El asturiano en Madrid y observador instruido: comedia de figurón
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COMEDIA DE FIGURO M, EL ASTURIANO EN MADRID, T OBSERVADOR INSTRUIDO. ACTORES. D. Placido , casado de segundas nun¬ cios con Doña J Acinta , wuger vana, capri¬ chosa y petimetra. Doña Pascuala , hija de Don Placido, simple , y esposa de D. Cnsanto , Montañés astuto, y de carácter malicioso. D. Blas, sobrino de Don Crisanto , re¬ den venido de Asturias. D. Cárlos , caballero particular, amante de Doña Jacinta. D. Félix , amigo de Don Cárlos , y oficial de Dragones. D.Timoteo, Agente encargado de va¬ rios Pleitos que defiende Don Pláddo. Celestino, criado de Don Carloi. Inés , Criada de Doña Jacinta. Faustina Id. de Doña Pasquala. ACTO PRIMERO. Salón largo con dos puertas á la izquierda. Salen Doña Jacinta , c Inés. T Jac. .SLncs, de tu pensamiento no hay duda que resultara nuestra diversión j mas temo... Inés Decidme , qué os acobarda? Jac. Que se llegue á descubrir, y mi esposo maliciara:::- Inés. Nada puede sospechar, y mas quando no se tr^ta contra su honor j pues entonces fuera la burla pesada. Jac. Y si Don Cárlos no quiere, ni su compañero en nada meterse , dune , qué haremos? Inés. Si usted se lo suplicara condescendiera al instante. Jac. Ya estás, Inés , muy cansada. Inés. La suerte nos ha enviado dos muebles á nuestra casa, que objccto de mucha risa pudieran ser i y fustradas mis ideas por usted ^ se quedan. Piedras tirara Don Crisanto, como loco, si yo i mi cargo tomára hacerle rabiar. Jac. El es ente raro. ^
vase. Irés Pues la alhaja dcl tal Don Blas , mayor bestia no salió de las montañas de Asturias: decid , señora, aquel talle, aquella gracia de tio y sobrino, no son para ser muy envidiadas? aquel arte de vestir, aquel cuerpo, aquella pausa de Don Crisanto j uu carácter tan raro, dónde se halla? Jac. No sé como mi marido vino bien en que Pasqiuila, su hija , con esc ho ubie tan cstraño se casa ral Inés. Antes pensó noblemente: pues de este modo des casas no se han perdido; pues ella tonta y el necio , adequada ha sido en todo la boda: además , que anora echar plantas no podem. s las mu^cres^ porque los hombres se pasman en aquel instante mismo que. de casarse les hablan} y tenemos excmplares de jóvenes , que por vanas se quedaron para ti.is, y enterraron con guirnaldas. Jac. En fin , Inés, á tu gusta condesciendo. Inés. Viva mi ama. Jac. Pero Don Cárlos:;:- Inés. A noche me dixo vendrá sin falta hoy , y podréis despacio, hablarle. Jac. Queda enterada;;:- Inés. De qué? Jac. De que el fingimiento, en el instante se acaba, que la mas leve sospecha, contra mi decoro haya; que pues el cielo me ha dado, un esposo que me ama, en mugeres como yo nada es antes que su fama. Inés Hacia aqui vienen los dos. Jac. Retirémonos. Inés. Al arma, ingenio , pues hoy á dos Asturianos les declara á fuego y sangre la guerra la mas inocente criada. vasc. Salen Don Crisanto con bata y gorro, Don Blas de militar , cuyo vestido será no muy arreglado á su cuerpo , y lo manejará como poco acostumbrado á lievaríe ; el criado pone dos sillas en la Scena : los sirve el chocolate, y en una mesa pone una bandeja con bastantes vizcochos, de la que tomará D. Blas mu¬ chos, mientras habla Don Crisanto. Cris. Pues desde nuestro solar, en Asturias conocido, á la Corte te has venido con ánimo de medrar} darte debe el amor mió los consejos que aquí oyeres; hijo de mi hermana eres, y es cierto que soy tu tio. Mi fortuna , en todo infiel, para acrecentar mis daños, me .onduxo hace tres años, á este confuso babel} y quandu volver pensé á mi tierra á descansar, por acabarlo de errar, sobrino, me enamoré: pasaron varias cosillas: quise mudar de intención: caí en la tentación, que amor me hizo mil cosquillas. Pedíla muy satisfecho, otorgan á mi capricho, y p.isamos desde el dicho en tres Domingos al hecho. Ella me obedece pronta, (de esto muy poco encontramos) que en los tiempos en que estamos, lo hace la que solo es tonta} porque la,fortuna escasa es con los pobres maridos, pues se miran reducidos » que U muger mande en casa. Mi
Mi suegro , por conclusión es Abogado , oye atento, y plantará un Pedimento á el gallo de la pasión. De su primera muger tuvo á mi querida esposa: enviudó j ¡ que linda cosa si no la echara á perder! Pues fue en su necedad mi suegro tan perdulario, que se entregó voluntario á nueva cautividad. Segundas nuncias dispuso, y en su enlace el mentecato, halló la horma á su zapato, en una muger al uso. Esta es amiga de fiestas, de bayles y modas j gusta de cortejo , y no se asusta de caxas ni de trompetas. El patrimonio se gasta, y las rentas en arreosj y para sus debaneos una flota no la basta. El por ahora está muy quedo, y espero, si mas aguanta, tire el diablo de la manta, y se descubra el enredo A mí nada se me dá que haga la casa un gigote, porque de mi esposa el dote baxo de esta llave está: y en viendo revolución, si me pidieren me apuro, pues antes que dar un duro me arrancara el corazón. Blas. Eso , mi tio, se calla, y se libra con afran, pues dice bien el refrán: de que aquel que guarda halla. tríí. Qué soy tonto? Mi desvelo fue, pues la suerte me adula, ya que en feria compre muU ®1 que no viniera en pelo; pues muger que sustentar sin traer de América un cuento, es, hijo , cuento de cuento, y sin tener que contar. 3 Blas. Decidme , pues sois mí norte, y á vos , qual padre rae entrego, para no parecer lego, qué debo hacer en la Corte? Cris. Mucho hay en esto que hablar, y por no volverte loco, te advertiré poco á poco de quien te debes guardar. Primero procurarás huir con ;.stucia rara de la muger cara á cara, de las muías por atras: de los coches con esmero huye siempre ios costados; libratc por todos lados de truanes faranduleros. Aunque en algo reparares que tú en tu vida hayas visto, sigue tu camino listo, de ningún modo te pares: el aspecto muy severo, aprende marcialidad: y mir4 que es necedad el quitarse ahora el sombrero. Blas. No hacerlo es descortesía. Cris. Mal mi.doctrina acomodas: en esto , señor, mil modas salen nuevas cada día: si en la Iglesia algún beato muy mogigato le ves, quita el mogi, y mira que es de tus faltriqueras gato. A los plcitantcs desprecia, pues si te habla en el momento desde el primer pedimento te embocó hasta la sentencia. Si en tí alguna alhaja bella* ven y te la alaban; chito, pues si brindas, segurito que te quedaste sin ella. Si dices que hay primorosas cosas en nuestro lugar, te empezarán á encargar á centenares las cosas. Si te para una discreta queriéndote conocer, para en pedir , y ha de ser, la limosna de á peseta, -j,-
Si oyes riña , de contado (no corras que te harás reo) apresura el taloneo, y echa por el otro lado. Trata con veneración á los hombres y m\igeresj y dá á quantos conocieres, á ellas Doña y á ellos Don. Que con mis avisos fio hacerte hombre, claro está, y al verte digan : ai va el sobrino de su tio. Mas. Procurare con afan acreditar mi obediencia. Cris. Y si no , ten negligencia, que aquí te dispertarán. Mas. Que haya tanto malo estraño, y el motivo no sospecho. Cris. Cada uno va á su provecho sin ver el ageno daño: y en suma entienda tu maña, que es el que mas te lastima. Catedrático de Prima del arte de la patraña. Con su padre, las criadas, y su madrastra , mi tia viene. Cris. Linda greguería. Blas, Por eso , tio , te enfadas? Cris. Sí, porque es cosa muy rara, y que á un casado incomoda, á el otro dia de boda ver á los suegros la cara. Blas. De escucharte me sonrojo. Ya salen. Cm. Cese la lid; y ^ucs estás en Madrid, sobrino Blas , abre el ojo. Salen T>on Plácido , Dona Jacinta y Do¬ ña Pasquala , Inés y Faustina , criadas. Pide. Crisanto , hijo querido, por qué desprecias la grata compañía de una esposa y de un padre que te ama? Cris. Porque siendo, deuda en mí cí que mi sobritiQ salga en el teatro de la Corte con todas sus zarandajas, debo ir en su entendimiento imprimiendo cosas varias. Jac. No se le puede negar el que es mozo de esperanzas. Blas. Cómo me honraiil abarte al tio» Cris. Calla tonto, y no creas sus palabras. Blas. Porque? Cris. Porque hacen mas burla de aquello que mas alaban. Blas. Con qué mienten? Cris. Cada vez que habren la boca y que hablan. Pasq. Mi recicn novio, ó marido, aparte á Inés. de á noche acá, iinaginára, que desde que nos echaron la bendición , otra cara tiene distinta? Inés Señora, mientras es solo esperanzas las que tienen son aLgres, y con sus rostros encantuni pero en siendo ya maridos como Nerones espantanj y de Angeles á Demonios en un instante se pasan. Pide. Crisanto, de tu sobrino mi fino afecto se encarga: conmigo vendná al Consejo, puerta del Sol, prado, plaza mayor, cafés y otras partes, hasta que tomado haya aquella justa instrucción propia de su sangre hidalga. Mis avisos y doctrina le apartarán de la errada senda del vicio : no temas, te presentaré en mil casas de distinción, que enterados de quien eres , reiteradas pruebas de su mucho afecto tendrá tu amistad urbana. Conocerás el gran mundo, y aprenderás sin tardanza á tratar y distinguir
