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Apuntes para el estudio y la organización en España de las Instituciones de Beneficencia y de Previsión : Memoria de la Dirección general de Administración

Marin de la Bárcena, Antonio

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APUNTES para el / estudio y la organización en España de las Instituciones de Bencficencia y de Previsión. MINISTERIO DE LA GOBERNACIÓN: APUNTES PARA EL ESTUDIO Y LA ORGANIZACIÓN EN ESPAÑA DE. LAS INSTITCIONES DE BENBFICENGIA Y dh PREVISIÓN MEMORIA DE LA DIRECCIÓN GENERAL DE ADMINISTRACIÓN ¿S DE RIVADENEYRA A MINISTERIO DE LA GOBERNACIÓN 3 SIOLISLOSSLS SLI II ID LN APUNTES PARA EL ESTUDIO Y LA ORGANIZACIÓN EN ESPAÑA. DE LAS INSTITUCIONES DE BENEFICENCIA Y DE PREVISIÓN MEMORIA DE LA DIRECCIÓN GENERAL DE ADMINISTRACIÓN MADRID ESTABLECIMIENTO TIPOGRÁFICO SUCESORES DE RIVADENEYRA IMPRESORES DE LA REAL CASA A 20, Paseo de San Vicente, 20 E — 1909 MINISTERIO DE-LA GOBERNACIÓN (£- IRTE IETS BE Ñ REAL ORDEN ÍLMO. SEÑOR: Terminados los trabajos decretados por Real orden de 24 de Marzo de 1908 y los que además se encaminan á á regular la organización y ordenado funcionamiento de las Instituciones de Beneficencia y de Previsión, cuyos resultados se condensan en la Memoria formulada por V. I., S. M. el Rey (q. D. 8.) ha tenido á bien disponer que se publiquen los expresados trabajos y se distribuyan los ejemplares del libro que los contiene, según la relación aprobada al efecto. Dios guarde á V.I. muchos años. Madrid, 30 de O de 1909. CIERVA Sr. Director general de Administración. me 7 K pe A "35d pa) AREA A > — una . MEMORIA redactada por el Director general de Aiministración D, Antonio Marín de la Bárcena. ISLL0LSLY LOL LL LTLTLOLSLS LAIA EXCMO. SEÑOR: La necesidad, advertida á diario, de antecedentes y noticias relativos á las Instituciones de Beneficen- cia, engendró la idea de formar este libro: germinó al calor del propósito encaminado á extender y difun- dir el conocimiento de ellas, para que sus resultados sean eficaces en bien de los pobres y á fin de atraer la colaboración de quienes se interesan en estas cuestiones; adquirió firmeza al planear el Índice de la: Beneficencia, porque uno y otro trabajo se complementan, y hubo de alcanzar el desarrollo que su con- tenido enseña, porque es inagotable la materia; surge á cada paso la precisión de recabar nuevos datos para examinar las fases que va ofreciendo el problema y que extienden continuamente el campo de acción; y si á ello se agrega que la riqueza del yacimiento encontrado duplicó tan sólo respecto á la Beneficencia Ñ particular el número de fundaciones que eran conocidas, con facilidad se explicarán las proporciones á que - ha llegado. : No podía limitarse á recopilar noticias de aquellas fundaciones, porque evidentemente reclaman y ; y atención las de índole oficial de igual modo que las primeras y eran orgánicamente desconocidas para el Protectorado; y mientras se preparaba la adquisición de antecedentes, surgió la consideración de que era “caso de examinar la vida económica de las Instituciones, los medios que dotan las municipales y provin- yuntamientos y Diputaciones, la determinación de los servicios ciales, los recursos que á ellas dedican A que tienen establecidos, el personal que los atiende... y después, la conveniencia de estudiar aspectos espe- ciales en las manifestaciones de la caridad, de enlazar cuantas representan fines de carácter exclusivamente benéfico con otras de índole económico-social, y, en suma, como la materia es tanta, el tiempo limitado, y otras obligaciones perentorias, ha sido preciso cortar bruscamente el hilo que iba enlazando materias y SEO Ñ 104 materias, porque el seguirle habría dado ocasión á labor de años. ! : ER Dar: Adolece la realizada, de imperfecciones Y vacíos dependientes de la insuficiencia directiva, de haber: | A + tenido que crearlo todo, improvisar lo más, organizar lo mismo antecedentes que medios de ejecución, y : so Md de que la tarea corrió simultáneamente con otras de empeño. i ] El único galardón pudiera ser, que no habiendo obra alguna en España que se le parezca ni contenga los datos aquí consignados, aun siendo incompleta y á pesar de los defectos de que seguramente adolece, ella representa un punto de partida para quienes deseen dedicar su actividad á estos estudios, ó necesiten y de aprovechar los antecedentes que contiene, y da la voz de que es preciso atender, más que hasta ahora A lo fué, á tan importante ramo de la Administración pública, y necesario ligar íntimamente la labor que ésta 7 AE realiza en Beneficencia, con las Instituciones de carácter económico-social encaminadas á prevenir lo que cpu viene aquélla á remediar. | A Para dar idea de la organización de los servicios benéficos en España, parece necesario exponer, en primer término, siquiera sea someramente, las disposiciónes que regulan la Beneficencia pública y la par- y “ticular, porque constituyen el punto de vista desde el cual ha de juzgarse el estado de los servicios. y el; A modo cómo se ajusta la realización de éstos á lo ordenado en aquéllas, y porque de su estudio y de cae RON he enseñanzas obtenidas al examinar los datos que consigna la estadística y los antecedentes ómpulsados, NN pueden deducirse las reformas que conviene introducir en este ramo de la Administración y úedar justifi- e 7 cadas las que se lleven á cabo. A ro E A AS VARIAR XIV láminas intransferibles de Deuda pública que el Estado de nes desamortizados; cuidar de de los presupuestos y cuentas de las fundaciones, y, por último, ejercer administración de éstas cuando se hallaren huérfanas de representación. Juntas municipales. Establece Juntas municipales dependientes de las provinciales re Ministerio de la Gobernación estime conveniente crearlas, y regula las condiciones y la mi- A eaoE sión que afecta á los Administradores provinciales, Secretarios de las Juntas. : Presupuestos, cuentas Señala las obligaciones y deberes de los Patronos y administradores particulares respecto e “ 4 la contabilidad, presupuestos, cuentas de las obras pías, y cuidado de los bienes que las E constituyen, y establece las reglas á que han de ajustarse la clasificación de las fundaciones benéficas, los expedientes de suspensión y separación de Patronos y la investigación de los bienes de la Beneficencia, la contabilidad que debe llevarse, y la autorización para entregar los valores de la Deuda pública, comparecer ante los Tribunales de justicia y aplicar los bienes ó rentas de fundaciones que los tengan sobrantes ó cuyo objeto haya que fijar. CAPÍTULO 11 ESTADO DE LOS SERVICIOS ANTES DE REALIZARSE LAS REFORMAS Y ALGUNOS ANTECEDENTES QUE LAS JUSTIFICAN Los servicios de la Beneficencia pública y las fundaciones particulares. El Protectorado y sus auxiliares. Todos los servicios de Beneficencia han venido figurando en lugar muy secundario, no ciertamente porque se desconociera su importancia, ni por falta de interés á ellos debido, sino quizás porque, requiriendo prolija y solícita atención los trabajos que su ordenación demanda, los medios auxiliares para llevarla á cabo, y los antecedentes y datos que pudieran hacerla posible y fructífera, la carencia de tales elementos y las vicisitudes que han experi- . mentado estos servicios, hasta el punto de que llegó á desaparecer su nombre de la Dirección 5 NETOS di ASA que los comprende, determinaron, sin duda, que el statu quo, con sus perniciosas consecuen- dd cias, haya prevalecido largo tiempo... as | Mal avenidas las iniciativas de V. E. y los hábitos del que suscribe con tal estado de cosas, e EA «fuerza era proveer á su remedio una vez capacitados, en líneas generales, de las dificultades o eo Leo “que embarazaban el desarrollo y la ejecución del servicio y estudiados los medios para dis- as minuirlas ó vencerlas, comenzando por la reorganización del personal central y provincial, que á causa de haber sido objeto el primero de continuas renovaciones, no seguramente enca- po “—minadas á procurar mayores medios de acierto en la delicada misión que está llamado á cum- z st A plir, y por hallarse completamente desatendido el último, estaban en situación poco á propó- 0 sito para prestar buenos servicios. e a ; AN «Servicios provincia: Los relativos á Beneficencia provincial y municipal eran desconocidos del Protectorado, e Jos y municipales, notorio incumplimiento de la Instrucción, que impone á los Gobernadores la obligación a de formular anualmente una Memoria sobre ol estado de la Beneficencia en el territorio res- - a o aldea OCIO. y, como consecuencia de ello, el celo de las Corporaciones ha tenido que suplir á la pe Visitas dea co or: acción y vigilancia del Protectorado, y porque las visitas de inspección de aquellas Autori-. a A , 0 dados A los establecimientos de beneficencia siquiera se hayan efectuado en algunas ocasio- ANS nes, seguramente no constituyeron sistema en ningun período. O UL o da — Falladodatos.: Encuantoála Beneficencia municipal, se ignora igualmente el resultado de las visitas, si e a os las hubo, á establecimientos que los Ayuntamientos sostienen, y del propio modo son comple- tamente desconocidos los datos que se refieran á la distribución de socorros á domicilio y la ooo vero de: las sumas dedicadas á estas atenciones en los presupuestos municipales, que- + f be emitir en equivalencia de bie- cuanto se refiere á la administración, contabilidad y examen el patronazgo y la spectivas, siempre que el XV dando á voluntad de los Alcaldes, especialmente en é inversión de dichas sumas y de los socorros grandes poblaciones es desconocida para el Pr liaria y la distribución de los SOCOFTOS, de índole particular, como el im se publican datos relacionados con la misma. La atención principal á cargo de los Ayuntamientos está r médica y el suministro de medicinas ál consecuencia del expediente promov dotación y nombramiento de F fin de que sirviera de base 4 la terio de la Gobernación par Municipios poco populosos, la distribución á los pobres transeuntes. Aun tratándose de otectorado la acción de la Beneficencia domici- y tan sólo hay noticia de ello cuando en algún folleto preso en esta Corte en 1907, intitulado La Caridad en Madrid, Es a »” epresentada por la asistencia Asistencia médica. as familias pobres, y de ello existen antecedentes como 2 ¿7 ido para la clasificación de partidos médicos y para la 23%) acultativos titulares, habiéndose publicado con tal motivo, y á Junta de gobierno y Patronato de Médicos Titulares y al Minis- Ea a resolver las reclamaciones formuladas 4 consecuencia de la e organización que inició la Instrucción general de Sanidad pública de 12 de Enero de 1904; y . esos datos demuestran que el expresado servicio está bien atendido, por regla general. A Y ES siquiera las condiciones en que los Médicos lo efectúan exijan modificaciones en beneficio de e do tan benemérita clase, y de que convenga mejorar la asistencia procurando que sea eficaz, sin A a que abrume la carga á quienes se encomienda. | No existían datos ningunos en cuanto á los servi los Municipios, ni tampoco en lo que se y vacunación y desinfección. La pr vincial, pues sólo constaban los i aa dl cios de carácter hospitalario á: cargo de Otros servicios muni- AA. A EN poda cipales de los que 0 efiere á los que prestan las Casas de Socorros ni á | , , _nohabfaanteceden-. e Opia falta se advirtió en lo que afecta á la Beneficencia PLO= te is A y consignados en presupuestos A , tan sólo era con personal, son resueltas por este departamento. Al final del capítulo 4.”, cuando se trate de los resul reformas y del impulso dado á lo muladas por los Gobernadores incompletas por lo general donado; sin embargo, aunque imper | o quese encuentra, según aquéllos, la Beneficencia provincial y municipal, ya que en Cato ro la particular no contienen datos que puedan ser utilizables. qe A La Beneficencia general viene re tados obtenidos hasta ahora de las , que es lamentable sean tan deficientes é fectamento, ayudan á fo rmar juicio sobre el estado en A a AN 1 de aplicar el vportuno alivio Óó remedio, y Colegios de niñas, Hospitales de muj eres, dedicados á la instrucción y alivio ó soco : de 1884 y 16 de Febrero de 1901, se crearon otras Juntas análogas para auxiliar á las Corpo- ae E e de raciones provinciales y municipales | en Sevilla, Valencia, Málag: Ñ de E a A Granada, Cádiz, Coruña, Zaragoza, Valladolid, Jerez de la Frontera y Toledo, concretándose JA AN su funcionamiento según las prescripciones establecidas por Real orden de 30 de Septiembre A ea de 1884. a ar dies ALO a a NO eS Ly y A rro de la mujer. Por Reales decretos de A de los Junta de señoras, A COS argo, suplo, en todo cuanto es posible, las deficiencias noto. NE ciona el Estado para los asilados como su f Manicomio de Lega- nés. Asilos para incura- bles. Hospital de la Prin- - cesa é Instituto Of- - fálmico. Establecimientos de - Vista Alegre. XVI graves defectos en cuanto á salubridad, higiene, comodidad y expansión de los acogidos. El Manicomio de Santa Isabel, de Leganés, es vivo testimonio de ello y de la poca aten- ción prestada á la cura y tratamiento de las enfermedades mentales, sin que hayan pasado de intentos los proyectos formulados para remediar deficiencias tan notorias. El albergue de dicho manicomio es un abigarrado conjunto de construcciones super- puestas en el más caprichoso desorden, y son de notoria inconveniencia los estrechos pasa- dizos y galerías, reducidos comedores, salas de reunión y otros lugares de uso común, con deficiente ventilación, luz y agua en algunas dependencias, y sin condiciones para que pue- + dan ser tratadas con la separación y aislamiento necesarios las afecciones mentales que lo han menester, careciéndose además de los medios terapéuticos é higiénicos que ellas re- quieren. % Las comodidades para enfermos que pueden sufragar sus gastos son imposibles de propor- cionar, y aunque parezca insólito, ha venido predominando la idea de que representan una merma en los ingresos las plazas de más preferencia, porque el espacio que requiere la satisfacción de aquellas comodidades no está en armonía con la utilidad que dejan los pen- sionistas más modestos, y hasta la admisión de dementes se subordinaba alguna vez á consi- deraciones de orden económico, recibiéndolos para observación, que se prolongaba años sin que recayese auto judicial resolviendo definitivamente, sistema que motivó la publicación de la Real orden de 1.* de Junio de 1908, que señala un plazo máximo para que puedan perma- necer en observación, restringe las concesiones de licencias temporales á quienes están en dicho período, por los graves perjuicios que con ellas pueden seguirse, y regularizó, en fin, la situación de los enfermos que llevaban años y años en el Manicomio sin que se hubiese for- mado expediente para legalizar su continuación en él. | , Por fortuna, está el mal en vías de obtener remedio, aprestándose el Gobierno á cons- “truir un Manicomio modelo en lugar adecuado, habiéndose practicado ya algunas gestiones para disponer de terreno á propósito, en vista de la Memoria, formulada por el Jefe faculta- tivo de Santa Isabel, de Leganés, en que expone las condiciones que debe reunir el esta- blecimiento. Los Asilos- de Nuestra Señora del Carmen y de Jesús Nazareno, para hombres y mujeres - que padecen enfermedades incurables, y el Hospital del Rey, en Toledo, para decrépitos de ambos sexos, no responden tampoco á las necesidades que en ellos han de satisfacerse, encla- vados en barrios populosos, faltos de condiciones higiénicas, el de Jesús, y especialmente el de Toledo, que radica en antiquísimo y destartalado edificio, pésimamente distribuído y de escasa capacidad. Merced al exquisito celo de las Hijas de la Caridad, los acogidos pueden permanecer en ellos, si bien el del Carmen reune condiciones mejores que los restantes y sus dormitorios tienen capacidad, aire y luz, que no disfrutan los demás. - El Hospital de la Princesa y el Instituto Oftálmico, bien regidos ambos, nada dejan que desear, porque su situación, locales, ventilación, distribución, recursos clínicos, terapéuticos y operatorios, y escogido personal médico que los sirven, no requieren reforma alguna, salvo la ampliación, en vías de realizarse, del Hospital de la Princesa, dotándolo de nuevas Salas y “dependencias, á fin de corresponder á la creciente demanda de ingreso en sus Clínicas, espe- cialmente en las quirúrgicas. j Los establecimientos de Inválidos para el trabajo, Colegio de Santa Catalina y Huérfanos de la Unión, forman en el de Vista Alegre una especie de colonia benéfica que reúne exce- lentes condiciones por hallarse fuera de Madrid y muy cercana á osta población, y por el her- moso parque en que está situada, extenso, abundante en lozana vegetación, bien _dotado de agua, y de cómodo y fácil acceso. Los tres establecimientos se encuentran bien instalados» - regidos y asistidos: el de Inválidos radica en suntuoso palacio, pero no puede menos de sufrir la consecuencia de pasados esplendores'por el costoso entretenimiento que requiere; el de Santa Catalina está en condiciones de proporcionar holgadamente albergue y enseñanza 4 los niños ciegos allí acogidos, merced á la obra realizada en él durante el año, 1907, cons- truyendo un nuevo piso y modificando su distribución; y el Colegio de Huérfanos de; la Unión, que contrasta con los demás establecimientos de la Beneficencia general, se halla e A: 4 es S e mn po ph y qq > S os 3 A A 0 Ts AIR A PEF => "3 y 5 5 A E a - ai == E ma A A AAA SS qn Rd, ARETES ERA RNA E Cir A es E a o. a e : sa XVII A convenientemente instalado y constituye la única nota de color y de vida, por la población sana y sin pesares que en él crece y se desarrolla higiénicamente, obteniendo educación que, A si bien es adecuada á la modesta condición social de las acogidas, exige alguna ampliación ] que la complete, á fin de proporcionar medios de vida á las alumnas cuando salgan del esta- blecimiento. La Beneficencia particular marchaba ordinariamente á merced del celo de los Patronos, Estado de la Benefi- E porque, salvo en contadas provincias, las Juntas de Beneficencia cuidan muy deficientemente "particular. me de las fundaciones de aquel carácter. : En cuanto á los Patronos, si bien, en términos generales, han venido atendiendo al buen Conducta de los Pa- funcionamiento y desarrollo de las obras pías, dejaron bastanté que desear en muchos casos “M%: por falta de diligencia ó de entereza para defender los bienes de las mismas, no faltando otros en que la excusa para rendir cuentas debiera haber patentizado que allí existía un mal á > remediar. pe eee ds > ¿ PP PP A A A — — ias E —. Les a Algunas fundaciones, con capital y rentas cuantiosas, permanecían sin cumplir sus fines Notoria falta de di- á pesar del transcurso de muchos años desde su institución, como acontece con el Hospital Ao de San José y Santa Adela de esta Corte, que lleva dieciocho años desde la fecha en que se de E ordenó su creación, sin haberse puesto aún en condiciones para albergar enfermos, y cuyas Lil obras se están terminando en la actualidad merced á la perseverante energía con que ha y impulsado V. E. su conclusión, removiendo los obstáculos y las dificultades que se ofrecían á cada paso para dar fin á tan lamentable estado de cosas. Ñ En otros casos se patentiza, no ya el abandono, sino la rapacidad de quienes tienen á SU Detentaciones escan- | | pd cargo las fundaciones, y ejemplo de ello es el Hospital de Nuestra Señora de Gracia, en Cuenca, ooo | | fundado por D. Juan Martínez Medina en 1414 para enfermos y transeuntes pobres, dotán- REA : dolo con la renta de gran número de casas, viñas, huertas, solares y tierras que debieran O " haberlo mantenido en próspera situación, habiendo sucedido, según informe á esta Dirección Ps a: general en 1. de Abril de 1907 de la Junta provincial de Beneficencia, que de hecho no fun- | de cionaba el Hospital y que, sin embargo, sufragaba los gastos de Médico, Farmacéutico, Prac- : | ticante, Secretario y Administrador, resultando en definitiva que los cuantiosos bienes dotales ' ' A A Y han llegado á ser poco menos que improductivos y que una de las fincas, denominada Gali- O songa, que era una dehesa de monte erial de 600 hectáreas de cabida, poblada de pinos, había A O (e e 3 sido objeto de una tala fraudulenta cuyo importe asciende á 600.000 pesetas, según peritación EN “del Jefe de Montes, quedando la dehesa improductiva y sin que hasta el presente se haya AR: hecho otra cosa que perseguir el hecho eriminoso (que parece no habían SIqui9ra advertido 7 | los Patronos), pero sin obtener el reintegro de tan respetable suma. . pe: También han llegado á parecido extremo las cosas en otro Hospital de la misma provin- e cia, el de San Juan Bautista, fundado en el pueblo de Almenara por el Obispo D. Juan NS de Cuenca en 1619 y que vino á ser clasificado como de Beneficencia particular en 1906, con- y E | firmándose entonces la suspensión de los Patronos, en vista del abandono en que tenían el ca edificio y á fin de evitar su total ruina, aconteciendo que fué asaltado y despojado de made- : O ras, hierros y hasta de las tejas, por un inmenso gentío que las: Autoridades locales, según A cis: 58 2 ellas dicen, no pudieron contener. ds A A ÓR Ñ | Pero es desgraciadamente un hecho la resistencia que se advierte en algunas fundaciones Resistencia 4la inter- A 1 AS benéficas á toda intervención del Protectorado, y acontece también que muchos fundadores - a ES 58 -—deobras pías la rechazan, y prohiben de una manera expresa que rindan á aquél sus cuentas, y probables. Tn ES xi es fuerza confesar, que la desorganización administrativa ha suministrado, á veces, razones VE para motivar la desconfianza ó el recelo, porque en algunos casos sólo parecía verse la mano 00 del Estado extendida hacia los bienes fundacionales. . : E Ea, Las medidas oxtraordinarias y en ocasiones de penuria para el Tesoro ó de grandes cala- : -midados que afligieron á la Nación y que determinaron la venta de los bienes de Beneficencia -6 Instrucción, suministra argumentos para explicar aquella actitud en quienes continúan viendo en el Estado un organismo que gira sobre iguales bases que en tiempos muy pasados, y que de manera sistemática mantienen la desconfianza respecto á cuanto emana del Gobierno. . XVIII Injustificada preven- Olaro es que aun puede continuar la prevención, de que en algún momento se repitieran rea CNA pasados hechos, incautándose el Estado de los bienes de la Beneficencia; pero no tiene funda- ha devuelto ó rein- mento real. En primer lugar, debe compararse entre lo que acontece cuando los Patronos de E . ree las fundaciones se apoderan de los bienes y las incautaciones llevadas á cabo por los Gobier- nos. En aquel caso puede representarse por el 1 por 100 la restitución lograda; mientras que en éste, todo el que quiera puede ver en qué forma el Estado ha venido cumpliendo sus compromisos, devolviendo con cuantiosos intereses los bienes de que se incautara, y merced á la devolución van nuevamente prosperando y tomando vida las fundaciones respectivas, que únicamente han visto desaparecer ó disminuir sus capitales, ó por la rapacidad de admi.- nistradores, ó por la intervención usuraria de agentes ó intermediarios que, cotizando supues- tos trabajos, vinieron á apoderarse en definitiva de gran parte del capital fundacional. Además de esto, que es un hecho cuya demostración se encuentra en la Gaceta de Madrid, hay otro medio eficaz para prevenir el daño en lo sucesivo, y consiste en interesar de tal suerte á todas las clases sociales en el desarrollo de las Instituciones de Beneficencia, que su vigilancia, y sobre todo la de las proletarias, en quienes han de recaer y recaen, por regla general, los beneficios, constituya su verdadera salvaguardia. Porque desde el momento en que se encuentre difundida entre ellas la idea de que les aprovecha la renta ó el producto de los bienes de las fundaciones, y que sin el cuidado de éstas se amengua el alivio de las nece- sidades que sufren, seguramente, aun siendo grandes las de los Gobiernos, éstos habrían de pensarlo mucho, antes de provocar con medidas de cierto género la ira de tantos interesados en la conservación de las obras pías, aparte de que ven aquéllos en su fomento y desarrollo el medio de disminuir obligaciones ineludibles, como lo son cuantas afectan á las necesidades 'apremiantes de subsistencia, educación de niños, recogimiento de ancianos y de enfer- mos, etc., ete. 7. Error dolosfundado-" Por fortuna van transformándose las ideas y desapareciendo la que implica desconfianza es que proseriben £n 6] Estado, una vez apreciada serenamente la norma de conducta que ha tiempo se trazó y la intervención del Protectorado, fian- sigue enlo económico y en lo social, y son muy contados y raros ya los casos en que perdura do tan sólo en los «Patronos que insti- tuyen.. los que fiaron á un patronato la administración y cuidado de los bienes fundacionales, pues EU son repetidas las ocasiones en que ese mal menor ha superado con mucho al que temie- ron, y resulta evidente que se habrían evitado no excluyendo la intervención oficial. : LOS fundadores que se inspiran en dicha equivocada idea, no tienen otro camino que el de td A instituir á las personas que por sus actos merecían toda su confianza, ó deferir á la consi- 20 ham de perpetuar y transmitir sus. condiciones de respetabilidad, rectitud y honradez á : ¡ quienes les sucedan ó sustituyan. —. : yd ÍA ' Es muy humano entenderlo así; pero tambión lo es, con lamentable y Pepcuda frecuencia, PACO ON -que al cambio de personas nO suele a la continuación de las cualidades que tuvo ) | en cuenta el fundador. | pe : ¿eletad en Alpes Mientras que las fundaciones ávehar de una manera oa y ordenada, los Patronos : $ ds is da a tan sólo que intérvenir en quehaceres y cuidados puramente corrientes ú ordinarios, y nos para la defensa 0: delos bienesfunda- aquéllas viven y se mantienen dentro de. las reglas que el fundador estableció. Pero los cionales, y notorios Es perjuicios ocasio- - nados á éstos con la pumerosísimas las causas que conspiran contra. la vida de las mismas, y que, por regla gene- prohibición de que p el Protectorado in- ral, si no hay entidades sociales ó Protector ado que vigilen é ó intervengan, se afloja el resorte tervenga. de la voluntad en los Patronos, el funcionamiento viene á ser defectuoso ó nulo, y la aparición | - 6 influjo de las miserias humanas determinan el desmedro ó la ruina de las obras pías. e ON es. SADA BEN codicia en unos Casos, el interés de familia en otros, los estímulos de la amistad, el múltiples circunstancias, en fin, patentizan este juicio. conde de Villan- disp que se fundara un Banco Agrícola pe los labra dores de los Pueblos, á á baso do O ó AS ; X 4 , . A ? ' Na aquélla, y enseña la experiencia que, optando entre dos males, creyeron escoger el menor OS deración que supieron inspirar otras desempeñando determinados dEreOn públicos ó de | E carácter religioso, estimando que el Alcalde ó el Párroco ó los amigos á quienes conocieron, accidentes á que ninguna de ellas puede sustraerse, dan la dolorosa experiencia de que son 3 Mes temor de: ta coacción que “suele. ejercerse. contra a defienden bienes ajenos, Y otras -Fúndación del Viz- - Por testamento, en Palencia, de 19 de Diciembre 1855, el udonda de Villandrando NTEnS | A A —— a sm A O TIA REINA TO DI ERA 1 E ES A a ZA ' VERSITARIA SEVILLA ATr ¿ds UN 7 XIX módico interés, y que con el producto de los préstamos y el importe de sus demás bienes se dieran socorros ó pensiones á trabajadores del campo, mayores de cincuenta años, viudas de los mismos con hijos, huérfanos de padres, y pobres enfermos; disponiendo al propio tiempo que, bajo ningún pretexto, pueda tomar parte en la aplicación de sus bienes, por el objeto á que se destinan, el Gobierno ni las Autoridades, y que antes de consentirlo sus here- deros los vendan como y cuando quieran, y si se viesen hostigados y no pudieran defenderse, hagan cesión interina de ellos á quiénes tengan por conveniente, hasta áú Gobiernos ex- tranjeros. : Después de multitud de incidentes que retrasaron el cumplimiento de la voluntad fun- dacional, el Protectorado no pudo menos de tomar parte en la ordenación de esta obra pía, y en 1898 se dispuso por el Ministerio de la Gobernación que el Patrono convir- tiera en láminas intransferibles todos los valores, títulos y metálico pertenecientes á la fun- dación, averiguándose la cuantía de los bienes que se decían depositados en el Banco de París, y, además, que se acreditase si la Junta llamada á conocer en las cuentas funcionaba legalmente y exigía su rendición al Administrador y fueron aprobadas las del último año económico. El fiduciario reclamó contra esta disposición, y lo propio hizo el Obispo de la Diócesis, y habiendo acudido el primero á la vía contenciosa, obtuvo su revocación, considerando que, dada la voluntad del fundador y el religioso respeto debido á la misma cuando no contradice los obligados deberes y la más respetable misión del Estado, y habiendo quedado el cumpli- miento de dicha voluntad á la fe y conciencia del Patrono ó Administrador, sólo tenía éste la obligación de declarar solemnemente dicho cumplimiento, acreditando que se ajusta á la mo- ral y á las leyes. Quedó, pues, en plena libertad el fiduciario, y prescindiendo de que la intervención del Protectorado no se encaminaba á variar en lo más mínimo la voluntad fundacional, sino á asegurar el cumplimiento de la misma, hubo de resultar á principios de 1906, que el M. Reve- rendo Obispo de Palencia y otros señores que formaban parte de la Comisión llamada á exami- nar las cuentas 6 intervenir en la gestión de los herederos fiduciarios, se creyeran en el caso ya de participar al Gobierno el lamentable suceso de estar comprendido en la quiebra de la Casa Abaroa, de París, un millón de francos, importe de los títulos de la Deuda interior fran- cesa allí depositados y pertenecientes á la fundación, cuyos valores, por virtud de actos abu- .sivos del fiduciario, se trasladaron del Banco de París á la citada Casa; resultando de todo ello, que aun no ha podido ser cumplida en todas sus partes la voluntad fundacional, y que, llegado | el momento de gestionar el recobro de dichos bienes, el Protectorado tuvo que ser, en defecto de otros, quien dispusiera en Real orden de 13 de Marzo de 1908 que se obligase al Patrono á rendir cuentas á la Comisión inspectora, excitando á ésta para que le destituyeso, si había lugar á ello, pasando el tanto de culpa £ los Tribunales; mandó interponer la acción civil pro- cedente ofreciendo apoyar resuelta y debidamente las gestiones de la Comisión; S se negó á admitir la renuncia que presentaban de su cargo el Prelado y los señores de la Comisión; y | en último extremo hubo de autorizar, por Real orden de 19 de Enero último, á la J unta pro- vincial de Palencia, para interponer á su nombre la correspondiente. acción ante los Tribu- nales contra los herederos del fiduciario para que rindiesen cuentas á la Comisión designada, Asi Ó que en su caso nombrase el Sr. Obispo, presentando los justificantes de la existencia de los bienes, ordenando al propio tiempo que la Junta tomaso las necesarias y urgentes medidas ( - para ovitar la enaj jenación Ó desaparición de otras cantidades que, en definitiva, pta de cons- <tituir la dotación de¡la'Obra pla. CES PS | Lo expuesto demuestra que el alej amiento del Protectorado en Seta claso de fundaciones La realidad impone benéficas ocasiona el incumplimiento de la voluntad fundacional yla desaparición de los bie- nes dotales, por no exigirse, como puede hacerlo aquella entidad con verdadero rigor y sin contemplación ninguna, que se adopten las necesarias garantías para la seguridad del caudal, y además porque la acción de Patronos y de Juntas cuando se trata de gestionar y de exigir á los particulares ante los Tribunales, ya el reintegro de cantidades, ya la responsabilidad en que pudieran haber incurrido, siempre termina, aunque ordinariamente comienza, por soli- x 7 la intervención del Protectorado, cuan- do llegan los mo- mentos de exigir y de cumplir penosos deberes. re a pr oa MA A IDA mm Y E —— PP $ a $» A E XX citar la intervención del Gobierno, á pesar de que los puestos ó cargos de confianza imponen lo mismo la satisfacción de hacer el bien que el eumplimiento de penosos deberes. Otros casos que de- El daño que sufren las fundaciones y los pobres á causa de la no intervención constante ea E ses del Protectorado se patentiza en muchos casos, y de ello dan vivo testimonio las de D.* Elena tectórado:interven- Fernández Matanzas, el Hospital de la Vera-Cruz, el Colegio de San Calixto, y otras en E os o An acaecido lamentables hechos, que merecen la más áspera reprobación, pero dan lugar enseñanzas que no deben ser olvidadas. Fundación de D.*Ele- Doña Elena Fernández Matanzas falleció en Diciembre de 1899, y en sus testamentos de o Ma- 1886 y 1887 estableció una fundación benéfica para auxilio de huérfanos y viudas de Ingo- nieros de minas y trabajadores mineros, dejando al efecto 500.000 pesetas de sus bienes, que habían de convertirse en una inscripción intransferible de renta perpetua al 4 por 100, y nom- -bró albaceas que dieran cumplimiento á su voluntad. Quedó de éstos uno tan sólo durante más de diez años, hasta su muerte, que tuvo lugar en 1903, sin que durante tanto tiempo ni con anterioridad cumpliera ni intentara cumplir dicha voluntad, respecto á la fundación, resultando de los documentos luego aportados al expe- diente, que no restaba de los bienes de la herencia más que una casa en esta Corte, valorada en 150.000 pesetas, y el derecho á cobrar del Ayuntamiento 20.000 por expropiación de cierta parcela de terreno; y en definitiva, merced á la intervención de la Junta de Beneficencia, comenzó á regularizarse la Obra pía, clasificándola como de beneficencia particular y con- fiando su patronazgo interino á dicha Junta por Real orden de 17 de Agsto de 1907, á con- - secuencia de la cual se le autorizó en 6 de Julio de 1908 para que empezara á cumplir las cargas fundacionales con los restos de los bienes dotales. Hospital sin enfer-— . En el Hospital de la Veracruz, de Medina de Pomar, fundado por los Condestables de Cas- mos ni acogidos Y t;1]a D, Pedro Fernández de Haro y su mujer D.* Inés Manrique, para mantener en él y acoger que invierte sus rentas en la admi- á los pobres continuos, enfermos y caminantes, y que no estaba sometido al Protectorado, fué ist ode necesario decretar la destitución del Provisor Administrador, porque según la visita girada al establecimiento, resultó que no contenía ni un solo asilado ni enfermo y que la única asilada, que aparecía existir era la criada del Administrador, á la cual se figuraba en las cuentas como socorrida con 10 fanegas y 16 celemines de trigo, y no se daba tampoco hospitalidad á los pobres caminantes que solicitaban refugio en él, y desde mucho tiempo ha se hallaba con- vertido en vivienda del Provisor y su familia. Teniendo obligación éste de dar cuentas tres veces al año, transcurrieron nueve sin pre-» sentarlas, dejando. sin rendir las de los tres últimos, y cuando le fueron exigidas, hubo nece- sidad de rechazar la mayoría de las partidas que contenían, pues, según los reparos puestos á aquéllas, eran inadmisibles las de habas, aceite, bacalao, pimiento, colación, zapatos, botica, z gastos menudos y leña que se decían destinados á la comunidad, por la razón potísima de no existir ningún asilado, y á pesar de ello, aun se pretendió un saldo á favor del Administrador, cuyos emolumentos ascendían á MO sels a mayor suma que los ingresos que re- caudaba. Dos ISO Aa ll Colegio de San Calixto, en 'Plasehóla, fué fundado en 1862 por el Mérqués de la Cons- y ciososseguidos para tancia, y los fideicomisarios resolvieron en 1867 que se constituyera para niños varones obtener la exención pS de rendir cuentas PObres y huérfanos, y habiéndo exigido. el Protectorado á los Patronos en 1875 la rendición y y presentar, presu” de cuentas, acudieron al Tribunal de lo Contencioso, que les declaró exentos de dicha obliga- A puestos al Protecto- DAR rado, y ruina de la Ción y dexpresentar presupuestos, debiendo tan sólo justificar el cumplimiento de cargas. Obra pía. Evidente. A ” A Como consecuencia de ello, continuaron rigiendo y administrando el Colegio y sus rentas tronos que originan libremente, y á virtud de una denuncia del Alcalde de Plasencia se mandó cesar al Patrono la pérdida d ss ea ha Ne me € Pe que desempeñaba el cargo, y el mismo Tribunal reiteró la exención relativa á Ja rendición de .