Full text
.- ~ Juan Carlos Rodriguez Centeno Introduccion Para todos 10s que afortunadarnente no hernos vivido una guerra, el conocirniento de aquellas que se dirirnen en otros paises se produce a traves de 10s rnedios de cornunicacion, fundarnentairnente la television. Cuando un conflicto estaila, las imagenes y ias cronicas invaden 10s rnedios, per0 5610 nos ilegan aquellas noticias relevantes: ias batallas, 10s protagonistas, las conquistas, las reacciones internacionales, etc. Dificilmente asoman a 10s rnedios las condiciones de vida de la poblacion civil, 10s mas perjudicados, y cuando esto ocurre se produce porque el conflicto se ha normalizado y deja de ser noticioso, entonces si tienen cabida reportajes sobre la vida cotidiana de la poblacion y sobre corno la guerra ha rnodificado sus existencias. Cuando las guerras acaban y comienza el trabajo de 10s historiadores, son 10s grandes interrogantes 10s que ocupan el centro de las investigaciones mientras que la ietra pequeiia de 10s conflictos despierta poco interes.
En este trabajo queremos acercarnos al estudio del consumo durante la Guerra Civil espafiola lo cual nos permitird asomarnos a la vida cotidiana de un pais que vivi6 en condiciones extremas durante casi tres afiosl. Si bien es cierto que el estallido de una guerra supone un shock (acentuado en conflictos civiles) de tantas proporciones que la cotidianeidad desaparece, tambien es cierto que una vez superado el trauma inicial y con las posiciones de 10s contendientes definidas, lo cotidiano resurge porque, aunque parezca de una evidencia pueril, la poblacion necesita alimentarse, vestirse, divertirse para olvidar la tragedia, etc. y para ello es necesario trabajar, acudir a 10s mercados, a 10s cines y bares, es . , decir, hacer todas aquellas actividades que hacian antes y que ahora reaparecen adaptadas a las nuevas circunstancias. Alirnentacion Uno de 10s mayores equivocos que se han creado sobre nuestra contienda civil gira en torno al hambre y las cartillas de racionamiento. Seguramente influida por las pesimas condiciones alimenticias durante la larga posguerra, la memoria colectiva incluye el period0 de la guerra como parte integrante de 10s tiernpos del harnbre aunque esto, como veremos, solo es cierto en parte. A mediados de agosto de 1936, apenas cumplido un mes de contienda, el denominado bando nacional dominaba Galicia, Castilla la Vieja, Leon, gran parte de Extremadura, Andalucia Occidental, Aragon y Navarra, ademas de algunos enclaves situados en territorio republicano. Es decir una zona eminentemente rural, lo que asegur6 el abastecimiento de productos hortofruticulas y ganaderos, sin olvidar la importancia de las costas gallegas, de Cadiz y Huelva para el suministro de pescado. Por ejemplo 10s rebeldes controlaban mas de las dos terceras partes de la production del trigo, la mitad de la producci6n de maiz o el 90% del azijcar (Bricall, 1989: 365). Ademas, la densidad de la poblacion que habia quedado en zona rebelde era reducida por lo cual las autoridades del Nuevo Estado emergente no tuvieron mayores problemas para el suministro de Bien es cieito que esas condiciones extiemas dineren sustancialmente dependiendo de ia situaci6n de iar frentes. ~si las condiciones de vida de la poblacidn de Madrid, asediada durante veintiocho meses, no eran las mismas que en seviila, ganada por ios rebeldes a ios pacos dias del Alzamiento y convertida en una de ias principaies ciudades de retaguardia. Ahora bien el estudio de ambas riudades y $us rircunatancias nos aprorimardn a un conocimiento con mayores matices de la vida cotidiana durante el coofiicto.