5 de Gugetos; y pues te hallas con estudios , si las leyes cursas, y graduarte alcanzas de Abogado, serás hombre visible, cobrarás fama, y mira aquí en poco tiempo ya tu fortuna entablada. ^las. Acepto el partido. Cris. A espacio: y responde suegro ó maza: sois su tio? Piác. No. Cris, Y su padre? Plác. Tampoco. Cris. Luego es bien clara conscqüencia de que usted no toca pito ni flauta en el muchacho, y dispone como si á usted lo encargaran, y en un punto hecho y derecho ya Abogado me lo encaxa. Abogado? antes, las piernas,, que lo sea, le quebrára. Jac. Por qué lazcu? Cris. Yo la sé. Pide. Dila. Cris. No me da la gana. Plac. Nó es facultad muy decente? Cris. Si lo es ; pero no me agrada. Plác. Fúndalo á ver. Cris. Señor mió: en la ley no cabe trampa, en las vuestras la hay^ á veces con las mismas que se gana un Pleyto , y les mismos textos, otro se pierde mañana: a uno hacéis reo, y el otro se queda per instam sanctam. Plác. En ese caso , los casos varían de circunstancias: dime tonto , no es un gusto quando una verdad se aclara con nuestra razón, hacer que aquella renta usurpada, aquella herencia no justa, que el contrario disfrutaba, no la logre , y exclamar con el derecho en voz alta; qué? res ubicumque sit pro Domino suo clamat? El salir de los estrados con la golilla mojada del sudor? los parabienes recibir j ver como alaban la verbosidad, talento, y otras prendas que á uno ensalzan y le dan honor ? no es , dime la mayor dicha que se halla? Cris. Y quando aquella verdad, que es aun mas pura que el agua queréis que sea menlira, ó pretendéis ocultarla; quántüs latines y autores cit.iis para amedrentarla? y le echáis libros de á folio encima hasta sepultarla; y logra la sin razón salir al fin con la instancia. Por esto debo librarle de cargo con tantas cargas: y que algún dia buscando la ley vigésima quarta sin poderlo remediar, la ley de Toro encontrara. Plác. Eres un necio. Cris. Mejor. Plác. Eres;::- Cris. No tan grande maula como usted, y de no serlo le doy á Dios muchas gracias. Jíic. Ahora, Plácido, verás que con razón repugnaba yo esta boda. Pobrecita, quáiuos trabajos te aguardan! Plác. El mudará j y quando no, será tan cruel mi venganza, que para siempre se acuerde de Don Plácido de Vargas. Cris. Como se conoce , son ap. los dos mi suegro y madrastra. Pasq. Padres , decidme por Dios, para toda esta algazara, qué causa ha dado mi esposo, que así ustedes le amenazan? Plác. El que es:::- Cris. Muy hombre de bien. mo-
6 moneda que poco pasa. Plác. Tenaz, temerario, y:::- Cm. Bruto: decidlo en una palabra. Plác. Quando hay confesión de parte se omite toda probanza, bastaba que sobre mí me echase tan grande carga como es el civilizar (empresa bastante ardua) á ese muchacho Asturiano, que criado en la montaña ignora los liquis miquis, que aquí en la Corte se gastan: y procurase su aumento, para que se refrenaran las respuestas de ese, que es mi yerno por mi desgracia. Cris. Y mi fortuna , en que seáis mi suegro , está asegurada? Plác. Puede que sí; mas espero, quando veas la eficacia de mi razón , convencerte: y muy despacio tratada esta materia ha de ser. En el Consejo me aguardan: á Dios:::-hijo iva á decirte, mas tus porfias me cansanj pero corregirte espero: abur Jacinta j Pasquala, toma , hija mía, y de Dios la bendición en tí caiga. vase. Cris. A quien no engañarán up. estos con tan melosas palabras. Jue. Vea Inés , entablaremos entre las dos lo que falta. Vase Jacinta é Inés. Cris. Luego que marchó el marido ya anda el diablo en cantillana. ap. Blas. Que tenéis , tío? Cris. Tres cosas que á qualquier hombre pasan. Blas. Quáles son? Cris. Mi muger tonta, suegro Abogado, y madrastra; que son, si lo miras bien, los enemigos del alma. Pasíp Esposo mió , Crisanto, no me pongas esa cara: bien sabes que yo te quiero: si mi padre te regaña, que culpa te tengo yo? dame los brazos. Cris. Ya escampa, no seas simple , y delante de gentes , eso se callaj que aunque casados estamos es dar mal exemplo á quaiitas personas lo ven , y ahora | yo voy á salir ^ repara que á qualquier parte que vuelva* á mirar , allí me hallasj y que estoy siempre á tu lado aunque esté fuera de casa. Pasq. Eso cómo puede ser? Tú estas ahora en esta sala, si voy á mí quarto y cierro, y no te muevés , es clara cosa que estarás aquí, y yo en mi quarto sentada; y que habrá del uno al otro lo menos sus veinte varas. Cris. Es del honor del marido la muger depositarla; aquel soy yo , y en tí está, y nunca de tí se aparta: á mi 'me ves , si le miras, y hablando con el, me hablas, v. Pasq. Y sabes tú donde tengo escondida yo esa alhaja? Blas. No señora... vase. Pasq. Que borrico... vase. Mutación de calle, y salen Don CiírloSf y Don Félix y Celestino. Félix Estraño es vuestro suceso. Cárl. Tales acasos enlaza entre sí amor, que á esto obliga con su influencia tirana; pero como en sus escuelas, he cursado sus mudanzas, no me sorprehenden, pues Sc que á carecer de inconstancias, dexára de ser amor si prnduxese otras causas. Félix Bien hago yo ca cscusar tea-
I Rendir á esa Deidad vana ®2crificios, pues tan'mal ^ ios que le sirven paga, i'cíigo un cor.izon tranquilo: pasii, n ninguna me irlanda: y suio aspiro á la gloria de merecer por mi espada y mi valor , los aplausos á que! mi estado me llama. En mi concepto domina en almas afeminadas, que poseídas del ocio, este mismo las arrastra á sufrir de una muger altiveces temerarias. Ellas trastornan el orden natural^ pues es muy rara la que sujeta su gusto á aquel objeto que amaj no queriéndolas , me escuso de sufrirlas y aguantarlas. ^dest. Y usted es soldado? Ee/ix. Sí. Ee/eít. Pues es cosa muy estraña no tengáis amor. Eeíix. Por quéí , cíen. Porque en los que esas casacas ■ llevan , suele introducirse tal fuerza y efícaeia, ^ue aquellos que se retiran dero Marte en la esquadra Cupido, suelen ser ia milicia veterana., Don Félix , no hay duda alguna ífue de la muger dimana . nuestra ruina , porque ignoran muchos como han de tratarlasj atendedme un breve rato quedará desengañada vuestra opinión ; las conozco, y las vereis descifradas, y reparad que mis voces todas ellas sacadas de amantes desengañados, han freqüentado sus aulas, a mi oído á vuestros acentos eficacia. . ‘ Es Don Félix la muger,, si aquí con juicio la toco, iodo , nada , mucho y poco,- que no hay mas que encarecer. Son de varios aprcciables, y deciros aberreeidas, y las nombran fementidas, engañosas y mudtibles: con afecto desigual unos y otros las miramos: pues si malasias hallamos, por que buscamos el mal? Son opinioacs fundadas que nadie podrá negar, que para llegar á amar han de ser solicitadas. Necios amantes, querellas no forméis si os despreciaron; hicieron bien, pues iniraroxa que las rogadas son ellas. No será justo te asombre que te den mal pago á tí, tienen ellas culpa, di, de que no sepas ser hombre? Añadid á lo que he dicho, su espíritu dominante, por capricho es oy su amante al que dexan por capricho: no os quisiera molestar; baste lo que dicho habernos, y asi, Don Félix, pasemos á corno se han de tratar. Yo en las Escuelas de amor para muchos seré necio, pues no me aflige un desprecio, ni ensoberbece un favor. Si soy de alguna querido, porque lo dicen lo creo, y en la cumbre de amor leo el que seré aborrecido. A quaniüs pasos voy dando (no os parezca desatino) digo, en breve este camino tengo de baxar rodando; y muy necio vendrá á scB quien su daño no prevea, pues por muy buena que sea al cabo será muger. Si es de aquellas, cuyo esmero
