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Dialogicidad y conocimiento para la transformación social. Paulo Freire y la teoría crítica de la comunicación

Barranquero Carretero, Alejandro

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I CONGRESO NACIONAL ULEPICC-España || ISBN: 84-690-1432-3 1 Dialogicidad y conocimiento para la transformación social. Paulo Freire y la teoría crítica de la comunicación Nombre: Alejandro Barranquero Carretero Email: [email protected] Institución: Universidad de Málaga Eje temático: Teoría de la comunicación Palabras clave: Paulo Freire, comunicación para el cambio social, teoría crítica de la comunicación 1. INTRODUCCIÓN. PAULO FREIRE Y LA TEORÍA CRÍTICA DE LA COMUNICACIÓN En la literatura reciente, existe un cierto consenso al considerar a Paulo Freire (1921- 1997) una de las principales inspiraciones, si no la más importante, de los estudios y la práctica de la “comunicación para el cambio social” y del macro-área “comunicación/educación”, especialmente por su contribución pionera a la conformación de un nuevo paradigma (participativo, dialógico y crítico) de la comunicación social1. El autor anticipó y sentó las bases de ambas líneas de investigación, especialmente por su comprensión pionera del vínculo entre lo educativo y lo comunicacional y por la importancia que atribuyó a los mismos en la planificación del cambio social. Sin embargo, pese a su vital influencia en diferentes contextos académicos (Latinoamérica, Asia, EE.UU.), la obra del brasileño no ha penetrado suficientemente 1 Más allá del ámbito de la comunicación, la difusión mundial de las ideas de Paulo Freire es extraordinaria. Su producción ha influido a filósofos, sociólogos, pedagogos, teóricos de la comunicación, teólogos, etc. Pocos científicos latinoamericanos han logrado atraer tanto la atención en la dimensión académica y en la práctica. Si la importancia de un pensador puede medirse por la capacidad que tienen sus ideas para germinar en ámbitos alejados de sus preocupaciones originales, la obra de Freire muestra un enorme interés. Sus vitales aportaciones teórico-metodológicas han sido reconocidas en infinidad de textos, autores, disciplinas y áreas geográficas. Entre las obras más significativas para conocer la aportación freireana al campo de la comunicación cabría destacar: La Educación como Práctica de la Libertad (1969); ¿Extensión o Comunicación? La concientización en el medio rural (1970) y, sobre todo, Pedagogía del Oprimido (1969). I CONGRESO NACIONAL ULEPICC-España || ISBN: 84-690-1432-3 2 en el campo europeo (y por ende español), muy receloso a la hora de incorporar autores “periféricos” al canon de la comunicación2. A fin de avanzar en el análisis, conviene analizar cuáles son los principales rasgos que determinan su posición en el “campo” (Bourdieu, 2000)3: ¿por qué es tan crucial el pensamiento de Freire?; ¿qué aporta al ámbito de la comunicación?; ¿qué hereda la reflexión contemporánea de la obra del brasileño? Paulo Freire nació en Recife, Pernambuco, una de las regiones más empobrecidas de Brasil. Se graduó en Leyes, pero inició una fructífera carrera como profesor y asesor en organismos educativos como el Servicio de Extensión Cultural de la Universidad de Recife o el Consejo Estatal de Educación de Pernambuco. Por aquel entonces concibe una filosofía de educación popular completamente innovadora con la que logra que grupos de adultos a lo largo de todo el país se alfabeticen en un período de tiempo escaso, a partir de tomar conciencia de su propia realidad cotidiana y de una relación horizontal profesor-alumno. Acusado de subversivo tras el golpe militar de 1964, Freire se refugia en Chile donde comienza a trabajar para instituciones educativas y desarrolla una intensa actividad internacional en diversas universidades y organizaciones, asesorando en materia de educación en Latinoamérica, Asia o en las recién descolonizadas naciones africanas. En 1979, en un clima de amnistía política, el pedagogo regresa a Brasil, donde mantiene, en los últimos años de su vida, una intensa labor institucional y académica, por la que recibió innumerables premios y condecoraciones. Reconocido a nivel mundial por inspirar una nueva forma de hacer educación, su contribución al ámbito comunicativo es indirecta, pero no por ello menos significativa: 2 Desafortunadamente no existe un reconocimiento equilibrado en el exterior de la producción intelectual latinoamerican en materia