CONTRA EL AMOR. UNA INTERPRETACIÓN DE AGUSTÍN GARCÍA CALVO Ahijado Gil, Mª del Consuelo Departamento de Filosofía Universidad de Murcia
[email protected] RESUMEN Esta comunicación se centra en la obra de Agustín García Calvo y cuenta con dos partes fundamentales, la primera centrada en el Amor (definido) y la segunda en lo femenino (lo indefinido). El título es un guiño a varios de sus libros en los que el título comienza con un “contra” expresando su intención de luchar contra las mentiras que mantienen esta sociedad patriarcal. La elección del tema no es gratuita, llega a decir que la «única verdadera institución es el Amor mismo»1, él se refiere al “Amor con mayúsculas”. Analiza este “síndrome” que produce una modificación en la extensión lógica y en el tiempo. Cuando se toma conciencia de este estado, cuando se le define, se entra en el terreno de la sumisión. Es el momento en el que el Amor encuentra su nombre, mediante la declaración de Amor, y se separan los sexos. Esta dualidad de los sexos es social, institucional, fruto de la ideación. Esta separación es una relación de dominio con la que se funda la Historia. Llama la atención sobre la imposibilidad de cambiar esta relación de dominio sin cambiar esta sociedad histórica y patriarcal. La creencia de las mujeres en el Amor permite que sigan dominadas. Por el contrario, el “amor con minúsculas” que no está definido permite descubrir que tú eres otro, que eres pueblo, propicia la rebelión. Mi propósito es enfrentar lo definido y lo indefinido, descubriendo las mentiras que subyacen. PALABRAS CLAVES Amor, Tiempo, dominación, patriarcal, olvido, rebelión. 1García Calvo, Agustín, (1984): El Amor y los 2 sexos, Del tiempo de amor y olvido, Lucina, Zamora, p.46. -26-
UNA INTERPRETACIÓN DE AGUSTÍN GARCÍA CALVO: CONTRA EL AMOR INTRODUCCIÓN: Las referencias a lo femenino son continuas en los escritos de A.G.C. Esta comunicación es fruto de la investigación que estoy realizando sobre su amplia y multidisciplinar obra.En un primer momento mis intereses se centraron en el concepto del “Amor con mayúsculas”. Después de concluir esta etapa he estimado conveniente volver sobre algunos puntos que dejé en el tintero. Uno de estos es el papel que otorga a las mujeres. Los libros en los que más específicamente trata de este asunto son de lo más variado y abarcan desde el teatro (por ejemplo Iliu persis) hasta los artículos publicados en diversos periódicos (algunos de los libros en los que trata del tema, más específicamente, los recojo en la bibliografía). 1ª PARTE: 1. DUDAS DE SI HABLAR DE AMOR O NO: El Amor y los 2 sexos, Del tiempo de amor y olvido2, es el primer libro en el que se acerca de una manera más sistemática al término amor. En la presentación de esta obra habla de ciertas circunstancias personales que le condujeron, unos años antes, a descubrir «[…] ciertos horrores o verdades de la relación, amores o lujurias, de entre hombres y mujeres».3 El descubrimiento de estas verdades, este momento de revelación, le hizo pensar: «[...] por un lado, que, ya que había sobrevivido, debía escribir sobre eso del Amor un libro puro y despiadado, más bien científico y sistemático, en que tratara de revelar a mis semejantes las cosas que en lo hondo de aquel torbellino se me había dado vislumbrar, y pensando, por el otro lado, que tal vez un libro como este no debería escribirse nunca [...]».4 Mientras se debate en la duda de si escribirlo o no, se cuestiona si puede estar seguro de que el análisis que ha realizado de la Sociedad y la Realidad y los espantos y abismos que ha encontrado, no es una grieta de sí mismo. Aunque no ha escrito el libro ha seguido recopilando información, principalmente de experiencias ajenas. La obra de la que me ocupo no es el anunciado libro sobre el Amor. Se trata de unas charlas sobre asuntos de amor, que realizó por la invitación de la Universidad Internacional ‘Menéndez Pelayo’5para que participara en los cursillos de verano. La condición que le pusieron las, «[…] piadosas jóvenes y beneméritas damas»,6es decir, las organizadoras del evento, es que debía escribir previamente lo que iba a decir. Y como no hay ‘mal’7que por bien no venga, el público lector puede disfrutar de este acercamiento «[…] al misterio horrendo del Amor».8Se trata de un acercamiento, un esbozo de algunas cuestiones, ya que según él mismo reconoce «[…] de lleno 2Consta de dos charlas. 3García Calvo, Agustín, (1984): El Amor y los 2 sexos, Del tiempo de amor y olvido, Lucina, Zamora, p. 7. 4Ibid., p. 7. 5Agustín García Calvo lo cita así entre comillas, Ibid., p. 8. 6Ídem. 7Abre un paréntesis para explicarse: «[…] (y con lo de ‘mal’ no me refiero a la citada pujante Universidad, sino a la exigencia de que se pusiera por escrito lo que iba a hablarse, como si ya se hubiera hablado, cosa que, por el enredo entre las dos clases de memoria en pugna que en otra parte he descrito, entorpece notablemente el hilo y ocurrencia de la producción hablada)». Ídem. 8Ídem. -27-