9 hace en pedir importuna, ^ vá creciendo su fortuna y menguando mi dinero. Si es anciana , es pegajosa, y á vuelta de mil chocheces he de aguantar sus sandeces después de ser muy celosa. Si rica y noble , pasar las penas del Purgatorio, porque amigo, es muy notorio que honran por solo mirar, fei es casada , es bien sabido que mi amor su empleo pierde, al instante que se acuerde el marido, que es marido. Estas causas á tratarlas igual á todas me obliganj pues ellas mismas me ostigan en cansándome á dexarlas. Por quererlas no hago empeño, pues es cosa de novela que la que por mí no vela me haya de quitar el sueno. Esto me hace venturoso, tengo amores á porfía, alabo con bizarría sus gracias , y rostro hermosoj pues todas , porque me creas, sus defjctos te dirán, mas nunca confesaran de que son viejas, ni feas. Mi gusto al suyo se allana, y pues me han de aborrecer, el dexarlas ha de ser quando á mí me de la gana. Porque amigo , yo no acabo de entender su desvarío y en que estriba el poderlo de que un amante sea esclavo. Si me rindo á una beldad no por eso he ser necioi si me trata con desprecio uso de mi libertad; y esto que escucháis aquí, baste, y no os parezca estraño decir que este desengaño de ellas mismas lo aprendí; y fíiulmcute al tratarlas, dos cosas se han de observar: una , saberlas amar, , ; y la otra, saber dexarlas. Félix. Don Carlos, no hay duda que demostráis bien la causa de donde á varios amantes sus aflicciones dimanan. A qué no acertáis , amigo, de las que en la boda estaban ‘ anoche , rae gustó mas? Cari. Cómo es fácil entre tantas? Eeíix.Pues fue la novia. Cari. Ld tonta? Feliz. Sí, la tonta ; eso os espanta? Cárl. Os burláis? Fel. A ser posible que yo.á alguna me inclinara, á ella fuera , porque tiene un lio sé qué , que la agracia. Cárl. Pues si queréis ir á verla no es muy difícil la entrada; qué os suspende? i Félix. Que en mi vida he enamorado ni en chanzas, y aunque es tonta , no quisiera que acaso se me burlara. Celes. Paes ella será discreta como muía de la mancha. Cárl. Venid , que no es como aquella culebras que hay enroscadas en el golfo de Madrid. Celest. Es á la pata la llana. Cárl. Y vais á quererla? Félix. Puede. (sa^' Cárl. Pues mirad , que aunque no ^ es muger. Celest. Y la mas tonta á el diablo dá quince y falta. Félix. Yo novicio y ella simple, ya veréis que fiesta que anda. Celest. Cuidado con su marido. Félix. Si ella á mí no me es ingrata» y él se enCija , en canal le abro (fe la primer cuchillada. Celest. Alerta , que estos palurdo* Cicaen burlas muy pesadas. • vanse.
9 ^flíon largé con tres puertets : una en el tintro , y una ¡i cada lado ^ mesa y si¬ lla &c. y salen Doña Jacinta é Inés. Jac. Ines mia, según veo, mucho se tarda Don Cirios. Inés. El vendrá, no hay que temer, si lo que me habéis contado de la tertulia de á noche es cierto: i mi me ha asombrado. Jac. Y por qué ? La juventud ociosa no halla reparo en decirlo: compadecen al parecer el estado de aquella que está casada con hombre de muchos años. Inés. Pues yo estoy en que es cucaña tener el marido anciano. Jac. Verás que dando suspiros nos dicen : *,ah, si tocado me hubiera á mí tal fortuna! si este fuego en que me abraso conocierais! si soltera os mirára! si esa mano fuera mia, el mas dichoso seria de los humanos. Inés. Señora, los petimetres, esto es, á los que llamamos de la primera tixera; quando solteras estamos huyen todos de nosotras como de un cuerpo apestadoj pero en estando casadas, como de estado mudamos, mudan ellos de opinionj y al que antes costó trabajo que nos quitase el sombrero, tan pegajoso observamos después , que siempre le veraoé como faltriquera al lado. Dentro Doña Fasquala como rsgañ< con Faustina. Pasq. Ó dime donde lo ha puesto, ó si no, infame, te mato. Faust. Si no sé lo que es. Pasq. Ladrona, te he de ahogar entre mis raan06. J«c. Qué es esto , Pasquala? Pasq. Ay madre! Jac. Niña, señora , me llama. pasq. Ya lo sé^ peroá secas, señora , dicen que e s malo. Jac. Qué es, te pregunto? Pasq. Esa vil, que una cosa me ha robado. Faust. No hay tal. Pasa. Calla picotera: mire usted, he registrado cofres, cáxas, papeleras, las alhacenas y armarios, y no encuentro yo una cosa que mi esposo me ha dexado: nadie , nadie si no ella en mi habitación ha entrado, con que diga usted allí quien el harpa habrá tocado si no esa? O dámela, ó tus dias se acabaron. Jac. Pero qué.es ello, Pasquala? Pasq. Antes de salir mi amado esposo , dueño, ó marido, me dixo muy estirado: aunque miras que me yoy, me hallarás siempre á tu lado: queda contigo una cosa depositada, que hablando con ella , lo haces conmigo: si la ves , me estas mirando. La iba á buscar, y aunque mas, todo, todo he escrudiñado, no la encuentro. Jac. Y qué cosa es? Pasq. Una que dan los casados á sus iHUgcres , y á usted mi padre él habrá entregado. Jíic. Cómo se llama? Pasq. Aguardarse. Eso es lo que estoy pensando: es:::- el honor del marido, y que está depositado en nosotras , y es alhaja de tanto precio, y tan raro que en perdiéndose no se halla dinero con que comprarlo. Inés. Señora, es tonta; pero cada palabra es un rayo. Jac.
lÓ de clli abundantes cosechas, y que sé venden bien caras, con el nombre de esirangeras. Cárl. No veis allí á Don Crisanto y su sobrino? Félix. Que piezas tan estravagantes son. Celest. Pensará aquel que los vea, que son de algún tapiz viejo figura de cobachuela. Blas. Tío mió , aquel señor que en aquel portal se apea de casa grande, y que vimos que la gente de librea se quitó luego el sombrero y le hizo mil reverencias y pasó grave j es acaso un oficial? Cris. Que simpleza! Blas. Mariscal de Campo? Crií. Menos. Blas. Brigadier? Cris. Mas no me muelas, sobrino, y si á nuestra España todas las demas potencias unidas á un mismo tiempo le declarasen la guerra, y cada soldado nuestro matase en una pelea, tantos como tiene aquel metidos baxo de tierra} en menos de quince dias fuera la victoria nuestra. Blas. Luego mata aquel señor? Cris. Es verdad , mas con licencia. Blas. Qué es? Cris. Doctor en Medicina, y tiene tal preeminencia, que el muerto siendo inocente se va á retraher á la Iglesia, y el matador por las calles libre en coche se pasea. (do Sale D. Tim. Bendito Dios que he logracl que hoy no haya sido adversa la suerte} ahora emplear el dinero será fuerza: treinta y quatro duros tengo, co.no treinta y quatro estrella* matutinas , con su vista vivifico mis potencias. Diez duros para camisas, que con la que llevo puesta tengo dos con mas desgarros que el guapo Francisco Estevan'* otros diez para una capa} ello no será muy buena, mas el invierno pasado lleve la del cielo á cuestas/ y mis dientes parecían tiritando castañuelas: me compraré un peluquín, pues á este el pelo le dexa, y el pobrecillo la red por muchos lados enseña; medias, zapatos , pañuelos, y algunas otras cosuelas, un sombrero, así el dinero no malgastaré: y la? deudas? ¡Ah memorial cómo tú lo que me olvido me acuerdas. Félix. Haciendo mil almanaques el procurador se acerca. Cárl. También es un ente raro. Blas. Decidme , aquellos que llena» los cántaros, son paisanos? Cris. Hombre hay de sangre tan regií» que de Froila y Mauregato, descienden por linea recta} pero á estos sobrino mió, íes obliga la pol>rcza. Blas. Cómo trabajan los pobres! Cris. Son , si bien los consideras, los Gallegos y Asturianos, que aquí en la Corte se cncucutrJH* machos de carga nacidos para alivio de las bestias. Tim. Si pago á todos, por junto setenta reales me quedan. Blas. Aquel que va tan corriendo, y que dos reloxes lleva, qué es tio mió? Pasa uno bien puesto con dos reloxes figure ser peluquero. Cris. Un Peluquero. Blas. Qué bien puesto! y quánta rciú* tendrá ? Crif'