% cuentas... : E a El Presidente de la Junta do Palomas la dió más Siena al roidltoraaó: de que los fondos e EN y acciones de tabacos pertenecientes al Colegio habían sido sustraídos por determinada per- E sona de la Caja en que se venían eustodiando en el Banco de España, y cuyo valor ascendía des E 4, 747.364,45 pesetas, y aunque se formó el correspondiente proceso, ningún resultado prác- tico ha obtenido la fundación, a Sd ¿que los Patronos Ao dado poder á á aquélla o y A » > , Ñ . o - á ¿ € 0 2d Ñ XXI para canjear los créditos provisionales de las acciones de tabacos por los definitivos, inseri- TS biendo éstos á nombre del Colegio, operación que no se hizo, sin que los repetidos Patronos E se preocupasen poco ni mucho de conocer sus resultas, y que el hijo del apoderado apareció Es como autor de la sustracción y que venía conservando en su poder dichas acciones sin auto-: rización para ello de la Junta y sin garantía de ningun género, disculpando aquéllos su indos— 3 3 lencia y abandono con la excusa de que ignoraban fuesen al portador dichas acciones y ques el mandatario les merecía completa confianza. : Ez : Otros ejemplos se podrían aducir tomándolos de hechos acaecidos en las fundaciones de MA en las | la Duquesa de Almodóvar, Hospital de la Caridad de Gijón, y el de San Antonio Abad, Villa- A | | % franca, Montes de Oca, respecto á administradores 6 apoderados y á la gestión que determi- de que el Protecto- | naron sus respectivos descubiertos en perjuicio de las fundaciones; pero bastan las citas eo a e O hechas para poner de relieve la necesidad de que no esté ausente el Protectorado en las fun- daciones de Beneficencia particular, sean cualesquiera las personas que en ellas intervengan é indiscutible su respetabilidad, porque ni ésta lo hace todo, ni garantiza descuidos, errores 14 ara 7 ó tibiezas de tanto bulto como las que implican los hechos ya referidos. : Por ello, pues, la intervención de aquél representa un provecho eficaz, positivo y cierto para las obras pías, y aunque es urgente y debido que no continúe su ejercicio de la manera | . ¡ deficiente ó incompleta como lo ha venido realizando, es indudable que, de todas suertes, la ¿l 2 necesidad de rendir cuentas, el temor á la vigilancia que puede tener, los medios de acción de que dispone para llevar al cumplimiento de sus deberes á á quienes falten á ellos y para reivindicar los bienes propios de las fundaciones y perseguir ante los Tribunales de Justicia á los detentadores, constituyen una verdadera garantía y un estímulo que en modo alguno | conviene apartar de ellas. A | Muchas obras pías, en cambio, demuestran cómo influye la diligencia y el celo de los Notas, consoladores. SS ¿88 llamados á regirlas, ofreciendo pruebas patentes de ello la instituída en la provincia de Murcia AE ga da 5 ec. por el Cardenal Belluga y el Colegio de Nuestra Señora de los Remedios, en Toledo; da e dogs. Ós A ; : Marqueses de Vallejo; la de San Vicente Ferrer, en Valencia; la del Duque de Denia, en esta : ie Sl | Corte, y otras varias en diferentes provincias, que dan la nota consoladora, por el altruísmo, e OSA 3 a 7 desinterés y celo con 1 que se consagran á su A los Patronos que las dirigen. j ls y . EL PROTECTORADO. Y SUS AUXILIARES y í + Según va indicado, la falta de Memorias formuladas por los opor de provincias determinaron la de orientación en el Protectorado, respecto al estado de los servicios, Aque- llas Autoridades difícilmente podían cumplir su misión, salvo en cuanto dependiera de la pS E a gestión propia, y basta recordar la irrisoria plantilla del personal en los Gobiernos LIVES de : A S e de provincia, hasta que en el presupuesto de 1908 se dotaron razonablemente, para conocer % nPcaE > AA en qué términos podían ser vigilados y atendidos los servicios de Beneficencia, sin que hubiese AS funcionario alguno dedicado á tan importante cometido, y figurando éste en montón como ot E uno de los muchos atribuídos á un Oficial de ínfima categoría, que de igual modo PO A PS atender á este servicio que á los demás que le estaban encomendados, produciéndose AS E ES k A consecuencia el completo desamparo de todos. ASA SA CES RS -Quedaban, por tanto, las Juntas provinciales de Boneñoencia como A eficaz y único Juntas provinciales del Protectorado, y si bien es cierto que las de Madrid, Valencia, Burgos y algunas otras tae rá poblaciones deben presentarse como modelo de exactitud, diligencia é interés por la Benefi- de algunas, 6 in-, -cencia, en general puede afirmarse que muy poco han venido haciendo, y algunas nada, en *fcacia de muchas. - provecho de las fundaciones benéficas. ] Las que se hallan en el primer caso, realizan sumisión con verdadero celo, con atsible diligencia, atienden solícitamente al funcionamiento de la Institución y á que se cumpla la voluntad fundacional, y trabajando para rescatar bienes detentados é investigar los de ya > XXI É $ se fundaciones hoy sólo conocidas de nombre, son verdaderos auxiliares del Protectorado y se hallan constituídas con personas que tienen por objetivo hacer el bien y no el presentar un título más que halagar pueda la vanidad. E Causas de la inefica- Pero como no acontece lo propio en la generalidad de ellas, se advierte que los móviles >, “¿y pe red ARO de buena parte de los Vocales que las constituyen no suelen corresponder á los fines enco- ON tas razonablemente mendados á las Juntas, y de esto se sigue que el auxilio que prestan al Protectorado es poco da IMBIOs que nominal por dicha causa y por su deficiente constitución, pues apenas se den hacer éstas. congregan para ocuparse de las atenciones que les están encomendadas, y porque cuando lo 0% realizan atienden pro fórmula á las cuestiones sometidas á deliberación y resolución, 3 sa quedando de esta suerte poco menos que desamparada la misión que se les confía, y sin - + PS posible remedio las consecuencias que se derivan del escaso celo ó poco amor á un cargo, á $ E : veces solicitado y luego desatendido. pe E Falta á dichas Juntas también el principal resorte en la eficacia de su acción, que está 5 E representado por el Secretario, y, salvo contadas excepciones, entre las que figuran las de las : o poblaciones mencionadas y las de Sevilla y Cádiz'y alguna otra, no cuentan con un elemento o | tan importante para su buen funcionamiento. : ee El Secretario-Administrador de las Juntas ni suele estar considerado ni retribuído, ni le estimula porvenir alguno; y como generalmente el cargo recae en personas que no cuentan E OA con holgura para vivir, resulta que, ni atienden al cumplimiento de su deber ni es posible E ES | muchas veces que lo realicen por falta de los medios más indispensables para ello. El mal es ES sid antiguo; los deseos de remediarlo se han manifestado á las veces; el acierto para lograr el fin — ! aun queda pendiente de demostración, y la consecuencia no fué otra que la desorganización y 40 E Pe de aquellos funcionarios, la falta de todo aliciente, la expectativa de un horizonte com- pletamente cerrado á esperanza de mejora, y que dichos cargos se vinieran proveyendo en E | | interinos y generalmente en los que contaban con valedores que hacían merced del empleíllo ps aia a benéfico, en vista de la falta de prebendas ó sinécuras que la legislación sobre empleados ha ro venido mermando ó extinguiendo. do La publicación de la Real orden de 31 de Octubre de 1902, inspirada en excelentes propó- : e sitos, pareció que iba á poner remedio á tal estado de cosas; péro ni la organización que esta- 4 Eo blecía, ni la clasificación de las plazas, ni los escalafonés que mandó publicar pudieron lle- pis o varse á la práctica, porque olvidó lo substancial en la materia, no proveyendo prácticamente o An á la dotación de las Secretarías, y la consecuencia no pudo ser otra sino la de resultar iluso- E a : rias las mejoras, permaneciendo las cosas como antes, y que se suspendiese la provisión de on plazas en propiedad y continuara todo al arbitrio y el acaso, respecto á las facultades de nom- E FA ds | brar y á las condiciones de la persona en quien había de recaer la designación. 2 Deficiencia delosar- Otro elemento esencialísimo para el funcionamiento de las Juntas, Ó sea el archivo, falta de EE a también en la mayoría de las provincias, y donde lo había, su desorganización inutilizaba las >. STACES enseñanzas que podían desprenderse de los documentos en ellos acumulados; y de esta o de manera, aunque las Juntas hubieran querido ocuparse en realizar investigaciones ó regula- E rizarlas fundaciones conocidas, se hallaban desprovistas de medios, y, en suma, tan sólo e ! pe ET ! ción vigente otorga á las que puedan ostentar dicho carácter, obteniendo preferente atención pd A REGIA hot las obras pías dotadas con pingúes bienes, por cuanto el examen de sus cuentas implicara la | percepción del tanto por ciento en la Instrucción señalado á beneftcio de las Juntas por tectoradopara cum- pe E su misión, y cometido que la Instrucción de 1899 le encomienda. 4d 3 yo y As Ti e o siona. que ello oca- — Ordinariamento se destinaba á este servicio en la Sección respectiva, ó al personal de nueva E y DA ENE ¡Antrada ó al que no tenía demostradas aptitudes para desempeñar ningún otro, y con tales medios, sin informes de los Gobernadores civiles de provincias, sin contacto apenas con las ; : o y p- 7 a p id Ñ A ; 2h . mn pl zx y 1. t - is Ñ ¿N 207 ME? ? * b ; i A 3 e pen e $ y A) $e di ; 3 N % y que adolecía elPro- «onoral de Administración, no poseía mejores medios que sus auxiliares para desempeñar el | A ( conocían las que por tradición rinden cuentas y aquellas que por la rectitud de los Patronos ¡ERA a BO sometieron á la inspección de dichas Corporaciones, 6 las que por necesidad pedían su bcn clasificación como fundaciones benéficas, á fin de disfrutar de las ventajas fiscales que la legisla- | a A E dicho trabajo, y que ordinariamente se ha destinado á retribuir al Secretario- Administrador. O in! A 2 Falta de medios de El Protectorado propiamente dicho, representado en: primer término por la Dirección XXXII Juntas provinciales y sin estadística de las fundaciones de Beneficencia provinciales, muni- cipales ni particulares, fácil es suponer que su inspección sobre unas y otras era punto menos que ilusoria. El Protectorado carecía de archivo de Beneficencia, los expedientes que debían catalo- garse estuvieron abandonados en un rincón, poco menos que ignorados, y el Ministerio de la Gobernación acudía en la mayoría de los casos á la Junta provincial de Madrid, que de hecho ha venido siendo el Cuerpo Consultivo del Protectorado en materia de Beneficencia, y la que custodiaba la gran mayoría de los expedientes de dichas fundaciones, cuya tramitación, pró- diga en incidentes, ponía á prueba al más celoso gestor de la resolución, tarda en llegar, cuando llegaba, mientras continuaban desatendidas las Obras pías. | de Con todo ello, inútil parece añadir que la perezosa lentitud de los expedientes se acrecen- taba si el caso afectara á la venta de bienes, á reclamación de los detentados ó mal aplicados por los Patronos, á cuestiones, en fin, abonadas para que pudiesen actuar rémoras impalpa- bles, y siendo además obligado á veces y recurso expeditivo en otras pedir informe á la J unta, cuyo celo y diligencia no bastaban para satisfacer prontamente las consultas, venía resultando de todo que, aun por los más avezados funcionarios, se perdía la memoria del expediente y "caía su resolución en la sima del olvido, arrastrando á ella el interés y el celo de los recla. mantes en pro de las fundaciones, vista la incuria, el abandono, ó la parsimonia si se quiere, con que se atendía á las reclamaciones formuladas. | NN Mal podía realizarse tampoco la inspección sobre fundaciones con tales elementos, y en cuanto á la investigación de bienes, puede decirse que resulta poco menos que abandonada. Las Juntas de Beneficencia y los Patronos, salvo raras excepciones, se limitan á practicar Lastimoso estado de A ya > E - ; EN % pe la investigación de' gestiones de dudosa ó poca eficacia, porque la tarea implica laboriosos trabajos, atención pieñecds (BBORCAS continua, perseverancia infatigable, y lucha abierta con las personas que ocultan ó detentan condi, los bienes fundacionales. La iniciativa particular es la que provee permanentemente á tales actos, y por regla general, triste es confesarlo, ó se inspira en el deseo de satisfacer apetitos personales iniciando expedientes para buscar luego avenencia con la persona amenazada de molestias ó sinsabores, ó de reclamar para sí los bienes en cuestión, ó de hacerlos suyos mer- ced á estipulaciones leoninas, en que la ficción de respetar y devolver íntegramente los capi- : tales rescatados era la máscara que solía encubrir, con cargo á intereses, expoliaciones escandalosas. de ES mr, AA ES AE SEN 30 E de Dose rios, que o vigilar la conver. Omisión del Protec- PRA torado respecto á > ANO ena- los expedientes de mpre lícitos, de esca. conversión de tí- . > Y 1% 8 y . 0 materias, obteniendo 9% Pertenecien tes á las Obras pías, - y claro está que tratándose no de esos en valores al por- yen el capital 6 intereses reconocidos, sino de *2%r: RE %) Pz Y Pa . ? A MIRA nl 4 » 1] is MN 7 , E e o de de sistema. do EIA ii O cereal TER da clio A ita ia y pedi A er SA iS : eS > , y is ; XXIV sumas de gran importancia cuya realización brindaba ocasión propicia para pingúes ganan- cias á intermediarios ó agentes; y en la memoria de muchos perdura el recuerdo de lo acon- tecido en una población andaluza, y de cierta fundación que, con derecho á percibir del Estado cuantiosísimos bienes, quedaron en manos,de los agentes fuertes cantidades que ha perdido aquélla no obstante las gestiones realizadas. | Fuentes de informa- Las reclamaciones de certificados que acreditan el carácter benéfico de las obras pías, EE Polea unas veces para eximirse de derechos fiscales ó disfrutar en litigios del beneficio de pobreza, fundaciones exis- Ó á fin de percibir cantidades que algunas personas piadosas dejan en sus testamentos á Insti- po tuciones así calificadas, han sido, así como el examen de las cuentas remitidas por las Juntas de Beneficencia al Protectorado, los medios de información que éste tuvo para conocer las , fundaciones existentes en España. Y respecto al examen de cuentas, venía aconteciendo que, cuando los reparos puestos á las mismas eran difíciles de solventar, pasaba tiempo y más tiempo sin que se devolvieran al Ministerio, ó acompañadas muchas veces, al retornar, de excitaciones encaminadas á disminuir el rigor de los reparos. También sucedía en algunos casos, que si se deparaba ocasión de percibir los intereses de las inscripciones que constituyen el capital, esquivando el precepto de presentar el certifi- cado de la aprobación de cuentas, se realizaba el cobro, y parece excusado añadir que si esto ha acontecido cuando los bienes consisten en títulos de la Deuda que requieren para el per- cibo de intereses el espresado documento, tratándose de capitales en valores mercantiles, fincas ó derechos reales, ó cuando las obras pías sólo deben justificar el cumplimiento de cargas, y son muchas las de este caso, el Protectorado no podía acertar á obligarlas á que - llenasen sus deberes, por desconocer qué Instituciones se hallan en él y hasta la existencia A de las mismas. Deficiente e que De una manera efectiva, el PrOfOctO OD y la Dirección general de Administración vieron de hecho venía rea- lizando el Protecto- Yeducido su cometido al despacho de expedientes de clasificación de las fundaciones que ' lo rado. “solicitaban con el objeto indicado; á conceder autorizaciones para litigar, -de utilidad dudosa ordinariamente, y para reclamación de pensiones atrasadas de censos; nombramientos de Patronos, que recaen por lo común en las Juntas de Beneficencia, á las.icuales se confieren las | interinidades; algún que otro expediente de suspensión, cuando se patentizaban abusos por las reclamaciones de interesados, Óó el examen de cuentas; autorización para la venta de “algunos bienes, y á pedir, por último, informe á la Junta de Beneficencia de Madrid ó al Consejo de Estado, si el expediente ofrecía la menor dificultad: he ahí lo que el Protectorado vino haciendo en determinadas obras, salvo honrosas excepciones en contadas épocas. De todo ello resultaba que el Protectorado, falto de auxiliares, sin medios de investigación, de comprobación, ni que pudieran proporcionarle base para el ejercicio de su cometido, llegó -á ser punto menos que nominal en muchos períodos de tiempo. El Protectorado ejer-— Tal estado de cosas era imposible mantenerlo; ello representaba la dej ación por el Protee- - cido á instancia de parte; males que ONANO de sus facultades; el mantenimiento de la ficción de que se ejercía; el consentir que - ello ocasiona y ne- las fundaciones desaparezcan, que no se cumplan sus fines, y que el campo de la Beneficen- cesidad de cambiar cia, en una palabra, pudiera continuar siendo patrimonio de avisados y logreros; un Protec- torado, en fin, que pudiera decirse ej jercido tan sólo á instancia de parte, y ello perezosamente, rutinariamente, sin . dar” muestras de que hay un cerebro ena: arBe y una voluntad que impulsa. | A Y esto se hizo desconociendo « que el mantener sustraídas las dacionesd á la vigilante acción del Protectorado, representa el aumentar las. ocasiones, proporcionarlas, para que la tibieza en los unos, la codicia en otros y el olvido se despierte ó apodere de quienes tienen á su cargo la constitución de Instituciones benéficas, la normalización de su desarrollo ó sim- plemente el funcionamiento de-las mismas, y que el transcurso del tiempo, el acrecentamiento | de las dificultades y la ocasión de pecar, dieran motivo al malogro de utilísimas, meritorias y siempre atendibles fundaciones hechas en pro de necesitados 6 desvalidos, y para que des- - Aparezcan, se hagan. ineficaces Ó se desvirtúo, el cumplimiento de sus a aues , ciones. : Mal tanto más grave, porque es en estos tiempos procisamonte. cuando “van en aumento Ú -nise han escaseado iniciativas ni regateado medios, sario para llovarla á cabo y para reconstituir en bi ed cas en España. ES oido que la perplejidad en el c dea y ordenadamente, todos teclamab y tódicamente á uno para luego pasar : 4 «gastos del Erario dificultan ó imposibilitan el atender A DinEnÉ á aquéllos, no ya en rela- - venido oponiendo á que el Protectorado realice su misión, fácil es advertir que, aun apartán- E 2 “sz cd | | see E | , 4 ” mn - ; OT * , ; - ; XXV las necesidades que aquéllas se proponen remediar y las cireunstancias en que se des: : po En > arrolla la vida exigen con mayor apremio el socorro á los pobres, y cuando los: enormes pe ES ción con él crecimiento de la penuria social, ni tan siquiera con el pauperismo permanente, y, AR en suma, tratándose de una época en que la caridad privada, la acción individual, la Beneficen- e cia particular, son factores irreemplazables para contribuir, no á la redención de la miseria 3 y de los pobres, sino á aminorar algún tanto el mal, patentizando así que el amor al prójimo informa la soYedad en que vivimos, y no es palabra vana la fraternidad que inspira las pa creéncias. Es, pues, imprescindible cambiar de sistema para llegar á estos fines, porque si no todos, en buena parte pueden conseguirse sumando los esfuerzos individuales, fuente inagotable de previsión y de recursos para los pobres, con aquellos otros que el Estado, la Provincia y el Municipio pueden proporcionar y proporcionan sin mengua de la misión que corresponde á cada uno, y todos ellos reunidos, que, como veremos al examinar los estados anejos á esta Memoria, representan cantidades de mucha consideración, si no suficientes para remediar todas las necesidades, porque la continuidad y la permanencia de éstas suele correr parejas ó sobrepuja á la persistencia nunca extinguible de la caridad, cuando menos para. ¡atender á las de más apremio, proporcionando con ello no sólo el bien que de estos actos se deriva, OS sino ocasión y estímulo á la noble y piadosa emulación, al ejemplo, en fin, que da más frutos A que cien consejos ó exhortaciones. : de ; a CAPÍTULO 1H REFORMAS REALIZADAS EN 1908. Y 1909. —EXAMEN DE LAS DISPOSICIONES DICTADAS E Y DE LOS SERVICIOS ESTABLECIDOS 1 La Estadística.—Los auxiliares del Protectorado —Organización de los servicios contrata Meli eS das adoptadas para la buena administración y régimen de las fundaciones.— Índice de la Beneñi- E e ES Cencia, | as O O cs £ Expuestos á ; grandes rasgos los obstáculos: las Piontia y a dificultades que se E dolas ó resolviéndolas en principio, tampoco puede cumplirla de manera debida si no exco- gita medios para que sea una verdad la vigilancia, una: realidad la inspección Y un hecho la dirección y el impulso en el funcionamiento de las Instituciones benéficas. OS - Conocidos los males, advertidas las deficiencias, y. siendo notorias las. coda una firmo voluntad y decisión en remediarlas fueron: base de la. obra emprendida, para lo: cual. ni escatimado 1 recursos; y todo era nece- : en del Estado y de los desvalidos el orga- uncionamiento del las Instituciones benéfi- E nismo que dirija, inspeccione, ven 6 de el 2d - Afectaban las aadiña á tantos EUCIOS: y la dificultades á vencer eran Alo índole PATO omienzo. dela obra no podía menós de presentarse, porque tratándose de un organismo que ha. menester diversos medios para que funcione fructuosa an la atención de igual modo y no era posible atender me- á los restantes, ya que algunos de los trabajos no admi- leza por su:complicación y por el esfuerzo que exigían, tían demora y “otros eran de tal natura - que el relegarlos á último término, que como remate de la: obra les correspondiera, impli- LN Jn caba dejar doscñibalado el adi incompleta la obra ó hacer infructuosos quizás A o | ' XXVI resultados, si los cambios que ocasiona en los cargos públicos el vaivén de las renovaciones ministeriales se tradujeran en trueque de opiniones ó de orientación en este importante ramo, ó atenciones preferentes ó inclinaciones distintas no consintieran se les prestase Ine cul- dado. Ha sido, pues, preciso, y durante una marcha vertiginosa embargada por múltiples y -perentorias ocupaciones, esbozar un plan de organización que tiene como base el remedio de males tan notorios, la necesidad de suplir ostensibles deficiencias y de adoptar un sistema que permita dirigir, vigilar é impulsar la vida de las fundaciones, y hubieron de acometerse | simultáneamente los trabajos, á cuyo armónico conjunto fía el resultado que espera obtener, can quien poniendo á contribución buena voluntad y perseverancia en la obra, resolución para po ejecutarla y"profunda fe en las convicciones que le animan, se lisonjea de que el cimiento | queda hecho, para que otros luego la perfeccionen y completen y pueda obtener de ella exce- pe: lentes resultados la Beneficencia en todos sus órdenes. NO »- LA: ESTADÍSTICA La primera necesidad á que era indispensable atender afectaba al Ma de los re servicios á cargo de la Beneficencia, cuáles son las funciones de carácter particular en Espa- 4 EN ña, quiénes sus patronos, qué capitales las dotan, y las rentas Ó recursos con que cuentan Ae para su sostenimiento y la misión que realizan. | e Era inexcusable, pues, acometer la empresa de formar y publicar la Estadística de la e Beneficencia, que por vez primera ha visto la luz en España (1) y que da á conocer multitud E a A :d A 03 de fundaciones ignoradas, pone de manifiesto y de relieve el precario estado de la mayoría de ed 2 7d ; ellas, y hace posible establecer la afirmación de que, aparte la incautación por el Estado de ; le bienes de aquella procedencia, la codicia, el afán de lucro y el abandono, han dado al traste | ón 4 o com provechosas Instituciones, privando á los pobres de cuantiosos bienes destinados por LE E piadosos donantes á remediar sus necesidades. “LOS AUXILIARES DEL PROTECTORADO 4 Sintultáneamente era indlenoMsabíó procurar auxiliares; para el Protectorado haciendo efec- dE _ tivas prescripciones en vigor, poo en desuso, y dictando las necesarias para remediar corrup- 3 ALE be A o talas y ordenar los servicios, yá á estos SICOioS: Doa preferente atención la constitución E deco sEAo a NAGE las Juntas de Beneficencia. > Ma Jas - La Real orden de 10 de Enero de 1908 excita el celo de le expresadas Corporaciones á fin - de Beneficencia, de que presten á la obra emprendida por el Gobierno. un concurso eficaz y perseverante, ya. que no basta el buen deseo ni vence los obstáculos la intención, y y previene que se convoquen. y reunan por lo menos dos veces al mes, teniendo para ello én cuenta que frecuentemente de pl 88 daba el lamentable caso de que actuaran. muy de tarde en tardo, y se recuerda con tal CS ON E motivo que la falta de asistencia á sus reuniones representa la. dejación del cargo, porque el e ejercicio de éste implica el cumplimiento de inexcusables deberes en pro de los necesitados AN ER y desvalidos, y aquélla obliga á los Gobernadores á dar inmediata. cuenta al. Ministerio, pro- | e ON poziendo la sustitución de los Vocales ques se hallen en En caso expresado. ES dois AGO | (1D Las 39 :pAgInas que con bi dllariid! ¿Dutos esticialicod ay: e dnódco iaa: y Sanidad» se brad E A PR en 1860, sólo contienen unos e que. nO constituyen sino meros esbozo do las o e oa AAA A SN AN este título menciona. | AS at PUTO eo e 7 E 0 215 XXVII Constituía también apremiante necesidad el regularizar la situación de los Secretarios- Los Secretarios delas 1 Juntas. A AN Administradores de las Juntas provinciales, que venían nombrándose libremente y sin exi- “Acabardo: 10N momo: IO girles condiciones ningunas, y manteniendo indefinida é irregularmente el derecho que se bramientos de in- EEN reservó á los anteriores á 1902; y á este efecto, por Real orden de 19 de Febrero de 1908, se o. ' aa procedió á la rectificación del escalafón publicado en aquel año, previniendo que, transcu- Pe > las por | “rrido el plazo señalado para pedir la inclusión sin que la solicitaran quienes podían ostentar concurso. derechos, quedaran excluídos de los nuevos escalafones de una manera definitiva. Exami- e: nadas las solicitudes que presentaron los aspirantes, se publicaron aquéllos y se abrió un concurso para proveer definitivamente las plazas que aparecían desempeñadas por interinos, efectuándose después los nombramientos, y quedaron así liquidados los derechos que algu- . nos interesados han venido manteniendo y querían mantener ad cautelam y sin prestar ser- Rod ESPA vicio alguno, reservándose el Ministerio, por el número 3.” de la Real orden de 22 de Agosto e de 1908, la facultad de anunciar nuevos concursos para lo sucesivo, estableciendo las condi- - | 0 7 ye ciones que estimeoportunas, á fin de reformar las exigidas por la Instrucción de 1899 y de si exigir determinadas aptitudes de suficiencia y requisitos no comprendidos en aquélla, á 108 que en lo sucesivo pretendan desempeñar el Cargo. A > Advertidas, por otra parte, las dificultades que se ofrecían á las Juntas provinciales en las Organización de los o A ronivonite MES Sd obras que les están encomendadas, por la falta de antecedentes: relativos á las fundaciones ciales, y resultados benéficas, y la desorganización en que se encuentran algunos Archivos de dichas corporacio- obtenidos. : , nes, se dispuso por Real orden de 27 de Octubre de 1908 la ordenación en determinado plazo | o SR O. de los mismos y la remisión al Ministerio de un índice de los expedientes de las fundaciones O de Beneficencia particular que obran en ellos, mandando á los Gobernadores de las provincias hu : y 50 que facilitaran á las Juntas el auxilio del personal que necesitasen, y cuando no pudieran ha-". RO cerlo que reclamaran el del Cuerpo de Archiveros-Bibliotecarios, determinaciones todas que, mes si bien no han podido surtir aún cuantos efectos son de esperar de las mismas, han dado. ae resultado de que 33 provincias hayan remitido ya los índices, mereciendo especial mención 2 las de Burgos, Cádiz, Sevilla, Oviedo y Zaragoza por lo completo de sus trabajos, teniendo. oe y en ellos el Protectorado valiosos datos á utilizar cuando lo exij an el despacho 6 A ci E e los expedientes. Po ec ME - Excitado también el celo de los Gobernadores para que O nIIADón su misión en esto ramo Visita de los estable- ñ dela Beneficencia, han visitado diligentemente los establecimientos enclavados en sus respec- ii 1 | - y tivas demarcaciones, formulando después la Memoria que se les mandó formar por Real orden — dacción de la Me- | de 12 de Noviembre del año próximo pasado; y por vez primera, de que tengamos noticia, se de ha dado cumplimiento á esta obligación, cuyos resultados sólo pueden estimarse COMO Un ensayo, pues adolecen los trabajos, por regla general, de varias deficiencias, especialmente E NS Ñ la de omisión de juicio sobre los servicios y de propuesta para remediar los males advertidos. : e a ¡ Consignan los gastos causados en el sostenimiento de la Provincial y Municipal, SUS PecCur- e de ' Ao sOs:propios, las subvenciones en los presupuestos respectivos que se destinan á satisfacerlas, me y alguna, el número de enfermos desvalidos ó acogidos á que se ha prestado asistencia; y: en ide | e cuanto á las de índole particular, escasos datos, en contadas memorias recogidos, respecto NS (A su funcionamiento normal ó causas que lo impidieran, y los trabajos 6 gestiones realizados 0 por las Juntas y sus resultados en lo que se refiere á la regularización de las obras pías yo de SUD patronazgo, cobro de rentas, intereses y PES de IEA, o de ion Cn litigios que tienen pendientes. , al E SS IR A E: ORGANIZACIÓN DE LOS SERVICIOS CENTRALES eo E cuanto á éstos, so eepuaió a desde Juego 4 complicar la decido del Archivo de la El Archivo E a > ES rado en el de O > unta provincial de Beneficencia de Madrid, porque si bien estaba realizada la obra en gr AD ta Junta provincial. parte merced al celo y. diligencia del personal de dicha Junta, y Muy. especialmente desu de Madrid. o 8 afortunada mente. venía incautándose aguélla d de los PO que debieron PASA E ¿ 1 e 3 M3 (d a, 4 AA ) - mi A 1% ie é yn) Y e EA a XXVII radicar en este Ministerio, lo mismo de los hallados en revuelto montón, que de los fenecidos paulatinamente por la obra del tiempo, era indispensable terminar la expresada ordenación, y se proveyó á la necesidad facilitándole medios al efecto, y dióse al fin cima á esta tarea, que ha hecho posible realizar la que se mencionará después relativa á la formación del Indice de la Beneficencia. | Personal adscrito4 En cuanto al personal de la Dirección general de Administración, y conservando el ya ra e «¡ capacitado, muy escaso por cierto, para intervenir fructuosamento en el despacho de los de Administración. expedientes, se ha venido atendiendo á completarle con quienes tuviesen aptitud ó revelaren “Creación de dos E : Ñ plazas para Aboga- afición á esta clase de estudios; pero no bastaba esto para realizar el fin apetecido, porque ni dos del Estado. . es posible siempre disponer de empleados que reúnan las necesarias cualidades, ni la índole delos asuntos ya entonces acumulados y los que habían de afluir á este Centro como conse- cuencia de la reforma que se comenzaba,consentían el aplazamiento del remedio, ni el man- tener la inseguridad y la eventualidad que pudieran ofrecerse por las renovaciones del personal. A dichos fines sé ha dotado á la Dirección general, y exclusivamente para la Sección de o Beneficencia, con dos Abogados del Estado, cuyas plazas se consignaron en el presupuesto - del año actual, y que por la especialidad de sus estudios, por la práctica que el ejercicio de la profesión proporciona, han de ser, como lo son ya, elementos útiles para obtener con 'su concurso excelentes frutos en la labor que se les encomienda. Las cuestiones á que dan lugar las fundaciones benéficas y las múltiples incidencias que afectan á los particulares y al Estado; la determinación de sus bienes según el alcance y sen- - tido que pueda darse á las leyes desvinculadoras; la coexistencia de los derechos de patro- hato con la función tutelar que ejercita el Gobierno; la interpretación de las cláusulas funda- ES: ; cionales, modificadas unas veces y alteradas otras por el transcurso de los tiempos; la gestión, : percepción ó entrega de valores que constituyen el capital fundacional, y la realización de - Otros valores ó inmuebles ó derechos que posean, son materias que exigieron y que justifican» : para tratarlas, la creación de las expresadas plazas. Servicio establecido — En cuanto á la relación con las oficinas de la Deuda pública, y á fin de oyitar los males de - en relación directa da heeh ió con la Dirección ge- QUO Antes que a hecha mención, respecto á la emisión de láminas, era necesario que el Pro- _neral de la Deuda tectorado estableciese un Negociado especial para conocer en las operaciones de emisión, para las operacio- > “nes de emisión, li- liquidación y conversión que realiza aquel Centro, y la comunicación directa con el mismo, e porque la dilatoria de acudir y responder por conducto de los Ministerios: respectivos haría ; sión de mina “Para la entrega de Meficaz la gestión, estéril el esfuerzo, ó lo malograría, cuando menos, en muchos casos. - - títulos al portador Á estos fines dispuso el Real decreto de 16 de Marzo de 1908, que la Dirección general de se exige el asenti- “miento previo del la Deuda remita á la de Administración, en los primeros días de cada mes, una relación de ala las liquidaciones aprobadas en el anterior, pertenecientes á Instituciones benéficas, expre- - sando el capital que comprenden y su procedencia, intereses devengados, período de tiempo -á que se refieren y personas ó entidades que hayan solicitado las liquidaciones, y los acuerdos que adopte para emitir inscripciones de la Deuda perpetua procedentes de bienes de Benefi- | . cencia por capital é intereses atrasados, ó en su caso de títulos del 4 por 100 y abono en 5 metálico de los intereses, y para convertir en títulos al portador los no transferibles, con la prohibición de que en este caso no podrá hacer entrega de ellos la Deuda á los interesados sin previo asentimiento de la Dirección de Administración, á menos que transcurran dos meses sin expresarlo, contados desde la fecha en que ingresó la relación respectiva en el - Ministerio de la Gobernación; quedando de esta suerte establecida dicha comunicación directa, - absolutamente indispensable para la buena marcha de los servicios. EA dignos que aconse- Era indispensable crear un organismo que preste eficaz auxilio al Protectorado, porque -Jaronláereción de suprimida en 1868 la Junta general de Beneficencia, necesitaba en muchas ocasiones asesora- de Beneficencia. miento que se hubo de solicitar de la provincial de Madrid ó del Consejo de Estado, cuando lo requería la índole de los expedientes y el oir en ellos á á quienes reuniesen condiciones de ilustración é independencia para emitir su juicio, po EE 1d pormanentes, y el PrERA LS adecuado para satisfacerlas. debe responder á esta cualidad, “Las necesidades sociales y las fundaciones llamadas á remediarlas son por naturaleza por Real decreto de 24 de Octubre del pasado año. 4 Cao pe : bien proceder, muy iS: al que nace de merced conferida ó de título graciosamente “nismo compuesto de personas todas de ilustración, de respetabilidad y de experiencia, el no can, Ed al deseo de favorecer aspiraciones determinadas, que con frecuencia se e Ó1 A eto de recelos y escollo en que sue A : muchas Instituciones. ÓN: Le is á Slade en la Instrucción de 14 de Marzo de 1899 no siempre ofrecen materia de clara apli- XXIX quedar sustraído en lo posible á vaivenes y cambios que imposibilitan el mantener unidad de pS a criterio en los informes y una acción constante y sostenida en el ejercicio de la misión que E so le encomienda, y que la independencia y respetabilidad de sus juicios, así como de las reso- luciones que adopte en materias especialmente que se prestan 4 comentarios y á mordeduras de la malicia, lleven el broquel de su honorabilidad y de su experiencia, prenda segura del acierto y del prestigio que ha menester la acción gubernativa, para que sus actos sirvan de estímulo á quienes meditan ó se inclinan á dar á sus bienes una aplicación que satisfaga nece- sidades sociales. Teniendo en cuenta esta consideración, se ha creado la Junta Superior de Beneficencia, Se denomina Junta y no Consejo, porque si bien algunas de sus funciones estarían en armonía con este nombre, asume también facultades propias, y siendo la entidad que corona ó remata la organización provincial, es más apropiada la denominación de Junta, y porque. tratándose de materias como las que nos ocupa, debe apartarse todo lo que implique sonori- dad vacía y ostentosa, que se aviene mal con el desinterés y con la modestia que deben carac- terizar los actos de quienes intervengan en ellas. E A Por esto no habló el Real decreto de títulos ó ventajas que llevan aparejados los Cargos, Honores y ventajas ni de precedencias en actos públicos, preeminencias ni honores. Los que recaben de la consi- a ds deración de sus conciudadanos, han de tener por fundamento lo meritorio y útil de sus actos; | los títulos que ostenten serán los bienes realizados; su prestigio se ha de basar en la labor que. ejecuten, y el premio que obtengan por su obra será el respeto que despierte en las gentes el otorgado. > | Las facultades propias atribuídas á la Junta Superior, Atodión al nombramiento de Patro- Facultades privativas , , de la Junta para 1. 0 nos para las fundaciones que carecen de ellos, ya porque la representación fuese aneja á 0fi- e ombramiento de cios suprimidos ó á personas que la hubiesen abandonado ó renunciado; á señalar los pre- Patronos, señala S "p ao . E miento de premios mios de investigación que corresponden á los llamados á efectuarla, y á la designación de qe investigación y haberes á los Secretarios de las Juntas provinciales de Beneficencia; aparte de otras que no dehaberesá los Se- pl cretarios, y para de-. sería bien careciese de ellas, como la de inspeccionar establecimientos y servicios y proponer eretar visitas de las reformas que estime convenientes en éstos y en la legislación, porque siendo un orga- inspección. Razo- nes que las justifi- otorgárselas, representaría desaprovechar el fruto de estas condiciones o brin- dadas en bien de las Instituciones benéficas. e a Sy GS Se inspira el atribuir á la Junta facultades para el nombramiento de Patronos, asignación - A ES ES E de sueldos, y señalamiento de premios de investigación, en dos propósitos: es el primero, ase- gurar el acierto en ello, porque reuniendo, como ha de reunir, antecedentes y noticias de todo género en cuanto al personal, sus condiciones, las en que se encuentran las fundaciones res- ' pectivas y sus necesidades, es la llamada á resolver estas cuestiones. con independencia: Ye alteza de miras; y el segundo, sustraer en lo posible estos asuntos á las pasiones de 1 ocalidad cuando tan sólo debe atenderse al bien de las Instituciones yal de los pobres. tados, Sy nadie puede roalizarlo con mayor A con más imparcialidad, de la Junta on os cuestión. 