacob y Kabatek 2001; Koch 2002; Pons Rodríguez 2006, 2015; Barra 2008; Del Rey 2016b), es decir, para poner de relieve cómo elementos de tradiciones discursivas de la distancia se incorporan desde este ámbito hasta alcanzar tradiciones de la inmediatez o tradiciones no marcadas concepcionalmente, funcionando así a lo largo y ancho de todo el espacio variacional de una lengua. Poco interés, no obstante, han merecido aún fenómenos de propagación de lo escrito a lo hablado en la lengua actual, motivados por la habitualización masiva de las redes sociales en nuestras formas de comunicación10. Por ejemplo, la verbalización de formas de aceptación/negación en el coloquio 286 Santiago Del Rey Quesada ORALIA, vol. 22/2, 2019, págs. 283-326. 7Cf. Brumme y Espunya (2011: 13). En este trabajo el lector encontrará interesantes reflexiones sobre el problema que discuto en esta introducción, aunque más ampliamente en Del Rey (2011a). Cf., asimismo, Giugliano (2012: 58-70). 8Una formulación de esta crítica también puede leerse en Cano Aguilar (2017: 280). 9Podría trazarse un paralelismo entre la falta de atención a otros registros diferentes al coloquial que evidencian propuestas teórico-metodológicas como las del Grupo Val.Es.Co. y la desconsideración de aspectos escriturales en el análisis de lo oral en lo escrito. Ambas perspectivas impiden obtener una visión de conjunto sobre la variación lingüística, de ahí la rentabilidad de la aplicación del modelo de Koch y Oesterreicher al análisis de fenómenos coloquiales u oralizantes y de fenómenos de adscripción variacional diferente. Cf., sin embargo, Briz (2010). 10 Por supuesto, la lengua empleada en las manifestaciones cotidianas de la red sí está despertando un enorme interés entre los especialistas. Cf., entre otros, Mancera y Pano (2014). (06)–Art. Santiago Del Rey. Oralia 22-2.qxp_(00)–Maqueta Oralia 13 2/12/19 12:07 Página 286 como sip y nop –esta última, seguramente calco de la negación coloquial inglesa nope en la escritura informal de blogs y plataformas como Whatsapp, Facebook y similares; la primera, tal vez forma analógica de la segunda11– es una clara muestra de cómo lo medialmente escrito y concepcionalmente hablado influye en los discursos de la inmediatez oral, algo parecido a los casos «teratológicos» que criticaba Saussure (1916[1945]: 58) a propósito del modelo ortográfico en la pronunciación francesa. La investigación de lo oral en lo escrito lleva aparejada la incógnita de la licitud de este tipo de estudios, especialmente si lo que se persigue es describir los rasgos coloquiales que caracterizaron ciertos tipos de conversación entre nuestros antepasados. Antonio Narbona (2005: 72-73) sostiene, a propósito de la sintaxis, que el análisis de textos literarios no solo es lícito sino también necesario para desentrañar las características de la oralidad sintáctica. Por su parte, Oesterreicher (2004: 734) afirma que «lo específico del texto literario consiste exactamente en la posibilidad de fingir […] todas las formas de[l] continuo concepcional», respaldando así análisis de esta índole12. Por compleja que pueda resultar, la aproximación a la lengua oral a través de los textos escritos es el único medio que poseemos para intentar caracterizar algunas lenguas, muy señaladamente las lenguas clásicas «muertas». Una tradición de ilustres filólogos, como Fraenkel (1922[1960]), Hofmann (1951[1978]) o Happ (1967), que escribieron sus trabajos bajo el auspicio de la Estilística como forma de explicación de la lengua hablada (cf. López Serena 2007a: 105 ss.), o más recientemente, Müller (1997) y Bagordo (2001), ha intentado determinar las características del latín hablado basándose en el testimonio de los comediógrafos preclásicos Plauto y Terencio, cuya estela es la que nos interesará en este trabajo. Happ (1967: 65) invoca la distinción ciceroniana entre sermo familiaris y sermo vulgaris para realizar una diferenciación diastrática entre la Umgangssprache de las ORALIA, vol. 22/2, 2019, págs. 283-326. Dos traducciones coetáneas de Los Cautivos 287 11 Cabría preguntarse, sin embargo, hasta qué punto la variante escrita informal del sí afirmativo (sip) responde a la con(s)ciencia ortográfica de usuarios cultos que, al saber que el adverbio de afirmación lleva tilde, emplean la pcomo marca diacrítica en este tipo de plataformas en las que prima la velocidad de producción del mensaje, ya que es más rápido teclear la pque esperar a que aparezca el símbolo de iacentuada en el teclado. Teniendo en cuenta que la forma sip es más habitual que nop en los chats españoles, podríamos preguntarnos si la analogía que se ha producido es precisamente la que lleva de sip a nop, si bien el hecho de que la marca diafásica consista en una pes de difícil explicación si no se recurre al calco del inglés. Tampoco es completamente descartable la influencia lúdica de la jerigonza infantil y juvenil en la que a cada sílaba de las palabras constituyentes del mensaje se le añade una p seguida de la misma vocal. Con todo, sobre todo en el español de América, muy particularmente en el de México, la adopción del nope inglés es evidente incluso en el medio oral, en el que se produce fónicamente como [nópe]. 12 En este sentido, Dickey (2010: 5) afirma que «in many cases, one must recognise that literary works include some language belonging to low registers». (06)–Art. Santiago Del Rey. Oralia 22-2.qxp_(00)–Maqueta Oralia 13 2/12/19 12:07 Página 287 personas instruidas y la de las no instruidas, respectivamente13, y destaca la dificultad que entraña la tarea de tratar de hallar manifestaciones de estos registros en lenguas como el latín y el griego clásicos. El eco de la teoría de Koch y Oesterreicher resuena en la obra de Bagordo (2001), quien aprovecha la distinción medial/concepcional de los romanistas alemanes para explicar, por ejemplo, por qué los discursos de Cicerón, efectivamente pronunciados en el Senado, incluyen muchos más elementos de la distancia que testimonios escritos como las estelas funerarias. Naturalmente, la inclusión de elementos propios de la oralidad, más o menos cercanos a la inmediatez comunicativa, en obras literarias, ya sean estas clásicas, antiguas o contemporáneas, ha de estar determinada por una criba de rasgos que permitan su fijación en el medio escrito y garanticen la legibilidad del texto14. En consecuencia, por muy «cercana» que percibamos una conversación leída en un periódico o en una novela, nunca encontraremos en ella la proliferación de interrupciones, reinicios, repeticiones, reformulaciones, etc., que se producen en el coloquio informal actual15. La mimesis conversacional siempre es producto, pues, de una (re)elaboración consciente por parte del creador16, un creador inmerso en diferentes constelaciones estilísticas y retóricas dependiendo de la época y del autor17con 288 Santiago Del Rey Quesada ORALIA, vol. 22/2, 2019, págs. 283-326. 13En el concepto de latín vulgar se entrecruzan ideas pertenecientes a los niveles diafásico, diatópico y diastrático, pero es sobre todo este último el que ha pesado más en la historiografía, ya secular, del término (cf. Väänänen 1963[1981], Herman 1967[1997], Coseriu 1978 y Müller-Lancé 2006[2012]: 62-73, entre otros). 