y a fondo no me atrevía todavía a profanar».9 Estas charlas han permitido la publicación de El Amor y los 2 sexos, a partir de la primera pronunciada en 1982, «[…] que es como un esquema del tratamiento general, pero no sin aportación de algunos datos inmediatos».10Esta charla ya había sido publicada anteriormente, aunque la segunda parte del libro, que procede de la pronunciada en 1984, se publica por primera vez. Esta segunda parte, que se titula Del tiempo de amor y olvido, «[…] trata más de cerca la relación, esencial para el tinglado o negocio todo, de ‘amor’ con ‘tiempo’».11 La conferencia de 1983 está recogida en otro libro, Familia: la idea y los sentimientos. Las dos charlas del libro que me ocupa están organizadas en párrafos numerados, deduciéndose unos de otros, en un estilo similar al utilizado por Wittgenstein en el Tracctatus. Comienza este análisis del amor humano rechazando la necesidad de creer que el término, del lenguaje habitual, “amor” se corresponda con una cosa. Para abordar el asunto comienza planteando, a modo de inciso, si realmente esta palabra tiene una referencia en este mundo. Al no tener un referente claro se puede encontrar en situaciones contradictorias. Debajo de la unidad de la palabra Amor se encuentran aplicaciones de la misma que en nada se parecen. La unidad del término esconde contradicciones; cada uno puede tener su propia idea del amor, que se puede contradecir con la del vecino, pero, a la que ambos nombraréis con el mismo término, siguiendo en la creencia de que los dos pensáis en lo mismo. Algunos y algunas pueden pensar que el Amor es el matrimonio, la fidelidad, la descendencia, etc. Otros y otras verán el Amor como algo irrealizable, casi trágico (al estilo del amor cortés). No olvido que por un lado está el uso habitual, el referencial, en el que la palabra pretende aplicarse a las cosas, sentimientos, etc. Y otro, cuando se refiere a la idea de la cosa o del sentimiento, pero como si fuera una cosa. La duplicidad de este proceso permite la continua conversión de la cosa en signo y del signo en cosa. Un claro ejemplo es el Dinero. Así para acercarme al Amor emprenderé un doble camino, uno se acercará por el sendero del uso de la palabra y el otro avanzará por el camino de la observación. Es decir, uno se acercará más desde un plano teórico y el otro hablará del mundo, con sus sentimientos. Como se ve no son caminos nuevos: el mundo frío de las ideas y el caliente de los sentimientos. Esta observación del mundo se hará también de forma doble: se observará a nuestros semejantes y recordando los sentimientos propios, tratando de encontrar empatía entre ambos lados de la barrera. «El método pues que sigamos aquí con el análisis del amor consistirá en parte en descubrir la posible duplicidad de usos y eventual contradicción interna de la palabra ‘amor’ y emparentadas; aunque este análisis esté, por otra parte, constantemente alimentado -no como objeto suyo, sino como motorpor la observación experimental de las sensaciones, sentimientos, acciones y padecimientos, de hombres y mujeres que aparecen ligados con la práctica lingüística de la palabra».12 Las dudas sobre si se puede hablar de Amor no se han solucionado de momento. He iniciado varios caminos, continuaré para ver dónde me llevan. 9Ídem. 10 Ídem. 11 Ídem. 12 Ibid., p. 12. -28-
2. NO SE PUEDE USAR EL NOMBRE DE AMOR EN BUEN SENTIDO: Acabo de hablar de los distintos usos que la palabra puede tener. Si se recuerda la infancia hay sensaciones como el dolor que no fue definido desde fuera, se sabía lo que se sentía, en mayor o menor intensidad, pero era el mismo sentimiento. Si se dice, sin embargo, a quién se debe querer, desde pequeños; más adelante se informa sobre lo que es el Amor, o que se está enamorado. No parece un sentimiento tan físico como el dolor, aunque se empeñen en definirlo. Antes de este aprendizaje no se recuerda el Amor, no se identifica como tal. «Caracterizaremos ese síndrome de alteraciones solamente de una manera negativa: no están regidas por la pretensión de encontrar en eso o en ese otro alimento ni sustento en general: no buscan en él o ella o ello un medio para conseguir alguna otra tercera cosa necesaria o provechosa para el propio mantenimiento; no están tampoco regidas por el miedo, esto es, un movimiento de rechazo o repulsión de algo que amenaza la propia subsistencia, como si uno corriera, en sentido inverso, el riesgo de ser la presa o alimento de aquel otro».13 Este síndrome de alteraciones hace que los mecanismos de repulsión normales no actúen, parece que aflora la parte más animal, menos condicionada por el habitual trato social y su asepsia. La literatura recoge numerosas muestras de este síndrome con todo tipo de síntomas que van desde lo físico a lo psíquico, ya que se cambia también la forma de ver el mundo, en el que pierde interés todo, excepto lo que causa nuestro síndrome. El propio afectado o afectada no suele reconocer en un primer momento su teórico estado de enamoramiento: «El sujeto no sabe qué le pasa, no tiene nombre para su cúmulo de sensaciones y sentimientos, y en la parte más honda o baja de su constitución, desea no encontrarlo».14 Esta situación produce una modificación en la extensión lógica y en el tiempo. Esa concentración en un tú de elección varía la extensión lógica. Esta elección se suele producir por causas como: la vecindad o convivencia, la hermosura, etc. Son causas menos “nobles” que el destino o cosas por el estilo. Estas causas se afirmarán como únicas una vez reconocido el enamoramiento. Es en este momento cuando el tiempo también sufre una variación. Ese enamoramiento que podía haber sido pasajero se transforma en algo consuetudinario. «Sería inexacto hablar de un estado de enamoramiento, pero sí se puede de una costumbre sensorial y sentimental con respecto al objeto o los varios objetos de enamoramiento».15 Los primeros encuentros, llenos de nerviosismo, se tornan en el recuerdo cada vez más plácidos, y como consecuencia se produce un aumento en la intensidad de las sensaciones, siendo menos violentas. Es este aumento el que lo diferencia de la mera repetición maquinal. Por la costumbre enamorada se domestica el tiempo con el recuerdo. Mediante el recuerdo esta sucesión de encuentros tienen un hilo conductor, muestran una continuidad. Esto sucede en los primeros momentos, es la parte menos social, no ha pasado todavía por muchos tamices. 3. PARA LO QUE HA SERVIDO: Lo anteriormente expuesto es generalizable para hombres y mujeres, para niñas y niños. No hay distinciones claras, diferencias establecidas. Pero es en ese momento cuando entra en juego la 13 Ibid., p. 13. 14 Ibid., Sección 1142 p. 15. 15 Ibid., p. 16. -29-