0 E ¿ , E do Lo propio acontece e con el sonalamicitio a premios de: investigación, Aaa: dolicada, a de. Ane Nes len estrellarso. la on 3 el funcionamiento dere: A AH F Ha menester alguna amplitud te apreciación de casos. E circuñistancias, CIS aun Jas DOS dl f: o Cs cación y menos cuando se entrelazan bienes en condiciones distintas, y e además se corre el riesgo de abandonar una investigación que pudiera ser fructuosa, Ó por querer ceñirse estrictamente quizás á la lotra de aquélla, Ó por temor de que una interpretación extensiva, aun apreciando justificadamente la especialidad de los casos, pudiera estimarse . como tendencia á favorecer determinadas EREMDnOS, . re: no E e; A : a e sr ARDER: po OS ie ai . : XXX Funciones consulti- En cuanto á las funciones consultivas, se han tomado las precauciones convenientes para vas dela Junta $u- no convertir la Junta Superior en una oficina más que aumente el expedienteo. Tan sólo en perior. las cuestiones que por su trascendencia é importancia'lo requieran, y que se determinan en el artículo 4.”, letra F, y en el 5.? del mencionado Real decreto de creación de la Junta, habrá de acudirse á ésta, y como su juicio, siempre meditado y sereno, no puede menos de influir poderosamente en el que forme el Gobierno, las resoluciones de éste resultarán revestidas de cuantas garantías es posible apetecer en lo humano, inspiradas en ilustrados pareceres y convenientes orientaciones para la Beneficencia en general. MEDIDAS ADOPTADAS PARA LA BUENA ADMINISTRACIÓN Y RÉGIMEN DE LAS FUNDACIONES Prohibición de inter- - No podían prevalecer más tiempo, la indiferencia en mantener desconocidas ó abandonadas y e muchas fundaciones benéficas, ni la ineficacia de la acción del Protectorado en cuanto al ejer- gestiones hechas á cicio de sus deberes, ni que perdure la ocultación de bienes, y menos aún que las gestiones 6 favor de las Obras , tas. investigaciones en Centros oficiales puedan dar ocasión 'Ó pretexto á premios ó remunera- ción para ningún género de intermediarios, alimentando la codicia á expensas de la caridad, y para remediarlo, se dictó por este Ministerio el Real decreto de 16 de Marzo de 4908, orde- nando que dichas gestiones ó investigaciones han de hacerse directamente por los legítimos Eo - representantes ó Patronos de las fundaciones, y que no se admitan las encomendadas á agen- tes en cualquier concepto que lo sean. De igual modo prohibo el abono de precio, retribución 6 gratificación por las expresadas gestiones, ó impone á los Patronos ó representantes logíti- mos de las fundaciones sujetas al Protectorado la obligación de dar cuenta á la Dirección gene- ral de Administración de las reclamaciones que hayan presentado ó presenten en la Deuda pública, poniendo fin con estas medidas á los abusos que venían cometiéndose so pretexto de “auxiliar la acción de los mismos. : Era indispensable, por otra Der cuidar del aseguramiento de los valores que poseen las fundaciones y regular y hacer efectiva para todas la rendición de cuentas y especialmente la Pr justificación del cumplimiento de cargas, extremo este último casi desatendido por completo. 1 | Delerminaciónes El Real decreto de 25 de Octubre y la Real orden de 29 de igual mes de 1908 pusieron adoptadas para ha- término á la demora en la rendición de cuentas y á la desatención de este deber incumplido cer efectiva y regu- lar la rendición de por muchas fundaciones, imponiendo sanción á quienes dejen de cumplirlo, y obligando á los pd o Gobernadores de las provincias á que en 1.” de Julio de cada año eleven al Protectorado una -cibir intereses de relación de las que estén en dichos casos, y otra expresiva de las que, exentas de presentarlas, Tag vEloes que po: cumplen ó no las cargas fundacionales, y además, merced al sencillísimo medio de prohibir la sean, sin certifica- ción de haberlo Percepción de intereses de las inscripciones intransferibles, títulos de la Deuda al portador, y ve acciones ú 4 obligaciones de Bancos ó Sociedades que constituyan los bienes dotales de las obras pías Ó que estén afectos al cumplimiento. de la voluntad fundacional, á menos que exhi- pd ae ban previamente un certificado que las autorice para cobrar los intereses en los vencimientos E ITA Lo e del año. siguiente al de la aprobación de las cuentas, estableciendo la. propia restricción en an : cuanto á las fundaciones exentas de rendirlas, pero obligadas á justificar el cumplimiento de : cargas, siempre que el Protectorado acuerde que se les exija la expresada certificación. | Al mismo tiempo se reiteró lo dispuesto respecto á plazos determinados y fijos para ren- e PE las cuentas y para su examen por las Juntas provinciales de Beneficencia, imponiéndose á la Dirección general de Administración la obligación de resolver, dentro también de período fijo, y de expedir el certificado que acredite la aprobación y que ha de presentarse necesaria- - mente para hacer efectivos los intereses de aquellos títulos y valores, adoptando, como era - ciones la demora que pudiese sufrir aquélla, como consecuencia de reparos formulados con- - fra las mismas ó por Srta cirounstandlas. roda eN LA ARES AOS NS p natural, las precauciones necesarias para que en ningún caso pudiera per] judicar á las funda- e AA os E A Pd e y e A A ] XXXI Se ha establecido también que los Patronos administradores, Juntas provinciales, Diputa- Obligación de depo- Ed ciones, Ayuntamientos y demás representantes de todas las Instituciones de Beneficencia de SS OA carácter particular, tienen la ineludible obligación de constituir en depósito intransferible, - al portador. en el Banco de España ó en la Caja de Depósitos y 4 nombre de las respectivas fundaciones, e los títulos de la Deuda, acciones ú obligaciones de Bancos, Sociedades y demás valores al portador que posean, ya en concepto de capital, ya para aplicarlo á fines fundacionales. des De igual modo previenen las disposiciones ya mencionadas, y á fin de que no escapen á Deber de Jos Noia A la acción del Protectorado las fundaciones que de ahora en adelanto se establezcan, que los e ee Notarios que autoricen ó eleven á escritura pública testamentos en los cuales conste alguna gistradores, de par-- disposición de carácter benéfico, habrán de remitir á la Junta provincial y á la Dirección do a E general de Administración una copia de la cláusula testamentaria que la comprenda, tan do luego como llegue á su conocimiento el fallecimiento del testador 6 cuando autoricen Ó pro- AE “tocolicen partición de bienes en que resulte declaración á favor de la Beneficencia, y que la propia obligación incumbe á los Liquidadores de derechos reales y á los Registradores de la propiedad al examinar los documentos ó efectuar las inscripciones de bienes inmuebles ó derechos reales si resulta cualquiera indicación que afecte en algún modo al interés de la Beneficencia, estableciendo la conveniente sanción para el caso de incumplimiento de estos deberes. | K fin de conocer en qué fundaciones resulta Unas su capital para cumplir lo orde- nado por el fundador, cuáles tienen rendimientos sobrantes y qué otras han caducado, dis puso la Real orden de 3 de Noviembre de 1908, que los Gobernadores civiles de las provin- cias remitieran á la Dirección general de Administración relación comprensiva de las que se hallan en aquellos casos, para que el Protectorado pueda resolver respecto á los bienes com- prendidos en las mismas lo que parezca conveniente al interés de la Beneficencia. / ÍNDICE DE LA BENEFICENCIA Pero aun con las reformas realizadas, establecida hipotéticamente la mejor a de los servicios provinciales y que cada Junta cuide de los peculiares á las respectivas a eN daciones, acudiendo en lo que hubiera menester al Protectorado, éste se mantendrá ejerci- dé Si a la tando sus facultados tan sólo á instancia de parto, a ni gestión, recibiendo a en e Aun así, la acción del Protectorado no roda. ser cda en a Ugu prano, pese á la voluntad, á la diligencia y al interés del "mismo y de sus 01 o sobrevendría de nueyo la deficiencia en los servicios, porque las peca man su atención respecto á cada una de las. fundaciones. no las puede resolver en sazón y con oportunidad; mila inteligencia - más. clara, ni. la rosa “auxiliada por. resuelta voluntad y por amor. al trabaj o llegan adonde ndar - gencias de este servicio, pues aun suponiendo siempre vivas aquellas cualidades en quienes - - dirigen (y la. hipótesis dista mucho de la realidad), se esterilizan, aminoran ó 16) atrofian cuando ; su aplicación representa un noO Y EE lo anormal jamás aq tenor ca- A les antONES de permanencia. AS > Y Cl De A 5 La multitud: de Patronatos A roondaldos. abandonados, servidos cian por las A o en vías de regularización, en litigio, afectados, en fin, de las varias contingencias que ocasiona su institución; las incidencias de los capitales constituídos por inscripciones de la - Deuda, valores mercantiles, créditos, fincas urbanas y rústicas, Censos y otros derechos reales; ' XXXII 4 la aplicación de los productos respectivos que implican las gestiones necesarias para conver- tir en títulos intransferibles ó al portador capitales ó intereses que hayan de destinarse á aumentar el fundacional ó á satisfacer necesidades indispensables para el funcionamiento de la Obra pía, y el cuidado anejo de que en las operaciones encomendadas á los Patronos no puedan sufrir desmembración los bienes por indebida aplicación de ellos, Ó por el abono de honorarios ó derechos devengados en sus respectivos expedientes; la transformación del capital consistente en inmuebles para dar cumplimiento á repetidas y previsoras disposicio- nes que ordenaron su venta y la inversión de los productos en láminas intransferibles, requieren constante y solícita atención, y lo propio acontece respecto á censos y derechos reales, que forman en general enredada madeja é improductiva fuente de ingresos, y en cuanto á la consiguiente derivación de expedientes para tasación de bienes, subastas, etc. Y, por último, la materia de cuentas, base primordial para el funcionamiento de la Beneficencia, que supone no interrumpida labor de confrontación y revisión de las Instituciones que cum- plen ó no periódicamente este deber, á fin de obligar con frecuencia á quienes se nieguen, y el anotar é inspeccionar las que sólo están obligados á justificar el cumplimiento de cargas fundacionales y cómo lo efectúan, exige conocimiento exacto de las que están en cada caso, de la satisfacción que dieron á sus deberes, y de las fechas en que lo efectuaron. Para todo esto y para otras gestiones igualmente necesarias, no bastan inteligencia, memo- ria ni voluntad firmes, ni pueden suplirlas sino una legión de empleados que constantemente mantuvieran abiertos y en movimiento los expedientes para su continua revisión, si posible : fuera dedicarlos á esta tarea y encontrarlos en gran número con condiciones de aptitud para. llenar su cometido, pues de no ser así, la colección de legajos ordenados y clasificados constitu- yendo un verdadero archivo no habla ni estimula, ni excita, ni despierta ideas ni el cumpli- miento de deberes, y representa tan sólo un depósito de antecedentes, á los que se acude cada vez que las necesidades lo demandan. A ¿Y cuándo tiene conciencia de esta necesidad el Prottlorado y de sus peculiares deberes? | : ON - LaconcienciadelPro- El conocimiento exacto en todo momento de las necesidades de cada fundación en los a variados elémentos que la integran y de los medios para atenderlas con la prontitud y efica- o cia que esta obra requiere, no puede en manera alguna obtenerse sino simplificando el des- ; ¡pacho de expedientes y ordenándolos y resumiéndolos de tal suerte que puedan ser exami- + 3 0 ; : nados Ó revisados á centenares cada día, y ello constituirá la conciencia del Protectorado E e que hoy sólo se despierta, por regla general, á 4 instancia de parte; porque acontece, y la AR práctica así lo ha demostrado al Director general, que la mejor voluntad, estimulada ó cons- treñida por excitaciones, cuestiones ó accidentes que hacen fijar la atención puutS determina- dos expedientes, no basta en todos los casos para perseverar en el camino ó tarea vigorosa- | - mente emprendido, porque otras excitaciones ó estímulos análogos ensanchan constantemente el campo de la atención, ésta proporcionalmente se debilita, y los múltiples, varios y com- Al -plejos incidentes. extraños á la Beneficencia que embargan el tiempo y la actividad en E nes cargos de esta naturaleza, lo mismo en quien dirige que en sus auxiliares, imposibilitan en o - absoluto el que de una manera metódica, constante, pueda llevarse á cabo la labor que envuel- 558 “ven aquellas cuestiones indicadas. | de 39 : Le como era materia tan importante, t an vital para al ejercicio. del Protectorado, el que Es AE suscribo, una vez persuadido de ello, preocupado hondamente con la solución, excogitó los SO , E | s medios para remediar las principales dificultados, y, propuestos á V. E., merecieron su apro- A a a el ación, su aliento, su resolución para realizarlo, que todo era menester para el penoso, obs- 2 ON LS curo y arduo empeño representado por el intento, dado el estado en que se encontraban los. A AN ENE ñ E servicios al comenzarlo en 1908, y los medios de ejecución con que se contaba, y la simulta- E O MENS _neidad en las operaciones y en los trabajos que se mencionan en otro lugar de esta Memoria. | e silada de 13.000 ex. Reunidos los expedientes que obraban en el Ministerio, y completada la organización del de E trinaia Archivo, se han examinado uno por uno más de 13.000 legajos y expedientes, reduciendo cada o PS . nO de éstos á una ficha ó tarjeta fácilmente revisable y que comprendo los principales con- OS is E -ceptos que reclaman atención y dan á: conocer el estado de la fundación en sus líneas gene- EN AOS Per E y se paEaDan aparte, ES con relación á dicha tarjeta matriz, cada uno de los concep- Ñ ) 4 A A * + ES A A a pra El Ñ 1d o e | ' EN 1 A Ñ in AS , 1 Hospital, bajo el punto de vista de su capacidad, que conviene tener en cuenta, porque siendo a UR que desear. El mayor de los defectos está en la falta de capacidad de las salas, en algunas 500 de para los tuberculosos, y lo propio sucede con las mujeres embarazadas, no ee ia E a A , bición de que se mezclen con las demás enfermas. AE LA SEN ei ado" en el Hospital. y continúe empleándose el gas, cuyas emanaciones aumentan en las , a pe | 0 “salas la ¡ impureza del aire. La evacuación de aguas y residuos carece de sifones. aisladores Ai e y de la descarga : automática de dicho líquido en los retretes, siendo insoportable. el olor que. 54 RS Ce filtración y esterilización. de aguas, tan indispensables en una población como ósta, O ON - precioso. elemento deja mucho que desear; y, por último, el arsenal quirúrgico, que es bas- ! tante bueno, debiera completarse. con un aparato do Radioscopia y un microscopio con lente - de inmersión para los estudios bacteriológicos, tan necesarios hoy para el diagnóstico diferen- cial de algunas enfermedados. 4 ' XXXIX cial está instalado en magnífico edificio de los mejores en su clase, el Hospicio adolezca en cambio de grandes defectos, sin que las considerables sumas gastadas por la Diputación hayan bastado para subsanarlos, por lo que debiera la Corporación decidirse á construir uno de nueva planta, como podría hacerlo con gasto relativamente pequeño. En otras, sin que se pueda afirmar que son modelos sus establecimientos benéficos, los servicios se llevan con exactitud y cuidado en la medida que cada Diputación puede hacerlo, unas veces asumiendo el total de gastos, y otras satisfaciendo el déficit que resulta entre éstos y los recursos propios de cada establecimiento. Enfre ellas pueden citarse Ávila, Barcelona, Cádiz, Ciudad Real, Guadalajara, Jaón, Lérida, Logroño, OS Oviedo, Salamanca, Santander, Zamora y alguna otra. | Se ; Por el contrario, varias provincias dejan mucho que desear en materia de Beneficencia, Deficiencias adverti- z | tanto por lo que se refiere á los edificios en donde están instalados los establecimientos de la - Es E : misma, como por la administración que en ellos se observa, y deficiencia con que se prestan remediarlas. los servicios. En la Coruña, á juicio del Gobernador, se hace indispensable, por razones de humanidad y por prestigio de la Diputación, acometer de una manera decidida el remediode . las múltiples deficiencias, corruptelas, informalidades y abusos que vienen realizándose en algunos de los establecimientos, y muy singularmente en el llamado «Gran A de poo tiago», el más importante y costoso de los que sostiene la Provincia. Ni el expediente que mandó instruir el Gobernador para depurar responsabilidades, de ds ni los diferentes acuerdos tomados por la Corporación, han bastado á mejorar dichos esta- blecimientos, continuando las cosas como estaban: la mala administración, sueldo exce= sivo á sus empleados, escasa ventilación en los locales, falta de estufa de desinfección, caren- | cia de lugares para autopsias y depósito de cadáveres, escasez de agua potable y, en ge- neral, ausencia de los is EOS modernos en todos los Pads De esta clase de servicios. | , - También en Burgos está mal atendido el de Beneficencia, pues el Hospital, su 'prinemal establecimiento, carece de condiciones necesarias para tal objeto, que en gran parte resul- tan suplidas. por el Hospital del Rey, perteneciente al Real Patronato, y el. lMamado se Barrantes. : En Pontevedra se da el caso > de que en toda la provincia no exista ningún ostablecimionió 5 sostenido por la Diputación, limitándose la Corporación á subvencionar á todos los, imuniol- E pales y á algunos particulares. | ; A a o de Msn Respecto á la provincia de Huelva debe notarse que, aun nando es oxcelente la AE pd AS E o ción en materias de Beneficencia y son suficientes las cantidades consignadas para cubrir SA AN los gastos que demandan los servicios; sin embargo, señálanso. algunas deficiencias en el. a una de las provincias que más cuidan de aquéllos, deben corregirse. para que no deje nada rd de las cuales hay casi doble número de acogidos de los que debiera haber, Igualmente por A ” : Aa falta de local no existen salas de. aislamiento para enfermedades. infecciosas, como tampoco dS E PON Es de lamentar que contando. esta provincia con lmbrada: oléctrico, no. se o HSA insta- e 209 en ocasiones despiden óstos y los sumideros. Tampoco. existen aparatos adecuados para la ; | - Cáceres, antes mencionada en sentido laudatorio, no debe excluirse en esta parte dedi- XL cada á señalar deficiencias, reiterando aquí, aun cuando queda dicho, la necesidad de que el Hospicio se instale en edificio de nueva planta. No es muy ordenada la marcha de los establecimientos benéficos de Tarragona, debido principalmente al ingreso irregular por los pueblos de la provincia en arcas de la Diputación de las cantidades que por este concepto les corresponde. En cuanto á las provincias de Teruel y Toledo, puede decirse que algunos de sus estable- cimientos benéficos no disfrutan de las necesarias condiciones de higiene y capacidad, á pesar de que ambas Diputaciones tienen al corriente todas sus atenciones; pero es lo cierto que la Casa de Beneficencia de Teruel adolece del defecto de tener instalados en un mismo local, Hospicio, Hospital y Manicomio. En Toledo, aun cuando se dispone de un solo local para Hospital, su emplazamiento es un constante peligro para la salud pública, peligro ma- cho mayor tratándose de una población que como la citada abunda en calles estrechas y tor- tuosas. Además, el lavadero está situado en un edificio frente al que nos ocupa, y el día que ¿OE y se destina á la limpieza de ropas, se hace imposible el tránsito por la vía pública á causa del . ON olor fétido y de los miasmas que de las mismas se desprenden. Es de advertir que el edificio lo A constituye un conglomerado de casas viejas, algunas de las cuales se hallan en estado rul- noso y denunciadas en diferentes ocasiones por el Arquitecto provincial. De todo lo expuesto se concluye la urgencia de edificar un nuevo Hospital en condiciones apropiadas y fuera de > la capital. “Gobernadores que se No formulan juicio, y por anto no puede hacerse el resumen de sus opiniones, los Go- NN AOS de bernadores de Albacete, Alicante, Almería, Badajoz, Canarias, Castellón, Córdoba, Cuenca, HITOS no emiten opinión Gerona, Granada, León, Lugo, Málaga, Murcia, Navarra, Palencia, Segovia, Valladolid y cd á los ser- Vizcaya. Sin embargo, respecto de algunas de estas provincias se puede formar algo aproximado, por los antecedentes que suministran los estados y los demás reunidos para la publicación de esta obra. Albacete, Almería, Canarias, Córdoba, Gerona, Granada, Málaga y Segovia cuen- cias tan con establecimientos de mayor ó menor importancia, bastante bien dotados, que abrazan E servicios varios y registran asistencia numerosa de enfermos ó acogidos. : RS A e ME OLA dispone de cuatro establecimientos: Expósitos, Hijuela de Expósitos, Misericordia y e E Manicomio y Hospital; y de los datos relativos á los gastos que originan, recursos propios y. ES - consignaciones que disfrutan y número de asilados ó socorridos á quienes se atiende, des- 0 ERA préndese que la Diputación se ocupa de este ramo administrativo y tiene el mismo allí ver- dE - da y o e S bd UL A AI ” + m 2. A A os E > 3 eE a ms 6 . DAS ¿A AAA q + + dd A E 24 os ¡Ey Ea A A dadera importancia. i id | (0 A En Cuenca existe un establecimiento: con escasos recursos propios, servicios confundidos ON y pocos asilados, si bien se hace algo en obsequio de la enseñanza Ó instrucción de los jóve- 4 O : nes acogidos. León, aparte de los servicios benéficos que se prestan en el Hospicio, tiene poco E atendida la Beneficencia provincial, y en Castellón parece estar muy descuidada. EOS el pe. En cuanto á Navarra, no constan en aquel Gobierno civil. datos, por estar centralizados O ) los servicios en la Diputación; y en Guipúzcoa sólo existe la Beneficencia provincial, en el o 2 concepto de que la Diputación auxilia y suple á la municipal, que está bien atendida. | 8 Poblaciones que Siguiendo el mismo orden que respecto á la Beneficencia provincial, resulta que Guipúz- 7 8 E Ñ : Tí ica coa y Sevilla figuran á la cabeza y atienden á los servicios benéficos hasta el extremo de que O is en la primera son casi exclusivamente municipales, limitándose la Provincia á suplir las de- LS a E ficiencias forzosas de aquéllos, que. en todos sus aspectos son dignos del mayor elogio. - SA? En Sevilla, aun cuando la Beneficencia provincial es excelente, como va dicho, la munici- Coal no desmerece en nada, pues cuenta con buenos y bien instalados establecimientos, - entre los cuales es digno de mención el Asilo de San Fernando, que, unido á otros ofi- | ciales y de fundación especial, colocan á gran altura la munificencia y nobilísimos sentimien- tos de la capital andaluza, siempre dispuesta á hacer el bien yá favorecer. á las clases me- | nesterosas. | | | AE 38 Se Aunque no merecen la especial mención que dichas alas según. se deduce de las 5 : - Memorias de los Gobernadores, en Baleares, Cádiz, Guadalajara, Huelva, Lórida, Orense y 5 Soria, están bien satisfechos, si no de modo perfecto, los servicios benéficos, consignándose 3 / ” E a id cs e Y: eS qe o A 2.1 SA Ed Ps CARO US desarrollo de la presente obra. En este concepto, — —A STA o ms ET E AA TO gs Ego XLI en los presupuestos municipales las cantidades necesarias para ellos, que, en general, se tra- ducen en asistencia médica y farmacéutica, socorros domiciliarios y á pobres transeuntes. Además de las provincias apuntadas que bajo estos aspectos cuidan de los servicios de Beneficencia municipal, otras, como Gerona, Salamanca y Santander poseen establecimientos benéficos, hospitales, asilos y casas de socorro, sin que por esto dejen de consignar en sus presupuestos cantidades para asistencia médico-farmacéutica, socorros domiciliarios, ete. En Barcelona se hallan tan compenetradas en algunas poblaciones las Beneficencias municipal y particular, que resulta difícil establecer distinción entre las mismas y averiguar si la primera se ha establecido para cubrir las deficiencias de la segunda ó bien ésta ha nacido de tener los Municipios abandonada dicha importante rama de la administración pública. PS Si bien el Gobernador no terminó las visitas de inspección á todos los Ayuntamientos de la provincia, la impresión que consigna á consecuencia de las giradas es satisfactoria para la marcha de la Beneficencia municipal, por hallarse bien administrados los establecimien- tos y perfectamente atendidos los servicios. Barcelona gasta 2,41 pesetas al año por habitante en Beneficencia municipal, cd Agrupadas pueden ir Burgos y Pontevedra respecto al estado de la Beneficencia munici- pal en las capitales, que no deja nada que desear en la primera y está bastante bien atendida en la segunda. Respecto á los pueblos de las respectivas provincias, los Gobernadores de Pon- tevedra y Burgos no emiten juicio. Ae ds a de El de Valencia laméntase de lo abandonados que se hallan los servicios de la Beneficen- cia domiciliaria, debido á las exiguas cantidades que para ella se consignan en los presupues- tos municipales, y que consumen casi en su totalidad las titulares de Médicos y Farmacéuti- cos. Por lo demás, Valencia cuenta con 17 Hospitales y Asilos enclavados en distintos pueblos de la provincia, todos subvencionados por los respectivos Ayuntamientos, que sufragan el gasto casi íntegro de aquéllos, pues los recursos propios son insignificantes en la mayoría de dichos establecimientos, toda vez que el que más posee dispone de 4.000 pesetas, y muchos - ni de un céntimo. | ES E 0 ES Hállanse mal atendidos los servicios benéficos municipales, por no consignar cantidad sufi- Poblaciones que os SS ciente en los respectivos presupuestos y por escasez de establecimientos benéficos, en Ávila, - Cáceres, Cuenca, Jaén, Logroño, Oviedo, Tarragona, Teruel, Zamora y Zaragoza, dándose el caso de que en algunas de ellas, como en Cáceres, sólo existe un Hospital municipal en Valen- cia de Alcántara; y en otras, como Jaén y Teruel, de 98 y 979 Municipios que respectivamente - a E tienen, sólo poseen establecimientos benéficos sostenidos con fondos municipales 14 en la pri- mera y 11 en la segunda de dichas provincias, y la mayoría de ellos de escasa significación. Señálanse deficiencias en Coruña y Granada. Respecto á la primera, sostiene el Ayunta- «miento el Hospital de Caridad que fundó Teresa Herrera y que ocupa parte del edificio de la Casa de Misericordia, con lo cual queda dicho que no reúne buenas condiciones higiénicas. El Asilo, que igualmente costea el Municipio, ocupa una casa alquilada de pésimas condicio- nes. Á juicio del Gobernador, la Beneficencia municipal en la provincia no le parece perfecta, mas tampoco la cree de las peores do España. pS y e A En Granada son en general pobres casi todos los establecimientos que sustenta para fines. / y “benéficos. Alhama, Baza, Guadix, Huéscar, lora y alguna otra población cuentan con Hospi- tales y Casas de Expósitos, si bien la mayoría de ellos adolecen de grandes deficiencias. En * cambio los de la capital son importantes y prestan excelentes servicios. E . e PS , No formulan juicio, y por tanto no puede hacerse el resumen de! sus OPI nadores de Álava, Albacete, Alicante, Almería, Badajoz, Canarias, Castellón, Ciudad pol: | Córdoba, León, Lugo, Málaga, Murcia, Navarra, Palencia, Segovia, Toledo, Valladokd y Vizcaya. | E AN A OS sd DA “No obstante, con relación á algunas de estas provincias $0 ar Nicra $60 aproximado, por los antecedentes que arrojan los estados y de cuantos han servido para el | cabe afirmar, en punto á Beneficencia muni- Málaga hay establecimientos de dicho carácter dotados de e ¿ cipal, que en Almería, Lugo y mE aos MER sus opiniones, los Gober- G atienden bien los - serviciosde la Bene- ficencia municipal. ES IT A 5 >» RÓS me AA » obernadores que no - ds pecto á los servicios - de Beneficencia mu- .nicipal. 6 IES: IA emiten opinión res- XLIII buenos servicios; está aquélla desatendida en Canarias, Castellón y Córdoba; es deficiente en Murcia, donde, aparte de la Casa de Misericordia de Cartagena, merecedora de los mayores elogios, se reduce la Beneficencia municipal á las cantidades consignadas en los diversos pre- supuestos para los Médicos y Farmacéuticos titulares y socorros domiciliarios, y aparece abandonada en León, Toledo y Segovia. - | Respecto á Navarra, debe consignarse, como al tratar de la Beneficencia provincial, que la especial organización de aquella provincia centraliza en la Diputación los servicios de la Beneficencia municipal. PARTE SEGUNDA La Estadística. Beneficencia particular.—Municipal. —Provincial. neral ó del Estado. La publicación de la Estadística proporciona elementos que no hubo hacia boe para apreciar en conjunto el bien y el mal de que disfrutan ó adolecen las Instituciones de carác- ¡er benéfico, cómo socorren las necesidades que afectan á los pobres, los recursos con que se cuenta para hacer frente á tan inexcusable atención, las cantidades que destinan las Corpo-- raciones y los particulares á dicho objeto, los ingresos que ellas tienen para realizarlo y las | instituciones especiales que se dedican á satisfacer necesidades de índole social en bien a a los desvalidos. ES: Es un medio seguro para poner de relieve los esfuerzos de la Ea pública y privada en pro de ellos, estimulando á los elementos oficiales y á los particulares á fin de que cooperen E á la obra común, despertando su atención para que la fijen en los pueblos y provincias respec- tivas y en las necesidades no atendidas, que esperan el concurso de los bienhechores para remediarlas; presentando, en una palabra, el cuadro de la Beneficencia con los lugares vacíos pe que contiene, y difundiendo el conocimiento de las fundaciones benéficas hoi ra en con- de ES | tacto los necesitados y el socorro. Si | de E Se han recogido los datos con intervención de las Junt provinciales, encomendando ie á éstas la redacción de los estados en que figuran las fundaciones nuevas ó ó antiguas de que : A tuvieron conocimiento, y en general las Juntas han respondido discretamente al encargo oi se les confirió, sin qus pueda decirse, por desgracia, que la labor resultara perfecta hd que no haya algunos reparos que oponer á la diligencia y exactitud con que se me pedo a el: servicio. : CAPÍTULO PRIMERO LA BENEFICENCIA PARTICULAR - > Advertencias para su era maVdS para consignar todas ls alaclanes hasta he conocida Ss, | y ejemplos que los justifican. —Estados resúmenes; enseñanzas que de ellos se desprenden. — tales y rentas. —Fundaciones activas é inactivas. —Capitales y rentas inactivos. qe ti A AS e, EA E o ¿JU e CUA ADVERTENCIAS PARA EL EXAMEN DE pal . re von “Los siltcios que Ad la parte primera das Esta dprba dan 6 conocer con más eficacia que ningún gónero de razonamientos cuál es la situación en España de las obras pías. No es posible asegurar que cuantos datos contiene respondan á la más rigurosa exactitud, pues aparto de las deficiencias naturales en esta clase de trabajos, mayores aún cuando, $0 ; XLIV realizan por vez primera, no puede menos de tenerse en cuenta que la falta de elementos y la impericia en muchos casos de los llamados á ordenar aquéllos y las vicisitudes ó variantes que sufren las Instituciones y sus capitales, determinan alteraciones en más y en menos, y en algunos casos hasta la desaparición de las obras pías. Los bienes que figuran en concepto de indeterminados, representan la mayoría de las veces el desconocimiento de la clase de ellos en que consista el capital fundacional, ya porque esté en vías de investigación, ya porque se trate de fundaciones pendientes de regularización y que tengan asignadas cifras representativas de bienes no señalados hasta el término de las > operaciones particionales ó testamentarias, ó porque la noticia determinante de la anotación se limita á cantidades consignadas en los documentos que comunicaron á las Juntas los Nota- rios ó Registradores de la Propiedad. : - La mayor parte, pues, de estos bienes indeterminados proviene de fundaciones que tienen asignadas, ya liquidadas y en vías de disponibilidad, cantidades ciertas que esperan la inversión atribuída á los albaceas ó patronos de las fundaciones en cumplimiento dela volun- e tad: del causante, y á las veces se ha hecho figurar en una provincia la masa de capital dejado - 4 -por un bienhechor y que luego ha de ser distribuída en distintas fundaciones de diferentes 008 provincias, y no es de extrañar que así acontezca, dada la lentitud con que se llevan por regla Y general estos trabajos y la constitución de las obras pías. Se comprenden en el concepto de inactivas, no sólo aquellas fundaciones cuyos antece- dentes son casi desconocidos, sino las que se hallan pendientes de la investigación de sus 7 “bienes, las de objeto caducado, pero que no hubieron todavía declaración en este'sentido ó o “su agregación á otras, y las que constando que tienen condiciones para llenar sus fines, se q encuentran en vías de constitución. | | 4 bi hd MOTIVOS 'DE CONSIGNAR TODAS LAS FUNDACIONES HASTA HOY CONOCIDAS y 0 A e Y ESEMPLOS QUE LOS JUSTIFICAN : - Al formular esta Memoria, después de examinar la estadística de la Beneficencia particular, 10% +9 la primera consideración que salta á la vista es, que bien podían haberse suprimido gran 00 número de las fundaciones de Beneficencia particular que en aquélla figuran, pues en muchas se ignora el nombre del fundador y el objeto.de la Institución, en otras faltan alguno de estos datos y noticias del capital, y, en suma, antecedentes esenciales para tenerlas como verda- deras fundaciones. TACTO LL EOI" Dona Se Puede parecer, en efecto, que las que están en dichos casos debieran ser excluídas de la e Lo estadística, pero es indudable que no conviene hacerlo por diferentes razones. NO Necesidad ds luvans 2 lrálase on la ocación presente, no tan sólo de exponer el resultado que después de miñu- | A ciosa y larga depuración ofrezca el estudio, sino de efectuar el inventario de las fundaciones - particular, "dequese tiene memoria, porque es bien conocida la facilidad con que ella se pierde tratán- o dose de obras pías, y mucho más si la importancia de sus bienes convida á que el velo de los tiempos actúe sobre la desmembración ó detentación de ellos. PA Por otra parte, aun tratándose de las de historial deficiente, ó de las que se reputan cadu- sE cadas, acontece que muchas de éstas conservan bienes inmuebles, censos y láminas intrans- AS feribles, siquiera sea en cantidades pequeñas que, 4 modo de tocones en monte devastado, | muestran á las generaciones presentes que pasó sobre ellas el huracán de la codicia, y.es un deber sagrado no borrar estas huellas que pueden conducir y han conducido al conocimiento 4 Na, de las detentacióones y á evitar que bienes milagrosamente salvados sigan la misma suerte, NUSiES que el mal se perpetúe, y que continúen las cosas como están, con notorio perjuicio de los y * pobres. ' e . , , PR nda ) productos se aplican evidentemente á fines distintos de los fundacionales. dicho capital, y el resto continúe en depósito hasta adoptar resolución definitiva. parece ser que aún quedarán por emitir láminas por capital que exceda de doce millones de - jáminas que por ca- XLV Hay láminas ó inscripciones de la Deuda que se ignora á qué fundaciones pertenecen; Láminas de fundacio- otras que, correspondiendo á obras pías de carácter particular, no se tienen como bienes e O dotales de las mismas, y están en poder de Diputaciones ó Ayuntamientos, y algunas, CUyOS nes y Ayuntamien- me tos. ÓN La provincia de Cá- Como ejemplo de ello merece mencionarse que, con ocasión de los trabajos de investiga- - cores. A ción y estadística que se han venido realizando en Beneficencia, el Gobernador de Cáceres comunicó al Director general de Administración, en 22 de Abril último, que en poder de la Diputación provincial se encontraban una porción de láminas de fundaciones en su mayoría de ignorada existencia, y que aquélla cobra los intereses que producen los respectivos capi- ) SE tales, ignorando la Junta provincial de Beneficencia con qué título ó derecho ocurre esto; que - E la Diputación los ingresa en su Caja, aplicándolos á cargas generales, con lo que la voluntad de los fundadores queda incumplida; que la mayoría de dichas fundaciones se encuentra indebidamente en poder de la Diputación, y que ésta no puede justificar el cumplimiento de a A cargas, ni el título Ó derecho con que las administra; por todo lo cual la Junta había acordado : SA y l consultar á la Dirección sobre el particular y los medios para incautarse de las inscripciones, | si se estima que no deben estar en poder de la Diputación. Acompañó el Gobernador una relación en que figuran 70 fundaciones, con capitales que importan en total 836.128,98 pesetas, y entre aquéllas exceden de 18 las que presentan carac- teres de ser Instituciones de Beneficencia particular, expresando terminantemente ocho de ellas, que su objeto es dotar doncellas pobres 6 ó del linaje del fundador; hay algunas que se refieren al socorro de pobres, y otras que aparecen pertenecer á Instrucción pública, y el. e resto se refieren á Hospitales, casas de Misericordia y de Expósitos que existieron en pueblos pesa de la provincia; y se están efectuando las averiguaciones que corresponde hacer para deci- , dir en consecuencia. : : : Lo propio acontece en la provincia de Toledo, cuya Junta provincial de Beneficencia acu- 145.496 pesetas sin dió al Ministerio de la Gobernación en Marzo de 1908, manifestando que se encuentran en su OS poder 67 inscripciones intransferibles de la Deuda, representativas de un capital de 145.496,13 E pesetas, cuyo interés anual es de 5.719,84 pesetas, procedentes de Instituciones benéficas no ; PA ca regularizadas unas, otras que esperan ser reintegradas en láminas de la Deuda del resto de E su capital, y varias cuya escritura de fundación se desconoce y sobre las que se instruía expe- diente de investigación, y que dichas inscripciones, mientras estuvieron en poder de la J unta, han devengado un total de intereses de 108.223 pesetas. En vista de ello, el Protectorado ha dispuesto que se invierta esta suma en títulos de la Deuda, con carácter de intransferibles, á | nombre de las fundaciones que sean conocidas y en la parte que á á cada una o en. % Además, no pocas de las fundaciones cuyos antecedentes y bienes son incompletos ó des- conocidos, seguramente corresponden á las que figuran en la masa de las pendientes de exa- men y liquidación en las oficinas de la Deuda porque sus capitales fueron objeto de la des- amortización y tienen derecho, por virtud de las leyes vigentes, á que el valor de aquéllos se les convierta en láminas, ó porque lo constituían o detentadas que el azar descubre como pertenecientes á algunas de ellas. - Lo mismo las que se hallan en este último caso que las que puedan ostentar derechos á bienes inmuebles detentados, fueron hasta hace poco campo de acción de agentes poco escru- y pulosos dedicados á este negocio de investigaciones, realizadas, como es natural suponer, pp provecho propio, pero no siempre