de comunicación. Las causas de esta omisión habría que buscarlas, sobre todo, en una injusta asimetría en la distribución del conocimiento científico. El “campo intelectual” (Bourdieu, 2000) de la comunicación se considera una invención estadounidense, con aportaciones europeas. Los programas docentes, las universidades, el propio corpus teórico y práctico de la disciplina, etc., están circunscritos a un número limitado de autores y textos “canónicos”, la mayor parte de ellos occidentales, lo que limita, en lo sustancial, una apertura radical a otras temáticas y perspectivas de estudio. Para seguir profundizando en las relaciones entre poder y conocimiento, consultar el clásico volumen de Foucault (1988). Más específicamente, se puede encontrar una buena descripción del pensamiento no occidental de la comunicación en el proyecto colectivo de Curran y Park (2000). 3 Bourdieu sostiene que la manera de conquistar la mayor objetividad posible en la ciencia consiste en deconstruir la posición del analista social, lo que requiere, según él, adquirir conciencia de las coordenadas sociales (de clase, sexo y etnia) del investigador y de la posición que éste ocupa en el campo académico (Bourdieu, 2000). I CONGRESO NACIONAL ULEPICC-España || ISBN: 84-690-1432-3 3 1-. Pese a que la perspectiva disciplinar de Freire es diversa (antropología, sociología, filosofía, política, comunicación, etc.), su obra tiene una orientación fundamentalmente pedagógico-educativa, ámbito en el que es considerado pionero de la “pedagogía crítica” o “radical” y de las metodologías de “investigación-acción” (Giroux, 1992). No obstante, ha influido poderosamente en el campo de la comunicación, utilizándose de forma extensa en sub-disciplinas como la “comunicación/educación” (“comunicación educativa”, “pedagogía de la comunicación”, “educación para los medios”, etc.), de la que es considerado artífice (ver Masterman, 1994 o Huergo, 2001); la “folkcomunicación”; la “comunicación popular y alternativa”; o la “comunicación para el desarrollo”, etc. Destacar asimismo que algunos balances bibliográficos sitúan a Freire dentro del cuarteto de “padres fundadores” de la comunicación en Latinoamérica (junto a Luis Ramiro Beltrán, Antonio Pasquali, Armand Mattelart y Eliseo Verón), pese a que el brasileño solo escribió un texto específicamente comunicativo4. 2-. Sus propios escritos suponen una trasgresión de los límites tradicionales establecidos entre disciplinas y hacen de intermediarios de conocimientos que, por lo general, se encuentran encerrados en compartimentos estancos. Freire converge así con el carácter trans-disciplinar, holístico y comparado de la investigación y acción en “comunicación educativa” y “comunicación para el desarrollo”, sus dos áreas de mayor influencia. 3-. El brasileño no atendió tan explícitamente a los medios de comunicación masivos, como al proceso pedagógico de la comunicación humana o al uso de los medios populares como instrumentos educativos. Sin embargo, por la amplitud de sus reflexiones, el corpus freireano puede extrapolarse a los procesos masivos, grupales, organizacionales o interpersonales de la comunicación humana. 4-. Como buena parte de los precursores de la “comunicación educativa para el cambio social” (Beltrán, Díaz Bordenave, Kaplún, etc.), el punto de partida de su reflexión es la praxis. Su obra está unida a la propia vivencia personal y a la construcción de un modelo dialéctico que parte de la realidad concreta para volver a ella, intentar revertir en la misma y contribuir a modificarla. 5-. La obra de Paulo Freire tiene una adscripción crítica, dialéctica y negativa, en el sentido que inaugura el pensamiento de la Escuela de Frankfurt. Así, procura vincular las dimensiones explicativas, normativas e ideológicas del pensamiento social, analizando la totalidad del mundo moderno desde una perspectiva transdisciplinar 4Nos referimos a su ¿Extensión o Comunicación? La concientización en el medio rural (1970). I CONGRESO NACIONAL ULEPICC-España || ISBN: 84-690-1432-3 4 amplia, sin obviar cualquiera de sus esferas -psicológica, cultural, económica, política, etc.–. Por otro lado, al igual que los autores del Institut für Sozialforschung, Freire se afana por ligar inextricablemente teoría y praxis, crítica pura y acción social, buscando utilizar el diagnóstico para cambiar la realidad existente, mejorarla y adecuarla a intereses más humanos. Por último, su obra plantea también una crítica continua, una “dialéctica negativa” frente a sí misma, reevaluando constantemente sus presuposiciones y el papel de la ciencia en el mundo social; y hacia la realidad social que investiga, proporcionando los argumentos para la justificación y crítica de las instituciones, relaciones sociales o prácticas de dicha realidad. 