^ris. Dé estos los haberes £s un tanto por cabeza, y cobran mas alcabalas quando mejor las enredan. Slas. Pero estos serán señores? Cris. Hay muy pocos que se sepan sus principios , y los mas cursaron todas las sendas de amorosas travesuras, y así que tienen apenas una pequeña instrucción de su facultad , se agregan á alguno que tenga fama: éste á su lado los lleva, los introduce, habilita en su arte , y otras materias, que aunque no son muy precisas, son á su oñcio conexas, y en breve salen peritos, y no hay ninguna prebenda que de tanto, como el ser peluquero en esta Era. Blas. Qué quiere decir aquello que hay escrito en esta tienda, que almacén de todas modas dice , con doradas letras? Cris. Tanto , que no hay juicio humano que descifrártelo pueda. Blas. Pero qué es? Cm. Un laberinto mas confuso que el de Creta. Blas. Y qué , es malo? Crií. Es de lo peor sacada una quinta esencia. Blas. Cómo? Cris. Como estas casas son ( miradas con prudencia) simbolizados infiernos de todas las petimetras. Blas. Pues que son? Cris. En dos palabras de ellas te daré una idea: estas casas , nunca escasas de superfinas invenciones, son las Ciertas perdiciones, y ruinas de muchas casas. En sus géneros no hay tasas, le niegan U entrada al juicio, son centro del precipicio que á porfía buscan todas; y en este almacén de modas presiden el luxo y vicio. Son , si bien lo considero, con sus adornos fingidos, de España fondos perdidos, las Indias del extrangero: de las flotas paradero, piedra imán de los caudales, fomento fixo de males, y en fin, son en conclusión una próxima ocasión de mil pecados mortales. Blas. Ofrezco en ellas no entrar. Cris. Aun miradas por defuera dañan : mira tú que estrago causará al que las frecuenta. Blas. Allí está el Señor Don Cárlos y Don Félix. Cris. Pues apriesa vámonos á casa. Blas. Por qué? Crií. Para dar á mi parienta avisos muy importantes, y con ellos defenderla de un dragón , y un Petrimete, que tal vez su ruina anclan. Blas. Yo he observado que ios dos comiendo la hacian señas. Cris. No hay duda, y con este aviw acredito mi sospecha. Blas. Y no refrescamos? Cris. Sí, aquí venden á la vuelta aloja , hedida sana para el cuerpo, y faltriquera. Blas. Y qué, no nos despedimos? Cris. De buena gana lo hiciera si con una culebrina yo saludarlos pudiera. vase muy de priesa. Blas. Don Timoteo , cuidado. Tim. Id confiado. Blas. Mi sospecha es que otro no me la pille. Tim. Creed seguro que es vucstrjj Y antes de una hora prometo ri
iS de llevareá la respuesta. Blas. Pues, ánimo que la paga desde ahora corre á mi cuenta, vase^ Tim.. Lo mismo es este que Blas, y Blas dicen que era un bestia, vase.. Celest. Que mosca le habrá picado á Don Crisanlo, que apenas nos ha visto, como un rayo vá por la calle que vuela. Cari. Quien, basta á saberlo? Pero, iil fin, sera una simpkza propiamente suya , que el lo es por naturaleza. Félix. Pero no podréis negarme, Don Carlos , que aunque así con su sobrada malicia aquella falta supera^ CárL. Pero son á primer vista. SUS- máximas descubiertas. Félix.. También executar suelen distinto, de lo que piensan. Cárl. Todo os volvéis aprehensión:; demos al prado una vuelta, y en tanto por el camino hablaremos. Félix.. En hi.'ra buena.. Cárl. Vete tú á casa , y las capas, á donde sabes nos lleva. Celest. Está bien. Cárl.. Vamos Doa Félix, y vivid en la creencia que es para todos la Corte: de desengaños escuela. vanse. Salón corto '. salen Doña Fascj^uala. y Faustina. Fasq. Y mi e.sposo? Faust. Aun no ha venido.. Fasq. Desde que comió está fuera,, y á la verdad su tardanza me tiene ya un poco inquieta., Faust..Ea tomando cUos la rauta. Dios te la depare buena.. Fasq. Eso-de rauta ea verdad que me ha metido en. sospecha.. Faust. Yá esta aquí mi amo.. Fasq. Qlíc gusto, bendita sea tu lengua,. Salen D. Crisanto y D. Blas , hablan at bastidor, y á su tiempo se vá D. Blas. Cris. Sé que con el ii.iS hablado, y te quedaste en la puerta del S( 1 , detrás , y te advierto, que como otra vez suceda, á el le daré una paliza, y á tí te enviare á la tierra. Don Timoteo , al muchacho::- ap. tal vez viciarlo pudiera. Blas. Está bien : será preciso usar de n echa cautela. Cris. Faustina , arrima dos sillas.. Faust. Ya lo están. Cris. Solos n. s dexa.. Faust. Obedezco.. Cris. Siéntate.. Fasq. Crisanto mió , que intentas? Cris. Tu bien y el mió. Fasq. En qué forma?. Cris. Con que escuches, y obedezcas. Fasq. De executar uno y otro mi cariño hace promesa.. Cris. Pues fue ayer el feliz dia que te di mi manoamante, sabe que desde el instante que fui tuyo , fuiste mia; de todo te avisaré para librarme de susto, sujetarte tú. á mi gusto, que yo aLtuyo ya lo haré: dime , ha hablado tu madrastra con Don Cárlos?. Fasq. A.su lado, mas de media hora se ha estado;, y quando, venias;:- j Cris. Basta:: pero aquel que al tuyo estaba, con aiencion. peregrina, te preguntaba doctrina, la verdad, ó confesaba. Fasq. Ni uno, ni otro , pues atento y rendido se mostró; y solo me declaró que era servirme su intento. Cris Pues aquí tu dicha entablo, no te cause pesadumbre, es política del diablo: J
^9 "y así para en nada errar, y ames acertar en todo, ‘ pretendo explicarte el modo de como te has de portar. I*asq. J usto es que á tí me someta. Cris. Si otros con astucia pronta np. una discreta hacen tonta, yo una tonta haré discreta, Pasq. En todo seré obediente. Cris. Así tendremos reposo: quien soy yo? Pasq. Mi dulce esposo. Cris. Sí, pues oye atentamente: aunque es corto tu talento, del nesgo debes huir, y la malicia suplir la falta de entendimiento. Mas cándida que el armino, (aunque eres tonta en efecto) serás , usando el precepto de un Dios, un Rey y un carino: le debemos al primero este ^ér que disfrutamos^ y al segundo le juramos fidelidad j vá el tercero: «se soy yo , y no te espante ser tuyo, no es cosa neciaj pues lo soy in facie Ecelesia: oye, y Párroco testante. De cortejos los despéjos ^ huye, teniendo advertido que son de todo marido enemigos los cortejos: de esto tendrás evidencia al ver tantos desdichados, y algunos pobres casados á la luna de Valencia: quatro emes , enigma rara, en Roma una vez fixaron, y un gran premio señalaron aquel que las descifrára: Un casado, esposa, audite, obtuvo el don que ofrecían, pues las quatro emes decían: fnulier mala , mors mariti. Será justo el ver mi suerte, que quieras con bercebú, solo por ser mala tú, que sea segura mi muerte? No seas , Pasquala, homicida con quien tu vida dilata, y no el que seas ingrata, sea á costa de mi vida: quede esto bien esculpido en tí, y sabe que no hay madre, primos, hermanos, ni padre, en la que tiene marido. Sea tu amor vigilante, y tu fe á tu esposo plena, yo para tí luna llena, sin creciente ni menguante: la quietud irá á porha; si lo hubiere , comeremos, si no, nos acostaremos libres de una uplopegía: y en suma, entiende muy bien no hacer mi fortuna corta, y pues comiste la torta, que no bayle yo en Belen. Pasq. En tan poco , advertencias primorosas, Crisantito, me has hecho; y muy despacito examinare estas cosas: tus avisos uno á uno sabré á solas repasar, mas te debo preguntar si puedo querer á alguno? Cris. Como próximos , que sí te digo, no causes daños, quiere á todos como cstraños, pero como propio á mí. Pasq. Que haré si alguno con arte solicita que le quiera? Cris. Amiga, hasta que me muer» tenga paciencia la parte, Pasq. Solo saber deseara * ^ si tardarás en morirte. Cris. Y de qué puedo servirte? Pasq. Para decir se esperaran. Cris. Harás rabie como un perro. Pasq. El saberlo me acomoda. Cris. Al otro dia de boda, ya me tratas del entierro? Pasq. Eso te causa inquietud? Cris. Y gr.indc. Fasq> No lo creyera. c» Cw.