contenido dentro del límite que armoniza el mutuo interés - pe otorgando razonable compensación al honrado trabajo, sino convirtiendo con Arocuencia el apoderamiento en medio para realizar escandalosas expoliaciones.. NESA O Aunque el dato es de todo punto extraoficial y la cifra muy. relativamonte ArOSneda SS” pecto al importe de r de fundaciónes ó establecimientos de Bene- Pital é intereses pesetas y cuyos intereses pasen de treinta á favo debe emitir la Diz ficencia, y son cifras que, aun rebajándolas mucho, 1 merecen que se fije la atención en ellas á rocio nUeRrÓN ce los fines antes indicados, ya que la mayor parte de estas sumas podrán corresponder á funda- 2 tondaciones de. cd ciones que se encuentran en aquellos casos. | | AR LO ROS AN OIT EDESA A e PE nd 0 XLVI - En todo caso, es con- Por último, la experiencia enseña que el azar actúa también de veniente conservar memoria delas fun- PIENes detentados de fundaciones mutiladas ú olvid daciones. subsisten á despecho de intenciones no ley natural debilitan 6 extinguen la vi podrán servir, sacándolos á luz, par dores de la obra pía, éntre en deseos que la caducada dejara, y represent hechores que legaron su fortuna á lo tudio y para completar la historia d de ocuparse en ella, 6 despierten los de llenar el vacío ará su publicación un tributo á la memoria de los bien- s pobres, 6, cuando menos, serán de utilidad para el es- e la Beneficencia en España si la obra se intenta. A SR pe ESTADOS RESÚMENES o s dan á conocer cuán abundante es en nues- y cómo se atiende individualmente á las necesidades so- en España, que según los datos urado entender que ellas repre- "No pueden expresar- Se ha procurado agruparlos conceptos que revelan cómo se manifiesta la caridad oficial Ae CAS y particular, acudiendo á las fuentes de información constituida por expedientes, presupues- des empleadas por tos, memorias, ete.; pero aun así estamos muy lejos de la realidad, porque no se pueden A. de por Ane incluir ni calcular las cantidades directamente empleadas por los bienhechoros en dotar, tan sólo las que nu- mejorar ó atender los establecimientos de Beneficencia, tanto públicos como privados; los A SOS que reciben para sus atenciones corrientes, lo mismo en metálico que en especie; 7 00 las limosnas que se envían á las Asociaciones benéficas encargadas de repartirlas á los pobres, ni aquellas Otras que directamente se entregan en la vía pública á los necesitados, y las Pa hechas por personas verdaderamente piadosas, ricas ó pobres, á otras desvalidas y vergon- ES Ud zantes, pues se ocultan y callan cuidadosamento siguiendo las máximas evangélicas, ó no - tienen, por su misma espontaneidad ó por representar mutuo auxilio entre necesitados, el carácter de limosnas. ; | Las cifras que se consignan en los estado tra patria el venero de la caridad, ciales, E > % 9407 fundaciones de: Examinandolas diversas Instituciones benéficas creadas o a odds hasta ahora, llegan á la cifra de 9.107, No es avent 0 DO sentan menos de la mitad de las que efectivamente han existido ó existen, y es indudable que A ARES bastarían todas esas fundaciones, si hubieran sido fomentadas y bien regidas, para satisfa- ñ qa De o ar la mayor parte de las necesidades que el pauperismo ocasiona, porque es ley natural que AY O pueda llegarse á la total extinción del mismo, y que el contraste entre quienes gozan y pade- -/. Elfomento delasfun- cen sea condición de la existencia humana. Pero dada la intensidad y la frecuencia con que DE a OS sentimientos religiosos y humanitarios arraigan y se expresaron en nuestraE spaña, cons- e Estado, en parte, el tituyendo fundaciones benéficas, estarían muy aminorados los estragos de la miseria y de la e qe Be- pobreza, cuyo problema no puede resolver el Estado por sí sin el concurso de la caridad indi- (N , vidual, no tan sólo porque sus recursos no alcanzan á ello, sino porque carece de condiciones 0 de flexibilidad y de atención para cuidar y remediar necesidades múltiples, á las cuales úni- Aa camente llega la delicada perfección y el solícito interés de las personas que, inspiradas por ideas religiosas ó perpetuamente dolidas de males que amargaron su existencia, quieren” ; consagrar el resto de ella y los bienes que acumularon al remedio do quienes sufren ó pade- A O análogas torturas morales ó materiales. | | | E Isla iulciativa indivi El examen de los cuadros que presentamos revela además da ela s. fuente inagotable para remediar las miserias sociales, Ja Beneficencia. recen ó caducan son inmediatamerte sustituídas por E tud va amoldándose á las necesidades actuales. > Cada bienhechor adopta, digámoslo así, un campo para el ejercicio de su actividad, lo | mismo respecto al objeto que en cuanto al territorio, y constituye una especial clientela, ON 4 a que la caridad constituye una pues se observa que las que desapa- otras, y que el ejercicio de aquella vir- - scubriendo á veces fincas 6 adas. Es bueno conservar los datos que siempre sanas, Ó á pesar de los accidentes que como da de las personas y de las cosas, y de todas suertes a que alguien halle á sus ascendientes entre los funda- A ad $ PRESI ES ] De > ai o ES ' > gis ? XLVIL ello produce el resultado, de que quienes se sienten movidos por la misma idea, pero que no ria cuenten con recursos para plantearla y. desenvolverla, asócien su óbolo á la fundación de que Pr se trate, nutriéndola para que ensanche su esfera de acción en pro de los desvalidos. Sirve para que otros, viendo la idea traducida en hechos, la amplíen ó la mejoren ó la extiendan á matices no percibidos por quienes primeramente la desarrollaron. Y, en suma, este género de actividad social abarca ¿ampos de horizonte indefinido, porque Nadie pudo porma- quien es indiferente á la suerte de los ancianos, no lo es á la de los niños; y quien mira con a pios De: relativa frialdad los estragos que causan determinadas afecciones, se preocupa de otras que hieren sus sentimientos y recuerdos. ed Pero todo ello es importantísimo difundirlo y darlo á conocer y cuanto en este respecto | E AO A se labora, porque el estímulo y el ejemplo influyen poderosamente en los ánimos y mucho De a A A ect más en los predispuestos por la virtud de la caridad, siendo un hecho indudable que se poi | EA | realizado muchas fundaciones á consecuencia del conocimiento de otras. ENSEÑANZAS QUE SE DESPRENDEN DE LOS ESTADOS CAPITALES Y RENTAS lo as El estado número 1 resume y condensa cuanto afecta á bienes y rentas de las iones Bienes y rentas ela ON de Beneficencia particular, y da á conocer la importancia verdaderamente trascendental que a a A | alcanzan en España. | AA E 0 Se detallan por provincias los bienes que constituyen su dotación, expresando las canti- Bees. - dades representativas de cada una, en sus distintos conceptos de fincas urbanas, rústicas, GAS ME censos, inscripciones, títulos de la Deuda, acciones del Banco y créditos, para después totali 000 ON zar aquellas cantidades y obtener las masas de capitales que corresponden á la Beneficencia CA ES de cada provincia, y verticalmente, los totales absolutos de cada especie en toda la nación, | epi más el de dichas masas, representadas por la importante suma de 400. 652. 370,36 poros que e Sai dan una renta anual de 10.405.872,18 pesetas. ] eee AT Esta cifra de capitales, bien pudiera afirmarse que an una parte. mínima 3 los. de od ESE que han dotado las innumerables Instituciones benéficas fundadas en los. cuatro siglos 7 ra Mod EN / últimos y que, por causas de todos conocidas, han ido desapareciendo ó ó disminuyendo á Eo E través de los tiempos y de las circunstancias, con grave daño de los llamados á su disfrute, viéndose obligado el Poder público á constituirse en Protectorado de la Beneficencia é inter- NUE CEA a venir la gestión administrativa de estos bienes para poner un dique al abandono, á la malver- 000 sación y al egoísmo de sus administradores, pero guardando. el respeto debido á la voluntad. a E de los fundadores, suprema ley en la materia. y A A Entre aquéllos descuellan por su importancia las i inscripciones de la Deia del. Estado, EN Inseripeio- dede | en cantidad de 152.417.431,80 pesetas, que por su carácter de intransferibles, además de la ** intransferibles. qe mayor facilidad para el cobro de rentas, son los que más garantías ofrecen para :la perma- a NE nencia del capital, por cuya circunstancia están considerados como el PEOtOHpO delos de oOS con que debe estar dotada la Beneficencia. | p EOS Ne pon en Siguen en importancia los títulos de la propia Deuda del Estado por la respelalo cif | de 88.095.269,86 posetas, no obstante lo susceptibles que son estos valores de extr tracción. Ello depende, en gran parte, de que algunos fundadores de los más : sus bienes á la Beneficencia en títulos de esta clase, con la única precaución - tituyan depósitos intransferibles en estabiecimientos de crédit que ofrezca tía; y también acontece, que los Patronos, al vender fincas Ó ( ar censos, invierten su 05%: - producto en títulos y se resisten luego á transformarlos en insc cripciones intransferibles, como está legalmente prevenido, ya por incuria, ya también porque es un medio de sustraerse en | lo posible á la obligación de rendir cuentas de. su gestión administrativa, sin perder la como- $ E E A ess didad que lleva consigo el cobro de la renta. Eo ¿ed 3d A á continuación, en el orden lrarado; las fincas urbanas, DoS la cantidad mi Fincas urbanas. 4 po EN e . 2 Dr iia RS A cd »% A E A O A o NET RIAS COS SIA TN TORITO ei juli 4 y ñ Ps. AM XLVIIT de 28.048.888,97 pesetas que, á juzgar por lo perecedero de esta clase de bienes y por la difi- cultad, si no imposibilidad, de atender á su reconstrucción por entidad como la Beneficencia - particular, que vive principalmente con las rentas de los bienes propios, y tiene además la obligación de invertirlas todas en el cumplimiento de sus fines, bien se comprende que debe formar parte de aquella importante suma el valor de muchos edificios en que están instala- dos establecimientos benéficos, como Hospitales, Asilos, Escuelas, etc. “Fincas rústicas y cen- Disminuye considerablemente en importancia el capital por censos y fincas rústicas, que : ns da asciende, respectivamente, á 17.789.123,56 pesetas y 14.167.991,14. Puede decirse que esta clase de la Deuda. de bienes constituyó la dotación única de la Beneficencia hasta mediados del siglo pasado; | pero las leyes desvinculadoras primero, á las que en muchos casos se sujetaron indebida- mente estos bienes y las de desamortización después, han sido causa de que desaparezcan 0 unos y se transformen los demás en Deuda pública, alcanzando las importantes cifras de que , E Cs se ha hecho mérito anteriormente, no sin que hayan sufrido los quebrantos consiguientes á i las distintas conversiones realizadas por el Estado, y á pesar de los respetos que á las leyes | desamortizadoras merecieron los bienes de Beneficencia é Instrucción. Ta desamortización Es un hecho evidente que la desamortización, no obstante los quebrantos que indi- E de era vidualmente ocasionara, ha reportado ventajas á la riqueza pública, las cuales será for- perjuicios que se Z0S0 reconocer que también alcanzaron á la Beneficencia, pues á pesar de la forma en que lo rad se han llevado á cabo, de la pereza con que la Hacienda procede en la liquidación y emi- 'promisos. sión de valores equivalentes y de los efectos de las leyes de caducidad de créditos, es siempre : preferible reconstituir, aunque sea con daño, el capital de una fundación, á que perezca por completo en manos torpes ó egoístas, ya por falta de reconocimiento ó extravío de títu- los de los censos, ya por haber desaparecido los linderos de las fincas rústicas, ya por ruina y derribo de las urbanas. De aquí lo justificado del precepto legal que dispone la - Na la conveniencia de acentuar su cumplimiento, si bien dando facilidades á los Patronos pára | realizarlo, á fin de obtener todas las ventajas posibles en el tipo de la redención de censos y venta de fincas, evitando á la vez que las fundaciones se vean privadas de sus capitales y rentas por el largo plazo que la Deuda necesita pará liquidar y emitir los valores equiva- E | lentes. apa de | | | sete Créditos. Es Idilio pelt Al nivel de los censos y fincas rústicas está el capital por créditos, que ascionde á pese- e sable realizarlos. ta 17.758.815; el cual, además de ser improductivo en gran parte, éstá en peores condiciones de seguridad y es absolutamente preciso que por los representantes legítimos de las funda- ciones que los posean se dé gran impulso á su liquidación y cobro, ejercitando los derechos que les competan, tanto contra la Hacienda pública, como contra los particulares que sean deudores. 5N da: | Acciones del Banco de Sobre los censos, fincas y créditos, aparecen las acciones del Banco de España por la a | cantidad de 27.694.432 pesetas con 82 céntimos, cuyos valores, por pertenecer á un estable- cimiento de crédito de tan sólida garantía, han merecido y deben continuar mereciondo la mayor estimación, hasta el punto, que así como respecto á todos los demás bienes está pre- venido que se conviertan en inscripciones intransferibles, en cuanto á éstas sólo se precep- | y túa que las que sean de libre disposición se conviertan en inalienables indefinidamente, á Bienes indotermina. MOMÓre de las fundaciones de que proceden; y, por último, hay que añadir á esos sumandos, E lA el representado con la denominación de bienes indeterminados, que asciende á 54.685.417,21 | pesetas, cuyo concepto queda anteriormente explicado. ; ae Masas de capital, por - Otro aspecto del estado que nos ocupa es la cuantía que de la total masa de capital co- provino:as, y su re- rresponde á cada provincia. Así tenemos que hay diez provincias cuyo capital excede de 10 -—lació di Bs per? j A iia millones de pesetas, destacándose entre ellas Madrid con 125.049.223,98 pesetas, cantidad > E tres veces mayor que la más alta de las restantes provincias. Á Madrid sigue Coruña con “ 30.092.291,14 pesetas, siendo de observar que si bien “aquél es mucho más cuantioso, debe tenerse en cuenta que pertenece á 956 fundaciones, cuando el de la Coruña sólo lo poseen 72 ES de éstas, demostrándose con ello que si en esta provincia son reducidas en número las Instituciones de Beneficencia, en cambio puede afirmarse, y así es en efecto, que son muy ' conversión en inscripciones intransferibles del capital permanente de las fundaciones, Y ba A A XLIX ricas algunas. Descienden á 21.949. 091 +44 pesetas Barcelona, y á 20.469.100,90 pesetas Cádiz, observándose entre ambas análoga desproporción á la indicada entre las dos provincias an- teriores, pues mientras Barcelona sólo cuenta 139 fundaciones, en Cádiz se enumeran 806. De 15 á 20 millones tienen Toledo y Sevilla, también con parecida desproporción en el nú- mero de fundaciones; y en último término del grupo indicado están Salamanca, Córdoba, Murcia y Burgos con más de 10 millones de capital por todos los conceptos. Exceden de un millón de pesetas, pero sin llegar á 10, 83 provincias; y las seis restantes son inferiores al millón de pesetas, siendo Ciudad Real la que posee menor masa de capital, alcanzando tan sólo la citra de 312.104,89 pesetas. La confirmación del análisis efectuado, partiendo de los datos que se condensan en el estado número 1, se concreta en los que figuran con los números 2 al 5, deduciendo de ellos ES consecuencias que afectan á su distribución por habitante, á la situación en que se encuen- tran las fundaciones y á la proporción entre el número de éstas y los capitales y rentas. Así se ve que al estado 2 se traslada la masa de capitales que corresponde á cada provincia, con- forme á los totales obtenidos horizontalmente en el 1, para deducir la proporción que guar- dan con el número de habitantes, siendo la menor Lugo con 0,82 por habitante, y la mayor Madrid, con 161,34. Entre. estos dos extremos están las 47 provincias restantes, de las cuales hay 10, que son: Burgos, Cádiz, Córdoba, Coruña, Guipúzcoa, Palencia, Salamanca, Santan- der, Sevilla y Toledo, cuya proporción es de 25 á 50, ó con más exactitud, de 25 á 47,12, con que figura la última; quedando las demás, que son en número de 37, desde 0,97 Ciudad Real á 23,93 Álava. Proporción entre los capitales y el nú- mero de habitantes de las provincias. El estado 5, á la manera que el 2, tiene por objeto determinar la proporción habida entre Proporción que existe el número de fundaciones de cada provincia y sus capitales y rentas respectivas, resultando que el tanto por ciento mayor corresponde á Coruña, con un capital de 417.947,51 pesetas por fundación, y 18.520,15 de renta; y el menor, Castellón de la Plana, cuyas fundaciones sólo representan un capital de 2.458,45 pesetas, y una renta de 50,67 pesetas. Como la base de esta proporcionalidad es el número de fundaciones existentes en cada provincia, y éste varía extraordinariamente, desde 21 que tiene Canarias, hasta 956 que hay en Madrid, el dato esta- dístico más completo será el tanto por ciento obtenido, relacionando el total de fundaciones con el total de capitales y rentas, cuya relación da un promedio de 43.993,95 pesetas de capi- tal, por fundación, y de 1.142,62 pesetas de renta. | Los estados 3 y 4 contienen los elementos integrantes del 1, en cuanto á la masa de capi- tales y número de fundaciones. Sabido es que notodoslos Patronatos de Instituciones benéficas cumplen con el precepto legal de rendir cuentas al Protectorado de su gestión administra- tiva; unos, porque están exceptuados de esta obligación por declaración gubernativa 6 dis- posición fundacional; otros, por resistencia pasiva á las órdenes superiores, y ne porque -el estado de la fundación no permite su funcionamiento. : FUNDACIONES ACTIVAS É INACTIVAS j - Basada en este último extremo 'está la clasificación de fundaciones activas é inactivas, según que cumplan Ó no sus cargas benéficas, habiéndose llevado al estado 3 el número de fundaciones con su masa de capitales consideradas como activas, y al 4 el total de fundacio- nes y capitales estimadas inactivas, de tal suerte, que sumadas las fundaciones de ambos. esta- | dos, dan el total consignado en el número 1, así como sumados los capitales parcial ó total- mente, resultan iguales á los del número 1, siendo de notar, por fortuna, que el capital de las inactivas es muy inferior al de las activas, pues mientras éstas, reducidas en número á 4.476, conservan un capital de 339.104.572,77 pesetas, y una renta de 10.027.039,73 pesetas, aquéllas | . a — DAA AR APN A entre el número de fundaciones, por provincias, y los capitales y rentas de las fundaciones respectivas. ke ad A Ma. ME da, A AS E A E IN AN A IN SN A O A A A ed A TM MA A O é a y ; 4 PO ; K A , =ÍS , e £ , eS EL NI is, A L Sólo poseen 6.862.380,38 pesetas de capital, y una renta de 378.832,45, cuyos dos capitales, sumados con el indeterminado que importa 54.685.417,21 pesetas, dan el total absoluto de 400.652.370,36 pesetas; así como sumadas las dos rentas mencionadas, dan el total absoluto, también por rentas, de 10.405.872,16 pesetas del estado 1. CAPITALES Y RENTAS INACTIVOS Las fundaciones que se reputan activas ó inactivas representan tan sólo un tanteo, pues como quiera que el Protectorado desconoce la situación en que se encuentra eran parte de las obras pías, ha tenido que deducirse su estado de diversos datos, no siempre exactos; pero de todas suertes, las cifras apuntadas se aproximan mucho á la realidad y demuestran, con relación á las escalas de capital y de renta comprendidas en los estados números 6 y 7, el la- mentable estado en que se encuentran la mayoría de las fundaciones de la Beneficencia particular. Capitales y rentas de — Ascienden á 3.203 las fundaciones inactivas, cuyo capital es desconocido; á 138, las que lo las fundaciones in- E tienen menor de 125 pesetas; á 486, las que fluctúan entre 125 y 1.250 pesetas; á 213, las com- ñ prendidas entre esta última suma y 2.500 pesetas; á 354, las que llegan á 12.500; á 118, las que tienen hasta 25.000; á 43, las que poseen bienes por valor hasta de 37.500; á 23, las que llegan á 50.000; á 15 y 25, las que oscilan entre la última mencionada suma y 62.500 y 125.000, figu- rando seis que exceden de esta cantidad, una que pasa de 250.000 pesetas, y dos de 500.000; Otra que rebasa esta cifra, y dos la de 625.000 pesetas, y una que la supera con más de 1.250.000 pesetas. ci | Como va dicho, y dado el concepto en que se comprende la condición de inactividad, la mayoría de las que cuentan con capital importante ó de alguna consideración, es que se hallan en vías de constitución ó pendientes de clasificación, pero que de todas suertes exigen que la intervención del Protectorado ponga término, aclare ó facilite la situación en que se encuen- tran, y que los bienes que las dotan produzcan sus frutos en beneficio de los pobres. - El estado de las rentas, número 7, completa el cuadro en cuanto á las fundaciones inacti- vas, expresando que 3.498 de ellas carecen de productos, que 101 los tienen menores de 5 pese- tas; 398 de 50, 168 de 100, 304 de 500, y testifican estas cifras el hecho indicado de que las ráfagas desoladoras que pasaron sobre el campo de la Beneficencia han abatido ó anulado innumerables esfuerzos, y privado á los pobres de los beneficios que ellas pueden reportar, quedando, en suma, reducida hoy su existencia á servir de punto de partida para la investi- gación que se practique á fin de reconstituirlas y procurar su dotación con los bienes que le pertenezcan y se descubran. Y es aplicable la misma observación hecha al tratar de los capi- - tales, porque nos encontramos con 56 fundaciones que tienen más de 500 pesetas de renta, 8 e y menos de 1.000; 32 que cuentan hasta 1.500; 14 que llegan á 2.000, seis á'2.500; 29 á 5.000; AS -10á7.500; cuatro á 10.000; ocho á 15.000; una á 20.000, y dos á 25.000; cantidades todas que _es-necesario poner prontamente en actividad para proporcionar á los necesitados el bien > ¿ue los fundadores establecieron. SST PS 4 A sel > 48 1 POy Ss! CUANTÍA DE LOS CAPITALES Y RENTAS EN LAS FUNDACIONES ACTIVAS El crecido número de las fundaciones activas que aparecen sin capital (1.035) enseña que cias E la caridad individual y el dbundantísimo venero del donativo y la limosna alimenta tan gran 3 pital, ó de escasa número de fundaciones, hallándose en análogo caso 118 que tienen una renta menor de 125 e a - pesetas. Las cifras que se recogen en el estado número 7 revelan la modestia de muchas fun- 08 3 E daciones y sus fines, pues ascienden á 505 las que cuentan con un capital de 125 á 1.250 pe- de 8 | . > IRA A A A A s Na (ES: a e AE ei ' ES Elis = A EN a dr? A A A Lar € se Sn : setas; 371, las de 2.500; las más numerosas, las que pueden vivir socorriendo muchas necesi- dades sociales, están representadas por 740 fundaciones que tienen de 2.500 á 12. 500 pesetas, 485 que llegan hasta 25.000 y 264 que ascienden hasta 37.500 pesetas. Todavía se mantienen á buena altura las que superan á esta suma, pues aparecen 156 fundaciones que llegan á 50.000, 111 á 62.500, 273 á 125.000, 196 á 250.000 y 78 á 375.000 pesetas. Y aparecen, por último, 41 IAS 2 fundaciones cuyos bienes exceden de 375.000 pesetas, 25 de 500.000 sin pasar de 625.000, 43 O y. ON que llegan á. 1.250.000, 21 que alcanzan á 2,500.000, cuatro que ascienden hasta los 5, 000.000, Lo »- 8 tres á 7.500.000, cuatro á 10.000.000 y tres que exceden de esta cifra. AS RS No está seguramente en proporción con la importancia de estos capitales la de los socorros Rentas de las funda- distribuídos á los necesitados, porque bastantes de estas fundaciones tienen invertido gran po ce parte de su capital en los establecimientos ó edificios que sostienen; pero de todas suertes sig- > e E | nifican un poderoso auxiliar en el ejercicio de la Beneficencia. : 3 Resulta que se nutren de donativos ó limosnas y que no cuentan rentas MN 1.589 funda- E ciones, 177 que las tienen menores de 5 pesetas, 500 que llegan hasta las 50 pesetas, 251 á 100, Y EN 607 á 500 y 346 á 1.000; y ello obedece, por lo común, al motivo indicado, y porque se trata de ne: fundaciones cuyos productos se destinan á PDA limosnas en determinados días del año, á socorrer á cierto número de pobres con ropas ó artículos de consumo y á pequeñas dotes E para contraer matrimonio ó tomar estado religioso. Hasta 1.500 pesetas hay 204 fundaciones» 2 138 que llegan á 2.000, 93 á 2.500, 237 á 5.000, 89 á 7.500, 61 á las 10.000 y 68 á 15.000 ; eo i ss tas de renta. Queda un corto número que disfrutan rentas mayores (116) que superan á esta cifra, y fluctúan entre las 15 y 20.000 pesetas de renta 35 fundaciones, 21 entre 20 y 25.000, 18 entre 25 y 30.000, 10 entre 30 y 35.000, cuatro de 35 á 40.000, una de 40 á 45. 000, cuatro de 45 á 50.000, ocho de 50 á 75.000 y cinco de 75 á 100.000, figurando dos obras pías en cada. uno de los tipos de 100 á 150. 000, de 150 á 200. 000, de 200 á a: de 300 á OS y de. 400.000 en adelante. E A UCOS Entre las Instituciones más Ds capital y renta figuran el Colegio de Nuestra Fundaciones con los A Señora de los Remedios, de Toledo; la de Amboage, en el Ferrol; la de Figueroa, en Santiago; Tontas papel la del Marqués de Vallejo, en Madrid y Jaén, y de Belluga en Murcia, y otras varias que : EE invierten sus rentas, sus cuantiosos bienes y productos en obras verdaderamente benéficas; pero muchas de las obras pías, según antes se indica, tienen invertido su caudal en el con- tinente por no haber atendido como debieron los albaceas ó patronos al contenido, llevados, sin duda, del deseo de hacer instalaciones más amplias ó bien construídas de lo que permi- ten una prudente distribución de los caudales, á fin de que quedase el sobrante para dotar con él los servicios, cuyos males debieran prevenirse por el A como se indicará adelante. x - DATOS CRONOLÓGICOS Al examinar el estado número 8, fijando la atendión en n las cifras penas del total, j da aparece, según la ordenación de conceptos generales en que van clasificadas las fundaciones dela Beneficencia particular, que son las mayores las constituídas en favor de los pobres, y e á ellas siguen las de dotes y pensiones, las de índole religiosa, poa enfermos y las ES CO el E - ter instructivo y económico- SOLIS | - Comenzando el estudio á partir del siglo xv, el orden numeral de las fundaciones, dos los seis grandos conceptos expresados, es el ida | FUNDACIONES Siglo XV. | Siglo XVI. | Siglo XVII. | Siglo XVII. | Siglo XIX. | Siglo XX. me De índole religl0sa. ¿ico ..oooocccocon.s. 5 4 5 4 9 9) En favor de los pobres. .......... das ; 4 5 4 5 5 6 Para enfermos. cines oo 0 6 3 2 2 des 4 Económico moclales Luisa cl a ai 1 1 1 3 3 De carácter TSTLUOMIVO doce Oi 2 2 3 6 6 5 Para dotes y pensiones... ......c.o.o.. 3 y 6 Eran 3 1 1 A Los guarismos del precedente bad significan, según las unidades que representan, el máximo 6 mínimo por cada concepto de fundaciones. atente se ve la evolución que, en el transcurso de los oRDOy han tenido ls necesi- - dades sociales, la intención de los fundadores, y la marcha progresiva de las ideas. da lugar de las Se advierte desde luego, que las fundaciones en favor de los pobres, esencialmente altruís- a AGO tas, y que directa é inmediatamente tienden á mitigar necesidades perentorias, se sostie- E ES nen siempre en los primeros números de la escala, presentando pequeñas oscilaciones, que : : no se dan en ninguno de los otros conceptos. - De carácter religioso Las fundaciones de índole religiosa alcanzan los números primeros en los sielos XV al e instructivo. XVIII, y descienden al penúltimo lugar en los dos siguientes siglos, sucediendo lo contrario en las de carácter instructivo. - Hospitales. Ao Natural parece la expresión ordinal cronológica de las fundaciones para enfermos, puesto | e que siendo los Hospitales su principal manifestación, claro es que éstos no se instituyen para llenar una necesidad del momento, sino que miran al porvenir, y si hay un tiempo en que la creación de estos establecimientos benéficos llega al A ello es razón para-que decline 0 luego su número. Fundaciones para do-- Fiel reflejo de la consideración social que ha nistabido la mujer en las centurias que com- Ma Ea £la AO la presente Estadística son los números correspondientes á las fundaciones para dotes - y pensiones; y ellos dicen, que en los siglos XVII y XVII consideraron necesario establecer- las sus bienhechores, á fin de acrecentar la natural inclinación á la mujer, con el estímulo - de que dispusiera de recursos para contribuir á los gastos que ocasiona la constitución de un nueva participación dada á aquélla en trabajos ó labores que antes no realizaba, y á causa de las modificaciones introducidas en la a favorables al desarrollo de la actividad | femenina, en orden á diversos fines. ACI : Fundaciones de da cos guarismos correspondientes á las fundaciones de: carácter económico-social, están dd conómico- en consonancia con la creación y el desenvolvimiento que obtuvo la Sociología á partir del siglo XIX, irradiando de ella las ideas que determinaron se prestase atención al problema social en sus aspectos de la miseria, de la ignorancia y del vicio, forzoso patrimonio que ha sido con especialidad de las clases obreras hasta su despertar, recabando personalidad pro- pia como organismo bien definido, y medios para redimir dichos males, cuestiones todas que - debatidas y difundidas entre las demás clases, hicieron. germinar en sentido. protector de aquéllas las fundaciones comprendidas en el epígrafe. - DS de las fun- Abarcando en síntesis la totalidad del estado * y prescindiendo del boñeidorable número de a ai fundaciones respecto de las cuales no consta la fecha de su aparición, obsérvase, en los nueve sielos que median desde el XII. al XX inclusives, un aumento sucesivo de fundaciones acti- A vas, desde cinco que figuran en el siglo, XII hasta 1. 070 que se constituyeron en el XVIL y siendo el crecimiento mayor. en los siglos XVI y XVI, y comenzando el descenso en cerca ao, de una mitad durante el XVIII (en el que fueron creadas 661) con respecto á las establecidas en el XVII, aumentando en el XIX, con corta diferencia, el mismo número (650) de las creadas hogar, idea que parece cambiar de derrotero. en la siguiente centuria, tal vez por la mayor: a A cs da LEO LN a ¡Pep 3 ES Pas Ads AS AO A Lys e l > AA da: LTL en el XVII, y, por tanto, manteniéndose el descenso después del siglo XVIL el más flore- ciente en fundaciones. : En cuanto á las inactivas, pueden hacerse análogas deducciones, desde el sigelo XI en que aparecen dos hasta el XIX en que se registran 177, sosteniéndose el mayor número en el siglo XVII y descendiendo en los sucesivos. Bien entendido que estas consideraciones no pueden entrañar un valor absoluto, sino rela- tivo, dentro de las inevitables deficiencias que los datos trabajosamente recopilados contienen, puesto que no han existido términos hábiles de fijar la fecha del nacimiento de muchas funda- ciones en otros conceptos conocidas, y ha sido raro el número de las que ha podido encasillarse on los primeros siglos del estado objeto de examen, porque la acción del tiempo ha borrado antecedentes, sin que ello signifique que no pudiera ser considerable entonces el número de fundaciones. Forzoso es, pues, discurrir dentro del obligado marco que dan los datos cono- cidos, fundarido sólo en éstos las deducciones estadísticas; para que, con la salvedad hecha, resulten de todo punto verídicas. - ] y e Con relación á los seis conceptos en que se dividen las fundaciones, sin inclui tampoco Número de randacio- E nes en Cada uno de las cifras de la casilla «no consta», ni olvidar la falta de antecedentes de los siglos más anti- 108 conceptos gone eo ed guos, descúbrese, confirmando las indicaciones ya hechas y el precedente cuadro, que durante rales, RRA el transcurso de los nueve mencionados se han constituido las fundaciones siguientes: E FUNDACIONES Activas. Inactivas. -En favor de los pobres. A Para dotes y pensiones......... ..o......o. reso De índole religiosa................. ..o.n..os De carácter instructivo.......1.....¿0.o.... DATA ATOM roo iaa De índole económico-social...... siendo las más numerosas, entre las activas, las creadas en 1ovOR dé los pobres, y entre las inactivas, las establecidas para dotes y pensiones, y las menos numerosas, a las activas é inactivas, las de índole económico-social. pe | Me ; Con referencia á las provincias, en el siglo, XV en que se Ec la nacionalidad españo- Proa donde la, aparecen á la cabeza de las que mayor número de fundaciones religiosas tienen, Sevilla, A número de. funda- ds Se Barcelona, Guadalajara, Madrid y Valencia; de las existentes en favor de los pobres, Sevilla, Er a dd | Barcelona, Cuenca, León y Teruel; de las creadas para enfermos, Burgos, Barcelona, Sala-- rácter de las mis- manca, Cádiz y Granada; de las establecidas con carácter instructivo, sólo Burgos, Salamanca mas... y Sevilla; de las instituídas para dotes y pensiones “exclusivamente, Sevilla, Madrid ; y Valon- Cia, sin aparecer en ninguna provincia fundaciones de carácter económico-social. | ( En el siglo XVI resultan con cifras de alguna importancia, Sevilla, Cádiz Y Madrid e en fundaciones religiosas; y con las mayores cifras, Sevilla, Burgos, Cádiz, Jaén y Madrid en las - formadas á favor. de los pobres; Burgos, Madrid, Toledo, Sevilla y Cádiz en las establecidas - para enfermos; Salamanca, Burgos, Madrid, Sevilla. y Toledo en las de carácter instructivo, E que comienzan á ser acogidas por la generosidad de los capitales; Sevilla, Cádiz, Madrid, E Burgos Y. Teruel en las destinadas á dotes y pensiones, y Burgos, Guadalaj ara, Huelva, Ma- drid y Toledo en las de índole económico-social, que por vez primera surgen á la vida. En el siglo XVII alcanzan el mayor número 6 cifras dienas de mención, las fundaciones religiosas « en Sevilla, Madrid, Cádiz y Burgos; las que favorecen á los pobres, en Sevilla, Ma- - drid, J 46h y Cádiz; las dedicadas á ae en Madrid, Toledo, Burgos, A y Valen- LIV cia; las de índole instructiva, en Burgos, Madrid, Sevilla, Oviedo y Toledo; las instituídas para dotes y pensiones, en Sevilla, Madrid, Cádiz, Burgos y Salamanca, y las de carácter económico-social, ya más extendidas, en Jaén, Castellón, Cuenca, Málaga y Sevilla. En el siglo XVII son las provincias de Madrid, Sevilla y Cádiz las que cuentan más fun- daciones religiosas; Madrid, Cádiz, Sevilla, Jaén y Baleares las que registran más en obsequio de los pobres; Madrid, Burgos, Toledo, Gerona y Guadalajara las que alcanzan el mayor número para enfermos; Burgos, Pontevedra, Santander, Madrid y Lugo las que van ála cabeza en fundaciones de índole instructiva; Madrid, Cádiz, Sevilla, Burgos y Oviedo las que se distinguen en las consagradas á dotes y pensiones, que siguen siendo bastante numerosas, y Madrid, Málaga, Oviedo, Canarias y Ciudad Real las que ostentan más fundaciones de carác- ter económico-social, aunque todavía pocas. | En el siglo XIX sobresalen en número las fundaciones de carácter religioso en Madrid, Burgos, Granada, Guipúzcoa y Barcelona; las constituídas para los pobres, en Madrid, Burgos, Barcelona, Valencia y Guipúzcoa; las dedicadas á enfermos, en Barcelona, Valencia, Zara- goza, Burgos y Vizcaya; las de alcance instructivo, que toman más desarrollo, en Santander, Burgos, Vizcaya, Oviedo y Madrid; las que fomentan dotes y pensiones, en Burgos, Alava, Santander, Guipúzcoa y Segovia, si bien descendiendo notoriamente su número, y las de índole económico-social, sobre todo en Madrid y Barcelona, adquiriendo notable incremento. En lo que va del siglo XX, se han constituído fundaciones religiosas sólo en Coruña, Nava- Tra y Valladolid; han conseguido el mayor número en las creadas á favor de los pobres, Mur- 5 Sevilla figura á la ca- beza de las provin- cias, en cuanto al número de funda- - ciones. Máximos y mínimos de ellas. e “Distintos fines de las fundaciones de ín- dole religiosa, Y cia, Barcelona, Madrid, Pontevedra y Valencia; en las consagradas á enfermos, Valencia, Barcelona, Ciudad Real, Pontevedra y Canarias; en las de carácter instructivo, cuyo ereci- miento progresa, Oviedo, Madrid, Santander, Vizcaya y Pontevedra; en la constitución de dotes y pensiones, sólo se registran dos en Madrid, una en Guadalajara y otra en Toledo, y en las de carácter económico-social, figuran en primera línea Alicante, Madrid, Barcelona y Salamanca, sin que dejen de fundarse algunas en otras provincias. Englobando los diversos conceptos de las fundaciones de todas las provincias, prescin- diendo también aquí de los datos de la casilla «no consta», reconócese notable diferencia en el número de las creadas durante los nueve siglos expresados, revelándose las mayores cifras en Sevilla, con 1.005 activas y tres inactivas; Madrid, con 469 y 185; Cádiz, con 243 y 98; Burgos, con 198 y 168, y Santander, con 111 y 27. Y las menores cifras, en Valladolid, de cuya provin- cia se sabe sólo que se ha creado una fundación activa en el siglo actual, desconociéndose en qué otros se instituyeron las 59 activas. «y las 225 inactivas que figuran en dicho estado; en Soria, donde aparecen dos activas y tres inactivas entre las 34 y 47 que arroja éste; en Cana- rias, que tiene cuatro y cinco, respectivamento, entre las ocho y 12 que se observan en el refe- rido estado, y en Albacete y Castellón, que resulta cada una con 11, comprendidas las activas é inactivas, entre las 17 y 13 que en la pana provincia registra el mismo estado y las 20. y 148 que en la segunda constan en él. CLASIFICACIÓN POR CONCEPTOS DE LAS FUNDACIONES DE BENEFICENCIA PARTICULAR al Desentrañando los fines distintos que se agrupan dentro de cada concepto de fundaciones, se deduce al examinar el estado número 9: A. Fundaciones religiosas.