conciencia. Al tomar conciencia se entra de lleno en el terreno de la sumisión, de la represión; el terreno de la Ley. Aquí es dónde encontrará su nombre el amor, e irá creciendo su idea. Los sentimientos se agruparán y serán sometidos a esta idea: «[…] ya sé lo que me pasa: esto es amor».16 Terrible momento a partir del cuál parece que todo está justificado. La sociedad comienza moviendo ficha y separa a los sexos. Hombres y mujeres son formados de forma distinta, juegan distintos roles en la sociedad. 4. LA DISTINCIÓN ENTRE LOS DOS SEXOS: Antes de tratar del enamoramiento distingue entre los dos sexos. Es decisivo el momento en que el amor encuentra su nombre. Este es el amor específicamente humano, en el que se separan ambos sexos, ya que la ideación del amor y los comportamientos consiguientes son diferentes dependiendo del sexo. En el mismo momento en que el amor sabe su nombre también los sexos se separan, coinciden en el mismo “trance”17. Esto le parece revelador. Pretende fijar con precisión el uso y significado que se le da a los términos ‘sexos’, ‘2 sexos’, ‘hombres’, ‘mujeres’. Esta dualidad de los sexos es social, institucional, específicamente humana. Hay una pretendida naturalidad en la separación de los sexos que no es tal. Esta separación está sometida a la ideación y a la institución. La peculiaridad de la separación entre los sexos radica en que es una relación de dominio; «[…] se trata de dos clases sexuales, una dominante, los hombres, y otra dominada, las mujeres».18 Unos arriba y otras abajo. «Son así las mujeres objeto de posesión (si se quiere, como para Engels, el primer objeto de posesión, con el que la noción misma de ‘posesión’ o ‘propiedad’ se funda; la primera forma de dinero por lo tanto); son objeto de conquista, campo de labranza, medio de reproducción; son objeto de gobierno, desde la jefatura estatal al pater-familias; son sujeto de obediencia».19 Con esta relación de dominio se funda la Historia. Pone como ejemplo el Génesis, en el momento de la expulsión del Paraíso. Adán es condenado al trabajo y Eva, a su vez, es condenada a la reproducción y la sumisión a Adán. Respecto a los matriarcados sólo podrían tener un lugar en la prehistoria, en una etapa mítica.20 Saca a la luz dos errores contrapuestos: Considerar la relación de dominio como algo natural y considerarla superficial en la historia humana. Este segundo error tiene consecuencias, entre ellas, la hipocresía. Se pretende que la voluntad individual puede eliminar o volver del revés el sentido del dominio. Insertos en esta sociedad, histórica y patriarcal, sin querer cambiarla, se pretende cambiar esta relación de dominio, esto, según Agustín García Calvo, es sólo una ilusión política. No se puede modificar los cimientos sin tocar el edificio. En esta sociedad se pretende que esta división de sexos tenga unas bases de naturalidad. Pero mediante la observación científica se encuentran ejemplos en las dos direcciones, tanto de machos que pretenden dominar a las hembras, como de hembras que se comen a los machos. El problema radica en que al observar a los animales se proyectan las instituciones humanas. Pasa a definir la relación de dominio, como un caso particular de una relación de dependencia. Es una relación asimétrica, con dos sentidos contrapuestos. Pone como modelo, de este tipo de 16 Ibid., p. 20. 17 Ibid., p. 21. 18 Ibid., p. 22. 19 Aunque aquí sólo hace una referencia a Engels ya había escrito un libro, a propósito del marxismo: García Calvo, Agustín, (1970): Apotegmas a propósito del marxismo, Ruedo Ibérico, París.Ídem. 20 «Toda imaginación de matriarcados es por tanto propiamente prehistórica, y más bien mítica». Ídem. -30-
relaciones, las relaciones gramaticales de dependencia.21 Muestra como esta relación de dominio, del hombre sobre la mujer, tiene otra cara que es el dominio que ejercen las mujeres sobre los hombres. Desde mi punto de vista, esta relación recuerda a la dialéctica hegeliana del amo y el esclavo, no en vano, antes se ha referido a los sexos como clases sociales.22 «Una mujer está ciertamente determinada por el hombre, y sólo en esa determinación halla su ser, social y real por tanto».23 Un ejemplo de esto se ve en locuciones «[…] como ‘Señora de Zutano’ donde la sintaxis manifiesta la determinación real […]»,24 también la Iglesia ha ayudado para conseguir la dominación de las mujeres. Su fundador, San Pablo, explica por qué deben las mujeres cubrirse la cabeza en la iglesia: «[…] porque, así como Cristo es cabeza del hombre, el hombre es cabeza de la mujer».25 5. LAS RELACIONES HOMOSEXUALES: Da unas anotaciones sobre el tema, pensando en no defraudar a sus posibles lectores homosexuales, ya que al tratar del amor se refiere fundamentalmente a la