Identidades en conflicto: Belfast desgarrada: sobre “No digas nada” de Patrick Radden Keefe
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|| 293 || La historia novelada –en la línea del poderoso new periodism inaugurada en los 60 por Tom Wolfe– del largo conflicto entre Irlanda y Reino Unido, desarrollado en las tres décadas que van del 68 al 98, tiene un conjunto de personajes: desde las hermanas Price (una de ellas, Dolours enmascarada, consta en la cubierta del libro) hasta el líder político Gerry Adams. Pero todo ese juego de acciones y reacciones se producen en una ciudad singular, Belfast que, en todo caso, emerge en esta historia no como un mero escenario, sino como el territorio que presenció y presencia la conflictividad entre los católicos-republicanos- separatistas y los anglicanos-monárquicos- unionistas más los episodios semi-militares que IDENTIDADES EN CONFLICTO: BELFAST DESGARRADA Roberto Fernández No digas nada Patrick Radden Keefe Reservoir Books, Madrid, 2020 ASTRÁGALO. Cultura de la Arquitectura y de la Ciudad, 29 (2021). ISSNe: 2469-0503 Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Review https://dx.doi.org/10.12795/astragalo.2021.i29.15 confrontaron el ejército irregular irlandés del IRA (Irish Republican Army) y las tropas explícitas o encubiertas (escuadrones de la muerte) de los británicos. Patrick Radden Keefe es un periodista estadounidense de ancestros irlandeses que trabajó en esta historia basada en la visita a repositorios documentales obrantes en Boston, desde los cuales reconstruye una suerte de memorial sobre los 30 años del conflicto de Irlanda del Norte –que se suelen denominar en la jerga periodística local, the troubles o las dificultades–, además de historizar el proceso que llevaría al armisticio del Viernes Santo de 1998, que decretaría el fin de las hostilidades y el inicio de la actividad del Sinn Fein. Se trata
BARCELONA: HAEC OMNIA – DIVISA – TIBI DABO… 294 || ASTRAGALO Nº 29 | Diciembre, December, Dezembro 2021 | Article | ISSN 2469-0503 asimismo de una crónica de ese partido político construido por Gerry Adams en reemplazo definitivo del ejército IRA (al cual Adams siempre negó su pertenencia, lo que este libro trata de desmentir) así como del relato no solo de los años difíciles, sino de la persistencia hasta ahora de una conflictividad no resuelta que solo se lograría con la anexión del Ulster (territorio de Irlanda del Norte todavía integrado al United Kingdom) a la república de Irlanda. Las fotos personales que pude hacer en un viaje a Belfast de hace un par de años y que aquí incluímos, dan muestra de un profuso registro de la insurreccionalidad separatista que ha vertido en múltiples grafitis callejeros la historia de las luchas independentistas irlandesas. Pero toda esa iconografía popular para nada debe entenderse como voluntad de testimoniar una historia mitologizada y hasta de eventual oferta de turismo cultural sino, al contrario, una muestra más de la vigencia de un conflicto irresuelto. En una de nuestras fotos se consigna el anuncio de una compañía de taxis, Trax taxis y un teléfono: esa compañía está integrada por ex militantes del IRA que ofrecen tours en la ciudad explicando como experiencia propia, la historia de las luchas belfastianas y la naturaleza de las reivindicaciones. Si se busca también hay taxistas del otro bando, con otras historias por contar. En un pub de la zona todavía caliente de la ciudad (hay diversas calles con arcos y portones desactivados que segrebaban físicamente áreas conflictivas) al enterarse que yo era argentino, el pubman me regaló el trago, en agradecimiento por habernos enfrentado a los ingleses en el desgraciado tema de Malvinas. Encontré al menos tres comercios asi nombrados, con intención claramente desafiante, así como hay también murales que avalan las luchas de los palestinos o el separatismo catalán. La ciudad rebosa de política activa y no sólo es un espacio de recordación de las épocas de luchas armadas sino ahora, escenario de otro tipo de luchas, como la que conjuga en este mismo sitio la confrontación entre las políticas de UE (a las que adscribe la república) y el Brexit del Reino Unido. Lo singular y profundo del cisma sociopolítico raigal de Belfast, que impulsó los años de violencia callejera, atraviesa todos los espacios y funciones de la ciudad como fuera el caso del celéberrimo astillero naval Harland&Wolff –donde se construyó el Titanic en 1912– cuyos grandes puentes-grúa amarillos ahora casi inactivos todavía perduran en el paisaje de la ciudad y en la que llegaron a trabajar 30000 operarios dominantemente protestantes, aunque allí también hubo agrios conflictos con la minoría obrera católica. La diversa iconografía que pulula en las calles de West Belfast se superpuso en rigor a los eufemísticamente llamados Muros de la Paz que se empezaron a edificar en 1971 como barreras de separación de los grupos sociales en disputa y alcanzaron a ser más de 100 imponentes vallados de metal y cemento, coronados de puas que con el tiempo se grafitaron hasta su actual estado de evidente hito turístico, bordeando la calle Falls los católicos y pro-IRA y sobre la calle Shankill los unionistas protestantes y seguidores del líder Ian Paisley. Otras ciudades de Ulster, como la nombrada según cada grupo (adivinen) como Derry o Londonderry también tienen sus decorados, en este caso en recordación del famoso Bloody Sunday, el domingo 30 de enero de 1972 en que las tropas británicas y para-militares abatieron