Cris. Si el morir es frioleraj muerete primero tú. Tasq. Está bien. Cris. No hablemos de eso> pues si en tí tengo á mí ver solo un hueso que roer, aquella es un puro hueso. Sale D. Pide. Pasquala vete de aquí, que hablar á Crisanto es fuerza. Pasq. Así lo haré. Cris. Dios me dé para sufrir, resistencia. Pasq. A pobre Crisanto , ahora que buena carda te espera. vase. Tiác. Estamos solos? Cris. Si estamos. Plác. En esa silla te sienta, y oye- Cris. Por amor de Dios que sea sucinta la arenga. Plac. Loseráj aunqui es fuerza hacerte mil avisos y advertencias. Cris. Los ciento noventa y nueve no tomare ^ mas paciencia. Plác. Hijo^y señor Don Crisanto, no cumpliera con la deuda que he contraido contigo si mi amor no previniera el libertarte del riesgo, que miro de tí tan ccrcaj mi Esposa Doña Jacinta, cuya virtud y modestia me es notoria, me ha avisado de algunas faltas pequeñas de Pasquala, que ser pueden nacidas de su simpleza: cortar el mal al principio es fácil j si cobran fuerzas conforme ellas van creciendo, al iiniwslble se acerca; te parece justo , dune, que esta mañana estuviera con Don Cárlos y Don Félix en conversación estrecha mientras estaba mi esposa ocupada en las tareas de la casa ? Dime , es justo? Muy enhora maía aprenda de su madrastra , que huye de los hombres ? Toda tiembla, y pierde el color hermoso quando alguno se le acerca: y así, si hemos de vivir juntos, preciso es adviertas á tu muger , que á la mia en todo viva sujetaj que sus preceptos abrace, y resignada obedezca las ordenes que juiciosa le imponpj j de otra manera pronto nos separaremos^ no el malexemplo pervierta la candidez y recato con que mi Jacinta piensa^ y tus caprichos tenaces den fomento á que yo pierda el concepto que han formado de mi honradez, y mi ciencia. Cris. Suegro, cuya horrible voz á todo casado aterra, y en la que se recopila de los yernos las miserias. Mi esposa infeliz dos veces es , una por hija vuestra, y otra por tener madrastra, en el mentir tan maestra, que lo que es defectos suyos sabe encubrirlos con ella. Abrid ese entendimiento, sacudios Ds potencias, acepillad la memoria, la voluntad no la tuerza, ni un amor os alucine, pues quien las leyes maneja sin escuchar las dos partes no puede dar la sentencia. Doña Jacinta media hora ha estado hoy en cuchudetas con Don Cárlos ; no hay que and^^ hace D. Plácido varios movimicato^' con respingos'y corbetas, que la verdad se adelgaza, señor mioj no se quiebra: mi esposa me lo ha contado, y es la verdad: no las cejas alcéis al ciclp, que aunque
ll por gente zafa nos téngán, si hay en Asturias borricos^ no faltan en esta tierraj sufrir yo que su madrastra, mande á troche y moche en ella nunca, pues las facultades que me concedió la Iglesia, pues ellas fueron per vitam, per vitam sabré tenerlas* Aquello de devidirnos, es lo que á mi mas peta que el casado pide casa, y pues acabe , ecetera. Plác. Está bien , te acordarás. Cris. Pues que yerno no se acuerda de su suegro, si es memoria que le acompaña á la huesa. Plác. Pero dime , hombre , es posible que tan mcntecanto seas? Crtj. Quien lo es mas, de usted , ó yo nos hará ver la esperiencia. Plác. Conque tus proposiciones las remites á’la pruebas Crí 5 . Y pillareis in fragauti á los reos. Plac. Te creyera á no ser Jacinta un Angel* Cris. i)e aquellos que de la Esfera baxaron revoloteando por su maldita soberbia. Plác. El tiempo hablará Cris. Seguro. Plác. A Dios , y en tanto que llega vo.y á pedirle que te abra esa atestada mollera. Crir. Y yo á haceros ver que sabe mucho muger que se arresta, vase. Se descubre mutación de jardín largo, en los últimos bastidores de la izqiácrda entre unas murtas una puerta falsa practicable , y una fuente j y á los lados están dos cenadores de murta enlaza¬ dos: salen por la puerta de izquierda Dona Jacinta é Inés. Jac. Pues ya, Inés, queda mi esposo ocupado en su tarea, y Don Carlos y Don Félix es hora de que ya vengan, mientras yo voy por Piisquala, tú en este sitio espera. IfiéJ. Está bien. Jac. Así que lleguen recoge la llave y cierra. Inés, pero me quedo aquí sola? Jac. Pronto volveré, no temas. Vase por la izquierda y se queda para sacar á Pasquala. Inés. Eso no será fácil, pues me figura mi idea, que es cada mata un gigante y el menor rumor me inquieta; además que es natural que seamos las doncellas, en lances así j medrosas::- mas parece que la puerta, habren : si será Don Cárlos? Pero el temor no me dexa andar , si no es él, mis gritos bien se oirán desde una legua. Por la puerta falsa salen Don Cárlos y Don Félix con capas , y ciemran.^ Cárl. Pues está todo en silencio. venid siguiendo mis huellas. Fclix.Que ande yo por una tonta al primer amor a tientas! Inés. Pasos siento, ellos serán. Félix. Don Cárlos , si acaso llega el Asturiano á sentirnos, y viene con su rodela t , hecho un vivo Don QuixotCj ó un espantajo de huerta, al otro día de novia viuda Pasquala se queda. Cá»í. Y por qué? ’*i Félix. Porque de un tijo le rebaño la c.ibeza. Inés. Qué mi temblor vaya á mas conforme el rumor se acerca’. Toseré á ver si son ellos. tose. Cárl. Quién? Inés. Yo soy. Cari. Inés? Inés. La mesma. Cárl. Y Doña Jacinta? Inéí. Al pUüto
baxará, que roy por ella» Dadme la llave. CárL Aquí está. Inés. Ya mi sobresalto cesa. vetse. Feíix. Decidme , amigo Don Carlos los que quieren, se sujetan á estas cosas? Ciírl. Y á mayores. Feíix. Y que haya quien amar quiera! Cáyl. Por qué? Félix. Porque los amantes nocturnos, preciso es tengan la vista como mochuelos, y la astucia de cigüeña, y aun con todo muchas veces caerán quando menos piensan. Cari. Los peligros en amor, acreditan su lirmeza. Salen Don Blas y Don Timoteo haciendo el menor ruido que puedan, y hablando á inedia voz. Blas. Amigo Don Timoteo, pues decis que la respuesta que traéis es favorable, vivificad mis potencias. Tim. Mirad, mas he peleado hasta conseguir la empresa, que el famoso Cid Ruiz Díaz en la toma de Valencia. Blas. Pero la novia es segura? Tim. Pues qué, quando se interesan hombres como yo, era justo que desairados volvieran? Y los doce mil del pico del dote ? vaya! Blas. Qué sean en amor los Asturianos tan dichosos! Tim. Su nobleza es imán de las mugeres, y sus rostros , gentileza, agrado, donayre, y chiste, es;;- Blas. Decidlo por vida vuestra. Tim. Un tan singular compuesto que de amor en la palestra sois tiranos cupidillos que doonnais lits estrellas» Blas. Venid hácía aquella fuente no sea que alguien nos sienta, que del gozo de escucharos nii alma de placerse llena. Tim. Si fuera nona , por macho tú de ella tirar pudieras. Van los dos andando hácia la fuente , y ^alen Doña Jacinta que trae de la mano á PasquaíOy la que demostrará violencia , y Inés delante. Jac. Ven conmigo, no resistas lo que yo te mando , necia. Tasq. Pero si Crisanto dice que á el solo se le obedezca. Fisga Inés donde están Don Carlos y Don Félix. Inés. Yá han venido. Cárl. Qué ventura! Pasq. Por qué usted tanto me aprieta? Jac. Sigue y calla. Pasq. Pero á obscuras tengo miedo. ; ■ . Jac. Zalamera. Don Cárlos? Cárl. Feliz quien logra en medio de las tinieblas gozar de ese sol hermoso las benignas influencias. Pasq. Esto tenemos ahoraj vaya ys me vuelvo lela en contemplar que los hombres á obscuras también requiebran. Félix. Y Doña Pasquala? Jac. Aquí. Félix. Por que no habíais? Pasq. Me lo ordena mi esposo. Félix. Por qué? Pasq. Yo no lo sé. Félix. Qué simpleza! Pues decid, la urbanidad y la atención, no son prendas de buena crianza? Pasq. Síj mas no querrá él que las tenga. Jac. Inés? Inés. Señora ya cstoy:;- Vase por la puerta que salió. Félix.