—Si se exceptúan, por lo indeterminados, los epígrafes «Culto», «Obra pía», y «Fines religiosos», acusan las mayores cifras las fundaciones dedicadas á Misas, con 341 activas y 110 inactivas; á Capellanías, con 142 y 86; y á diversas adoraciones, con 109 y 113; distinguiéndose en las fundaciones del referido total concepto religioso las provincias de Sevilla, Madrid, Cádiz, Valladolid y Córdoba, sin que pueda extrañar que estos resultados no siempre concuerden en absoluto con los obtenidos del estado número 8, puesto que en el cronológico se prescinde de las fundaciones cuya fecha precisa de nacimiento se desconoce, y pr, a E EN ns » ” TS ES FE AU NN ATEN pss EE as S Ad A - E ES MRS RATA A E pa e Ways a » RS +: E Pe e VA E "e EAN NOSE ,s EE a LV en el estado que ahora se examina están comprendidas todas aquellas cuyo fin ha podido definirse ó clasificarse. B. En favor de los pobres. —Eliminando el NO epígrafe de «Beneficencia», el mayor Instituciones enfavor número de estas fundaciones corresponde á Limosnas, con 530 activas y 466 inactivas; Soco- a rro á pobres, con 171 y 200, y Asilos para ancianos, con 96 y 50; sobresaliendo en esta mani- predominan. festación de la caridad, comprendidos los fines todos que favorecen al pobre, las provincias de Sevilla, Madrid, Cádiz, Córdoba y Burgos. Los Asilos de artesanos, Librar á presos por deudas, Asistencia de niños durante el trabajo de las madres y Visita domiciliaria, con auxilios en especie, son los objetos menos preferidos. C. Para enfermos.—Resultan de las fundaciones de este género más numerosas: las que Asistencia á los en- crearon Hospitales, 609 activas y 621 inactivas; las que conceden Socorro á enfermos, 55 y “""os 63, y las que otorgan Subvenciones ó donativos á á hospitales, 32 y 30; revelándose como las primeras las provincias de Burgos, Madrid, Córdoba, Valladolid y Toledo. La Asistencia en casas de socorro, en dispensarios y en casas de Maternidad son las menos atendidas. D. De carácter económico social.—Los Montes de Piedad, con 59 activas y 17.inactivas; los En las Fonnacionesde Auxilios en especie ó metálico á labradores pobres, con 32 activas é igual número de inactivas, ala Ed | y las Cajas de Ahorros, con 29 y 6, respectivamente, constituyen las fundaciones de este nan los Montes de general concepto que mayor desarrollo han adquirido, destacándose Madrid, Barcelona, ed o Valencia, Tarragona y Alicante como las provincias más favorecidas por institutos tan pro- vechosos en la vida moderna. Las Cooperativas de crédito, Asilos para inútiles del trabajo, Bancos de pescadores, Asilos correccionales para Jóvenes viciosos, Construcción de casas para obreros, Mejoramiento de la salud pública y Refugio de mujeres casadas, forman las institu- ciones de esta índole social que la caridad particular más olvida. : E. Decarácter imstructivo.—Este orden benéfico de fundaciones es uno de los que apare- Notable inclinación cen más protegidos por el capital, siquiera no resulten satisfechas las exigencias de la cultura o oda general. Demuéstranlo las Escuelas de instrucción primaria con sus 592 fundaciones activas cultura. y 376 inactivas; las Pensiones para estudios, con 136 y 127 y el Pago de Maestros y Maestras, con 29 y 46. Burgos, Santander, Madrid, Oviedo y Navarra van á la cabeza, según las cifras que el estado arroja. Desgraciadamente, la Creación 6 sostenimiento de bibliotecas, las Escue- 3 ; las especiales de Ciegos y Sordo-mudos y las de Navegación, denuncian las menores cifras. F, Para dotes y pensiones.—Aunque en el curso de los tiempos se señala un apreciable Resuelta tendencia 4 des 1 d tas fund 1 d tro l las cif favorecer el matri- censo en el número de estas fundaciones, según lo consignado en otro ugar, las cifras monio y la protec- totales dan considerable número, alcanzando las Dotaciones para tomar estado civil, 810 fun- ción de huérfanos. daciones activas y 702 inactivas; las Dotes para huérfanos, 222 y 341, y las Mandas á parien- tes, 121 y 16, disminuyendo notablemente la cifra en los demás fines que dicho genérico con- cepto comprende. Las cinco provincias que en estos benéficos objetos más se han distinguido son: Sevilla, Madrid, Cádiz, Burgos y Córdoba. CAMPO DE ACCIÓN DEL PROTECTORADO Ya quedan indicadas algunas de las enseñanzas que se desprenden de la Estadística de Beneficencia particular y que representan un vasto campo de acción para que pueda operar el Protectorado, ejercitando la misión tutelar que tiene á su cargo: Se advierte desde luego la necesidad de proceder á la regularización de las Ai Diónes Rogalaización de las inactivas con capital, removiendo los obstáculos que se opongan á su funcionamiento, moon acti poniendo en orden los capitales que les pertenezcan, y adquiriendo exactas noticias de la Empleo que, de no situación en que se hallan para movilizar capitales y rentas, ya dedicándolos al objeto que el o peo fundador los destinara, ya, si no fuese posible esto por insuficiencia en los recursos 6 porque - les y rentas. el objeto de la obra pía hubiese caducado—en cuyos casos podría nagregarse los bienes áotras fundaciones de igual objeto existentes en el mismo pueblo en primer término ó en la provin- LVI cia—, á formar un acervo común, cuando dicha aplicación no pueda realizarse, dedicando los productos á completar la dotación delas Secretarías de las Juntas, á la reconstitución de los Archivos y á otras funciones de reconocida utilidad, pero siempre en provecho de la Benefi- cencia, y con la precisa garantía de que intervenga la Junta Superior, según ordena el Real decreto de su creación, para que no pueda convertirse la aplicación de esas cantidades en medio de crear nuevos cargos ó en beneficio de determinadas —personas á quienes se quiera favorecer otorgándoles una prebenda á dicha costa. Investigación de loss preciso igualmente emprender una vigorosa campaña para la investigación de bienes bienes fundaciona- les que es preciso efectuar. de aquellas fundaciones que dejaron rastro de los que poseían, poniendo á contribución no "sólo los antecedentes que las Juntas provinciales tengan en sus archivos y los que radiquen en la de Madrid, sino los protocolos de los Notarios, y, sobre todo, los registros de la Pro- piedad, porque seguramente podrán rescatarse muchos bienes hoy detentados. Venta deinmuebles y. Es de igual suerte indispensable sanear los bienes de las obras pías activando la venta de censos, y realiza- ; ción de créditos. inmuebles que generalmente proporcionan escasos rendimientos á aquéllas, y sobre todo, los predios urbanos, y transformar inexcusablemente aquella parte de los capitales que consis- ten en censos y en créditos, porque los unos, y especialmente cuando es el canon pequeño, caen lamentablemente en el más completo olvido, y respecto á los otros, porque no tratán- dose de créditos garantidos con hipoteca, es peligrosísimo el valor que representan, y aun teniendo la expresada garantía debe darse estado definitivo á la situación de los bienes do- tales convirtiéndolos en títulos de la Deuda. ] CAPÍTULO II BENEFICENCIA MUNICIPAL, PROVINCIAL Y GENERAL Asistencia médica gratuita á familias pobres. —Casas de SOCOrro, clínicas y consultorios.—Hospi- tales, Hospicios, Casas de Misericordia y de Convalecientes, de meet y Expósitos, Lazari- nos y Manicomios. Aunque no pueda afirmarse que los servicios á cargo de los Ayuntamientos y de las Diputaciones están bien atendidos como regla general, es indudable que estas Corporaciones realizan un verdadero esfuerzo en pro de la Beneficencia pública, dados los recursos econó- . micos de que disponen, y que, con más ó menos deficiencias, no hay núcleo de población algo considerable en todas las de España que carezca de los auxilios de la Ciencia para los Casos de enfermedad, y que aun á las muy diseminadas llegan dichos auxilios médicos, merced á los titulares de los respectivos Municipios, que con verdadera abnegación cumplen su Co- metido. ; LS Sel De igual modo E en toda España establecimientos, si no sobrados, suficientes, por regla general, para acoger á los necesitados cuyas enfermedades requieren tratamiento que no puede seguirse en los hogares faltos de recursos ó alejados de los centros de población, en donde radican facultativos á quienes puede encomendarse el cuidado de aquéllos y hay medios para realizar dicho tratamiento en condiciones adecuadas, advirtiéndose desde luego que tan sólo en la mayoría de las capitales de provincia y en pueblos importantes existen servicios organizados y de carácter permanente para enfermedades y accidentes que requieren urgente asistencia, los cuales son atendidos en los demás, ó sea en la mayor parte de los de España, por los Médicos titulares del Municipio, mientras pueden ser conducidos los enfermos al Hospital municipal ó provincial más próximo ó á los particulares instituídos por fundaciones de Pupls benéfico. ASISTENCIA MÉDICA GRATUITA El estado número 19 se refiere al servicio de asistencia médica gratuita de familias pobres que se halla á cargo de los Ayuntamientos, y los datos contenidos en él procedén de la clasi- ficación de las plazas de Médicos titulares publicada en la Gaceta de Madrid de Abril 4 Sep- tiembre de 1905. EE : De ellos aparece que el número de familias pobres existente en España es de 813.815, que Familias pobres asis- calculando en cuatro las personas que forman cada una, da la cifra de 3.253.260 individuos, a de cuya asistencia médica están encargados 7.769 titulares, lo cual arroja un promedio de 419 número de éstos, individuos asistidos por cada Médico, número grande aun hallándose agrupados en impor- tantes núcleos de población, pero. realmente excesivo si se considera que, diseminados en barrios extremos y en distritos rurales, constituye un grave problema el poder prestarles á todos eficaz asistencia. Este problema, á pesar del reconocido celo de los Médicos titulares, ha de traducirse en una deficiente asistencia de los enfermos. os Las provincias donde más familias pobres aparecen, son: las de Murcia, con 73.439; Sevi- Provincias con ma- lla, con 52.744; Córdoba, con 44.637, y Badajoz, con 39.265; y como se ve, estas cifras no guar- o A dan relación alguna con las de la población absoluta de España; y lo propio ocurre con las asistidas y de MÉé- provincias donde menos familias pobres existen, que son: las de Gerona, con 648; Álava, 4“ ] con 1.330; Lérida, con 2.854, y Huesca, con 3.234. | ; - El número menor de Médicos corresponde á Gerona, 17; á Canarias, 30; á Baleares, 61: á Málaga, 68, y á Lugo, 66; y el mayor, á Madrid, 540; 4 Barcelona, 388, y á Palencia, 303; cifras que se hallan proporcionadas á la población absoluta de las respectivas provincias, De la com- paración entre facultativos y personas encomendadas á su asistencia, aparece que en Murcia cada Médico tiene á su cargo 1.189; en Sevilla, 1.172; en Cádiz, 1.159, que son las cifras ma- yores, mientras que en Álava sólo asiste á 77; en Lérida, á 84; en Burgos, á 106; en Valencia, 4 123; en Segovia, á 138, y en Guadalajara, á 139. La explicación de estas cifras parece encon- - trarse en la razón antes indicada de que en algunas provincias donde predomina la pobla- ción rural, haya de ser más escaso el número de personas confiadas á la asistencia de cada Médico que en las grandes urbes, en las cuales, además, otras Instituciones, como los Consul- torios oficiales ó particulares, alivian el trabajo de los Médicos que desempeñan las titulares. | - 1 j CASAS DE SOCORRO, CLÍNICAS Y CONSULTORIOS Aparecen reunidas en un grupo las Casas de Socorro, Consultorios, Clínicas y de n EN blecimientos análogos (estado núm. 18), porque aun cuando en el orden teórico : diferente, en la práctica se complementan y ejercen funciones idénticas, ya qu las Casas de Socorro no limitadas á asistir las enfermedades y accidentes de Ut: | : ene además eprtt, goneralos de Medicina y Cirugía, y E AS cialidades patológicas, y son muchos también los Consultorios que entienden + misión con un amplio criterio de caridad, y no rechazan á los enfermos víctimas de accidentes ó0 e menes, reemplazando por este medio la falta de Casas de Socorro, que Sn algunas ovinci se observa, y prestando auxilios que por lo rápidos son más eÑcacos, sin que le E tenga en tan humanitaria tarea la consideración meramente burocrática de que no sea aquél su pecu- liar cometido. | | de pe A | Es de notar que existen diez provincias, que son las de Cáceres, Cuenca, Gerona, Gua- Praia —dalajara, Huesca, Lérida, Logroño, Lugo, Orense o, ee carecen de establecimientos de esta clase, ó respecto de los cuales no han podido adquirirse los datos op | mayoría de los Centros que se hallan en ejercicio, están situados en las capitales de pr )VIn- IS a Mb A A LA - LXIV Sevilla, 1.183.943, y las cantidades menores: á Lugo, 146.940; Cuenca, 167.888, y Albacete, 196.983. Treinta provincias no pasan de 500.000 pesetas y sólo 10 exceden de esta cifra, pero | sin llegar á un millón, fuera de las cinco nombradas al principio. Gastos municipales y Los gastos que figuran en los presupuestos municipales son generalmente menos crecidos su cuantía máxima y mínima por pro- UE lOs provinciales; invierten más de un millón en Beneficencia, los Municipios de las provin- vincias, cias de Madrid, 3.241.798, y Barcelona, 1.769.019, y le siguen en importancia: Sevilla, 842.974; Cádiz, 757.571; Valencia, 683.103, y Badajoz, 636.183. | Las provincias que por Beneficencia municipal resultan con cantidades menores son: Segovia, 49,394; Cuenca, 70.086; Zamora, 78.863, y Soria, 79.202. Las de Badajoz, Cáceres y Jaén ofrecen la singularidad de que los gastos en los presu- puestos municipales sean mayores que los del presupuesto provincial en una cantidad de cerca de 100.000 pesetas. En Madrid ambos presupuestos difieren muy poco, 67.578 más del presupuesto provincial, lo que apenas tiene importancia en una cifra que pasa de tres h millones. Gastos municipalesy El estudio de conjunto de estos dos presupuestos pone de relieve que en la provincia de los O Madrid se consagran á Beneficencia 6.551.175;en Barcelona, 3.996.585; en Sevilla, 2.026.918, y junto. más de un millón en Badajoz, Cádiz, Coruña, Granada, Jaón, Málaga, Murcia, Oviedo, Valen- cia, Valladolid, Vizcaya y Zaragoza; siendo las provincias donde estas cargas producen menos gastos las de Cuenca, 237.974; Lugo, 258.097, y Segovia, 268.361. Dichos gastos en los presupuestos provinciales suman 26.436.273 pesetas, y los municipa- les, menos Navarra, 18.206.329; es decir, que las Provincias vienen á consagrar á esta aten- ción algo más de una tercera parte sobre la que invierten todos los Municipios. En conjunto resultan ambos presupuestos con una suma de 44.642.603,47 pesetas al año. Proporción entre loss Examinada la proporción de los gastos de Beneficencia con los generales de las Provincias, aa aparece desde luego que, estando representados aquéllos por algo más de 26 millones y éstos de las provincias. por menos de 58, absorbe la Beneficencia cantidad tan enorme como el 45 por 100, quedando el resto para atender á todos los demás servicios que corren á cargo de dichas Corporacio- nes, algunos de los cuales son tan importantes como pd de Instrucción pública y Vías de comunicación. _No ocurre lo propio con las respectivas dotaciones AO pues mientras ascienden las generales á más de 292 millones, sólo consumen 18 millones las de Beneficencia, resul- tando éstas, como se ve, en la proporción general de un 6 por 100, relación que disminuye notablemente al individualizar las Provincias, habida cuenta que los Ayuntamientos de Madrid y Barcelona gastan por sí solos cinco millones. i hi TANTO POR CIENTO DESTINADO EN LOS PRESUPUESTOS PROVINCIALES pa MUNICIPALES -—£ LAS ATENCIONES DE OS Es muy variable, estimada singularmente (estado núm. 14), la parte proporcional de los presupuestos provinciales destinada á Beneficencia: muchas de las Provincias consagran á Cifras medias en la esta atención el 20 por 100 de sus pe SDa ca OS presupuestos; 17 son las que se hallan en este i Beneficencia pro- vincial. caso. Invierten menos del 40 por 100 y más del 35 Tarragona, Palencia, Cuenca, Coruña, Alba- | Po cete y Alicante; no llega al 35 y excede del 30 en Segovia, Barcelona y Avila. Cifras menores. Pontevedra consagra un 29,63 por 100; Orense y Lugo poco más del 23 por 100, y, final- A mente, Oviedo ocupa el último lugar, dedicando á Beneficencia el 19, 27 por 100 de su presu- puesto provincial. 4 -Cifras máximas. Hay siete provincias, Zamora, Valladolid, Toledo, Sevilla, endo Castellón y Almería, en Ro unos presupuestos se destina ás Prnencondia, más del Be por 100; se aprozima al 60 Cádiz, 1 1 / e Sl TORA a ag MAA NA e A > Pe IED ASA E A e ie E LXV E Gerona y Soria, y, por último, aparecen con las proporciones más altas León, que pasa del j 60 por 100; Murcia, que excede del 63, y Madrid, que alcanza el 64,62; Baleares, el 65,45 y 4 Zaragoza, que emplea en a atenciones el 70,64, y por ello ocupa el primer lugar en esta LI E clasificación. | | 58 po. Un estudio de conjunto permite ver el promedio de todas las provincias, exceptuadas Promedio general en S Álava, Guipúzcoa, Navarra y Vizcaya, y que dedican á Beneficencia en sus respectivos pre- DEE | - Z | supuestos un 44,72 por 100. | : ON y Hecha análoga comparación por lo que se refiere á la suma de los presupuestos munici- Presupuestos muni- : | pales de las provincias (estado núm. 15), excepto las Vascongadas y Navarra, se observa que Pelos, gastos. A por regla general es mucho menor, como en los ingresos, la parte de su presupuesto de 3 gastos que emplean en atenciones de Beneficencia. ) ] al ho: La mayoría de ellas (24) satisfacen esta necesidad con un 4 á un 7 por 100. Cifras medias. e Emplean menos del 4 por 100 Barcelona, Castellón, Coruña, Santander y Zaragoza; menos Cifras mínimas. del 3 por 100 Cuenca, Gerona, Segovia y Zamora. La que figura en proporción más baja, que | ces y es Segovia, aparece con el 2,12 por 100 del presupuesto de Beneficencia. E Ocupan los lugares primeros, dedicando del 7 al 9 por 100 á esta atención, los Municipios Cifras máximas en de Almería, Jaón, Murcia, Sevilla, Tarragona, Granada, Logroño, Madrid, Orense y Sala- ON manca. Badajoz sigue con el 10,87 por 100, y Cáceres con el 12,49 por 100, y por ello aparece en primer lugar. Por término medio, se dedica en España á Beneficencia un 6,23 por 100 de los presu- Promedio general. E puestos municipales de gastos. BENEFICENCIA GENERAL E ii HOSPITALES, ASILOS Y COLEGIOS Clasificados como de Beneficencia general los nueve: Establecimientos que sostiene el Estado, por el fin que cada uno llena, deben refundirse en tres grupos, á saber: Hospitales, Asilos y Colegios. j Como Hospitales sólo pueden considerarse los tres siguientes: el de la Princesa, con 300 Hospital de la Prin- camas, por mitad para cada sexo, destinado á enfermedades agudas de Medicina y Cirugía, ci y ¿0 con exclusión de las contagiosas é incurables, especialmente las del sistema nervioso; tiene de Leganés. OS dos salas, una para hombres y otra para mujeres, ocupadas por enfermos pensionistas, que ER a O satisfacen únicamente tres pesetas cincuenta céntimos, por semanas adelantadas. El Instituto Plazas para pensio- ISR Oftálmico, que, como su nombre indica, atiende á la especialidad de enfermos de la vista, PER A tiene 100 camas para pobres, y cuatro para pensionistas, que pagan por todos conceptos cinco pesetas diarias, por semanas adelantadas. Y el Manicomio de Santa Isabel, en Leganés, para enfermedades mentales, que cuenta 130 camas para pobres, 30 para pensionistas de pri- EN mera, y 40 de segunda, que pagan, respectivamente, tres pesetas cincuenta céntimos, y dos IES =+ - pesetas diarias; ambas clases de pensionistas han de abonar tres pesetas cincuenta céntimos A al mes para el lavado y planchado de sus ropas. | | OS Asilos son: los llamados Hospitales de Jesús Nazareno, del Carmen, del Rey, en Toledo, Asilos de Jesús Naza- : y el de Inválidos del Trabajo. El primero, para mujeres; el segundo, para hombres, con 250 ol ad e camas cada uno; el tercero, para 60 hombres y otras tantas mujeres, y el cuarto, para 80 hom- bajo. bres. Las condiciones generales de ingreso, son: edad, enfermedad ó inutilidad incurable y. turno riguroso de solicitudes. En Jesús Nazareno y en el Carmen hay pensionistas, que satis- facen una peseta cincuenta céntimos diarios, y medio pensionistas que sólo pagan una peseta, estando unos y otros en la proporción del 10 por 100 de las camas destinadas á pobres. Colegios son: el de Ciegos de Santa Catalina, con 29 plazas, desmembrado del Hospital del colegio de ciegos de - Carmen, y el de La Unión para niñas huérfanas. Éste alberga 106 colegialas, que reciben edu- Santa Catalina y de huérf cación desde los siete á los veinticinco años, y en los cinco últimos han salido de él 27 con Onda O Ar 9 Ne : y LN P 4 ii sá AA 77 7 m7 A PERA NAL A EA Ka ana anazanananan— e o LXVI educación completa, y ocho con el título de Maestras; una con el séptimo año de la carrera de Música; tres Mecanógrafas; una Telefonista, y todas en condiciones para ganar el sustento, merced á los conocimientos allí adquiridos, ya dando lecciones, ya para colocarse en estable- cimientos comerciales ó trabajar en talleres. Movimiento de enfer- El movimiento de enfermería en los nueve establecimientos de Beneficencia general, a durante los cinco años últimos, se detalla en el cuadro primero, página 545, resumen estadís- tico de los ingresos y altas médicas, que por años han tenido lugar, y de esas cifras se des- prende, más que de otro dato, la naturaleza de los distintos establecimientos, para consi- derarlos dentro de las tres agrupaciones mencionadas. En los Hospitales de la Princesa y Oftálmico, cada cama se ha utilizado, como término medio, por ocho enfermos distintos durante cada año, y las necesidades en el primero han obligado á ampliar sus enfermerías, según el mismo cuadro demuestra, á un tercio de su cupo, ó sea, la diferencia entre 180 enfermos con que empezó el año 1904, y 302, con que ter- minó en 1908. El Instituto Oftálmico, de reciente creación y dedicado á una especialidad, en la que son muchos los casos que, aun exigiendo operación quirúrgica no precisan ocupar cama, también refleja ese incremento, que resultaría más notable si en el estudio entrara la - Consultas públicas en estadística de las consultas públicas que en ambos establecimientos funcionan. Durante el ratas a de 1% año de 1908 se han inscrito en las consultas públicas del Hospital de la Princesa más de 8.000 Instituto Oftálmico. enfermos, y en las del Instituto Oftálmico, más de 4.000. Las enfermedades. propias del Mani- comio de Santa Isabel, de Leganés, determinan escasísimo movimiento en la enfermería. En los Asilos de Jesús Nazareno, Nuestra Señora del Carmen, del Rey é Inválidos del Trabajo, los ingresos se nivelan con las bajas en proporciones tan reducidas, que puede decirse comprenden tan sólo las vacantes naturales, deducidas en primer término de la edad yy en segundo de las circunstancias especiales de los asilados, en armonía con los fines á que la fundación responde. Iguales consideraciones pueden hacerse con y relación á los Colegios de La Unión y Ciegos de Santa Catalina, en cuanto al movimiento de educandos. Movimiento de enfer- El cuadro demostrativo del movimiento de enfermería se completa con el número II (pá- moría, con relación _. gina 546); en el cual, tomando por base el personal acogido en los distintos establecimientos un día determinado (1.” de Junio de 1909), se ve que en los Hospitales propiamente tales la mayor enfermería corresponde al promedio de la vida, marcándose claramente las dos esca- las, ascendente y descendente, en tanto que en los A la escala es única Y la mayor enfer- | mería está en las edades más avanzadas. | Naturaleza de los Conrelación á la naturaleza de los enfermos, que expresa él cuadro número TIT, salta á la a O vista que los establecimientos que radican en Madrid se nutren ordinariamente con personal de todas las provincias de España, y si ello se justifica en los Asilos por la atracción que ejerce la capital del Reino, en los Hospitales lo está doblemente por los accidentes que sufren los transeuntes, y más aún, porque hasta de las provincias muy distantes acuden enfermos á Madrid, buscando, ya eminencias médicas con quienes consultar, ya elementos de asistencia de que en aquéllas carecen. Mr ( El Asilo del Rey, en — Y se dice lo expuesto con relación á los o ntós que GA en Madrid. porque de de eS el mismo cuadro número TI demuestra que el Hospital-Asilo del Rey, enclavado en Toledo, . Provincial. se ha convertido de hecho en provincial, toda vez que hijos de su provincia son casi en absoluto los asilados de ambos sexos. | i Coste medio de la El cuadro número IV, página 550, extracta las cuentas de administración correspon- a dientes al año de 1908, para deducir de ellas el coste medio de la estancia á todo gasto, pues los conceptos en que la cuenta se divide son: «Víveres, botica 6 ' instrumental, reposición de camas, ropa y enseres, cargas del establecimiento, gastos generales y de escritorio, culto y obras de reparación.» Á estos conceptos van detallados y sumados, para obtener el gasto total, los correspondientes haberes del personal facultativo y administrativo y de servicios. Las deducciones que del extracto de las cuentas de administración pueden hacerse, son: en primer término, que en establecimientos análogos el coste de la estancia está en razón inversa del número de asilados, ya se considere la estancia en su coste absoluto, ya .en el relativo, Ó. -á edades. a E AA ds SILA O SN NE A 's Es a e a A A A. y LA to ys E Ed LXVII sea sin contar el sostenimiento del personal de servicio; que en los Hospitales, el coste de cada estancia á todo gasto, incluído el que ocasionan las obras de conservación del edificio, reposición de enseres de todas clases, renovación de instrumental y adquisición del preciso dentro de los adelantos modernos, haberes de personal y cuantos puedan originarse en la alimentación y asistencia de los enfermos, fluctúa entre 3 y 3,25 pesetas diarias, según la enfermería conste de 300 ó 100 camas ocupadas (el Manicomio de Santa Isabel, en cuanto al coste de la estancia, es un término medio entre los Hospitales y los Asilos, por la índole espe- cial de su enfermería); que en los Asilos, también á todo gasto, se aproxima á dos pesetas diarias la estancia, si los asilados son menos de 100, y no llega á 1,75 pesetas cuando ascienden á 250; que en los Colegios, sí el número de colegiales llega á 100, su coste es de 1,75 pesetas diarias cada uno, creciendo, como queda indicado, en razón inversa, hasta al reducido nú- mero de 29 que tiene el Colegio de ciegos de Santa ln cuyo coste absoluto ua estar cia debe graduarse en 2,75 pesetas. En los cálculos de esta Memoria se consideran cifras redondas en más para hacer frente á los conceptos de renovación de enseres, instrumental y obras de conservación que, some- tidos á circunstancias id varían de tal modo, que no es posible ni apreciarlas ni pre- verlas. Por último, ateniéndose, deniro de la posibilidad, á las especiales circunstancias de la Aumento transitorio salud en Madrid en el presente año, se han acogido en los establecimientos de Nuestra Señora del Carmen y de Jesús Nazareno 50 y 25, respectivamente, enfermos crónicos procedentes del Hospital General, y en los dos últimos ejercicios, la Dirección general á mi cargo ha prepa- rado y ejecutado las obras necesarias para levantar un piso en el edificio del Colegio de cie-. gos de Santa Catalina, llegando con tan notable mejora casi á duplicar el número de cole- giales allí acogidos, y se han aumentado 20 camas en el asilo de Inválidos del Trabajo, equi- valentes á un tercio de los asilados que socorría, cuyas ampliaciones se propone el Gobierno continuar en éstos y en los demás establecimientos. GASTOS INCLUÍDOS EN LOS PRESUPUESTOS DEL ESTADO En los presupuestos generales del Estado se dedican á Beneficencia 2.655.775 pesetas, de las cuales, la mitad próximamente (1.360.580) satisface el Ministerio de Hacienda, en compen- sación de las suprimidas rifas, á diversos tas de índole particular (estado número 20). Además, se subvenciona á la Beneficencia domiciliaria y al Colegio de Irlandeses, de Sala- manca, con 70.877 pesetas, y con 50.000 el Hospital del Niño Jesús. Los establecimientos generales invierten en personal y sostenimiento 774.818 Ig que con el gasto de la Junta Superior y el del Cuerpo facultativo y personal central (94.500) y la partida de servicios y obras, forman el resto del presupuesto; advirtiéndose que la de 305. 000 pesetas con esta última aplicación se destina en su mayor parte á la construcción de la Escuela de Reforma, que tiene asignadas anualmente 250.000 pesetas poIaa su terminación (cuatro años). * E Por concepto de Beneficencia general Cora Epaan á cada habitante o, Bn pesetas. + de plazas en los Asi- los del Carmen y de Jesús Nazareno. Idem permanente en el Colegio de Cie- gos y en Inválidos del trabajo. LX VIII CAPÍTULO IV - COMPARACIÓN DE LOS GASTOS QUE REALIZAN LA BENEFICENCIA PROVINCIAL, LA MUNICIPAL y Y LAS FUNDACIONES PARTICULARES Acrecentamiento del caudal de los pobres.—Transmisiones de bienes durante un decenio, á favor de - los establecimientos de Beneficencia é Instrucción de carácter oficial.—Idem para los de carác-- . ter privado.. | | Al hacer el estudio comparativo de los tres factores principales que integran la Beneficen- cia en España, hay que prescindir del capital, fijando la atención exclusivamente en los gas- tos que realizan la provincia y el Municipio y en las rentas que dedican las fundaciones par- ticulares á fines benéficos, porque aquéllos no se cubren con el producto de bienes que per- tenezcan á dichas entidades, y la comparación ha de establecerse en relación con las sumas aplicadas á esta atención y al número de habitantes de cada provincia (estado núm. 16). Total delos gastosque - Los gastos provinciales para 1909, exceptuando Vascongadas y Navarra, importan A e dE E 26.436.273,59; los municipales, 18.206.329,88, y las rentas de las fundaciones particulares acti- asa o. Was, 10.027.039,73, que dan un total de 54.669.643,20. | E Tánto por ciento por Teniendo en cuenta estas cifras y que la población de España es de 18.607.674 habitantes, — Pabitante. resulta que los presupuestos provinciales dedican 1,42 por habitante; los municipales, 0,98, y las fundaciones particulares 0,54, que dan un total por habitante de 2,94. Los presupuestos provinciales que mayores cantidades dedican á esta atención son los siguientes: el de Madrid, con 4,26; el de Zaragoza, con 3,20; Valladolid, que resulta con 2,96; Cádiz, Sevilla y Barcelona, con 2,14, 2,13 y 2,11, respectivamente, llegando el mínimum en | Orense, 0,51; Pontevedra, 0,56; Cuencal, 0,67; Tarragona, 0,74, y Canarias, Lugo, á 0,31; Albacete, Alicante y Cáceres, con 0,81, 0,82, 0,85 y 0,94, respectivamente, que dan un término medio en las 49 provincias de 1,42 por habitante. Los presupuestos municipales demuestran que Madrid contribuye por habitante con 4,18; Guipúzcoa, 2,13; Vizcaya, 1,69; Cádiz y Barcelona, 1,67; Logroño, 1,64; Sevilla, 1,51; Cáce- res, 1,35; Jaén, 1,18, y Álava; 1,14; siendo las menores Lugo, 0,23; Zamora y Cuenca, 0,28; Coruña, 0,30; Segovia, 0,31; Gerona y Pontevedra, 0,36; Orense, 0,39; Castellón, 0,42; Cana- rias, 0,43; Teruel, 0,45; Baleares, 0,46; León, 0,51; Soria, 0,52, y Zaragoza, 0,53, siendo el tér- mino medio 0,98. A | i De las fundaciones particulares aparece en primer término Madrid, con 2,14; Coruña, on 2,03; Cádiz, con 1,62; Toledo, con 1,30, y Salamanca, con 1,25, correspondiendo las cifras menores á Canarias, Lugo y Castellón, con 0,02; Baleares, con 0,03; Albaceto y Almería, con 0,04; Ciudad Real, con 0,05 ; Badajoz y Lérida, con 0,08; Soria, Tarragona y Orense, con 0,10, y dando un término medio en las 49 provincias de 0,54 por habitante. , “Re nidas las tres cifras de gastos, resulta que por término medio corresponde á cada 7 : habitante de España, 2,94 pesetas. - s ACRECENTAMIENTO DEL CAUDAL DE LOS POBRES Detallados ya los recursos que se emplean en las atenciones de Beneficencia, conviene hacer notar que el caudal de la caridad se acrecienta constantemente con destino á las fun- daciones oficiales y particulares, como lo demuestran los partes dados por Registradores y Notarios, y el examen de los datos publicados por la Dirección general de lo Contencioso en su estadística sobre impuesto de derechos reales y transmisión de bienes (estados 10 y 11), de los cuales anotaremos aquí los que se refieren al concepto 8.”, estado 1.2 a ri - A e a o a TRANSMISIONES DE BIENES Á FAVOR DE LOS ESTABLECIMIENTOS DE BENEFICENCIA É INSTRUCCIÓN: E DE CARÁCTER OFICIAL Y Devengan por el concepto indicado las adquisiciones y derechos de todas clases, hechas en favor de los establecimientos de Beneficencia é Instrueción pública, entendiéndose por tales los sostenidos exclusivamente con fondos del Estado, Provincia: Ó Municipio, cualquiera que sea el título en virtud del cual se realicen. , Hay algunas provincias donde puede decirse que nó se han tránsmitido caudales ningunos Provincias donde por este concepto en los nueve años que comprende la estadística; t tal ocurré en la de Orénse, ER E sl | que sólo aparece en el año 1904 con la cantidad de 90 céntimos; la de Albacete, que no figura - transmisiones. más que en 1901 con 1.375 pesetas. En Badajoz hay seis años én los que no sé liquida nada, y lo propio ocurre en Cuenca, Granada y Jaén. Aparecen cinco años sit liquidación en Cáce- A res, Ciudad Real y Córdoba, y otras varias con cuatro años en blanco. : A Las provincias de mayor recaudación fueron las de Madrid, Barcelona y Oviedo, pasando Las de mayor impor- en las dos primeras varios años de un millón de pesetas la suma de los dupitalos por O A concepto transmitidos. : y Al estudiar el estado por años, se ve que el de 1900 y el de 1904 fueron los de mayor mo- Años de más transmis miviento de caudales, pues pasaron de cuatro millones, respectivamente, y de tres millones en Siones. 1906. Los años de menor transmisión han sido el de 1908 (1.360.347,11) y el de 1903 (2.228.514). El total de los capitales transmitidos en los nueve años á que se refiere el estado es Total de bienes trans- de 26.454.214,48 pesetas, lo que arroja para cada año un promedio de pesetas 2.939.357,16. o O O A a a E a SS da a o dee Te pa TRANSMISIONES DE BIENES Á FAVOR DE LOS ESTABLECIMIENTOS DE BENEFICENCIA Y DE INSTRUCCIÓN me pe: DE CARÁCTER PRIVADO EN 7 A > A) E y En el concepto 9.”, estado 2.”, Beneficencia é Instrucción, figuran las adquisiciones y dere- 3 | chos de todas clases hechas en favor de establecimientos de Beneficencia 6 Instrucción de p * e carácter privado ó fundación particular, aunque gocen de subvenciones oficiales. Resulta en conjunto este estado más nutrido que el anterior; hay dos provincias, las de Provincias en que ho Soria y Orense, en que hubo siete años sin presentar nada á liquidación por estos conceptos, id 1 pe siendo una de las dos con que figura Orense, de la escasa cuantía de 90 céntimos. : bienes transmitidos En Almería, Palencia y Zamora aparecen cinco años sin transmisión alguna y cuatro en | Albacete, Huelva y Segovia. Las provincias que figuran con cantidades mayores son: la de Madrid tiene más de 41 cifras mayores. millones en 1905, y los demás años cantidades que oscilan entre uno y 13 millones; Barce- lona alcanzó más de uno y más de tres millones en los años 1908 y 1907, respectivamente; palo Sevilla, Coruña y León siguen en importancia, apareciendo ésta última en 1907 con pese- q. tas 828.600. - : zi e En el total de los nueve años aparece Madrid con más de 90. 000.000; ad con más Total de transmi L Re de 7.000.000; Zaragoza, de 6.000.000; Cádiz y Sevilla, de 2.000.000, y de 1.000.000, regntta o 7% Santander, Valencia y Valladolid. S Hecho el estudio por años, resulta el de 1905 con cantidad mayor, que se acerca á los Transmisiones por 5 53.000.000, y le siguen el 1903 y 1906, con 17.433.383 y 18.605.142, respectivamente. e AS Los años de menores transmisiones fueron el 1900 y 1904, con 3.852.479 y 3.517.290. O A El total de los nueve años se eleva á 134.876.149, 90, lo que arroja un promedio de pese- Cifras totales. ; tas 14.986.238,87. | | Hay que tener en cuenta que de esos 135.000, 000, próximamente, 90 corresponden á Madrid, y los 45 restantes al resto de España, de donde resulta que en Madrid, por este concepto, se transmite doble que en el resto de la Península. . LXX ad tia lbióos par- La comparación entre ambos estados demuestra, que, á los establecimientos particulares ES dai de se les transmite cinco veces, próximamente, más capital que á los de índole oficial, y que - Oficiales. Madrid y Barcelona figuran, en ambos, con mayor suma, y Orense con la menor. Totales generales. El total de lo transmitido, por ambos conceptos, establecimientos oficiales y particulares, pos. es de 161,330.364,38 pesetas, lo que arroja un promedio anual en los nueve años á que se refiere el estado, de 17.925.596,04 pesetas. : Comparando aquella suma con el censo de población, resulta que en los nueve años ha correspondido á cada habitante 8,68 pesetas, ó sea el promedio en cada año de 0,96 pesetas. Hubo perdón de multas, por derechos reales, los años 1900, 1909, 1904, 1906 y 1908. Esto acaso pueda explicar el que los años 1900 y 1904 sean los de mayores transmisiones en el estado primero. Pero en el segundo resultan las más elevadas las del año 1905, 1903, en que no hubo perdón de multas, y 1906, y las menores en 1900 y 1904, en que sí lo hubo. No se ve, pues, relación directa, observándose únicamente que quizá al aumentar las transmisiones á establecimientos oficiales, disminuyan las que se hacen á los particulares, y - viceversa. Así, el 900 y 904, que son 1 mayores del estado número 10, aparecen con la menor can- tidad en el estado número 11. El 1903, que aparece como menor en el estado número 10, es de los mayores en el número 11. 14 PARTE TERCERA Instituciones varias de Beneficencia y de previsión. | E CAPÍTULO PRIMERO Maternidad.—Protección á la infancia. —Protección á los ancianos y enfermos.—Limosnas y soco- rros á los pobres.— Instituciones de preservación, reforma y rehabilitación.