14 Goetsch (1985: 202) se refiere a la naturaleza estratégica de la plasmación de la oralidad en lo escrito. La literatura exige un tipo de lectura jerarquizante (cf. Nencioni 1983: 156), jerarquía de la que carecen los registros informales de conversación. Narbona (1992a: 233) niega que en algún texto literario pueda producirse un calco de la conversación oral, ya que en él «la presencia en superficie de huellas aproximativas en el proceso de producción de enunciados forzosamente ha de reducirse y cribarse al máximo, si no se quiere que el texto provoque rechazo por parte del lector» (Narbona 2001: 199). En los mismos términos se expresan Vian (1988: 175) y Bustos (2001b: 198). 15 De ahí también que las transcripciones de conversaciones coloquiales, como las que propone el Grupo Val.Es.Co. (cf. Briz et al. 2001), sean tan diferentes en su aspecto formal de las conversaciones presuntamente coloquiales que encontramos en los textos literarios. 16 «[J]ede kunstmäßige Behandlung der ‘Alltagssprache’ schafft, auch wenn sie ‘realistisch’ vorgehen will, eo ipso eine ‘Kunstsprache’» (Happ 1967: 69). 17 La habilidad que despliega un/a determinado/a autor/a para incluir elementos de la oralidad en su obra es clave para determinar la dialogicidad de esta, como apunta Silvia Iglesias (1998: 389): «el mayor o menor grado de dialogicidad dependerá del interés y de la sabiduría del autor para a) diversificar lo más posible el tema escogido mediante la construcción de personajes diferentes y de sus interrelaciones y la introducción de materiales extraídos de otros géneros; b) ‘enmascarar’ o ‘justificar’ la jerarquización de los participantes, y c) ‘imitar’ ciertas características constitutivas de los demás niveles del discurso conversacional: la contextualización del discurso, su organización lineal y jerárquica, la representación de las relaciones interpersonales y las formas de expresión lingüística». (06)–Art. Santiago Del Rey. Oralia 22-2.qxp_(00)–Maqueta Oralia 13 2/12/19 12:07 Página 288 los que tratemos. En esa reelaboración es fundamental la vocación de crear verosimilitud18, lo que distingue la mimesis conversacional de otros tipos de manifestación de lo oral en lo escrito. La importancia que poseen los moldes retóricos en la escritura de lo oral (cf. Bustos 2001a: 1519) alimenta la polémica sobre si los estudios relativos a la mimesis conversacional son más propios de acercamientos literario-estilísticos o lingüísticos. Bustos (1993: 248) afirma que «dans un texte littéraire, on ne trouve pas la description d’un “état de langue”, mais d’une langue “idéale”, qui de toute évidence, a un statut différent de celui de la langue réelle», si bien ello no le impide describir en otros lugares características sintácticas y discursivas reales de los textos que analiza. En uno de sus últimos trabajos publicados, el profesor Bustos realiza esta rotunda afirmación: [C]on todas las excepciones que quieran hacerse, me parece que los trabajos basados en la localización (y en su caso, descripción) de “rasgos coloquiales” en un texto no conduce [sic] más que a subrayar “la expresividad” de ese texto, lo que, en el mejor de los casos, es una indagación de naturaleza estilística (es decir, de estilística de la lengua o lingüística del habla en términos de Bally, de Amado Alonso, etcétera) (Bustos 2017: 223). Cabría pensar, pues, que efectivamente Bustos confina el análisis de lo oral en lo escrito al ámbito de la Estilística. Sin embargo, esa cita se refiere exclusivamente a los estudios empeñados en hallar casi obsesivamente (cf. Cano Aguilar 2017: 280) rasgos de oralidad presumiblemente concepcional por encima de otro tipo de rasgos que, incluso si pertenecen al ámbito de la más extrema escrituralidad concepcional, conviven con estos, de ahí que sea labor indispensable del lingüista describir esta convivencia y exponerla «en un todo analítico coherente» (Bustos 2017: 223). Quizás sea esta fijación obsesiva en los rasgos coloquiales la que lleva a Bagordo (2001: 27) a afirmar que «Umgangssprache in der Literatur ist ja eher eine Frage des Stils als der Sprache»19, aseveración que implica una oposición muy cuestio- ORALIA, vol. 22/2, 2019, págs. 283-326. Dos traducciones coetáneas de Los Cautivos 289 18 Cf. Del Rey (2015a: 65-69). La idea de elaboración consciente y de evocación es clave también en la definición que Brumme y Espunya (2011: 13) establecen para el concepto de oralidad fingida: «[w]e will call fictional orality in general any attempt to recreate the language of communicative immediacy in fictional texts, including both narrative and theatrical texts as well as audiovisual or multimodal texts. Fictional orality is not opposed to actual orality, but is conceived as a special technique which consists mainly of the evocation of certain characteristics of spoken communicative situations such as spontaneity, familiarity, face-to-face interaction or physical proximity» (cursivas en el original). 19 Afirmación que, sin embargo, no le impide al autor caracterizar la corriente de estudios en la que se desenvuelve su propia investigación como «linguistica dialogica» (cf. Bagordo 1999). (06)–Art. Santiago Del Rey. Oralia 22-2.qxp_(00)–Maqueta Oralia 13 2/12/19 12:07 Página 289 nable, un antagonismo indeseado, pues las corrientes estilísticas vigentes en una determinada época son fundamentales para explicar ciertos condicionamientos lingüísticos y discursivos que pueden incluso constituir el germen de cambios lingüísticos específicos20, particularmente de los que se producen de arriba abajo (cf. supra). Sin duda el problema fundamental reside en el obstinado afán de hallar fenómenos de la inmediatez comunicativa real en textos antiguos, lo que metodológicamente, por lo demás, resulta imposible. Podemos intentar localizar «signos de inscripción oral» (Bustos 2017: 228) y postular un punto más o menos cercano al polo de la inmediatez comunicativa que asignarles a lo largo del continuum concepcional, basándonos en nuestro conocimiento de la lengua y de las variantes (morfosintácticas, léxico-semánticas, discursivo-pragmáticas) existentes para un mismo fenómeno textual21, lo que ya de por sí es útil y valioso para el historiador de la lengua. Pero de nada sirve identificar esos signos aislándolos del contexto de enunciación en que aparecen, de la(s) tradici[ó]n(es) discursiva(s) a la(s) que se asocian y de la(s) corriente(s) estilística(s) vigente(s) en un determinado momento de la historia para caracterizar un texto antiguo como oral o, lo que más arriesgado sería, coloquial. El intento de trasposición del «coloquio espontáneo» que se produce en la novela de posguerra (cf. Narbona 1992b) no es independiente de estos condicionamientos a los que acabo de aludir y, por lo demás, esa trasposición no es ajena a la inclusión de elementos 290 Santiago Del Rey Quesada ORALIA, vol. 22/2, 2019, págs. 283-326. 