^5 ^clix. Asi pagais mi fineza quando mi afecto os estima, y de amor la cruel saeta me ha herido, así despreciáis este fuego que me quema. Pnsg. Pues buen remedio, embocaos en el pilón de cabeza. Félix. Esa no es piedad.. Fasq. Si tal,, con agua el fuego se templa. Fe/ix. Vuestros ojos, le han causado alivien ellos mis penas. ^ Fasq. Pues echo por ellos chispas como dragón de comedia? Fe/ix. Solo con que me queráis, vere^is que mis males cesan. Fasq.. bi aguardáis , yo os querre;:— Félix. Quando? Fasq. Quando mi esposo se muera; pues dice, que aquel que me ame tenga hasta entonces paciencia. Blas. Gente se oye; hablad muy quedo. Tim.. Hay que hacer mil diligencias,, y estas sin mucho dinero á exscuiarsc no llegan. Blas. Mi tio no querrá darlo. Pim. Con un pleyto se remedia: y entonces vuestros caudales habrá de soltar por fuerza. Jac. Pues en proteger mi intento vuestro carino se esmera le he de hacer 1 Don Crisanto perder el juicio y paciencia.. Cari. Y que fruto conseguís, en tan ridicula idea? Jac. Divertirme , y hacer rabie ese simple, aunque no quiera.. Blas. Y quánto habréis menester? 2 im. Para entablar la materia con unos cinco mil reales habrá bastante. Blas. En mi tierra hay quien compra un mayorazgo con su cxccutoria llena de trofeos y blasones con cantidad como esa; además que si á mi tío ese dinero pidiera, tenia en el mismo instante una alferecía á cuestas. Sale Inés. Señora, señora , al punto retiraos por que y.i queda Don Crisanto como un loco dando á la casa mil vueltas, Jac. Pues mira, Inés, á Don Cárlo» y á Don Fciix por la puerta falsa haz que sálgan : te encargo el que la dexes abierta, pues viendo a Pasquaia sola sospecharán que iuc ella quien conduxo ahiun amante, y logramos la cautela. Inés. Está bien. Jac. Señor Don Cárlos, obedeced con prcí.teza á Inés.- ;Ah pobre Crisanto, quáiuQS sustos que te esperan! vasf^ Cari. Seguid,. Don I-’elix. Félix. Ya voy. Cdrl. Que en la fuentc;;- Blas. Pasos suenan. Tim. Si es vuestro tio que viene á cumplirme la promesa de los palos que habéis dicho. Dent. D. Cris. Pasquaia? Blas? Blas. Esta es buena! Fasq. Ay qué es mi esposo! Blas. Mi tio, - ' ‘ ’ que nos hallára sintiera. Tim. Yo.también. Cárl. No metáis bulla.- Tim. Busquemos la puerta á tientas. Ines. Dadme la mano , saldréis por aquí pronto.. Fnés vá andando hacia la puerta falsa^ l)on Cárlos y Don Félix la siguen á bas¬ tante distancia , Don Blas y Don 2\motco encuentran con Inés , y á. su tiempo se van : aquella arrimada á los bastuiores de la Víqv.ierda vá andando hasta hallarlo puerta de la escalera y y que¬ dan quando sale Don Ct ¡santo , Fasquala en medio del tcc.tro , y Don Cur¬ ios y Don Félix en el foro junto á
^4 Tim. Estupenda Ocasión para escapar. Blas. Pues andad , nada os detenga. Vanse Don Blas y Don Timoteo. Basq. Señora ? Don Feiix? Vaya que aquí sólita me dexan. Inés. Salid, pues abierto está. Félix. Ines, dónde estará? Fasq. El miedo andar no me dexa. Inés. Pues ya se fueron , ahora procuro pillar la vuelta á Don Crisanto , y la duda de este modo en pie se queda, vase. Fasq. Si tardan, empiezo á gritos hasta que alguno aquí venga. Sale Don Crisanto con una luz y una espada en la otra mano , y al ver á los dos , se sobresalta. Cris. Pasquala:;- las once mil Vírgenes conmigo sean: que haces aquí? Fasq. Mi ma::-dras::-ta::- Cris. No te turbes, majadera, que suele la turbación hacer la duda evidencia. Fasq. Aquí me traxo. Cris. Y usted , en este sitio qué intenta? Aunque son dos , y estoy solo a^. hecharla de guapo es fuerza. Cárl. Un acaso::- Sale D. Plác. Se ha soltado el diablo , que no me dexan::- pero qué miro , Crisanto? Cris. Si fuerais ciego , no vierais. Plác. Aquí mi hija con Don Cárlo* ■ ; y Don Félix? Cris. Esas cuentas á mi me toca ajustar; y pues soi en esta fiesta la parte que hace y padece; usted en nada se meta. Quién te traxo? Fasq. Mi madrastra: y aun me duele la muñeca de ios tirones que daba para que yo aquí viniera Piúe. Pues dónde está? Fasq. Que se yo; su merced é tnés se ausentan, y aquí sola con los dos, como habéis visto, rae dexan. Plác. Vaya , Pasquala, te portas, á mas de tonta embustera. Señores: :- Cris. Suegro, ó demonio, no me apuréis la paciencia; idos con Dios, que no es justo que los criados entiendan nada de quanto aquí pasa, y que mañana sus lenguas de la estimación de todos rajas y estillas hicieran: si sois noble , noble soy, aquí hay maldad é inocencia, y hasta averiguar lo cierto es preciso me contenga. Flác. Qué averiguar, si in fraganti has pillado á tu parienta, y la Icy::- Cris. Por la de Dios, que no conocéis, se regla mi entendimiento , y espero haceros ver que las vuestras aniquilan esta casa si hacen feliz las agenas. Venid::- mas la puerta falsa, según reparo , está abierta: la has abierto tú? Fasq. Yo no. Cris. Está bien, salid por ella. Cárl. No penséis::- Félix. No imaginéis quepa en nosotros vileza. Cárl. Ni que contra vuestro honor:.*' Cris. Esa question se difiera á mañana» queal culpado yo daré su penitencU* Dentro Don Cárlns y Don Félix. D. Cár.y D. Félix. Quedad con Dioí' Cris. Id con Dios. Ea , señor suegro , alerta. Flác. No soy tonto como tú. Cris. Mas teneis muger discreta. Plác. Mi Jacinta. Cris. Es tnuger propia, y estamos en una Era en que basta que sea propia pZ'
para que enemiga sea. P/úc. Sí; pero se está en su quarto sin dar á nadie parleta, y Pasquala::- Crií. Está inocente. Flác. Mira que así la defiendas me irrita mas. Cris. Pues marchaos, y dexadme con mi tema. Plác. Mejor será, que si no es muy fácil que me pierda, ya que quiso mi desgracia, que tenga por yerno un bestia, v. rasq. Cnsanto;:- Cris. Nada te aflija, vete á tu quarto. ‘ Fasq. Me altera verte enojado. Cris. Y á mí, mas otras cosas me inquietan. Fasq.Ea nada culpada estoy, vuelve tú por mi inocencia, vasí. Cris. Así lo creo. Ea honor ya estamos en la palestra, que atropellando peligros dexe al mundo fama eterna: y pues contra mí conspiran mis contrarios , estos vean que sé burlar sus astuciasj conozca el suegro que yerraj mi madrastra sus defectosj y entre tantas turbulencias, sacó un palurdo Asturiano libre su honra montañesa. ACTO TERCERO. Salón : una puerta á la izquierda que fis¬ gare la del quarto de da criada ^ y sale Doña Jacinta por la derecha. Jac. Quiero prevenir á Inés lo que he pensado, y á un tiempo preguntarla como fue no cumpliese mi precepto. Inés? Inés ? como un tronco dormirá. Inés? ya su sueflo es enfadoso. Inés dent. Quién llama? Jac. Yosoy.^ Sale Inés., Señora , qué es esto? Jac. Venir á saber de tí, cómo es qué Don Cários dentro quedó del jardin? Inés. No es dable, pues á él, y su compañero yo misma saqué. Jac. Qué dices? Inés. La verdad, y con gran tiento subi la escalera': hallé á Don Crisanto, y soberbio me dixo: has visto á Pasquala? No señor, respondo, y luego como "alma que lleva el diablo hácia el jardín fue derecho. Jac. Si mi marido los vió, y dice que habló con ellos, claro es que no los sacastea, Inés. Señora, me desespero^ agarrados, á mi mano acompañé hasta la puerta, - y ambos por ella salieron. Jac. No puede ser. Inés. Os lo juro por el alma de un barbero que vi ahorcar. Jac. Alguien habría en el jardin, y creyendo que eran ellos te engañastes; porque , Inés mia , es muy cierto que Crisanto y mi marido con Pasquala allí los vieron. Inés. Señora , á noche á la puerta llamó con mucho misterio ese que es Procurador, y nombran Don Timoteoí me preguntó por Don Blas; y que tenia en secreto que decirle , fui á buscarle: qué hay ? le dixo , mucho y bueno respondió el otro , en un sitio mas retirado hablaremos; me fui, y ellos se quedaron, y yo no sé adonde fueron. Quando Don Crisanto y mi amo estaban en ese cuento, D abrió