—Premios á la virtud y á la abnegación. Algunas Instituciones mencionadas en las tres primeras Partes de este libro aparecen de nuevo en la cuarta, porque allí se trataba de enumerarlas y estudiarlas como manifestación de la Beneficencia oficial Ó particular que cumplen deberes impuestos por las leyes ó satisfa- cen un impulso de la caridad, y ahora se agrupan atendiendo á sus fines, y para conocer sus | resultados, diseregándolas ya de las Provincias y Municipios, entidades que constituyen la base para los cuadros y notas que se han consignado al examinar aquellas manifestaciones. El notorio interés que ofrece este aspecto de la Beneficencia cuando se pretende estudiar el problema en toda su integridad, justificaría dicha Parte cuarta del libro, porque ella pre- senta el conjunto de fundaciones encaminadas á remediar determinadas necesidades, y cote- jando la intensidad de éstas con la extensión y recursos de las primeras, es como puede for- marse idea de lo que resta por hacer y de su urgencia. | E - Pero no se pretende realizar esa obra, sino esbozarla simplemente, porque requiere tiempo y medios no disponibles ahora; y ha sido el objeto sentar el j alón, y adicionando á lo benéfico las Instituciones de previsión, mostrar al propio tiempo la necesidad y la conveniencia de // que se unifiquen las orientaciones, los estudios y la dirección de unas y otras cuestiones, que son realmente inseparables. No se promueven ni atienden en España con carácter benéfico las Instituciones de previ- sión, sino como medio de prevenir ó remediar los llamados problemas sociales. Pero es indu- dable que al preocuparse de ellas y del obrero en general, son benéficos los propósitos que impulsan y los fines á que se aspira, sin que éstos excluyan otras conveniencias de índole dis- tinta; y de todas suertes, son tantas las afinidades que hay entre unas y otras Instituciones» que sería tan indebido el separarlas, como intentar confundirlas, porque mutuamente se com- plementan, teniendo por objetivo mejorar la situación del necesitado, proporcionarle medios pS 6 il para defender su vida durante las crisis ó las deseracias que en el curso de ellas acontezcan, SN - eN y ovitar la caída en el abismo de la miseria ó librarlo de él, merced á la acción de bienhecho- e ras fundaciones. | ) ha | MATERNIDAD , y f , : ” ; : e Por las razones que en otro lugar quedan expuestas, sólo figuran en el estado respectivo 39 provincias, donde hay 50 casas de Maternidad. | En ellas han sido admitidas, durante el último período de la gestación, 4.300 mujeres, Servicios prestados. y 758 ingresaron solamente para el parto. La diferencia que se advierte entre estos números y el de nacimientos que ocurrieron, que es de 182 en el primer caso, obedece, sin duda, á que algunas de las acogidas abandonaron los establecimientos antes de dar á luz. Como observación interesante se debe apuntar la siguiente: los nacimientos ocurridos . LXXII hallándose asiladas las madres en los últimos meses de la gestación, fueron de 3.992 niños o oralidad en- vivos y 176 muertos; y de las admitidas para el parto, 667 vivos y 91 muertos, lo que arroja ps e o ce en el primer caso una proporción de 4,22 defunciones por 100, y del 12, en el segundo. Esto : muertos. puede explicarse por la mejor asistencia y alimentación en la época anterior al alumbra- AR miento. La proporción de mortalidad es, en algunas provincias, verdaderamente aterradora: en Palencia alcanza un 41,67 por 100. j El número de mujeres refugiadas guarda una relación bastante aproximada con el de la O población de cada provincia. Jaén, Ciudad Real, Teruel, Logroño, Lérida, Soria y Lugo apa- ' recen con las cifras más bajas, y Barcelona y Madrid, con lasmás altas, E 219 y 903, respecti- vamente. Falta de instituciones. Desde luego se nota que las Sociedades dedicadas al socorro y alimentación de las muje- ds res encinta y durante los primeros meses de la crianza, se hallan muy poco extendidas entre 4 nosotros, si bien este último objeto, en forma de pensiones en metálico para la lactancia, se halla especificado en otro lugar de esta obra, capítulo II de la Parte cuarta. PROTECCIÓN Á LA INFANCIA «Gotas de leche» y El Consultorio para niños de pecho y Gota de leche, de Madrid, fué el primero estable- : ia ib cido en España, y luego se extendió á otras poblaciones; hoy existe en diez capitales de pro- vincia, que cuentan con 15 establecimientos de esta clase. | El de Madrid, respecto al cual se consigna un ligero estudio en la Parte cuarta de. esta obra, en 1908 tuvo inscritos 898 niños; de ellos fallecieron únicamente 38; los gastos para su sostenimiento fueron 36.886,47 pesetas, y cerró sus cuentas con un superávit de 6.107. Conviene advertir que la característica de esta Institución, es que se halle combinada con el Consultorio, y venga á ser una verdadera Escuela de madres, En toda España reciben esta clase de socorros 14.205 ES á quienes se suministran más de 713.382 litros de leche. | Las pensiones de lactancia, pagadas en metálico, fueron 9. 884, é importan pese- tas 145.968,82. : ] Cantinas escolares y Las cantinas escolares son muy o 14 en toda España, y han suministrado en ela año Cunas de Jesús. ¿Itimo 97.896 raciones. | á En 19 Cunas de Jesús, se han acogido el año 1908 4.248 niños de pecho, y 35. 387 pa YATES de la lactancia. Asilos. Respecto á Asilos de huérfanos Ó dead resulta que hay locals en bllos 15.022 niños, y entregados á nodrizas, fuera de los establecimientos, 8.671. E En Asilos para hijos de presos, solamente figuran 496 niños. No existen, según la esta- dística, Asilos para niños epilépticos, si bien en el fundado por ni PESOS de Vallejo, en Carabanchel, hay niños y adultos. En los de sordomudos están asilados 263 niños de ambos sexos, y en los de ciegos, 298. 3 Eos En las poquísimas fundaciones consagradas á acoger niños viciosos, Ó sea en las Casas e Es E E establecidas en Barcelona, Madrid y Málaga, existen 439 varones y 30 hembras. o 0 Hospitales y consul Respecto á los establecimientos consagrados á los niños enfermos, ya se encuentren hos- torios para niños o italizados, ya concurran solamente á las consultas ó dispensarios, son muy pocos los que en España existen, pues los hay en 17 provincias, arrojando un total de 36 Instituciones, donde se prestó asistencia á 80.543 niños, que acudieron á las consultas, siendo hospitalizados 3.852 en los seis establecimientos de esta clase que funcionan. Sanatorios ú Hospi- Una Institución muy extendida en el extranjero es la de los Sanatorios ú Hbspibios mari- e E nos, donde se reciben niños pretuberculosos, sometiéndolos á un régimen de vida al aire libre, en las orillas del mar, y con alimento y medicación apropiada á sus dolencias, y por este medio se logra, no solamente devolverles la salud, sino también evitar que sirvan de tronco á familias de degenerados. mn e A A A e Si y jes - .s LXXIII En Francia existen más de 25 establecimientos de esta clase, y en Italia 22; habiendo podido apreciarse sus beneficios, recogidos en las estadísticas, que comprenden muchos milla- res de casos tratados en dichos Institutos. En nuestra patria, un notable especialista en Patología infantil, el Dr. Tolosa Latour, ha El Sanatorio de Chi- consagrado su actividad y su filantropía, inagotables, á la propaganda de estos Sanatorios. Á él se debe la creación de una Sociedad para este objeto, bajo el patronato de SS. MM., la cual sostiene en Chipiona (Cádiz) el primer Hospicio marítimo que hay en España. Apenas concluídas las primeras edificaciones, se han comenzado á acoger en ellas hasta 39 niños enfermos, cuyo sostenimiento corre á cargo de la mencionada Asociación, que fué declarada benéfica y de utilidad pública en 1902. Resulta, pues, que el Sanatorio de Regla, más que por su importancia presente, debe men- cionarse por ser la primera piedra de una obra de gran interés nacional para combatir el creciente azote de la tuberculosis. PROTECCIÓN Á LOS ANCIANOS Y ENFERMOS. Las Instituciones que cumplen este fin son de carácter religioso casi en totalidad ó inspi- radas en creencias de esta índole; la de mayor extensión y arraigo es la de las Hermanitas de los Pobres, que tiene en España 67 casas y acogidos en ellas 5.103 ancianos de ambos sexos. piona. Las demás Órdenes que llenan pa objeto, cuentan con 75 establecimientos, en los que Las Hermanitasdelos hay albergados 3.596 ancianos. | Badajoz, Barcelona, Cádiz, Murcia y Tarragona son las provincias donde mayor número de establecimientos tienen las Hermanitas; las de Barcelona, Cádiz, Tarragona y Vizcaya aparecen con más asilados. -—Noes ocioso gitar en este punto los Asilos de la Beneficencia general, provincial y muni- cipal, aunque constituya repetición de datos ya consignados antes, teniendo en cuenta que sé trata ahora de presentar en conjunto esta inclinación especial de la caridad, porque, ade- más, constituye un problema social que merece singularísima atención. Pobres y otras Ins- tituciones de igual objeto. ! Los Hospitales de crónicos de Jesús Nazareno y Nuestra Señora del Carmen, en Made y Manera cómo el Es- el Hospital del Rey, en Toledo, donde al finalizar el año 1908 había 232, 250 y 100 acogidos, respectivamente, cabe incluirlos en este grupo, porque aun cuando son Hospitales por su cons- titución y funcionamiento, resultan en la práctica más bien Asilos para ancianos pobres, que en edad avanzada so encuentran afectos de dolencias incurables, explicadas en su mayoría por la miseria, la vejez y el agotamiento de las energías vitales, y algo semejante ocurre con el Asilo de Inválidos del Trabajo, también de carácter general, donde se hospitalizan 70 indi- viduos. En todos ellos se o hdara que, según el alta y baja inserta en la Parte tercera de la Esta- dística, la renovación de la población hospitalizada es de un quinto á un séptimo de la misma anualmente, lo que demuestra, como antes se indica, que más deben considerarse Asilos que Hospitales. En la Beneficencia provincial y municipal se hallan incluídos ocho Hospitales para ancia- tado, la Provincia y el Municipio, atien- den á la protección de los ancianos des- validos. nos, con 354 camas y un gasto de 24.603 pesetas anuales, y 70 Asilos para todas edades, con 14.322 camas y cerca de cuatro millones de estancias, de las que corresponde no escasa parte á las causadas también por ancianos. Por este medio las Provincias y los Municipios coadyuvan, en la medida de sus recursos, al socorro y protección de la vejez desvalida. Por último, debe consultarse el estado número 9 B, donde se agrupan índole particular consagradas á asilar con carácter permanente á los ancianos, que son 146, de ellas 50 inactivas. Madrid, con 11 fundaciones activas; Murcia y Valencia, con ocho; Cádiz, con seis, y Santander y Alicante, con cinco, son las provincias donde aparece más atendida esta necesidad. Pero dcbe observarse que algunas de las fundaciones que en el citado cuadro 10 las fundaciones de Instituciones particu- lares para la protec- ción delosancianos. LXXIV figuran, se hallan mencionadas también en el capítulo HI de la cuarta parte, toda vez que en éste se detallan los establecimientos que en la actualidad existen, y en el estado número 9 se resumen las Instituciones consagradas al propio objeto, tengan establecimiento ó no, lo cual | encierra conceptos distintos. Asistencia domicilia- En 42 provincias hay Órdenes ó Asociaciones consagradas á la asistencia domiciliaria de ria de enfermos. — enfermos; prestan este servicio 1. 503 Hermanas, quienes durante el pasado año asistieron á 33.114 enfermos. Baleares, Barcelona, Castellón, Gerona, Guipúzcoa, Murcia, Sevilla y Valencia son las provincias donde alcanza esta Institución mayor desarrollo. En la Beneficencia particular aparecen ocho fundaciones (cuatro de ellas activas) desti- nadas á la asistencia domiciliaria de enfermos, y 118 (55 activas) que tienen por objeto tam- bién el socorro de ellos, sin exigir que estén hospitalizados. LIMOSNAS Y SOCORROS Á LOS POBRES Cuando se trata de esta misión, que llena la caridad privada, y de quienes dan sus bienes para los necesitados ó hacen llegar á sus manos los auxilios materiales y morales que han menester, se advierte que, con ser indispensables aquéllos, tendrían menguado aprovecha- miento sin la legión de agentes que moviliza dicha virtud para socorrer y consolar, HiOlo diendo igualmente al cuerpo que al espíritu. Dictados de la expe- . Del propio modo impone la experiencia la necosidad de UTénan los socorros y de persis- gon ERerie tir en la concesión de ellos, al efecto de procurar que la persona ó familia desgraciada pueda : levantarse de nueyo para continuar su camino por los senderos de la vida, y por ende, toda distribución de bienes y entrega de limosnas para quienes fácilmente ostentan la condición de pobres, hechas al acaso sin conocer que la necesidad es verdadera ni preocuparse de si continuará después de dado el socorro, suele ser ineficaz, cuando no perniciosa, en la mayo- ría de las ocasiones. : Por ello, las fundaciones que tienen como objetivo este bien, y las Asociaciones dedicadas - á realizarlo, ya sean de carácter laico ó religioso, son las que más fructuosamente pueden dis- tribuir los recursos que muchos bienhechores destinan á los pobres, porque lo efectúan de una manera regular y ordenada, tomando antecedentes de éstos, acercándose á ellos á fin de persuadirse de la intensidad de sus congojas y de acrecentar el donativo con el consuelo, persistiendo en prodigarlo mientras el caído recobra las fuerzas suficientes para valerse por sí propio. : Servicios prestados Damos lugar en este O á los organismos que tienen tales orientaciones, y entre éstos, de "2923" ón primer término, á las JUNTAS Ó ASOCIACIONES MUNICIPALES DE DISTRITO, publicando antoce- AN dentes relativos á 28 provincias y á 46 poblaciones, en las cuales se hallan en ejercicio 217 - Asociaciones, con un total de 8.806 miembros, que entregaron en el año anterior 51.190 soco- rros en metálico, 468.506 bonos de comida y 3.297 prendas de ropas. e En las provincias de Barcelona, Córdoba, Burgos, Murcia y Sevilla es ende tienen mayor importancia estas Instituciones, notándose que en las limosnas que as considera: das en conjunto, predominan los socorros en bonos de comida. Tiendas-asilo. Come- Aparecen en la estadística antecedentes de Tiendas-asilo y Comedores de caridad relativos dores de caridad. | á 23 provincias y 34 localidades, en las que existen 50 establecimientos que han suministrado ; en el plazo de un año 3.492.215 raciones. Las provincias donde resulta tener más arraigo esta útil Institución, á juzgar por el número de raciones entregadas, son las de Barcelona, Gra- _ nada, Logroño, Murcia, Valladolid, Vizcaya y Zaragoza, Respecto á los roperos y talleres de caridad, han podido coleccionarse datos de 29 pro- | vincias y 54 poblaciones, con 85 Instituciones de esta índole, que entregaron en el período á que se refiere la Estadística 20.805 prendas para adultos y 18.867 para niños. En la provincia LXXV de Castellón es donde resultan más extendidas; pues existen en 12 poblaciones, en las que Roperos y talleres de 6 roperos. Atendida la importancia de los socorros entregados, apare- EA cen en primer lugar las provincias de Barcelona, Granada, Madrid y Santander. | Merece especial mención, por Su importancia, el «Ropero de la Reina Victoria», próximo Es á inaugurarse en esta Corte, Con más de 40.000 prendas de abrigo y ropas para los pobres, Ñ confeccionadas por las Señoras de Madrid, siguiendo el ejemplo de SS. MM. nuestra egregia 3 Soberana Doña Victoria Eugenia, y la Reina Madre Doña María Cristina, y de SS. AA. las Infantas Doña Isabel, Doña Teresa y Doña Luisa, que materialmente han tomado parte en tan hermosa labor, dando todas gallarda muestra de sus intensos caritativos sentimientos y de la maternal solicitud con que socorren á los necesitados y desvalidos. i DN Al cumplimiento de estos fines, además de otros varios, atienden las Conferencias de San ERE hen Vicente de Paúl, Sociedad extendidísima en España, regular y uniformemente organizada, e constituyéndola un Consejo Superior, tres centrales y 49 particulares, de los que dependen 538 Conferencias, á las que se halla adscrito un total de 19.765 socios. Éstos visitaron el año último 10.876 familias pobres, facilitaron 837 matrimonios entre personas que vivían en concubinato, intervinieron en la legitimación de 306 hijos y dieron instrucción á 3.257 niños y 1.742 adultos, invirtiendo en estas obras la suma de 689.211,14 pesetas. En la Parte cuarta se insertan datos de los cinco años últimos, sin que al estudiarlos se advierta, en términos generales, cambio alguno en la marcha uniforme de esta Sociedad, En el estado número 9 (B y C) se encuentran resumidas las fundaciones de índole par- Fundaciones particu- ticular que se consagran á los indicados fines. Para la visita domiciliaria se mencionan 17 a Instituciones, de las cuales cuatro entregan los socorros en especie y las demás en metálico. : Hay 996 fundaciones (de ellas 530 activas) que se dedican á la práctica de las limosnas, E y 171 igualmente activas, cuyo objeto aparece condensado en el epígrafe general de «Socorro 8 á los pobres». | Ea E En el propio lugar se hace referencia á tres cocinas económicas y á seis fundaciones para el socorro de obreros, y tres para el de escritores y artistas desvalidos, todas las cuales tienen apropiada cabida en este lugar por su evidente analogía con las referidas en la Parte cuarta, | 0 funcionan 30 talleres . e AA MO AO Ro Ue ve AN E rd a > e: 7 - E A A da $ y) INSTITUCIONES DE PRESERVACIÓN, REFORMA Y REHABILITACIÓN Entre los establecimientos y Asociaciones de carácter benéfico, debidos á la munificencia 0% 0 y altruísmo sociales, se encuentran todos aquellos que, por los fines á que se deben, pueden clasificarse como de preservación, reforma ó rehabilitación de jóvenes que, por causas á veces complejas, corren peligro de caer en el vicio, Ó que, contaminados ya, son susceptibles “de rectificar su conducta y de rehabilitarse ante la sociedad. i Casas de protección para jóvenes. | a 3% : Só ASE +4. Sus diversos objetos. Muchas de estas Casas no constituyen establecimientos de carácter especial; son Si Mtervención merlto- mentos que acogen, para darles alimento, vestido y educación, á jóvenes sin O Ó iO e ; cala O Con- > A S a ía AE An al hrovósito de corre- * » nados por ésta. Otras, sin embargo, sólo admiten J óvenes extraviadas con el DER: : 2 da NE gir sus costumbres y rehabilitarlas moral y socialmente, y en esta obra Ocupan mez ne las Congregaciones de Trinitarias, Oblatas y Adoratrices, cuyas Cásas:s6 aproximan á veinte, ot siendo menor el número de las pertenecientes á las últimas, constituídas cada una de dichas Casas por doce á quince religiosas, que con el producto de su trabajo manual mantienen á : Í aquellas jóvenes. E O 0 e El número de varones acogidos en las provincias que menciona el estado respectivo es 540, y el de hembras asciende á 1.878. LXXVI Ásilos para sirvientes. dE Su necesidad. Las jóvenes pertenecientes á familias pobres, imposibilitadas por la carencia de recurso- DN | para vivir al lado de sus padres, especialmente en las poblaciones rurales, se ven en la nece- sidad de emigrar á otras más populosas y ricas en busca de medios de subsistencia. Analfa- : betas por regla general, con desconocimiento completo de lo más rudimentario en cualquier oficio, sintiéndose apenas con aptitud para el trabajo doméstico, empiezan por solicitar colo- cación en calidad de sirvientes de familias de posición modesta, cerca de las cuales sólo pueden ganar salarios muy reducidos. Hasta que llegan á ser buenas cocineras ó hábiles planchadoras, carecen de la estabilidad necesaria para constituir algún ahorro, viéndose á menudo errantes por las calles, sin más albergue que una casa de las llamadas de dormir, de malísimas condiciones, en donde van consumiendo los pocos recursos de que disponían y se crean una situación desesperada que las hace víctimas muchas veces de la prostitución y del crimen. Á evitar estas consecuencias tienden los Asilos para sirvientes, Instituciones * 8 bienhechoras creadas generalmente al amparo de Congregaciones religiosas, con objeto de dar albergue á las jóvenes sirvientes sin trabajo, enseñarlas el camino de la virtud, instruir- las en todos los menesteres de su oficio y proporcionarlas colocación en casas de familias honradas. Fines que realizan y sus resultados. Según los datos que se insertan en su lugar, existen 22 Asilos y 1.735 acogidas, y radican on éstos en Vitoria, Almería, Barcelona, Burgos, Coruña y Santiago, Gerona, Huesca, Madrid, Málaga, Murcia, Navarra, Oviedo, Salamanca, Santander, Toledo, Valencia, Valladolid, Bilbao - y Zaragoza. o Patronato para la represión de la trata de blancas. cocupa en grado extraordinario á los s importantes de todos ellos, sin dis- Protección que se le dispensa. tada dirección de una Junta 19) Personalidad del Pa- e Entre las disposiciones dictadas para iodo, vers Réal orden de 10 de Febrero de 190 A p de dibujo, alemán, inglés y francés. : corrigendos. - chel, cuya historia y fundación, distribución de edificios, locales, noticias de las Juntas de LXXVIL Asociaciones para facilitar el matrimonio entre quienes hacen vida común. La rehabilitación de la mujer, que persiguen las Instituciones mencionadas, es objeto tam- Su-importancia en el E de los esfuerzos que á ella dedican otras, muy antiguas algunas, que lo realizan por medio: ie. del matrimonio. La mujer, nO sólo cae por la seducción y las malas artes “empleadas para su' explotación, sino que, en ocasiones, por la escasez de recursos con que sufragar los. reduci-: dos gastos que, dada su modesta posición, puede ocasionar la boda, y obligada por circuns- tancias á que difícilmento. puede sustraerse, se une maritalmente con su prometido esperan- zada de que en día más Ó ó menos lejano podrá consagrar dicha unión en la forma que deman- dan la Religión y las leyes. Encargadas de realizar esta esperanza en bien de la Sociedad y de la mujer que se encuen- A de las ca tentes y sus resul- tra en situación tan anormal, y acaso preservándola de mayor desgracia, aquellas Asociacio- tados. z ne nes, en número de 51, han regularizado en el último año 1.760 matrimonios; el mayor número en las provincias de Barcelona, Madrid y Sevilla. - Reformatorio de Santa Rita en Carabanchel. Está dedicado á la educación correccional de la juventud, y su principal fin es la reforma Su objeto. de costumbres de los hijos de familia, menores de edad, que con arreglo al Código civil sean. objeto de corrección impuesta por los padres ó tutores. - Los medios para obtenerla consisten preferentemente en la enseñanza moral y religiosa, Medios para lograrlo, y en trabaj os materiales, faenas domésticas y en algunas de campo y floricultura. Tiene estudios completos de primera y segunda enseñanza, carrera de Derecho, prepara- N ción para Academias militares, Correos, Telégrafos, Aduanas, Escuela de Comercio y clases La edad para la admisión es de diez á veintitrés años. Las pensiones que ln de abonar po eds los admitidos, varían, según la edad, entre 50 y 150 pesetas mensuales, y de cinco 410 para venes. 200 entretenimiento de ropas y gastos menores. | A La fundación del establecimiento se hizo por ley de 4 de Enero de 1883, y comenzó su. misión en 1890, cuando los Religiosos Terciarios Capuchinos de Nuestra Señora de los Dolo- res se encargaron de su régimen y dirección. El movimiento del personal de alumnos, según el resumen total de cada año, su clasifica- ode ' ción, el resultado general de la corrección y los ingresos y gastos ocurridos desde 1898 á 1908, ción religiosa figuran detalladamente en la página 593, observándose en el estado respectivo los excelentes. Ea resultados que ha obtenido la fundación en materia de tanta trascendencia familiar y social, de E y que se deben á la discreción, tino 6 ilimitada paciencia que adornan á los BALEIDSeN eee - cuer gados de tan ardua y difícil tarea. - y A La misma Congregación religiosa tiene una casa en Dos lonia de San Hermenegildo», en todo igual al: Reformatorio de Santa Rita, aunque. alberga. menor número de alumnos. ln Torrente (Valencia), la Casa Matriz y el Noviciado. Dirige también el Monasterio de dic en Extremadura, RO2ne los alumnos no están en calidad de + 4 A, £ Hermanas (Sovilla), titulada. ER En Godella “Valoncia) ont construyendo un nuevo edificio, que será ble para Refor- formatorio y Noviciado. Hay una Residencia en Madrid, que es sucursal de la Escuela de Santa Rita, de Caraban- Patronos, reglamentos para la Escuela y estadísticas generales y noticias de casas particula- res, constituyen un folleto publicado en esta corte el año 1906. LXXVIIL - Escuela de reforma y asilo de corrección paternal de jóvenes del Príncipe de Asturias. Créditoconsignadoen El Real decreto de 10 de Mayo de 1907 creó dicho establecimiento, y determina se incluya eso nos presupuestos del Estado la cantidad de 1.000.000 de pesetas, distribuída en cuatro anua- lidades, con destino á la construcción del edificio, cuyo objeto ha de ser análogo al que en la actualidad llena, aunque imperfectamente, la Escuela de Reforma de Santa Rita, en Cara- banchel. j Aprobados la Memoria, proyecto, planos y el pliego de condiciones, se autorizó la subasta pública bajo el tipo de 999.926,50 pesetas, que fué aprobada en 22 de Julio de 1908, adjudi- Junta inspectora para Cándose por pesetas 914.955, y comenzó la construcción en terrenos de la posesión de Vista on del Alegre, creándose por Real decreto de 19 de Mayo de 1908 una Junta inspectora para la cons- OS trucción del edificio, con facultad para vigilar y recibir las obras. Plantas del edificio y El edificio tiene distribuídos todos los servicios en cuatro plantas: On Edo sótanos, perfectamente ventilada, se destina á almacenes y depósitos, instalándose también en la misma un gimnasio, suficientemente amplio. : En la planta baja, además del vestíbulo y escaleras, se instalarán: el despacho del Direc- tor y el de Procuración, cajas y archivos, habitación del Padre general, recibidores particu- lares, ropería de la Comunidad y Otra general, salón de visitas, escritorio, salas de reconoci- miento, enfermería general y servicio de desinfección, baños y duchas. En dicha planta, y con entrada directa desde el vestíbulo, se encuentra situada la iglesia, que ocupa la altura total del edificio y que tiene una longitud de 40 metros por nueve de ancho; detrás del presbiterio se encuentra situada la sacristía, y en el piso segundo se dis- pondrá una amplia tribuna para los corrigendos, | | Completan esta planta las refectorías, clases, talleres y servicio general de rotrotes, lava- bos, ete. ee e | En la planta principal se establecerá la capilla doméstica con su sacristía y la biblioteca, cocina, refectorio y celdas para los Padres, los mismos servicios para huéspedes, celdas para enfermos, salón y comedor para los mismos, y sobre el vestíbulo el salón de conciertos, en el que se proyecta construir un pequeño teatro. eE a En esta planta, y detrás de la iglesia, se instalarán los dormitorios generales, que, por medio de cuatro escaleras, comuniquen con las otras plantas, | La segunda sólo se levanta en la parte de fachada principal, y en ella se construirán celdas para los corrigendos, el archivo musical y la tribuna de que va hecha mención. La fachada principal mide una línea de 125 metros, con altura general de 17,30, y todo el edificio ocupa una superficie de 3.983 metros cuadrados, que equivalen á 51.301,04 pies cua- j drados, todo en superficie cubierta. | A AS Necesidad deadquirir Las obras avanzan bastante en su ejecución, 6 indudablemente al terminarse el edificio. serenos Mmltroles: impondrá, según propone el Centro directivo, la necesidad de ensanchar los límites que circundan la posesión de Vista Alegre por la parte del arroyo, porque no es posible de otra suerte que los acogidos en aquél tengan espacio donde moverse ampliamente ni realizar los trabajos de campo que son base del sistema de educación que requiere la salud de la pobla- ción que allí ha de albergarse. - | | LE a Al indicado objeto, debieran adquirirse los terrenos que considere conveniente la Junta de reforma, formulándose los oportunos planos y cumpliéndose con los demás trámites ad- - ministrativos hasta conseguir el crédito necesario para la compra de aquéllos. Patronato de niños abandonados y presos en Barcelona. Digna es de ser conocida esta Institución catalana, que realiza, merced al celo de la ini- A ciativa privada, lo que en otras naciones se hace bajo e] amparo de la ley y mediante la q acción directa del Estado. E, | cl 8 El Patronato referido acogo, en cuanto le es posible, á todos los niños presos, procura su Fines que cumple. enmienda y reforma, y, educándolos, les proporciona á la vez instrucción adecuada. Á este efecto, cuenta con la Casa de Corrección, donde los pequeños delincuentes permanecen todo E el tiempo necesario. Cuida después de darles trabajo, facilita su ingreso en el Ejército ó en ES > los buques, ó bien, según los casos, los retorna al seno de sus familias. Y cuando están ya colo- cados en talleres, fábricas ú otras labores, continúa vigilándolos hasta conseguir su completa rehabilitación moral, devolviéndolos sanos de espíritu á la sociedad que quizá con sus aban- E donos los precipitó prematuramente en el delito. : Comienza el Patronato por visitar á los niños en la cárcel, los estudia en su carácter, incli- Medios que emplea. naciones, índole del hecho punible que ejecutaran, etc., y al ser puestos en libertad, ó procura ; 8 que vuelvan al lado de sus familias, ó que ingresen en la Casa de Corrección. En el segundo caso, si continúan pendientes las causas á que están sometidos, se les acompaña sin ostenta- 3 ción pública alguna siempre que tienen que comparecer ante Juzgados ó Tribunales, y si en E: su día la imposición de la pena no interrumpe, por desgracia, esta obra educadora, permane- | Ls cen en el establecimiento del Patronato todo el tiempo que el reglamento permita, caso de o | que no convenga antes reintegrarles á la vida social plena. Merced á su trabajo en los talle- MS / res de la Casade Corrección, fórmanse á los niños peculios modestos que les fomenta el 2 hábito del ¡ahorro y les facilita la obtención de libretas en la Caja á tales economías con- | sara dise A A E: Es todo esto el cumplimiento de la protección tutelar en beneficio de la juventud delin- Suplela acción oficial. cuente, llevando á cabo una obra redentora que en vano intentan los pocos y deficientes | | | artículos de nuestro Código penal que se ocupan de procurar la corrección de los niños que OA delinquen. les | En España, ni da resultado entregarlos á sus familias, responsables las más de las veces cs de los hechos cometidos é incapaces para toda labor educativa, ni existen todavía estableci-. A mientos de Beneficencia bien organizados á este objeto, ó son en escaso número. Sa anta E El Patronato de niños abandonados y presos de Barcelona, que lleva ya bastantes años de. vida, con resultados maravillosos, siquiera no puedan condensarse en un trabajo estadístico, st enseña al Estado lo que debiera ha tiempo hacer, á semejanza de otros países que van á la cabeza en las reformas penitenciarias; y poniéndose en relación con las familias de los jóve- 0 nes delincuentes y con los Tribunales de justicia, suple la acción del Poder público en una materia social importantísima, verdaderamente descuidada en nuestra Patria. ' Mucho convendría que iniciativas de este género encontraran decidido, apoyo en los Gobiernos, secundándolas con eficaces preceptos legislativos y con elementos económicos que permitieran su completo desenvolvimiento. pis ' . 3 PREMIOS Á LA VIRTUD Y Á LA ABNEGACIÓN 3 po ] RO: z 5 UREA e A Ñ , al ' . a Ñ 4 A Fundación de San Gaspar.—La existencia de dicha fundación coadyuva á los fines que llena la Orden civil de la Beneficencia, comprendida también en este grupo; pero cumple un objeto más práctico y amplio todavía, porque no sólo socorre con los intereses de un capital iS importante á quienes llevan á cabo actos de heroísmo, de abnegación ó de caridad en prove- 10 : o E cho del prójimo, auxilio que realmente no se concede al ingresar en aquella Orden, sino que A LXXX alivia además á los que dedican su vida al cultivo de las lotras y son más afortunados en reco- ger gloria que en procurar medios indispensables para la subsistencia material ó el cumpli- a miento de las obligaciones que la familia impone. Premia la virtud y- Cortar el paso á la miseria ó la penuria que á veces rodea á literatos notables, dignos de eds sntor mejor suerte, y premiar al hombre heroico ó virtuoso que antepone el amor al prójimo ásus Sd propios intereses, he ahí el objeto de la fundación de San Gaspar, que cumplo religiosamente la Real Academia Española, encargada de realizar la voluntad del insigne varón que conci- biera obra tan humanitaria, cuya vida numérica aparece en la página 596. Fundación de D. José de Santa María de Hita. La Real Academia de Ciencias Morales y Políticas tiene á su cargo el cumplimiento de los fines de la fundación instituida por D. José Santa María de Hita, con objeto de Otorgar «pre- mios á la virtud, al trabajo y á la obra más útil escrita sobre moral, adjudicables aquéllos por bienios ó trienios». Recompensa actos de dola en ignorados rin- estimular los hábitos del trabajo para eE | é ínti r un llamamiento á los escritores con el respecto á lo mucho que pueden hacer moralistas, políticos y sociólogos frente al interós egoísta y al decaimiento que hoy invade á los hombres. -- La multiplicación de fundaciones como la de D. J osé Santa María de Hita, de la cual se da aquí somera idea, renovaría, saneándolo, el ambiente moral de los tiempos presentes. Cómo atiende la ilustre y Real Corporación mencionada á la voluntad fundacional, y cuáles son los hechos premiados, se hallarán en el séptimo grupo de los que constituyen la última parte de la obra, : Orden civil de la Beneficencia. Í Su objeto. Instituída esta condecoración por el Real decreto de 17 de Mayo de 1856 para premiar á los individuos de ambos sexos que en tiempos de calamidades prestaran servicios extraordi-. narios, el Real decreto de 30 de Diciembre de 1857, todavía vigente, amplió su objeto, desti- nando la Orden civil de la Beneficencia á recompensar los actos heroicos de virtud, de ab- negación, de caridad, y los servicios eminentes que cualquier individuo realice durante una calamidad permanente ó fortuita, mediante los cuales se haya salvado ó intentado salvar la fortuna, la vida ó la honra de las. personas, ó disminuído los efectos de un siniestro, ó haya resultado algún beneficio trascendental y positivo á la Humanidad. | | Era preciso además indemnizar convenientemente al que en bien ó en socorro de sus semejantes se sacrifica, cuando sin otro patrimonio que su trabajo expone su vida ó se inuti-. liza por heroica abnegación. Así se alienta al hombre modesto y sencillo en el camino de la - virtud, dice el preámbulo del referido Real decreto. Y de aquí. que, recayendo la gracia en persona notoriamente desvalida, pueda declararse anejo el goce de una pensión, que prácti-. camente no se otorga. > el A id MS y Obsérvase en el examen de las múltiples propuestas que las Autoridades elevan para la Se desnaturaliza en concesión de la Cruz de Beneficencia, que no han arraigado lo bastante en el espíritu público EA, los sabios consejos que el legislador diera para poner coto á ciertas ambiciones y propósitos egoístas mal disfrazados de caridad ó de heroísmo. Es consolador ver la frecuencia con que muchos particulares, Pero singularmente individuos de los beneméritos Institutos de la Guar- dia civil y Carabineros, realizan actos inspirados en el más ardiente amor al prójimo, sin otros impulsos que los que dan la virtud y el valor personal puestos al servicio del bien y del deber humanitario; pero no son pocos los casos en que por el cumplimiento, laudable siempre, de lasjobligaciones previamente aceptadas é ineludibles del cargo remunerado, Ó de penalidades que la índole del mismo impone, por actos que distan mucho de ser abnega- dos ó heroicos, inténtase conquistar la aureola con que la Orden civil de Beneficencia brinda á los que realmente la ganan sin pensar siquiera que la merecen. Importa, pues, si ha de mantenerse pura en su alcance y en sus elevados fines la Orden referida, que no sea dócil instrumento de públicas vanidades, sino tributo rendido en justi-. cia al verdadero héroe, galardón con que el Estado reconoce virtudes excepcionales y esti- mula á sentirlas y practicarlas. Tal es la experiencia adquirida en el estudio de los expedientes que la Dirección general de Administración tramita con motivo de las citadas propuestas. | Los datos consignados en la página 598 ponen de relieve los resultados que arroja la esta- Número de conce- dística de la Orden de la Beneficencia desde 1. de Enero de 1907, observándose que, á partir EA de dicha fecha, se han concedido 281 cruces de 3.*, 16 de 2." y tres de 1.”, que hacen un total de 300, sin goce de pensión ninguna, siendo Andalucía la región que más se ha distinguido en los actos de sacrificio y de heroísmo comprendidos en tan meritoria y honrosa Orden. Sociedad española de Salvamento de náufragos. Instituída esta Sociedad en el mes de Diciembre de 1880, su denominación denota el objeto primordial que satisface. Además lleva en Su propio seno poderosos estímulos para la mejor realización de sus fines. Tiene establecidos premios y pensiones en favor de los que ejecutan los más meritorios actos de salvamento. ' ds E Medallas de oro, de plata y de bronce; recompensas en metálico; indemnizaciones y dietas Premios y pensiones. o Cd ¡ - que otorga. J por consecuencia de las pérdidas materiales que los salvamentos originen; jubilaciones para los patrones de botes salvavidas; la medalla llamada de cooperación, en favor de los que, sin intervenir directamente en los salvamentos, prestan relevantes servicios á la Sociedad; el premio Alfonso XIII, para los actos heroicos do notoriedad; el premio internacional de , E. Robin en obsequio á los capitanes de los buques españoles que durante su navegación salven á las tripulaciones de otros barcos, sin distinguir mares ni pabellones, y o particulares instituídos por los socios, forman el cuadro de las recompensas que la Fociodad: ( concede á los que las ganan con sus acciones ó sacrificios. A A NAO No hay para qué insistir en la trascendencia del cometido loable que la Sociedad espa- ñola de Salvamento de náufragos realiza, si se recuerda la considerable extensión sl nues- E 4 AS tras costas y se repara en los eficaces resultados obtenidos mediante el funcionamiento de - aquélla y la entusiasta perseverancia de sus numerosos miembros. CAPÍTULO II Instituciones benéfico-docentes.—Sociedades Económicas de Amigos del País.—Instituciones de Previsión.