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Ignasi de Solà-Morales i Rubió y la cuestión arquitectura y patrimonio

Pérez Escolano, Víctor

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Solà-Morales HOMENAJE A Laly Serra, que cerca permanece. Y a Carlos, con quien compartí su amistad y su afecto. El fallecimiento en plena madurez de Ignasi de Solà-Morales i Rubió constituye una gravísima pérdida para la cultura arquitectónica internacional. Sus reflexiones teóricas y críticas, su capacidad académica y cívica, su labor profesional, han estado entre las aportaciones mas relevantes del panorama arquitectónico español de los últimos treinta años del siglo XX. Arquitecto (1966) y licenciado en Filosofa y Letras (1968), ha sido catedrático de Composición Arquitectónica de la Escuela Superior de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Cataluña, pero su magisterio se diseminó por multitud de centros académicos e instituciones culturales y profesionales de todo el planeta, mientras que sus escritos alcanzaban a extender la difusión de su pensamiento, sus análisis teóricos, históricos y críticos, y sus aportaciones de orden propedéutico. Empeñado en diversos frentes fundamentales de la condición contemporánea, estudió la arquitectura en amplitud y registros muy variados, con aportaciones en distintos campos geográficos, por más que la arquitectura española, y catalana en particular, nunca dejaran de estar presentes. En ese conjunto de intereses se inscriben sus reflexiones sobre la arquitectura y el patrimonio, a los que se dedican estas páginas de PH en homenaje a Ignasi de Solà-Morales i Rubio. No existían para él compartimentos estancos entre las diversas aproximaciones a la realidad contemporánea. Y no consideraba ajena a ella las materias relativas a la historia, la ciudad heredada y el patrimonio arquitectónico, cuestión que alcanzaría especial predicamento en los años ochenta cuando, desde las nuevas administraciones democráticas, se intensifica y abre la teoría y la práctica patrimonialista. Sus precedentes campos de interés estuvieron cimentados en una preocupación integral, abierta y renovada por el estudio de la contemporaneidad. Había comenzado I. de Solà-Morales sus publicaciones con traducciones de Walter Benjamin y Peter Collins, respectivamente Angelus Novus y Los ideales de la arquitectura moderna: su evolución (1750-1950), editados ambos en 1970 con prólogos suyos. En 1975 aparece su tesis doctoral que había estado dedicada a Joan Rubió y Bellver y la fortuna del gaudinismo, pero ya antes había establecido sus primeras visiones de conjunto o específicas acerca de la arquitectura en Cataluña. En 1972 participa en el volumen de Enric Jardí sobre L´Art Catalá Contemporani, con el capítulo dedicado a la arquitectura entre 1939 y 1970, luego prepara y realiza una de las introducciones a la reedición de la revista AC del GATEPAC, y seguidamente vendrán muchos otros asuntos como los años de la Autarquía, el Centenario de la Escuela de Arquitectura de Barcelona, la arquitectura noucentista, la Exposición Internacional de 1929... y en 1980 un libro de especial impacto en los estudios sobre la arquitectura del siglo XX en España, Eclecticismo y vanguardia. El Caso de la Arquitectura Moderna en Cataluña. Hacer operativa la contemporaneidad catalana implicaba dominar todo el trayecto desde la Reinaxença y el modernismo, incluido el mito de Gaudí, al que dedica en 1983 un volumen (a Jujol lo hará en 1990). Y ello tanto en cuanto le habilitaba para afrontar la arquitectura en acción en esos años cruciales del nuevo fin de siglo. Lo explican perfectamente sus reflexiones críticas tanto de un modo genérico acerca de las experiencias en curso en los espacios y públicos barceloneses, como de un modo particular sobre la vertiente de mayor impacto y que bajo el epígrafe de arquitectura minimalista en Barcelona edita con Lotus en Milán en 1986. Esa revista, el año anterior (46/1985), había incluido su memorable articulo “Dal contrasto all´analogia. Transformazioni nella concezione dell´intervento architettónico”, que aquí incluimos, así como su primera aproximación a las cuestiones patrimonialistas, publicado tres años antes en la revista del Colegio de Arquitectos de Cataluña, Quaderns (155/1982), acerca de las “Teories de la intervenció arquitectonica” . Este texto lo era de una conferencia dictada en octubre de 1979 en el sede barcelonesa del Colegio de Arquitectos y su versión castellana se convirtió en referente de lectura obligada en aquellos años presididos por la avidez de la ilusión. Ignasi de Solà-Morales i Rubió y la cuestión arquitectura y patrimonio 46 PH Boletín37 Las intervenciones arquitectónicas en la arquitectura heredada constituía uno de esos aspectos de la nueva y vibrante actividad arquitectónica. El desarrollo de una idea extensiva del patrimonio y de su soporte urbano y territorial, había encontrado una potente alianza entre la doctrina desarrollada en Italia años antes y la oportunidad práctica que España supo aprovechar especialmente en la década de los ochenta, verdadera finta dada por la cultura arquitectónica española a la marejada del posmodernismo. En “Teorías...” Solà-Morales partía de la idea de que “todo problema de intervención es siempre un problema de interpretación de una obra de arquitectura ya existente”, de manera que toda forma de intervención implica una forma distinta