y solo encontraba un medio para quebrar de mi estrella el infiuxo tan perverso. Cárl. Quál era? Timl Que me las dierais adelantadas, con eso quando se mudara mi astro que es el de Escorpión, y á Venus entre aquel, y Sagitario su influencia interponiendo no hacía se me eclipsára la promesa, y el dinero estaba ya en mi bolsillo, y no en palacios etereos. Cárl. No receláis que esta vez sin duda os será propenso. Tim. Puede, pero bien vereis que el otro modo era cierto. Cárl, Vamos, Don Félix, á ver si ya ha venido el correo. Félix. Si pudiéramos saber las resultas del suceso de á noche. Tim. Bien fácil es, y si queréis, yo os ofrezco daros una noticia de todo si me aguardáis : por mi empleo tengo puerta franca , y mana para sacarles del pecho lo que haya habido. Félix. Está bien. Cárl. Los dos os aguardaremos. Tim. Dónde? Cánl. En la Puerta del Sol. Tim. Pues allá iré como un trueno, én quanto haya rastreado el lance. Los 2 . Don Timoteo, quedad con Dios. Tim. El os guarde: si el hombre me dá dinero quando solo pido nada, qué ? hago en tenerle contento? Úna mano lava la otra y las dos la cara ; y debo servirle en todo, pues es generoso caballero. Sale Inés ^or la derecha de mantilla basquiña. Inés. No estar Don Cárlos en casá> el criado , ni el compañero tan tempaano , qué será? Y lo peor es que no puedo dar el papel de mi ama, y ya es tarde, voy corriendo j pero Señor? Tim. Inés mia? Dimc, niña, tomas suero, , que andas ya tan de mañana ' haciendo exercicio? Inés. Vengo de hacer una diligencia» Tim. Y dime, ha surtido efecto? Inés. No señor, por que de casa ha salido ya el sugeto. Tim. Confesarás la verdad, si quien fuese yo te acierto? • Inés. Es imposible. Tim. Apostára un quarto para buñue ™ que era á D. Cárlos. ' Inés. Qué Cárlos? Tim. El que á noche quedó dentro del jardin , y tú á Don Blas y á mí sacastes creyendo que eran el Señor Don Félix y su amigo. Inés. Cómo es esto, por donde sabe este diablo la verdad de todo el hecho. Tim. Qué tal? Inés. Mire usted::- Tim. No temas, que yo lo sé por él mesmo, y me ha encargado que vaya á averiguar qué tuviéron los novios, y después lleve la noticia á cierto puesto. Sale Don Crisanto por la izquief^^ se queda al bastidor. Cris. Pues ya informado por Blas éstoy de todo, pretendo ir á buscar á Don Cárlos, y ppr aquí::- mas qué veo! Don Timoteo é Inés están hablando: en su acecho ¿v
ístaré en esté portal: no me han visto 5 observemos sus acciones, ya que oir por la distancia no puedo. pasa al bastidor inmediata. Tnés Esto es todo lo que ha habido. Tim. Si á mí me pilla , no quedo para tacos de escopeta. Inés. Y usted lo verál Tim. Bien presto? Inés. Pues ahora un favor muy grande yo que suplicaros tengo. ^ Tim. Y es por tí? Inés. Por mi señora. Tim Los que hombres nobles nacieron como yo , en servir las damas, hija mia, nada hacemos. Inés. Pues mirad, este papel::- Cris. Carlitas hay, esto es bueno. Inés. Entregareis á Don Cárlos. Tim. Está bien , y partiremos si me dá algo. Inés. Ved que importa. Tim. No pasarán siete credos sin que le tenga en su mano. Inés. Yo me voy , no me echen menos. Mejor que yo me pensaba ap. la diligeneia se ha hecho. vase. Tim. No, pues el tal papelito, que algo me valga prometo. Cris. Ya la criada marchó; y pues la espalda me ha vuelto, presumo que lo mejor será salir al encuentro. Tmi. Yo voy::- 5 aíe Cris. Dónde tan de prisa? Amigo mió, al Consejo, que es fuerza sobre unos autos presentar un pedimento. Crts. Pues yo ahora os necesitaba. Dentro de una hora prometo, que os veré. Cris. No puede sér las razones acortemos. Tim. Pues qué queréis? Cris. Qué meoigais::- Tim. Quién se yió en tal aprieto! 33 Cris. Que el hombre pobre procute slt bien por licitos medios, es muy justo; pero no , con engaño y fingimiento: , * vos , á mi sobrino Blas, con un mental himeneo le habéis sacado diez duros; á vos la culpa no echo; á élsí, que no conoció que erais un grande embustero; sé lo del Jardin,ysé quanto sabéis, añadiendo que he visto álnés, que un papel os ha entregado : yo tengo por malas almas , mi honor en un evidente riesgo, y si hacéis lo que yo os diga ser vuestro amigo os ofrezco: os doy los doscientos reales, y á mas esta onza, si luego esa carta me entregáis; pues ella será contemplo el iris que lleve á todos del descanso al feliz puerto. Tim. Que tenga yo un corazón ap, tan compasivo, que en viendo (onza. la razón luego me venza, jnirandol» Cris. Qué me respondéis? Tim. Qué acepto el partido. Cris. Pues tomad. Don Crisanto dá la onza d Don Timoteo^ y éste la carta , mira la onza y luego la guarda. Tim. Malo es, que no tiene el premio de los diez quartos , á ver el año del cuño nuevo. Cm. Ahora os ofrezco ampararos, venid en mi seguimiento, y no temáis , que entre todos el lance manejaremos con cordura hasta salir de tan no vistos empeños. TTm. No quisicra::- Cris. Bien podéis olvidar todo recelo; pues no os pago la finez* cou
34 coiy todo quanto yo tengo. Thn. Dándome onzas , en los dos reynará todo el contento. Salón largo con puerta d la izquierda^ en el primer bastidor mesa^ sillas^SíC- y salen Doña Jacinta é Inés. Inés. Esto, señora , ha pasado* Jac. Todo consisfl: en que el pliego entregue el Procurador á Don Carlos* Inés. Como un viento • habrá'ido í. Doña Pasquala se acerca. Jac.. Disimulemos: cómo, aquí vienes! Pasq. Andando* Jac. Quahdo tu poco talento á un cúmulo, de, desgracias hoy á todos nos ha puesto* Pasq. Bien dicen ^ que en una casa el que haya un tonto, es muy bueno* Jac. Para qué? (nos* Pasq. Para echarle, á él los delitos age- Jac. Eso es > decir que tú estás inocente* Pasq. No lo niego* Jac. Y presumes sea yo la causa? Pasq. Me lo sospecho. Jac. Desvergonzada „ atrevidaj^ tú me pierdes el respeto. Pasq. Vaya ^ decir la verdad no se puede en estos tiempos* Jflc. Mi esposo tiene la culpa de que aguante tus desprecios. Sal.D.Flác. Enquees culpado tu esposo* Jac. En un todo pon remedio pronto , ó sino para siempre me encerraré en un Convento* vase.. Inés. Con qué cara tan alegre, ap. me nura la tonta ^ fuego! vase.. Pasq. El ama y criada son la soga tras el caldero* Pide. Es posible, Pasquala, que quebrantes los preceptos,, y la crianza que te dió tu madre , que esté en el cielo? y así mi afrenta procures con tan mal procedimiento; aquellas u:áximas sabias, y christianos documentos que imprimió en tu carácter^ y así olvidas? Pasq. Ni por pienso padre, porque de todito el catecismo me acuerdoj .si no pregunte usted, y verá que nada yerro* Pide. Es la verdad, pero mira:;- Sale Don Crisanto y Don Timoteo». Cris. Señor suegro, ya llegó el caso: Pasquala, vete con Don Timoteo á tu quartof y quando Blas te llame, ven al momento. Pasq. Y he de estár con el Señor alli á solas? tendré miedo. Tim. Qué mi carácter infunda al que rae trata respeto? Cris Obedeced, y callad* Pasq. Bien: vamos, señor. Tim. Me recelo que he de sacar de esta casa algunas costillas menos. Pasq. Pues estaré divertida allí con este mostrenco. p^ase Doña Pasquala y Don Timoteo. Cris. Padre , pues que ya el instante dichoso cerca tenemos, venid conmigo* Pide. A dónde? Cris. En este oculto aposento hemos de estar , y veréis que hombre tenéis pt-r yerno* Pide. Te obedeceré, mas juzgo que nada adelantaremus. ris. Si Blas no lo echa á perder Ccogidos los pasos tengo, y pienso en mi executoria añadir este trofeo.