20 En su estudio «Sobre problemas y métodos de una sintaxis histórica», Lapesa (2000: 62) incluye los «rasgos estilísticos [y las] preferencias o peculiaridades estéticas del lenguaje general de una época, de una escuela, de un autor» entre las competencias de la sintaxis histórica. Reproduzco, por su lucidez y pertinencia, las palabras que el profesor Cano Aguilar me transmite en comunicación personal a propósito de esta controversia: «lo que diferencia a la Lingüística de la Estilística es el punto de partida y el de llegada: el estilista se queda en la tradición retórica, en la intertextualidad literaria, en la creación de una forma individual, de escuela o de época circunscrita al lenguaje literario; el lingüista parte de las distintas conformaciones sintáctico-discursivas que se entrecruzan en el texto como producto y producción escritos (más allá y al margen de las tradiciones “literarias”) y estudia cómo ello puede iluminarnos sobre los modos generales discursivos de la época, al margen o no de la tradición literaria. Al lingüista no tiene por qué interesarle el valor estético que se pueda conseguir con ello, ni el lugar de ese autor en la cadena literaria. El lingüista siempre busca el más allá de la literatura, la “lengua de todos” (al modo de cada uno)». 21 El reconocimiento de las posibles variantes sintácticas y/o discursivas para una misma variable es, con todo, una tarea sumamente complicada, tal como la metodología sociolingüística ha demostrado a propósito de la determinación del entorno de variación (envelope of variation, cf. Tagliamonte 2004: 86-87), que se relaciona con el principio de accountability de Labov (1972: 72): «[o]nce we have established [the] linguistic definition of the variable, we are in a position to follow the important principle of accountability: we will report values for every case where the variable element occurs in the relevant enviroments as we have defined them». (06)–Art. Santiago Del Rey. Oralia 22-2.qxp_(00)–Maqueta Oralia 13 2/12/19 12:07 Página 290 menos típicos de la inmediatez comunicativa22. No hay que olvidar que los intentos de plasmación o mimesis de la oralidad en la literatura son producidos por los individuos hablantes más cultos en cualquier época (cf. Kabatek 2012: 47): ellos son los que seleccionan los rasgos y los emplean en virtud del efecto comunicativo que buscan. Los rasgos que se asocian a la oralidad fingida «desempeñan funciones que pueden coincidir con las que cumplen en el lenguaje de la inmediatez comunicativa, pero también pueden ser elementos estereotipados» (Brumme 2008: 10). Mientras que en la novela contemporánea y otros géneros actuales es posible establecer esas coincidencias en virtud de nuestro conocimiento de la lengua como usuarios, las características de la inmediatez no abandonan el estatuto epistemológico de la hipótesis en el análisis de textos antiguos, medievales, renacentistas, modernos o precontemporáneos. En estos textos, además, las preceptivas retóricas tienen un peso mucho mayor que en los textos que surgen a partir de las corrientes vanguardistas de principios del siglo XX. La inclusión de «signos de inscripción» oral-coloquiales, tal como podemos encontrarlos en la novela contemporánea, es mucho más exigua en textos anteriores a la posguerra; sin embargo, existe una oralidad que podríamos denominar elaborada, una oralidad que se basa en una tradición dialógica con raíces grecolatinas23, que se erige en modelo de lengua conversacional en el primer Renacimiento (cf. Del Rey 2015a) y que ha tenido una vigencia férrea en diversos géneros literarios de la literatura hispánica hasta bien entrado el siglo XX24. El sentido de oralidad elaborada que utilizo aquí es solo en parte coincidente con el de «oralité elaborée» de Koch (1993: 53; «elaborierte Mündlichkeit» en Koch y Oesterreicher 2007: 357). Para estos autores, la oralidad elaborada corresponde a una de las manifestaciones de la distancia comunicativa tal como podemos observarla en la poesía oral, las fórmulas legales, los acertijos, los hechizos mágicos, etc. Dos son las reservas que planteo a esta definición del concepto: a) las realidades textuales a las que aluden los autores para ejemplificar su idea de oralidad elaborada representan formas discursivas de diferente naturaleza teórica (cf. López Serena 2011), pues ORALIA, vol. 22/2, 2019, págs. 283-326. Dos traducciones coetáneas de Los Cautivos 291 22 Así lo expresa López Serena (2007a: 333): «[l]as diferencias entre conversaciones coloquiales “reales” y diálogos coloquiales “recreados” o “artificiales” se pueden ver, simplemente, como las esperables entre discursos que actualizan unidades lingüísticas adecuadas a las condiciones comunicativas en que se producen y discursos que actualizan, además, unidades inadecuadas para estas condiciones comunicativas, atraídas desde otros puntos del diasistema». 23 Raíces que, a su vez, engarzan con la tradición épica de Homero y sus especiales condiciones de creación y verbalización. 24 Se trata del ideal del «escribo como hablo» valdesiano, que como bien apuntó Bustos (2011), debe ser interpretado inversamente, de acuerdo con la formulación «hablo como escribo», tema que trato por extenso en Del Rey (2015b). (06)–Art. Santiago Del Rey. Oralia 22-2.qxp_(00)–Maqueta Oralia 13 2/12/19 12:07 Página 291 zados. Me refiero, en concreto, al empleo de interrogativas eco como la de (1a) y exclamativas eco como la de (2a) que podrían equipararse a las figuras en escalera que López Serena (2007a: 315-323) analiza en la narrativa española de posguerra: en el primer caso (1a), la repetición del tópico en la intervención de Filócrates37 contribuye a poner de relieve una información que creía consabida; en el segundo, la repetición ecoica representa un movimiento contraargumentativo enfático, reforzado por el siguiente enunciado igualmente antiorientado. Los puntos suspensivos que siguen a la exclamación evocan una particular modulación prosódica del inicio de turno. La traducción de Menéndez Pelayo, en ambos casos (1b y 2b), revela una sintaxis menos comprometida con la verosimilitud conversacional inmediata por lo que respecta a las variantes ecoicas que comento en este apartado, si bien el uso de un conector explicativo como es que y la construcción de la réplica mediante el conector adversativo pero seguido de la conjunción si no condicional con valor replicativo38en (2b) representan estrategias típicas de la coloquialidad que se mantienen en la conversación ordinaria de nuestros días: (1) a. HEGION. (A Filócrates). Dime: de qué familia es ese Filócrates? FILÓCRATES. De la familia Polyplusiana, que es de las más poderosas é ilustres de nuestro país. HEGION. ¿Y á él? en qué consideracion se le tiene? FILÓCRATES.Á él? á él le dispensan las mayores atenciones los personajes primeros de la Elida (GG39: 32). b. HEGION. ¿De qué familia es este Filócrates? FILÓC. De la familia Polyplusia, que es la más noble y honrada de allí. HEGION. Y él mismo, ¿en qué concepto está tenido? FILÓC. En el mejor concepto le tienen las personas de más valer (MP: 12). (2) a. HEGION. Desde que le vi darte el nombre de Tindaro, me apercibi que no estaba en el uso de su razon. TINDARO. Como que á veces se le olvida hasta su propio nombre, y no sabe decir quién es él mismo. HEGION. Pues él se decía amigo tuyo… TÍNDARO.Amigo mio!