diferencia sexual. Les reconoce el esfuerzo que han realizado para hacerse respetar en esta sociedad. Este esfuerzo les ha hecho exagerar la importancia y excepcionalidad de sus relaciones, hasta hacerles pensar que la homosexualidad puede ser una cura de la dominación existente en las relaciones heterosexuales. Pero él no lo ve así, estima que la forma de las relaciones homosexuales es sólo un caso particular de la relación heterosexual. «Si acaso, la relación homosexual, al someterse al esquema de dependencia y de dominio, lo que hace es confirmar cómo la oposición ‘2 sexos’ es independiente de las supuestas diferencias sexuales animales, se sobrepone a ellas y las incluye a su servicio, y en su caso, se puede pasar sin ellas».26 Por ello la relación homosexual no evita el esquema social vigente, no evita esta relación de dominio y dependencia. 6. EL AMOR ENCUENTRA SU NOMBRE: Según afirma, este proceso de ideación, en el que el amor encuentra su nombre, es tan antiguo como la lengua. Reconoce que la descripción que ha dado del enamoramiento anterior a la idea, era abstracta, no se encuentra ningún caso así. Relata como el camino que conduce a poner nombre al amor, es diferente dependiendo del sexo. En el caso de los niños, de los hombres, la presión social y su propio componente social interno, les conduce a darle nombre a este sentimiento no definido. De manera coloquial, en el grupo de amigos, se va definiendo lo que le pasa, por ejemplo si le atrae más o menos una mujer, van dándole nombre al amor. Para las niñas, las mujeres, las presiones para que verbalicen sus sentimientos suelen venir de otras, de la misma edad o mayores. Las principales diferencias es que ellas juegan a mamás y manejan nociones como ‘novios’ o ‘casarse con’, totalmente desligadas de contenido erótico; también se las enseña a apreciar las prendas amatorias de los hombres, preguntándose: ¿me gusta o no?. 21 «Por ejemplo, una de determinación, ‘anillo de oro’, en la cual, si el determinante ‘de oro’ determina al determinado, en sentido inverso depende del determinado ‘anillo’, que lo rige como núcleo o centro del sintagma». Ibid., p. 24. 22 Más adelante afirma que: «También el esclavo debe, por su propia condición, desarrollar medios de hacer que el señor, o su hijo, dependa de él; y hasta las riquezas inanimadas, como decían los moralistas hablando contra el avaro, son las dueñas de su dueño.». Ibid., p. 25. 23 Ídem. 24 Ídem. 25 Ídem. 26 Ibid., p. 26. -31-
«Pero lo que estimo una diferencia significativa es que en general, mientras los chicos llegan a alcanzar la conciencia de los encantos de las chicas en términos de ‘más o menos’, las chicas están más bien obligadas a responder a la cuestión del gustar por ‘sí o no’, de manera que cada una debe saber no tanto si Mengano le gusta más que Zutano, sino si Zutano le gusta o no; y rara será la niña de 8 o 9 años que no tenga hecha una lista de cuáles son los muchachos y hombres que le gustan».27 Continúa hablando de esta lista, en la que realmente sólo contaría el primero, que sería sustituido por el segundo si surgiera algún inconveniente. Esta sería una fase preparatoria para cuando el Amor se configure totalmente. Desde que comienza a fraguarse la Persona, dentro de la Familia, se la prepara para la verbalización e ideación de los sentimientos. Además se le asigna un rol, dependiendo de su sexo. Lo que destaca de estas diferencias es, de nuevo, algo relacionado con la gramática. Los términos tienen una importancia vital en la obra de A.G.C., términos que muchas veces se oponen, como en este caso ‘sí o no’. La utilización de términos absolutos es propia del Poder, es Poder que empieza a someter a las mujeres desde niñas. Aunque la configuración definitiva, del sentimiento en idea de sí mismo, se produce con la declaración de amor. 7. LA DECLARACIÓN DE AMOR: De nuevo la importancia de las palabras, de lo que se hace con las palabras, la declaración de amor: «Consiste ésta, como saben, en la pronunciación de una fórmula verbal que, de un modo sumamente revelador para nuestro estudio, es, para cada lengua, fija, inviolable, insustituible, como las fórmulas de consagración sacramentales».28 De nuevo aparecen las similitudes con la Iglesia. Es sumamente interesante ver como analiza los distintos momentos reveladores, en este proceso de abstracción de los sentimientos, ya que en estos momentos, es cuando se puede descubrir la falsedad. Un momento decisivo es este de la declaración de Amor. Según lo que afirma, la fórmula verbal TE QUIERO29 es insustituible y encuentra traducción exacta en las lenguas occidentales, dominantes; no ve tan claro que esta fórmula se encuentre en lenguas más primitivas, incita a la investigación de este problema.30 Explica cómo está constituida la declaración: «Esa fórmula está constituida por un verbo de los que llaman los gramáticos performativos, esto es, verbos en la 1.ª Persona que tienen la virtud de que hacen lo que dicen al mismo tiempo que dicen lo que hacen, como “Juro”, “Te lo prometo”, “Te perdono”».31 Por ello no produciría los mismos resultados, aunque sea el mismo verbo, cuando se empleen otros Tiempos, Modos o Personas. Hay una excepción, cuando se dice “La quiere” en el sentido de un querer absoluto, de un querer de ‘sí o no’. En este caso hay que interpretarla como una fórmula metalingüística, entonces se explicita como «Le ha dicho TE QUIERO […]»32. Lo mismo sucedería con el masculino “Lo quiero”, aunque en esta ocasión la explicitación es distinta porque la pronunciaría una mujer, sería «Le he dicho o al menos me he dicho y estoy dispuesta a decirle TE QUIERO».33 Esta diferencia, entre los dos sexos, parece una consecuencia directa de el tipo de educación que se da dependiendo del sexo. Antes he 27 Ibid., p. 28. 28 Ibid., p. 30. 29 Escrito así en la obra. Ídem. 30 No es esta la única vez que propone temas para profundizar sobre ellos, va proponiendo algunos para realizar trabajos de investigación, tesinas, desde su punto de vista más interesantes que muchas de las que se realizan. 31 Ibid., pp. 30, 31. 32 Entre comillas en el original, Ibid., p. 31. 33 Entre comillas en el original, Ídem. -32-