Mira primiro á todas partes Don Crttanto , abre la puerta del quarto se esconden, y salen por la derecha D. Carlos, D. Blas y Celestino. Qárl. Sabéis en que á vuestro tío yo, Don Blas servirle puedo? Blas. De mucho, ya lo vereis. Félix. Aquí hay engaño encubierto. ■ Cari. El valor abrirá paso. Félix. En llegando , apretad recio. Blas. Hacedme el favor de entrar y perdonad, allá dentro; ’ decid á Doña Jacinta y á Inés que aquí vengan luego. - Ceíest. Está bien. vase. íViix.Según presumo, el lance está descubierto. Cari. Aun bien, que dentro de poco de nuestra duda saldremos. Blas. Que el Procurador infame me sacase los doscientos! Salen Doña Jacinta y Inés pqr la derecha. Celes. Ya vienen. Jac. Qué es lo que quieres? Pero qué miro! Blas. Ya empiezo < á tener la gente en orden: tia mia , Don Timoteo? Plác. Qué es esto? Cris. La introducion: después á la acción iremos. Salen Doña Pasquala y Don Timóte Pasq. Aquí estamos. Tim. Sabe Dios que con mi gusto no vengo. Blas. Pues mi tio no está en casa m vuestro esposo, yo tengo las falcultades del uno, que ahora me escuchéis os ruego. ris. Ea , sobrino de mi alma, en tus manos me encoraiendoi acuérdate que desciendes de los infanzones régios que restauraron á España de los crueles sarracenos. BÍU 5 . Pues , Señores, ya que aquí hoy todos juntos nos vemos fuerza es que representemos cada uno para sí. Al’ Wr mi corto talento, lo que emprendo será estraño; mas sirva de desempeño que El honor dá entendimiento. Usted con fiero rigor quiso hicieran por burlarlos Don Félix, mi tia y Don CárIo> Todo es enredos amor. La Inesita en un instante se metió en la algarabía y pensó que lograría salir con trampa adelante. Ya urdida la trama luego reirse mucho presumian, y unos á otros se decian Entre bobos anda el juego. Sin ver que por varios modos la virtud triunfar se vé, y ser muy seguro que Dios hace justicia á todos. Con una virtud fingida y depravada intención, mi tia era por traición. La Inociencia perseguida. De todo cobraba el porte Don Timoteo ,' !ah! cruel; pero hace bien el papel Del Mentiroso en la Corte. También á mí me ha engañado la burla rae hace cosquillas, pero yo haré en sus costillas. El Garrote mas bien dado. A noche con varios fines, aunque no se logró el fin, vimos en nuestro jardin, El Mostruo de los jardines. De él Inés con grande anhelo á nosotros dos sacó, y su engaño descubrió Ez
Jé Xo que son juicios del cielo. Estos alcabo propicios aclararon la verdad, comprobando en realidad Quanto mienten los indicios Asturiano malicioso soy , en acción perentoria nadie cante la victoria Que hasta el fin nadie es dichoso. A todos os desafia mi valor , pues si á otro aclama. Antes que todo es mi dama, Antes que codo es mi tia. Tiin. Como un Cicerón ha hablado el Asturiano travieso. Pide. Crisanto , es esto verdad Cris. Ellos lo dirán , callemos. Jac. Como ignorante te atreves, con tan poco miramientq achacarme á mi el delito de tu tia? Blas. El fingimiento se acabó , y al tribunal de la verdad apelemosf . fno nos sacó á noche Inés y del jardin á ambos, creyendo eran los dos? Tim. Es verdad. Inés. Negad maldito. Tim. Lo niego. £hs. Esta mañana, bribona, no diste á Don Timoteo, un papel para Don Cárlos de Doña Jacinta; habiendo, antes ido tú á su casa, y ya no estaba? Inés. Que enredo. Blas. Por una onza que mi tío os dió, no le disteis luego . la carta? Tim. Es así. Blas. Lo veis? Cárl. Aquí morirás*. ’ ^ale Don Cris. Teneos: y pues mi sobrino Blas salen Don Crisanto y Don PldcidoL cumplió en todo mi precepto; leed este papelito. Tim. Si no salen le atravieso. Lee Don Plác. Señor Don Cárlos : ^ noche sacó Inés equivocada á Don Bl^^ y á Don Timoteo del Jardin , crey¿f^' do erais vos , y Don Félix j un acaso ha producido este engaño i pero si ayudáis , informado por Inés de todOy no dudo hacer perder el juicio á Dos* Crisanto con vuestro aparente amor d Pasquala : el fin es que nos dibirtamos aunque ellos rabien , y en esto no a/en¬ do el honor y cariño que conservo d mi esposo j aun quanuj se descubra píS' sará por burla que todos celebraré' mos. Doña Jacinta^ Cris. Ahora decidme, señor, es justo que sea yo objeto de la risa? Plác. No, Crisanto: que tienes razón confieso, y ofrezco satisfacerte como quieras : lo primero castigaré á la criada. Como es justo, en un Conventa mi inugcr aprenderá á tener juicio, prohibiendo a estos señores que nunca pisen los umbrales nuestros. Jac. Resignada á quanto quieras, al ver mi culpa me entrego. Tim. De mí no se hin acordado. Blas. Yo solo una gracia os ruego me concedáis. CrÍ5. Di , quál es? •Blas. Que ai Procurador mi afecto le pague. Plác. No , la justicia le concederá uu empleo. Tim. En Oran , por uiis servicios, una presidencia espero. Cris. Y pues hemos aclarado, gracias á Dios , este enredo, r
S7 y ha triunfado la inocencia de sus enemigos fieros, y contra mí solamente resulta el agravio hecho, como christianQ perdono. Píác. Aunque lo hagas tú , no puedo permitir queden los malos sin castigo. Píisq. Según eso (do. bien ve usted que en mí no ha habi- ni el delito mas pequeño? Félix. No mas amor , si he encontrado tantos daños al primero. Cari. Yo buscaré otro Abogado que me defienda mi pleyto. Xim. y Procurador, que yo ya de viage me contemplo. Cris. Todo puede componerse, pues quien conoce su yerro, según dice aquel refrán, no está de la enmienda lejos. Jac. Qué resta ahora? Cris. Que pidamos á auditorio tan discreto: Todos. Del Asturiano en Madrid benigno supla los yerros. FIN. En la Librería de Cerro , calle de Cedaceros, y en su Puesto , calle de Al¬ calá , se hallará ésta con la Colección de las nuevas , á dos reales sueltas ^ en. tomos enquadernados en pasta á veinte reales cada uno ^ en pergamino á diez, y seis, y á la rústica á quince, y por docenas con la mayor equidad.
38 DONDE ESTA SE HALLARAN LAS PIEZAS siguientes!. Las Victimas del Amor. Federico II. tres partes. Las tres partes de Carlos XII. La Jacoba. El Pueblo feliz. La hidalguía de una Inglesa. La Cecilia, primera y segunda parte. El Triunfo de Tomiris. Gustabo Adolfo, Rey de Suecia. La Industriosa Madrileña. El Calderero de San Germán. Carlos V. sobre Dura. De dos enemigos hace el amor dos amigos. El premio de la Humanidad. El Hombre convencido á la razón. Hernán Cortés en Tabasco. La Toma de Milán. La Justina. Acaso , astucia y valor. Aragón restaurado. . La Camila. La Virtud premiada. El Severo Dictador. La Fiel Pastorcita y Tirano del Castillo. Troya abrasada. El Toledano Moyses. El Amor perseguido. El natural Vizcayno. Caprichos de amor y zelos. El mas Heroyco Español. Luis XIV. el Grande. Jerusalen conquistada. Defensa de Barcelona* Orestes en Seiro: Tragedia. La Desgraciada hermosura:Tragedia. El Alba y el Sol. De un Acaso nacen muchos. El Abuelo y la Nieta. El Tirano de Lombardía. Cómo ha de ser la amistad. La Buena Esposa, en un acto. El Feliz encuentro. La Viuda generosa. Munuza : Tragedia. La Buena Madrastra. El Buen Hijo. Siempre triunfa la inocencia. Alexandro en Scutaro. Christobal Colon. La Judit Castellana. La Razón todo lo vence. . El Buen Labrador. El Feniz de los criados. El Inocente Usurpador. Doña María pacheco r Tragedia. Buen Amante y buen Amigo. Acmet el Magnánimo. El Zeloso Don Lesmes. La Esclava del Negro Ponto. Olimpia y Nicandro. El Embustero engañado. El Naufragio feliz. El Atolondrado. El Joven Pedro de Guzman. Marco Antonio y Cleopatra. La Buena Criada. Doña Berenguela. Para averiguar verdades , el tiempt el mejor testigo. El Temisto. La Constancia Española. Mana Teresa dejAustriaen Landaw So-
[ ®^'man Segundo, í Escocesa en Lambrun. ^fico el de los Palotes, ^edea Cruel, Idomeneo. El Matrimonio por razón de estado l^onalnés de Castro: Diálogo, El Tirano de Ormuz, El Casado avergonzado. El Poeta escribiendo. Ariadna abandonada Tener zelos de sí mismo. W Buenoyet Mal Amigo. apana dieron blasón las Asturias I V , .Y Eeon, ó Triunfos de D. Pelayo. ^ Dído Abandonada. , Siquís y Cupido. El Ardid Militar. ios Amantes de Teruel, para tres personas. El Triunfo del Amor. Ea Toma de Breslau. ^Pigmaleon, Tragedia. Ea Moscovita sensible. Ea Isabela. Eos Esclavos felices. Los Hijos de Nadasti, en tres actos. La Nina: Opera joco-seria , en tres actos. El Montañés sabe bien donde el zapato le aprieta. De Figurón; en tres actos. El Hombre Singular, ó Isabel pri¬ mera de Rusia, en dos actos. Anfriso y Belarda , ó el Amor sen¬ cillo , en un acto. La Atenea, en un acto. El Esplin , en un acto. Ea Faustina. El Misántropo. La Fama es la mejor Dama. Pedro el Grande , Czar de Mosco¬ via, en tres actos. Entre el honor y el amor, el ho¬ nor es lo primero. De Figurón, en tres actos. El Matrimonio Secreto, La Anorómaca, Meio-Draraa trᬠgico , en un acto. El Asturiano en Madrid, De figurón: en tres actos. # /