… En la vida lo he tratado… (GG: 54). 298 Santiago Del Rey Quesada ORALIA, vol. 22/2, 2019, págs. 283-326. 37 El inicio de la intervención previa de Hegión –¿Y á él?– supone no una repetición del tópico sino un cambio de tópico respecto de las dos intervenciones anteriores. 38 Narbona (2008[2015]: 96) cuestiona la interpretación de este tipo de estructuras como primitivos esquemas condicionales fragmentados que propone Montolío (1999: 59) y defiende su integridad discursiva como estrategias exclamativas propias de la oralidad. 39 Uso como convención para localizar los ejemplos las siglas GG para González Garbín y MP para Menéndez Pelayo. En el apartado de referencias bibliográficas pueden consultarse los datos específicos de publicación de las dos traducciones que analizo. (06)–Art. Santiago Del Rey. Oralia 22-2.qxp_(00)–Maqueta Oralia 13 2/12/19 12:07 Página 298 b. HEGION.Conoci enseguida que estaba loco cuando te llamó Tyndaro. TYNDARO. Es que á veces olvida su propio nombre y no conoce á las gentes. HEGION. ¡Pero si decia que era amigo tuyo! TYNDARO. Nunca vi tal (MP: 24). 3.2 Usos del infinitivo Como forma regida, el infinitivo no es un elemento marcado variacionalmente, con algunas excepciones como la del infinitivo subordinado a la latina (cf. Del Rey 2016b: 94, n. 20). Algunos de sus usos independientes sí pueden asociarse a la esfera de la inmediatez comunicativa, si bien ciertas ocurrencias en el corpus evidencian un carácter estereotipado típico de la oralidad elaborada. Tal es el caso del infinitivus indignantis tan frecuente en la comedia clásica y en la retórica épica (cf. Bagordo 2001: 24, 81), que observamos en la traducción de González Garbín en (3b), frente a la solución más aséptica de Menéndez Pelayo, en el que los infinitivos son regidos: (3) a. HEGION. La vida os vá, si no me lo quitais al punto de mi presencia!… TYNDARO. Oh! esta es una brutal violencia, por Hércules!: arrastrarme, llevarme á empellones de esta manera… (GG: 68). b. HEGION. ¡Ay de vosotros si no le quitáis pronto de mi presencia! TYNDARO. Es una brutalidad arrastrarme y llevarme á empellones (MP: 31)40. Menos impostado resulta el uso del infinitivo en (4b), inserto en una interrogativa ecoica (cf. §3.1) que implica una respuesta negativa a la pregunta previa41, en un movimiento no ajeno, con las exigencias prosódicas oportunas, a la dinámica conversacional coloquial, si bien la variante empleada por González Garbín (4a) –repetición ecoica introducida por la conjunción que de estilo indirecto sin verbo de lengua explícito42– también es propia de la conversación informal: ORALIA, vol. 22/2, 2019, págs. 283-326. Dos traducciones coetáneas de Los Cautivos 299 40 Coincidencias en la selección léxica entre las dos versiones como la que se produce en esta intervención de Tíndaro hacen plausible la hipótesis de que Menéndez Pelayo tuviera ante sus ojos la traducción de González Garbín al elaborar su texto (cf. §2 y §4, n. 58). 41 Cf. Carmona (2019: 197). Hernanz (1999: 2337) atribuye a este tipo de infinitivos un significado exploratorio o confirmativo; ejemplos como el de (4b), sin embargo, revelan un valor claramente refutativo. 42 A propósito de este uso citativo del que átono en posición inicial, cf. Escandell (1999: 3979-3984) y Pons (2003: 535-537). Gras (2011) estudia este tipo de construcciones como estructuras insubordinadas. (06)–Art. Santiago Del Rey. Oralia 22-2.qxp_(00)–Maqueta Oralia 13 2/12/19 12:07 Página 299 (4) a. ARISTOFONTE.Cállate, mentido Filócrates, yo haré que seas reconocido por el verdadero Tíndaro. Por qué me estás haciendo señas? TÍNDARO. Que yo te estoy haciendo señas? (GG: 58). b. ARIST. Cállate un poco, falso Filócrates. Yo haré hoy que se encuentre al verdadero Tyndaro. ¿Qué señas me estás haciendo? TYNDARO. ¿Yo hacerte señas? (MP: 26) El infinitivo de mandato es difícil de encontrar en textos literarios, aunque se documenta desde la Edad Media43. Se trata de un fenómeno marcado diastrática y diafásicamente en el español actual que explota un autor como Sánchez Ferlosio en El Jarama para la caracterización del habla de sus personajes. Es sintomático de la actitud innovadora de González Garbín este uso, no esporádico, en la traducción que realiza, frente a las formas de imperativo canónicas en Menéndez Pelayo: (5) a. EL CORRECTOR. Concedido. (Á los Cautivos). Alejaros de aquí. (Á los esclavos.) Y nosotros retirémonos un poco. (Á Filócrates). Pero os advierto que la conversacion ha de ser breve. […] (Á los demás). Apartaros del lado de ellos (GG: 28). b. CAPATAZ. Sea. (A los esclavos.) Retiraos vosotros. Yo me iré tambien, pero que sea breve vuestra plática. […] Retiraos. Dejad solos á éstos (MP: 10). El uso del infinitivo en el enunciado exclamativo de (6a) demuestra una mayor preocupación por la selección de rasgos propios de la inmediatez por parte del autor granadino que por parte de Menéndez Pelayo (6b), en cuya traducción no hay trazas del carácter sorpresivo asociado a este uso, al que contribuye también la aparición del conector ycon valor adversativo reforzador de la frustración de expectativas que se generan en el receptor en virtud del segmento discursivo precedente: (6) a. EL JEFE DE LA CATERVA. […] y ahora vedle aquí (mostrando á Tíndaro) de siervo en la casa de su padre, y el padre sin saberlo! (GG: 12). b. [PRÓLOGO]. […] éste sirve ahora en casa de su padre, sin que su padre lo sepa (MP: 2). 3.3 La posición inicial del enunciado En este apartado me refiero a algunos fenómenos de sintaxis que en la bibliografía especializada, por excesiva influencia de una perspectiva escriptista en el análisis lingüístico (cf. Narbona 1988[2015]: 33-34; López 300 Santiago Del Rey Quesada ORALIA, vol. 22/2, 2019, págs. 283-326. 43 Cf. Lapesa (2000: 834), quien advierte de que tal uso se considera vulgarismo. (06)–Art. Santiago Del Rey. Oralia 22-2.qxp_(00)–Maqueta Oralia 13 2/12/19 12:07 Página 300 Serena 2008), han sido relacionados con la periferia izquierda de la frase y descritos como dislocaciones respecto del orden considerado «no marcado» en el español44. Tales fenómenos se identifican, en términos informativos, con tópicos y/o focos de discurso, según presenten en el contexto enunciativo una información ya conocida (temática) o nueva (remática). Las diferencias específicas entre el tópico y el foco relativas a su comportamiento sintáctico y a su estatuto informativo, sin embargo, no están claras entre los especialistas45, de ahí que prefiera hablar en este punto, con López Serena (2012), de base como hiperónimo de los dos términos. Para esta autora, el concepto de base es muy rentable para el estudio de fenómenos relacionados con la inmediatez comunicativa46. Si bien López Serena se refiere a discursos planificados sobre la marcha en su análisis, la explotación de la posición inicial del enunciado en los textos escritos que intentan plasmar la realidad conversacional es muy recurrente. No obstante, la naturaleza variacional de las frontalizaciones es controvertida: por lo que a los textos antiguos respecta, autores como