alirnentos en las zonas bajo su dorninio. Tambien hay que resaltar la irnportante ayuda que proporciono Portugal, bajo la dictadura de Oliveira Salazar, que desde el rnismo estallido de la contienda pus0 a disposicion de Franco todo tip0 de productos: Sin la ayuda de Portugal es mAs que probabie que la sublevacidn hubieia fracasado. Su intervencibn, desde el primer mamento, ha sida decisiva. Ha enviado hombres, material, diner0 y viveres; par las fronteras de Elvas y Viia Real de Santo Antonio pasan todos tos dks camvanas de camiones. En Vila Real hay un servicia especial de barcaras dedicadas a tmnsportar camiones a la arilla espaiiola. Lievan toda ciase de mercancias ... (Bahamonde, 1938: 75). La prensa publicaba regularmente 10s precios de 10s productos alirnenticios y asi podernos encontrar en un rnercado de Sevilla: judias, guisantes, calabaza, patatas, tornates, pepinos, coles, lechugas,. zanahorias, huevos, limones, naranjas, nisperos, peras, cerezas, acedias, almejas, besugos, cigalas, gambas, lenguados, salrnonetes, langostinos, rnerluza, etc. (ABC de Sevilla, 19-5-1937). En la otra zona la situacion era muy distinta. Bajo el poder del gobierno republican0 quedaron las grandes tapitales, Madrid, Barcelona y Valencia, con una alta densidad de poblacion que fue aurnentando a rnedida que las tropas franquistas avanzaban y la poblacion huia buscando refugio en las ciudadesz. La Repliblica todavia conservaba grandes zonas agricolas y ganaderas como la zona de La Mancha, Murcia y la huerta levantina; y pesqueras, la costa Mediterranea y el Cantabrico (hasta su caida durante el verano-otoRo de 1937); sin embargo la perdida de 10s cultivos situados en zona enemiga provoco un deficit de productos alirnenticios agravado por las precarias condiciones para la distribution. En este context0 surgieron 10s problernas para el abastecimiento de tarnafia poblacion lo que dio lugar a la aparicion de las cartillas de racionamiento3. Bien es cierto que Valencia, alejada de 10s frentes durante casi toda la contienda, no sufri6 10s rigores de Barcelona o Madrid, que fue la poblacion que rnayores penalidades tuvo que soportar y la ausencia de productos basicos tuvo corno consecuencia la aparicion de enferrnedades como la avitaminosis o la anemia. 2 La pobiacibn de Madrid ai eslaliar la guerra era aproximadamente de un miilbn de personas. cuatro meses mis tarde, cuando el Ej6rcito de ~f~ica llegaba a ias puertas 6e la capital, la pobiaiibn habia aurnentado entre 250.000 y 500.000 personas, procedentes fundamentalmente de Extremadura y la cuenca dei Taio. 3 ~n ia rona nacionai no hubo racionamiento. EI 10 de abril de 1939, 5610 nueve dias despues dei fin de ia guerra, ia prensa prociamaba que "desaparece la cartiila de racionamiento, era aeiial inramante del periodo rojo ..." (cit, en Abella, 1996: 78). El 14 de mayo dei mismo a50 vaiverlan las cartillas de racionamiento, que no desapareceiian definitivamente harta trere aiios despuCs.
- 88 (Consume, publicidad y cultura Para solventar la carencia de algunos productos hicieron su aparicion 10s "sustitutivos" como el cafe de malta o el de achicoria, la mantequilla de cacahuetes o la mermelada de pasas; la escasez de patatas, aceite, maiz, cebada, avena, harina o carne convirti6 en protagonistas de la dieta alimenticia a las lentejas, el arroz, las bellotas y la alfalfa. Este contraste entre la riqueza alimenticia en la zona rebelde y las penalidades en la zona republicana se convirtio en un arma de guerra psicologica. Desde Radio Nacional se radiaban 10s menus y 10s precios de 10s restaurantes para que Fueran oidos en la otra zona, asimismo la aviation franquista bombardeaba la retaguardia enemiga con periodicos en 10s que, como hemos visto, se daba a conocer la extensa lista de alimentos existentes. En otras ocasiones ios aviones dejaban caer pan blanco sobre 10s hambrientos ciudadanos madrileRos. Textil y calzado En este apartado 10s mayores problemas se produjeron en un primer momento en el territorio national. Se daba la paradoja de que la mayor parte de la materia prima, casi