2. DIÁLOGO, INCLUSIVIDAD Y CONOCIMIENTO. EL PARADIGMA PARTICIPATIVO DE LA COMUNICACIÓN SOCIAL La influencia del pedagogo en el ámbito de la comunicación es ya visible desde los sesenta. Sin embargo, su proyección internacional se producirá dos décadas más tarde, a partir de los 80, cuando las sub-disciplinas “comunicación/educación” y “comunicación para el cambio social” comienzan a sistematizarse y a asentar su estatuto epistemológico (Servaes, 1989; Huesca, 1994; Huergo, 2001; etc.). Si en un principio fueron los propios latinoamericanos los primeros en aplicar sus ideas, la obra de Freire se ha extendido en los últimos años a otras muchas regiones del mundo, principalmente EE.UU., África y Asia, donde numerosos teóricos y activistas (David K. Berlo, Everett M. Rogers, Thomas Jacobson, Brenda Dervin, Andrew Moemeka, Srinivas Melkote, etc.) reconocen su vital influencia en la evolución del paradigma vertical-informativista-persuasivo de la comunicación hacia presupuestos más complejos (Dervin y Huesca, 1994, 1997). Freire plantea la existencia de un continuum complejo, problemático y dinámico entre comunicación y educación, distinguiendo de manera radical entre información (dimensión estratégica, pura tecnicidad mediática orientada a fines persuasivospropagandísticos) y auténtica comunicación (educativa, participativa, dialógica, liberadora). El nuevo paradigma que plantea el brasileño pone énfasis en la vinculación entre teoría y práctica; la búsqueda del cambio político y social; la crítica al modelo tradicional educomunicativo (funcionalista, psicologista, positivista, etc.); y la denuncia de la I CONGRESO NACIONAL ULEPICC-España || ISBN: 84-690-1432-3 5 dependencia o imperialismo cultural de las naciones y grupos sociales más desfavorecidos. Profundizamos a continuación en algunas de estas cuestiones: 1-. Freire contribuye a desvelar que la comunicación (como la educación) nunca es neutra, sino intrínsecamente política. Ambas conducen a perpetuar o a alterar la estructura del sistema social: reproducción vs. cambio social; conservación vs. progreso. Cambiar el statu quo implica, por parte del comunicador, ser consciente del carácter domesticador o emancipador de su propia tarea para contribuir, con el uso de los saberes, a la alteración de los modos injustos de marginación. 2-. Junto al de Antonio Pasquali, su pensamiento es fundamental para la distinción conceptual, muy típica en Latinoamérica y en el ámbito de la “comunicación para el cambio social”, entre “información” -acto vertical, unidireccional y persuasivo orientado a la transmisión de datos, ideas, habilidades–, asimilable a su idea de “educación bancaria/tradicional”; y la auténtica “comunicación” -proceso horizontal, bidireccional, “posible cuando entre los dos polos de la estructura relacional, rige una ley de bivalencia: todo transmisor puede ser receptor, todo receptor puede ser transmisor” (Pasquali, 1963)5-, base de la denominada “educación liberadora”, “emancipadora” o “concientizadora”. Al desaparecer las tradicionales nociones de emisor y receptor -sustituidas por las de interlocutor o emi-receptor (Jean Cloutier)-, se recupera el sentido etimológico de la palabra “comunicación” (del latín communis): el proceso de compartir, de puesta en común con el otro, de evocación en común de significados. La noción freireana se vincula así a la idea de intersubjetividad, “otredad” y a la ya larga tradición de pensamiento dialógico (Martin Buber, Franz Rosenzweig, Emmanuel Lévinas, Ferdinand Ebner, Jürgen Habermas, Karl Otto Apel, Enrique Dussel, etc.), tan prolífico en el ámbito de las ciencias sociales contemporáneas. 