Castillo Lluch (2015: 310 ss.) y Octavio de Toledo (2014: 303) se refieren al carácter formulaico y estilístico de algunas unidades situadas en el margen izquierdo del enunciado. Debemos, pues, pensar que se trata de estrategias aptas para discursos de cualquier perfil concepcional, que todavía en el Siglo de Oro responden a procedimientos gramaticales de estructuración informativa del enunciado en todo tipo de discursos. Con todo, es labor del lingüista determinar qué tipo de unidades suelen concurrir más habitualmente en fórmulas de topicalización/focalización y qué otras se asocian a una mayor libertad de planificación connatural a la inmediatez comunicativa. Se trate de fenómenos típicos de la inmediatez o de la distancia, la presencia de tópicos y focos en el margen izquierdo del enunciado es una característica muy grata a la oralidad elaborada, explotada con esmero, por ejemplo, en el discurso dialógico del siglo XVI47. ORALIA, vol. 22/2, 2019, págs. 283-326. Dos traducciones coetáneas de Los Cautivos 301 44 Efectivamente, a pesar de que el orden de los elementos en la oración es mucho más flexible en el español que en otras lenguas, romances o no, la estructura sujeto-verbo-objeto sigue siendo considerada, explícita o implícitamente, la no marcada en nuestra lengua (cf. Borreguero 2015: 116). Para un acercamiento histórico a la noción de periferia izquierda, cf. Dufter y Octavio de Toledo (2014). 45 Para los problemas relacionados con el realce informativo, la frontalización de constituyentes, la tematicidad y la rematicidad, cf. Hidalgo Downing (2003), Sornicola (2006: 376), López Serena (2012) y Octavio de Toledo (2014: 267-271). 46 Cf. López Serena (2012: 321; 2017: 58). La idea de base informativa que propone la autora es muy similar a la de tema que postula Halliday (1967) y que también recupera Margarita Borreguero en algunos de sus trabajos (cf., por ejemplo, Borreguero 2006; 2018). 47 Y explotada también, por cierto, en la actualidad por los guionistas españoles de series de ambientación histórica, lo que es una prueba evidente de la percepción del fenómeno como elemento discursivo-tradicional típico de la conversación miméticamente elaborada. La (06)–Art. Santiago Del Rey. Oralia 22-2.qxp_(00)–Maqueta Oralia 13 2/12/19 12:07 Página 301 En el gráfico 1 puede apreciarse la diferencia de uso de elementos discursivos en la parte inicial del enunciado entre los dos autores que componen nuestro corpus por lo que respecta a su función sintáctica. Tanto González Garbín como Menéndez Pelayo colocan con bastante frecuencia 302 Santiago Del Rey Quesada ORALIA, vol. 22/2, 2019, págs. 283-326. presencia del fenómeno en el diálogo del XVI es advertida también por Cano Aguilar (2016: 154), si bien, como apunto en este párrafo, la explotación de la periferia izquierda con diversos fines comunicativos es una constante en diferentes tradiciones discursivas medievales y áureas. Por lo que respecta a los adelantamientos de foco débil (cf. Gallego 2007: 221), de los que son exponente algunos de los ejemplos de esta sección, si bien su estatuto variacional puede ser variable en textos antiguos, en la época que aquí nos compete se pueden considerar, creo, estrategias propias de la escrituralidad, en la medida en que representan una técnica heredada de los escritores áureos (y clásicos) e imitada por numerosos literatos. 48 Se incluyen, pues, en este gráfico los esquemas, clasificados por su función sintáctica en la oración, que representan un orden marcado de los constituyentes de acuerdo con lo apuntado en la n. 40. La función de sujeto sería, desde este punto de vista, la no marcada en esta posición, si bien he tenido en cuenta para las estadísticas frontalizaciones o prolepsis del sujeto en ejemplos como el siguiente, donde la oración de relativo precedida de el pronominal que constituye el sujeto de la oración subordinada se antepone al verbo principal, tipo de organización sintáctica, asimismo, muy grato al coloquio: (a) ESTALAGMO. Oh! de ordinario olvidamos y despreciamos á aquellos de quiénes nada tenemos que esperar. FILÓCRATES. Explícate: ¿el que tú vendiste á mi padre recuerdas bien si fué el mismo que se me dió a mi en peculio? (GG: 90) 25 20 15 10 5 0 González Garbín Posición de base enunciativa Menéndez Pelayo sujeto objeto directo predicativo del OD objeto indirecto régimen atributo GRÁFICO 1. Funciones sintácticas en la posición inicial de enunciado (excluyendo los sujetos no prolépticos48) (06)–Art. Santiago Del Rey. Oralia 22-2.qxp_(00)–Maqueta Oralia 13 2/12/19 12:07 Página 302 el objeto directo en la posición de base, si bien este uso, por lo general, se identifica con estrategias conversacionales no excesivamente inmediatas o no inmediatas en absoluto. De (7) a (9) relacionamos tres ocurrencias de este tipo en Menéndez Pelayo, dos de las cuales –(7) y (9)– son reflejo de la frontalización ya existente en el original latino49; de (10) a (12), otras tantas extraídas de la traducción de González Garbín, para las que cabe tener las mismas reservas en la interpretación variacional: (7) HEGION. […] Si me lo restituyes, aunque no me des ni un óbolo más, pondré en libertad á ti y á éste. De otro modo no puedes salir. TYNDARO.Cosa justa me pides y eres el mejor de los hombres (MP: 14). (8) HEGION.Muchas gracias doy á Jove y á los demás dioses por que te permitieron volver á casa de tu padre (MP: 40). (9) HEGION. […] Diste al traste con mi hacienda y familia por salvar á tu amo Filócrates. A él le creí siervo; á tí libre (MP: 28)50. (10) ERGÁSILO. […] Mi vientre y mis mandíbulas celebran hoy la gran fiesta del Hambre!… Mal háya mil veces el oficio de parásito! (GG: 48) (11) FILÓCRATES. […] ¿No tenéis más que ordenarme? TÍNDARO. Que vuelvas cuanto ántes, ya lo sabes. FILÓCRATES.Eso no es menester advertirlo (GG: 44). (12) TINDARO. […] Como vos llorais á vuestro hijo, así mi padre se estará doliendo de la pérdida del suyo. HEGION.Todo eso lo sé muy bien (GG: 36)51. Un uso aún más estereotipado, pero igualmente característico de la oralidad elaborada dialógica y teatral hispánica, lo constituye la anteposición del atributo al verbo copulativo ser, recurso predilecto en la versión de Menéndez Pelayo (cf. gráfico 1). En los siguientes ejemplos, observamos cómo González Garbín ofrece en contrapartida soluciones que pueden ORALIA, vol. 22/2, 2019, págs. 283-326. Dos traducciones coetáneas de Los Cautivos 303 49 Soy consciente, no obstante, de que hablar de frontalización en latín supone dar por sentado que el orden habitual de los constituyentes en esta lengua es el de sujeto-objeto-verbo (cf. Hofmann 1972: 397). Sobre orden de palabras y estructura informativa en latín, cf. Devine y Stephens (2006), Ledgeway (2012) y Danckaert (2015). 50 Este tipo de tópicos contrastivos (cf. Krifka 2008: 267-268) no presentan a priori marca variacional de ningún tipo, por más que las estrategias de contraste sintáctico y/o discursivo sean frecuentes en los textos concepcionalmente orales. 