comentado que A.G.C. establece la principal diferencia entre los sexos en el hecho de que a las mujeres se les educa respecto al Amor en términos absolutos de ‘sí o no’, por lo que su decisión suele ser más meditada ya que no cabe el ‘más o menos’ de los hombres, aunque este no es el único motivo, como se verá más tarde. Mediante esta fórmula, su pronunciación, se convierte a los sentimientos en ideas, en la Idea de Amor. Dice que esta Idea guarda una relación estrecha con el verbo ‘existir’: «[...] que es un verbo que inventaron en las escuelas medievales como recurso (en verdad, destinado a un sólo sujeto: Dios) para fundir en uno el índice verbal ‘hay’, carente de significado y cargado de una función mostrativa sobre el campo en que se habla (“Hay... algo, mucho, poco, en algún sitio”) con un pretendido semantema verbal, predicativo en frase bimembre, como un verbo normal de los que dicen (significando) algo acerca de un tema o sujeto, de modo que pareciera que “existe”, igual que “corre”, “está verde” o “vive en París”, dice y significa algo».34 Y es que este verbo teológico ha sido aplicado principalmente a Dios, y después al Amor. Otro verbo que le ha sido aplicado correlativamente es ‘creer’. Son comunes, pues, oraciones como: “¿Existe el amor?” o “Creo en el amor” en las que se refieren a este ‘amor’ idealizado. Hay paralelismos entre este tipo de expresiones y las referidas a Dios, se podrían intercambiar los nombres perfectamente. Al ser el Amor un ente ideal, tiene algunas características comunes a los entes ideales, como ser ‘uno’ y ‘eterno’. Cualquier asomo de multiplicidad, cualquier participación en la gradación ‘más o menos’, lo haría caer al campo habitual de las palabras, perdería su condición de ideal. Este ‘amor’ debe ser único, sin cambios, eterno. Debe ser el mismo que sí mismo, permanecer sin cambios, eterno, para ser ideal, para ser el Amor verdadero. La fórmula eclesiástica, «“Hasta que la muerte nos separe”»,35 resulta escasa comparada con este Amor eterno, ya que para Él no hay muerte, no reconoce la condición temporal de los afectados por el ‘amor’. Este tendría que «[...] confundirse, como el de Dante y Beatriz, con el amor mismo del Dios eterno, que es eterno Amor».36 Es usual ver como surge el desamor, pero este se produce en un «[…] tiempo sucesivo y fluido, que no es el Tiempo-todo del Amor mismo, donde todo fluir se anula».37 Estas rupturas se producen en el tiempo que fluye, el tiempo en el que vive la gente, no en la eternidad del Tiempo de Amor. Han sido infieles a la idea del amor, pero el Amor, la Idea, sigue intacta. En la ruptura también encuentra diferencias entre los dos sexos. Las mujeres saben lo que es el Amor, ya que creen en Él. Al acercarse a Él en términos absolutos, también lo niegan en términos absolutos, lo emplean con un valor de ‘sí o no’. Cuando olvidan lo hacen totalmente, en cambio los hombres mantienen un recuerdo más o menos enamorado, no olvidan totalmente. Como ejemplo de esta diferencia en la manera de olvidar cita a Machado.38Posteriormente trataré de este tema del olvido y su relación con el Amor y el Tiempo. Mediante la declaración de Amor los sentimientos son definidos y reducidos a idea, a ‘uno’ y a ‘todo’. Lo múltiple, lo indefinido, lo infinito, pasa a ser 34 Ídem. 35 Aparece entre comillas en el original, Ibid., p. 33. 36 Ídem. 37 Ídem. 38 «Así, con mucha exactitud, en aquella canción de A. Machado: “—Niña, me voy a la mar./ —Si no me llevas contigo, / te olvidaré, capitán. // En el puente de su barco / quedó el capitán dormido; / durmió soñando con ella / (— Si no me llevas contigo…) // Cuando volvió de la mar / trajo un papagayo verde (—…te olvidaré, capitán) // Y otra vez la mar cruzó / con su papagayo verde. / Capitán, ya te olvidó.” Contrapóngase con la otra noción de amor que subyace al otro empleo de ‘olvido’ en las Canciones a Guiomar». Ibid., p. 34. -33-
una idea manejable. 8. RENUNCIAR AL AMOR. ¿CÓMO SE RECIBE AL AMOR?: También hay diferencias en la forma de recibir el Amor, dependiendo del sexo. Siguiendo con el hilo de la argumentación, afirma que las mujeres son más dadas a creer en el Amor, en el Amor único, y son más capaces de separar la práctica diaria de la creencia en el ‘amor’. Aceptan más fácilmente, como algo inevitable, la transformación del sentimiento en idea. Los hombres se muestran más inseguros, piensan en la fórmula TE QUIERO como en una mediación necesaria, algo que tal vez deben decir, o que tal vez, la otra, esté esperando oírlo. Hay una superioridad de las mujeres en lo que se refiere al conocimiento del ‘amor’. Entre ellas usan «el verbo ‘querer’ con el significado de ‘querer de Amor constituido’».39Es un uso metalingüístico de TE QUIERO, «con un convencimiento natural de que saben a qué se refiere tal significado»40. Dice que, aunque es sumamente raro que un hombre emplee el verbo ‘querer’ en el sentido de ‘sí o no’, le sorprendió ese uso en boca de un conocido suyo41 y le llamó la atención lo propio que era aquel uso de las mujeres. Afirma que las mujeres han demostrado, a lo largo de la Historia, una mayor fidelidad a las ideas, que en numerosa ocasiones ha sido mal pagada. La identidad de la mujer, en muchas ocasiones, depende del hombre. El problema aparece al tener varios sujetos, sucesivos, que responden a la idea única de ‘amor’, entonces deberá elegir a uno de ellos como su verdadero Amor. Según su parecer este tipo de comportamientos se contagia a los hombres. 