—Pósitos. INSTITUCIONES BENÉFICO-DOCENTES Criterio de alasífica- Obsérvase el gran predominio que en dichas Instituciones, de carácter religioso las más, sión. tiene el Catolicismo, y es de advertir que en el concepto de laicas se han agrupado todas las E - que no son de aquel especial carácter, aunque en ellas no esté proscrita la enseñanza reli- giosa, sea católica, protestante ú otra de moral cristiana. En las dominicales y nocturnas, la mayoría está destinada á la enseñanza de adultos, radicando las más de las veces en las poblaciones donde predomina el elemento obrero. En muchas de estas Escuelas, dedicadas á la instrucción de mujeres, dan la enseñanza las seño- ras de la localidad, que además sostienen con sus limosnas la fundación. Servicios prestados. Las provincias donde mayor número de' Escuelas y Colegios hay, son las de Madrid, 77; Barcelona, 73; Santander, 47, y Cádiz, 40; y las de mayor número de alumnos, las de Madrid, con 21.400; Barcelona, con 12.535; Baleares, con 11.598, y Santander, con 8.256, siendo las de Álava, Almería y Segovia aquellas en que aparecen menos. Las de Alicante, Castellón, Ge- rona, Logroño y Málaga, no han remitido datos de establecimientos de esta clase. - Escuelas del Ave Ma-— Los resultados numéricos de las Escuelas del Ave María, de Granada, demuestran el gran- E dísimo desarrollo que, en muy pocos años, ha adquirido esta Institución, la cual comienza e á extenderse en otras comarcas. ES Escuelas dependien- En las Escuelas dependientes del ramo de Guerra, donde reciben educación y enseñanza A tes del ramo de e E y >: Ps s ' A AS los huérfanos de los militares, se hallan acogidos 2.768 alumnos, á quienes se tiene hasta CS . que cumplen la edad señalada, y se les da carreras ó profesiones que les permitan después L | ganarse honradamente la vida. Al sostenimiento de estas Escuelas contribuyen los militares con cuotas variables, pero que, en general, son proporcionales á sus sueldos. Forman parte de estas Asociaciones, Generales, Jefes, Oficiales é individuos de tropa. Ñ » » p s E + >» Ñ Colegio de doncellas de Nuestra Señora de los Remedios, en Toledo. Y] J Colegio de doncellas Merece una especial mención este Colegio, por tratarse de la fundación particular que ON nobles, de Toledo. ión puede reputarse la más rica entre las de España, si se tiene en cuenta el capital que le. > pertenece, las saneadas rentas que disfruta, y el considerable y continuo sobrante de ellas después de cubrir muy holgadamente sus atenciones, y porque, así las cosas, es un hecho evi- dente que no produce el bien y los resultados que, sin duda nizguna, debería reportar. No responde cumplidamente á los fines que inspiraron á su fundador, el cardenal Siliceo, porque ni las reglas establecidas por el mismo se observan en toda su integridad, ni la ense-. ñanza á las niñas puedo representar estímulo, por regla general, para que contraigan matri- monio, porque quienes busquen entre las colegialas aptitudes y hábitos para regir, ordinaria- | mente, hogares modestos, no siempre podrá hallar lo que satisfaga sus deseos. El establecimiento, cuya comunidad gobierna una Rectora, respira bienestar y como- didad en todas sus dependencias, y se observa desde luego que no es una de esas fundacio- | E nes en donde la renta y su inversión constituye preocupación constante de la persona encar- cis e gada de administrarlas, Está instituído el Colegio en concepto de casa de educación gratuita 1 erafe «Otros valores», pues consistiendo ésta en más de 3.000.000 de pesetas, resulta absor- bida casi por completo en la valoración que á las fincas rústicas y urbanas se les atribuye. Las disposiciones que hoy los regulan, y especialmente la ley de 23 de Enero de 1906, Últimas disposiciones persiguen el propósito de integrar su riqueza y garantir su eficacia, mediante una severa *%* a Ea administración y una activa investigación, á la vez que se inspiran en la tendencia de am- | Di + pliar y adaptar sus operaciones y régimen á las nuevas circunstancias y conveniencias de la E: vida moderna, con el fin de desarrollar por ese medio y de un modo más directo los intereses materiales del país, razón por la cual han sido puestos los Pósitos bajo la salvaguardia del 54 Ministerio de Fomento y al especial cuidado de un Comisario Regio dependiente del mismo. | CONSIDERACIONES FINALES ES La Beneficencia como obra social, creación del Derecho, inspirada en la Caridad y patro- da, cinada por la razón, no debe ser ejercida por el Estado, aunque á éste corresponda su orga- nización y tutela, y su enlace con las Instituciones de previsión. En nuestra Patria participa de los caracteres reconocidos á la asistencia en otras Nacio- nes en cuanto envuelve este concepto la idea de derecho, porque se reconoce por la Ley el de los enfermos, el de los abandonados y el de los pobres á ser acogidos ó atendidos en los establecimientos públicos de Beneficencia ó por los facultativos municipales, pero se diferen- cia esencialmente de la Caridad, que representa el impulso espontáneo y desinteresado del A alma, y la satisfacción al divino precepto «amad á vuestro prójimo como á vosotros mismos». EGO Cuando los hombres viven en un Estado regularmente constituído, el Poder- público tiene la obligación de atender á las necesidades más apremiantes de quienes se encuentran en absoluta imposibilidad de satisfacerlas individualmente, ó en extrema miseria, sin poderse bastar á sí mismos. | : e: Pero no puede darse extensión tanta á este principio que su cumplimiento implique el : deber de remediar todos los males y calamidades que sufran los miembros de la colectividad, y surge inmediatamente como cuestión á esclarecer, qué es lo indispensable ó lo absoluta- o mente preciso. | eS JA Se, ERA " Na ES Ñ CUESTIONES FUNDAMENTALES EN ORDEN AL SOCORRO DE LOS NECESITADOS | OS Er A - Lo que es absolutamente preciso para los mismos.—Otras necesidades que deben remediarse con preferencia. —Derecho al:socorro.—Misión de la Beneficencia pública en relación con la particular: armonía y comunicación entre ellas.—Deber del Estado de preventr y aminorar la miseria 1 social, El estado de pobreza el de enfermedad y el de abandono son los que determinan la idea del socorro, y las innumerables circunstancias que caracterizan cada una de las necesidades en dichos estados y á su vez las condiciones físicas de los individuos el imperio de las Cos- tumbres y la índole especial del auxilio que aquéllas demandan, no consienten establecer o otra base fija que la representada por necesidades de imprescindible satisfacción para el TEE 0 hombre que vive en sociedad, ó sean la habitación y el alimento, elementos absolutamente a son - precisos para subsistir y trabajar, siendo forzoso complemento de ellos el de asistencia en enfermedades. A casos de enfermedad y el del vestido, que no tendrá aquí singular mención por ser un hecho - comprobado que la caridad individual provee á dicha atención, y su ordenamiento no exige tan imperios mento como otros, al menos en nuestra Patria, reglas precisas á que ajustarlo. E > 4 NA A Y 41 ó a y A E a dl a AS E EN . E SA o pe A a A e a «E Y xC - E : A Importancia del hogar El problema de la habitación es el más trascendental de todos, porque sin hogar no hay | 5 y familia ni es posible la vida, y, aunque parezca paradógico, es, en cierto orden de ideas, de : 8 necesidad mayor aún que la alimentación, y lo prueba especialmente en las erandes pobla- po ciones el hecho repetido de que míseras familias merman á la escasa comida ó destinan al pago de la vivienda el dinero que han menester para su sustento, prefiriendo que, agotados ' cuantos recursos tuvieran á mano, los halle la muerte en el humilde tugurio en espera de ocupación y jornal ó del don de la caridad, pero pudiendo ocultar sus miserias y sus angustias y llorarlas en el hogar con los seres que las comparten. Aun cuando no se trate de la extrema miseria, es igualmente preciso atender á dicho pro- blema, porque la habitación del proletario falta de:aire de luz y de sol y obligando á la vida de familia en perjudicial promiscuidad, trae como ineludibles consecuencias el aumento de contingente en los Hospitales, la degeneración de los individuos, negros pensamientos que se traducen en peligros para el orden social y el moral, y aniquilamiento de las bases en que uno y otro se sustentan y de las ideas de familia y de hogar. Casas baratas para Esinexcusable, pues, cuando de beneficencia y de previsión se trata, proporcionar á los - Obreros y pobres. | obreros casas baratas é higiénicas, redimirles de esas en que viven hacinados y sufren las inclemencias del tiempo casi como si estuvieran sin albergue, respirando una atmósfera insa- lubre y con el continuo temor de ser lanzados de aquellas porque su carestía y la de las sub- sistencias imposibilitan todo orden en los gastos y el disponer de recursos para sufragar- pe los, y es forzoso además estimular á quienes tengan hábitos de trabajo y de ahorro para ; que en cierto número de años puedan hacer suya la casa que habitan. | o: Y por de contado, no pensando tan sólo en los obreros, como es tendencia de la moda 10 social, y en verdaderas ciudades para ellos, según se intenta, sino también en los pobres que Ñ no disfrutan siquiera de salarios medios; debe meditarse, y ser imitado, el 'ejemplo de Lille, donde la oficina de Beneficencia da á los pobres, á precios reducidos, las habitaciones que con tal objeto posee, como recompensa ó premio á la limpieza de que dieron muestras á su buena conducta y al cuidado con que asisten á sus hijos pequeños; y conviene además excitar á los Municipios para que emprendan la construcción de estas casas baratas, otorgando subvencio- nes el Estado como estímulo á los que más se distingan en ello proporcionalmente á su población, sin perjuicio de fomentar las asociaciones particulares dedicadas al propio fin ó á facilitar socorros para el alquiler de habitaciones, y de elevar á ley, con las modificaciones convenientes, el proyecto elaborado por el Instituto de Reformas Sociales, utilizando las ense- ñanzas que se obtengan en el Congreso nacional de habitaciones para obreros, convocado en | Bruselas para el próximo año de 1910. ed A Otra de las obligaciones que ala al Poder público en en á la ACA con-. siste en prestar cuidadosa antención, y hasta ahora muy poca se concedió aquí, á la cuestión de las subsistencias, porque el encarecimiento de los artículos de primera necesidad hace / -— imposible la vida de las clases humildes y proletarias y aun de las medias. os E No basta preocuparse en hallar solución al problema de los Consumos, siquiera ella , AAA represente un considerable avance en el camino, y constituyan una esperanza los trabajos y realizados hasta ahora para encontrarla. La escasez del jornal y de los haberes de los modestos empleados, las exigencias siempre crecientes de la vida, el vicioso sistema para proveer los mercados, el concurso de los inter- mediarios, los precios elevados de los transportes y otras causas análogas determinan aquel encarecimiento, y por muchos que sean los milagros de economía y de previsión que realicen E las mencionadas clases, no hay posibilidad de que atiendan razonablemente á la alimentación, > y con ello aumenta cada día más la falange de degenerados, tuberculosos y anémicos que pue-. blan los establecimientos de Beneficencia y pululan por las calles mostrando sus miserias orgánicas. | . e A 0503 Complemento obligado, según antes se indica, y realización de un fin útil 4 la sociedad, | Ae es el socorro y la asistencia á los enfermos que carezcan de recursos, no tan sólo porque la PAE DOS humanidad y el cumplimiento de un deber social así lo exigen, sino porque el auxilio pres- eS tado para hacer frente á las treméndas crisis que la enfermedad ocasiona en las familias, sig- a / sin distinguir sexo ni na E LAT A 304 e MATIAS PCIA A AS | y v la)" "ETICA > Y A A A A UR Y ES A A e Map 4-7 y . y ¿ A a e En MA + Pe E P XCI nifica un adelanto reproductivo de recursos para quienes son factores en la obra de la pro- ducción, los cuales importa restituir á las cuotidianas labores y evitar que su disminución por la muerte ó el agotamiento de sus energías aminoren el crecimiento de la riqueza ó cons- tituyan una carga onerosa sobre la amortización de preciosas actividades para la prosperidad social. Aunque no se trate de necesidades de tanto apremio como las expresadas, exigen, dos de ellas mención especial por su inmensa trascendencia. El socorro á las mujeres encinta, también absolutamente descuidado, y á las madres Socorro á las embara- durante la lactancia de sus hijos, representa, no sólo el cumplimiento de un fin altamente benéfico, sino el medio dé prevenir innumerables males; porque la buena alimentación de aquéllas, los auxilios que se les facilita para la crianza y los consejos que se encaminen á persuadirlas de cómo se hace ésta en buenas condiciones, evita que el parto se efectúe de manera anormal, que los niños mueran á centenares ó crezcan raquíticos Óó endebles, y que las madres se depauperen, y aumenten unos y otras el contigente hospitalario y el de degenerados, privando á la sociedad del concurso que sus energías bien desarrolladas debie- ran prestarle. | El problema de la educación es obra también que importa cuidar á la Beneficencia, por- que la de los niños implica la supresión de una de las principales causas de la indigencia, siendo un hecho comprobado que el aumento y la extensión de la cultura se traduce en sen- sible disminución del pauperismo. E ; Los niños á quienes se inculcan sanas ideas en orden á la moral y al bien y se les propor- ciona sólida instrucción, proscribiendo rutinarias enseñanzas y aleccionándoles en conocimien- tos útiles que les capaciten para ganar la vida en cualquiera arte ú oficio ó en las diferentes industrias, con preferencia la Agrícola y Pecuaria, obtienen de ello una garantía contra la miseria, y son cantidades á restar de aquellas legiones de necesitados pordioseros ó crimina- les. Deber es, pues, de los Gobiernos ejercitar su acción bienhechora proveyendo á la nece- sidad de difundir tales enseñanzas, expurgar sus métodos de conocimientos inútiles á dichos fines, y formar, sobre todo, Maestros realmente capacitados para darlas en sentido eminente” mente práctico, y con ello facilitarán medios á las generaciones venideras para defenderse de la indigencia. Pero el Estado no puede realizar todo cuanto queda expuesto. Necesita atender, en primer término, á mantenerse en condiciones de serlo, invirtiendo ,sus recursos para dotar las Instituciones y servicios que caracterizan su existencia. - Desgraciadamente no los tiene sobrados para satisfacer las exigencias que sobre el mismo pesan, aparte de aquéllas, y no puede subvenir á las Benéficas en términos de que resulte garantida eficazmente la vida del hombre, desde su comienzo, apartando las causas que cons- piran contra su nacimiento en condiciones normales, y siguiéndolo en su desarrollo y creci- miento hasta que la vejez reclame de nuevo auxilios y cuidados. No puede prescindir de prestarle cuantos necesite en casos de invalidez de enfermedad ó de imposibilidad de bastarse á sí propio, sin que ello represente, por muy razonable que á primera vista aparezca, derecho al socorro en términos absolutos y análogos á los que algu- nos han proclamado en cuanto al trabajo. : Pe Ñ La propia imposibilidad, demostrada ya por la experiencia respecto al derecho al trabajo, 4 entendido en términos absolutos, milita en lo que se refiere al derecho al socorro en aquel nales, en París, orga- sentido. Conocido es el completo fracaso que hubieron los Talleres nacio nizados al calor de las ideas que proclamó la revolución francesa, y que tan sólo puedo hallar paliativos el mal en Asociaciones privadas, como la «Societa Humanilaria» de ió fundada en 1905, por Prosper Loria, que dispone de una casa del' trabajo e dicha 20 blación y de una Colonia Agrícola en Ferno, donde admiten á los pobres sin ocupación, cionalidad, que hasta ahora parece dar excelentes resultados, pro- ocupación adecuada á los allí acogidos, para que su labor sea pro- -porcionando, en lo posible, | o JS, ] de la Casa, una pequeña cantidad, sin perjuicio de pro- vechosa, y entregándoles, á la salida d curarles colocación, según las respectivas aptitudes. AAA AT A O ES La educación dismi- A A m5 zadas; su fin útil. AENA AR RANA E AN OA nuye el número de necesitados. Límite de los deberes del Estado. Derecho al SOCOrro y ! ' : , Eta al trabajo. El problema del tra- bajo, pueden aco- meterlo las institu- ciones particulares. Ed SR A IA, A q DN E de N XCI Asistenciapública in- | Precisa, pues, entender limitado el derecho al socorro en el sentido que se indica al dol. comienzo de estas consideraciones, porque los recursos económicos del Estado no consienten dados; motivos que otra cosa, y lo único que importa es procurar y exigir que la asistencia médica á las familias A pobres, la hospitalización y el asilamiento de los absolutamente imposibilitados para valerse por sí, sea un hecho, garantizando eficazmente en las leyes la realización del derecho que las mismas reconocen, á fin de evitar el bochornoso espectáculo y la inhumanidad de que enfer- mos ó famélicos perezcan por falta de establecimientos en que ingresar ó de satisfacción á sus necesidades, espectáculo y bochorno que son las determinantes efectivas de la acción oficial, por la presión que sobre ella ejerce la masa social que desea y exige la libren de ver en las calles tristes escenas y miserias repugnantes. _ La Beneficencia pública debe actuar en combinación y, en armonía con la particular, dejando á ésta, en muchos casos, las iniciativas y facilitando su acción, de todo punto insus- tituíble, basada esencialmente en la Caridad. El Estado no puede El Estado no tiene como norma el ejercicio de esta virtud ni el practicarla, atendiendo | o lo E da á los fines que ella persigue, ni cuenta con medios para realizarla. Por lo que es y por lo que representa, no puede experimentar los impulsos que avivan la Caridad, ni al socorrer males ó desgracias se inspira en otros propósitos que en el de atender á una necesidad social, ajena á satisfacer el imperio del sentimiento ó el fuego que lo inflama cuando aquella virtud señorea el alma, ni puede hacer el bien por el bien mismo, ni prescin- dir del frío cálculo y de las conveniencias que lo aconsejen ó veden. ; Sus deberes, en presencia de las necesidades sociales, le obligan á atenderlas en la medida que sus recursos lo consientan, y está llamado además á encauzar lo que representa senti- miento ó virtud, para que sus efectos confluyan y actúen en el punto á que él acude por dis- tintos senderos y guiado por móviles diferentes, pero sin contrariar ni dificultar su ejercicio ni menoscabar la satisfacción de los que hicieron brotar aquellas benéficas fuentes, aunque al llegar á la confluencia y á la realización ó al cumplimiento de la idea ó el deber, resulte innegable, que si la diferencia en los móviles persiste en los medios de ejecución, produ- cirán efectos muy superiores y eficaces los individuales sobre aquellos regulados por la norma oficial, absolutamente inadecuada, no ya para impregnar la obra que emprenda del bálsamo que suaviza y tonifica las heridas y desalientos del espíritu al mismo tiempo que atiende á las necesidades del cuerpo, sino para aprovechar extender y adaptar los beneficios que á él afectan, de tal suerte que obtengan el máximo rendimiento material los recursos | destinados á estos fines. ( Eo pS sacd pS O qué debe aspirar Por ello, la Beneficencia oficial debe, en todo lo posible,'apartarse de las necesidades físi- Le LA Pú cas que solicitan su acción, y poner en manos adecuadas la satisfacción de ellas, reserván- | dose la inspección y la vigilancia que reclaman la higiene y la moral públicas y el buen empleo de las cantidades que se destinen á esos objetos, sin perjuicio, claro está, de man- tener y regir por sí cierta clase dé establecimientos que, Ó por la urgencia de los servicios que están llamados á satisfacer, ó por la índole especial de las dolencias que motiven su crea- ción, no parezca conveniente fiarlos á la acción particular ó privada: todo ello á reserva, aun tratándose de estos últimos, de utilizar las aptitudes la organización y la vocación de quienes reunan condiciones mejores sin tenor para nada en cuenta ningún prejuicio, y ateniéndose á la conveniencia pública, y en todo caso, á la voluntad fundacional. | El Poder público, en todo caso y á todo evento, tiene la obligación ineludible de atender á los apremios de la miseria, evitando que el enfermo ó valetudinario, el anciano y el niño puedan morir sin asistencia ó de hambre en la vía pública, porque no son éstas necesi- dades que consienten aplazamiento, y es, por tanto, indispensable que tenga previsto y dispo- nible el remedio para las mismas. A 0d cd | Además de esto, debe preocuparse de solucionar de modo permanente el problema que ofrecen losinválidos y decrépitos, no manteniendo una apariencia de que lo atiende, sinó abor- dándolo resueltamente, porque nada hay más justo que proporcionarles un bocado de pan para el fin de sus días. | : E i | Francia, avanzando en el camino que emprendió en 1893, por la ley de 14 de Julio de 1905 XCIHT modificada por la de Presupuestos de 31 de Diciembre de 1907, reconoce que la asistencia á los Necesidad de preocu-- viejos á los enfermos y á los incurables no es simplemente una buena obra de la sociedad laa sino el cumplimiento de una obligación positiva, consagrando así el derecho á la asistencia cianos. que había proclamado la revolución. Bélgica, en su ley de 10 de Mayo de 1900 sobre retiros Francia, Bélgica,é In-. obreros, concedió á los ancianos que lleguen á sesenta y cinco años y lo necesiten una pen- a sión anual pagadera por el Estado. Inglaterra, aunque próvidamente venía atendiendo á blica, y pensiones sus pobres, implanta su sistema de pensiones concediéndolas á todos los ancianos y ancia- 410 ancianos. nas de más de setenta años, que no vivan á expensas de la Beneficencia pública ni estén dementes ú observen mala conducta ni dispongan de recursos que excedan de determinada cantidad. Claro es, que de igual modo que se aspira á socorrer otras andes debe atenderse á Las viudas yloshuór= las que representan las viudas, huérfanos ó abandonados, entre otras cosas, porque al reali- fanos. zarlo se labora en provecho material del país, ya que han de ser ellos sus soldados agriculto- res y obreros, y lo propio, aunque por distintas razones, puede decirse respecto á otros des- graciados, porque es tan vasto el campo de acción, que en todas edades, circunstancias y momentos hay sobrada materia para que la caridad intervenga; pero tratamos de lo estricta- mente indispensable, que debe estar 4 cargo de la oficial, y á ello han de limitarse estas indi- caciones. | | ¡a Ahora bien: la Beneficencia pública debe ser, aunque siempre bajo la vigilancia del Estado, Carácter municipal mo) - esencialmente de carácter municipal, á fin de que el común de vecinos se interese económica- e Eo" de Me mente en la limitación del número de indigentes, como se practica en varias Naciones, y espe- os cialmente en Inglaterra, donde si bien las reformas decretadas en este sentido á principios del siglo XVIT ocasionaron resistencia en muchas parroquias que tendieron á echar la carga vd sobre las limítrofes transfiriéndose los pobres que como consecuencia vagaban por cami- - nos y despoblados porque no se les admitía en unas ni en otras, al finar la centuria se persuadieron aun los más recalcitrantes de que era necesario 'soportarla, y comenzaron á ' A e o adoptar las determinaciones convenientes para atender á los pobres respectivos con el menor E gasto posible. : E j 5 Do TER - a is Mp 3) e E sr TA? > No quiere ello decir que los Municipios lleven solos este peso, porque lo mismo la Provin- Auxilios que deben de cia que el Estado deben compartirlo, pero en los términos y para los fines que antes se indi- Prestarse 4 los Mu- can; y además, es absolutamente preciso, cuando de estas cuestiones se trata, que se establezca entrelas Beneficen-' una sistemática relación entre la Beneficencia pública y la particular. Mes e | mas establecidas para regir las respectivas fundaciones, pues la misma diversidad de sus A Ss DAA. objetos y la de las personas llamadas á realizarlos representan una ventaja extraordinaria sobre las Instituciones de carácter público, ya porque atienden á necesidades que éstas des- conocen ó descuidan, ya porque es mayor la garantía que ofrecen aquéllas, por regla general, en cuanto á celo y acierto en el desempeño de su misión, y, en suma, porque penetran hasta los últimos rincones de las grandes ciudades, llegan á los más apartados centros de pobla- le ción, y adoptan formas tan singulares, encaminándose á fines de índole especialísima, que no ¿AGAR E Sa es posible se le acerquen las Instituciones oficiales. E : Como testimonio de ello se transcribe aquí lo que consigna un estudio inserto en la Revue A Penitentiaire respecto á ciertas originalísimas fundaciones constituídas en el Japón, con el NS fin de practicar el ahorro y con una idea filantrópica y moral. Los miembros de las Sociedades en cuestión se conciertan para prohibirse todo. gasto de e asociacio- lujo y para vigilarso mutuamente con el fin de donar á las fundaciones que se nutren de blcoliase dl 'socorros eventuales el producto de sus economías en los gastos superfluos. Las <Asociacio- a) nes de la Juventud» están compuestas de individuos que se comprometen A asistir á escue- Ii, las nocturnas para enseñanzas agrícolas, proscribiéndose el juego y la ociosidad; trabajan Eo en común la tierra, guardan los bosques, destinan parte de sus salarios á constituir el fondo. de entretenimiento de su Asociación y otra al socorro de los pobres; y ayudan en los trabaj os campestres á las familias de los soldados que han sido llamados á las filas, Una Asociación de carácter especial que existe en el pueblo de Mourakoski, tiene el mono- nicipios, y relación / Esta última ha de quedar, por de contado, en libertad completa, actuando según las nor- Liberrima acción de :XCIV polio de la venta de bebidas alcohólicas, con el doble objeto de restringir ceder en beneficio público el producto de aquella. La nota característica de todas las Instituciones es la de un verdadero patriotismo. Lo el consumo y de acrecentar los de la Nación y facilitar á su país el acceso á los altos destinos que el porvenir le reserva. Así, todos los habitantes de un pueblo se imponen durante la guerra la obligación de repoblar el distrito forestal; los niños de lasescuelas y los estudiantes se dedican á cazar insectos perjudiciales en los bosques jóvenes ó en las plantaciones; se desecan las marismas; se procede á regularizar y á mejorar la distribución de los arrozales, etc., ete. El fin moral no está abandonado, y junto á las primas de agricultura figuran las concedidas al obrero activo, á los pequeños labradores, á los mejores maestros, etc. El sentimiento nacional ha encontrado allí el auxilio natural y poderoso del espíritu de asistencia. | a prevenir Tan importante como remediar los estragos de la miseria es para el Estado disminuirla, la miseria. ya que es imposible evitarla, y á ello debe encaminar sus esfuerzos, fomentando las institu- ciones que contienen el continuo crecimiento del pauperismo, á causa de las circunstancias que ligeramente quedan indicadas, y por otras muchas que contribuyen á este mal y que no es del caso puntualizar. | Las obras de protección, representadas por el seguro, y las Asociaciones de carácter mu- tuo, y el fomento del ahorro, son lás principales para obtener aquel fin, De la facilidad para el depósito y reintegro de las pequeñas sumas que el trabajador ó menestral pueden dedicar al ahorro en los términos que establece la Caja postal de este nombre, depende el fomento de tan indispensable acto de previsión. OS mu Se acrecentarían notablemento las de esta clase haciendo posible la vida material merced, entre otros medios ya apuntados, al desarrollo de las Sociedades de carácter mutuo para la adquisición de artículos de primera necesidad y de prendas ó ropas para vestir y para asis- A : - tencia en casos de enfermedad ó de paro forzoso, pues los resultados beneficiosos que pro- PAE ducen en donde están establecidas conveniente y debidamente, son mucho mayores que las dificultades que su funcionamiento ofrece representadas principalmente por las rencillas y pasiones locales que se disputan la dirección de la Sociedad ó tienden á convertirla en ins- trumento de bandería, pero que pueden y deben ser vencidas en donde existan, incluso por la enérgica intervención de la Autoridad pública, si alguna vez acertamos á tener como neu- trales estas cuestiones que por igual importan á tirios y á troyanos. El seguro, respecto á accidentes del trabajo y para casos de enfermedad, invalidez, paro forzoso y los de vida completan aquellas bases de previsión. : | Alemania. ' Alemania da el ejemplo que ya comenzamos á aprovechar, porque sus leyes instituyendo : dichos seguros representan una obra eminentemente benéfica, justa y conveniente, y mere- cen difundirse sus Cajas para seguros en casos de enfermedad como las de las Sociedades - de electricidad y tranvías y de los grandes almacenes de Wertheim, establecidas sobre las bases de adscribir á ellas á todos los obreros ó empleados que disfrutan salario inferior á de- y de terminado tipo, con cargo al patrono del total ó de un tercio del seguro, que retiene del haber | E ó jornal correspondiente al asegurado cuando éste contribuye, adquiriéndose el derecho al Socorro por enfermedad, en relación con los salarios y al tiempo que lleve el asociado perte- neciendo á aquélla. | ] | | La ley obliga á los obreros, empleados y á quienes en general perciben haberes inferiores á determinado tipo, á asegurarse para los casos de invalidez y para optar á una renta por razón de edad, pagando al efecto por mitad patronos y obreros, con sellos especiales, la cuota semanal respectiva, que está en relación con los haberes, siendo la renta de invalidez mayor que la de edad, y otorgándose la primera total ó parcial, según que la invalidez sea completa cae - 6 permita trabajar deficientemente, y la segunda á los setenta años, á contar una después de abonadas 200 cuotas, y otra 1.200, número de semanas que se estiman precisas para adquirir derecho á la renta. | pt" + El ahorro: El seguro. En Inglaterra, la previsión, representada por el seguro, es de tanta importancia, que para Inglaterra, - revela el empeño que ponen en sacar partido del suelo y de sus recursos naturales á fin de xXCV juzgar de ella bastará el dato relativo á la protección de viudas y huérfanos para el caso de fallecimiento del cabeza de familia, pues la Prudential, de Londres, tiene hechos quince millo- nes de contratos de seguros populares á razón de un penique semanal, y LÍNEAS GENERALES Á QUE DEBE AJUSTARSE EN ESPAÑA LA ORGANIZACIÓN DE LA BENEFICENCIA o q sE p » ñ Y Y Vínculos que conviene establecer entre las Instituciones de Beneficencia y de Previsión y unidad en la acción respectiva de ellas.—Publicidad.—Estadística de los pobres.—/nspec- ción de los servicios. —Domicilio de socorros. ACCIÓN DE LA BENEFICENCIA OFICIAL. —4 quién y cómo debe encomendarse el sostenimiento y régimen de los Establecimientos de Beneficencia.—Conveniencia de evitar el asilamiento.— Los acogidos han de trabajar.—Las Asociaciones religiosas dedicadas al ejercicio de la ca- ridad, son imsustituibles. La falta de sistema y de orientación que se advierte en materias de Beneficencia, y la escasa atención prestada en nuestro país á los servicios que implica en sus diferentes órde- 0 nes determinan que, por lo general, no estén á la altura que su importancia demanda, aunque q lo permitan las cuantiosas sumas empleadas en dotarlos. Ya queda dicho ó indicado en los precedentes capítulos de esta Memoria cuanto conviene para el mejoramiento de la asistencia facultativa á familias pobres, distribución de socorros, . ; - aumento de los Establecimientos de la Beneficencia pública, transformación de algunos lla- A mados generales, desarrollo de determinadas Instituciones, inspección de aquéllos, deberes de los Gobernadores y del Protectorado, y de igual modo lo que importa á las fundaciones 2 particulares, regularizar la dotación de los Secretarios de Juntas provinciales, los archivos de éstas y los Patronatos, investigación de bienes, venta de los que consistan en fincas rústi cas censos y créditos, vigilancia de los litigios, aplicación de sobrantes, movilización de las fundaciones inactivas y, en una palabra, las observaciones que sugiere el examen de los datos contenidos en este libro. Ahora han de limitarse estas observaciones á las líneas generales que interesa trazar, “para que la obra social representada por la Beneficencia se organice convenientemente, única manera de que sus resultados puedan ser fructuosos, lo mismo en cuanto al empleo de las cantidades que á este fin se destinan, que al conocimiento de los verdaderos necesitados á quienes se distribuyan los socorros. | | Hay que enlazar las Instituciones de carácter público con las de Beneficencia particular, Necesidad de que la según queda expuesto, respetando á éstas sus iniciativas campo de acción y medios peculia- RARO nes res, porque el Estado la Provincia y el Municipio jamás podrán tener recursos bastantes lio de la privada y por sí solos para atender á todas las necesidades que se derivan de la pobreza ó del infor- * E ss tunio, ni disponer de personal que los aplique inspirado en los estímulos que mueven á - quienes dedican su actividad y ponen sus servicios á disposición de las fundaciones ú obras pías de índole privada, que á la vez proporcionan socorro material y moral, y porque la empresa es tan magna, que parecen y son efectivamente pocos cuantos recursos se concierten para realizarla. | Igual doterminación debe adoptarse respecto motivos que también se han expresado al justifica E: mente y en relación con las fundaciones de Beneficencia. E + La previsión no es otra cosa que la característica del buen padre de familia, que acumula Los bienes que repre- en tiempo bonancible .recursos para hacer frente á ineludibles y positivos imprevistos que senta la previsión. han de afectarle por causas de enfermedad crisis en el trabajo y los numerosos accidentes que la vida ofrece, evitando merced á ellos la caída en la indigencia ó en la miseria y la nece. sidad de recurrir á la Beneficencia, y que le permiten mantenerse á pesar de la desgracia E A AO 7 e EN y rd P E E X Y 3 IE i x ' E. y á las Instituciones de previsión, por los r la necesidad de que marchen paralela- . XOVI bastándose á sí propio sin quebranto de su dignidad ni de su independencia ó asegurando los últimos tiempos de la vida, cuando, agotada su actividad, sólo podría esperar ó m0 sOCoO- rro eventual ó una plaza en el Asilo. Pero esta previsión que impide la caída ó da la mano para levantarse y emprender la marcha de nuevo, es sustituída por la Beneficencia cuando aquella no pido actuar, y bien ! organizada, no limitándose á un socorro accidental ó pasajero, sino á as e me- - dios que necesita á la persona herida por el infortunio, constituye el complemento de la previsión y actúa como segunda línea de defensa en las lides que ofrece la vida, encaminán- dose ambas al mismo fin per distintos caminos para evitar que el pobre degenere en mise-. ER rable primero y en criminal después. a as as Para la obra eeunda de enlace y de armonía, deben ser aprovechadas las enseñanzas que culares, en otros POPOFCIONAN Otros países en la tarea de organizar y unificar los esfuerzos de todas las Insti E jas tuciones y fundaciones benéficas, aproximando los bienhechores á los indisentes ó : ci : dos, CO mutuamente se desconocen, haciendo saber á unos donde se bald E a pobres á cuál de aquéllas deben acudir en demanda de socorros: porque o acontece que el más vivo deseo de otorgarlos á quienes sean ro ioS se esteriliza por ieno- rar las personas que sufren verdadera necesidad, ó éstas dejan de teens or E o la existencia de aquellos propósitos y de recursos disponibles de la ña je mismo me aa eo dinero, ó para facilitar ocupación adecuada ó medios de conseguirla y evitar e ¿esca rats Lo psi de MD y de los verdaderos pobres. DO u Caridad y dela asis- ed j pe tencia én Francia, COntral de las Instituciones de Caridad según expresaron los fundadores, no para sustituirse. á ellas ni para menoscabar sus derechos ó autonomía sino para fortificarlas, merced á una inteligencia común que acreciente su poder y regularice sus esfuerzos, porque allí se tocaba el mal que aquí experimentamos y que resumió uno de aquéllos diciendo, que las obras de iniciativa privada se desenvolvían un poco al azar, sin concierto ni método, permaneciendo aisladas, frecuentemente ignoradas unas de otras, y lo que es más grave de los mismos á quienes se proponían socorrer; y de ahí la malversación de fuerzas y de recursos, los fre- cuentes socorros por duplicado, los verdaderos pobres despojados por los falsos y la caridad sustituída por la impostura. A A | | | Para evitarlo, se comenzó por practicar una información que diese á conocer dados las Instituciones de Caridad, y realizada ya en 1895, después de grandes y continuados esfuerzos y de vencer numerosas dificultades, han sido clasificadas y ordenadas motódicamente, aten- diendo á sus fines y agrupando las relativas á la infancia y adolescencia, edad adulta y ancia: nidad según el territorio en que radican y seguido el orden alfabético, y se comprenden además en el libro que las resume, las Instituciones á cárgo de la Asistencia publica. Dicha Asociación (Office Central des (Euvres charitables), fundada para los fines expresa: ] dos y los que además consignan sus Estatutos, dió, pues, con ello gallardas muestras de exis- tencia, siquiera no haya podido llevar á la práctica cuantos fines se propuso; y aparte de las interesantísimas Galerías de la Caridad, se ha realizado con entusiasmo la propaganda para crear la «Casa de los Pobres», á la cual tendrán libre acceso los necesitados para que sepan donde hallar colocación gratuita y las fundaciones que están en aptitud de prestarles socorro, consulten gratuitamente aquellas cuestiones que les afecten en sentido j urídico, y encuentren auxiliares eficaces para hacer valer sus derechos y que formulen los memoriales y peticio- nes de asistencia que necesiten; servicios estos últimos ya en vías de ejecución en Madrid, 8% merced á la iniciativa y á los esfuerzos del inteligente y virtuoso Prelado que rige su Diócesis. Registro en Rusia Rusia, aunque siguiendo orientación distinta que Francia, en el concepto de la Asistencia, para las informa-___, h A ) ñ k : A ciones sobre los CY9Ó €n 1897 el Consejo de Beneficencia y en 1899 la Oficina de informaciones, constituyendo di LGA » o desd? ese Consejo el lazo de unión entre todas las Instituciones sin perjuicio de su autonomía, y con | a ai el objeto dicha oficina de comunicar á las Sociedades benéficas la situación de los necesitados o uessolicitan socorros, la de sus familias y si han obtenido ya algún donativo. Son inscritos SM un. registro, y las informaciones en fichas persor e] l AS E e A e mt) A e y de ze ] ES $ il abbr e: oca A ATA a o Derio pros. pa sl a E e A O o io > . 