51 A propósito de estos dos últimos ejemplos, en tanto que incluyen estrategias de anáfora discursiva cohesionadora del texto, tampoco sería apropiado hablar de fenómenos de la oralidad concepcional, pues en términos variacionales resultan bastante neutros. (06)–Art. Santiago Del Rey. Oralia 22-2.qxp_(00)–Maqueta Oralia 13 2/12/19 12:07 Página 303 considerarse más cercanas al polo de la inmediatez comunicativa. En (13), frente al relieve por frontalización que supone, de nuevo, un calco de la disposición de elementos desde el texto fuente en Menéndez Pidal (13b), el granadino (13a) realza el contenido de la intervención del personaje mediante la apertura de turno con el marcador interaccional de función reactiva (cf. López Serena/Borreguero 2010) mira que. En (14), la sustantivación del adjetivo en González Garbín (14a) produce una variante verosímil dentro de un registro menos retórico que el que proyecta Menéndez Pelayo (14b): (13) a. ERGÁSILO. […] Vendré entonces con los dientes calzados. HEGION. Mira que mi comida es áspera y mala… ERGÁSILO. Por vida mia! ¿tienes acaso por costumbre comer abrojos? HEGION. Es que en mi mesa hace el gasto la tierra… (GG: 22-24). b. ERGÁSILO. […] Pero vendré con los dientes calzados. HEGION.Áspera es mi comida. ERGÁSILO. ¿Comes espinas? HEGION. Es cena de tierra (MP: 8). (14) a. HEGION. Que Júpiter y los dioses te confundan!… ERGÁSILO. Que te confundan a ti. Por Hércules! lo justo sería que me dieras las gracias por mis noticias: tan gran provision de felicidad te traigo del puerto! con que yá me estás complaciendo52… (GG: 80). b. HEGION. Júpiter y los demás dioses te confundan. ERGÁSILO.ERGÁSILO.Justo es que me agradezcas la gran noticia que te traigo del puerto. Por eso vengo á comer contigo (MP: 36). En otros casos, sin embargo, el margen izquierdo sí acoge estructuras reconocibles en los discursos coloquiales prototípicos. Tal es el caso de las 304 Santiago Del Rey Quesada ORALIA, vol. 22/2, 2019, págs. 283-326. 52 En esta intervención de Ergásilo de la traducción de González Garbín se conjugan estrategias discursivas de diferente adscripción variacional, conjugación típica de la oralidad elaborada que describía en §1: por un lado, elementos propios de la distancia, como los cultismos léxicos provisión y complaciendo y estructuras estereotipadas frecuentes en el diálogo de las que tratamos en este apartado, como la focalización del objeto en la oración tan gran provision de felicidad te traigo del puerto, que supone un enunciado exclamativo iniciado con la anteposición retórica del adjetivo y del indefinido tan al sustantivo; por otro, elementos coloquializadores muy efectivos, como la repetición en eco al comienzo del turno del enunciado optativo con función recriminatoria (que te confundan a ti) o como la última oración de la intervención mediante la que se exige el reconocimiento por la noticia transmitida, exigencia discursivamente formulada mediante el conector consecutivo con que seguido del adverbio ya y de la perífrasis de ser + gerundio que conmina a la realización inmediata de la petición, una estructura que sigue siendo productiva para tales fines pragmáticos en la conversación inmediata de hoy en día. El empleo del adverbio ya en este contexto y la urgencia que tal unidad imprime al acatamiento del acto de habla representa una estrategia pragmática fuertemente descortés, en tanto que supone un ataque discursivo a la negative face (cf. Brown y Levinson 1987[1996]) del interlocutor. (06)–Art. Santiago Del Rey. Oralia 22-2.qxp_(00)–Maqueta Oralia 13 2/12/19 12:07 Página 304 construcciones de tópico contrastivo (cf. NGLE:2556, 2983-2984) con el adverbio de polaridad positiva sí seguido de la conjunción que. Si bien, como testimonia Rodríguez Molina (2014: 885), las estructuras de sí que se documentan en el idioma a partir del siglo XV, su empleo en tópicos constituidos por objetos pronominales en inicio de turno se explota de manera sistemática en el siglo XIX, según los datos que he podido obtener de una búsqueda no exhaustiva en CORDE,siendo muy frecuente en autores realistas como Galdós o Clarín. Este rasgo coloquializador53de época se manifiesta en los dos autores, como se observa en los ejemplos de (15), si bien es González Garbín el más propenso a este uso, como se desprende de (16a), contexto en el que Menéndez Pelayo (16b) prefiere emplear una interrogativa retórica de menor efecto coloquial: (15) a. TÍNDARO. Despide fuego por los ojos! cuerdas, Hegion! pronto cuerdas! no ves como todo su cuerpo se tiñe de manchas lívidas? la atrabilis que le atormenta. ARISTOFONTE.Á tí sí que, de ejecutar este anciano lo que debe, hará que te dé tormento la pez negra, y que arrojes llamas por esa cabeza (GG: 58). b. TYNDARO. Sus ojos están ardiendo; necesitamos una cuerda, Hegion. ¿No ves cómo se le llena el cuerpo de manchas lívidas? Está agitado por la atrabilis. ARIST.Á ti si que debe este viejo meterte en negra pez y entregarte al verdugo para que abrase tu cabeza (MP: 25). (16) a. TÍNDARO. […] lo que os acabo de manifestar á mi mismo padre se lo hubiera advertido tambien. FILÓCRATES. Por Pólux! Á tí sí que me atreveria yo á llamarte mi padre, porque realmente estás siendo un segundo padre para mí, querido Tíndaro (GG: 28). b. TYNDARO. […] Los consejos que te doy se los daria lo mismo á mi padre. FILÓC. ¿Y qué otro nombre puedo darte que el de padre pues has sido para mí padre segundo? (MP: 10-11) Por último, la traducción de González Garbín en (17a) supone una nueva concesión del autor a la andadura sintáctica típicamente inmediata del coloquio, pues el segmento antepuesto en el margen izquierdo del enunciado produce una estructura sintáctica anómala en términos normativos, al reproducirse con clítico acusativo el complemento circunstancial de con, ORALIA, vol. 22/2, 2019, págs. 283-326. Dos traducciones coetáneas de Los Cautivos 305 53 Me refiero a rasgo coloquializador para los contextos a los que aquí estoy aludiendo: relieve pronominal en inicio de turno. Como estrategias de topicalización y contraste, las construcciones de sí que pueden, sin embargo, encontrarse también en discursos típicos de la distancia comunicativa. (06)–Art. Santiago Del Rey. Oralia 22-2.qxp_(00)–Maqueta Oralia 13 2/12/19 12:07 Página 305 muestra de la sintaxis parcelada (Narbona 1988[2015]: 42) tan frecuente en la conversación no planificada54. La solución de Menéndez Pelayo (17b) respeta la sintaxis convencional, si bien la repetición del verbo huir y el uso de la segunda persona impersonal suponen también aquí estrategias no ajenas a la conversación inmediata a la que, a veces, aspira en su comedia traducida55: (17) a. HEGION. […] hombre libre cautivo es como ave salvaje… con una ocasion que se le presente de huir, la aprovecha, y, cuando el pájaro ha volado, es yá de todo punto imposible el atraparlo (GG: 18). b. HEGION. […] el hombre libre cuando está cautivo es semejante al ave salvaje; como se le presente una ocasion de huir huye, y nunca puedes volver á cogerla (MP: 5). 