la totalidad del cuero, la lana, el lino y hasta el 85% del algodon, se producia en la zona rebelde, sin embargo las zonas industriales, fundamentalmente CataluRa, habian quedado en poder de la Republica. La exigua industria textil con la que contaban 10s rebeldes se dedicaba a la indumentaria militar y solo a1 final de la guerra, cuando pusieron a su disposicion 10s talleres catalanes, se pudo aumentar la produccion y distribucion de ropa y calzado. La situation llego a ser tan critica que en abril de 1938 se prohibio la exportation de estos productos. Una idea de la precariedad en la que se encontraba este sector. nos la proporciona este aviso: A partir del jueves dia 9, y durante ias horas hebiles para el camercio, se dare comienro a ia venta de medias, caicetines y generos de punto incautados por el Estado, par pertenecer a partidas politicos deciarados fuera de la Ley [...I para evitar aglomeracianes, media haia antes de ia apertura del comercio se repartir$n "nos pases de acceso a1 Establecimiento ... (ABC, 8-6-1938), El problema de la escasez de estos productos en el mercado provoco el aumento en la oferta de tintes textiles y cremas para el calzado ya que si la
poblacion no podia disponer de nuevas remesas se veia abocad vacion y reparacion de las ya existentes. De hecho entre 10s produ decir disponia de las industrias per0 carecia de la materia prima. Desde una fecha tan temprana como septiembre de 1936 escaseaba el algodon y la lana. La situacion pudo solventarse momentaneamente recurriendo a las importaciones desde Brasil, Estados Unidos y Egipto (en barcos ingleses), sin embargo cuando 10s nacionales, con la inestimable ayuda italiana, tomaron el control del Mediterraneo y procedieron al bloqueo de las costas, la production descendio sensiblemente. A partir de abril de 1938, fecha en que las tropas franquistas ocupan las centrales hidroelectricas situadas en la parte occidental de Cataluiia cortando el suministro energetic0 a la industria textil, la situacion se agravo. Los meses finales de la guerra en la zona republicana supusieron un total desabastecimiento de ropa y calzado sin que la puntual ayuda sovietica o de la Cruz Roja pudieran paliar las dramaticas condiciones de la poblacion civil e incluso de 10s combatientes. El mercado de la guerra Los conflictos armados crean un mercado en el que avispados fabricantes y comerciantes realizan lucrativos negocios. En primer lugar como consecuencia de la militarization de la vida cotidiana se produce una trasformacion en la oferta; asi en las sastrerias y comercios textiles la vestimenta civil cede su lugar a 10s uniformes, y en las tiendas de complementos 10s correajes y las fundas para pistolas son 10s productos mas vendidos. El consumo de simbolos adquiere una importancia capital pues a traves de su exhibition publica la poblaci6n muestra su adhesion y fidelidad a una u otra causa, aunque en unos casos sea por convencimiento y en otros por pura supervivencia. Por este motivo se produce un aumento en la demanda de productos simb6licos como son las banderas, las insignias y emblemas, 10s retratos y 10s bustos de 10s heroes guerreros, 10s discos con 10s himnos, etc. La heterogeneidad de las fuerzas que componian ambos bandos se traducia en una variedad de simbolos que multiplicaba la oferta y 10s
beneficios. Asi en la zona nacional junto a la bandera rojigualda, que desde el 29 de agosto de 1936 representaba oficialmente a1 Nuevo Estado, convivian la bandera rojinegra falangista y la blanca con la cruz aspada de San Andres de 10s tradicionalistas carlistas. Lo mismo ocurria con las insignias y asi se podian encontrar sortijas con 10s "emblemas de Falange, Legionarios, Cruz de Santiago o cualquier otro emblema del Ejercito". Estas mismas insignias se ofertaban en remates "para radiadores de coches, banderines y banderas". La gran variedad de himnos que coexistian en esta zona podemos observarla en un reclamo de Discos Columbia (ABC, 5-5-37) que ponia a conocimiento del publico su catalogo que incluia el Himno Nacional (Marcha Real), 10s Cantos Nacionales (Cara a1 sol falangista, Oriamendi carlista y el Novio de la muerte de la Legion), 10s himnos de Portugal, Italia y Alemania, el de la Guardia Civil y el de la Academia de Infanteria, entre otros. Desde que el 1 de octubre de 1936 Franco fuera elegido Generalisimo y lefe del Estado la maquinaria propagandistica de 10s nacionales inicio una grandiosa operation de culto a la personalidad del que con el tiempo seria conocido como El Caudillo. Para que la figura del heroe salvador fuera reconocida y venerada era necesario que su imagen estuviera omnipresente en distintos aspectos de la vida cotidiana. La efigie de Franco se adapt6 a 10s mas variados soportes para que presidiera todos 10s ambitos de lo publico y lo privado: bustos, sellos, retratos, postales, etc. De esta forma la vida en 10s hogares, las oficinas, las tiendas, las escuelas, las sedes institucionales, 10s paredes de las calles o 10s cines y 10s teatros transcurria bajo 10s ojos vigilantes de Franco, acompafiado del martir falangista Jose Antonio, la otra figura venerada por la propaganda nacional. En la zona republicana, el cuadro descrito anteriormente no diferia en mucho. Junto a la bandera tricolor republicana, 10s balcones exhibian la bandera roja comunista, la rojinegra libertaria o las autonomicas del Pais Vasco y Catalutia. En ios gramofonos sonaba el Himno de Riego (el oficial de la Republics); La Internacional, cantada por socialistas y comunistas; 10s anarquistas entonaban iA /as barricadas! y vascos y catalanes hacian sonar respectivamente el Gernikako Arbola y Els Segadors. La nomina de heroes a 10s que rendir culto era mas extensa en esta zona. Uno de 10s primeros martires fue Buenaventura Durrutl, el lider libertario caido en noviembre de 1936, por lo que su retrato pas6 a presidir desfiles y discursos. Las efigies de politicos como Largo Caballero, "el Lenin espaiiol", convivian con las de Lenin, Stalin o Trotski, y junto
El consumo en condiciones extremas ( a ellas se exhibian las de 10s militares surgidos del pueblo como Lister, Mera o El Algo que fue caracteristico en la zona nacional fueron 10s articulos religiosos. La Iglesia Catolica se aline6 r6pidamente con 10s sublevado,&stificando el Alzamiento y proporcionando contenido ideologico al discurso nacionalist+iftn la zona republicana, el levantamiento armado fue contestado con ia quema de iglesias, el asesinato de sacerdotes y la persecution de todo aquello que tuviera relacion con el culto religioso. Por lo tanto la presencia de la Iglesia Catolica como institution de poder y la celebration publica y masiva de sus ritos era uno de 10s primeros cambios que se producian en la vida cotidiana de las localidades conquistadas. La posesion y exhibition de objetos religiosos se convertia en una cuestion vital para 10s habitantes del Nuevo Estado, lo que dio lugar a una angustiosa demanda que tuvo como respuesta la aparicion de paiiuelos-banderas, estampas y calendarios con la imagen del Sagrado Corazon de Jesus; 10s denominados "detentebalaV4, una especie de escapulario con una imagen sacra que se colgaba del cuello y que era muy popular entre 10s combatientes carlistas; rosarios, crucifijos, medallas, imagenes, breviarios, etc. completaban el largo catalogo de productos piadosos a disposition de tan necesitada clientela. La reconstruccion de 10s lugares de culto que habian sido destruidos en la zona republicana se convirtio en una prioridad para ias nuevas autoridades y por lo tanto en una oportunidad de negocio para aquellos fabricantes y comerciantes que pudieran proporcionar el sacro mobiliario, como una carpinteria de Valiadolid que ofrecia en un anuncio "construcciones de altares, pulpitos, confesionarios, reclinatorios, comulgatorios. Restauracion de imagenes y carpinteria" (ABC, 19- 12-37). Ocio Este fue uno de 10s sectores de mayor dinamismo en ambas zonas. Lo que un principio puede ser una incongruencia, teniendo en cuenta la gravedad del momento, no lo es si consideramos que, La denominacidn completa del objeto era ia de "Detente bala, el Coiazdn de lesils esti conmigo''.