9. LA ESCISIÓN ENTRE EL AMOR MAYÚSCULO Y LOS ACTOS O SENSACIONES AMOROSAS: Esta escisión es clara en las mujeres, ya la he mencionado antes al hablar de su educación para el Amor. A.G.C. pone como ejemplo, de esta escisión, a las prostitutas: «[…] en caso de establecer, como se suele, una relación de Amor mayúsculo con uno (su chulo, su Hombre), la necesidad de fidelidad a ese Amor, y su unicidad en medio de trato múltiple, se salve a toda costa, por recurso a cualquier regla o pormenor psico-fisiológico reservado en exclusiva para Él».42 No hay mayor escisión que esta. Escisión entre la Idea y los sentimientos; lo múltiple, en la figura de los distintos hombres, y el Uno, representado por su Hombre, que es su Amor único y verdadero. 10. ¿QUIÉN HA INVENTADO ESTE AMOR?: «Pues bien: de esta institución o idea del Amor parece evidente que, dentro de un mundo patriarcal, estando la sociedad histórica constituida por el dominio del sexo masculino sobre el otro, y refiriéndose tal institución a la relación primaria entre los dos sexos, no puede pensarse otra cosa sino que es una invención de los hombres o dominantes para las mujeres o sometidas».43 Aquí, se encuentra ya claramente, la relación con el Poder. Sirve para mantener el sometimiento, 39 Ibid., p. 36. 40 Ídem. 41 «“Pero el caso de esa chica es peor, porque él no la quiere”». Ídem. 42 Ibid., p. 38. 43 Ibid., pp. 38-39. -34-
referirse a cosas tan dispares. Pretende encontrar algo, por más abstracto que sea, a lo que la palabra amor pueda referirse; «[…] pero ello ha de ser tal —no nos asuste— que se dé en cualquier trance amoroso, erótico, libidinal o cupidinal […]».80Al referirse a cualquier trance se refiere tanto a la violación como a la más inocente de las caricias. Pretende encontrar un denominador común, que permita descubrir algo de la relación entre amor y tiempo. «Y no es después de todo tan abstruso: muchas veces gentes más o menos filosofantes se han acercado a formularlo: es aquello del encuentro con el Otro o el descubrimiento de que hay otro; o sea que, de un modo particularmente vivo en trances y casos como los citados, uno percibe que ahí fuera hay otro, que es otro que no es uno, pero que es precisamente otro por ser uno como uno».81 Aunque, algunas veces, otros han hablado de relaciones en las que al sujeto se le trata como un objeto, A.G.C. dice que siempre hay una relación entre sujetos, el otro sigue siendo otra subjetividad. Se busca que el otro responda a la pasión con pasión, a la fidelidad con fidelidad. En el caso del amor, entre hombres y mujeres, la división sexual «[…] proporciona la más fuerte impresión de la diferencia u otredad, […] proporciona la más violenta evidencia de que el otro u otra es también una o uno respectivamente».82«Así que, en suma, la nota elegida para abarcar a todo amor y rápidamente referida con el uso de los Pronombres contrapuestos, que es lo menos traidor para el caso seguramente, puede servirnos para nuestro propósito […]».83 Por otro lado, ataca la cuestión de una manera doble: «[…] por la relación del tiempo con el amor y por su relación con el olvido, que claro está que será un olvido de amor, al menos de primeras».84También tiene en cuenta la temática de los cursos de verano en los que esta charla está inserta, este curso trata de cuestiones de simbología. Para hablar de esto comenta dos poemas de A. Machado, para ver las relaciones entre amor y olvido. El primero de ellos también lo citó en la charla anterior, El Amor y los dos sexos, y aparece en Nuevas canciones (n.º CLXIII), se titula ‘El viaje’. Lo que destaca, principalmente, es que: «[…] el ‘olvidar’ es una cosa de la mujer, la niña, la cual no sólo lo hace o le pasa, sino que sabe de antemano (y lo advierte) que lo va a hacer o le va a pasar, y que efectivamente, al no darse la condición que lo evitaría, se cumple como se había previsto, en tanto que el hombre, el capitán, parece quedar algo extranjero a tal proceso, que ni siquiera cree mucho en la amenaza y confía, al volver del viaje, en que no se cumpla, confianza que le cuesta la oportuna defraudación; […]».85La condición para el olvido es el tiempo que se esté separado del otro, que aquí se le asemeja con la inmensidad de la mar. También cita los versos, números 3 a 6, de las ‘Otras canciones a Guiomar’ y algún otro fragmento más. Retoma el hilo de la argumentación volviendo a las experiencias más comunes o cotidianas, en las que se entrecruza el tiempo con el amor o con el sexo. El arrobo amoroso se produce en un instante, es algo pasajero y huidizo: «[…] pues es precisamente así, por negación de toda estabilidad o paradero, como el arrobo amoroso, por manera paradójica y curiosa, niega el tiempo y confunde la instantaneidad con la finitud».86«[…] la culminación del amor está ligada 80 Ibid., p. 66. 81 Ídem. 82 Ibid., p. 67. 83 Ibid., p. 68. 84 Ídem. 85 Ibid., p. 70. 86 Ibid., p. 74. -41-