Manuel Gausa Navarro || 295 https://dx.doi.org/10.12795/astragalo.2021.i29.15 a más de 15 manifestantes, en uno de los episodios con que arranca la narración de Radden, que registra además el inicio de la militancia política de las hermanas Price. En uno de los murales se denuncia la batalla librada por los presos republicanos en la prisión de Maze, conocida también como Long Kesh, donde los británicos propiciaron acciones de amedrantamiento con gases químicos ante los revoltosos presos republicanos que a poco iniciaron los procesos de huelga de hambre que concluye en 1981 con la muerte por inanición de Tommy Sands –también recordado en los murales– por entonces electo diputado por los republicanos y cuyo deceso admitido o esperado por el gobierno inglés significó un fuerte punto de inflexión en esta guerra como lo reconoció Adams y lo registra documentalente el texto aqui comentado. En el libro la detallada indagación de Radden registra el balance de 3500 muertos, dentro de los que hubieron casi 300 niños y sin contar desde luego muchos heridos, mutilados y desaparecidos. Puede que haya pasado tiempo desde el armisticio de 1998 pero la non-fiction de Keefe refleja la historia de la convivencia im-
BARCELONA: HAEC OMNIA – DIVISA – TIBI DABO… 296 || ASTRAGALO Nº 29 | Diciembre, December, Dezembro 2021 | Article | ISSN 2469-0503 la acción de los ingleses, directa con sus tropas de invasión, aún instaladas en Belfast o indirectas o ilegales en las acciones de los servicios de contrainteligencia o en las redadas sanguinarias y asesinatos comandados por su líder Frank Kinston, multiplica eventos de violencia narrados en el libro, uno de cuyos ejes es la presentación del asesinato por parte del IRA de la madre soltera de numerosos hijos que quedan desamparados, Jean McConville, supuesta informante de los ingleses, que resultará raptada y luego desaparecida por muchos años hasta la aparición de su cadáver en una tumba anónima del descampado y que habría pagado por aquel rol de espía con la condena impuesta por el IRA. Buena parte del texto de Keefe orilla pormenores de este incidente y la larga búsqueda de sus hijos, aunque también indica que la familia Mc- Conville vivía en una de las torres de viviendas subsidiadas cuyas plantas superiores albergaba a la conducción del contingente militar inglés de ocupación. posible entre católicos y protestantes o entre republicanos y lealistas-monárquicos (incluidos los orangistas o partidarios del King William, el Conquistador –que tiene su mural– y cuyo color naranja intenta conciliar o integrar la bandera irlandesa) pero también indica la persistencia del conflicto y su no superación en la tensa calma de esta casi doble década sin guerrilla pero con fisuras en la esperanza de un paz definiiva. Keefe menciona el tema de la escolarización y de lo infructuoso de un mejoramiento de las relaciones pues pasadas mas de dos décadas del acuerdo entre los gobiernos británico e irlandés. Resulta que el 90% de los niños estudia en colegios segregados y, por lo tanto, es evidente que ambas comunidades siguen confrontadas casi como al inicio. El libro revela algunas dudas respecto del artífice del armisticio, Gerry Adams, líder del Sinn Féin, que si bien niega que haya formado parte del IRA bien podría haber sido parte de algunas de sus acciones. Frente a ese campo,
Manuel Gausa Navarro || 297 https://dx.doi.org/10.12795/astragalo.2021.i29.15 Si bien en la jerga benevolente de los analistas, la convivencia belfastiana devino en conflicto de baja intensidad, toda esta vida sociobélica de 30 años retratada por Keefe fue una guerra creciente que tal vez se detuvo por el agotamiento de los actores directos e indirectos, la extenuación de una vida peligrosa cotidiana, la naturalización de continuas ceremonias funerales y el progresivo empobrecimiento de todo mundo, aderezado y atizado por la virulencia de los sermones desde los púlpitos de ambas iglesias contendientes. El largo escrito de Keefe comparte la virtud del new periodism de escribir una historia bastante trepidante y novelesca así como el relativo rigor adjudicable a un trabajo de investigación periodística cifrado en visitas a archivos y en entrevistas a actores relevantes. Campea el talante de abordar una crónica dominada por el fracaso generalizado de todos los personajes, como es el caso de las hermanas Dolours y Marian Price, que inician su militancia en la marcha a Derry y la culminan –si cabe este verbo– en la participación en el atentado que el IRA hará en Londres, que deparará su reclusión de varios años. En ella, accionaron una huelga de hambre de mas de 200 días, en la que los británicos le inyectaban a la fuerza alimentos líquidos para evitarles el deceso que afrontaría un genérico repudio internacional. Como contracara permanente de las diversas maniobras de cada referente de esta historia –políticos, activistas y terroristas, represores legales e ilegales, gente común nada común en realidad por su proverbial
BARCELONA: HAEC OMNIA – DIVISA – TIBI DABO… 298 || ASTRAGALO Nº 29 | Diciembre, December, Dezembro 2021 | Article | ISSN 2469-0503 fanatismo y adscripción extrema a alguna de las alternativas– discurre la ciudad como territorio de las acciones. Es una ciudad con lugares exclusivos para cada grupo, sitios de choque o conflicto y crecientes barreras y fronteras que intentan y no lo consiguen, separar y recluir en su sitio a cada una de las facciones y en medio de todo una larga deriva de décadas de guerrillas silenciosas y precisas, con predominio de cierta opacidad de información y de ostensibles silencios –a veces semejantes a las manifestaciones de las omertá mafiosas– que oscurece la psicología colectiva y alimentan la sensación de conflicto irresoluble. De allí que el cronista norteamericano de ascendencia irlandesa haya escogido como título el No digas nada que pertenece a un verso de un poema del laureado poeta católico irlandés Seamus Heaney que dice Digas lo que digas, no digas nada. Nota: Imágenes del autor del texto L F Krige