de interpretación. En el pasado más lejano, en la propia arquitectura antigua o medieval no hay una reflexión sobre lo existente, pues ello comporta una conciencia de la historia que sólo se establece conscientemente en el Renacimiento, en el que se plantea con la intervención el objetivo de “unificar la totalidad del espacio como escenario de la vida humana”, subsumiendo en el proyecto la multiplicidad urbana. La alteración disciplinar se presenta cuando “la intervención se convierte en restauración”, pero su doctrina se bifurca cuando Viollet le Duc plantea que el objetivo de la restauración del edificio es “acabarlo de hacer tal como debería haber sido”, y John Ruskin reclama que la obra debe permanecer como nos llega, como “una supervivencia de un gran naufragio que debe preservarse de la mejor manera posible”. Solà- Morales reflexiona sobre el devenir de las ideas y doctrinas a partir de esas dos columnas decimonónicas, y reclama la necesidad de “repensar nuestra relación con los edificios históricos”, y concluye que “es preciso pasar de una actitud en el fondo evasiva y cada vez más distante, propia de la protección-conservación, a una actitud de intervención proyectual”, que responda a lo que los edificios nos dicen. Por su parte, al frontispicio “del contraste a la analogía” no hacía sino sintetizar el deslizamiento producido, desde la categoría radical del contraste, el modo como las vanguardias entendían la forma de intervenir en la ciudad heredada, a la nueva moderada actitud de la analogía, como manera de adecuación derivada de un conocimiento estructural y no formalista de la herencia arquitectónica y su estimación. En el primer caso, “el contraste entre lo antiguo y lo nuevo se convertía no sólo en el resultado de una contraposición radical sino también el procedimiento perceptivo a través del cual una y otra arquitectura, establecían su sentido dialéctico ea el conjunto de la ciudad metropolitana”: la curiosa proximidad de los hombres de las dos Cartas de Atenas (1935, patrimonio; 1937, arquitectura moderna). En el segundo, “si los protocolos analíticos del proyecto se han sofisticado hasta limites difícilmente repetidos en otras épocas históricas, esta misma finura instrumental ha puesto de manifiesto que lo proyectual constituye un nivel del discurso completamente desligado, libre e independiente de la necesidad analítica”. La conclusión está en que “el sistema particular definido por el objeto existente, es el fundamento de toda analogía, y sobre esta analogía se construye todo posible y aleatorio significado”. El último texto seleccionado, “Patrimonio arquitectónico o parque temático”, se inscribe en el acuciante problema de la relación entre turismo y patrimonio. Solà-Morales advierte sobre la percepción y el consumo contemporáneo de los grandes enclaves patrimoniales, a la manera de los parques temáticos, a partir de su museificación, que devendría en disolución de la realidad en sus imágenes, cuando “el modo de ver los monumentos y los lugares tiende también a disolverse en un imaginario que ya no es controlable, ni desde la autoridad de la ciencia y el conocimiento especializado ni desde el poder regulador de la institución museo. Lo que podemos llamar efecto Parque Temático sobre la recepción del patrimonio arquitectónico es precisamente la mas inmediata consecuencia de esta nueva situación cultural”. Entre la apuesta arriesgada y la confidencia nacida de la intimidad, se sitúa la acción posible basada en la astucia y la deriva. En paralelo a otras aproximaciones desde la arquitectura, por ejemplo la de Anton Capitel (El tapiz de Penélope), opuesto al cliché del especialista, Ignasi de Solà-Morales desarrolla su doctrina sobre arquitectura y patrimonio en el contexto de otras elaboraciones. La analogía “arquitectura débil”, la relación entre crítica y práctica, la dimensión existencialista, la retórica de la alta tecnología, el individualismo, la importancia del lugar, la reproductibilidad técnica, y a vueltas con el minimalismo, van a ser las reflexiones que reúna en otro libro, muy importante para la cultura arquitectónica, Diferencias: topografía de la arquitectura contemporánea, que publica en 1998. Mientras tanto protagonizará alguno de los acontecimientos barceloneses mas relevantes de estas últimas décadas acerca de la intervención arquitectónica: la reconstrucción del Pabellón de Alemania en la Exposición Internacional de 1929 y el nuevo Teatro del Liceo. De igual modo, hay que recordar sus tomas de posición sobre otros temas cruciales de estos años, por ejemplo y quizás el más representativo, el de la intervención de Gras- si y Portaceli en el teatro romano de Sagunto, expresada no sólo en literatura profesional sino también en la prensa diaria (memorable el artículo en El País de 30 de septiembre de 1986). Las controversias que le tocó vivir estuvieron marcadas por el impacto de las acciones en las que se implicó, no eludiendo sus turbulencias. Su fruto está en el cuerpo de ideas que nos ha dejado, pero también en el ejemplo de su humanidad, adornada por la inquietud y la inteligencia. Víctor Pérez Escolano Catedrático de la Universidad de Sevilla Escuela Técnica Superior de Arquitectura La revista PH agradece cariñosamente a Eulàlia Serra de Solà-Morales la autorización para publicar el homenaje a su marido, así como el haber facilitado la fotografía que acompaña este texto introductorio.