con un modo de olvido de uno mismo y con la pérdida del tiempo en el instante».87«Otro trance de relación de amor con tiempo se nos ofrece en cambio, a través del ‘siempre’ o la eternidad, que es la manera contraria de perderse el tiempo, precisamente al consagrarse como ‘todo el Tiempo’».88Esta eternidad se da en el Amor mayúsculo, pero eso ahora da igual ya que se están analizando todas las relaciones del tiempo con cualquier tipo de amor, mayúsculo o minúsculo. Aclara que el ‘tiempo’ es una «[…] idea contradictoria consigo misma, en cuanto que pretende referirse, como realidad de la idea, a algo continuamente huidizo, flúido sin fin ni discontinuidad alguna, puesto que es eso que pasa, mientras que, por otro lado, pretende ser de veras una idea, siendo así que la cosa se conciba en conjunto […]».89 El amor es instantáneo y eterno, y va saltando de uno a otro extremo: «[…] la eternidad del Amor mayúsculo y declarado ha de ser la compensación y el intento de curación de la instantaneidad inasible del amor minúsculo o no sabido: puesto que no sé con certeza si he vivido o no un momento de amor, que, cuando quiero darme cuenta, ya ha pasado, en cambio, cuando sepa lo que es amor, ahí no se me escapa: será por siempre, será… todo el tiempo».90 Aparte de estas apariciones extremas en la realidad cotidiana, hay una buena avenencia entre amor y tiempo, no se diferencia de la forma de relacionarse el tiempo con otras actividades, como el trabajo. Enumera algunos ejemplos, como, la puntualidad durante el noviazgo. Estos distintos casos muestran: «[…] la resignada sumisión del amor al tiempo y al cómputo consiguiente, y cómo ello implica, naturalmente, una extrema asimilación entre los sucesos de amor y las actividades del trabajo: como que, desde el punto en que el amor se ha sometido a ser la planificación de un futuro, sea el de un matrimonio o sea el de un ligue o contrato para la noche, nada puede evitar que sea una actividad de reproducción, un hacer lo que está hecho, como el trabajo de la fábrica o de la construcción de bloques de viviendas, y con ello situarse en el trance de creación del tiempo vacío (que es la verdadera aparición del tiempo como idea de sí mismo), tiempo vacío en el que el amor apenas podrá tener ya otra función que la de llenarlo; […]».91Aunque el amor niega el tiempo, tanto por su condición de eternidad como de instante, en el día a día se ve ligado a él, como sucede en el trabajo. Amor y trabajo pasan a complementarse e identificarse. Reconstruyendo el proceso, de las relaciones del amor con el tiempo, distingue cuatro pasos fundamentales: —«[…] un amor que no se sabe, olvidado de sí mismo, y por ello perpetuamente recordándose […]»92 —«[…] reconocimiento aciago de ese amor como inasible, como instantáneo[…]»93 —«[…] decisión compensatoria y desesperada (toda la Fe y la Voluntad se pone en ella) de que ese amor, ya sabido, sea eterno[…]»94 —«[…] la reintegración a la realidad: el amor se concilia y colabora con la futura muerte de cada uno, y por ende con las horas, días o años del cómputo del tiempo».95 87 Ibid., p. 75. 88 Ídem. 89 Ibid., pp. 76-77. 90 Ibid., p. 78. 91 Ibid., p. 81. 92 Ibid., p. 87. 93 Ídem. 94 Ídem. 95 Ídem. -42-
Este proceso es interesante pero lo más importante del amor es que se trata de la ocasión en que se descubre que tú eres otro, en el sentido de que eres uno como yo, es decir, la imposibilidad lógica de que «[…] al mismo tiempo, yo sea yo y tú seas tú, absolutamente diferentes y contrapuestos por lo mismo, y al mismo tiempo, tú y yo seamos dos, una pareja, esto es, que se nos cuente por número, como siendo ambos un caso de lo mismo».96Esta es la brecha que abre el amor, esta es la falsedad que subyace. Otro de los resultados de este análisis es el descubrimiento de la inasible instantaneidad del amor que no se sabe, que deja de serlo en cuanto se le reconoce ya que se transforma en eterno. 2ª Parte: EL COÑO HABLANDO: En esta segunda parte me ocuparé principalmente del sexo femenino, mejor, de lo desconocido. Por ello seguiré a Agustín a través de las claves que aporta para dejar hablar a esa boca que nunca habla, el coño. Me serviré de un seminario impartido por A. García Calvo97 para adentrarme en el tema. Según sus propias palabras se trata de algo sagrado y por tanto desconocido, es algo que no se sabe. Así tratará del sexo y de la sexualidad como algo sagrado, desconocido, algo a lo que tiene un respeto irrespetuoso. Lo que pretende es darle voz y razón al coño, aunque habitualmente lo que hacemos es disimular lo desconocido. Hay una falta de respeto hacia lo desconocido que engloba al mismo cuerpo y con la que se pretende anular la posibilidad de que surja lo desconocido, lo imprevisto. Esta actitud está generalizada y un ejemplo de ello es como el confesor sabe de antemano los pecados que se pueden cometer y con ello anula la posibilidad de que surja lo imprevisto, lo desconocido. Agustín nos señala algunos grandes procedimientos de anulación de lo desconocido como son el matrimonio (o la pareja) y la prostitución98. Habitualmente se elige perder lo que amenaza vida por la seguridad. Critica a los sexólogos y a ese interés por dotar a todos los nombres relacionados con el sexo de términos científicos en latín. Pasa a realizar una breve historia de la palabra sexo, dónde todos los términos provienen del termino “separación”. El significado actual «es una derivación de ese estadio intermedio en que sexo quiere decir sexo femenino: el sexo, la sexualidad, son naturalmente, como esta incursión etimológica nos muestra, las mujeres: es lo femenino lo que es el sexo y lo que es la sexualidad.»99 Esta evolución de la palabra sexo es correlativa a desarrollo del «Amor con mayúsculas». El sexo se nos muestra como algo contrapuesto y complementario, se trata de «“hacer lo mismo, que le pase a uno lo mismo que en el Amor, pero sin Amor”, sin Amor verdadero.»100Sería una 96 Ibid., p. 90. 