3.4 Perífrasis de relativo Otro mecanismo de realce informativo, tampoco circunscrito de manera exclusiva al ámbito de la inmediatez comunicativa, lo constituyen las perífrasis de relativo, también denominadas oraciones hendidas, oraciones escindidas o estructuras ecuacionales56. Las perífrasis de relativo se componen de un verbo copulativo, un constituyente escindido que representa la magnitud que se pretende resaltar en el contexto de enunciación (cf. Gutiérrez Ordóñez 1997: 37) y la oración de relativo sin antecedente. En el gráfico 2 observamos que es González Garbín el que hace un uso más diversificado y amplio del fenómeno, lo que se comprueba en el hecho de que solo él incluye perífrasis de relativo en enunciados interrogativos, y 306 Santiago Del Rey Quesada ORALIA, vol. 22/2, 2019, págs. 283-326. 54 No excluyo, por supuesto, la interpretación condicional del sintagma preposicional (‘si se le presenta la ocasión de huir, la aprovecha’), en cuyo caso la aparición del clítico reasuntivo en la apódosis sería perfectamente normal. Sin embargo, sigo pensando que la redacción de González Garbín representa un cruce entre dos tipos de estructuras: la propiamente condicional y la de frontalización del objeto (‘ocasión que se le presenta de huir, la aprovecha’). Cualquiera que sea la interpretación, en fin, el enunciado puede considerarse típico de la inmediatez comunicativa. 55 Al término de este apartado, quiero reiterar mi agradecimiento a uno de los revisores anónimos de este artículo al aconsejarme que formule más explícitamente una idea que quizás solo ha sido insinuada al hilo del análisis de los ejemplos sobre base informativa: la sintaxis dialogal de González Garbín se caracteriza, en mucho mayor grado que la de Menéndez Pelayo, por el predominio tanto de la topicalización con dislocación a la izquierda (y, en ocasiones, prolepsis de sujetos de oraciones subordinadas subsiguientes) como de la focalización contrastiva. 56 En inglés, cleft-sentences. Un sucinto panorama sobre la investigación acerca de estas estructuras se encuentra en Del Rey (2015d). Narbona (2000[2015]: 131-132) desaconseja la designación de hendidas y escindidas para las perífrasis de relativo de que trato en este apartado. (06)–Art. Santiago Del Rey. Oralia 22-2.qxp_(00)–Maqueta Oralia 13 2/12/19 12:07 Página 306 además con relativa frecuencia. Integradas en preguntas, estas estructuras pueden revestir un carácter más estereotipado o retóricamente impostado, formulaico incluso (cf. Del Rey 2015d), como cabría atribuir a la ocurrencia de (18), donde la concatenación de interrogativas en el monólogo del personaje cumple la función dramática de despertar la atención del espectador, o a la de (19), ejemplo en el que descubrimos la estructura en una pregunta relativa a los movimientos de los personajes fuera de escena, recurso de carácter igualmente monológico frecuente y casi automatizado en González Garbín para presentar la acción que está a punto de desarrollarse de cara al público: (18) TINDARO. Ah! estoy muerto!… El enemigo se acerca, pobre Tíndaro. Qué diré? qué alegaré? qué es lo que puedo confesar? qué es lo que debo negar? No sé ¡cielos! qué resolucion tomar…… (GG: 52) (19) HEGION. […] No hay duda: cuando me presente en el foro, de seguro van á gritar todos: «ahí vá, ahí vá el viejo bobalicón que cree todo cuanto le dicen!». Pero no es Ergásilo ese que veo venir y que trae recogido el manto! Qué es lo que irá á hacer? (GG: 72). En otras ocasiones, sin embargo, la utilización dentro de un enunciado interrogativo de una perífrasis de relativo en un contexto de rápida inter- ORALIA, vol. 22/2, 2019, págs. 283-326. Dos traducciones coetáneas de Los Cautivos 307 GRÁFICO 2. Tipos de perífrasis de relativo según modalidad y función discursiva 8 7 6 5 4 3 2 1 0 González Garbín Perífrasis de relativo Menéndez Pelayo modalidad enunciativa modalidad interrogativa tematizador (06)–Art. Santiago Del Rey. Oralia 22-2.qxp_(00)–Maqueta Oralia 13 2/12/19 12:07 Página 307 cia está suficientemente representada –sobre todo la de la segunda– en la historia del español, observamos en González Garbín el empleo de la interjección ¡bah! que, de acuerdo con los datos que arroja el CORDE,puede considerarse característica discursivo-tradicional propia de la mimesis conversacional del siglo XIX, ya que solo se documenta una ocurrencia de esta forma en Ramón de la Cruz en 1768, mientras que las 593 ocurrencias restantes pertenecen al siglo XIX –en efecto, se trata de una interjección muy usual en el diálogo de las novelas realistas–. El corpus de la RAE solo devuelve tres ocurrencias para el siglo XXcorrespondientes a 1900 en la obra de Vicente Blasco Ibáñez. La aparición de la interjección en (28a) implica la banalización de la intervención precedente, en un intercambio de turnos bastante rápido en el que concurren otros signos de inscripción coloquial, como el pues de réplica de inicio de turno en la intervención anterior de Ergásilo. En Menéndez Pelayo (28b), el diálogo se desenvuelve de manera mucho más aséptica: (28) a. ERGÁSILO. Por vida mia! ¿tienes acaso por costumbre comer abrojos? HEGION. Es que en mi mesa hace el gasto la tierra… ERGÁSILO. La tierra produce javalíes… HEGION. Y tambien muchas legumbres… ERGÁSILO. Pues te las guardas para cuando haya enfermos en tu casa. Tienes algo que ordenarme? HEGION. Que no vengas muy tarde. ERGÁSILO.Bah! Eso se llama advertir al hombre advertido. (Váse) (GG: 24). b. ERGÁSILO. ¿Comes espinas? HEGION. Es cena de tierra. ERGÁSILO. Tambien es animal de tierra el cerdo. HEGION. Tengo muchas legumbres. ERGÁSILO. Guárdalas para curar á los enfermos de tu casa. HEGION. Ven á tiempo. ERGÁSILO. Nunca me olvido de esas cosas (MP: 8). 4. CONCLUSIONES: ¿QUÉ HAY DE MODERNO EN LA TEXTUALIZACIÓN DE LA ORALIDAD DEL ESPAÑOL MODERNO? En este trabajo he querido hacer balance del concepto de mimesis conversacional, tan exitosamente explotado en diversos corpus y con diferentes propósitos en las últimas décadas (§1). Me he decantado por la selección del término oralidad elaborada para describir la recreación de un tipo de conversación que incluye elementos de diferentes puntos del continuum entre oralidad y escrituralidad. Este concepto permite explicar por qué determinadas estrategias que pueden tacharse de impostadas, estereotipadas, 314 Santiago Del Rey Quesada ORALIA, vol. 22/2, 2019, págs. 283-326. (06)–Art. Santiago Del Rey. Oralia 22-2.qxp_(00)–Maqueta Oralia 13 2/12/19 12:07 Página 314 formulaicas, etc. (cf. §3), son igualmente sintomáticas de un tipo de discurso oralizante tal y como lo entienden los autores literarios en diferentes épocas. Asimismo, la oralidad elaborada que he descrito incorpora elementos que cabe caracterizar como típicos de la esfera de la inmediatez comunicativa, si bien en convivencia con otros que en situaciones prototípicas de interacción real coloquial resultarían inadecuados. La conjunción de elementos de diferente adscripción variacional es un rasgo inherente a esta oralidad elaborada (cf. a este respecto las observaciones hechas en las notas 52 y 58). En §2 proponía tres incógnitas que espero haber esclarecido a raíz del análisis presentado en §3. En lo que concierne a la pregunta de si puede hablarse de una nueva etapa en la selección de mecanismos de textualización de la oralidad, he advertido el uso de fenómenos que, si bien no desconocidos con