3-. Frente a los modelos educativos/comunicativos tradicionales, basados en una estricta separación entre “educador” y “educando”, Freire postula una educación de doble flujo, crítica y liberadora, que permita al individuo salir de la “cultura del silencio”, “pronunciar” su propio mundo y, por medio del conocimiento que genera la palabra, desarrollarse plenamente como ser humano. Clave de tal educación es una comunicación de doble vía basada en el diálogo libre, revelador y creativo, que, por sus 5 Su concepto de comunicación se sitúa entonces entre el “ser” y el “deber ser”, lo pragmático y lo éticoutópico-normativo; es decir, no hay que limitarse a hacer información, sino ir descubriendo las posibilidades de una auténtica comunicación. I CONGRESO NACIONAL ULEPICC-España || ISBN: 84-690-1432-3 6 características intrínsecas, contribuye a conciliar teoría y práctica, suscitar pensamiento dialéctico y generar “concientización” en el doble sentido pedagógico-político freireano: como “conocimiento” (o descubrimiento de la razón de las cosas) y como “conciencia” (de sí, del otro, de la realidad), siempre acompañada de acción transformadora y política. Es por ello que el diálogo libre es el único capaz de promover la capacidad crítica y el progreso del individuo y la sociedad hacia una existencia más digna y humana. 4-. Por su crítica al “imperialismo cultural” y la “dependencia comunicativa”, el pedagogo es considerado uno de los principales detonantes del cambio del “paradigma modernizador” al “participativo” en el ámbito de la “comunicación para el desarrollo” (Huesca, 1994; Servaes, 1999). El brasileño fue uno de los primeros en censurar el “extensionismo” de los programas de desarrollo puestos en marcha en Latinoamérica por agencias de desarrollo internacionales durante los años 50 y 60. En su célebre ¿Comunicación o Extensión? denuncia que estas acciones estaban orientadas, en su mayor parte, a la transmisión forzosa de valores foráneos, a fin de perpetuar la estructura desequilibrada del sistema6. Freire propone, en su lugar, que el “extensionista” establezca lazos de diálogo con los agricultores, una comunicación de doble vía que busque en último término, la transformación social de las comunidades. 5-. El brasileño también ayudó a desentrañar la compleja red que entrelaza los procesos de comunicación y cambio social. Comparando los programas de desarrollo 6 La práctica de la comunicación para el desarrollo fue implementada en Latinoamérica a partir de finales de los cincuenta siguiendo los postulados de los norteamericanos Everett Rogers, Daniel Lerner o Wilbur Schramm, principales valedores del denominado paradigma dominante, modernizador o difusionista del cambio social. Vinculados en su mayoría al Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT), los autores señalaban que las tradiciones y culturas locales del Tercer Mundo imponían barreras a la introducción de innovaciones económicas y tecnológicas favorables para su tránsito a la “modernidad”. Para paliar esta situación, proponían estimular el cambio de actitudes individuales a favor del progreso, mediante modernas técnicas de persuasión, en base a la transferencia de conocimiento y tecnologías desde los países más “desarrollados” a los menos pudientes. Pocos años después de su puesta en marcha, los primeros proyectos desvelaron su difuncionalidad social y su carácter limitado, etnocéntrico y utilitario. La crítica de autores latinoamericanos como Paulo Freire, Luis Ramiro Beltrán, Orlando Fals Borda o Juan Díaz Bordenave, así como un conjunto de experiencias de comunicación alternativa y popular por todo el continente (radio-forums, radio-escuelas, etc.) marcaron la ruptura definitiva con este tipo de modelos. Así, se recondujo la perspectiva modernizadora inicial, hacia presupuestos participativos, privilegiando lo dialógico, el carácter endógeno del cambio social o la función democratizadora de la comunicación. Según Freire, los programas de extensión agraria en América Latina fracasaron en su intento de educación del campesino porque estaban más interesados en persuadir y forzar a las poblaciones a aceptar ideas y prácticas occidentales, que en los propios beneficios de adoptar ciertas innovaciones o en saber cómo tales prácticas encajaban en las culturas existentes. Freire centra su crítica en el concepto mismo de desarrollo –exógeno– y, sobre todo, en la idea de comunicación subyacente en tales programas – autoritaria, propagandística y antidialógica -. I CONGRESO NACIONAL ULEPICC-España || ISBN: 84-690-1432-3 7 “extensionistas” con la “educación bancaria”, observa que ambos están basados en una concepción de la comunicación similar -no dialógica, antidemocrática-, que limita su finalidad performativa. En su lugar, el pedagogo postuló la necesidad de un nuevo modelo de desarrollo: autónomo, endógeno y basado en la dialogicidad, la participación y la apropiación de los propios recursos parte del pueblo. Su obra también es fundamental para descubrir que la raíz del subdesarrollo y la pobreza subyace en buena medida en la comunicación y la cultura -no sólo en la base material, propia de la ortodoxia marxista-. A decir de Freire, los problemas del Tercer Mundo son, en buena parte, problemas de comunicación. 