97 Está transcrito de la conferencia para la Universidad Internacional “Menéndez Pelayo” en la Magdalena, Santander, Agosto de 1986. Previamente publicado en el volumen de AA. VV. (1988): Filosofía y sexualidad, Anagrama, Barcelona, pp. 29-54; la publicación que manejo pertenece a García Calvo, A., (1990): ¿Qué coños? Cinco cuentos y una charla, Lucina, Zamora, pp. 159-188. 98 «La prostitución es complementaria: lo que se paga, aquello que se puede comprar y vender, es, por excelencia, lo sabido», Ibid., p. 163. 99 Ibid., pp. 167-168. 100 Ibid., p. 168. -43-
evolución similar a la que se produce entre cuerpo y alma. Esta insistencia en la separación es el fundamento de la represión contra el amor (con minúsculas), lo desconocido y lo imprevisible, en definitiva contra «lo femenino». Así «lo femenino» se nos presenta como lo dominado, como lo sabido para evitar lo desconocido y por tanto peligroso. Y es que toda dominación se basa en una pretensión de saber. «No hay poder sin mentira.»101 Para él las mujeres son el primer caso de dominación, la primera forma de Dinero y la contraposición de los sexos es la primera lucha de clases, como antes he señalado al tratar el tema del amor. Habla de una de sus obras de teatro, Iliu persis102, que transcurre en la noche de la caída de Troya y en el que las mujeres juegan un papel fundamental y selecciona un fragmento en el que se habla de la supuesta envidia de pene de las mujeres y de cómo esta envidia fue precedida por la de los hombres. Esos hombres que, a veces, sienten terror frente al coño. No voy a detenerme en las distintas referencias que hace a Freud. También incide en distintos símbolos relacionados con el coño pero sólo me detendré en uno de los gestos que lo simbolizan: la higa. «Su forma más corriente es ésta [el orador hace el gesto, con el dedo medio agitándose sobre los otros replegados por el pulgar].»103 Aunque muchos y muchas lo interpretan como un pene no es así. «Esto es una representación del coño con un clítoris temblante, y, por tanto, amenazando en el sentido que puede amenazar a los hombres la cosa.»104 Por ello le sorprende que este simbolismo no sea más patente. Eso se podría deber a ese «terror masculino frente al coño»105. Este terror es según A.G.C., principalmente funcional. Es un terror a la cuantía innumerable. «El sexo dominante sabe que es el dominante precisamente gracias a su limitación. El ser se funda en el número.»106 Como punto final he seleccionado un fragmento, que podría hacer propio: «Me acerco a terminar (casi termino) haciendo constar que, a pesar de lo que pase con la mayoría de las mujeres, sigue siendo razonable esto que el sexo de por sí, el femenino, está diciendo de sí mismo: es una amenaza de infinitud, de indefinición, de pérdida, para el Poder, para toda la sociedad establecida.»107 101 Ibid., p. 170. 102 García Calvo, Agustín, (1976): Iliu persis : tragicomedia musical en una noche, Akal, Madrid. 103 García Calvo, A., (1990): ¿Qué coños? Cinco cuentos y una charla, Lucina, Zamora , pp.174 - 175 104 Ibid., p. 175. 105 Ibid., p. 176. 106 Ídem. 107 Ibid., p. 187. -44-
CONCLUSIONES: He seguido un hilo desde el Amor como institución opresora y definida hasta lo femenino como algo desconocido e indefinido que nos puede permitir el descubrimiento de las mentiras en las que se basa el Poder. Mi interés radicaba en subrayar el papel fundamental que juegan las mujeres en el razonamiento de A.G.C.. Una mujer que no sea sierva ni dominadora, que diga NO, que se rebele contra todo lo que se supone que debe hacer como ya sabido, como ya ordenado. Da algunas pautas sobre lo que podría no hacerse: No creer en Dios, en el Dinero, etc. «No hacerte un Hombre (ni Ejecutiva, ni Ama de Casa, ni Liberada, ni Feminista), no imitar para nada al Sexo Dominante, para no sostener el Dominio, la mentira y la desgracia de la Historia que el Hombre de Dios ha fabricado.»108 Pretendo con ello iniciar un camino que me conduzca a otro tipo de moral, a otro tipo de pensamiento que no tenga como objetivo la definición y el sometimiento, que busque la libertad más allá del mero término. BIBLIOGRAFÍA: García Calvo, Agustín, (1976): Iliu persis : tragicomedia musical en una noche, Akal, Madrid. García Calvo, Agustín, (1984): El Amor y los 2 sexos109, Del tiempo de amor y olvido, Lucina, Zamora. García Calvo, A., (1990): ¿Qué coños? Cinco cuentos y una charla, Lucina, Zamora. García Calvo, Agustín, (1994): Contra la Pareja, Lucina, Zamora. García Calvo, Agustín, (1996): De Dios, Lucina, Zamora. García Calvo, Agustín, (1996): Contra el Hombre, Fundación de Estudios Libertarios Anselmo Lorenzo, Madrid. ¿García Calvo? ,¿Agustín?, (1999): DE MUJERES y de hombres, Lucina, Zamora. ¿García Calvo? ,¿Agustín?, (2000): Entre sus faldas (3 cuentos y 26 mensajes electrónicos), Lucina, Zamora. 108 ¿GARCÍA CALVO? ,¿Agustín?, (1999): DE MUJERES y de hombres, Lucina, Zamora, p. 99. 109 Publicado en el año 1982. -45-