anterioridad, son explotados sistemáticamente por los autores del siglo XIX, como el empleo de estructuras de tópico contrastivo con sí que tras unidad topicalizada o focalizada (§3.3), el uso de las construcciones focalizadoras o topicalizadoras con lo que es o la eclosión de la interjección ¡bah! en el diálogo decimonónico. Prácticas discursivas de esta índole, que evidencian un dominio admirable de las estrategias de la coloquialidad por escrito por parte de autores como González Garbín –un dominio poco usual en escritores de diálogos del Siglo de Oro y del siglo XVIII–, seguirán teniendo plena vigencia en la literatura española de posguerra. En este sentido, creo que cabría hablar del siglo XIX como un período clave que supone un avance considerable en la utilización de los mecanismos de construcción de la oralidad elaborada, un período que quizás cabría concebir como una bisagra entre las estrategias de textualización de la oralidad que se desarrollan en el primer Renacimiento castellano, de gran vigencia en la literatura hispánica posterior, y las que cristalizan en el realismo coloquial de la novela de posguerra. Una vez más, el español moderno se revela aquí como una etapa fundamental de la diacronía del español. Lo dicho en el párrafo anterior contesta, en parte, la segunda de las incógnitas que planteaba: la de si la mimesis de la oralidad heredada de los modelos literarios de épocas precedentes es la más reconocible en la lengua de los personajes de las traducciones que hemos considerado en §3. Por supuesto existen elementos en los textos analizados cuya presencia recuerda a la que se constata en los escritores de diálogos y en los dramaturgos áureos: construcción del discurso a base de la repetición de verbos de lengua y percepción, abundancia de diferentes tipos de interrogativas marcadas (§3.1), fórmulas conversacionales de diverso tipo –incluidas las preguntas con perífrasis de relativo (§3.3)–, explotación del margen izquierdo del enunciado en el inicio de turno (§3.4), variedad de interjecciones adscribibles a un variado espectro variacional (§3.5), etc. Sin ORALIA, vol. 22/2, 2019, págs. 283-326. Dos traducciones coetáneas de Los Cautivos 315 (06)–Art. Santiago Del Rey. Oralia 22-2.qxp_(00)–Maqueta Oralia 13 2/12/19 12:07 Página 315 embargo, aparecen innovaciones significativas, tanto cualitativas como cuantitativas, que nos permiten hablar de un nuevo capítulo de la oralidad elaborada en la literatura española66. Por último, en la presentación del corpus (§2), defendí la idoneidad de las traducciones que he analizado para el estudio de variantes sincrónicas reales. Por lo que respecta a la pregunta de si existen diferencias notables en la selección de estrategias conversacionales en uno y otro autor, se ha de concluir que efectivamente las hay. Si bien Menéndez Pelayo utiliza unidades que demuestran también una loable pericia en la construcción del discurso oral puesto por escrito, es González Garbín quien exhibe una mayor preocupación, en términos tanto cualitativos como cuantitativos –cf. los gráficos ofrecidos en §3–, por incluir signos de inscripción coloquial en su discurso. Ejemplos como el de (1a) y (23a) son reveladores en este sentido. Esta diferencia, que no creo que radique en la inhabilidad del santanderino para reproducir la lengua de la inmediatez67, puede explicarse a partir de dos razones íntimamente relacionadas. La primera de ellas es de índole meramente traductológica: la mayor fidelidad del texto de Menéndez Pelayo al original latino bien pudo condicionar el menor uso de formas coloquiales en su versión, en la que prima el seguimiento por parte del lector del texto plautino, mientras que la mayor libertad que González Garbín imprime a su traducción le permite una mejor aclimatación de las estrategias coloquializadoras. La segunda razón, que seguramente tutele la primera, se refiere a la motivación de la escritura de ambos textos: mientras que la versión de González Garbín se ofrece como una traducción de los Captivi de Plauto seguramente pensada para la posible representación en la lengua meta –de ahí el número considerablemente superior de acotaciones escénicas en este texto–, la versión de Menéndez Pelayo se concibe como texto auxiliar durante la representación de la comedia en latín, es decir, se trata de un material de apoyo para el público. De ahí que el imperativo de la literalidad sea mucho más apremiante en Menéndez Pelayo que en González Garbín. La diferencia, con implicaciones sintáctico-discur- sivas específicas, puede explicarse de acuerdo con la que, parafraseando a Gregory (1967: 188-193), cabría establecer entre lo written to be read as if 316 Santiago Del Rey Quesada ORALIA, vol. 22/2, 2019, págs. 283-326. 66 Naturalmente, merecería la pena abordar el análisis de un corpus más abundante de dramaturgia decimonónica, tanto original como traducida (muy especialmente desde obras teatrales francesas en esta época) para refrendar documentalmente esta conclusión. 67 Aunque quizás sí en su aversión hacia una coloquialidad excesiva en la escritura literaria: nos consta que Menéndez Pelayo criticó las tentativas galdosianas de reproducción del habla coloquial (cf. Andrade/Alfieri 1964: 36, n. 17, apud López Serena 2007: 197). En este sentido, y sabiendo que Menéndez Pelayo recibió una copia de la traducción de González Garbín antes de que el santanderino publicara la suya, no es descartable la hipótesis de que Menéndez Pelayo intentara enmendar en su versión las libertades estilísticas del granadino. (06)–Art. Santiago Del Rey. Oralia 22-2.qxp_(00)–Maqueta Oralia 13 2/12/19 12:07 Página 316 heard (texto de Menéndez Pelayo) frente a lo written to be spoken as if not written (texto de González Garbín)68. En cualquier caso, ambos textos ofrecen posibilidades de análisis muy ricas que reclaman una descripción no impresionista69 de la oralidad elaborada en la literatura del siglo XIX. Confiamos en que las pistas ofrecidas en este trabajo contribuyan a poblar poco a poco esta senda tan inexplorada como prometedora. ORALIA, vol. 22/2, 2019, págs. 283-326. Dos traducciones coetáneas de Los Cautivos 317 68 Cabría preguntarse, como muy acertadamente me sugiere uno de los evaluadores anónimos de este trabajo, si esta diferencia puede motivar la consideración de una y otra traducción como textos pertenecientes a tradiciones discursivas distintas, cuyas características lingüísticas específicas reflejen un perfil variacional diferenciado, tal como hemos visto en este trabajo. 69 No pocos estudios han abordado la lengua literaria de los autores realistas españoles, muy particularmente de Galdós, aunque mayoritariamente aplicando métodos y terminología heredados de la Estilística (cf., entre otros, Olbrich 1937; Andrade/Alfieri 1964 y Lassaletta 1974). (06)–Art. Santiago Del Rey. Oralia 22-2.qxp_(00)–Maqueta Oralia 13 2/12/19 12:07 Página 317 BIBLIOGRAFÍA CORPUS GG = T. Maccii Plauti, Captivi. Los cautivos. Comedia del poeta latino T. Maccio Plauto. Traduccion en lengua castellana, con abundancia de notas y comentarios por el Doctor A. 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