0 o E == XCVII gran facilidad tener siempre á la vista los antecedentes necesarios. - Además, las Sociedades filantrópicas imperiales, que sirven de nexo á las Instituciones del Estado y á las particulares, tienen una sección especial para llevar el registro de pobres de San Petersburgo y sus barrios, recogiéndose los informes por los miembros colaboradores en los domicilios de todos los que se han dirigido á la Sociedad. En Kiel, Hannover, Elberfeld y otras poblaciones de Alemania, se halla establecido el cam- bio de informes entre la Asistencia pública y algunas importantes asociaciones, y en Dantzig existe una Oficina de información creada por la Unión de Asistencia, que en relación con otros centros semejantes y comunicándose los socorros que conceden y el nombre y circunstancia de las persónas que los reciben, evitan aquellos males y atienden mejor las grandes necesidades. - Además de dichos centros, y del notable y bien ordenado repertorio de instituciones para la asistencia publicado por la Sociedad para la cultura moral que proporciona á los bien- hechores completa noticia de todas aquellas que les importa conocer para un objeto deter- minado, se inició en Berlín por las asociaciones privadas el sistema de establecer eomunica- ción entre las pertenecientes á pequeñas circunscripciones ó círculos de población, partiendo Alemania: comunica- ción entre la asis- tencia pública y las fundaciones parti- culares, de la base de que no es posible prestar eficaz asistencia sino en ellas, y con el objeto de im- , pedir la acumulación de socorros en una persona y de mejorar la práctica de la beneficencia por'una acción concentrada, ya que de esta manera pueden completar unas los socorros que no es dable otorgar á otras, y hacer eficaz así el concurso social para remediar las crisis ó el mal que sufren una persona ó familia y restituirla á la escena de la vida para que, merced al trabajo, luche de nuevo por la existencia. Igual ejemplo nos ofrece el Reino Unido con la Sociedad para la organización de la Cari- La Sociedad para la - dad, que si bien no pudo, como se proponía, unificar en una sola administración tanto las fun- daciones benéficas oficiales como particulares de Londres, realizó el fin de poner en comuni- cación todas las de Inglaterra, merced á un Comité Central, del que dependen los de Distrito, - compuestos de sacerdotes guardianes de pobres y representantes de las fundaciones locales, que examinan las solicitudes de'socorros, averiguan si son ciertas las necesidades que se alegan y las circunstancias que concurren en los peticionarios, enloulindose en un 50 por 100 las solicitudes que son atendidas. En los Estados Unidos de América se tiene igualmente en cuenta la necesidad mencionada, y además de procurarse la relación entre el Estado y las obras y establecimientos particu- lares, la «Sociedad para la organización de la Asistencia», en Nueva-York, creada en 1882, es el Centro, que patrocina é impulsa todas las grandes ideas encaminadas á procurar la mej ora social, y de intercomunicación entro las diferentes Ielesias 6 Instituciones de Caridad, para favorecer el establecimiento de armónica cooperación entre ellas, impidiendo los daños que representa el duplicar los socorros; examinar detenida y gratuitamente el caso en que se encuentran los peticionarios que se dirigen á la Sociedad, y al efecto hace informaciones, comunicando á los interesados lo que resulte de éstas; obtener de las obras de Asistencia y de las personas caritativas los sócorros proporcionados á aquellos casos dignos de interés; pro-' curar trabajo á los pobres que no pueden bastarse á sí propios; reprimir la. mendicidad persiguiendo á los impostores ante los Tribunales, y por medio de reformas sociales y de sanidad 6 inculcándoles hábitos de previsión y de independencia, buscar el bienestar ge- neral de las clases pobres. organización de la Caridad en Ingla- terra. Los Estados Unidos. La organización, centralización y comunicación A antecedentes y datos que consienamos La publicidad Pa como indispensable, debe ser complementada por la publicidad de los mismos. Hay que darlos á conocer continuamente para que los necesitados sepan adonde tienen que acudir, y á fin de que, tratándose de repartir socorros ú otorgar dotes ó pensiones, so conozcan las condiciones en que han de ser dados, difundiendo cuanto afecte á las obras pías, por medio de los periódicos locales anuncios por los Ayuntamientos en los Centros obreros en las fábricas y por los Curas párrocos en los términos que su celo les sugiera, y ello contri- buirá á-que los socorrós lleguen á todas partes, representando además una póstuma satisfac= ción á los bienhechores, y un estímulo para quienes vean cómo se favorece al necesitado y se cumple la voluntad fundacional, pleta las ventajas de la organización, yo XCVIL: Ea, qe - La prensa periódica. - La iniciativa que tomó Le Petit Journal, estableciendo por sí oficinas de información para al dar á conocer las obras pías de París; el ejemplo de las Galerías de la Caridad en esta villa; las listas impresas de las Instituciones de Asistencia, como se practica en Berlín, profusamente repartidas, y los folletos, también gratuitos, como el pequeño Diccionario de las obras de soli- daridad social y de Beneficencia, publicados por La Casa del Pobre, que antes 'se menciona, son ejemplos dignos de memoria, alguno reflejado ya en un importante diario de esta Corte; y por último, deberá excitarse á los Ayuntamientos de las capitales y á las Juntas de Benefi- cencia, para que tomando como-base el presente libro, publiquen y difundan el conocimiento AN de las obras benéficas de todo género, dentro de cada una de las provincias. Necesidad de una es-.. Para el ejercicio de la caridad pública y de la privada, falta también una estadística de ENEUon de pobres. Ja pobres á fin de saber, siquiera de un modo aproximado, el número de los que necesi- tan socorros, y aunque en Enero del pasado año se encomendó al Instituto de Reformas So- ciales la práctica de una información respecto á la mendicidad, que seguramente realizará con el celo y acierto que acostumbra, reuniendo interesantes datos respecto 4 los Municipios de las capitales de España y poblaciones de importancia, convendrá ampliar el trabajo para que comprenda el total de la Población, y, sobre todo, que se utilice desde luego á los fines de pde Beneficencia... Inspección delasfun- - . Sin perjuicio de la acción y de la vigilancia de los Gobernadores, es necesario organizar e y establecer la Inspección de los Establecimientos y Fundaciones Benéficas, como antes se indica, porque únicamente de esta manera puede el Protectorado conocer la marcha de las mismas, sus necesidades, y el modo como atienden á los servicios y á los fines que respectiva- mente le incumben; pero siempre en el supuesto de que no se trate de crear destinos para favorecer á determinadas personas, sino de. elegirlas entre aquellas que no necesiten de sueldo y reunan condiciones de respetabilidad, BIC Aci y conocimiento de las cuestiones : que se les encomienden. El dómicilio de soco- . Entre las bases para el ejercicio de la Beneficencia, figura como una de las más interesan- E Ar tes la de establecer en dónde han de ser socorridos los pobres, ó mejor dicho, cuál sea su do- micilio al efecto de los socorros, lo que, aparte la necesidad de que se determine para cuanto afecta á la alimentación vestido y albergue, origina innumerables cuestiones respecto á su ad- - misión en los establecimientos provinciales y municipales, ya se trate de los que no pueden subsistir por sí y necesitan ser asilados, ya de los que padecen enfermedades comunes y que imploran su ingreso en los Hospitales, y lo mismo en cuanto á dementes y lazarinos. El pueblo de naturaleza resiste llevar la carga de quien no tiene con él otro vínculo que el de lugar de su nacimiento; el de la vecindad, si pasan los tiempos en que la actividad y las: energías del interesado actuaron en provecho del común, y cambió de residencia para encon- trar medios de vida que allí le faltaban, no se aviene á sufragar los gastos que pretende se a al pueblo del último domicilio... y, en una palabra, aunque nuestra legislación ha - dado numerosas reglas, no siempre armónicas ni suficientes, es preciso fijar de manera clara y concreta cuanto se refiere al domicilio para los socorros, estableciendo cómo se adquiere y cómo cesa, atendidas las circunstancias de nacimiento, matrimonio, hijos nacidos y educados, si se prestó servicio militar, residencia, número de años de ella, ausencia y vagabundez, siempre sobre la base de preferir al pueblo de la vecindad durante más tiempo y al en ¿us las energías individuales pudieran ser útiles para el Municipio. Depésitos de objetos - L estas medidas, que se refieren á la organización de la Beneficencia, deben seguir otras ac que tiendan á solucionar los problemas de la alimentación y del albergue y los que además “pobres: van indicados, cuidando de extender por todas partes la colecta de limosnas sin gastos de recaudación, como ya se practica en Madrid y en algunas otras poblaciones, merced á los cepi- llos situados en Casinos, Cafés y otros lugares de reunión, y de establecer. depósitos análo- gos á los que funcionan en varias poblaciones del: extranjero, adonde se puedan enviar los. NUMErosos objetos y prendas que resultan inútiles para las familias Ó que se desechan en casos de fallecimiento, lo mismo muebles, ropas, que libros ó revistas, y que pueden aprove- charse una vez recompuestos y desinfectados escrupulosamente, ó utilizarlos desde luego para instrucción Ó recreo 9 asilados y o: da Pocas : e, ” ACCIÓN DE LA BENEFICENCIA OFICIAL - En cuanto á establecimientos públicos, ya va expresado que debe concretarse á mantener los destinados á la asistencia os enfermos ó á remediar PS que ordinariamente no puedan serlo con el concurso ó por la iniciativa individual, á causa de exigir su tratamiento ó atención cuantiosos recursos, precauciones especiales, edificios y personal técnico adecuado ó perentoriedad imposible de satisfacer, sin que estén prevenidos los medios para que resulte atendido lo incierto y lo eventual. j ; OR El tratamiento de enfermedades mentales, el de la tuberculosis, y los Pp cios de Sordo: Establoclintintos. que sE cea a » debe costear el SS; vu mudos y Ciegos, por la suma y perfección de recursos y medios que exigen y por las espe- pea RO ciales condiciones de aptitud profesional que debe reunir el personal facultalivo ó técnico destinado á estos servicios, debieran costearse por el Estado, cuando menos, algunos estable- cimientos modelos en su clase, á fin de que irradien éstos las enseñanzas y los adelantos que atesoren y conozcan, y sean Centros permanentes de cultura: en este respecto. AS s Las provincias deben continuar teniendo á su cargo los Hospitales generales y Cabas de Obligaciones de las. : Maternidad y de Expósitos, sin perjuicio de mantener ó subvencionar establecimientos aná- ovinos. Bd logos á los que rigiera el Estado, teniendo en cuenta la imposibilidad de que atienda éste al sostenimiento de todos los enfermos de España, afectados de las dolencias que antes se men- cionan, Ó de ceguera ó sordomudez, y que en proporción á los recursos de aquéllos y á su celo en remediar las desgracias de sus naturales deben estar los Establecimientos que las amparen. j Los que exigen, como acontece respecto á Hospitales, material costoso, edificios construí- dos ad hoc, y personal médico cuyo saber y práctica represente en lo humano la necesaria garantía para el tratamiento de ciertas enfermedades ó para operaciones quirúrgicas que | exigen especial competencia y medios de ejecución, difíciles de reunir en todas las localida- Establecimientos re- e des, pudieran ser de carácter regional ó comunes á dos ó más provincias, cuando una sola de ES : ellas no pudiese tenerlos debidamente, pues así lo indica la práctica, ya que es evidente la atracción de quienes necesitan la mencionada especial asistencia hacia los Hospitales donde radican Facultades de Medicina, y lo propio convendría A o e y Sanatorios para tuberculosos. Da El Municipio, además de la blación que le es peon en cuanto á la Barifóonbia dond Deberes de los sua A ciliaria y de atender al sostenimiento de Casas de Maternidad y Expósitos y Hospitales cuando a su importancia y recursos lo consientan, ó de subvencionar los provinciales y los Asilos ú Hospicios de este carácter para inválidos ancianos y personas que en absoluto no puedan: bastarse á sí mismas, deben tener todos, en proporción á sus recursos, Establecimientos ó loca- les, al cuidadqede los Médicos de la Beneficencia ó de los Titulares, para la asistencia de sus - enfermos, ó de transeuntes que carezcan absolutamente de medios para ser curados en sus casas, y para socorrer los accidentes que exijan la urgente intervención facultativa, y de todas suertes, para acogerlos en ellos mientras es posible y prudente su traslado al Establecimiento provincial ó regional, evitando así el doloroso é inhumano procedimiento de que en los casos de gravedad se efectúe dicho traslado inmediatamente de acaecido el accidente ó de sobreve- nida la intensidad de la dolencia, que exige, en la casi totalidad de ellos, la quietud y el reposo, en vez del transporte incómodo, peligroso, y á veces á largas distancias. ; Los Hospicios y Asilos debe procurarse encomendarlos, cuanto sea posible, á las funda- zp Rp con ciones particulares ó Asociaciones que en la localidad respectiva Itayan iniciado esta clase de dis directo. nd Establecimientos, y es siempre preferible la subvención por el Estado la Provincia y el Muni- cipio á que directamente rijan los benéficos, porque indudablemente, y en general, dirigen | peor que aquéllas, gastan mucho más en igualdad de: circunstancias, y el personal no médico se recluta por lo común entre paniaguados y protegidos, que no tienen condiciones ni voca- ción, ni interés para el desempeño de un cometido que se extienda más allá del propio. En las Provincias Vascongadas se comprueba la excelencia de este sistema, y no Eu tratándose -— Debe preferirse al asilamiento la dise- - minación en pobla- ciones rurales. - Losasilados no deben - estar Ociosos. Las Asociaciones re- HE ligiosas son 1815- donados y los que sufren ó padecen, no puede menos de constituirse, como lo está hoy, á O de aquellos Establecimientos, sino también de Hospitales bien regidos, administrados y ordo- nados, sin que la acción oficial sea directa. | - Debe atenderse además lo mismo en dichos casos, que en donde sea factible, tratándose de ancianos y de niños que no padezcan males contagiosos, á distribuirlos Ó diseminarlos, especialmente en las poblaciones rurales, entre honradas familias pobres á quienes se entre- gue la cantidad que según las circunstancias locales se fije como necesaria para el manteni- miento del socorrido, porque seguramente la vida de éste ha de ser más grata y más sana y se le proporciona un hogar que sustituya al perdido; y cuando la extrema necesidad en cl propio determinó el forzoso abandono, claro está que su recobro debe preferirse si con el auxilio de la caridad oficial pudiera ser restituido á él. Este sistema se practica en España de antiguo tratándose de niños para crianza, pero debe extenderse á los que ya pasaron de ella y están abandonados y á los ancianos ó inváli- dos sin familia, pues la experiencia en otros países, y señaladamente en Francia, da excelen- tes resultados, toda vez que el gasto así es menor que el de asilamiento y la cantidad que se entrega representa un bien para la familia á quien se encarga el socorrido.. No hay para qué añádir que sin una inspección verdad no es posible ni pensar en el men- cionado procedimiento, porque desgraciadamente no es patrimonio de la Humanidad el buen obrar ni el cumplimiento de las obligaciones, y menos cuando la impunidad presunta acre- cienta la tentación. : | : Los acogidos en los establecimientos oficiales no deben permanecer, Como hoy, en com- pleta ociosidad, que da lugar á un penoso estado de ánimo y origina el desapego á los esta . blecimientos. Es preciso dedicarlos á los trabajos que puedan realizar según las edades y los achaques, utilizando las labores que ejecuten en beneficio de otros Asilos ó de los pobres no acogidos, porque dotando á estos establecimientos de los artefactos que sean indispensables, y adquiridas á precio de coste las primeras materias, pueden confeccionar obj etos Ó prendas ó hacer labores cuyos resultados representen economía para quienes los adquieran ó necesi- ten en comparación con los precios del mercado, destinando aquéllos, como acontece en muchos puntos fuera de nuestra Patria, á su venta á personas caritativas que mediante bonos los distribuyen á los necesitados, y con reservar alguna pequeña retribución á los asilados obreros, positivamente éstos destierran gustosos la ociosidad que les consumo. - El personal para toda clase de establecimientos benéficos donde se congreguen los aban- tituiblesen los esta- 3 ¿ a blecimientosbe- base de las Hijas de la Caridad ú otras religiosas similares, pues no tienen sustitución - néficos. ¿AE El móvil que las guía, posible. No buscan la recompensa material ni el aplauso de las gentes, y antes de consagrarse á su angélica misión rompieron lazos de familia y de afectos humanos; nise proponen servir al Estado ni realizar un fin social; ni sienten ni mantienen emulación, en cuanto á las Institu- ciones que persiguen igual objetivo; ni tratan de realzar sus personas ni sus actos; ni aspiran tan siquiera al cariño ó á la gratitud de los mismos á quienes atienden y cuidan con esmero y solicitud insuperables. Inspiradas en el Bien Supremo, en creencias que vigorizan el pobre - cuerpo y que inflaman é iluminan sus almas, son espíritu y materia dispuestos siempre á servir, á sobrellevar y soportar, á resistir y consolar, á sufrir y á remediar en bien del pró- jimo, las dolencias, las enfermedades y los males que lo aquejen sin cuidarse del repugnante cortejo que llevan, ni de trabajos, riesgos ni peligros, ni de la condición ó cualidades del paciente, fija siempre su vista en la antorcha de la Fe, que dilata indefinidamente los hori- zontes y guía sus pasos, alentadas por la Esperanza que trueca el dolor en mieles y despierta la sin par ambición de sufrir y de padecer, como obligados peldaños para aspirar al más inefable de los Bienes; y abroqueladas con el escudo de la Caridad que, solícita siempre y sin desmayos ni tibiezas, atiende al lacerado cuerpo y destella sobre el espíritu consuelos y re- medios únicos, exclusivos, reservados tan sólo á quienes obran por su impulso, y humillan la frente después sin osar tan siquiera la invocación de méritos como derecho á obtener el suspirado Bien, ciegamente fiando en la J usticia y en el Amor Supremos, 1 : , E : ES . os a pe % pae- PS y Je € y y a A A O E > : Cr BENEFICENCIA DOMICILIARIA Sus inconvenientes.—Condiciones para la prestación de los socorros; comprobación de la necesidad, extensión, intensidad y duración de los mismos.—Modo de distribuirlos é'impor- tancia del personal que cumple esta misión.—Lugar preeminente en ella de la mujer.— Proscripción de la mendicidad callejera. Aunque ordinariamente la Beneficencia privada labora en los terrenos que no cultiva la pública, una y Otra no pueden menos de coincidir en el extenso campo que fecunda la Bene- ficencia domiciliaria, aunque la primera tenga como límite los medios de que dispone, y la pública debe hallarlo cuando atienda á las miserias que sea absolutamente PrUcEO socorrer, - Porello igualmente les afecta cuanto al socorro domiciliario se refiere, á la índole de éste, á su distribución y á la apreciación de la necesidad que los determina. Á pesar de que el ejercicio de la Caridad en dicha forma no suele redimir á los indigentes No puede excusarsela de la miseria, convierte el pauperismo en hereditario muchas veces y otras tantas esteriliza nt | su esfuerzo por las simulaciones que se llevan á cabo, es imposible que estos y más incon- inconvenientes. venientes ocasionen la proscripción del sistema, porque ningún otro, salvo las Instituciones de previsión, puede paliar ó remediar el mal, y no es lícito retroceder en la obra de socorrer á los pobres ante las dificultades que ello ofrezca, sin perjuicio de procurar su aminoración ó su vencimiento. La primera atención que reclama dicha obra, es la de dsprobi el estado de necesidad Elestadodenecesidad representado por la pobreza, la enfermedad ó el abandono, estudiando cada caso en la in- ** A mensa variedad que las desdichas humanas ofrecen, y esta base es indispensable al efecto de graduar la importancia y naturaleza del socorro en metálico ó en especie y á fin de que sea adecuado y eficaz para remediar la necesidad que lo provoca. Viene luego la cuestión de cuál debe ser la cuantía, amplitud y persistencia en el SOCOrTO, Condiciones que porque no puede perderse de vista que su objeto es levantar á la persona-ó familia abru- ao ESA mada por la desgracia ó contener su caída en los abismos de la miseria, y que nada remedia un don accidental y transitorio cuando se trata de restablecer la normalidad perturbada por un accidente, enfermedad ó desgracia que no pudieron ser vencidos por la previsión ó el esfuerzo del necesitado. Á veces bastaría con adquirir para éste una herramienta ó primera materia que le permita reanudar la redentora labor del trabajo; otras será preciso extenderlo á quienes vivan merced á la persona herida por la desgracia y no puedan bastarse á sí mis- mos, porque omitirlo valdría tanto como acrecentar inmediatamente el número de los nece- sitados de socorro, agravando á la vez el mal; y en todo caso, la persistencia de éste debe ser. la medida del axxilio, si se aspira de verdad, y tratándose de beneficencia bien organizada, á que sus esfuerzos sean eficaces y útiles para el necesitado y para la sociedad. El modo de dar los socorros y el na encargado de A significa tanto como el socorro mismo. : La averiguación, discretamente realizada al entregar al necesitado el Mostro, sobre los El socorro material que haya recibido y su importancia y la magnitud de la desgracia y la situación en que 4“. se encuentra la familia, y el consejo de quien la practica y el calor y el consuelo llevado al ánimo del que padece por quienes no tienen otra mira cerca de él que la de ayudarle á sobre- llevar la desventura, son elementos insustituíbles y valiosos á tanto extremo, que de ellos - depende en gran número de casos la eficacia de la Obra caritativa intentada, y de aquí, la Lugar preeminente importancia de la intervención de la mujer en las de esta clase, porque su sagacidad, perspi- on la mujer en esta á cacia, paciencia y dulzura, son factores inapreciables para esos empeños, Y además porque la mayoría de los problemas lo son relacionados con el hogar y la vida de familia, y en este terreno propio no puede llevársele ventaja, Corolario inevitable de lo expuesto en cuanto á los socorros, es la proscripción de la men- La mendicidad calle- dicidad callejera, que únicamente florece cuando falta organización á la Beneficencia y á las Instituciones de previsión, sin que nos ataje la persuasión adquirida de los males que aca- rrea la limosna dada al primero que extiende la mano, que ni la agradece ni la emplea bien, y que contribuye á perpetuar las generaciones de mendigos profesionales, capaces, por lo general, de toda clase de maldades, y sentina de todos los vicios. , 5% a : ; POE Estan rico el campo de la Beneficencia, y tan variada y abundante su flora, que convida á discurrir, sin excepción, sobre cada uno de los innumerables temas que ofrece, prolon- gando indefinidamente toda labor que sobre ella se emprende; pero la realidad llama'á la vida, y el tiempo individual corta el hilo del discurso. APN : SE Con ser muy interesantes todos aquéllos, ninguno aventaja al que consiste en la organiza ción de la Beneficencia, y para efectuarla es preciso estudiar á fondo el problema y reunir datos que consientan orientarse seriamente para su resolución, como acaba de hacer Ingla- terra, que en Diciembre de 1905 nombró una Comisión Regia compuesta de 20 personas de posición independiente que, de modo gratuito y durante tres añ Os de intensa y continua labor ha llevado á cabo la colosal obra de reunir cuantos antecedentes oficiales y particulares eran precisos para formular las luminosas conclusiones que ha establecido y que permiten atacar la solución del problema del pauperismo, y lo ha. efectuado, requiriendo el informe escrito de todos los Presidentes de Consejos de Guardianes de pobres, de los Centros oficiales, Trade> Unions, Sociedades Benéficas, Médicas, Cooperativas y de Seguros; oyendo de viva vozá cen- tenares de personas que por sus cargos ó por sus especiales conocimientos podían ilustrar las cuestiones objeto de la investigación; formando censos especiales de pobres válidos y en- fermos; y recopilando cuantos datos estadísticos de toda procedencia se han publicado sobre subsistencias, trabajo, emigración y Seguros. Ñ | y: ' PL Sin aquella organización, ni pueden obtenerse los frutos que hacen esperar tantos y tantos esfuerzos y recursos como realizan y aprontan los innumerables bienhechores que se inspiran; en las máximas evangélicas, ni la Beneficencia oficial, ni el Protectorado, pueden inspirar confianza ni aproximarse al objetivo de representar una verdadera garantía en la distri- bución de los donativos que á manos llenas dan las personas caritativas, y que frecuente- mente vendrían á las suyas si reformaran sus procedimientos. a e ; Este volumen representa el acopio de algunos _materiales para comenzar la obra, y un esbozo de cuestiones entre las más importantes que deben merecer la atención de los Poderes públicos, y á V. E. corresponde el galardón que merecer puedan los APUNTES PARA EL ESTU- DIO Y LA ORGANIZACIÓN EN ESPAÑA DE LAS INSTITUCIONES DE BENEFICENCIA Y DE PREVISIÓN. e > . E: AN Ys * Madrid, 25 de Septiembre de 1909. Antonio Darin de la Bárcena, ÍNDICE DE LA MEMORIA CAPÍTULO I.—Disposiciones que regulan la Beneficencia pública y la particular. Benéficencia municipal.........o....oooomo:.. Idem provincial... PENE pre do bin e ds Beneficencia general. ANDAR ayi (de E A, PE NAO El Protectorado............ CAPÍTULO II.—Estado de los servicios antes 40... brnr.dr. no... e... de realizarse las reformas y algunos antece- - dentes que las justifican. Los servicios de la Beneficencia y las fundaciones particulares. El Protectorado y sus auxiliares.............. CAPÍTULO 1IT.—Reformas realizadas en 1908 y en 1909. Examen de las disposiciones dicta- das y de los servicios establecidos. Lw estadistica. «evemen css secc roó ando oo * CAPÍTULO I.—La Beneficencia particular. Advertencias para su examed......o.oooomo.... Motivos de consignar todas las fundaciones hasta hoy conocidas, y ejemplos que los justi- ICM aid DITA USTAdos: TesSquiBnes:. 0 comieron rie - Enseñanzas que seJdesprenden de los estados: Capitales y TOntaS....0oooooococconorocm.m... Fundaciones activas é inactivas............... Capitales y rentas inactivoS ........oo....o.... Cuantía de los capitales y rentas en las funda- ciones activas..... Datos FA SS SA ERES Pro... .ororo.or..oo_.rs. Clasificación por conceptos de las fundaciones. de Beneficencia particular.........o.o........ Campo de acción del Protectorado............. CAPÍTULO IL.— Beneficencia municipal, pro- vincial y general, Asistencia médica gratuita ......oooococonoooo - Casas de socorro, clínicas y consultorios....... Hospitales, Hospicios y demás establecimientos ROALOROS se qa tia O FUI OD Le Personal facultativo y subalterno............. Comunidades religiosas que prestan servicio en los establecimientoS.....oooooooomcrmic.m...o. PARTE PRIMERA ORGANIZACIÓN Y ESTADO DE LOS SERVICIOS DE LA BENEFICENCIA EN ESPAÑA Páginas. Los auxiliares del Protectorado............... Organización de los servicios centrales........ Medidas adoptadas para la buena administra- ción y régimen de las fundaciones.. ....... Índice de la benficencia........0ooocomoomo... CAPÍTULO IV.—Resultados y utilidad de las reformas planteadas y del impulso dado á los servicios. El índice de la Beneficencia .......oooomom..... Cobro de intereses, entrega de títulos de la Deuda y depósito de valores....... Partes de Registradores y Notari0S....:....... Intervención del Protectorado en la E do TOMA as dat ato o Abogados del Estado. Prnnnnnrnnrcarancnccno.o Memorias de los Gobernadores ............... PARTE SEGUNDA L A ESTADÍSTICA. —BEN EFICENCIA PARTICULAR. —-MUNICIPAL. —PROVIN CIAL. —GENERAL Ó DEL INSTITUCIONES ESPECIALES Páginas. XLIII e « Predominio de la mujer en la. obra de la Ca- AA e E A CAPÍTULO [IL.—Gastos é ingresos. : Ingresos en los presupuestos provinciales por el concepto de Beneficencia................. Idem en los presupuestos municipales........ ........o. o nor... ..... Gastos en los presupuestos provinciales y mu- nicipales 4 AA ao O ate DURE Vago Tanto por ciento destinado en los presupuestos provinciales y municipales á las atenciones de BéneficAnciA: 2772 don ados loa ao sea Beneficencia general; Hospitales, Asilos y Co- BROS da roer rr ges Gastos incluídos en los presupuestos generales NS A e O CAPÍTULO IV.—Comparación de los gastos querealizan la Beneficencia provincial, la mu- nicipal y las fundaciones particulares. Acrecentamiento del Caudal de los pobres..... Transmisiones de bienes á favor de los estable- cimientos de Beneficencia é instrucción de Po O RUC O IO A Transmisiones de los bienes á favor de las de GATACiOr DEIVAdO A aceso rro XXXIV- XXXVI XXXVII EVIL XXXVII XXXVII LXVIIL LXIX LXIX CAPÍTULO I.—Maternidad........«......... Protección á la infancia. ......oooooooomm....- Idem á los ancianos y enfermoS.............. Limosnas y socorros á los pobres............. Instituciones de preservación, reforma y reha- DIATA CIÓN oa reason E e Casas de protección para jóvenes. —Asilo para sirvientes. —Patronato para la represión de la trata de blancas.—Asociaciones para facilitar el matrimonio entre quienes hace vida mari- tal.—Reformatorio de Santa Rita en Caraban- chel.—Escuela de reforma y Asilo de correc- ción paternal de jóvenes del Príncipe de As- turias.—Patronato de niños abandonados y presos en Barcel0Na...i......-... | Premios á la virtud y á la abnegación—Funda- ción de San Gaspar.—Idem de D. José Santa María de Hita.—Orden civil de la Beneficen- - cia.—Sociedad española de salvamento de o A A A CAPÍTULO II.—Instituciones benéfico «docen- tes, - > Lie < Colegio de Nuestra Señora de los Remedios en AA E TR Sociedades económicas de Amigos del País..... Instituciones de previsión.—Montes de Piedad y Cajas de Ahorro.—Caja postal de ahorro.— Instituto Nacional de Previsión. —Habitacio- nes baratas con destino ¿ obreros y modestos empleados. —Sociedades de socorros mutuos y Asociaciones sostenidas por el personal de los distintos Ministerios.—Sociedades para la | asistencia MÉdICA, ....ooooommmmmmmmmo9mars. PARTE TERCERA INSTITUCIONES VARIAS DE BENEFICENCIA Y DE PREVISIÓN Páginas. LXXI LXXIT LXXIHI LXXIV LXXV a LXXIX LXXIX á PAX LXXXI LXXXV LXXXVI : . a LXXXVI!IL * CONSIDERACIONES FINALES......... Cuestiones fundamentales en orden al socorro ; PASION as cette co .... e... .o.n..o.....9q ro oo...» O AA de los necesitadoS. .......oo.o.oooooooonorm.o» Lo que es absolutamente preciso para los mis- mos.—Otras necesidades que deben reme- diarse con preferencia.—Derecho al socorro. Misión de la Beneficencia pública en relación con la particular: armonía y comunicación entre ellas. —Deber del Estado de prevenir y aminorar la miseria social. ...o....ooooo...- Líneas generales á que debe ajustarse en Es-. paña la organización de la Beneficencia. .... Vínculos que conviene establecer entre las Ins- tituciones de Beneficencia y de previsión y unidad en la acción respectiva de ellas.—Pu- blicidad.—Estadística de los pobres.—Ins- pección de los serviciOS........oooooooooo... Acción de la Beneficencia oficial.—A quién y ' cómo debe encomendarse el sostenimiento y régimen de los establecimientos de Beneficen- cia.—Conveniencia de evitar el asilamiento.— Los acogidos han'de trabajar.—Las Asocia- ' ciones religiosas dedicadas al ejercicio de la caridad son insustituibles.................+.+. Beneficencia domiciliaria. —Sus inconvenien- tes, — Condiciones para la prestación de los. socorros; comprobación de la necesidad, ex- tensión, intensidad y duración de los mis' mos.—Modo de distribuirlos é importancia del personal que cumple esta misión. — Lu- - gar preeminente en ella de la mujer.—Pros- | cripción de la mendicidad callejora.......... Jl A Páginas. LXXXVIIL LXXXIX 4 XOVIIL SUMARIO DE LOS RESÚMENES Y GRÁFICOS ESTADOS Núm. I. Clasificación de los bienes y rentas pertenecientes á las fundaciones de Beneficencia par- ticular. (Gráficos A y B.) Núm. 2. Bienes de la Beneficencia particular, en relación con los habitantes de cada provincia Le (Gráfico C.) Núm. 3. Clasificación, por provincias, de los bienes y rentas pertenecientes á las fundaciones acgyas | de Beneficencia particular. (Gráficos D y E.) Núm. 4. Clasificación, por provincias, de los bienes y rentas pertenecientes á las fundaciones inacti- vas de Beneficencia particular. (Gráficos D y E.) Núm. 5. Proporción en que se hallan los bienes de las fundaciones 09 Beneficencia particular con el número de éstas en cada provincia. (Gráfico F.) Núm. 6. Escala gradual, por provincias, de los capitales pertenecientes á á fundaciones de Beneficencia particular. (Gráfico G.) Núm. 7. Escala gradual, por provincias, de las rentas pertenecientes á fundaciones de Boneficencia particular. (Gráfico G.) | - Núm. 8. ' Datos cronológicos de las fundaciones de Beneficencia particular. (Gráfico H. ) Núm. 9. Clasificación, por conceptos, de las fundaciones de Beneficencia particular en cada pro- , vincia.—A. Fundaciones de índole religiosa.—B. Fundaciones en favor de los pobres y enfermos.—£. Fun- daciones de carácter económico-social.—D. Fundaciones de carácter instructivo y para dotes y pensio- nes.—E. Cuadro-resumen de los estados núm. 9, 4, B, Cy D. (Gráfico 1.) Núm. lO. Capitales transmitidos para instituciones de Beneficencia é instrucción, de índole oficial, en cada provincia, excepto las V ascongadas y Navarra, durante el último decenio. Núm. ll. Capitales transmitidos para instituciones de Beneficencia 6 instrucción, de índole particular, en cada provincia, excepto las Vascongadas y Navarra, durante el último decenio. : ; pe Núm. 12. Ingresos de la Beneficencia provincial y municipal soga los presupuestos de 1909. - (Gráfico J.) | Núm. 13. Gastos de la Beneficencia provincial y cipal según $ o 1909. (Grá- fico J.) Núm. 14. Tanto por ciento destinado en los presupuestos ¡provinciales le 1909 á las ateneiones de Beneficencia. (Gráfico K.) + Núm. 15. Tanto por ciento destinado « en los presupuestos municipales de 1909 á las _atenciones;¡de Beneficencia. (Gráfico L.) | : - Núm. 16. Estado comparativo de los gastos que realizan la Beneficencia provincial, la municipal y las fundaciones particulares, en relación con el número de habitantes. (Gráficos K, L y M.) ae Ae y A ri e AR ed A OS A ARA NO A AUT EN, EN / - NMúm. 17. Hospitales, Casas de convalecientes, Hosp -Expósitos, Lazarinos, Manicomios y otros Establecimient personal de toda clase afecto á los mismos. ' Núm. 18. Casas de Socorro, Consultorios, Clínicas y demás Establecimientos be cios en ellos prestados y personal de toda clase afecto á los mismos. Po, Núm. 19. Asistencia médica gratuita de familias p da EN Núm. 20. Gastos de la Beneficencia general del . icios, Casas de Misericordia, de Maternidad y de os benéficos de índole provincial ó municipal, y néficos análogos, servi- obres, á cargo de los Ayuntamientos. dE Estado, deducidos de la ley de Presupuestos de 1909. GRÁFICOS / asias A Capitales que poseen las fundaciones de Beneficencia particular. (Estado núm. 1. ) ¡da .B. Bienes que constituyen el capital de las fundaciones de Beneficencia particular. (Estado núm. 1.) E €. Capital de las fundaciones de Beneficencia particular en relación con los habitantes de cada pro- e vincia. (Estado núm. 2.) | ' E : AAN -D. Capitales correspondientes á las fundaciones activas é inactivas. E. Fundaciones activas é inactivas en cada provincia. (Estados mú de F. Proporción entre los bienes de las fundaciones y el número de G. Escalas graduales de los capitales y rentas pertenecientes á múmeros 6 y 7.) | | 64 H. Fundaciones por orden cronológico. (Estado núm. 8.) 4. Clasificación, por conceptos, de las fundaciones de Beneficencia particular. (Estado núm. 9.) 3. Ingresos y gastos de la Beneficencia provincial y municipal. (Estados múmeros 12 y 13.) - K Proporción en que están los gastos de Beneficencia número de habitantes. (Estados números 14 y 16. ) ! | -—L. Proporción en que están los gastos de Beneficencia municipal con el total de los presupuestos y el. húmero de habitantes. (Estados números 15 y 16.) oa | i | Mi. Gastos de la Beneficencia provincial, municip tantes. (Estado múm. 16.) | e Eo ! (Estados Números 3 y 4.) meros 3y 4.) e éstas. (Estado núm. 5.) fundaciones particulares. (Estados provincial con el total de los presupuestos y el ¡ al y particular en relación con el número de habi- 1 / y yy [Document text truncated for crawler view.]