6-. Por otro lado, el pensador plantea nuevas categorías en las que fundamentar un modelo diferente, participativo, de comunicación social: -La importancia del “acceso”, la “participación” y “apropiación” de los procesos comunicativos por parte de los propios actores implicados7. -La necesidad de atender a la diversidad, pertinencia cultural y local en las acciones comunicativas y de cambio social. Freire ayuda a entender que el proceso de comunicación debe legitimarse atendiendo a las particularidades de cada contexto cultural y sus saberes ancestrales -lengua, religión, historia común, mitos-símbolos, etc.- . Así, la comunicación debe generar contenidos propios, basados en el saber popular acumulado durante generaciones y arraigado en las características culturales específicas de cada grupo concreto. Subyace en su pensamiento una idea de microescala y comunitarismo que ha llevado a muchos edu-comunicadores a orientar la comunicación no tanto a los procesos masivos, sino a focalizaciones más reducidas que permitan la participación del mayor número posible de ciudadanos8. 7 El proceso de transformación colectiva a partir del diálogo se basaría entonces en tres conceptos “progresivos”, lo que significa que, sin conseguir el primero de ellos, no se pueden obtener los otros dos: “acceso”, “participación” y “apropiación”. “Acceso” significa que el ciudadano disponga de soportes comunicativos suficientes para elegir y recibir la mayor cantidad posible de información, así como cierta capacidad de “retroalimentación” –intervención directa en los programas, derecho a formular comentarios y críticas, interacción directa con los productores de la información, etc.-. La “participación” es, por su parte, el “involucramiento” activo de la población en la producción de mensajes, en la toma de decisiones de un proyecto o en la formulación de planes o políticas de comunicación. Por último, la “apropiación” es el paso final, la autogestión o asunción íntegra de un instrumento de comunicación (una radio, un periódico, Internet, etc.), por parte de los ciudadanos, con el objeto de garantizar de forma comunitaria su expresión y desarrollo. 8 Según el brasileño, el pueblo posee un conocimiento práctico, vital y empírico que le ha permitido sobrevivir, interpretar, producir y trabajar por siglos con medios directos naturales. Este conocimiento popular tiene su propia racionalidad y estructura de causalidad. Asimismo existe una filosofía espontánea contenida en el lenguaje, en el sentido común y en el sistema de creencias que, aunque es dispersa a nivel general, tiene gran valor a la hora de articular la práctica diaria. La autora norteamericana Brenda Dervin (1992), inspirándose en Freire, apunta en su metodología de la “comprensión” o “creación de sentido” (sense-making methodology) numerosas técnicas de cambio social partiendo de la capacidad de la gente I CONGRESO NACIONAL ULEPICC-España || ISBN: 84-690-1432-3 8 -El valor del “otro” al comunicar. Lo humano del hombre no consiste solo en su pertenencia a un mundo, sino en estar perennemente abocado al afuera, al otro hombre. Y la primera orden que prescribe el Otro es la renuncia a uno mismo y a nuestra tendencia natural a la apropiación. Es a partir de este diálogo desinteresado y desprendido con el Otro, sobre premisas, muchas veces opuestas, como se concilian intereses y se construye aprendizaje y convivencia. -La trascendencia de la praxis, conjunto solidario de dos dimensiones indicotomizables: reflexión y acción del hombre sobre el mundo para transformarlo9. -La importancia de la comunicación interpersonal y los medios grupales en el proceso de transformación. En su pedagogía, Freire privilegia formas comunitarias de comunicación como canciones, teatro, radio de proximidad, vídeo, fotografías e imágenes de la vida local, etc., como punto de partida para reflexionar sobre los asuntos de la comunidad y promover la intervención del grupo. Los medios “pequeños” también ofrecen una oportunidad para acceder a la comunicación en regiones donde los medios “masivos” son controlados en su totalidad por gobiernos y elites políticas y económicas. Por último, también ayudan a que sean los propios miembros de la colectividad, no profesionales externos -que han de actuar en todo caso como “facilitadores”-, quienes deben estar a cargo de los procesos de decisión y producción de la comunicación (apropiación). 