.seJaysu!Jj se! ap sopel soqwe e sellejued sel UeqeJede3P syueqJ!ej se16noa o JauAnl euei 'oq~e3 ejaJ3 'alqe3 yJel3 .e~~an6 el ap pep!!eaJ el Jep!Alo wed oauop! 'ouansua h ~nowel6 ap opunw un e!sua!pne ep!Ajns el e eqeuo!3Jodold wajsAs -Jejs la A seuoz seqwe ua eqeukwop eue3!~aweal~ou uys3npo~d el 0uaJ.q alsa u3 ,o>!js!jAe Joleh osessa ap uem 'euoz eJjo el ua anb lenb! le anb uo!~ -314 ap sawly sol !se ou '.io!~alxa !a ua ojua!w!souo3aJ oso!b!gsa~d un uoJezue3le anb h os!usaj lah!u ue~6 ap 'sos!$s!pue6edo~d saleluawnsop ap opo2 aJqos 'uo!s -3npo~d el esoAawnu an4 '%pod ns ua eJnpnJjsaeyu! el uo3 'eue3!!qnda~ euoz el u3 ,oAjse3 ej!!la~js3 h eu!pua6.1~ o!~adw~ 'e]s!nbueq eAa el epol ap saluej -~odw! sew sas!Jpe sel ap sop ~od sepe~a~d~aju! 'ell!nas ap oJaqJeq 13 o euef~l ap t?/ uawJe3 owos ox!xa opunxoJ ap sawly JepoA uoqpnd as !se h euewale epnhe el e sepe~6 Jejuahlos opnd as uo!senx!s ejs3 '!euo!seu euoz el ua selns -!lad ap uo!s!q!yxa h uo!ssnpo~d el ?$lnsy!p anb 01 'oues!lqnda~ ~apod ua opanb euolasJeg A e!sua!eA 'p!JpeM ua epeJjuasuos esye~bo~ewau!3 eJnpnJlsaeJJu! el .au!3 ap seles ejuaAens ap sew ue!gs!xa ~~61 ap sozua!wo3 e 'sasaw so!Jeh ap o!pase un opua!yns h pepnls el ap o~jua3 lap so~~awo!!y sosessa e ajua~4 lap eauy el uos 'oues!!qnda~ p!>peW !a u3 .ajua!nfi!s ouedah le am] e o!pua3se anb pep!jue3 'sau!3 zap ueqeuo!3unj 9~61 ap oueAah la ua ell!haS ua anb 'old -wala ~od 'ejuans ua sowaual 1s eA.ian6 el ajuemp ojuawa~3u! as epuewap ns A qndod sew !a apua ~od A alq!nbase sew oln3gpadsa la eda sup 13 'le~aua6 ua uo!selqod el h sa>uaq sol e sew!xo~d sapep!leso! ap o euoz eJjo el ap sop -e!finja~ 'oh!je~]s!u!wpe bje~ede lap h o!Jej!ues leuos~ad 'sajua!3a!ehuos 'soda[ -ueA]xa h salouedsa sajua!jeqLuos ~od epewJo4 e!a%ua!p Plu!do!Jeh h ep!y eun ap uo!s!sods!p e edpuod as .sja 'sal!eq 'so~jeaj 'sau!3 'sa~eq ap eyajo epe!JeA eun e!p~enfieja~ el u3 .elJa!su! pep!leaA eun ap adessa ap selnhlgA sapue~fi sel '~aseld !a 'o!so la esunu anb sew o!Jesasau asey as apuop ojxajuo3 ajsa ua sa A .sauo!suaj sel ap asA!pena h opa!w la Jep!Alo o!Jesasau sa apuop 'e!sua~s!xa ap ow!jln la elan4 1s owos a~uasadd e!p la ah!h as apuop 'ep!~ !?I e ezAanj sew uo3 ue~~ebe as seuos~ad sel apuop euesdas auanw el ap olxajuo3 ajsa ua s3 '(ZSE :6861 eJe1 ap upynl) euegew la leledald ap!dw! (-le)!l!u, 01 e 'w~an6 el e up!>el!padns el u?!qwe) A) allanu el ap pep!w!xa~d el .salej!dsoq sol ap "ales A uellua anb salqauy sauo!mnpuo3 sel A sop!iaq ap saAonuaJ sol ua -.odayedu,o, lap 'o61we lap e6a11 anb e!, -!lo" el Ua 'sollo n soun dod sopelsenap salqand sol ua 'sepeauoge3 A sepeapieqwoq sapep -n!> sel ua ouls 'saluay sol ua ojps ou 'eue!p!lo> pepllenpe ow02 aquasad eqsa auanw el