7-. Sus instrumentos edu-comunicativos -el conocido “método Freire”, acciones con “medios de grupo”, “palabras generadoras”, etc.- contribuyen en la práctica a la formulación de metodologías innovadoras para la investigación en comunicación social. Su concepción de la praxis (diálogo-reflexión-acción) y sus aportaciones instrumentales son inspiración fundamental de las metodologías de investigación-acción propias de las acciones de desarrollo, de experiencias de comunicación alternativa y popular y del diseño de estrategias culturales para la transformación. común para teorizar su propias relaciones con el mundo en su vida diaria. En brasileño inspira, en definitiva, la larga tradición de investigación y acción en “comunicación popular”, muy destacada en el contexto latinoamericano para nombrar todos aquellos procesos comunicativos no insertos en el aparato dominante y elaborados por parte de grupos en situación de exclusión o dependencia (Martín Barbero, 9 La praxis freireana sería el conjunto solidario de dos dimensiones indicotomizables: reflexión y acción del hombre sobre el mundo para transformarlo. “Decir la palabra verdadera es transformar el mundo” (Freire, 1969); “Los hombres no se hacen en el silencio, sino en la palabra, en el trabajo, en la acción, en la reflexión” (Ibíd). Reflexión y acción son inseparables: una renuncia a la acción lleva al “verbalismo”, al palabrerío vacío. Una renuncia a la reflexión, al “accionismo”, hace imposible la praxis verdadera, fundamentar a la hora de conseguir transformaciones sociales en las prácticas comunicativas. I CONGRESO NACIONAL ULEPICC-España || ISBN: 84-690-1432-3 9 3. LA HERENCIA DE FREIRE Pese a los sesgos interpretativos y a la pérdida de vigencia de algunos de sus planteamientos10, el marco freireano sigue teniendo una vocación universal y es previsible que su influencia siga extendiéndose en el campo de la comunicación con el transcurso de los años. De hecho, por su carácter dialéctico, el pensamiento de Freire entronca con un nuevo paradigma, dialógico (Apel, Habermas), muy difundido hoy en el marco de las ciencias sociales (filosofía, sociología, ética, etc.). La dialéctica del diálogo es la de la libertad y la creatividad del espíritu humano, útil para la construcción de lo social, la discusión de las normas o el progreso de la ciencia. Así, frente a la lógica formal aristotélica o neopositivista, la contradicción dialógica freireana es un proceso en el cual los contrarios no se excluyen sino que se integran en un movimiento inacabado y perfectible de nuevas respuestas y estadios, que hacen progresar de manera ilimitada el conocimiento y las leyes sociales. Y es por esta capacidad preformativa y dinámica que el diálogo resulta fundamental para interpretar y saber actuar en una sociedad progresivamente compleja, híbrida y cambiante. Su ciencia dialógica propone además un paradigma dualista e intersubjetivo – subjetivo/objetivo; hombre/indiduo; sociedad/estructura-, que rompe con la visión monocular tradicional de las ciencias sociales occidentales, sesgada, en numerosas ocasiones, en su comprensión del individuo y la sociedad. Así, por medio de la argumentación libre entre varias personas o colectivos, cuyos resultados se aceptan como válidos para las mismas, el conocimiento avanza desde lo micro, lo local o lo interpersonal hacia lo global, lo intrincado y lo complejo. La obra de Freire tiene una fuerte impronta normativa y ética, sin que ninguno de estos rasgos pueda cuestionar su pertinencia científica o su prolífico carácter teórico-práctico. Sus propias propuestas siguen siendo revisables y revisadas a la luz de reglas no arbitrarias y perfectibles, culturalmente diversas, decididas o refutadas de modo dialógico en el seno de la comunidad. Así, su pensamiento inspira aún hoy, y es muy probable que lo siga haciendo, a hordas enormes de comunicadores, investigadores y 10Por ejemplo, su énfasis e incluso “fetichización” de los “medios grupales” frente a los masivos –y su falta de entendimiento del potencial emancipador de estos últimos-; o su insistencia en lo “popular” como herramienta fundamental y casi exclusiva de desarrollo; etc. Para avanzar en los sesgos interpretativos de la obra de Freire, conviene consultar el texto de Alfaro, 1990.